Maestros
T3.3 [21] 60 Los buenos maestros nunca aterrorizan a sus estudiantes. Aterrorizar es atacar, y como resultado de ello se produce un rechazo de lo que el maestro ofrece, malográndose así el aprendizaje. T3-I.4
T3.10 [92] 94 Urtext.p158 Apenas es necesario decir que enseñar es un proceso cuyo propósito es producir aprendizaje. 95 El propósito último de todo aprendizaje es abolir el miedo. 96 Esto es necesario para que pueda ocurrir el aprendizaje. 97 El papel del maestro no es el papel de Dios. 98 Esta confusión es hecha con demasiada frecuencia por padres, maestros, terapeutas y el clero. 99 Es un verdadero malentendido tanto de Dios como de Sus milagros. 100 Cualquier maestro que crea que enseñar es temible no puede aprender porque está paralizado. 101 Y tampoco puede enseñar realmente. 102 El propósito de este Curso es prepararte para el Conocimiento. 103 Ése es el único propósito real de cualquier curso legítimo. Todo lo que se requiere de ti como maestro es que Me sigas.
Un buen maestro clarifica sus propias ideas y las refuerza al enseñarlas. En el proceso de aprendizaje tanto el maestro como el alumno están a la par. Ambos se encuentran en el mismo nivel de aprendizaje, y a menos que compartan sus lecciones les faltará convicción. T4-I:1
Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero tiene que satisfacer además otra condición: debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas. T4-I.1
Todo buen maestro espera impartir a sus estudiantes tanto de lo que él mismo ha aprendido que algún día dejen de necesitarle. Este es el verdadero y único objetivo del maestro. T4-I.5
T4.2 [14] 56 Los maestros tienen que tener paciencia y repetir las lecciones que enseñan hasta que éstas se aprendan. T4-I.7
T4.2 [21] 111 Necesito maestros dedicados Urtext.p177 tanto como necesito sacerdotisas dedicadas, que compartan mi meta de curar a la mente. T4-I.13
Urtext.p179 Un ejemplo extremo es una buena ayuda para la enseñanza, no porque sea típico, sino porque es claro. Cuanto más complejo sea el material, más claros debieran ser los ejemplos como recurso de enseñanza. Les pido a mis maestros que recuerden esto cuando enseñen, y que no olviden el dramatismo, pues capta el interés del estudiante precisamente porque es tan aparente que puede ser rápidamente percibido. Como hemos dicho antes, todos los recursos de enseñanza en las manos de buenos maestros tienen como objetivo hacer que ellos mismos acaben siendo innecesarios, por un lado, y, por otro lado, todo buen maestro comparte sus propias ideas, en las que él mismo cree. De otra forma, no puede realmente profesarlas.
Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo. Enseñar debe ser curativo, ya que consiste en compartir ideas y en el reconocimiento de que compartir ideas es reforzarlas. T5-IV.5
No ando en busca de mártires sino de maestros. Nadie es castigado por sus pecados, y los Hijos de Dios no son pecadores. T6-I.16
Un buen maestro enseña mediante un enfoque positivo, no mediante uno negativo. No hace hincapié en lo que tienes que evitar para escapar de lo que te puede hacer daño, sino en lo que tienes que aprender para ser feliz. Piensa en el miedo y en la confusión que un niño experimentaría si le dijeran: “No hagas eso porque es muy peligroso y te puede hacer daño, pero si haces esto otro, no te harás daño, estarás a salvo y no tendrás miedo”. Definitivamente es mucho mejor usar tan solo tres palabras: “¡Haz sólo esto!” Esta simple afirmación es perfectamente inequívoca y muy fácil de entender y de recordar. T6-V.3
Los buenos maestros se dan cuenta de que sólo los cambios fundamentales son duraderos, mas no comienzan en ese nivel. Su primer objetivo -y el más importante- es fortalecer en el estudiante el deseo de cambiar. Ese es asimismo no sólo su último objetivo sino también su objetivo final. Lo único que el maestro tiene que hacer para garantizar el cambio es estimular en el alumno su deseo de cambiar. Cambiar de motivación es cambiar de mentalidad, y esto inevitablemente produce un cambio fundamental, ya que la mente es fundamental. T6-V.B.2
Renuncia ahora a ser tu propio maestro. Esta renuncia no te conducirá a la depresión. Es simplemente el resultado de haber evaluado honestamente lo que te has enseñado a ti mismo y los resultados que se han derivado de ello. Bajo las condiciones de aprendizaje adecuadas, que tú no puedes proveer ni comprender, llegarás a convertirte en un alumno y maestro excelente. Pero aún no lo eres, ni lo serás hasta que la situación de aprendizaje tal como la urdiste se invierta. T12-V.8
Para ser un maestro de Dios no es necesario ser religioso ni creer de alguna manera en Dios. Es necesario, no obstante, enseñar perdón en lugar de condenación. P2-II.1
Maestros: cómo deben pasar el día
Hoy practicamos siguiendo un formato que vamos a utilizar por algún tiempo. 2Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. 3Cinco minutos es lo mínimo que dedicaremos a prepararnos para un día en el que la salvación es nuestro único objetivo. 4Diez sería mejor; quince, todavía mejor. 5Y a medida que las distracciones que nos desvían de nuestro propósito vayan disminuyendo, nos daremos cuenta de que media hora aún es muy poco tiempo para pasar con Dios. 6Y no estaremos dispuestos a concederle por la noche, felizmente y llenos de gratitud, menos tiempo de eso. L153-15
Mayor que sus partes por separado
Solos no podemos hacer nada, pero juntos nuestras mentes se funden en algo cuyo poder es mucho mayor que el poder de sus partes separadas. T8-V.1
El poder del Hijo de Dios reside en todos nosotros, pero no en ninguno de nosotros por separado. T8-VI.8
Medios: a tu disposición
Los medios están a tu disposición siempre que los pidas. Puedes, sin embargo, ahorrar tiempo si no aplazas innecesariamente este paso. Un enfoque correcto lo acortará enormemente. T2-II.3:7-9
Todo el poder del Cielo y la Fuerza de la Verdad Misma se te dan a fin de proveerte los medios y garantizar la consecución de la meta. T24-VI.12:5
Medios: del Espíritu Santo
Un salvador no puede ser un juez ni la misericordia puede ser condenación. Y la visión no puede condenar, sino únicamente bendecir. Aquel Cuya función es salvar, salvará. Cómo lo ha de lograr está más allá de tu entendimiento, pero cuándo lo va a hacer está en tus manos. T22-II.8:3-6
Lo que el Espíritu Santo hace con los regalos que le das a tu hermano, a quién se los ofrece, dónde y cuándo, es cosa Suya. Los concederá allí donde sean recibidos y se les dé la bienvenida. Utilizará cada uno de ellos en beneficio de la paz. Y ni la más leve sonrisa o la buena voluntad de alguien para pasar por alto la más diminuta equivocación le pasará desapercibida a Él. T22-VI.8:7-10
Medios: para alcanzar la santidad
La fe, la creencia y la visión son los medios por los que se alcanza el objetivo de la santidad. A través de ellos el Espíritu Santo te conduce al mundo real, alejándote de todas las ilusiones en las que habías depositado tu fe. 3Ése es su rumbo, el único que Él jamás ve. Y cuando te desvías, Él te recuerda que no hay ningún otro. Su fe, Su creencia y Su visión son para ti. Y cuando las hayas aceptado completamente en lugar de las tuyas, ya no tendrás necesidad de ellas. Pues la fe, la creencia y la visión únicamente tienen sentido antes de que se alcanza la certeza. En el Cielo son desconocidas. El Cielo, no obstante, se alcanza a través de ellas. T21-III.4
La fe y la creencia se unen a la visión, ya que todos los medios que una vez sirvieron para los fines del pecado se canalizan ahora hacia la santidad. Pues a lo que tú llamas pecado, no es más que una limitación, y odias a todo aquel que tratas de reducir a un cuerpo porque le temes. Al negarte a perdonarlo, lo condenas al cuerpo porque tienes en gran estima los medios del pecado. Y así, depositas toda tu fe y creencia en el cuerpo. Pero la santidad quiere liberar a tu hermano, y eliminar el odio eliminando el miedo, no en el nivel de los síntomas, sino de raíz. T21-III.7
MEISTER ECKHAR
La verdad siempre prevalecerá sobre el error. T3-IV.6
El Reino está perfectamente unido y perfectamente protegido, y el ego no prevalecerá contra él. Amén. T4-III.1
La Expiación garantiza la seguridad del Reino, y la unión de la Filiación lo protege. El ego no puede prevalecer contra el Reino porque la Filiación está unida. T5-IV.1
El ego no puede prevalecer contra una totalidad que incluye a Dios, y toda totalidad tiene que incluir a Dios. T7-IX.2
La luz no ataca a la oscuridad, pero la desvanece con su fulgor. Si mi luz va contigo a todas partes, tú desvaneces la oscuridad conmigo. La luz se vuelve nuestra, y ya no puedes morar en la oscuridad tal como la oscuridad no puede morar allí donde tú vas. T8-IV.2
Nada puede prevalecer contra nuestras voluntades unidas porque nada puede prevalecer contra la Voluntad de Dios. T8-V.4
Nada puede atacarla ni prevalecer contra ella. T9-VIII.11
Ni tus percepciones falsas más absurdas, ni tus imaginaciones más extrañas ni tus pesadillas más aterradoras significan nada. No prevalecerán contra la paz que la Voluntad de Dios ha dispuesto para ti. T13-XI.7
Tu voluntad es libre y nada puede prevalecer contra ella. LpI-73.7:7
El camino de Dios es seguro. Las imágenes que he fabricado no pueden prevalecer contra Él porque no es mi voluntad que lo hagan. Mi voluntad es la Suya, y no antepondré otros dioses a Él. LpI-53.5
Mensajero
Mateo 11:10 Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino.
Sólo el Espíritu Santo sabe lo que necesitas. Pues Él te proveerá de todas las cosas que no obstaculizan el camino hacia la luz. ¿Qué otra cosa podrías necesitar? Mientras estés en el tiempo, Él te proveerá de todo cuanto necesites, y lo renovará siempre que tengas necesidad de ello. No te privará de nada mientras lo necesites. Mas Él sabe que todo cuanto necesitas es temporal, y que sólo durará hasta que dejes a un lado todas tus necesidades y te des cuenta de que todas ellas han sido satisfechas. El Espíritu Santo no tiene, por lo tanto, ningún interés en las cosas que te proporciona. Lo único que le interesa es asegurarse de que no te valgas de ellas para prolongar tu estancia en el tiempo. Sabe que ahí no estás en casa, y no es Su Voluntad que demores tu jubiloso regreso a tu hogar. T13-VII.12
Una vez que aceptes Su plan como la única función que quieres desempeñar, no habrá nada de lo que el Espíritu Santo no se haga cargo por ti sin ningún esfuerzo por tu parte. 5Él irá delante de ti despejando el camino, y no dejará escollos en los que puedas tropezar ni obstáculos que pudiesen obstruir tu paso. 6Se te dará todo lo que necesites. 7Toda aparente dificultad simplemente se desvanecerá antes de que llegues a ella. 8No tienes que preocuparte por nada, sino, más bien, desentenderte de todo. T20-IV.8
Los maestros de Dios confían en Él y están seguros de que Su Maestro va delante de ellos, asegurándose de que no les acontezca ningún daño. M4-V.1
(El Maestro de Dios) ve desplegarse ante él -seguro y libre de obstáculos- el camino que tiene que recorrer. M16-1
Genesis 37; 39; 40; 41; 42; 43; 44; 45; 46 y 47 Historia de José y Faraón.
Genesis 45:7-8 Dios me envió delante de vosotros para preservaros prosperidad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.
T12.VII.8 T11.8 [69] El Amor se reconoce por sus mensajeros. 58 Si manifiestas Amor, sus mensajeros vendrán a ti porque, al ponerlo de manifiesto, tú los has invitado.
T14-VII.1 T14.4 [24] La percepción es el medio por el cual se lleva la ignorancia ante el conocimiento. 8 Pero para que esta percepción tenga lugar tiene que estar desprovista de engaño, pues de otra manera se convierte en mensajero de la ignorancia, en vez de en ayudante en la búsqueda de la Verdad.
T16-VII.10 T16.8 [79] 63 Recuerda que siempre estás decidiendo entre la Verdad y las ilusiones; entre la verdadera Expiación que quiere curar y la “expiación” del ego que quiere destruir. 64 El poder de Dios y todo Su Amor, sin límite, te apoyarán cuando busques únicamente tu lugar en el plan de la Expiación que surge de Su Amor. 65 Sé aliado de Dios y no del ego cuando busques cómo la Expiación te puede llegar. 66 Con Su ayuda bastará, pues Su Mensajero sabe cómo restituirte el Reino y hacer que toda tu inversión en la salvación se centre en tu relación con Él.
T18-IX.5 T18.10 [89] 32 El cuerpo seguirá siendo el mensajero de la culpa y actuará tal como ella le ordene mientras tú sigas creyendo que la culpa es real.
T18-IX.7 T18.10 [91] 42 Pero en ese banco de nubes es fácil ver surgir todo un mundo. 43 Una cordillera imponente, un lago, una ciudad, todo eso emerge en tu imaginación; y desde las nubes, los mensajeros de tu percepción regresan a ti, asegurándote que todo eso está realmente allí.
T18-IX.13 T18.11 [97] El instante santo en el que ustedes se unieron no es más que el mensajero del Amor, el cual se envió desde más allá del perdón para recordarles Todo lo que se encuentra allende del perdón. 17 No obstante, es por medio del perdón como todo ello se recordará.
T19-I.14 T19.2 [14] Lo que se les encomienda hacer a los mensajeros del Amor, lo hacen, y luego regresan con las buenas nuevas de haberlo realizado en ustedes, que están juntos ante el altar de donde salieron los mensajeros.
T19-IV.A.4 T19.5.1 [43] La paz enviará los mensajeros de ustedes por todo el mundo. 38 Y las barreras caerán ante su llegada con la misma facilidad con la que superará las que ustedes quieran interponer.
T19-IV.A.10 T19.5.1.1 [49] El miedo mira la culpa con la misma devoción con la que el Amor se mira a Sí Mismo. 10 Y cada uno tiene mensajeros que ambos envían fuera y que regresan a ellos con mensajes escritos en el mismo lenguaje que utilizaron cuando los enviaron.
T19-IV.A.11 T19.5.1.1 [50] 11 Los mensajeros del Amor son enviados con amabilidad y regresan con mensajes de Amor y ternura. 12 A los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de la culpa y, que hagan acopio de todo retazo de maldad y pecado que puedan encontrar, sin que se les escape ninguno —so pena de muerte— y que los depositen respetuosamente ante su señor y amo.
T19-IV.A.12 18 Las relaciones que se entablan en este mundo son el resultado de cómo ellas ven el mundo. 19 Y esto depende de la emoción que escogieron para enviar a sus mensajeros para que lo observaran y regresaran trayendo noticias de lo que vieron. 20 Los mensajeros del miedo son adiestrados mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan. 21 Pues el miedo no tiene compasión ni siquiera con sus amigos. 22 Sus mensajeros saquean culpablemente todo lo que encuentran en su desesperada búsqueda de la culpa, pues su amo los deja hambrientos y a la intemperie, instigando en ellos la crueldad y permitiéndoles que se sacien únicamente de lo que le llevan. 23 Ni la más leve sospecha de culpa escapa a sus ojos hambrientos. 24 Y en su despiadada búsqueda del pecado se abalanzan sobre cualquier cosa viviente que vean, y se la llevan gritando presa de dolor a su amo para que la devore.
T19-IV.A.13 T19.5.1.1 [52] 25 No envíes esos crueles mensajeros al mundo para que lo devoren y atenten contra la Realidad. 26 Pues te traerán noticias de huesos, pellejo y carne. 27 Se les ha enseñado a buscar lo corruptible, y a regresar con los buches repletos de cosas podridas y descompuestas.
T19-IV.A.14 T19.5.1.1 [53] 30 El Espíritu Santo te ha dado los mensajeros del Amor para que los envíes en lugar de los que tú adiestraste mediante el miedo. 31 Están tan ansiosos de devolverte lo que tienen en gran estima como los otros. 32 Si los envías, sólo verán lo que está libre de culpa y es bello, afable y bondadoso. 33 Tendrán el mismo cuidado que los otros mensajeros de que no se les escape nada, pero en este caso, de que no se les escape ningún acto de caridad, ninguna ínfima expresión de perdón ni ningún hálito de Amor. 34 Y regresarán con todas las cosas que dan felicidad que encontraron, y las compartirán amorosamente contigo. 35 No les tengas miedo. 36 Te están ofreciendo la salvación. 37 Sus mensajes son mensajes de seguridad, pues ven el mundo como un lugar bondadoso.
T19-IV.A.15 T19.5.1.1 [54] 38 Si envías únicamente los mensajeros que el Espíritu Santo te da, sin querer otros mensajes que los de ellos, no verás nunca más el miedo. 39 El mundo quedará transformado ante tu mirada, limpio de toda falta y ligeramente matizado de belleza. 40 No hay miedo en el mundo que tú mismo no hayas sembrado en él. 41 Ni ninguno que puedas seguir viendo después de pedirles a los mensajeros del Amor que lo remuevan. 42 El Espíritu Santo les ha dado Sus mensajeros para que los envíen el uno al otro y regresen a cada uno con lo que el Amor ve. 43 Les han sido dados para reemplazar a los perros hambrientos de miedo que ustedes enviaban en su lugar. 44 Y ellos marchan adelante para dar a conocer que el fin del miedo ha llegado.
T19-IV.B.3 14 A los mensajeros del Espíritu Santo se les envía mucho más allá del cuerpo, para que exhorten a la mente a unirse en santa comunión y a estar en paz. 15 Tal es el mensaje que yo les di para ustedes.
T19.5.2 [62] 16 Sólo los mensajeros del miedo ven el cuerpo, pues van en busca de lo que puede sufrir.
T22-IV.3 T22.5 [40] Ustedes se convertirán en Sus mensajeros, restituyéndolo a Sí Mismo.
T25-I.2 T25.2 [5] El mensaje y el mensajero son la misma cosa. 14 Y tienes necesariamente que ver a tu hermano como a ti mismo. Tomás25 Ama a tu hermano como a tu alma, vela por él como por la niña de tus ojos. 15 Enmarcado en su cuerpo, verás tu pecaminosidad, por la que estás condenado. 16 Pero establecido en su santidad, el Cristo en él se proclama a Sí Mismo tú.
T25-VIII.7 T25.9 [69] 54 Y así, piensan que la pérdida del pecado sería una maldición. 55 Y huyen de las bendiciones del Espíritu Santo como si Él fuese un mensajero del infierno, enviado desde lo alto con ardides y engaños, para hacer caer sobre ellos la venganza de Dios, disfrazado de liberador y amigo. 56
L100.4 Los mensajeros de Dios están alegres, y su alegría cura todo pesar y desesperación.
L100.7 26 Hoy eres el mensajero de Dios: vas a llevar Su felicidad a todo aquel que miras, y Su paz a todo aquel que al mirarte vea Su mensaje en tu feliz semblante.
L106.13 46 Me aquietaré y escucharé la Verdad. Hoy soy el mensajero de Dios, mi voz es reflejo de la Suya, para dar lo que recibo.
L123.5 19 Gracias te doy por haber escuchado, pues te has vuelto el mensajero que lleva consigo la Voz del Espíritu Santo y que dejas que Su eco suene y resuene alrededor del mundo.
L154.5 19 El mensajero no se pone a escribir el mensaje que va a entregar. 20 Tampoco cuestiona el derecho del que lo escribe, ni pregunta por qué razón ha escogido a los que han de recibir el mensaje que lleva. 21 Es suficiente que lo acepte, lo lleve a los que fueron designados para recibirlo y cumpla con su cometido de entregarlo. 22 Si insiste en juzgar lo que los mensajes deberían ser, o cuál es su propósito, o adónde los debería llevar, no estaría desempeñando debidamente su parte de portador de la Palabra.
L154.6 23 Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los mensajeros del Cielo, que los distingue de los que el mundo emplea. 24 Los mensajes que entregan van dirigidos, en primer lugar, a ellos mismos. 25 Y únicamente en la medida en que los pueden aceptar para sí se vuelven capaces de llevarlos más lejos y de entregarlos a todos los sitios donde se dispuso que fueran entregados. 26 Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los mensajes de los que son portadores, pero se convierten —en el sentido más verdadero de la palabra— en los primeros que los reciben, y los reciben a fin de prepararse para entregarlos.
L154.7 27 Un mensajero terrenal cumple su misión entregando todos los mensajes de los cuales es portador a sus respectivos destinos. 28 Los mensajeros de Dios cumplen con su parte aceptando los Mensajes de Dios como si fuesen para ellos mismos, y demuestran que han comprendido los Mensajes entregándolos a sus destinatarios. 29 Ellos no aceptan ningún papel que no les haya sido previamente asignado por Su autoridad. 30 Y, de esta forma, se benefician con cada mensaje que entregan.
L154.8 31 ¿Estás dispuesto a recibir los Mensajes de Dios? 32 Pues así te conviertes en Su mensajero. 33 Ahora, estás nombrado.
L188.6 34 Los pensamientos sinceros, no mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.
L267.1 1 Soy un mensajero de Dios, guiado por la Voz que habla por Él, apoyado por Él con Amor y por siempre tranquilo y en paz abrazado por Sus cariñosos brazos.
L.E.14.5 23 Somos los santos mensajeros de Dios que hablan por Él y, al llevar Su Palabra a cada uno de los que Él nos ha enviado, nos damos cuenta de que está impresa en nuestros corazones. 24 Y así, nuestras formas de pensar han cambiado con respecto al objetivo para el cual vinimos y al cual procuramos servir. 25 Llevamos buenas nuevas Al Hijo de Dios que pensaba que sufría. 26 Ahora está redimido. 27 Y cuando vea que las puertas del Cielo se abren de par en par ante él, entrará y desaparecerá en el Corazón de Dios.
M5-III.2 M5.4.2 En cuanto que mensajeros de Dios, Sus maestros son los símbolos de la salvación.
O1-III.5 Aquiétate por un instante ahora mismo y piensa en lo que has hecho. 2 No olvides que fuiste tú quien lo hizo y quien puede por lo tanto dejarlo ir. 3 Extiende la mano. 4 Este enemigo ha venido a bendecirte. 5 Acepta su bendición y siente tu corazón elevarse y tu miedo desaparecer. 6 No te aferres al miedo ni a él. 7 Él es un Hijo de Dios, al igual que tú. 8 No es un carcelero, sino un mensajero de Cristo. 9 Sé esto para él, para que él lo sea para ti.
Mentalidad
Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo. T2-VI.3:4
(No trates de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar de parecer acerca de él. T21-In.1:7)
Es la misma pequeña dosis de buena voluntad que necesitas para que toda tu relación se transforme en dicha; el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo a cambio del cual Él te da todo, lo poco sobre lo que se basa la salvación, el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. T21-II.1:2
Mentalidad recta
El término “mentalidad recta” se debe entender como aquello que corrige la “mentalidad errada”, y se refiere al estado mental que induce a una percepción fidedigna. T3-IV.4:3
Por lo tanto, la mentalidad recta no es “pensar bien”, que sería la Visión, sino corregir el la creación falsa de la mente errada.
Miedo al amor
El miedo al ataque no es nada en comparación con el miedo que le tienes al amor. T.13:III:2:3
Honestamente, ¿no te es más difícil decir “te quiero” que “te odio”? Asocias el amor con la debilidad y el odio con la fuerza, y te parece que tu verdadero poder es realmente tu debilidad. T.13:III:3:1-2
Te has valido del mundo, por lo tanto, para encubrir tu amor, y cuanto más profundamente te adentras en los tenebrosos cimientos del ego, más te acercas al Amor que yace allí oculto. Y eso es lo que realmente te asusta. T.13:III:4:4-5
No excluyas a nadie de tu amor, o, de lo contrario, te excluirás a ti mismo. T.13:III:9:2-3
Todo el mundo se acerca a lo que ama, y se aleja de lo que teme. Y tú reaccionas con miedo ante el amor y te alejas de él. T.13:V:5:4-5
Milagros
Los milagros son pensamientos. T-1.I.12
Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. Son siempre afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante. Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro. T-1.I.13:1-3
Los milagros son naturales. Cuando no ocurren, es que algo anda mal. T1-I.6
Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. T-1.I.16
Los milagros son expresiones naturales de perdón. T-1.I.21
Los milagros reorganizan la percepción. T-1.I.23
Tú mismo eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. T-1.I.24:2
Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. Actúa como un catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. T-1.I.37:1-2
El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. En ese sentido es intemporal. T-1.I.47:1-3
El milagro es el único recurso que tienes a tu inmediata disposición para controlar el tiempo. T-1.I.48
Los milagros te unen directamente a tu hermano. T-1.II.1:6
Tienes el poder de obrar milagros. T-1.III.1:7
El milagro se une a la Expiación al poner a la mente al servicio del Espíritu Santo. T-1.IV.2:6
El milagro es el medio, la Expiación el principio y la curación el resultado. T-2.IV.1:2
Tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos. T-2.VII.3:1
La oración es una forma de pedir algo. Es el vehículo de los milagros. Más la única oración que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados lo tienen todo. T-3.V.6:1-3
Tu hermano no tiene que ser consciente del Espíritu Santo en él o en ti para que se produzca este milagro. T-5.III.2:8
La única responsabilidad del obrador de milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. T-5.V.7:8
El milagro es una lección de percepción total. T-7.IX.7:4
Los milagros son una forma de dar aceptación y de recibirla. T-9.VI.6:3
Los milagros son simplemente la transformación de la negación en verdad. T-12.II.1:1
El milagro te permite ver a tu hermano libre de su pasado. T-13.VI.5:1
Cada milagro que le ofreces al Hijo de Dios no es otra cosa que la verdadera percepción de un aspecto de la totalidad. T-13.VIII.5:2
Los milagros que llevas a cabo en la tierra son elevados hasta el Cielo y hasta Él. T-13.VIII.3:5
El milagro te enseña que has optado por la inocencia, la libertad y la dicha. El milagro no es causa sino efecto. Es el resultado natural de haber elegido acertadamente, y da testimonio de tu felicidad, la cual procede de haber elegido estar libre de toda culpa. T-14.III.5:1-3
El número de milagros que puedes obrar es ilimitado. T-14.X.3:1
El milagro responde siempre de la misma manera ante cualquier petición de ayuda. No la juzga. Simplemente reconoce lo que es y responde consecuentemente. T-14.X.6:3-5
El milagro en sí no hace sino dar testimonio de que el poder de Dios se encuentra dentro de ti. T-14.X.6:10
Los milagros son los instantes de liberación que ofreces y que recibirás. T-15.I.12:4
Todo milagro no es más que el final de una ilusión. T-19.IV.A.6:8
Los milagros siempre cambian tu mente, pues no hay ninguna otra. T-21.V.3:11-12
Los milagros no son sino el resultado de cambiar del propósito de herir al de sanar. T-24.IV.3:9
Todo milagro es justo. T-25.IX.6:6
A menos que pienses que todos tus hermanos tienen el mismo derecho a los milagros que tú, no reivindicarás tu derecho a ellos, al haber sido injusto con otros que gozan de los mismos derechos que tú. T-25.IX.8:1
Es imposible recibir un milagro que otro no pueda recibir. T-15.IX.8:4
Sólo el perdón ofrece milagros. T-25.IX.8:5
Das el milagro que recibes. T-25.IX.10:1
Todo milagro es la conciencia de que dar y recibir es lo mismo. T-25.IX.10:6
Ésta es la ley que el milagro obedece: la curación no ve diferencias en absoluto. T-27.II.7:4
El instante santo es la morada de los milagros. T-27.V.3:1
El milagro llega silenciosamente a la mente que se detiene por un instante y se sumerge en la quietud. T-28.I.11:1
El milagro no te despierta, sino que simplemente te muestra quién es el soñador. T-28.II.4:2
El milagro no hace sino mostrarle que él no ha hecho nada. T-28.II.7:10
El cuerpo se cura gracias a los milagros, ya que éstos demuestran que la mente inventó la enfermedad y que utilizó al cuerpo para ser la víctima. T-28.II.11:4
El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. T-28.III.8:5
El milagro no es un incidente aislado que ocurre de repente como si se tratase de un efecto sin causa. Ni tampoco es en sí una causa. Pero allí donde está su causa, allí tiene que estar el milagro. T-29.II.2:3-5
Todo perdón que se considera merecido sana, pues le otorga al milagro la fuerza para pasar por alto las ilusiones. T-30.VI.5:1-2
Tienes derecho a los milagros debido a lo que eres. L-pI.77.1:1
Los milagros no obedecen las leyes de este mundo. Proceden simplemente de las leyes de Dios. L-pI.77.4:4-5
Un milagro es una corrección. L.pII.13.1:1
El perdón es la morada de los milagros. L-pII.13.3:1
Los milagros son como gotas de lluvia regeneradora que caen del Cielo sobre un mundo árido y polvoriento, al cual criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir. Ahora tienen agua. Ahora el mundo está lleno de verdor. Y brotan por doquier señales de vida para demostrar que lo que nace jamás puede morir, pues lo que tiene vida es inmortal. L-pII.13.5:1-4
El milagro es lo opuesto al ego. C-2.5:3
El milagro corrige este terrible error con respecto a ti mismo con la misma dulzura con la que una madre amorosa adormece con su canto a su criatura. C-2.8:2
El milagro perdona; el ego condena. C-2.10:1
Milla
La Biblia dice que si un hermano te pide que camines con él una milla, que le acompañes dos. Ciertamente no sugiere que le retrases en su viaje. Tu dedicación a un hermano no puede tampoco retrasarte a ti. Sólo puede conducir a un progreso mutuo. T4-In.1
No te embarques en viajes inútiles, pues ciertamente no llevan a ninguna parte. T4-In.2
Hasta que no lo hagas, estarás desperdiciando tu vida, ya que ésta simplemente seguirá siendo una repetición de la separación, de la pérdida de poder, de los esfuerzos fútiles que el ego lleva a cabo en busca de compensación. T4-In.3
Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No hagáis frente al que os ataca; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Mateo 5:38-42
Mirar dentro del interior
Libera a otros de la culpabilidad tal como tú quisieras ser liberado. Ésa es la única manera de mirar en tu interior. T13-X.10
Mira dentro de ti ahora, y no verás motivo alguno para estar arrepentido, sino razones para sentir un gran regocijo y para abrigar esperanzas de paz. T29-II.2
Mover montañas
La mente es muy poderosa y jamás pierde su fuerza creativa. Nunca duerme. Está creando continuamente. Es difícil reconocer la oleada de poder que resulta de la combinación de pensamiento y creencia, la cual puede literalmente mover montañas. T2-VI.9
¿Por qué te resulta tan extraño que la fe pueda mover montañas? En realidad, ésa es una hazaña insignificante para semejante poder. Pues la fe puede mantener al Hijo de Dios encadenado mientras él crea que lo está. Mas cuando se libre de las cadenas será simplemente porque habrá dejado de creer en ellas, al retirar su fe de la idea de que lo podían aprisionar, y depositarla en cambio en su libertad. Es imposible tener fe en dos orientaciones opuestas. La fe que depositas en el pecado se la quitas a la santidad. Y lo que le ofreces a la santidad se lo has quitado al pecado. T21-III.3
CITAS RELACIONADAS
Dicho 48 – Si dos hacen la paz entre sí dentro de esta misma casa, dirán a la montaña, “¡muévete!”, y se moverá
Dicho 106 – Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad, y cuando digáis a la montaña, “¡muévete!”, se moverá.
Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: «Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar». Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí». Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado. Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?». «Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: Trasládate de aquí a allá, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes». Mateo 17:14-21
Muchos son llamados
“Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos” debería rezar: “Todos son llamados, pero son pocos los que eligen escuchar.” Por lo tanto, no eligen correctamente. Los “escogidos” son sencillamente los que eligen correctamente más pronto. Las mentes sanas pueden hacer esto ahora, y al hacerlo hallarán descanso para sus almas. Dios te conoce sólo en paz, y ésa es tu única realidad. T3-IV.7
Y el Espíritu atrae a sí todas las almas y las lleva a las regiones de la luz. Pistis Sophia LVI-27
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. Mateo 7:13-14
Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?. El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos. Mateo 22:1-14
Muerte
Los milagros te capacitan para curar a los enfermos y resucitar a los muertos porque tanto la enfermedad como la muerte son invenciones tuyas, y, por lo tanto, las puedes abolir. Tú mismo eres un milagro, capaz de crear a semejanza de tu Creador. Todo lo demás no es más que tu propia pesadilla y no existe. Sólo las creaciones de luz son reales. T-1.1.24:1-4
El vacío que el miedo engendra tiene que ser substituido por el perdón. Eso es lo que la Biblia quiere decir con “Ya no habrá muerte”, y por lo que yo pude demostrar que la muerte no existe. T-1.IV.4:1-2
A medida que te acercas a tu Origen, experimentas el miedo a la destrucción de tu sistema de pensamiento como si se tratase del miedo a la muerte. Pero la muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte. T-3.VII.5:10-11
Tú que tienes miedo de la salvación estás eligiendo la muerte.T-3.VII.6:5
Vida y muerte, luz y oscuridad, conocimiento y percepción, son conceptos irreconciliables. T-3.VII.6:6
Al mundo no se le abandona mediante la muerte sino mediante la verdad. T-3.VII.6:11
El viaje a la cruz debería ser el último “viaje inútil”. No sigas pensando en él, sino dalo por concluido. Si puedes aceptarlo como tu último viaje inútil, serás libre también de unirte a mi resurrección. Mientras no lo hagas, estarás desperdiciando tu vida, ya que ésta simplemente seguirá siendo una repetición de la separación, de la pérdida de poder, de los esfuerzos fútiles que el ego lleva a cabo en busca de compensación y, finalmente, de la crucifixión del cuerpo o muerte. T4.In.3:1-5
¿Quién es el “tú” que vive en este mundo? 9El Espíritu es inmortal y la inmortalidad es un estado permanente. 10El Espíritu es tan verdadero ahora como siempre lo fue y lo será siempre, ya que no entraña cambios de ninguna clase. T4.II.11:8-10
Cuando tu cuerpo, tu ego y tus sueños hayan desaparecido, sabrás que eres eterno. Tal vez pienses que esto se logra con la muerte, pero con la muerte no se logra nada porque la muerte no es nada. Todo se logra con la vida, y la vida forma parte del ámbito de la mente y se encuentra en la mente. El cuerpo ni vive ni muere porque no puede contenerte a ti que eres vida. Si compartimos la misma mente, tú puedes superar la muerte puesto que yo la superé. La muerte es un intento de resolver conflictos no tomando ninguna decisión. Al igual que todas las demás soluciones imposibles que el ego propugna, ésta tampoco resultará. T-6.V.A.1:1-7
Toda clase de enfermedad, e incluso la muerte, son expresiones físicas del miedo a despertar. T-8.IX.3:2
No se dan cuenta de que negar a Dios es negar su propia Identidad, y en este sentido el costo del pecado es la muerte. Esto es así en un sentido muy literal: negar la vida hace que se perciba su opuesto, de la misma manera en que toda forma de negación reemplaza lo que existe con lo que no existe. T10.V.1:5-6
Dormir no es estar muerto. Lo que Él creó puede dormir, pero no puede morir. La inmortalidad es Su Voluntad para Su Hijo y la voluntad de Su Hijo para sí. El Hijo de Dios no puede disponer la muerte para sí mismo porque su Padre es Vida y Su Hijo es como Él. T11.I.9:7-10
Dios ciertamente ama el mundo real y aquellos que perciben la realidad de éste no pueden ver el mundo de la muerte, pues la muerte no forma parte del mundo real, en el que todo es un reflejo de lo eterno. Dios te dio el mundo real a cambio del mundo que tú fabricaste como resultado de la división de tu mente, el cual es el símbolo de la muerte. Pues si pudieras realmente separarte de la Mente de Dios, perecerías. T.12.III.8:2-5
Pues mientras te sientas culpable estarás escuchando la voz del ego, la cual te dice que has traicionado a Dios y que, por lo tanto, mereces la muerte. Pensarás que la muerte procede de Dios y no del ego porque, al confundirte a ti mismo con él, creerás que deseas la muerte. Y de lo que deseas, Dios no te puede salvar. T.12.VII.14:4-6
Prefieres ser un esclavo de la crucifixión que un Hijo de Dios redimido. Tu muerte individual parece más valiosa que tu unicidad viviente, pues lo que se te ha dado no te parece tan valioso como lo que tú has fabricado. Tienes más miedo de Dios que del ego, y el amor no puede entrar donde no se le da la bienvenida. T13.III.5:2-4
A ti y a tu hermano, en cuya relación especial el Espíritu Santo entró a formar parte, se os ha concedido liberar – y ser liberados – del culto a la muerte. Pues esto fue lo que se os ofreció y vosotros lo aceptasteis. No obstante, tenéis que aprender más acerca de este extraño culto, pues encierra el tercer obstáculo que la paz debe superar. Nadie puede morir a menos que elija la muerte. Lo que parece ser el miedo a la muerte es realmente su atracción. La culpa es asimismo algo temido y temible. Mas no ejerce ningún poder, excepto sobre aquellos que se sienten atraídos por ella y la buscan. Y lo mismo ocurre con la muerte. Concebida por el ego, su tenebrosa sombra se extiende sobre todo ser vivo porque el ego es el “enemigo” de la vida.
Mas una sombra no puede matar. ¿Qué es una sombra para los que viven? Basta con que la pasen de largo para que desaparezca. ¿Y qué ocurre con aquellos cuya consagración es no vivir; los “pecadores” enlutados, el lúgubre coro del ego, quienes se arrastran penosamente en dirección contraria a la vida, tirando de sus cadenas y marchando en lenta procesión en honor de su sombrío dictador, señor y amo de la muerte? Toca a cualquiera de ellos con las dulces manos del perdón y observa cómo desaparecen sus cadenas junto con las tuyas. Ve cómo se despoja del ropaje de luto con el que iba vestido a su propio funeral y óyele reírse de la muerte. Gracias a tu perdón puede escapar de la sentencia que el pecado quería imponerle. Esto no es arrogancia. Es la Voluntad de Dios. ¿Qué podría ser imposible para ti que elegiste que Su Voluntad fuese la tuya? ¿Qué significado podría tener la muerte para ti? Tu dedicación no es a la muerte ni a su amo. Cuando aceptaste el glorioso propósito del Espíritu Santo en vez de el del ego, renunciaste a la muerte y la substituiste por la vida. Ya sabemos que ninguna idea abandona su fuente. Y la muerte es el resultado del pensamiento al que llamamos ego, tan inequívocamente como la vida es el resultado del Pensamiento de Dios. T19.IV.C1-2
La muerte, de ser real, supondría la ruptura final y absoluta de la comunicación, lo cual es el objetivo del ego. T19.IV.C6:5
Aquellos que tienen miedo de la muerte no ven con cuánta frecuencia y con cuánta fuerza claman por ella, implorándole que venga a salvarlos de la comunicación. Pues consideran que la muerte es un refugio: el gran salvador tenebroso que libera de la luz de la verdad, la respuesta a la Respuesta, lo que acalla la Voz que habla en favor de Dios. Sin embargo, abandonarte a la muerte no pone fin al conflicto. Sólo la respuesta de Dios es su fin. El obstáculo que tu aparente amor por la muerte supone y que la paz debe superar parece ser muy grande. Pues en él yacen ocultos todos los secretos del ego, todas sus insólitas artimañas, todas sus ideas enfermizas y sus extrañas imaginaciones. T19.IV.C7.1:6
El miedo a la muerte desaparecerá a medida que la atracción que ejerce ceda ante la verdadera atracción del amor. T19.IV.C9.1
¿Qué verías si no tuvieras miedo de la muerte? ¿Qué sentirías y pensarías si la muerte no te atrajera? Simplemente recordarías a tu Padre. T19.IV.D1.1:3
Observa cómo la creencia en la muerte parece “salvarte”. Pues si ésta desapareciera, ¿a qué le podrías temer sino a la vida? La atracción de la muerte es lo que hace que la vida parezca ser algo feo, cruel y tiránico. Tu miedo a la muerte no es mayor que el que le tienes ego. T19.IV.D4.1:4
Si contemplas el cuerpo, creerás que ahí es donde te encuentras tú. Y todo cuerpo que veas te recordará a ti mismo: tu pecaminosidad, tu maldad, pero sobre todo, tu muerte. T25.I.2:3-4
Mas todo el mundo sabe que el costo del pecado es la muerte. Y ciertamente lo es. Pues el pecado es una petición de muerte, un deseo de hacer que los cimientos de este mundo sean tan firmes como el amor, tan dignos de confianza como el Cielo y tan fuertes como Dios Mismo. T25.VII.1:6-8
El velo que cubre la faz de Cristo, el temor a Dios y a la salvación, así como el amor a la culpa y a la muerte no son sino diferentes nombres de un mismo error: que hay un espacio entre tu hermano y tú que os mantiene aparte debido a una ilusión de ti mismo que lo mantiene a él separado de ti y a ti alejado de él. T31.VII.9:1
*Libro de ejercicios
- Lección 62 – Perdonar es mi función por se la luz del mundo.
Ahora estás aprendiendo a recordar la verdad. Para ello, el ataque tiene que ser reemplazado por el perdón, de manera que los pensamientos de vida puedan reemplazar a los pensamientos de muerte. L62.2:4-5
- Lección163 – La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.
- La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas que a menudo no se reconocen. La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte. Todos esos pensamientos no son sino reflejos de la veneración que se le rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación.
- En cuanto que encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables y señor de toda ilusión y engaño, el pensamiento de muerte parece ser muy poderoso. Pues parece encerrar a todo ser vivo en sus marchitas manos; a todo deseo y esperanza en su puño funesto, y percibir toda meta únicamente a través de sus ojos invidentes. Los débiles, los indefensos, así como los enfermos se postran ante su imagen, al pensar que sólo ella es real, inescapable y digna de su confianza. Pues la muerte es lo único que inevitablemente llegará.
- Todas las cosas, excepto la muerte, parecen ser inciertas y perderse demasiado pronto, sin importar lo difícil que haya sido adquirirlas. Ninguna de ellas parece ofrecernos seguridad con respecto a lo que nos ha de brindar, y son propensas a defraudar las esperanzas que una vez nos hicieron abrigar y a dejar tras sí un mal sabor de boca en lugar de aspiraciones y sueños. Pero con la muerte se puede contar, pues vendrá con pasos firmes cuando haya llegado su hora. Nunca cesará de tomar como rehén todo lo que tiene vida.
- ¿Te postrarías ante ídolos como éste? Aquí la Fortaleza y el Poderío de Dios Mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de polvo. Aquí se proclama que lo opuesto a Dios es señor de toda la Creación, más fuerte que la Voluntad de Dios por la vida, más fuerte que la infinitud del amor y la perfecta e inmutable constancia del Cielo. Aquí la Voluntad del Padre y del Hijo es finalmente derrotada y enterrada bajo la lápida que la muerte ha colocado sobre el cuerpo del santo Hijo de Dios.
- Impío ahora por la derrota, el Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quería hacer de él. En su epitafio, escrito por la propia muerte, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo. En él sólo se menciona esto: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten y, postrándose con sus frentes en el suelo, susurran llenos de miedo que así es.
- Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta y, al mismo tiempo, seleccionar unas cuantas que no favoreces—y que incluso deseas evitar—mientras aún sigues creyendo en el resto. Pues la muerte es total. O bien todas las cosas mueren o bien todas viven y no pueden morir. En esto no hay términos medios. Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos gozar de cordura: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto.
- La idea de que Dios ha muerto es algo tan absurdo que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo. Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que de alguna manera murió, aparentemente asesinado por aquellos que no querían que sobreviviese. Al ser la voluntad de éstos más fuerte pudo vencer a la Suya y, de esta manera, la vida eterna sucumbió ante la muerte. Y al morir el Padre, murió también el Hijo.
- Puede que los que veneran la muerte tengan miedo. Sin embargo, ¿pueden ser estos pensamientos realmente temibles? Si se dieran cuenta de que eso es lo que creen, se liberarían de inmediato. Esto es lo que les vas a mostrar hoy. La muerte no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, tanto por la salvación de ellos como por la nuestra. Dios no creó la muerte. Por lo tanto, cualquier forma que adopte tiene que ser una ilusión. Ésta es la postura que hoy vamos a adoptar. Y se nos concede poder mirar allende la muerte y ver la vida que se encuentra más allá.
9.Padre nuestro, bendice hoy nuestros ojos. Somos Tus emisarios y deseamos contemplar el glorioso reflejo de Tu Amor que refulge en todas las cosas. Vivimos y nos movemos únicamente en Ti. No estamos separados de Tu Vida eterna. La muerte no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad. Y moramos allí donde Tú nos ubicaste, en la Vida que compartimos Contigo y con todo ser vivo para ser como Tú y parte de Ti para siempre. Aceptamos Tus Pensamientos como nuestros, y nuestra voluntad es eternamente Una con la Tuya. Amén.
*Manual para el Maestro
⦁ 27. ¿Qué es la muerte?
- La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir? Ya hemos planteado esta pregunta anteriormente, pero ahora debemos examinarla con mayor detenimiento. La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Se considera que así es como “opera la naturaleza”, y que no se debe poner en tela de juicio, sino que debe aceptarse como la ley “natural” de la vida. Lo cíclico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y mengua siguiendo una trayectoria determinada es lo que se considera la Voluntad de Dios. Y nadie se pregunta si un Creador benigno hubiese podido disponer algo así.
- Si el universo que percibimos fuese tal como Dios lo creó, sería imposible pensar que Dios es amoroso. Pues aquel que ha decretado que todas las cosas mueran y acaben en polvo, desilusión y desesperanza, no puede sino inspirar temor. Tu insignificante vida está en sus manos, suspendida de un hilo que él está listo para cortar sin que Le importe o lo lamente, tal vez hoy mismo. Y aun si esperase, el final es seguro de todas formas. El que ama a un dios así no conoce el amor, ya que ha negado que la vida sea real. La muerte se ha convertido en el símbolo de la vida. Su mundo es ahora un campo de batalla, en donde reina la contradicción y los opuestos luchan en una guerra interminable. Donde hay muerte la paz es imposible.
- La muerte es el símbolo del temor a Dios. La idea de la muerte oculta Su Amor y lo mantiene al margen de la conciencia cual un escudo puesto en alto para bloquear el sol. Lo siniestro de este símbolo basta para demostrar que la muerte no puede coexistir con Dios. La muerte muestra una imagen del Hijo de Dios en la que éste acaba “descansando en paz” en los brazos de la devastación, donde los gusanos lo esperan para darle la bienvenida y, gracias a su muerte, prolongar un poco más su propia existencia. Mas los gusanos están igualmente condenados a morir. Y de esta forma, todas las cosas viven gracias a la muerte. En la naturaleza, el devorarse unos a otros es “ley de vida”. Dios está loco y sólo el miedo es real.
- La extraña creencia de que una parte de las cosas que mueren puede seguir existiendo separada de lo que muere, tampoco proclama a un Dios amoroso ni vuelve a sentar las bases para que se tenga confianza. Si la muerte es real para una sola cosa, la vida no existe. La muerte niega la vida. Pero si la vida es real, lo que se niega es la muerte. En esto no puede haber transigencia alguna. O bien existe un dios de miedo o bien Uno de Amor. El mundo intenta hacer miles de transigencias al respecto y tratará de hacer mil más. Ni una sola puede ser aceptable para los maestros de Dios, ya que ninguna de ellas sería aceptable para Dios. Él no creó la muerte, puesto que no creó el miedo. Para Él ambas cosas están igualmente desprovistas de sentido.
- La “realidad” de la muerte está firmemente arraigada en la creencia de que el Hijo de Dios es un cuerpo. Y si Dios hubiese creado cuerpos, la muerte sería ciertamente real. Pero en ese caso Dios no sería amoroso. Ningún otro punto ilustra de forma tan evidente el contraste entre la percepción del mundo real y la del mundo de las ilusiones. Si Dios es Amor, la muerte es, de hecho, la muerte de Dios. Por lo tanto, Su Propia Creación no puede sino temerle. Dios no es un Padre, sino un destructor; un vengador, no un Creador. Sus Pensamientos son aterradores y Su Imagen temible. Contemplar Sus Creaciones es morir.
- “El último enemigo destruido será la muerte.” ¡Por supuesto que sí! Sin la idea de la muerte no habría mundo. Todos los sueños acabarán con éste. Ésta es la meta final de la salvación, el fin de todas las ilusiones. Y todas las ilusiones nacen de la muerte. ¿Qué puede nacer de la muerte y tener vida? Por otra parte, ¿qué puede originarse en Dios y morir? Las inconsistencias, las transigencias y los ritos que el mundo fomenta en sus vanos intentos de aferrarse a la muerte y al mismo tiempo pensar que el amor es real, no son más que necios trucos mágicos, ineficaces y desprovistos de sentido. Dios es, y en Él todas las cosas creadas no pueden sino ser eternas. ¿No ves que de no ser así Él tendría un opuesto y el miedo sería tan real como el amor?
- Maestro de Dios, tu única tarea puede definirse de la siguiente manera: no hagas ningún trato en el que la muerte sea parte integrante. No creas en la crueldad ni permitas que el ataque oculte la verdad de ti. Lo que parece morir, tan sólo se ha percibido incorrectamente y se ha llevado al campo de las ilusiones. De ahí que tu tarea sea ahora permitir que las ilusiones sean llevadas ante la verdad. Mantente firme sólo en esto: no te dejes engañar por la “realidad” de ninguna forma cambiante. La verdad no cambia ni fluctúa, ni sucumbe ante la muerte o ante la destrucción. ¿Y cuál es el final de la muerte? Nada más que esto: el reconocimiento de que el Hijo de Dios es inocente ahora y siempre. Nada más que eso. Pero no olvides que tampoco es menos.
Navidad
Urtext.p186 La Navidad no es un tiempo, es un estado mental. La Mente Crística decide desde el Alma, no desde el ego, y la Mente Crística es tuya.
T15-III.7 T15.4 [29] 46 En esta temporada (de Navidad) en la que se celebra el nacimiento de la santidad en este mundo, únete a mí que me decidí en favor de la santidad por ti.
T15.11 La Navidad cómo símbolo del final del sacrificio
T15-XI.1 T15.11 [101] 1 No temas reconocer que la idea del sacrificio es únicamente de tu propia hechura.2 Y, además, no trates de protegerte buscando seguridad donde no la hay. 3 Tus hermanos y tu Padre se han vuelto muy temibles para ti. 4 Y estás dispuesto a negociar con ellos unas cuantas relaciones especiales, en las que crees ver ciertos vestigios de seguridad. 5 No sigas tratando de mantener tus pensamientos separados del Pensar que te ha sido dado. 6 Cuando los juntas y percibes dónde se encuentran, escoger entre ellos no es más que un tranquilo despertar, tan sencillo como abrir tus ojos a la luz del día cuando ya no necesitas dormir más.
T15-XI.2 T15.11 [102] 7 La señal de la Navidad es una estrella, una luz en la oscuridad. 8 No la veas fuera de ti, sino brillando en el Cielo que llevas por dentro, y acéptala como la señal de que ha llegado la hora de Cristo. 9 Él viene sin exigir nada: 10 No pide ningún tipo de sacrificio a nadie. 11 En Su Presencia, toda la idea de sacrificio pierde todo significado. 12 Pues Cristo es el Anfitrión de Dios. 13 Y sólo tienes que invitar a Dios —en Quien Cristo ya está— y reconocer que Su Anfitrión es realmente Uno y, que ningún pensamiento ajeno a la Unicidad de Dios podría morar con Él en tu fuero interno. 14 Tu Amor tiene que ser para todos sin excepción para que puedas dar la bienvenida a Cristo, pues la Presencia de la santidad crea la santidad que envuelve tu Amor. 15 Ningún miedo puede asaltar al Anfitrión, Quien en la hora de Cristo, carga a Dios en Sus brazos, pues el Anfitrión es tan santo como la Perfecta Inocencia a la Que Él protege y Cuyo poder, a su vez, Lo protege a Él.
T15-XI.3 T15.11 [103] 16 En estas Navidades, entrégale al Espíritu Santo todo lo que te pueda herir. 17 Permítete a ti mismo ser curado completamente para que puedas unirte a Él en curar, y celebremos juntos nuestra liberación, liberando a todos con nosotros. 18 No dejes nada atrás, pues para que haya liberación, ésta tiene que ser total, y cuando la hayas aceptado conmigo, también la darás conmigo. 19 Todo dolor, sacrificio o insignificancia desaparecerá de nuestra relación, que es tan inocente como la Relación que tenemos con nuestro Padre, e igual de poderosa. 20 El dolor nos será traído y desaparecerá ante nuestra presencia, y sin dolor, no puede haber sacrificio. 21 Y, sin sacrificio, tiene necesariamente que haber Amor.
T15-XI.4 T15.11 [104] 22 Tú, que crees que sacrificarte es amar, debes aprender que sacrificarte es en verdad separarte del Amor. 23 Pues el sacrificio trae consigo culpa tan inevitablemente como el Amor trae paz. 24 La culpa es la condición del sacrificio, así como la paz es la condición para concienciar tu relación con Dios. 25 Mediante la culpa, estás excluyendo a tu Padre y a tus hermanos de ti mismo. 26 Mediante la paz, los estás invitando a regresar y, al hacerlo, te das cuenta de que están donde los habías invitado a venir. 27 Lo que excluiste de ti mismo parece temible, pues lo dotaste de miedo y trataste de eliminarlo, aun cuando formaba parte de ti. 28 ¿Quién puede percibir que parte de sí mismo es despreciable y, al mismo tiempo, vivir en paz consigo mismo? 29 ¿Y quién puede tratar de resolver el conflicto entre Cielo e infierno que ha percibido en el otro, expulsando al Cielo y endosando a Éste los atributos del infierno, sin percibirse a sí mismo como incompleto y solo?
T15-XI.5 T15.11 [105] 30 Mientras sigas percibiendo el cuerpo como tu realidad, así mismo te percibirás a ti mismo como solitario y necesitado. 31 Y así mismo también te percibirás a ti mismo como víctima propiciatoria, sintiéndote justificado para sacrificar a otros. 32 Pues, ¿quién podría desechar el Cielo y Su Creador sin experimentar sensación de sacrificio y de pérdida? 33 ¿Y quién puede sufrir sacrificios y pérdidas sin tratar de restituirse a sí mismo lo perdido? 34 No obstante, ¿cómo podrían ustedes hacer esto por sí mismos, cuando la base para intentarlo es su creencia en la realidad de las privaciones? 35 Pues las privaciones engendran los ataques, al ser la creencia de que atacar está plenamente justificado. 36 Y mientras decidan seguir creyendo en las privaciones, atacar será sinónimo de salvación, y sacrificarse se convertirá en amor.
T15-XI.6 T15.11 [106] 37 Y así resulta que, en toda tu búsqueda de amor, vas en busca del sacrificio y lo encuentras. 38 No obstante, no encuentras Amor. 39 Es imposible negar lo que es el Amor y, al mismo tiempo, reconocerlo. 40 El significado del Amor reside en lo que echaste fuera de ti, y lo que echaste no significa nada en absoluto separado de ti. 41 Es lo que preferiste conservar lo que no tiene significado, 42 mientras que todo Lo que quieres mantener alejado de ti, encierra realmente todo el significado del Universo, y mantiene al universo unido en su significado. 43 Pues a menos que el universo esté unido en ti, estaría separado de Dios, y estar sin Él es carecer realmente de significado.
T15-XI.7 T15.11 [107] 44 En el instante santo se satisface la condición del Amor, pues las mentes se unen sin la interferencia del cuerpo, y allí donde hay comunicación, hay paz. 45 El Príncipe de la Paz nació para restablecer la condición del Amor, enseñando que la comunicación realmente continúa ininterrumpidamente aun cuando el cuerpo es destruido, siempre y cuando no veas al cuerpo como el medio indispensable para comunicarte. 46 Y si entiendes esta lección, te darás cuenta de que sacrificar el cuerpo no es sacrificar nada, y que la comunicación —que necesariamente tiene que ser de la mente— no puede ser sacrificada. 47 ¿Dónde está, entonces, el sacrificio?
T15.11 [108] 48 Nací para enseñar una lección, que todavía quiero enseñar a todos mis hermanos: el sacrificio no está en ninguna parte, mientras que el Amor está en todas. 49 Pues la comunicación lo abarca todo, y en la paz que restablece, el Amor viene de por sí. T15-XI.8 50 No permitas que ningún desespero oscurezca la alegría de la Navidad, pues la hora de Cristo no tiene sentido si no va acompañada de alegría. 51 Unámonos en la celebración de la paz, no exigiendo a nadie ningún sacrificio, pues así me ofrecerás el Amor Que yo te ofrezco. 52 ¿Qué podría darnos más alegría que percibir que realmente no carecemos de nada? 53 Ése es el mensaje de la hora de Cristo, que yo te doy para que tú lo puedas dar y, así, devolvérselo al Padre, Quien me lo dio. 54 Pues en la hora de Cristo se restablece la comunicación con el Padre, y Él se une a nosotros para celebrar la Creación de Su Hijo.
T15-XI.9 T15.11 [109] 55 Dios da las gracias al santo anfitrión que quiere recibirlo y Lo deja entrar y morar allí donde Él quiere estar. 56 Y por medio de tu bienvenida, Él te acoge en Sí Mismo, pues Lo que se encuentra en ti que Le ha dado la bienvenida es regresado a Él. 57 Y nosotros no hacemos sino celebrar Su Completitud cuando Le damos la bienvenida en nosotros. 58 Los que reciben al Padre son Uno con Él, al ser los anfitriones de Quien los creó. 59 Y al abrirle las puertas, el recuerdo del Padre entra con Él, y con Él recuerdan la única Relación que siempre tuvieron y que quieren tener.
T15-XI.10 T15.11 [110] 60 Ésta es la época en la que muy pronto dará comienzo un nuevo año del calendario cristiano. 61 Tengo perfecta fe en que lograrás todo lo que te propongas hacer. 62 Nada te ha de faltar, y tu voluntad será completar, y no destruir.
T15.11 [111] 63 Di y comprende lo que sigue:
64 Te doy al Espíritu Santo como parte de mí mismo.
65 Sé que te liberarás,
a menos que quiera usarte para aprisionarme a mí mismo.
66 En nombre de mi libertad
quiero liberarte porque reconozco
que nos hemos de liberar juntos.
T15.11 [112] 67 De esta forma, damos comienzo al año con alegría y en libertad. 68 Es mucho lo que aún nos queda por hacer, y llevamos mucho retraso. 69 Acepta el instante santo cuando nazca este año, y ocupa tu lugar —por tanto tiempo vacante— en el Gran Despertar. 70 Haz que este año sea diferente haciendo durante el mismo que todo sea lo mismo. 71 Y permite que todas tus relaciones se conviertan en santas para ti. 72 Ésta es nuestra voluntad. 73 Amén.
No busques fuera de ti
No busques fuera de ti mismo. Pues todo tu dolor procede simplemente de buscar en vano lo que deseas, y de insistir que sabes dónde encontrarlo. ¿Y qué pasaría si no estuviese allí? ¿Preferirías tener razón a ser feliz? Alégrate de que se te diga dónde reside la felicidad, y no la sigas buscando por más tiempo en ningún otro lugar, pues buscarás en vano. Mas se te ha concedido conocer la verdad, y saber que no la debes buscar fuera de ti mismo. T-9.VII:1:6-12
No busques fuera de ti mismo. Pues será en vano y llorarás cada vez que un ídolo se desmorone. T-29.VII:1:1-2
No busques fuera de ti mismo. Esa búsqueda implica que te falta plenitud interna y que temes contemplar tu ruina, por lo que prefieres buscar lo que eres fuera de ti mismo. T-29.VII:4:5-6
Nunca ocurrió
Nada de esto ha tenido lugar jamás. Nada, excepto las leyes de Dios, ha existido jamás, y nada, excepto Su Voluntad, existirá jamás. T10-IV.5
Objetivo
El objetivo del Espíritu Santo es ayudarnos a escapar del mundo. Prefacio
Los medios son más fáciles de entender después de que el valor del objetivo se ha establecido firmemente. T2-II.3
El castigo es un concepto completamente opuesto a la mentalidad recta, y el objetivo del Juicio Final es restituirte tu mentalidad recta. T2-VIII.3
Ojos del cuerpo
Crees que lo que no puedes ver con los ojos del cuerpo no existe. Esta creencia te lleva a negar la visión espiritual. T-1.I:22:2-3
El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo. T-1.VII:2:4-5
Tú no tienes por qué continuar creyendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas. Todo ello puede literalmente desaparecer en un abrir y cerrar de ojos porque no es más que una percepción falsa. T-2.I:3:3-4
La auténtica belleza del templo no puede verse con los ojos físicos. T-2.III:1:10
La visión espiritual literalmente no puede ver el error, y busca simplemente la Expiación. Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan se desvanecen. T-2.III:4:1-2
Lo que el ojo físico ve no es correctivo, ni tampoco es posible corregir el error mediante ningún medio físicamente visible. Mientras creas en lo que tu visión física te muestra, tus intentos de corregir procederán de un falso asesoramiento. T-2.V:8:2-3
Si te tapas los ojos con las manos, no podrás ver porque estarás interfiriendo en las leyes de la visión. Si niegas el amor, no podrás conocerlo porque tu cooperación es la ley de su existencia. No puedes cambiar las leyes que tú no promulgaste, las leyes de la felicidad fueron creadas para ti, no por ti. T-9.I:11:7-9
El sueño de la crucifixión aún descansa pesadamente sobre tus ojos, pero lo que ves en sueños no es la realidad, mientras sigas percibiendo al Hijo de Dios como crucificado, es que estás dormido. T-11.VI:8:4-5
La misión del Espíritu Santo es abrirle los ojos a los ciegos, pues Él sabe que no han perdido su visión, sino que simplemente duermen. Él los despertará del sueño del olvido y los llevará al recuerdo de Dios. Los ojos de Cristo están abiertos, y Él contemplará con amor todo lo que veas si aceptas Su visión como tuya. T-12.VI:4:2-4
a medida que yo me haga más real para ti, te darás cuenta de que, en efecto, eso es lo único que deseas. Y cuando mires dentro de ti me verás, y juntos contemplaremos el mundo real. A través de los ojos de Cristo, sólo el mundo real existe y es lo único que se puede ver. Tu decisión determinará lo que veas. Y lo que veas dará testimonio de tu decisión. T-12.VII:11:5-9
La visión depende de la luz. En la oscuridad no puedes ver. Mas en la oscuridad -el mundo privado que habitas cuando duermes- ves en sueños a pesar de que tus ojos están cerrados. Ahí es donde lo que ves es obra tuya. T-13.V:8:1-4
No intentes alcanzar la visión valiéndote de los ojos, pues tú mismo inventaste tu manera de ver para así poder ver en la oscuridad, y en eso te engañas. T-13.V:9:1
Cuando duermes estás solo, y tu conciencia se limita a ti. Por eso es por lo que tienes pesadillas. Tus sueños son sueños de soledad porque tienes los ojos cerrados. No ves a tus hermanos, y en la oscuridad no puedes ver la luz que les diste. T-13.VI:12:4-7
No permitas que el sueño se apodere de ti y te haga cerrar los ojos. T-18.II:8:1
El árido desierto, las tinieblas y la falta de vida, sólo se ven a través de los ojos del cuerpo. La desolada visión que éstos te ofrecen está distorsionada, y los mensajes que te transmiten a ti que la inventaste para poner límites a tu conciencia son insignificantes y limitados, y están tan fragmentados que no tienen sentido. T-18.IX:2:4-5
Ni el más leve atisbo de culpabilidad se escapa de sus ojos hambrientos. T-19.IV.A:12:6
Mira con los ojos bien abiertos a eso que juraste no mirar, y nunca más creerás que estás a merced de cosas que se encuentran más allá de ti, de fuerzas que no puedes controlar o de pensamientos que te asaltan en contra de tu voluntad. T-19.IV.D:7:4
No olvides que tú y tu hermano habéis llegado hasta aquí juntos. (…) Alza la mirada y mira a tu hermano con inocencia nacida del completo perdón de sus ilusiones, y a través de los ojos de la fe que no las ve. T-19.IV.D:8:1,7
Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que él las use. Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. T-20.II:1:1-2
Todavía miras con los ojos del cuerpo, y éstos sólo pueden ver espinas. T-20.II:5:1
Contempla a tu hermano con otros ojos. T-20.II:6:1
El hogar que has elegido está al otro lado, más allá del velo. Ha sido cuidadosamente preparado para ti y ahora está listo para recibirte. No lo verás con los ojos del cuerpo. Sin embargo, ya dispones de todo cuanto puedas necesitar. T-20.II:8:1-4
¿Te has preguntado alguna vez cómo es realmente el mundo y qué aspecto tendría si se contemplase con ojos felices? T-20.III:5:1
Los que llevan años aprisionados con pesadas cadenas, hambrientos y demacrados, débiles y exhaustos, con los ojos aclimatados a la oscuridad desde hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdan la luz, no se ponen a saltar de alegría en el instante en que se les pone en libertad. Tardan algún tiempo en comprender lo que es la libertad. Andabas a tientas en el polvo y encontraste la mano de tu hermano, indeciso de si soltarla o bien asirte a la vida por tanto tiempo olvidada. Agárrate aún con más fuerza y levanta la vista para que puedas contemplar a tu fuerte compañero, en quien reside el significado de tu libertad. Él parecía estar crucificado a tu lado. Sin embargo, su santidad ha permanecido intacta y perfecta, y, con él a tu lado, este día entrarás en el Paraíso y conocerás la paz de Dios. T-20.III:9:1-6
El amor desea ser conocido, y completamente comprendido y compartido. No guarda secretos ni hay nada que desee mantener aparte y oculto. Camina en la luz, sereno y con los ojos abiertos, y acoge todo con una sonrisa en sus labios y con una sinceridad tan pura y tan obvia que no podría interpretarse erróneamente. T-20.VI:2:5-7
¿Qué poder tienen los ojos del cuerpo para corregir lo que perciben? Los ojos del cuerpo se ajustan al pecado, pues son incapaces de pasarlo por alto en ninguna de sus formas, al verlo por todas partes y en todas las cosas. Mira a través de sus ojos, y todo quedará condenado ante ti. Y jamás podrás ver todo lo que te podría salvar. T-20.VIII:6:5-8
No te olvides nunca de que el mundo que “ven” los ciegos tiene que ser imaginario, pues desconocen el verdadero aspecto del mundo. Tienen que inferir lo que se puede ver basándose en datos que son siempre indirectos y reformular sus deducciones según tropiezan y se caen debido a lo que no reconocieron, o bien pasar sin sufrir daño alguno a través de puertas abiertas que ellos creían cerradas. Y lo mismo ocurre contigo. Tú no ves. Las indicaciones en las que te basas para llegar a tus conclusiones son erróneas, y por eso tropiezas y te caes encima de las piedras que no viste, sin darte cuenta de que puedes atravesar las puertas que, aunque creías que estaban cerradas, se encuentran abiertas para los ojos que no ven, esperando a darte la bienvenida. T-21.I:1:1-5
No olvides que la elección entre el pecado y la verdad, o la impotencia y el poder, es la elección entre atacar y curar. Pues la curación emana del poder, y el ataque, de la impotencia. Es imposible que quieras curar a quien atacas. Y el que deseas que sane tiene que ser aquel que decidiste que estuviese a salvo del ataque. ¿Y qué otra cosa podría ser esta decisión, sino la elección entre verle a través de los ojos del cuerpo, o bien permitir que te sea revelado a través de la visión? La manera en que esta decisión da lugar a sus efectos no es tu problema. Pero tú decides lo que quieres ver. Éste es un curso acerca de causas, no de efectos. T-21.VII.7:1-8
La razón te diría que es imposible que el mundo que ves a través de ojos que no son los tuyos tenga sentido para ti. T-22.I:2:3
La forma del error es lo único que atrae al ego. No trata de ver si esa forma de error tiene significado o no, pues es incapaz de reconocer significados. Todo lo que los ojos del cuerpo pueden ver es una equivocación, un error de percepción, un fragmento distorsionado del todo sin el significado que éste le aportaría. T-22.III:4:1-3
Los ojos del cuerpo ven únicamente formas. No pueden ver más allá de aquello para cuya contemplación fueron fabricados. Y fueron fabricados para fijarse en los errores y no ver más allá de ellos. T-22.III:5:3-5
Esos ojos, hechos para no ver, jamás podrán ver. Pues la idea que representan nunca se separó de su hacedor, y es su hacedor el que ve a través de ellos. ¿Qué otro objetivo tenía su hacedor, salvo el de no ver? Para tal fin, los ojos del cuerpo son los medios perfectos, pero no para ver. Advierte cómo los ojos del cuerpo se posan en lo exterior sin poder ir más allá de ello. Observa cómo se detienen ante lo que no es nada, incapaces de comprender el significado que se encuentra más allá de la forma. Nada es tan cegador como la percepción de la forma. Pues ver la forma significa que el entendimiento ha quedado velado. T-22.III:6:1-8
Los ojos del cuerpo se posan en lo exterior sin poder ir más allá de ello. T-22.III:6:5
Verás tu valía a través de los ojos de tu hermano, y cada uno será liberado cuando vea a su salvador en el lugar donde antes pensó que había un agresor. T-22.VI:8:1
Abre los ojos ligeramente y verás al salvador que Dios te dio a fin de que pudieses contemplarlo y devolverle su patrimonio. Dicho patrimonio es también el tuyo. T-24.III:7:7-8
El pecado que sus ojos ven en él y en lo que se deleitan, lo vio en ti y todavía lo sigue contemplando con deleite. Sin embargo, ¿qué deleite te puede dar contemplar la putrefacción y la demencia, y creer que esa cosa que está a punto de desintegrarse, con la carne desprendiéndose ya de los huesos y con cuencas vacías por ojos es como tú? T-24.V:4:7-8
Regocíjate de no tener ojos con los que ver, ni oídos con los que oír, ni manos con las que sujetar nada, ni pies a los que guiar. T.V:5:1
La mano de Cristo sujeta a todos sus hermanos en Sí Mismo. Él les concede visión a sus ojos invidentes y les canta himnos celestiales para que sus oídos dejen de oír el estruendo de las batallas y de la muerte. T-V.5:2-3
Su impecabilidad es lo que los ojos que ven pueden contemplar. T-VI.6:1
No te dejes cegar por el velo del deseo de ser especial que oculta la faz de Cristo de los ojos de tu hermano, así como de los tuyos. T-VI.6:5
Ser especial es la función que tú te asignaste a ti mismo. Te representa exclusivamente a ti, como un ser que se creó a sí mismo, auto suficiente, sin necesidad de nada y separado de todo lo que se encuentra más allá de su cuerpo. Ante los ojos del especialismo tú eres un universo separado, capaz de mantenerse completo en sí mismo, con todas las puertas aseguradas contra cualquier intromisión y todas las ventanas cerradas herméticamente para no dejar pasar la luz. T-VI.11:1-3
Te proporciona los ojos con los que lo contemplas, las manos con las que lo sientes y los oídos con los que escuchas los sonidos que emite. De este modo te demuestra su realidad. T-VII.9:7-8
Así es como el cuerpo se convierte en una teoría de ti mismo, sin proveerte de nada que pueda probar que hay algo más allá de él, ni de ninguna posibilidad de escape a la vista. Cuando se contempla a través de sus propios ojos, su curso es inescapable. El cuerpo crece y se marchita, florece y muere. Y tú no puedes concebirte a ti mismo aparte de él. Lo tildas de pecaminoso y odias sus acciones, tachándolo de malvado. No obstante, tu deseo de ser especial susurra: “He aquí a mi amado hijo, en quien me complazco”. T-VII.10:1-6
¿No es evidente que lo que perciben los ojos del cuerpo te infunde miedo? Tal vez pienses que aún puedes encontrar en ello alguna esperanza de satisfacción. Tal vez tengas fantasías de poder alcanzar cierta paz y satisfacción en el mundo tal como lo percibes. Mas ya tiene que ser evidente para ti que el desenlace es siempre el mismo. A pesar de tus esperanzas y fantasías, el resultado final es siempre la desesperación. T-II.1:1-5
El Hacedor del mundo de la mansedumbre tiene absoluto poder para contrarrestar el mundo de la violencia y del odio que parece interponerse entre Su mansedumbre y tú. Dicho mundo no existe ante Sus ojos perdonadores. T-25.III:8:1-2
Tú que eres el hacedor de un mundo que no es cierto, descansa y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entonan su triste estribillo. T-25.IV:3:1-2
Cada vez que contemplas a tu hermano, Cristo se halla ante ti. Él no se ha marchado porque tus ojos estén cerrados. Mas ¿qué podrías ver si buscas a tu Salvador y lo contemplas con ojos que no ven? T-25.V:2:9-11
La gracia de Dios descansa dulcemente sobre los ojos que perdonan, y todo lo que éstos contemplan le habla de Dios al espectador. T-25.VI:1
Los ojos se acostumbran a la oscuridad, y la luz de un día soleado les resulta dolorosa a los ojos aclimatados desde hace mucho a la tenue penumbra que se percibe durante el crepúsculo. Dichos ojos esquivan la luz del sol y la claridad que ésta le brinda a todo lo que contemplan. La penumbra parece mejor: más fácil de ver y de reconocer. De alguna manera lo vago y lo sombrío parece ser más fácil de contemplar y menos doloroso para los ojos que lo que es completamente claro e inequívoco. Éste, no obstante, no es el propósito de los ojos, y ¿quién puede decir que prefiere la oscuridad y al mismo tiempo afirmar que desea ver? T-25.VI:2:1-5
Tu deseo de ver hace que la gracia de Dios descienda sobre tus ojos, trayendo consigo el regalo de luz que hace que la visión sea posible. ¿Quieres realmente contemplar a tu hermano? T-25.VI:3:1-2
Mas el pecado es igualmente demente a los ojos del amor, que dulcemente prefieren mirar más allá de la locura y descansar serenamente en la verdad. T-25.VII:6:5
¿Cómo iban a poder entender los que se creen especiales que la justicia es igual para todo el mundo? Quitar a uno para dar a otro es una injusticia contra ambos, pues los dos son iguales ante los ojos del Espíritu Santo. T-25.VIII:13:4-5
¿Qué testigo de la plenitud del Hijo de Dios puede verse en un mundo de cuerpos separados, por mucho que él dé testimonio de la verdad? Él es invisible en un mundo así. Y su himno de unión y de amor no puede oírse en absoluto. No obstante, se le ha concedido hacer que el mundo retroceda ante su himno y que su visión reemplace a los ojos del cuerpo. T-26.I:4:7-10
Tú que querías hacer de la vida un sacrificio, y que tus ojos y oídos fuesen testigos de la muerte de Dios y de Su santo Hijo, no pienses que tienes el poder para hacer de Ellos lo que Dios no dispuso que fuesen. T-26.I:7:3
Lo que tienes ante tus ojos es una memoria ancestral. T-25.V:5:6
Siempre que consientes sufrir, sentir privación, ser tratado injustamente o tener cualquier tipo de necesidad, no haces sino acusar a tu hermano de haber atacado al Hijo de Dios. Presentas ante sus ojos el cuadro de tu crucifixión, para que él pueda ver que sus pecados están escritos en el Cielo con tu sangre y con tu muerte, y que van delante de él, cerrándole el paso a la puerta celestial y condenándolo al infierno. T-27.I:3:1-2
Da testimonio de la eterna verdad de que nada te puede herir, y apunta más allá de sí misma hacia tu inocencia y la de tu hermano. Muéstrale esto, y él se dará cuenta de que toda herida ha sanado y de que todas las lágrimas han sido enjugadas felizmente y con amor. Y tu hermano contemplará su propio perdón allí, y con ojos que han sanado mirará más allá de la imagen hacia la inocencia que ve en ti. T-27.I:5:4-6
Nadie sobre quien el verdadero perdón descanse puede sufrir, pues ya no exhibe la prueba del pecado ante los ojos de su hermano. T-27.II:3:6-7
Mientras tu hermano consienta sufrir, tú no podrás sanar. Mas tú le puedes mostrar que su sufrimiento no tiene ningún propósito ni causa alguna. Muéstrale que has sanado, y él no consentirá sufrir por más tiempo. Pues su inocencia habrá quedado clara ante sus propios ojos y ante los tuyos. T-27.II:8:5-8
El perdón se desvanece y los símbolos caen en el olvido, y nada que los ojos jamás hayan visto o los oídos escuchado queda ahí para ser percibido. T-27.III:7:1
Los ojos de los moribundos reflejan reproche, y el sufrimiento susurra: “¿De qué tienes miedo?” T-27.V:5:2
Se te da vida para que se la impartas al mundo moribundo. Y los ojos dolientes ya no acusarán, sino que brillarán con agradecimiento hacia ti que los bendijiste. El fulgor del instante santo iluminará tus ojos y les dará visión para que puedan ver la faz de Cristo más allá del sufrimiento. La curación reemplaza al sufrimiento. El que ve uno de ellos no puede percibir el otro, pues ambos no pueden estar presentes a la vez. Y el mundo será el testigo de lo que veas, y dará testimonio de ello. T-27.V:6:3-8
El mundo de acusación es reemplazado por otro en el que todos los ojos se vuelven amorosamente hacia el Amigo que les trajo su liberación. Y tu hermano percibirá felizmente los muchos amigos que antes consideraba enemigos. T-27.V:7:6-7
El cuerpo, que de por sí carece de propósito, contiene todas tus memorias y esperanzas. Te vales de sus ojos para ver y de sus oídos para oír, y dejas que te diga lo que siente. Mas él no lo sabe. T-27.VI:3:1-3
El sueño de culpabilidad está desapareciendo de tu vista, aunque tus ojos están cerrados. T-27.VII:14:6
¡Cuán infantil es la insolente maniobra de querer defender tu inocencia descargando tu culpabilidad fuera de ti mismo, aunque sin deshacerte de ella! No es fácil percibir tal ironía cuando lo que tus ojos ven a tu alrededor son sus graves consecuencias, mas no su frívola causa. T-27.VIII:8:3-4
Tal vez vengas con los ojos arrasados en lágrimas, más óyele decir: “Hermano mío, santo Hijo de Dios, contempla tu sueño fútil en el que sólo algo así podría ocurrir”. Y saldrás del instante santo riendo, con tu risa y la de tu hermano unida a la de Él. T-27.VIII:9:6-8
Se ha establecido un mundo enfermizo, que es el que los ojos del cuerpo perciben. T-28.V:4:2
El cuerpo no puede ver ni oír. No sabe lo que es ver, ni para qué sirve escuchar. Es tan incapaz de percibir como de juzgar; de entender como de saber. Sus ojos son ciegos; sus oídos, sordos. No puede pensar, y, por lo tanto, no puede tener efectos. T-28.V:4:5-9
¿Podría haber creado Dios algo para que enfermase? ¿Y cómo podría existir algo que Él no hubiese creado? No permitas que tus ojos se posen en un sueño ni que tus oídos den testimonio de una ilusión. Pues los ojos fueron concebidos para que viesen un mundo que no existe, y los oídos, para que oyesen voces insonoras. Mas hay otros panoramas y sonidos que sí se pueden ver, oír y comprender. Pues los ojos y los oídos son sentidos sin sentido, y lo único que hacen es relatar lo que ven y lo que oyen. Mas no son ellos los que ven y oyen, sino tú, quien ensambló cada trozo irregular, cada migaja y fragmento absurdo de prueba para que diera testimonio del mundo que deseas. No permitas que los ojos y los oídos del cuerpo perciban estos innumerables fragmentos dentro de la brecha que tú te imaginaste, ni permitas que persuadan a su hacedor de que sus fabricaciones son reales. T-28.V:5:1-8
Ésta es la chispa que brilla en el sueño: que tú puedes ayudarle a despertar, y estar seguro de que sus ojos despiertos se posarán sobre ti. Y con su feliz salvación, te salvas tú. T-29.III:5:6-7
El mundo comenzó con una extraña lección, lo suficientemente poderosa como para dejar a Dios relegado al olvido y a Su Hijo convertido en un extraño ante sus propios ojos, exiliado del hogar donde Dios Mismo lo había ubicado. Tú que te has enseñado a ti mismo que el Hijo de Dios es culpable, no digas que no puedes aprender las sencillas lecciones que la salvación te enseña. T-31.I:4:5-6
Tener los ojos vendados puede ciertamente cegarte, mas no puede hacer que el camino en sí sea oscuro. Y Aquel que viaja contigo tiene la luz. T-31.II:11.8-9
Si eliges ser carne jamás podrás escaparte del cuerpo al verlo como tu realidad, pues tu decisión reflejará que eso es lo que quieres. Pero si eliges el espíritu, el Cielo mismo se inclinará para tocar tus ojos y bendecir tu santa visión a fin de que no veas más el mundo de la carne, salvo para sanar, consolar y bendecir. T-31.VI:1:7-8
La constancia es lo que ven aquellos cuyos ojos la salvación ha liberado de tener que contemplar el costo que supone conservar la culpabilidad, ya que en lugar de ello eligieron abandonarla. T-31.VI:2:7
Tu mundo es lo que la salvación habrá de deshacer, permitiéndote así ver otro que tus ojos jamás habrían podido encontrar. T-31.VI:3:4
Una sola visión que se vea claramente y que no se ajuste a la imagen que antes se percibía, hará que el mundo sea diferente para aquellos ojos que hayan aprendido a ver porque el concepto del yo habrá cambiado. T-31.VI:5:4
Las acciones del cuerpo se perciben como procedentes de lo más “bajo” en ti, y, por ende, de lo más “bajo” en él. Al concentrarte únicamente en lo bueno en él, ves el cuerpo cada vez menos y a la larga tan sólo se verá como una sombra que circunda lo bueno. Y cuando hayas llegado al mundo que se encuentra más allá de lo que sólo se puede ver con los ojos del cuerpo, ése será el concepto que tendrás de ti mismo. T-31.VII:3:2-4
¿Cómo ibas a ser consciente de su santidad mientras lo veas separado de la tuya? Pues la santidad se ve a través de los santos ojos que ven la inocencia en su interior, y que, debido a ello, esperan verla en todas partes. T-31.VII:11:2-3
Esta es la visión del salvador: él ve su inocencia en todos los que contempla, y su propia salvación en todas partes. No tiene un concepto de sí mismo que se interponga entre sus ojos despejados y serenos y lo que ve. De este modo, lleva la luz a todo lo que contempla para así poderlo ver como realmente es. T-31.VII:11:5-7
No dejes que la luz del mundo, la cual te ha sido concedida, permanezca oculta del mundo. El mundo necesita la luz, pues es ciertamente un lugar sombrío, y los hombres se desesperan por haber negado la visión del salvador y lo que ven es la muerte. Su salvador se encuentra ahí, desconocidamente y desconocido, y los contempla con los ojos cerrados. Y ellos no podrán ver hasta que él los contemple con ojos videntes y les ofrezca el perdón que se ofrece a sí mismo. T-31.VII:15:1-4
Se te ha concedido poder unirte a cada uno de ellos, y, a través del Cristo en ti, apartar el velo de sus ojos y dejar que contemplen al Cristo en sí mismos. T-31.VIII:7:2
Traigo a vuestros cansados ojos una visión de un mundo diferente, tan nuevo, depurado y fresco que os olvidaréis de todo el dolor y miseria que una vez visteis. T-31.VIII:8:4
Lo único que los ojos del cuerpo pueden contemplar son conflictos. No recurras a ellos en busca de paz y entendimiento. M8-1
¿De dónde surgen todas estas diferencias? Ciertamente parecen encontrarse en el mundo exterior. Sin embargo, no hay duda de que es la mente la que juzga lo que los ojos contemplan: la que interpreta los mensajes que le transmiten los ojos y la que les adjudica “significado”. Este significado, no obstante, no existe en el mundo exterior. Lo que se considera la “realidad” es simplemente lo que la mente prefiere. La mente proyecta su propia jerarquía de valores al exterior, y luego envía a los ojos del cuerpo a que la encuentren. Éstos jamás podrían ver excepto a base de contrastes. Mas la percepción no se basa en los mensajes que los ojos traen. La mente es la única que evalúa sus mensajes, y, por lo tanto, sólo ella es responsable de lo que vemos. Sólo la mente decide si lo que vemos es real o ilusorio, deseable o indeseable, placentero o doloroso. M-8.3:1-11
En las actividades de selección y categorización que la mente lleva a cabo es donde se producen los errores de percepción. Y ahí es donde debe efectuarse la corrección. La mente clasifica aquello de lo que los ojos del cuerpo le informan, de acuerdo con sus valores preconcebidos; y determina cuál es el lugar más apropiado para cada dato sensorial. M-8.4:1-3
Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. Pero la mente que se ha permitido a sí misma ser curada, dejará de aceptarlas. Habrá quienes parezcan estar más “enfermos” que otros, y los ojos del cuerpo informarán, como antes, de los cambios que se produzcan en su aspecto. Mas la mente curada los clasificará a todos de la misma manera: como irreales. M-8.6:1-4
Los ojos del cuerpo no son, por lo tanto, el medio a través del cual se puede ver el mundo real, pues las ilusiones que contemplan sólo pueden conducir a más ilusiones de la realidad. Y eso es lo que hacen. Pues todo lo que los ojos del cuerpo ven, no sólo no ha de durar, sino que además se presta a que se tengan pensamientos de pecado y culpabilidad. Todo lo que Dios creó, por otra parte, está por siempre libre de pecado y, por ende, por siempre libre de culpabilidad. C-4.2:1-4
EI ojo reproduce, no ve. Su tarea es hacer agradable aquello que se invoca, no importa cuán desagradable pueda ser. P-2.VI:3:2-3
OPP (oportunidades para perdonar)
Cuando un hermano actúa insensatamente, te está ofreciendo una oportunidad para que lo bendigas. T7-VII.2
Deja que todos los errores de tus hermanos sean para ti únicamente una oportunidad más de ver las obras del Ayudante que se te dio para que vieses el mundo que Él construyó en vez del tuyo. T25-III.7:2
Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón. T25-III.7:8
Opuestos: la vida te enseña a través de los opuestos
Un claro ejemplo de enseñanza a través de los opuestos es el siguiente: los que serán la fuerza de Dios son ahora bastante débiles, y los que serán la ayuda de Dios tienen claramente necesidad de ayuda ahora. ¿Qué plan mejor podría haber sido diseñado para evitar la intrusión de la arrogancia del ego en el resultado? Urtext.p181
El ego construyó el mundo tal como lo percibe, pero el Espíritu Santo -el reintérprete de lo que el ego construyó- ve el mundo como un recurso de enseñanza para llevarte a tu hogar. El Espíritu Santo tiene que percibir el tiempo y reinterpretarlo como eterno. Tiene que llevar a cabo Su labor mediante el uso de opuestos porque tiene que operar para una mente y con una mente que está en oposición. T5-III.11:1,3
El Espíritu Santo te enseña a usar lo que el ego ha fabricado a fin de enseñarte lo opuesto a lo que el ego ha “aprendido”. T7-IV.3:3
El proceso de deshacimiento es indirecto. T14-I.4:3
El Espíritu Santo tiene que enseñar mediante comparaciones, y se vale de opuestos para apuntar hacia la verdad. T16-VII.6:2
Éste es el mundo de los opuestos. Y tienes que elegir entre ellos a cada instante mientras el mundo siga siendo real para ti. O2-I.10:1-2
Por eso la vida nos enseña a través de los opuestos, o, para ser más exactos, es el Espíritu Santo el que nos enseña a través de los opuestos.
Si me hace falta aprender paciencia, la vida me hará vivir situaciones en las que me voy a desesperar, pues solo así podré trabajar mi paciencia.
Si me hace falta aprender a respetarme, la vida me colocará personas que no me respeten precisamente para que aprenda a respetarme.
Opuestos: no tiene opuestos
Prefacio xiii La verdad está más allá del aprendizaje porque está más allá del tiempo y de todo proceso. No tiene opuestos, ni principio ni fin. Simplemente es.
T19-IV.A.3 T19.5.1 [42] 18 El propósito del Espíritu Santo se encuentra en paz dentro de ustedes. 19 No obstante, aún no están dispuestos a dejar que se les una completamente. 20 Todavía se oponen en algo a la Voluntad de Dios. 21 Y ese algo constituye un límite que quieren imponerle al todo. 22 La Voluntad de Dios es Una, no muchas. 23 No tiene oposición, pues fuera de Ella realmente no hay ninguna otra.
T26-III.1 T26.4 [18] 8 La Verdad es sencilla: sólo hay una, y no tiene opuestos.
T27-III.4 T27.4 [32] 26 Un espacio vacío que no se vea ocupado, y un intervalo de tiempo que no se vea usado ni completamente ocupado, se convierten en una silenciosa invitación a la Verdad para que entre y se sienta como en su casa. 27 No se puede hacer ningún preparativo que aumente el verdadero atractivo de esta invitación. 28 Pues lo que dejas vacante lo llena Dios, y donde Él está, tiene que morar la Verdad. 29 Un poder que no se debilita ni tiene opuestos es lo que realmente es la Creación. 30 Para Esto no hay símbolos. 31 Nada apunta más allá de la Verdad, pues, ¿qué podría ser más que Todo? 32 No obstante, el verdadero deshacer tiene que ser amable. 33 Por consiguiente, el primer reemplazo para tu imagen va a ser otra imagen, pero de otra clase.
T31-VII.1 T31.7 [68] 1 Aprender es cambiar. 2 La salvación no trata de usar medios que son todavía tan ajenos a tu modo de pensar como para serte útiles, ni de hacer cambios que no podrías reconocer. 3 Los conceptos seguirán siendo necesarios mientras perdure la percepción, y cambiar conceptos es justamente la tarea de la salvación. 4 Pues tiene que valerse de contrastes, no de la Verdad, la Cual no tiene opuestos ni puede cambiar.
L99.9 L99.14 46 Vuélvete hacia El Que comparte contigo tu función aquí y permite que te enseñe lo que necesitas aprender, para poder dejar de lado todo miedo y saber que tu Yo es Amor, un Amor Que no tiene opuesto en Ti.
L127.3 L127.3 14 El Amor es incapaz de juzgar. (…) 20 El Amor es una Ley que no tiene opuestos.
L131.9 L131.10 43 Hoy no escogeremos una paradoja en lugar de la Verdad. 44 ¿Cómo podía el Hijo de Dios haber sido el hacedor del tiempo, con el fin de anular la Voluntad de Dios? 45 De haberlo hecho, se hubiese negado a Sí Mismo, contradiciendo Lo que no tiene opuesto. 46 Él cree que hizo un infierno contrapuesto al Cielo y también cree que habita en un lugar que realmente no existe, mientras que el Cielo es el lugar que no logra encontrar.
L167.1 L167.1 1 No existen diferentes clases de vida, pues la Vida es como la Verdad. 2 No admite gradación. 3 Es la única condición que todas las Cosas que Dios creó comparten entre Sí. 4 Al igual que todos Sus Pensamientos, la Vida no tiene opuesto. 5 La muerte no existe, porque Lo que Dios creó comparte Su Vida. 6 La muerte no existe, porque Dios no tiene opuesto. 7 La muerte no existe, porque el Padre y el Hijo son Uno.
M20.5 M20.5 38 Vivir es alegría, pero en la muerte, sólo se llora. 39 Ves en la muerte el escape de lo que has hecho. 40 Pero lo que no ves es esto: que tú hiciste la muerte, y que no es sino la ilusión de un final. 41 La muerte no puede ser una escapatoria, porque el problema no radica en la vida. 42 La Vida, no tiene opuesto, pues es Dios. 43 Vivir parece ser lo opuesto a morir, porque tú has decidido que la muerte acaba con la vida. 44 Perdona al mundo y comprenderás que nada de Lo que Dios creó puede tener fin, y que nada que Él no creara es real. 45 En esta sola frase se explica todo nuestro Curso. 46 En esta sola frase se le da a nuestras prácticas la única dirección que tienen. 47 Y en esta frase se especifica el programa de estudios del Espíritu Santo en su totalidad, exactamente como es.
Oración
La oración es el vehículo de los milagros. Es el medio de comunicación entre lo creado y el Creador. Por medio de la oración se recibe amor, y por medio de los milagros se expresa amor. T-1.I.11
La oración es una forma de pedir algo. Es el vehículo de los milagros. Mas la única oración que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados lo tienen todo. Una vez que se ha aceptado el perdón, la oración, en su sentido usual, deja de tener sentido. La oración del perdón no es más que una petición para que puedas reconocer lo que ya posees. T-3.V.6:1-5
Mientras continúe habiendo percepción, la oración será necesaria. T-3.V.10:1
El Espíritu Santo es el vehículo mediante el cual la Voluntad de Dios se cumple así en la tierra como en el Cielo. T-5.II.8:4
Todo aquel que haya tratado alguna vez de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. T-9.II.1:1
La Biblia subraya que toda oración recibirá respuesta, y esto es absolutamente cierto. El hecho mismo de que se le haya pedido algo al Espíritu Santo garantiza una respuesta. Es igualmente cierto, no obstante, que ninguna de las respuestas que Él dé incrementará el miedo. Es posible que Su respuesta no sea oída. Es imposible, sin embargo, que se pierda. Hay muchas respuestas que ya has recibido pero que todavía no has oído. Yo te aseguro que te están esperando. T-9.II.3:1-7
No puedes rezar sólo para ti, de la misma manera en que no puedes encontrar dicha sólo para ti. La oración es la reafirmación de la inclusión, dirigida por el Espíritu Santo de acuerdo con las leyes de Dios. En tu hermano reside tu salvación. T-9.II.6:1-3
La respuesta a todas tus oraciones reside en ellos. Recibirás la respuesta a medida que la oigas en todos tus hermanos. T-9.II.7:6-7
Los milagros que llevas a cabo en la tierra son elevados hasta el Cielo y hasta Él. T-13.VIII.3:5
El Espíritu Santo es el puente que conduce hasta Él. T-16.IV.12:2
Lo que pides se te concede. T-30.VIII.3:7
La oración que pide cosas de este mundo dará lugar a experiencias de este mundo. Si la oración del corazón pide eso, eso es lo que se le dará porque eso es lo que recibirá. Es imposible entonces que en la percepción del que pide, la oración del corazón no reciba respuesta. Si pide lo imposible, si desea lo que no existe o si lo que busca en su corazón son ilusiones, eso es lo que tendrá. M-21.3:1-4
La oración es el mayor regalo con el que Dios bendijo a Su Hijo cuando lo creo. O1-In.1:1
Para ti que te encuentras brevemente en el tiempo, la oración toma la forma que mejor satisfaga tu necesidad. O1-In.2:1
La oración debe ser ahora el medio por el cual el Hijo de Dios abandona las metas e intereses separados. O1-In.2:4
La oración te sostendrá ahora y te bendecirá según alzas tu corazón a Él en un canto ascendente que se eleva muy alto, u luego más alto aún, hasta que tanto lo alto como lo bajo desaparecen. O1-In.3:2
Esto es la oración, y ahí se encuentra la salvación. Éste es el camino. Éste es el regalo que Dios te hace. O1-In.3:4-6
La oración es una manera de llegar a Dios que el Espíritu Santo te ofrece. O1-I.1:1
La verdadera oración debe evitar la trampa de convertirse en una súplica. Pide, más bien, recibir lo que ya se ha dado, aceptar lo que ya está ahí. O1-I.1:6-7
Se te ha dicho que le pidas al Espíritu Santo la respuesta a cualquier problema específico, y que recibirás una respuesta específica si tal es tu necesidad. O1-I.2:1
No es la forma de la petición lo que importa ni tampoco como se hace. O1-I.2:6
Tal vez insistas en que el Espíritu Santo no te contesta, pero quizá sería más prudente examinar qué clase de peticionario eres. No pides únicamente lo que deseas. Ello se debe a que temes recibirlo, y ciertamente lo recibirías. Por eso es por lo que se lo sigues pidiendo al maestro que no puede dártelo. T9-I.7:1-4
El secreto de la verdadera oración es olvidarte de las cosas que crees que necesitas. O1-I.4:1
Al orar pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves, y las dejas en Manos de Dios. O1-I.4:3
Orar es hacerse a un lado; es abandonarse. O1-I.5:1
La oración es una ofrenda; es renunciar a ti mismo para ser uno con el Amor. O1-I.5:5
La oración es tan continua como la vida. Todo el mundo ora sin cesar. Pide y ya has recibido, pues has decidido qué es lo que quieres. O1-II.2:4-6
¿Qué significa realmente la frase “orar por nuestros enemigos”? Significa que debes orar por ti, para que no busques aprisionar a Cristo y así perder el reconocimiento de tu propia Identidad. No traiciones a nadie o te traicionarás a ti mismo. O1-II.4:5-7
Si te unes a alguien en oración, lo haces parte de ti. O1-II.6:2
No es fácil darse cuenta de que orar para pedir cosas, posición social, amor humano, “regalos”
externos de la clase que sean, (…) se emplean como metas que sustituyen a Dios. (…) Desearlas es orar por ellas. Uno no necesita pedir explícitamente. La meta de alcanzar a Dios se pierde de vista cuando se va en pos de metas menores de la clase que sea. O1-III.6:1-5
El propósito de la oración es liberar el presente de su encadenamiento a las ilusiones del pasado. O1-IV.3:5
De la misma manera que siempre oras por ti, del mismo modo es a ti al que siempre se le concede el perdón. O2-I.4:1
El mundo de los opuestos es el lugar de la curación, pues ¿qué podría necesitar curación en el Cielo? O3-I.5:2
Padre nuestro
Padre Nuestro, perdónanos nuestras ilusiones y ayúdanos a aceptar Nuestra verdadera Relación Contigo, en la Que no hay ilusiones y en la Que jamás ninguna podrá infiltrarse. Nuestra santidad es La Tuya. ¿Qué puede haber en nosotros que necesite perdón si Tu Santidad es perfecta? El sueño del olvido no es más que nuestra renuencia a recordar Tu perdón y Tu amor. No nos dejes caer en la tentación, pues la tentación del Hijo de Dios no es Tu Voluntad. Y déjanos recibir únicamente lo que Tú has dado, y aceptar sólo Eso en las mentes que Tú creaste y que Tú amas. Amén.
T16.8 [81] 74
T16-VII.12
Paciencia del Espíritu Santo
Si quieres ser como yo, te ayudaré, pues sé que somos iguales. Si quieres ser diferente, aguardaré hasta que cambies de parecer. T8-IV.6
Siempre que le abres las puertas al ego, menoscabas la bienvenida que le das al Espíritu Santo. Él no sé ausentará, pero habrás hecho una alianza contra Él. Sea cual sea la jornada que decidas emprender, Él irá contigo y esperará. Puedes confiar plenamente en Su paciencia, pues Él no puede abandonar a ninguna parte de Dios. Mas tú necesitas mucho más que paciencia. T11-II.5
Su paciencia es infinita. Esperará hasta que oigas Su dulce Voz dentro de ti instándote a que Lo dejes ir en paz junto contigo a donde Él se encuentra en Su hogar, al igual que tú. LpI-182.7:6-7
Paciencia tuya con los demás
La paciencia que tengas con tu hermano es la misma paciencia que tendrás contigo mismo. T5-VI.11:4
Plan general para la salvación del mundo
Prefacio xi El programa de estudios que el Curso propone se planeó meticulosamente y se explica paso a paso, tanto en el orden práctico como en el teórico. El Curso pone más énfasis en la aplicación práctica que en la teoría, y más en la experiencia que en la teología.
In1:1-5 Éste es un curso de milagros. 2Es un curso obligatorio. 3Sólo el momento en que decides tomarlo es voluntario. 4Tener libre albedrío no quiere decir que tú mismo puedas establecer el plan de estudios. 5Significa únicamente que puedes elegir lo que quieres aprender en cualquier momento dado.
T1.III.3 Los perdonados son el medio de la Expiación. 2Al estar infundidos por el espíritu, perdonan a su vez. 3Aquellos que han sido liberados deben unirse para liberar a sus hermanos, pues ése es el plan de la Expiación. 4Los milagros son el medio a través del cual las mentes que sirven al Espíritu Santo se unen a mí para la salvación o liberación de todas las creaciones de Dios.
T1.III.8 El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus hermanos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. 2El milagro siempre te bendecirá. 3Los milagros que no se te ha pedido que hagas no dejan de tener valor. 4Siguen siendo expresiones de tu estado de gracia, pero dado mi absoluto conocimiento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. 5La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse.
T2.II.6 La Expiación, en cuanto que plan que ya se ha completado, tiene una relación única con el tiempo. 9Hasta que la Expiación no se complete, sus diversas fases evolucionarán en el tiempo, pero la Expiación en su totalidad se encuentra al final del tiempo. 10En ese punto el puente de retorno ya se ha construido.
T2.IV.2 Un paso importante en el plan de la Expiación es deshacer el error en todos los niveles.
T2.VIII.2 El juicio Final es una de las ideas más atemorizantes de tu sistema de pensamiento. 2Eso se debe a que no entiendes lo que es. 3Juzgar no es un atributo de Dios. 4El Juicio Final se originó a raíz de la separación como uno de los muchos recursos de aprendizaje que se incluyeron en el plan general. 5Del mismo modo en que la separación abarcó un período de millones de años, así el juicio Final se extenderá por un período igualmente largo, o tal vez aún más largo. 6Su duración, no obstante, puede acortarse enormemente mediante los milagros, el recurso que acorta el tiempo, pero que no lo abole. 7Si un número suficiente de nosotros llega a alcanzar una mentalidad verdaderamente milagrosa, este proceso de acortar el tiempo puede llegar a ser virtualmente inconmensurable. 8Es esencial, no obstante, que te liberes a ti mismo del miedo cuanto antes, pues tienes que escapar del conflicto si es que has de llevar paz a otras mentes.
T5.VII.4 Ha llegado el momento. 2No se te ha pedido que elabores el plan de la salvación porque, como ya te dije anteriormente, el remedio no pudo haber sido obra tuya. 3Dios Mismo te dio la Corrección perfecta para todo lo que has inventado que no esté de acuerdo con Su santa Voluntad. 4Te estoy haciendo perfectamente explícito Su plan, y te diré también cuál es tu papel en él y cuán urgente es que lo lleves a cabo.
T8.I.5 El plan de estudios de la Expiación es el opuesto al que tú elaboraste para ti, y lo mismo se puede decir de su resultado. 2Si el resultado de tu plan de estudios te ha hecho infeliz, y deseas otro diferente, obviamente es necesario que se efectúen cambios en el plan de estudios. 3El primer cambio que debe efectuarse es un cambio de dirección. 4Un plan de estudios que tenga sentido no debe ser inconsistente. 5Si lo planean dos maestros que creen en ideas diametralmente opuestas, no puede ser un plan integrado. 6Si esos dos maestros lo ponen en práctica simultáneamente, cada uno de ellos no hará sino ser un obstáculo para el otro. 7Esto da lugar a fluctuaciones, pero no a un auténtico cambio. 8Los que son volátiles no tienen dirección. 8No pueden decidir ir en una dirección determinada porque no pueden abandonar la otra, si bien ésta última no existe. 10Su plan de estudios conflictivo les enseña que todas las direcciones existen, y no les proporciona ninguna base racional sobre la que fundar su elección.
T8.I.6 Antes de que pueda efectuarse un auténtico cambio de dirección es necesario reconocer plenamente la total insensatez de semejante plan de estudios. 2No puedes aprender simultáneamente de dos maestros que están en completo desacuerdo con respecto a todo. 3Su plan de estudios conjunto constituye una tarea de aprendizaje imposible. 4Te están enseñando cosas completamente diferentes de forma completamente diferente, lo cual sería posible si no fuera porque las enseñanzas de ambos son acerca de ti. 5Ninguno de ellos puede alterar tu realidad, pero si los escuchas a los dos, tu mente estará dividida con respecto a lo que es tu realidad.
T8.II.1 “Existe una lógica sobre la que basar tu elección. 2Sólo un Maestro sabe lo que es tu realidad. 3Si el propósito del plan de estudios es aprender a eliminar los obstáculos que obstruyen el conocimiento de esa realidad, eso sólo lo puedes aprender de ese Maestro.
T8.III.5 El objetivo del plan de estudios, independientemente del maestro que elijas, es: “Conócete a ti mismo”. 2No hay nada más que buscar. 3Todo el mundo anda buscándose a sí mismo y buscando el poder y la gloria que cree haber perdido. 4Siempre que estás con alguien, tienes una oportunidad más para encontrar tu poder y tu gloria. 5Tu poder, y tu gloria están en él porque son tuyos. 6El ego trata de encontrarlos únicamente en ti porque no sabe dónde buscar. 7El Espíritu Santo te enseña que si buscas únicamente en ti no te podrás encontrar a ti mismo porque tú no eres un ente separado. 8Siempre que estás con un hermano, estás aprendiendo lo que eres porque estás enseñando lo que eres. 9Tu hermano reaccionará con dolor o con alegría, dependiendo del maestro que tú estés siguiendo. 10Será aprisionado o liberado de acuerdo con tu decisión, al igual que tú. 11Nunca olvides la responsabilidad que tienes hacia él, ya que es la misma responsabilidad que tienes hacia ti mismo. 12Concédele el lugar que le corresponde en el Reino y tú ocuparás el tuyo.
T8.III.6 Tú no puedes encontrar el Reino por tu cuenta, y tú, que eres el Reino, no puedes encontrarte a ti mismo por tu cuenta. 2Para lograr el objetivo del plan de estudios, por lo tanto, no debes escuchar al ego, cuyo propósito es derrotar su propio objetivo.
T8.VII.7 La Biblia dice: “El Verbo (o pensamiento) se hizo carne. 2Estrictamente hablando, eso es imposible, puesto que parece implicar que un orden de realidad pasó a ser otro. 3Los distintos órdenes de realidad, al igual que los distintos grados de dificultad de los milagros, tan sólo dan la impresión de existir. 4El pensamiento no se puede convertir en carne excepto mediante una creencia, ya que el pensamiento no es algo físico. 5El pensamiento, no obstante, es comunicación, para lo que sí se puede usar el cuerpo. 6Éste es el único uso natural que se puede hacer de él. 7Usarlo de forma antinatural es perder de vista el propósito del Espíritu Santo, y confundirse con respecto al objetivo de Su plan de estudios.
T8.VII.8 No hay nada más frustrante para un alumno que un plan de estudios que no pueda aprender. 2Cuando eso ocurre su sensación de ser competente se resiente, y no puede por menos que deprimirse. 3Enfrentarse a una situación de aprendizaje imposible es la cosa más deprimente del mundo. 4De hecho, es la razón por la que, en última instancia, el mundo en sí es deprimente. 5El plan de estudios del Espíritu Santo nunca es deprimente porque es un plan de estudios que produce dicha. 6Siempre que se reacciona con depresión ante el aprendizaje es porque se ha perdido de vista el verdadero objetivo del plan de estudios.
T8.VII.12 Comunicar es unir y atacar es separar. 2¿Cómo ibas a poder hacer ambas cosas simultáneamente utilizando el mismo medio y no sufrir por ello? 3La percepción del cuerpo sólo se puede unificar cuando se ha aceptado un solo propósito. 4Esto libera a la mente de la tentación de ver al cuerpo bajo distintas luces, y puede entonces entregárselo por completo a la única Luz en la que puede ser realmente entendido. 5Confundir un recurso de aprendizaje con un objetivo del plan de estudios es una confusión básica que impide el entendimiento de ambos. 6El aprendizaje tiene que conducir más allá del cuerpo, al restablecimiento del poder de la mente en él. 7Esto sólo se puede lograr si la mente se extiende hasta otras mentes, y no interrumpe su extensión. 8Esta interrupción es la causa de todas las enfermedades porque la única función de la mente es extender.
T8.VII.14 Tú no estás limitado por el cuerpo, y el pensamiento no puede hacerse carne. 2La mente, no obstante, puede manifestarse a través del cuerpo si va más allá de él y no lo interpreta como una limitación. 3Siempre que ves a alguien limitado a un cuerpo o por un cuerpo, estás imponiéndote a ti mismo ese mismo límite. 4¿Estás dispuesto a aceptar eso cuando el único propósito de tu aprendizaje debería ser escaparte de toda limitación? 5Todo aquel que concibe el cuerpo como un medio de ataque y cree que de ello puede derivar dicha, demuestra inequívocamente que es un mal estudiante. 6Ha aceptado un objetivo de aprendizaje que contradice claramente el propósito unificado del plan de estudios y que le impide aceptar como propio el propósito de éste.
T9.IV.2 Tienes un papel que desempeñar en la Expiación, pero el plan de la Expiación en sí está más allá de ti. 2No sabes cómo pasar por alto los errores pues, de lo contrario, no los cometerías. 3Creer que no los cometes, o que los puedes corregir sin un Guía cuyo propósito es corregirlos, no sería más que otro error. 4Y si no sigues a ese Guía, tus errores no podrán ser corregidos. 5El plan no lo elaboraste tú debido a las limitadas ideas que tienes acerca de lo que eres. 6De esta sensación de limitación es de donde emanan todos los errores. 7La forma de deshacerlos, por lo tanto, no procede de ti, sino que es para ti.
T9.IV.4 El ego tiene también un plan de perdón porque estás pidiendo uno, aunque no al maestro adecuado. 2El plan del ego, por supuesto, no tiene sentido y nunca será viable. 3Al seguir su plan te pondrás simplemente en una situación imposible que es adonde el ego siempre te conduce. 4El plan del ego consiste en que primero veas el error claramente, y en que luego lo pases por alto. 5Mas ¿cómo ibas a poder pasar por alto aquello a lo que has otorgado realidad?
T9.IV.6 Sigue las enseñanzas de perdón del Espíritu Santo porque el perdón es Su función y Él sabe cómo llevarla a cabo perfectamente. 2Eso es lo que quise decir cuando dije que los milagros son naturales, y que cuando no ocurren es que algo anda mal. 3Los milagros son simplemente la señal de que estás dispuesto a seguir el plan de salvación del Espíritu Santo, y de que reconoces que no sabes lo que dicho plan es. 4La función que a Él le corresponde llevar a cabo no es la que te corresponde a ti, y a menos que aceptes esto no podrás saber cuál es tu función.
T12.I.6 La única reacción apropiada hacia un hermano es apreciarlo. 2Debes estarle agradecido tanto por sus pensamientos de amor como por sus peticiones de ayuda, pues ambas cosas, si las percibes correctamente, son capaces de traer amor a tu conciencia. 3Toda sensación de esfuerzo procede de tus intentos de no hacer simplemente eso. 4¡Cuán simple es, entonces, el plan de Dios para la salvación!
T13.XI.11 El fracaso es cosa del ego, no de Dios. 5No puedes alejarte de Él y es imposible que el plan que el Espíritu Santo le ofrece a todo el mundo para la salvación de todos, no sea perfectamente consumado. 6Serás liberado, y no recordarás nada de lo que fabricaste, salvo lo que fue creado para ti, y a su vez por ti. 7Pues, ¿cómo podrías recordar lo que nunca fue verdad, o no recordar lo que siempre lo fue? 8En ésta reconciliación con la verdad, y sólo con la verdad, radica la paz del Cielo.
T14.II.7 El alumno feliz satisface las condiciones del aprendizaje en este mundo, de la misma forma en que satisface las condiciones del conocimiento en el Reino. 2Todo ello se basa en el plan del Espíritu Santo para liberarte del pasado y revelarte el camino hacia la libertad. 3Pues la. verdad es verdad. 4¿Qué otra cosa podía o pudo jamás serlo? 5En esta simple lección se encuentra la llave de la lóbrega puerta que crees está cerrada para siempre. 6Construiste esa puerta de la nada, y detrás de ella no hay nada. 7La llave no es más que la luz que con su resplandor desvanece las siluetas, formas y temores de lo que no es nada. 8Acepta de las manos de Cristo esta llave que abre la puerta de la libertad para que puedas unirte a Él en la santa misión de difundir la luz. 9Pues, al igual que tus hermanos, no te das cuenta de que la luz ha llegado y de que te ha liberado del sueño de las tinieblas.
T14.III.12 La paz mora en toda mente que acepta serenamente el plan que Dios elaboró para su Expiación, renunciando al suyo propio. 5Tú no sabes lo que es la salvación, pues no comprendes lo que es. 6No tomes decisiones con respecto a lo que es o adónde se encuentra, sino que en vez de ello pregúntaselo todo al Espíritu Santo y no tomes ninguna decisión sin Su dulce consejo.
T14.III.13 Aquel que conoce el plan que Dios quiere que sigas puede enseñarte lo que éste es. 2Sólo Su Sabiduría puede guiar tus pasos en dicho plan. 3Cada decisión que tomas por tu cuenta significa únicamente que quieres definir la que es la salvación y aquello de lo que debes ser salvado. 4El Espíritu Santo sabe que la salvación es escapar de la culpabilidad. 5No tienes ningún otro “enemigo”, y el Espíritu Santo es el único Amigo que te puede ayudar contra esta absurda distorsión de la pureza del Hijo de Dios. 6Él es el poderoso protector de la inocencia que te hace libre. 7Y Él ha decidido deshacer todo lo que podría ocultar tu inocencia de tu mente despejada.
T14.V.2 Todo el mundo tiene un papel especial en la Expiación, pero el mensaje que se le da a cada uno de ellos es siempre el mismo: El Hijo de Dios es inocente. 2Cada uno enseña este mensaje de modo diferente, y lo aprende de modo diferente. 3Pero hasta que no lo enseñe y lo aprenda, tendrá la vaga conciencia de que no está llevando a cabo su verdadera función, y no podrá por menos que sufrir por ello. 4La carga de la culpabilidad es pesada, pero Dios no quiere que sigas atado a ella. Su plan para tu despertar es tan perfecto como el tuyo es falible. 6Tú no sabes lo que haces, pero Aquel que sabe está contigo. 7Tuya es Su dulzura, y todo el amor que compartes con Dios Él lo ha salvaguardado para ti. 8Él sólo quiere enseñarte a ser feliz.
T15.III.11 Si estás completamente dispuesto a dejar que la salvación se lleve a cabo de acuerdo con el plan de Dios y te niegas a tratar de obtener la paz por tu cuenta, alcanzarás la salvación. 2Mas no pienses que puedes sustituir tu plan por el Suyo. 3En vez de eso, únete a mí en el Suyo para que juntos podamos liberar a todos aquellos que prefieren permanecer cautivos, y proclamar que el Hijo de Dios es Su anfitrión. 4Así pues, no dejaremos que nadie se olvide de lo que tú quieres recordar, 5y de este modo, lo recordarás.
T15.IV.2 No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. 6Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. 7Su plan te satisfará. 8No hay nada más que pueda brindarte paz, pues la paz es de Dios y de nadie más que de Él.
T15.IV.3 Sé humilde ante Él, y, sin embargo, grande en Él. 2No antepongas ningún plan del ego al plan de Dios, 3pues con tu decisión de formar parte de cualquier otro plan que no sea el Suyo dejas vacante tu lugar en Su plan, que debes ocupar si quieres unirte a mí. 4Te exhorto a que cumplas el santo papel que te corresponde desempeñar en el plan que Él dio al mundo para liberarlo de la pequeñez. 5Dios desea que Su anfitrión more en perfecta libertad. 6Cualquier fidelidad a un plan de salvación distinto del Suyo disminuye en tu propia mente el valor de lo que Su Voluntad ha dispuesto para ti. 7Sin embargo, es tu mente la que es Su anfitrión.
T15.IV.4 ¿Quieres saber cuán perfecto e inmaculado es el santo altar en el que tu Padre se ha ubicado a Sí Mismo? 2Te darás cuenta de esto en el instante santo, en el que gustosamente y de buena voluntad renuncias a todo plan que no sea el Suyo. 3Pues en el instante santo se encuentra la paz, perfectamente diáfana porque has estado dispuesto a satisfacer sus condiciones. 4Puedes reclamar el instante santo en cualquier momento y lugar en que lo desees. 5En tu práctica, procura abandonar cualquier plan que hayas aceptado a fin de encontrar grandeza en la pequeñez. 6No se encuentra ahí. 7Utiliza el instante santo sólo para reconocer que por tu cuenta no puedes saber dónde se encuentra, y que lo único que harías, sería engañarte a ti mismo.
T16.VII.10 Recuerda que siempre eliges entre la verdad y las ilusiones, entre la verdadera Expiación que cura, y la “expiación” del ego que destruye. 2Todo el poder y Amor de Dios, sin límite alguno, te apoyarán a medida que busques únicamente el papel que te corresponde desempeñar en el plan de Expiación que procede de Su Amor. 3Sé un aliado de Dios y no del ego en tu búsqueda para descubrir cómo alcanzar la Expiación. 4Con Su ayuda basta, pues Su Mensajero sabe cómo restituirte el Reino y hacer que todo tu interés en la salvación se centre en tu relación con Él.
T18.IV.5 Limítate simplemente a hacer la pregunta. 2La respuesta se te dará. 3No trates de contestarla; trata simplemente de recibir la respuesta tal como se te dé. 4Al prepararte para el instante santo, no intentes hacerte santo de antemano a fin de estar listo para él. 5Eso sería confundir tu papel con el de Dios. 6La Expiación no puede llegarles a los que piensan que primero tienen que expiar, sino sólo a aquellos que simplemente le ofrecen su buena voluntad para de este modo hacer posible su llegada. 7La purificación es algo que es únicamente propio de Dios, y, por lo tanto, es para ti. 8En vez de tratar de prepararte para Él, trata de pensar de esta manera:
9Yo que soy anfitrión de Dios, soy digno de Él.
10Aquel que estableció Su morada en mí la creó como Él quiso que fuese.
11No es necesario que yo la prepare para Él, sino tan sólo que no interfiera en Su plan para reinstaurar en mí la conciencia de que estoy listo, estado éste que es eterno. 12No tengo que añadir nada a Su plan.
13Mas para aceptarlo, tengo que estar dispuesto a no substituirlo por el mío.
T18.IV.6 Y eso es todo. 2Añade algo más, y estarás simplemente desvirtuando lo poco que se te pide. 3Recuerda que fuiste tú quien inventó la culpabilidad, y que tu plan para escapar de ella consiste en llevar la Expiación ante la culpabilidad, y en hacer que la salvación parezca temible. 4Y si intentas prepararte a ti mismo para el amor, lo único que harás será incrementar tu miedo. 5La preparación para el instante santo le corresponde a Aquel que lo da. 6Entrégate a Aquel Cuya función es la liberación. 7No usurpes Su función. 8Dale sólo lo que Él te pide, para que puedas aprender cuán ínfimo es tu papel, y cuán grande el Suyo.
T18.V.1 Prepárate ahora para deshacer lo que nunca tuvo lugar. 2Si ya entendieses la diferencia que existe entre la verdad y las ilusiones, la Expiación no tendría objeto. 3Él instante santo, la relación santa, las enseñanzas del Espíritu Santo y todos los medios por los que se alcanza la salvación no tendrían ningún propósito. 4Pues todos ellos no son sino aspectos del plan cuyo fin es cambiar tus sueños de terror a sueños felices, desde los cuales puedas despertar fácilmente al conocimiento. 5No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. 6Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y has evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos.
T19.IV.D.19 Juntos desapareceremos en la Presencia que se encuentra detrás del velo, no para perdernos sino para encontrarnos a nosotros mismos; no para que se nos vea, sino para que se nos conozca. 2Y al gozar de conocimiento, no quedará nada sin hacer en el plan de salvación que Dios estableció.
T20.III.6 No es éste un plan que tú hayas elaborado; y no tienes que hacer nada, salvo aprender el papel que se te encomendó. 2Pues Aquel que conoce todo lo demás se ocupará de ello sin tu ayuda. 3Pero no pienses que Él no tiene necesidad del papel que te corresponde desempeñar para que lo asista a Él en lo demás. 4Pues de tu papel depende todo el plan, y ningún papel está completo sin tu papel, ni tampoco puede lo que es todo estar completo sin él. 5Al arca de la paz se entra de dos en dos. aSin embargo, el comienzo de otro mundo los acompaña. 6Toda relación santa tiene que entrar aquí para aprender la función especial que le corresponde desempeñar en el plan del Espíritu Santo ahora que comparte Su propósito. 7Y a medida que ese propósito se alcanza, surge un nuevo mundo en el que el pecado no tiene cabida, y donde el Hijo de Dios puede entrar sin miedo y descansar por un rato para olvidar su esclavitud y recordar su libertad. 8Mas ¿cómo iba a poder entrar a descansar y a recordar si tú no le acompañas? 9A menos que estés allí, él no está completo. 10Y es su compleción lo que él recuerda allí.
T20.IV.8 Tal vez te preguntes cómo vas a poder estar en paz si, mientras estés en el tiempo, aún queda tanto por hacer antes de que el camino que lleva a la paz esté libre y despejado. 2Quizá te parezca que esto es imposible. 3Pero pregúntate si es posible que Dios hubiese podido elaborar un plan para tu salvación que pudiese fracasar. 4Una vez que aceptes Su plan como la única función que quieres desempeñar, no habrá nada de lo que el Espíritu Santo no se haga cargo por ti sin ningún esfuerzo por tu parte. 5Él irá delante de ti despejando el camino, y no dejará escollos en los que puedas tropezar ni obstáculos que pudiesen obstruir tu paso. 6Se te dará todo lo que necesites. 7Toda aparente dificultad simplemente se desvanecerá antes de que llegues a ella. 8No tienes que preocuparte por nada, sino, más bien, desentenderte de todo, salvo del único propósito que quieres alcanzar. 9De la misma manera en que éste te fue dado, asimismo su consecución se llevará a cabo por ti. 10La promesa de Dios se mantendrá firme contra todo obstáculo, pues descansa sobre la certeza, no sobre la contingencia. 11Descansa en ti. 12¿Y que puede haber que goce de más certeza que un Hijo de Dios?
T21.V.5 El plan de Dios para tu salvación no se habría podido establecer sin tu voluntad y consentimiento. 2Tuvo que haber sido aceptado por el Hijo de Dios, pues lo que Dios dispone para él, él no puede sino aceptarlo. 3Y Dios no dispone nada sin Su Hijo, ni Su Voluntad depende del tiempo para consumarse. 4Por lo tanto, lo que se unió a la Voluntad de Dios tiene que encontrarse en ti ahora, puesto que es eterno. 5Tienes que haber reservado un lugar en el que el Espíritu Santo puede morar, y donde ya se encuentra. 6Él tiene que haber estado ahí desde que surgió la necesidad de Él, la cual quedó satisfecha en ese mismo instante.
T21.V.6 El plan de Dios es muy simple, nunca es indirecto ni se derrota a sí mismo. 2Dios no tiene otros Pensamientos excepto los que extienden Su Ser, y en esto tu voluntad tiene que estar incluida. 3Así pues, debe haber una parte en ti que conoce Su Voluntad y la comparte. 4No tiene sentido preguntar si lo que tiene que ser como es, lo es. 5Pero sí tiene sentido preguntar por qué no eres consciente de lo que no puede sino ser como es, pues debe haber una respuesta para ello si al plan de Dios para tu salvación no le falta nada. 6Y no puede faltarle nada porque su Fuente no conoce la incompleción.
T21.VI.9 Tú eres el salvador de tu hermano. 2Él es el tuyo. 3A la razón le es muy grato hablar de esto. 4El Amor le infundió amor a este plan benevolente. 5Y lo que el Amor planea es semejante a Sí Mismo en esto: al estar unido a ti, Él desea que aprendas lo que debes ser. 6Y dado que tú eres uno con Él, se te tiene que haber encomendado que des lo que Él ha dado, y todavía sigue dando. 7Dedica aunque sólo sea un instante a la grata aceptación de lo que se te ha encomendado darle a tu hermano, y reconoce con él lo que se os ha dado a ambos. 8Dar no es más bendito que recibir, 9pero tampoco es menos.
T22.VI.4 Esta relación santa, hermosa en su inocencia, llena de fortaleza, y resplandeciendo con una luz mucho más brillante que la del sol que alumbra el firmamento que ves, es la que tu Padre ha elegido como uno de los medios para llevar a cabo Su plan. 2Siéntete agradecido de que no sirva en absoluto para llevar a cabo el tuyo. 3No usará indebidamente nada que se le confíe, ni dejará de usar nada que se le ofrezca. 4Esta santa relación tiene el poder de curar todo dolor, sea cual sea su forma. 5Ni tu hermano ni tú por separado podéis ser útiles en absoluto. 6Únicamente en vuestra voluntad conjunta radica la curación. 7Pues ahí es donde se encuentra vuestra curación y ahí es donde aceptaréis la Expiación. 8Y al sanar los dos, la Filiación queda sanada porque vuestras voluntades se han unido.
T24.II.14 La llave que tú tiraste Dios se la dio a tu hermano, cuyas santas manos quieren ofrecértela cuando estés listo para aceptar el plan de Dios para tu salvación en vez del tuyo. 2¿Cómo puedes llegar a estar listo, salvo reconociendo toda tu abyecta desdicha y dándote cuenta de que tu plan ha fracasado y de que jamás te aportará ninguna clase de paz o felicidad? 3Ésta es la desesperación por la que ahora estás pasando, pero no es más que una ilusión de desesperación. 4La muerte de tu especialismo no es tu muerte, sino tu despertar a la vida eterna. 5No haces sino emerger de una ilusión de lo que eres a la aceptación de ti mismo tal como Dios te creó.
T25.VI.4 Ésta es la percepción benévola que el Espíritu Santo tiene del deseo de ser especial: valerse de lo que tú hiciste para sanar en vez de para hacer daño. 2A cada cual Él le asigna una función especial en la salvación que sólo él puede desempeñar, un papel exclusivamente para él. 3Y el plan no se habrá llevado a término hasta que cada cual descubra su función especial y desempeñe el papel que se le asignó para completarse a sí mismo en un mundo donde rige la incompleción.
T25.VI.5 El perdón es para todos. 6Mas sólo es completo cuando descansa sobre todos, y toda función que este mundo tenga se completa con él. 7Entonces el tiempo cesa. 8No obstante, mientras se esté en el tiempo, es mucho lo que todavía queda por hacer. 9Y cada uno tiene que hacer lo que se le asignó, pues todo el plan depende de su papel. 10Cada uno tiene un papel especial en el tiempo, pues eso fue lo que eligió, y, al elegirlo, hizo que fuese así para él. 11No se le negó su deseo, sino que se modificó la forma del mismo, de manera que redundase en beneficio de su hermano y de él, y se convirtiese de ese modo en un medio para salvar en vez de para llevar a la perdición.
T25.VI.7 El Espíritu Santo necesita que desempeñes tu función especial, de modo que la Suya pueda consumarse. 2No pienses que no tienes un valor especial aquí. 3Tú lo quisiste, y se te concedió. 4Todo lo que has hecho se puede utilizar, fácil y provechosamente, a favor de la salvación. 5El Hijo de Dios no puede tomar ninguna decisión que el Espíritu Santo no pueda emplear a su favor, en vez de contra él. 6Sólo en la oscuridad parece ser un ataque tu deseo de ser especial. 7En la luz, lo ves como la función especial que te corresponde desempeñar en el plan para salvar al Hijo de Dios de todo ataque y hacerle entender que está a salvo, tal como siempre lo estuvo y lo seguirá estando, tanto en el tiempo como en la eternidad. 8Ésta es la función que se te encomendó con respecto a tu hermano. 9Acéptala dulcemente de la mano de tu hermano, y deja que la salvación se consume perfectamente en ti. 10Haz sólo esto y todo se te dará.
T25.VII.10 Acepta la función que se te ha asignado en el plan de Dios para mostrarle a Su Hijo que el infierno y el Cielo son diferentes, no lo mismo.
T25.VII.12 La salvación es el renacimiento de la idea de que nadie tiene que perder para que otro gane. 2Y todo el mundo tiene que ganar, si es que uno solo ha de ganar. 3Con esto queda restaurada la cordura. 4Y sobre esta única roca de verdad la fe puede descansar con perfecta confianza y en perfecta paz en la eterna cordura de Dios. 5La razón queda satisfecha, pues con esto todas las creencias dementes pueden ser corregidas. 6Y si esto es verdad, el pecado no puede sino ser imposible. 7Ésta es la roca sobre la que descansa la salvación, el punto estratégico desde el que el Espíritu Santo le confiere significado y dirección al plan en el que tu función especial tiene un papel que jugar. 8Pues aquí tu función especial se vuelve íntegra porque comparte la función de la totalidad.
T30.IV.8 ¿Qué podría ser el plan de Dios para su salvación, sino un medio para darse a Sí Mismo Su Hijo?
L61.7 Eres la luz del mundo. 6Dios ha edificado sobre ti Su plan para la salvación de Su Hijo.
L71 Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.
L71.1 Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios. 2Ese es el plan en el que crees. 3Dado que es lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del del ego es condenarte. 4Esto, desde luego, parece absurdo. 5Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees.
L71.2 El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos. 2Mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. 3De este modo, la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. 4Cada resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: “Si esto fuese diferente, yo me salvaría” 5El cambio de mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo.
L71.3 El papel de tu mente en este plan consiste, pues, en determinar qué es lo que tiene que cambiar -a excepción de ella misma- para que tú te puedas salvar. 2De acuerdo con este plan demente, cualquier cosa que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz. 3Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. 4Puede que otra persona nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito.
L71.4 Tal es el plan del ego para tu salvación. 2Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: “Busca, pero no halles”. 3Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
L71.5 El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra. 2Pero si has de tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí. 3De lo contrario, tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en todo. 4El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una profunda sensación de fracaso y desesperación.
L71.6 ¿Cómo puedes librarte de todo esto? 2Muy fácilmente. 3La idea de hoy es la respuesta. 4Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. 5En esto no puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te pueda salvar. 6El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. 7El Suyo es el único plan que tendrá éxito.
L71.7 Que nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. 2Y regocijémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. 3Para Dios todo es posible. 4Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar.
L71.8 Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida al todo. 2El plan de Dios para tu salvación tendrá éxito, pero otros planes no. 3No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es inherente a la primera. 4Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. 5Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará. 6Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha.
L71.9 Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. 2Preguntémosle muy concretamente:
3¿Qué quieres que haga?
4¿Adónde quieres que vaya?
5¿Qué quieres que diga y a quién?
6Deja que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. 7Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. 8No te niegues a oírla. 9El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. 10Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta.
L71.10 Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que el plan de Dios para tu salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito. 2Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas tentaciones con esta variación de la idea de hoy:
3Abrigar resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación.
4Y únicamente Su plan tendrá éxito.
5Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces por hora. 6No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se encuentra.
L72 Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.
L72.1 Aunque hemos reconocido que el plan del ego para la salvación es el opuesto al de Dios, aún no hemos puesto de relieve que es también un ataque directo contra Su plan y un intento deliberado de destruirlo. 2En dicho ataque se le adjudican a Dios aquellos atributos que de hecho le corresponden al ego, mientras que el ego parece asumir los de Dios.
L72.2 El deseo fundamental del ego es suplantar a Dios. 2De hecho, el ego es la encarnación física de ese deseo. 3Pues es este deseo lo que parece encerrar a la mente en un cuerpo, manteniéndola sola y separada e incapaz de llegar a otras mentes, excepto a través del mismo cuerpo que fue hecho con el propósito de aprisionarla. 4Poner límites en la comunicación no es la mejor manera de expandirla. 5No obstante, el ego quiere hacerte creer que lo es.
L72.3 Aunque el intento de mantener las limitaciones que un cuerpo impone es obvio aquí, tal vez no sea tan evidente por qué razón abrigar resentimientos constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación. 2Examinemos, pues, cuáles son las cosas contra las que tienes la tendencia a abrigar resentimientos. 3¿Acaso no están siempre asociadas con algo que un cuerpo hace? 4Una persona dice algo que no te gusta. 5O bien hace algo que te desagrada. 6Dicha persona “delata” sus pensamientos hostiles con su comportamiento.
L72.4 En este caso no estás tratando con lo que la persona es. 2Por el contrario, en lo único que te fijas es en lo que esa persona hace en el cuerpo. 3Y no sólo no la estás ayudando a librarse de las limitaciones de su cuerpo, sino que estás tratando activamente de atarla al cuerpo, al confundirla con éste y juzgar que ella y su cuerpo son una misma cosa. 4De este modo se ataca a Dios; pues si Su Hijo no es más que un cuerpo, eso es lo que Él debe ser también. 5Es inconcebible que un creador pueda ser radicalmente distinto de su creación.
L72.5 Si Dios fuese un cuerpo, ¿cuál sería Su plan para la salvación? 2¿Qué otra cosa podría ser sino la muerte? 3Y al tratar de presentarse a Sí Mismo como el Autor de la vida y no de la muerte, resultaría ser un mentiroso y un impostor, lleno de falsas promesas, que ofrece ilusiones en vez de la verdad. 4La aparente realidad del cuerpo hace que esta perspectiva de Dios parezca convincente. 5De hecho, si el cuerpo fuese real, sería imposible no llegar a esta conclusión. 6Cada resentimiento que abrigas reitera que el cuerpo es real. 7Cada resentimiento que abrigas pasa por alto completamente lo que tu hermano es. 8Refuerza tu creencia de que él es un cuerpo y lo condena por ello. 9Y afirma que su salvación tiene que ser la muerte, al proyectar este ataque sobre Dios y hacerlo responsable de ello.
L72.6 A esta arena cuidadosamente preparada, donde animales feroces acechan a sus presas y la clemencia no puede hacer acto de presencia, el ego viene a salvarte. 2Dios te hizo un cuerpo. 3Muy bien. 4Aceptemos esto y alegrémonos. 5En cuanto que cuerpo, no te prives de nada de lo que el cuerpo te ofrece. 6Apodérate de lo poco que puedas. 7Dios no te dio nada. 8El cuerpo es tu único salvador. 9Representa la muerte de Dios y tu salvación.
L72.7 Ésta es la creencia universal del mundo que ves. 2Hay quienes odian al cuerpo y tratan de lastimarlo y humillarlo. 3Otros lo veneran y tratan de glorificarlo y exaltarlo. 4Pero mientras tu cuerpo siga siendo el centro del concepto que tienes de ti mismo, estarás atacando el plan de Dios para la salvación y abrigando resentimientos contra Él y contra Su creación, a fin de no oír la Voz de la verdad y acogerla como Amiga. 5El que has elegido como tu salvador ocupa Su lugar. 6Él es tu amigo; Dios, tu enemigo.
L72.8 Hoy trataremos de poner fin a estos ataques absurdos contra la salvación, 2y en lugar de ello, trataremos de darle la bienvenida. 3Tu percepción invertida ha sido la ruina de tu paz. 4Te has visto a ti mismo como que estás dentro de un cuerpo y a la verdad como algo que se encuentra fuera de ti, vedada de tu conciencia debido a las limitaciones del cuerpo. 5Ahora vamos a tratar de ver esto de otra manera.
L72.9 La luz de la verdad está en nosotros, allí donde Dios la puso. 2El cuerpo es lo que está fuera de nosotros, y no es lo que nos concierne. 3Estar sin un cuerpo es estar en nuestro estado natural. 4Reconocer la luz de la verdad en nosotros es reconocernos a nosotros mismos tal como somos. 5Ver que nuestro Ser es algo separado del cuerpo es poner fin al ataque contra el plan de Dios para la salvación y, en lugar de ello, aceptarlo. 6Y dondequiera que Su plan se acepta, ya se ha consumado.
L72.10 Nuestro objetivo para las sesiones de práctica más largas de hoy, es hacernos más conscientes de que el plan de Dios para la salvación ya se ha consumado en nosotros. 2Para lograr este objetivo tenemos que reemplazar el ataque por la aceptación. 3Mientras sigamos atacando, no podremos entender cuál es el plan de Dios para nosotros. 4Estaremos, por lo tanto, atacando lo que no reconocemos. 5Vamos a tratar ahora de suspender todo juicio y de preguntarle a Dios cuál es Su plan para nosotros:
6¿Qué es la salvación, Padre? 7No lo sé. 8Dímelo, para que lo pueda entender.
9Luego aguardaremos quedamente Su respuesta. 10Hemos atacado el plan de Dios para la salvación sin habernos detenido a escuchar en qué consistía. 11Hemos expresado nuestros resentimientos con gritos tan ensordecedores, que no hemos escuchado Su VOZ. 12Hemos utilizado nuestros resentimientos para cubrirnos los ojos y para taparnos los oídos.
L72.11 Ahora queremos ver, oír y aprender. 2“¿Qué es la salvación, Padre?” 3Pregunta y se te contestará. 4Busca y hallarás. 5Ya no le estamos preguntando al ego qué es la salvación ni dónde encontrarla. 6Se lo estamos preguntando a la verdad. 7Ten por seguro, entonces, que la respuesta será verdad, en virtud de Aquél a Quien se lo estás preguntando.
L72.12 Cada vez que sientas que tu confianza flaquea y que tu esperanza de triunfo titubea y se extingue, repite tu pregunta y tu petición, recordando que le estás preguntando al infinito Creador de lo infinito, Quien te creó a semejanza de Sí Mismo:
2¿Qué es la salvación, Padre? 3No lo sé. 4Dímelo, para qué lo pueda entender.
5Él te contestará. 6Resuélvete a escuchar.
L72.13 Hoy sólo será necesario una o quizás dos sesiones de práctica cortas por hora, ya que serán un poco más largas que de costumbre. 2Los ejercicios deben comenzar con lo siguiente:
3Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación. 4Permíteme aceptarlo en lugar de atacarlo. 5¿Qué es la salvación, Padre?
6Luego espera en silencio un minuto más o menos, preferiblemente con los ojos cerrados, y aguarda Su respuesta.
L86.3 Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación. 2Abrigar resentimientos es un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. 3Sin embargo, sólo Su plan puede tener éxito. 4Al abrigar resentimientos, por lo tanto, estoy excluyendo de mi conciencia mi única esperanza de salvación. 5Mas no quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera tan descabellada. 6Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.
L96.6 La salvación no puede hacer que las ilusiones sean reales, ni tampoco resolver un problema que no existe. 7Tal vez albergas la esperanza de que puede. 8Mas ¿querrías que el plan de Dios para la liberación de Su amado Hijo le causase dolor a éste y además no lo liberase?
L98 Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.
Plan del ego
T9.V.1 El plan de perdón del ego se utiliza mucho más que el de Dios. 2Esto se debe a que lo ponen en práctica sanadores que no han sanado, y pertenece, por lo tanto, al ámbito del ego.
T9.V.3 Todos los sanadores no sanados siguen de una u otra forma el plan de perdón del ego.
T9.V.4 Algunas de las modalidades más recientes del plan del ego son tan inútiles como las más antiguas, pues la forma en que se manifiestan es irrelevante y el contenido sigue siendo el mismo. 2En una de estas nuevas modalidades, por ejemplo, un psicoterapeuta puede interpretar los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla, y luego valerse de ellos para probar que la pesadilla es real. 3Habiéndole otorgado realidad, intenta entonces desvanecer sus efectos menospreciando la importancia del soñador. 4Éste sería un enfoque curativo siempre que también se considerase al soñador como irreal. 5Mas si se equipara al soñador con la mente, se niega el poder correctivo de que goza la mente a través del Espíritu Santo. 6Esto es una contradicción, incluso desde la perspectiva del ego, contradicción que a éste, aun en su confusión, por lo general no se le escapa.
T13.I.10 No puedes desvanecer la culpabilidad otorgándole primero realidad, y luego expiando por ella. 2Ése es el plan que el ego propone en lugar de simplemente desvanecerla. 3El ego cree en la expiación por medio del ataque, al estar completamente comprometido con la noción demente de que el ataque es la salvación.
T28.II.6 Este mundo carece de causa, al igual que todos los sueños que nadie jamás haya tenido en él. 2Ningún plan es posible en él, ni hay nada que sea comprensible. 3¿Qué otra cosa se puede esperar de lo que no tiene causa? 4Sin embargo, si no tiene causa, tampoco tiene propósito. 5Puedes ser el causante de un sueño, pero jamás podrás hacer que sus efectos sean reales. 6Pues ello cambiaría su causa, y eso es precisamente lo que no puedes hacer. 7El soñador de un sueño no está despierto ni sabe que duerme. 8En sus sueños tiene fantasías de estar enfermo o sano, deprimido o feliz, pero sin una causa estable con efectos garantizados.
T31.I.7 El mundo que ves es el resultado inevitable de la lección que enseña que el Hijo de Dios es culpable. 5Es un mundo de terror y desesperación. 6En él no hay la más mínima esperanza de hallar felicidad. 7Ningún plan que puedas idear para tu seguridad tendrá jamás éxito.
Papel asignado
Tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro. L-186.1:3
No nos opongamos a nuestra función. No fuimos nosotros quienes la establecimos. No fue idea nuestra. Se nos han proporcionado los medios para llevarla a cabo perfectamente. Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad, y que no neguemos con un aire de falsa arrogancia que somos dignos de él. Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos pide llevar a cabo. Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar el papel que nos asignó Uno que nos conoce bien. L-186.2:1-7
Si la Voz de Dios te asegura que la salvación necesita que tú desempeñes tu papel y que la totalidad depende de ti, ten por seguro que así es. L-186.5:4
Los papeles que nosotros mismos nos hemos auto-otorgado son inestables y parecen oscilar entre la aflicción y la dicha extática del amor y de amar. L-186.8:3
¿Para qué...?
“¿Para qué?” Esa es la pregunta que tú tienes que aprender a plantear en relación con todo. ¿Qué propósito tiene esto? Sea cual fuere, dirigirá tus esfuerzos automáticamente. T.4V:6:6-9
Las preguntas “¿qué?”; “¿cómo?” y “¿con quién?” son irrelevantes toda vez que la verdadera creación lo da todo, ya que sólo puede crear a semejanza propia. Recuerda que la diferencia que hay entre tener y ser en la existencia, en el Reino no existe. En el estado de ser la mente siempre lo da todo. T.4:VII:5:6-8
¿Para qué es tu hermano? No lo sabes porque tu función aún no te resulta clara. No le asignes un papel que tú crees que te haría feliz a ti. Y no trates de herirle cuando él no cumpla con el papel que le asignaste en el sueño que tienes de lo que debería ser tu vida. T-29.IV:6:1-4
Parajes remotos
Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes
remotos. Cada minuto y cada segundo te brinda una oportunidad más para salvarte. No dejes pasar esas oportunidades, no porque no vayan a repetirse, sino porque demorar la dicha es innecesario. T9-VII.1:4-7
No puedes abandonar la demencia trasladándote a otro lugar. T21-VI.3:7
Pasado
La Expiación es el medio a través del cual puedes liberarte del pasado a medida que avanzas, 5pues desvanece los errores que cometiste en el pasado, haciendo de este modo innecesario el que sigas volviendo sobre tus pasos sin avanzar hacia tu retorno. T2-II.6:4-5
Recordar es traer el pasado al presente. T2-V.17:4
La afirmación: “Mía es la venganza, dice el Señor” es una percepción falsa mediante la cual uno le atribuye a Dios su propio pasado “malvado”. Ese pasado “malvado” no tiene nada que ver con Dios. Él no lo creó, ni tampoco lo sustenta. Dios no cree en el castigo. Su Mente no crea de esa manera. Dios no tiene nada contra ti por razón de tus “malas” acciones. T-3.I.3:1-6
El pasado no importa. T-4.II.1:3
Tú no puedes cancelar tus propios errores pasados por tu cuenta. T5-IV.2:9
Los sentimientos de culpabilidad son los que perpetúan el tiempo. Inducen miedo a las represalias o al abandono, garantizando así que el futuro sea igual que el pasado. T-5.VI.2:1-2
Lo que aprendiste en el pasado tiene que haberte enseñado lo que no te convenía, por la sencilla razón de que no te hizo feliz. T-8.I.4:1
Has “pecado” en el pasado, pero el pasado no existe. T-13.I.3:3
Sólo mediante la culpabilidad puedes aferrarte al pasado. Pues la culpabilidad determina que serás castigado por lo que has hecho, y, por lo tanto, depende del tiempo unidimensional, que comienza en el pasado y se extiende hasta el futuro. Nadie que crea esto puede entender lo que significa “siempre”, y de este modo la culpabilidad le impide apreciar la eternidad. Eres inmortal porque eres eterno, y “siempre” no puede sino ser ahora. La culpabilidad, pues, es una forma de conservar el pasado y el futuro en tu mente para asegurar de este modo la continuidad del ego. Pues si se castiga el pasado, la continuidad del ego queda garantizada. T-13.I.8:2-7
El ego tiene una extraña noción del tiempo, y ésa podría muy bien ser la primera de sus nociones que empiezas a poner en duda. Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado. T-13.IV.4:1-5
El “ahora” no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia aquellos con los que te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empañando así la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás ante tu hermano como si se tratase de otra persona, y esto sin duda te impedirá conocerlo tal como es. Y recibirás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el mensaje de liberación que cada uno de tus hermanos te ofrece ahora. T-13.IV.5:1-7
De las sombrías figuras del pasado es precisamente de las que te tienes que escapar. No son reales, y no pueden ejercer ningún dominio sobre ti, a menos que las lleves contigo. Pues contienen las áreas de dolor que hay en tu mente, y te incitan a atacar en el presente como represalia por un pasado que no existe. Y esta decisión es una que te acarreará dolor en el futuro. A menos que aprendas que todo el dolor que sufriste en el pasado es una ilusión; estarás optando por un futuro de ilusiones y echando a perder las múltiples oportunidades que el presente te ofrece para liberarte. El ego quiere conservar tus pesadillas e impedir que despiertes y te des cuenta de que pertenecen al pasado. ¿Cómo podrías reconocer un encuentro santo si lo percibes simplemente como un encuentro con tu pasado? Pues en ese caso no te estarías reuniendo con nadie, y el compartir la salvación, que es lo que hace que el encuentro sea santo, quedaría excluido de tu visión. El Espíritu Santo te enseña que siempre te encuentras contigo mismo, y el encuentro es santo porque tú lo eres. El ego te enseña que siempre te encuentras con tu pasado, y que debido a que tus sueños no fueron santos, el futuro tampoco puede serlo, y el presente no tiene ningún significado. T-13.IV.6:1-10
En la realidad del “ahora”, sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el “ahora” está aquí, y sólo el “ahora” ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los se puede encontrar la salvación. T-13.IV.7:6-7
La curación no se puede llevar a cabo en el pasado. Tiene que llevarse a cabo en el presente para así liberar el futuro. Esta interpretación enlaza el futuro con el presente, y extiende el presente en vez del pasado. Más si crees que tu función es destruir, perderás de vista al presente y te aferrarás al pasado a fin de asegurar un futuro destructivo. T-13.IV.9:3-6
Cada cual puebla su mundo de figuras procedentes de su pasado individual, y ésa es la razón de que los mundos privados difieran tanto entre sí. No obstante, las imágenes que cada cual ve jamás han sido reales, pues están compuestas únicamente de sus reacciones hacia sus hermanos, y no incluyen las reacciones de éstos hacia él. No se da cuenta, por lo tanto, de que él mismo las forjó y de que están incompletas. Pues dichas figuras no tienen testigos, al ser percibidas únicamente por una mente separada. T-13.V.2:1-4
Percibe a tu hermano solamente como lo ves ahora. Su pasado no tiene realidad en el presente, por lo tanto, te es imposible verlo. Las reacciones que tuviste hacia él en el pasado tampoco están ahí, y si reaccionas ante ellas, no estarás sino viendo la imagen que hiciste de él, a la cual tienes en mayor estima que a él mismo. Cuando pongas en duda las ilusiones, pregúntate si es realmente sensato percibir el pasado como si estuviese ocurriendo ahora. Si recuerdas el pasado cuando contemplas a tu hermano, no podrás percibir la realidad que está aquí ahora. T-13.VI.1:3-7
Consideras “natural” utilizar tus experiencias pasadas como punto de referencia desde el que juzgar el presente. Sin embargo, eso es antinatural porque es ilusorio. Cuando hayas aprendido a ver a todo el mundo sin hacer referencia alguna al pasado, ya sea el suyo o el tuyo según tú lo hayas percibido, podrás aprender de lo que ves ahora. Pues el pasado no puede arrojar sombras que oscurezcan el presente, a menos que tengas miedo de la luz. Y sólo si tienes miedo elegirías dejar que la oscuridad te acompañase, y al tenerla en tu mente, verla como una nube negra que envuelve a tus hermanos y te impide ver su realidad. T-13.VI.2:1-5
Renacer es abandonar el pasado y contemplar el presente sin condenación. La nube que oculta al Hijo de Dios de tu vista es el pasado, y si quieres que lo pasado, pasado sea, no lo debes ver ahora. Si lo ves ahora en tus ilusiones, es que todavía no se ha apartado de ti, aunque no está aquí. T-13.VI.3:5-7
El tiempo puede liberar así como aprisionar, dependiendo de quién es la interpretación de éste que eliges usar. El pasado, el presente y el futuro no son estados continuos, a no ser que impongas continuidad en ellos. Puedes percibirlos como que son continuos, y hacer que lo sean para ti. Pero no te engañes y luego creas que realmente lo son. Pues creer que la realidad es lo que a ti te gustaría que fuese, de acuerdo con el uso que haces de ella, es ilusorio. Quieres destruir la continuidad del tiempo dividiéndolo en pasado, presente y futuro para tus propios fines. Quieres prever el futuro basándote en tus experiencias pasadas, y hacer planes de acuerdo con esas experiencias. Sin embargo, al hacer eso estás alineando el pasado con el futuro, y no estás permitiendo que el milagro, que podría intervenir entre ellos, te libere para que puedas renacer. T-13.VI.4:1-8
El milagro te permite ver a tu hermano libre de su pasado, y así te permite percibirlo como que ha renacido. Sus errores se encuentran en el pasado, y al percibirlo sin ellos lo liberas. Y puesto que su pasado es también el tuyo, compartes esa liberación. No permitas que ninguna sombra tenebrosa de tu pasado lo oculte de tu vista, pues la verdad se encuentra solamente en el presente, y si la buscas, ahí la encontrarás. La has buscado donde no está, y, por lo tanto, no has podido encontrarla. Aprende, pues, a buscarla donde está, y ella alboreará ante los ojos que ven. Tu pasado fue engendrado con ira, y si te vales de él para atacar el presente, serás incapaz de ver la liberación que éste te ofrece. T-13.VI.5:1-7
Has dejado atrás los juicios y la condenación y, a no ser que los sigas arrastrando contigo, te darás cuenta de que te has liberado de ellos. Contempla amorosamente el presente, pues encierra lo único que es verdad eternamente. Toda curación reside en él porque su continuidad es real. El presente se extiende a todos los aspectos de la Filiación simultáneamente, permitiendo de este modo que todos puedan extenderse hasta los demás. El presente existe desde antes de que el tiempo diese comienzo y seguirá existiendo una vez que éste haya cesado. En el presente se encuentran todas las cosas que son eternas, las cuales son una. La continuidad de esas cosas es intemporal y su comunicación jamás puede interrumpirse, pues no están separadas por el pasado. Sólo el pasado puede producir separación, pero el pasado no está en ninguna parte. T-13.VI.6:1-8
El presente te muestra a tus hermanos bajo una luz que te uniría a ellos y te liberaría del pasado. ¿Usarías, entonces, el pasado contra ellos? Pues si lo haces, estarás eligiendo permanecer en una oscuridad que no existe, y negándote a aceptar la luz que se te ofrece. T-13.VI.7:1-3
Cristo sigue estando ahí, aunque no lo reconozcas. Su Ser no depende de que lo reconozcas. Él vive dentro de ti en el sereno presente, y está esperando a que abandones el pasado y entres en el mundo que te ofrece con amor. T-13.VII.5:7-9
La paz de Dios supera tu razonar sólo en el pasado. Sin embargo, está aquí, y puedes entenderla ahora mismo. T-13.VII.8:1-2
Toda curación es una liberación del pasado. Por eso es por lo que el Espíritu Santo es el único Sanador. Él enseña que el pasado no existe, hecho éste que pertenece a la esfera del conocimiento. T-13.VIII.1:1-3
Cada hermano que ves libre de su pasado, pues, te aproxima más al final del tiempo al introducir una manera de ver sana y sanadora en la oscuridad, capacitando así al mundo para ver. T-13.VIII.5:4
Los que se sienten culpables siempre condenan, y una vez que han condenado lo siguen haciendo, vinculando el futuro al pasado tal como estipula la ley del ego. Guardarle fidelidad a esta ley impide el paso de la luz, pues exige que se le guarde fidelidad a la oscuridad y prohíbe el despertar. Las leyes del ego son estrictas y cualquier violación se castiga severamente. Por lo tanto, no obedezcas sus leyes, pues son las leyes del castigo. Y aquellos que las acatan creen que son culpables y, por lo tanto, no pueden sino condenar. Las leyes de Dios tienen que intervenir entre el futuro y el pasado para que puedas liberarte: La Expiación se alza entre ellos como una lámpara que resplandece con tal fulgor, que la cadena de oscuridad a la que te ataste a ti mismo desaparece. T-13.IX.1:2-8
El mundo te puede dar únicamente lo que tú le diste, pues al no ser otra cosa que tu propia proyección, no tiene ningún significado aparte del que tú viste en él, y en el que depositaste tu fe. Sé fiel a la oscuridad y no podrás ver porque tu fe será recompensada tal como la diste. Aceptarás tu tesoro, y si depositas tu fe en el pasado, el futuro será igual. Cualquier cosa que tienes en gran estima la consideras tuya. El poder que le otorgas al atribuirle valor hace que sea así. T-13.IX.3:1-5
Tú no crees que el Hijo de Dios es inocente porque ves el pasado, pero no lo ves a él. Cuando condenas a un hermano estás diciendo: “Yo que soy culpable elijo seguir siéndolo”. Has negado su libertad, y al hacer eso, has negado el testigo de la tuya. Con igual facilidad podías haberlo liberado del pasado y haber eliminado de su mente la nube de culpabilidad que lo encadena a él. Y en su libertad habrías encontrado la tuya. T-13.IX.4:3-7
Cuando mantienes que eres culpable, pero que la fuente de tu culpabilidad reside en el pasado, no estás mirando en tu interior. El pasado no se encuentra en ti. Las extrañas ideas que asocias con él no tienen sentido en el presente. Dejas, no obstante, que se interpongan entre tú y tus hermanos, con quienes no entablas verdaderas relaciones en absoluto. ¿Cómo puedes esperar valerte de tus hermanos como un medio para solventar el pasado y al mismo tiempo verlos tal como realmente son?. Aquellos que se valen de sus hermanos para resolver problemas que no existen no pueden encontrar la salvación. No la quisiste en el pasado. ¿Cómo puedes esperar encontrarla ahora si impones tus vanos deseos en el presente? T-13.X.4:1-8
Resuélvete, por consiguiente, a dejar de ser como has sido. No te valgas de ninguna relación para aferrarte al pasado, sino que vuelve a nacer cada día con cada una de ellas. Un minuto, o incluso menos, será suficiente para que te liberes del pasado y le entregues tu mente a la Expiación en paz. Cuando les puedas dar la bienvenida a todos, tal como quisieras que tu Padre te la diese a ti, dejarás de ver culpabilidad en ti mismo. Pues habrás aceptado la Expiación, la cual seguía refulgiendo en tu interior mientras soñabas con la culpabilidad, si bien no la veías porque no buscabas dentro de ti. T-13.X.5:1-5
Nada destructivo ha existido nunca ni existirá jamás. La guerra, la culpabilidad y el pasado desaparecieron al unísono en la irrealidad de donde vinieron. T-13.XI.2:7-8
El pasado que tú recuerdas jamás tuvo lugar. T-14.IX.1:10
La Expiación te enseña cómo escapar para siempre de todo lo que te has enseñado a ti mismo en el pasado, al mostrarte únicamente lo que eres ahora. El aprendizaje, tiene lugar antes de que sus efectos se pongan de manifiesto. El aprendizaje, por lo tanto, es algo propio del pasado, pero su influencia determina el presente al darle a éste el significado que tiene para ti. Tu aprendizaje no le aporta al presente significado alguno. Nada que jamás aprendiste te puede ayudar a entender el presente, o enseñarte a deshacer el pasado. Tu pasado es lo que tú te has enseñado a ti mismo. Renuncia a él completamente. No trates de entender ningún acontecimiento, ningún hermano ni ninguna cosa bajo su luz, pues la oscuridad en la que tratarías de ver tan sólo empañaría lo que vieses. No confíes en que la oscuridad pueda jamás iluminar tu entendimiento, pues si lo haces estarás contradiciendo la luz, y, por lo tanto, creerás que puedes ver la oscuridad. La oscuridad, no obstante, no se puede ver, pues no es más que una condición en la que es imposible ver. T-14.XI.3:1-10
No conozco el significado de nada, incluido esto. No sé, por lo tanto, cómo responder a ello. No me valdré de lo que he aprendido en el pasado para que me sirva de guía ahora. T-14.XI.6:7-9
El único tiempo que el ego le permite contemplar a cualquiera con ecuanimidad es el pasado. Mas el único valor de éste es que no existe. T-15.I.5:4-5
No es el presente lo que da miedo, sino el pasado y el futuro, más éstos no existen. El miedo no tiene cabida en el presente cuando cada instante se alza nítido y separado del pasado, sin que la sombra de éste se extienda hasta el futuro. Cada instante es un nacimiento inmaculado y puro en el que el Hijo de Dios emerge del pasado al presente. Y el presente se extiende eternamente. Es tan bello, puro e inocente, que en él sólo hay felicidad. En el presente no se recuerda la oscuridad, y lo único que existe es la inmortalidad y la dicha. T-15.I.8:2-7
En el instante bendito abandonas todo lo que aprendiste en el pasado, y el Espíritu Santo te ofrece de inmediato la lección de la paz en su totalidad. T-15.II.1:7
Los juicios se basan siempre en el pasado, pues tus experiencias pasadas constituyen su base. Es imposible juzgar sin el pasado, pues sin él no entiendes nada. Por lo tanto, no intentarías juzgar porque te resultaría obvio que no entiendes el significado de nada. Esto te da miedo porque crees que sin el ego, todo sería caótico. Mas yo te aseguro que sin el ego, todo sería amor. T-15.V.1:3-7
El pasado es el principal recurso de aprendizaje del ego, pues fue en el pasado cuando aprendiste a definir tus propias necesidades y cuando adquiriste métodos para satisfacerlas de acuerdo con las condiciones que tú mismo habías fijado. T-15.V.2:1
Sin los valores del pasado, verías que todos ellos son iguales y semejantes a ti, y que no hay separación alguna entre ellos y tú. T-15.V.8:3-4
En el instante santo, el cual está libre del pasado, ves que el amor se encuentra en ti y que no tienes necesidad de buscarlo en algo externo y de arrebatarlo culpablemente de donde pensabas que se encontraba. T-15.V.9:7
Todo lo que has aprendido acerca de la empatía procede del pasado. Y no hay nada del pasado que desees compartir, pues no hay nada del pasado que desees conservar. No te valgas de la empatía para otorgarle realidad al pasado y así perpetuarlo. T-16.I.3:4-6
Es imposible abandonar el pasado sin renunciar a la relación especial. Pues la relación especial es un intento de revivir el pasado y alterarlo. Toda imaginada ofensa, todo dolor que todavía se recuerde, así como todas las desilusiones pasadas y las injusticias y privaciones que se percibieron, forman parte de la relación especial, que se convierte en el medio por el que intentas reparar tu herido amor propio. Sin el pasado, ¿de qué base dispondrías para elegir a un compañero especial? Toda elección al respecto se hace por razón de algo “malo” que ocurrió en el pasado a lo que aún te aferras, y por lo que otro tiene que pagar. T-16.VII.1:1-5
Es imposible abandonar el pasado sin renunciar a la relación especial. Pues la relación especial es un intento de revivir el pasado y alterarlo (nudo edípico). Toda imaginada ofensa, todo dolor que todavía se recuerde, así como todas las desilusiones pasadas y las injusticias y privaciones que se percibieron (abandono, rechazo, sufrimiento, maltrato, violación, etc…), forman parte de la relación especial, que se convierte en el medio por el que intentas reparar tu herido amor propio (enamorándote de personas con el arquetipo de tus padres). Sin el pasado, ¿de qué base dispondrías para elegir a un compañero especial? (¿Nos enamoramos de verdad?) Toda elección al respecto se hace por razón de algo “malo” que ocurrió en el pasado a lo que aún te aferras (reparar las carencias de nuestro niño interior), y por lo que otro tiene que pagar. T-16.VII.1:1-5
La relación especial es una venganza contra el pasado. Al tratar de eliminar todo sufrimiento pasado, pasa por alto el presente, pues está obsesionada con el pasado y comprometida totalmente a él. Ninguna relación especial se experimenta en el presente. Sombras del pasado la envuelven y la convierten en lo que es. No tiene ningún significado en el presente, y si no significa nada en el ahora, no significa nada en absoluto. ¿Cómo ibas a poder cambiar el pasado, salvo en fantasías? ¿Y quién te puede dar aquello de lo que según tú se te privó en el pasado? El pasado no es nada. No trates de culparlo por tus privaciones, pues el pasado ya pasó. En realidad es imposible que no puedas desprenderte de lo que ya pasó. Debe ser, por lo tanto, que estás perpetuando la ilusión de que todavía está ahí porque crees que sirve para algún propósito que quieres ver realizado. Y debe ser también que ese propósito no puede realizarse en el presente, sino sólo en el pasado. T-16.VII.2:1-12
El pasado ya pasó. No intentes conservarlo en la relación especial que te mantiene encadenado a él, y que quiere enseñarte que la salvación se encuentra en el pasado y que por eso necesitas volver a él para encontrarla. No hay fantasía que no encierre un sueño de represalias por lo ocurrido en el pasado. ¿Qué prefieres, exteriorizar ese sueño o abandonarlo? T-16.VII.4:1-3
No hay nada por lo que tengas que guardarle rencor a la realidad. Lo único que debes perdonar son las ilusiones que has albergado contra tus hermanos. Su realidad no tiene pasado, y lo único que se puede perdonar son las ilusiones. T-16.VII.9:1-3
Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensamientos amorosos que diste en el pasado, y aquellos que se te dieron a ti. Todo lo demás debe olvidarse. T-17.III.1:1-2
Cualquier cosa que te recuerde tus resentimientos pasados te atrae y te parece que es amor, independientemente de cuán distorsionadas sean las asociaciones que te llevan a hacer esa conexión. T-17.III.2:5
¿Cómo puede el Espíritu Santo introducir Su interpretación de que el cuerpo es un medio de comunicación en las relaciones cuyo único propósito es separarse de la realidad? Lo que el perdón es, es lo que le capacita para hacerlo. Si se ha olvidado todo, excepto los pensamientos amorosos, lo que queda es eterno. Y el pasado transformado se vuelve como el presente. El pasado deja de estar en conflicto con el ahora. Esta continuidad extiende el presente al aumentar su realidad y su valor en la percepción que tienes de él. En estos pensamientos amorosos, y oculta tras la fealdad de la relación no santa en la que se recuerda el odio, se encuentra la chispa de belleza dispuesta a cobrar vida tan pronto como se le entregue la relación a Aquel que le infunde vida y belleza. Por eso es por lo que la Expiación se centra en el pasado, que es la fuente de la separación y donde ésta debe ser deshecha. Pues la separación debe ser corregida allí donde fue concebida. T-17.III.5:1-9
Entrégale el pasado a Aquel que puede hacer que cambies de parecer con respecto a él por ti. Pero asegúrate antes que nada de que te das cuenta plenamente de lo que has hecho que el pasado represente, y por qué. T-17.III.7:8-9
El pasado se convierte en la justificación para entablar una alianza continua y profana con el ego contra el presente. Pues el presente es perdón. Por lo tanto, las relaciones que la alianza no santa fomenta no se perciben ni se experimentan como si estuviesen ocurriendo ahora. Mas el marco de referencia al que se recurre para que le dé significado al presente es una ilusión del pasado en la que se conservan aquellos elementos que se ajustan al propósito de la relación no santa, y se abandonan todos los demás. Y lo que de esta manera se abandona, es toda la verdad que el pasado jamás habría podido ofrecer al presente para que diese testimonio de la realidad de éste. Lo que se conserva no hace sino dar testimonio de la realidad de los sueños. T-17.III.8:1-6
Sin un objetivo constructivo, establecido de antemano y claramente definido, la situación simplemente parece ocurrir al azar y no tiene ningún sentido hasta que ya ha ocurrido. Entonces miras en retrospectiva, y tratas de reconstruirla para ver qué sentido tuvo. Y no podrás sino equivocarte. No sólo porque tus juicios están vinculados al pasado, sino porque tampoco tienes idea de lo que debió haber ocurrido. No se estableció ningún objetivo con el que armonizar los medios. T-17.VI.3:1-5
Crees que la razón por la que tienes algo contra tu hermano es por lo que él te hizo a ti. Mas por lo que realmente lo culpas es por lo que tú le hiciste a él. No le guardas rencor por su pasado sino por el tuyo. T17-VII.8:1-3
No dejes que el tiempo te preocupe, pues todo miedo que tú y tu hermano podáis experimentar procede realmente del pasado. El tiempo ha sido reajustado para ayudarnos a lograr, juntos, lo que vuestros pasados separados habrían impedido. T-18.III.7:5-6
Todo lo que Dios dispone no sólo es posible, sino que ya ha tenido lugar. Por eso es por lo que el pasado ha desaparecido. En realidad nunca tuvo lugar. Lo único que es necesario es deshacerlo en tu mente, que sí creyó que tuvo lugar. T-18.IV.8:4-7
Es imposible aceptar el instante santo sin reservas a no ser que estés dispuesto, aunque sólo sea por un instante, a no ver el pasado ni el futuro. T-18.VII.4:1
Hacer algo siempre involucra al cuerpo. Y si reconoces que no tienes que hacer nada, habrás dejado de otorgarle valor al cuerpo en tu mente. He aquí la puerta abierta que te ahorra siglos de esfuerzos, pues a través de ella puedes escaparte de inmediato, liberándote así del tiempo. Ésta es la forma en que el pecado deja de ser atractivo en este mismo momento. Pues con ello se niega el tiempo, y, así, el pasado y el futuro desaparecen. El que no tiene que hacer nada no tiene necesidad de tiempo. No hacer nada es descansar, y crear un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo cesa de exigir tu atención. A ese lugar llega el Espíritu Santo, y ahí mora. Él permanecerá ahí cuando tú te olvides y las actividades del cuerpo vuelvan a abarrotar tu mente consciente. T-18.VII.7:1-9
Tener fe es sanar. Es la señal de que has aceptado la Expiación, y, por consiguiente, de que deseas compartirla. Mediante la fe, ofreces el regalo de liberación del pasado que recibiste. No te vales de nada que tu hermano haya hecho antes para condenarlo ahora. Eliges libremente pasar por alto sus errores, al mirar más allá de todas las barreras que hay entre tú y él y veros a los dos como uno solo. Y en esa unidad que contemplas, tu fe está plenamente justificada. T-19.I.9:1-6
El pasado no le resta nada, y el futuro no le añadirá nada más. En el instante santo, entonces, se encuentra todo. T-20.V.6:4-5
La idolatría pertenece al pasado y no tiene significado. T-20.VI.12:7
Piensa en lo que se les concede a los que comparten el propósito de su Padre sabiendo que es también el suyo: no tienen necesidad de nada; cualquier clase de pesar es inconcebible; de lo único que son conscientes es de la luz que aman y sólo el amor brilla sobre ellos para siempre. El amor es su pasado, su presente y su futuro: siempre el mismo, eternamente pleno y completamente compartido. Saben que es imposible que su felicidad pueda jamás sufrir cambio alguno. T-23.IV.8:1-6
Mientras tu hermano siga dormido y no se haya liberado del pasado, te atormentará una sensación de futilidad por no haber llevado a cabo la función que se te encomendó. Se te ha encomendado salvar de la condenación a aquel que se condenó a sí mismo, y a ti junto con él, para que así tanto tú como él os podáis salvar. T-24.VI.9:3-4
Lo único de valor que el pasado te puede ofrecer es que aprendas que jamás te dio ninguna recompensa que quisieses conservar. Pues sólo así estarás dispuesto a renunciar a él y a que desaparezca para siempre. T-25.II.1:7-8
En el pasado siempre fracasó. Alégrate de que haya desaparecido de tu mente y de que ya no nuble lo que se encuentra allí. No confundas la forma con el contenido, pues la forma no es más que un medio para el contenido. Y el marco no es sino un medio para sostener el cuadro de manera que éste se pueda ver. Pero el marco que oculta al cuadro no sirve para nada. No puede ser un marco si eso es lo que ves. Sin el cuadro, el marco no tiene sentido, pues el propósito de éste es realzar el cuadro, no a sí mismo. T-25.II.4:1-8
Sólo en el pasado -un pasado inmemorial, demasiado breve como para poder erigir un mundo en respuesta a la creación- pareció surgir este mundo. Ocurrió hace tanto tiempo y por un intervalo tan breve que no se perdió ni una sola nota del himno celestial. Sin embargo, en cada acto o pensamiento que aún no hayas perdonado, en cada juicio y en cada creencia en el pecado, se evoca ese instante, como si se pudiese volver a reconstruir en el tiempo. Lo que tienes ante tus ojos es una memoria ancestral. Y quien vive sólo de recuerdos no puede saber dónde se encuentra. T-26.V.5:3-7
El perdón es lo que nos libera totalmente del tiempo, y lo que nos permite aprender que el pasado ya pasó. Ya no se oye hablar a la locura. Ya no hay ningún otro maestro ni ningún otro camino. Pues lo que ha sido erradicado ha dejado de existir. T-26.V.6:1-5
Lo que no se ha perdonado es una voz que llama desde un pasado que ya pasó para siempre. T-26.V.8:1
¿Podría estar en tus manos poder ver el pasado y ubicarlo en el presente? No puedes volver a él. T-26.V.9:3-4
Un terrible instante de un pasado lejano que ha sido completamente corregido no es motivo de preocupación ni tiene valor alguno. Deja que lo muerto y lo pasado descansen en el olvido. La resurrección ha venido a ocupar su lugar. Y ahora tú eres parte de la resurrección, no de la muerte. T-26.V.10:3-6
Un terrible instante de un pasado lejano que ha sido completamente corregido no es motivo de preocupación ni tiene valor alguno (el pasado de Sandra en relación al sexo y las drogas). Deja que lo muerto y lo pasado descansen en el olvido (no se lo reproches más ni se lo eches en cara; no traigas su pasado al presente para atacarla). La resurrección ha venido a ocupar su lugar (ahora es una mujer completamente nueva). Y ahora tú eres parte de la resurrección, no de la muerte. T-26.V.10:3-6
El Hijo que Dios creó sigue siendo tan libre como Dios lo creó. Renació en el mismo instante en que eligió morir en vez de vivir (el día que Sandra decidió cambiar su vida, murió la Sandra antigua y renació la Sandra nueva). ¿Y te negarías ahora a perdonarlo porque cometió un error en un pasado que Dios ni siquiera recuerda y que no existe? Estás ahora oscilando entre el pasado y el presente. A veces el pasado te parece real, como si fuese el presente. Oyes voces del pasado y luego dudas de que las has oído. Eres como alguien que aún tiene alucinaciones, pero que no está seguro de lo que percibe. Ésta es la zona fronteriza entre los dos mundos, el puente entre el pasado y el presente. Aquí todavía ronda la sombra del pasado; sin embargo, se vislumbra ya la luz del presente. Una vez que esta luz se ve, es imposible olvidarse de ella. Y esa luz te rescatará del pasado y te conducirá al presente, donde realmente te encuentras. T-26.V.11:1-11
Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada día (te vas a dormir) para vivir otra vez (para despertarte otra vez), hasta que cruces la brecha entre el pasado y el presente, la cual en realidad no existe. Esto es lo que es toda vida: un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo a la vida; la repetición de un instante que hace mucho que desapareció y que no puede ser revivido (pero te ves atrapado en él). Y el tiempo no es otra cosa que la creencia demente de que lo que ya pasó todavía está aquí y ahora. T-26.V.13:1-4
Perdona el pasado y olvídate de él, pues ya pasó. T-26.V.14:1
Has estado acostumbrado por tanto tiempo a creer que la memoria contiene sólo el pasado, que te resulta difícil darte cuenta de que es una facultad que puede recordar el ahora. T-28.I.4:3
Un cambio, no obstante, tiene que tener una causa duradera, pues, de otro modo, no perduraría. Es imposible poder cambiar nada en el presente si su causa se encuentra en el pasado. Tal como usas la memoria, sólo el pasado está en ella, y así, no es más que un modo de hacer que el pasado predomine sobre el ahora. T-28.I.6:5-7
¡Cuán rápidamente aflora el recuerdo de Dios en la mente que no tiene ningún temor que la mantenga alejada de dicho recuerdo! Lo que dicha mente había estado recordando desaparece. Ya no hay pasado que con su imagen tenebrosa impida el feliz despertar de la mente a la paz presente. Las trompetas de la eternidad resuenan por toda la quietud, mas no la perturban. T-28.I.13:1-4
Olvidémonos del propósito que el pasado le ha conferido al mundo. Pues, de otra manera, el futuro será como el pasado: una serie de sueños deprimentes, en los que todos los ídolos te irán fallando uno tras otro, y donde verás muerte y desengaño por doquier. T-29.VII.7:1-2
No abrigues ningún juicio, ni seas consciente de ningún pensamiento, bueno o malo, que jamás haya cruzado tu mente con respecto a nadie. Ahora no lo conoces. Pero eres libre de conocerlo, y de conocerlo bajo una nueva luz. Ahora él renace para ti, y tú para él, sin el pasado que lo condenó a morir, y a ti junto con él. Ahora él es tan libre para vivir como lo eres tú porque una vieja lección que se había aprendido ha desaparecido, dejando un sitio donde la verdad puede renacer. T-31.I.13:1-5
Así como la visión del salvador está desprovista de cualquier juicio acerca de ti, del mismo modo es inocente con respecto a lo que tu hermano es. No ve el pasado de nadie en absoluto. Y así, sirve a una mente completamente receptiva, libre de viejos conceptos y dispuesta a contemplar sólo lo que el presente contiene. No puede juzgar porque no sabe nada. Y al haber reconocido esto, simplemente pregunta: “¿Cuál es el significado de lo que contemplo?” Entonces se le da la respuesta. Y la puerta se abre para que la faz de Cristo refulja sobre aquel que con inocencia pide ver más allá del velo de las viejas ideas y de los conceptos ancestrales que por tanto tiempo abrigó contra la visión de Cristo en ti. T-31.VII.13:1-7
Sólo veo el pasado. LpI-7.4:5
El hecho de que la mente esté absorbida con el pasado es la causa del concepto erróneo acerca del tiempo de que adolece tu visión. Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que hay. LpI-8.1:4-5
El único pensamiento completamente verdadero que se puede tener acerca del pasado es que no está aquí. Pensar acerca del pasado, por lo tanto, es pensar en ilusiones. Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente supone visualizar el pasado o prever el futuro. De hecho, la mente está en blanco al hacer eso, ya que en realidad no está pensando en nada. LpI-8.2:1-4
Cuando miro a mi alrededor, condeno el mundo que veo. A eso es a lo que yo llamo ver. Uso el pasado en contra de todo el mundo y de todas las cosas, convirtiéndolos así en mis enemigos. Cuando me haya perdonado a mí mismo y haya recordado Quién soy, bendeciré a todo el mundo y a todo cuanto vea. No habrá pasado, y, por lo tanto, tampoco enemigos. Y contemplaré con amor todo aquello que antes no podía ver. L-pI.52.2:2-7
Veo únicamente mis propios pensamientos, y mi mente está absorbida con el pasado. ¿Qué es lo que puedo ver, entonces, tal como es? Permítaseme recordar que me fijo en el pasado para prevenir que el presente alboree en mi mente. Permítaseme entender que estoy tratando de usar el tiempo en contra de Dios. Permítaseme aprender a dejar atrás el pasado, dándome cuenta de que al hacer eso no estoy renunciando a nada. L-pI.52.3:2-6
Si no veo nada tal como es ahora, ciertamente se puede decir que no veo nada. Solamente puedo ver lo que está aquí ahora. La elección no es entre si ver el pasado o el presente; la elección es sencillamente entre ver o no ver. L-pI.52.4:2-4
No te entretengas hoy en el pasado. 2Mantén tu mente completamente receptiva, libre de todas las ideas del pasado y de todo concepto que hayas inventado. 3Hoy has perdonado al mundo. 4Puedes contemplarlo ahora como si nunca antes lo hubieses visto. LpI-75.6:1-4
Sin las tinieblas del pasado sobre tus ojos, hoy no podrás sino ver. 7Y la acogida que le darás a lo que veas será tal que felizmente extenderás el día de hoy para siempre. LpI-75.9:6-7
Permite que todo aquel con quien te encuentres, o en quien pienses o recuerdes del pasado, asuma el papel de salvador, de manera que lo puedas compartir con él. LpI-78.10:3
En Él no tienes inquietudes, preocupaciones, agobios, ansiedades o dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. LpI-109.5:1
Demos gracias por habernos librado de un futuro que hubiese sido igual que el pasado. 3Hoy dejamos atrás el pasado para nunca jamás volver a recordarlo. 4Y alzamos los ojos para contemplar un presente muy distinto, en el cual se vislumbra un futuro que en nada se parece al pasado. LpI-127.10:2-4
La mente que hace planes, por lo tanto, no permite ningún cambio. 2Lo que aprendió en el pasado se convierte en la base de sus futuros objetivos. 3Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que ha de suceder. 4Y no se da cuenta de que aquí y ahora se encuentra todo cuanto necesita para garantizar un futuro muy diferente del pasado, libre de la continuidad de las viejas ideas y de las creencias enfermizas. 5No hay ansiedad con respecto al porvenir, pues la confianza presente está a cargo de éste. LpI-135.16:1-5
¿Qué no ibas a poder aceptar si supieses que todo cuanto sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel cuyo único propósito es tu bien? LpI-135.18:1
¿Por qué habría de ser esto motivo de preocupación? 2Pues el pasado ya pasó y el futuro es tan solo algo imaginario. 3Preocupaciones de esta índole no son sino defensas para impedir que cambiemos el enfoque de nuestra percepción en el presente. 4Nada más. LpI-181.5:1-4
El pasado no existe ni el futuro tampoco. M-24.1:2
Pecado
Los pecados son creencias que tú interpones entre tu hermano y tú. Los pecados hacen que estés limitado al tiempo y al espacio, y te conceden un pequeño lugar a ti y otro a él. En tu percepción, esta separación está simbolizada por el cuerpo, que claramente está separado y es algo aparte. Lo que este símbolo representa, no obstante, es tu deseo de estar aparte y separado. T26-VII.8
El pecado es la creencia de que el ataque se puede proyectar fuera de la mente en la que se originó. T26-VII.12
Pensamientos
Los pensamientos son como un boomerang, se proyectan fuera y regresan a ti.
Los milagros son pensamientos. Los pensamientos pueden representar el nivel inferior o corporal de experiencia, o el nivel superior o espiritual de experiencia. Uno de ellos da lugar a lo físico, el otro crea lo espiritual. T1-I.12:1-3
Es esencial recordar que sólo la mente puede crear, y que la corrección sólo puede tener lugar en el nivel del pensamiento. T2-V.1:7
Tal vez creas que eres responsable de lo que haces, pero no de lo que piensas. La verdad es que eres responsable de lo que piensas porque es solamente en ese nivel donde puedes ejercer tu poder de decisión. Tus acciones son el resultado de tus pensamientos. No puedes separarte de la verdad “otorgándole” autonomía al comportamiento. Éste lo controlo yo automáticamente tan pronto como pongas tu pensamiento bajo mi dirección. T2-VI.2:5-9
La mente es muy poderosa y jamás pierde su fuerza creativa. Nunca duerme. Está creando continuamente. Es difícil reconocer la oleada de poder que resulta de la combinación de pensamiento y creencia, la cual puede literalmente mover montañas. T2-VI.9
Prefieres creer que tus pensamientos no pueden ejercer ninguna influencia real porque de hecho tienes miedo de ellos. T2-VI.9:10
Si crees que lo que piensas no tiene ningún efecto, puede que dejes de tenerle miedo, pero es bastante improbable que le tengas respeto. No hay pensamientos fútiles. Todo pensamiento produce forma en algún nivel. T2-VI.9:12-14
Si me interpusiese entre tus pensamientos y sus resultados, estaría interfiriendo en la ley básica de causa y efecto: la ley más fundamental que existe. De nada te serviría el que yo menospreciase el poder de tu pensamiento. T2-VII.1:4-5
Obrar milagros requiere el que uno se dé cuenta plenamente del poder de los pensamientos a fin de evitar las creaciones falsas. T2-VII.2:2
Tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos. Si no eres libre de elegir uno, tampoco serás libre de elegir el otro. T2-VII.3:1-2
Es esencial que te des cuenta de que tu pensamiento seguirá siendo errático hasta que te comprometas firmemente con la luz o con la oscuridad. T3-II.1:5
La afirmación “Dios creó al hombre a imagen y semejanza propia” necesita ser reinterpretada. “Imagen” puede entenderse como “pensamiento”, y “semejanza” como “de una calidad semejante.” T3-V.7:1-2
La separación es un sistema de pensamiento que si bien es bastante real en el tiempo, en la eternidad no lo es en absoluto. T3-VII.3:2
Todo pensamiento benévolo que cualquiera de tus hermanos abrigue en cualquier parte del mundo te bendice. T5-In.3:1
La curación es un pensamiento por medio del cual dos mentes perciben su unidad y se regocijan. T5-I.1:1
Los pensamientos se expanden cuando se comparten. Cuantos más creen en ellos, más poderosos se tornan. Todo es una idea. ¿Cómo, entonces, puede asociarse dar con perder? T5-I.2:2-5
El Espíritu Santo te enseña cómo tenerme a mí de modelo para tu pensamiento y, consecuentemente, a comportarte como yo. T5-II.12:3
Cada pensamiento amoroso que cualquier parte de la Filiación abriga es patrimonio de todas sus partes. T5-IV.3:1
El Reino de los Cielos se compone de pensamientos. T5-IV.3:9
Cualquier pensamiento que tengas que no sea a través del Espíritu Santo no es íntegro. T5-IV.7:5
La culpabilidad es un signo inequívoco de que tu pensamiento no es natural. T5-V.4:8
El pensamiento que no es natural va siempre acompañado de culpabilidad porque es la creencia en el pecado. T5-V.4:9
El pensamiento irracional es pensamiento desordenado. Dios Mismo pone orden en tu pensamiento porque tu pensamiento fue creado por Él. T5-V.7:1-2
Si aceptas el remedio para el pensamiento desordenado (el Espíritu Santo), remedio cuya eficacia es indudable, ¿cómo iban a seguir estando presente sus síntomas? T5-V.7:12
Todos los pensamientos no amorosos tienen que ser deshechos. T5-VI.9:2
Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación en paz. T5-VII.6:5
Dios creó a Sus Hijos extendiendo Su Pensamiento y conservando las extensiones de Su Pensamiento en Su Mente. Todos Sus Pensamientos están, por lo tanto, perfectamente unidos dentro de sí mismos y entre sí. El Espíritu Santo te capacita para poder percibir esta plenitud ahora. Dios te creó para que creases. No puedes extender Su Reino hasta que no conozcas la plenitud de éste. T6-II.8:1-5
Los pensamientos se originan en la mente del pensador, y desde ahí se extienden hacia afuera. T6-II.9:1
El Espíritu Santo separa lo verdadero de lo falso en tu mente, y te enseña a juzgar cada pensamiento que dejas que se adentre en ella a la luz de lo que Dios puso allí. T6-V.C.1:2
Has creído estar fuera del Reino, y, como consecuencia de ello, te has excluido a ti mismo de él en tu pensamiento. T6-V.C.6:4
El contenido, sin embargo, es diferente en este mundo porque los pensamientos que dicha ley gobierna aquí son muy diferentes de los Pensamientos del Reino. T7-II.2:6
Tu pensamiento ha dado lugar a esto debido a su poder, pero puede también salvarte de ello porque su poder no lo creaste tú. Tu capacidad para dirigir tu pensamiento de acuerdo con lo que elijas es parte de ese poder. Si no crees que puedes dirigirlo, es que has negado que tu pensamiento tenga poder, y, por lo tanto, has hecho que sea impotente en tu pensamiento. T7-VI.2:5-7
Sólo hay una manera de escaparse del pensamiento del mundo. T7-VII.10:9
La Voluntad de Dios es puro pensamiento. T8-VI.7:3
Sus pensamientos, no obstante, son tan poderosos que pueden incluso aprisionar a la mente del Hijo de Dios si así lo deciden. T8-VI.7:6
El pensamiento no se puede convertir en carne excepto mediante una creencia, ya que el pensamiento no es algo físico. El pensamiento, no obstante, es comunicación, para lo que sí se puede usar el cuerpo. Éste es el único uso natural que se puede hacer de él. T8-VII.7:4-6
No dejes que tus pensamientos se detengan en este mundo, y tu mente se volverá receptiva a la creación en Dios. T8-VII.16:8
No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes. Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. Reconocer esto sienta las bases para un buen comienzo. T11-VIII.3:1-3
Si sólo los pensamientos amorosos del Hijo de Dios constituyen la realidad del mundo, el mundo real tiene que estar en su mente. Sus pensamientos descabellados tienen que estar también en su mente, pero él no puede tolerar un conflicto interno de tal magnitud. T12-III.7
Los pensamientos tienen consecuencias para el que los piensa. (…) Por eso es por lo que debes darte cuenta de que tu odio se encuentra en tu mente. T12-III.7
Deposita ante Su eterna cordura todo tu dolor, y deja que Él te cure. No permitas que ningún vestigio de dolor permanezca oculto de Su Luz, y escudriña tu mente con gran minuciosidad en busca de cualquier pensamiento que tengas miedo de revelar. Pues Él sanará cada pensamiento insignificante que hayas conservado con el propósito de herirte a ti mismo, lo expurgará de su pequeñez y lo restituirá a la grandeza de Dios. T13-II.7:4-6
El Espíritu Santo es un Pensamiento de Dios, y Dios te lo dio porque Él no tiene ningún Pensamiento que no comparta. T13-VIII.4:3
Los pensamientos que la mente del Hijo de Dios proyecta o extiende disponen de todo el poder que él les confiere. T14-I.3:3
Ningún pensamiento del Hijo de Dios puede estar separado o tener efectos aislados. Cada decisión que se toma, se toma para toda la Filiación, es aplicable tanto a lo interno como a lo externo y afecta a una constelación mucho mayor que nada que jamás hayas podido concebir. T14-III.9:4-5
Te parecerá difícil aprender que no tienes ninguna base para poner orden en tus pensamientos. El Espíritu Santo te enseña esta lección ofreciéndote los ejemplos deslumbrantes de los milagros, a fin de mostrarte que tu modo de ordenar es desacertado, pero que se te ofrece uno mejor. T14-X.6:1-2
En tu práctica, por consiguiente, trata solamente de mantenerte alerta contra el engaño, y no trates de proteger los pensamientos que quieres negarte a compartir. T15-IV.9
No sigas tratando de mantener tus pensamientos separados del Pensamiento que se te ha dado. T15-XI.1
Mantén un solo pensamiento en la mente y no lo pierdas de vista, por muy grande que sea la tentación de juzgar cualquier situación, y de determinar tu reacción basándote en los juicios que has hecho de la misma. T16-I.3
Únicamente los Pensamientos de Dios son verdaderos. T17-III.9
Una situación es una relación, pues es una confluencia de pensamientos. Si se perciben problemas, es porque se cree que los pensamientos están en conflicto. T17-VII.3
Vosotros no estáis unidos en ilusiones, sino en un Pensamiento tan santo y tan perfecto que las ilusiones no pueden permanecer allí para mancillar el santo lugar donde os encontráis unidos. T18-I.10
¿Te gusta lo que has fabricado? Un mundo de asesinatos y de ataque por el que te abres paso tímidamente en medio de constantes peligros, solo y temeroso, esperando a lo sumo a que la muerte se demore un poco antes de que se abalance sobre ti y desaparezcas. Todo eso son fabricaciones tuyas. Es un cuadro de lo que tú crees ser: de cómo te ves a ti mismo. Los asesinos están aterrorizados y los que matan tienen miedo de la muerte. Todas estas cosas no son sino los temibles pensamientos de aquellos que se amoldan a un mundo que se ha vuelto temible debido a los ajustes que ellos mismos hicieron. Y lo contemplan, con pesar desde su propia tristeza interior, y ven la tristeza en él. T20-III.4
¿Cómo podría ser que los pensamientos que se adentran en lo que sólo parece ser tuyo no tuviesen ningún efecto en lo que sí es tuyo? T21-VI.2
No hay un solo pensamiento que esté desprovisto del poder de liberar o de matar. Ni ninguno que pueda abandonar la mente del pensador, o dejar de tener efectos sobre él. T21-VII.13
¿Son peligrosos los pensamientos? ¡Para los cuerpos sí! Los pensamientos que parecen destruir son aquellos que le enseñan al pensador que él puede ser destruido. T21-VIII.1
Es insensata la idea de que los pensamientos pueden abandonar la mente del pensador, ser diferentes a ella y oponerse a ella. Si ello fuese cierto, los pensamientos no serían extensiones de la mente, sino sus enemigos. T22-II.9
Las ideas no abandonan su fuente, y sus efectos sólo dan la impresión de estar separados de ellas. Las ideas pertenecen al ámbito de la mente. Lo que se proyecta y parece ser externo a la mente, no se encuentra afuera en absoluto, sino que es un efecto de lo que está adentro y no ha abandonado su fuente. T26-VII.4
Todo pensamiento de amor que ofrezcas no hace sino acercarte más a tu despertar, a la paz eterna y a la dicha infinita. T29-V.3
Las pesadillas son sueños pueriles. 2En ellos los juguetes se han vuelto contra el niño que pensó haberles otorgado realidad. 3Mas ¿tiene acaso un sueño el poder de atacar? 4¿O podría un juguete volverse enorme y peligroso, feroz y salvaje? 5Esto es lo que el niño cree, pues tiene miedo de sus pensamientos y se los atribuye a los juguetes. 6Y la realidad de éstos se convierte en la suya propia porque los juguetes parecen salvarlo de sus propios pensamientos. 7Sin embargo, los juguetes mantienen sus pensamientos vivos y reales, pero él los ve fuera de sí mismo, desde donde pueden volverse contra él puesto que los traicionó. 8El niño cree que necesita los juguetes para poder escapar de sus pensamientos porque cree que sus pensamientos son reales. 9Y así, convierte todo en un juguete para hacer que su mundo siga siendo algo externo a él, y pretender que él no es más que una parte de ese mundo. T29-IX.5
Ni uno solo de los Pensamientos que Dios jamás haya tenido pudo haber nacido sin tu bendición. 11Dios no es tu enemigo. 12Él sólo quiere oírte llamarle “Amigo”. T30-II.1
Los pensamientos parecen ir y venir. 2Sin embargo, lo único que esto significa es que algunas veces eres consciente de ellos y otras no. T30-III.7
Cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. Es con tus pensamientos, pues, con los que tenemos que trabajar, si es que tu percepción del mundo ha de cambiar. LpI-23.1
Si la causa del mundo que ves son los pensamientos de ataque, debes aprender que ésos son los pensamientos que no deseas. De nada sirve lamentarse del mundo. De nada sirve tratar de cambiarlo. No se puede cambiar porque no es más que un efecto. Pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus pensamientos acerca de él. En ese caso estarás cambiando la causa. El efecto cambiará automáticamente. LpI-23.1
Ves el mundo que has fabricado, pero no te ves a ti mismo como el que fabrica las imágenes. LpI-23.1
Pensamientos falsos
El cuerpo sólo puede actuar equivocadamente cuando está respondiendo a un pensamiento falso. El cuerpo no puede crear y la creencia de que puede -error básico- da lugar a todos los síntomas físicos. T2-IV.2:5-6
¿Por qué, entonces, condonas pensamientos dementes? T2-VI.2:3
De nada sirve pensar que controlando los resultados de cualquier pensamiento falso se pueda producir una curación. Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivocada. Esa es la razón por la que te sientes responsable de ello. Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo. No necesitas orientación alguna excepto a nivel mental. La corrección debe llevarse a cabo únicamente en el nivel en que es posible el cambio. El cambio no tiene ningún sentido en el nivel de los síntomas donde no puede producir resultados. T2-VI.3:1-7
Pequeñez
Aunque dispones de la grandeza de Dios, has elegido ser insignificante y lamentarte de tu pequeñez. T.9:VII:6:5
La pequeñez y la grandeza no pueden coexistir, ni tampoco pueden sucederse alternadamente. T.9VIII:6:4
Aceptar tu pequeñez es arrogancia porque significa que crees que tu evaluación de ti mismo es más acertada que la de Dios. T.9:VIII:10:9
Tú que has encontrado la pequeñez que buscabas, recuerda esto: cada decisión que tomas procede de lo que crees ser, y representa el valor que te atribuyes a ti mismo. Si crees que lo que no tiene valor puede satisfacerte, no podrás sentirte satisfecho, pues te habrás limitado a ti mismo. Tu función no es insignificante, y sólo podrás escaparte de la pequeñez hallando tu función y desempeñándola. T.15:III:3:3-5
Opta por la pequeñez y no tendrás paz, pues habrás juzgado que eres indigno de ella. T.15:III:2:2
En tu práctica, procura abandonar cualquier plan que hayas aceptado a fin de encontrar grandeza en la pequeñez. No se encuentra ahí. T.15:IV:4:5-6
Percepción
Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios.
Así comienza Un curso de milagros, el cual establece una clara distinción entre lo real y lo irreal, entre el conocimiento y la percepción. Prefacio-¿Qué postula?-xiii
Prefacio-xiii El mundo de la percepción por otra parte, es el mundo del tiempo, de los cambios, de los comienzos y de los finales. Se basa en interpretaciones, no en hechos. Es un mundo de nacimientos y muertes, basado en nuestra creencia en la escasez, en la pérdida, en la separación y en muerte. Es un mundo que aprendemos, en vez de algo que se nos da; es selectivo en cuanto al énfasis perceptual, inestable en su modo de operar e inexacto en sus interpretaciones.
Del conocimiento y de la percepción surgen dos sistemas de pensamiento distintos que se oponen entre sí en todo. Prefacio-¿Qué postula?-xiii
El mundo de la percepción, por otra parte, se basa en la creencia en opuestos, en voluntades separadas y en el perpetuo conflicto que existe entre ellas, y entre ellas y Dios. Prefacio-¿Qué postula?-xiii
Lo que la percepción ve y oye parece real porque sólo admite en la conciencia aquello que concuerda con los deseos del perceptor. Esto da lugar a un mundo de ilusiones, mundo que es necesario defender sin descanso, precisamente porque no es real. Prefacio-¿Qué postula?-xiii
Una vez que alguien queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, porque todo lo que sus sentidos le muestran dan fe de la realidad del sueño. Prefacio-¿Qué postula?-xiii
“La proyección de lugar a la percepción” (Texto, T21). Primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver; luego proyectamos ese mundo afuera y hacemos que sea real para nosotros tal como lo vemos. Hacemos que sea real mediante las interpretaciones que hacemos de lo que estamos viendo. Prefacio-¿Qué postula?-xiv
Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores -nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestra falta de amor en cualquier forma que se manifieste- veremos un mundo lleno de maldad, destrucción, malicia, envidia y desesperación. Tenemos que aprender a perdonar todo esto, no porque al hacerlo seamos “buenos” o “caritativos”, sino porque lo que vemos no es real. Hemos distorsionado el mundo con nuestras absurdas defensas y, por lo tanto, estamos viendo lo que no está ahí. A medida que aprendamos a reconocer nuestros errores de percepción, aprenderemos también a pasarlos por alto, es decir, a “perdonarlos”. Prefacio-¿Qué postula?-xiv
La percepción es una función del cuerpo y, por lo tanto, supone una limitación de la conciencia. Prefacio-¿Qué postula?-xv
La percepción ve a través de los ojos del cuerpo y oye a través de sus oídos. Produce las limitadas reacciones que éste tiene. Prefacio-¿Qué postula?-xv
De por sí, el cuerpo es neutro, como lo es todo en el mundo de la percepción. Prefacio-¿Qué postula?-xv
La visión de Cristo es el don del Espíritu Santo, la alternativa que Dios nos ha dado contra la ilusión de la separación y la creencia en la realidad del pecado, la culpabilidad y la muerte. Es la única corrección para todos los errores de percepción: la reconciliación de los aparentes opuestos en los que se basa este mundo. Prefacio-¿Qué postula?-xvi
El pecado, la enfermedad y el ataque se consideran ahora percepciones falsas que claman por el remedio que procede de la ternura y del amor. Prefacio-¿Qué postula?-xvi
El perdón es el medio que nos permitirá recordar. Mediante el perdón cambiamos la manera de pensar del mundo. El mundo perdonado se convierte en el umbral del Cielo, porque mediante su misericordia podemos finalmente perdonarnos a nosotros mismos. Al no mantener a nadie prisionero de la culpabilidad nos liberamos. Al reconocer a Cristo en todos nuestros hermanos, reconocemos Su Presencia en nosotros mismos. Al olvidar todas nuestras percepciones erróneas, y al no permitir que nada del pasado nos detenga, podemos recordar a Dios. Prefacio-¿Qué postula?-xvi
Los milagros reorganizan la percepción y colocan todos los niveles en su debida perspectiva. 2Esto cura ya que toda enfermedad es el resultado de una confusión de niveles. T1-I.23:1-2
Dado que los milagros reconocen el espíritu, ajustan los niveles de percepción y los muestran en su debido lugar. 2Esto sitúa al espíritu en el centro, desde donde puede comunicarse directamente. T1-I.30:1-2
Los milagros son ejemplos de recto pensar que armonizan tus percepciones con la verdad tal como Dios la creó. T1-I.36:1
Un milagro es una corrección que yo introduzco en el pensamiento falso. 2Actúa como un catalizador, disolviendo la percepción errónea y reorganizándola debidamente. 3Esto te coloca bajo el principio de la Expiación, donde la percepción sana. 4Hasta que esto no ocurra no podrás conocer el Orden Divino. T1-I.37:1-4
El contenido perceptual de los milagros es la plenitud. 2De ahí que puedan corregir o redimir la errada percepción de carencia. T1-I.41:1-2
El milagro no distingue entre diferentes grados de percepción errónea. 2Es un recurso para sanar la percepción que es eficaz independientemente del grado o dirección del error. 3En eso radica su verdadera imparcialidad. T1-I.49:1-3
El milagro, no obstante, entraña un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. 4Esto introduce un intervalo del cual tanto el que da como el que recibe emergen mucho más adelantados en el tiempo de lo que habrían estado de otra manera. T1-II.6:3-4
La percepción que tienen de sí mismos está distorsionada. T1-III.5:10
Respondes a lo que percibes, y tal como percibas así te comportarás. 2La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo. 3Esto significa que tanto la percepción que tienes de ti como la que tienes de ellos debe ser fidedigna. 4La Regla de Oro es la norma del comportamiento apropiado. 5Tú no puedes comportarte de manera apropiada a menos que percibas correctamente. 6Dado que tú y tu prójimo sois miembros de una misma familia en la que gozáis de igual rango, tal como te percibas a ti mismo y tal como lo percibas a él, así te comportarás contigo mismo y con él. 7Debes mirar desde la percepción de tu propia santidad a la santidad de los demás. T1-III.6:1-7
El que los Hijos de Dios sean especiales no procede de una condición de exclusión sino de una de inclusión. 6Todos mis hermanos son especiales. 7Si creen estar privados de algo, su percepción se distorsiona. 8Cuando esto ocurre, toda la familia de Dios -la Filiación- sufre un deterioro en sus relaciones. T1-V.3:5-8
Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. 9Actúas de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. 10Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres. T1-VI.1:8-10
La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios. 2Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. T1-VI.2:1-2
Todos los aspectos del miedo son falsos porque no existen en el nivel creativo y, por lo tanto, no existen en absoluto. 2En la medida en que estés dispuesto a someter tus creencias a esta prueba, en esa misma medida quedarán corregidas tus percepciones. T1-VI.5:1-2
Tus percepciones distorsionadas producen una densa envoltura alrededor de los impulsos milagrosos, dificultándoles el que lleguen a tu conciencia. 2La confusión de los impulsos milagrosos con los impulsos físicos es una de las distorsiones básicas de la percepción. T1-VII.1:1-2
El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. 5Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo. T1-VII.2:4-5
Las fantasías son una forma distorsionada de visión. 2Todas ellas, no importa de qué clase sean, son distorsiones, ya que siempre tergiversan la percepción hasta convertirla en algo irreal. 3Los actos que proceden de distorsiones son, literalmente, las reacciones de aquellos que no saben lo que hacen. T1-VII.3:1-3
Tú no tienes por qué continuar creyendo lo que no es verdad, a no ser que así lo elijas. 4Todo ello puede literalmente desaparecer en un abrir y cerrar de ojos porque no es más que una percepción falsa. 5Lo que se ve en sueños parece ser muy real. T2-I.3:3-5
Sean cuales sean las mentiras que te hayas creído, para el milagro son irrelevantes, pues puede sanar cualquiera de ellas con la misma facilidad. El milagro no hace distinciones entre diferentes percepciones falsas. T2-I.5:1-2
Los que son eternamente creativos no tienen nada que aprender. 6Tú puedes aprender a mejorar tus percepciones y puedes convertirte progresivamente en un mejor alumno. T2-II.5:5-6
Percibir el cuerpo como un templo es únicamente el primer paso en el proceso de corregir esta distorsión, ya que sólo la altera en parte. 6Dicha percepción del cuerpo ciertamente reconoce que la Expiación en términos físicos es imposible. 7El siguiente paso, no obstante, es darse cuenta de que un templo no es en modo alguno una estructura. 8Su verdadera santidad reside en el altar interior en torno al cual se erige la estructura. T2-III.1:5-8
A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. 7A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. 8Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. 9Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. 10Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios. T2-III.3:6-10
La percepción invertida ha dado lugar a la creencia de que los milagros son algo temible. T2-IV.4:10
Es esencial hacer una clara distinción entre lo que se crea y lo que se fabrica. 2Toda forma de curación se basa en esta corrección fundamental de percepción de niveles. T2-V.A.12:1-2
Percepción errónea
Urtext.77 Está bien recordar el pasado, siempre y cuando también recuerdes que CUALQUIER cosa que has sufrido ha sido por TUS PROPIOS ERRORES.
Urtext.77 En este contexto, tu observación de que “tras la quema, juro que si le veo de nuevo (no) lo reconocería” (“No” fue escrito después). Nota, por cierto, que no pusiste el “no” hasta después.
Urtext.77 Eso es porque tu inherente recurso de corrección estaba trabajando adecuadamente en ese momento. El resultado es que tú NO estás NEGÁNDOME.
Urtext.77 La historia sobre Hinda. Este fue un excelente ejemplo de percepción errónea que llevó a un miedo totalmente injustificado de una PERSONA. (La historia de HS se refiere a una niña muy pequeña que cayó por las escaleras cuando HS tenía los brazos abierto en gesto de bienvenida al final de una escalera. Durante años, Hinda gritaba al ver a HS.) Ese mal paso que causó la caída no tenía que ver contigo en absoluto, de la misma manera que tus propios malos pasos no tienen nada que ver conmigo.
Perdón
Palabras de Jesús sobre el perdón de los pecados. Pistis Sophia-XLI
9Perdonadle los pecados no siete veces, sino setenta y siete veces. 10Perdonadle, pues, muchas veces, para que reciba otras tantas los misterios y pueda salvarse el alma de ese hermano. 11Porque en verdad os digo que el que haya vivificado un alma la conservará para su luz en el reino de la luz. 12Y recibirá más gloria por el alma que haya salvado, y quien haya salvado muchas almas haciéndoles entrar en la gloria de su gloria tendrá tanta más gloria cuantas más almas haya salvado.
El perdón es el recurso de aprendizaje excelso que el Espíritu Santo utiliza para llevar a cabo ese cambio en nuestra manera de pensar. El Curso, no obstante, ofrece su propia definición de lo que en realidad es el perdón, así como también de lo que es el mundo. (Prefacio: ¿Qué postula?)
Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores -nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestra falta de amor en cualquier forma que se manifieste- veremos un mundo lleno de maldad, destrucción, malicia, envidia y desesperación. Tenemos que aprender a perdonar todo esto, no porque al hacerlo seamos “buenos” o “caritativos”, sino porque lo que vemos no es real. Hemos distorsionado el mundo con nuestras absurdas defensas y, por lo tanto, estamos viendo lo que no está ahí. A medida que aprendamos a reconocer nuestros errores de percepción, aprenderemos también a pasarlos por alto, es decir, a “perdonarlos”. Al mismo tiempo nos perdonaremos al mirar más allá de los conceptos distorsionados que tenemos de nosotros mismos, y ver el Ser que Dios creó en nosotros, como nosotros. (Prefacio: ¿Qué postula?)
Perdonar es pasar por alto.
El Espíritu Santo transforma las relaciones especiales en perfectas lecciones de perdón y las utiliza como un medio para despertarnos del sueño. Cada una representa una oportunidad de sanar nuestras percepciones y de corregir nuestros errores. Cada una es una nueva oportunidad de perdonarnos a nosotros mismos, perdonando a otros. Y cada una viene a ser una invitación más al Espíritu Santo y al recuerdo de Dios. (Prefacio: ¿Qué postula?)
El perdón es algo desconocido en el Cielo, donde es inconcebible que se pudiese necesitar. En este mundo, no obstante, el perdón es una corrección necesaria para todos los errores que hemos cometido. Perdonar a otros es la única manera en que nosotros mismos podemos ser perdonados, ya que refleja la ley celestial según la cual dar es lo mismo que recibir. (Prefacio: ¿Qué postula?)
El perdón es el medio que nos permitirá recordar. Mediante el perdón cambiamos la manera de pensar del mundo. El mundo perdonado se convierte en el umbral del Cielo, porque mediante su misericordia podemos finalmente perdonarnos a nosotros mismos. Al no mantener a nadie prisionero de la culpabilidad nos liberamos. Al reconocer a Cristo en todos nuestros hermanos, reconocemos Su Presencia en nosotros mismos. (Prefacio: ¿Qué postula?)
Tú que quieres la paz sólo la puedes encontrar perdonando completamente. T1-VI.1:1
El perdón es lo que sana la percepción de la separación (T.3:V:9:1).
Los errores que tu hermano comete no es él quien los comete, tal como no eres tú quien comete los tuyos. Considera reales sus errores, y te habrás atacado a ti mismo (T.9:III:7:1-2).
Perdonar es pasar por alto. T9-IV.1:2
Si perdonas completamente es porque has abandonado la culpabilidad (T.14:I:1:7).
No hay nada que perdonar (T.14:III:7:5).
Lo único que debes perdonar son las ilusiones que has albergado contra tus hermanos. Su realidad no tiene pasado, y lo único que se puede perdonar son las ilusiones. Dios no le guarda rencor a nadie, pues es incapaz de albergar ningún tipo de ilusión. Libera a tus hermanos de la esclavitud de sus ilusiones, perdonándolos por las ilusiones que percibes en ellos. Así aprenderás que has sido perdonado, pues fuiste tú quien les ofreció ilusiones. T16-VII.9:2-6.
El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado (T.17:I:1:3).
Perdonar no es otra cosa que recordar únicamente los pensamientos amorosos que diste en el pasado, y aquellos que se te dieron a ti. Todo lo demás debe olvidarse (T.17:III:1:1-2).
Mientras no lo perdones completamente, tú sigues sin ser perdonado. T19-IV.D.11
Temes a los que no perdonas. T19-IV.D:11
Necesitas perdonar a tu hermano, pues juntos compartiréis la locura o el Cielo. T19-IV.D:12
Liberas al que perdonas, y participas de lo que das. Perdona los pecados que tu hermano cree haber cometido, así como toda la culpabilidad que crees ver en él. T19-IV.D:15
Tienes que estar dispuesto a no excluir a nadie, si quieres liberarte completamente de todos los efectos del pecado. ¿Te concederías a ti mismo un perdón parcial? (T.22:II:13:3-4).
La envoltura no hace el regalo. Una caja vacía, por muy bella que sea y por mucha gentileza que se tenga al darla, sigue estando vacía. Y tanto el que la recibe como el que la da no podrán seguir engañándose por mucho más tiempo. Niégale el perdón a tu hermano y lo estarás atacando. No le estarás dando nada y sólo recibirás de él lo que le diste (T.23:III:2:2-6).
¿De dónde podría proceder tu paz sino del perdón? (T.24:V:3:1).
El perdón es la única función que tiene sentido en el tiempo (T.25:VI:5:3).
El perdón es para todos (T.25:VI:5:6).
Tu única responsabilidad es aceptar el perdón para ti mismo. T25-IX.9:6
El perdón siempre descansa en el que lo concede, hasta que reconoce que ya no lo necesita más. T26-IV.1
El perdón es lo que nos libera totalmente del tiempo, y lo que nos permite aprender que el pasado ya pasó. T26-V.6
Perdona el pasado y olvídate de él, pues ya pasó. T26-V.14
El perdón elimina lo que se interpone entre tu hermano y tú. El perdón es el deseo de estar unido a él y no separado. T26-VII.9
El perdón es la respuesta a cualquier clase de ataque. De esta manera, se cancelan los efectos del ataque, y se responde al odio en nombre del amor. T26-VII.17
¿Quién que haya sido herido por su hermano podría amarlo aún y confiar en él? Pues su hermano lo atacó y lo volverá a hacer. No lo protejas, ya que tu cuerpo lesionado demuestra que es a ti a quien se debe proteger de él. Tal vez perdonarlo sea un acto de caridad, pero no es algo que él se merezca. Se le puede compadecer por su culpabilidad, pero no puede ser eximido. Y si le perdonas sus transgresiones, no haces sino añadir otro fardo más a la culpabilidad que realmente ya ha acumulado T-27.II.1:5-10
Nadie puede perdonar un pecado que considere real. T-27.II.2:4
El perdón no es piedad, la cual no hace sino tratar de perdonar lo que cree que es verdad. T-27.II.2:6
Nadie que esté hablando en serio diría: “Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado”. Perdonarle y seguir sintiendo dolor es imposible, pues ambas cosas no pueden coexistir. Una niega a la otra y hace que sea falsa. T-27.II.2:8-10
Los enfermos siguen siendo acusadores. No pueden perdonar a sus hermanos, ni perdonarse a sí mismos (T.27:II:3:4-5).
Este único propósito unifica las dos mitades de ti que tú percibes como separadas. Y cada uno perdona al otro, a fin de poder aceptar su otra mitad como parte de sí mismo (T.27:II:16:6-7).
¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el “sacrificio” que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz (T.29:VI:1:1-5).
El perdón es la única respuesta cuerda (T.30:VI:2:8).
Perdónate a ti mismo tu locura, y olvídate de todas las jornadas fútiles y de todas las metas sin objetivo. No significan nada. No puedes dejar de ser lo que eres (T.31:IV:11:1-3).
¿Eres invulnerable? Entonces el mundo te parece un lugar inofensivo. ¿Perdonas? Entonces el mundo es misericordioso, pues le has perdonado sus ofensas, de modo que te contempla tal como tú lo contemplas a él. ¿Eres un cuerpo? Entonces ves en cada hermano un traidor, listo para matar. ¿Eres espíritu, inmortal y sin la más mínima posibilidad de corrupción ni mancha alguna de pecado sobre ti? Entonces ves estabilidad en el mundo, pues ahora es absolutamente digno de toda tu confianza: un lugar feliz en donde descansar por un tiempo, en donde no hay nada que temer, sino sólo amar. ¿Le negarían los puros de corazón la bienvenida a alguien? ¿Y qué podría herir a los que son verdaderamente inocentes? T.31:VI:6:1-10
Cuando “perdonas” un pecado, no ganas nada con ello directamente. Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te encuentras en un plano superior a él. Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo. No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti. L-pI.126.3:1-4
De este modo, el perdón es básicamente algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega. Puesto que es inmerecido, es justo no otorgarlo, pero no es justo que tú tengas que sufrir por haberte negado a concederlo. El pecado que perdonas no es tu pecado. Alguien que se encuentra separado de ti lo cometió. Y si tú entonces eres magnánimo con él y le concedes lo que no se merece, la dádiva es algo tan ajeno a ti como lo fue su pecado. L.pI.126.4:1-5
Si esto fuese verdad, el perdón no tendría ningún fundamento sobre el que basarse con certeza y seguridad. Sería una excentricidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgentemente un indulto inmerecido. Conservarías, no obstante, el derecho a no eximir al pecador de la justa retribución por su pecado. ¿Crees que el Señor de los Cielos iba a permitir que la salvación del mundo dependiera de esto? ¿No sería acaso Su interés por ti ciertamente ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho? L-pI.126.5:1-5
No entiendes lo que es el perdón. Tal como lo ves, no es sino un freno al ataque abierto que no requiere corrección alguna en tu mente. Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo. No tiene poder alguno para restaurar en tu conciencia tu unidad con él. L-pI.126.6:1-5
El verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir. L-pI.126.7:5
El perdón es tu función aquí. L-192.2:3
Tengo una función que Dios quiere que desempeñe. L-192
Es el medio por el que se puede erradicar lo que no es verdad. Pues, ¿qué necesidad tiene el Cielo de perdón? En la tierra, no obstante, tienes necesidad de los medios que te ayudan a abandonar las ilusiones. L-192.2:4-6
Sólo el perdón puede liberar a la mente de la idea de que el cuerpo es su hogar. Sólo el perdón puede restituir paz que Dios dispuso para Su santo Hijo. Sólo el perdón puede persuadir al Hijo a que contemple de nuevo su santidad. L-192.5:5-7
El perdón es la morada de los milagros, (…) y aquello cuyo propósito era maldecir tiene ahora el de bendecir. L-pII.13.3:1-3
Ver Oración: II El perdón
Personaje
T18-II.5 T18.3 [18] 32 Son los personajes que se encuentran en el sueño y lo que hacen en él lo que parece conformar el sueño. 33 No te das cuenta de que tú eres el que los hace actuar para ti, pues si te dieses cuenta, la culpa no recaería sobre ellos y la ilusión de satisfacción que ésta te traía, desaparecería.
T27-VIII.1 T27.9 [77] 1 El cuerpo es el personaje central en el soñar del mundo. 2 Sin él, no hay sueño, ni existe sin el sueño en el que actúa como si fuese una persona digna de ser vista y creída. 3 Ocupa el lugar central de cada sueño, lugar donde narra la historia de cómo fue concebido por otros cuerpos, cómo vino al mundo saliendo del cuerpo que lo gestó, cómo vive por un corto tiempo y muere para unirse en el polvo a otros cuerpos que, al igual que él, también se están muriendo. 4 En el breve lapso de vida que se le ha concedido, busca otros cuerpos que va a considerar amigos o enemigos. 5 Su seguridad es su mayor preocupación; 6 su comodidad, la ley por la que se rige. 7 Trata de buscar el placer y de evitar las cosas que le puedan ocasionar dolor. 8 Pero por encima de todo, trata de enseñarse a sí mismo que sus dolores y placeres son cosas diferentes, y que se puede distinguir entre ellos.
T29-IX.7 T29.10 [67] 47 Y es que el mundo real sigue siendo un sueño. 48 Excepto que en él, los personajes han cambiado, 49 y ya no se ven como ídolos que traicionan. 50 Es un sueño en el que no se utiliza a nadie para que sea substituto de otra cosa, ni tampoco se le interpone entre los pensamientos que la mente concibe y lo que ve. 51 No se utiliza a ninguna persona para algo que ella realmente no es, pues todas las cosas infantiles han sido dejadas a un lado. 52 Y lo que una vez fue un sueño en el que se juzgaba, se ha convertido ahora en uno en el que todo es alegría, porque ése es su verdadero propósito. 53 Sólo los sueños en los que se perdona pueden entrar aquí, pues el tiempo está a punto de finalizar. 54 Y las formas que entran en el sueño se perciben ahora como hermanos, a los que ya no se les juzga, sino que se les ama.
M12.6 M12.6 46 La Unicidad y la enfermedad no pueden coexistir. 47 Los maestros de Dios deciden mirar a los sueños por un tiempo. 48 Es una decisión consciente. 49 Pues han aprendido que todas las decisiones se toman conscientemente, con plena conciencia de sus consecuencias. 50 El sueño afirma lo contrario, pero ¿quién pondría su fe en sueños una vez que los ha reconocido como tales? 51 Concienciar que están soñando es la verdadera función de los maestros de Dios. 52 Observan a los personajes del sueño ir y venir, variar y cambiar, sufrir y morir. 53 Pero no se dejan engañar por lo que ven. 54 Reconocen que ver a una de las figuras del sueño como enferma y separada no es más real que considerarla saludable y hermosa. 55 La unidad no forma parte de los sueños. 56 Y es esta unidad la que los maestros de Dios reconocen tras el sueño, más allá de toda apariencia y, sin embargo, suya con toda seguridad.
Pide y se te dará
Pide y se te dará. T8-III.1
Tienes que aceptar dirección interna. T8-IV.4
Se te dirá todo lo que necesites saber. T1-I.4
Daré testimonio a través de todo aquel que me lo permita y en la medida en que me lo permita. T1-IV.4
Los medios están a tu disposición siempre que los pidas. Puedes, sin embargo, ahorrar tiempo si no aplazas innecesariamente este paso. Un enfoque correcto lo acortará enormemente. T2-II.3
Los Hijos de Dios tienen derecho al perfecto bienestar que resulta de tener perfecta confianza. Hasta que no logran esto, se agotan a sí mismos y desperdician sus verdaderos poderes creativos en fútiles intentos de obtener un mayor bienestar valiéndose de medios inadecuados. Sin embargo, los medios reales ya les han sido provistos y no requieren esfuerzo alguno por su parte. T2-III.5
Necesitas ser guiado. T4-III.2:4
La Biblia hace referencia frecuentemente a los inconmensurables dones que te aguardan, pero que tienes que pedir. T4-III.5
Quienes piden sinceramente siempre reciben respuesta. No debes anteponer otros dioses a Él porque no hay otros dioses. T4-III.6
Vendré en respuesta a toda llamada inequívoca. T4-III.7
Todavía tienes muy poca confianza en mí, pero ésta aumentará a medida que recurras más y más a mí -en vez de a tu ego- en busca de consejo. T4-VI.3
Ésta es la invitación al Espíritu Santo. He dicho ya que puedo ascender hasta lo alto y hacer que el Espíritu Santo descienda hasta ti, más sólo puedo hacer eso a instancia tuya. T5-I.3
Yo puedo enseñarte, pero tú tienes que elegir seguir mis enseñanzas. T8-IV.6:5
Todo aquel que alguna vez haya tratado de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. T9-II.1
La Biblia subraya que toda oración recibirá respuesta, y esto es absolutamente cierto. El hecho mismo de que se le haya pedido algo al Espíritu Santo garantiza una respuesta. T9-II.3
El Espíritu Santo es el único Terapeuta. Él hace que la curación sea evidente en cualquier situación en la que Él es el Guía. Lo único que puedes hacer es dejar que Él desempeñe Su función. Él no necesita ayuda para llevarla a cabo. Te dirá exactamente lo que tienes que hacer para ayudar a todo aquel que Él te envíe en busca de ayuda, y le hablará a través de ti si tú no interfieres. Recuerda que eres tú el que elige el guía que ha de prestar la ayuda, y que una elección equivocada no constituirá ninguna ayuda. Pero recuerda asimismo que la elección correcta sí lo será. Confía en Él, pues ayudar es Su función, y Él es de Dios. T9-V.8
¿Qué podría haber que el Hijo de Dios no pudiese alcanzar cuando la Paternidad de Dios se encuentra en él? Mas la invitación tiene que proceder de ti, pues sin duda debes haber aprendido que aquel a quien invites a ser tu huésped, será quien morará en ti. T11-II.4
El Espíritu Santo no puede hablarle a un anfitrión que no le dé la bienvenida, puesto que no sería oído. T11-II.5
El Espíritu Santo se encuentra ahí, pero no puede ayudarte a menos que tú se lo pidas. T11-II.7
Entrégale al Espíritu Santo todo lo que te hiere. T15-XI.3:1
Deja Su función en Sus manos, pues Él la llevará a cabo sólo con que lo invites a formar parte de tus relaciones y a bendecirlas por ti. T16-I.7:9
El Espíritu Santo jamás ha dejado de resolver por ti ningún problema que hayas puesto en Sus manos ni jamás dejará de hacerlo. Cada vez que has tratado de resolver algo por tu cuenta, has fracasado. ¿No es hora ya de que conectes todos estos hechos y te des cuenta de lo que significan? T16-II.9:1-3
Santo hermano mío, quiero formar parte de todas tus relaciones, e interponerme entre tus fantasías y tú. Permite que mi relación contigo sea algo real para ti y déjame infundirle realidad a la percepción que tienes de tus hermanos. No fueron creados para que pudieras hacerte daño a través de ellos. Fueron creados para crear junto contigo. Ésta es la verdad que quiero interponer entre tu objetivo de locura y tú. No te separes de mí ni dejes que el santo propósito de la Expiación se pierda de vista en sueños de venganza. Las relaciones en las que tales sueños se valoran me excluyen a mí. En el Nombre de Dios, déjame entrar a formar parte de ellas y brindarte paz para que tú puedas ofrecerme paz a mí. T17-III.10:1-8
El Espíritu Santo acepta esta invitación inmediatamente y no se demora ni un instante en ofrecerte los resultados prácticos derivados de haberle pedido que intervenga. Su objetivo reemplaza al tuyo de inmediato. T17-V.3:1-2
Deshacer no es tu función, pero sí depende de ti el que le des o no la bienvenida. T21-II.8:5
El Espíritu Santo puede usar todo lo que le ofreces para tu salvación. Pero no puede usar lo que te niegas a darle, ya que no puede quitártelo sin tu consentimiento. Pues si lo hiciera, creerías que te lo arrebató en contra de tu voluntad. Y así, no aprenderías que tu voluntad es no tenerlo. Él no necesita que estés completamente dispuesto a entregárselo, pues si ese fuese el caso, no tendrías ninguna necesidad de Él. Pero sí necesita que prefieras que Él lo tome a que tú te lo quedes sólo para ti, y que reconozcas que no sabes qué es lo que no supone una pérdida para nadie. Eso es lo único que se tiene que añadir a la idea de que nadie tiene que perder para que tú ganes. Nada más. T25-VIII.1:1-8
Lo único que se te pide es que tengas un poco de fe. T25-VIII.2:7
Tu función especial es que lo invoques. T25-VIII.12:5
Entregarle un problema al Espíritu Santo para que Él lo resuelva por ti, significa que quieres que se resuelva. Mas no entregárselo a fin de resolverlo por tu cuenta y sin Su ayuda, es decidir que el problema siga pendiente y sin resolver, haciendo así que pueda seguir dando lugar a más injusticias y ataques. T25-IX.7
A menos que pienses que todos tus hermanos tienen el mismo derecho a los milagros que tú, no reivindicarás tu derecho a ellos, al haber sido injusto con otros que gozan de los mismos derechos que tú. Es por ello de importancia capital que cuando le pidamos ayuda al Espíritu Santo, sí o sí, se la pidamos en beneficio de todas las partes implicadas, ya que, es imposible recibir un milagro que otro no pueda recibir. T25-IX.8
Es fácil entender las razones por las que no le pides al Espíritu Santo que resuelva todos tus problemas por ti. Para Él no es más difícil resolver unos que otros. Todos los problemas son iguales para Él, puesto que cada uno se resuelve de la misma manera y con el mismo enfoque. Los aspectos que necesitan solución no cambian, sea cual sea la forma que el problema parezca adoptar. Un problema puede manifestarse de muchas maneras, y lo hará mientras el problema persista. De nada sirve intentar resolverlo de una manera especial. Se presentará una y otra vez hasta que haya sido resuelto definitivamente y ya no vuelva a surgir en ninguna forma. Sólo entonces te habrás liberado de él. T26-II.1
Dios te dio Su Maestro para que reemplazase al que tú inventaste. T26-V.3:1
El don que Dios te ha dado es ilimitado. No hay circunstancia en la que no se pueda usar como respuesta ni problema que no se resuelva dentro de su misericordiosa luz. T26-VII.18
Lo que pides se te concede. T30-VIII.3
Lo que quieres se te concede. L-20.3:2
Uno que sabe te acompaña. Deja que Él te guíe junto con los demás. L-155.10:5-6
Se te concede sólo con que lo pidas. No es necesario tampoco que percibas cuán grande es este regalo ni cuánto habrá cambiado tu mente antes de que te llegue. Pídelo y se te concederá. L-165.4:2-4
Pide con fervor. (…) Mas cuando lo hayas recibido sabrás que estás en posesión del tesoro que siempre buscaste. L-165.5:1,3
Sea cual sea la forma en que se presente la lección, ha sido planeada para él de tal manera que si su petición es sincera, la verá claramente. Mas si su petición no es sincera, no habrá forma de que pueda aceptar la lección o realmente aprenderla. L-185.6:3-4
Recibes lo que pides. M21-1
El programa de estudios es sumamente individualizado, y todos sus aspectos están bajo el cuidado y la dirección especial del Espíritu Santo. Pregunta y Él te contestará. Ésa es Su responsabilidad, y sólo Él está capacitado para asumirla. Responder es Su función. Dirigirle a Él tus preguntas es la tuya. ¿Querrías ser responsable de decisiones sobre cuyos antecedentes entiendes tan poco? Alégrate de tener un Maestro que no puede equivocarse. Sus respuestas son siempre acertadas. ¿Podrías tú decir lo mismo de las tuyas? M29-2
He aquí de nuevo la paradoja a la que frecuentemente se hace referencia en el curso. Decir: “No puedo hacer nada por mi cuenta es ganar todo poder.” M29-4
Prepárate para ello cada mañana; recuerda a Dios cuantas veces puedas a lo largo del día; pídele ayuda al Espíritu Santo siempre que te sea posible, y por la noche, dale las gracias por Sus consejos. Tu confianza estará ciertamente bien fundada. M29-5
Dios ha dado a todo el mundo un Maestro Cuya sabiduría y ayuda sobrepasan ampliamente cualesquiera contribuciones que un terapeuta terrenal pueda proveer. P-1.1
Dios Mismo ha dado a todos Sus Hijos un remedio para todas las ilusiones que creen ver. La visión de Cristo no utiliza tus ojos, pero tú puedes ver a través de los Suyos y aprender a ver como Él. O2-I.6
Pide, pues, Su ayuda y pide aprender el perdón tal como Su visión permite que sea. Tienes necesidad de lo que Él da, y tu salvación depende de que aprendas esto de Él. O2-I.7
¿Acaso iba Dios a engañarte? Él sólo te pide que tengas confianza y la buena voluntad de aprender cómo llegar a ser libre. Él ofrece Su Maestro a quienquiera que pida y busque comprender Su Voluntad. O2-III.1
OTRAS CITAS RELACIONADAS
Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá; pues todo el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay acaso alguien entre vosotros al que pedirá su hijo pan, y le dará una piedra? ¿O pedirá también un pescado, y le dará una serpiente? Así pues, si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden. Mateo 7:7-11 citado por Antonio Piñero, Todos los evangelios, editorial Edaf, 2021, pág.53
Pide y se te dará: en manos de Aquel que sabe
Nada puede prevalecer contra un Hijo de Dios que encomienda su espíritu en las Manos de su Padre. T3-II.5:1
Mi bendición va contigo para que la extiendas. Consérvala y compártela, para que sea siempre nuestra. Pongo la paz de Dios en tus manos y en tu corazón para que la conserves y la compartas. El corazón la puede conservar debido a su pureza y las manos la pueden ofrecer debido a su fuerza. T5-IV.8:8-11
Acepta de las manos de Cristo esta llave (la bendición) que abre la puerta de la libertad para que puedas unirte a Él en la santa misión de difundir la luz. T14-II.7:8
Permítele, por lo tanto, ser el único Guía que sigues hacia la salvación. Él conoce el camino y te conduce gustosamente por él. Con Él no podrás sino aprender que lo que Dios desea para ti es tu voluntad. Sin Su dirección pensarás que puedes saber por tu cuenta lo que debes hacer, y decidirás contra tu paz tan irremediablemente como decidiste que la salvación residía solamente en ti. La salvación está en manos de Aquel a Quien Dios se la confió para ti. Él no se ha olvidado de ello. No te olvides de Él y Él tomará todas tus decisiones por ti, las cuales serán en favor de tu salvación y de la paz de Dios en ti. T14-III.14
Deja todas las decisiones en manos de Uno que habla por Dios y a favor de tu función tal como Él la conoce. De este modo, Él te enseñará a eliminar la tremenda carga que te has echado encima. T14-IV.5:4-5
Pon en Sus manos lo que quieres comunicar. Él lo interpretará con perfecta claridad. T14-VI.6:6-7
¿Qué deseas? Pues en tus manos está poder disponer de la luz o de la oscuridad, del conocimiento o de la ignorancia, pero no de ambas alternativas a la vez. T14-VII.1:1-2
Deja eso en manos de Uno que sabe. T14-VII.5:12
En tus manos está decidir qué instante ha de ser santo. T15-IV.1:6
Deja lo que a ti te parece imposible en manos de Aquel que sabe que sí es posible. T15-VIII.6:4
En tus manos está hacer que esta época del año sea santa, pues en tus manos está hacer que la hora de Cristo tenga lugar ahora. T15-X.4:1
Ninguna necesidad quedará insatisfecha por mucho tiempo si la pones en manos de Aquel Cuya función es satisfacerla. Ésa es Su función, no la tuya. Él no satisfará ninguna necesidad en secreto, pues quiere compartir todo lo que des a través de Él. Por eso es por lo que lo da. Lo que tú das a través de Él es para toda la Filiación, no sólo para una parte de ella. Deja Su función en Sus manos, pues Él la llevará a cabo sólo con que lo invites a formar parte de tus relaciones y a bendecirlas por ti. T16.I.7:4-9
El Espíritu Santo jamás ha dejado de resolver por ti ningún problema que hayas puesto en Sus manos, ni jamás dejará de hacerlo. T16-II.9:1
Sigue estando en tus manos elegir unirte a la verdad o a la ilusión. T17-III.9:1
Eres muy inexperto en lo que respecta a la salvación, y crees que has perdido el rumbo. Lo que has perdido es tu manera de alcanzar la salvación, pero no pienses que eso es una pérdida. En tu inexperiencia, recuerda que tu hermano y tú habéis comenzado de nuevo juntos. Dale la mano, y caminad el uno al lado del otro por una senda que os es más familiar de lo que ahora creéis. ¿No es acaso inevitable que recuerdes un objetivo que nunca ha cambiado ni cambiará jamás? Pues has elegido el objetivo de Dios, del que tu verdadera intención nunca estuvo ausente. T17-V.9
El Espíritu Santo te lleva dulcemente de la mano, y desanda contigo el camino recorrido en el absurdo viaje que emprendiste fuera de ti mismo, conduciéndote con gran amor de vuelta a la verdad y a la seguridad de tu interior. T18-I.8:3
Tú que tomas de la mano a tu hermano tomas también la mía, pues cuando os unisteis no estabais solos. T18-III.4:1
Puedes estar tan seguro de que yo te llevo de la mano como de que tú estuviste de acuerdo en llevar de la mano a tu hermano. T18-III.5:5
Puedes alzar la mano y tocar el Cielo. Tú, cuya mano se encuentra asida a la de tu hermano, has comenzado a extenderte más allá del cuerpo, pero no fuera de ti mismo, para alcanzar juntos la Identidad que compartís. T18-VI.10:1-2
En tus manos está poner fin a la culpa. T19-IV.B.5:7
Toca a cualquiera de ellos con las dulces manos del perdón, y observa cómo desaparecen sus cadenas, junto con las tuyas. T19-IV.C.2:5
Recuerda la santa Presencia de Aquel que se te dio para que fuese la Fuente del juicio. Pon la situación en Sus manos para que Él la juzgue por ti, y di:
Te entrego esto para que lo examines y juzgues por mí.
No dejes que lo vea como un signo de pecado y de muerte, ni que lo use para destruir.
Enséñame a no hacer de ello un obstáculo para la paz, sino a dejar que Tú lo uses por mí, para facilitar su llegada. T19-IV.C.i.11:6-10
Este hermano que está a tu lado todavía te sigue pareciendo un extraño. No lo conoces, y la interpretación que haces de él es temible. Y lo sigues atacando, para mantener a salvo lo que tú crees ser. Sin embargo, en sus manos está tu salvación. Ves su locura, que detestas porque la compartes con él. Y toda la piedad y el perdón que la curaría dan paso al miedo. Hermano, necesitas perdonar a tu hermano, pues juntos compartiréis la locura o el Cielo. Y juntos alzaréis la mirada con fe o no la alzaréis en absoluto. T19-IV.D.i.12
A las manos que dan, se les da el regalo. T19-IV.D.i.17:2
Te encuentras a su lado (de tu hermano), con espinas en una mano y azucenas en la otra, indeciso con respecto a cuál le vas a dar. Únete a mí ahora, deshazte de las espinas y, en su lugar, ofrécele las azucenas. T20-I.2:6-7
La lámpara está encendida en ti para que le des luz a tu hermano. Y las mismas manos que se la dieron a tu hermano, te conducirán más allá del miedo al amor. T20-II.11:6-7
Andabas a tientas en el polvo y encontraste la mano de tu hermano, indeciso de si soltarla o bien asirte a la vida por tanto tiempo olvidada. T20-III.9:3
Nada puede herirte a no ser que le confieras ese poder. Mas tú confieres poder según las leyes de este mundo interpretan lo que es dar: al dar, pierdes. No obstante, no es a ti a quien corresponde conferir poder a nada. Todo poder es de Dios; Él lo otorga, y el Espíritu Santo, que sabe que al dar no puedes sino ganar, lo revive. Él no le confiere poder alguno al pecado, que, por consiguiente, no tiene ninguno; tampoco le confiere poder a sus resultados tal como el mundo los ve: la enfermedad, la muerte, la aflicción y el dolor. Ninguna de estas cosas ha ocurrido porque el Espíritu Santo no las ve ni le otorga poder a su aparente fuente. Así es como te mantiene a salvo de ellas. Al no tener ninguna ilusión acerca de lo que eres, el Espíritu Santo sencillamente pone todo en Manos de Dios, Quien ya ha dado y recibido todo lo que es verdad. Lo que no es verdad Él ni lo ha recibido ni lo ha dado. T20-IV.1
Éste es el propósito que se te encomendó. No pienses que perdonar a tu hermano os beneficia sólo a vosotros dos. Pues el nuevo mundo en su totalidad descansa en las manos de cada dos seres que entren allí a descansar. T20-IV.7:1-3
El período de desasosiego que sigue al cambio súbito que se produce en una relación cuando su propósito pasa a ser la santidad en lugar del pecado, tal vez esté llegando a su fin. En la medida en que todavía experimentes desasosiego, en esa misma medida estarás negándote a poner los medios en manos de Aquel que cambió el propósito de la relación. T20-VII.2:1-2
Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. T21-II.3:5-6
Deshacer no es tu función, pero sí depende de ti el que le des la bienvenida o no. La fe y el deseo van de la mano, pues todo el mundo cree en lo que desea. T21-II.8:5-6
Ten por seguro que Dios no puso a Su Hijo en manos de quien no es digno de él. T22-I.9:1
La visión no puede condenar, sino únicamente bendecir. Aquel Cuya función es salvar, salvará. Cómo lo ha de lograr está más allá de tu entendimiento, pero cuándo lo va a hacer está en tus manos. T22-II.8:4-6
¡Qué fácil es ofrecer este milagro a todos! Nadie que lo haya recibido tendría dificultad alguna en darlo. Pues al recibirlo aprendió que no se le daba solamente a él. Tal es la función de una relación santa: que recibáis juntos y que deis tal como recibáis. Cuando se está ante el velo, esto todavía parece difícil. Pero si extendéis vuestras manos unidas y tocáis eso que parece un denso muro, notaréis con cuánta facilidad se deslizan vuestros dedos a través de su insubstancialidad. Ese muro no es sólido en absoluto. Y es sólo una ilusión lo que se interpone entre tú y tu hermano y el santo Ser que compartís. T22-IV.7
Puesto que Dios os lleva de la mano, ¿qué podría separar lo que Él ha unido Consigo Mismo como un solo Ser? T22-V.3:5
¿Qué otra cosa podría ser contemplar con caridad aquello que tu Padre ama, sino una bendición universal? Extender el perdón es la función del Espíritu Santo. Deja eso en Sus manos. T22-VI.9:1-3
La llave que tú tiraste Dios se la dio a tu hermano, cuyas santas manos quieren ofrecértela cuando estés listo para aceptar el plan de Dios para tu salvación en vez del tuyo. T24-II.14:1
Observa las marcas de los clavos en las manos que te extiende pidiendo que le concedas tu perdón. Dios te pide que tengas misericordia con Su Hijo y con Él. No se la niegues a ninguno de los dos. Lo único que te piden es que se haga tu voluntad. Buscan tu amor a fin de que tú te puedas amar a ti mismo. No ames tu deseo de ser especial en vez de amarles a Ellos. La marca de los clavos está también en tus manos. T24-III.8:6-12
Cristo es tus ojos, tus oídos, tus manos, tus pies. ¡Qué afables son los panoramas que contempla, los sonidos que oye! ¡Qué hermosa la mano de Cristo, que sostiene a la de Su hermano! T24-V-3:6-7
Él se extiende hasta otros a través de ellos, y les ofrece Su mano para que puedan bendecir toda cosa viviente y ver su santidad. T24-V.7:4
El Espíritu Santo necesita que desempeñes tu función especial, de modo que la Suya pueda consumarse. (…) Ésta es la función que se te encomendó con respecto a tu hermano. Acéptala dulcemente de la mano de tu hermano, y deja que la salvación se consume perfectamente en ti. Haz sólo esto y todo se te dará. T25-VI.7:1,8-10
Nada que emprendas con un propósito firme, con absoluta determinación y lleno de una feliz confianza, llevando a tu hermano de la mano y en armonía con el himno del Cielo, es difícil de lograr. Lo que en verdad es difícil es vagar, solo y afligido, por un camino que no conduce a ninguna parte ni tiene ningún propósito. T26-V.2:5-6
Tienes el poder de salvar al Hijo de Dios porque su Padre así lo dispuso. Y en tus manos yace la salvación, para ser ofrecida y recibida como una. T26-VII.17:5-6
Ahora el Espíritu Santo deposita, en las manos que mediante su contacto con Él se han vuelto mansas, una imagen de ti muy diferente. T27-I.5:1
Tu salud es uno de los resultados de tu deseo de no ver a tu hermano con las manos manchadas de sangre, ni de ver culpabilidad en su corazón apesadumbrado por la prueba del pecado. Y lo que deseas se te concede para que lo puedas ver. T27-II.7:7-8
La corrección debe dejarse en manos de Uno que sabe que la corrección y el perdón son lo mismo. T27-II.16:1
Deja, pues, la corrección en manos de la Mente que está unida y que opera como una sola porque su propósito es indiviso y únicamente puede concebir como suya una sola función. T27-II.16:3
Deja, pues, la transferencia de tu aprendizaje en manos de Aquel que realmente entiende sus leyes y que se asegurará de que permanezcan invioladas e ilimitadas. Tu papel consiste simplemente en aplicarte a ti mismo lo que Él te ha enseñado, el resto corre de Su cuenta. T27-V.10:1-2
¡Cuán fácil y ligero es el paso que te saca de los estrechos confines del mundo del miedo una vez que has reconocido de Quién es la mano de la que vas asido! Tienes a mano todo lo necesario para poder alejarte del miedo para siempre con perfecta certeza, y para seguir adelante y llegar cuanto antes a las puertas del Cielo. Pues Aquel de Cuya mano vas asido sólo estaba esperando a que te unieses a Él. T30-V.8:1-3
No le des la mano con ira, sino con amor, pues su progreso es el tuyo propio. T31-II.6:8
Extiende la mano y recibe el regalo de dulce perdón que le ofreces a aquel que tiene tanta necesidad de él como tú. T31-VII.5:6
Hay otra ventaja -y muy importante por cierto- en poner en manos del Espíritu Santo todas las decisiones cada vez más. Aunque su importancia es obvia, tal vez no hayas pensado en este aspecto: seguir las directrices del Espíritu Santo es permitirte a ti mismo quedar absuelto de toda culpa. Es la esencia de la Expiación. 5El núcleo central del programa de estudios. M29-3
Pide y se te dará: tomar decisiones
Jamás se dará el caso de que tengas que tomar decisiones por tu cuenta. No estás desprovisto de ayuda, y de una Ayuda que conoce la solución. ¿Te conformarías con unas migajas, que es todo lo que por tu cuenta puedes ofrecerte a ti mismo, cuando Aquel que te lo da todo simplemente lo pone a tu disposición? T14-III.11
Pregúntaselo todo al Espíritu Santo y no tomes ninguna decisión sin Su dulce consejo. T14-III.12
Pedirle al Espíritu Santo que decida por ti es simplemente aceptar tu verdadera herencia. M29-5
Pide y se te dará: no puedes pedir sólo para ti
Todo aquel que alguna vez haya tratado de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. T9-II.1
¿Por qué?
No puedes rezar sólo para ti, de la misma manera en que no puedes encontrar dicha sólo para ti. T9-II.6:1
Siempre que eliges tomar una decisión para ti solo estás pensando destructivamente y la decisión será errónea. T14-III.9:1
No es verdad que puedas tomar decisiones por tu cuenta o para ti solo. T14-III.9-3
Al arca de la paz se entra de dos en dos. T20-IV.6:5
A menos que pienses que todos tus hermanos tienen el mismo derecho a los milagros que tú, no reivindicarás tu derecho a ellos, al haber sido injusto con otros que gozan de los mismos derechos que tú. Es por ello de importancia capital que cuando le pidamos ayuda al Espíritu Santo, sí o sí, se la pidamos en beneficio de todas las partes implicadas, ya que, es imposible recibir un milagro que otro no pueda recibir. T25-IX.8
El Espíritu Santo te ofrece la liberación de todos los problemas que crees tener. Para Él, todos ellos son el mismo problema porque cada uno, independientemente de la forma en que parezca manifestarse, exige que alguien pierda y sacrifique algo para que tú puedas ganar. Mas sólo cuando la situación se resuelve de tal manera que nadie pierde desaparece el problema. T26-II.2:1-3
¿Y cómo podría ser que lo que pides fuese para ti solamente? No hay ningún don de Dios que no sea para todos. L-185.12:3-4
Cuando un don de Dios ha sido pedido y aceptado por cualquiera, nadie pierde, sino que todos salen ganando. Dios da sólo con el propósito de unir. Para Él, quitar no tiene sentido. L-185.13:1-3
Pide y se te dará: consentimiento
Cuando sientas que la santidad de tu relación se ve amenazada por algo, detente de inmediato y, a pesar del temor que puedas sentir, ofrécele al Espíritu Santo tu consentimiento para que Él cambie ese instante por el instante santo que preferirías tener. Él jamás dejará de complacer tu ruego. Pero no te olvides de que tu relación es una unidad, y, por lo tanto, es inevitable que cualquier cosa que suponga una amenaza para la paz de uno sea asimismo una amenaza para la paz del otro. El poder de haberos unido a su bendición reside en el hecho de que ahora es imposible que tú o tu hermano podáis experimentar miedo por separado, o intentar lidiar con él por vuestra cuenta. Jamás pienses que eso es necesario o incluso posible. Pero de la misma manera en que es imposible, es imposible también que el instante santo le llegue a uno de vosotros y no al otro. Y os llegará a ambos a petición de cualquiera de los dos. T18-V.6:1-7
El plan de Dios para tu salvación no se habría podido establecer sin tu voluntad y consentimiento. T21-V.5:1
El Espíritu Santo puede usar todo lo que le ofreces para tu salvación. Pero no puede usar lo que te niegas a darle, ya que no puede quitártelo sin tu consentimiento. T25-VIII.1:1-2
Ni una sola chispa de vida fue creada sin tu grato consentimiento, tal como tú quisiste que fuese. Ni uno solo de los Pensamientos que Dios jamás haya tenido pudo haber nacido sin tu bendición. Dios no es tu enemigo. Él sólo quiere oírte llamarle “Amigo”. T30-II.1:9-12
Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo así lo decide. Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo a menos que eso sea lo que desea. Y nadie muere sin su propio consentimiento. Jamás ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se te niega nada de lo que eliges. He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. LpI-152.1:1-6
Dado que el Espíritu Santo ve tus puntos fuertes exactamente como son y es consciente de dónde se puede hacer el mejor uso de ellos, con qué propósito y a quién pueden ayudar y cuándo, elije y acepta tu papel por ti. No actúa sin tu consentimiento. LpI-154.2:2-3
Cristo responde por ti, haciéndose eco de tu Ser, usando tu voz para dar Su jubiloso consentimiento y aceptando tu liberación por ti. LpI-164.2:5
Pierdes
T4.In.3 T4.1 [3] 15 El viaje a la cruz debería ser el último “viaje insensato” de cada mente. 16 No sigas pensando en él; por el contrario, dalo por terminado. 17 Si puedes aceptarlo como tu propio y último viaje insensato, también serás libre para unirte a mi resurrección. 18 Mientras no lo hagas, estarás desperdiciando tu vida, pues ciertamente te pierdes viviendo repeticiones compulsivas. 19 Una y otra vez, se dan la separación, la pérdida de poder, el alocado recorrido del ego tratando de reparar el daño y, finalmente, la crucifixión del cuerpo, es decir, la muerte.
T5-II.7:11 ¿Qué saca un hombre con ganar el mundo entero si con ello pierde su propia alma? 12 Si le prestas oídos a la voz que no debes, pierdes de vista a tu alma.
T6-V.A.5 T6.6.1 [65] 30 No pierdes lo que comunicas. 31 El ego se vale del cuerpo para atacar, obtener placer y vanagloriarse. 32 La locura de esta percepción la convierte en algo verdaderamente temible. 33 El Espíritu Santo ve el cuerpo solamente como un medio de comunicación, y puesto que comunicar es compartir, se vuelve comunión.
T7-V.2:4 Hemos aprendido que ni la enseñanza ni el aprendizaje tienen lugar en el nivel del comportamiento, toda vez que puedes actuar de acuerdo con lo que no crees. 5 Al hacerlo, sin embargo, pierdes fuerza como maestro y como estudiante porque, tal como se ha señalado repetidamente, enseñas lo que crees.
T8-III.4 Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. 2 Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. 3 Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. 4 Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo. 5 Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes o bien te encuentras a ti mismo o bien te pierdes a ti mismo. 6 Cada vez que dos Hijos de Dios se encuentran, se les proporciona una nueva oportunidad para salvarse. 7 No dejes de darle la salvación a nadie para que así la puedas recibir tú. 8 Yo estoy siempre contigo, en memoria tuya.
T8-IV.8 T8.5 [34] 85 Cuando te aprisionas a ti mismo, pierdes de vista tu verdadera identificación.
T8-VII.5 Toda pérdida procede de los falsos conceptos que albergas, 2 pues es imposible perder, sea cual sea la forma en que se manifieste la pérdida. 3 Mas cuando ves a un hermano como una entidad física, “pierdes” su poder y su gloria así como los tuyos.
T10-II.5 T9.9 [72] 23 Todas las veces que atacas, realmente te atacas a ti mismo. 24 Es siempre lo mismo. 25 Viniendo de tu propia decisión de no ser lo que realmente eres, constituye un ataque contra Tu Identidad. 26 Por consiguiente, atacar es la manera en que pierdes Tu Identidad porque cuando atacas es porque tienes necesariamente que haber olvidado lo que realmente eres.
T10-IV.1 Si odias cualquier parte de tu Ser pierdes todo tu entendimiento porque estás contemplando sin amor lo que Dios creó.
T11-II.1 T10.3 [16] 6 Cuando atacas a cualquier parte de Dios y Su Reino, tu entendimiento no es perfecto y, por consiguiente, pierdes lo que Tú quieres.
T13.VII.11 T12.7 [69] 75 Todo lo que el ego te dice que necesitas te hará daño. 76 Pues si bien el ego te incita una y otra vez a que obtengas todo cuanto puedas, te deja sin nada pues todo lo que obtienes te lo exigirá. 77 Y ese todo será arrebatado, aun de las mismas manos que lo obtuvieron, y arrojado al polvo. 78 Pues donde el ego ve salvación, también ve separación, y de esta forma pierdes todo lo que habías obtenido en su nombre.
T16-VII.5 Cuando vas en busca de una relación especial, no buscas la gloria dentro de ti. 6 Has negado que se encuentre en ti, y la relación se convierte en su substituto. 7 La venganza pasa a ser aquello con lo que substituyes la Expiación, y lo que pierdes es poder escaparte de la venganza.
T17-I.6 T17.2 [6] 23 Cuando te alteras y pierdes tu paz mental porque otro trata de resolver sus problemas por medio de la fantasía, te estás negando a perdonarte a ti mismo por ese mismo intento.
T17-VI.7 T17.7 [63] 49 En los casos en los que el ego enfrenta un aspecto de la situación cuya solución parece ser difícil, tratará de trasladar este aspecto a otro sitio y resolverlo allí. 50 Y parecerá tener éxito, salvo que ese intento entrará en conflicto con la unidad, y necesariamente enturbiará la meta de la Verdad. 51 Y no se podrá experimentar la paz, salvo en fantasías. 52 Si la Verdad no te ha llegado, es porque has negado tu fe en Ella, fe a la que has impedido estar donde Le corresponde por derecho propio. 53 De este modo, pierdes la comprensión de la situación que la meta de la Verdad te haría ver. 54 Pues las soluciones que provienen de la fantasía sólo aportan experiencias de ilusión, y la ilusión de paz no es la condición apropiada que permita la entrada a la Verdad.
T20-IV.1 T20.5 [28] 1 Nada puede herirte a menos que le des el poder de hacerlo. 2 Pues tú das poder según lo que las leyes de este mundo interpretan lo que es dar: a medida que das, pierdes. 3 No obstante, no es a ti a quien corresponde dar poder alguno. 4 Todo poder es de Dios: Él lo da y lo revive el Espíritu Santo, Que sabe que, a medida que das, ganas.
T20-IV.2 El pecado no tiene cabida en el Cielo, donde sus resultados serían algo ajeno a éste y donde ni ellos ni su fuente podrían entrar. 2 Y en esto reside tu necesidad de no ver pecado en tu hermano. 3 El Cielo se encuentra en él. 4 Si ves pecado en él, pierdes de vista el Cielo.
T21-I.6 T24.2 [8] 49 Lo que guardas para ti, lo pierdes.
T24-I.7 Tu hermano es tu amigo porque su Padre lo creó semejante a ti. 2 No hay diferencia alguna entre vosotros. 3 Se te ha dado tu hermano para que el amor se pueda extender, no para que se lo niegues. 4 Lo que no das, lo pierdes.
T25-IX.2 T25.10 [79] 13 Nada que des lo pierdes tú ni ningún otro, sino que se atesora y se guarda para ti en el Cielo, donde todos los tesoros dados al Hijo de Dios se guardan para él, y se ofrecen a todo aquel que simplemente extienda la mano dispuesto a recibirlos.
T31-IV.8 T31.4 [40] 61 Escoges entre tu hermano y tú; y ganarás tanto como lo que él vaya a perder; y lo que tú pierdas se lo darán a él. 62 ¡Cuán rotundamente opuesto a la Verdad es esto, toda vez que el único propósito de la lección es enseñarte que lo que tu hermano pierde, tú también lo pierdes, y que lo que él gana es lo que te es dado a ti! Tomás 25 Ama a tu hermano como a tu alma, vela por él como por la niña de tus ojos.
L73.3 L73.3 13 Pierdes conciencia de tu verdadera voluntad durante estas extrañas negociaciones, en las que se intercambia la culpa de un lado al otro, incrementándose de esta manera con cada intercambio, los mutuos resentimientos.
Principios mágicos
T2-IV.4 T2.3 [57] 36 Todos los medios materiales que el hombre acepta como remedios para curar males corporales constituyen reafirmaciones de principios mágicos. 37 El primer nivel del error fue creer que el cuerpo es hacedor de sus propias enfermedades. 38 Un segundo paso en falso es tratar de curarlo por medio de agentes no creativos. 39 No obstante, esto no quiere decir que el uso de tales agentes con propósitos correctivos sea malo. 40 A veces, la enfermedad tiene tan aprisionada a la mente que temporalmente impide a la persona tener acceso a la Expiación. 41 En ese caso, tal vez sea prudente usar un enfoque conciliatorio entre la mente y el cuerpo, en el que temporalmente se cree que algo externo puede curar.
T3.VIII.13 Urtext.p133Lo que sí es un estorbo es un profundo sentido de falta de valía personal, lo cual te lleva a ser poco caritativo contigo mismo y volcarte en los demás, pero al estar demasiado ansioso de ayudar a los demás, te quedas en una posición altamente vulnerable. Si no aplicas la Paz de Dios a ti mismo, no podrás escapar de “soluciones externas” o “principios mágicos”. Nunca olvides que yo te tengo un aprecio más completo que el que tú te tienes a ti mismo.
L50.1 L50.1 3 Has depositado tu fe en los símbolos más triviales y absurdos: en píldoras, dinero, ropa “protectora”, influencia, prestigio, en caer bien, estar “bien” relacionado, y en una lista interminable de formas que no son nada y a las que dotas de poderes mágicos. L50.2 4 Todas esas cosas son tus sustitutos del Amor de Dios. 5 Les das valor para asegurar tu identificación con tu cuerpo. 6 Son himnos de alabanza a tu ego.
L140.10 L140.10 55 Dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talismanes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos, cualquiera que sea la forma que adopten. 56 Vamos a aquietarnos y a ponernos a escuchar la voz que cura, la cual curará todos los males como si se tratara de uno solo, restaurando así la cordura del Hijo de Dios.
M25.3 M25.3 21 Dios no hace favores especiales, y nadie tiene ningún poder que no esté al alcance de los demás. 22 Sólo mediante trucos mágicos se “demuestran” los poderes especiales.
Prisionero
Al no mantener a nadie prisionero de la culpabilidad nos liberamos. Prefacio
El poder de decisión es la única libertad que te queda como prisionero de este mundo. 2Puedes decidir ver el mundo correctamente. 3Lo que hiciste de él no es su realidad, pues su realidad es sólo la que tú le confieres. 4No puedes realmente darle a nada ni a nadie nada que no sea amor, ni tampoco puedes realmente recibir de ellos nada que no sea amor. 5Si crees que has recibido cualquier otra cosa, es porque miraste dentro de ti y creíste haber visto ahí la capacidad de poder dar otra cosa. 6Esa decisión fue la que determinó lo que encontraste, pues fue la decisión que determinó lo que tenías que buscar. T12-VII.9
Cada día, cada hora y cada minuto, e incluso cada segundo, estás decidiendo entre la crucifixión y la resurrección, entre el ego y el Espíritu Santo. 2El ego es la elección en favor de la culpabilidad; el Espíritu Santo, la elección en favor de la inocencia. 3De lo único que dispones es del poder de decisión. 4Aquello entre lo que puedes elegir ya se ha fijado porque aparte de la verdad y de la ilusión no hay ninguna otra alternativa. 5Ni la verdad ni la ilusión traspasan los límites de la otra, ya que son alternativas irreconciliables entre sí y ambas no pueden ser verdad. 6Eres culpable o inocente, prisionero o libre, infeliz o feliz. T14-III.4
Tal vez te preguntes por qué se te pide que hagas algo que no requiere que emitas ningún juicio, cuando todavía eres prisionero de los juicios. 8La respuesta es muy simple: 9el poder de Dios, no el tuyo, es el que engendra los milagros. T14-X.6
Procura estar dispuesto, pues, a que todo esto sea deshecho y a sentirte feliz de no ser un prisionero de ello eternamente. 2Pues te has enseñado a ti mismo a aprisionar al Hijo de Dios, lo cual es una lección tan descabellada que sólo un loco, en su delirio más profundo, podía haberla soñado. T14-XI.2
Tú que te has pasado días, horas e incluso años encadenando a tus hermanos a tu ego a fin de apoyarlo y proteger su debilidad, no percibes la Fuente de la fortaleza. 6En este instante santo liberarás a todos tus hermanos de las cadenas que los mantienen prisioneros y te negarás a apoyar su debilidad o la tuya. T15-II.3
El mundo real, en toda su belleza, es algo que se aprende a alcanzar. 5Todas las fantasías se desvanecen y nada ni nadie continúa siendo prisionero de ellas, y gracias a tu propio perdón ahora puedes ver. T17-II.3
Tú que eras un prisionero en la separación eres ahora libre en el Paraíso. 7Y allí me uniré a ti, que eres mi amigo, mi hermano y mi propio Ser. T20-III.10
¿Cómo ibas a poder calcular la valía de quien te ofrece semejante regalo? 2¿Cambiarías ese regalo por otro? 3Ese regalo restituye las leyes de Dios nuevamente a tu memoria. 4Y sólo por recordarlas, te olvidas de las leyes que te mantenían prisionero del dolor y de la muerte. T20-V.7
El cuerpo es el ídolo del ego, la creencia en el pecado hecha carne y luego proyectada afuera. 2Esto produce lo que parece ser una muralla de carne alrededor de la mente, que la mantiene prisionera en un diminuto confín de espacio y tiempo hasta que llegue la muerte, y disponiendo de un solo instante en el que suspirar, sufrir y morir en honor de su amo. 3Y este instante no santo es lo que parece ser la vida: un instante de desesperación, un pequeño islote de arena seca, desprovisto de agua y sepultado en el olvido. T20-VI.11
Mas la verdad es que tanto tú como él fuisteis creados por un Padre amoroso, que os creó juntos y como uno solo. 2Ve lo que “prueba” lo contrario, y estarás negando toda tu realidad. 3Reconoce en cambio que fuiste tú quien fabricó todo lo que aparentemente se interpone entre tú y tu hermano y os mantiene separados al uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y tu instante de liberación habrá llegado. 4Todos los efectos de eso que hiciste desaparecerán porque su fuente se habrá puesto al descubierto. 5La aparente autonomía de su fuente es lo que te mantiene prisionero. 6Ése es el mismo error que pensar que eres independiente de la Fuente mediante la cual fuiste creado, y que nunca has abandonado. T21-II.13
El poder que ejerces sobre el Hijo de Dios no supone una amenaza para su realidad. 2Por el contrario, sólo da testimonio de ella. 3Y si él ya es libre, ¿dónde podría radicar su libertad sino en él mismo? 4¿Y quién podría encadenarle, sino él a sí mismo cuando se niega la libertad? 5De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. 6Y por su propio deseo es también como se libera. 7En eso radica su fuerza, no su debilidad. 8Él está a merced de sí mismo. 9Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. 10Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar. T21-VI.11
No lo veas a él como prisionero. T24-VI.10
El cuerpo al que se le pide ser un dios es vulnerable al ataque, ya que su insustancialidad no se reconoce. 2Y así, parece ser algo con poder propio. 3Al ser algo, se puede percibir, y también se puede pensar que siente y actúa, y que te tiene prisionero en su puño. T29-II.9
¡Qué maravilloso es hacer tu voluntad! 2Pues eso es libertad. 3A nada más debería llamársele por ese nombre. 4A menos que hagas tu voluntad no serás libre. 5¿Y hubiese podido Dios dejar a Su Hijo sin lo que éste eligió para sí mismo? 6Lo único que Dios hizo al darte Su perfecta Respuesta fue asegurarse de que nunca perdieses tu voluntad. 7Escúchala ahora, para que te puedas acordar de Su Amor y conocer tu voluntad. 8Dios no podría haber permitido que Su Hijo fuese un prisionero de aquello que no desea. 9Él se une a tu voluntad de ser libre. 10Y oponerte a Él es decidir ir en contra de ti mismo y elegir estar encadenado. T30-II.2
Contempla una vez más a tu enemigo, al que elegiste odiar en vez de amar. 2Pues así es como nació el odio en el mundo y como se estableció en él el reino del miedo. 3Escucha ahora a Dios hablarte a través de Aquel que es Su Voz así como la tuya, recordándote que tu voluntad no es odiar ni ser un prisionero del miedo, un esclavo de la muerte o una insignificante criatura de escasa vida. 4Tu voluntad no tiene límites, pues no es tu voluntad que sea limitada. 5Lo que mora en ti se ha unido a Dios Mismo en el nacimiento de toda la creación. 6Acuérdate de Aquel que te creó, Quien a través de tu voluntad creó todo. 7Todo lo creado te está agradecido, pues nació gracias a tu voluntad. 8Ni una sola luz celestial podría brillar si no fuese por ti, pues fue tu voluntad lo que las ubicó en el Cielo. T30-II.3
¿Qué motivos podrías tener para sentir ira contra un mundo que simplemente aguarda tu bendición para ser libre? 2Si fueses un prisionero, entonces Dios Mismo no podría ser libre. 3Pues lo que se le hace a quien Dios ama, se le hace a Dios Mismo. 4No pienses que Aquel que te hizo cocreador del universo junto con Él quiere aprisionarte. 5Él sólo desea que tu voluntad sea eternamente ilimitada. 6Este mundo aguarda la libertad que le otorgarás cuando hayas reconocido que eres libre. 7Pero tú no perdonarás al mundo hasta que hayas perdonado a Aquel que te dio tu voluntad. 8Pues es a través de tu voluntad como el mundo se libera. 9Y tú no puedes ser libre estando separado de Aquel Cuya santa Voluntad compartes. T30-II.4
Los pecados se perciben en el cuerpo, 2no en la mente. 3No se ven como propósitos, sino como acciones. 4Los cuerpos actúan, pero las mentes no. 5Por lo tanto, el cuerpo debe tener la culpa de lo que él mismo hace. 6No se le ve como algo pasivo que simplemente se somete a tus órdenes sin hacer nada por su cuenta. 7Si tú eres un pecado, no puedes sino ser un cuerpo, pues la mente no actúa. 8Y el propósito tiene que encontrarse en el cuerpo y no en la mente. 9El cuerpo debe actuar por su cuenta y motivarse a sí mismo. 10Si eres un pecado, aprisionas a la mente dentro del cuerpo y le adjudicas el propósito de ésta a su prisión, que entonces actúa en su lugar. 11Un carcelero no obedece órdenes, sino que es el que le da órdenes al prisionero. T30-III.3
Mas es el cuerpo el que es el prisionero, no la mente. 2El cuerpo no tiene pensamientos. 3No tiene la capacidad de aprender, perdonar o esclavizar. 4No da órdenes que la mente tenga que acatar, ni fija condiciones que ésta tenga que obedecer. 5Él cuerpo sólo mantiene en prisión a la mente que está dispuesta a morar en él. 6Se enferma siguiendo las órdenes de la mente que quiere ser su prisionera. 7Y envejece y muere porque dicha mente está enferma. 8El aprendizaje es lo único que puede producir cambios. 9El cuerpo, por lo tanto, al que le es imposible aprender, jamás podría cambiar a menos que la mente prefiriese que él cambiase de apariencia para amoldarse al propósito que ella le confirió. 10Pues la mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio. T30-III.4
La mente que se considera a sí misma un pecado sólo tiene un propósito: que el cuerpo sea la fuente del pecado, para que la mantenga en la prisión que ella misma eligió y que vigila, y donde se mantiene a sí misma separada, prisionera durmiente de los perros rabiosos del odio y de la maldad, de la enfermedad y del ataque, del dolor y de la vejez, de la angustia y del sufrimiento. 2Aquí es donde se conservan los pensamientos de sacrificio, pues ahí es donde la culpabilidad impera y donde le ordena al mundo que sea como ella misma: un lugar donde nadie puede hallar misericordia, ni sobrevivir los estragos del temor, excepto mediante el asesinato y la muerte. 3Pues ahí tú te conviertes en un pecado, y el pecado no puede morar allí donde moran el júbilo y la libertad, pues éstos son sus enemigos y él los tiene que destruir. 4El pecado se conserva mediante la muerte, y aquellos que creen ser un pecado no pueden sino morir por razón de lo que creen ser. T30-III.5
Alegrémonos de que ves aquello que crees, y de que se te haya concedido poder cambiar tus creencias. 2El cuerpo simplemente te seguirá. 3Jamás te puede conducir adonde tú no quieres ir. 4No es un centinela de tu sueño, ni interfiere en tu despertar. 5Libera a tu cuerpo del encarcelamiento, y no verás a nadie prisionero de lo que tú mismo te has escapado. 6Tampoco querrás retener en la culpabilidad a aquellos que habías decidido eran tus enemigos, ni mantener encadenados a la ilusión de un amor cambiante a aquellos que consideras amigos. T30-III.6
Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. 3Basta con que reconozca esto y quedo libre. 4Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. 5He estado terriblemente equivocado al creer esto y ya no lo quiero seguir creyendo. 6El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. 7 Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. 8El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero. L57-2
Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero si deja de atribuirle valor. L127-8
Ahora el último paso es seguro; ahora te encuentras sólo a un instante de la intemporalidad. 2Desde aquí sólo puedes mirar hacia adelante, pues nunca más querrás mirar hacia atrás para ver el mundo que ya no deseas. 3He aquí el mundo que viene a ocupar su lugar, a medida que liberas a tu mente de las nimiedades que el mundo te ofrece para mantenerte prisionero. 4No les atribuyas ningún valor, y desaparecerán. 5Valóralas, y te parecerán reales. L129-5
¿Qué es lo que mantiene al mundo prisionero sino tus propias creencias? L132.1
El único tiempo que queda ahora es el presente. 2Aquí, en el presente, es donde el mundo queda liberado. 3Pues al dejar que el pasado quede cancelado y al liberar el futuro de tus viejos temores, encuentras escape y se lo ofreces al mundo. 4Has esclavizado al mundo con todos tus temores, dudas y aflicciones, con todo tu dolor y todas tus lágrimas; y todas tus penas lo oprimen y lo mantienen prisionero de tus creencias. 5La muerte lo azota por doquier porque albergas en tu mente amargos pensamientos de muerte. L132-3
La curación, el perdón y el feliz intercambio del mundo del dolor por uno en el que la tristeza no tiene cabida, son los medios por los que el Espíritu Santo te exhorta a que lo sigas. 2Sus dulces lecciones te enseñan cuán fácilmente puedes alcanzar la salvación y cuán poca práctica necesitas para dejar que Sus leyes reemplacen a las que tú promulgaste para mantenerte prisionero de la muerte. 3Su vida se vuelve la tuya propia, al tú extender la poca ayuda que Él te pide para liberarte de todo lo que jamás te causó dolor. L137-9
Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. 2Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. 3Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva. L191-5
¿Quién puede nacer de nuevo en Cristo sino aquel que ha perdonado a todos los que ve, o en los que piensa o se imagina? 2¿Quién que mantenga a otro prisionero puede ser liberado? 3Un carcelero no puede ser libre, pues se encuentra atado al que tiene preso. 4Tiene que asegurarse de que no escape, y así, pasa su tiempo vigilándolo. 5Y los barrotes que mantienen cautivo al preso se convierten en el mundo en el que su carcelero vive allí con él. 6Sin embargo, de la liberación del preso depende que el camino de la libertad quede despejado para los dos. L192-8
Por lo tanto, no mantengas a nadie prisionero. 2Libera en vez de aprisionar, pues de esa manera te liberas tú. 3Los pasos a seguir son muy sencillos. 4Cada vez que sientas una punzada de cólera, reconoce que sostienes una espada sobre tu cabeza. 5Y ésta te atravesará o no, dependiendo de si eliges estar condenado o ser libre. 6Así pues, todo aquel que aparentemente te tienta a volverte iracundo representa al que te ha de salvar de la prisión de la muerte. 7Por lo tanto, debes estarle agradecido en lugar de querer infligirle dolor. L192-9
Condena y te vuelves un prisionero. 2Perdona y te liberas. 3Ésta es la ley que rige a la percepción. L198-2
Un enemigo es el símbolo de Cristo prisionero. 2Y ¿quién podría ser Él sino tú mismo? O1-II.5
La culpa se debe abandonar, no ocultar. 2Esto no se puede hacer sin cierto dolor, y un vislumbre de la naturaleza misericordiosa de este paso puede verse seguido por un profundo retroceso hacia el miedo durante algún tiempo. 3Pues las defensas del temor son temibles en sí mismas, y cuando se las reconoce, traen consigo su propio miedo. 4Pero ¿qué ventaja ha traído nunca a un prisionero la ilusión del escape? 5Su escape real de la culpa sólo puede venir del reconocimiento de que la culpa se ha ido. 6Y cómo puede reconocerse esto mientras la esconda en otro, y no la vea como suya? 7El miedo al escape hace difícil dar la bienvenida a la libertad, y convertir a un enemigo en carcelero aparenta ser seguridad. 8¿Cómo, entonces, puede él ser liberado sin un miedo demente de ti mismo? 9Has hecho de él tu salvación y escape de la culpa. 10Tu inversión en este escape es grande, y fuerte tu miedo de soltarla. O1-III.4
Proyección
“La proyección de lugar a la percepción” (Texto, T21). Primero miramos en nuestro interior y decidimos qué clase de mundo queremos ver; luego proyectamos ese mundo afuera y hacemos que sea real para nosotros tal como lo vemos. Hacemos que sea real mediante las interpretaciones que hacemos de lo que estamos viendo. Si nos valemos de la percepción para justificar nuestros propios errores -nuestra ira, nuestros impulsos agresivos, nuestra falta de amor en cualquier forma que se manifieste- veremos un mundo lleno de maldad, destrucción, malicia, envidia y desesperación. Tenemos que aprender a perdonar todo esto, no porque al hacerlo seamos “buenos” o “caritativos”, sino porque lo que vemos no es real. Hemos distorsionado el mundo con nuestras absurdas defensas y, por lo tanto, estamos viendo lo que no está ahí. Prefacio
Urtext.p32 Os estaré muy agradecido si bendecís con un milagro en lugar de maldecir con una proyección.
Urtext.p46 La negación del error resulta en proyección. La corrección del error trae la liberación.
T1-IX.1 Urtext.p29 La posesión está muy próximamente ligada con la proyección. Posesión realmente significa “No bajo el Control de Cristo”, haciéndote vulnerable a “ser dominado” por los propios “pensamientos” del ego. 3Esto es posesión del demonio. Después de todo Lucifer cayó, pero todavía era un ángel. Por eso es el símbolo del hombre. La Expiación es el conocimiento de que la creencia en que los ángeles pueden caer es falsa. Es verdad que la mente puede crear proyecciones tanto como milagros, pero no es verdad que las proyecciones sean reales. Esto se debería entender. Esto es lo que quiere decir “La Verdad te hará libre”.
Urtext.p29 “Lucifer” podría ser traducido literalmente como “Portador de Luz”. Él literalmente se proyectó a sí mismo desde el cielo. La proyección todavía tiene esta connotación de “arrojar”, porque implica lanzar algo que no quieres a algún otro que miras como peligroso y temible. Esto es lo opuesto a la Regla de Oro, y habiendo puesto esta regla al revés, lo que emana automáticamente son proyecciones en lugar de milagros.
T2-In.3 Urtext.p68 Más adelante, nos referiremos a la proyección como relacionada tanto con la salud mental como con la enfermedad mental. También se comentará sobre cómo Lucifer se proyectó él mismo desde el cielo. Ya hemos observado que el hombre es capaz de crear en falso un cascarón vacío, pero lo que no puede hacer es no crear nada en absoluto. Este vacío provee la pantalla para el mal uso de la proyección.
T2-I.1 El uso inadecuado de la extensión —la proyección— tiene lugar cuando crees que existe en ti alguna carencia o vacuidad, y que puedes suplirla con tus propias ideas en lugar de con la verdad. 8Este proceso comprende los siguientes pasos:
9Primero: Crees que tu mente puede cambiar lo que Dios creó.
10Segundo: Crees que lo que es perfecto puede volverse imperfecto o deficiente.
11Tercero: Crees que puedes distorsionar las creaciones de Dios, incluido tú.
12Cuarto: Crees que puedes ser tu propio creador y que estás a cargo de la dirección de tu propia creación.
Urtext.p69 El mundo fue hecho como una “gran división natural”, es decir como una proyección de Dios hacia fuera.
Urtext.p78 La proyección surge de una falsa negación, no de su uso correcto. Mi propio papel en la Expiación es uno de verdadera proyección, es decir, yo puedo proyectarte a ti la afirmación de la verdad. Si tú proyectas error sobre mí (o sobre ti mismo) estás interfiriendo en el proceso. Mi uso de la proyección, que también puede ser el tuyo, no está basado en una negación defectuosa. Pero sí implica el muy poderoso uso de la negación del error. El obrador de milagros es alguien que acepta mi tipo de negación y proyección, une sus propias capacidades inherentes para negar y proteger con las mías, y se las impone de vuelta a sí mismo y a otros. Esto establece una falta total de amenaza en cualquier sitio. Juntos podemos trabajar para el verdadero tiempo de la paz, que es Eterno.
Urtext.p83 No te preocupes si no estás entendiendo mucho de lo que lees. Aun no estás lo suficiente en tu Mente Correcta para aceptar con comodidad Mis Palabras. ¡Ya leerás con alegría! No estás solo. No te preocupes. Nunca te dejaré ni te abandonaré. Conforme aprendas a usar tus defensas en favor de la verdad más que del error, tu Mente Correcta incrementará en fuerza. El uso de la falsa proyección (o mente incorrecta) te debilita tan pronto como la negación la aplicas contra la verdad en lugar de contra el error.
Urtext.p79 La negación debiera estar dirigida solo al error y la proyección debiera estar limitada a la verdad. Debieras dar verdaderamente tal como verdaderamente has recibido. La Regla Dorada puede funcionar solamente con esta base.
T6-In.1 La ira siempre entraña la proyección de la separación, lo cual tenemos que aceptar, en última instancia, como nuestra propia responsabilidad, en vez de culpar a otros por ello. 3No te puedes enfadar a no ser que creas que has sido atacado, que está justificado contraatacar y que no eres responsable de ello en absoluto.
T6-I.3 La proyección implica ira, la ira alienta la agresión y la agresión fomenta el miedo.
T6-II.1 La separación fue y sigue siendo un acto de disociación, y que una vez que tiene lugar, la proyección se convierte en su defensa principal o, en otras palabras, el mecanismo que la mantiene vigente.
T6-II.3 La proyección, sin embargo, siempre te hará daño. 2La proyección refuerza tu creencia de que tu propia mente está dividida, creencia ésta cuyo único propósito es mantener vigente la separación. 3La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos. 4El ego justifica esto basándose en el hecho de que ello te hace parecer “mejor” que tus hermanos y, de esta manera, empaña tu igualdad con ellos todavía más. 5La proyección y el ataque están inevitablemente relacionados, ya que la proyección es siempre un medio para justificar el ataque. 6Sin proyección no puede haber ira. 7 El ego utiliza la proyección con el solo propósito de destruir la percepción que tienes de ti mismo y de tus hermanos. 8El proceso comienza excluyendo algo que existe en ti, pero que repudias, y conduce directamente a que te excluyas a ti mismo de tus hermanos.
T6-II.4Hemos aprendido, no obstante, que hay una alternativa a la proyección. 2Todas las capacidades del ego se pueden emplear para un propósito mejor, ya que sus capacidades las dirige la mente, que dispone de una Voz mejor. 3El Espíritu Santo extiende y el ego proyecta. 4Del mismo modo en que los objetivos de ambos son opuestos, así también lo son sus resultados.
T6-II.12La diferencia entre la proyección del ego y la extensión del Espíritu Santo es muy simple. 2El ego proyecta para excluir y, por lo tanto, para engañar. 3El Espíritu Santo extiende al reconocerse a Sí Mismo en cada mente, y de esta manera las percibe a todas como una sola.
T7-VII.9 La proyección siempre ve tu voluntad en otros. 73 Si quieres separarte de Dios, pensarás que eso es lo que los otros te están haciendo a ti.
T7-VIII.1 La proyección es una ley fundamental de la mente y, por consiguiente, una ley que siempre está en vigor. 3 Es la ley mediante la cual creas y fuiste creado. 4 Es la ley que unifica al Reino y Lo mantiene en la Mente de Dios. 5 Para el ego, esta ley constituye un medio para deshacerse de algo que no quiere. 6 En cambio, para el Espíritu Santo esta ley constituye la ley fundamental del compartir, mediante la cual dan lo que consideran valioso a fin de conservarlo en sus mentes.
T7.9 [83] 7 La proyección, para el Espíritu Santo, es la ley de la extensión. 8 Para el ego, es la de la privación. 9 Por consiguiente, la proyección produce plenitud o escasez, dependiendo de cómo decidas aplicarla. 10 Esta decisión depende de ti, pero lo que no depende de ti es decidir si vas a utilizar o no la proyección. 11 Cada mente tiene necesariamente que proyectar, porque así es como vive, y cada mente es vida. T7-VIII.2 12 El uso que el ego hace de la proyección tiene que comprenderse plenamente, antes de que su inevitable asociación con la relación entre proyección e ira pueda deshacerse finalmente.
T10-V.2 T9.11 [94] 8 No obstante, no olvides que negar a Dios dará lugar inevitablemente a la proyección, y creerás que son otros, y no tú, los que te han hecho a ti todo lo que te ha sucedido en la proyección. 9 Recibirás el mensaje que envías porque ése es el mensaje que quieres recibir. 10 Puede que creas que juzgas a tus hermanos por los mensajes que te envían, pero de hecho tú los has juzgado primero por el mensaje que les enviaste. 11 No les atribuyas tu falta de alegría, o no podrás ver en ellos la chispa que podría traértela. 12 Lo que produce depresión es no querer ver la chispa en otros, y cada vez que ves a tus hermanos desprovistos de ella es porque estás negando a Dios.
T11-I.9 T10.2 [13] 80 La proyección del ego hace que la Voluntad de Dios parezca ser algo externo a ti y, por consiguiente, no la tuya.
T11-VI.3 Así como la propia valía viene de extenderse a uno mismo, de igual modo la percepción de la propia valía viene de la proyección de pensamientos amorosos hacia fuera. 21 Haz que el mundo real sea real para ti, pues el mundo real es el presente que da el Espíritu Santo y, por consiguiente, te pertenece.
T12.VII.7 T11.8 [67] 42 Dijimos anteriormente que lo que proyectas depende de ti, pero no depende de ti proyectar o no, pues la proyección es una ley de la mente. 43 Percibir es proyectar, y ciertamente miras adentro antes de mirar afuera. 44 Al mirar dentro de ti, escoges al guía cuya visión quieres compartir, y luego miras afuera y observas sus testigos. 45 Por eso siempre encuentras lo que buscas. 46 Lo que quieres en ti mismo lo manifestarás proyectando, y lo aceptarás del mundo porque fuiste tú quien lo puso ahí al haberlo deseado previamente.
T13.II.1 T12.1 [1] 1 El propósito final de la proyección —tal como el ego la utiliza— es siempre deshacerse de la culpa.
T13.V.3 La proyección hace la percepción, y no puedes ver más allá de ella. 19 Una y otra vez los hombres se han atacado unos a otros porque vieron en sus contrincantes una figura de las sombras del pasado en su propio mundo privado. 20 Por eso, primero tienes que atacarte a ti, pues lo que atacas no se encuentra realmente en los demás. 21 La única realidad de lo que atacas se encuentra en tu propia mente, y al atacar a otros estás literalmente atacando algo que no está ahí.
T13-IX.3 T13.3 [13] 15 El mundo te puede dar únicamente lo que tú le diste, pues al no ser otra cosa que tu propia proyección, no tiene ningún significado fuera del que encontraste en él y sobre el cual depositaste tu fe.
T18-I.6 T18.2 [6] 13 Ésa fue la primera proyección del error hacia afuera. 14 El mundo surgió para ocultarla, y se convirtió en la pantalla sobre la que fue proyectada y que se interpuso entre tú y la Verdad. 15 Pues la Verdad se extiende interiormente, donde la idea de perder no tiene sentido y sólo el incremento es concebible. 16 ¿Te parece realmente extraño que de esa proyección surgiese un mundo en el que todo está al revés y que se ve en forma invertida? 17 [Eso fue inevitable]. 18 Pues cuando se trajo la Verdad ante esto sólo podía permanecer aquietada en el fuero interno, sin tomar parte en toda la alocada proyección mediante la cual fue hecho este mundo. 19 No llames a esto pecado sino locura, pues eso es lo que fue y así sigue siendo. 20 Tampoco le endoses culpa, pues la culpa implicaría que la proyección tuvo lugar en la Realidad.
T18-VI.4 La mente no puede atacar, pero sí puede engañarse a sí misma. 25 Y eso es todo lo que hace cuando cree que ha atacado al cuerpo. 26 Puede proyectar su culpa, pero no se deshacerá de ella por medio de la proyección.
T21-In.1 T21.1 [1] 1 La proyección hace la percepción. 2 El mundo que ves es lo que tú le diste, nada más que eso. 3 Pero si bien no es más que eso, tampoco es menos. 4 Por consiguiente, para ti, ciertamente es importante. 5 Es el testimonio de tu estado mental, la imagen externa de una condición interna. Tomás 89 ¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior? 6 Tal como piense el hombre, así percibirá. 7 Por lo tanto, no trates de cambiar el mundo, 8 sino más bien, opta por cambiar cómo piensas acerca de él. 9 La percepción es un resultado, no una causa.
T22-II.10 T22.3 [25] 70 Fíjate en la gran proyección, pero mírala con la determinación de que tiene que ser curada, y curada sin miedo. 71 Nada de lo que hiciste tiene ningún poder sobre ti, a menos que todavía quieras estar separado de tu Creador y con una voluntad que se opone a La de Él.
T26-X.3 T26.11 [87] 22 La injusticia y el ataque son el mismo error, y están tan estrechamente vinculados que donde se percibe uno, necesariamente tiene que verse el otro también. 23 Realmente, tú no puedes ser tratado injustamente. 24 La creencia de que sí puedes serlo es sólo otra forma de la idea de que es otro —y no tú— el que te está privando de algo. 25 La proyección de la causa del sacrificio es la raíz de todo lo que percibes como injusto y no como tu justo merecido.
Proyectas ese engaño sobre los demás (T.3:VI:8:2).
La proyección no es más que un mecanismo del ego para hacerte sentir diferente de tus hermanos y separado de ellos (T.6:II:3:3).
El proceso comienza excluyendo algo que existe en ti, pero que repudias. T-6.II.3:8
Repudias lo que proyectas, por lo tanto, no crees que forma parte de ti (T.6:II:2:1).
Percibes desde tu mente y proyectas tus percepciones al exterior (T.6:II:9:5).
La proyección siempre ve tus deseos en otros (T.7:VII:9:4).
Proyecta el conflicto desde tu mente a otras mentes, en un intento de persuadirte de que te has librado del problema (T.7:VIII:2:6).
La creencia de que viéndolo fuera de ti lo excluyes de tu interior (T.7:VIII:3:8).
Al proyectar tu propio rechazo, crees entonces que son otros. T-7.VII.8:3
Has proyectado afuera aquello que es antagónico a lo que está adentro, y, así, no puedes por menos que percibirlo de esa forma. Por eso es por lo que debes darte cuenta de que tu odio se encuentra en tu mente y no fuera de ella antes de que puedas liberarte de él, y por lo que debes deshacerte de él antes de que puedas percibir el mundo tal como realmente es (T.12:III:7:9-10).
Se compone de lo que tú no deseas, lo cual has proyectado desde tu mente porque tienes miedo de ello (T.12:III:9:7)
T15.XI.4:6 Lo que excluyes de ti mismo parece temible, pues lo imbuyes de temor y tratas de deshacerte de ello, si bien forma parte de ti. 7¿Quién puede percibir parte de sí mismo como despreciable y al mismo tiempo vivir en paz consigo mismo?
El ego siempre proyecta sus mensajes fuera de ti, al creer que es otro y no tú el que ha de sufrir por tus mensajes de ataque y culpabilidad. T.19:IV:B:15:1
La proyección es la imagen externa de una condición interna. T.21:In:1:1,5
La condenación es un juicio que emites acerca de ti mismo, y eso es lo que proyectas sobre el mundo. T21-In.2:1
Las ideas no abandonan su fuente, y sus efectos sólo dan la impresión de estar separados de ellas. Las ideas pertenecen al ámbito de la mente. Lo que se proyecta y parece ser externo a la mente, no se encuentra afuera en absoluto, sino que es un efecto de lo que está adentro y no ha abandonado su fuente. T26-VII.4
Proyectar
Urtext.p20 La cita bíblica: “Si te avergüenzas de mí delante de los hombres, yo me avergonzaré de ti delante de Dios”, lo que realmente significa es que si tú estás avergonzado de mí (o incomodado por amor), proyectarás y harás imposible que yo llegue a ti. Haz todo esfuerzo que puedas para no hacer esto. Yo te ayudaré tanto como tú me dejes.
Urtext.p31 “Lanzar conjuros” simplemente significa “afirmar el error” y el error es una falta de amor. 9Al proyectar (“lanzar conjuros”) sobre otros los aprisionas, pero sólo en la medida en que refuerzas los errores que ellos ya han cometido.
Proyectar (verbo): extender hacia delante o hacia fuera.
Proyecto (nombre): un plan en la mente.
Mundo: una gran división natural.
T3-I.6 La inocencia es incapaz de sacrificar nada porque la mente inocente dispone de todo y sólo se esfuerza por proteger su plenitud. 2No puede proyectar. 3Tan sólo puede honrar a otras mentes porque honrar a otros es el saludo natural de los verdaderamente amados hacia los que son como ellos.
T6-III.1 Urtext.p252 Hemos utilizado muchas palabras como sinónimos que normalmente no son consideradas equivalentes. Empezamos con tener y ser, y recientemente hemos utilizado otras. Oír y ser es un ejemplo, al cual podemos añadir también enseñar y ser, aprender y ser, pero, sobre todo, proyectar y ser. Esto es porque 1como ya hemos puesto de relieve, toda idea tiene su origen en la mente del que la piensa. 2Lo que se extiende desde la mente, por lo tanto, se encuentra todavía en ella, y la mente se conoce a sí misma por lo que extiende.
T7-VIII.5 T7.9 [88] 38 No tengas miedo del ego. 39 Él depende de tu mente, y como tú fuiste su hacedor por creer en él, igualmente lo puedes eliminar dejando de creer en él. 40 No proyectes sobre otros la responsabilidad por tu creencia en el ego o, de lo contrario, conservarás esta creencia. 41 Cuando tú, por ti mismo, estés dispuesto a asumir la total responsabilidad por la existencia del ego, habrás dejado a un lado toda rabia y todo ataque, pues éstos surgen como resultado de tu intento de proyectar sobre otros la responsabilidad por tus propios errores. 42 Pero una vez que los hayas aceptado como propios, no te los guardes. 43 Entrégaselos rápidamente al Espíritu Santo para que los deshaga completamente, de manera que todos sus efectos desaparezcan de las mentes de ustedes y de la Filiación como un Todo.
T7-X.5 Proyectar es estar confundido en cuanto a la motivación, y, con esta confusión, tener confianza se vuelve imposible.
T12.VII.11 T11.8 [72] 71 Cuando hayas aceptado tu misión de proyectar paz la hallarás, pues, al ponerla de manifiesto, la verás.
T18-VI.4 La mente no puede atacar, pero sí puede engañarse a sí misma. 25 Y eso es todo lo que hace cuando cree que ha atacado al cuerpo. 26 Puede proyectar su culpa, pero no se deshacerá de ella por medio de la proyección.
T21-In.2 T21.1 [2] 14 La condenación es tu juicio sobre ti mismo, y eso lo vas a proyectar sobre el mundo. 15 Míralo como si estuviese condenado, y lo único que verás es lo que hiciste para herir al Hijo de Dios. 16 Si lo que ves son desastres y catástrofes, es porque has tratado de crucificar al Hijo de Dios. 17 Si ves santidad y esperanza, es porque te has unido a la Voluntad de Dios para liberarlo. 18 No hay otra alternativa fuera de estas dos decisiones. 19 Y verás el testigo de la alternativa que escogiste, y aprenderás de él a reconocer cuál de las dos decisiones tomaste. 20 [El mundo que ves tan sólo te muestra cuánta alegría te has permitido ver en ti y aceptar como tuya. 21 Y si ése es su significado, entonces el poder de dar alegría tiene que encontrarse en ti.]
T26.8 [59] 86 Pecar es creer que el ataque se puede proyectar fuera de la mente en la que se originó la creencia. 87 La firme convicción de que las ideas pueden abandonar su fuente se hace aquí real y significativa. 88 Y de este error surge el mundo del pecado y del sacrificio.
Purificar - purificarse - purificación
T1.I.7 Todo el mundo tiene derecho a los milagros, pero antes es necesario una purificación.
Urtext.p223 He guardado todos los pensamientos amorosos que has tenido, y te aseguro que has tenido muchos. Los he purificado de errores que ocultaban su luz, y los he conservado para ti en su propio perfecto resplandor.
T5-V.7 El propósito de la Expiación es conservar del pasado únicamente aquello que ha sido purificado.
El Espíritu Santo, con vistas a reforzar el Reino en ti, 4conserva lo que está de acuerdo con esa luz, y acepta y purifica lo que está parcialmente de acuerdo con el Reino. T6-V.C.1
Ante el glorioso esplendor del Reino la culpabilidad se desvanece, y habiéndose transformado en bondad ya nunca volverá a ser lo que antes fue. 4Cada reacción que experimentes estará tan purificada que será digna de ser ofrecida como un himno de alabanza a tu Padre. T13-X.14
El Espíritu Santo sabe que nadie es especial. 2Mas Él percibe también que has entablado relaciones especiales, que Él desea purificar y no dejar que destruyas. T15-V.5
He aquí la nueva percepción donde todo es luminoso y brilla con inocencia, donde todo ha sido purificado en las aguas del perdón y se encuentra libre de cualquier pensamiento maligno que jamás hayas proyectado sobre él. T18-IX.9
La imagen que te ofrece el Espíritu Santo no convierte al cuerpo en algo que éste no es. 4Lo único que hace es purificarlo de todo vestigio de acusación y reproche. T27-I.9
El mundo real se lleva dulcemente hasta tu conciencia para que reemplace al objetivo de pecado y culpabilidad. 2Y el perdón purifica felizmente todo lo que se interponía entre tu imagen de ti mismo y lo que realmente eres. T30-V.6
La percepción se transformará y se purificará en tal medida que te conducirá al Conocimiento. L43-1
Tu ministerio dará comienzo cuando todos tus pensamientos hayan sido purificados. L151-15
Según damos las gracias, el mundo se une a nosotros y acepta felizmente nuestros santos pensamientos, que el Cielo ha corregido y purificado. L151-17
Quiere a tu hermano como a ti mismo
Su Voluntad es que compartas con Él Su Amor por ti y que te contemples a ti mismo tan amorosamente como Él te concibió antes de que este mundo diera comienzo, y como todavía te conoce. T24-VI.3:4
Quietud
Dios permanece en perfecta quietud, ya que en Él no hay conflicto alguno. El conflicto es la raíz de todos los males, pues al ser ciego no ve a quien ataca. T11-III.1
Aprende a mantenerte sereno en medio de la agitación, pues la quietud supone el final de la lucha. T12-II.5
Juntos recorremos la senda que conduce a la quietud, que es el regalo de Dios. T13-VII.1
Sólo en la quietud se encuentra la fuerza y el poder. T22-V.3
En la quietud todas las cosas reciben respuesta y todo problema queda resuelto serenamente. Pero en medio del conflicto no puede haber respuesta ni se puede resolver nada, pues su propósito es asegurarse de que no haya solución y de que ninguna respuesta sea simple. Ningún problema puede resolverse dentro del conflicto. T27-IV.1
Desde la quietud de tu interior, ve en el milagro una lección en cómo permitir que la Causa tenga Sus Propios efectos y en no hacer nada que pueda interferir. T28-I.10
El milagro llega silenciosamente a la mente que se detiene por un instante y se sumerge en la quietud. Se extiende dulcemente desde ese momento de quietud, y desde la mente a la que en dicha quietud sanó, hasta otras mentes para que compartan su quietud. T28-I.11
Sumérgete en la más profunda quietud por un instante. Ven sin ningún pensamiento de nada que hayas aprendido antes, y deja a un lado todas las imágenes que has inventado. Lo viejo y decrépito se derrumbará ante lo nuevo tanto si te opones a ello como si lo apoyas. T31-II.8
Rechazo
T3-VI.2 T3.8 [62] 8 Juzgar siempre entraña rechazar. 9 No es una facultad que enfatice solamente los aspectos positivos de lo que se juzga, ya sea interno o externo del yo. 10 No obstante, lo que se ha percibido y se ha rechazado —o se ha juzgado y se ha determinado que es imperfecto— permanece en tu subconsciente, justamente por haber sido percibido. 11 Una de las ilusiones que hacen sufrir al hombre es creer que los juicios que emite no tienen ningún efecto.
Sólo los que abandonan todo deseo de rechazar pueden saber que es imposible que ellos mismos puedan ser rechazados. T3-VI.9
Cuando tienes miedo de lo que eres no lo aprecias y, por lo tanto, lo rechazas. Como resultado de ello, enseñas rechazo. T6-I.17
Ninguna forma de rechazo tiene sentido. La separación es la noción del rechazo. Mientras sigas enseñando esto lo seguirás creyendo. No es así como Dios piensa, y tú tienes que pensar como Él si es que has de volver a conocerlo. T6-1.18
T6-I.18 T6.2 [24] 110 Tienes que aprender a enseñar que todas las formas de rechazo no significan absolutamente nada. 116 La separación es la noción del rechazo. 117 Mientras la sigan enseñando, seguirán creyendo en ella. 118 No es así como Dios piensa, y ustedes tienen que pensar como Él, si quieren volver a conocerlo.
Urtext.p157 La manera por la que se sale del desierto es liberar a todo el mundo implicado, al rechazar absolutamente involucrarse en ninguna forma de honrar el error.
Urtext.p208-209 Los que presentan cuerpos quebrantados son rechazados a menudo por el ego, por su creencia de que sólo un cuerpo perfecto es merecedor de ser su propio templo.
T6-II.1 T6.3 [25] 1 Cualquier división en la voluntad conlleva necesariamente el rechazo de una parte de ella misma, y eso constituye la creencia en la separación.
Los que creen en la separación tienen un miedo básico a las represalias y al abandono. 2 Creen en el ataque y en el rechazo, de modo que eso es lo que perciben, lo que enseñan y lo que aprenden. T6-V.B.1
El ataque nunca podría suscitar más ataques si no lo percibieras como un medio para privarte de algo que deseas. 2 Sin embargo, no puedes perder algo a no ser que no lo valores y que, por lo tanto, no lo quieras. 3 Esto hace que te sientas privado de ello, y al proyectar tu propio rechazo, crees entonces que son otros los que te lo están quitando a ti. 4 No podrás por menos que sentirte atemorizado si crees que tu hermano te está atacando para arrebatarte el Reino de los Cielos. 5 Ésta es la base fundamental de todas las proyecciones del ego. T7-VII.8
Siempre que el miedo se interpone en el camino hacia la paz es porque el ego ha intentado unirse a nuestra jornada, aunque en realidad no puede hacerlo. 6 Presintiendo la derrota e irritado por ella, se considera rechazado y se vuelve vengativo. T8-V.5
Los errores pertenecen al ámbito del ego, y la corrección de los mismos estriba en el rechazo del ego. T9-III.2
¿Quién podría rechazar al Cielo y a su Creador sin experimentar una sensación de sacrificio y de pérdida? T15-XI.5
No puedes aceptar o rechazar la corrección sin incluir a tu hermano. T21-VI.2
T3.10 [90] 74 Urtext.p157 La única salida de este aspecto particular del desierto sigue siendo abandonarlo. 75 La manera por la que se sale del desierto es liberar a todo el mundo implicado, al rechazar absolutamente involucrarse en ninguna forma de honrar el error. 76 Ni el maestro ni el alumno están aprisionados por el aprendizaje, a menos que se use como un ataque. 77 El que lo hace así, estará aprisionado tanto si de hecho enseña, aprende, o rehúsa involucrarse en el proceso en absoluto.
Recibir
Dar no es más bendito que recibir, pero tampoco es menos. T21-VI.9:8-9
Das el milagro que recibes. T25-IX.10:1
Cada milagro es un ejemplo de lo que la justicia puede lograr cuando se ofrece a todos por igual, pues se recibe en la misma medida en que se da. Todo milagro es la conciencia de que dar y recibir es lo mismo. T25-IX.10:4-6
Reconocimiento
La devoción que les profeso a mis hermanos es lo que me ha puesto a cargo de la Filiación, que completo porque formo parte de ella. 7Tal vez esto parezca contradecir la afirmación “Yo y el Padre somos uno”, pero esa afirmación consta de dos partes en reconocimiento de la mayor grandeza del Padre. T1-II.4
El milagro reduce al mínimo la necesidad del tiempo. 2En el plano longitudinal u horizontal el reconocimiento de la igualdad de los miembros de la Filiación parece requerir un tiempo casi interminable. 3El milagro, no obstante, entraña un cambio súbito de la percepción horizontal a la vertical. 4Esto introduce un intervalo del cual tanto el que da como el que recibe emergen mucho más adelantados en el tiempo de lo que habrían estado de otra manera. 5El milagro, pues, tiene la propiedad única de abolir el tiempo en la medida en que hace innecesario el intervalo de tiempo que abarca. 6No existe relación alguna entre el tiempo que un milagro tarda en llevarse a cabo y el tiempo que abarca. 7El milagro substituye a un aprendizaje que podría haber durado miles de años. 8Lo hace en virtud del reconocimiento implícito de la perfecta igualdad que existe entre el que da y el que recibe en la que se basa el milagro. 9El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo. 10Hace esto, no obstante, dentro de la secuencia temporal más amplia. T1.II.6
Escapar de la oscuridad comprende dos etapas: Primera, el reconocimiento de que la oscuridad no puede ocultar nada. 2Este paso generalmente da miedo. 3Segunda, el reconocimiento de que no hay nada que desees ocultar aunque pudieras hacerlo. 4Este paso te libera del miedo. T1-IV.1
El reconocimiento de poder creativo real en ti mismo y en otros trae liberación porque trae paz. Urtext.p55
El término “espíritu” está profundamente degradado, pero ciertamente conlleva un reconocimiento de que el cuerpo no es suficiente. Urtext.p64y65
No dejes de darte cuenta de que el interior es de oro mientras que el exterior, aunque brillante, es de plata. Esto es un reconocimiento del hecho de que la parte interior es más valiosa que la parte exterior, ambas resplandecen, pero con diferente valor. Mateo23:26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio. Tomás89¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior? Urtext.p85
A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. 7A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. 8Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. T2-III.3
He subrayado que el milagro —la expresión de la Expiación— es siempre un gesto de respeto del que es digno para con otro que es digno también. 2El reconocimiento de esa dignidad lo reestablece la Expiación. T2.VI.8
Un momento de verdadero reconocimiento convierte a todo el mundo en tu hermano porque cada uno de ellos es Hijo de tu Padre. T4-VI.7
Se puede enseñar de muchas maneras, pero ante todo con el ejemplo. 2Enseñar debe ser curativo, ya que consiste en compartir ideas y en el reconocimiento de que compartir ideas es reforzarlas. T5.IV.5
El ego, por consiguiente, se opone a toda muestra de aprecio, a todo reconocimiento, a toda percepción sana, así como a todo conocimiento. T7-VI.5
Mediante tu reconocimiento despiertas el de ellos, y mediante el de ellos, el tuyo se extiende. T8-II.8
La libertad es el único regalo que les puedes ofrecer a los Hijos de Dios, ya que es el reconocimiento de lo que ellos son y de lo que Él es. T8-VI.8
En última instancia todo el mundo tiene que recordar la Voluntad de Dios porque, en última instancia, todo el mundo tiene que reconocerse a sí mismo. Este reconocimiento es el reconocimiento de que su voluntad y la de Dios son una. T9-I.9
Reencarnación
Tanto los sabios paganos como los cristianos gnósticos creían en la reencarnación a lo largo de muchas vidas.
El Libro secreto de Juan enseña que un alma continuará reencarnándose hasta que finalmente sea salvada de su falta de percepción, alcance la gnosis y se perfeccione, después de lo cual no entrará más en otra carne.
La Pistis Sophia enseña que un alma viaja de vida en vida adquiriendo experiencias hasta que haya conocido todos los misterios.
Nuestra contemporánea Louise L. Hay dice: venimos a esta vida para aprender determinadas lecciones que son necesarias para nuestra evolución espiritual.
La obra gnóstica titulada Libro del Salvador enseña que un hombre justo volverá a nacer sin haber olvidado lo aprendido, pues recibirá una copa de intuición y sabiduría que hará que su alma no se duerma y olvide.
El maniqueísmo tiene su raíz en el sabio persa Mani, que en el siglo III predicaba la sucesiva transmigración de las almas de cuerpo en cuerpo y, en consecuencia, estás quedaban cada vez menos ligadas a lo material, hasta conseguir la perfección. (Citado por David Barreras, La cruzada Albiense y el imperio aragonés, Nowtilus, Marzo 2007, junio 2017, pág.50)
Todas las encarnaciones están ocurriendo simultáneamente. (Material de Seth, Jane Roberts, citado por Kenneth Wapnick, El tiempo: una gran ilusión según Un Curso De Milagros, El grano de mostaza, Abril 2022, pág.19)
Si la mente acepta el propósito del Espíritu Santo, el cuerpo se convierte en un medio eficaz de comunicación con otros -invulnerable mientras se le necesite- que luego sencillamente se descarta cuando deja de ser necesario. Prefacio-xv
La mente que sirve al espíritu es invulnerable. T1-IV.2
El milagro es en gran medida como el cuerpo, en el sentido de que ambos son recursos de aprendizaje para facilitar un estado en el que finalmente se hacen innecesarios. Cuando se alcanza el estado original de comunicación directa con el espíritu, ni el cuerpo ni el milagro tienen objeto alguno. T1-V.1
La eternidad es la única función que el ego ha tratado de desarrollar, si bien ha fracasado repetidamente. T4-V.6
Cristo se encuentra dentro de un marco de santidad cuyo único propósito es permitir que Él se pueda poner de manifiesto ante aquellos que no le conocen y así llamarlos a que vengan a Él y lo vean allí donde antes creían estaban sus cuerpos. Sus cuerpos entonces desaparecerán, de modo que Su santidad pase a ser su marco. T25-In.1:8-9
El nacimiento físico no es un comienzo, es una continuación. Todo lo que continúa ha nacido ya. T5-IV.2
Esto es lo que es toda vida: un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo a la vida; la repetición de un instante. T26-V.13
Éste es un manual para los maestros de Dios, quienes no son perfectos, pues, de lo contrario, no estarían aquí. Su misión, no obstante, es alcanzar la perfección aquí, y, por lo tanto, la enseñan una y otra vez, de muchísimas maneras, hasta que la aprenden. Y después ya no se les ve más, si bien sus pensamientos siguen siendo una fuente de fortaleza y de verdad para siempre. M-In.5
El nacimiento no es el principio y la muerte no es el final. M-24.5
El mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que los que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar qué es lo que son. Y seguirán viniendo hasta que llegue el momento en el que la Expiación sea aceptada, y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no concienciar lo que realmente Uno es. L139.7
Llegará un momento en que no retornarás con la misma forma en la que ahora apareces, pues ya no tendrás más necesidad de ella. 4Pero ahora tiene un propósito, y lo cumplirá debidamente. L157.7
Reflejos
Todo lo que veo refleja mis pensamientos. LpI-53.5:2
Tu imagen del mundo tan sólo puede reflejar lo que está dentro de ti. LpI-73.5:1
La percepción es congruente. Lo que ves refleja lo que piensas. Y lo que piensas no es sino un reflejo de lo que quieres ver. Tus valores determinan esto, pues no puedes sino desear ver aquello que valoras, al creer que lo que ves existe realmente. Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya conferido valor. Y nadie puede dejar de ver lo que cree desear (L.pI:130:1:1-6).
Lo que contemplo es mi propio estado de ánimo reflejado afuera (L.pII:304:1:4).
Tus palabras deben reflejar sólo misericordia porque eso es lo que has recibido y eso es lo que deberías dar (T.3:VI:6:2).
La decisión de despertar refleja la voluntad de amar, puesto que toda curación supone la sustitución del miedo por el amor (T.8:IX:5:2).
En este mundo puedes convertirte en un espejo inmaculado en el que la santidad de tu Creador se refleje desde ti hacia todo lo que te rodea. Puedes ser el reflejo del Cielo aquí. Pero el espejo que desee reflejar a Dios no puede albergar imágenes de otros dioses que lo empañen. La tierra puede reflejar el Cielo o el infierno, a Dios o al ego. Lo único que necesitas hacer es mantener el espejo limpio y libre de toda imagen en la que se oculta la oscuridad que jamás hayas superpuesto sobre él. Dios brillará en él por Su cuenta. Sólo el claro reflejo de Dios puede ser percibido en dicho espejo (T.14:IX:5:1-7).
Todo el significado que tú le confieres al mundo externo tiene que reflejar, por lo tanto, lo que viste dentro de ti (T.20:VIII:10:3).
Él es el reflejo de ti mismo, donde ves el juicio que has emitido de los dos. T24-VI.8:6
Su impecabilidad no hace sino reflejar la tuya (T.25:II:8:4).
Lo único que ves en cada hermano es el reflejo de lo que elegiste que él fuese para ti (T.25:V:4:7).
Y cada uno refleja un punto de vista. T25-VII.6:7
¿Qué reflejan tus guiones, sino tus planes acerca de cómo debería transcurrir el día? (T.30:VII:2:1).
Lo que se ve refleja el estado mental del perceptor (T.31:V:12:5).
Son muchos los conceptos de ti mismo que forjarás según progreses en tu aprendizaje. Cada uno producirá cambios que se verán reflejados en tus relaciones, conforme la percepción que tienes de ti mismo vaya cambiando (T.31:V:16:1-2).
La espada del juicio es el arma que le entregas a esta ilusión de ti mismo, para que pueda luchar e impedir que el amor llene el espacio que mantiene a tu hermano separado de ti, mientras empuñes esa espada, no obstante, no podrás sino percibirte a ti mismo como un cuerpo, pues te habrás condenado a estar separado de aquel que sostiene el espejo que refleja otra imagen de lo que él es, y, por ende, de lo que tú no puedes sino ser también (T.31:VII:9:2).
Sea cual sea la forma en que la tentación parezca manifestarse, no es más que un reflejo de tu deseo de ser algo que no eres (T.31:VII:12:1).
Regalo
A tu lado se encuentra uno que te ofrece el cáliz de la Expiación, pues el Espíritu Santo está en él. ¿Preferirías guardarle rencor por sus pecados o aceptar el regalo que te hace? ¿Es este portador de salvación tu amigo o tu enemigo? Decide cuál de esas dos cosas es, sin olvidar que lo que has de recibir de él dependerá de lo que elijas. T19-IV-D.13:1-4
Regatear
Para ganar tienes que dar, no regatear. Regatear es imponer límites en lo que se da, y eso no es la Voluntad de Dios. T-7.I:4:3-4
Nunca te olvides, por consiguiente, de que eres tú el que determina el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das. Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios. Las leyes de Dios son siempre justas y perfectamente consistentes. Al dar, recibes. Pero recibir es aceptar, no tratar de obtener algo. Es imposible no tener, pero es posible que no sepas que tienes. Estar dispuesto a dar es reconocer que tienes, y sólo estando dispuesto a dar puedes reconocer lo que tienes. Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado a lo que tienes, al ser la medida exacta del valor que le adjudicas. Y esto, a su vez, es la medida de cuánto lo deseas. T-9.II:11:1-9
Tus hermanos y tu Padre se han vuelto muy temibles para ti. Y estás dispuesto a regatear con ellos por unas cuantas relaciones especiales, en las que crees ver ciertos vestigios de seguridad. T-15.XI:1:3-4
¿Quién puede regatear en nombre del amor? L-pI.195:4:6
El perdón para destruir puede tomar también la forma del regateo y el apaño. “Te perdonaré si satisfaces mis necesidades, pues en tu esclavitud radica mi liberación”. Dile esto a cualquiera y tú eres el esclavo. Y buscarás deshacerte de la culpa con más regateos que no ofrecen esperanza alguna, sino sólo más dolor y miseria. Qué temible se ha vuelto ahora el perdón, y Qué distorsionado es el fin que busca. Ten misericordia de ti mismo que así regateas. Dios da y no pide recompensa alguna. No hay dar alguno sino dar como Él. Todo lo demás es burla. Pues ¿quién trataría de ganarle un regateo al Hijo de Dios, y a la vez agradecer a su Padre por su santidad? S-2.II:6:1-10
Regreso
“Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios”. T.3.I:4:7
El Espíritu Santo, que habla en favor de Dios en el tiempo, sabe también que el tiempo no tiene sentido. Él te recuerda esto en todo momento porque Su función especial consiste en conducirte de regreso a la eternidad y permanecer allí para bendecir tus creaciones. T.5.VI:12:5-6
Nuestra jornada es simplemente la de regreso a Dios que es nuestro hogar. T.8.V:5:4
Comenzamos nuestra jornada de regreso juntos. T.8.VI:1:2
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más. T8-VI.4
Tu eterno puesto aguardará simplemente tu regreso. T9-VIII.10:2
La Expiación no es sino el camino de regreso a la que nunca se había perdido. T.12.VIII:8:8
Le pides amor a tu Padre, tal como Él te pide que regreses a Él. T.13.III:8:2
Deja el mundo de la muerte atrás, y regresa al Cielo en paz. T.14.V:1:8
El júbilo del Cielo, el cual es ilimitado, aumenta con cada luz que regresa a ocupar el lugar que le corresponde en él. T.16.VI:11:5
Se puede ver al cuerpo como lo que es, sin atribuirle más o menos valor del que tiene como medio para liberar al Hijo de Dios a fin de que pueda regresar a su hogar. T.28.VII:7:7
Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. El recuerdo de tu hogar sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamase a regresar, si bien no reconoces la voz, ni lo que ésta te recuerda. No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí, procedente de algún lugar desconocido. L-pI.182.1:1-4
Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. Padre, Tu Hijo, que en realidad jamás se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. ¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno! L-pII.241.2:1-3
Nosotros que somos uno, queremos reconocer en este día la verdad acerca de nosotros mismos. Queremos regresar a nuestro hogar y descansar en la unidad. Pues allí reside la paz, la cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte. L-pII.262.2:1-3
Y así, ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti. L-pII.242.2:1-6
Reino de los Cielos
“Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios”. T.3.I:4:7
El Espíritu Santo, que habla en favor de Dios en el tiempo, sabe también que el tiempo no tiene sentido. Él te recuerda esto en todo momento porque Su función especial consiste en conducirte de regreso a la eternidad y permanecer allí para bendecir tus creaciones. T.5.VI:12:5-6
Nuestra jornada es simplemente la de regreso a Dios que es nuestro hogar. T.8.V:5:4
Comenzamos nuestra jornada de regreso juntos. T.8.VI:1:2
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más. T8-VI.4
Tu eterno puesto aguardará simplemente tu regreso. T9-VIII.10:2
La Expiación no es sino el camino de regreso a la que nunca se había perdido. T.12.VIII:8:8
Le pides amor a tu Padre, tal como Él te pide que regreses a Él. T.13.III:8:2
Deja el mundo de la muerte atrás, y regresa al Cielo en paz. T.14.V:1:8
El júbilo del Cielo, el cual es ilimitado, aumenta con cada luz que regresa a ocupar el lugar que le corresponde en él. T.16.VI:11:5
Se puede ver al cuerpo como lo que es, sin atribuirle más o menos valor del que tiene como medio para liberar al Hijo de Dios a fin de que pueda regresar a su hogar. T.28.VII:7:7
Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. El recuerdo de tu hogar sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamase a regresar, si bien no reconoces la voz, ni lo que ésta te recuerda. No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí, procedente de algún lugar desconocido. L-pI.182.1:1-4
Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. Padre, Tu Hijo, que en realidad jamás se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. ¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno! L-pII.241.2:1-3
Nosotros que somos uno, queremos reconocer en este día la verdad acerca de nosotros mismos. Queremos regresar a nuestro hogar y descansar en la unidad. Pues allí reside la paz, la cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte. L-pII.262.2:1-3
Y así, ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti. L-pII.242.2:1-6
Relaciones especiales
“Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y ofrecérmelo a mí, yo lo corregiré con gran delicadeza y te conduciré de regreso a Dios”. T.3.I:4:7
El Espíritu Santo, que habla en favor de Dios en el tiempo, sabe también que el tiempo no tiene sentido. Él te recuerda esto en todo momento porque Su función especial consiste en conducirte de regreso a la eternidad y permanecer allí para bendecir tus creaciones. T.5.VI:12:5-6
Nuestra jornada es simplemente la de regreso a Dios que es nuestro hogar. T.8.V:5:4
Comenzamos nuestra jornada de regreso juntos. T.8.VI:1:2
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más. T8-VI.4
Tu eterno puesto aguardará simplemente tu regreso. T9-VIII.10:2
La Expiación no es sino el camino de regreso a la que nunca se había perdido. T.12.VIII:8:8
Le pides amor a tu Padre, tal como Él te pide que regreses a Él. T.13.III:8:2
Deja el mundo de la muerte atrás, y regresa al Cielo en paz. T.14.V:1:8
El júbilo del Cielo, el cual es ilimitado, aumenta con cada luz que regresa a ocupar el lugar que le corresponde en él. T.16.VI:11:5
Se puede ver al cuerpo como lo que es, sin atribuirle más o menos valor del que tiene como medio para liberar al Hijo de Dios a fin de que pueda regresar a su hogar. T.28.VII:7:7
Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. El recuerdo de tu hogar sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamase a regresar, si bien no reconoces la voz, ni lo que ésta te recuerda. No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí, procedente de algún lugar desconocido. L-pI.182.1:1-4
Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. Padre, Tu Hijo, que en realidad jamás se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. ¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno! L-pII.241.2:1-3
Nosotros que somos uno, queremos reconocer en este día la verdad acerca de nosotros mismos. Queremos regresar a nuestro hogar y descansar en la unidad. Pues allí reside la paz, la cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte. L-pII.262.2:1-3
Y así, ponemos este día en Tus Manos. Venimos con mentes completamente receptivas. No pedimos nada que creamos desear. Concédenos tan sólo lo que Tú deseas que recibamos. Tú conoces nuestros deseos y necesidades. Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti. L-pII.242.2:1-6
Renacer
Renacer es abandonar el pasado y contemplar el presente sin condenación. T13-VI.3
Puedes renacer en cualquier instante y recibir vida nuevamente. T26-I.7
El Hijo de Dios renace en cada instante, hasta que elige no volver a morir. T26-VII.16
Renuncia
Nunca se te ha ocurrido realmente renunciar a todas las ideas que jamás hayas tenido que se oponen al conocimiento. Conservas miles de retazos de temor que le impiden la entrada al Santísimo. La luz no puede filtrarse a través de los muros que levantas para obstruir su paso, y nunca estará dispuesta a destruir lo que tú has hecho. Nadie puede ver a través de un muro, pero yo puedo transponerlo. Mantente alerta contra los retazos de miedo que aún conservas en tu mente. T.4:III:7:1:5
La seguridad no es otra cosa que la completa renuncia. T.6:III:3:7
El ego siempre intenta perpetuar el conflicto. Es sumamente ingenioso en encontrar soluciones que parecen mitigar el conflicto, ya que no quiere que el conflicto te resulte tan intolerable que decidas renunciar a él. Por lo tanto, trata a toda costa de persuadirte de que él puede librarte del conflicto, no sea que lo abandones y te liberes a ti mismo. T.7:VIII:2:2-4
Abandona gustosamente todo aquello que pueda demorar la llegada de (…) Dios. T10-II.2:4
¿Cómo iba a ser posible que la manera de alcanzar un objetivo fuese no alcanzándolo? Renuncia ahora a ser tu propio maestro. Esta renuncia no te conducirá a la depresión. Es simplemente el resultado de haber evaluado honestamente lo que te has enseñado a ti mismo y los resultados que se han derivado de ello. Bajo las condiciones de aprendizaje adecuadas, que tú no puedes proveer ni comprender, llegarás a convertirte en un alumno y maestro excelente. T.12:V:8:2-6
No busques fuera de ti mismo. Esa búsqueda implica que te falta plenitud interna y que temes contemplar tu ruina, por lo que prefieres buscar lo que eres fuera de ti mismo. T.29:VII:4:5-6
La tercera fase por la que el maestro de Dios tiene que pasar podría llamarse “un período de renuncia”. Si se interpreta esto como una renuncia a lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. Son pocos los maestros de Dios que se escapan completamente de esta zozobra. No tiene ningún sentido, no obstante, separar lo que tiene valor, de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que sigue naturalmente. Por lo tanto, el período de transición tiende a ser un período en el que el maestro de Dios se siente obligado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. Todavía no se ha dado cuenta de cuán absolutamente imposible sería una exigencia así. Esto sólo lo puede aprender a medida que renuncia realmente a lo que no tiene valor. Mediante esa renuncia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un regalo. M.4:A:5:1-8
“Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que sí quieres.” ¡Qué simple es lo obvio! ¡Y qué fácil! M4-I-A.6:6-8
No te preguntes a ti mismo qué es lo que necesitas, pues no lo sabes, y lo que te aconsejes a ti mismo te hará daño. T13-VII.11:5
Los maestros de Dios no sienten ningún pesar al renunciar a los placeres del mundo. ¿Cómo podría ser un sacrificio renunciar al dolor? M.13:4:1-2
Responsable soy
Nadie le impone sanción alguna al Hijo de Dios, salvo la que él se impone a sí mismo. T14-III.6
Soy responsable de lo que veo. T21-II.2
Has sido tú quien se ha causado todo esto a sí mismo. T21-II.5
El secreto de la salvación es este: que eres tú quien se está haciendo esto así mismo. T27-VIII.10
“Yo mismo fabriqué esto, y es esto lo que quiero deshacer” T27-VIII.11
Hubo un tiempo en que no eras consciente de cuál era la causa de todo lo que el mundo parecía hacerte sin tú haberlo pedido o provocado. De lo único que estabas seguro era de que entre las numerosas causas que percibías como responsables de tu dolor y sufrimiento, tu culpabilidad no era una de ellas. Ni tampoco eran el dolor y el sufrimiento algo que tú mismo hubieses pedido en modo alguno. Así es como surgieron todas las ilusiones. El que las teje no se da cuenta de que es él mismo quien las urde ni cree que la realidad de éstas dependa de él. Cualquiera que sea su causa, es algo completamente ajeno a él, y su mente no tiene nada que ver con lo que él percibe. No puede dudar de la realidad de sus sueños porque no se da cuenta del papel que él mismo juega en su fabricación y en hacer que parezcan reales. T27-VII.7
No necesitas sino darte cuenta de que fuiste tú quien eligió no escuchar ni ver. T27-VIII.12
Nadie me está haciendo esto a mí, sino que yo me lo estoy haciendo a mí mismo. T28-II.12
Él se causa a sí mismo lo que sueña que le causó a su hermano. T28-II.7
No soy víctima del mundo que veo. LpI-31
He inventado el mundo que veo. LpI-32
He inventado esta situación tal como la veo. LpI-32
No es sino a mí mismo a quien crucifico. L-196
No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano. L-197
Sólo mi propia condenación me hace daño. L-198
L253.1 Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. Lo que sucede es lo que deseo. Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. Tengo que aceptar esto.
Responsabilidad
Tienes una gran responsabilidad para contigo mismo, y es una responsabilidad que tienes que aprender a recordar en todo momento. T15-III.3
Por eso es por lo que tu única responsabilidad es aceptar el perdón para ti mismo. T25-IX.9
La ira siempre entraña la proyección de la separación, lo cual tenemos que aceptar, en última instancia, como nuestra propia responsabilidad, en vez de culpar a otros por ello. T6-In.1
Cualquier concepto de castigo significa que estás proyectando la responsabilidad de la culpa sobre otro, y ello refuerza la idea de que está justificado culpar. T6-I.16
La ira y el ataque surgen como resultado de tu deseo de proyectar sobre otros la responsabilidad de tus propios errores. T7-VIII.5
Resuélvete
Resuélvete, por consiguiente, a dejar de ser como has sido. T13-X.5
T13.4 [24] 31 Por eso, toma la determinación de no ser como eras.
Resuélvete ahora a ver a todas esas personas como amigos. 2Diles a todas ellas, pensando en cada una por separado: 3Te consideraré mi amigo, para poder recordar que eres parte de mí y así poder llegar a conocerme a mí mismo. L68-6
Resuélvete cada día a no dejar de cumplir tu función. LR2-In.5
Resurrección
La resurrección fue el medio para regresar al conocimiento. T.3:V:1:3
“Descansa en paz” es una bendición para los vivos, no para los muertos, ya que el descanso procede de despertar, no de dormir. T.8:IX:3:5
Puedes descansar en paz debido únicamente a que estás despierto. T.8:IX:4:9
Tu resurrección es tu despertar. El renacimiento en sí no es más que el despuntar en la mente de lo que ya se encuentra en ella. T.6:I:7:1-2
La resurrección es el triunfo definitivo de Cristo sobre el ego, no atacándolo sino transcendiéndolo. T11-VI.1:6
Retroceder es avanzar
T1-II.6 T2.2 [40] 110 Los hombres pueden aprender a mejorar su comportamiento y a convertirse progresivamente en mejores estudiantes. 113 La “evolución” del hombre es sencillamente un proceso en el que parece pasar de un grado al siguiente. 114 Corrige sus tropiezos previos a medida que avanza hacia adelante. 115 Esto representa un proceso —que de hecho es incomprensible en términos temporales— porque realmente regresa a medida que avanza. 116 La Expiación es el medio por el cual el hombre se puede liberar del pasado a medida que avanza hacia el futuro. 117 La Expiación deshace los errores que cometió en el pasado, haciendo de este modo innecesario que siga volviendo continuamente sobre sus pasos sin avanzar hacia su retorno.
L132.6 L132.7 30 Cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la Verdad como se permita a sí mismo ser guiado. 31 Regresará e irá todavía más lejos, o tal vez retrocederá un poco para luego, nuevamente regresar.
T18-V.1 T18.6 [41] 5 No te pongas a cargo de nada, pues no puedes distinguir entre avanzar y retroceder. 6 Algunos de tus mayores avances los has juzgado como fracasos y, algunos de tus más profundos retrocesos, los has evaluado como triunfos.
T1.I.principio13 T1.1.13 [13] 1 Un milagro es, a la vez, un comienzo y un final. 2 De esta manera, altera el orden temporal. 3 Siempre constituye una afirmación de renacimiento, que parece retroceder, pero que de hecho va hacia adelante. 4 Deshace el pasado al situarse en el presente, y así libera el futuro.
Sacrificio
Sacrificarse es renunciar a algo, y, consecuentemente, estar privado de ello y haber sufrido una pérdida. Y mediante esta renuncia se renuncia a la vida. No busques fuera de ti mismo. Esa búsqueda implica que te falta plenitud interna y que temes contemplar tu ruina, por lo que prefieres buscar lo que eres fuera de ti mismo. T-29.VII:4:3-6
Salvación
La salvación no es otra cosa que “mentalidad recta”. T4-II.10
A medida que te acercas a un hermano te acercas a mí, y a medida que te alejas de él, la distancia entre tú y yo aumenta. La salvación es “una empresa de colaboración”. T4-VI.8
Cada vez que dos Hijos de Dios se encuentran, se les proporciona una nueva oportunidad para salvarse. No dejes de darle la salvación a nadie, para que así la puedas recibir tú. T8-III.4
Ésta es la conciencia que vine a impartirte, y el problema que tienes en aceptarla es el problema de este mundo. Eliminarlo es la salvación, y en ese sentido yo soy la salvación del mundo. El mundo, por lo tanto, no puede sino aborrecerme y rechazarme, ya que el mundo es la creencia de que el amor es imposible. T8-IV.3
Los ataques son siempre físicos. Cuando se infiltra en tu mente cualquier forma de ataque es que estás equiparándote con el cuerpo, ya que ésta es la interpretación que el ego hace de él. No tienes que atacar físicamente para aceptar esta interpretación. La aceptas por el mero hecho de creer que atacando puedes obtener lo que deseas. Si no creyeses esto, la idea del ataque no tendría atractivo alguno para ti. Siempre que te equiparas con el cuerpo, experimentas depresión. Cuando un Hijo de Dios piensa así de sí mismo se está menospreciando y está haciendo lo mismo con sus hermanos, y puesto que sólo puede encontrarse a sí mismo en ellos, está, por lo tanto, negándose a sí mismo la salvación. T8-VII.1
Tu voluntad es tu salvación. T9-I.7
En tu hermano reside tu salvación. T9-II.6
Los milagros son simplemente la señal de que estás dispuesto a seguir el plan de salvación del Espíritu Santo, y de que reconoces que no sabes lo que dicho plan es. T9-IV.6
Déjame repetir que las cualificaciones del ego como guía son notoriamente deficientes y que elegirle como tu maestro de salvación es una pésima elección. El que elige un guía completamente demente no puede por menos que ser completamente demente él mismo. T9-IV.8
Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes remotos. Cada minuto y cada segundo te brinda una oportunidad más para salvarte. No dejes pasar esas oportunidades, no porque no vayan a repetirse, sino porque demorar la dicha es innecesario. T9-VII.1
Nunca olvides que la Filiación es tu salvación, pues la Filiación es tu Ser. Al ser la creación de Dios, es tuya, y al pertenecerte a ti, es Suya. Tu Ser no necesita salvación, pero tu mente necesita aprender lo que es la salvación. T-11.IV:1:1-3
El ego analiza, el Espíritu Santo acepta. Sólo por medio de la aceptación se puede llegar a apreciar la plenitud, pues analizar significa fragmentar o separar. Tratar de entender la totalidad fragmentándola es, claramente el enfoque típicamente contradictorio que el ego utiliza para todo. El ego cree que el poder, el entendimiento y la verdad radican en la separación, y que para establecer esta creencia tiene que atacar. Al no darse cuenta de que es imposible establecer esa creencia, y obsesionado por la convicción de que la separación es la salvación, el ego ataca todo lo que percibe, desmenuzándolo en partes pequeñas y desconectadas sin ninguna relación significativa entre sí, y desprovistas, por lo tanto, de todo significado. El ego siempre substituirá lo que tiene significado por el caos, pues si la separación es la salvación, la armonía es una amenaza. T-11.V:13:1-6
La única reacción apropiada hacia un hermano es apreciarlo. Debes estarle agradecido tanto por sus pensamientos de amor como por sus peticiones de ayuda, pues ambas cosas, si las percibes correctamente, son capaces de traer amor a tu conciencia. Toda sensación de esfuerzo procede de tus intentos de no hacer simplemente eso. ¡Cuán simple es, entonces, el plan de Dios para la salvación! T-12.I:6:1-4
Él está pidiendo la salvación, al igual que tú. T-12.III:4:6
La salvación es para la mente, y se alcanza por medio de la paz. La mente es lo único que se puede salvar, y sólo se puede salvar a través de la paz. Cualquier otra respuesta que no sea amor, surge como resultado de una confusión con respecto a “qué” es la salvación y a “cómo” se alcanza, y el amor es la única respuesta. Nunca te olvides de esto, y nunca te permitas creer, ni por un solo instante, que existe otra respuesta, pues de otro modo te contarás forzosamente entre los pobres, quienes no han entendido que moran en la abundancia y que la salvación ha llegado. T-12.III:5:1-5
Todo lo que percibes como el mundo externo no es otra cosa que tu intento de mantener vigente tu identificación con el ego, pues todo el mundo cree que esa identificación es su salvación. T-12.III:7:5
El ego está seguro de que el amor es peligroso, y ésta es siempre su enseñanza principal. Nunca lo expresa de este modo. Al contrario, todo el que cree que el ego es la salvación parece estar profundamente inmerso en la búsqueda del amor. El ego, sin embargo, aunque alienta con gran insistencia la búsqueda del amor, pone una condición: que no se encuentre. Sus dictados, por lo tanto, pueden resumirse simplemente de esta manera: “Busca, pero no halles”. T-12.IV:1:1-4
Ningún Padre podría someter a Sus hijos como pago por la salvación y al mismo tiempo ser amoroso. T-13.In:3:2
El amor no mata para salvar. Si lo hiciese, el ataque sería la salvación, y ésta es la interpretación del ego, no la de Dios. T-13.In:3:3-4
Este mundo es la imagen de la crucifixión del Hijo de Dios. Y hasta que no te des cuenta de que el Hijo de Dios no puede ser crucificado, éste será el mundo que verás. No podrás comprender esto, no obstante, hasta que no aceptes el hecho eterno de que el Hijo de Dios no es culpable. Él sólo merece amor porque sólo ha dado amor. No se le puede condenar porque él nunca ha condenado. La Expiación es la última lección que necesita aprender, pues le enseña que puesto que nunca pecó, no tiene necesidad de salvación. T-13.In:4:1-6
El ego cree en la expiación por medio del ataque, al estar completamente comprometido con la noción demente de que el ataque es la salvación. T-13.I:10:3
Gran parte del extraño comportamiento del ego se puede atribuir directamente a su definición de la culpabilidad. Para el ego, los inocentes son culpables. Los que no atacan son sus “enemigos” porque, al no aceptar su interpretación de la salvación, se encuentran en una posición excelente para poder abandonarla. T-13.II:4:1-3
¿Cómo podrías reconocer un encuentro santo si lo percibes simplemente como un encuentro con tu pasado? Pues en ese caso no te estarías reuniendo con nadie, y el compartir la salvación, que es lo que hace que el encuentro sea santo, quedaría excluido de tu visión. El Espíritu Santo te enseña que siempre te encuentras contigo mismo, y el encuentro es santo porque tú lo eres. El ego te enseña que siempre te encuentras con tu pasado, y que debido a que tus sueños no fueron santos, el futuro tampoco puede serlo, y el presente no tiene ningún significado. T-13.IV:6:7-10
El ahora es lo que más se aproxima a la eternidad en este mundo. En la realidad del “ahora”, sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el “ahora” está aquí, y sólo el “ahora” ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los se puede encontrar la salvación. T-13.IV:7:5-7
El ahora es el momento de la salvación, pues en el ahora es cuando te liberas del tiempo. T-13.VI:8:1
Donde el ego ve salvación, ve también separación. T-13.VII:11:4
Nadie que en cualquier forma que sea quiera unirse a otro para salvarse él solo, hallará la salvación en esa extraña relación. T-13.X:2:9
Aquellos que se valen de sus hermanos para resolver problemas que no existen no pueden encontrar la salvación. T-13.X:4:6
Aprenderás lo que es la salvación porque aprenderás a salvar. Es imposible que te puedas excluir de lo que el Espíritu Santo quiere enseñarte. La salvación es algo tan seguro como Dios. T-13.XI:9:1-3
El alumno feliz no puede sentirse culpable por el hecho de tener que aprender. Esto es tan fundamental para el aprendizaje que jamás debiera olvidarse. El alumno que está libre de culpa aprende con facilidad porque sus pensamientos son libres. Esto conlleva, no obstante, el reconocimiento de que la culpabilidad no es la salvación, sino una interferencia que no tiene ningún propósito. T-14.III:1:1-4
Los que aceptan la Expiación son invulnerables. Pero los que creen ser culpables reaccionarán ante la culpabilidad porque creerán que es la salvación, y no se negarán a verla ni a ponerse de su parte. Creen que incrementar la culpabilidad es la manera de auto-protegerse. T-14.III:10:1-3
Tú no sabes lo que es la salvación, pues no comprendes lo que es. No tomes decisiones con respecto a lo que es o adónde se encuentra, sino que en vez de ello pregúntaselo todo al Espíritu Santo y no tomes ninguna decisión sin Su dulce consejo. T-14.III:12:5-6
Cada decisión que tomas por tu cuenta significa únicamente que quieres definir la que es la salvación y aquello de lo que debes ser salvado. El Espíritu Santo sabe que la salvación es escapar de la culpabilidad. No tienes ningún otro “enemigo”. T-14.III:13:3-5
La salvación está en manos de Aquel a Quien Dios se la confió para ti. T-14.III:14:5
Hemos estado haciendo hincapié en el hecho de que lo indeseable debe llevarse ante lo deseable, y lo que no se desea ante lo que se desea. Te darás cuenta de que ésta es la manera de alcanzar la salvación si te detienes a considerar lo que es la disociación. La disociación es un proceso de pensamiento distorsionado, en el que se abrigan dos sistemas de creencias que no pueden coexistir. Si se pone uno al lado del otro, resulta imposible aceptarlos a los dos. Pero si uno de ellos se mantiene oculto del otro, su separación parece mantenerlos vigentes a los dos y hace que parezcan ser igualmente reales. Poner uno al lado del otro, por lo tanto, se convierte en motivo de miedo, pues si haces eso, no podrás por menos que dejar de aceptar uno de ellos. No puedes quedarte con los dos, pues cada uno supone la negación del otro. Si se mantienen separados, este hecho se pierde de vista, pues al estar entonces en lugares diferentes es posible creer firmemente en los dos. Ponlos uno al lado del otro, y su absoluta incompatibilidad resultará evidente de inmediato. Uno de ellos tiene que desaparecer porque el otro se ve en el mismo lugar. T-14.VII:3:1-10
Si estás completamente dispuesto a dejar que la salvación se lleve a cabo de acuerdo con el plan de Dios y te niegas a tratar de obtener la paz por tu cuenta, alcanzarás la salvación. T-15.III:11:1
En la medida en que la desees, en esa misma medida harás que se aproxime a ti. No pienses que puedes ir en busca de la salvación a tu manera y alcanzarla. Abandona cualquier plan que hayas elaborado para tu salvación y substitúyelo por el de Dios. T-15.IV:2:4-6
Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecerte la salvación, es creer que la separación es la salvación. T-15.V:3:3
En vista del miedo que tienes del perdón, que Él percibe con la misma claridad con la que sabe que el perdón libera, Él te enseñará a recordar que el perdón no conlleva ninguna clase de pérdida, sino que, por el contrario, es tu salvación. Y te enseñará asimismo que perdonando completamente, es decir, reconociendo que no hay nada que necesite ser perdonado, quedas completamente absuelto. T-15.VIII:1:6-7
El sacrificio es un elemento tan esencial en tu sistema de pensamiento, que la idea de salvación sin tener que hacer algún sacrificio no significa nada para ti. Tu confusión entre lo que es el sacrificio y lo que es el amor es tan aguda que te resulta imposible concebir el amor sin sacrificio. Y de lo que debes darte cuenta es de lo siguiente: el sacrificio no es amor sino ataque. T-15.X:5:7-9
Mientras prefieras conservar la privación, el ataque se vuelve salvación y el sacrificio amor. T-15.XI:5:7
La salvación reside en el simple hecho de que las ilusiones no son temibles porque no son verdad. T-16.V:14:1
Cuando te alteras y pierdes la paz porque otro está tratando de resolver sus problemas valiéndose de fantasías, estás negándote a perdonarte a ti mismo por haber hecho exactamente lo mismo. Y estás manteniéndoos a ti y al otro alejados de la verdad y de la salvación. Al perdonarlo, restituyes a la verdad lo que ambos habíais negado. Y verás el perdón allí donde lo hayas otorgado. T-17.I:6:5-8
La salvación es el final de los sueños, y dejará de tener sentido cuando el sueño finalice. T-17.II:7:4
Eres muy inexperto en lo que respecta a la salvación, y crees que has perdido el rumbo. Lo que has perdido es tu manera de alcanzar la salvación, pero no pienses que eso es una pérdida. En tu inexperiencia, recuerda que tu hermano y tú habéis comenzado de nuevo juntos. T-17.V:9:1-3
No condenes la salvación, pues ha venido a ti. T-17.V:10:6
Él se vale de todo aquel que lo invoca como medio para la salvación de todos. Y Él los despertará a través de ti que le ofreciste tu relación a Él. T-18.II:7:6-7
Tú que eres ahora el portador de la salvación, tienes la función de llevar la luz a la oscuridad. T-18.III:7:1
La salvación es fácil de alcanzar precisamente porque no te pide nada que no puedas dar ahora mismo. T-18.IV:7:7
¿Rechazarías la salvación que te ofrece el dador de la salvación? T-19.IV.A:4:1
No se te puede negar la salvación. Es tu meta. Aparte de eso no hay nada más que elegir. No tienes ninguna meta aparte de la de unirte a tu hermano. T-19.IV.A:4:7-10
Este hermano que está a tu lado todavía te sigue pareciendo un extraño. No lo conoces, y la interpretación que haces de él es temible. Y lo sigues atacando, para mantener a salvo lo que tú crees ser. Sin embargo, en sus manos está tu salvación. Ves su locura, que detestas porque la compartes con él. Y toda la piedad y el perdón que la curaría dan paso al miedo. Hermano, necesitas perdonar a tu hermano, pues juntos compartiréis la locura o el Cielo. Y juntos alzaréis la mirada con fe o no la alzaréis en absoluto. T-19.IV.D:12:1-4
A tu lado se encuentra uno que te ofrece el cáliz de la Expiación, pues el Espíritu Santo está en él. ¿Preferirías guardarle rencor por sus pecados o aceptar el regalo que te hace? ¿Es este portador de salvación tu amigo o tu enemigo? Decide cuál de esas dos cosas es, sin olvidar que lo que has de recibir de él dependerá de lo que elijas. Él tiene el poder de perdonar tus pecados, tal como tú tienes el de perdonar los suyos. Ninguno de vosotros puede conferirse ese poder a sí mismo. Vuestro salvador, no obstante, se encuentra al lado de cada uno de vosotros. Deja que él sea lo que es, y no trates de hacer del amor tu enemigo. T.19:IV:D:13:1-8
Contempla a tu Amigo, al Cristo que está a tu lado. ¡Qué santo y hermoso es! Pensaste que había pecado porque arrojaste sobre Él el velo del pecado para ocultar Su hermosura. A pesar de ello, Él te sigue extendiendo el perdón para que compartas con Él Su santidad. Este “enemigo”, este “extraño” te sigue ofreciendo la salvación por ser Su Amigo. Los “enemigos” de Cristo, los adoradores del pecado, no saben a Quién atacan. T-19.IV.D:14:1-4
Piensa detenidamente cómo vas a considerar al dador de este regalo, pues tal como lo consideres a él, así mismo te parecerá el regalo. Según lo consideres, ya sea como el portador de la culpabilidad o como el de la salvación, así verás y recibirás su ofrenda. Los crucificados infligen dolor porque están llenos de dolor. Pero los redimidos ofrecen alegría porque han sido curados del dolor. Todo el mundo da tal como recibe, pero primero tiene que elegir qué es lo que quiere recibir. Y reconocerá lo que ha elegido por lo que dé y por lo que reciba. Y no hay nada en el infierno o en el Cielo que pueda interferir en su decisión. T-19.IV.D:20:1-7
Tu salvador te ofrece sólo amor, pero lo que recibes de él depende de ti. Él tiene el poder de pasar por alto todos tus errores, y en ello reside su propia salvación. Y lo mismo sucede con la tuya. La salvación es una lección en dar, tal como la interpreta el Espíritu Santo. La salvación es el re-despertar de las leyes de Dios en mentes que han promulgado otras leyes a las que han otorgado el poder de poner en vigor lo que Dios no creó. T-20.IV:2:6-10
En el mundo de la separación se le asigna esa función a cada uno por separado, aunque todos ellos son uno solo. Pero los que saben que todos ellos son uno solo no tienen necesidad de salvación. Y cada uno encuentra a su salvador cuando está listo para contemplar la faz de Cristo y ver que Éste está libre de pecado. T-20.IV:5:4-6
Las relaciones son su salvación y no su ruina. T-20.VI:11:9
La salvación es la meta del Espíritu Santo. El medio es la visión. Pues lo que contemplan los que ven está libre de pecado. T-20.VII:9:4-6
Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:
Soy responsable de lo que veo.
Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí. T-21.II:2:1-5
Es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por sucesos externos a él. Es imposible que él mismo no haya elegido las cosas que le suceden. Su poder de decisión es lo que determina cada situación en la que parece encontrarse, ya sea por casualidad o por coincidencia. Y ni las coincidencias ni las casualidades son posibles en el universo tal como Dios lo creó, fuera del cual no existe nada. Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. Éste es el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo, y hasta esto Él te da para que te lo des a ti mismo. Pues mediante este regalo se te concede el poder de liberar a tu salvador para que él a su vez te pueda dar la salvación a ti. T-21.II:3:1-8
El plan de Dios para tu salvación no se habría podido establecer sin tu voluntad y consentimiento. Tuvo que haber sido aceptado por el Hijo de Dios, pues lo que Dios dispone para él, él no puede sino aceptarlo. T-21.V:5:1-2
Al plan de Dios para tu salvación no le falta nada. T-21.V:6:5
En el hecho de que tú y tu hermano estáis unidos reside vuestra salvación: el regalo del Cielo, no el del miedo. T-21.VI:8:1
Tú eres el salvador de tu hermano. Él es el tuyo. T-21.VI:9:1-2
Son sólo tus pensamientos los que han sido imposibles. No puede ser que la salvación sea imposible. Pero sí es imposible ver a tu salvador como un enemigo y al mismo tiempo reconocerlo. T-22.II:11:1-3
La razón de por sí no es la salvación, pero despeja el camino para la paz y te conduce a un estado mental en el que se te puede conceder la salvación. El pecado es un obstáculo que se alza como un formidable portón -cerrado con candado y sin llave- en medio del camino hacia la paz. T-22.III:3:1-2
No permitas que la forma de sus errores te aleje de aquel cuya santidad es la tuya. No permitas que la visión de su santidad, que te mostraría tu perdón, quede oculta tras lo que ven los ojos del cuerpo. No permitas que la conciencia que tienes de tu hermano se vea obstruida por tu percepción de sus pecados y de su cuerpo. ¿Qué hay en él que quisieras atacar, excepto lo que asocias con su cuerpo, el cual crees que puede pecar? Más allá de sus errores se encuentra su santidad junto con tu salvación. Tú no le diste su santidad, sino que trataste de ver tus pecados en él para salvarte a ti mismo. Sin embargo, su santidad es tu perdón. ¿Cómo ibas a poder salvarte si haces de aquel cuya santidad es tu salvación un pecador? T-22.III:8:1-8
Cualquier error que cometas, el otro ya lo habrá corregido tiernamente por ti. Pues para él tu hermosura es su salvación, y la quiere proteger de cualquier daño. Y cada uno será para el otro su firme defensor contra todo lo que parezca surgir para separaros. T-22.IV:5:1-3
No hay nada a tu alrededor que no forme parte de ti. Contémplalo amorosamente y ve la luz del Cielo en ello. Pues así es como llegarás a comprender todo lo que se te ha dado. El mundo brillará y resplandecerá en amoroso perdón, y todo lo que una vez considerabas pecaminoso será re-interpretado ahora como parte integrante del Cielo. ¡Qué bello es caminar, limpio, redimido y feliz, por un mundo que tanta necesidad tiene de la redención que tu inocencia vierte sobre él!¿Qué otra cosa podría ser más importante para ti? 7Pues he aquí tu salvación y tu libertad. Y éstas tienen que ser absolutas para que las puedas reconocer. T-23.In:6:1-8
¿Qué forma de condena podría ser una bendición? ¿Quién puede incapacitar a su salvador y hallar la salvación? No dejes que la forma que adopta el ataque contra tu hermano te engañe. No puedes intentar herirlo y al mismo tiempo salvarte. ¿Quién puede estar a salvo del ataque atacándose a sí mismo? ¿Cómo iba a importar la forma en que se manifiesta esta locura? T-23.II:17:3-8
La salvación no transige en absoluto. Transigir es aceptar sólo una parte de lo que quieres: tomar sólo un poco y renunciar al resto. La salvación no renuncia a nada. Se les concede a todos enteramente. Si permites que la idea de transigir invada tu pensamiento, se pierde la conciencia del propósito de la salvación porque no se reconoce. Dicho propósito se niega cuando la idea de transigir se ha aceptado, pues es la creencia de que la salvación es imposible. T-23.III:3:1-6
Te dije anteriormente que no te detuvieses a examinar los medios con los que se logra la salvación, ni cómo se alcanza ésta. Pero examina detenidamente si es tu deseo ver a tu hermano libre de pecado. Para todo aquel que se cree especial la respuesta tiene que ser “no”. Un hermano libre de pecado es enemigo de su especialismo, mientras que el pecado, de ser posible, sería su amigo. T-24.IV:4:1-4
En la santidad de tu hermano -el marco perfecto para tu salvación y para la salvación del mundo- se encuentra el radiante recuerdo de Aquel en Quien tu hermano vive y en Quien tú vives junto con él. T-24.VI:6:4
Elige, pues, lo que deseas ver: su cuerpo o su santidad; y lo que elijas será lo que contemplarás. Y serán muchas las ocasiones en las que tendrás que elegir, a lo largo de un tiempo que no parece tener fin, hasta que te decidas en favor de la verdad. Pues la eternidad no se puede recuperar negando una vez más al Cristo en tu hermano. ¿Y dónde se encontraría tu salvación si él sólo fuese un cuerpo? ¿Dónde se encuentra tu paz, sino en su santidad? ¿Y dónde está Dios Mismo, sino en aquella parte de Sí que Él ubicó para siempre en la santidad de tu hermano, a fin de que tú pudieras ver la verdad acerca de ti mismo, expuesta por fin en términos que puedes reconocer y comprender? T-24.VI:7:1-6
Su salvación no supone ningún sacrificio para ti, pues mediante su libertad tú obtienes la tuya. T-25.V:5:1
A cada cual Él le asigna una función especial en la salvación que sólo él puede desempeñar, un papel exclusivamente para él. T-25.VI:4:2
La salvación no es más que un recordatorio de que este mundo no es tu hogar. T-25.VI:6:1
Dios dispuso que el especialismo que Su Hijo eligió para hacerse daño a sí mismo fuese igualmente el medio para su salvación desde el preciso instante en que tomó esa decisión. T-25.VI:6:6
Todo lo que has hecho se puede utilizar, fácil y provechosamente, a favor de la salvación. T-25.VI:7:4
Acéptala dulcemente de la mano de tu hermano, y deja que la salvación se consume perfectamente en ti. T-25.VI:7:9
Sería ciertamente una locura poner la salvación en manos de los dementes. T-25.VII:8:1
La salvación es el renacimiento de la idea de que nadie tiene que perder para que otro gane. Y todo el mundo tiene que ganar, si es que uno solo ha de ganar. T-25.VII:12:1-2
La salvación es Su Voluntad porque tú la compartes con Él. No es sólo para ti, sino para el Ser que es el Hijo de Dios. T-25.VII:13:4-5
¿Dónde se encontraría la justicia de la salvación, si algunos errores fuesen imperdonables y justificasen la venganza en lugar de la curación y el retorno a la paz? T-25.IX:6:9
El propósito de la salvación no puede ser ayudar al Hijo de Dios a que sea más injusto de lo que él ya ha procurado ser. T-25.IX:7:1
Das el milagro que recibes. Y cada uno de ellos se convierte en un ejemplo de la ley en la que se basa la salvación: que si uno solo ha de sanar, se les tiene que hacer justicia a todos. Nadie puede perder y todos tienen que beneficiarse. T-25.IX:10:1-3
La salvación es una zona fronteriza donde los conceptos de lugar y tiempo, así como el de elegir tienen aún significado, si bien se puede ver que son temporales, que están fuera de lugar y que toda elección ya se ha llevado a cabo. T-26.III:3:6
Sólo la percepción necesita salvación. T-26.III:5:1
La salvación, perfecta e íntegra, sólo pide que desees, aunque sea mínimamente, que la verdad sea verdad; que estés dispuesto, aunque no sea del todo, a pasar por alto lo que no existe. T-26.VII:10:1
El Hijo de Dios jamás se podrá contentar con nada que no sea la completa salvación y escape de la culpabilidad, pues, de otro modo, seguirá exigiéndose a sí mismo alguna clase de sacrificio, negando así que todo es suyo, y que no es susceptible de sufrir ninguna clase de pérdida. T-26.VII:14:4-5
En tus manos yace la salvación, para ser ofrecida y recibida como una. T-26.VII:17:6
La salvación eliminaría la brecha que todavía percibes entre vosotros y permitiría que os convirtieseis en uno instantáneamente. T-26.VIII:3:4
¡Cuán santo debes ser tú, que desde ti la Voz de Dios llama amorosamente a tu hermano para que puedas despertar en él la Voz que contesta tu llamada! ¡Y cuán santo debe ser tu hermano cuando en él reside tu propia salvación, junto con su libertad! Por mucho que lo quieras condenar, Dios mora en él. Pero mientras ataques Su hogar elegido y luches con Su huésped, no podrás saber que Dios mora igualmente en ti. Mira a tu hermano con dulzura. Contempla amorosamente a aquel que lleva a Cristo dentro de sí, para que puedas ver su gloria y regocijarte de que el Cielo no esté separado de ti. T-26.IX:1:1-6
Permite ser curado para que de este modo puedas perdonar y ofrecer salvación a tu hermano y a ti. T-27.II:4:7
El secreto de la salvación no es sino éste: que eres tú el que se está haciendo todo esto a sí mismo. No importa cuál sea la forma del ataque, eso sigue siendo verdad. No importa quién desempeñe el papel de enemigo y quién el de agresor, eso sigue siendo verdad. No importa cuál parezca ser la causa de cualquier dolor o sufrimiento que sientas, eso sigue siendo verdad. T-27.VIII:10:1-4
La salvación es un secreto que sólo tú has ocultado de ti mismo. T-27.VIII:12:4
No condenes a tu salvador porque él crea ser un cuerpo. Pues más allá de sus sueños se encuentra su realidad. Pero antes de que él pueda recordar lo que es, tiene que aprender que es un salvador. Y tiene que salvar a todo aquel que quiera ser salvado. Su felicidad depende de que te salve a ti. Pues, ¿quién puede ser un salvador sino aquel que brinda salvación? De este modo aprende que la salvación es algo que él tiene que ofrecer. Pues a menos que se la conceda a otro no sabrá que dispone de ella, ya que dar es la prueba de que se tiene. T-29.III:1:1-8
¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el “sacrificio” que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz. T-29.VI:1:1-5
No puede haber salvación en el sueño tal como lo estás soñando. T-29.IX:4:1
Dios se dirige a ti y te pide que salves al mundo, pues mediante tu propia salvación el mundo sana. T-30.II:5:1
La salvación no reside en que a uno le pidan responder de una manera antinatural que no concuerda con lo que es real. En lugar de ello, la salvación sólo te pide que respondas adecuadamente a lo que no es real, no percibiendo lo que no ha ocurrido. T-30.VI:2:4-5
La salvación descansa en la fe de que es imposible que haya algunas clases de culpabilidad que tú no puedas perdonar. T-30.VI:7:7
Te doy las gracias, Padre, por Tu perfecto Hijo, pues en su gloria veré la mía propia. T-30.VI:9:4
Esta es la visión del salvador: él ve su inocencia en todos los que contempla, y su propia salvación en todas partes. T-31.VII:11:5
Sólo en las relaciones puede encontrarse la salvación. P2-In.4:3
Salvador: mi enemigo es
A todo el que camina por la tierra en aparente soledad se le ha dado un salvador, cuya función especial aquí es liberarlo, para así liberarse él a sí mismo. T20-IV.5:3
Y cada uno encuentra a su salvador cuando está listo para contemplar la faz de Cristo y ver que Éste está libre de pecado. T20-IV.5:6
Verás tu valía a través de los ojos de tu hermano, y cada uno será liberado cuando vea a su salvador en el lugar donde antes pensó que había un agresor. T22-VI.8
Los que descubren que su salvador ya no es su enemigo experimentan un sobresalto. T29-I.8
Sanador
T5.I.4 El Espíritu Santo es la única parte de la Santísima Trinidad que tiene una función simbólica. 2Se le ha llamado el Sanador, el Consolador y el Guía.
T2.V.4 El sanador que confía en su propio estado de preparación pone en peligro su entendimiento. 2Estás perfectamente a salvo siempre que no te preocupes en absoluto por tu estado de preparación, pero mantengas firme confianza en el mío. 3Si tus inclinaciones a obrar milagros no están funcionando debidamente, es siempre porque el miedo se ha infiltrado en tu mentalidad recta y la ha invertido. 4Toda forma de mentalidad-no-recta es el resultado de negarte a aceptar la Expiación para ti mismo.
T5-VII.2 A menos que el sanador se cure a sí mismo, no podrá creer que no hay grados de dificultad en los milagros.
T7.V.4 La curación tan sólo fortalece. 2La magia siempre procura debilitar. 3La curación no percibe nada en el sanador que todos los demás no compartan con él. 4La magia ve siempre algo “especial” en el sanador, que él cree que puede ofrecer como regalo a aquellos que no lo tienen. 5Puede que dicho sanador crea que ese regalo procede de Dios, pero resulta evidente que no entiende a Dios si cree tener algo que los demás no tienen.
T7.V.5 El Espíritu Santo no actúa al azar, y toda curación que procede de Él es siempre eficaz. 2A menos que el sanador cure siempre por mediación Suya los resultados variarán. 3Sin embargo, la curación en sí es consistente, puesto que sólo la consistencia está libre de conflicto, y sólo los que están libres de conflicto son íntegros. 4Cuando el sanador admite que hay excepciones, y que unas veces puede curar y otras no, está obviamente aceptando la inconsistencia. 5Está, por lo tanto, en conflicto, y eso es lo que está enseñando. 6¿Sería posible que lo que es de Dios no fuese para todos y para siempre? 7El amor es incapaz de hacer excepciones. 8Sólo si hay miedo parece tener sentido la idea de las excepciones. 9Las excepciones son amedrentadoras porque las engendra el miedo. 10La expresión “sanador temeroso” es una contradicción intrínseca y es, por lo tanto, un concepto que sólo para una mente en conflicto podría tener sentido.
T13.VIII.1 Toda curación es una liberación del pasado. Por eso es por lo que el Espíritu Santo es el único Sanador.
T28.IV.10 Lo único que requiere el Sanador del Hijo de Dios es que estés dispuesto a abandonar todas las ilusiones. Él sembrará los milagros de curación allí donde antes se encontraban las semillas de la enfermedad.
P3.III.5 Se ha dicho correctamente que a aquel que tiene se le dará. 2Porque tiene, puede dar. 3Y porque da, se le dará. 4Esta es la ley de Dios, y no la del mundo. 5Así ocurre también con los sanadores de Dios. 6Dan porque han oído Su Palabra y la han comprendido. 7Todo lo que necesitan se les habrá dado de esta manera. 8Pero perderán esta comprensión a menos que recuerden que todo lo que tienen procede únicamente de Dios.
P3.III.8 Médico, sanador, terapeuta, sánate a ti mismo. 2Muchos llegarán a ti portando el regalo de la sanación, si así lo eliges. 3El Espíritu Santo nunca rehúsa una invitación a entrar y morar contigo. 4Te dará infinitas oportunidades de abrir la puerta de tu salvación, pues tal es Su función. 5También te dirá exactamente cuál es tu función en cada circunstancia y en todo momento. 6Quien quiera que Él te envíe llegará a ti, ofreciendo la mano a su Amigo.
O3.IV.1 ¡Qué santos son los que se han sanado! 2Pues en su visión sus hermanos comparten su sanación y su amor. 3Portadores de la paz -la voz del Espíritu Santo, a través de quienes Él habla a favor de Dios, Cuya Voz Él es- tales son los sanadores de Dios. 4Ellos sólo hablan en nombre de Él y nunca por ellos mismos. 5No tienen más regalos que los que reciben de Dios. 6Y éstos los comparten porque saben que esta es Su Voluntad. 7No son especiales. 8Son santos.
O3.IV.2 La sanación es una bendición. Es la meta de todos los verdaderos sanadores, a quienes el Cristo ha enseñado a ver Su semejanza y a enseñar como Él. Al ver nuestra semejanza en nuestros pacientes, sólo entonces podremos unirnos a ellos. Y nuestra semejanza no es sino la aceptación de que “su conflicto es nuestro conflicto”.
Sanador no sanado
T5.VII.2 Han sido muchos los sanadores que no se curaron a sí mismos. 2No movieron montañas con su fe porque su fe no era absoluta.
T7.V.1 El sanador que no se ha curado obviamente no entiende su propia vocación.
T7.V.7 El sanador que no ha sanado desea la gratitud de sus hermanos, pero él no les está agradecido. 2Ello se debe a que cree que les está dando algo y que no está recibiendo algo igualmente deseable a cambio. 3Lo que enseña se ve limitado por lo poco que está aprendiendo. 4Su lección de curación se ve limitada por su propia ingratitud, que es una lección de enfermedad.
P2.VII.7 El sanador no sanado no puede evitar sentir miedo de sus pacientes.
T9-V. El sanador no sanado
1. El plan de perdón del ego se utiliza mucho más que el de Dios. 2Esto se debe a que lo ponen en práctica sanadores que no han sanado, y pertenece, por lo tanto, al ámbito del ego. 3Consideremos ahora con más detenimiento al sanador no sanado. 4Por definición, está tratando de dar lo que no ha recibido. 5Si un sanador no sanado es un teólogo, por ejemplo, puede que parta de la premisa: “Soy un miserable pecador, y eso es lo que eres tú también”. 6Si es un psicoterapeuta, es más probable que parta de la creencia igualmente absurda de que el ataque es real tanto para él como para su paciente, aunque eso es algo que a ninguno de los dos debiera importar.
2. He dicho repetidamente que las creencias del ego no se pueden compartir, y ésa es la razón de que sean irreales. 2¿Cómo puede ser, entonces, que “ponerlas al descubierto” las haga cobrar realidad? 3Todo sanador que busca la verdad en fantasías aún no ha sanado, pues no sabe dónde buscarla y, por lo tanto, no dispone de la solución al problema de cómo sanar.
3. La única ventaja de traer las pesadillas a la conciencia es poder mostrar que no son reales y que su contenido no significa nada. 2El sanador no sanado no puede hacer eso porque no lo cree. 3Todos los sanadores no sanados siguen de una u otra forma el plan de perdón del ego. 4Si son teólogos probablemente se condenan a sí mismos, enseñan a condenar y propugnan una solución temible. 5Al proyectar la condenación sobre Dios, hacen que Éste parezca vengativo y temen Su justo castigo. 6Lo único que han hecho ha sido identificarse con el ego, y al percibir lo que éste hace, se condenan a sí mismos debido a esta confusión de identidad. 7Es comprensible que muchos se hayan rebelado contra este concepto, pero rebelarse contra él indica que aún siguen creyendo en él.
4. Algunas de las modalidades más recientes del plan del ego son tan inútiles como las más antiguas, pues la forma en que se manifiestan es irrelevante y el contenido sigue siendo el mismo. 2En una de estas nuevas modalidades, por ejemplo, un psicoterapeuta puede interpretar los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla, y luego valerse de ellos para probar que la pesadilla es real. 3Habiéndole otorgado realidad, intenta entonces desvanecer sus efectos menospreciando la importancia del soñador. 4Éste sería un enfoque curativo siempre que también se considerase al soñador como irreal. 5Mas si se equipara al soñador con la mente, se niega el poder correctivo de que goza la mente a través del Espíritu Santo. 6Esto es una contradicción, incluso desde la perspectiva del ego, contradicción que a éste, aun en su confusión, por lo general no se le escapa.
5. Si la manera de contrarrestar el miedo es reduciendo la importancia de la mente, ¿de qué manera puede esto fortalecer al ego? 2Tales obvias incongruencias explican por qué nadie ha sido capaz todavía de explicar lo que ocurre realmente en la psicoterapia. 3En realidad no ocurre nada. 4Nada real le ha sucedido al sanador no sanado, y éste no puede sino aprender de lo que él mismo enseña. 5Su ego siempre tratará de sacar provecho de la situación. 6El sanador no sanado no sabe, por lo tanto, cómo dar, y, consecuentemente, no puede compartir. 7No puede corregir porque no está actuando de forma que facilite la corrección. 8Cree que es a él a quien corresponde enseñarle al paciente lo que es real, a pesar de que él mismo no lo sabe.
6. ¿Qué se debe hacer entonces? 2Cuando Dios dijo: “Que haya luz”, hubo luz. 3¿Puedes acaso encontrar luz analizando la oscuridad, tal como hace el psicoterapeuta, o reconociendo la oscuridad en ti mismo -tal como hace el teólogo- y buscando una luz distante que la disipe al mismo tiempo que enfatizas lo lejos que está? 4La curación no es un misterio. 5Nada puede cambiar a menos que se entienda, ya que la luz es entendimiento. 6Un “miserable pecador” no puede curar sin la ayuda de la magia, ni tampoco puede una “mente insignificante” apreciarse a sí misma sin esa misma clase de ayuda.
7. Ambas formas del enfoque del ego te llevarán forzosamente a un callejón sin salida, la típica “situación imposible” a la que el ego siempre conduce. 2Tal vez sea una ayuda para alguien el que se le indique hacia dónde se está encaminando, pero de poco le sirve si no se le ayuda además a cambiar de rumbo. 3El sanador no sanado no puede hacer eso por él, puesto que no lo puede hacer para sí mismo. 4La única aportación significativa que el sanador puede hacer es presentarle un ejemplo de alguien a quien se le cambió de rumbo y que ya no cree en pesadillas de ninguna clase. 5La luz en su mente, por lo tanto, responderá al que pregunta, que tiene que decidir con Dios que sí hay luz porque la ve. 6Y mediante este reconocimiento el sanador sabe que la luz está ahí. 7Así es como la percepción finalmente se transforma en conocimiento. 8El obrador de milagros comienza percibiendo luz, y transforma su percepción en certeza al extender continuamente la luz y al aceptar el reconocimiento que ésta le ofrece. 9Los efectos de la luz le confirman que ésta está ahí.
8. Un terapeuta no cura, sino que deja que la curación ocurra espontáneamente. 2Puede señalar la oscuridad, pero no puede traer luz por su cuenta, pues la luz no es de él. 3No obstante, al ser para él, tiene que ser también para su paciente. 4El Espíritu Santo es el único Terapeuta. 5Él hace que la curación sea evidente en cualquier situación en la que Él es el Guía. 6Lo único que puedes hacer es dejar que Él desempeñe Su función. 7Él no necesita ayuda para llevarla a cabo. 8Te dirá exactamente lo que tienes que hacer para ayudar a todo aquel que Él te envíe en busca de ayuda, y le hablará a través de ti si tú no interfieres. 9Recuerda que eres tú el que elige el guía que ha de prestar la ayuda, y que una elección equivocada no constituirá ninguna ayuda. 10Pero recuerda asimismo que la elección correcta sí lo será. 11Confía en Él, pues ayudar es Su función, y Él es de Dios. 12A medida que despiertes otras mentes al Espíritu Santo a través de Él, y no a través de ti, te darás cuenta de que no estás obedeciendo las leyes de este mundo. 13Sólo las leyes que estás obedeciendo dan resultado. 14“Lo bueno es lo que da resultado” es una afirmación acertada, pero incompleta. 15Sólo lo bueno puede dar resultado. 16Nada más puede hacerlo.
9. Este curso ofrece un marco de enseñanza muy claro y muy simple, y te provee de un Guía que te dice lo que debes hacer. 2Si le obedeces, verás que lo que Él te dice es lo que da resultado. 3Los resultados que se derivan de seguir Su dirección son más convincentes que Sus palabras. 4Te demostrarán que las palabras son ciertas. 5Siguiendo al Guía adecuado, aprenderás la más simple de todas las lecciones:
6Por sus frutos los conoceréis, y ellos se conocerán así mismos.
P3.II.3 El sanador no sanado puede ser arrogante, egoísta , indiferente, e incluso deshonesto. 3Puede no tener interés en lo que respecta a la sanación como su objetivo principal. 4Pero algo le sucedió, no importa cuán pequeño pudo haber sido, cuando eligió ser un sanador, sin importar la dirección equivocada que puede haber escogido. 5Ese “algo” es suficiente. 6Tarde o temprano ese algo surgirá y crecerá: un paciente tocará su corazón, y el terapeuta silenciosamente le pedirá ayuda. 7Ha encontrado un terapeuta para sí mismo. 8Le ha pedido al Espíritu Santo que entre en la relación y que la sane. 9Ha aceptado la Expiación para sí mismo.
P3.III.2 Sólo un sanador no sanado intentaría sanar por dinero, y no tendrá éxito en la medida en que lo considere de valor. 2Ni encontrará su sanación en el proceso. 3Habrá algunos a quienes el Espíritu Santo les pida algún pago para Su propósito. 4Habrá otros a quienes no se lo pida. 5No debe ser el terapeuta el que tome estas decisiones. 6Hay una diferencia entre pago y costo. 7Dar dinero donde el plan de Dios lo asigna no tiene costo. 8Retenerlo de donde corresponde por derecho tiene enorme costo. 9El terapeuta que lo hace pierde el nombre de sanador, pues nunca podría entender lo que es la sanación.10No puede darla, y por ende, no puede tenerla.
Sanar y curar
Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar. T2-V.A.18
El Espíritu Santo te enseña a usar el cuerpo sólo como un medio de comunicación entre tus hermanos y tú, de modo que Él pueda enseñar Su mensaje a través de ti. 2Esto los curará y, por lo tanto, te curará a ti. T8-VIII.9
Curar, por lo tanto, se convierte en una lección de entendimiento, y cuanto más la practicas mejor maestro y alumno te vuelves. T11-II.2
Santificación de la noche
El Espíritu Santo, no obstante, aprovecha también el tiempo que pasas durmiendo, y puede, si se lo permites, utilizar los sueños que tienes mientras duermes para ayudarte a despertar. T8-IX.3:8
La manera en que te despiertas indica cómo usaste el tiempo que pasaste durmiendo. ¿A quién se lo ofreciste? ¿Bajo qué maestro lo pusiste? Siempre que te despiertas desanimado es que no se lo ofreciste al Espíritu Santo. Sólo cuando te despiertas feliz utilizaste el tiempo que pasaste durmiendo en armonía con Su propósito. T8-IX.4:1-5
Santificación del día
Dedica un rato lo antes posible después de despertarte. M16.4:7
La cantidad de tiempo que dedique a ello no es lo más importante. Uno puede fácilmente pasarse una hora sentado inmóvil con los ojos cerrados y no lograr nada. O bien puede, con igual facilidad, dedicarle a Dios sólo un instante, y en ese instante unirse a Él completamente. M16.4:6
Santificación de las relaciones
Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes, o bien te encuentras a ti mismo, o bien te pierdes a ti mismo. T8-III.4:1-5
Santo: de los lugares de la tierra
El más santo de todos los lugares de la tierra es aquel donde un viejo odio se ha convertido en un amor presente. T26-IX.6
Semejante
Todo lo que Dios creó es semejante a Él. T2-I.2:3
La afirmación “Dios creó al hombre a imagen y semejanza propia” necesita ser reinterpretada. “Imagen” puede entenderse como “pensamiento”, y “semejanza” como “de una calidad semejante.” Dios efectivamente creó al espíritu en Su Propio Pensamiento y de una calidad semejante a la Suya Propia. T3-V.7:1-3
Tu mente, que es semejante a la de Dios, jamás puede ser profanada. T6-III.1:6
El Reino de Dios incluye a todos Sus Hijos y a los hijos de éstos, que son tan semejantes a los Hijos como éstos son semejantes al Padre. T7-XI.7:10
Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. Tal como pienses de él, así pensarás de ti mismo. Nunca te olvides de esto, pues en tus semejantes, o bien te encuentras a ti mismo, o bien te pierdes a ti mismo. Cada vez que dos Hijos de Dios se encuentran, se les proporciona una nueva oportunidad para salvarse. No dejes de darle la salvación a nadie, para que así la puedas recibir tú. Yo estoy siempre contigo, en memoria tuya. T8-III.4:1-8
La voluntad indivisa de la Filiación -la Voluntad de Dios- es el creador perfecto, por ser completamente semejante a Dios. T8-V.2:1
Sin los valores del pasado, verías que todos ellos son iguales y semejantes a ti, y que no hay separación alguna entre ellos y tú. T15-V.8:3-4
Las creaciones del Hijo son semejantes a las de su Padre. T21-II.12:1
Cristo acude a lo que es semejante a Él; a lo que es lo mismo, no a lo que es diferente. T22-I.11:1
Tu hermano es tu amigo porque su Padre lo creó semejante a ti. No hay diferencia alguna entre vosotros. Se te ha dado tu hermano para que el amor se pueda extender, no para que se lo niegues. Lo que no das, lo pierdes. T24-I.7:1-4
Eres tan semejante a Dios como Dios lo es a Sí Mismo. T24-II.10:3
Ningún deseo puede interponerse entre un hermano y lo que es semejante a él. T26-VII.19:8
No hemos perdido el conocimiento que Dios nos dio cuando nos creó semejantes a Él. L-139.11:4
Con semejante ayuda a nuestro lado, ¿cómo íbamos a poder fracasar hoy cuando pedimos que se nos conceda la paz de Dios? L-185.14:2
Somos en verdad santos porque nuestra Fuente no conoce el pecado. Y nosotros que somos Sus Hijos, somos semejantes los unos a los otros, y semejantes a Él. L-260.2:2-3
¿Puedo acaso imponerle límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor? L-280.1:6
El espíritu es el Pensamiento de Dios que Él creó semejante a Sí Mismo. C-1.1:3
Separación
Antes de la “separación”, que es lo que significa la “caída”, no se carecía de nada. No había necesidades de ninguna clase. Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. Actúas de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres. T.1:VI:1:6-10
Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. T.1:VI:2:2
El jardín del Edén -la condición que existía antes de la separación- era un estado mental en el que no se necesitaba nada. T.2:I:3:1
Los que creen en la separación tienen un miedo básico a las represalias y al abandono. T.6:V:B:1:1 En este sentido la separación es un “desvío hacia el miedo”. T.2:I:2:2
La separación se supera mediante la unión. T.8:IV:5:4 Pues la separación no es otra cosa que la negación de la unión. T.12:I:10:6
La comunicación pone fin a la separación. El ataque la fomenta. T.8:VII:4:1-2
La separación no es más que la creencia de que es diferente. T.9:I:7:9
La separación fue el descenso desde la grandeza a la pequeñez. T.10:IV:8:5
El mundo que percibes es un mundo de separación. T.12:III:9:1
Este mundo es el símbolo del castigo, y todas las leyes que parecen regirlo son las leyes de la muerte. Los niños vienen al mundo con dolor y a través del dolor. Su crecimiento va acompañado de sufrimiento y muy pronto aprenden lo que son las penas, la separación y la muerte. Sus mentes parecen estar atrapadas en sus cerebros, y sus fuerzas parecen decaer cuando sus cuerpos se lastiman. Parecen amar, sin embargo, abandonan y son abandonados. Parecen perder aquello que aman, la cual es quizá la más descabellada de todas las creencias. Y sus cuerpos se marchitan, exhalan el último suspiro, se les da sepultura y dejan de existir. Ni uno solo de ellos ha podido dejar de creer que Dios es cruel. T.13:In:4-11
La separación es la fuente de la culpabilidad. Estar solo es ser culpable. T15-V:2:5-6
Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecerte la salvación, es creer que la separación es la salvación. T.15:V:3:3
Sin los valores del pasado, todos son iguales y semejantes a ti, y no hay separación alguna entre ellos y tú. T.15:V:8:3-4
La unión de los cuerpos se convierte en la forma de mantener la separación de las mentes. Pues los cuerpos son incapaces de perdonar. Sólo pueden hacer lo que la mente les ordena. T.15:VII:11:6-8
La separación no es más que la decisión de no conocerte a ti mismo. Todo este sistema de pensamiento es una experiencia de aprendizaje cuidadosamente urdida, diseñada para apartarte de la verdad y conducirte a las fantasías. T.16:V:15:3-4
La idea de la separación dio lugar al cuerpo y permanece conectada a él, haciendo que éste enferme debido a la identificación de la mente con él. T-19.I:7:7
Al separarte de tu hermano, empezó el primer ataque contra ti mismo. T27-VII.6
Separado
Tú no puedes comprenderte a ti mismo separado de los demás (T.5:III:8:1).
¿Podrías estar en paz estando separado de tu identidad? (T.8:V:1:1).
Nuestra función es colaborar juntos porque separados el uno del otro no podemos funcionar en absoluto (T.8:VI:8:4).
Vuestras mentes no están separadas (T.10:III:2:5).
No puedes negar parte de ti mismo porque el resto parecerá estar separado de ti (T.11:II:3:2).
En ti no hay separación, y no hay sustituto que pueda mantenerte separado de tu hermano (T.18:I:10:1).
Lo que es lo mismo no puede ser diferente, y lo que es uno no puede tener partes separadas (T.25:I:7:7).
Lo que no está separado tiene que estar unido. Y lo que está unido no puede estar separado (T.28:VII:2:9-10).
Servir a dos amos
T1-V.5 La mente puede elegir a quién desea servir. El único límite en su elección es que no puede servir a dos amos.
T8-I.6 No puedes aprender simultáneamente de dos maestros que están en completo desacuerdo con respecto a todo. Su plan de estudios conjunto constituye una tarea de aprendizaje imposible. Te están enseñando cosas completamente diferentes de forma completamente diferente, lo cual sería posible si no fuera porque las enseñanzas de ambos son acerca de ti. Ninguno de ellos puede alterar tu realidad, pero si los escuchas a los dos, tu mente estará dividida con respecto a lo que es tu realidad.
T17-I.1:4-6 No puedes serle fiel a dos amos que te piden cosas contradictorias. Lo que usas en beneficio de las fantasías, se lo niegas a la verdad. Mas lo que le entregas a la verdad para que ésta lo use en tu beneficio, se encuentra a salvo de las fantasías.
T19-IV.A.i.11:3 La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes.
T19-IV.A.i.11:3 A los mensajeros del miedo se les adiestra mediante el terror, y tiemblan cuando su amo los llama para que le sirvan.
Tomás 47 Una persona no puede montar dos caballos ni doblar dos arcos. Y un sirviente no puede servir a dos amos, o ese sirviente honrará al uno y ofenderá al otro. Nadie bebe vino añejo e inmediatamente quiere beber vino joven. El vino joven no se vierte en odres viejos, o pueden romperse, y el vino envejecido no se vierte en odres nuevos o puede echarse a perder. Un parche viejo no se cose en una prenda nueva, ya que crearía una rasgadura.
Le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a Él sólo servirás. Mateo 4:8-10
FRASES RELACIONADAS
T7-VI.9 Tu mente está dividiendo su lealtad entre dos reinos, y tú no te has comprometido completamente con ninguno de ellos.
T8-V.5 Me has elegido a mí de compañero en vez de al ego. No trates de aferrarte a ambos, pues si lo haces estarás tratando de ir en direcciones contrarias y te perderás.
T8-VIII.2 El cuerpo existe en un mundo que parece tener dos voces que luchan por su posesión. En este percibido cuadro se considera al cuerpo como capaz de alternar su lealtad de una a otra, haciendo que los conceptos de salud y enfermedad tengan sentido.
T21-III.3:5-7 Es imposible tener fe en dos orientaciones opuestas. La fe que depositas en el pecado se la quitas a la santidad. Y lo que le ofreces a la santidad se lo has quitado al pecado.
Mateo 4:8-10 Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás.
Simultaneamente
T1-I.16 Los milagros son recursos de enseñanza para demostrar que dar es tan bienaventurado como recibir. 2Aumentan la fortaleza del que da y simultáneamente le dan fortaleza al que recibe.
T1-I.18 El milagro es un servicio. 2Es el máximo servicio que le puedes prestar a otro. 3Es una manera de amar al prójimo como a ti mismo, 4en la que reconoces simultáneamente tu propia valía y la de él.
T2-II.7:8 El milagro convierte la defensa de la Expiación en tu verdadera protección, y, a medida que adquieres más y más seguridad, asumes tu talento natural de proteger a otros, reconociéndote simultáneamente como Hijo y como hermano.
T3-II.6:5-7 Cuando percibes correctamente cancelas tus percepciones falsas y las de los demás simultáneamente. 6Puesto que los ves tal como son, les ofreces tu aceptación de su verdad para que ellos puedan aceptarla en sí mismos. 7Ésta es la curación que el milagro produce.
T5-I.5:2 El Espíritu Santo comenzó a existir como medió de protección al producirse la separación, lo cual inspiró simultáneamente el principio de la Expiación.
T5-II.3:1 Tanto la separación como el principio que gobierna la Expiación dieron comienzo simultáneamente.
T5-VI.2:6-7 Dios te ofrece a cambio la continuidad de la eternidad. 7Cuando te decidas a hacer este intercambio, reemplazarás simultáneamente la culpabilidad por la dicha, la crueldad por el amor y el dolor por la paz.
T5-VI.3:5 Ambas voces hablan simultáneamente en favor de diferentes interpretaciones de una misma cosa, o casi simultáneamente, pues el ego siempre habla primero.
T7-IV.6:6-8 Dios te ha dado un regalo que simultáneamente tienes y eres. 7Cuando no lo usas, te olvidas de que lo tienes. 8Al no recordarlo, no sabes lo que eres.
T8-I.5:4-7 Un plan de estudios que tenga sentido no debe ser inconsistente. 5Si lo planean dos maestros que creen en ideas diametralmente opuestas, no puede ser un plan integrado. 6Si esos dos maestros lo ponen en práctica simultáneamente, cada uno de ellos no hará sino ser un obstáculo para el otro. 7Esto da lugar a fluctuaciones, pero no a un auténtico cambio.
T8-VII.12:1-2 Comunicar es unir y atacar es separar. 2¿Cómo ibas a poder hacer ambas cosas simultáneamente utilizando el mismo medio y no sufrir por ello?
T9-VI.6:4 En el tiempo, dar ocurre primero, pero en la eternidad, donde no pueden estar separados, dar y recibir ocurren simultáneamente.
T10-I.4:1 Recordarás todo en el instante en que lo desees de todo corazón, pues si desear de todo corazón es crear, tu voluntad habrá dispuesto el fin de la separación, y simultáneamente le habrás devuelto tu mente a tu Creador y a tus creaciones.
T13-VI.6:4 El presente se extiende a todos los aspectos de la Filiación simultáneamente, permitiendo de este modo que todos puedan extenderse hasta los demás.
T14-X.4:1 Tal vez te hayas dado cuenta de que tus pensamientos no compiten entre sí, y de que, aunque estén en conflicto entre sí, pueden ocurrir simultáneamente y con gran profusión.
T21-V.9:1-2 La parte de la mente donde reside la razón se consagró, de acuerdo con tu voluntad en unión con la de tu Padre, al deshacimiento de la demencia. 2Ahí el propósito del Espíritu Santo se aceptó y consumó simultáneamente.
T24-1.4:2-4 Lo que es diferente, sin embargo, exige juicios, y éstos tienen que proceder de alguien que es “mejor”, alguien incapaz de ser como aquel a quien condena, alguien “superior” a él, y en comparación, inocente. 3Y así, el deseo de ser especial se convierte simultáneamente en un medio y en un fin. 4Pues ser especial no sólo separa, sino que también sirve como base desde la que el ataque contra los que parecen ser “inferiores”, es “natural” y “justo”.
T27-IV.4:3 Una pregunta que se compone de dos partes, pregunta y responde simultáneamente, y ambas cosas dan testimonio de lo mismo aunque en forma diferente.
T31-VII.4:1-2 Vives en ese mundo tanto como en éste, 2pues los dos son conceptos de ti mismo que se pueden intercambiar, pero que jamás pueden albergarse simultáneamente.
LpI-54.1:6-8 Mis pensamientos no pueden ser simultáneamente verdaderos y falsos. 7Tienen que ser lo uno o lo otro. 8Lo que veo me muestra si son verdaderos o falsos.
LpI-108.4:1-2 Ahí dar y recibir se ven como diferentes aspectos de un mismo Pensamiento, cuya verdad no depende de cuál de esos dos aspectos se vea primero, ni de cuál parezca estar en segundo lugar. 2Ahí se entiende que ambos ocurren simultáneamente, para que el Pensamiento conserve su integridad.
M2-2.2-4 La Expiación corrige las ilusiones, no lo que es verdad. 3Corrige, por lo tanto, lo que nunca existió. 4Lo que es más, el plan para esa corrección se estableció y se completó simultáneamente, puesto que la Voluntad de Dios es algo completamente ajeno al tiempo.
M3-5.1-3 El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. 2En estas situaciones de enseñanza-aprendizaje se le provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender: 3Por lo general no hay muchas relaciones de este tipo, ya que su existencia implica que las personas en cuestión han alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza es perfecto.
P2-IV.3:1-2 El descenso al infierno sigue paso a paso un curso inevitable, una vez se ha tomado la decisión de que la culpa es real. 2La enfermedad y la muerte y la miseria acechan ahora la tierra en inexorables vaivenes, algunas veces simultáneamente y otras en siniestra sucesión.
Situación imposible
Cuando te pones a ti mismo en una situación imposible crees que lo imposible es posible. T6-IV.8
En una situación imposible puedes desarrollar tus capacidades hasta el punto en que ellas mismas te pueden liberar de tal situación. T6-IV.9
Te encuentras en una situación imposible únicamente porque crees que es posible estar en una situación así. T6-IV.10
Soledad
He venido como una luz a un mundo que en verdad se ruega todo a sí mismo. Hace eso simplemente al disociarse de todo. Dicho mundo es, por lo tanto, una ilusión de aislamiento que se mantiene vigente por miedo a la misma soledad que es su ilusión: Os dije que estaría con vosotros siempre, incluso hasta el fin del mundo. Por eso es por lo que soy la luz del mundo: Si estoy contigo en la soledad del mundo, la soledad desaparece. No puedes mantener la ilusión de soledad si no estás solo. T.8:IV:2:1-7
“Singularizar” es “aislar” y, por lo tanto, causar soledad. T.13:III:12:1
El sufrimiento y el sacrificio son los regalos con los que el ego “bendice” toda unión. Y aquellos que se unen ante su altar aceptan el sufrimiento y el sacrificio como precio de su unión. En sus iracundas alianzas, nacidas del miedo a la soledad, aunque dedicadas a la perpetuación de la misma, cada cual busca aliviar su culpabilidad haciendo que el otro se sienta más culpable. Pues cada uno cree que eso mitiga su propia culpabilidad. T.15:VII:9:1-4
La ilusión de que el cuerpo goza de autonomía y de que es capaz de superar la soledad es tan sólo una estratagema del ego para establecer su propia autonomía. Mientras creas que estar con otro cuerpo es tener compañía, te verás obligado a tratar de reducir a tu hermano a su cuerpo, y a confinarlo allí mediante la culpabilidad. Y te sentirás a salvo en la culpabilidad y en peligro cuando te comunicas. Pues el ego siempre enseña que la soledad se supera mediante la culpabilidad, y que la comunicación es la causa de la soledad. Y a pesar de la evidente demencia de esta lección, son muchos los que la han aprendido. T.15:VII:12:1-5
¿Quién tiene necesidad del pecado? Únicamente los que deambulan por su cuenta y en soledad, creyendo que sus hermanos son diferentes de ellos. T.22:In:2:1-2
No vivas tu mísera vida en soledad, con una ilusión como tu único amigo. T.26:VI:2:1
De los juicios se deriva toda soledad y sensación de pérdida; el paso del tiempo y el creciente desaliento; la desesperación enfermiza y el miedo a la muerte. M.10:6:6
Sueños
T2-I.3:5-7 Lo que se ve en sueños parece ser muy real. Lo que es más, en la Biblia se menciona que sobre Adán se abatió un sueño profundo, mas no se hace referencia en ninguna parte a que haya despertado. El mundo no ha experimentado todavía ningún despertar o renacimiento completo.
T2-I.4:5-9 Sólo después del sueño profundo que se abatió sobre Adán pudo éste experimentar pesadillas. Si de repente se enciende una luz cuando alguien está teniendo un sueño aterrador, puede que inicialmente interprete la luz como parte de su sueño y tenga miedo de ella. Sin embargo, cuando despierte, la percibirá correctamente como su liberación del sueño, al que dejará entonces de atribuir realidad. Esta liberación no se basa en ilusiones. El conocimiento que ilumina no sólo te libera, sino que también te muestra claramente que eres libre.
T6-IV.6:7 Cuando despiertes, verás la verdad a tu alrededor y dentro de ti, y ya no creerás en los sueños porque éstos dejarán de ser reales para ti.
T6-V.2:1-5 ¿Qué podría despertar más dulcemente a un niño que una tierna voz que no lo asusta sino que simplemente le recuerda que la noche ya pasó y que la luz ha llegado? No se le dice que las pesadillas que lo estaban aterrorizando tanto no eran reales, pues los niños creen en la magia. Simplemente se le asegura que ahora está a salvo. Más tarde se le enseña a distinguir la diferencia entre estar dormido y estar despierto, para que entienda que no tiene que tener miedo de los sueños. Y así, cuando vuelva a tener pesadillas, él mismo invocará la luz para desvanecerlas.
T6-V.A:1:1 Cuando tu cuerpo, tu ego y tus sueños hayan desaparecido, sabrás que eres eterno.
T8-IX.3:2-3 Toda clase de enfermedad, e incluso la muerte, son expresiones físicas del miedo a despertar. Son intentos de reforzar el sueño debido al miedo a despertar.
T8-IX.3:5 “Descansa en paz” es una bendición para los vivos, no para los muertos, ya que el descanso procede de despertar, no de dormir.
T8-IX.3:6 Dormir es aislarse; despertar, unirse.
T10-I.2:3 Reconoces por experiencia propia que lo que ves en sueños lo consideras real mientras duermes. Mas en el instante que despiertas te das cuenta de que todo lo que parecía ocurrir en el sueño en realidad no había ocurrido. Esto no te parece extraño, si bien todas las leyes de aquello a lo que despiertas fueron violadas mientras dormías. ¿No será que simplemente pasaste de un sueño a otro sin haber despertado realmente?
T11-VI.8:4 Lo que ves en sueños no es la realidad.
T13-V.8:2-3 En la oscuridad no puedes ver. Mas en la oscuridad -el mundo privado que habitas cuando duermes- ves en sueños a pesar de que tus ojos están cerrados.
T13-VI.12:4-7 Cuando duermes estás solo, y tu conciencia se limita a ti. Por eso es por lo que tienes pesadillas. Tus sueños son sueños de soledad porque tienes los ojos cerrados. No ves a tus hermanos, y en la oscuridad no puedes ver la luz que les diste.
T17-I.1:3 El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado.
T17-I.1:6 Es imposible convencer al que sueña de que esto es así, pues los sueños son lo que son debido a la ilusión de que son reales.
T18-II.1:1-4 ¿No es acaso cierto que de los sueños surge un mundo que parece muy real? Más examina lo que es ese mundo. Obviamente no es el mundo que viste antes de irte a dormir. Es más bien una distorsión de él, urdida exclusivamente en torno a lo que tú hubieses preferido que ocurriese.
T18-II.2:1 Los sueños son caóticos porque están regidos por tus deseos conflictivos, y así, lo que es verdad les trae sin cuidado.
T18-II.2:3 Al despertar no los tomas en serio, pues el hecho de que la realidad se viola tan radicalmente en ellos resulta evidente.
T18-II.3:4 En los sueños eres tú quien determina todo.
T18-II.4:1-2 Los sueños son desahogos emocionales en un nivel de la percepción en los que literalmente profieres a gritos: ¡quiero que las cosas sean así! Y aparentemente lo consigues.
T18-II.5:1 Los sueños te muestran que tienes el poder de construir un mundo a tu gusto, y que por el hecho de desearlo lo ves.
T18-II.5:5-6 Los personajes del sueño y sus acciones parecen dar lugar al sueño. No te das cuenta de que eres tú el que los hace actuar por ti.
T18-II.5:12-14 Estás soñando continuamente. Lo único que es diferente entre los sueños que tienes cuando duermes y los que tienes cuando estás despierto es la forma que adoptan, y eso es todo. Su contenido es el mismo.
T18-II.5:16 En los sueños que tienes mientras estás despierto, la relación especial ocupa un lugar especial. Es el medio con el que tratas de que los sueños que tienes mientras duermes se hagan realidad. De esto no puedes escapar. Y mientras le otorgues más valor a estar dormido que a estar despierto, no querrás despertar.
T18-II.5:20 Mientras le otorgues más valor a estar dormido que a estar despierto, no querrás despertar.
T18-II.9:5 Los sueños que tienes cuando estás dormido y los que tienes cuando estás despierto, son una representación de los deseos que albergas en tu mente.
T18-V.4:1-3 Los sueños felices se vuelven reales, no porque sean sueños, sino únicamente porque son felices. Por lo tanto, no pueden sino ser amorosos. Su mensaje es: “Hágase Su Voluntad”, y no: “Quiero que sea de otra manera!”.
T18-V.5:1 No es un sueño amar a tu hermano como a ti mismo.
T21-VII.3:6 Los que son fuertes son incapaces de traicionar porque no tiene necesidad de tener sueños de poder ni de exteriorizarlos.
T21-VII.3:10-13 Los sueños son completamente irracionales. En ellos, una flor se puede convertir en una lanza envenenada, un niño en un gigante y un ratón puede rugir como un león. Y con la misma facilidad el amor puede trocarse en odio. Esto no es un ejército, sino una casa de locos.
T24-V.2:2-4 En los sueños, causa y efecto se intercambian, pues en ellos el hacedor del sueño cree que lo que hizo le está sucediendo a él. No se da cuenta de que tomó una hebra de aquí, un retazo de allá y tejió un cuadro de la nada. Mas las partes no casan, y el todo no les aporta nada que haga que tengan sentido.
T27-VII.7:9 El soñador del sueño no puede dudar de la realidad de sus sueños porque no se da cuenta del papel que él mismo juega en su fabricación y en hacer que parezcan reales.
T27-VII.9:4 Las únicas alternativas que tienes ante ti son o bien una muerte durmiente y sueños de maldad por una parte, o bien un feliz despertar y la alegría de la vida por otra.
T28-II.6:7 El soñador de un sueño no está despierto ni sabe que duerme.
L-190.2:4 Es un sueño de una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra lo que es completamente inexpugnable.
L-190.2:5 Es una pesadilla de que hemos sido abandonados por el Amor Eterno, el cual nunca habría podido abandonar al Hijo que creó como fruto de Su Amor.
O2-III.4:6-7 La forma que los sueños parezcan adoptar es irrelevante, pues las ilusiones no son ciertas.
Tambalear - Tambalearse
Los idólatras siempre tendrán miedo del amor, pues nada los amenaza tanto como su proximidad. Deja que el amor se les acerque y pase por alto el cuerpo, como sin duda hará, y corren despavoridos, sintiendo cómo empiezan a estremecerse y a tambalearse los cimientos aparentemente sólidos de su templo. Hermano, tú tiemblas con ellos. Sin embargo, de lo que tienes miedo es del heraldo de la libertad. Ese lugar de sombras no es tu hogar. Tu templo no está en peligro. Ya no eres un idólatra. El propósito del Espíritu Santo está a salvo en tu relación y no en tu cuerpo. Te has escapado del cuerpo. 10EI cuerpo no puede entrar allí donde tú estás, pues ahí es donde el Espíritu Santo ha establecido Su templo. T20-VI.7:1-10
El Espíritu Santo jamás te enseñará que eres un pecador. Corregirá tus errores, pero eso no es algo que le pueda causar temor a nadie. Tienes un gran temor a mirar en tu interior y ver el pecado que crees que se encuentra allí. No tienes miedo de admitir esto. El ego considera muy apropiado que se asocie el miedo con el pecado, y sonríe con aprobación. No teme dejar que te sientas avergonzado. No pone en duda la creencia y la fe que tienes en el pecado. Sus templos no se tambalean por razón de ello. Tu certeza de que dentro de ti anida el pecado no hace sino dar fe de tu deseo de que esté allí para que se pueda ver. Sin embargo, esto tan sólo aparenta ser la fuente del temor. T21-IV.1:1-10
No eres tú el que es tan vulnerable y susceptible de ser atacado que basta una palabra, un leve susurro que no te plazca, una circunstancia adversa o un evento que no hayas previsto para trastornar todo tu mundo y precipitarlo al caos. La verdad no es algo frágil, y las ilusiones no pueden afectarla ni cambiarla en absoluto. Pero ser especial no es lo que es verdad acerca de ti. Pues cualquier cosa puede hacerle perder el equilibrio. Lo que descansa sobre lo que no es nada jamás podrá ser estable. Por muy grande y desmesurado que parezca, se tambaleará, dará vueltas y revoloteará con la más tenue brisa. T24-III.3:1-7
Unidos podéis recordar y aceptar vuestra herencia común. Solos, se os niega a ambos. ¿No está claro acaso que mientras sigas insistiendo en ser líder o seguidor pensarás que caminas solo, sin nadie a tu lado? Éste es el camino que no conduce a ninguna parte, pues no se te puede otorgar la luz mientras camines solo, y así, no puedes ver por dónde vas. Esto produce confusión y una interminable sensación de duda, a medida que te tambaleas solo de un lado a otro en la oscuridad. Sin embargo, éstas no son más que apariencias de lo que es la jornada y de cómo se tiene que recorrer. Pues hay Alguien a tu lado que ilumina tu camino, de modo que puedas dar cada paso con certeza y sin ninguna duda con respecto a qué camino seguir. Tener los ojos vendados puede ciertamente cegarte, mas no puede hacer que el camino en sí sea oscuro. Y Aquel que viaja contigo tiene la luz. T31-II.11:1-9
Abandona, por lo tanto, todo juicio, no con pesar sino con un suspiro de gratitud. Ahora estás libre de una carga tan pesada, que sólo podría haberte hecho tambalear y caer debajo de ella. Y todo era una ilusión. Nada más. Ahora el maestro de Dios puede levantarse aliviado y marchar hacia adelante con paso ligero. Mas éste no es su único beneficio. Su sensación de preocupación ha desaparecido, pues no tiene ninguna razón para ello. La ha abandonado, junto con sus juicios. Se entregó a Aquel en Cuyo juicio ha elegido ahora confiar, en lugar del suyo propio. Ya no comete errores. Su Guía es infalible. Y donde vino a juzgar, ahora va a bendecir. Donde ahora ríe, antes venía a llorar. M10-5:1-13
Tener razón
¿Prefieres tener razón a ser feliz? T29-VII.1
Para el ego lo caritativo, lo correcto y lo apropiado es señalarles a otros sus errores y tratar de “corregirlos”. T9-III.2
Cuando corriges a un hermano le estás diciendo que está equivocado. Puede que en ese momento lo que esté diciendo no tenga sentido, y es indudable que si está hablando desde su ego no lo tiene. Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón. No tienes que decírselo verbalmente si está diciendo tonterías. T9-III.2
Sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios. T9-III.2
Tu hermano tiene tanta razón como tú, y si crees que está equivocado te estás condenando a ti mismo. T9-III.5
Tú no te puedes corregir a ti mismo. ¿Cómo ibas a poder entonces corregir a otro? T9-III.6
Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es. T9-III.6
Cualquier intento que hagas por corregir a un hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego. La corrección le corresponde a Dios, Quien no conoce la arrogancia. T9-III.7
Tú no te puedes corregir a ti mismo. ¿Cómo ibas a poder corregir a otro? Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es. Cualquier intento que hagas por corregir a un hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego. T9-III.7
Templo
En las relaciones está mi iglesia, no edificios de piedra y madera. Jesús
Aquí puede darse cuenta de que las relaciones son su salvación y no su ruina. T20-VI.11:9
El templo del Espíritu Santo no es un cuerpo, sino una relación. T20-VI.5:1
Tú no puedes hacer del cuerpo el templo del Espíritu Santo, y el cuerpo nunca podrá ser la sede del amor. Es la morada del idólatra, y de lo que condena al amor. T20-VI.6:1-2
El propósito del Espíritu Santo está a salvo en tu relación y no en tu cuerpo. Te has escapado del cuerpo. El cuerpo no puede entrar allí donde tú estás, pues ahí es donde el Espíritu Santo ha establecido Su templo. T20-VI.7:8-10
Terapeuta
T3.10 [81] 1 Urtext.p153 Los prerrequisitos para la terapia deben incluir las siguientes condiciones:
2 —El procedimiento debe implicar el reconocimiento —en lugar de la negación— de la importancia del pensamiento.
3 —La igualdad exacta de todos los implicados. Esto debe incluirme a Mí.
4 —Nadie es el terapeuta ni el paciente, ni nadie es maestro o alumno.
T3.10 [83] 11 Urtext.p154 El terapeuta, en el mejor de los casos, tiene ciertamente el papel de ser el que mejor percibe. 12 Esto, y de nuevo en el mejor de los casos, también es cierto para el maestro. 13 Esto no conlleva que sea el que conozca mejor. 14 Temporalmente, el terapeuta o el maestro pueden ayudar a enderezar percepciones torcidas.
T3.10 [91] 78 Urtext.p158 El papel del terapeuta y/o del maestro, entendido adecuadamente, es el de dirigir a sí mismo y a otros fuera del desierto.
T4-I.1 T4.2 [7] 12 Un maestro competente primero clarifica sus propias ideas y luego las refuerza enseñándolas. 13 Durante el proceso de aprendizaje, maestro y estudiante, terapeuta y paciente, están todos a la par. 14 Ambos se encuentran en el mismo nivel de aprendizaje y, a menos que compartan sus lecciones, les faltará convicción.
T4-I.5 41 Todo buen maestro espera dar a sus estudiantes tanto de lo que él mismo ha aprendido, que algún día ya no lo necesitarán más. 42 Ésta es la verdadera y única meta del maestro, padre y terapeuta. 43 Urtext.p173 Pero esta meta no la lograrán aquellos que creen que, si tienen éxito, perderán a su hijo, estudiante o paciente.
T5.6 [45] 1 Urtext.p223 Debes de haberte dado cuenta de cuán a menudo he utilizado tus propias ideas para ayudarte. 2 Has aprendido a ser un terapeuta cariñoso, sabio y muy comprensivo, excepto para ti mismo.
T5.6 [49] 28 En tu condición de terapeuta, dices a tus pacientes que la diferencia real entre los sentimientos de culpa neuróticos y los “saludables” es que los sentimientos de culpa neuróticos no ayudan a nadie. 29 Esta distinción es sabia, aunque incompleta. 30 Precisemos ahora un poco más esa distinción. 31 Urtext.p224 Los sentimientos de culpa neuróticos constituyen un medio del ego para “expiar” pero sin compartir, y para pedir perdón sin tener intención de cambiar. 32 El ego nunca se lanza a favor de la verdadera Expiación, y no puede tolerar el perdón que, en sí, es cambiar.
T9-V.4 T9.4 [23] 19 De acuerdo con las nuevas modalidades del plan del ego, el terapeuta interpreta los símbolos del ego que han aparecido en una pesadilla y luego los utiliza para probar que la pesadilla es real.
T9-V.6 34 ¿Puedes acaso encontrar luz analizando la oscuridad tal como hace el psicoterapeuta, o reconociendo la oscuridad en ti mismo, tal como hace el teólogo, y buscando una luz distante que la disipe al mismo tiempo que enfatizas lo lejos que se encuentra?
T9-V.7 39 Tal vez sea una ayuda para un paciente indicarle hacia donde se está encaminando, pero de nada le va a servir a menos que sea capaz de cambiar su rumbo. 40 El terapeuta que no está curado no lo puede hacer por él, puesto que tampoco lo puede hacer para sí mismo.
T9-V.8 T9.4 [28] 47 El terapeuta no cura, sino que deja que la curación tenga lugar. 48 Puede señalar la oscuridad, pero no puede dar luz de sí mismo, pues la luz no es de él. 49 No obstante, al ser para él tiene que ser también para su paciente. 50 El Espíritu Santo es el único Terapeuta que hay. 51 Hace que la curación sea perfectamente evidente en cualquier situación en la que es el Guía. 52 Lo único que el terapeuta humano puede hacer es dejar que el Espíritu Santo desempeñe Su función. 53 Él no necesita ayuda para realizarla. 54 Él te dirá exactamente lo que tienes que hacer para ayudar a cualquiera que te envíe para que lo ayudes, y le hablará por medio de ti siempre que no interfieras.
T13-VIII.1 T13.1 [1] 1 Toda verdadera terapia constituye una liberación del pasado. 2 Por eso, el Espíritu Santo es el único terapeuta que hay.
P1.1 4 Dios ha dado a todos un Maestro Cuya sabiduría y ayuda sobrepasan ampliamente cualquier aportación que un terapeuta terrenal pueda ofrecer.
P1.2 La psicoterapia, si se entiende correctamente, enseña lo que es el perdón y ayuda al paciente a reconocerlo y a aceptarlo. 7 Y en su curación, el terapeuta es perdonado junto con él.
P2-In.4 El terapeuta, no importa cuán sincero pueda ser, debe querer cambiar el concepto que el paciente tiene de sí mismo de alguna manera que él considere real. La tarea de la terapia es reconciliar estas diferencias. 3 Con suerte, ambos aprenderán a abandonar sus metas originales, pues sólo en las relaciones puede encontrarse la salvación. 4 Mas al comienzo, es inevitable que tanto pacientes como terapeutas acepten por igual metas poco realistas que no están completamente libres de matices mágicos.
P2-I.1 2 La terapia comienza con el descubrimiento de que la curación tan sólo puede tener lugar en la mente, y los que ya creen esto se unen en el proceso psicoterapéutico. 3 Puede que no lleguen mucho más lejos, pues nadie aprende más de lo que está dispuesto a aprender. 4 Sin embargo, los niveles de buena disposición cambian, y cuando el terapeuta o el paciente ha alcanzado el siguiente nivel, se le ofrece una relación que se ajusta a su nueva necesidad.
P2-I.3 La resistencia, como se define aquí, puede ser un rasgo típico tanto del terapeuta como del paciente. 2 En cualquier caso, limita la psicoterapia porque restringe sus miras.
P2-I.4 La psicoterapia consiste en una serie de encuentros santos en los que dos hermanos se encuentran para bendecirse y recibir la paz de Dios. 2 Y llegará un día en que esto sea así para todo “paciente” sobre la faz de la tierra, pues ¿quiénes sino pacientes podrían haber venido aquí? 3 El terapeuta es sólo un maestro de Dios un poco más especializado. 4 Aprende enseñando, y cuanto más avanzado, más enseña y más aprende. 5 Mas sea cual sea la fase en la que se encuentre, habrá pacientes que lo necesitarán tal como es, 6 pues no pueden asimilar más de lo que por el momento él puede dar. 7 No obstante, tanto ellos como él finalmente hallarán la cordura.
P2-II.5 Hay diferentes recursos de aprendizaje para diferentes clases de personas. (…) 5 El proceso psicoterapéutico es el retorno a la cordura. 6 Maestro y alumno; terapeuta y paciente, están todos dementes, pues, de lo contrario, no estarían aquí. 7 Juntos pueden hallar una salida, pues nadie encuentra la cordura solo.
P2-II.8 2 ¿Qué debe hacer el terapeuta para que la curación se dé? 3 Sólo una cosa, el mismo requisito que la salvación le pide a todo el mundo: 4 cada uno debe compartir una meta con alguien más para de ese modo perder todo sentido de intereses separados.
P2-III.1 El psicoterapeuta es un líder en el sentido de que camina ligeramente por delante del paciente y lo ayuda a evitar algunos de los escollos del camino advirtiéndolos primero. 2 Lo ideal es que también sea un seguidor, pues hay Uno que debe caminar delante de él para proporcionarle la luz con la que poder ver. 3 Sin Éste, tanto psicoterapeuta como paciente no harían sino dar tumbos a ciegas sin llegar a ninguna parte.
P2-III.2 La curación está restringida tanto por las limitaciones del psicoterapeuta como por las del paciente.
P2-III.3 7 Un terapeuta completamente desprovisto de ego podría curar al mundo sin una sola palabra, simplemente por el hecho de estar ahí.
P2-III.4 El terapeuta ideal es uno con Cristo. 2 Mas la curación es un proceso, no un hecho. 3 El terapeuta no puede progresar sin el paciente, y el paciente no está listo para recibir a Cristo o, de lo contrario, no podría estar enfermo.
P2-III.4 6 El psicoterapeuta se convierte en el paciente, al trabajar a través de otros.
P2-IV.9 5 Al terapeuta se le ve como alguien que está atacando la posesión más preciada del paciente: su imagen propia. 6 Y puesto que esta imagen se ha convertido en la seguridad del paciente tal como él la ve, el terapeuta no puede sino ser percibido como una verdadera fuente de peligro, que hay que atacar e incluso matar.
P2-IV.10 La función del psicoterapeuta consiste en enseñar que la culpa, al ser irreal, no tiene justificación 8 ni ofrece seguridad alguna. 9 Por consiguiente, siempre será indeseable además de irreal.
P2-V.6 6 Pedir ayuda, en la forma que sea, es apelar a Él. 7 Y Él enviará Su Respuesta a través del terapeuta que mejor pueda servir a Su Hijo en su actual necesidad. 8 Tal vez la respuesta no parezca ser un regalo del Cielo. 9 Puede incluso parecer un empeoramiento y no una ayuda. 10 No obstante, no seamos nosotros quienes juzguemos el resultado.
P2-VI.6 Darse cuenta de esto es la meta final de la psicoterapia. 2 ¿Cómo se alcanza? 3 El terapeuta ve en el paciente todo aquello que él no se ha perdonado a sí mismo, y de esta manera se le da otra oportunidad de verlo, reevaluarlo y perdonarlo. 4 Cuando esto ocurre, ve sus pecados desaparecer en un pasado que ya no está aquí. 5 Hasta que no lo haga, no podrá sino pensar que el mal lo asedia aquí y ahora. 6 El paciente es la pantalla sobre la que el terapeuta proyecta sus pecados, permitiéndole así deshacerse de ellos. 7 Mas si conserva un pequeño aspecto del pecado que está percibiendo, su liberación es parcial y no está asegurada.
P2-VI.7 Nadie se cura solo. 2 Éste es el feliz canto que la salvación entona a todo aquel que oye su voz. 3 Nunca serán suficientes las veces que esta afirmación deba ser recordada por todos aquellos que se consideran terapeutas. 4 No hay otra manera de ver a sus pacientes salvo como los portadores del perdón, pues son ellos quienes vienen a demostrar su impecabilidad ante ojos que aún creen que el pecado existe y que se puede ver. 5 Mas la prueba de la impecabilidad, vista en el paciente y aceptada en el terapeuta, le ofrece a la mente de ambos un convenio en el que se encuentran, se unen y se hacen uno.
P2-VII.1 ¿Quién es, entonces, el terapeuta y quién el paciente? 2 Al final, todo el mundo desempeña ambos papeles. 3 Aquel que necesita curación debe curar. 4 Médico, cúrate a ti mismo. 5 ¿Quién más, si no, necesita curarse? 6 ¿Y quién más, si no tú, tiene necesidad de curación? 7 Cada paciente que acude a un terapeuta le ofrece a éste la oportunidad de curarse a sí mismo. 8 Por lo tanto, es su terapeuta. 9 Y cada terapeuta debe aprender a curarse de cada paciente que acude a él. 10 De esta manera, el terapeuta se convierte en el paciente. 11 Dios no sabe nada de separación. 12 Lo único que sabe es que tiene un Hijo. 13 Su conocimiento se ve reflejado en la relación paciente-terapeuta.
P2-VII.5 7 Que muchos terapeutas están locos es obvio. 8 Ningún sanador no sanado puede estar completamente cuerdo.
P2-VII.6 2 El terapeuta avanzado en ningún caso puede dudar del poder que hay en él 3 ni tampoco de la Fuente de ese poder.
P3-I.4 Un terapeuta santo, un maestro de Dios avanzado, jamás olvida una cosa: no fue él quien elaboró el programa de estudios de la salvación ni el que estableció su papel dentro del mismo.
P3-II.4 Es imposible que exista un terapeuta perfecto o un perfecto paciente. 5 Ambos han tenido que negar su perfección, pues la misma necesidad que uno tiene por el otro implica un sentido de carencia.
P3-II.5 Ningún terapeuta establece realmente el objetivo de las relaciones de las que forma parte. 8 Su comprensión comienza con este reconocimiento y se profundiza a partir ahí.
P3-II.6 En el instante en que el terapeuta se olvida de juzgar al paciente es cuando tiene lugar la curación.
P3-II.6 Ningún paciente puede aceptar más de lo que está listo para recibir, y ningún terapeuta puede ofrecer más de lo que cree tener. 8 Por lo tanto, hay un lugar para todas las relaciones de este mundo, y aportarán tanto bien como cada una pueda aceptar y utilizar.
P3-II.8 Una vez que el terapeuta profesional se ha dado cuenta de que las mentes están unidas, puede también reconocer que el concepto de grados de dificultad en la curación no tiene sentido.
P3-II.8 La mayoría de los terapeutas profesionales apenas se encuentran al comienzo de la fase inicial de la primera jornada. 6 Incluso aquellos que han comenzado a comprender lo que deben hacer pueden aún oponerse a dar el primer paso. 7 Sin embargo, todas las leyes de la curación pueden ser suyas en un solo instante. 8 La jornada no es larga, excepto en sueños.
P3-II.9 El terapeuta profesional posee una ventaja que puede ahorrarle una enorme cantidad de tiempo si la usa adecuadamente. 2 Ha elegido una senda en la que existe una gran tentación a hacer mal uso de su papel. 3 Si escapa de la tentación de asumir una función que no le ha sido dada, podrá superar muchos obstáculos a la paz con bastante rapidez. 4 Para entender que no hay grados de dificultad en la curación, tiene que reconocer también su igualdad con el paciente. 5 No hay términos medios en esto. 6 O bien son lo mismo o bien no lo son.
P3-II.10 El terapeuta que camina sin defensas dispone de la Fortaleza de Dios, pero el terapeuta que anda a la defensiva, ha perdido de vista la Fuente de su salvación. 3 Él ni ve ni oye. 4 ¿Cómo puede, entonces, enseñar?
P3-III.1 Nadie puede pagar por la terapia, pues toda curación es de Dios y Él no pide nada. 2 Sin embargo, es parte de Su plan que el Espíritu Santo se valga de todo en este mundo para ayudar a que el plan se lleve a cabo. 3 Incluso un terapeuta avanzado tiene algunas necesidades terrenales mientras esté aquí. 4 Si necesita dinero, se le dará, no como pago, sino para ayudarlo a desempeñar mejor su función dentro del plan. 5 El dinero no es malo; 6 sencillamente no es nada.
P3-III.8 Médico, sanador, terapeuta, cúrate a ti mismo. 2 Muchos vendrán a ti portando el don de la curación, si ésta es tu elección. 3 El Espíritu Santo jamás rehusará la invitación para entrar y morar contigo. 4 Te dará infinitas oportunidades de abrir la puerta a tu salvación, pues tal es Su función. 5 También te dirá exactamente cuál es la tuya en toda circunstancia y en todo momento.
Testigos
Decía el gran Jorge Bucay que “cuando uno elige consejero, ya ha elegido el consejo”.
Cada hermano con quien te encuentras se convierte en un testigo de Cristo o del ego, dependiendo de lo que percibas en él. T11-V.18:1
Las decisiones del ego son siempre erróneas porque están basadas en el error para cuya defensa se tomaron. 3El ego no interpreta correctamente nada de lo que percibe. 4No sólo cita las Escrituras para defender su causa, sino que incluso las interpreta como testigos a su favor. 5A juicio del ego, la Biblia es algo temible. 6Al percibirla como algo temible la interpreta con miedo. 7Al sentir miedo, no apelas al Tribunal Supremo porque crees que también fallaría en tu contra. T5-VI.4:2-7
Todo testigo que da fe de la culpabilidad de las creaciones de Dios está levantando falso testimonio contra Dios Mismo. T5-VI.10:3
El ego tiene un marcado interés por la enfermedad. 3Si estás enfermo, ¿cómo podrías refutar su firme creencia de que no eres invulnerable? 4Éste es un razonamiento atractivo desde el punto de vista del ego porque encubre el ataque obvio que subyace a la enfermedad. 5Si reconocieses esto y además te opusieras al ataque, no podrías utilizar la enfermedad como un falso testigo para defender la postura del ego. T8-VIII.3:2-5
Es difícil percibir que la enfermedad es un testigo falso, ya que no te das cuenta de que está en total desacuerdo con lo que quieres. 2Este testigo, por consiguiente, parece ser inocente y digno de confianza debido a que no lo has sometido a un riguroso interrogatorio. 3De haberlo hecho, no considerarías a la enfermedad un testigo tan vital en favor de la postura del ego. 4Una afirmación más honesta sería que los que quieren al ego están predispuestos a defenderlo. 5Por lo tanto, se debe desconfiar desde un principio de los testigos que el ego elige. 6El ego no convoca testigos que disientan de su causa, de la misma manera en que el Espíritu Santo tampoco lo hace. 7He dicho que juzgar es la función del Espíritu Santo, para la cual Él está perfectamente capacitado. 8Mas cuando el ego actúa como juez, hace todo menos juzgar imparcialmente. 9Cuando el ego convoca un testigo, lo ha convertido de antemano en un aliado. T8-VIII.4:1-9
Todavía no estás despierto, pero puedes aprender a despertar. 2El Espíritu Santo te enseña a despertar a otros de una manera muy simple. 3A medida que los veas despertar aprenderás lo que significa despertar, y puesto que has elegido despertarlos, su gratitud y aprecio por lo que les has dado te mostrará el valor de despertar. 4Ellos se convertirán en los testigos de tu realidad, tal como todos vosotros fuisteis creados testigos de la de Dios. T9-VI.5:1-4
Los milagros no tienen cabida en la eternidad porque son reparadores. 2Sin embargo, mientras aún necesites curación, tus milagros son los únicos testigos de tu realidad que puedes reconocer. T9-VI.6:1-2
La verdad no está velada ni oculta, pero el que sea evidente para ti depende del gozo que lleves a sus testigos, que son quienes te la mostrarán. 4Ellos dan testimonio de tu grandeza, pero no pueden dar testimonio del orgullo. T9-VIII.8:3-4
¿Puede lo que no tiene testigos ser real? T9-VIII.9:2
Curar, por lo tanto, se convierte en una lección de entendimiento, y cuanto más la practicas mejor maestro y alumno te vuelves. 2Si has negado la verdad, ¿qué mejores testigos de su realidad podrías tener que aquellos que han sido curados por ella? T11-II.2:1-2
No subestimes el poder de atracción que las demostraciones del ego ejercen sobre aquellos que están dispuestos a escucharle. 2La percepción selectiva escoge sus testigos cuidadosamente, y el testimonio de esos testigos es congruente. T11-V.16:1-2
¿Cómo iba a poder enseñar verdaderamente el ego, cuando pasa por alto la verdad? 7¿Cómo iba a poder percibir lo que ha negado? 8Sus testigos dan testimonio de su negación, pero no de lo que ha negado. 9El ego mira de frente al Padre y no lo ve, pues ha negado a Su Hijo. T11-V.16:6-9
Los testigos de Dios se alzan en Su Luz y contemplan lo que Él creó. T11-V.17:6
No puedes aceptar falsos testimonios acerca de un hermano a menos que hayas convocado falsos testigos contra él. T11-V.18:5
No puedes ver al Espíritu Santo, pero puedes ver Sus manifestaciones. 2Y a menos que las veas no te darás cuenta de que Él está ahí. 3Los milagros son Sus testigos, y hablan de Su Presencia. 4Lo que tú no puedes ver, únicamente cobra realidad para ti a través de los testigos que hablan en su favor. 5Puedes cobrar conciencia de lo que no ves, y Ello puede volverse increíblemente real para ti a medida que Su Presencia se ponga de manifiesto a través de ti. T12-VII.4:1-5
Yo soy la manifestación del Espíritu Santo y cuando me veas, será porque lo has invitado a Él. 2Pues Él te enviará Sus testigos sólo con que desees verlos. 3Nunca te olvides de que siempre ves lo que buscas, pues lo que buscas lo encontrarás. T12-VII.6:1-3
Dije anteriormente que lo que proyectas o extiendes depende de ti, pero tienes que hacer una u otra cosa, ya que ello es una ley de la mente, y antes de mirar afuera tienes que mirar adentro. 2Al mirar adentro eliges al guía cuya visión deseas compartir. 3Y luego miras afuera y contemplas sus testigos. 4Por eso es por lo que siempre encuentras lo que buscas. 5Lo que desees para ti es lo que manifestarás, y lo aceptarás del mundo porque al desearlo lo ubicaste en él. T12-VII.7:1-5
Cada cual puebla su mundo de figuras procedentes de su pasado individual, y ésa es la razón de que los mundos privados difieran tanto entre sí. 2No obstante, las imágenes que cada cual ve jamás han sido reales, pues están compuestas únicamente de sus reacciones hacia sus hermanos, y no incluyen las reacciones de éstos hacia él. 3No se da cuenta, por lo tanto, de que él mismo las forjó y de que están incompletas. 4Pues dichas figuras no tienen testigos, al ser percibidas únicamente por una mente separada. T13-V.2:1-4
Más allá de esta oscuridad, pero todavía dentro de ti, se encuentra la visión de Cristo, Quien contempla todo en la luz. 3Tu “visión” emana del miedo, tal como la Suya emana del amor. 4Él ve por ti, al ser tu testigo del mundo real. 5Él es la manifestación del Espíritu Santo, y lo único que hace es contemplar el mundo real, invocar a sus testigos y acercártelos. T13-V.9:2-5
En el presente, la única dimensión del tiempo que es inmóvil e inalterable y donde no queda ni rastro de lo que fuiste, contemplas a Cristo e invocas a Sus testigos para que derramen su fulgor sobre ti por haberlos invocado. 6Esos testigos no negarán la verdad que mora en ti porque la buscaste en ellos y allí la encontraste. T13-VI.7:5-6
Irradia tu luz sobre tus hermanos en recuerdo de tu Creador, pues le recordarás a medida que invoques a los testigos de Su creación. T13-VI.9:1
Aquellos que aceptan tu amor están dispuestos a convertirse en los testigos del amor que tú les diste. T13-VI.12-3
El Hijo de Dios sigue siendo tan amoroso como su Padre. 6Al tener una relación de continuidad con su Padre, no tiene un pasado separado de Él. 7Por eso es por lo que jamás ha cesado de ser el testigo de su Padre, ni el suyo propio. 8Aunque dormía, la visión de Cristo nunca lo abandonó. 9Y esa es la razón de que pueda convocar a los testigos que le muestran que él nunca estuvo, dormido. T13-VI.13:5-9
Así como los milagros te unen a tus hermanos en este mundo, tus creaciones establecen tu paternidad en el Cielo. 2Tú eres el testigo de la Paternidad de Dios, y Él te ha dado el poder de crear en el Cielo los testigos de la tuya, la cual es como la Suya. 3Niégale esto a tu hermano, y estarás negando los testigos de tu paternidad en el Cielo. T13-VIII.9:1-3
En este mundo, no obstante, tu perfección no tiene testigos. T13-VIII.10:1
Cuando condenas a un hermano estás diciendo: “Yo que soy culpable elijo seguir siéndolo”. 5Has negado su libertad, y al hacer eso, has negado el testigo de la tuya. 6Con igual facilidad podías haberlo liberado del pasado y haber eliminado de su mente la nube de culpabilidad que lo encadena a él. 7Y en su libertad habrías encontrado la tuya. T13-IX.4:4-7
Los que consideras culpables se convierten en los testigos de tu culpabilidad. T13-IX.6:6
Cada vez que liberas a un hermano de su culpabilidad, grande es el júbilo en el Cielo, donde los testigos de tu paternidad se regocijan. T13-IX.6:9
No te das cuenta de cuán desacertadamente has utilizado a tus hermanos al considerarlos fuentes de apoyo para el ego. 2En tu percepción, por lo tanto, ellos dan testimonio del ego, y parecen darte motivos para que no lo abandones. 3Tus hermanos, no obstante, son testigos mucho más poderosos y mucho más convincentes en favor del Espíritu Santo, 4Cuya fortaleza respaldan. 5Eres tú, por lo tanto, quien determina el que ellos apoyen al ego o al Espíritu Santo en ti. T15-II.4:1-5
Si todavía tienes dudas, es tan sólo porque no has otorgado completa liberación. 10Y debido a ello todavía no le has dado al Espíritu Santo un solo instante completamente. 11Pues cuando lo hayas hecho no te cabrá la menor duda de que lo has hecho. 12Estarás seguro porque Su testigo hablará tan claramente en favor de Él, que oirás y entenderás. 13Seguirás dudando hasta que oigas un testigo al que hayas liberado completamente a través del Espíritu Santo. 14Y entonces ya no dudarás más. T15-II.4:9-14
Los milagros son algo natural para Aquel que habla por Dios, 5pues Su tarea es traducir el milagro al conocimiento que representa, pero que se encuentra vedado para ti. 6Permite que el entendimiento que Él tiene de los milagros te baste, y no les vuelvas la espalda a los testigos que Él te ha dado, quienes dan fe de Su realidad. T16-II.5:4-6
Aquel que invocaste está contigo. 5Dale la bienvenida y honra a los testigos que te traen las buenas nuevas de Su llegada. T16-II.6:4-5
No hagas interpretaciones que se opongan al Amor de Dios, pues tienes muchos testigos que hablan de él tan claramente que sólo los ciegos y los mudos podrían no verlos ni oírlos. T16-II.8:1
Dedica este año a la verdad y déjala obrar en paz. 8Ten fe en Aquel que tiene fe en ti. 9Piensa en lo que realmente has visto y oído, y acéptalo. 10¿Cómo puedes estar solo con semejantes testigos? T16-II.9:7-10
Recuerda, no obstante, cuánto cuidado has ejercido al elegir sus testigos, y cuánto al evitar los que hablan en favor de la causa de la verdad y de sus efectos. T16-III.2:8
Los testigos de tu enseñanza se han congregado para ayudarte a aprender. T16-III.6:4
Las tenebrosas figuras son los testigos que traes contigo para demostrar que el Hijo de Dios hizo lo que no hizo. T17-III.1:6
Los sustitutos de cualquier aspecto de una situación son los testigos de tu falta de fe. T17-VII.1:1
La fe es el heraldo de la nueva percepción, enviada para congregar testigos que den testimonio de su llegada, y para devolverte sus mensajes. T19-I.11:6
El mundo que ves no es sino el testigo fútil de que tenías razón. 2Es un testigo demente. 3Tú le enseñaste cuál tenía que ser su testimonio. T21-II.5:1-3
Puedes ver lo que la razón te señala porque los testigos a su favor son inequívocos. T21-V.7:8
Dios no sabe de injusticias. 4Él no permitiría que Su Hijo fuese juzgado por aquellos que quieren destruirlo y que no pueden ver su valía en absoluto. 5¿Qué testigos fidedignos podrían convocar para que hablasen en su defensa? 6¿Y quién vendría a interceder en su favor, en lugar de abogar por su muerte? T25-VIII.10:3-6
Al Espíritu Santo le es indiferente quién es el que por fin contempla la inocencia, con tal de que ésta se vea y se reconozca. 2Pues con un sólo testigo basta. T25-VIII.11:1-2
El Espíritu Santo le pregunta a cada uno si quiere ser ese testigo, de forma que la justicia pueda ser restituida al amor y quede allí satisfecha. T25-VIII.11:4
Tú puedes ser un testigo perfecto del poder del amor y de la justicia, si comprendes que es imposible que el Hijo de Dios merezca venganza. T25-VIII.12:1
Tu función especial es que lo invoques, para que te sonría a ti cuya inocencia Él comparte. 6Su entendimiento será tuyo. 7Y así, la función especial del Espíritu Santo se habrá consumado. 8El Hijo de Dios ha encontrado un testigo de su inocencia y no de sus pecados. 9¡Cuán poco necesitas darle al Espíritu Santo para que simplemente se te haga justicia! T25-VIII.12:5-9
¿Qué testigo de la plenitud del Hijo de Dios puede verse en un mundo de cuerpos separados, por mucho que él dé testimonio de la verdad? T26-I.4:7
Aquellos que quieren ver los testigos de la verdad en vez de los de la ilusión, piden simplemente poder ver en el mundo un propósito que haga que el mundo tenga sentido y significado. T26-I.5:1
Tú que querías hacer de la vida un sacrificio, y que tus ojos y oídos fuesen testigos de la muerte de Dios y de Su santo Hijo, no pienses que tienes el poder para hacer de Ellos lo que Dios no dispuso que fuesen. T26-I.7:3
Las ilusiones no tienen ni testigos ni efectos. 4El que las contempla no hace sino engañarse a sí mismo. T26-VII.8:3
La imagen que de ti le ofreces, te la muestras a ti mismo y le impartes toda tu fe. 5El Espíritu Santo, en cambio, te ofrece una imagen de ti mismo en la que no hay dolor ni reproche alguno para que se la ofrezcas a tu hermano. 6Y aquello de lo que se hizo un mártir para que diese testimonio de su culpabilidad se convierte ahora en el perfecto testigo de su inocencia. T27-I.3:4-6
El poder de un testigo transciende toda creencia debido a la convicción que trae consigo. 2Se le cree porque apunta más allá de sí mismo hacia lo que representa. 3Tu sufrimiento y tus enfermedades no reflejan otra cosa que la culpabilidad de tu hermano, y son los testigos que le presentas no sea que se olvide del daño que te ocasionó, del que juras jamás escapará. T27-I.4:1-3
Sé un testigo de su inocencia y no de su culpabilidad. T27-I.6:1
Ningún pensamiento, acto o sentimiento mundano tiene otra motivación que ésa. 6Éstos son los testigos que se convocan para que se crea en ellos y para que corroboren el sistema que representan y en favor del cual hablan. T27-I.6:5-6
Engalanar el cuerpo es una forma de mostrar cuán hermosos son los testigos de la culpabilidad. T27-I.6:8
La enfermedad, no importa en qué forma se manifieste, es el testigo más convincente de la futilidad y el que refuerza a todos los demás y les ayuda a pintar un cuadro en el que el pecado está justificado. T27-I.7:1
Ser testigo del pecado y, al mismo tiempo, perdonarlo es una paradoja que la razón no puede concebir. T27-II.3:1
De la misma manera en que los testigos del cuerpo son sus propios sentidos, así también las respuestas a las preguntas que el mundo hace están implícitas en las preguntas. T27-IV.5:4
La salud es el testigo de la salud. 2Mientras no se dé testimonio de ella, no será convincente. 3Sirve de prueba sólo cuando ha sido demostrada, y para ello tiene que proveer un testigo que nos induzca a creer. 4Nadie se cura con mensajes contradictorios. 5Te curas cuando lo único que deseas es curar. T27-V.2:1-5
El instante santo es la morada de los milagros. 2Desde allí, cada uno de ellos viene a este mundo como testigo de un estado mental que ha transcendido el conflicto y ha alcanzado la paz. T27-V.3:1-2
El mundo será el testigo de lo que veas, y dará testimonio de ello. T27-V.6:8
Sólo necesita una lección que se haya aprendido perfectamente. 3Y de esta manera, cuando tú la olvides, el mundo te recordará dulcemente lo que le enseñaste. 4Debido a su agradecimiento, no dejará de prestarte apoyo a ti que te dejaste curar para que él pudiese vivir. 5lnvocará a sus testigos para mostrarte la faz de Cristo a ti que les trajiste la visión, gracias a la cual la presenciaron. T27-V.7:2-5
Tu papel consiste simplemente en aplicarte a ti mismo lo que Él te ha enseñado, el resto corre de Su cuenta. 3Así es como los innumerables testigos de tu aprendizaje te probarán el poder de éste. 4El primer testigo que verás será a tu hermano, pero tras él habrá miles, y tras cada uno de éstos mil más. T27-V.10:2-4
Todos los testigos que contemples, no obstante, serán sólo una fracción de los que realmente existen. T27-V.11:7
El pecado oscila entre el dolor y el placer, y de nuevo al dolor. 2Pues cualquiera de esos testigos es el mismo, y sólo tienen un mensaje: “Te encuentras dentro de este cuerpo, y se te puede hacer daño. 3 También puedes tener placer, pero el costo de éste es el dolor”. 4A estos testigos se unen muchos más. 5Cada uno de ellos parece diferente porque tiene un nombre distinto, y así, parece responder a un sonido diferente. 6A excepción de esto, los testigos del pecado son todos iguales. 7Llámale dolor al placer, y dolerá. 8Llámale placer al dolor, y no sentirás el dolor que se oculta tras el placer. 9Los testigos del pecado no hacen sino cambiar de un término a otro, según uno de ellos ocupa el primer plano y el otro retrocede al segundo. 10Es irrelevante, no obstante, cuál de ellos tenga primacía en cualquier momento dado. 11Los testigos del pecado sólo oyen la llamada de la muerte. T27-VI.2
El cuerpo, que de por sí carece de propósito, contiene todas tus memorias y esperanzas. 2Te vales de sus ojos para ver y de sus oídos para oír, y dejas que te diga lo que siente. 3Mas él no lo sabe. 4Cuando invocas los testigos de su realidad, te repiten únicamente los términos que les proporcionaste para que él los usara. 5No puedes elegir cuál de entre ellos es real, pues cualquiera que elijas es igual que los demás. 6Lo único que puedes hacer es decidir llamarlo por un nombre o por otro, pero eso es todo. 7No puedes hacer que un testigo sea verdadero sólo porque lo llames con el nombre de la verdad. 8La verdad se encuentra en él si lo que representa es la verdad. 9De lo contrario, miente, aunque lo invoques con el santo Nombre de Dios Mismo. T27-VI.3
El Testigo de Dios no ve testigos contra el cuerpo. 2Tampoco presta atención a los testigos que con otros nombres hablan de manera diferente en favor de la realidad del cuerpo. 3Él sabe que no es real. 4Pues nada podría contener lo que tú crees que el cuerpo contiene dentro de sí. 5El cuerpo no puede decirle a una parte de Dios cómo debe sentirse o cuál es su función. 6El Espíritu Santo, sin embargo, no puede sino amar aquello que tú tienes en gran estima. 7Y por cada testigo de la muerte del cuerpo, Él te envía un testigo de la vida que tienes en Aquel que no conoce la muerte. 8Cada milagro que Él trae es un testigo de la irrealidad del cuerpo. 9Él cura a éste de sus dolores y placeres por igual, pues todos los testigos del pecado son reemplazados por los Suyos. T27-VI.4
El milagro no hace distinciones entre los nombres con los que se convocan a los testigos del pecado. 2Demuestra simplemente que lo que ellos representan no tiene efectos. 3Y puede demostrar esto porque sus propios efectos han venido a sustituirlos. 4Sea cual sea el término que hayas utilizado para referirte a tu sufrimiento, 5éste ya no existe. 6Aquel que es portador del milagro percibe que todos ellos son uno y lo mismo, y los llama miedo. 7De la misma manera en que el miedo es el testigo de la muerte, el milagro es el testigo de la vida. 8Es un testigo que nadie puede refutar, pues los efectos que trae consigo son los de la vida. 9Gracias a él los moribundos se recuperan, los muertos resucitan y todo dolor desaparece. 10Un milagro, no obstante, no habla en nombre propio, sino sólo en nombre de lo que representa. T27-VI.5
Las leyes del pecado tienen diferentes testigos, y cada uno de ellos tiene diferentes puntos fuertes. 5Y estos testigos dan testimonio de diferentes clases de sufrimiento. T27-VI.6:4-5
Sé, pues, un testigo del milagro, y no de las leyes del pecado. T27-VI.7:1
El testigo del mundo del mal sólo puede hablar en favor de aquello que vio la necesidad del mal en el mundo. T27-VII.6:2
No busques otra causa, ni recurras a las poderosas legiones de sus testigos para deshacerla. T27-VII.6:6
Los testigos del pecado ocupan un reducido espacio. T27-VII.7:1
La salvación es un secreto que sólo tú has ocultado de ti mismo. 5Así lo proclama el universo. 6Pero haces caso omiso de sus testigos 7porque de lo que ellos dan testimonio es algo que prefieres no saber. T27-VIII.12:4-7
El milagro no dejará ningún vestigio de culpabilidad que pueda traerte testigos de lo que nunca fue. T28-III.8:5
Nadie puede estar enfermo si alguien acepta su unión con él. 4Su deseo de ser una mente enferma y separada no puede seguir vigente sin un testigo o una causa. T28-IV.7:3-4
¿Crees acaso que el Padre perdió Su Ser cuando te creó? 2¿Crees que se debilitó por haber compartido Su Amor? 3¿Se vio acaso menoscabada Su plenitud debido a tu perfección? 4¿O eres tú la prueba de Su plenitud y perfección? 5No niegues Su testigo en el sueño que Su Hijo prefiere a su propia realidad. T29-III.2:1-5
El testigo de Dios ha trazado el dulce camino de la bondad para que el Hijo de Dios lo recorra. 12A todo aquel que perdonas se le concede el poder de perdonarte a ti tus ilusiones. 13Mediante tu regalo de libertad te liberas tú. T29-III.3:11-13
Ser testigo de un mundo culpable indica que el mundo ha guiado tu aprendizaje y que lo consideras tal como te consideras a ti mismo. T31-V.15:6
Veré los testigos que me muestran que la manera de pensar del mundo ha cambiado. L-54.5:3
Estoy decidido a ver los testigos de la verdad en mí, en vez de aquellos que me muestran una ilusión de mí mismo. L-55.1:7
No prestes oídos a su voz. 2Los testigos que te envía para probarte que su propia maldad es la tuya, y que hablan con certeza de lo que no saben, son falsos. L-151.6:1-2
Él ignora todos esos testigos, los cuales no hacen sino dar falso testimonio del Hijo de Dios. L-151.7:3
Aquel a quien Él ha juzgado no puede sino reírse de la culpabilidad, al no estar dispuesto ya a seguir jugando con los juguetes del pecado, ni a hacerle caso a los testigos del cuerpo al encontrarse extático ante la santa faz de Cristo. L-151.8:4
Tu vida no forma parte de nada de lo que ves. 2Tu vida tiene lugar más allá del cuerpo y del mundo, más allá de todos los testigos de lo profano, dentro de lo Santo, y es tan santa como Ello Mismo. L-151.12:1-2
Depositas sobre el mundo la ofrenda de azucenas blancas como la nieve que reemplaza a los testigos del pecado y de la muerte. 3Mediante tu transfiguración el mundo se redime y se le libera jubilosamente de la culpabilidad. L-151.16:2-3
El Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quiere hacer de él. 2En su epitafio, que la muerte ha escrito, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo. 3En él sólo se menciona lo siguiente: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. L-163.5:1-3
Este es el ser que has elegido, el que forjaste para reemplazar a la realidad. 2Éste es el ser que defiendes ferozmente contra toda muestra de razón, toda prueba, así como contra todos los testigos que te pueden demostrar que eso no es lo que tú eres. 3No les haces caso. 4Sigues el camino que te has trazado, cabizbajo, no vaya a ser que captes un atisbo de la verdad, te libres del autoengaño y quedes en libertad. L-166.7:1-4
El único apoyo que esta fe recibe procede de lo que ves en otros más allá de sus pecados. 7Pues sus errores, si te concentras en ellos, no son sino testigos de tus propios pecados. L-181.2:6-7
El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree ser. L-190.2:3
Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas, y no se debe tener más miedo de él que de las dementes ilusiones a las que ampara, y que trata de demostrar que no pueden sino seguir siendo verdad. L-190.4:5
Permítaseme contemplar al Hijo de Dios hoy y ser un testigo de su gloria. L-250.1:1
Cada día, cada hora y cada instante elijo lo que quiero contemplar, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. 2Hoy elijo contemplar lo que Cristo quiere que vea; hoy elijo escuchar la Voz de Dios, así como buscar los testigos de lo que es verdad en la creación de Dios. L-271.1:1-2
Todo sonido e imagen tiene que transformarse de testigo del miedo en testigo del amor. LpII-7¿Qué es el Espíritu Santo?.2:2
Ves tu mundo a través de los ojos del miedo, lo cual te trae a la mente los testigos del terror. LpII-8¿Qué es el mundo real?.1:3
El mundo real sólo lo pueden percibir los ojos que han sido bendecidos por el perdón, los cuales, por consiguiente, ven un mundo donde el terror es imposible y donde no se puede encontrar ningún testigo del miedo. LpII-8¿Qué es el mundo real?.1:4
Al principio el milagro se acepta mediante la fe, porque pedirlo implica que la mente está ahora lista para concebir aquello que no puede ver ni entender. 2No obstante, la fe convocará a sus testigos para demostrar que aquello en lo que se basa realmente existe. LpII-13¿Qué es un milagro?.4:1-2
No puedes darle nada a otro, ya que únicamente te das a ti mismo, y esto se aprende enseñando. 7Enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que crees. M-In.2:6-7
Recuerda, maestro de Dios, que la ira reconoce una realidad que no existe. aNo obstante, es un testigo fidedigno de que tú crees en ella como si se tratase de un hecho. M-17.9:7-a
Todos los conceptos que abrigas acerca de ti mismo y de tus hermanos; todos tus temores acerca de situaciones futuras y toda tu preocupación por el pasado tienen su origen en la injusticia. 2He aquí el cristal que, al ponerse ante los ojos del cuerpo, deforma la percepción y trae testigos de un mundo distorsionado a la mente que inventó el cristal y que en tanta estima lo tiene. M-19.3:1-2
Nadie en la tierra puede entender plenamente lo que es el Cielo ni cuál es el verdadero significado de su Creador. 2Sin embargo, tenemos testigos. 3A ellos es a quienes el que es sabio debe acudir. M-23.6:1-3
La oración tiene tanto ayudantes como testigos que hacen más suave y seguro el empinado ascenso, al aliviar el dolor del miedo y ofrecer consuelo y promesas de esperanza. O3-In.1:1
Tal como la oración en el mundo puede pedir equivocadamente y la aparente caridad puede perdonar para matar, la sanación puede ser tanto falsa como verdadera; testigo del poder del mundo o del interminable Amor de Dios. O3-1:5-3
Tiempo
El propósito del tiempo es que aprendas a usarlo de forma constructiva. El tiempo es, por lo tanto, un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje. T1-I.15
T1.I.Principio15 T1.1.15 [15] 1 Cada día debería consagrarse a los milagros. 2 El propósito del tiempo es hacer posible que el hombre aprenda a usarlo creativamente y que se convenza a sí mismo de su facultad de crear. 3 Por lo tanto, el tiempo es un recurso de enseñanza y un medio para alcanzar un fin. 4 El tiempo cesará cuando ya no sea útil para facilitar el aprendizaje.
Urtext.p20 ¿Por qué no usar la ilusión del tiempo en forma constructiva?
El milagro es un recurso de aprendizaje que reduce la necesidad del tiempo. Establece un intervalo temporal fuera de lo normal que no está sujeto a las leyes usuales del tiempo. T1-I.47
El tiempo no existe realmente. T1-II.4
El milagro acorta el tiempo al producir su colapso, eliminando de esta manera ciertos intervalos dentro del mismo. T1-II.6
En última instancia, ni el espacio ni el tiempo tienen ningún sentido. Ambos son meramente creencias. T1-VI.3
Antes de la separación los actos eran innecesarios porque no existía la creencia en el tiempo ni en el espacio. T2-II.4
Cuando obres un milagro yo haré los arreglos necesarios para que el tiempo y el espacio se ajusten a él. T2.V.11
En el tiempo existimos unos con otros y unos para otros. En la eternidad coexistimos con Dios. T2-V.A.17
El único propósito del tiempo es “darte tiempo”. T2-VIII.5
Esta alteración de la secuencia temporal debería resultarte familiar. T5-II.1 [ El tiempo puede estirarse o desaparecer. Puede ralentizarse o acelerarse, según sea lo que hagas. Si haces algo que no te gusta, el tiempo se estira y ralentiza, y cinco minutos parecen no tener fin. Si haces lo que te apasiona, el tiempo se acelera e incluso desaparece. ]
Las demoras pertenecen al ámbito del ego porque el tiempo es un concepto suyo. En la eternidad, tanto el tiempo como las demoras carecen de sentido. T5-III.5
El tiempo es una creencia del ego. T5-III.6
El único aspecto del tiempo que es eterno es el ahora. T5-III.6
La eternidad es un solo tiempo, y su única dimensión es “siempre”. T9-VI.7
Tienes que aprender que el tiempo sólo existe para que hagas uso de él, y que nada en el mundo puede eximirte de esa responsabilidad. T10-In.1
Esperar es posible únicamente en el tiempo, pero el tiempo carece de significado. T11-I.4
El tiempo parece ir en una dirección, pero cuando llegues a su final, se enrollará hacia el pasado como una gran alfombra extendida detrás de ti, y desaparecerá. T13-I.3
El tiempo no es más que un desvío en la Eternidad. Dentro del tiempo aparenta haber un principio y un final: el nacimiento es el principio y la muerte el final, pero el tiempo no lo creó Dios, por lo que no es real, y todo lo que parece suceder dentro del tiempo no es más que un sueño. En el momento en que pareces nacer, nace el tiempo y comienza el sueño de pesadilla del que tienes que despertar regresando nuevamente al punto de desvío. A lo largo del tiempo, que comprende “esta vida y muchas vidas”, se te enseña que eres un cuerpo, y tienes que desaprender que eres un cuerpo atrapado en el tiempo y aprender que “tú” eres eterno para escapar del tiempo. En el tiempo los sucesos parecen ocurrir primero unos y otros después. En la eternidad todo ocurre simultáneamente, pues los sucesos colapsan en el punto de desvío o entrada al sueño. El punto de desvío o entrada al sueño representa el principio y el final, el Alfa y la Omega, de donde partes y a donde tienes que regresar. T13.I.3El tiempo parece ir en una dirección, pero cuando llegues a su final, se enrollará hacia el pasado como una gran alfombra extendida detrás de ti, y desaparecerá. Por eso es por lo que el tiempo es circular y por lo que regresarás al polvo del que fuiste creado.
Cada cual está tratando de escapar de la prisión que ha construido. (…) Cuándo ha de encontrarla es sólo cuestión de tiempo, y el tiempo no es sino una ilusión. T13-I.5
La función del tiempo es temporal. T13-IV.7
El propósito del tiempo es que éste finalmente se haga innecesario. T13-IV.7
El único aspecto del tiempo que se puede extender hasta el infinito (es el ahora), ya que el ahora es lo que más se aproxima a la eternidad en este mundo. En la realidad del “ahora”, sin pasado ni futuro, es donde se puede empezar a apreciar lo que es la eternidad. Pues sólo el “ahora” está aquí, y sólo el “ahora” ofrece las oportunidades de los encuentros santos en los se puede encontrar la salvación. T13-IV.7
El tiempo será tal como tú lo interpretes, pues, de por sí, no es nada. T13-IV.9
Quieres destruir la continuidad del tiempo dividiéndolo en pasado, presente y futuro para tus propios fines. Quieres prever el futuro basándote en tus experiencias pasadas, y hacer planes de acuerdo con esas experiencias. Sin embargo, al hacer eso estás alineando el pasado con el futuro, y no estás permitiendo que el milagro, que podría intervenir entre ellos, te libere para que puedas renacer en el presente. T13-VI.4
Los reflejos que aceptas en el espejo de tu mente mientras estás en el tiempo, o bien te acercan a la eternidad o bien te alejan de ella. T14-X.1
El tiempo es como una espiral desarrollada hacia abajo, que parece bajar desde una línea larga e ininterrumpida que se encuentra en otro plano, pero que en su bajada no quiebra esta línea de ninguna manera ni interfiere con su continuidad uniforme. Cuando se mira la línea desde la espiral, la línea parece haber sido cortada. Pero cuando la vista se ubica al nivel de la línea, se ve claramente que su integridad está intacta. Todo lo que se mira desde la espiral es percibido de forma equivocada, pero a medida que acercas tu mirada al plano de la línea, te das cuenta de que la línea no quedó afectada en absoluto por la bajada de la espiral a otro plano. Pero cuando la miras desde este otro plano, la línea parece ser discontinua. Y esto no es sino un error de percepción, que puede corregirse fácilmente en la mente, aunque los ojos del cuerpo no noten ningún cambio. Así, a pesar de que los ojos ven muchas cosas, la mente los corrige y, cuando respondes, no lo haces en relación a las ilusiones que muestran los ojos, sino a las correcciones que hace la mente. T19.4 [29] 36
Ves la línea como si estuviese cortada y, a medida que te mueves hacia diferentes aspectos de la espiral, la línea se ve diferente. No obstante, en tu mente se encuentra Uno Que sabe que la línea no ha sido cortada y que sigue siendo eternamente inmutable. T19.4 [30] 43
Ahorra tiempo, hermano mío, aprendiendo para qué es el tiempo. T29-VII.9
Cada día, y cada minuto de cada día, y en cada Instante de cada minuto, no haces sino revivir ese instante en el que la hora del terror ocupó el lugar del amor. Y así mueres cada día para vivir otra vez, hasta que cruces la brecha entre el pasado y el presente, la cual en realidad no existe. Esto es lo que es toda vida: un aparente intervalo entre nacimiento y muerte y de nuevo a la vida; la repetición de un instante que hace mucho que desapareció y que no puede ser revivido. Y el tiempo no es otra cosa que la creencia demente de que lo que ya pasó todavía está aquí y ahora. T26-V.13
Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. LpI-42.2
Todos son llamados
“Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos” debería rezar: “Todos son llamados, pero son pocos los que eligen escuchar.” Por lo tanto, no eligen correctamente. Los “escogidos” son sencillamente los que eligen correctamente más pronto. Las mentes sanas pueden hacer esto ahora, y al hacerlo hallarán descanso para sus almas. Dios te conoce sólo en paz, y ésa es tu única realidad. T3-IV.7
Todos responderán a la Llamada del Espíritu Santo. T5-II.10:8
Y el Espíritu atrae a sí todas las almas y las lleva a las regiones de la luz. Pistis Sophia LVI-27
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran. Mateo 7:13-14
Cuando te hayas aquietado por un instante, cuando el mundo se haya alejado de ti y las vanas ideas que abrigas en tu agitada mente dejen de tener valor, oirás Su Voz. Su llamada es tan conmovedora que ya no le ofrecerás más resistencia. LpI-182.8:1-2
Los maestros de Dios proceden de todas partes del mundo y de todas las religiones, aunque algunos no pertenecen a ninguna religión. Los maestros de Dios son los que han respondido. La Llamada es universal, y está activa en todo momento y en todas partes. Dicha Llamada invoca a los maestros a que hablen en favor de Ella y a que rediman el mundo. Muchos la oyen, pero muy pocos responden. Sin embargo, es sólo cuestión de tiempo. Todo el mundo responderá al final, pero ese final puede estar muy, muy lejos. Ésta es la razón por la que se estableció el plan de los maestros. Su función es ahorrar tiempo. Cada uno comienza como una sola luz, pero como tiene la Llamada en el mismo centro de su ser, esa luz no puede restringirse. Y cada uno de ellos ahorra miles de años tal como el mundo juzga el tiempo. Mas para la Llamada en Sí, el tiempo no significa nada. M-1.2
Transferir el aprendizaje
La finalidad de todo aprendizaje es la transferencia, la cual se consuma cuando dos situaciones distintas se ven como la misma, ya que lo único que se puede encontrar en ellas son elementos comunes. (…) No obstante (…), no eres tú quien lleva a cabo la transferencia de lo que has aprendido. T27-V.8
Deja, pues, la transferencia de tu aprendizaje en manos de Aquel que realmente entiende sus leyes y que se asegurará de que permanezcan invioladas e ilimitadas. Tu papel consiste simplemente en aplicarte a ti mismo lo que Él te ha enseñado, y Él hará el resto. T27-V.10
Transgeneracional
Castigaré a los hijos por el pecado de los padres, e incluso a los nietos y bisnietos. Éxodo 20:5
Hasta los pelos de tu cabeza están contados. Mateo 10:30
Los milagros son a la vez comienzos y finales, y así, alteran el orden temporal. Son siempre afirmaciones de renacimiento, que parecen retroceder, pero que en realidad van hacia adelante. Cancelan el pasado en el presente, y así, liberan el futuro. T1-I.13
Hay que entender, no obstante, que cuando le ofreces un milagro a otro estás acortando su sufrimiento y el tuyo. Esto corrige tanto retroactivamente como progresivamente. T2-V.10
De acuerdo con la interpretación del ego, “Castigaré los pecados de los padres hasta la tercera y cuarta generación” es una aseveración especialmente cruel. Se convierte simplemente en un intento por parte del ego de garantizar su propia supervivencia. Para el Espíritu Santo, la frase significa que en las generaciones posteriores Él todavía podrá reinterpretar lo que las generaciones previas habían entendido mal, anulando así la capacidad de dichos pensamientos para suscitar miedo. T5-VI.8
Valía
Tu valía está más allá de la percepción porque está más allá de toda duda. No te percibas a ti mismo bajo ninguna otra luz. Conócete en la Única Luz en la que el milagro que eres se alza en perfecta claridad. T3-V.10
Tu valía la estableció Dios. T4-I.7
Nada de lo que haces, piensas o deseas es necesario para establecer tu valía. T4-I.7
Siempre que sanas a un hermano reconociendo su valía, estás reconociendo su poder para crear, así como el tuyo propio. Él no puede haber perdido lo que tú reconoces en él, y tú no puedes sino poseer la gloria que ves en él. T7-XI.6
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más. T8-VI.4
No comprendes esto porque aunque eres el tesoro de Dios, no te consideras valioso. T8-VI.8
Siempre que pongas en duda tu valor, di: Dios Mismo está incompleto sin mí. T9-VII.8
Verás tu valía a través de los ojos de tu hermano, y cada uno será liberado cuando vea a su salvador en el lugar donde antes pensó que había un agresor. Mediante esta liberación se libera el mundo. Este es tu papel en la consecución de la paz. T22-VI.8
Valioso
Cuando tienes miedo de algo estás admitiendo que ello tiene el poder de hacerte daño. 5Recuerda que donde esté tu corazón allí también estará tu tesoro. 6Crees en lo que consideras valioso. 7Si tienes miedo es que estás equivocado con respecto a lo que es valioso. T2-II.1
Urtext.p80Nos hemos concentrado en fines más que en medios porque, a menos que contemples un final como merecedor de ser alcanzado, no te dedicarás a los medios con los que puede ser conseguido. Has aceptado este Curso como valioso, denotando así tu voluntad de usar defensas para asegurarlo. Esto te permitirá incorporarlo.
Urtext.p85No dejes de darte cuenta de que el interior es de oro mientras que el exterior, aunque brillante, es de plata. Esto es un reconocimiento del hecho de que la parte interior es más valiosa que la parte exterior, ambas resplandecen, pero con diferente valor. Mateo23:26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio. Tomás89¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior?
Para el Espíritu Santo, “Lo que el hombre sembrare, eso cosechará” quiere decir que lo que consideres digno de ser cultivado lo cultivarás en ti mismo. 2Considerar que algo es valioso es lo que lo hace valioso para ti. T5.VI.6
La ley fundamental del compartir, mediante la cual das lo que consideras valioso a fin de conservarlo en tu mente. T7-VIII.1
Pero no puedes hacerte indigno porque eres el tesoro de Dios, y lo que para Él tiene valor es valioso. T8-VI.5
No comprendes esto porque aunque eres el tesoro de Dios, no te consideras valioso. T8-VI.8
Cuando no te consideras valioso enfermas. T10-III.6
Ninguna petición es “descabellada” para el que reconoce lo que es valioso y no acepta nada más. T12-III.4
No puedes percibir tu alma, y no la podrás conocer mientras percibas cualquier otra cosa como más valiosa. T12-VI.1
Tu muerte individual, parece más valiosa qué tu unicidad viviente, pues lo que se te ha dado no te parece tan valioso como lo que tú has fabricado. 4Tienes más miedo de Dios que del ego, y el amor no puede entrar donde no se le da la bienvenida. 5Pero el odio sí que puede, pues entra por su propia voluntad sin que le importe la tuya. T13-III.5
Creerás que lo que no es nada es valioso y lo apreciarás. 10Para ti, un trocito de vidrio, una mota de polvo, un cuerpo o una guerra son todos una misma cosa. 11Pues si valoras una sola cosa que esté hecha de lo que no es nada, habrás creído que lo que no es nada puede ser valioso y que puedes aprender a hacer que lo que no es verdad lo sea. T14-II.1
Crees que la culpabilidad y la inocencia son valiosas, y que cada una representa un escape de lo que la otra no te ofrece. T14-III.2
Estás acostumbrado a clasificar algunos de tus pensamientos como más importantes o mejores que otros, como más sabios, productivos o valiosos. T14-X.4
Nadie abandonaría lo que considera valioso. 4Pero la atracción de la culpabilidad es algo valioso para ti debido únicamente a que no has examinado lo que es. T15-VII.3
Tu papel consiste únicamente en recordar esto: no quieres que nada que tú consideres valioso sea lo que tiene lugar en una relación. T16-I.3
Substituir es elegir entre dos opciones, renunciando a un aspecto de la Filiación en favor de otro. 4Para este propósito especial, uno de ellos se juzga como más valioso y reemplaza al otro. T18-I.1
Mi cuerpo no fue más valioso que el tuyo; ni fue tampoco un mejor instrumento para comunicar lo que es la salvación. T19-IV.A.17
¿Por qué razón es el cuerpo tan importante para ti? 2Aquello de lo que se compone ciertamente no es valioso. 3Y es igualmente cierto que no puede sentir nada. 4Te transmite las sensaciones que tú deseas. T19-IV.B.14
El regalo que Él te ha hecho es mucho más valioso que cualquier otra cosa a este lado del Cielo. T21-III.9
La fe y la creencia están firmemente arraigadas en la locura, y conducen la percepción hacia aquello que la mente ha considerado valioso. T21-V.8
Cuando se ha elegido la libertad del cuerpo, la mente se usa como un medio cuyo valor reside en su habilidad de ingeniar medios para conseguir la libertad del cuerpo. 2Pero dado que liberar al cuerpo no tiene sentido, la mente se ha puesto al servicio de las ilusiones. 3Esta situación es tan contradictoria e imposible que cualquiera que la elija no tiene idea de lo que es valioso. T22-VI.2
Los que se creen especiales se sienten débiles y frágiles debido a las diferencias, pues lo que los hace especiales es su enemigo. 6Sin embargo, ellos lo protegen y lo llaman “amigo”. 7Luchan por él contra todo el universo, pues no hay nada en el mundo que sea más valioso para ellos. T24-I.4
Cualquier cosa en este mundo que creas que es buena o valiosa, o que vale la pena luchar por ella, te puede hacer daño y lo hará. T26-VI.1
Sumérgete en la más profunda quietud por un instante. 2Ven sin ningún pensamiento de nada que hayas aprendido antes, y deja a un lado todas las imágenes que has inventado. 3Lo viejo y decrépito se derrumbará ante lo nuevo tanto si te opones a ello como si lo apoyas. 4Ninguna de las cosas que consideras valiosas y dignas de tus atenciones será atacada. T31-II.8
¿Deseas ser feliz, tener una mente serena, certeza de propósito y una sensación de belleza y de ser valioso que transciende el mundo? L122-1
¿Quién podría dejar de elegir entre dos alternativas si ve que sólo una de ellas es valiosa y que la otra carece de valor al no ser más que una fuente imaginaria de culpabilidad y de dolor? L138-10
Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. 2A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. L325-1
Aquel a quien perdone me agasajará con regalos mucho más valiosos que cualquier cosa que haya en la tierra. L344-1
Lo que he pedido para mi hermano no es lo que yo quisiera. 6De esta manera lo he convertido en mi enemigo. 7Es evidente que este paso no puede ser alcanzado por quien no vea la liberación de otros como ventajosa y valiosa para él mismo. O1-III.3
Valor
Los medios son más fáciles de entender después de que se ha establecido firmemente el valor del objetivo. T2-II.3:2
La capacidad para aprender carece de valor cuando ya no hay necesidad de cambiar. T2-II.5:4
El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. T2-IV.3:8-10
El valor de la Expiación no reside en la manera en que ésta se expresa. De hecho, si se usa acertadamente, será expresada inevitablemente en la forma que le resulte más beneficiosa a aquel que la va a recibir. T2-IV.5:1-2
Se podría decir que el juicio Final es un proceso de correcta evaluación. Significa simplemente que todos llegarán por fin a entender qué es lo que tiene valor y qué es lo que no lo tiene. T2-VIII.3:5-6
El diablo engaña con mentiras, y erige reinos en los que todo está en directa oposición a Dios. Sin embargo, atrae a los hombres en vez de repelerlos, y éstos están dispuestos a “venderle” sus almas a cambio de regalos sin ningún valor. T3-VII.2:6-7
El ego tiene miedo del gozo del espíritu porque una vez que lo hayas experimentado dejarás de proteger y de atribuirle valor al miedo. Le atribuyes gran valor ahora porque el miedo es un testigo de la separación, y tu ego se regocija cuando das testimonio de ella. T4-I.10:1-2
El valor de la percepción correcta reside en la conclusión inevitable de que toda percepción es innecesaria. T4-II.11:3
Te resulta más fácil aprender cuando crees que lo que estás tratando de aprender tiene valor para ti. Ahora bien, no todo lo que tal vez quieras aprender tiene valor duradero. En realidad, muchas de las cosas que quieres aprender tal vez las hayas escogido precisamente porque su valor es efímero. T4-V.5:6-8
¿Cómo puedes enseñarle a alguien el valor de algo que él mismo ha desechado deliberadamente? Tiene que haberlo desechado porque no le atribuyó ningún valor. T4-VI.5:1-2
Comenzará a desearlo gradualmente a medida que cambie de parecer con respecto a su valor. T4-VI.5:5
La crucifixión no es más que un ejemplo extremo. Su valor, al igual que el valor de cualquier otro recurso de enseñanza, reside únicamente en la clase de aprendizaje que facilitar. T6-I.2:1-2
La verdad está exenta de ilusiones y, por lo tanto, mora dentro del Reino. Todo lo que está fuera del Reino es ilusorio. Cuando desechaste la verdad te percibiste a ti mismo como desprovisto de ella. Al concebir otro reino al que atribuiste valor, no mantuviste en tu mente sólo el Reino de Dios, y, de esta manera, excluiste parte de tu mente de él. T6-V.C.9:1-4
El ataque tiene que ser ciego porque no hay nada que atacar. Por lo tanto, inventan imágenes, las perciben como despreciables y luego las atacan por su falta de valor. T7-VI.11:2-3
Las ilusiones son inversiones. Perdurarán mientras les sigas atribuyendo valor. Todos los valores son relativos, mas todos son poderosos porque son juicios mentales. La única manera de desvanecer las ilusiones es retirando de ellas todo el valor que les has otorgado. Al hacer eso dejan de tener vida para ti porque las has expulsado de tu mente. Mientras sigas incluyéndolas en tu mente estarás infundiéndoles vida. Mas no hay nada en ellas que pueda recibir tu regalo. T7-VII.4:1-6
No puedes perder algo a no ser que no lo valores, y que, por lo tanto, no lo desees. T7-VII.8:2
Recuerda que un maestro en conflicto no es un buen maestro ni un buen alumno. Sus lecciones son confusas y el valor de transferencia de las mismas se ve limitado por su confusión. T7-VIII.3:4-5
Examina el reino que fabricaste y juzga su valor imparcialmente. ¿Es acaso digno de ser la morada de una criatura de Dios? ¿Protege tal mundo su paz e irradia amor sobre ella? ¿Evita acaso que su corazón se vea afectado por el miedo, y le permite dar siempre sin experimentar ninguna sensación de pérdida? ¿Le enseña que esa forma de dar es su dicha, y que Dios Mismo le agradece lo que da? T7-XI.3:1-5
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. El padre no quería nada más. T8-VI.4:1-4
No puedes hacerte indigno porque eres el tesoro de Dios, y lo que para Él tiene valor es valioso. No se puede poner en duda su valor, pues éste reside en el hecho de que Dios se compartió a Sí Mismo con él, estableciendo así su valor para siempre. T8-VI.5:13-14
El cuerpo, de por sí, no tiene ningún valor. T8-VII.2:7
Si usas el cuerpo para atacar, éste se convierte en algo perjudicial para ti. Si lo usas con el solo propósito de llegar hasta las mentes de aquellos que creen ser cuerpos para enseñarles a través del mismo cuerpo que eso no es verdad, entenderás el poder de la mente que reside en ti. Si usas el cuerpo con este fin, y sólo con este fin, no lo podrás usar para atacar. Cuando se usa con el propósito de unir se convierte en una hermosa lección de comunión, que tiene valor hasta que la comunión se consuma. T8-VII.3:1-4
Mas tú puedes aprender lo que es una verdadera pregunta a medida que aprendas a poner en duda el valor del ego, y desarrolles así tu capacidad para evaluar sus preguntas. T8-IX.1:4
No puedes apreciar aquello en lo que no crees ni puedes sentirte agradecido por algo a lo que no le atribuyes valor. T9-II.9:4
Te habrás olvidado de que poner precio es evaluar, de tal modo que el rendimiento que recibes es directamente proporcional al valor atribuido. T9-II.10:2
Si pagar se equipara con obtener, fijarás el precio bajo, pero exigirás un alto rendimiento. Te habrás olvidado de que poner precio es evaluar, de tal modo que el rendimiento que recibes es directamente proporcional al valor atribuido. Por otra parte, si pagar se asocia con dar no se puede percibir como una pérdida, y la relación recíproca entre dar y recibir se reconoce. En este caso se fija un precio alto debido al valor del rendimiento. Por obtener hay que pagar un precio: se pierde de vista lo que tiene valor, haciendo inevitable el que no estimes lo que recibes. Al atribuirle poco valor, no lo apreciarás ni lo desearás. T9-II.10:1-6
Nunca te olvides, por consiguiente, de que eres tú el que determina el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das. Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios. Las leyes de Dios son siempre justas y perfectamente consistentes. Al dar, recibes. Pero recibir es aceptar, no tratar de obtener algo. Es imposible no tener, pero es posible que no sepas que tienes. Estar dispuesto a dar es reconocer que tienes, y sólo estando dispuesto a dar puedes reconocer lo que tienes. Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado a lo que tienes, al ser la medida exacta del valor que le adjudicas. Y esto, a su vez, es la medida de cuánto lo deseas. T9-II.11:1-9
Como dice Un Curso De Milagros: “nunca te olvides de que eres tú el que determina el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das. Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado. Y esto a su vez es la medida de cuánto lo deseas. Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios.” T9-II.11:1
Vergüenza
Urtext.p14La vergüenza es solo una forma de miedo y de hecho una forma particularmente peligrosa porque refleja egocentrismo.
Urtext.p58La mayoría de los humanos eligen sus parejas sexuales con vergüenza y habría que expiar por la falta de amor implicada en la elección. Las eligen precisamente porque no son apropiadas para gratificar sus fantasías sexuales. Esto no es porque quieran abandonar sus fantasías, sino porque están asustados de ellas. Vieron en sus parejas un medio para protegerse del miedo que sus propias fantasías les producen, aunque continúan “buscando alrededor” oportunidades para complacer dichas fantasías sexuales.
Escucha la parábola del hijo pródigo, y aprende cuál es el tesoro de Dios y el tuyo: el hijo de un padre amoroso abandonó su hogar y pensó que había derrochado toda su fortuna a cambio de cosas sin valor, si bien no había entendido en su momento la falta de valor de las mismas. 2Le daba vergüenza volver a su padre porque pensaba que lo había herido. 3Mas cuando regresó a casa, su padre lo recibió jubilosamente toda vez que el hijo en sí era su tesoro. 4El padre no quería nada más. T8-VI.4
Dios tiende el puente, pero sólo en el espacio que el milagro ha dejado libre y despejado. 2Mas Él no puede tender un puente sobre las semillas de la enfermedad y la vergüenza de la culpabilidad, pues no puede destruir una voluntad ajena que Él no creó. T28-III.6
Dudar de uno mismo es la causa fundamental de que se dude del resultado de cualquier problema que se le haya entregado al Maestro de Dios para que lo resuelva. 2Y eso implica necesariamente que se ha puesto la confianza en un ser ilusorio, ya que sólo de un ser así se puede dudar. 3Esta ilusión puede adoptar muchas formas. 4Tal vez temor a ser débil y vulnerable; 5tal vez miedo a fracasar y a sentirse avergonzado en conexión con un sentimiento de ineptitud; 6 quizá vergüenza acompañada de culpabilidad procedente de una falsa humildad. 7La forma del error es irrelevante. 8Lo único que importa es que se le reconozca como lo que es: un error. M7-5
Violar
Cuando te sientas culpable, recuerda que el ego ciertamente ha violado las leyes de Dios, pero tú no. Los “pecados” del ego déjamelos a mí. Ése es el propósito de la Expiación. Pero hasta que no cambies de parecer con respecto a aquellos a quienes tu ego ha herido, la Expiación no podrá liberarte. Si te sigues sintiendo culpable es porque tu ego sigue al mando, ya que sólo el ego puede experimentar culpabilidad. Eso no tiene por qué ser así. T4-IV.5:1-6
El ego trata de enseñarte que tu deseo es oponerte a la Voluntad de Dios. Esta lección antinatural no se puede aprender, y tratar de aprenderla viola tu libertad, lo cual hace que tengas miedo de tu voluntad porque es libre. El Espíritu Santo se opone a cualquier forma de aprisionamiento de la voluntad de un Hijo de Dios porque sabe que la voluntad del Hijo es la Voluntad del Padre. El Espíritu Santo te conduce firmemente por la senda de la libertad, enseñándote cómo descartar o mirar más allá de todo lo que te impediría seguir adelante. T8-II.4:1-4
Puedo ofrecerte mi fuerza para hacer que la tuya sea invencible, pero no puedo oponerme a tu decisión sin rivalizar con ella y, consecuentemente, sin violar lo que la Voluntad de Dios ha dispuesto para ti. T8-IV.5:14
La Voz del Espíritu Santo es tan potente como la buena voluntad que tengas de escucharla. No puede ser más potente sin que viole tu libertad de decisión, que el Espíritu Santo intenta restaurar, no menoscabar. T8-VIII.8:7-8
Puedes violar las leyes de Dios en tu imaginación, pero no puedes escaparte de ellas. Fueron promulgadas para tu protección y son tan inviolables como tu seguridad. T10-In.1:5-6
En Dios estás en tu hogar, soñando con el exilio, pero siendo perfectamente capaz de despertar a la realidad. ¿Deseas realmente hacerlo? Reconoces por experiencia propia que lo que ves en sueños lo consideras real mientras duermes. Mas en el instante en que te despiertas te das cuenta de que todo lo que parecía ocurrir en el sueño en realidad no había ocurrido. Esto no te parece extraño, si bien todas las leyes de aquello a lo que despiertas fueron violadas mientras dormías. ¿No será que simplemente pasaste de un sueño a otro sin haber despertado realmente? T10-I.2:1-6
El Espíritu Santo es invisible, pero puedes ver los resultados de Su Presencia, y por ellos te darás cuenta de que Él está ahí. Es claro que lo que Él te capacita para hacer no es de este mundo, pues los milagros violan todas las leyes de la realidad tal como este mundo la juzga. Las leyes del tiempo y del espacio, del volumen y de la masa son transcendidas, pues lo que el Espíritu Santo te capacita para hacer está claramente más allá de todas ellas. Al percibir Sus resultados, comprenderás dónde debe estar Él, y sabrás por fin lo que Él es. T12-VII.3:1-4
Reconoce esto, pues es verdad, y la verdad tiene que ser reconocida para que se pueda distinguir de la ilusión: la relación de amor especial es un intento de llevar amor a la separación. Y como tal, no es más que un intento de llevar amor al miedo y de hacer que sea real en él. La relación de amor especial, que viola totalmente la única condición del amor, quiere realizar lo imposible. ¿Cómo iba a poder hacer eso salvo en ilusiones? Es esencial que examinemos muy de cerca qué es exactamente lo que crees que puedes hacer para resolver un dilema que te parece muy real, pero que en realidad no existe. Ya estás muy cerca de la verdad, y esto es lo único que se interpone entre ti y el puente que te conduce hasta ella. T16-IV.7:1-6
Los sueños son caóticos porque están regidos por tus deseos conflictivos, y así, lo que es verdad les trae sin cuidado. Son el mejor ejemplo de cómo se puede utilizar la percepción para sustituir a la verdad por ilusiones. Al despertar no los tomas en serio, pues el hecho de que la realidad se viola tan radicalmente en ellos resulta evidente. Sin embargo, son una manera de ver el mundo y de cambiarlo para que se adapte mejor al ego. Son ejemplos impresionantes, tanto de la incapacidad del ego para tolerar la realidad, como del hecho de que tú estás dispuesto a cambiar la realidad para beneficiarlo a él. T18-II.2:1-5
El pecado no es un error, pues el pecado comporta una arrogancia que la idea del error no posee. Pecar supondría violar la realidad, y lograrlo. El pecado es la proclamación de que el ataque es real y de que la culpabilidad está justificada. Da por sentado que el Hijo de Dios es culpable, y que, por lo tanto, ha conseguido perder su inocencia y también convertirse a sí mismo en algo que Dios no creó. De este modo, la creación se ve como algo que no es eterno, y la Voluntad de Dios como susceptible de ser atacada y derrotada. El pecado es la gran ilusión que subyace a toda la grandiosidad del ego. Pues debido a él, Dios Mismo cambia y se le priva de Su Plenitud. T19-II.2:1-7
Puedes llevar las “leyes” del caos ante la luz, pero nunca las podrás entender. Las leyes caóticas no tienen ningún significado y, por lo tanto, se encuentran fuera de la esfera de la razón. No obstante, aparentan ser un obstáculo para la razón y para la verdad. Contemplémoslas, pues, detenidamente, para que podamos ver más allá de ellas y entender lo que son, y no lo que quieren probar. Es esencial que se entienda cuál es su propósito porque su fin es crear caos y atacar la verdad. Éstas son las leyes que rigen el mundo que tú fabricaste. Sin embargo, no gobiernan nada ni necesitan violarse: necesitan simplemente contemplarse y transcenderse. T23-II.1:1-7
Tu curación se extenderá y se aplicará a problemas que no creías eran tus problemas. Y resultará evidente también que todos tus diferentes problemas se resolverán tan pronto como te hayas librado de uno solo de ellos. No puede ser que sus diferencias sean las que hayan hecho que esto sea posible, pues el aprendizaje no puede saltar de una situación a su opuesto y obtener los mismos resultados. Toda curación debe proceder de manera ordenada, de acuerdo con leyes que han sido percibidas correctamente y que no se han violado. No dejes que la manera en que las percibes te haga sentir miedo. Estás equivocado, pero hay Alguien dentro de ti que está en lo cierto. T27-V.9:1-6
¡El temor a Dios! El mayor obstáculo que la paz tiene que salvar no ha desaparecido todavía. Los demás ya han desaparecido, pero éste todavía sigue en pie, obstruyendo tu paso y haciendo que el camino hacia la luz parezca oscuro y temible, peligroso y sombrío. Has decidido que tu hermano es tu enemigo. Tal vez tu amigo en algunas ocasiones, siempre que vuestros diferentes intereses permitan vuestra amistad por algún tiempo. Pero no sin dejar una aparente brecha entre vosotros, en caso de que él se vuelva a convertir en tu enemigo. Deja que se acerque a ti, y te haces atrás; acércate a él, y él instantáneamente emprende la retirada. El acuerdo que establecisteis fue tener una amistad cautelosa y de limitado alcance, cuya intensidad estuviese cuidadosamente restringida. De modo que lo único que tú y tu hermano hicisteis fue establecer un pacto condicional en el que uno de sus puntos era una cláusula de separación que tanto tú como él acordasteis no violar. Y convinisteis que violarla sería una infracción del acuerdo de todo punto intolerable. T29-I.3:1-10
Los dioses que inventaste -opresores e incapaces de satisfacerte- son como juguetes infantiles descomunales. 2Un niño se asusta cuando una cabeza de madera salta de una caja de resorte al ésta abrirse repentinamente, o cuando un oso de felpa, suave y silencioso, emite sonidos al él apretarlo. 3Las reglas que él había establecido para las cajas de resorte y para los osos de felpa le han fallado y le han hecho perder el “control” de lo que le rodea. 4Ahora tiene miedo, pues pensó que las reglas lo protegían. 5Ahora tiene que aprender que las cajas y los osos no lo engañaron, ni violaron ninguna regla, y que lo ocurrido no quiere decir que su mundo se haya vuelto caótico y peligroso. 6Es él quien estaba equivocado. 7No comprendió bien qué era lo que lo mantenía a salvo y pensó que eso lo había abandonado. T30-IV.2:1-7
La inexistente brecha se encuentra repleta de juguetes de innumerables formas. 2Cada uno de ellos parece violar las reglas que estableciste para él. 3Sin embargo, ninguno de ellos fue jamás lo que tú pensabas que era. 4Y así, no pueden sino dar la impresión de que violan las reglas de seguridad que estableciste, toda vez que éstas son falsas. 5Mas tú no estás en peligro. 6Puedes reírte de los muñecos que saltan de cajas de resorte y de los juguetes que emiten sonidos, de la misma manera en que lo hace el niño que ya ha aprendido que no suponen ningún peligro para él. 7Sin embargo, mientras le guste jugar con ellos, seguirá percibiéndolos como si respetaran las reglas que él estableció para su propio deleite. 8Por lo tanto, todavía habrá reglas que dichos juguetes parecerán violar y como consecuencia de ello él se asustará. 9Mas ¿está él realmente a merced de sus juguetes? 10¿Y pueden éstos realmente suponer una amenaza para él? T30-IV.3:1-10
¿Qué podría unir a la mente y a los pensamientos separados con la Mente y el Pensamiento que están eternamente unidos? 2¿Qué plan podría reconocer las necesidades que plantean las ilusiones y proponer medios con los que eliminarlas sin ataque o ápice alguno de dolor, y no violar la verdad? 3¿Qué podría ser este plan sino un Pensamiento de Dios mediante el cual se pasa por alto lo que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales? LpI-99.4:1-3
Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a entender el significado del amor. 2Las creencias del mundo fueron concebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. 3No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor, y de lo que, por ende, eres tú también. LpI-127.5:1-3
Padre, pensé que me había apartado de Tu Voluntad, que la había desafiado, que había violado sus leyes y que había interpuesto otra voluntad más poderosa que la Tuya. 2En realidad, no obstante, no soy otra cosa que una extensión de Tu Voluntad que se extiende continuamente. 3Eso es lo que soy, y ello jamás ha de cambiar. 4Así como Tú eres Uno, yo soy uno Contigo. 5Eso fue lo que elegí en mi creación, en la que mi voluntad se hizo eternamente una con la Tuya. 6Esa decisión se tomó para siempre. 7No puede cambiar ni oponerse a sí misma. 8Padre, mi voluntad es la Tuya. 9Estoy a salvo, tranquilo y sereno, y gozo de una dicha interminable porque así lo dispone Tu Voluntad. LpII-329.1:1-9
Visión
La visión es literalmente sentido. Dado que no es lo que el cuerpo ve, la visión no puede sino ser comprendida, pues es inequívoca, y lo que es obvio no es ambiguo. T22-III1:6-8
La visión no le cuesta nada a nadie. LpI-27.2:3
Tan sólo puede bendecir. LpI-27.2:3
No vamos a tratar de deshacernos de lo que no nos gusta viéndolo afuera. En lugar de ello, trataremos de ver en el mundo lo que está en nuestras mentes, y lo que deseamos reconocer se encuentra ahí. Así pues, estamos tratando de unirnos a lo que vemos, en vez de mantenerlo separado de nosotros. Ésa es la diferencia fundamental entre la visión y tu manera de ver. LpI-30.2:2-5
La verdadera visión no está limitada por conceptos tales como “cerca” o “lejos”. LpI-30.4:1
La verdadera visión no sólo no está limitada por el espacio ni la distancia, sino que no depende en absoluto de los ojos del cuerpo. La mente es su única fuente. LpI-30.5:1-2
Zanahoria: persiguiendo siempre una
Debes haber notado una descollante característica en todo fin que el ego haya aceptado como propio. Cuando lo alcanzas te deja insatisfecho. Por eso es por lo que el ego se ve forzado a cambiar incesantemente de un objetivo a otro, para que sigas abrigando la esperanza de que todavía te puede ofrecer algo. T8-VIII.2:5-7