PARTE 1 - Introducción
L.In.1 L.in.1 1 La base teórica que provee el Texto es necesaria —como antecedente y marco de referencia— para que las lecciones y sus respectivos ejercicios contenidos en este libro tengan significado. 2 No obstante, será la práctica de los ejercicios lo que permitirá alcanzar la meta del Curso. 3 Una mente sin entrenar no puede lograr nada. 4 El propósito de estas lecciones y sus ejercicios es entrenar tu mente para que piense según las líneas expuestas en el Curso.
L.In.2 L.in.2 5 Los ejercicios son muy sencillos. 6 No requieren mucho tiempo para hacerlos, y no importa dónde o cuándo los hagas. 7 No exigen ninguna preparación. 8 Las lecciones están numeradas de 1 a 365. 9 El período de entrenamiento mínimo es de un año. 10 No intentes hacer más de una lección y sus correspondientes ejercicios por día.
L.in.3 11 El propósito de estos ejercicios es entrenar la mente a percibir de otra forma todo lo de este mundo. L.In.3 12 El Libro de Lecciones está dividido en dos partes: la primera —que comienza inmediatamente después de esta Introducción y termina con la Lección 220— trata sobre cómo deshacer la forma en la que ves ahora; y la segunda —que empieza donde terminó la anterior y termina con la Lección 365 seguida del Epílogo— trata de restaurar la mirada verdadera por medio de la adquisición de la verdadera percepción. 13 Se recomienda repetir cada ejercicio varias veces al día, preferiblemente cada vez en lugares distintos y, cuando sea posible, en toda situación en la que pasas un largo período. L.In.4 14 El propósito es entrenar a la mente para generalizar las lecciones, de manera que entiendas que cada una es aplicable tanto en una situación como en cualquier otra.
L.In.5 La transferencia del entrenamiento para adquirir una percepción verdadera no procede del mismo modo en que procede la transferencia del entrenamiento del mundo. 2Si se ha logrado una percepción verdadera en conexión con una persona, situación o acontecimiento, la transferencia total a todo el mundo y a todas las cosas es inevitable. 3Por otra parte, una sola cosa que se excluya de la percepción verdadera imposibilita sus logros en cualquier otra parte.
L.in.4 15 A menos que se especifique lo contrario, cada ejercicio debe practicarse con los ojos abiertos, puesto que el objetivo es aprender a ver. L.In.6 16 La única regla que debe observarse a todo lo largo del entrenamiento es la de practicar los ejercicios con gran especificidad. 17 Cada uno se aplica a cada situación en la que te encuentres, y a todo lo que veas en ella. 18 Los ejercicios de cada día han sido planeados alrededor de una idea central, ya que los ejercicios en sí consisten en aplicar la idea a tantas situaciones concretas como sea posible. 19 Asegúrate de no decidir que la idea del día es inaplicable a algunas de las cosas que ves. L.In.7 20 El objetivo de los ejercicios siempre será incrementar tu capacidad para aplicar las ideas a todo. 21 Esto no requerirá esfuerzo alguno por tu parte. 22 Simplemente, asegúrate de no hacer excepciones al aplicar la idea.
L.In.8 L.in.5 23 Algunas de las ideas que presenta este Libro de Lecciones te resultarán difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan por demás sorprendentes. 24 Eso no importa. 25 Se te pide simplemente que apliques las ideas tal como se te indicará más adelante. 26 No se te pide en absoluto que las juzgues ni tampoco que creas en ellas. 27 Sólo se te pide que las utilices. 28 Utilizándolas cobrarán sentido para ti, lo que te demostrará que son verdaderas. L.In.9 29 Sólo recuerda una cosa: no tienes que creer en estas ideas ni aceptarlas, y ni siquiera recibirlas con agrado. 30 Puede que te opongas vehementemente a algunas de ellas. 31 Nada de eso tendrá importancia, ni disminuirá su eficacia. 32 Pero no hagas excepciones al aplicar las ideas que contienen los ejercicios. 33 Cualesquiera que puedan ser tus reacciones hacia ellas, no dejes de utilizarlas. 34 Eso es todo lo que se requiere.
Lecciones de la 1 a la 60
L1 Nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar] tiene significado
L1.1 L1.1 1 Ahora, mira lentamente a tu alrededor, y aplica esta idea de manera muy concreta a todo lo que ves:
L1.2 2 Esta mesa no significa nada.
3 Esta silla no significa nada.
4 Esta mano no significa nada.
5 Este pie no significa nada.
6 Este bolígrafo no significa nada.
L1.2 L1.3 7 Luego mira más allá de lo que se encuentra a tu alrededor, y aplica la idea a un campo más amplio:
L1.4 8 Esa puerta no significa nada.
9 Ese cuerpo no significa nada.
10 Esa lámpara no significa nada.
11 Ese letrero no significa nada.
12 Esa sombra no significa nada.
L1.3 L1.5 13 Observa que estas afirmaciones no siguen ningún orden determinado, ni distinguen las diferencias que puedan existir entre las clases de cosas a las que se aplican. 14 Ése es el propósito del ejercicio. 15 La afirmación debe aplicarse sencillamente a cualquier cosa que veas. 16 Al poner en práctica la idea del día, hazlo con total imparcialidad. 17 No trates de aplicarla a todo lo que veas, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. 18 Asegúrate solamente de no excluir nada en particular de lo que veas. 19 A los efectos de la aplicación de esta idea, una cosa es igual a cualquier otra.
L1.4 Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 2No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 3 Una cómoda sensación de reposo es esencial, de igual forma que no tener prisa es importante.
L2 He dado a todo lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar] todo el significado que tiene para mí
L2.1 L2.1 1 Los ejercicios que se van a hacer con esta idea son iguales a los de la primera lección. 2 Comienza con las cosas que estén cerca de ti, y aplica la idea a cualquiera sobre la que se pose tu mirada. 3 Luego, extiende tu campo visual más allá. 4 Gira la cabeza de un lado a otro, para incluir lo que se encuentre a ambos lados de ti. 5 Si te es posible, da la vuelta y aplica la idea a lo que estaba detrás de ti. 6 Sé tan imparcial como puedas al seleccionar los objetos a los que vas a aplicar la idea; no te concentres en nada en particular, ni trates de incluir todo lo que veas en una zona determinada, ya que eso podría causar tensión. L2.2 7 Simplemente, echa una mirada rápida e indiscriminada a tu alrededor, tratando de evitar la selección de objetos en función de su tamaño, brillo, color, material, o de la relativa importancia que tengan para ti.
L2.2 8 Tómalos simplemente tal como los ves. 9 Trata de aplicar la idea con la misma facilidad a un cuerpo que a un botón, a una mosca que al suelo, a un brazo que a una manzana. 10 El único criterio a seguir para aplicar la idea a una cosa es sencillamente que tus ojos se hayan posado sobre ella. 11 No trates de incluir nada en particular, pero asegúrate también de no excluir nada deliberadamente.
L2.3 12 Este ejercicio, al igual que el anterior, no debe hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 13 No debe pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 14 Una cómoda sensación de reposo es esencial, de igual forma que no tener prisa es importante.
L3 No entiendo las cosas que veo en este cuarto [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar]
L3.1 L3.1 1 Aplica esta idea de la misma manera que las anteriores, sin hacer distinciones de ninguna clase. 2 Cualquier cosa que veas es un objeto adecuado para la aplicación de la idea. 3 Asegúrate de no cuestionar si una cosa es adecuada o no para aplicar la idea. 4 En estos ejercicios, no se trata de juzgar. 5 Cualquier cosa es adecuada si la ves. 6 Tal vez algunas tengan una carga emocional para ti. 7 Trata de dejar a un lado esos sentimientos y, sencillamente, aplícales la idea tal como se la aplicarías a cualquier otra.
L3.2 L3.2 8 El propósito de los ejercicios es ayudarte a despejar la mente de todas las asociaciones del pasado, para que puedas ver las cosas exactamente tal como se presentan ante ti ahora, y también para que te des cuenta de lo poco que realmente las entiendes. 9 Por consiguiente, es esencial que mantengas la mente plenamente receptiva y libre de juicios, al seleccionar las cosas a las cuales vas a aplicar la idea del día. 10 A tal efecto, una cosa es como cualquier otra: igualmente adecuada y, por tanto, igualmente útil.
L3.3 11 Este ejercicio, al igual que los anteriores, no debe hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 12 No debe pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 13 Una cómoda sensación de reposo es esencial, de igual forma que no tener prisa es importante.
L4 Estos pensamientos que cruzan mi mente no significan nada. Son como las cosas que veo en este cuarto [en esta calle, desde esta ventana, en este lugar]
L4.1 L4.1 1 Estos ejercicios —a diferencia de los anteriores— no comienzan con la idea de hoy. 2 Da comienzo a estas prácticas observando durante un minuto, más o menos, los pensamientos que crucen tu mente. 3 Luego, aplícales la idea. 4 Si conciencias pensamientos que no te hacen feliz, úsalos como temas para la idea. 5 No obstante, no selecciones sólo los que a tu parecer son “malos”. 6 Si te acostumbras a observarlos, descubrirás que representan una mezcla tal que, en cierto sentido, ninguno puede calificarse de “bueno” o de “malo”. 7 Por eso, no significan nada.
L4.2 L4.2 8 Al seleccionar los temas para la idea de hoy, se requiere la acostumbrada especificidad. 9 No temas utilizar al mismo tiempo pensamientos “buenos” y “malos”. 10 Ninguno de ellos representa tu verdadero pensar, el cual está siendo ocultado por ellos. 11 Los “buenos” que conciencias no son sino sombras de lo que está más allá, y las sombras dificultan la vista. 12 Los “malos” bloquean la mirada y te impiden ver. 13 No te interesan ni unos ni otros.
L4.3 L4.3 14 Éste es un ejercicio de mayor importancia, y será repetido de vez en cuando de forma ligeramente diferente. 15 El objetivo aquí es entrenarte en los primeros pasos hacia la meta de separar lo que no tiene significado de lo que sí lo tiene. 16 Representa el primer esfuerzo en el propósito a largo plazo de aprender a ver que lo que carece de significado se encuentra fuera de ti, mientras que lo que tiene significado está dentro de ti. 17 Es también el comienzo del entrenamiento de tu mente para que distinga lo que es lo mismo de lo que es diferente. L4.4 18 Al usar tus pensamientos como temas para la aplicación de la idea de hoy, identifica cada uno de ellos por la figura o acontecimiento central que contenga; por ejemplo:
L4.4 19 Este pensamiento acerca de no significa nada.
20 Es como las cosas que veo en esta habitación, [o dondequiera que estés].
L4.5 L4.5 21 Asimismo, puedes aplicar la idea a cualquier pensamiento en particular que reconozcas que es perjudicial. 22 Esta práctica es útil, pero no substituye a los procedimientos de selección más aleatorios que deberán seguirse al hacer los ejercicios. 23 En cualquier caso, no examines tu mente más de un minuto. 24 Aún no tienes suficiente experiencia como para poder evitar la tendencia a preocuparte innecesariamente. L4.6 25 Además, puesto que estos ejercicios son los primeros de este tipo, tal vez te resulte especialmente difícil suspender todo juicio en relación a lo que piensas. 26 No repitas estos ejercicios más de tres o cuatro veces durante el día. 27 Volveremos a ellos más
L5 Nunca estoy contrariado por la razón que pienso
L5.1 L5.1 1 Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que tú creas que te está causando dolor. 2 Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu contrariedad, y para describir el sentimiento que te afecta, usa el término que te parezca más preciso. 3 La contrariedad puede manifestarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos, o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como diferente de las demás. 4 Pero esto último no es verdad. 5 No obstante, hasta que aprendas que las formas no tienen importancia, cada una de ellas constituirá una materia apropiada para los ejercicios de hoy. 6 Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te llevará finalmente a reconocer que todas son iguales.
L5.2 L5.2 7 Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa específica de cualquier forma de contrariedad, usa a la vez el nombre de la forma en la que ves la contrariedad, y la causa que le atribuyes. 8 Por ejemplo:
L5.3 9 No estoy molesto con ____ por la razón que pienso.
10 No tengo miedo de ____ por la razón que pienso.
L5.3 L5.4 11 Pero, una vez más, esto no debe substituir a las prácticas en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees que son las “fuentes” de la contrariedad, y las formas de contrariedad que, según tú, resultan de ellas.
L5.4 L5.5 12 En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, puede que te resulte más difícil ser imparcial y, así, evitar dar más importancia a unos temas que a otros. 13 Tal vez te resulte útil, antes de empezar los ejercicios, afirmar lo siguiente:
L5.6 14 No hay contrariedades pequeñas.
15 Todas perturban mi paz mental por igual.
L5.5 L5.7 16 Luego, busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de lo mucho o poco que lo haga.
L5.6 L5.8 17 También es posible que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de las contrariedades que percibes que a otras. 18 De ocurrir esto, piensa en primer lugar en lo siguiente:
L5.9 19 No puedo conservar esta forma de contrariedad y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 20 Así pues, a efectos de estos ejercicios, consideraré todas como si fuesen iguales.
L5.7 L5.10 21 Luego, más o menos durante un minuto, busca en tu mente tratando de identificar las diferentes formas de contrariedades que te estén perturbando, sin tomar en cuenta la relativa importancia que les puedas dar. 22 Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando los nombres tanto del origen de la contrariedad —tal como la percibas— como del sentimiento tal como lo estés experimentado. 23 He aquí algunos ejemplos adicionales:
L5.11 24 No estoy preocupado acerca de __ por la razón que pienso.
25 No estoy deprimido acerca de __ por la razón que pienso.
L5.12 26 Será suficiente hacer este ejercicio tres o cuatro veces al día.
L6 Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí
L6.1 L6.1 1 Los ejercicios que se han de hacer con esta idea son muy similares a los anteriores. 2 Repito, en cualquier aplicación de la idea de hoy es necesario identificar muy específicamente tanto la forma de la alteración de que se trate (ira, miedo, preocupación, depresión, etc.), como lo que percibes que es su causa. 3 Por ejemplo:
L6.2 4 Estoy molesto con porque veo algo que no está ahí.
5 Estoy preocupado acerca de porque veo algo que no está ahí.
L6.2 L6.3 6 Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca contrariarte y puede usarse con provecho durante el transcurso del día con ese propósito. 7 No obstante, como en días pasados, las tres o cuatro prácticas que hoy se requieren deben ir precedidas por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de la aplicación de la idea a cada pensamiento de contrariedad descubierto en esta búsqueda.
L6.3 L6.4 8 Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan contrariedad más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:
L6.5 9 No hay contrariedades pequeñas.
10 Todas perturban mi paz mental por igual.
L6.6 11 Y:
L6.7 12 No puedo conservar esta contrariedad
y al mismo tiempo desprenderme de las demás.
13 Así, pues, a efectos de estos ejercicios,
las consideraré a todas como si fuesen iguales.
L7.1 L7.1 1 Al principio esta idea resulta muy difícil de creer. 2 No obstante, es la razón fundamental de todas las anteriores.
3 Es la razón por la que nada de lo que ves tiene significado.
4 Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5 Es la razón por la que no comprendes nada de lo que ves.
6 Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada, y por qué son como las cosas que ves.
7 Es la razón por la que nunca estás contrariado por la razón que piensas.
8 Es la razón que explica que estás contrariado porque ves algo que realmente no está ahí.
L7.2 L7.2 9 Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil, porque todo lo que crees está arraigado en él y, además, depende de que no aprendas estas nuevas ideas. 10 No obstante, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas sobre el tiempo. 11 Esta primera idea no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio. 12 Por ejemplo, observa una taza.
L7.3 L7.3 13 ¿Estás viendo una taza o, simplemente, estás reviviendo tus experiencias pasadas de —al sentir sed— haber agarrado una taza, bebido de ella, sentido su borde rozar tus labios, desayunado usándola, y así sucesivamente? 14 ¿Y acaso no se basan tus apreciaciones estéticas con respecto a la taza también en experiencias pasadas? 15 ¿De qué otra manera sabrías que esa taza se romperá si la dejas caer? 16 ¿Qué sabes sobre esa taza sino lo que aprendiste en el pasado? 17 No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. 18 Así que, ¿la estás viendo realmente?
L7.4 L7.4 19 Mira a tu alrededor. 20 Esto se aplica por igual a cualquier cosa que mires. 21 Date cuenta de esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cosas que te llamen la atención. 22 Por ejemplo:
L7.5 23 En este lápiz, sólo veo el pasado.
24 En este zapato, sólo veo el pasado.
25 En esta mano, sólo veo el pasado.
26 En ese cuerpo, sólo veo el pasado.
27 En esa cara, sólo veo el pasado.
L7.5 L7.6 28 No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 29 Mira brevemente cada objeto y, luego, pasa al siguiente. Tres o cuatro prácticas, cada una de más o menos un minuto de duración, bastarán.
L8 Mi mente está absorta en pensamientos del pasado
L8.1 L8.1 1 Esta idea es —por supuesto— la razón por la que ves únicamente el pasado. 2 Nadie ve realmente nada. 3 Lo único que ve son sus pensamientos proyectados hacia fuera. 4 La preocupación de la mente por el pasado es la causa del concepto equivocado acerca del tiempo del que adolece tu mirar. 5 Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que realmente existe. 6 Por consiguiente, no puede comprender qué es el tiempo ni, de hecho, comprender ninguna otra cosa.
L8.2 L8.2 7 El único pensamiento completamente verdadero que uno puede tener sobre el pasado es que no está aquí. 8 Por lo tanto, pensar sobre el pasado es pensar en ilusiones. 9 Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente conlleva visualizar el pasado o prever el futuro. 10 De hecho, la mente está en blanco cuando lo hace ya que no está pensando realmente en nada.
L8.3 L8.3 11 El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar tu mente para que reconozca cuándo no está realmente pensando en absoluto. 12 Mientras tu mente se siga preocupando por ideas irreflexivas, la Verdad permanecerá bloqueada. 13 Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino hacia la visión.
L8.4 L8.4 14 Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados. 15 Esto se debe a que en realidad no puedes ver nada, y así es más fácil reconocer que, por muy vívidamente que puedas visualizar un pensamiento, no estás viendo nada. 16 Con el menor esfuerzo posible, busca en tu mente durante más o menos el minuto habitual, examinando simplemente los pensamientos que encuentres allí. 17 Identifica cada uno de ellos por la figura central o el tema que contenga, y luego pasa al siguiente. 18 Da inicio a la práctica diciendo:
L8.5 19 Parece que estoy pensando sobre .
L8.5 L8.6 20 Luego, nombra específicamente cada uno de tus pensamientos, como por ejemplo:
L8.7 21 Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción],
L8.8 22 y así sucesivamente, concluyendo al final del período de búsqueda mental con:
L8.9 23 Pero mi mente se preocupa por pensamientos del pasado.
L8.6 L8.10 24 Esto puede hacerse cuatro o cinco veces a lo largo del día, a menos que te irrite. 25 Si te resulta dificultoso, tres o cuatro veces será suficiente. 26 No obstante, tal vez te ayude incluir en la búsqueda mental en sí tu irritación, o cualquier emoción a la que pueda inducir la idea de hoy.
L9 No veo nada tal como es en este momento
L9.1 L9.1 1 Es por demás obvio que esta idea es la consecuencia lógica de las dos anteriores. 2 Aunque es posible que estas ideas las puedas aceptar intelectualmente, es poco probable que ya signifique algo para ti. 3 De todas formas, a estas alturas, todavía no es necesario entender. 4 De hecho, reconocer que no entiendes es un prerrequisito para deshacer tus ideas falsas. 5 Estos ejercicios tienen que ver con la práctica, no con el entendimiento. 6 No hace falta que practiques lo que ya entiendes. 7 Por cierto, sería un círculo vicioso tener como objetivo comprender y al mismo tiempo asumir que ya se logró.
L9.2 L9.2 8 A la mente no entrenada le resulta difícil creer que lo que cree ver no está ahí. 9 Esta idea puede perturbar bastante, y toparse con una resistencia activa que adopta una variedad de formas. 10 No obstante, eso no impide que la apliques. 11 Esto es lo único que se requiere para estos o cualesquiera otros ejercicios: sólo se te pide que apliques las ideas. 12 Cada pasito despejará un poco de oscuridad, y finalmente el entendimiento llegará para iluminar cada rincón de la mente que haya sido despejado de los escombros que lo oscurecían.
L9.3 L9.3 13 Estos ejercicios, para los que tres o cuatro prácticas son suficientes, consisten en que mires a tu alrededor y apliques la idea de hoy a cualquier cosa que veas, sin olvidarte de la necesidad de hacerlo indiscriminadamente, ni de la regla esencial de no excluir nada. 14 Por ejemplo:
L9.4 15 No veo esta máquina de escribir tal como es ahora.
16 No veo este teléfono tal como es ahora.
17 No veo este brazo tal como es ahora.
L9.4 L9.5 18 Empieza con aquellas cosas que estén más cerca de ti, y luego extiende tu campo visual:
L9.6 19 No veo ese perchero tal como es ahora.
20 No veo esa puerta tal como es ahora.
21 No veo esa cara tal como es ahora.
L9.5 L9.7 22 Hay que subrayar nuevamente que, si bien no debes tratar de incluirlo todo, tampoco debes excluir nada en particular. 23 Al hacer esta distinción, asegúrate de ser sincero contigo mismo. 24 Es posible que te sientas tentado de hacerla ininteligible.
L10 Mis pensamientos no significan nada
L10.1 L10.1 1 Esta idea es aplicable a todos los pensamientos que conciencias o empiezas a concienciar durante las prácticas. 2 El motivo de que la idea pueda aplicarse a todos ellos es que no son tus pensamientos reales. 3 Hemos hecho esta distinción con anterioridad, y volveremos a ella más adelante. 4 Todavía no tienes una base para comparar. 5 Cuando la tengas, no te cabrá la menor duda de que los que una vez creíste que eran tus pensamientos, no significaban nada.
L10.2 L10.2 6 Ésta es la segunda vez que usamos este tipo de idea. 7 Sólo la forma es ligeramente distinta. 8 Esta vez la idea se introduce con “Mis pensamientos” en lugar de “Estos pensamientos”, y no se establece expresamente ningún vínculo con las cosas que hay a tu alrededor. 9 Lo que enfatizamos ahora es la falta de realidad de lo que piensas que piensas.
L10.3 L10.3 10 Este aspecto del proceso de corrección comenzó con la idea de que los pensamientos de los que eres consciente no significan nada y que se encuentran fuera y no dentro de tu fuero interno; luego, se subrayó el hecho de que se refieren al pasado y no al presente. 11 Ahora, hacemos hincapié en que la presencia de esos “pensamientos” significa que realmente no estás pensando. 12 Esto es simplemente otra forma de repetir nuestra afirmación previa de que tu mente está realmente en blanco. 13 Reconocer esto es reconocer la nada cuando piensas que la ves. 14 Como tal, es el prerrequisito para obtener la visión.
L10.4 L10.4 15 Cierra los ojos durante estos ejercicios, y empieza repitiendo la idea de hoy muy lentamente en tu fuero interior. 16 Luego añade:
L10.5 17 Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que creo ahora.
L10.6 18 Estos ejercicios consisten —igual que los anteriores— en buscar en tu mente todos los pensamientos que puedas encontrar, sin seleccionarlos ni juzgarlos. 19 Trata de evitar cualquier tipo de clasificación. 20 De hecho, si te resulta útil, puedes imaginarte que estás viendo pasar una procesión de pensamientos extrañamente variada, que tienen muy poco o ningún significado personal para ti. 21 A medida que cada uno de ellos cruce tu mente, di:
L10.7 22 Mi pensamiento acerca de no significa nada.
23 Mi pensamiento acerca de no significa nada.
L10.5 L10.8 24 Obviamente, la idea de hoy puede servir para cualquier pensamiento que te perturbe en cualquier momento. 25 Además, se recomienda hacer cinco prácticas de búsqueda en tu mente, cada una con una duración de un minuto aproximadamente. 26 No es recomendable alargar este período de tiempo que, en caso de experimentar incomodidad, debería reducirse a medio minuto o menos. 27 No obstante, acuérdate de repetir lentamente la idea antes de aplicarla concretamente, así como de añadir:
L10.9 28 Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.
L11 Mis pensamientos que no significan nada me muestran un mundo que tampoco significa nada
L11.1 L11.1 1 De todas las ideas que hemos presentado hasta ahora, ésta es la primera que está relacionada con una de las fases principales del proceso de corrección: el cambio radical del pensar del mundo. 2 Parece como si fuera el mundo el que determina lo que percibes. 3 La idea de hoy introduce el concepto de que son tus pensamientos los que determinan el mundo que ves. 4 Alégrate en verdad de practicar la idea en su forma original pues en esta idea reside la certeza de tu liberación. 5 La llave del perdón se encuentra en ella.
L11.2 L11.2 6 Las prácticas para la idea de hoy deben realizarse de forma ligeramente distinta a las anteriores. 7 Comienza cerrando los ojos y repitiendo la idea lentamente e interiormente. 8 Luego, abre los ojos y mira a tu alrededor: lo que está cerca y lo que está lejos, lo que está encima y por debajo de ti; es decir, mira por todas partes. 9 Durante el minuto más o menos que vas a emplear usando la idea, repítela sencillamente en silencio y asegúrate de hacerlo sin prisa y sin sensación de urgencia o esfuerzo.
L11.3 L11.3 10 Para derivar el máximo beneficio de estos ejercicios, la mirada debe pasar de una cosa a otra con cierta rapidez, ya que no debe detenerse sobre nada en particular. 11 En cambio, las palabras deben usarse de forma pausada, e incluso, sosegada. 12 La incorporación de esta idea a la mente, debe practicarse particularmente de la manera más despreocupada posible. 13 Contiene los cimientos de la paz, de la relajación y de la ausencia de preocupación que estamos tratando de lograr. 14 Al finalizar los ejercicios, cierra los ojos y repite lentamente una vez más la idea interiormente.
L11.4 L11.4 15 Tres prácticas durante este día serán probablemente suficientes. 16 No obstante, si hay poco o ningún desasosiego, y te sientes inclinado a practicar más, puedes hacer hasta cinco prácticas. 17 Más de eso no es recomendable.
L12 Estoy contrariado porque veo un mundo que no tiene significado
L12.1 L12.1 1 La importancia de esta idea radica en el hecho de que contiene la corrección de una importante distorsión perceptual. 2 Piensas que lo que te contraría es un mundo aterrador o un mundo triste; un mundo violento o un mundo demente. 3 Todos esos atributos se los otorgas tú. 4 El mundo de por sí no tiene significado.
L12.2 L12.2 5 Estos ejercicios deben hacerse con los ojos abiertos. 6 Mira a tu alrededor, esta vez muy lentamente. 7 Trata de seguir un ritmo tal que el lento pasar de tu mirada de una cosa a otra sea a intervalos de tiempo bastante similares. 8 No permitas que el lapso de tiempo empleado para pasar de una cosa a otra sea ostensiblemente más corto o más largo; trata, en cambio, de mantener un compás comedido y hasta parejo a todo lo largo del ejercicio. 9 Lo que ves no importa. 10 Esto lo aprenderás a medida que le prestes la misma atención y le dediques el mismo tiempo a cada cosa sobre la que tu mirada se pose. 11 Es uno de los pasos iniciales en el proceso de aprender a conferir el mismo valor a todas las cosas.
L12.3 L12.3 12 A medida que mires a tu alrededor, di interiormente:
L12.4 13 Pienso que veo un mundo temible, un mundo peligroso, un mundo hostil, un mundo triste, un mundo perverso, un mundo enloquecido.
L12.5 14 y así sucesivamente, usando cualquier término descriptivo que se te ocurra. 15 Si se te ocurren términos que parecen ser positivos en vez de negativos, inclúyelos también. 16 Por ejemplo, podrías pensar en “un mundo bueno” o en “un mundo agradable”. 17 Si se te ocurren términos de esa índole, úsalos conjuntamente con los demás. 18 Es posible que aún no entiendas por qué esos adjetivos “buenos” forman parte de estos ejercicios, pero recuerda que un “mundo bueno” implica uno “malo”, y que uno “agradable” implica uno “desagradable”. 19 Todos los términos que te vengan a la mente serán adecuados para los ejercicios de hoy. 20 Lo que parecen significar no importa.
L12.4 L12.6 21 Al aplicar la idea de hoy, asegúrate de no alterar la duración de los intervalos de tiempo entre lo que piensas que es agradable y lo que piensas que es desagradable. 22 Para que estos ejercicios surtan efecto, no hay diferencia alguna entre una cosa y otra. 23 Al final de la práctica, añade:
L12.7 24 Pero estoy contrariado porque veo un mundo sin significado.
L12.5 L12.8 25 Lo que no tiene sentido no es ni bueno ni malo. 26 ¿Por qué, entonces, habría de contrariarte un mundo que no tiene significado? 27 Si pudieses aceptar al mundo como algo que no significa nada y dejar que la Verdad se escribiese sobre él por ti, serías indescriptiblemente feliz. 28 Pero, precisamente porque carece de significado, te sientes impulsado a escribir sobre él lo que tú quisieras que fuese. 29 Eso es lo que ves en él. 30 Eso es lo que en verdad no tiene sentido. 31 Debajo de tus palabras está escrita la Palabra de Dios. 32 La Verdad te contraría ahora, pero cuando tus palabras hayan sido borradas, verás las de Él. 33 Ése es, en última instancia, el propósito de estos ejercicios.
L12.6 L12.9 34 Tres o cuatro prácticas con la idea de hoy serán suficientes. 35 Las sesiones no deben pasar de un minuto. 36 Es posible que incluso un minuto te resulte demasiado largo. 37 Suspende los ejercicios en cuanto experimentes cualquier tensión.
L13 Un mundo sin significado engendra miedo
L13.1 L13.1 1 La idea de hoy es realmente una variación de la anterior, excepto que es más específica en cuanto a la emoción que suscita. 2 De hecho, un mundo sin significado es imposible. 3 Lo que no tiene significado no existe. 4 No obstante, de eso no se deduce que tú no pienses que percibes algo sin significado. 5 Por el contrario, serás especialmente propenso a pensar que sí lo percibes.
L13.2 L13.2 6 Reconocer esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 7 Representa una situación en la que Dios y el ego se “desafían” uno al otro sobre cuál de sus respectivos significados ha de escribirse en el espacio vacío que esa falta de significado provee. 8 El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que —de otro modo— el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 9 Y solamente en esto está en lo cierto.
L13.3 L13.3 10 Por consiguiente, es esencial que aprendas a reconocer lo que no tiene significado y que aceptes esta constatación sin miedo. 11 Si tienes miedo, es seguro que dotarás al mundo de atributos que realmente no posee, y lo abarrotarás con imágenes que realmente no existen. 12 Para el ego, las ilusiones son dispositivos de seguridad, como también deben serlo para ti, que te identificas con él.
L13.4 L13.4 13 Los ejercicios de hoy —que deberían hacerse unas tres o cuatro veces sin excederse de un minuto aproximadamente cada vez— han de practicarse de manera algo distinta a las anteriores. 14 Con los ojos cerrados, repite la idea de hoy interiormente. 15 Luego abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor mientras dices:
L13.5 16 Estoy mirando un mundo sin significado.
L13.6 17 Repite esta afirmación interiormente mientras miras a tu alrededor. 18 Luego cierra los ojos y concluye con:
L13.7 19 Un mundo sin significado engendra miedo en mí
porque pienso que estoy compitiendo con Dios.
L13.5 L13.8 20 Tal vez te resulte difícil evitar resistirte —de una forma u otra— a esta última afirmación. 21 Sea cual fuere la forma en que esta resistencia se manifieste, acuérdate de que en realidad le tienes miedo a esa clase de pensamientos debido a la “venganza” del “enemigo”. 22 No se espera que a estas alturas creas esta afirmación y, probablemente, la descartarás por considerarla absurda. 23 No obstante, observa cuidadosamente cualquier señal de miedo patente o encubierto que esta afirmación pueda suscitar en ti. L13.6 24 Ésta es la primera vez que intentamos exponer una relación explícita de causa y efecto de una clase que aún no puedes reconocer por ser muy inexperto. 25 No te detengas en esa última afirmación, y no trates ni siquiera de pensar en ella, excepto durante las prácticas. 26 Eso es suficiente por ahora.
L14 Dios no creó un mundo sin significado
L14.1 L14.1 1 La idea que hoy se expone es, obviamente, por qué es imposible que exista un mundo sin significado. 2 Lo que Dios no creó no existe. 3 Y todo Lo que existe, existe Tal como Él Lo creó. 4 El mundo que ves no tiene nada que ver con la Realidad. 5 Fuiste tú quien lo hizo y, por consiguiente, no existe.
L14.2 L14.2 6 Los ejercicios de hoy deben practicarse todo el tiempo con los ojos cerrados. 7 El período de búsqueda mental debe ser corto, a lo sumo un minuto. 8 No hagas más de tres prácticas con la idea de hoy a menos que te sientas cómodo haciéndolas. 9 De ser así, es porque realmente comprendes su propósito.
L14.3 L14.3 10 La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender a abandonar los pensamientos que escribiste sobre el mundo, y a ver en su lugar la Palabra de Dios. 11 Los primeros pasos en este cambio, al que verdaderamente se le puede llamar salvación, pueden ser bastante difíciles e incluso dolorosos. 12 Algunos te conducirán directamente al miedo. 13 Pero no se te dejará ahí. 14 Irás mucho más allá, 15 pues nos estamos encaminando hacia la paz y la seguridad perfectas.
L14.4 L14.4 16 Con los ojos cerrados, piensa en todos los horrores del mundo que crucen tu mente. 17 Nombra cada uno de ellos como se te ocurra y, luego, niega su realidad. 18 Dios no los creó y, por consiguiente, no son reales. 19 Por ejemplo, di:
L14.5 20 Dios no creó esa guerra, por consiguiente no es real.
21 Dios no creó ese accidente de aviación, por consiguiente no es real.
22 Dios no creó [especifica el desastre], por consiguiente no es real.
L14.5 L14.6 23 Entre los temas adecuados para la aplicación de la idea de hoy, se puede incluir también todo aquello que temas te pueda ocurrir, o a cualquier persona que te preocupe. 24 En cada caso, describe el “desastre” en cuestión con mucha especificidad. 25 No uses términos generales. 26 Por ejemplo, no digas: “Dios no creó las enfermedades”, sino “Dios no creó el cáncer”, o los ataques cardíacos, o lo que sea que te cause miedo.
L14.6 L14.7 27 Lo que estás enumerando es tu repertorio personal de horrores. 28 Esas cosas son parte del mundo que ves. 29 Algunas son ilusiones que compartes, y otras forman parte de tu infierno personal. 30 Eso no importa. 31 Lo que Dios no creó sólo puede estar en tu propia mente, separada de la Suya. 32 Por consiguiente, no tiene significado. 33 Reconociendo este hecho, concluye las prácticas repitiendo la idea de hoy:
L14.8 34 Dios no creó un mundo sin significado.
L14.7 L14.9 35 Naturalmente, la idea de hoy puede aplicarse —fuera de las prácticas— a cualquier cosa que te perturbe a lo largo del día. 36 Sé muy específico al aplicarla. 37 Di:
L14.10 38 Dios no creó un mundo sin significado.
39 No creó [especifica la situación que te esté perturbando] por consiguiente, no es real.
L15 Mis pensamientos son imágenes hechas por mí
L15.1 L15.1 1 Como los pensamientos que piensas que estás pensando te aparecen como imágenes, no te das cuenta de que no son nada. 2 Tú piensas que los estás pensando, y por eso piensas que los estás viendo. 3 Así es como se hizo tu “manera de ver”. 4 Ésta es la función que le has dado a los ojos de tu cuerpo. 5 Eso no es ver. 6 Eso es ser hacedor de imágenes, 7 lo cual ocupa el lugar de la visión, reemplazándola con ilusiones.
L15.2 L15.2 8 Esta idea introductoria al proceso de hacer imágenes que tú llamas ver, no tendrá de momento mucho significado para ti. 9 Comenzarás a comprenderla en cuanto veas pequeños bordes de luz alrededor de los mismos objetos familiares que ahora ves. 10 Así empieza la verdadera visión. 11 Puedes estar seguro de que ésta no tardará en llegar una vez que eso haya ocurrido.
L15.3 L15.3 12 A medida que avancemos, tal vez experimentes muchos “episodios de luz”. 13 Éstos pueden tomar muchas formas distintas, algunas de ellas bastante inesperadas. 14 No les tengas miedo. 15 Son la señal de que por fin estás abriendo los ojos. 16 No seguirán ocurriendo, pues únicamente simbolizan la percepción verdadera, y no están relacionados con el conocimiento. 17 Estos ejercicios no han de revelarte el Conocimiento, 18 pero allanarán el camino que conduce a Él.
L15.4 L15.4 19 Al practicar la idea de hoy, repítela primero interiormente, y luego aplícala a cualquier cosa que veas a tu alrededor, usando el nombre del objeto en cuestión y dejando descansar tu mirada sobre él mientras dices:
L15.5 20 Esta (e) es una imagen que hice.
21 Ese (a) es una imagen que hice.
L15.6 22 No es necesario incluir un gran número de objetos específicos al aplicar la idea de hoy. 23 Pero sí es necesario que sigas mirando cada uno mientras repites la idea interiormente. 24 En cada caso, la idea debe repetirse muy lentamente.
L15.5 L15.7 25 Si bien es obvio que no podrás aplicar la idea a un gran número de objetos durante el minuto aproximado de práctica que se recomienda, trata de seleccionarlos tan al azar como te sea posible. 26 Si empiezas a sentirte incómodo, menos de un minuto será suficiente. 27 No hagas más de tres prácticas con la idea de hoy, a no ser que te sientas completamente cómodo con ella; en todo caso, no hagas más de cuatro.
L16 No tengo pensamientos neutros
L16.1 L16.1 1 La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de disipar la creencia de que tus pensamientos no tienen ningún efecto. 2 Todo lo que ves es resultado de tus pensamientos. 3 Este hecho no admite excepciones. 4 Los pensamientos no son ni grandes ni pequeños, ni poderosos ni débiles. 5 Sencillamente, son falsos o verdaderos. 6 Los que son verdaderos crean a su semejanza. 7 Los falsos fabrican a la suya.
L16.2 L16.2 8 No hay concepto más auto contradictorio que el de “pensamientos fútiles”. 9 Difícilmente se puede calificar de inactivo a lo que da origen a la percepción de todo un mundo. 10 Cada uno de tus pensamientos contribuye a la Verdad o a la ilusión: o extiende la Verdad o multiplica las ilusiones. 11 Puedes ciertamente multiplicar lo que no es nada pero no por ello lo estarías extendiendo.
L16.3 L16.3 12 Además de reconocer que la mente nunca está inactiva, la salvación requiere que también reconozcas que cada uno de tus pensamientos va a producir paz o guerra, Amor o miedo. 13 Un resultado neutral es imposible porque es imposible que haya pensamientos neutrales. 14 Tal es la tentación de descartar los pensamientos de miedo considerándolos irrelevantes, triviales y no merecedores de que uno se ocupe de ellos, que es esencial que reconozcas que todos son no solamente destructivos sino también irreales. 15 Tendremos que practicar esta idea de muchas formas antes de que realmente llegues a comprenderla.
L16.4 L16.4 16 Al aplicar la idea de hoy, cierra los ojos y busca en tu mente durante un minuto más o menos, esforzándote al máximo por no pasar por alto ningún pensamiento “insignificante” que pueda tender a eludir tu búsqueda. 17 Esto te resultará bastante difícil hasta que te acostumbres a ello. 18 Descubrirás que todavía te resulta difícil no hacer distinciones artificiales. 19 Cualquier pensamiento que se te ocurra, sin que importe la cualidad que le asignes, será adecuado para aplicar la idea de hoy.
L16.5 L16.5 20 Durante las prácticas, primero, repite la idea interiormente y, luego, a medida que cada pensamiento cruce tu mente, concientízalo mientras te dices a ti mismo:
L16.6 21 Este pensamiento acerca de no es un pensamiento neutral.
22 Ese pensamiento acerca de no es un pensamiento neutral.
L16.7 23 Como de costumbre, usa la idea de hoy cada vez que notes algún pensamiento en particular que te produzca desasosiego. 24 A este fin, sugerimos la siguiente variación de la idea:
L16.8 25 Este pensamiento acerca de no es un pensamiento neutral,
porque no tengo pensamientos neutrales.
L16.6 L16.9 26 Se recomiendan cuatro o cinco prácticas, en caso de que te resulten relativamente fáciles. 27 Si experimentas tensión, tres serán suficientes. 28 Asimismo, la duración del ejercicio debe reducirse si experimentas cualquier sensación de incomodidad.
Daniel y los leones
Daniel 6:1-28 El rey Darío decidió nombrar ciento veinte gobernadores regionales para que se encargaran de las distintas partes del reino. Al frente de ellos puso tres supervisores, para que vigilaran la administración de los gobernadores, con el fin de que el rey no saliera perjudicado en nada. Uno de los supervisores era Daniel, quien pronto se distinguió de los otros supervisores y jefes regionales por su gran capacidad; por eso el rey pensó en ponerlo al frente del gobierno de la nación. Los supervisores y gobernadores buscaron entonces un motivo para acusarlo de mala administración del reino, pero como Daniel era un hombre honrado, no le encontraron ninguna falta; por lo tanto no pudieron presentar ningún cargo contra él. Sin embargo, siguieron pensando en el asunto, y dijeron: «No encontraremos ningún motivo para acusar a Daniel, a no ser algo que tenga que ver con su religión.»
Así pues, los supervisores y gobernadores se pusieron de acuerdo para ir a hablar con el rey Darío, y cuando estuvieron en su presencia le dijeron:
—¡Que viva Su Majestad para siempre! Todas las autoridades que gobiernan la nación han tenido una junta, en la que acordaron la publicación de un decreto real ordenando que, durante treinta días, nadie dirija una súplica a ningún dios ni hombre, sino sólo a Su Majestad. El que no obedezca, deberá ser arrojado al foso de los leones. Por lo tanto, confirme Su Majestad el decreto, y fírmelo para que no pueda ser modificado, conforme a la ley de los medos y los persas, que no puede ser anulada.
Ante esto, el rey Darío firmó el decreto. Y cuando Daniel supo que el decreto había sido firmado, se fue a su casa, abrió las ventanas de su dormitorio, el cual estaba orientado hacia Jerusalén, y se arrodilló para orar y alabar a Dios. Esto lo hacía tres veces al día, tal como siempre lo había hecho. Entonces aquellos hombres entraron juntos en la casa de Daniel, y lo encontraron orando y alabando a su Dios. En seguida fueron a ver al rey para hablarle del decreto, y le dijeron:
—Su Majestad ha publicado un decreto, según el cual, aquel que durante estos treinta días dirija una súplica a cualquier dios o a cualquier hombre que no sea Su Majestad, será arrojado al foso de los leones, ¿no es verdad?
—Así es —respondió el rey—. Y el decreto debe cumplirse conforme a la ley de los medos y los persas, que no puede ser anulada.
Entonces ellos siguieron diciendo:
—Pues Daniel, uno de esos judíos desterrados, no muestra ningún respeto por Su Majestad ni por el decreto publicado, ya que lo hemos visto hacer su oración tres veces al día.
Al oír esto, el rey quedó muy triste, y buscó la manera de salvar a Daniel. Hasta la hora de ponerse el sol hizo todo lo posible para salvarlo, pero aquellos hombres se presentaron otra vez al rey y le dijeron:
—Su Majestad sabe bien que, según la ley de los medos y los persas, ninguna prohibición o decreto firmado por el rey puede ser anulado.
Entonces el rey ordenó que trajeran a Daniel y lo echaran al foso de los leones. Pero antes que se cumpliera la sentencia, el rey le dijo a Daniel:
—¡Que tu Dios, a quien sirves con tanta fidelidad, te salve!
En cuanto Daniel estuvo en el foso, trajeron una piedra y la pusieron sobre la boca del foso, y el rey la selló con su sello real y con el sello de las altas personalidades de su gobierno, para que también en el caso de Daniel se cumpliera estrictamente lo establecido por la ley. Después el rey se fue a su palacio y se acostó sin cenar y sin entregarse a sus distracciones habituales; además, no pudo dormir en toda la noche. Tan pronto como amaneció, se levantó y fue a toda prisa al foso de los leones. Cuando el rey estuvo cerca, llamó con voz triste a Daniel, diciendo:
—Daniel, siervo del Dios viviente, ¿pudo tu Dios, a quien sirves con tanta fidelidad, librarte de los leones?
Y Daniel le respondió:
—¡Que viva Su Majestad para siempre! Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones para que no me hicieran ningún daño, pues Dios sabe que soy inocente y que no he hecho nada malo contra Su Majestad.
Entonces el rey se alegró mucho y ordenó que sacaran del foso a Daniel. Cuando lo sacaron, no le encontraron ninguna herida, porque tuvo confianza en su Dios. Después, por orden del rey, fueron traídos los hombres que habían acusado a Daniel, y junto con sus mujeres y sus hijos fueron echados al foso de los leones; y aún no habían llegado al fondo cuando ya los leones se habían lanzado sobre ellos y los habían despedazado.
Entonces el rey Darío escribió a la gente de todas las naciones y lenguas de la tierra, diciéndoles: «Deseo a ustedes paz y prosperidad, y ordeno y mando que en todo mi imperio se respete y reverencie al Dios de Daniel.
»Porque él es el Dios viviente,
y permanece para siempre.
Su reino no será jamás destruido
ni su poder tendrá fin.
Él es el salvador y el libertador;
el que hace señales maravillosas
en el cielo y en la tierra.
Él ha salvado a Daniel
de las garras de los leones.»
Y Daniel siguió siendo una alta personalidad del gobierno en el reinado de Darío, y también en el reinado de Ciro, rey de Persia.[I]
L17.1 L17.1 1 Esta idea es otro paso en el proceso de identificar causa y efecto tal como operan realmente en el mundo. 2 No ves cosas neutrales porque no tienes pensamientos neutrales. 3 Siempre viene primero el pensamiento, a pesar de la tentación de creer que realmente es al contrario. 4 Así no piensa el mundo, pero tú debes saber que así es como tú piensas. 5 De lo contrario, la percepción carecería de causa, y ella misma sería la causa de la Realidad. 6 En vista de la naturaleza altamente variable de la percepción, eso es difícilmente posible.
L17.2 L17.2 7 Al aplicar la idea de hoy, con los ojos abiertos di interiormente:
L17.3 8 No veo cosas neutrales porque no tengo pensamientos neutrales.
L17.4 9 Luego, mira a tu alrededor, posando tu mirada sobre cada cosa que llame tu atención el tiempo suficiente para poder decir:
L17.5 10 No veo un/una neutral porque mis pensamientos
acerca de no son neutrales.
L17.6 11 Podrías decir, por ejemplo:
L17.7 12 No veo una pared neutral porque mis pensamientos acerca de las paredes no son neutrales.
13 No veo un cuerpo neutral porque mis pensamientos acerca de los cuerpos no son neutrales.
L17.3 L17.8 14 Como de costumbre, es esencial no hacer distinciones entre lo que crees que es animado o inanimado, agradable o desagradable. 15 Independientemente de lo que puedas creer, no ves nada que esté realmente vivo o que realmente sea alegre. 16 Eso se debe a que todavía no conciencias ningún pensamiento que sea realmente verdadero y, por consiguiente, realmente feliz.
L17.4 L17.9 17 Es recomendable hacer tres o cuatro prácticas, aunque no menos de las tres que se requieren para obtener un beneficio máximo, incluso si experimentas resistencia. 18 No obstante, si te sucede, puedes acortar la duración de la práctica a menos del minuto que en todo caso se recomienda.
L18 No estoy solo cuando experimento los efectos de lo que veo
L18.1 L18.1 1 La idea de hoy es un paso más en el proceso de aprender que los pensamientos que dan lugar a lo que ves no son nunca neutrales ni irrelevantes. 2 También hace hincapié en la idea —a la que posteriormente se le dará cada vez mayor importancia— de que las mentes realmente están unidas.
L18.2 L18.2 3 La idea de hoy no se refiere tanto a lo que ves como a la forma en que lo haces. 4 Por consiguiente, los ejercicios de hoy hacen hincapié en este aspecto de tu percepción. 5 Las tres o cuatro prácticas que se recomiendan, deben hacerse de la siguiente manera:
L18.3 L18.3 6 Mira a tú alrededor y selecciona, tan al azar como te sea posible, los objetos para aplicar la idea de hoy, descansando tu mirada en cada uno de ellos el tiempo suficiente para poder decir:
L18.4 7 No estoy solo cuando experimento los efectos de cómo miro a .
L18.5 8 Concluye cada práctica repitiendo esta afirmación más general:
L18.6 9 No estoy solo cuando experimento los efectos de lo que miro.
L18.7 10 Un minuto, o incluso menos, será suficiente para cada práctica.
L19 No estoy solo cuando experimento los efectos de mis pensamientos
L19.1 L19.1 1 La idea de hoy es obviamente la razón por la que lo que ves no te afecta solamente a ti. 2 Notarás que las ideas que presentamos relacionadas con el pensar preceden a veces a las relacionadas con el percibir, mientras que en otras ocasiones, se invierte ese orden. 3 Esto se debe a que el orden en sí no tiene importancia. 4 El pensar y sus resultados son en realidad simultáneos, ya que causa y efecto nunca están separados.
L19.2 L19.2 5 Hoy volvemos a hacer hincapié en el hecho de que las mentes están realmente unidas. 6 Al principio, rara vez se acoge bien esta idea, puesto que parece acarrear un enorme sentido de responsabilidad, e incluso, puede considerarse una “invasión de la privacidad”. 7 No obstante, es un hecho que no existen pensamientos privados. 8 A pesar de tu resistencia inicial a esta idea, al final comprenderás que para que la salvación sea posible, esta idea tiene necesariamente que ser verdad. 9 Y la salvación tiene que ser posible, porque esa es la Voluntad de Dios.
L19.3 L19.3 10 El minuto más o menos de búsqueda mental que se requiere para los ejercicios de hoy debe hacerse con los ojos cerrados. 11 Primero, repite la idea de hoy, y luego, determina cuidadosamente cuáles son los pensamientos que se encuentran en tu mente en ese momento. 12 A medida que examines cada uno de ellos, descríbelo en términos del personaje o tema central que contenga y, manteniéndolo en tu mente mientras lo haces, di:
L19.4 13 No estoy solo cuando experimento los efectos de lo que pienso acerca de .
L19.4 L19.5 14 La necesidad de ser lo más imparcial posible al seleccionar los sujetos para las prácticas, a estas alturas ya te debe resultar bastante familiar y, de aquí en adelante, no se volverá a repetir cada día, aunque de vez en cuando se incluirá a modo de recordatorio. 15 No obstante, no olvides que hasta el final, en todas las prácticas, seguirá siendo esencial que selecciones al azar los sujetos. 16 La falta de orden en el proceso de selección hará que, finalmente, el hecho de que en los milagros no hay grados de dificultad tenga sentido para ti.
L19.2 L19.6 17 Además de las aplicaciones de la idea de hoy “según dicte la necesidad”, se requieren al menos tres prácticas, aunque, de ser necesario, podría acortarse el tiempo requerido para hacerlas. 18 No intentes hacer más de cuatro.
L20.1 L20.1 1 Hasta ahora, hemos sido bastante informales en cuanto a nuestras prácticas. 2 Casi no se ha tratado de establecer cuándo debían realizarse; se te ha exigido un esfuerzo mínimo, y ni siquiera se te ha pedido que cooperes o te intereses activamente en ellas. 3 Este enfoque ha sido intencionado y planeado con mucho cuidado. 4 No hemos perdido de vista lo importante que es que tu forma de pensar cambie radicalmente. 5 De ello depende la salvación del mundo. 6 No obstante, tú no llegarás a ver si te sientes coaccionado, o si te abandonas al resentimiento y a la oposición.
L20.2 L20.2 7 Esta será la primera vez que vamos a intentar establecer cierta estructura. 8 No malinterpretes esto como un intento de ejercer presión o fuerza. 9 Eres tú quien se quiere salvar; 10 ser feliz; 11 estar en paz. 12 Todavía no has logrado nada de esto, porque tu mente es totalmente indisciplinada y no puedes distinguir entre alegría y pesar, gozo y dolor, Amor y miedo. 13 Ahora estás aprendiendo a diferenciarlos. 14 Y, cuando lo logres, tu recompensa será grande en verdad.
L20.3 L20.3 15 Todo lo que la visión requiere es tu decisión de querer ver. 16 Lo que tú quieres, será tuyo. 17 No cometas el error de creer que el pequeño esfuerzo que se te pide es una indicación de que nuestra meta vale poco. 18 ¿Es que la salvación del mundo es un propósito trivial? 19 ¿Y podría salvarse el mundo si no te salvas tú? 20 Dios tiene un solo Hijo, Que es la resurrección y la Vida. 21 Su Voluntad se hace porque se Le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. 22 En cuanto decidas querer ver, se te dará la visión.
L20.4 L20.4 23 Los ejercicios de hoy consisten en que a todo lo largo del día, te recuerdes a ti mismo que quieres ver. 24 La idea de hoy implica también reconocer tácitamente que ahora no ves. 25 Por consiguiente, cada vez que repites la idea, estás reafirmando tu decisión de cambiar tu estado actual por uno mejor, que anhelas de verdad.
L20.5 L20.5 26 Hoy al menos dos veces cada hora —tratando de hacerlo cada media hora— repite lentamente y a conciencia la idea de hoy. 27 No te desanimes si olvidas hacerlo, pero esfuérzate de verdad por acordarte. 28 Las repeticiones adicionales deberán aplicarse a cualquier situación, persona o acontecimiento que te perturbe. 29 Puedes verlos de otra manera, y así los verás. 30 Verás lo que desees ver. 31 Así es la verdadera ley de causa y efecto tal como opera en el mundo.
L21 Estoy decidido a ver las cosas de otra manera
L21.1 L21.1 1 La idea de hoy es obviamente una continuación y ampliación de la anterior. 2 No obstante, esta vez, además de aplicar la idea a cualquier situación concreta que surja, son necesarios también períodos específicos de búsqueda mental. 3 Se te pide que realices cinco prácticas de un minuto completo cada una.
L21.2 L21.2 4 Inicia la práctica repitiéndote la idea a ti mismo. 5 Luego cierra los ojos y busca cuidadosamente en tu mente aquellas situaciones pasadas, presentes o anticipadas que, al evocarlas, suscitan ira en ti. 6 La ira puede manifestarse bajo cualquier forma de reacción, desde una ligera irritación hasta rabia. 7 El grado de intensidad emocional que experimentes no importa. 8 Te irás dando cuenta cada vez más de que una leve punzada de molestia no es más que un velo que cubre una intensa furia.
L21.3 L21.3 9 Por consiguiente, durante la práctica, trata de no dejar escapar los pensamientos “insignificantes” de rabia. 10 Recuerda que no sabes realmente qué es lo que suscita ira en ti, y nada de lo que creas al respecto significa algo. 11 Probablemente te sentirás tentado de emplear más tiempo en ciertas situaciones que en otras, sobre la falsa base de que son más “obvias”. 12 Esto no es cierto. 13 Es sólo un ejemplo de la creencia de que ciertas formas de atacar se justifican más que otras.
L21.4 L21.4 14 A medida que buscas en tu mente todas las formas en las que se te presentan pensamientos de ataque, acuérdate de cada uno de ellos y di interiormente las frases siguientes:
L21.5 15 Estoy decidido a ver a [nombre de la persona] de otra manera.
16 Estoy decidido a ver [especifica la situación] de otra manera.
L21.5 L21.6 17 Trata de ser tan específico como te sea posible. 18 Por ejemplo, puede que concentres tu ira en una determinada característica de alguna persona en particular, creyendo que la ira se limita a ese aspecto. 19 Si tu percepción de la persona sufre esa forma de distorsión, di:
L21.7 20 Estoy decidido a ver [precisa la característica] de [nombre de la persona] de otra manera.
L22 Lo que veo es una forma de venganza
L22.1 L22.1 1 La idea de hoy describe con gran precisión la manera en que necesariamente tiene que ver el mundo todo aquel que guarda en su mente pensamientos de ataque. 2 Habiendo proyectado su ira sobre el mundo, lo que ve es la venganza a punto de devolverle el golpe. 3 De esta manera, percibe sus propios ataques como actos en defensa propia. 4 Esto se convertirá progresivamente en un círculo vicioso hasta que esté dispuesto a cambiar la manera de ver las cosas. 5 De lo contrario, los pensamientos de ataque y contraataque le preocuparán y poblarán todo su mundo. 6 De ser así, ¿qué clase de paz mental podría tener?
L22.2 L22.2 7 De esta fantasía salvaje es de lo que te quieres escapar. 8 ¿No es una buena noticia oír que esa fantasía no es real? 9 ¿Acaso no es un feliz descubrimiento descubrir que puedes escapar de ella? 10 Fuiste tú quien hizo lo que quieres destruir: todo lo que odias y quieres atacar y matar. 11 Todo lo que temes no existe.
L22.3 L22.3 12 Hoy mira al mundo que te rodea por lo menos cinco veces, durante al menos un minuto cada vez. 13 A medida que tus ojos pasen lentamente de un objeto a otro, de un cuerpo a otro, di interiormente:
L22.4 14 Veo únicamente lo perecedero.
15 No veo nada que vaya a perdurar.
16 Lo que veo no es real.
17 Lo que veo es una forma de venganza.
L22.5 18 Al final de cada práctica, pregúntate.
L22.6 19 ¿Acaso es éste el mundo que realmente quiero ver?
L22.7 20 La respuesta seguramente será obvia.
L23 Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque
L23.1 L23.1 1 La idea de hoy describe el único camino para escapar del miedo que siempre tendrá éxito. 2 Ninguna otra cosa funcionará; todo lo demás no significa nada. 3 En cambio, en este camino no puedes fallar. 4 Cada pensamiento que te cruza la mente inventa algún segmento del mundo que ves. 5 Por consiguiente, tenemos que trabajar con tus pensamientos, si tu percepción del mundo ha de cambiar.
L23.2 L23.2 6 Si la causa del mundo que ves son tus pensamientos de ataque, entonces debes aprender que ésos son los pensamientos que no quieres. 7 De nada sirve lamentarte del mundo. 8 De nada sirve que trates de cambiarlo. 9 No puede cambiar porque es sólo un efecto. 10 Pero lo que sí puedes hacer es cambiar tus pensamientos sobre él. 11 Si lo haces, cambiarás su causa 12 y, automáticamente, los efectos cambiarán también.
L23.3 L23.3 13 El mundo que ves es un mundo vengativo, y todo en él es un símbolo de venganza. 14 Cada una de las percepciones que tienes de la “realidad externa” constituye una representación gráfica de tus propios pensamientos de ataque. 15 Uno podría muy bien preguntarse si a esto se le puede llamar ver. 16 ¿No es acaso “fantasía” una palabra mejor para referirse a ese proceso, y “alucinación” un término más apropiado para hablar de su resultado?
L23.4 L23.4 17 Ves el mundo que hiciste, pero no te ves a ti mismo como el que hace las imágenes. 18 No se te puede salvar del mundo, pero puedes escaparte de su causa. 19 Éste es el significado de la salvación, pues… ¿dónde está el mundo que ves cuando su causa ha desaparecido? 20 La visión ya tiene un substituto para todo lo que crees ver ahora. 21 La hermosura puede iluminar tus imágenes y transformarlas de tal manera que las llegues a querer, aun cuando fueran hechas a partir del odio, 22 pues ya no las estarás haciendo solo.
L23.5 L23.5 23 La idea de hoy introduce el pensamiento de que no estás atrapado en el mundo que ves porque se puede cambiar su causa. 24 Este cambio requiere, en primer lugar, que esta causa se identifique, y luego que se abandone, de modo que pueda ser reemplazada. 25 Los primeros dos pasos de este proceso requieren tu cooperación. 26 El paso final no, 27 porque tus imágenes ya habrán sido reemplazadas. 28 Al dar los dos primeros pasos, comprobarás que esto es así.
L23.6 L23.6 29 Además de usar la idea de hoy a lo largo del día según lo dicte la necesidad, se requieren cinco prácticas para su aplicación. 30 A medida que mires a tu alrededor, repite primero la idea lenta e interiormente, y luego cierra los ojos y dedica alrededor de un minuto a buscar en tu mente el mayor número posible de pensamientos de ataque que se te ocurran. 31 A medida que cada uno de ellos cruce tu mente, di:
L23.7 32 Puedo escapar del mundo renunciando a los pensamientos en los que ataco a_____.
L23.8 33 Mantén presente cada pensamiento en el que atacas mientras repites esto, luego descártalo y pasa al siguiente.
L23.7 L23.9 34 Durante las prácticas, asegúrate de incluir tanto pensamientos en los que atacas como aquellos en los que te atacan. 35 Los efectos de ambos son exactamente lo mismo, porque los dos son exactamente lo mismo. 36 Todavía no reconoces esto, y lo único que se te pide de momento es que durante las prácticas los trates por igual. 37 Aún nos encontramos en la etapa de identificar la causa del mundo que ves. 38 Cuando finalmente te des cuenta de que los pensamientos en los que atacas y en los que te atacan no son diferentes entre sí, estarás en condiciones de abandonar esa causa.
Mateo 5:21-26 Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mate, será condenado por el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, será condenado por el tribunal. Y todo aquel que lo insulta, será castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, será condenado a la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
L24 No percibo lo que más me conviene
L24.1 L24.1 1 En ninguna de las situaciones que se te presentan, te das cuenta del resultado que te haría realmente feliz. 2 Por consiguiente, careces tanto de una guía para acometer la correspondiente acción apropiada como de la manera de juzgar sus resultados. 3 Tus actos están determinados por tu percepción de la situación de que se trate; y al ser esta percepción equivocada, 4 es inevitable que no hagas lo que más te conviene. 5 No obstante, esta será tu única meta en cualquier situación percibida acertadamente. 6 De lo contrario, no serás capaz de reconocer qué es lo que más te conviene.
L24.2 L24.2 7 Si te dieses cuenta de que no percibes lo que más te conviene, se te podría enseñar qué es. 8 Pero como crees saberlo, no estás en situación de aprender. 9 La idea de hoy constituye un paso hacia la apertura de tu mente, de manera que el aprendizaje pueda empezar.
L24.3 L24.3 10 Los ejercicios de hoy requieren mucha más sinceridad de la que estás acostumbrado a usar. 11 Te será más útil examinar unos pocos temas sincera y minuciosamente en cada una de las cinco prácticas que se deben realizar hoy, que examinar un mayor número superficialmente. 12 Se recomiendan dos minutos para cada uno de los períodos de búsqueda mental que requieren los ejercicios de hoy.
L24.4 L24.4 13 Las prácticas deben comenzar repitiendo la idea de hoy, a lo que debe seguir una búsqueda mental con los ojos cerrados, de aquellas situaciones que aún no estén resueltas y que te preocupen. 14 Debes hacer hincapié en descubrir cuál es el resultado que deseas. 15 Muy pronto, te darás cuenta de que tienes varias metas en mente como parte del resultado que deseas, y también de que esas metas se encuentran en diferentes niveles y que con frecuencia se producen conflictos entre ellas.
L24.5 L24.5 16 Al aplicar la idea de hoy, nombra cada situación que se te ocurra, y luego enumera minuciosamente todas las metas que te gustaría alcanzar para resolverla. 17 El modelo que se debe seguir en cada caso debe ser más o menos el siguiente:
L24.6 18 En la situación relacionada con , me gustaría que ocurriese , y que ocurriese ,
L24.7 y así sucesivamente. 19 Trata de abarcar tantos tipos de desenlace como sinceramente se te ocurran, aun cuando algunos no parezcan estar directamente relacionados con la situación o, lo que es más, ni siquiera parezcan tener nada que ver con ella.
L24.6 L24.8 20 Si haces estos ejercicios en forma adecuada, te darás cuenta rápidamente de que para cada situación estás exigiendo un gran número de cosas que no tienen nada que ver con ella. 21 También te darás cuenta de que muchas de tus metas son contradictorias entre sí, que no tienes un resultado concreto en mente, y que necesariamente te vas a desilusionar con respecto a algunas, independientemente de cómo se resuelva finalmente la situación.
L24.7 L24.9 22 Después de pasar revista a tantas metas anheladas como puedas en cada situación aún sin resolver que cruce tu mente, di interiormente:
L24.10 23 No percibo lo que más me conviene en esta situación,
L24.11 24 y pasa a la siguiente.
L25 No sé cuál es el propósito de nada
L25.1 L25.1 1 Tener un verdadero propósito es tener significado. 2 La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves tiene significado. 3 No sabes para qué sirve. 4 Por consiguiente, no tiene significado para ti. 5 No obstante, todo lo que existe está ahí para servir a lo que más te conviene realmente. 6 Para eso es; ése es su propósito y ése su significado. 7 Cuando reconoces esto, tus metas se unifican. 8 Cuando reconoces esto, lo que ves cobra significado.
L25.2 L25.2 9 Percibes el mundo y todo lo que éste contiene como significativo desde el punto de vista de las metas del ego. 10 Estas metas no son lo que más te conviene realmente, porque tú no eres realmente un ego. 11 Esta falsa identificación te impide comprender para qué sirven las cosas. 12 Por eso, no las usas bien. 13 Cuando creas esto, te esforzarás por retirar las metas que has asignado al mundo en vez de intentar reforzarlas.
L25.3 L25.3 14 Otra forma de describir las metas que ahora percibes como valiosas, es decir que todas tienen que ver con tus intereses “personales”. 15 Pero como realmente no tienes intereses personales, tus metas no están realmente relacionadas con nada. 16 Por consiguiente, cuando los valoras careces en absoluto de metas. 17 Y así, no sabes para qué sirven realmente las cosas.
L25.4 L25.4 18 Antes de que puedas encontrar algún sentido a los ejercicios de hoy, es necesario un pensamiento adicional. 19 En los niveles más superficiales, sí reconoces el propósito de las cosas. 20 No obstante, a esos niveles, no puedes comprender cuál es su verdadero propósito. 21 Por ejemplo, comprendes que el teléfono se usa con el propósito de hablar con alguien que no está físicamente en tu inmediata proximidad. 22 Lo que no comprendes es para qué quieres realmente ponerte en contacto con él. 23 Y eso es lo que hará que tu contacto con él tenga significado o no.
L25.5 L25.5 24 Resulta crucial para tu aprendizaje que estés dispuesto a renunciar a las metas que has adjudicado a todas las cosas. 25 Reconocer que esas metas no tienen significado—en lugar de llamarlas “buenas” o “malas”— es la única manera de lograrlo. 26 La idea de hoy constituye un paso en esa dirección.
L25.6 L25.6 27 Hoy se requieren seis prácticas, cada una de dos minutos de duración. 28 Comienza cada sesión repitiendo lentamente la idea de hoy; luego mira a tu alrededor y deja que tu mirada se pose sobre cualquier cosa que te llame la atención, esté lejos o cerca, sea “importante” o “insignificante”, “humana” o “inhumana”. 29 Mientras tus ojos descansan sobre cada objeto así seleccionado, di, por ejemplo:
L25.7 30 No sé para qué sirve esa silla.
31 No sé para qué sirve ese lápiz.
32 No sé para qué sirve esta mano.
L25.8 33 Dilo lentamente, sin apartar los ojos del objeto hasta que hayas terminado la frase que le corresponde. 34 Luego, pasa al siguiente y aplícale la idea de hoy por igual.
L26 Mis pensamientos de ataque, atacan Mi Invulnerabilidad
L26.1 L26.1 1 Es por demás obvio que si puedes ser atacado es porque no eres invulnerable. 2 Consideras cualquier ataque como una amenaza real. 3 Esto se debe a que crees que realmente puedes atacar. 4 Y lo que causaría efectos por tu intervención, también tendría que causarlos en ti. 5 Ésta es la ley que en última instancia te salvará, 6 aunque ahora la estés usando mal. 7 Por consiguiente, debes aprender a usarla a favor de lo que más te conviene realmente en vez de en tu contra.
L26.2 L26.2 8 Como vas a proyectar tus pensamientos de ataque, temerás ser atacado. 9 Y si temes ser atacado, es porque crees no ser invulnerable. 10 Por consiguiente, los pensamientos de ataque te hacen vulnerable en tu propia mente, que es donde se encuentran. 11 No puedes aceptar al mismo tiempo en tu mente pensamientos de ataque e invulnerabilidad, 12 pues se contradicen entre sí.
L26.3 L26.3 13 La idea de hoy introduce el pensamiento de que siempre te atacas primero a ti mismo. 14 Si tus pensamientos de ataque te hacen forzosamente creer que eres vulnerable, su efecto será el de debilitarte ante tus propios ojos. 15 De este modo, has atacado la percepción que tienes de ti mismo. 16 Y puesto que crees que son verdad, ya no puedes creer en ti mismo. 17 Una falsa imagen de ti mismo ha venido a ocupar el lugar de lo que realmente eres.
L26.4 L26.4 18 Practicar la idea de hoy te ayudará a comprender que tu vulnerabilidad o invulnerabilidad son resultado de tus propios pensamientos. 19 Nada, excepto tus pensamientos, puede atacarte. 20 Nada, excepto tus pensamientos, puede hacerte pensar que eres vulnerable. 21 Y nada, excepto tus pensamientos, puede probarte que esto no es así.
L26.5 L26.5 22 La idea de hoy requiere seis prácticas. 23 Se deben dedicar dos minutos completos a cada una de ellas, aunque, en caso de que te resulten demasiado incómodas, podrían reducirse a un minuto. 24 Pero no las reduzcas a menos de eso.
L26.6 L26.6 25 Comienza cada sesión repitiendo la idea de hoy; luego, cerrando los ojos, revisa los problemas que aún no has solucionado cuyos posibles resultados te preocupan. 26 Tu preocupación puede manifestarse en forma de depresión, ansiedad o ira, o también hacerte sentir presionado, o temeroso, o tener malos presentimientos o preocupaciones. 27 Cualquier problema aún no resuelto que durante el día tienda a reaparecer en tus pensamientos, constituye un asunto adecuado. 28 En cada práctica, no podrás abarcar muchos asuntos, ya que deberás dedicarle a cada uno más tiempo del que habitualmente les dedicas. 29 La idea de hoy debe aplicarse como sigue:
L26.7 L26.7 30 Primero, nombra la situación que has escogido:
L26.8 31 Estoy preocupado acerca de .
L26.9 32 Luego examina todos los posibles resultados que se te hayan ocurrido en relación a esa situación y que te preocupan; y refiriéndote muy específicamente a cada uno de ellos, di:
L26.10 33 Temo que pueda ocurrir.
L26.8 L26.11 34 Si has estado haciendo los ejercicios como debe ser, deberás haber encontrado cinco o seis posibilidades alarmantes para cada una de las situaciones del caso, y probablemente más. 35 Es mucho mejor examinar con detenimiento sólo unas pocas situaciones que revisar superficialmente un mayor número de ellas.
L26.12 36 A medida que la lista de los resultados que anticipas se haga más larga, es probable que algunos de ellos, especialmente aquellos que se te ocurran hacia el final, te sean menos aceptables. 37 No obstante, trata de ocuparte de cada uno por igual, en la medida de lo posible.
L26.9 L26.13 38 Después de que hayas nombrado cada resultado que temes que pueda suceder, di interiormente:
L26.14 39 Este pensamiento constituye un ataque contra mí mismo.
L26.15 40 Concluye cada práctica repitiendo la idea de hoy una vez más.
L27 Por encima de todo quiero ver
L27.1 L27.1 1 La idea de hoy expresa algo más fuerte que una mera determinación. 2 Da prioridad a la visión por encima de tus deseos. 3 Quizá te sientas indeciso con respecto a usar esta idea, debido a que no estás seguro de que sea lo que realmente quieres. 4 Eso no importa. 5 El propósito de los ejercicios de hoy es aproximar un poco más el momento en que esta idea te resulte completamente verdadera.
L27.2 L27.2 6 Puede que te sientas fuertemente tentado de creer que se te está pidiendo algún tipo de sacrificio, cuando dices que por encima de todo quieres ver. 7 Si te sientes incómodo por la falta de limitaciones que esta idea entraña, añade:
L27.3 8 La visión no cuesta nada a nadie.
L27.4 9 Si el temor a perder algo aún persiste, añade:
L27.5 10 Tan sólo puede bendecir.
L27.3 L27.6 11 La idea de hoy necesita repetirse muchas veces para obtener el máximo beneficio. 12 Debería repetirse al menos cada media hora, e incluso más si es posible. 13 Puedes intentarlo cada quince o veinte minutos. 14 Se recomienda que al despertarte o poco después, establezcas un horario fijo en el que vas a repetir la idea de hoy, y que trates de cumplirlo durante todo el día. 15 No te será difícil hacerlo, aun si estás conversando u ocupado en otra cosa. 16 Siempre se puede repetir silenciosamente una frase corta sin que ello interfiera en lo que esté sucediendo.
L27.4 L27.7 17 Lo que realmente importa es: ¿con qué frecuencia te vas a acordar? 18 ¿Hasta qué punto quieres que la idea de hoy sea verdadera? 19 Si contestas una de estas preguntas, habrás contestado la otra. 20 Probablemente, te saltarás algunas prácticas o tal vez muchas. 21 No dejes que eso te perturbe, pero trata de cumplir el horario establecido de ahora en adelante. 22 Si sientes que una sola vez durante todo el día fuiste completamente sincero al repetir la idea de hoy, puedes estar seguro de que te habrás ahorrado muchos años de esfuerzo.
L28 Por encima de todo quiero ver las cosas de otra manera
L28.1 L28.1 1 Hoy le estamos dando una aplicación realmente concreta a la idea de ayer. 2 En estas prácticas, vas a tomar una serie de compromisos definitivos. 3 El que los cumplas o no en el futuro, no es algo que nos concierna ahora. 4 Si al menos estás dispuesto a tomarlos ahora, habrás dado el primer paso en el proceso de cumplirlos. 5 Y todavía estamos al comienzo.
L28.2 L28.2 6 Tal vez te preguntes por qué es importante decir, por ejemplo, “Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”. 7 De por sí, eso no es importante. 8 No obstante, ¿qué existe por sí mismo? 9 ¿Y qué significa “por sí mismo”? 10 Ves a tu alrededor muchos objetos separados, lo cual significa que en realidad no ves nada. 11 O ves realmente o no ves. 12 Cuando hayas visto una sola cosa de otra manera, también verás todas las demás de otra manera. 13 La luz que veas en una de ellas será la misma que verás en todas.
L28.3 L28.3 14 Cuando dices: “Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”, estás comprometiéndote a abandonar las ideas preconcebidas que tienes acerca de la mesa, y a abrir tu mente con respecto a qué es esa mesa y para qué sirve. 15 No la estás definiendo con términos del pasado. 16 Estás preguntando qué es, en vez de decirle qué es. 17 No estás constriñendo su significado a tu reducida experiencia con mesas, ni limitando su propósito a tus insignificantes pensamientos personales.
L28.4 L28.4 18 No vas a cuestionar lo que ya hemos definido. 19 Y el propósito de estos ejercicios es hacer preguntas y recibir respuestas. 20 Al decir: “Por encima de todo quiero ver esta mesa de otra manera”, te estás comprometiendo a ver realmente. 21 No se trata de un compromiso exclusivo, 22 sino que es aplicable tanto a la mesa como a cualquier otra cosa, ni más ni menos.
L28.5 L28.5 23 De hecho, podrías alcanzar la visión sólo a partir de esa mesa, si pudieses abandonar todas tus ideas acerca de ella y mirarla con una mente completamente abierta. 24 Esa mesa tiene algo que mostrarte: algo bello, puro y de infinito valor, repleto de felicidad y esperanza. 25 Oculto tras todas las ideas que tienes acerca de ella, se encuentra su verdadero propósito: el propósito que comparte con todo el universo.
L28.6 L28.6 26 Al usar la mesa como un sujeto para la aplicación de la idea de hoy, realmente estás pidiendo ver cuál es el propósito del universo. 27 Vas a pedirle lo mismo a cada objeto que uses en tus prácticas. 28 Y con cada uno te comprometerás a permitir que su propósito te sea revelado, en vez de imponerles tu propio dictamen.
L28.7 L28.7 29 Hoy realizaremos seis prácticas de dos minutos cada una, en las que primero debes repetir la idea de hoy, y luego aplicarla a cualquier cosa que veas cuando mires a tu alrededor. 30 No sólo debes escoger los objetos al azar, sino que, al aplicar a cada uno la idea de hoy, debes otorgarle igual sinceridad, intentando reconocer que todas sus respectivas contribuciones a tu mirada tienen el mismo valor.
L28.8 L28.8 31 Como de costumbre, las aplicaciones deben incluir el nombre del objeto en que se pose tu mirada, y tú debes mantener tus ojos sobre él mientras dices:
L28.9 32 Por encima de todo quiero ver este (a) de otra manera.
L28.10 33 Cada aplicación debe hacerse muy despacio y tan a conciencia como sea posible. 34 No hay prisa.
L29 Dios está en todo lo que veo
L29.1 L29.1 1 La idea de hoy explica por qué puedes ver todo propósito en cualquier cosa; 2 por qué nada está separado, por sí mismo o en sí mismo; 3 y, por qué nada de lo que ves tiene significado alguno. 4 De hecho, explica cada una de las ideas que hemos usado hasta ahora, y también todas las subsiguientes. 5 La idea de hoy constituye toda la base para alcanzar la visión.
L29.2 L29.2 6 Es probable que a estas alturas te resulte muy difícil captar la idea de hoy. 7 Puede que la encuentres tonta, irreverente, insensata, graciosa, e incluso censurable. 8 Por ejemplo, Dios ciertamente no está en una mesa tal como la ves. 9 No obstante, ayer subrayamos que una simple mesa comparte el propósito del Universo. 10 Y lo que comparte el propósito del Universo, comparte el Propósito de Su Creador.
L29.3 L29.3 11 Así, hoy, trata de comenzar a aprender cómo mirar todas las cosas con Amor, con aprecio y con la mente abierta. 12 Ahora mismo no las ves así. 13 Entonces, ¿cómo vas a saber lo que hay en ellas? 14 Nada es realmente como te aparece. 15 Su santo propósito está más allá de tu limitado alcance. 16 Cuando la visión te haya mostrado la santidad que ilumina al mundo, comprenderás la idea de hoy perfectamente. 17 Y no entenderás cómo, en el pasado, te resultaba tan difícil comprenderla.
L29.4 L29.4 18 Nuestras seis prácticas, de dos minutos cada una, deben seguir el patrón que ahora se nos ha hecho familiar: comienza repitiéndote la idea a ti mismo, y luego aplícala a los objetos que hay a tu alrededor, seleccionándolos al azar y nombrándolos específicamente uno a uno. 19 Trata de evitar la tendencia a seleccionarlos según un orden, lo que, en el caso de la idea de hoy, puede ser una gran tentación, debido a su naturaleza totalmente extraña. 20 Recuerda que cualquier orden que impongas, será igualmente ajeno a la Realidad.
L29.5 L29.5 21 Por consiguiente, tu lista de objetos debe estar tan desprovista de orden como te sea posible. 22 Una lista adecuada podría incluir, por ejemplo:
L29.6 23 Dios está en este perchero.
24 Dios está en esta revista.
25 Dios está en este dedo.
26 Dios está en esta lámpara.
27 Dios está en ese cuerpo.
28 Dios está en esa puerta.
29 Dios está en esa papelera.
L29.7 30 Además de repetir la idea de hoy durante las prácticas asignadas, repítela al menos una vez cada hora, mirando lentamente a tu alrededor mientras te repites a ti mismo y sin prisa esas palabras. 31 Al hacerlo, deberías experimentar una o dos veces una sensación de descanso.
L30 Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente
L30.1 L30.1 1 La idea de hoy es el trampolín a la visión. 2 A partir de esta idea, el mundo se abrirá ante ti y, al observarlo, verás en él lo que nunca antes habías visto. 3 Y lo que antes veías, ya no será ni remotamente visible para ti.
L30.2 L30.2 4 Hoy vamos a tratar de utilizar una nueva forma de “proyectar”. 5 No se trata de deshacernos de lo que no nos gusta viéndolo fuera de nosotros. 6 En su lugar, trataremos de ver en el mundo lo que está en nuestras mentes, y lo que queremos reconocer que se encuentra ahí realmente. 7 Así pues, estamos tratando de unirnos a lo que vemos, en vez de mantenerlo separado de nosotros. 8 Ésa es la diferencia fundamental que hay entre la visión y tu manera actual de ver.
L30.3 L30.3 9 La idea de hoy debe aplicarse a lo largo del día todas las veces que puedas. 10 Cada vez que tengas un momento, repítela lenta e interiormente, mirando a tu alrededor y tratando de comprender que la idea es aplicable a todo lo que ahora ves, o a lo que ahora podrías ver si estuviese al alcance de tu mirada.
L30.4 L30.4 11 La visión real, no está limitada por conceptos tales como “cerca” o “lejos”. 12 Con el fin de ayudarte a que te vayas acostumbrando a esta idea —a medida que apliques la idea de hoy— trata de pensar tanto en las cosas que estén más allá de tu alcance visual como en aquellas que puedes ver de hecho. L30.5 13 La visión real no sólo no está limitada por el espacio o la distancia, sino que además no depende en absoluto de los ojos del cuerpo. 14 La mente es su única fuente.
Jorge Bucay, Déjame que te cuente El ladrillo búmeran.
-Había una vez un extraño hombre que iba por el mundo con un ladrillo en la mano. Había decidido que cada vez que alguien le molestara hasta hacerle rabiar, le daría un ladrillazo. El método era un poco primitivo, pero sonaba bastante efectivo.
-Sucedió que se cruzó con un amigo muy prepotente que le habló con malos modos. Fiel a su decisión, el hombre agarró el ladrillo y se lo tiró.
-No recuerdo si lo alcanzó o no. Pero el caso es que después, tener que ir a buscar el ladrillo le pareció bastante incómodo. Decidió entonces mejorar el “Sistema de Autopreservación del Ladrillo”, como él lo llamaba. Ató el ladrillo a un cordel de un metro y salió a la calle. Esto permitía que el ladrillo nunca se alejara demasiado, pero pronto comprobó que el nuevo método también tenía sus problemas: por un lado, la persona destinataria de su hostilidad tenía que estar a menos de un metro y, por otro, después de arrojar el ladrillo tenía que tomarse el trabajo de recoger el hilo que, además, muchas veces se liaba, y enredaba, con la consiguiente incomodidad.
-Entonces el hombre inventó un nuevo sistema; “el sistema Ladrillo III”. El protagonista seguía siendo el mismo ladrillo pero, este sistema, en lugar de un cordel, llevaba un resorte. Ahora el ladrillo podía lanzarse una y otra vez y regresaría solo, pensó el hombre.
-Al salir a la calle y recibir la primera agresión, tiró el ladrillo. Erró, y no pegó en su objetivo porque, al actuar el resorte, el ladrillo regresó y fue a dar justo en la cabeza del hombre.
-Lo volvió a intentar, y se dio un segundo ladrillazo por medir mal la distancia.
-El tercer, por arrojar el ladrillo a destiempo.
-El cuarto fue muy particular porque, tras decidir dar un ladrillazo a una víctima, quiso protegerla al mismo tiempo de su agresión, y el ladrillo fue a dar de nuevo en su cabeza. El chichón que se hizo era enorme. Nunca se supo por qué no llegó a pegar jamás un ladrillazo a nadie: si por los golpes recibidos o por alguna deformación de su ánimo, pero todos los golpes que tiró fueron siempre para él mismo.
Todo lo que veo nace en mi mente y regresa a mí,
la fuente a la que pertenece.[II]
L30.5 15 Para ayudarte a que te acostumbres cada vez más a esta idea, dedica varias prácticas a aplicarla con los ojos cerrados, utilizando cualquier objeto que te venga en mente, y mirando en tu fuero interno en vez de afuera. 16 La idea de hoy es aplicable por igual tanto a lo uno como a lo otro.
L31 No soy víctima del mundo que veo
L31.1 L31.1 1 La idea de hoy es la introducción a tu declaración de emancipación. 2 Una vez más, la idea debe aplicarse tanto al mundo que ves fuera de ti como al que ves en tu fuero interno. 3 Al aplicar la idea, lo haremos de una manera que se utilizará cada vez más, con las modificaciones que se irán indicando. 4 En general, esta manera de practicar comprende dos formas de hacerlo: una, en la que aplicas la idea de manera más concentrada, y otra, en la que haces frecuentes aplicaciones de la idea durante el transcurso del día.
L31.2 L31.2 5 La idea de hoy requiere dos prácticas más largas que de costumbre, una por la mañana y otra por la noche. 6 Se recomiendan de tres a cinco minutos para cada una de ellas. 7 Durante ese intervalo, mira lentamente a tu alrededor mientras repites la idea dos o tres veces. 8 Luego cierra los ojos y aplica la idea a tu mundo interior. 9 Te escaparás de ambos mundos al mismo tiempo, pues tu mundo interior es la causa de tu mundo exterior. Tomás89¿Por qué laváis el exterior del cáliz? ¿No notáis que quien crea el interior, también es quien crea el exterior?
L31.3 L31.3 10 Mientras exploras tu mundo interior, deja simplemente que cualquier pensamiento que cruce tu mente llegue hasta tu conciencia, donde observarás cada uno por un instante, para luego reemplazarlo por el siguiente. 11 No trates de establecer ninguna idea de jerarquía entre ellos. 12 Observa su ir y venir tan desapasionadamente como puedas. 13 No te concentres en ninguno en particular, y trata más bien de mantener un ritmo uniforme y tranquilo, sin ningún interés marcado de tu parte por ninguno de tus pensamientos. 14 Mientras los estés observando tranquilamente sentado, repítete a ti mismo la idea de hoy tan a menudo como quieras, pero sin ninguna sensación de apuro.
L31.4 L31.4 15 Además, a lo largo del día, repite la idea de hoy tan a menudo como puedas. 16 Recuerda que al hacerlo, estarás haciendo una declaración de independencia en nombre de tu propia libertad. 17 Y en tu libertad radica la libertad del mundo.
L31.5 L31.5 18 La idea de hoy es también particularmente útil como respuesta a cualquier forma de tentación que se te pueda presentar. 19 Constituye tu declaración de que no vas a sucumbir a esa tentación, ni, de paso, a esclavizarte a ti mismo.
L32 Yo inventé el mundo que veo
L32.1 L32.1 1 Hoy seguimos desarrollando el tema de causa y efecto. 2 No eres víctima del mundo que ves, porque tú mismo lo inventaste. 3 Puedes renunciar a él con la misma facilidad con la que lo imaginaste. 4 Lo verás o no lo verás, según quieras. 5 Mientras quieras verlo, lo verás; cuando ya no lo quieras ver, no estará ahí para que lo veas.
[T21-VII.5 T21.8 [75] 48 ¿Deseo un mundo en el que yo gobierno en lugar de uno que me gobierna a mí? 49 ¿Deseo un mundo en el que soy poderoso en lugar de uno en el que soy impotente? 50 ¿Deseo un mundo en el que no tengo enemigos y no puedo pecar? 51 ¿Quiero ver lo que negué porque es la Verdad?]
L32.2 L32.2 6 La idea de hoy —al igual que las anteriores— es aplicable tanto a tu mundo interior como al externo, que en realidad son la misma cosa. Mateo 23:26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio. 7 No obstante, puesto que los ves diferentes el uno del otro, las prácticas de hoy tendrán una vez más dos fases: una dedicada al mundo que ves fuera de ti, y la otra, al que ves en tu mente. 8 En los ejercicios de hoy, trata de introducir el pensamiento de que ambos mundos se encuentran en tu propia imaginación.
L32.3 L32.3 9 Una vez más, comenzaremos las prácticas por la mañana y por la noche repitiendo dos o tres veces la idea de hoy, mientras miras a tu alrededor al mundo que ves fuera de ti. 10 Luego cierra los ojos y mira a tu mundo interior. 11 Procura tratar a los dos con toda la igualdad que te sea posible. 12 Repite sin prisa la idea de hoy, tan a menudo como quieras, mientras observas las imágenes que tu imaginación vaya presentando a tu conciencia.
L32.4 L32.4 13 Para las dos prácticas más largas, se recomiendan de tres a cinco minutos, siendo tres el mínimo requerido. 14 Si notas que hacer los ejercicios te relaja, puedes alargarlos a más de cinco minutos. 15 Para facilitar esa relajación, escoge un momento en el que anticipes pocas distracciones, y en el que tú te sientas razonablemente preparado.
L32.5 L32.5 16 Además, debes seguir haciendo estos ejercicios a lo largo del día, tan a menudo como puedas. 17 Las aplicaciones más cortas consisten en repetir lentamente la idea, mientras examinas tu mundo externo o tu mundo interior. 18 No importa cuál escojas.
L32.6 L32.6 19 La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que te pueda perturbar. 20 Aplícala diciéndote a ti mismo:
L32.7 21 Yo inventé esta situación tal como la veo.
L33 Hay otra manera de mirar al mundo
L33.1 L33.1 1 Con la idea de hoy, vas a intentar darte cuenta de que eres capaz de cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno. 2 Deben dedicarse cinco minutos completos a las prácticas de la mañana y de la noche.
L33.2 3 Durante éstas, debes repetir la idea tan a menudo como te resulte beneficioso, aunque es esencial que las repeticiones no sean apresuradas. 4 Alterna tu examen entre tus percepciones externas e internas, de tal forma que el cambio de unas a otras no se produzca de modo súbito. L33.2 5 Simplemente, mira despreocupadamente al mundo que percibes como externo a ti; luego, cerrando los ojos, examina de igual forma tus pensamientos internos. 6 Trata de mantenerte igualmente desapegado de ambos, y de mantener ese desapego cuando repitas la idea a lo largo del día.
L33.3 L33.3 7 Las prácticas más cortas deben hacerse tan frecuentemente como te sea posible. 8 También debes aplicar inmediatamente la idea de hoy si llegara a surgir cualquier situación que te tiente a sentirte perturbado. 9 En estas aplicaciones, di:
L33.4 10 Hay otra manera de ver esto.
L33.4 L33.5 11 Acuérdate de aplicar la idea de hoy en cuanto te sientas angustiado. 12 Quizá sea necesario sentarte en silencio un minuto más o menos y repetir varias veces la idea interiormente. 13 Cerrar los ojos, probablemente te ayudará en este tipo de aplicación.
L34 Puedo ver paz en lugar de esto
L34.1 L34.1 1 La idea de hoy comienza a describir las condiciones que prevalecen en la otra manera de ver. 2 La paz mental es claramente una cuestión interna. 3 Tienes que empezar con tus propios pensamientos, y luego proyectarte hacia fuera. 4 De tu paz mental es de donde nace la percepción pacífica del mundo.
L34.2 L34.2 5 Para los ejercicios de hoy se requieren tres prácticas largas. 6 Se aconseja que realices una por la mañana y otra por la noche, con una tercera adicional intercalada entre las dos anteriores, en el momento que te parezca más propicio para prepararlas. 7 Todas las sesiones han de hacerse con los ojos cerrados. 8 Las aplicaciones de la idea de hoy deben dirigirse a tu mundo interno.
L34.3 L34.3 9 Para cada una de estas largas sesiones se requieren unos cinco minutos de búsqueda mental. 10 Busca en tu mente los pensamientos que te producen miedo, las situaciones que te provocan ansiedad, las personas o acontecimientos que te sean “ofensivos”, o cualquier otra cosa sobre la que albergues pensamientos no amorosos. 11 A medida que cada uno de estos pensamientos surja en tu mente, obsérvalo tranquilamente, repitiendo muy despacio la idea de hoy; luego, haz lo mismo con el siguiente.
L34.4 L34.4 12 Si comienza a resultarte difícil pensar en temas específicos, continúa repitiendo la idea para ti mismo sin prisa y sin aplicarla a nada en particular. 13 No obstante, asegúrate de no excluir nada específicamente.
L34.5 L34.5 14 Las aplicaciones cortas deben ser frecuentes, y hacerse siempre que sientas que tu paz mental se está viendo amenazada de alguna forma. 15 Su propósito es protegerte de las tentaciones a lo largo del día. 16 Si surgiera alguna forma específica de tentación en tu conciencia, el ejercicio deberá hacerse de esta forma:
L34.6 17 Puedo ver paz en esta situación en lugar de lo que ahora veo en ella.
L34.6 L34.7 18 Si los ataques a tu paz mental llegaran a manifestarse en forma de emociones adversas más generalizadas, tales como depresión, ansiedad o preocupación, usa la idea en su forma original. 19 Si ves que necesitas aplicar la idea de hoy más de una vez para ayudarte a cambiar tu forma de pensar con respecto a alguna situación determinada, trata de dedicar varios minutos a repetirla hasta que sientas una sensación de alivio. 20 Te ayudará decirte a ti mismo lo siguiente:
L34.8 21 Puedo reemplazar mis sentimientos de depresión, ansiedad o preocupación [o mis pensamientos acerca de esta situación, persona o acontecimiento] por paz.
L35 Mi mente forma parte de la Mente de Dios. Soy muy santo
L35.1 L35.1 1 La idea de hoy no describe la manera en que te ves a ti mismo ahora, 2 pero sí lo que la visión te mostrará. 3 A todo aquel que cree estar en este mundo, le resulta muy difícil creer esta idea de sí mismo. 4 No obstante, la razón por la que cree estar en este mundo es porque no cree en ella.
L35.2 L35.2 5 Creerás que formas parte del lugar donde piensas que estás. 6 Eso se debe a que te rodeas del entorno que quieres. 7 Y lo quieres así para proteger la imagen que has hecho de ti mismo. 8 La imagen también forma parte de ese entorno. 9 Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. 10 Eso no es visión. 11 Las imágenes no pueden ver realmente.
L35.3 L35.3 12 La idea de hoy presenta una visión de ti muy diferente. 13 Al establecer Tu Origen también establece Tu Identidad y te describe tal como realmente debes ser en la Verdad. 14 La manera en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente a las anteriores, ya que hoy el énfasis recae en el que percibe en vez de en lo que éste percibe.
L35.4 L35.4 15 Comienza cada una de las tres prácticas de hoy de cinco minutos, repitiendo la idea interiormente; luego cierra los ojos, y busca en tu mente los diversos términos descriptivos bajo los cuales te ves a ti mismo. 16 Incluye todos los atributos basados en el ego que te atribuyes, ya sean positivos o negativos, deseables o indeseables, halagadores o denigrantes. 17 Todos son igualmente irreales, porque en ellos, no te ves a ti mismo por medio de los ojos de la santidad.
L35.5 L35.5 18 En la primera parte del período de búsqueda mental, probablemente pondrás mayor énfasis en lo que consideres los aspectos más negativos de tu autopercepción. 19 No obstante, hacia el final del ejercicio, es probable que lo que te venga a la mente sean los términos descriptivos más autoengrandecedores. 20 Intenta darte cuenta de que la dirección en que se inclinan tus fantasías acerca de ti mismo no importa. 21 En la Realidad, las ilusiones no van en ninguna dirección. 22 Sencillamente, no son verdaderas.
L35.6 L35.6 23 Una posible lista para la aplicación de la idea de hoy, no seleccionada específicamente, podría ser:
L35.7 24 Me veo a mí mismo como alguien a quien otros maltratan.
25 Me veo a mí mismo como alguien que está deprimido.
26 Me veo a mí mismo como un fracasado.
27 Me veo a mí mismo como alguien que está en peligro
28 Me veo a mí mismo como un inútil.
29 Me veo a mí mismo como un vencedor.
30 Me veo a mí mismo como un perdedor.
31 Me veo a mí mismo como una persona caritativa.
32 Me veo a mí mismo como una persona virtuosa.
L35.7 L35.8 33 No debes pensar en estos términos de manera abstracta. 34 Se te ocurrirán a medida que te vengan a la mente diversas situaciones, personalidades y acontecimientos de los que formas parte. 35 Escoge cualquier situación en particular que se te ocurra, identifica el término o los términos descriptivos que consideres pertinentes a tus reacciones ante esa situación, y utilízalos al aplicar la idea de hoy. 36 Después que hayas nombrado cada uno de ellos, añade:
L35.9 37 Pero mi mente forma parte de la Mente de Dios. 38 Soy muy santo.
L35.8 L35.10 39 Durante las prácticas más largas, habrá probablemente intervalos en los que no se te ocurra nada en particular. 40 No te esfuerces en pensar cosas concretas para llenarlos. Simplemente, relájate y repite poco a poco la idea de hoy hasta que se te ocurra algo. 41 Si bien no debes omitir nada de lo que se te ocurra durante los ejercicios, nada debería “desentrañarse” a la fuerza. 42 No se debe usar fuerza ni discriminación.
L35.9 L35.11 43 Escoge específicamente el o los atributos que te estés adjudicando en ese momento todas las veces que puedas a lo largo del día, y aplícales la idea de hoy, añadiendo a cada uno de ellos la idea en la forma que se indicó arriba. 44 Si no se te ocurre nada en particular, repite simplemente la idea interiormente con los ojos cerrados.
L36 Mi santidad envuelve todo lo que veo
L36.1 L36.1 1 La idea de hoy extiende la idea de ayer del que percibe a lo percibido. 2 Eres santo porque tu mente forma realmente parte de La de Dios. 3 Y puesto que eres santo, tu forma de mirar tiene necesariamente que ser santa también. 4 “Impecabilidad” quiere decir libre de pecado. 5 No se puede estar libre de pecado sólo un poco. 6 O eres impecable, o no lo eres. 7 Si tu mente forma parte de La de Dios, necesariamente tienes que ser impecable, pues de otra forma parte de Su Mente sería pecaminosa. 8 Tu forma de mirar está vinculada a Su Santidad y no a tu ego, por consiguiente no tiene nada que ver con tu cuerpo.
L36.2 L36.2 9 Hoy se requieren cuatro prácticas de tres a cinco minutos cada una. 10 Trata de distribuirlas equitativamente y de hacer a menudo las aplicaciones más cortas, para así asegurar tu protección durante todo el día. 11 Las prácticas más largas deberán hacerse de la siguiente forma:
L36.3 L36.3 12 Primero, cierra los ojos repitiendo la idea de hoy lentamente y varias veces. 13 Luego, ábrelos y mira a tu alrededor con bastante lentitud, aplicando la idea de manera específica a cualquier cosa que veas en tu observación. 14 Di, por ejemplo:
L36.4 15 Mi santidad envuelve esa alfombra.
16 Mi santidad envuelve esa pared.
17 Mi santidad envuelve estos dedos.
18 Mi santidad envuelve esa silla.
19 Mi santidad envuelve ese cuerpo.
20 Mi santidad envuelve esta pluma.
L36.5 21 Cierra los ojos varias veces durante estas prácticas, y repite la idea interiormente. 22 Luego, ábrelos y continúa como antes.
L36.4 L36.6 23 Para las prácticas más cortas: cierra los ojos y repite la idea; luego, mira a tu alrededor mientras la repites de nuevo; finaliza con una repetición adicional con los ojos cerrados. 24 Todas las aplicaciones, por supuesto, deben realizarse con bastante lentitud y con el menor esfuerzo y prisa posibles.
L37 Mi Santidad bendice al mundo
L37.1 L37.1 1 Esta idea contiene los primeros indicios de tu verdadera función en el mundo, o en otras palabras, la razón por la que estás aquí. 2 Tu propósito es ver el mundo a través del reflejo de tu propia santidad. 3 De este modo, a ti y al mundo se les bendice conjuntamente. 4 Nadie pierde: a nadie se le despoja de nada, todo el mundo se beneficia a través de tu santa visión. 5 Ésta significa el fin del sacrificio porque ofrece a cada uno todo lo que le es debido. 6 Y cada uno tiene derecho a todo, ya que ése es su derecho de nacimiento como Hijo de Dios.
L37.2 L37.2 7 No hay ninguna otra manera de poder eliminar la idea de sacrificio del pensamiento del mundo. 8 Cualquier otra manera de ver exigirá inevitablemente el pago de algo o de alguien. 9 Como resultado, el que así percibe sale perdiendo. 10 Y tampoco tendrá ni idea de por qué está perdiendo. 11 No obstante, Su Plenitud es restaurada a su conciencia por medio de tu visión. 12 Tu santidad le bendice al no exigirle nada. 13 Los que se consideran a sí mismos completos no exigen nada.
L37.3 L37.3 14 Tu santidad es la salvación del mundo. 15 Te permite enseñarle al mundo que realmente es uno contigo, sin predicarle ni decirle nada, sino simplemente mediante el tranquilo reconocimiento de que en tu santidad todas las cosas son bendecidas conjuntamente contigo.
L37.4 L37.4 16 Hoy serán cuatro prácticas más largas, cada una con una duración de tres a cinco minutos, empezando por la repetición de la idea de hoy, seguido de más o menos un minuto en el que vas a mirar a tu alrededor, aplicando la idea a cualquier cosa que veas, diciendo:
L37.5 17 Mi santidad bendice esta silla.
18 Mi santidad bendice esa ventana.
19 Mi santidad bendice este cuerpo.
L37.6 20 Luego, cierra los ojos y aplica la idea a cualquier persona que te venga a la mente, usando su nombre y diciendo:
L37.7 21 Mi santidad te bendice, [nombre].
L37.5 L37.8 22 Puedes continuar la práctica con los ojos cerrados, o bien abrirlos de nuevo y aplicar la idea a tu mundo exterior si así lo deseas; puedes alternar entre aplicar la idea a cualquier cosa que veas a tu alrededor o a aquellas personas que aparezcan en tus pensamientos; o bien, puedes usar cualquier combinación que prefieras de estas dos clases de aplicación. 23 La práctica debe concluir con una repetición de la idea con los ojos cerrados, seguida inmediatamente por otra con los ojos abiertos.
L37.6 L37.9 24 Los ejercicios más cortos consisten en repetir la idea tan a menudo como puedas. 25 Resulta particularmente útil aplicarla en silencio a todas las personas con las que te encuentres, usando su nombre al hacerlo. 26 Es esencial que uses la idea si alguien parece causar una reacción adversa en ti. 27 En esos casos, ofrécele inmediatamente la bendición de tu santidad, para que así aprendas a conservarla en tu conciencia.
L38 No hay nada que mi santidad no pueda hacer
L38.1 L38.1 1 Tu Santidad invierte todas las leyes del mundo, 2 porque está más allá de cualquier restricción de tiempo, espacio y distancia, así como de límites de cualquier clase. 3 Tu Santidad es totalmente ilimitada en su poder, porque te establece como un Hijo de Dios, Uno con la Mente de Su Creador. 4 Mediante tu santidad, el poder de Dios se pone de manifiesto. L38.2 5 Mediante tu santidad, el poder de Dios se vuelve accesible. 6 Y no hay nada que el poder de Dios no pueda hacer.
L38.2 7 Por consiguiente, tu santidad puede eliminar todo dolor, acabar con todo pesar, y resolver todo problema. 8 Lo puede hacer en relación contigo mismo o con cualquier otra persona. 9 Tiene el mismo poder para ayudar a cualquiera porque tiene el mismo poder para salvar a cualquiera. L38.3 10 Si tú eres realmente santo, también lo es todo Lo que Dios creó. 11 Tú eres santo porque todas las cosas que Él creó son santas. 12 Y todas las cosas que Él creó son santas porque tú lo eres.
L38.3 13 En los ejercicios de hoy vamos a aplicar el poder de tu santidad a todo problema, dificultad o sufrimiento que te venga a la mente, tanto si tiene que ver contigo como con alguna otra persona. 14 No haremos distinciones porque no las hay.
L38.4 L38.4 15 En las cuatro prácticas más largas, que preferiblemente han de tener una duración de cinco minutos completos cada una, repite la idea de hoy, cierra los ojos, y luego busca en tu mente cualquier sensación de pérdida o cualquier clase de infelicidad, tal como la veas. 16 En la medida de lo posible, trata de no hacer distinciones entre una situación que te es difícil y otra que sea difícil para otro. 17 Identifica la situación específicamente, así como el nombre de la persona en cuestión. 18 Al aplicar la idea de hoy, utiliza este modelo:
L38.5 19 En esta situación con respecto a en la que me veo envuelto,
no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
20 En esta situación con respecto a en la que se ve envuelto,
no hay nada que mi santidad no pueda hacer.
L38.5 L38.6 21 De vez en cuando puede que quieras variar este procedimiento, y añadir algunos de tus propios pensamientos que consideres relevantes. 22 Por ejemplo, podrías incluir pensamientos tales como:
L38.7 23 No hay nada que mi santidad no pueda hacer, porque el poder de Dios está en ella.
L38.8 24 Introduce cualquier variación que te llame la atención, pero mantén los ejercicios centrados en el tema: “No hay nada que mi santidad no pueda hacer”. 25 El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a inculcarte la sensación de que tienes dominio sobre todas las cosas por ser realmente Quien eres.
L38.6 L38.9 26 En las aplicaciones frecuentes más cortas, aplica la idea en su forma original, a no ser que te surja o te venga a la mente algún problema en particular que tenga que ver contigo o con otra persona. 27 En ese caso, usa la forma de aplicación más específica.
L39 Mi santidad es mi salvación
L39.1 L39.1 1 Si sentirse culpable es estar en el infierno, ¿cuál es su opuesto? 2 Al igual que el Texto para el cual este Libro de Lecciones fue escrito, las ideas que se utilizan en los ejercicios son muy sencillas, muy claras, y están totalmente exentas de ambigüedad. 3 No estamos interesados en proezas intelectuales ni en juegos de lógica. 4 Nos ocupamos únicamente de lo que es bien obvio, lo cual has pasado por alto en las nubes de complejidad en las que piensas que piensas.
L39.2 L39.2 5 Si sentirse culpable es estar en el infierno, ¿cuál es su opuesto? 6 Ésta, sin duda, no es una pregunta difícil. 7 La vacilación que pudieses sentir al contestarla no debería atribuirse a la ambigüedad de la pregunta. 8 Pero, ¿acaso crees que al sentirte culpable estás en el infierno? 9 Si lo creyeses, verías de inmediato cuán directo y sencillo es el Texto, y no necesitarías en absoluto un Libro de Lecciones. 10 Nadie necesita practicar con el fin de obtener lo que ya es suyo.
L39.3 L39.3 11 Ya dijimos con anterioridad que tu santidad es la salvación del mundo. 12 ¿Y qué hay de tu propia salvación? 13 No puedes dar lo que no tienes. 14 Para ser salvador, previamente hay que haberse salvado, 15 de lo contrario, ¿cómo podrías enseñar lo que es la salvación? 16 Los ejercicios de hoy se van a aplicar solamente a ti, reconociendo que tu salvación es crucial para la salvación del mundo. 17 A medida que apliques los ejercicios a tu propio mundo, el mundo entero se beneficiará de ello.
L39.4 L39.4 18 Tu santidad es la respuesta a toda pregunta que alguna vez se hizo, se esté haciendo ahora, o se haga en el futuro. 19 Tu santidad significa el fin del sentirse culpable y, por consiguiente, el fin de estar en el infierno. 20 Tu santidad es la salvación tanto del mundo como de la tuya. 21 ¿Cómo podrías tú —a quien tu santidad realmente pertenece— ser excluido de ella? 22 Dios no conoce lo que no es santo. 23 ¿Sería entonces posible que no conociese a Su Hijo?
L39.5 L39.5 24 Se te exhorta a que dediques cinco minutos completos a cada una de las cuatro prácticas más largas de hoy, 25 y se te anima a que sostengas prácticas más largas y más frecuentes. 26 Si quieres exceder los requisitos mínimos antes descritos, se recomienda que en vez de sostener sesiones más largas, celebres un mayor número de ellas, aunque se sugieren ambas cosas.
L39.6 L39.6 27 Empieza las prácticas como de costumbre, repitiendo la idea de hoy para ti mismo. 28 Luego, con los ojos cerrados, explora tu mente en busca de pensamientos negativos y bajo cualquiera de las formas en las que se te presenten: desasosiego, depresión, ira, miedo, preocupación, agresión, inseguridad, etc. 29 Cualquiera que sea la forma en la cual se presenten, al ser negativos, son temibles. 30 Y es de estos pensamientos de los que necesitas salvarte.
L39.7 L39.7 31 Todas las situaciones, personalidades o acontecimientos específicos que asocies con pensamientos negativos de cualquier clase, constituyen sujetos apropiados para los ejercicios de hoy. 32 Es imperativo para tu propia salvación que veas esos pensamientos de manera diferente. 33 Impartirles tu bendición es lo que te salvará y te dará la visión.
L39.8 L39.8 34 Lentamente, sin escoger conscientemente ni poner un énfasis indebido en ninguno de ellos en particular, busca en tu mente cada pensamiento que se interpone entre tu salvación y tú. 35 Aplica la idea de hoy a cada uno de ellos de esta manera:
L39.9 36 Mis pensamientos no amorosos hacia me mantienen en el infierno.
37 Mi santidad es mi salvación.
L39.9 L39.10 38 Puede que estas sesiones te resulten más fáciles si intercalas las aplicaciones con varios períodos cortos, durante los cuales sencillamente repites lentamente algunas veces la idea de hoy para ti mismo. 39 Igualmente, te puede resultar útil incluir unos cuantos intervalos cortos, en los que sencillamente te relajas, y no pareces estar pensando en nada. 40 Concentrarse en forma sostenida, al principio, es muy difícil. 41 No obstante, se te irá haciendo cada vez más fácil a medida que tu mente se vuelva más disciplinada y menos propensa a distraerse.
L39.10 L39.11 42 Entretanto, debes sentirte libre de introducir alguna variedad en tus prácticas, en cualquier forma que sea de tu agrado. 43 No obstante, no vayas a cambiar la idea en sí al variar el método de su aplicación. 44 Sea cual sea la forma en que te decidas a utilizarla, la idea debe expresarse de tal manera que su significado siga siendo que tu santidad es tu salvación.
L39.12 45 Termina cada práctica repitiendo una vez más la idea en su forma original, añadiéndole esta pregunta:
L39.13 46 Si sentirse culpable es estar en el infierno, ¿cuál es su opuesto?
L39.11 L39.14 47 En las aplicaciones más cortas, que deben realizarse unas tres o cuatro veces por hora o, si posible, incluso más, puedes hacerte a ti mismo esa pregunta, repetir la idea de hoy, o preferiblemente, hacer ambas cosas. 48 Si te asaltan tentaciones, una variación particularmente útil de la idea es la siguiente:
L39.15 49 Mi santidad me salva de esto.
L40 Soy bendito por ser un Hijo de Dios
L40.1 L40.1 1 Hoy comenzamos a afirmar algunas de las de las cosas que te harán feliz, y a las que tienes derecho por ser quien eres realmente. 2 Hoy no se requieren largas prácticas, sino muchas cortas y frecuentes. 3 Lo más deseable sería una cada diez minutos, y se te exhorta a que trates de mantener este horario y a adherirte a él siempre que puedas. 4 Si te olvidas inténtalo de nuevo. 5 Si hay largas interrupciones, inténtalo de nuevo. 6 Cada vez que te acuerdes, inténtalo de nuevo.
L40.2 L40.2 7 No es necesario que cierres los ojos durante los ejercicios, aunque probablemente te ayudará más si lo haces. 8 No obstante, puede que durante el día te encuentres en situaciones en las que cerrar los ojos no sea lo apropiado. 9 No dejes de hacer una práctica por eso. 10 Puedes practicar muy bien en cualquier circunstancia, si realmente quieres hacerlo.
L40.3 L40.3 11 Los ejercicios de hoy tomarán poco tiempo y no te requerirán ningún esfuerzo. 12 Repite la idea de hoy y luego añade varios de los atributos que asocias con el hecho de ser un Hijo de Dios, aplicándotelos a ti mismo. 13 Por ejemplo, una práctica podría consistir en lo siguiente:
L40.4 14 Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
15 Estoy alegre y estoy en paz; soy afectuoso y estoy contento.
L40.5 16 Otra podría ser algo así:
L40.6 17 Soy bendito por ser un Hijo de Dios.
18 Estoy tranquilo y en paz; me siento confiado y seguro.
L40.7 19 Si sólo dispones de un momento, basta con que sencillamente te digas a ti mismo: soy bendito por ser un Hijo de Dios.
L41 Dios Me acompaña dondequiera que voy
L41.1 L41.1 1 Con el tiempo, la idea de hoy derrotará por completo a la sensación de soledad y abandono que experimentan todos los que están separados. 2 La depresión es una consecuencia inevitable de la separación, 3 al igual que la ansiedad, las preocupaciones, una profunda sensación de desamparo, la infelicidad, el sufrimiento, y el intenso miedo a perder. L41.2 4 Los que están separados han inventado muchos “remedios” para lo que, según ellos, son “los males del mundo”. 5 Pero la única cosa que no han hecho es cuestionar la realidad del problema. 6 No obstante, los efectos de éste no se pueden curar, porque el problema no es real.
L41.2 7 La idea de hoy tiene el poder de acabar con toda esta locura para siempre. 8 Y que no te queden dudas de que es una locura, por muy serias y trágicas que sean las formas que pueda adoptar. L41.3 9 En lo profundo de tu fuero interno yace todo Lo que es perfecto, preparado para irradiar al mundo por medio de ti. 10 Eso curará todo pesar y dolor, todo miedo y toda pérdida, porque curará a la mente que pensaba que todas estas cosas eran reales, y que sufría debido a la lealtad que les profesaba.
L41.4 L41.3 11 Nunca se te puede privar del reflejo aquí de Tu perfecta Santidad, porque Su Fuente te acompaña dondequiera que vayas. 12 Nunca puedes sufrir realmente, porque la Fuente de toda verdadera alegría te acompaña dondequiera que vayas. 13 Nunca puedes estar solo, porque la Fuente de toda Vida te acompaña dondequiera que vayas. 14 Nada puede destruir tu paz mental, porque Dios te acompaña dondequiera que vayas.
L41.5 L41.4 15 Comprendemos que no creas todo esto. 16 ¿Cómo vas a creerlo, cuando la Verdad se halla oculta en lo profundo de tu fuero interno, bajo una densa nube de pensamientos dementes, densos y enturbiadores, pero que, no obstante, representan todo lo que ves? 17 Hoy intentaremos por primera vez, atravesar esa nube densa y obscura, y llegar a la luz que se encuentra al otro lado.
L41.6 L41.5 18 Hoy realizaremos una sola práctica larga. 19 Por la mañana, de ser posible, tan pronto como te levantes, siéntate en silencio durante tres a cinco minutos con los ojos cerrados. 20 Al comienzo de la práctica, repite muy lentamente la idea de hoy. 21 Luego, no hagas ningún esfuerzo por pensar en algo en particular. 22 Por el contrario, trata de experimentar la sensación de que te estás replegando en tu fuero interno, dejando atrás todos los pensamientos inútiles del mundo. 23 Trata de adentrarte en lo más profundo de tu propia mente, manteniéndola libre de todo pensamiento que pudiese distraerte.
L41.7 L41.6 24 Puedes repetir la idea de hoy de vez en cuando, si encuentras que eso te ayuda. 25 Pero sobre todo, trata de sumergirte tan profundamente como puedas en tu fuero interno, lejos del mundo y de todos sus pensamientos necios. 26 Estás tratando de llegar más allá de todas estas cosas. 27 Estás tratando de dejar atrás las apariencias y de acercarte a la Realidad.
L41.8 L41.7 28 Es perfectamente posible llegar a Dios. 29 De hecho, es muy fácil, porque es la cosa más natural que existe en el mundo. 30 Incluso podrías decir que es la única cosa natural que existe en el mundo. 31 El camino se despejará si crees que esto es posible. 32 Este ejercicio puede producir resultados asombrosos, incluso la primera vez que se intenta y, tarde o temprano, siempre termina teniendo éxito. 33 A medida que avancemos, ofreceremos más detalles acerca de este tipo de práctica. 34 Pero, lo importante es que nunca fracasa completamente, y que el éxito instantáneo es una posibilidad.
L41.9 L41.8 35 A lo largo del día, usa frecuentemente la idea repitiéndola muy despacio, preferiblemente con los ojos cerrados. 36 Piensa en lo que estás diciendo, en el significado de las palabras. 37 Concéntrate en la santidad que esas palabras implican; en la Compañía indefectible que te acompaña, en la completa Protección Que realmente te rodea.
L41.10 L41.9 38 Puedes, ciertamente, permitirte el lujo de reírte de los pensamientos en los que tienes miedo, recordando que Dios te acompaña dondequiera que vas.
L42 Dios es mi fuerza. La visión es Su don
L42.1 L42.1 1 La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran importancia. 2 Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué no puedes fallar en tus esfuerzos por alcanzar la meta del Curso. 3 Verás, porque ésa es la Voluntad de Dios. 4 Es Su fuerza, no la tuya, la que te da poder. 5 Y es Su don, no el tuyo, el que te ofrece la visión.
L42.2 L42.2 6 Dios es ciertamente tu fuerza, y lo que Él da, lo da de verdad. 7 Esto quiere decir que la puedes recibir en cualquier momento o lugar, donde quiera que estés, y en cualquier circunstancia en la que te encuentres. 8 Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. 9 No puedes sino estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. 10 Tal es la fuerza de Dios. 11 Tales son Sus dones.
L42.3 L42.3 12 Hoy realizaremos dos prácticas de tres a cinco minutos cada una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo más cerca posible de la hora de irte a dormir. 13 No obstante, es mejor esperar hasta que puedas sentarte tranquilamente por tu cuenta, en un momento en que te sientas preparado, que preocuparte por la hora en sí.
L42.4 L42.4 14 Da comienzo a estas prácticas repitiendo la idea de hoy lentamente mientras miras a tu alrededor. 15 Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez, aún más despacio que antes. 16 Después de eso, trata de no pensar en nada, excepto en los pensamientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy. 17 Puedes pensar, por ejemplo:
L42.5-6 18 La visión tiene que ser posible. 19 Dios da verdaderamente.
O:
20 Los dones que Dios me ha dado tienen necesariamente que ser míos, porque Él me los dio.
L42.5 L42.7 21 Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es adecuado. 22 De hecho, tal vez te asombre la gran cantidad de entendimiento relacionado con el Curso que algunos de tus pensamientos contienen. 23 Déjalos que te vengan sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se inmiscuyan pensamientos irrelevantes. 24 También es posible que llegues a un punto en el que parezca que no te van a venir más pensamientos a la mente. 25 Si tales interferencias ocurren, abre los ojos y repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor; después, ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente pensamientos afines.
L42.6 L42.8 26 No obstante, recuerda que en los ejercicios de hoy no es apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines. 27 Trata sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a la mente por su propia cuenta. 28 Si esto te resulta difícil, entonces es mejor pasar la práctica alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego con los ojos cerrados, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.
L42.7 L42.9 29 No hay límite en el número de prácticas cortas que podrían resultarte beneficiosas hoy. 30 La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un sistema de pensamiento unificado que no carece de nada de lo que necesitas, y en el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.
L42.8 L42.10 31 Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el transcurso del día, más a menudo estarás recordando que la meta del Curso es importante para ti y que no la has olvidado.
L43 Dios es Mi Fuente. No veo separado de Él
L43.1 L43.1 1 La percepción no es un atributo de Dios. 2 El ámbito de Dios es el Conocimiento. 3 No obstante, Él ha creado al Espíritu Santo para que sirva de Mediador entre la percepción y el conocimiento. 4 Sin este vínculo con Dios, la percepción habría reemplazado al conocimiento en tu mente para siempre. 5 Gracias a este vínculo con Dios, la percepción se transformará y se purificará en tal medida que te conducirá al conocimiento. 6 Ésa es la función de la percepción, tal como la ve el Espíritu Santo. 7 Por consiguiente, ésa es, en verdad, su función.
L43.2 L43.2 8 En Dios, no puedes ver. 9 La percepción no tiene ninguna función en Dios y, por consiguiente, realmente no existe. 10 Pero en la salvación — que es el proceso de deshacer lo que nunca fue— la percepción tiene un propósito muy importante. 11 Hecha por el Hijo de Dios para llenar un propósito no santo, ahora, la percepción tiene que convertirse en el medio por el que se restaura la santidad del Hijo de Dios a su propia conciencia. 12 La percepción no tiene significado. 13 No obstante, el Espíritu Santo le otorga un significado muy cercano al Significado de Dios. 14 Por consiguiente, una percepción que se ha curado, se convierte en el medio por el cual el Hijo de Dios perdona a su hermano, y así, se perdona a sí mismo.
L43.3 L43.3 15 No puedes ver separado de Dios porque no puedes estar separado de Dios. 16 Todo lo que haces, lo haces en Él, porque todo lo que piensas, lo piensas con Su Mente. 17 Si la visión es real, y es real en la medida en que comparte el propósito del Espíritu Santo, entonces no puedes ver realmente estando separado de Dios.
L43.4 L43.4 18 Hoy son necesarias tres prácticas de cinco minutos cada una; la primera y la última deben hacerse lo más temprano y lo más tarde posible. 19 La tercera puede hacerse en el momento más oportuno y adecuado que las circunstancias y tu disposición lo permitan.
L43.5 20 Al comienzo de estas sesiones, y con los ojos abiertos, repite la idea de hoy interiormente. 21 Luego, mira brevemente a tu alrededor, aplicando la idea específicamente a lo que veas. 22 Durante esta fase de la sesión de práctica, cuatro o cinco objetos serán suficientes. 23 Por ejemplo, podrías decir:
L43.6 24 Dios es Mi Fuente.
25 No puedo ver este escritorio estando separado de Él.
26 Dios es Mi Fuente.
27 No puedo ver ese cuadro estando separado de Él.
L43.5 L43.7 28 Si bien esta parte del ejercicio debe ser relativamente corta, asegúrate de seleccionar indiscriminadamente los objetos para esta fase de la práctica, sin controlar su inclusión o exclusión
L43.8 29 Para la segunda fase —la más larga— cierra los ojos, repite la idea de hoy nuevamente, y luego, deja que cualquier pensamiento relevante que se te ocurra añada algo a la idea de hoy, y en tu propio estilo. 30 Pensamientos tales como:
L43.9 31 Veo a través de los ojos del perdonar.
32 Veo el mundo como un lugar bendito.
33 El mundo puede mostrarme a mí mismo.
34 Veo mis propios pensamientos, los cuales son como Los de Dios.
L43.10 35 Cualquier pensamiento que en mayor o menor medida esté directamente relacionado con la idea de hoy es adecuado. 36 Los pensamientos no tienen que tener una relación obvia con la idea, pero tampoco deben oponerse a ella.
L43.6 L43.11 37 Si encuentras que tu mente se distrae; si comienzas a notar la presencia de pensamientos que están en clara oposición a la idea de hoy; o si te resulta imposible pensar en algo, abre los ojos, repite la primera fase del ejercicio, y luego intenta de nuevo la segunda. 38 No permitas que transcurra ningún lapso de tiempo prolongado en el que te preocupes por pensamientos irrelevantes. 39 Para evitarlo, vuelve a la primera fase del ejercicio cuantas veces sea necesario.
L43.7 L43.12 40 Al aplicar la idea de hoy durante las prácticas más cortas, la forma de la idea puede variar de acuerdo con las circunstancias y situaciones en las que te encuentres a lo largo del día. 41 Por ejemplo, cuando estés con otra persona, trata de acordarte de decirle silenciosamente:
L43.13 42 Dios es Mi Fuente. 43 No puedo verte separado de Él.
L43.14 44 Esta variación puede aplicarse por igual tanto a desconocidos como a aquellas personas con las que crees tener una relación íntima. 45 De hecho, evita a toda costa hacer distinciones de esa clase.
L43.8 L43.15 46 La idea de hoy también debe aplicarse a lo largo del día, a las diversas situaciones y acontecimientos que puedan presentarse, especialmente a aquellos que de alguna forma parezcan afligirte. 47 Con tal fin, aplica la idea de esta manera:
L43.16 48 Dios es mi Fuente. 49 No puedo ver esto separado de Él.
L43.9 L43.17 50 Si en ese momento no se presenta a tu conciencia ningún sujeto en particular, repite simplemente la idea en su forma original.
L43.18 51 Trata de no dejar pasar grandes lapsos de tiempo sin recordar la idea de hoy y, por ende, sin recordar tu función.
L44 Dios es la Luz en la que veo
L44.1 L44.1 1 Hoy continuamos con la idea de ayer, agregándole otra dimensión. 2 No puedes ver en la oscuridad, y no eres capaz de hacer luz. 3 Eres capaz de hacer oscuridad y luego pensar que ves en ella; pero la luz refleja la Vida y, por consiguiente, es un aspecto de la Creación. 4 La Creación y la oscuridad no pueden coexistir, en cambio, la Luz y la Vida son inseparables, pues no son más que diferentes aspectos de la Creación.
L44.2 L44.2 5 Para poder ver tienes que reconocer que el reflejo de la Luz se encuentra en tu fuero interno y no fuera de ti. 6 No puedes ver realmente fuera de ti, ni tampoco se encuentra fuera de ti el equipamiento que necesitas para poder ver. 7 Una parte esencial de ese equipamiento es la luz que hace posible que puedas ver. 8 Esa luz siempre te acompaña, haciendo que tu visión sea posible en toda circunstancia.
L44.3 L44.3 9 Hoy vamos a intentar llegar hasta esa luz. 10 Para ello, utilizaremos una forma de ejercicio que ya se sugirió anteriormente, y que vamos a utilizar cada vez más. 11 Esta forma de ejercicio es especialmente difícil para la mente indisciplinada, y representa una de las metas principales del entrenamiento mental. 12 Contiene precisamente lo que le falta a la mente sin entrenar. 13 No obstante, si has de ver, tienes que llevar a cabo este entrenamiento.
L44.4 L44.4 14 Hoy ejecuta al menos tres prácticas, cada una de una duración de tres a cinco minutos. 15 Una duración mayor es muy recomendable, pero únicamente si notas que el tiempo simplemente pasa con poca o ninguna tensión. 16 La forma de ejercicio que vamos a utilizar hoy, para la mente entrenada, es la más natural y fácil del mundo; en cambio, para la mente sin entrenar, parece ser la más antinatural y difícil.
L44.5 L44.5 17 Pero, tu mente ya no está completamente sin entrenar. 18 Estás bastante preparado para aprender la forma de ejercicio que vamos a utilizar hoy, aunque es posible que te topes con una gran resistencia. 19 La razón es muy sencilla. 20 Al practicar de esta manera, vas a desprenderte de todo lo que ahora crees y de todos los pensamientos que has inventado. 21 En sentido estricto, esto constituye tu liberación del infierno. 22 No obstante, si se percibe a través de los ojos del ego, es una pérdida de identidad y un descenso al infierno.
L44.6 L44.6 23 Si te puedes apartar del ego, aunque sólo sea un poco, no tendrás dificultad alguna en reconocer que su oposición y sus miedos no significan nada. 24 Tal vez te resulte útil recordar, de vez en cuando, que alcanzar la luz es escapar de la oscuridad, a pesar de que lo que puedas creer sea todo lo contrario. 25 Dios es la Luz con la que ves. 26 Estás tratando de llegar a Él.
L44.7 L44.7 27 Da comienzo a la práctica repitiendo la idea de hoy con los ojos abiertos, luego ciérralos lentamente mientras repites la idea varias veces más. 28 Trata entonces de sumergirte en tu mente, y de abandonar cualquier clase de interferencia e intrusión a medida que tranquilamente te sumerges dejándolas atrás. 29 No hay nada que pueda impedirle a tu mente hacer esto, a menos que decidas parar el proceso. 30 Sencillamente, tu mente está siguiendo su curso natural. 31 Trata de observar los pensamientos que te vengan a la mente sin involucrarte con ninguno de ellos y luego, pásalos tranquilamente de largo.
L44.8 L44.8 32 Si bien no se recomienda ningún enfoque en particular para esta forma de ejercicio, sí es necesario que te des cuenta de lo importante que es lo que estás haciendo, el inestimable valor que ello tiene para ti, así como que concientices que estás intentando hacer algo muy sagrado. 33 La salvación es el más feliz de todos tus logros. 34 Es asimismo el único que tiene significado porque es el único que tiene verdadera utilidad para ti.
L44.9 L44.9 35 Si experimentas cualquier clase de resistencia, haz una pausa lo suficientemente larga como para poder repetir la idea de hoy con los ojos cerrados, a no ser que notes que tienes miedo. 36 En ese caso es probable que abrir los ojos brevemente te haga sentir más tranquilo. 37 Trata, sin embargo, de reanudar los ejercicios con los ojos cerrados tan pronto como puedas.
L44.10 L44.10 38 Si estás haciendo los ejercicios acertadamente, deberías experimentar una cierta sensación de relajación, e incluso sentir que te estás aproximando a la luz o, de hecho, adentrándote en ella. 39 Trata de pensar en la luz, sin forma y sin límites, a medida que pasas de largo por los pensamientos de este mundo. 40 Y no te olvides de que no te pueden atar a él a no ser que tú les des el poder de hacerlo.
L44.11 L44.11 41 Durante el transcurso del día, repite la idea a menudo con los ojos abiertos o cerrados, como mejor te parezca en su momento. 42 Pero no te olvides de repetirla. 43 Sobre todo, decídete hoy a no olvidarte de hacerlo.
L45 Dios es la Mente con la que pienso
L45.1 L45.1 1 La idea de hoy es la llave que te dará acceso a lo que son tus verdaderos pensamientos. 2 Éstos no tienen nada que ver con lo que piensas que piensas; de la misma manera en que nada de lo que piensas que ves guarda relación alguna con la visión. 3 No existe ninguna relación entre Lo que es real y lo que tú piensas que es real. 4 Ni uno solo de los que según tú son tus pensamientos reales se parece en modo alguno a tus pensamientos reales. 5 Nada de lo que piensas que ves guarda semejanza alguna con lo que la visión te mostrará.
L45.2 L45.2 6 Piensas con la Mente de Dios, 7 por consiguiente, compartes tus pensamientos con Él, de la misma forma en que Él comparte Los Suyos contigo. 8 Son los mismos Pensamientos, porque realmente Los piensa la misma Mente. 9 Compartir es ser iguales o ser uno. 10 Los Pensamientos que piensas con la Mente de Dios no abandonan tu mente, porque los pensamientos no abandonan su fuente. 11 Por consiguiente, esos pensamientos están en la Mente de Dios, al igual que tú, 12 y también están en tu mente al igual que Él. 13 Tal como formas parte de Su Mente, así también esos pensamientos forman parte de Su Mente.
L45.3 L45.3 14 Así pues, ¿dónde están tus verdaderos pensamientos? 15 Hoy intentaremos llegar a ellos. 16 Tendremos que buscarlos en tu mente, porque ahí es donde se encuentran. 17 Aún tienen que estar ahí, ya que no pueden haber abandonado Su Fuente. 18 Lo que la Mente de Dios piensa es eterno por formar parte de la Creación.
L45.4 L45.4 19 Nuestras tres prácticas de hoy —de cinco minutos cada una— seguirán el mismo modelo general que usamos cuando aplicamos la idea de ayer. 20 Trataremos de abandonar lo irreal y de buscar Lo real. 21 Negaremos el mundo en favor de la Verdad. 22 No permitiremos que los pensamientos del mundo nos detengan. 23 No dejaremos que las creencias del mundo nos digan que lo que Dios quiere que hagamos es imposible.
L45.5 L45.5 24 En lugar de ello, trataremos de reconocer que sólo lo que Dios quiere que hagamos es posible. 25 Asimismo, trataremos de comprender que sólo Lo que Dios quiere que hagamos es lo que nosotros realmente queremos hacer. 26 Y también trataremos de recordar que al hacer lo que Él quiere que hagamos, no podemos fracasar. 27 Hoy tenemos todas las razones del mundo para sentirnos seguros de que vamos a triunfar, 28 pues ésa es la Voluntad de Dios.
L45.6 L45.6 29 Comienza los ejercicios de hoy repitiendo la idea interiormente, cerrando los ojos al mismo tiempo. 30 Luego dedica unos momentos relativamente breves a pensar algunos pensamientos propios mientras mantienes la idea del día presente en tu mente. 31 Una vez que hayas añadido a esta idea cuatro o cinco de tus pensamientos, repítela otra vez diciéndote a ti mismo amablemente lo siguiente:
L45.7 32 Mis verdaderos pensamientos están en mi mente.
33 Me gustaría encontrarlos.
L45.8 34 Luego, trata de ir más allá de todos los pensamientos irreales que cubren la Verdad en tu mente, y trata de alcanzar Lo eterno.
L45.7 L45.9 35 Por debajo de todos los pensamientos insensatos y locas ideas con las que has abarrotado tu mente, se encuentran los pensamientos que al principio pensaste con Dios. 36 Ahí están, en tu mente, ahora mismo, completamente inalterados. 37 Siempre estarán en tu mente, tal como siempre lo han estado.
L45.10 38 Todo lo que has pensado desde entonces cambiará, pero la Fundación sobre la Cual descansa tu mente es absolutamente inmutable. L45.8 39 Es hacia esa Fundación adonde apuntan los ejercicios de hoy. 40 Ahí es donde tu mente está unida a la Mente de Dios. 41 Ahí es donde tus pensamientos son uno con los Suyos.
L45.11 42 Para este tipo de práctica sólo se necesita una cosa: que tu actitud hacia ella sea la misma que tendrías ante un altar consagrado en el Cielo a Dios el Padre y al Hijo de Dios. 43 Pues Ése es el lugar al que estás tratando de llegar. 44 Probablemente todavía no serás capaz de darte cuenta de cuán alto estás tratando de elevarte. 45 No obstante —aun con la poca comprensión que has adquirido hasta la fecha— deberías ser capaz de recordarte que esto no es un juego inútil, sino un ejercicio de santidad y un intento de alcanzar el Reino de los Cielos.
L45.9 L45.12 46 En las prácticas más cortas de hoy, trata de recordar cuán importante es para ti comprender la santidad de la mente que piensa con Dios. 47 Mientras repites la idea a lo largo del día, dedica uno o dos minutos a apreciar la santidad de tu mente. 48 Deja a un lado, aunque sea brevemente, todos los pensamientos que son indignos de Él, de Quien eres anfitrión. 49 Y dale gracias por los pensamientos que está pensando contigo.
L46 Dios es el Amor con el que perdono
L46.1 L46.1 1 Dios no perdona porque nunca ha condenado. 2 Y primero tiene que haber condenación para que sea necesario perdonar. 3 Perdonar es la mayor necesidad de este mundo, y esto se debe a que es un mundo de ilusiones. 4 Los que perdonan se liberan a sí mismos de las ilusiones, mientras que los que se niegan a hacerlo se están atando a ellas. 5 Así, como sólo te condenas a ti mismo, de igual modo sólo te perdonas a ti mismo.
L46.2 L46.2 6 Aunque Dios no perdona, Su Amor es la base para perdonar. 7 El miedo condena y el Amor perdona. 8 Así pues, al perdonar se deshace lo que el miedo produjo, regresando la mente a la conciencia de Dios. 9 Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. 10 Perdonar es el medio por el cual las ilusiones desaparecen.
L46.3 L46.3 11 Los ejercicios de hoy requieren por lo menos tres prácticas de cinco minutos completos, y el mayor número posible de las aplicaciones más cortas. 12 Como de costumbre, comienza las prácticas más largas repitiendo interiormente la idea de hoy. 13 Cierra los ojos mientras lo haces, y dedica un minuto o dos a explorar tu mente en busca de aquellos a los que no has perdonado. 14 No importa “cuánto” no los has perdonado. 15 O los perdonaste completamente o no los perdonaste en absoluto.
L46.4 L46.4 16 Si estás haciendo bien los ejercicios no deberías tener ninguna dificultad en encontrar un buen número de personas a las que no has perdonado. 17 Es una regla generalmente aceptada que cualquier persona que no te caiga bien sea un sujeto propicio. 18 Menciona cada una de ellas por su nombre, y di:
L46.5 19 [Nombre], Dios es el Amor con el que te perdono.
L46.5 L46.6 20 El propósito de la primera fase de las prácticas de hoy es colocarte en la mejor posición para perdonarte a ti mismo. 21 Después de haber aplicado la idea a todas las personas que te hayan venido a la mente, di interiormente:
L46.7 22 Dios es el Amor con el que me perdono a mí mismo.
L46.8 23 Luego, dedica el resto de la sesión a ofrecer ideas afines tales como:
L46.9 24 Dios es el Amor con el que me quiero a mí mismo.
25 Dios es Amor que me bendice.
L46.6 L46.10 26 La forma de las aplicaciones puede variar considerablemente, pero no se debe perder de vista la idea central. 27 Por ejemplo, podrías decir:
L46.11 28 No puedo ser culpable porque soy Hijo de Dios.
29 Ya he sido perdonado.
30 El miedo no tiene cabida en una mente amada por Dios.
31 No hay necesidad de atacar, porque el Amor me ha perdonado.
L46.12 32 No obstante, esta práctica debería terminar con una repetición de la idea de hoy, en la forma en que fue expuesta originalmente.
L46.7 L46.13 33 Las aplicaciones más cortas pueden consistir en una repetición de la idea de hoy en su forma original, o en una forma afín o, si es necesario, en aplicaciones más específicas. 34 Serán necesarias en cualquier momento del día en que te des cuenta de cualquier reacción negativa hacia alguien, tanto si esa persona está presente como si no. 35 En tal caso, dile en silencio:
L46.14 36 Dios es el Amor con el que te perdono.
L47 Dios es la Fuerza en la que confío
L47.1 L47.1 1 Si confías en tus propias fuerzas, tienes todas las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. 2 ¿Qué puedes predecir o controlar? 3 ¿Qué hay en ti con lo que puedas contar? 4 ¿Qué te podría capacitar para concienciar todas las facetas de un problema, y resolverlas de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno? 5 ¿Qué hay en ti que te haga reconocer la solución acertada, y garantizar que se logrará su ejecución?
L47.2 L47.2 6 Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. 7 Creer que sí puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. 8 ¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? 9 Y, por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la fuerza y sentirse débil?
L47.3 L47.3 10 Dios es tu seguridad en toda circunstancia. 11 Su Voz habla por Él en todas las situaciones y en cada aspecto de todas las situaciones, diciéndote exactamente qué tienes que hacer para pedir la ayuda de Su fuerza y de Su protección. 12 En esto no hay excepciones, porque Dios no hace excepciones. 13 Y la Voz que habla por Él, piensa como Él.
L47.4 L47.4 14 Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad a la Fuente de la verdadera fuerza. 15 Hoy son necesarias cuatro prácticas de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas algunas adicionales, más largas y más frecuentes. 16 Cierra los ojos y comienza, como de costumbre, repitiendo la idea de hoy. 17 Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida en las que hayas tenido miedo, y desecha cada una de ellas diciéndote a ti mismo:
L47.5 18 Dios es la Fuerza en la que confío.
L47.5 L47.6 19 Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con tu propia sensación inadecuada. 20 Es obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada a sentimientos inadecuados, pues, de lo contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito. 21 No es confiando en ti cómo vas a adquirir confianza. 22 Pero la fuerza de Dios en ti tiene éxito en todo.
L47.6 L47.7 23 Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para corregir tus errores, pero no suficiente como para darte la confianza que necesitas y a la que tienes derecho. 24 Además, debes adquirir la conciencia de que confiar en tu verdadera fuerza se justifica plenamente en relación con todo y en toda circunstancia.
L47.7 L47.8 25 En la última fase de cada práctica, trata de llegar a lo hondo de tu mente, hasta un lugar de verdadera seguridad. 26 Reconocerás que has llegado ahí si sientes una profunda sensación de paz, por muy breve que sea. 27 Despréndete de todas las trivialidades que se agitan y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. 28 Hay un lugar en ti donde está la perfecta paz. 29 Hay un lugar en ti en el que nada es imposible. 30 Hay un lugar en ti donde mora la fuerza de Dios.
L47.8 L47.9 31 Repite frecuentemente la idea de hoy. 32 Utilízala como respuesta ante cualquier perturbación. 33 Recuerda que tienes derecho a la paz, porque estás depositando tu confianza en la fuerza de Dios.
L48.1 L48.1 1 La idea de hoy afirma simplemente un hecho. 2 No es un hecho para los que creen en ilusiones, aunque las ilusiones no son hechos. 3 Según la Verdad, no hay nada que temer. 4 Esto es algo muy fácil de reconocer. 5 Pero es muy difícil para los que quieren que las ilusiones sean verdad.
L48.2 L48.2 6 Las prácticas de hoy serán muy cortas, muy sencillas y muy frecuentes. 7 Simplemente, repite la idea tan a menudo como puedas. 8 Puedes utilizarla con los ojos abiertos y en cualquier momento o situación. 9 No obstante, recomendamos fuertemente que siempre que te sea posible, cierres los ojos durante un minuto aproximadamente y repitas interiormente varias veces la idea con parsimonia. 10 Es especialmente importante que la utilices de inmediato si observas que algo perturba tu paz mental.
L48.3 L48.3 11 La presencia del miedo es señal inequívoca de que estás confiando en tu propia fuerza. 12 La conciencia de que no hay nada que temer indica que en algún lugar de tu mente, aunque no necesariamente en un lugar que ya puedas reconocer, has recordado a Dios y has dejado que Su fuerza ocupe el lugar de la tuya. 13 En el instante en que estés dispuesto a hacer esto, ciertamente no habrá nada que temer.
L49 La Voz que habla por Dios me habla a lo largo de todo el día
L49.1 L49.1 1 Es muy posible que puedas escuchar la Voz que habla por Dios a todo lo largo del día, sin interrumpir en nada tus actividades normales. 2 La parte de tu mente donde reside la Verdad está en constante comunicación con Dios, tanto si lo conciencias o no. 3 Es la otra parte de tu mente la que opera en el mundo y la que obedece sus leyes. 4 Ésa es la parte que está invariablemente distraída, desorganizada y sumamente insegura.
L49.2 L49.2 5 En cambio, la parte de tu mente que escucha a la Voz que habla por Dios es calmada, siempre reposada y totalmente segura de sí misma, 6 y es la única que existe realmente. 7 La otra es una ilusión alocada, frenética y perturbada, y sin realidad de ningún tipo. 8 Trata hoy de no prestarle oídos. 9 Trata de identificarte con la parte de tu mente donde la quietud y la paz reinan por siempre. 10 Trata de oír la Voz que habla por Dios llamándote con Amor, recordándote que Tu Creador no se ha olvidado de Su Hijo.
L49.3 L49.3 11 Hoy necesitaremos por lo menos cuatro prácticas de cinco minutos cada una, e incluso más si es posible. 12 De hecho, trataremos de oír la Voz que habla por Dios recordándote a Dios y a tu Yo. 13 Abordaremos con confianza este pensamiento, el más santo y feliz de todos, sabiendo que, al hacerlo, unimos nuestra voluntad a la Voluntad de Dios. 14 Él quiere que oigas Su Voz. 15 Te la dio para que la oyeses.
L49.4 L49.4 16 Escucha en profundo silencio. 17 Aquiétate lo más que puedas y abre tu mente. 18 Ve más allá de todos los chillidos estridentes e imaginaciones enfermizas que encubren tus verdaderos pensamientos y empañan tu eterno vínculo con Dios. 19 Sumérgete profundamente en la paz que te espera, más allá de los frenéticos y tumultuosos pensamientos, sonidos e imágenes de este mundo demente. 20 Realmente no vives aquí. 21 Estamos tratando de llegar a tu verdadera casa. 22 Estamos tratando de llegar al lugar donde eres verdaderamente bienvenido. 23 Estamos tratando de llegar a Dios.
L49.5 L49.5 24 No olvides repetir la idea de hoy frecuentemente. 25 Hazlo con los ojos abiertos cuando sea necesario, pero ciérralos siempre que te sea posible. 26 Y asegúrate de sentarte con tranquilidad para repetir la idea cada vez que puedas, cerrando los ojos al mundo, y comprendiendo que estás invitando a la Voz que habla por Dios a que te hable.
L50 El Amor de Dios me sustenta
L50.1 L50.1 1 Esta es la respuesta a cualquier problema que se te presente, hoy, mañana y a lo largo del tiempo. 2 No obstante, crees que lo que te sustenta en este mundo es todo menos Dios. 3 Has depositado tu fe en los símbolos más triviales y absurdos: en píldoras, dinero, ropa “protectora”, influencia, prestigio, en caer bien, estar “bien” relacionado, y en una lista interminable de formas que no son nada y a las que dotas de poderes mágicos. L50.2 4 Todas esas cosas son tus sustitutos del Amor de Dios. 5 Les das valor para asegurar tu identificación con tu cuerpo. 6 Son himnos de alabanza a tu ego.
L50.2 7 No deposites tu fe en lo que no vale nada, 8 porque no te sustentará. L50.3 9 Sólo el Amor de Dios te protegerá en toda circunstancia. 10 Te rescatará de toda tribulación y te elevará por encima de todos los peligros que percibes en este mundo, a un clima de paz y seguridad perfectas. 11 Te llevará a un estado mental que no puede verse amenazado ni perturbado por nada, y en el que nada puede interrumpir el reflejo aquí de la eterna Calma del Hijo de Dios.
L50.4 L50.3 12 No deposites tu fe en ilusiones. 13 Te fallarán. 14 Deposítala toda en el Amor de Dios Que se encuentra en ti: eterno, inmutable y que nunca falla. 15 Ésta es la respuesta a cualquier cosa que te confronte hoy. 16 Por medio del Amor de Dios Que se encuentra en ti, puedes resolver toda aparente dificultad, sin ningún esfuerzo y con absoluta confianza. 17 Repítete esto a ti mismo hoy con frecuencia. 18 Es una declaración de que te has liberado de creer en ídolos. 19 Es tu reconocimiento de la Verdad sobre ti.
L50.5 L50.4 20 Hoy dos veces, una por la mañana y otra por la noche, durante diez minutos, deja que la idea de este día se adentre muy hondo en tu consciente. 21 Repítela, reflexiona sobre ella, deja que pensamientos afines vengan a ayudarte a reconocer su Verdad, y permite que la paz se extienda sobre ti como un manto de protección y seguridad. 22 No permitas que ningún pensamiento inútil o necio venga a perturbar la santa mente del Hijo de Dios. 23 Así es el Reino de los Cielos. 24 Así es el lugar de descanso donde Tu Padre Te ubicó eternamente.
Lecciones de Repaso 1 – Introducción
LR1-In.1 LR1-in.1 1 A partir de hoy, vamos a tener unas cuantas sesiones de repaso. 2 Cada una abarcará cinco de las ideas ya presentadas, comenzando con la lección 1 y terminando con la 50. 3 Cada idea será seguida de unos breves comentarios que deberías tomar en cuenta al trabajar este repaso. 4 Durante las prácticas, los ejercicios deberían hacerse como sigue:
LR1-In.2 LR1-in.2 5 Comienza el día leyendo las cinco ideas, incluyendo los comentarios. 6 De ahí en adelante, al releerlas, no será necesario que sigas un orden determinado, aunque se debe practicar con cada una de ellas por lo menos una vez. 7 Dedica dos minutos o más a cada práctica, pensando en la idea y en los comentarios correspondientes. 8 Haz esto todas las veces que puedas durante el día. 9 Si alguna de las cinco ideas te atrae más que las otras, concéntrate en ella. 10 Sin embargo, al final del día, asegúrate de repasarlas todas una vez más.
LR1-In.3 LR1-in.3 11 Durante las prácticas, no es necesario abarcar, ni literal ni concienzudamente, los comentarios que siguen a cada idea. 12 Trata, más bien, de poner énfasis en el punto central y de integrarlo en el repaso de la idea con la cual se relaciona.
LR1-in.4 13 Si es posible, los ejercicios del repaso deberían hacerse cuando estés solo, en un lugar tranquilo, y con los ojos cerrados. LR1-In.4 14 Hacemos particularmente énfasis en esto, para los repasos correspondientes a esta etapa de tu aprendizaje. 15 No obstante, será necesario que aprendas a no requerir lugares especiales en los cuales aplicar lo que has aprendido. 16 Tendrás más necesidad de un lugar tranquilo en situaciones que parecen ser desagradables que en las que ya parecen ser apacibles y tranquilas.
LR1-in.5 17 El propósito de tu aprendizaje es capacitarte para que la quietud te acompañe dondequiera que vayas, y para que cures toda aflicción e inquietud. 18 Esto no se consigue evadiendo tales situaciones y buscando un refugio aislado para ti. LR1-In.5 19 Ya aprenderás que la paz forma parte de ti y que sólo requiere que estés presente para que envuelva cualquier situación en que te encuentres. 20 Y, finalmente, aprenderás que no hay límite con respecto a dónde estás, de modo que tu paz estará en todas partes, al igual que tú.
LR1-In.6 LR1-in.6 21 Notarás que, para los efectos de este repaso, algunas de las ideas no se presentan exactamente en la forma original en que fueron expuestas. 22 Úsalas tal como se presentan aquí. 23 No es necesario volver a las exposiciones originales, ni aplicar las ideas tal como se sugirió entonces. 24 Ahora, estamos enfatizando la relación que existe entre las primeras cincuenta ideas que hemos cubierto, y la cohesión del sistema de pensamiento hacia el cual te están conduciendo.
El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:
L51.1 L51.1 (1) 1 Nada de lo que veo tiene significado.
2 La razón de que esto sea así es que veo la nada y la nada no tiene significado. 3 Es necesario que reconozca esto para poder aprender a ver. 4 Lo que ahora pienso que veo, ocupa el lugar de la visión. 5 Tengo que desprenderme de eso dándome cuenta de que realmente no tiene significado, de manera que la visión pueda ocupar su lugar.
L51.2 L51.2 (2) 6 He dado a lo que veo todo el significado que tiene para mí.
7 He emitido juicios sobre todo lo que veo, y eso, y sólo eso, es lo que veo. 8 Eso no es ver, 9 sino sólo una ilusión de realidad, porque mis juicios han sido emitidos muy lejos de la Realidad. 10 Estoy dispuesto a reconocer la falta de validez de mis juicios, porque quiero ver. 11 Mis juicios me han hecho daño, y no quiero ver basándome en ellos.
L51.3 L51.3 (3) 12 No entiendo nada de lo que veo.
13 ¿Cómo puedo entender lo que veo si lo he juzgado erróneamente? 14 Lo que veo es la proyección de los propios errores de mi pensar. 15 No entiendo lo que veo porque no es comprensible. 16 No tiene sentido tratar de entenderlo, 17 en cambio sí lo tiene desprenderme de eso y dar cabida a lo que realmente se puede ver, entender y amar. 18 Con sólo estar dispuesto a hacerlo, puedo cambiar lo que ahora veo por esto otro. 19 ¿No es ésta una decisión mejor que la que tomé antes?
L51.4 L51.4 (4) 20 Estos pensamientos que cruzan mi mente no significan nada.
21 Los pensamientos de los que soy consciente no significan nada, porque estoy tratando de pensar sin Dios. 22 Lo que llamo “mis” pensamientos no son mis verdaderos pensamientos en absoluto. 23 Mis verdaderos pensamientos son los que pienso con Dios, 24 pero no los conciencio porque he hecho que mis pensamientos ocupen su lugar. 25 Estoy dispuesto a reconocer que mis pensamientos no significan nada, y por ello, estoy también dispuesto a abandonarlos. 26 Así pues, decido reemplazar mis pensamientos por los que ellos proyectaron reemplazar. 27 Mis pensamientos no significan nada; en cambio, toda la Creación, descansa sobre los Pensamientos que pienso con Dios.
L51.5 L51.5 (5) 28 Nunca estoy contrariado por la razón que pienso.
29 Nunca estoy contrariado por la razón que pienso, porque trato constantemente de justificar “mis” pensamientos. 30 Trato constantemente de hacer que sean verdad. 31 Hago a todas las cosas enemigas mías para poder justificar mi ira y para que mis ataques sean justificados. 32 No me he dado cuenta del mal uso que hago de todo lo que veo, al haberle asignado ese papel. 33 Esto lo he estado haciendo para defender un sistema de pensamiento que me ha hecho daño y que ya no quiero. 34 Estoy dispuesto a abandonarlo.
El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:
L52.1 L52.1 (6) 1 Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.
2 La Realidad nunca da miedo. 3 Es imposible que pueda contrariarme. 4 La Realidad sólo conlleva una perfecta Paz. 5 Si estoy disgustado, es porque reemplazo la Realidad con ilusiones que he inventado. 6 Las ilusiones disgustan porque les he conferido realidad y, por consiguiente, considero la Realidad una ilusión. 7 Nada en la Creación de Dios se ve afectado en modo alguno por esta confusión mía. 8 Por eso, siempre que estoy disgustado, es realmente por nada.
L52.2 L52.2 (7) 9 Sólo veo el pasado.
10 Cuando miro a mi alrededor, condeno al mundo que veo. 11 A eso lo llamo ver. 12 Utilizo el pasado en contra de todos y de todo, convirtiéndolos así en mis enemigos. 13 Cuando me haya perdonado a mí mismo y haya recordado quién soy realmente, bendeciré a todos y a todo. 14 Ya no habrá pasado y, por tanto, tampoco “enemigos”. 15 Y miraré con Dios todo lo que antes no podía ver.
L52.3 L52.3 (8) 16 Mi mente está absorta en pensamientos del pasado.
17 Veo sólo mis propios pensamientos, y mi mente está absorta en el pasado. 18 Así pues, ¿qué veo tal como realmente es? 19 Recordaré que me fijo en el pasado para impedir que el presente emerja en mi mente. 20 Comprenderé que trato de usar el tiempo en contra de Dios. 21 Aprenderé a dejar atrás el pasado, sabiendo que, al hacerlo, no estoy renunciando a nada.
L52.4 L52.4 (9) 22 No veo nada tal como es en este momento.
23 Si no veo nada tal como es en este momento, ciertamente se puede decir que no veo nada. 24 Veo realmente sólo lo que está aquí en este momento. 25 La decisión no es entre ver el presente o el pasado; la decisión es sencillamente entre ver o no ver. 26 Lo que antes decidí ver, me ha costado la visión. 27 Ahora quiero decidir nuevamente, a fin de poder ver realmente.
L52.5 L52.5 (10) 28 Mis pensamientos no significan nada
29 Realmente, no tengo pensamientos personales. 30 Sin embargo, son únicamente mis pensamientos personales los que conciencio. 31 ¿Qué significado pueden tener esos pensamientos? 32 No existen, por lo tanto, no significan nada. 33 Por otra parte, mi mente realmente es parte de la Creación y parte de su Creador. 34 ¿No sería acaso preferible que me uniese al pensamiento del Universo en vez de oscurecer todo lo que realmente Me pertenece con mis míseros e insignificantes pensamientos “personales”?
Hoy repasaremos lo siguiente:
L53.1 L53.1 (11) 1 Mis pensamientos, que no significan nada, me muestran un mundo que tampoco significa nada.
2 Dado que los pensamientos que conciencio no tienen significado, el mundo que los describe tampoco puede tener significado. 3 Lo que está produciendo este mundo es demente, como también lo es lo que éste produce. 4 La Realidad no es demente, y tengo pensamientos reales y pensamientos dementes. 5 Por consiguiente, si recurro a mis pensamientos reales como guía para ver, veré un mundo real.
L53.2 L53.2 (12) 6 Estoy contrariado porque veo un mundo que no tiene significado.
7 Los pensamientos dementes perturban. 8 Producen un mundo en el que no hay orden en ninguna parte. 9 Sólo el caos rige un mundo que representa un pensar caótico, y el caos carece de leyes. 10 No puedo vivir en paz en un mundo así. 11 Doy gracias por que este mundo no sea real, y porque no necesite verlo en absoluto, a menos que decida darle valor. 12 Y decido no dar valor a lo que es completamente demente y no tiene significado.
L53.3 L53.3 (13) 13 Un mundo sin significado engendra miedo.
14 Lo que es totalmente demente engendra miedo, porque no merece ninguna confianza, ni da pie a que se le tenga. 15 En la demencia no hay nada en lo que se pueda confiar. 16 No ofrece seguridad ni esperanza. 17 Pero un mundo así no es real. 18 Le he conferido la ilusión de realidad, y he sufrido por haber creído en él. 19 Ahora decido dejar de creer en eso, y depositar mi confianza en la Realidad. 20 Al decidirlo, me estaré escapando de todos los efectos del mundo del miedo, porque estaré reconociendo que realmente no existe.
L53.4 L53.4 (14) 21 Dios no creó un mundo sin significado.
22 ¿Cómo puede existir un mundo sin significado si Dios no lo creó? 23 Él es la Fuente de todo significado, y todo lo que es real está en Su Mente. 24 También está en la Mía, porque Dios Lo creó Conmigo. 25 ¿Por qué he de seguir sufriendo por los efectos de mis propios pensamientos dementes, cuando la Perfección de la Creación es realmente Mi hogar? 26 Recordaré el poder de mi decisión y reconoceré el reflejo aquí del Lugar donde habito realmente.
L53.5 L53.5 (15) 27 Mis pensamientos son imágenes hechas por mí.
28 Todo lo que veo refleja mis pensamientos. 29 Son mis pensamientos los que me dicen dónde estoy y qué soy. 30 El hecho de que vea un mundo en el que hay sufrimiento, pérdidas y muerte, me muestra que sólo estoy viendo la representación de mis pensamientos dementes, y que no estoy permitiendo a mis pensamientos reales proyectar su luz benéfica sobre lo que veo. 31 No obstante, el camino de Dios es seguro. 32 Las imágenes que he hecho no pueden prevalecer contra Él, porque no es mi voluntad que lo hagan. 33 Mi voluntad es La Suya y no Le antepondré otros dioses.
Éstas son las ideas para el repaso de hoy:
L54.1 L54.1 (16) 1 No tengo pensamientos neutrales.
2 Es imposible tener pensamientos neutrales porque todos los pensamientos tienen poder. 3 O bien son hacedores de un mundo falso, o bien me conducen al mundo real. 4 Pero los pensamientos no pueden no tener efectos. 5 Del mismo modo en que el mundo que veo emerge de los errores de mi pensar, así también el mundo real se alzará ante mis ojos, a medida que permita que mis errores sean corregidos. 6 Mis pensamientos no pueden ser simultáneamente ni verdaderos ni falsos. 7 Tienen que ser lo uno o lo otro. 8 Lo que veo me muestra cómo son.
L54.2 L54.2 (17) 9 No veo cosas neutrales.
10 Lo que veo da testimonio de lo que pienso. 11 Si no pensara, no existiría realmente, ya que la Vida es Pensamiento. 12 Voy a mirar al mundo que veo como la representación de mi propio estado de ánimo. 13 Sé que éste puede cambiar. 14 Y sé asimismo que el mundo que veo también puede cambiar.
L54.3 L54.3 (18) 15 No estoy solo cuando experimento los efectos de lo que veo.
16 Si no tengo pensamientos personales, no puedo ver un mundo personal. 17 Incluso la idea alocada de la separación tuvo que compartirse antes de que se convirtiera en la base del mundo que veo. 18 Sin embargo, ese compartir fue compartir la nada. 19 En cambio, puedo traer a mi mente mis pensamientos reales, los cuales comparto con todo el mundo. 20 Así como mis pensamientos de separación llaman a los pensamientos de separación de otros, mis pensamientos reales despiertan en ellos sus pensamientos reales. 21 Y el mundo que mis pensamientos reales me muestran emergerá en la visión de ellos así como en la mía.
L54.4 L54.4 (19) 22 No estoy solo cuando experimento los efectos de mis pensamientos.
23 No estoy solo en nada. 24 Todo lo que pienso, digo o hago afecta a todo el universo. 25 Un Hijo de Dios no puede pensar, hablar o actuar en vano. 26 No puede estar solo en nada. 27 Por lo tanto, tengo el poder de cambiar a todas las mentes conjuntamente con la mía, porque el Poder de Dios es también el mío.
L54.5 L54.5 (20) 28 Estoy decidido a ver.
29 Al reconocer que la naturaleza de mis pensamientos es compartir, me he decidido a ver. 30 Ahora quiero ver los testigos que me muestran que el pensar del mundo ha cambiado. 31 Ahora quiero ver la prueba de que lo que se ha hecho por mi intermedio ha permitido que el Amor reemplace al miedo, la risa a las lágrimas y la abundancia a las pérdidas. 32 Ahora quiero ver el mundo real, y dejar que me enseñe que mi voluntad y la Voluntad de Dios son Una.
El repaso de hoy incluye lo siguiente:
L55.1 L55.1 (21) 1 Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.
2 Lo que veo ahora no son más que signos de enfermedad, desastre y muerte. 3 Esto no puede ser lo que Dios creó para Su Hijo bien amado. 4 El hecho en sí de que yo vea tales cosas demuestra que no entiendo a Dios. 5 Por lo tanto, tampoco entiendo a Su Hijo. 6 Lo que veo me dice que no sé quién soy. 7 Estoy decidido a ver en mí a los testigos de la Verdad, en vez de a aquellos que me muestran una ilusión de mí mismo.
L55.2 L55.2 (22) 8 Lo que veo es una forma de venganza.
9 El mundo que veo dista mucho de ser una representación de pensamientos amorosos. 10 Es un cuadro en el que todo ataca a todo. 11 Es cualquier cosa menos un reflejo del Amor de Dios y del Amor de Su Hijo. 12 Son mis propios pensamientos de ataque los que dan lugar a este cuadro. 13 Mis pensamientos de Amor me liberarán de esta percepción del mundo, y me aportarán la paz que Dios dispuso fuese mía.
L55.3 L55.3 (23) 14 Puedo escaparme de este mundo renunciando a los pensamientos de ataque.
15 En esto, y sólo en esto, radica la salvación. 16 Sin pensamientos de ataque, no vería un mundo de ataques. 17 A medida que mi perdonar permita que el Amor retorne a mi conciencia, veré un mundo de paz, seguridad y alegría. 18 Y esto es lo que decido ver, en lugar de lo que ahora observo.
L55.4 L55.4 (24) 19 No percibo lo que más me conviene.
20 ¿Cómo podría reconocer lo que más me conviene si no sé quién soy? 21 Lo que pienso que más me convendría no haría sino atarme aún más al mundo de las ilusiones. 22 Estoy dispuesto a seguir al Guía que Dios me ha dado para descubrir lo que más me conviene, reconociendo que no lo puedo percibir por mi cuenta.
L55.5 L55.5 (25) 23 No sé cuál es el propósito de nada.
24 Para mí, el propósito de todas las cosas es probar que mis ilusiones sobre mí son reales. 25 Para lograr este propósito, trato de usar a todo el mundo y a todas las cosas. 26 Creo que el mundo fue hecho para lograr eso. 27 Por consiguiente, no reconozco su verdadero propósito. 28 El propósito que he dado al mundo ha dado lugar a una imagen aterradora del mismo. 29 Ahora quiero abrir mi mente al verdadero propósito del mundo, renunciando al que antes le había asignado y así descubrir la Verdad sobre él.
Nuestro repaso de hoy abarca lo siguiente:
L56.1 L56.1 (26) 1 Mis pensamientos de ataque, atacan mi invulnerabilidad.
2 ¿Cómo puedo saber quién soy cuando pienso estar sometido a continuos ataques? 3 El dolor, la enfermedad, las pérdidas, la vejez y la muerte parecen acecharme. 4 Todas mis esperanzas, aspiraciones y planes parecen estar a merced de un mundo que no puedo controlar. 5 Sin embargo, la perfecta Seguridad y la plena Realización constituyen mi verdadera herencia. 6 He tratado de despojarme de mi herencia a cambio del mundo que veo. 7 Pero Dios la ha salvaguardado para mí. 8 Mis propios pensamientos reales me enseñarán Lo que es mi herencia.
L56.2 L56.2 (27) 9 Por encima de todo, quiero ver.
10 Al reconocer que lo que veo refleja lo que creo que soy, me doy cuenta de que ver es mi mayor necesidad. 11 El mundo que veo da testimonio de cuán espantosa es la naturaleza temerosa de la imagen que he hecho. 12 Si quiero recordar quién soy, es esencial que abandone esta imagen de mí. 13 A medida que sea reemplazada por la Verdad, la visión me será ciertamente dada. 14 Y con ella, miraré al mundo y a mí mismo con caridad y con Amor.
L56.3 L56.3 (28) 15 Por encima de todo, quiero ver las cosas de otra manera.
16 El mundo que veo mantiene vigente mi espantosa autoimagen, y garantiza su continuidad. 17 Mientras siga viendo el mundo tal como lo veo ahora, la Verdad no podrá emerger en mi conciencia. 18 Dejaré que la puerta que se encuentra detrás de este mundo me sea abierta, para así poder mirar más allá de él al que refleja el Amor de Dios.
L56.4 L56.4 (29) 19 Dios está en todo lo que veo.
20 Tras cada imagen que he hecho, la Verdad permanece inmutable. 21 Tras cada velo que he corrido sobre la faz del Amor, Su luz sigue brillando incólume. 22 Más allá de todos mis dementes deseos, se encuentra mi voluntad, unida a la de Mi Padre. 23 Dios sigue estando en todas Partes y en todas las cosas eternamente. 24 Y nosotros, que realmente formamos parte de Él, todavía habremos de ver más allá de las apariencias, y reconocer la Verdad que está tras todas ellas.
L56.5 L56.5 (30) 25 Dios está en todo lo que veo, porque Dios está en mi mente.
26 En mi propia mente, detrás de todos mis pensamientos dementes de separación y ataque, está el conocimiento de que Todo es eternamente Uno con Dios. 27 Yo no he perdido el conocimiento de quién soy realmente, por el hecho de haberlo olvidado. 28 Este conocimiento ha sido salvaguardado para mí en la Mente de Dios, Quien no ha abandonado a Sus Pensamientos. 29 Y yo, que realmente Me cuento entre ellos, soy realmente Uno con Ellos, y Nosotros Uno con Dios.
Revisemos hoy estas ideas:
L57.1 L57.1 (31) 1 No soy víctima del mundo que veo.
2 ¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente deshecho si así lo decido? 3 Mis cadenas están sueltas, 4 pues puedo desprenderme de ellas con sólo desearlo. 5 La puerta de la prisión está abierta. 6 Puedo salirme de ella simplemente poniéndome a caminar. 7 Nada me retiene en este mundo. 8 Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisionero. 9 Quisiera renunciar a mis deseos dementes y caminar por fin hacia la luz del Sol.
L57.2 L57.2 (32) 10 Yo inventé el mundo que veo.
11 Yo inventé la prisión en la que me veo. 12 Todo lo que tengo que hacer es darme cuenta de esto, y quedaré libre. 13 Me he engañado a mí mismo al creer que era posible apresar al Hijo de Dios. 14 He estado amargamente equivocado al creerlo, y ya no lo quiero seguir creyendo. 15 El Hijo de Dios tiene necesariamente que ser libre por siempre. 16 Él es Tal como Dios Lo creó, y no lo que yo quiero hacer de Él. 17 Él se encuentra realmente Donde Dios quiere que esté, y no donde yo pensé mantenerlo prisionero.
L57.3 L57.3 (33) 18 Hay otra manera de mirar al mundo.
19 Dado que el verdadero propósito del mundo no es el que yo le asigné, tiene que haber otra manera de mirarlo. 20 De hecho, lo veo todo al revés, y mis pensamientos se oponen a la Verdad. 21 Veo al mundo como una prisión para el Hijo de Dios, 22 cuando en realidad el mundo es un lugar donde el Hijo de Dios puede ser liberado.23 Por eso, ahora quiero mirar al mundo como realmente es, y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.
L57.4 L57.4 (34) 24 Podría ver paz en lugar de esto.
25 Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que el mundo las obedeciera. 26 Comprenderé que es la paz, y no la guerra, lo que realmente mora en él. 27 Y también percibiré que la paz mora en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.
L57.5 L57.5 (35) 28 Mi Mente forma parte de la Mente de Dios. Soy muy santo.
29 A medida que comparto con mis hermanos la paz del mundo, empiezo a comprender que esa paz emerge de lo más profundo de mí. 30 Ahora, el mundo que observo ha adoptado la luz de mi perdón, y refleja este perdón sobre mí. 31 Con esta luz, empiezo a ver lo que ocultaban mis ilusiones sobre mí. 32 Con esta luz, empiezo a comprender la santidad de todas las cosas vivientes —incluyéndome a mí— y de su unicidad conmigo.
Las ideas que siguen cubren nuestro repaso de hoy:
L58.1 L58.1 (36) 1 Mi santidad envuelve todo lo que veo.
2 De mi santidad proviene la percepción del mundo real. 3 Habiendo perdonado, ya no me siento culpable, 4 y ahora puedo aceptar la inocencia que es la Verdad sobre mí. 5 Cuando veo con los ojos del entendimiento sólo veo la santidad del mundo, porque sólo puedo describir los pensamientos que tengo sobre mí.
L58.2 L58.2 (37) 6 Mi santidad bendice al mundo.
7 Percibir mi santidad no me bendice únicamente a mí. 8 Todas las personas y todo cuanto veo en su luz comparten la alegría que me aporta mi santidad. 9 Nada está excluido de esta alegría, porque no hay nada que no comparta mi santidad. 10 A medida que reconozca mi santidad, la santidad del mundo se alzará resplandeciente para que todos la vean.
L58.3 L58.3 (38) 11 No hay nada que mi santidad no pueda hacer.
12 El poder curativo de mi santidad es ilimitado porque su poder para salvar es igualmente ilimitado. 13 ¿De qué me tengo que salvar, sino de las ilusiones? 14 ¿Y qué son las ilusiones, sino falsas ideas sobre mí? 15 Mi santidad las desvanece todas al afirmar la Verdad de lo que soy. 16 En presencia de mi santidad, la cual comparto realmente con Dios Mismo, desaparecen todos los ídolos.
L58.4 L58.4 (39) 17 Mi santidad es mi salvación.
18 Puesto que mi santidad me absuelve de toda culpa, reconocer mi santidad es reconocer no solamente mi salvación, 19 sino también la del mundo. 20 Una vez que haya aceptado mi santidad, nada podrá atemorizarme. 21 Y al no tener miedo, todos tendrán necesariamente que compartir mi entendimiento, que es el don que Dios me dio a mí y al mundo.
L58.5 L58.5 (40) 22 Bendito soy, por ser un Hijo de Dios.
23 En esto reside mi derecho a lo bueno y sólo a lo bueno. 24 Bendito soy por ser Hijo de Dios. 25 Todas las cosas buenas me pertenecen, porque así Lo dispuso Dios. 26 Por ser quien realmente soy, no puedo sufrir pérdida alguna, ni privaciones ni dolor. 27 Mi Padre me sustenta, protege y dirige en todo. 28 El cuidado que me prodiga es infinito y eterno. 29 Soy eternamente bendito por ser Su Hijo.
Las ideas que siguen cubren nuestro repaso de hoy:
L59.1 L59.1 (41) 1 Dios me acompaña dondequiera que voy.
2 ¿Cómo puedo estar solo cuando Dios siempre Me acompaña? 3 ¿Cómo puedo dudar o sentirme inseguro cuando en Él reside la perfecta Certeza? 4 ¿Cómo puede haber algo que me perturbe cuando Él reside en Mí en absoluta Paz? 5 ¿Cómo puedo sufrir cuando el Amor y la Alegría me rodean por medio de Él? 6 No me apegaré a ninguna ilusión por lo que a mí se refiere. 7 Soy realmente perfecto porque Dios Me acompaña dondequiera que voy.
L59.2 L59.2 (42) 8 Dios es mi fuerza. La visión es Su don.
9 Hoy no recurriré a mis propios ojos para ver. 10 Quiero estar dispuesto a dejar de lado la lamentable ilusión de que veo, e intercambiarla por la visión que Dios me da. 11 La visión de Cristo es Su don y Él me la dio. 12 Hoy convocaré este don a mi mente, de manera que este día me ayude a comprender la Eternidad.
L59.3 L59.3 (43) 13 Dios es mi Fuente. No veo estando separado de Él.
14 Veo Lo que Dios quiere que vea. 15 No veo nada más. 16 Más allá de Su Voluntad, sólo hay ilusiones. 17 Son éstas por las que me decido cuando creo que puedo ver estando separado de Él. 18 Son éstas por las que me decido cuando trato de ver con los ojos del cuerpo. 19 No obstante, se me ha dado la visión de Cristo para reemplazarlas. 20 Por medio de esta visión, decido ver.
L59.4 L59.4 (44) 21 Dios es la luz con la que veo.
22 No veo en la oscuridad. 23 Dios es la única luz. 24 Por consiguiente, si he de ver, tiene que ser por medio de Él. 25 He tratado de definir lo que es ver, y me he equivocado. 26 Ahora se me ha dado comprender que Dios es la luz con la que veo. 27 Daré la bienvenida a la visión y al mundo feliz que ésta me va a mostrar.
L59.5 L59.5 (45) 28 Dios es la Mente con la que pienso.
29 No tengo pensamientos que no comparta con Dios. 30 No tengo pensamientos separados de Él, porque realmente no tengo otra Mente que la Suya. 31 Como parte de Su Mente, Mis Pensamientos son Los Suyos, y Sus Pensamientos Los Míos.
El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:
L60.1 L60.1 (46) 1 Dios es el Amor con el que perdono.
2 Dios no perdona porque nunca ha condenado. 3 Los que están libres de culpa no pueden culpar, y aquellos que han aceptado su inocencia no ven nada que hubiera que perdonar. 4 Con todo, el proceso de perdonar es el medio por el cual reconoceré mi inocencia. 5 Es el reflejo del Amor de Dios en la tierra. 6 Y me llevará tan cerca del Cielo que el Amor de Dios podrá tenderme la mano y elevarme hasta Él.
L60.2 L60.2 (47) 7 Dios es la Fuerza en la que confío.
8 No perdono con mi propia fuerza, 9 sino con el reflejo de la Fuerza de Dios en mí, la Cual recuerdo cuando perdono. 10 A medida que comienzo a ver realmente, reconozco el reflejo de Dios en la tierra. 11 Perdono todas las cosas porque siento cómo Su Fuerza se aviva en mí. 12 Y empiezo a recordar el Amor que decidí olvidar, pero Que nunca se olvidó de mí.
L60.3 L60.3 (48) 13 No hay nada que temer.
14 ¡Qué seguro me parecerá el mundo cuando lo vea realmente! 15 No se parecerá en nada a lo que ahora me imagino que estoy viendo. 16 Todos y todo cuanto vea se inclinarán ante mí para bendecirme. 17 Reconoceré en todos a mi Amigo más querido. 18 ¿A qué puedo temer en un mundo al que he perdonado y que, a su vez, me ha perdonado a mí?
L60.4 L60.4 (49) 19 La Voz que habla por Dios me habla a todo lo largo del día.
20 No hay un solo momento en el que la Voz que habla por Dios deje de apelar a mi perdonar para salvarme. 21 No hay un solo momento en el que Su Voz deje de dirigir mis pensamientos, guiar mis actos y conducir mis pasos. 22 Me dirijo firmemente hacia la Verdad. 23 No hay ningún otro lugar adonde pueda ir, porque la Voz que habla por Dios es la única Voz y el único guía que fue dado a Su Hijo.
L60.5 L60.5 (50) 24 Me sustenta el Amor de Dios.
25 Cuando escucho la Voz que habla por Dios, Su Amor me sustenta. 26 Cuando abro los ojos, Su Amor ilumina al mundo para que yo lo vea. 27 A medida que perdono, Su Amor me recuerda que Su Hijo es impecable. 28 Y a medida que miro al mundo con la visión que Él me dio, recuerdo que soy Su Hijo.
[I] Daniel sabía que L16 no existen los pensamientos neutros. Ese fue el motivo por el que los leones no se lo comieron. La mente de Daniel no albergó ni un solo pensamiento de miedo por temor a ser devorado. Daniel comprendía perfectamente que LpI-23.1 cada pensamiento que albergas da lugar a algún segmento del mundo que ves. Sabía a ciencia cierta que cada pensamiento T14-III.9 afecta a una constelación mucho mayor que nada que jamás hayas podido concebir, y si un solo pensamiento de miedo por temor a ser devorado fuese pasado por su mente, ese pensamiento hubiese creado “esa” realidad y los leones se lo hubiesen comido. Daniel era consciente de que T2-VII.3 tanto el milagro como el miedo proceden de pensamientos, y fue precisamente el trabajo interno e íntimo que realizó durante años con sus propios pensamientos los que lo salvaron de morir devorado, pues T7-VI.7 cuando crees en algo, haces que sea real para ti.
[II] El ladrillo son tus pensamientos proyectados fuera, y lo que tú proyectas va a regresar a ti. Si condenas te van a condenar. Si juzgas te van a juzgar. Si bendices te van a bendecir. Lo que haya en tu mente es lo que vas a recibir.
Lecciones de la 61 a la 90
L61.1 L61.1 1 ¿Quién es la luz del mundo sino el Hijo de Dios? 2 Por lo tanto, esto es simplemente una afirmación de la Verdad sobre ti. 3 Es lo opuesto a una afirmación de orgullo, arrogancia o autoengaño. 4 No describe el concepto de tu yo que tú has hecho. 5 No se refiere a ninguna de las características con las que has dotado a tus ídolos. 6 Se refiere a ti Tal como fuiste creado por Dios. 7 Expresa, sencillamente, la Verdad.
L61.2 L61.2 8 Para el ego, la idea de hoy es el epítome de la autoglorificación. 9 Pero el ego no sabe lo que es la humildad y la confunde con la autodegradación. 10 La humildad consiste en aceptar el papel que te corresponde en la salvación, y en no aceptar ningún otro. 11 No es humildad insistir en que no puedes ser la luz del mundo, si ésa es la función que Dios te asignó. 12 Es sólo la arrogancia la que afirmaría que ésa no puede ser tu función, y la arrogancia es siempre cosa del ego.
L61.3 L61.3 13 La verdadera humildad requiere que aceptes la idea de hoy porque es la Voz que habla por Dios La que te dice que es Verdad. 14 Éste es uno de los primeros pasos en el proceso de aceptar tu verdadera función en la tierra. 15 Es un paso gigantesco que te conducirá al lugar que te corresponde ocupar en la salvación. 16 Es una aseveración categórica de tu derecho a la salvación y un reconocimiento del poder que se te ha otorgado para salvar a otros.
L61.4 L61.4 17 Hoy vas a necesitar reflexionar sobre esta idea tan a menudo como puedas. 18 Es la respuesta perfecta a todas las ilusiones y, por consiguiente, a toda tentación. 19 Te va a traer todas las imágenes que has hecho de ti mismo ante la Verdad, y te ayudará a seguir adelante en paz, sin agobiarte, y seguro de tu propósito.
L61.5 L61.5 20 Hoy debes realizar tantas prácticas como te sea posible, aunque no es necesario que ninguna exceda uno o dos minutos de duración. 21 Debes empezar cada práctica diciéndote a ti mismo:
L61.6 22 Soy la luz del mundo.
23 Ésa es mi única función.
24 Por eso estoy aquí.
Mateo 5:13-16 Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
L61.7 25 Piensa entonces en estas afirmaciones por unos breves momentos, preferiblemente con los ojos cerrados si las circunstancias lo permiten. 26 Deja que te vengan a la mente unos cuantos pensamientos afines, y si observas que tu mente se aparta del tema central, repite interiormente la idea de hoy.
L61.6 L61.8 27 Asegúrate de comenzar y finalizar el día con una práctica. 28 De este modo, te despertarás reconociendo la Verdad sobre Ti Mismo, la reforzarás a lo largo del día, y te irás a dormir reafirmando tu función así como el único propósito que tienes aquí. 29 Estas dos prácticas pueden ser más largas que las demás si te resultan útiles y quieres extenderlas.
L61.7 L61.9 30 La idea de hoy va mucho más allá de la mezquina opinión que el ego tiene de lo que eres y de cuál es tu propósito. 31 Como portador de la salvación que eres, esto es obviamente necesario. 32 Éste es el primero de una serie de pasos gigantescos que vamos a dar durante las próximas semanas. 33 Hoy trata de empezar a sentar las bases para estos avances.
L61.10 34 Eres la luz del mundo. 35 Dios ha edificado sobre ti Su plan para la salvación de Su Hijo.
L62 Perdonar es mi función por ser la luz del mundo
L62.1 L62.1 1 Tu perdón es lo que sacará este mundo de las tinieblas y lo llevará a la luz. 2 Tu perdón es lo que te permite reconocer la luz con la que ves. 3 El perdón es la demostración de que eres la luz del mundo. 4 Cuando perdonas, vuelves a recordar la Verdad sobre Ti. 5 Por lo tanto, en tu perdón reside tu salvación.
L62.2 L62.2 6 Las ilusiones que tienes sobre ti y sobre el mundo son la misma cosa. 7 Por eso, todo perdón es un presente que te haces a ti mismo. 8 Habiendo negado Tu Identidad atacando a la Creación y a su Creador, tu meta ahora es descubrir quién eres realmente. 9 Ahora estás aprendiendo a recordar la Verdad. 10 Para ello, los ataques tienen que ser reemplazados por el perdón, de manera que los pensamientos de Vida puedan reemplazar a los de muerte.
L62.3 L62.3 11 Recuerda que, en todo ataque, estás apelando a tu propia debilidad, mientras que cada vez que perdonas apelas a la fuerza de Cristo en ti. 12 Así pues, ¿acaso no estás empezando a darte cuenta de lo que el perdón hará por ti? 13 Eliminará de tu mente toda sensación de debilidad, tensión y fatiga. 14 Eliminará todo temor, culpa, y dolor. 15 Reinstaurará en tu conciencia la invulnerabilidad y el poder que Dios dio a Su Hijo.
L62.4 L62.4 16 Alegrémonos de poder comenzar y concluir este día practicando la idea de hoy, y de utilizarla tan frecuentemente como nos sea posible a lo largo del día. 17 Eso te ayudará a que pases un día tan feliz como Dios quiere que seas. 18 Y eso ayudará también a los que te rodean, así como a los que parecen encontrarse lejos en el espacio y en el tiempo, a compartir esta felicidad contigo.
L62.5 L62.5 19 Tan a menudo como puedas y, si te es posible, con los ojos cerrados, repite interiormente:
L62.6 20 Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.
21 Quiero cumplir mi función para así poder ser feliz.
L62.7 22 Luego, dedica uno o dos minutos a reflexionar sobre tu función y la felicidad y liberación que te traerá.
L62.8 23 Deja que pensamientos afines acudan a ti libremente, pues tu corazón reconocerá estas palabras, y en tu mente se encuentra la conciencia de que son verdad. 24 Si te distraes, repite la idea y añade:
L62.9 25 Quiero recordar esto, porque quiero ser feliz.
L63 La luz del mundo trae la paz a todas las mentes por medio de mi perdón
L63.1 L63.1 1 ¡Cuán santo eres, que tienes el poder de llevar la paz a todas las mentes! 2 ¡Cuán bendito eres, que puedes aprender a reconocer los medios por los que esto se puede lograr a través de ti! Recordad que Urtext.p13 veréis milagros a través de vuestras manos por mí. 3 ¿Qué otro propósito podrías tener que pudiese darte mayor felicidad?
L63.2 L63.2 4 Ciertamente, eres la luz del mundo con una función como esa. 5 El Hijo de Dios se fija en ti para su redención. 6 Está en tus manos concedérsela, porque te pertenece. 7 No aceptes en su lugar ningún propósito trivial ni deseo insensato, o te olvidarás de tu función y dejarás al Hijo de Dios en el infierno. 8 No se te está haciendo una petición vana. 9 Lo que se te está pidiendo es que aceptes la salvación para que, siendo tuya, la puedas dar.
L63.3 L63.3 10 Porque reconocemos la importancia de esta función, la recordaremos hoy a menudo con alegría. 11 Empezaremos el día reconociéndola, y lo concluiremos con el pensamiento de ella en nuestra conciencia. 12 Además, a lo largo del día, repetiremos lo que sigue tantas veces como podamos:
L63.4 13 La luz del mundo trae la paz a todas las mentes por medio de mi perdón.
14 Soy el medio que Dios ha designado para la salvación del mundo.
L63.4 L63.5 15 Probablemente, te resultará más fácil dejar que acudan a tu mente pensamientos afines, durante el minuto o dos que deberías dedicar a reflexionar sobre esto, si cierras los ojos. 16 No obstante, no esperes a que se presente tal oportunidad. 17 No desperdicies ni una sola ocasión para reforzar la idea de hoy.
L63.6 18 Recuerda que el Hijo de Dios se está fijando en ti para su salvación. 19 ¿Y quién sino tu Ser ha de ser el Hijo de Dios?
L64.1 L64.1 1 La idea de hoy es sencillamente otra manera de decir: “No caeré en la tentación”. 2 El propósito del mundo que ves es nublar tu función de perdonar y, además, proveerte de una justificación para olvidarte de ella. 3 El mundo que ves representa la tentación de abandonar a Dios y a Su Hijo, adoptando una apariencia física. 4 Esto es lo que los ojos del cuerpo observan.
L64.1 L64.2 5 Nada de lo que los ojos del cuerpo parecen ver puede ser otra cosa que una forma de tentación, ya que ése fue el propósito del cuerpo en sí. 6 No obstante, hemos aprendido que el Espíritu Santo tiene otro uso para todas las ilusiones de las que has sido hacedor y, por tanto, Él ve en ellas otro propósito. 7 Para el Espíritu Santo, el mundo es un lugar en el que aprendes a perdonarte lo que piensas que son tus pecados. 8 De acuerdo con esta percepción, la apariencia física de la tentación se convierte en lo que reconoces espiritualmente que es la salvación.
L64.3 L64.3 9 Al repasar nuestras últimas lecciones, vemos que tu función aquí es ser la luz del mundo, y que es una función que Dios Mismo te dio. 10 Es únicamente la arrogancia del ego la que te lleva a cuestionarla, y es únicamente el miedo del ego lo que te induce a considerarte indigno de la tarea que te fue encomendada por Dios Mismo.
L64.4 11 La salvación del mundo está a la espera de tu perdón, porque, por medio de él, el Hijo de Dios se libera de todas las ilusiones y, por consiguiente, de toda tentación. 12 El Hijo de Dios eres tú. L64.4 13 Sólo desempeñando la función que Dios te dio serás feliz. 14 Esto se debe a que tu función es ser feliz utilizando los medios por los cuales la felicidad se vuelve inevitable.
L64.5 15 No hay otra manera. 16 Por consiguiente, cada vez que decides si desempeñar o no tu función, en realidad, estás decidiendo entre ser feliz o no serlo. L64.5 17 Recordemos esto hoy. 18 Tengámoslo presente por la mañana, nuevamente por la noche, y también a todo lo largo del día.
L64.6 19 Prepárate de antemano para todas las decisiones que tengas que tomar hoy, recordando que todas son realmente muy sencillas. 20 Cada una te llevará a la felicidad o a la infelicidad. 21 ¿Puede acaso ser realmente difícil tomar una decisión tan sencilla? 22 No dejes que la forma de la decisión te engañe. 23 Complejidad de forma no implica complejidad de contenido. 24 Es imposible que aquí en la tierra cualquier decisión tenga un contenido distinto a esta única y sencilla opción. 25 Ésta es la única opción que el Espíritu Santo ve; 26 por consiguiente, es la única opción que hay.
L64.6 L64.7 27 Por tanto, practiquemos hoy estos pensamientos:
L64.8 28 No olvidaré mi función.
29 No trataré de substituir la que Dios me dio por la mía.
30 Perdonaré y seré feliz.
L64.9 31 Por lo menos una vez, dedica hoy diez o quince minutos a reflexionar sobre esto con los ojos cerrados. 32 Acudirán en tu ayuda pensamientos afines, si recuerdas lo crucial que es tu función para ti y para el mundo.
L64.7 L64.10 33 En las aplicaciones frecuentes de la idea de hoy que hagas a lo largo del día, dedica varios minutos a repasar estos pensamientos y, luego, a pensar en ellos y en nada más. 34 Esto te resultará difícil, sobre todo al principio, ya que aún no posees la disciplina mental que eso requiere. 35 Puede que necesites repetir con bastante frecuencia: “No olvidaré mi función” para que te ayude a concentrarte.
L64.8 L64.11 36 Además, se requieren dos variaciones de prácticas más cortas. 37 Unas veces, haz los ejercicios con los ojos cerrados, tratando de concentrarte en los pensamientos que estés aplicando. 38 Otras, mantén los ojos abiertos una vez que hayas repasado los pensamientos, y mira lentamente a tu alrededor sin seleccionar nada en particular, repitiendo interiormente:
L64.12 39 Éste es el mundo que es mi función salvar.
L65 Mi única función es la que Dios me dio
L65.1 L65.1 1 La idea de hoy reafirma tu compromiso con la salvación. 2 También te recuerda que no tienes otra función que ésta. 3 Ambos pensamientos son obviamente necesarios para comprometerte totalmente. 4 La salvación no podrá ser tu único propósito mientras sigas dándole valor a otros. 5 Aceptar plenamente la salvación como tu única función acarrea necesariamente dos fases: reconocer que la salvación es tu función, y renunciar a todas las demás metas que tú mismo te has inventado. L65.2 6 Ésta es la única manera en que puedes ocupar tu legítimo lugar entre los salvadores del mundo. 7 Ésta es la única manera en que puedes decir, y decirlo con seriedad: “Mi única función es la que Dios me dio”. 8 Y ésta es la única manera en que tu mente puede estar en paz.
L65.3 L65.2 9 Hoy y durante los próximos días, tómate de diez a quince minutos para un período de práctica más sostenido, durante el cual vas a tratar de comprender y aceptar lo que la idea de hoy significa realmente. 10 Ella te ofrece la escapatoria de todas las dificultades que percibes. 11 Pone en tus propias manos la llave que abre la puerta de la paz, la cual cerraste sobre ti mismo. 12 Te da la respuesta a todo lo que has estado buscando desde que el tiempo comenzó.
L65.4 L65.3 13 En la medida de lo posible, trata de realizar las prácticas diarias más prolongadas a la misma hora todos los días. 14 Asimismo, trata de fijar esa hora hoy de antemano, y de ser tan puntual como te sea posible.
L65.4 15 El propósito de esto es organizar tu día de tal manera que reserves tiempo para Dios, así como para todos los propósitos y metas triviales que vas a perseguir. 16 Esto es parte del entrenamiento a largo plazo que tu mente necesita para adquirir disciplina, de modo que el Espíritu Santo pueda valerse de ella de manera coherente para el propósito que comparte contigo.
L65.5 L65.5 17 Durante la práctica más prolongada, comienza repasando la idea de hoy. 18 Luego cierra los ojos y repite la idea interiormente una vez más, observando tu mente con gran detenimiento a fin de captar cualquier pensamiento que pase por ella.
L65.6 19 Al principio, no trates de concentrarte exclusivamente en aquellos pensamientos que estén relacionados con la idea de hoy. 20 Más bien, trata de poner al descubierto cada pensamiento que surja para obstaculizarla. 21 Con el menor apego o interés posible, toma nota de cada uno de ellos según se te presente, desechándolos uno a uno a medida que te dices a ti mismo:
L65.7 22 Este pensamiento refleja una meta que me está impidiendo aceptar mi única función.
L65.6 L65.8 23 Después de un rato, te resultará más difícil detectar pensamientos que causen interferencia. 24 No obstante, sigue tratando de detectarlos durante un minuto más o menos, intentando captar algunos de los pensamientos inútiles que previamente habían eludido tu atención, pero sin afanarte o esforzarte innecesariamente al hacerlo. 25 Luego, dite a ti mismo:
L65.9 26 Que en esta pizarra limpia quede escrita mi verdadera función.
L65.10 27 No es preciso que uses estas mismas palabras, pero trata de experimentar la sensación de estar dispuesto a que tus propósitos ilusorios sean reemplazados por la Verdad.
L65.7 L65.11 28 Finalmente, repite la idea de hoy una vez más, y dedica el resto de la práctica a reflexionar sobre la importancia que esta idea tiene para ti, el alivio que su aceptación te ha de traer al resolver todos tus conflictos de una vez por todas, y lo mucho que realmente quieres salvarte, a pesar de tus absurdas ideas en contra.
L65.8 L65.12 29 En las prácticas más cortas, que deberías hacer por lo menos una vez cada hora, al aplicar la idea de hoy, utiliza el siguiente modelo:
L65.13 30 Mi única función es la que Dios me dio.
31 Ni tengo ni quiero otra.
L65.14 32 Al practicar esto, cierra los ojos unas veces, y otras, mantenlos abiertos mientras miras a tu alrededor. 33 Es lo que ahora ves lo que cambiará totalmente, cuando aceptes sin reservas la idea de hoy.
L66 Mi función y mi felicidad son la misma cosa
L66.1 L66.1 1 Seguramente, habrás notado que en nuestras lecciones más recientes, hemos hecho hincapié en la conexión que existe entre cumplir tu función y lograr la felicidad. 2 Lo hicimos porque tú no ves realmente esta conexión. 3 Sin embargo, entre estas experiencias hay algo más que una simple conexión: son una misma cosa. 4 La manera en que cada una se manifiesta es distinta, pero sus contenidos son completamente iguales.
L66.2 L66.2 5 El ego combate constantemente con el Espíritu Santo sobre la cuestión fundamental de cuál es tu función. 6 También combate constantemente con el Espíritu Santo con respecto a lo que es tu felicidad. 7 Pero ésta no es una batalla entre dos contendientes, 8 ya que el ego ataca pero el Espíritu Santo no responde. 9 Él sabe cuál es tu función. 10 Él sabe que ella constituye tu felicidad.
L66.3 L66.3 11 Hoy trataremos de ir más allá de esta batalla completamente absurda y llegar a lo que es verdad con respecto a tu función. 12 No vamos a entablar interminables argumentos acerca de lo que es. 13 No nos vamos a involucrar inútilmente en definir lo que es la felicidad ni en determinar los medios para alcanzarla. 14 No vamos a gratificar al ego escuchando sus ataques contra la Verdad. 15 Simplemente, nos vamos a alegrar porque podemos descubrir qué es la Verdad.
L66.4 L66.4 16 El propósito de nuestra práctica más larga de hoy es que aceptes el hecho de que no sólo existe una conexión muy real entre la función que Dios te dio y tu felicidad, sino que, de hecho, ambas cosas son idénticas. 17 Dios sólo Te da Felicidad. 18 Por consiguiente, la función que te dio tiene que producirte realmente felicidad, aun si parece producirte otra cosa. 19 Los ejercicios de hoy son un intento de ir más allá de estas diferencias de aspecto, y de reconocer un contenido común allí donde en verdad existe.
L66.5 L66.5 20 Comienza la práctica de diez a quince minutos repasando estos pensamientos:
L66.6 21 Dios Me da únicamente Felicidad.
22 Él me ha dado mi función.
23 Por consiguiente, mi función tiene que producirme felicidad.
L66.7 24 Trata de ver la lógica de esta secuencia, incluso si aún no aceptas la conclusión. 25 Únicamente si los dos primeros pensamientos son equivocados, la conclusión podría ser falsa. 26 Así que, mientras practicamos, reflexionemos unos instantes sobre estas premisas.
L66.6 L66.8 27 La primera premisa es que Dios Te da únicamente Felicidad. 28 Esto, desde luego, podría ser falso, pero para que fuese falso sería preciso definir a Dios como algo que no es. 29 El Amor no puede impartir el mal, y lo que no es felicidad tiene que ser maldad. 30 Dios no puede dar lo que no tiene, ni puede tener lo que no es. 31 Si Dios no Te da únicamente Felicidad, es que es malvado. 32 Y ésa es la definición de Él que tú crees si no aceptas la primera premisa.
L66.7 L66.9 33 La segunda premisa afirma que Dios te ha dado tu función. 34 Hemos visto que tu mente sólo tiene dos partes. 35 Una de ellas la gobierna el ego y está hecha de ilusiones. 36 La otra es la morada del Espíritu Santo, donde reside la Verdad. 37 No hay más guías que estos dos para escoger, y no hay otros posibles resultados como consecuencia de tu elección entre esos dos que el miedo que el ego siempre engendra, o el Amor que el Espíritu Santo ofrece siempre para reemplazarlo.
L66.8 L66.10 38 Por consiguiente, lo que pasa es que tu función o la establece Dios por medio de la Voz que habla por Él, o está hecha por el ego, el cual tú hiciste para reemplazar a Dios. 39 ¿Cuál de estas alternativas es la verdadera? 40 Si Dios no te ha dado tu función, ésta tiene necesariamente que ser un regalo del ego. 41 Pero, ¿tiene realmente el ego regalos que dar, cuando él mismo es una ilusión, y lo único que puede ofrecer es la ilusión de regalos?
L66.9 L66.11 42 Piensa en esto durante tu práctica más larga de hoy. 43 Piensa también en las múltiples formas que la ilusión de tu función ha adoptado en tu mente, y en las muchas maneras por las que trataste de encontrar la salvación bajo la guía del ego. 44 ¿La encontraste? 45 ¿Te sentiste feliz? 46 ¿Te trajeron paz?
L66.12 47 Hoy necesitamos ser muy sinceros. 48 Recuerda objetivamente los resultados obtenidos y considera también si alguna vez te fue razonable pensar que podías esperar felicidad de cualquiera de las cosas que el ego siempre te ha propuesto. 49 No obstante, el ego sigue siendo tu única alternativa a la Voz del Espíritu Santo. L66.10 50 O prestas oídos a la locura, o bien oyes la Verdad. 51 Trata de tomar esta decisión mientras reflexionas acerca de las premisas sobre las que se basa nuestra conclusión. 52 Podemos compartir esa conclusión, pero ninguna otra, 53 pues Dios Mismo la comparte con nosotros.
L66.13 54 La idea de hoy es otro paso gigantesco en percibir lo que es lo mismo como lo mismo, y lo que es diferente como diferente. 55 A un lado se encuentran todas las ilusiones; 56 al otro, toda la Verdad. 57 Tratemos hoy de darnos cuenta de que sólo la Verdad es verdad.
L66.11 L66.14 58 Para las prácticas más cortas, que hoy te resultarán muy beneficiosas si las haces dos veces cada hora, sugerimos aplicar la forma siguiente:
L66.15 59 Mi función y mi felicidad son la misma cosa, porque Dios me dio ambas.
L66.16 60 No te tomará más de un minuto, y probablemente menos, repetir estas palabras lentamente y pensar en ellas durante unos instantes mientras las dices.
L67 El Amor Me creó a Su Semejanza
L67.1 L67.1 1 La idea de hoy es una afirmación cabal y exacta de lo que realmente eres. 2 Por eso, eres la luz del mundo. 3 Por eso, la Voz que habla por Dios te designó como el salvador del mundo. 4 Por eso, el Hijo de Dios apela a ti para su salvación. 5 Él se salva por Lo que tú realmente eres.
L67.2 6 Hoy haremos todos los esfuerzos por llegar a esta Verdad acerca de ti y por darnos cuenta plenamente, aunque sólo sea por un momento, de que es la Verdad. L67.2 7 Durante la práctica más larga, pensaremos acerca de Tu Realidad y de Su Naturaleza completamente inalterada e inalterable. 8 Comenzaremos repitiendo esta Verdad acerca de Ti, y luego pasaremos unos minutos añadiendo algunos pensamientos afines, tales como:
L67.3 9 La Santidad Me creó santo.
10 La Bondad Me creó bondadoso.
11 La Disposición a ayudar Me creó servicial.
12 La Perfección Me creó perfecto.
L67.4 13 Cualquier atributo que esté de acuerdo con Dios Tal como Él se define a Sí Mismo, puede utilizarse. 14 Hoy estamos tratando de deshacer tu definición de Dios y de reemplazarla por La Suya. 15 También estamos tratando de recalcar el hecho de que tú realmente formas parte de Su definición de Sí Mismo.
L67.3 L67.5 16 Una vez que hayas reflexionado sobre varios de estos pensamientos afines a la idea de hoy, trata, durante un breve intervalo preparatorio, de vaciar tu mente de todo pensamiento, y luego, intenta ir más allá de todas tus imágenes y preconceptos sobre ti mismo, hasta llegar a la Verdad en ti. 17 Si el Amor te creó a Semejanza de Sí Mismo, ese Yo tiene que estar en ti. 18 Y está en alguna parte de tu mente para que tú Lo encuentres.
L67.4 L67.6 19 Tal vez te resulte necesario repetir la idea de hoy de vez en cuando, a fin de reemplazar los pensamientos que te distraigan. 20 Puede que también descubras que aún esto no es suficiente, y que necesitas seguir añadiendo otros pensamientos relacionados con la Verdad acerca de Ti. 21 No obstante, tal vez logres ir más allá de eso y, pasando a través del intervalo del no pensar, llegar a concienciar una luz extraordinariamente deslumbrante, en la que te reconozcas tal como el Amor Te creó. 22 Confía en que es mucho lo que harás hoy por acercarte a esa conciencia, tanto si sientes que lo has logrado como si no.
L67.5 L67.7 23 Te será particularmente útil hoy practicar la idea del día tan a menudo como puedas. 24 Necesitas oír la Verdad acerca de Ti tan a menudo como sea posible, ya que tu mente está muy ocupada con falsas imágenes de sí misma. 25 Sería sumamente beneficioso que te recordaras cuatro o cinco veces por hora, o tal vez aún más, que el Amor Te creó a Semejanza de Él. 26 Oye en esto la Verdad acerca de Ti.
L67.6 L67.8 27 Trata de darte cuenta, durante las prácticas más cortas, de que no es tu diminuta voz solitaria la que te dice esto. 28 Se trata de la Voz que habla por Dios, que trae a tu memoria a Tu Padre y a Tu Yo. 29 Se trata de la Voz de la Verdad, que substituye todo lo que el ego te dice acerca de ti, con la sencilla Verdad sobre el Hijo de Dios. 30 Fuiste creado por el Amor a semejanza de Él.
L68 El Amor no guarda resentimientos
L68.1 L68.1 1 Tú, que realmente fuiste creado por el Amor a Su Semejanza, no puedes guardar resentimientos y conocer el reflejo aquí de Tu Yo. 2 Guardar un resentimiento es olvidar quién eres realmente. 3 Guardar resentimientos es verte a ti mismo como un cuerpo. 4 Constituye la decisión de permitir que el ego gobierne tu mente, y de condenar al cuerpo a morir.
L68.2 5 Quizá aún no hayas comprendido del todo lo que guardar resentimientos le ocasiona a tu conciencia. 6 Parece desgajarte de tu Fuente, y hacerte diferente de Él, tu Creador. 7 Te hace creer que Él es como lo que tú crees que has llegado a ser, pues nadie puede concebir a su Creador como diferente de sí mismo.[I]
L68.2 L68.3 8 Estando incomunicado de tu Yo —Quien sigue consciente de Su Semejanza con Su Creador— tu Yo parece dormir, mientras que la parte de tu mente que en su sueño teje ilusiones parece estar despierta. 9 ¿Puede ser todo esto el resultado de guardar resentimientos? 10 ¡Claro que sí! 11 Pues aquel que guarda resentimientos está negando que fue creado por el Amor, y en su pesadilla llena de odio, su Creador se ha vuelto temible para él. 12 ¿Quién puede soñar sueños llenos de odio y no temer a Dios?
L68.3 L68.4 13 Es tan cierto que aquellos que guardan resentimientos redefinirán a Dios de acuerdo con su propia imagen, como que Dios ciertamente los creó a Semejanza de Sí Mismo y los definió como Parte de Él. 14 Es tan cierto que aquellos que guardan resentimientos se sentirán culpables, como que los que perdonan hallarán la paz. 15 Y es igualmente cierto que aquellos que guardan resentimientos olvidarán quiénes son realmente, como que los que perdonan lo recordarán. L68.4 16 ¿No estarías dispuesto a abandonar tus resentimientos si creyeras todo esto?
L68.5 17 Tal vez crees que no te puedes desprender de tus resentimientos. 18 Esto, sin embargo, no es más que un asunto de motivación. 19 Hoy trataremos de averiguar cómo te sentirías sin ellos. 20 Si lo logras, aunque sea muy brevemente, nunca volverás a tener problemas de motivación en relación a esto.
L68.5 L68.6 21 Comienza la práctica más larga de hoy buscando en tu mente personas contra las que guardas lo que consideras son importantes resentimientos. 22 Algunas de ellas serán muy fáciles de identificar. 23 Piensa luego en los resentimientos aparentemente insignificantes que guardas en contra de personas a quienes aprecias e incluso crees amar. 24 Muy pronto te darás cuenta de que no hay nadie contra quien no guardes algún tipo de resentimiento. 25 Esto, según la percepción que tienes de ti mismo, te ha dejado solo en medio de todo el universo.
L68.6 L68.7 26 Resuélvete ahora a ver a todas esas personas como amigos. 27 Diles a todas ellas, pensando en cada una por separado:
L68.8 28 Te consideraré mi amigo, de manera que pueda recordar que realmente eres parte de Mí, y así poder llegar a conocerme a mí mismo.
L68.9 29 Pasa el resto de la sesión tratando de imaginarte a ti mismo, completamente en paz con cada uno y con todo, a salvo en un mundo que te protege y te quiere, y al que tú —a tu vez— quieres. 30 Trata de sentir como la seguridad te rodea, te protege con sus alas y te sostiene. 31 Trata de creer —por muy brevemente que sea— que no hay nada que te pueda causar daño alguno. 32 Al final de la práctica, di interiormente:
L68.10 33 El Amor no guarda resentimientos.
34 Cuando me desprenda de todos mis resentimientos, sabré que estoy perfectamente a salvo.
L68.7 L68.11 35 Las prácticas cortas deben incluir una rápida aplicación de la idea de hoy, tal como se indica a continuación, la cual deberá hacerse siempre que surja un pensamiento de resentimiento contra alguien, tanto si esa persona está físicamente presente como si no:
L68.12 36 El Amor no guarda resentimientos. 37 No voy a traicionar a mi Yo.
L68.13 38 Además de eso, cada hora, repite la idea varias veces de la siguiente manera:
L68.14 39 El Amor no guarda resentimientos.
40 Quiero despertar como mi Yo, habiendo dejado a un lado todos mis resentimientos y despertando en Él.
L69 Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí
L69.1 L69.1 1 Nadie puede ver lo que tus resentimientos ocultan. 2 Debido a que tus resentimientos ocultan la luz del mundo que está en ti, cada uno se halla inmerso en la oscuridad, y tú al lado de él. 3 Pero a medida que el velo de tus resentimientos se descorre, te liberas conjuntamente con él. 4 Comparte ahora tu salvación con aquel que estuvo a tu lado cuando estabas en el infierno. 5 Él es tu hermano en la luz del mundo que los salva a ambos.
L69.2 L69.2 6 Hoy hagamos un intento nuevo y real de llegar a la luz que está en ti. 7 Antes de emprender esto en nuestra práctica más larga, dediquemos varios minutos a reflexionar sobre lo que estamos tratando de hacer. 8 Literalmente, estamos tratando de ponernos en contacto con la salvación del mundo. 9 Estamos tratando de ver más allá del velo oscurecedor que la mantiene oculta. 10 Estamos tratando de permitir que se descorra el velo, para así ver desaparecer las lágrimas del Hijo de Dios a la luz del sol.
L69.3 L69.3 11 Empecemos nuestra práctica más larga de hoy dándonos cuenta plenamente de que eso es así, y determinados firmemente a alcanzar lo que nos es más querido que ninguna otra cosa. 12 La salvación es nuestra única necesidad. 13 No tenemos aquí ningún otro propósito ni ninguna otra función que desempeñar. 14 Aprender lo que es la salvación es nuestra única meta. 15 Pongamos fin a nuestra larga búsqueda, descubriendo la luz en nosotros y elevándola, para que todos aquellos que buscan con nosotros la vean y se alegren.
L69.4 L69.4 16 Y ahora, bien aquietado y con los ojos cerrados, trata de deshacerte de todo el contenido que generalmente ocupa tu consciente. 17 Piensa en tu mente como si fuera un área circular, rodeada por una densa capa de nubes obscuras. 18 Lo único que puedes ver son las nubes, puesto que pareces estar fuera de toda el área y bastante separado de ella.
L69.5 L69.5 19 Desde donde estás, no tienes ninguna razón para creer que existe una luz brillante, ocultada por las nubes. 20 Estas nubes parecen ser la única realidad. 21 Parece como si fueran lo único que se puede ver. 22 Por lo tanto, no tratas de atravesarlas para ir más allá de ellas, lo cual sería la única manera de convencerte realmente de su falta de sustancia. 23 Vamos a intentar hacer eso hoy.
L69.6 L69.6 24 Después que hayas pensado sobre la importancia de lo que estás tratando de hacer para ti y para el mundo, trata de entrar en un estado de perfecta quietud, recordando únicamente lo mucho que quieres alcanzar la luz que está en ti… ¡ahora, en este momento! 25 Decídete a atravesar esas nubes. 26 En tu mente, extiende tu mano y tócalas. 27 Apártalas con la mano, y siente como rozan tus mejillas, tu frente y tus ojos, a medida que las atraviesas. 28 Sigue adelante; las nubes no te pueden detener.
L69.7 L69.7 29 Si estás haciendo los ejercicios adecuadamente, empezarás a sentir como si te estuvieses elevando y transportando hacia adelante. 30 Tus escasos esfuerzos y tu pequeña determinación llaman al Poder del Universo para que venga en tu ayuda, y el Propio Dios te sacará de las tinieblas y te llevará a la luz. 31 Estás actuando de acuerdo con Su Voluntad. 32 No puedes fracasar porque tu voluntad es realmente La Suya.
L69.8 L69.8 33 Ten confianza en Tu Padre hoy. 34 Y ten por seguro que Él te ha oído y te ha contestado. 35 Puede que todavía no reconozcas Su respuesta, pero puedes estar seguro de que te ha sido dada y de que la recibirás. 36 Intenta tener presente esta confianza a medida que tratas de atravesar las nubes en dirección hacia la luz. 37 Intenta recordar que por fin estás uniendo tu voluntad a La de Dios. 38 Intenta mantener claro en tu mente el pensamiento de que lo que emprendes con Dios tiene necesariamente que tener éxito. 39 Luego, permite que el poder de Dios obre en ti y por medio de ti, para que pueda hacerse Su Voluntad y la tuya.
L69.9 L69.9 40 En las prácticas más cortas —que querrás hacer lo más a menudo posible dada la importancia que la idea de hoy tiene para ti y tu felicidad— recuerda que tus resentimientos ocultan la luz del mundo a tu conciencia. 41 Recuerda también que no la estás buscando solo, y que sabes dónde encontrarla. 42 Di entonces:
L69.10 43 Mis resentimientos ocultan la luz del mundo que está en mí.
44 No puedo ver lo que he ocultado.
45 No obstante, quiero permitir que me sea revelado,
por mi salvación y por la salvación del mundo.
L69.11 46 Además, asegúrate de decir interiormente:
L69.12 47 Si guardo este resentimiento, la luz del mundo quedará oculta para mí,
L69.13 48 si hoy sientes la tentación de guardar algún resentimiento contra alguien.
L70 Mi salvación proviene de mí
L70.1 L70.1 1 Toda tentación no es más que una variante de la tentación básica de no creer en la idea de hoy. 2 La salvación parece provenir de cualquier parte excepto de ti mismo. 3 Lo mismo puede decirse de la fuente de la culpa. 4 Tú no crees que la culpa y la salvación se encuentran en tu mente y sólo en ella. 5 Cuando te des cuenta de que toda culpa es sólo una invención de tu mente, te darás cuenta también de que la culpa y la salvación tienen que encontrarse en el mismo lugar. 6 Al comprender esto, te salvas.
L70.2 L70.2 7 El aparente “costo” de aceptar la idea de hoy es el siguiente: significa que nada externo a ti puede salvarte, ni nada externo a ti puede aportarte paz. 8 Significa también que nada externo a ti puede realmente hacerte daño, perturbar tu paz o contrariarte en modo alguno.
L70.3 9 La idea de hoy te pone a cargo del universo donde te corresponde estar por razón de lo que realmente eres. 10 No es éste un papel que se pueda aceptar parcialmente. 11 Y, seguramente habrás comenzado a darte cuenta de que aceptarlo es la salvación. L70.3 12 No obstante, es probable que aún no tengas claro por qué reconocer que la culpa está en tu propia mente conlleva asimismo darte cuenta de que la salvación está allí también.
L70.4 13 Dios no habría puesto el Remedio para la enfermedad donde no te pudiese servir de nada. 14 Así es como funciona tu mente, pero no La de Él. 15 Dios quiere que te cures y, por eso, mantiene la Fuente de la curación allí donde hay necesidad de curación. L70.4 16 Has tratado de hacer justamente lo contrario, intentando por todos los medios —no importando cuán distorsionados o extravagantes hayan podido ser— separar la curación de la enfermedad a la que estaba destinada, conservando de este modo la enfermedad.
L70.5 17 Tu propósito ha sido asegurarte de que la curación no tuviese lugar; el propósito de Dios ha sido asegurarse de que sí tuviese lugar. L70.5 18 Nuestra práctica de hoy consiste en darnos cuenta de que la Voluntad de Dios y la nuestra coinciden plenamente en lo siguiente:
L70.6 19 Dios quiere que nos curemos, y nosotros no queremos realmente estar enfermos, pues eso nos hace infelices. 20 Por consiguiente, al aceptar la idea de hoy, estamos de acuerdo con Dios: 21 Él no nos quiere enfermos; 22 nosotros tampoco. 23 Él nos quiere curados; 24 nosotros también.
L70.6 L70.7 25 Hoy estamos preparados para hacer dos prácticas largas, cada una de las cuales debería tener una duración de diez a quince minutos. 26 No obstante, seguiremos dejando que seas tú el que decida cuándo realizarlas. 27 Seguiremos esta norma en varias de las lecciones que siguen y, una vez más, sería conveniente que decidieses de antemano cuándo sería el momento adecuado para cada una, y que cumplieras tus propias decisiones lo más fielmente posible.
L70.7 L70.8 28 Empieza estas prácticas repitiendo la idea de hoy, añadiendo una afirmación en la que expresas que reconoces que la salvación no proviene de nada externo a ti. 29 Podrías, por ejemplo, decir lo siguiente:
L70.9 30 Mi salvación proviene de mí.
31 No puede provenir de ninguna otra parte.
L70.8 L70.10 32 Luego, con los ojos cerrados, dedica unos minutos a revisar algunos de los lugares externos en los que buscaste la salvación en el pasado: otra gente, posesiones, diversas situaciones y acontecimientos y, en aquellos conceptos que tenías de ti mismo que trataste que fuesen reales. 33 Reconoce que la salvación no se encontraba en nada de eso. 34 Dite a ti mismo:
L70.11 35 Mi salvación no puede provenir de ninguna de esas cosas.
36 Mi salvación proviene de mí, y sólo de mí.
L70.12 37 Ahora trataremos nuevamente de llegar a la luz que se encuentra en ti, que es donde se encuentra tu salvación. 38 No puedes encontrarla en los nubarrones que se anteponen a la luz, aunque es en ellos donde has estado buscando. 39 Ahí no está. 40 La vas a encontrar —atravesando los nubarrones— en la luz que está más allá de ellos. 41 Recuerda que tendrás que atravesar esos nubarrones antes de poder alcanzarla. 42 Pero también recuerda que en las formaciones de nubes que te imaginabas que eran duraderas, nunca encontraste nada que fuese duradero o que realmente hubieses querido.
L70.9 L70.13 43 Puesto que todas las ilusiones de salvación te han fallado, seguramente no querrás quedarte en las nubes buscando en vano falsos ídolos, cuando te sería tan fácil acceder a la luz de la verdadera salvación. 44 Trata de atravesar las nubes utilizando cualquier medio que te atraiga. 45 Si te resulta útil, piensa que te estoy llevando de la mano, y que te estoy guiando. 46 Y te aseguro que esto no será una vana fantasía.
L70.10 L70.14 47 Para las prácticas cortas y frecuentes de hoy, acuérdate que la salvación proviene de ti y que nada, salvo tu propio pensar, puede impedir tu progreso. 48 Estás libre de toda interferencia externa. 49 Estás a cargo de tu salvación. 50 Estás a cargo de la salvación del mundo. 51 Di, entonces:
L70.15 52 Mi salvación proviene de mí.
53 No hay nada externo a mí que me pueda detener.
54 En mí se encuentran tanto la salvación del mundo como la mía.
L71 Sólo el plan de Dios para la salvación funcionará
L71.1 L71.1 1 Tal vez aún no te hayas dado cuenta de que el ego ha tramado un plan para la salvación que se opone al de Dios. 2 Ése es el plan en el que crees. 3 Dado que es lo opuesto al de Dios, también crees que aceptar el plan de Dios en lugar del plan del ego, es condenarte. 4 Esto, desde luego, parece absurdo. 5 Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que —por muy absurdo que parezca— ciertamente crees en él.
L71.2 L71.2 6 El plan del ego para la salvación está centrado en guardar resentimientos. 7 Este plan mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. 8 De este modo, la fuente de la salvación se percibe invariablemente como algo externo a ti.
L71.3 9 Cada resentimiento que guardas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: “Si esto fuese diferente, yo me salvaría”. 10 Por consiguiente, el cambio en la forma de pensar que se necesita para la salvación, se lo estás exigiendo a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo.
L71.3 L71.4 11 En este plan, el papel de tu mente consiste simplemente en determinar qué es lo que tiene que cambiar —a excepción de ella misma— para que te puedas salvar. 12 De acuerdo con este plan demente, cualquier cosa que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no funcione. 13 Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta esperanza siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. 14 Puede que otra persona nos resulte mejor; puede que otra situación tal vez nos brinde el éxito.
L71.4 L71.5 15 Tal es el plan del ego para tu salvación. 16 Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: “Busca, pero no encuentres”. 17 Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de no encontrar la salvación, que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
Manuel Moreno Sánchez El oscuro engaño del ego
Hace muchos, pero que muchos años, hubo un mago muy poderoso. El mago más poderoso de los que hayan existido. Se llamaba Ego y tenía el poder de crear sentimientos oscuros que corrompían a las personas. Creo la Codicia, la Avaricia, la Ira, la Soberbia y la Envidia. Creo el Rencor, el Odio, la Venganza y la Mentira. Estaba obsesionado con el poder, con ser “mas”, con “tener razón”, y un día decidió crear una manera de ser que pudiese abarcar todos los sentimientos oscuros que él había creado: le llamo Orgullo. Fue como un virus indetectable. Se instalaba en el inconsciente de las personas y desde ahí, el mago los cegaba, hipnotizaba y manipulaba para saciarse.
El mago había encontrado la manera de influir indirectamente en las personas sin que se percatasen de ello. A medida que las iba poseyendo, su poder aumentaba cada vez más. Se sentía el centro del universo, tenía la sensación de que todo giraba en torno a él y aun así, quería más.
Su obsesión llego a tal punto que empezó a fantasear con el día en que pudiese manipular a todas las personas. Sonreía sólo de imaginar como todas ellas lo saciaban utilizando al menos uno de los sentimientos que él había creado, y recompensaría a los orgullosos, sus más fieles seguidores, con aires de grandeza y fantasías de lo perfectos que eran.
Anduvo pensando durante mucho tiempo, estudiando e investigando, hasta que descubrió que las personas que habían alcanzado cierta seguridad, por lo general eran felices y no se dejaban manipular. Sólo los ignorantes, inseguros de sí mismos, caían en su poder. Esto le supuso otro problema: ahora sabía que la única manera de controlar a todas las personas era quitándoles la felicidad, pero ¿cómo podría quitarles la felicidad?
El Ego pregunto a la Venganza:
–¿Cómo podríamos arrebatarles la felicidad a las personas?
–Hagámosles sufrir y, así, no serán felices –dijo la Venganza.
–No podemos hacerlo directamente, sólo podemos manipular y no siempre se están peleando –espetó el Ego.
Pregunto lo mismo a la Avaricia, a lo que está propuso:
–¡Vamos a robársela!
–Si, pero ¿dónde la escondemos? –pregunto el Ego.
–¿Por qué no escondemos la felicidad en algún lugar remoto y oculto? En otro planeta o en otra galaxia por ejemplo. No soporto que los demás sean felices –añadió la Envidia.
A lo que el Ego respondió:
–El hombre tiene inteligencia y con el tiempo, tendrán la tecnología necesaria para poder encontrar la felicidad allá donde la hallamos escondido.
Todos guardaron silencio durante un rato y, entonces…
–!!Ya está!! –dijo la Mentira– ¡vamos a confundirlos!
Y la Mentira, que había sido entrenada en el arte del engaño y la ilusión, prosiguió:
–!Vamos a esconder la felicidad dentro de ellos! Estarán tan ocupados buscándola fuera que no la encontraran. Se hartarán de buscar, pero nunca la hallarán.
L71.5 L71.6 18 El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque, bajo Su Dirección, buscas la salvación allí donde se encuentra. 19 Pero si has de tener éxito —como Dios promete que lo has de tener— tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí. 20 De lo contrario, tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación diametralmente opuestos en todo. 21 El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, y una profunda sensación de fracaso y desesperación.
L71.6 L71.7 22 ¿Cómo puedes escapar de todo esto? 23 Muy fácilmente. 24 La idea de hoy es la respuesta. 25 Sólo el plan de Dios para la salvación funcionará. 26 En esto no puede haber realmente ningún conflicto, porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te vaya a salvar. 27 El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. 28 El Suyo es el único plan que tendrá éxito.
L71.7 L71.8 29 Que nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. 30 Y alegrémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. 31 Para Dios, todo es posible. 32 Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar.
L71.8 L71.9 33 Comienza hoy tus dos prácticas más largas pensando en la idea de este día y observando que consta de dos partes, cada una de las cuales contribuye en igual medida al todo. 34 El plan de Dios para tu salvación funcionará, pero otros planes no. 35 No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues es inherente a la primera. 36 Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos dementes y de todos tus planes disparatados para liberarte. 37 Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira. 38 pero el plan de Dios triunfará. 39 Su plan te conducirá a la liberación y a la alegría.
L71.9 L71.10 40 Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las prácticas más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. 41 Preguntémosle muy concretamente:
L71.11 42 ¿Qué quieres que haga?
43 ¿Adónde quieres que vaya?
44 ¿Qué quieres que diga y a quién?
L71.12 45 Entrégale el manejo total del resto de la práctica y deja que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. 46 Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. 47 No te niegues a escucharla. 48 El solo hecho de que estés realizando los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. 49 Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta.
L71.10 L71.13 50 Durante las prácticas cortas repite con frecuencia que el plan de Dios para tu salvación —y solamente el Suyo— tendrá éxito. 51 Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de guardar resentimientos, y enfréntate a ellos con esta variación de la idea de hoy:
L71.14 52 Guardar resentimientos
es lo opuesto al plan de Dios para la salvación.
53 Y únicamente Su plan tendrá éxito.
L71.15 54 Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces cada hora. 55 No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y verla allí donde se encuentra. [II]
L72 Guardar resentimientos constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación
L72.1 L72.1 1 Aunque hemos reconocido que el plan del ego para la salvación se opone al de Dios, aún no hemos enfatizado que también constituye un ataque directo contra Su plan, con el intento deliberado de destruirlo. 2 En este ataque, se adjudican a Dios los atributos que de hecho corresponden al ego, mientras que el ego parece asumir Los de Dios.
L72.2 L72.2 3 El deseo fundamental del ego es reemplazar a Dios. 4 De hecho, el ego es la encarnación física de ese deseo. 5 Pues este deseo es lo que parece encerrar a la mente en un cuerpo, manteniéndola separada, solitaria, e incapaz de comunicarse con otras mentes, excepto por medio del mismo cuerpo que fue hecho para aprisionarla. 6 Poner límites a la comunicación no es la mejor manera de expandirla. 7 No obstante, el ego quiere hacerte creer que sí lo es.
L72.3 L72.3 8 Aunque aquí es obvio el intento de mantener las limitaciones que un cuerpo impone, tal vez no sea tan evidente por qué guardar resentimientos constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación. 9 Examinemos, pues, cuáles son las cosas contra las que tienes tendencia a guardar resentimientos. 10 ¿Acaso no se asocian siempre con algo que hace un cuerpo?: 11 Una persona dice algo que no nos gusta; 12 o hace algo que nos desagrada; o “delata” sus pensamientos hostiles con su comportamiento.
L72.4 L72.4 13 No estamos tratando aquí con lo que la persona realmente es. 14 Por el contrario, estás exclusivamente interesado por lo que hace metida en un cuerpo. 15 Y no sólo no la estamos ayudando a liberarse de las limitaciones de su cuerpo, 16 sino que estamos tratando activamente de atarla a él, al confundir su cuerpo con lo que realmente es, y juzgar que son una sola cosa. 17 De este modo, se ataca a Dios, pues si Su Hijo sólo es un cuerpo, eso es lo que Él también tiene necesariamente que ser. 18 Pues que un creador sea totalmente distinto a su creación es inconcebible.
L72.5 L72.5 19 Si Dios es un cuerpo, ¿cuál debería ser Su plan para la salvación? 20 ¿Qué otra cosa podría ser sino la muerte? 21 Y al tratar de presentarse a Sí Mismo como el Autor de la Vida y no de la muerte, resultaría ser un mentiroso y un impostor, lleno de falsas promesas, que ofrece ilusiones en vez de la Verdad.
L72.6 22 La aparente realidad del cuerpo hace que esta perspectiva de Dios sea bastante convincente. 23 De hecho, si el cuerpo fuese real, sería ciertamente difícil no llegar a esta conclusión. 24 Y cada resentimiento que guardas, insiste en que el cuerpo es real, porque 25 pasa por alto completamente lo que tu hermano realmente es; 26 refuerza tu creencia de que él es un cuerpo, condenándolo además por ello; 27 y, porque afirma que la salvación de tu hermano tiene que ser la muerte, proyectando este ataque sobre Dios, y haciéndole responsable de ello.
L72.6 L72.7 28 En esta pista de circo cuidadosamente preparada, donde animales feroces acechan a sus presas y no permiten clemencia, el ego viene a salvarte. 29 Dios te hizo un cuerpo. 30 Muy bien. 31 Aceptemos esto y alegrémonos. 32 En cuanto que cuerpo, no te prives de nada de lo que el cuerpo ofrece. 33 Apodérate de lo poco que puedas. 34 Dios no te dio nada. 35 El cuerpo es tu único salvador, 36 porque constituye la muerte de Dios y es tu salvación.
L72.7 L72.8 37 Ésta es la creencia universal del mundo que ves. 38 Hay quienes odian al cuerpo y tratan de lastimarlo y humillarlo. 39 Otros, lo veneran y tratan de glorificarlo y exaltarlo. 40 Pero mientras siga siendo el centro del concepto que tienes de ti mismo, estarás atacando el plan de Dios para la salvación y guardando tus resentimientos contra Él y contra Su creación, a fin de no oír la Voz de la Verdad y acogerla como una Amiga. 41 El cuerpo que has escogido como salvador ocupa el lugar de Ella. 42 Él es tu amigo; Dios, tu enemigo.
L72.8 L72.9 43 Hoy trataremos de poner fin a estos absurdos ataques contra la salvación 44 y, en su lugar, trataremos de darle la bienvenida. 45 Tu percepción invertida ha sido la ruina de tu paz. 46 Te has estado viendo a ti mismo metido en un cuerpo y a la Verdad fuera de ti, presa lejos de tu conciencia por las limitaciones del cuerpo. 47 Ahora, vamos a tratar de ver esto de otra manera.
L72.9 L72.10 48 La luz de la Verdad está en nosotros, allí donde Dios la puso. 49 Es el cuerpo el que está fuera de nosotros, y no nos interesa. 50 No tener cuerpo es estar en nuestro Estado natural. 51 Reconocer la luz de la Verdad en nosotros es reconocernos a nosotros mismos tal como realmente somos. 52 Ver a nuestro Yo separado del cuerpo, es poner fin al ataque contra el plan de Dios para la salvación y, en lugar de ello, aceptarlo. 53 Y dondequiera que Su plan sea aceptado, se habrá cumplido.
L72.10 L72.11 54 Nuestra meta para las prácticas más largas de hoy, es concienciar que el plan de Dios para la salvación ya se ha realizado en nosotros. 55 Para lograr esta meta, tenemos que reemplazar el ataque por la aceptación. 56 Porque, mientras lo sigamos atacando, no podremos entender cuál es el plan de Dios para nosotros. 57 Por consiguiente, estaremos atacando lo que no reconocemos. 58 Ahora, vamos a tratar de suspender todo juicio y preguntar a Dios cuál es Su plan para nosotros:
L72.12 59 Padre, ¿Qué es la salvación?
60 No lo sé.
61 Dímelo, para que pueda comprender.
L72.13 62 Luego, esperaremos Su respuesta en la quietud.
L72.14 63 Hemos atacado el plan de Dios para la salvación sin detenernos antes a escuchar en qué consistía. 64 Hemos gritado nuestros resentimientos con tal intensidad que no hemos escuchado la Voz que habla por Él. 65 Hemos utilizado nuestros resentimientos para cubrirnos los ojos y taparnos los oídos. L72.11 66 Ahora queremos ver, oír y aprender. 67 “Padre, ¿Qué es la salvación?” 68 Pregunta y se te contestará. 69 Busca y encontrarás.
L72.15 70 Ya no le estamos preguntando al ego qué es la salvación ni dónde encontrarla. 71 Ahora se lo estamos preguntando a la Verdad. 72 Por eso, ten por seguro que la Respuesta será verdadera, en virtud de Aquél a Quien se Lo estás preguntando. L72.12 73 Cada vez que sientas que tu confianza flaquea y que tu esperanza de triunfo titubea y se extingue, repite tu pregunta y tu petición, recordando que se las estás dirigiendo al infinito Creador del Infinito, Quien Te creó a Su Semejanza:
L72.16 74 Padre, ¿Qué es la salvación?
75 No lo sé.
76 Dímelo, para que pueda comprender.
L72.17 77 Él te va a contestar. 78 Decídete a escuchar.
L72.13 L72.18 79 Hoy sólo serán necesarias una o quizás dos prácticas cortas por hora, por ser un poco más largas que de costumbre. 80 Estos ejercicios deben comenzar con lo siguiente:
L72.19 81 Guardar resentimientos constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación.
82 Lo aceptaré en vez de atacarlo.
83 Padre, ¿Qué es la salvación?
L72.20 84 Luego espera en silencio más o menos un minuto, preferiblemente con los ojos cerrados, y escucha Su respuesta.
L73.1 L73.1 1 Hoy vamos a considerar la Voluntad que compartes con Dios. 2 Esta Voluntad no es lo mismo que los inútiles deseos del ego, de los cuales emanan las tinieblas y la nada. 3 La Voluntad que compartes con Dios encierra dentro de sí todo el poder de la Creación. 4 Los inútiles deseos del ego no se pueden compartir y, por consiguiente, no tienen ningún poder. 5 Sus deseos no son inútiles en el sentido de que sí pueden hacer un mundo de ilusiones en el que puedes llegar a creer ciegamente. 6 No obstante, en términos de la Creación, son ciertamente inútiles, 7 pues no son hacedores de nada que sea real.
L73.2 L73.2 8 Los deseos inútiles y los resentimientos son socios o cohacedores en la descripción del mundo que ves. 9 Los deseos del ego dieron lugar al mundo, y la necesidad del ego de guardar resentimientos —que son indispensables para sustentar este mundo— lo puebla de figuras que parecen atacarte haciendo necesario enjuiciarlas “justificadamente”. 10 Estas figuras se convierten en los intermediarios que el ego emplea para traficar resentimientos, 11 y se interponen entre tu conciencia y la realidad de tus hermanos. 12 Si las tomas en cuenta, no podrás conocer realmente ni a tus hermanos ni a tu Yo.
L73.3 L73.3 13 Pierdes conciencia de tu verdadera voluntad durante estas extrañas negociaciones, en las que se intercambia la culpa de un lado al otro, incrementándose de esta manera con cada intercambio, los mutuos resentimientos. 14 ¿Podría un mundo como éste haber sido creado por la Voluntad que el Hijo de Dios comparte con Su Padre? 15 ¿Podría Dios haber creado los desastres que afectan a Su Hijo? 16 La Creación es obra de la Voluntad conjunta de Ambos. 17 ¿Podría Dios haber creado un mundo para matarse a Sí Mismo?
L73.4 L73.4 18 Hoy trataremos una vez más de ponernos en contacto con el mundo que está de acuerdo con tu verdadera voluntad. 19 La luz está en él porque no se opone a la Voluntad de Dios. 20 No es el Cielo, pero la Luz del Cielo resplandece sobre él. 21 Las tinieblas han desaparecido; los inútiles deseos del ego han sido retirados.
L73.5 2 A pesar de no ser el Cielo, la luz que resplandece sobre este mundo refleja Tu Voluntad; por consiguiente, ésta tiene que estar necesariamente en ti, que es donde la vamos a buscar. L73.5 23 Tu imagen del mundo tan sólo puede reflejar lo que llevas por dentro. 24 Ni la fuente de la luz ni la de la oscuridad pueden encontrarse fuera de ti. 25 Tus resentimientos oscurecen tu mente, y por eso ves un mundo que ha oscurecido. 26 En cambio, cuando perdonas, despejas las tinieblas, reafirmas Tu Voluntad, y te permites a ti mismo ver un mundo bañado por la luz.
L73.6 27 Hemos enfatizado repetidamente que salvar la barrera de los resentimientos es fácil, y que ésta no puede interponerse entre tu salvación y tú. 28 La razón es muy sencilla. 29 ¿Quieres realmente estar en el infierno? 30 ¿Quieres realmente llorar, sufrir y morir? L73.6 31 Olvídate de los argumentos del ego, que tratan de probar que todo lo de aquí es realmente el Cielo. 32 Tú sabes bien que no lo es. 33 Eso no puede ser lo que quieres para ti. 34 Hay un punto más allá del cual las ilusiones no pueden seguir siendo creíbles.
L73.7 35 Sufrir no es felicidad, y la felicidad es lo que realmente quieres. 36 Ésa es, en verdad, tu voluntad. 37 Y por consiguiente, la salvación también es tu voluntad. 38 Quieres realmente tener éxito en lo que nos proponemos hacer hoy. 39 Así que lo emprendemos con tu bendición y grato acuerdo.
L73.7 L73.8 40 Tendremos éxito hoy si recuerdas que quieres la salvación para ti. 41 Quieres aceptar el plan de Dios, porque tomas parte en él. 42 No tienes una voluntad que realmente quiera oponérsele, ni tampoco es eso lo que quieres hacer. 43 La salvación es para ti. 44 Por encima de todo, quieres tener la libertad de recordar quién eres realmente.
L73.9 45 Hoy es el ego quien se encuentra impotente ante tu voluntad. 46 Tu voluntad es libre, y nada puede prevalecer contra ella. L73.8 47 Por consiguiente, abordamos los ejercicios de hoy con entusiasmo y confianza, seguros de que encontraremos lo que tu voluntad quiere encontrar, y de que recordaremos lo que tu voluntad quiere recordar. 48 Ningún deseo inútil nos puede detener ni engañar con ilusiones de fuerza. 49 Hoy dejamos que se haga tu voluntad, 50 y ponemos fin para siempre a la creencia demente de que te has decidido por el infierno, en lugar del Cielo.
L73.9 L73.10 51 Comenzaremos nuestras prácticas más largas reconociendo que el plan de Dios para la salvación, y sólo el Suyo, es el que está en completo acuerdo con tu voluntad. 52 No se trata del propósito que un poder extraño te haya impuesto en contra de tu voluntad. 53 Se trata del único propósito aquí, con el cual tú y Tu Padre están perfectamente de acuerdo.
L73.11 54 Hoy vas a triunfar porque ha llegado la hora señalada para la liberación del Hijo de Dios del infierno y de todos los deseos inútiles. 55 Ahora, su voluntad queda reinstaurada a su conciencia. 56 En este mismo día, está dispuesto a mirar la luz que está en él, y así, salvarse.
L73.10 L73.12 57 Después de acordarte de esto, y de que estás determinado a mantener claramente tu voluntad en mente, di interiormente, con amable firmeza y tranquila certeza:
L73.13 58 Quiero que haya luz.
59 Quiero ver la luz que refleja la Voluntad de Dios y La Mía.
L73.14 60 Luego, permite que tu voluntad se afirme a sí misma, conjuntamente con el poder de Dios y unida a tu Yo. 61 Pon el resto de la práctica bajo la guía de Ambos. 62 Únete a Ellos a medida que te señalan el camino.
L73.11 L73.15 63 En las prácticas más cortas, declara nuevamente lo que realmente quieres para ti. 64 Di:
L73.16 65 Quiero que haya luz. 66 La oscuridad no es mi voluntad.
L73.17 67 Debes repetir esto varias veces cada hora. 68 Además, es de suma importancia que apliques esta idea de esta forma inmediatamente, si te sientes tentado a guardar cualquier clase de resentimiento. 69 Esto te ayudará a desprenderte de tus resentimientos en vez de seguir cuidándolos y ocultándolos en la oscuridad.
L74 No hay otra voluntad que La de Dios
L74.1 L74.1 1 La idea de hoy se puede considerar como el pensamiento central hacia el cual se dirigen todos nuestros ejercicios. 2 La de Dios es la única Voluntad que hay. 3 Cuando reconozcas esto, habrás reconocido también que tu voluntad es realmente La Suya. 4 La creencia de que el conflicto es posible habrá desaparecido. 5 La paz habrá reemplazado a la extraña idea de que puedes ser atormentado por metas que están en conflicto entre sí. 6 En cuanto que expresión de la Voluntad de Dios, no tienes realmente otra meta que la Suya.
L74.2 L74.2 7 Hay mucha paz en la idea de hoy, 8 y los ejercicios de hoy están orientados a encontrarla. 9 La idea en sí es completamente verdadera. 10 Por consiguiente, no puede dar lugar a ilusiones, 11 y sin ilusiones no hay posibilidad de conflicto. 12 Tratemos hoy de darnos cuenta de esto, y de experimentar la paz que nos aporta reconocer esto.
L74.3 L74.3 13 Comienza las prácticas más largas con los pensamientos que siguen, repitiéndolos varias veces, lentamente y con la firme determinación de comprender su significado y de retenerlos en mente:
L74.4 14 No hay otra voluntad que La de Dios.
15 No puedo estar en conflicto.
L74.5 16 Luego, dedica varios minutos a añadir pensamientos relacionados, tales como:
L74.6 17 Estoy en paz.
18 Nada me puede perturbar.
19 Mi voluntad es La de Dios.
20 Por consiguiente, mi voluntad y La de Dios son Una.
21 Dios quiere la paz para Su Hijo.
L74.7 22 Durante esta fase introductoria, asegúrate de hacer frente en seguida a cualquier pensamiento conflictivo que pueda cruzar tu mente. 23 Di de inmediato:
L74.8 24 No hay otra voluntad que La de Dios.
25 Estos pensamientos conflictivos no significan nada.
L74.4 L74.9 26 Si hay alguna área conflictiva que parece ser particularmente difícil de resolver, apártala para examinarla con mayor detenimiento. 27 Piensa brevemente en ella, aunque de manera muy concreta, identificando la persona o personas en cuestión y la situación o situaciones de que se trate, y di interiormente:
L74.10 28 No hay otra voluntad que La de Dios.
29 Yo La comparto con Él.
30 Mis conflictos con respecto a no pueden ser reales.
L74.5 L74.11 31 Después de que hayas despejado tu mente de esta manera, cierra los ojos y trata de experimentar la paz a la que tu realidad te da derecho. 32 Sumérgete en ella y siente cómo te va envolviendo. 33 Puede que te asalte la tentación de confundir este intento con el de retraerte, pero la diferencia entre ambos es fácilmente detectable. 34 Si lo estás logrando, sentirás una profunda sensación de alegría y una mayor agudeza mental, en vez de somnolencia y nerviosismo. L74.6 35 La alegría caracteriza la paz. 36 Cuando experimentes alegría, te darás cuenta de que has alcanzado la paz.
L74.12 37 Si sientes que te estás deslizando hacia el retraimiento, repite rápidamente la idea de hoy y vuelve a intentarlo. 38 Hazlo cuantas veces sea necesario. 39 Con toda seguridad vas a ganar, si te niegas a dejarte caer en el retraimiento, aun si no llegas a experimentar la paz que andas buscando.
L74.7 L74.13 40 En las sesiones más cortas —que hoy deberían realizarse a intervalos regulares predeterminados— di interiormente:
L74.14 41 No hay otra voluntad que La de Dios.
42 Hoy busco Su Paz.
L74.15 43 Luego, trata de hallar lo que buscas. 44 Dedicar uno o dos minutos cada media hora a hacer este ejercicio —con los ojos cerrados a ser posible— serían momentos bien empleados a lo largo de este día.
L75.1 L75.1 1 Ha llegado la luz. 2 Te curaste y puedes curar. 3 Ha llegado la luz. 4 Te salvaste y puedes salvar. 5 Estás en paz y llevas la paz contigo dondequiera que vas. 6 La oscuridad, el conflicto, y la muerte han desaparecido. 7 Ha llegado la luz.
L75.2 L75.2 8 Hoy celebramos el feliz desenlace de tu larga pesadilla. 9 Ahora ya no hay sueños tenebrosos. 10 Ha llegado la luz. 11 Hoy comienza el tiempo de la luz para ti y para todos los demás. 12 Es una nueva era, en la que ha nacido un mundo nuevo. 13 El viejo no dejó ningún rastro de su paso sobre el nuevo. 14 Hoy vemos un mundo diferente, porque ha llegado la luz.
L75.3 L75.3 15 Nuestros ejercicios de hoy serán felices, pues en ellos daremos gracias por la desaparición de lo viejo y el comienzo de lo nuevo. 16 Ya no quedan sombras del pasado que nublen nuestra vista y oculten el mundo que el perdón nos ofrece. 17 Hoy aceptaremos el nuevo mundo como el que queremos ver. 18 Lo que anhelamos nos será dado. 19 Queremos ver la luz; ha llegado la luz.
L75.4 L75.4 20 Dedicaremos nuestras prácticas más largas a mirar el mundo que el perdón nos muestra. 21 Eso, y sólo eso, es lo que queremos ver. 22 Nuestro único propósito hace que el logro de nuestra meta sea inevitable. 23 Hoy el mundo real se alza alegre ante nosotros para que por fin lo podamos ver. 24 La visión nos es dada ahora que ha llegado la luz.
L75.5 L75.5 25 Hoy no queremos ver la sombra del ego sobre el mundo. 26 Vemos la luz, y en ella, vemos el reflejo del Cielo extenderse por todo el mundo. 27 Comienza las prácticas más largas dándote a ti mismo las buenas nuevas de tu liberación:
L75.6 28 Ha llegado la luz. 29 He perdonado al mundo.
L75.6 L75.7 30 No te entretengas hoy con el pasado. 31 Mantén tu mente completamente receptiva, lavada de todas las ideas del pasado y limpia de todo concepto que hayas hecho. 32 Hoy has perdonado al mundo. 33 Ahora lo puedes mirar como si nunca antes lo hubieses visto. 34 Todavía no sabes qué aspecto tiene. 35 Simplemente, estás a la espera de que te sea mostrado. 36 Mientras esperas, lentamente, repite varias veces y con toda paciencia lo siguiente:
L75.8 37 Ha llegado la luz. 38 He perdonado al mundo.
L75.7 L75.9 39 Date cuenta de que tu perdón te hace acreedor de la visión. 40 Entiende que el Espíritu Santo nunca deja de dar el don de la visión a los que perdonan. 41 Confía en que Él no te fallará ahora. 42 Has perdonado al mundo. 43 El Espíritu Santo estará contigo mientras observas y esperas. 44 Él te mostrará lo que ve la verdadera visión. 45 Ésa es Su Voluntad y tú te has unido a Él. 46 Espéralo pacientemente. 47 Él estará allí. 48 Ha llegado la luz. 49 Has perdonado al mundo.
L75.8 L75.10 50 Dile que sabes que no puedes fracasar, porque confías en Él. 51 Dite a ti mismo que esperas lleno de certeza poder mirar el mundo que Él te prometió. 52 De ahora en adelante, vas a ver de otra manera. 53 Hoy ha llegado la luz. 54 Y verás el mundo que te fue prometido desde que comenzó el tiempo, en el cual el final del tiempo está asegurado.
L75.9 L75.11 55 Las prácticas más cortas serán asimismo alegres recordatorios de tu liberación. 56 Acuérdate, aproximadamente cada cuarto de hora, que hoy es un día para una celebración especial. 57 Da gracias por la compasión y el Amor de Dios. 58 Alégrate por el poder que tiene el perdón de curar tu mirada. 59 Confía en que este día se dará un nuevo comienzo. 60 Al no estar tus ojos cubiertos por las tinieblas del pasado, hoy no podrás dejar de ver. 61 Y lo que verás te será tan acogedor que extenderás alegremente este día para siempre. L75.10 62 Así pues, di:
L75.12 63 Ha llegado la luz.
64 He perdonado al mundo.
L75.13 65 De ser tentado, dile a quienquiera que parezca estar llevándote de vuelta a las tinieblas:
L75.14 66 Ha llegado la luz.
67 Te he perdonado.
L75.11 L75.15 68 Dedicamos este día a la serenidad en la que Dios quiere que estés. 69 Mantenla presente en tu conciencia y encuéntrala hoy por doquier, a medida que celebramos el comienzo de tu visión y la vista del mundo real, el cual ha venido a reemplazar al mundo no perdonado que pensabas que era real.
L76 No me gobiernan otras leyes que Las de Dios
L76.1 L76.1 1 Hemos observado antes cuántas cosas absurdas te habían parecido ser la salvación. 2 Cada una de ellas te ha aprisionado con leyes tan absurdas como ellas mismas. 3 No obstante, tú no estás realmente atado por ninguna. 4 Pero, para comprender que esto es así, primero tienes que darte cuenta de que la salvación no se encuentra en ninguna de ellas. 5 Mientras la busques en cosas que no tienen sentido, te estarás atando a leyes que tampoco tienen sentido. 6 Y, de esta manera, tratarás de probar que la salvación está donde no está.
L76.2 L76.2 7 Hoy nos alegraremos de que no puedas probarlo. 8 Pues si pudieses, la buscarías todo el tiempo donde no está, y nunca la hallarías. 9 La idea de hoy te repite una vez más cuán sencilla es la salvación. 10 Búscala allí donde te espera y la hallarás. 11 No la busques en ninguna otra parte, pues no está en ninguna otra parte.
L76.3 L76.3 12 Piensa en la liberación que te trae reconocer que no estás atado a todas las extrañas y enrevesadas leyes que estableciste para salvarte. 13 Tú realmente crees que te morirías de hambre si no tienes fajos de billetes y pilas de monedas. 14 Tú realmente crees que una píldora que te tragues o que cierto fluido inyectado en tus venas por una afilada aguja hipodérmica te resguardará de las enfermedades y de la muerte. 15 Tú realmente crees que estás solo a menos que otro cuerpo esté contigo.
L76.4 L76.4 16 La demencia es la que piensa estas cosas. 17 Tú las llamas leyes y las catalogas bajo nombres diferentes, en un extenso catálogo de rituales que realmente no sirven para nada ni tienen ningún propósito real. 18 Crees que debes obedecer las “leyes” de la medicina, de la economía y de la salud; 19 y que si proteges el cuerpo, te salvarás.
L76.5 L76.5 20 Esas no son leyes, sino locura. 21 El cuerpo se ve amenazado por la mente que se hace daño a sí misma. 22 El cuerpo sufre sólo para que la mente no pueda darse cuenta de que es víctima de sí misma. 23 El sufrimiento corporal es una máscara que la mente utiliza para ocultar lo que ella realmente sufre. 24 La mente no quiere entender que ella es su propia enemiga: se ataca a sí misma y quiere morir. 25 De esto es de lo que tus “leyes” quisieran salvar al cuerpo. 26 Por esto crees ser un cuerpo.
L76.6 L76.6 27 No hay otras leyes que Las de Dios. 28 Esto hay que repetirlo una y otra vez hasta que te des cuenta de que es aplicable a todo lo que has hecho en oposición a la Voluntad de Dios. 29 Tu magia no tiene sentido. 30 Lo que ésta pretende salvar, realmente no existe. 31 Lo que ella pretende ocultar es justamente lo único que te va a salvar.
L76.7 L76.7 32 Las Leyes de Dios no se pueden reemplazar. 33 Dedicaremos el día de hoy a alegrarnos de que sea así. 34 Ésta no es una verdad que queramos seguir ocultando. 35 En lugar de ello, nos daremos cuenta de que nos mantiene libres para siempre. 36 La magia aprisiona, pero las leyes de Dios liberan. 37 Ha llegado la luz porque no hay otras leyes que Las de Él.
L76.8 L76.8 38 Hoy comenzaremos las prácticas más largas con un breve repaso de las diferentes clases de “leyes” que hemos creído necesario acatar. 39 Éstas incluirían, por ejemplo, las “leyes” de la nutrición, de la inmunización, de la medicación y de la protección del cuerpo en las innumerables maneras en que se realiza. 40 Piensa, además, que también crees en las “leyes” de la amistad, de las “buenas” relaciones y de la reciprocidad.
L76.9 41 Puede que hasta incluso creas que hay leyes que regulan Lo que es de Dios y lo que es tuyo. 42 Muchas “religiones” se han basado en esto. 43 Las religiones no salvan, sino que condenan en nombre del Cielo. 44 En cualquier caso, sus leyes no son más extrañas que otras “leyes” que tú crees que debes obedecer para estar a salvo.
L76.9 L76.10 45 No hay otras Leyes que las de Dios. 46 Desecha hoy todas tus insensatas creencias mágicas y mantén la mente en un estado de silenciosa preparación para escuchar la Voz que habla de la Verdad. 47 Escucharás a Uno que te dice que las pérdidas no existen de acuerdo con las Leyes de Dios. 48 En ellas, ni se hacen ni se reciben pagos. 49 Los intercambios no pueden ejecutarse sencillamente porque no hay substitutos y ninguna cosa es reemplazada por otra. 50 Las Leyes de Dios dan eternamente sin quitar nunca nada.
L76.10 L76.11 51 Escucha a Aquél Que te dice esto, y date cuenta de cuán insensatas son las “leyes” que pensabas que regían el mundo que creías ver. 52 Sigue prestando atención. 53 Él te dirá otras cosas más. 54 Te hablará del Amor que Tu Padre Te profesa; 55 de la infinita Alegría que Te ofrece; 56 de la ardiente añoranza que siente por Su Hijo único, creado como Su Canal de Creación, pero que Le es negado debido que cree en el infierno.
L76.11 L76.12 57 Abramos hoy los canales de Dios a Su Hijo, y dejemos que la Voluntad de Dios se extienda por medio de nosotros hasta Él. 58 Así, la Creación se expande infinitamente. 59 La Voz que habla por Dios nos hablará de esto, así como de las Alegrías que se viven en el Cielo, que las Leyes de Dios mantienen por siempre ilimitadas. 60 Repetiremos la idea de hoy hasta que hayamos escuchado y comprendido que no hay otras leyes que Las de Dios. 61 Después, a modo de dedicatoria con la cual concluye la práctica, nos diremos a nosotros mismos lo siguiente:
L76.13 62 No me gobiernan otras leyes que Las de Dios.
L76.12 L76.14 63 Repetiremos hoy esta dedicatoria tan a menudo como sea posible; por lo menos cuatro o cinco veces por hora, así como a lo largo del día, en respuesta a cualquier tentación de sentirnos sujetos a otras leyes. 64 Es nuestra declaración de que estamos a salvo de todo peligro y de toda tiranía. 65 Es nuestro reconocimiento de que Dios es Nuestro Padre y de que Su Hijo se ha salvado.
L77 Tengo derecho a los milagros
L77.1 L77.1 1 Tienes derecho a los milagros debido a lo que realmente eres. 2 Recibirás milagros debido a Lo que Dios es. 3 Y ofrecerás milagros porque realmente eres Uno con Dios. 4 Una vez más, ¡cuán sencilla es la salvación! 5 Es sencillamente una afirmación de tu verdadera identidad. 6 Esto es lo que vamos a celebrar hoy.
L77.2 L77.2 7 Tu derecho a los milagros no se basa en tus ilusiones sobre ti mismo. 8 No depende de ningún poder mágico que te hayas atribuido, ni de ninguno de los rituales que has inventado. 9 Es inherente a la Verdad de Lo que eres. 10 Está implícito en Lo que Dios, Tu Padre, es. 11 Tu derecho a los milagros quedó establecido cuando fuiste creado, y está garantizado por las Leyes de Dios.
L77.3 L77.3 12 Hoy reivindicaremos los milagros a los que tienes derecho, pues te pertenecen. 13 Se te ha prometido la total liberación del mundo del que fuiste hacedor. 14 Se te ha asegurado que el Reino de Dios se encuentra dentro de ti, y que nunca Lo puedes perder. 15 No pedimos sino lo que en Verdad nos pertenece. 16 Sin embargo, hoy nos vamos a asegurar también de no conformarnos con menos.
L77.4 L77.4 17 Comienza las prácticas más largas de hoy diciéndote a ti mismo con absoluta certeza que tienes derecho a los milagros. 18 Cierra los ojos y recuerda que estás pidiendo únicamente lo que por derecho propio te pertenece. 19 Recuerda también que los milagros nunca se le quitan a uno para dárselos a otro y que, al reivindicar tus derechos, estás haciendo valer los derechos de todos. 20 Los milagros no obedecen las leyes de este mundo. 21 Sencillamente, provienen de las Leyes de Dios.
L77.5 L77.5 22 Después de esta breve fase introductoria, espera en silencio la ratificación de que tu petición te ha sido concedida. 23 Has pedido la salvación del mundo así como la tuya. 24 Has pedido que se te concedan los medios para poder lograr esto. 25 Es imposible que no se te den garantías al respecto. 26 Sólo estás pidiendo que se haga la Voluntad de Dios. L77.6 27 Al hacerlo, no estás realmente pidiendo nada. 28 Estás afirmando un hecho innegable.
L77.6 29 El Espíritu Santo no puede sino asegurarte que tu petición te ha sido concedida. 30 El hecho de haberla aceptado lo confirma. 31 Hoy no hay cabida para la duda ni la incertidumbre. 32 Por fin estamos planteando una pregunta real. 33 La respuesta es una sencilla declaración de un hecho sencillo. 34 Recibirás el convencimiento que buscas.
L77.7 L77.7 35 Nuestras prácticas más cortas serán frecuentes, y estarán dedicadas también a recordar un hecho sencillo. 36 Hoy repite esto frecuentemente:
L77.8 37 Tengo derecho a los milagros.
L77.9 38 Pídelos cada vez que se presente una situación que los requiera. 39 Esas situaciones las vas a reconocer y, como no confías en ti mismo para encontrar el milagro, tienes pleno derecho a recibirlo cada vez que lo pidas.
L77.8 L77.10 40 Recuerda también que no debes conformarte con menos que no sea la respuesta perfecta. 41 Si te asaltan tentaciones, di de inmediato:
L77.11 42 No intercambiaré milagros por resentimientos.
43 Quiero únicamente lo que me pertenece.
44 Dios estableció mi derecho a los milagros.
L78 ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!
L78.1 L78.1 1 Tal vez aún no tengas completamente claro que en cada decisión que tomas estás escogiendo entre un resentimiento y un milagro. 2 Cada resentimiento se alza cual tenebroso escudo de odio ante el milagro que quiere ocultar. 3 Y al levantar este escudo de odio ante tus ojos, no puedes ver el milagro que se encuentra tras él. 4 No obstante, éste sigue allí aguardándote en la luz, pero en lugar de él te fijas en tus resentimientos.
L78.2 L78.2 5 Hoy vamos a ir más allá de los resentimientos para fijarnos en el milagro en lugar de ellos. 6 Revertiremos tu manera de ver al no dejar que tu vista se detenga antes de que vea. 7 No esperaremos detrás del escudo de odio, sino que lo deponemos y, en silencio, alzamos tranquilamente los ojos para mirar al Hijo de Dios.
L78.3 L78.3 8 Él te espera tras todos tus resentimientos y, a medida que los dejas de lado, aparecerá radiante de luz en el lugar que antes ocupaba cada uno de ellos. 9 Pues cada resentimiento constituye un obstáculo que no deja ver, pero, a medida que se elimina, puedes ver al Hijo de Dios allí donde siempre ha estado. 10 Él se encuentra en la luz, pero tú estabas en las tinieblas, 11 y con cada resentimiento te adentrabas más profundamente en la oscuridad y no podías ver.
L78.4 L78.4 12 Hoy intentaremos ver al Hijo de Dios. 13 No nos haremos los ciegos para no verlo: no vamos a traer a la mente nuestros resentimientos contra él. 14 Así es como se revierte la manera de ver del mundo, dirigiendo nuestra mirada hacia la Verdad y apartándonos del miedo.
L78.5 15 Seleccionaremos a una persona que haya sido objeto de tus resentimientos y, dejando éstos a un lado, la miraremos. 16 Quizá es alguien a quien temes o incluso odias; o alguien a quien crees amar, pero que te hace enfadar; alguien a quien llamas amigo, pero que en ocasiones te resulta pesado o difícil de complacer; alguien exigente, irritante o que no se ajusta al ideal que debería aceptar como suyo, de acuerdo con el papel que le asignaste.
L78.5 L78.6 17 Ya sabes de quien se trata: su nombre ya ha cruzado tu mente. 18 Es a él a quien pedimos que nos muestre al Hijo de Dios. 19 Al mirarlo más allá de los resentimientos que tienes contra él, descubrirás que lo que permanecía oculto cuando no lo veías, se encuentra en todos y se puede ver. 20 Él —a quien tenías por enemigo— ahora que está en libertad de asumir el santo papel que el Espíritu Santo le asignó, es más que tu amigo. 21 Permítele hoy ser el que te salva. 22 Tal es su función en el plan de Dios, Tu Padre.
L78.6 L78.7 23 En nuestras prácticas más largas de hoy, lo veremos asumiendo ese papel. 24 Pero primero intenta mantener en tu mente su imagen tal como ahora lo ves. 25 Pasa revista a sus faltas, a las dificultades que has tenido con él, al dolor que te ha causado, a sus descuidos y a todos los disgustos grandes y pequeños que te ha ocasionado. 26 Observa las imperfecciones de su cuerpo así como sus rasgos más atractivos, y piensa en sus errores e incluso en sus “pecados”.
L78.7 L78.8 27 Luego, pidamos a Aquél que conoce a este Hijo de Dios en Su Realidad y Verdad, que podamos verlo de manera diferente, y ver a nuestro salvador resplandeciendo en la luz del verdadero perdonar que nos ha sido dado. 28 Se Lo pedimos —en el santo Nombre de Dios y en el de Su Hijo, Que es tan santo como Él mismo— así:
L78.9 29 Quiero ver a mi salvador en éste a quien Tú designaste como al que debo pedir que me guíe a la santa luz en la que él realmente se encuentra, de modo que pueda unirme a él.[III]
L78.10 30 Los ojos del cuerpo están cerrados, y mientras piensas en el que te agravió, permite que le sea mostrada a tu mente la luz que brilla en él, más allá de tus resentimientos. L78.8 31 Lo que has pedido no se te puede negar. 32 Tu salvador lleva mucho tiempo esperando esto. 33 Él quiere ser libre y hacer que su libertad sea también la tuya. 34 El Espíritu Santo se extiende desde él hasta ti, y no ve separación alguna en el Hijo de Dios. 35 Y lo que ves por medio de Él los liberará a ambos.
L78.11 36 Aquiétate ahora todo lo que puedas, y mira a tu radiante salvador. 37 Ningún oscuro resentimiento nubla la visión que tienes de él. 38 Has permitido al Espíritu Santo expresar por medio de ese hermano el papel que Dios Le asignó para que te pudieses salvar. L78.9 39 Dios te da las gracias por estos momentos de sosiego en que dejas a un lado tus imágenes, para ver en su lugar el milagro de Amor que el Espíritu Santo te muestra. 40 Tanto el mundo como el Cielo te dan las gracias, pues todos y cada uno de los Pensamientos de Dios se regocijan por tu salvación y por la del mundo entero junto a ti.
L78.10 L78.12 41 Recordaremos esto a lo largo del día, y asumiremos el papel que se nos ha asignado como parte integrante del plan de Dios para la salvación, y no del nuestro. 42 La tentación desaparece cuando permitimos a cada uno que se cruza en nuestro camino ser nuestro salvador, rehusándonos a ocultar Su luz tras la pantalla de nuestros resentimientos. 43 A cada uno que te encuentres, a cada uno en el que pienses, o los recuerdes del pasado, otórgale el papel de salvador, de manera que puedas compartirlo con él. 44 Por ti y por él, así como por todos los que no ven, oremos:
L78.13 45 ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!
L79 Reconoceré el problema para que pueda ser resuelto
L79.1 L79.1 1 Un problema no puede ser resuelto si uno no sabe de qué se trata. 2 Incluso si ya está realmente resuelto lo seguirá teniendo, porque no se es capaz de reconocer que ya fue resuelto. 3 Ésta es la situación del mundo. 4 El problema de la separación, que en realidad es el único problema que hay, ya ha sido resuelto. 5 No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.
L79.2 L79.2 6 En este mundo, cada uno parece tener sus propios problemas. 7 No obstante, todos son iguales, y se tienen que reconocer como uno solo, si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve todos. 8 Ahora bien, ¿quién puede darse cuenta de que un problema ha sido resuelto si piensa que el problema es otra cosa? 9 Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su relevancia.
L79.3 L79.3 10 Ésta es la situación en la que ustedes se encuentran ahora. 11 Disponen de la respuesta, pero todavía no están seguros de cuál es el problema. 12 Parecen enfrentarse a una larga serie de problemas, todos diferentes entre sí, y cuando uno se resuelve, surge otro y luego otro. 13 No parecen tener fin. 14 En ningún momento se sienten completamente libres de problemas y en paz.
L79.4 L79.4 15 La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de dejar el problema de la separación sin resolver. 16 El mundo parece presentarles una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. 17 Esta percepción los coloca en una posición en la que su manera de resolver problemas tiene que ser necesariamente inadecuada, y el fracaso inevitable.
L79.5 L79.5 18 Nadie podría resolver todos los problemas que el mundo parece tener. 19 Éstos parecen manifestarse en tantos niveles, en formas tan variadas y con contenidos tan diversos, que los colocan ante una situación imposible. 20 Tal como los perciben, el desaliento y la depresión son inevitables. 21 Algunos surgen inesperadamente, justo cuando creían haber resuelto los anteriores. 22 Otros permanecen sin resolver bajo una nube de negación, y emergen de vez en cuando para atormentarlos, pero sólo para volver a quedar ocultos, pero aún sin resolver.
L79.6 L79.6 23 Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. 24 Si ustedes pudiesen reconocer que sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienen es el de la separación, aceptarían la Respuesta, puesto que verían su relevancia. 25 Si advirtieran el común denominador que subyace a todos los problemas a los que parecen enfrentarse, comprenderían que disponen de los medios para resolverlos todos. 26 Y los emplearían, porque habrían reconocido el problema.
L79.7 L79.7 27 En nuestras prácticas más largas de hoy preguntaremos cuál es el problema y cuál es su solución. 28 No asumiremos que ya lo sabemos. 29 Trataremos de liberar a nuestras mentes de todas las diferentes clases de problemas que creemos tener. 30 Trataremos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, que no logramos reconocer. 31 Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la respuesta. 32 Ésta nos será dada. 33 Luego preguntaremos cuál es su solución. 34 Y ésta también nos será dada.
L79.8 L79.8 35 Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistamos en querer definir el problema. 36 Quizá no logremos abandonar todas nuestras ideas preconcebidas, pero eso no es necesario. 37 Tan solo se necesita mantener alguna duda sobre la realidad de nuestra versión de lo que son nuestros problemas. 38 Estamos tratando de reconocer que la respuesta nos fue dada cuando reconocimos el problema, de manera que el problema y la respuesta puedan juntarse, y así podamos estar en paz.
L79.9 L79.9 39 Las prácticas cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino por la necesidad. 40 Hoy verán muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá requerir una solución distinta. 41 Nuestros esfuerzos se encaminarán a reconocer que no hay sino un solo problema y una sola solución. 42 Al reconocer esto, se resolverán todos los problemas. 43 Al reconocer esto, estaremos en paz.
L79.10 L79.10 44 No se dejen engañar por la forma en que hoy se manifiesten los problemas. 45 Cada vez que parezca surgir alguna dificultad, que cada uno de inmediato se diga a sí mismo:
L79.11 46 Reconoceré este problema para que pueda ser resuelto.
L79.12 47 Luego, traten de suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. 48 De ser posible, cierren los ojos por un momento y pregunten cuál es el problema. 49 Serán escuchados y se les responderá.
L80 Reconoceré que mis problemas han sido resueltos
L80.1 L80.1 1 Si estás dispuesto a reconocer cuáles son tus verdaderos problemas, reconocerás que realmente no tienes ninguno. 2 Tu problema central ha sido resuelto y no tienes ningún otro. 3 Por lo tanto, debes sentirte en paz. 4 La salvación depende de que reconozcas que ése es el único problema y de que entiendas que ya ha sido resuelto. 5 Hay un solo problema y una sola solución. 6 La salvación se ha logrado. 7 Te ha sido dado estar libre de todo conflicto. 8 Acepta este hecho, y estarás listo para ocupar el puesto que te corresponde en el plan de Dios para la salvación.
L80.2 L80.2 9 ¡Tu único problema ha sido resuelto! 10 Repite esto hoy una y otra vez a lo largo del día interiormente, con gratitud y convicción. 11 Has reconocido tu único problema, dando así paso al Espíritu Santo para que te dé la Respuesta de Dios. 12 Has dejado a un lado el engaño, y has visto la luz de la Verdad. 13 Has aceptado la salvación al llevar el problema a la solución. 14 Y puedes reconocer la solución, porque el problema ha sido identificado.
L80.3 L80.3 15 Hoy tienes derecho a la paz. 16 Un problema que ya ha sido resuelto no puede perturbarte. 17 Tan sólo, asegúrate de no olvidar que todos los problemas son la misma cosa. 18 Mientras te acuerdes de esto, sus múltiples formas no te podrán engañar. 19 Solo hay un problema y una solución. 20 Acepta la paz que te aporta esta sencilla afirmación.
L80.4 L80.4 21 En nuestras prácticas más largas de hoy, reivindicaremos la paz que tendrá que ser necesariamente nuestra una vez que se hayan reunido problema y solución. 22 El problema tendrá que haber desaparecido, porque la Respuesta de Dios no puede fallar. 23 Al haber reconocido el problema, habrás reconocido la solución. 24 La solución es inherente al problema. 25 Se te ha contestado y tú has aceptado la Respuesta. 26 Te has salvado.
L80.5 L80.5 27 Permite ahora que se te dé la paz que tu aceptación trae consigo. 28 Cierra los ojos y recibe tu recompensa. 29 Reconoce que tus problemas han sido resueltos. 30 Reconoce que no tienes conflictos, y que estás libre y en paz. 31 Sobre todo, recuerda que tienes un solo problema y que el problema tiene una sola solución. 32 En esto reside la simplicidad de la salvación. 33 Por eso, su eficacia está garantizada.
L80.6 L80.6 34 Hoy, convenzámonos a menudo que nuestros problemas han sido resueltos. 35 Repite la idea con absoluta convicción tan a menudo como sea posible. 36 Y en particular, asegúrate de aplicar la idea de hoy a cualquier problema concreto que pueda surgir. 37 En ese caso, di de inmediato:
L80.7 38 Reconoceré que este problema ha sido resuelto.
L80.7 L80.8 39 Propongámonos no acumular resentimientos hoy. 40 Propongámonos estar libres de problemas que no existen. 41 Para lograr esto, sólo se requiere una sencilla sinceridad. 42 No te engañes con respecto a cuál es el problema, y entonces reconocerás que ya ha sido resuelto.
Lecciones de Repaso 2 – Introducción
LR2-In.1 LR2-in.1 1 Ahora, estamos listos para otro repaso. 2 Comenzaremos donde el anterior terminó y abarcaremos dos ideas por día. 3 La primera parte del día se dedicará a una y, la segunda parte a la otra. 4 En la práctica de cada una de las ideas, sostendremos una sesión larga de ejercicios, y varias sesiones cortas.
LR2-In.2 LR2-in.2 5 Las prácticas más largas seguirán las siguientes líneas generales: asígnale a cada una aproximadamente quince minutos, y comienza pensando en la idea y los comentarios que están incluidos en las tareas asignadas. 6 Dedica tres o cuatro minutos a leerlos lentamente, léelos varias veces si así lo deseas, y luego cierra los ojos y escucha. LR2-In.3 7 Si notas que tu mente divaga, repite la primera fase, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando tranquilamente, pero con atención.
LR2-in.3 8 Hay un mensaje esperándote. 9 Confía en que lo vas a recibir. 10 Recuerda que es para ti y que quieres recibirlo. LR2-In.4 11 No permitas que tu intento flaquee en presencia de pensamientos que vengan a distraerte. 12 Date cuenta de que cualquiera que sea la forma que adopten, no significan nada ni tienen poder. 13 Reemplázalos con tu determinación de triunfar. 14 No olvides que tu voluntad tiene poder sobre todas las fantasías y sobre todos los sueños. 15 Confía en que te apoyará y te llevará más allá de fantasías y sueños.
LR2-In.5 LR2-in.4 16 Considera estas prácticas como tu dedicación al camino, a la Verdad y a la Vida. 17 No dejes que te desvíen atajos, ilusiones o pensamientos de muerte. 18 Estás dedicado a salvar. 19 Resuélvete cada día a no dejar de cumplir tu función.
LR2-In.6 LR2-in.5 20 Reafirma igualmente tu determinación en las prácticas más cortas, usando la idea en su forma original, pero aplicándola en forma general y, cuando sea necesario, usando variaciones más específicas de aquella. 21 Algunas de estas formas específicas se incluyen en los comentarios que siguen a las ideas que se exponen a continuación. 22 No obstante, son meras sugerencias. 23 Las palabras concretas que utilices no son realmente lo importante.
Nuestras ideas para el repaso de hoy son las siguientes:
L81.1 L81 (L61) 1 Soy la luz del mundo.
2 ¡Cuán santo soy, que me han encomendado la función de iluminar el mundo! 3 Me aquietaré ante mi santidad. 4 Que en su suave luz desaparezcan todos mis conflictos. 5 Y que en su paz pueda recordar quién soy realmente.
L81.2 6 Cuando parezcan surgir dificultades, algunas variaciones específicas para aplicar esta idea podrían ser:
7 No nublaré la luz del mundo en mí.
8 Que la luz del mundo resplandezca sobre esta apariencia.
9 Esta sombra desaparecerá ante la luz.
__________________________________________________________
L81.3 L81 (L62) 10 Perdonar es mi función por ser yo la luz del mundo.
11 Sólo aceptando mi función podré ver la luz en mí. 12 Y en esa luz, mi función se perfilará claramente y sin ambigüedad alguna ante mis ojos. 13 Esta aceptación no depende de que me dé cuenta de lo que es mi función, pues aun no comprendo lo que es perdonar. 14 Sin embargo, confío que en la luz lo veré tal como es.
L81.4 15 Algunas variaciones para las aplicaciones más concretas de esta idea podrían ser:
16 Que esto me ayude a aprender qué significa perdonar.
17 No voy a separar mi función de mi voluntad.
18 No usaré esto para apoyar algún propósito ajeno a mí.
Hoy repasaremos las ideas siguientes:
L82.1 L82 (L63) 1 La luz del mundo trae paz a todas las mentes por medio de mi perdón.
2 Mi perdón es el medio por el que la luz del mundo se expresa por medio de mí. 3 Mi perdón es el medio por el que conciencio que la luz del mundo se encuentra en mí. 4 Mi perdón es el medio por el que el mundo se cura conjuntamente conmigo. 5 Así pues, voy a perdonar al mundo para que éste se pueda curar al mismo tiempo que yo.
L82.2 6 He aquí algunas sugerencias para aplicar concretamente esta idea:
7 [nombre], que la paz se extienda desde mi mente hasta la tuya.
8 [nombre], comparto contigo la luz del mundo.
9 Mi perdón me permite ver esto tal como es.
__________________________________________________________
L82.3 L82 (L64) 10 No olvidaré mi función.
11 No quiero olvidar mi función porque quiero recordar mi Yo. 12 No puedo llenar mi función si la olvido. 13 Y a menos que la llene, no experimentaré la alegría que Dios quiere para mí.
L82.4 14 Algunas variaciones específicas de esta idea son:
15 No usaré esto para ocultarme mi función.
16 Quiero usar esto como una oportunidad para llenar mi función.
17 Esto podrá ser una amenaza para mi ego, pero de ninguna manera puede alterar mi función.
Hoy repasamos las ideas siguientes:
L83.1 L83 (L65) 1 Mi única función es la que Dios me dio.
2 No tengo otra función salvo la que Dios me dio. 3 Reconocer esto me libera de todo conflicto, porque significa que no puedo tener metas que sean conflictivas entre sí. 4 Al tener un solo propósito siempre estoy seguro de lo que debo hacer, decir, y pensar. 5 Toda duda tiene que desaparecer cuando reconozco que mi única función es la que Dios me dio.
L83.2 6 Las aplicaciones más concretas de esta idea podrían hacerse con las siguientes variaciones:
7 Mi percepción de esto no altera mi función.
8 Esto no me confiere una función distinta de la que Dios me dio.
9 No me valdré de esto para justificar una función que Dios no me dio.
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L83.3 L83 (L66) 10 Mi función y mi felicidad son la misma cosa.
11 Todas las cosas que provienen de Dios son la misma cosa. 12 Provienen de la Unicidad y, por consiguiente, tienen que ser recibidas como una sola. 13 Desempeñar mi función es mi felicidad, porque tanto mi función como mi felicidad provienen de la misma Fuente. 14 Y debo aprender a reconocer lo que me hace feliz, si es que quiero encontrar la felicidad.
L83.4 15 Algunas variaciones útiles para aplicar concretamente esta idea podrían ser:
16 Esto no puede separar mi felicidad de mi función.
17 La unidad que existe entre mi felicidad y mi función no se ve afectada en modo alguno por esto.
18 Nada, incluido esto, puede justificar la ilusión
de que puedo ser feliz si dejo de cumplir mi función.
Las ideas para el repaso de hoy son las siguientes:
L84.1 L84 (L67) 1 El Amor Me creó a Su Semejanza.
2 He sido creado a Semejanza de mi Creador. 3 Realmente no puedo sufrir, experimentar pérdida y morir, 4 porque no soy un cuerpo. 5 Hoy quiero reconocer mi Realidad. 6 No adoraré ídolos ni exaltaré los conceptos que tengo de mi yo para reemplazar a mi Yo. 7 He sido creado a Semejanza de mi Creador. 8 El Amor me creó a Semejanza de Sí Mismo.
L84.2 9 Las siguientes variaciones te pueden resultar útiles para las aplicaciones concretas de la idea:
10 No veré en esto una ilusión de mí mismo.
11 Mientras miro esto, quiero recordar a mi Creador.
12 Mi Creador no creó esto como yo lo estoy viendo.
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L84.3 L84 (L68) 13 El Amor no guarda resentimientos.
14 Los resentimientos son algo completamente ajenos al Amor. 15 Los resentimientos atacan al Amor y obscurecen su luz. 16 Si guardo resentimientos estoy atacando al Amor y, por consiguiente, atacando a mi Yo. 17 De este modo, Él se vuelve un extraño para mí. 18 Hoy estoy decidido a no atacar a mi Yo, de manera que pueda recordar quién soy realmente.
L84.4 19 Estas variaciones de la idea te resultarán útiles para las aplicaciones concretas:
20 Esto no justifica que niegue a mi Yo.
21 No me valdré de esto para atacar al Amor.
22 No dejaré que esto me tiente a atacarme a mí mismo.
El repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:
L85.1 L85 (L69) 1 Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.
2 Mis resentimientos me muestran lo que realmente no está ahí y me ocultan lo que realmente quiero ver. 3 Habiendo reconocido esto, ¿para qué los quiero? 4 Mis resentimientos me mantienen en la oscuridad y ocultan la luz. 5 Los resentimientos y la luz no pueden coexistir, pero la luz y la visión tienen que estar unidos para que yo vea. 6 Y para poder ver tengo que desprenderme de mis resentimientos. 7 Quiero ver, y ése será el medio por el cual lo lograré.
L85.2 8 Las aplicaciones concretas de esta idea podrían hacerse de la siguiente manera:
9 No haré de esto un obstáculo a la vista.
10 La luz del mundo desvanecerá todo esto con su resplandor.
11 No tengo necesidad de esto. 12 Quiero ver.
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L85.3 L85 (L70) 13 Mi salvación proviene de mí.
14 Hoy reconoceré dónde está mi salvación. 15 Está en mí porque ahí es donde está su Fuente. 16 No ha abandonado su Fuente, por lo tanto no pudo haber abandonado mi mente. 17 Dejaré de buscarla fuera de mí mismo. 18 Mi salvación no es algo que se encuentre afuera y luego tenga que traerse adentro. 19 Ella se extenderá desde mi fuero interno, y todo aquello que vea no hará más que reflejar la luz que brilla en mí y sobre mi salvación.
L85.4 20 Las siguientes variaciones de la idea son apropiadas para las aplicaciones más concretas:
21 No dejaré que esto me tiente a buscar mi salvación fuera de mí.
22 No permitiré que esto interfiera en mi conciencia de la Fuente de mi salvación.
23 Esto no puede privarme de la salvación.
Las ideas para el repaso de hoy son las siguientes:
L86.1 L86 (L71) 1 Sólo el plan de Dios para la salvación funcionará.
2 Es inútil que ande buscando desaforadamente la salvación por todas partes. 3 La he visto en muchas personas y en muchas cosas, pero cada vez que traté de alcanzarla, no estaba allí. 4 Me equivoqué con respecto a dónde se encuentra. 5 Me equivoqué con respecto a lo que es. 6 Ya no emprenderé más búsquedas inútiles. 7 Sólo el plan de Dios para la salvación funcionará. 8 Y me alegraré porque Su plan nunca puede fallar.
L86.2 9 Éstas son algunas de las variaciones que se sugieren para las aplicaciones más concretas de la idea:
10 El plan de Dios para la salvación me librará de mi percepción de esto.
11 Esto no es una excepción al plan de Dios para la salvación.
12 Quiero percibir esto únicamente a la luz del plan de Dios para la salvación.
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L86.3 L86 (L72) 13 Guardar resentimientos constituye un ataque contra el plan de Dios para la salvación.
14 Guardar resentimientos constituye un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. 15 Sin embargo, sólo Su plan funcionará. 16 Por consiguiente, al guardar resentimientos estoy excluyendo mi única esperanza de salvación de mi conciencia. 17 No quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera demente. 18 Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.
L86.4 19 Las aplicaciones concretas de esta idea pueden hacerse utilizando las siguientes variaciones:
20 Al observar esto, estoy escogiendo entre la falsa percepción y la salvación. 21 Si veo motivos en esto para guardar resentimientos, no veré motivos que justifiquen mi salvación.
22 Esto es un llamamiento a la salvación, no al ataque.
Nuestro repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:
L87.1 L87 (L73) 1 Quiero que haya luz.
2 Hoy haré uso del poder de mi voluntad. 3 No es mi voluntad andar a tientas en la oscuridad, temeroso de las sombras y amedrentado por cosas invisibles e irreales. 4 Hoy la luz será mi guía. 5 La seguiré a donde me lleve, y miraré únicamente lo que me muestre. 6 Éste será el día en que experimentaré la paz de la verdadera percepción.
L87.2 7 Las siguientes variaciones de esta idea pueden ser útiles para las aplicaciones concretas:
8 Esto no puede ocultar la luz que quiero ver.
9 [Nombre], estás conmigo en la luz.
10 En la luz esto se verá de otra manera.
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L87.3 L87 (L74) 11 No hay otra voluntad que La de Dios.
12 Hoy estoy a salvo, porque no hay otra voluntad que La de Dios. 13 Siento miedo sólo cuando creo que hay otra voluntad. 14 Trato de atacar únicamente cuando tengo miedo, y sólo cuando trato de atacar puedo creer que el reflejo aquí de mi eterna Seguridad se ve amenazada. 15 Hoy reconoceré que nada de esto ha ocurrido. 16 Estoy a salvo porque no hay otra voluntad que La de Dios.
L87.4 17 Las siguientes son algunas variaciones de la idea que pueden ser útiles para las aplicaciones concretas:
18 Percibiré esto de conformidad con la Voluntad de Dios.
19 La Voluntad de Dios es que tú, [nombre], eres Su Hijo, y la mía
también.
20 Esto es parte de lo que la Voluntad de Dios ha dispuesto para mí, independientemente de cómo yo lo quiera ver.
Hoy repasaremos las ideas siguientes:
L88.1 L88 (L75) 1 Ha llegado la luz.
2 Al escoger la salvación en lugar del ataque, simplemente estoy decidiendo reconocer lo que realmente ya está ahí. 3 La salvación es una decisión que ya fue tomada. 4 Atacar y guardar resentimientos no son opciones para mí. 5 Por eso, siempre estoy escogiendo entre la Verdad y la ilusión; lo que está y lo que no está ahí. 6 Ha llegado la luz. 7 Solamente puedo decidirme por la luz, pues no hay otra alternativa. 8 Ella ha reemplazado a la oscuridad, y ésta ha desaparecido.
L88.2 9 Las siguientes variaciones pueden ser útiles para las aplicaciones concretas de esta idea:
10 Esto no puede mostrarme la oscuridad, pues ha llegado la luz.
11 La luz en ti, [nombre] es lo único que quiero ver.
12 No quiero ver en esto más que lo que realmente hay ahí.
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L88.3 L88 (L76) 13 No me gobiernan otras leyes que las de Dios.
14 He aquí la perfecta declaración de mi libertad. 15 No me gobiernan otras leyes que las de Dios. 16 La tentación de inventar otras leyes y de otorgarles poder sobre mí me acecha constantemente. 17 Sufro únicamente porque creo en ellas. 18 Pero no tienen en absoluto efectos reales sobre mí. 19 Estoy perfectamente a salvo de los efectos de todas las leyes, excepto las de Dios. 20 Y las Suyas son las leyes de la libertad.
L88.4 21 Para las aplicaciones concretas de esta idea, las siguientes variaciones pueden resultar útiles:
22 Mi percepción de esto me muestra que creo en leyes que no existen.
23 Veo sólo a las leyes de Dios operando en esto.
24 Haré que sean las leyes de Dios las que operen en esto, y no las mías.
Éstas son las ideas que vamos a repasar hoy:
L89.1 L89 (L77) 1 Tengo derecho a los milagros.
2 Tengo derecho a los milagros porque no me rigen otras leyes que las de Dios. 3 Sus leyes me liberan de todos mis resentimientos y los reemplazan con milagros. 4 Por consiguiente, aceptaré los milagros en lugar de los resentimientos, que no son sino ilusiones que ocultan los milagros que se encuentran más allá de ellos. 5 A partir de ahora, aceptaré solamente lo que las leyes de Dios me dan derecho, de manera que pueda usarlo en beneficio de la función que Él me ha dado.
L89.2 6 Puede que quieras usar las sugerencias que siguen para las aplicaciones específicas de esta idea:
7 Detrás de esto hay un milagro al cual tengo derecho.
8 No guardaré ningún resentimiento contra ti, [nombre], sino que en su lugar, te ofreceré el milagro que te pertenece. 9 Mirando de verdad, esto me está ofreciendo un milagro.
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L89.3 L89 (L78) 10 ¡Que los milagros reemplacen todos mis resentimientos!
11 Por medio de esta idea uno mi voluntad a la del Espíritu Santo, y las percibo como una. 12 Mediante esta idea, acepto mi liberación del infierno. 13 Mediante esta idea expreso mi disposición a que todas mis ilusiones sean reemplazadas por la Verdad, de acuerdo con el plan de Dios para mi salvación. 14 No quiero hacer excepciones ni substituciones. 15 Quiero todo el Cielo y sólo el Cielo, tal como la Voluntad de Dios ha dispuesto que lo tenga.
L89.4 16 Algunas formas específicas para aplicar esta idea podrían ser:
17 No quiero conservar este resentimiento apartado de mi salvación.
18 [Nombre], dejemos que los milagros reemplacen todos nuestros resentimientos.
19 Detrás de esto se encuentra el milagro que reemplaza todos mis resentimientos.
Éstas son las ideas que vamos a utilizar en este repaso:
L90.1 L90 (L79) 1 Reconoceré el problema para que pueda ser resuelto.
2 Que hoy me dé cuenta de que el problema es siempre alguna forma de resentimiento que quiero guardar. 3 Que también comprenda que la solución es siempre un milagro con el cual dejo que el resentimiento sea reemplazado. 4 Hoy quiero recordar la simplicidad de la salvación, reforzando la lección de que sólo hay un problema y una solución. 5 El problema es un resentimiento; la solución, un milagro. 6 E invito a la solución a que venga a mí por medio del perdón del resentimiento y la bienvenida que ofrezco al milagro que ocupa su lugar.
L90.2 7 Para las aplicaciones concretas de esta idea puedes usar las siguientes variaciones:
8 Esto supone un problema para mí que quiero resolver.
9 El milagro que se encuentra tras este resentimiento lo resolverá por mí.
10 La solución de este problema es el milagro que el problema oculta.
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L90.3 L90 (L80) 11 Reconoceré que mis problemas han sido resueltos.
12 La única razón de que parezca tener problemas es que estoy usando mal el tiempo. 13 Pienso que el problema ocurre primero, y que debe transcurrir cierto tiempo antes de que pueda ser resuelto. 14 No veo el problema y la solución como acontecimientos simultáneos. 15 Esto se debe a que aún no me he dado cuenta de que Dios ubicó la respuesta junto al problema, de manera que el tiempo no los pudiera separar. 16 El Espíritu Santo me enseñará esto si se lo permito. 17 Y comprenderé que es imposible que yo pueda tener un problema que no haya sido resuelto.
L90.4 18 Las siguientes variaciones de la idea de hoy resultarán útiles para las aplicaciones concretas:
19 No tengo que esperar a que esto sea resuelto.
20 La solución a este problema ya me ha sido dada, si es que quiero aceptarla.
21 El tiempo no puede separar este problema de su solución.
[I] Por eso el ladrón piensa que todo el mundo es de su misma condición.
[II] Al menos seis o siete veces por hora le damos más validez a nuestras preocupaciones que a recordar que no son más que ilusiones.
[III] Padre Celestial, ayúdame a pasar por alto mis resentimientos y muéstrame a Tu Hijo para que pueda unirme a él.
Lecciones de la 91 a la 120
L91 Los milagros se ven en la luz
L91.1 L91.1 1 Es importante recordar que los milagros y la visión van necesariamente juntos. 2 Esto tienes necesariamente que repetirlo, y repetirlo frecuentemente. 3 Es una de las ideas centrales de tu nuevo sistema de pensamiento, y de la percepción que éste produce. 4 El milagro siempre está presente. 5 Su presencia no la causa tu visión, ni su ausencia es el resultado de que no logres ver. 6 Sólo tu conciencia de los milagros es la que se ve afectada. 7 Los verás en la luz, no en la oscuridad.
L91.2 L91.2 8 Por eso, para ti la luz es crucial. 9 Mientras permaneces en la oscuridad, no puedes ver el milagro. 10 Así te convences de que no está ahí. 11 Esto se deriva de las premisas de las que proviene la oscuridad. 12 Negar la luz conduce a no lograr percibirla. 13 No lograr percibir la luz es percibir la oscuridad. 14 De este modo la luz no te sirve de nada, a pesar de estar ahí; 15 no la puedes utilizar porque no sabes de su presencia. 16 Y la aparente realidad de la oscuridad hace que la idea de la luz no signifique nada.
L91.3 L91.3 17 Que le digan a uno que lo que no se ve, se encuentra ahí, parece una locura. 18 Es muy difícil llegar a convencerse de que es una locura no ver lo que está ahí y, en su lugar, ver lo que no está ahí. 19 Tú no dudas de que los ojos del cuerpo puedan ver. 20 No dudas de la realidad de las imágenes que te muestran. 21 Tienes fe en la oscuridad, no en la luz.
L91.4 22 ¿Cómo se puede revertir esto? 23 Para ti es imposible hacerlo, pero en esto no estás solo. L91.4 24 Tus esfuerzos, por insignificantes que sean, tienen un fuerte respaldo. 25 Si sólo te dieras cuenta de cuán grande es esa fuerza, tus dudas desaparecerían. 26 Hoy dedicaremos el día a tratar de que puedas sentir esa fuerza. 27 Cuando la sientas en ti —lo que pondrá todos los milagros fácilmente a tu alcance— dejarás de dudar. 28 Los milagros que tu sensación de “ser débil” ocultan, se harán patentes en tu conciencia a medida que sientas la fuerza en ti.
L91.5 L91.5 29 Reserva hoy por tres veces diez minutos para un tiempo de aquietamiento en el que tratarás de dejar atrás tu debilidad. 30 Esto se puede lograr fácilmente, cuando aprendes que no eres un cuerpo. 31 La fe se canaliza hacia lo que quieres, y tú impartes a tu mente las respectivas instrucciones. 32 Tu voluntad sigue siendo tu maestra, y dispone de toda la fuerza necesaria para hacer lo que desea. 33 Si así lo decides, puedes escapar del cuerpo; 34 puedes experimentar la fuerza que está en ti.
L91.6 L91.6 35 Comienza las prácticas más largas con esta declaración sobre las verdaderas relaciones de causa y efecto:
L91.7 36 Los milagros se ven en la luz.
37 Los ojos del cuerpo no perciben la luz.
38 Pero yo no soy un cuerpo. 39 ¿Entonces, qué soy?
L91.8 40 La pregunta con la que finaliza esta declaración se necesita para los ejercicios de hoy. 41 Lo que piensas que eres es una creencia que debes deshacer. 42 Pero Lo que realmente eres, es algo que te tiene necesariamente que ser revelado. 43 La creencia de que eres un cuerpo necesita ser corregida, ya que es un error. 44 La Verdad de Lo que eres apela a la fuerza que está en ti para que traigas a tu conciencia lo que el error te oculta.
L91.7 L91.9 45 Si no eres un cuerpo, entonces, ¿qué eres? 46 Necesitas concienciar lo que el Espíritu Santo utiliza para reemplazar en tu mente la imagen de que eres un cuerpo. 47 Necesitas sentir algo en lo cual depositar tu fe, a medida que la retiras de tu cuerpo. 48 Necesitas vivir una experiencia real de otra cosa, de algo más sólido y seguro; de algo más digno de tu fe, y que esté realmente ahí.
L91.8 L91.10 49 Si no eres un cuerpo, entonces, ¿qué eres? 50 Hazte esta pregunta y contéstala con sinceridad, y luego dedica varios minutos a dejar que los pensamientos equivocados que tienes acerca de tus atributos sean corregidos, y a que sus opuestos ocupen su lugar. 51 Por ejemplo, puedes decir:
L91.11 52 No soy débil, sino fuerte.
53 No estoy desasistido, sino que soy todopoderoso.
54 No estoy limitado, sino que soy ilimitado.
55 No dudo, sino que estoy seguro.
56 No soy una ilusión, sino una realidad.
57 No puedo ver en la oscuridad, sino en la luz.
L91.9 L91.12 58 En la segunda parte de tu práctica, trata de experimentar las verdades que acabas de leer sobre ti. 59 Concéntrate particularmente en la experiencia de fuerza. 60 Recuerda que toda sensación de debilidad está asociada a la creencia de que eres un cuerpo, creencia que es errónea y que, por consiguiente, no merece que tengas fe en ella. 61 Deja de tener fe en ella, aunque sólo sea por un instante. 62 A medida que avancemos, te irás acostumbrando a tener fe en lo que es más valioso en ti.
L91.10 L91.13 63 Relájate durante el resto de la práctica, confiando en que tus esfuerzos —por insignificantes que sean— tienen todo el respaldo de la Fuerza de Dios y de todos Sus Pensamientos. 64 Es de Ellos de donde provendrá tu fuerza. 65 Es por medio de Su fuerte Respaldo que sentirás la fuerza que está en ti. 66 Dios y todos Sus Pensamientos se unen a ti en esta práctica, en la que compartes un propósito semejante al de Ellos. 67 De Ellos es la luz en la que verás milagros, porque Su Fuerza es la tuya. 68 Su Fuerza se convierte en tus ojos, para que puedas ver.
L91.11 L91.14 69 Cinco o seis veces por hora, a intervalos razonablemente regulares, acuérdate de que los milagros se ven en la luz. 70 Asegúrate también de hacer frente a cualquier tentación con la idea de hoy. 71 La siguiente variación podría resultarte útil para ese propósito especial:
L91.15 72 Los milagros se ven en la luz.
73 No voy a cerrar los ojos.
L92 Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fuerza son uno y lo mismo
L92.1 L92.1 1 La idea de hoy es una extensión de la anterior. 2 Tú no asocias luz con fuerza ni oscuridad con debilidad. 3 Esto se debe a que tu idea de lo que quiere decir “ver” está vinculada al cuerpo, a sus ojos y a su cerebro. 4 De ahí que creas que puedes cambiar lo que ves, poniendo trocitos de vidrio u otro material transparente delante de tus ojos, encastrados en una montura o colocados directamente sobre el ojo.
L92.2 5 Éstas son algunas de las muchas creencias mágicas que provienen de tu convicción de que eres un cuerpo, y de que los ojos del cuerpo pueden ver realmente. L92.2 6 También crees que el cerebro del cuerpo puede pensar. 7 Si comprendieses tan solo cuál es la verdadera naturaleza del pensamiento, no podrías sino reírte de esta idea demente. 8 Es como si creyeses que sostienes el fósforo que enciende el sol y le da todo su calor; o que tenías el universo aprisionado en tu mano, agarrado con seguridad, hasta que decidiste soltarlo. 9 No obstante, esto no es más disparatado que creer que los ojos del cuerpo pueden ver, o que el cerebro puede pensar.
L92.3 L92.3 10 La fuerza de Dios en ti es la luz con la que realmente ves, igual que es con Su Mente con La que realmente piensas. 11 Su fuerza niega tu debilidad. 12 Y es tu debilidad la que mira a través de los ojos del cuerpo, escudriñando la oscuridad para observar lo que es semejante a ella misma: los insignificantes, débiles, enfermos y moribundos; los necesitados, desasistidos y temerosos; los afligidos, pobres y hambrientos; y los que no están faltos de alegría. 13 Todos ellos se ven a través de ojos que no pueden ver ni bendecir.
L92.4 L92.4 14 La fuerza pasa por alto todas estas cosas, mirando más allá de las apariencias. 15 Mantiene su mirada fija sobre la luz que se encuentra más allá de ellas. 16 Se une a la luz, de la cual forma parte. 17 Se mira a sí misma. 18 Trae consigo la luz en la que Tu Yo aparece, 19 mientras que en la oscuridad, lo que percibes es un yo que realmente no existe.
L92.5 20 La fuerza es la Verdad sobre ti; en cambio, la debilidad es un ídolo al que se venera y adora falsamente, a fin de disipar la fuerza, y permitir que la oscuridad reine allí donde Dios dispuso que hubiese luz. L92.5 21 La fuerza proviene de la Verdad y brilla con la luz que Su Fuente le dio; en cambio, la debilidad refleja la oscuridad del que la hizo. 22 La debilidad está enferma y busca la enfermedad, que es igual que ella.
L92.6 23 La Verdad es salvadora, y sólo puede querer paz y felicidad para todos. 24 Da Su fuerza con un caudal ilimitado a todo el que se La pide. 25 Se da cuenta de que la carencia de uno sería la carencia de todos, y por eso da Su luz, para que todos puedan ver y beneficiarse cual uno. 26 Su firmeza es compartida para que pueda aportar a todos el milagro en el que se unirán en propósito, en perdonar y en amar.
L92.6 L92.7 27 La debilidad —que ve en la oscuridad— no ve propósito alguno en perdonar y amar. 28 Ve a todos lo demás como diferentes de sí misma, y no encuentra nada en el mundo que quiera compartir. 29 Juzga y condena, pero no ama. 30 Permanece en la oscuridad para ocultarse, y sueña que es fuerte y conquistadora, que ha vencido limitaciones que, en la oscuridad, crecen hasta alcanzar enormes proporciones. L92.7 31 Tiene miedo, ataca, y se odia a sí misma; y la oscuridad envuelve todo lo que mira, dejando sus sueños tan llenos de miedo como ella misma. 32 Allí no hay milagros, sino odio. 33 Se separa de lo que mira, mientras que luz y fuerza se perciben a sí mismas como una.
L92.8 34 La luz de la fuerza no es la luz que ves. 35 No cambia, ni titila y se extingue. 36 No pasa de la oscuridad de la noche a la luz del día, y de vuelta a la oscuridad hasta que amanece de nuevo. L92.8 37 La luz de la fuerza es constante, tan segura como el Amor, alegre por siempre de darse a sí misma, ya que no puede darse más que a sí misma. 38 Nadie puede pedir en vano compartir su mirada, y nadie que entre en su morada puede partir sin haber visto un milagro, y sin que fuerza y luz se alojen en su corazón.
L92.9 L92.9 39 La fuerza que está en ti te ofrecerá la luz, y guiará tu mirada para que no te entretengas con las inútiles sombras que los ojos del cuerpo te proveen para autoengañarte. 40 La fuerza y la luz se unen en ti, y ahí donde se unen, tu Yo está preparado para abrazarte como a Sí mismo. 41 Tal es el lugar de encuentro que hoy trataremos de hallar para descansar en él, pues la paz de Dios está ahí donde tu Yo, Su Hijo, aguarda ahora para volver a encontrarse Consigo mismo, y ser Uno.
L92.10 L92.10 42 Dediquemos hoy veinte minutos en dos ocasiones para unirnos a ese encuentro. 43 Permítete a ti mismo ser llevado a tu Yo. 44 Su fuerza será la luz en la que te será dado el don de la vista. 45 Por consiguiente, deja hoy atrás la oscuridad por un rato, y practiquemos cómo se mira en la luz, cerrando los ojos del cuerpo y pidiéndole a la Verdad que nos muestre cómo hallar el lugar de encuentro entre el yo y el Yo, donde luz y fuerza son uno y lo mismo.
L92.11 L92.11 46 Así, practicaremos por la mañana y por la noche. 47 Después del encuentro de la mañana, usaremos el día para prepararnos para el momento de la noche, cuando nos volveremos a reunir nuevamente con esperanza y confianza. 48 Repitamos la idea de hoy tan a menudo como podamos, reconociendo que nos están enseñando a ver, y que nos están llevando de la oscuridad a la luz, donde sólo los milagros pueden ser percibidos.
L93 La luz, la alegría y la paz moran en mí
L93.1 L93.1 1 Crees ser la morada del mal, de las tinieblas y del pecado. 2 Piensas que si alguien pudiese ver la verdad acerca de ti, sentiría tal repulsión que brincaría hacia atrás como si fueses una serpiente venenosa. 3 Piensas que si lo que es verdad sobre ti te fuese revelado, te sobrecogería un horror tan intenso que te precipitarías a quitarte la vida, pues te sería imposible seguir viviendo después de recibir semejante revelación.
L93.2 L93.2 4 Estas creencias están tan firmemente arraigadas en ti que resulta difícil hacerte entender que no tienen ningún fundamento. 5 Que has cometido errores es obvio. 6 Que has buscado la salvación por extraños caminos: dejándote engañar y engañando, teniendo miedo de fantasías pueriles y de sueños salvajes, postrándote ante ídolos de polvo; todo eso es verdad de acuerdo a lo que ahora crees.
L93.3 L93.3 7 Hoy cuestionamos todo eso, no desde el punto de vista de lo que piensas, sino desde un punto de referencia muy distinto, desde el cual tales pensamientos inútiles no significan nada. 8 Esos pensamientos no concuerdan con la Voluntad de Dios. 9 Él no comparte contigo esas extrañas creencias. 10 Esto es suficiente para probarte que son erróneas, pero tú no lo percibes así.
L93.4 L93.4 11 ¿Acaso no ibas a dar saltos alegría si se te asegurara que todo el mal que crees haber hecho nunca ocurrió; que todos tus pecados no son nada; que sigues siendo tan puro y santo como fuiste creado; y que la luz, la alegría y la paz moran en ti? 12 La imagen que tienes de ti mismo no puede resistir la Voluntad de Dios. 13 Piensas que aceptar eso es la muerte; no obstante, es el reflejo aquí de la Vida. 14 Piensas que se te está destruyendo; sin embargo, se te está salvando.
L93.5 L93.5 15 El yo que hiciste no es el Hijo de Dios, 16 por consiguiente, ese yo no existe en absoluto. 17 Y todo lo que aparentemente hace o piensa no significa nada. 18 No es ni malo ni bueno. 19 Sencillamente, es irreal y nada más. 20 No pelea contra el Hijo de Dios. 21 No le hace daño ni ataca su paz. 22 No ha alterado la Creación ni ha convertido la eterna Impecabilidad en pecado, o el Amor en odio. 23 ¿Qué poder puede poseer ese yo que hiciste, cuando lo que quiere es contradecir la Voluntad de Dios?
L93.6 L93.6 24 Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 25 Esto tiene que repetirse una y otra vez, hasta que se acepte. 26 Eso es verdad. 27 Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 28 Nada puede afectarla, y nada puede cambiar Lo que Dios creó eterno. 29 El yo que hiciste —malo y pecador— no es nada. 30 Tu impecabilidad está garantizada por Dios, y la luz, la alegría y la paz moran en ti.
L93.7 L93.7 31 La salvación requiere que aceptes este único pensamiento: realmente eres Tal como Dios Te creó, y no lo que hiciste de ti mismo. 32 Cualquiera que sea el mal que creas haber hecho, eres Tal como Dios Te creó. 33 Cualesquiera sean los errores que cometiste, la Verdad, con respecto a ti permanece inmutable. 34 La Creación es eterna e inalterable. 35 Tu impecabilidad está garantizada por Dios. 36 Eres, y siempre serás, exactamente Tal como fuiste creado. 37 La luz, la alegría y la paz moran en ti porque Dios las puso ahí.
L93.8 L93.8 38 En nuestras prácticas más largas de hoy —que serían más provechosas si se realizan durante los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia— comenzamos afirmando la Verdad acerca de nuestra Creación:
L93.9 39 La luz, la alegría y la paz moran en mí.
40 Mi impecabilidad está garantizada por Dios.
L93.10 41 Luego, deja a un lado las insensatas imágenes que tienes de ti mismo, y pasa el resto de la práctica tratando de experimentar lo que Dios te dio, en lugar de lo que tú decretaste para ti mismo.
L93.9 L93.11 42 Pues o bien eres Lo que Dios creó o bien lo que tú hiciste de ti. 43 Un Yo es real; el otro no existe realmente. 44 Trata de experimentar la unidad de tu Yo Que es Uno. 45 Trata de apreciar Su santidad y el Amor que lo creó. 46 Trata de no ser un obstáculo para el Yo Que Dios creó como Lo que eres, ocultando Su Majestad tras los insignificantes ídolos de maldad y de pecado que hiciste para reemplazarlo. 47 Permítele venir donde Le corresponde estar. 48 Ahí estás. 49 Esto es lo que realmente eres. 50 Y la luz, la alegría y la paz moran en ti porque eso es así.
L93.10 L93.12 51 Tal vez no estés dispuesto o no seas capaz de dedicar los primeros cinco minutos de cada hora a hacer estos ejercicios. 52 No obstante, trata de hacerlos cuando puedas. 53 Al menos, acuérdate cada hora de repetir los pensamientos que siguen:
L93.13 54 La luz, la alegría y la paz moran en mí.
55 Mi impecabilidad está garantizada por Dios.
L93.14 56 Trata luego de dedicar un minuto más o menos, con los ojos cerrados, a darte cuenta de que se trata de una afirmación de la Verdad sobre ti.
L93.11 L93.15 57 Si surge alguna situación que parezca perturbarte, desvanece rápidamente la ilusión de miedo repitiendo nuevamente estos pensamientos. 58 Si llegaras a sentirte tentado de enfadarte con alguien, dile silenciosamente:
L93.16 59 La luz, la alegría y la paz moran en ti.
60 Tu impecabilidad está garantizada por Dios.
L93.17 61 Hoy puedes hacer mucho por la salvación del mundo. 62 Hoy puedes hacer mucho por desempeñar más fielmente el papel que Dios te ha asignado en la salvación. 63 Y hoy, puedes asimismo hacer mucho por convencer a tu mente de que la idea de este día es ciertamente verdad.
L94.1 L94.1 1 Hoy continuamos con la idea que nos trae la salvación total: la única afirmación que vuelve impotente a todas las formas de tentación; el único pensamiento que silencia al ego y lo deshace por completo. 2 Realmente, eres Tal como Dios Te creó. 3 Todos los sonidos de este mundo se acallan, las vistas que se tienen de él desaparecen, y todos los pensamientos que este mundo tuvo son borrados para siempre por esta idea. 4 Con ella se realiza la salvación. 5 Con ella se restaura la cordura.
L94.2 L94.2 6 La verdadera luz es fuerza, y la fuerza es impecabilidad. 7 Si sigues siendo Tal como Dios Te creó, tienes necesariamente que ser fuerte, y la luz tiene que estar en ti. 8 Aquel que se aseguró de tu impecabilidad, también tiene que ser la garantía de tu fuerza y de tu luz. 9 Eres realmente Tal como Dios Te creó. 10 Las tinieblas no pueden oscurecer la gloria del Hijo de Dios. 11 Estás en la luz, fuerte en el reflejo aquí de la Impecabilidad en la que fuiste creado, y en la que permanecerás por toda la Eternidad.
L94.3 L94.3 12 Hoy volveremos a dedicar los primeros cinco minutos de cada hora en que estés despierto, a tratar de sentir la Verdad que está en ti. 13 Comienza estos períodos de búsqueda con estas palabras:
L94.4 14 Soy Tal como Dios Me creó. 15 Soy eternamente Su Hijo.
L94.5 16 Ahora, trata de llegar al Hijo de Dios en ti. 17 Éste es el Yo que nunca pecó, ni hizo una imagen para reemplazar a la Realidad. 18 Éste es el Yo que nunca abandonó Su Morada en Dios para deambular inseguro por el mundo. 19 Éste es el Yo que no sabe de miedo, ni puede concebir lo que es la pérdida, el sufrimiento, o la muerte.
L94.4 L94.6 20 Para alcanzar esta meta nada se requiere de ti, excepto lo siguiente: que dejes a un lado todos los ídolos e imágenes de ti mismo; que vayas más allá de todos los atributos tanto buenos como malos que te hayas adjudicado a ti mismo; y que, en silenciosa expectativa, esperes la Verdad. 21 Dios Mismo ha prometido que será revelada a todos los que la pidan. 22 La estás pidiendo en este momento. 23 No puedes fracasar porque Él no puede fracasar.
L94.5 L94.7 24 Si no cumples con el requisito de practicar durante los primeros cinco minutos de cada hora, acuérdate al menos de decir cada hora:
L94.8 25 Soy Tal como Dios Me creó.
26 Soy eternamente Su Hijo.
L94.9 27 Hoy repite frecuentemente que eres Tal como Dios Te creó. 28 Y en caso de que alguna persona parezca irritarte, asegúrate de responderle con estas palabras:
L94.10 29 Eres Tal como Dios Te creó.
30 Eres eternamente Su Hijo.
L94.11 31 Hoy haz todo lo posible por realizar los ejercicios de cada hora. 32 Cada práctica constituirá un paso gigantesco hacia tu liberación, y un hito que marca la distancia que has recorrido en el proceso de aprender el sistema de pensamiento que este Curso difunde.
L95 Soy un solo Ser, unido a Mi Creador
L95.1 L95.1 1 La idea de hoy te describe exactamente Tal como Dios Te creó. 2 Eres realmente Uno en Ti Mismo, y Uno con Él. 3 Tuya es la Unidad de toda la Creación. 4 Tu perfecta Unidad hace imposible que se produzca ningún cambio en Ti. 5 Pero tú no aceptas esto, ni te das cuenta de que tiene que ser así, debido a que crees que ya te has modificado a ti mismo. L95.2 6 En efecto, te ves como una ridícula parodia de la Creación de Dios: débil, vicioso, odioso, y pecador, miserable y agobiado por el dolor.
L95.2 7 Tu versión de ti mismo es ésta: eres un yo dividido en muchas partes en conflicto unas con otras, separadas de Dios, y que son mantenidas juntas a duras penas por su errático y caprichoso hacedor, a quien tú le rezas. 8 Él no oye tus plegarias, pues es sordo; 9 no ve el reflejo de la Unicidad que hay en ti, pues es ciego; 10 no entiende que realmente eres el Hijo de Dios, pues es insensato y no comprende nada. Salmo 115 Los ídolos de las naciones son plata y oro, hecha de manos de hombres. Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, orejas tienen y no oyen; tienen narices y no huelen; manos tienen mas no palpan; tienen pies y no andan. Semejante a ellos son los que lo hacen.
L95.3 L95.3 11 Hoy trataremos de concienciar únicamente lo que puede oír y ver acertadamente y, lo que tiene perfecto sentido. 12 Una vez más, vamos a dirigir nuestros ejercicios para llegar a tu Yo Que es Uno, el Cual está unido a Su Creador. 13 Hoy con paciencia y llenos de esperanza, volvemos a intentarlo.
L95.4 L95.4 14 Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. 15 Es difícil a estas alturas, evitar que tu mente divague si emprendes prácticas largas. 16 Seguramente ya te diste cuenta de eso. 17 Has observado cuán grande es tu falta de disciplina mental, y la necesidad que tienes de entrenar tu mente. 18 Es necesario que concientices esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso.
L95.5 L95.5 19 En esta etapa, las prácticas más frecuentes aunque más cortas, te ofrecen otras ventajas. 20 Además de haber reconocido lo difícil que te resulta mantener tu atención fija por largos intervalos, también debes haber notado que —a menos de que se te recuerde frecuentemente tu propósito— tiendes a olvidarte de él por largos períodos de tiempo. 21 Te olvidas a menudo de las aplicaciones cortas de la idea del día, y aún no has formado el hábito de utilizarla como respuesta automática frente a cualquier tentación.
L95.6 L95.6 22 A estas alturas, necesitas una estructura que incluya frecuentes recordatorios de tu meta e intentos regulares para alcanzarla. 23 La regularidad en términos de tiempo no es el requisito ideal para la forma más beneficiosa de practicar la salvación. 24 No obstante, es algo ventajoso para aquellos cuya motivación no es perseverante y que siguen defendiéndose fuertemente contra el aprendizaje.
L95.7 L95.7 25 Por lo tanto, seguiremos todavía por algún tiempo con nuestras prácticas de cinco minutos cada hora, y se te exhorta a que omitas las menos posibles. 26 Utilizar los primeros cinco minutos de cada hora te resultará particularmente útil, ya que ello impone una estructura más firme. 27 No obstante, no utilices tus incumplimientos de este horario como una excusa para no regresar a él tan pronto como puedas.
L95.8 28 Puede que te sientas tentado de considerar el día como perdido porque dejaste de hacer lo que se requería de ti. 29 No obstante, esto debería reconocerse sencillamente como lo que es: una renuencia de tu parte a permitir que tus errores sean corregidos, y una falta de disposición para volver a intentarlo.
L95.8 L95.9 30 El Espíritu Santo no se retrasa en Su enseñanza debido a tus errores. 31 Lo único que lo puede retener es tu falta de voluntad por desprenderte de ellos. 32 Así pues —especialmente durante los próximos siete u ocho días— optemos por estar dispuestos a perdonarnos a nosotros mismos por nuestras faltas de diligencia y por no seguir al pie de la letra las instrucciones que se nos dan para practicar la idea del día.
L95.10 33 Esta tolerancia con la debilidad nos permitirá pasarla por alto, en lugar de otorgarle el poder de demorar nuestro aprendizaje. 34 Si le otorgamos ese poder, creeremos que es fuerza, y estaremos confundiendo fuerza con debilidad. L95.9 35 Cuando no cumples con los requisitos de este Curso, sólo estás cometiendo un error. 36 Esto requiere que se corrija, y nada más.
L95.11 37 Permitir que el error siga repitiéndose es cometer errores adicionales que, al basarse sobre el primero, lo refuerzan. 38 Es este el proceso que debes dejar a un lado, pues no es más que otra manera de defender las ilusiones contra la Verdad. L95.10 39 Deja atrás todos estos errores reconociéndolos sencillamente como lo que son: 40 intentos de no concienciar el hecho de que eres realmente un Yo Que es Uno, unido a Tu Creador, Uno con cada aspecto de la Creación, e ilimitado en poder y paz.
L95.12 41 Esta es la Verdad, y nada más lo es. 42 Hoy volveremos a afirmar esta Verdad, y trataremos de llegar a aquel lugar en ti donde no existe la menor duda de que sólo eso es Verdad. L95.11 43 Comienza las prácticas de hoy con la garantía que sigue y ofrécesela a tu mente con toda la certeza que puedas darle:
L95.13 44 Soy un solo Ser, unido a Mi Creador, uno con todos los aspectos de la Creación, e ilimitado en poder y paz.
L95.14 45 Luego cierra los ojos y repítela otra vez interiormente, lentamente y a conciencia, tratando de dejar que el significado de las palabras penetre en tu mente y reemplace todas tus falsas ideas:
L95.15 46 Soy un solo Ser.
L95.16 47 Repite esto varias veces y luego trata de sentir el significado que las palabras transmiten. L95.12 48 Eres realmente un Yo Que es Uno, unido y a salvo en la luz, la alegría y la paz. 49 Eres el Hijo de Dios, un Yo Que es Uno, con un único Creador, y una única meta: la de llevar la conciencia de esta Unicidad a todas las mentes, de manera que la verdadera Creación pueda extender la Totalidad y Unidad de Dios.
L95.17 50 Porque realmente eres el Yo Que es Uno, estás completo, curado y en la completitud, con el poder de levantar el velo de tinieblas que cubre el mundo, y permitir que la luz que está en ti resplandezca para enseñar a este mundo la Verdad sobre ti. L95.13 51 Eres realmente un Yo Que es Uno, en perfecta armonía con todo lo que es y con todo lo que será. 52 Eres realmente un Yo Que es Uno, el santo Hijo de Dios, unido a tus hermanos en ese Yo, y unido a Tu Padre en Su Voluntad.
L95.18 53 Siente en ti a este Yo Que es Uno, y permite que su resplandor disipe todas tus ilusiones y dudas. 54 Éste es tu Yo, el Hijo de Dios Mismo, libre de pecado como Su Creador, Cuya Fuerza mora en Ti y Cuyo Amor es eternamente Tuyo. 55 Eres un Yo Que es Uno, y se te ha dado poder sentir este Yo en tu fuero interno, y expulsar todas tus ilusiones fuera de la única Mente que es este Yo, la santa Verdad en ti.
L95.14 L95.19 56 Hoy no olvides. 57 Necesitamos tu ayuda, la pequeña parte que te corresponde desempeñar para llevar la felicidad a todo el mundo. 58 Y el Cielo te mira confiado en que hoy lo intentarás. 59 Por consiguiente, comparte Su certeza, pues realmente es Tuya. 60 Mantente alerta. 61 Hoy no olvides.
L95.20 62 Recuerda tu meta a lo largo del día. 63 Repite la idea de hoy tan a menudo como puedas, y comprende que cada vez que lo haces alguien oye la voz de la esperanza, el palpitar de la Verdad en su mente, y el ligero batir de las alas de la paz. L95.15 64 Reconocer que eres un único Yo, unido a Tu Padre, constituye un llamamiento al mundo entero para que sea uno contigo. 65 A todo aquel con quien hoy te encuentres, asegúrate de entregarle la promesa contenida en la idea de éste día diciéndole:
L95.21 66 Tú y yo somos un solo Ser, unidos a nuestro Creador en este Yo.
67 Te honro por Lo que soy, y por Lo que Él es, Que nos ama a ambos cual Uno.
L96 La salvación proviene de mi Yo, Que es Uno
L96.1 L96.1 1 Aunque realmente eres un Yo Que es Uno, te percibes a ti mismo como si fueses dos yoes: uno bueno y otro malo, uno lleno de Amor y otro lleno de odio, uno que es mente y otro que es cuerpo. 2 Esta sensación de estar dividido en dos yoes opuestos da lugar a un invariable y agudo conflicto, y conduce a desesperados intentos de reconciliar los aspectos contradictorios de esa autopercepción. 3 Has buscado muchas soluciones, pero ninguna de ellas te ha funcionado. 4 Los yoes opuestos que percibes en ti nunca serán compatibles, 5 pues realmente sólo existe uno.
L96.2 L96.2 6 Si quieres salvarte, tienes que aceptar el hecho de que —sin importar cómo lo intentes, los medios que utilices y dónde percibas el problema— la Verdad y la ilusión no pueden reconciliarse. 7 Hasta que no lo aceptes, irás en pos de un sinnúmero de metas que no puedes alcanzar: desperdiciarás el tiempo, tus esfuerzos serán en vano, fluctuarás entre la esperanza y la duda, y cada intento será tan inútil como el anterior y fallará, como sin duda hará el siguiente.
L96.3 L96.3 8 Los problemas que no tienen significado no se pueden resolver dentro del marco en el cual se plantean. 9 Dos yoes en conflicto, uno contra el otro, constituye una situación que no tiene solución, así como tampoco hay un punto sobre el cual el bien y el mal puedan ponerse de acuerdo. 10 El yo que hiciste nunca podrá ser tu Yo, ni tampoco puede tu Yo ser escindido en dos y seguir siendo Lo que es y Lo que ha de ser eternamente.
L96.4 11 Una mente y un cuerpo no pueden coexistir. 12 No trates de reconciliarlos, pues cada uno niega que el otro sea real. 13 Si eres lo físico, tu mente desaparece del concepto que tienes de tu yo, pues no tiene un lugar en el que realmente pueda formar parte de ti. 14 Si realmente eres Espíritu, entonces el cuerpo no tendrá ningún significado para Tu Realidad.
L96.4 L96.5 15 El Espíritu utiliza la mente como medio para encontrar aquí su propia Expresión, 16 y la mente que sirve al Espíritu está en paz y colmada de alegría. 17 Su poder le viene del Espíritu y por eso desempeña gustosamente su función aquí. 18 No obstante, la mente puede también verse a sí misma divorciada del Espíritu, y percibirse a sí misma dentro de un cuerpo al que confunde consigo misma. 19 Entonces, sin su función, la mente no tiene paz y la felicidad es extraña a su pensar.
L96.5 L96.6 20 Pero, además, si la mente está separada del Espíritu, no puede pensar realmente. 21 Ha negado la Fuente de su fuerza y se considera desvalida, limitada y débil. 22 Disociada ahora de su función, la mente cree estar sola y separada, atacada por ejércitos que se organizan en su contra, y oculta en el frágil apoyo del cuerpo. 23 Ahora tiene que reconciliar lo que es diferente con lo que es lo mismo, pues piensa que para eso existe.
L96.6 L96.7 24 No pierdas más tiempo en esto. 25 ¿Quién puede resolver los insensatos conflictos que presenta un sueño? 26 ¿Qué podría significar verdaderamente su resolución? 27 ¿A qué propósito serviría? 28 ¿Para qué? 29 La salvación no puede hacer que las ilusiones sean reales, ni tampoco resolver un problema que realmente no existe. 30 Tal vez guardas la esperanza de que sí pueda. 31 Pero, ¿acaso querrías que el plan de Dios para la liberación de Su querido Hijo le causara dolor y no lograra liberarlo?
L96.7 L96.8 32 Tu Yo conserva Sus Pensamientos, y Éstos permanecen dentro de tu mente y en la Mente de Dios. 33 El Espíritu Santo conserva la salvación en tu mente, y le ofrece el camino hacia la paz. 34 La salvación es un pensamiento que realmente compartes con Dios, porque la Voz que habla por Él lo aceptó por ti y respondió en tu nombre que se había realizado. 35 De esta manera, la salvación se encuentra entre los Pensamientos que Tu Yo conserva cuidadosamente para ti y aprecia por ti.
L96.8 L96.9 36 Hoy intentaremos ubicar este pensamiento, cuya presencia en tu mente está garantizada por El que te habla desde Tu Yo, Que es Uno. 37 Nuestras prácticas de cinco minutos cada hora estarán dedicadas a buscarlo en tu mente. 38 La salvación proviene de este Yo Que es Uno por medio de Aquel Que es el puente entre tu mente y Tu Yo.
L96.10 39 Espera pacientemente y deja que Él te hable acerca de tu Yo, y de lo que tu mente puede hacer una vez que haya sido restituida a tu Yo y se encuentre libre para servir Su Voluntad.
L96.9 L96.11 40 Comienza diciendo lo siguiente:
L96.12 41 La salvación proviene de mi Yo Que es Uno.
42 Sus Pensamientos están a mi disposición.
L96.13 43 Luego, busca Sus pensamientos y reclámalos como tuyos.
L96.14 44 Estos son tus propios y verdaderos pensamientos que has negado, mientras dejabas que tu mente vagara por un mundo de sueños, en busca de ilusiones para substituirlos. 45 He aquí tus pensamientos, los únicos que realmente tienes. 46 La salvación se encuentra entre ellos; encuéntrala ahí.
L96.10 L96.15 47 Si tienes éxito, los pensamientos que se te ocurran te dirán que te has salvado y que tu mente ha encontrado la función que trató de perder. 48 Tu Yo le dará la bienvenida y la colmará de paz. 49 Restaurada su fuerza, tu mente podrá fluir de nuevo desde el Espíritu al Espíritu en todas las cosas creadas por el Espíritu a semejanza de Sí Mismo. 50 Tu mente bendecirá todas las cosas. 51 Una vez que la confusión haya cesado, quedarás restaurado, pues habrás hallado tu Yo.
L96.11 L96.16 52 Tu Yo sabe que hoy no puedes fracasar. 53 Tal vez tu mente siga dudándolo por un tiempo, 54 pero no te dejes desanimar por eso. 55 La alegría que tu Yo experimenta, Él la va a guardar, y será tuya en plena conciencia. 56 Cada vez que dedicas cinco minutos de cada hora a buscar a Aquel que une tu mente a tu Yo, Le estás ofreciendo un tesoro adicional para que lo salvaguarde para ti.
L96.12 L96.17 57 Cada vez que dices hoy a tu agitada mente que tu salvación proviene de tu Yo Que es Uno, estás añadiendo un tesoro más a tu creciente almacén. 58 Y todo lo que contiene se le da a todo el que lo pida y acepte el presente. 59 ¡Piensa, pues, en este día, cuánto se te está dando para dar, de manera que se te pueda dar a ti!
L97.1 L97.1 1 La idea de hoy te identifica con tu Yo, Que es Uno. 2 No acepta una identidad dividida, ni trata de entretejer en una sola unidad factores opuestos entre sí. 3 Sencillamente, declara la Verdad. 4 Hoy practica esta Verdad tan a menudo como puedas, pues transportará tu mente desde el conflicto a los tranquilos campos de la paz. 5 Al hacerlo, ni el más leve escalofrío de miedo podrá manifestarse, pues tu mente habrá sido absuelta de la locura al haber abandonado las ilusiones de una identidad escindida.
L97.2 L97.2 6 Volvemos a declarar la Verdad acerca de tu Yo, el santo Hijo de Dios Que mora en ti, cuya mente ha sido restituida a la cordura. 7 Eres realmente el Espíritu, dotado amorosamente con todo el Amor, la Paz y la Alegría de tu Padre. 8 Eres realmente el Espíritu Que Lo completa y Que comparte Su Función de Creador. 9 Tu Padre está siempre Contigo, tal como Tú estás con Él.
L97.3 L97.3 10 Hoy trataremos de acercar todavía más la Realidad a tu mente. 11 Cada vez que practiques, la conciencia que tienes de Ella se acercará al menos un poco más, ahorrando a veces mil años o más. 12 Los minutos que dediques a esta práctica se multiplicarán una y otra vez, pues el milagro hace uso del tiempo, aunque no esté regido por él. 13 La salvación es un milagro, el primero y el último; el primero que es el último, pues es uno.
L97.4 L97.4 14 Tú eres el Espíritu en cuya mente mora el milagro en el que se detiene el tiempo; el milagro en el que un minuto que le dediques a practicar estas ideas se convierte en un lapso de tiempo infinito y que no tiene límite. 15 Así que da estos minutos de buena gana, y cuenta con Aquel que prometió infundirlos de intemporalidad. 16 Él respaldará con toda Su fuerza cada pequeño esfuerzo que hagas.
L97.5 17 Dale los minutos que necesita hoy, para ayudarte a comprender con Él que eres el Espíritu Que mora en Él; el Que hace un llamamiento a todas las cosas vivientes a través de Su Voz; el Que ofrece Su visión a todo aquel que se la pide; el que reemplaza el error con la sencilla Verdad.
L97.5 L97.6 18 El Espíritu Santo se alegrará de tomar cinco minutos de cada hora de tu tiempo, para llevarlos alrededor de este afligido mundo, donde dolor y miseria parecen gobernar. 19 Él no pasará por alto ni una sola mente receptiva dispuesta a aceptar los presentes curativos que traen esos minutos, y los depositará en todos los sitios donde Él sabe que serán bienvenidos. 20 Y éstos aumentarán su poder curativo cada vez que alguien los acepte como sus propios pensamientos y los use para curar.
L97.6 L97.7 21 De esta manera, cada presente que Le entregues se multiplicará miles y miles de veces más. 22 Y cuando ese presente te sea devuelto, sobrepasará en poderío el pequeño presente que habías entregado, tal como el resplandor del sol es infinitamente más potente que el pequeño destello que emite la luciérnaga en un fugaz instante, para luego apagarse. 23 El constante resplandor de esta luz permanecerá y te guiará fuera de la oscuridad, y nunca serás capaz de volver a olvidar el camino.
L97.6 L97.8 24 Comienza estos alegres ejercicios con las palabras que el Espíritu Santo te dice a continuación, dejando que su eco reverbere por todo el mundo por medio de Él:
L97.9 25 Espíritu soy, un santo Hijo de Dios; libre de toda limitación, a salvo, curado y completo; libre para perdonar y libre para salvar al mundo.
L97.10 26 Expresado por medio de ti, el Espíritu Santo aceptará este presente que recibiste de Él, aumentando su poder para luego devolvértelo.
L97.8 L97.11 27 Ofrécele gustosamente cada práctica de hoy. 28 Y Él te hablará, recordándote que eres Espíritu, realmente Uno con Él y con Dios, con Tus Hermanos y tu Yo. 29 Escucha Su certeza cada vez que pronuncies las palabras que hoy te ofrece, y permítele que diga a tu mente que son verdad.
L97.12 30 Utilízalas contra cualquier tentación, y también para evitar las lamentables consecuencias que la tentación trae consigo, si sucumbes a la creencia de que eres otra cosa. 31 Hoy el Espíritu Santo te aporta la paz. 32 Recibe Sus palabras y ofréceselas a Él.
L98 Aceptaré la parte que me corresponde en el plan de Dios para la salvación
L98.1 L98.1 1 Hoy es un día de especial dedicación. 2 Hoy adoptamos una postura firme, pero a favor de un solo lado. 3 Nos ponemos de parte de la Verdad y soltamos las ilusiones. 4 No vacilaremos entre uno y otro lado, sino que adoptaremos una firme postura a favor del Que es Uno. 5 Hoy nos dedicamos a la Verdad, y a la salvación tal como Dios planeó que fuese. 6 No argumentaremos que es otra cosa, 7 ni la buscaremos donde no está. 8 La aceptamos con alegría tal como es, y nos encargamos de la parte que nos fue asignada por Dios.
L98.2 L98.2 9 ¡Qué alegría de estar seguros! 10 Hoy dejamos de lado todas nuestras dudas y adoptamos nuestra posición seguros de nuestro propósito, agradecidos de que desaparezca la duda y llegue la certeza. 11 Tenemos un importantísimo propósito que lograr y se nos ha provisto de todo lo que necesitamos para alcanzar la meta. 12 Ni una sola equivocación se interpone en nuestro camino, 13 pues hemos sido absueltos de los errores. 14 Todos nuestros pecados han sido lavados al darnos cuenta de que solo eran errores.
L98.3 L98.3 15 Los que están libres de culpa no tienen miedo, pues están a salvo y reconocen su seguridad. 16 No recurren a la magia, ni inventan escapatorias de amenazas imaginarias desprovistas de realidad. 17 Descansan en la tranquila certeza de que harán lo que se les dé para hacer. 18 No ponen en duda su propia capacidad, porque saben que su función se cumplirá perfectamente en el tiempo y lugar perfectos. 19 Ellos adoptaron la posición firme que adoptamos hoy, para poder así compartir su certeza y, al aceptarla en nosotros, aumentarla.
L98.4 L98.4 20 Todos ellos nos acompañarán: todos los que adoptaron la firme posición que adoptamos hoy, nos ofrecerán con alegría todo lo que aprendieron y cada progreso que lograron. 21 Los que todavía no están seguros también se unirán a nosotros, y al tomar como suya nuestra certeza, la reforzarán todavía más. 22 Y los que aún no han nacido, oirán el llamamiento que escuchamos, y Lo contestarán cuando hayan venido para volver a decidir. 23 Hoy no decidimos sólo para nosotros.
L98.5 L98.5 24 ¿Acaso no vale la pena dedicar cinco minutos de cada hora de tu tiempo a aceptar la Felicidad que Dios Te ha dado? 25 ¿Acaso no vale la pena dedicar cinco minutos de cada hora a reconocer cuál es tu función especial aquí? 26 ¿Qué son cinco minutos si, a cambio de ellos, puedes recibir algo tan grande que es inconmensurable? 27 Piensa en los miles de tratos en los que, como mínimo, saliste perdiendo.
L98.6 L98.6 28 He aquí un ofrecimiento que garantiza tu total liberación de cualquier clase de dolor, y una alegría que no es de este mundo. 29 Puedes intercambiar una pequeña parte de tu tiempo por paz interior y certeza de propósito, con la promesa de que triunfarás totalmente. 30 Y puesto que el tiempo no tiene significado, se te está dando todo a cambio de nada. 31 He aquí una oferta con la que no puedes perder. 32 Y lo que vas a ganar, ciertamente es ilimitado.
L98.7 L98.7 33 Ofrece hoy al Espíritu Santo tu modesto presente de cinco minutos cada hora. 34 Él impartirá a las palabras que utilices al practicar con la idea de hoy la profunda convicción y firmeza de las que careces. 35 Sus palabras se unirán a las tuyas y harán de cada repetición de la idea de hoy una absoluta dedicación, hecha con fe tan perfecta y segura como la que Él tiene en ti.
L98.8 36 La confianza que te tiene impartirá luz a todas las palabras que pronuncies, e irás más allá de su sonido a lo que verdaderamente significan. 37 Practica hoy con Él, a medida que dices:
L98.9 38 Aceptaré la parte que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.
L98.8 L98.10 39 Cada cinco minutos que pases con Él, Él aceptará tus palabras y te las devolverá radiantes de una fe y confianza tan grandes e inquebrantables, que iluminarán el mundo con esperanza y alegría. 40 No dejes pasar ni una sola oportunidad de ser el alegre receptor de Sus presentes, para que a tu vez puedas dárselos hoy al mundo.
L98.9 L98.11 41 Ofrécele las palabras y Él hará el resto. 42 Él te ayudará a entender tu función especial. 43 Él allanará el camino que te conduce a la felicidad, y la paz y la confianza serán Sus presentes, Su Respuesta a tus palabras. 44 Él responderá con toda Su fe, alegría y certeza que lo que dices es Verdad. 45 Y entonces gozarás de la misma convicción de que goza Él que conoce tu función en la tierra así como en el Cielo. 46 Estará contigo durante cada práctica que compartas con Él, e intercambiará cada instante del tiempo que Le ofrezcas por intemporalidad y paz.
L98.10 L98.12 47 Pasa la hora preparándote felizmente para los próximos cinco minutos que vas a volver a pasar con Él. 48 Repite la idea de hoy mientras esperas que vuelva a llegar ese feliz momento. 49 Repítela a menudo y no te olvides de que, cada vez que lo haces, has permitido que tu mente fuese preparada para el feliz momento que se acerca.
L98.11 L98.13 50 Y cuando la hora haya transcurrido y Él esté ahí una vez más para pasar otro rato contigo, siéntete agradecido y deja a un lado toda tarea mundana, pensamiento insignificante o idea restrictiva, y vuelve a pasar un rato feliz en Su compañía. 51 Dile una vez más que aceptas la parte que Él quiere que asumas y que te ayudará a desempeñar, y hará que estés seguro de que quieres tomar esa decisión, decisión que tomó contigo y tú con Él.
L99 Salvar es mi única función aquí
L99.1 L99.1 1 Salvar y perdonar son la misma cosa. 2 Ambas cosas implican que algo anda mal, algo de lo cual es necesario que se nos salve y se nos perdone; algo impropio que necesita corrección; algo aparte o diferente de la Voluntad de Dios. 3 Por consiguiente, ambos términos implican algo totalmente imposible pero que, sin embargo, ha ocurrido, dando lugar a un estado de aparente conflicto entre Lo Que es y lo que nunca podría ser realmente.
L99.2 L99.2 4 La Verdad y las ilusiones están ahora a la par, pues ambas han ocurrido. 5 Lo imposible se convierte en lo que necesitas que se te perdone y de lo que necesitas salvarte. 6 El proceso de la salvación se convierte ahora en la zona fronteriza entre la Verdad y las ilusiones. 7 Esta zona fronteriza refleja la Verdad, porque es el medio por el que puedes escapar de las ilusiones. 8 No obstante, no es la Verdad, porque deshace lo que nunca fue hecho.
L99.3 L99.3 9 ¿Cómo podría haber el menor punto de encuentro en el que la tierra y el Cielo se pudiesen reconciliar dentro de una mente en la que ambos existen? 10 La mente que ve ilusiones piensa que éstas son reales. 11 Existen por cuanto son pensamientos. 12 Y, sin embargo, no son reales, porque la mente que piensa estos pensamientos está separada de Dios.
L99.4 L99.4 13 ¿Qué podría unir a la mente separada y sus pensamientos con la Mente y el Pensar Que por siempre son Uno? 14 ¿Qué plan podría resguardar la Verdad de ser violada y, no obstante, reconocer la necesidad que plantean las ilusiones y proponer medios con los cuales eliminarlas sin atacar y sin sufrir ningún dolor? 15 ¿Qué otra cosa sino un Pensamiento de Dios podría ser este plan mediante el cual se pasa por alto lo que nunca ocurrió y se olvidan los pecados que nunca fueron reales?
L99.5 L99.5 16 El Espíritu Santo guarda este plan de Dios en la Mente de Dios y en la tuya, exactamente como se recibió de Él. 17 Este plan nada tiene que ver con el tiempo, toda vez que su Fuente es eterna; 18 no obstante, opera dentro del tiempo porque crees que el tiempo es real. 19 Impasible, el Espíritu Santo observa lo que tú ves: el pecado, el dolor y la muerte, así como la aflicción, la separación y la pérdida. 20 No obstante, Él sabe que hay una cosa que tiene que seguir siendo verdadera y es ésta: Dios sigue siendo Amor, y lo que ves no es Su Voluntad.
L99.6 L99.6 21 Éste es el Pensar que lleva las ilusiones a la Verdad y las ve como apariencias tras las cuales se encuentran Lo inmutable y Lo seguro. 22 Éste es el Pensar que salva y perdona, pues no pone su fe en lo que no fue creado por la única Fuente que Él conoce. 23 Éste es el Pensar cuya función es salvar, asignándotela a ti como tu propia función.
L99.7 24 Salvar es tu función, junto con Aquel a Quien se Le confió el plan. 25 Ahora se te confía este plan, para que lo ejecutes conjuntamente con Él. 26 Él tiene una única respuesta para todas las apariencias —no importa la forma, tamaño, volumen o atributos que parezcan tener— y es ésta:
L99.8 27 Salvar es mi única función aquí.
28 Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.
L99.7 L99.9 29 Tú que aún has de extender milagros, asegúrate de practicar bien la idea de hoy. 30 Trata de percibir la fuerza de lo que dices, pues en esas palabras radica tu libertad. 31 Tu Padre Te quiere. 32 El mundo entero del dolor no es Su Voluntad. 33 Perdónate a ti mismo por pensar que eso era lo que Él quería para ti. 34 Y así, permite que el Pensar con el Que reemplazó todos tus errores se adentre en los oscuros lugares de tu mente que pensó pensamientos que nunca fueron Su Voluntad.
L99.8 L99.10 35 Esa parte pertenece a Dios, al igual que el resto de tu mente. 36 Ella realmente no piensa pensamientos solitarios, ni los hace reales ocultándoselos a Él. 37 Deja pasar la luz y no habrá obstáculo que te impida ver Lo que Él quiere para ti. 38 Pon al descubierto tus secretos ante Su afable luz, y observa con cuánto resplandor esta luz brilla todavía en ti esta luz.
L99.9 L99.11 39 Hoy practica Su Pensar y permite que Su luz busque e ilumine todos los oscuros rincones de tu mente y, al iluminarlos, los una al resto. 40 Es Voluntad de Dios que tu mente sea Una con La Suya. 41 Es Voluntad de Dios tener un solo Hijo. 42 Es Voluntad de Dios que Su único Hijo seas Tú.
L99.12 43 Reflexiona sobre estas cosas durante las prácticas de hoy y da comienzo a la lección que vamos a aprender hoy con estas instrucciones, relativas a la Verdad:
L99.13 44 Salvar es mi única función aquí.
45 Salvar y perdonar son la misma cosa.
L99.14 46 Luego, vuélvete hacia El Que comparte contigo tu función aquí y permite que te enseñe lo que necesitas aprender, para poder dejar de lado todo miedo y saber que tu Yo es Amor, un Amor Que no tiene opuesto en Ti.
L99.10 L99.15 47 Perdona todos los pensamientos que quieren oponerse a la Verdad de Tu Compleción, Unidad y Paz. 48 No puedes perder los dones que Tu Padre Te dio. 49 No quieres ser otro yo cualquiera. 50 No tienes ninguna función que no provenga de Dios. 51 Perdónate a ti mismo por la función que crees que fue hechura tuya. 52 Perdonar y salvar son la misma cosa. 53 Perdona lo que has hecho y te habrás salvado.
L99.11 L99.16 54 Hay un mensaje especial para hoy que tiene el poder de eliminar de tu mente para siempre todas las formas de duda o temor. 55 Si te asalta la tentación de creer que esas formas son reales, recuerda que las apariencias no pueden resistirse a la Verdad que encierran estas poderosas palabras:
L99.17 56 Salvar es mi única función aquí.
57 Dios sigue siendo Amor, y esto no es Su Voluntad.
L99.12 L99.18 58 Tu única función te dice que eres Uno. 59 Acuérdate de esto durante los ratos que transcurren entre los períodos en que das cinco minutos para compartirlos con Aquel que comparte el plan de Dios contigo. 60 Acuérdate de lo siguiente:
L99.19 61 Salvar es mi única función aquí.
L99.20 62 De esta manera, colocas el perdón en tu mente y permites que todo temor sea tranquilamente descartado, para que el Amor pueda encontrar en ti el lugar que Le corresponde y mostrarte que tú eres realmente el Hijo de Dios.
L100 Mi parte es esencial en la ejecución del plan de Dios para la salvación
L100.1 L100.1 1 Del mismo modo que el Hijo de Dios completa a Su Padre, así también tú completas el Plan de Tu Padre mediante tu parte en él. 2 La salvación tiene que revertir la alienada creencia de que cada uno piensa por separado y que los cuerpos están separados, cuerpos que viven vidas separadas, cada uno andando por su cuenta. 3 Una función que mentes separadas comparten las va a unir en un único propósito, pues cada una de ellas es igualmente esencial para todas las demás.
L100.2 L100.2 4 Dios quiere que seas perfectamente feliz. 5 ¿Por qué habrías de querer ir en contra de Su Voluntad? 6 La parte que Él ha reservado para ti en el desarrollo de Su plan te ha sido dada para que puedas ser restituido a lo que Él quiere. 7 Esta parte es tan esencial para Su plan como para tu felicidad. 8 Tu alegría tiene que ser total para que aquellos a los que Él te envía, puedan entender Su plan. 9 Ellos verán su función en tu radiante semblante y oirán a Dios llamándoles en tu risa feliz.
L100.3 L100.3 10 Ciertamente, eres esencial en el plan de Dios. 11 Sin tu alegría, la Suya está incompleta. 12 Sin tu sonrisa, el mundo no se puede salvar. 13 Mientras estés triste, la luz —que el Propio Dios designó como el medio para salvar al mundo— se atenúa y pierde luminosidad, y nadie ríe porque toda risa no es más que el eco de la tuya.
L100.4 L100.4 14 Ciertamente, eres esencial en el plan de Dios. 15 Del mismo modo que tu luz aumenta la luminosidad de todas las luces que brillan en el Cielo, así también tu alegría en la tierra exhorta a todas las mentes a abandonar sus pesares y a ocupar su puesto junto a ti en el plan de Dios. 16 Los mensajeros de Dios están alegres, y su alegría cura todo pesar y desesperación. 17 Ellos son la prueba de que Dios quiere una felicidad perfecta para todos los que aceptan como propios los dones de Su Padre.
L100.5 L100.5 18 Hoy no nos permitiremos caer en la tristeza. 19 Pues de permitirlo, no estaríamos asumiendo la parte que es tan esencial para el plan de Dios y también para nuestra visión. 20 La tristeza es señal de que prefieres desempeñar otro papel en lugar del que Dios te encomendó. 21 Y así, no muestras al mundo cuán grande es la felicidad que Él quiere para ti 22 y, por consiguiente, no reconoces que ya la tienes.
L100.6 L100.6 23 Hoy trataremos de comprender que la alegría es nuestra función aquí. 24 Si estás triste, no sólo no estarás cumpliendo tu función, sino que estarás privándote a ti mismo, y también al mundo, de ser alegres. 25 Dios te pide que seas feliz para que el mundo pueda ver cuánto Él ama a Su Hijo, y que Su Voluntad es que ningún pesar menoscabe su alegría, ni que ningún miedo lo acose y perturbe su paz.
L100.7 26 Hoy eres el mensajero de Dios: 27 vas a llevar Su felicidad a todo aquel que miras, y Su paz a todo aquel que al mirarte vea Su mensaje en tu feliz semblante. L100.7 28 Hoy durante las prácticas de cinco minutos, nos prepararemos para esto, al ir sintiendo que la felicidad brota en nosotros según la Voluntad de Nuestro Padre y la nuestra.
L100.8 29 Comienza los ejercicios pensando en lo que contiene la idea de hoy. 30 Luego comprende que tu función es ser feliz. 31 Esto es lo único que se te pide a ti o a cualquiera que desee ocupar el lugar que le corresponde entre los mensajeros de Dios. 32 Piensa en lo que esto significa. 33 Estabas ciertamente equivocado al creer que se te estaba exigiendo algún sacrificio. 34 De acuerdo con el plan de Dios, sólo puedes recibir, nunca perder, sacrificarte o morir.
L100.8 L100.9 35 Tratemos ahora de encontrar esa alegría que nos demuestra, así como a todo el mundo, lo que la Voluntad de Dios dispone para nosotros. 36 Tu función es encontrarla aquí y encontrarla ahora. 37 Para eso viniste. 38 ¡Que hoy sea el día en que lo logres! 39 Mira en lo profundo de tu fuero interno, sin dejarte desanimar por los pensamientos insignificantes y metas dementes que vas pasando de largo a medida que asciendes para encontrar al Cristo en ti.
L100.9 L100.10 40 Allí estará. 41 Y puedes llegar hasta Él, ahora. 42 ¿Qué otra cosa preferirías mirar en lugar del Que aguarda que tú Lo mires? 43 ¿Qué pensamiento insignificante podría detenerte? 44 ¿Qué meta demente podría impedirte triunfar cuando el Que te llama es Dios Mismo? L100.10 45 Allí estará. 46 Eres esencial en Su plan. 47 Hoy eres Su mensajero. 48 Y tienes que encontrar lo que Él quiere que des.
L100.11 49 No olvides la idea de hoy entre tus prácticas de cada hora. 50 Hoy es tu Yo Quien te llama. 51 Y es a Él a Quien respondes cada vez que te dices a ti mismo que eres esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo.
L101 La Voluntad de Dios para Mí es la perfecta Felicidad
L101.1 L101.1 1 Hoy continuaremos con el tema de la felicidad. 2 Esta idea es esencial para poder comprender lo que la salvación implica. 3 Todavía crees que la salvación requiere que sufras penitencia por tus “pecados”. 4 Pero no es así. 5 No obstante, no podrás evitar pensar que lo es, mientras sigas creyendo que el pecado es real y que el Hijo de Dios puede pecar. 6 Si el pecado es real, entonces el castigo es justo e ineludible. 7 Por lo tanto, no se puede adquirir la salvación sino sufriendo.
L101.2 L101.2 8 Si el pecado es real, entonces la felicidad tiene que ser una ilusión, pues ambas cosas no pueden ser verdad. 9 Los que pecan sólo merecen muerte y dolor, y eso es lo que piden. 10 Pues saben que eso es lo que les espera, que los buscará, y que en algún momento y lugar los encontrará para que salden la deuda que tienen con Dios. 11 Llenos de miedo, querrían escapar de ÉL. 12 Pero Él los seguirá persiguiendo y no podrán escapar.
L101.3 L101.3 13 Si el pecado es real, la salvación tiene que ser dolorosa. 14 El dolor es el costo del pecado, y nunca se podrá escapar del sufrimiento si el pecado es real. 15 A la salvación hay que tenerle miedo, pues mata a las víctimas, aunque lentamente, despojándolas de todo antes de otorgarles el deseado favor de la muerte; víctimas que estarán casi en los huesos antes de que la salvación haya sido apaciguada. 16 Su ira es insaciable e inclemente, aunque totalmente justa.
L101.4 L101.4 17 ¿Quién buscaría un castigo tan brutal? 18 ¿Quién no huiría de la salvación, intentando por todos los medios ahogar la Voz que se la ofrece? 19 ¿Por qué habría de escuchar y aceptar Su ofrecimiento? 20 Si el pecado es real, lo que le ofrece es la muerte, que le inflige cruelmente para que esté a la par de los perversos deseos en los que nace el pecado. 21 Si el pecado es real, la salvación se ha vuelto tu enemigo acérrimo, la maldición de Dios contra ti, que crucificaste a Su Hijo.[I]
L101.5 L101.5 22 Hoy necesitas las prácticas. 23 Los ejercicios te enseñan que el pecado no es real y que todo lo que crees que inevitablemente ha de ocurrir, como consecuencia del pecado, no sucederá nunca pues carece de causa. 24 Acepta la Expiación con una mente receptiva que no se apegue a la creencia de que convertiste al Hijo de Dios en un demonio.
L101.6 25 No hay pecado. 26 Practicaremos hoy este pensamiento tan a menudo como nos sea posible, pues es la base de la idea de hoy. L101.6 27 Lo que Dios quiere para Ti es la perfecta Felicidad, toda vez que el pecado no existe y el sufrimiento carece de causa. 28 La alegría es justa, y el dolor no es sino la señal de que te equivocaste con respecto a ti mismo.
L101.7 29 No Le tengas miedo a la Voluntad de Dios. 30 Por el contrario, ampárate en Ella con la absoluta confianza de que te liberará de todas las consecuencias que el pecado trajo a tu febril imaginación. 31 Di:
L101.8 32 Lo que Dios quiere para Mí es la perfecta Felicidad.
33 No hay pecado, ni tiene consecuencias.
L101.9 34 Así es como debes dar comienzo a tus prácticas, para luego intentar otra vez encontrar la alegría que estos pensamientos aportarán a tu mente. L101.7 35 Da gustosamente estos cinco minutos para eliminar la pesada carga que te has echado encima por creer en la demencia de que el pecado es real.
L101.10 36 Hoy escápate de la locura. 37 Ya estás caminando por el camino que conduce a la libertad, y ahora la idea de hoy te da alas para acelerar tu progreso y te trae la esperanza para que vayas aún más deprisa hacia la meta de la paz que te aguarda. 38 El pecado no existe. 39 Recuerda esto hoy, y di tan a menudo como puedas:
L101.11 40 Lo que Dios quiere para Mí es la perfecta Felicidad.
41 Ésa es la Verdad, pues no hay pecado.
L102 Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz
L102.1 L102.1 1 Tú no quieres sufrir. 2 Tal vez creas que el sufrimiento te puede aportar algo, y puede que en cierta medida todavía creas que te aporta algo que deseas.[II] 3 No obstante, ahora, esta creencia se ha estremecido sin ninguna duda, al menos lo suficiente como para permitirte cuestionarla y empezar a sospechar que realmente no tiene sentido. 4 Aún no ha desaparecido, pero ya no tiene las raíces que en un tiempo la sujetaban con firmeza a los oscuros y ocultos lugares secretos de tu mente.
L102.2 L102.2 5 Hoy trataremos de aflojar aún más su debilitado agarre, y de darnos cuenta de que el dolor carece de propósito, pues no tiene causa ni poder alguno con que lograr nada. 6 No puede realmente comprar nada en absoluto. 7 No ofrece nada y no existe. 8 Y todo lo que crees que te ofrece es inexistente, como él. 9 Has sido esclavo de la nada. 10 Sé libre hoy de unirte a la feliz Voluntad de Dios.
L102.3 L102.3 11 Durante varios días, continuaremos dedicando nuestras sesiones a practicar ejercicios diseñados para ayudarte a alcanzar la felicidad que la Voluntad de Dios ha colocado en ti. 12 Aquí está tu casa, aquí estás seguro. 13 Aquí está tu paz, y aquí no hay miedo. 14 Aquí está la salvación. 15 Aquí, finalmente, vas a descansar.
L102.4 L102.4 16 Da comienzo a tus prácticas de hoy declarando que aceptas lo que la Voluntad de Dios quiere para ti, según sigue:
L102.5 17 Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz, y ahora la acepto como mi función.
L102.6 18 Luego, busca esa función en tu mente, pues ahí está, esperando sólo tu decisión.[III] 19 No puedes dejar de encontrarla una vez que te des cuenta de que ésa es tu decisión, y de que compartes la Voluntad de Dios.
L102.5 L102.7 20 Sé feliz, pues tu única función aquí es la felicidad. 21 No tienes por qué ser menos amable con el Hijo de Dios que Aquel Cuyo Amor Lo creó tan amable como Él Mismo. 22 Además de estos descansos de cinco minutos cada hora, haz frecuentes pausas hoy para decirte a ti mismo que has aceptado ya la felicidad como tu única función. 23 Y ten por seguro que, al hacerlo, te estarás uniendo a la Voluntad de Dios.
L103 Dios, al ser Amor, es también felicidad
L103.1 L103.1 1 La felicidad es un atributo del Amor. 2 No puede estar separada de Él. 3 Ni experimentarse donde no haya Amor. 4 Al estar en todas partes, el Amor no tiene límites 5 y, por consiguiente, la alegría también está en todas partes. 6 No obstante, la mente puede negar que esto es así, al creer que hay brechas en el Amor por las que el pecado puede infiltrarse, ocasionando dolor en lugar de alegría.
L103.2 7 Esta extraña creencia pretende limitar la felicidad redefiniendo el Amor como algo limitado e introducir desacuerdos en Lo que no tiene límites ni opuestos. L103.2 8 De este modo, se asocia el miedo con el Amor y sus resultados se convierten en la herencia de las mentes que piensan que sus hechuras son reales. 9 Estas imágenes —desprovistas de toda realidad en la Verdad— dan testimonio del miedo a Dios, olvidando que siendo Dios Amor, también tiene que ser alegría.
L103.3 10 Hoy trataremos nuevamente de llevar este error básico ante la Verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:
L103.4 11 Dios, siendo Amor, también es felicidad.
12 Tenerle miedo es tenerle miedo a la alegría.
L103.5 13 Comienza tus prácticas de hoy asociando estas dos ideas, lo que corrige la falsa creencia de que Dios es miedo. 14 Esto subraya igualmente que la felicidad es tuya, por razón de Lo que Dios es.
L103.3 L103.6 15 Permite hoy que esta única corrección entre en tu mente cada hora que estés despierto. 16 Luego, da la bienvenida a toda la felicidad que esta corrección trae consigo, a medida que la Verdad reemplaza al miedo y la alegría se convierte en lo que esperas que ocupe el lugar del dolor. 17 Dado que Dios es Amor, eso te será dado. 18 Refuerza esa esperanza a menudo a lo largo del día, y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, que es amable y completamente cierta:
L103.7 19 Dios, siendo Amor, también es felicidad.
20 Y la felicidad es lo que busco hoy.
21 No puedo fracasar, pues lo que busco es la Verdad.
L104 Busco únicamente lo que en Verdad me pertenece
L104.1 L104.1 1 La idea de hoy continúa con el pensamiento de que la alegría y la paz no son sueños inútiles. 2 Tienes derecho a las dos por ser lo que realmente eres. 3 Te llegan procedentes de Dios, Quien no puede dejar de darte Lo que es Su Voluntad. 4 Pero primero hay que preparar un lugar donde recibir Sus dones. 5 Pues Éstos no son bien acogidos por una mente que, en su lugar y para substituirlos, aceptó los regalos de su propia hechura ahí donde sólo corresponde que estén los Suyos.
L104.2 L104.2 6 Hoy queremos deshacernos de todos los regalos insignificantes hechos por nosotros mismos, y que habíamos depositado sobre el santo altar donde solo corresponde estar a los dones de Dios. 7 Estos son los dones que son nuestros en la Verdad. 8 Sus dones son Los que heredamos desde antes de que el tiempo existiera, y Los Que seguirán siendo nuestros cuando el tiempo haya pasado a ser Eternidad.
L104.3 9 Sus dones son los que están en nosotros ahora, pues son eternos. 10 Y no tenemos que esperar a que sean nuestros. 11 Nos pertenecen hoy. L104.3 12 Por lo tanto, decidimos poseerlos ahora, y sabemos, por escogerlos en lugar de nuestras hechuras, que lo único que estamos haciendo es unir nuestra voluntad a La de Dios, y reconocer que lo que es igual es uno.
L104.4 13 Nuestros períodos de prácticas más prolongados de hoy —los cinco minutos que cada hora dedicamos a la Verdad para tu salvación— deben comenzar así:
L104.51 14 Busco únicamente Lo que me pertenece en la Verdad,
y la alegría y la paz constituyen mi herencia.
L104.6 15 Luego, deja a un lado los conflictos terrenales que ofrecen otros regalos y otras metas hechas de ilusiones, de las que dan testimonio, y que sólo pueden perseguirse en un mundo de sueños. L104.4 16 Todo esto lo dejamos a un lado y en su lugar, buscamos aquello que verdaderamente es nuestro, al mismo tiempo que pedimos reconocer lo que Dios nos ha dado.
L104.7 17 Despejamos en nuestras mentes un santo lugar ante Su Altar, en el que Sus dones de paz y alegría son bienvenidos y al que venimos para encontrar lo que nos ha sido dado por Él. 18 Hoy llenos de confianza, concienciamos que Lo que nos pertenece en la Verdad es Lo que nos ha sido dado por Él. 19 Y no deseamos nada más, pues no hay nada más que nos pertenezca en la Verdad.
L104.5 L104.8 20 De esta manera, hoy despejamos el camino para Él, al reconocer sencillamente que Su Voluntad ya se ha cumplido y que la alegría y la paz nos pertenecen, por ser Sus Dones eternos. 21 No nos permitiremos perderlos de vista entre cada uno de los períodos en que venimos a buscarlos, allí donde Él los depositó. 22 Tan a menudo como podamos, traeremos a la memoria el siguiente recordatorio:
L104.9 23 Busco únicamente Lo que me pertenece en la Verdad.
24 Lo único que quiero son los Dones de Dios de paz y alegría.
L105 Mías son la Paz y la Alegría de Dios
L105.1 L105.1 1 La Paz y la Alegría de Dios Te pertenecen. 2 Hoy, las aceptaremos, sabiendo que realmente son nuestras, 3 y trataremos de comprender que estos dones se multiplicarán a medida que los recibamos. 4 No son como los regalos que el mundo da, en los que el que da pierde al dar el regalo y el que lo recibe se enriquece a costa de la pérdida sufrida por el que dio. 5 Esos no son dones, sino transacciones hechas con culpa.
L105.2 6 Los presentes que verdaderamente se dan no entrañan pérdida alguna. 7 Es imposible que uno pueda ganar a costa de la pérdida de otro. 8 Esto implicaría que hay límites e insuficiencias. L105.2 9 Ésa no es la manera de dar presentes. 10 Tales “regalos” no son sino negociaciones para obtener una mayor ganancia como un préstamo que devenga intereses que se tienen que pagar en su totalidad; una deuda que se convierte en una obligación por parte del que recibió el regalo, de pagar más de lo que recibió.
L105.3 11 Esta extraña distorsión de lo que significa dar impera en todos los niveles del mundo que ves. 12 Priva de todo sentido a cualquier regalo que des, y no te deja nada en los que aceptas. L105.3 13 Una de las principales metas de aprendizaje de este Curso es revertir tu concepto de lo que es dar, de modo que puedas recibir verdaderamente. 14 Pues dar se ha convertido en una fuente de temor, y así prefieres evitar el único medio por el que puedes recibir.
L105.4 15 Acepta la paz y la alegría de Dios, y aprenderás a ver de otra manera lo que es un don. Mateo 15:32-39 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino». Los discípulos le dijeron: «¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?». Jesús les dijo: «¿Cuántos panes tienen?». Ellos respondieron: «Siete y unos pocos pescados». Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas. 16 Los dones de Dios nunca disminuyen cuando se dan. 17 Por el contrario, se incrementan. L105.4 18 De la misma manera en que los reflejos aquí de la Paz y de la Alegría del Cielo se intensifican cuando los aceptas como dones que Dios te da, así también la Alegría de Tu Creador aumenta cuando aceptas Su alegría y Su paz como tuyos.
L105.5 19 Dar de verdad es crear, 20 porque extiende el reflejo aquí de Lo que no tiene límites a Lo ilimitado, la Eternidad al Eterno Presente, y el Amor a Sí Mismo. 21 Añade a todo lo que ya está completo, pero no en el sentido de añadir más, pues eso implicaría que antes era menos. 22 Añade permitiendo que lo que no puede contenerse a sí mismo cumpla su cometido de dar todo lo que tiene, asegurándoselo así para siempre.
L105.5 L105.6 23 Hoy acepta la paz y la alegría de Dios como tuyas. 24 Permite que Él se complete a Sí Mismo, tal como Él define la compleción. 25 Comprenderás que Lo que Le completa tiene necesariamente que completar a Su Hijo también. 26 Él no puede dar perdiendo, 27 ni tú tampoco. 28 Acepta hoy Su don de alegría y paz, y te dará las gracias por el presente que Le estás haciendo.
L105.6 L105.7 29 Hoy nuestras prácticas comenzarán de manera ligeramente diferente. 30 Empieza el día pensando en aquellos hermanos a quienes negaste la paz y la alegría a las que tienen derecho bajo las equitativas leyes de Dios. 31 Cada vez que se las negaste, te las negaste a ti mismo. 32 Y ahí es donde tienes que volver para reclamarlas como propias. L105.7 33 Piensa por un momento en tus “enemigos” y di a cada uno de ellos, según vayan cruzando tu mente:
L105.8 34 Hermano, te ofrezco paz y alegría, para que la paz y la alegría de Dios sean mías.
L105.9 35 De esta manera, te preparas para reconocer los dones que Dios te dio y libras a tu mente de todo lo que te impediría triunfar hoy. 36 Ahora estás listo para aceptar el reflejo aquí del Don de Paz y de Alegría Que Dios Te dio. 37 Ahora estás listo para experimentar la alegría y la paz que te has estado negando. 38 Ahora puedes decir: “Mías son la paz y la alegría de Dios”, pues has dado lo que quieres recibir.
L105.8 L105.10 39 Hoy tendrás éxito, siempre que prepares tu mente tal como te lo hemos sugerido, 40 pues habrás permitido que se levanten todas las barreras que te separan de la paz y de la alegría, para que por fin te llegue lo que es tuyo realmente. 41 Di, pues, interiormente: “Mías son la paz y la alegría de Dios”, cierra los ojos por un momento y luego deja que Su Voz te asegure que las palabras que pronuncias son verdad.
L105.9 L105.11 42 Pasa hoy tus cinco minutos con Él de esta manera cada vez que puedas, pero si no le puedes dedicar más, no pienses que menos tiempo carece de valor. 43 Acuérdate de repetir, por lo menos cada hora, las palabras que exhortan a Dios a darte lo que Él quiere darte y lo que quiere que recibas.
L105.12 44 Proponte hoy no interferir en su Voluntad. 45 Y si algún hermano pareciese tentarte a que le niegues el don de Dios, considéralo como una oportunidad más para permitirte que aceptes como tuyos los dones de Dios. 46 Luego, agradecido, bendice a tu hermano y dile:
L105.13 47 Hermano, te ofrezco paz y alegría, para que la paz y la alegría de Dios sean mías.
L106 Me aquietaré y escucharé la Verdad
L106.1 L106.1 1 Si dejas de lado a la voz del ego, por muy ruidosamente que parezca llamarte; si no aceptas sus mezquinos regalos que no te aportan nada que realmente quieras; si escuchas con una mente receptiva que no te haya dicho lo que es la salvación; entonces, oirás la poderosa Voz de la Verdad, serena en su poder, fuerte en su quietud y absolutamente segura de Sus mensajes.
L106.2 L106.2 2 Escucha y oye a Tu Padre hablarte por medio de la Voz que Él designó como Suya, la Cual acalla el estruendo de lo que es insignificante y muestra el camino de la paz a los que no pueden ver. 3 Aquiétate hoy y escucha la Verdad. 4 No te dejes engañar por las voces de los muertos, que te dicen que han encontrado la fuente de la vida y te la ofrecen para que creas en ella. 5 No les hagas caso; antes bien, escucha la Verdad.
L106.3 L106.3 6 No tengas miedo hoy de eludir las voces del mundo. 7 Adelántate con paso ligero a su insignificante persuasión. 8 No les prestes oídos. 9 Aquiétate hoy y escucha la Verdad. 10 Ve más allá de todo lo que no hable del Que tiene tu felicidad en Su Mano, y que te la extiende en señal de bienvenida y de Amor. 11 Oye hoy únicamente a Él, y no te demores más en alcanzarlo. 12 Oye hoy una sola Voz.
L106.4 L106.4 13 Hoy se cumple la promesa de la Palabra de Dios. 14 Escucha y permanece en silencio. 15 Él quiere hablarte. 16 Él viene a ti con milagros que son mil veces más alegres y maravillosos que los que tú alguna vez hayas podido soñar o desear en tus sueños. 17 Sus milagros son verdaderos. 18 No se desvanecerán cuando termine el sueño. 19 Por el contrario, son los que darán fin al sueño y perdurarán eternamente, pues provienen de Dios para Su Hijo bienamado, cuyo otro nombre eres tú.
L106.5 20 Prepárate hoy para los milagros. 21 Permite que hoy se cumpla la antigua promesa que Tu Padre te hizo a ti y a todos tus hermanos. L106.5 22 Óyelo hoy, y escucha la Palabra que levanta el velo que cubre la tierra y que despierta a todos los que duermen y no pueden ver. 23 Dios los llama por medio de ti. 24 Él necesita tu voz para hablarles, pues ¿quién sino el Padre podría llegarle al Hijo, llamándolo por medio de tu Yo?
L106.6 25 Óyelo hoy, y ofrécele tu voz para hablar a toda la multitud que espera oír la Palabra que Él pronunciará hoy. L106.6 26 Prepárate para la salvación. 27 Está aquí, y hoy te será dada. 28 Y descubrirás cuál es tu función por medio del Que en Nombre de Tu Padre la escogió para ti.
L106.7 29 Escucha hoy y oirás una Voz que resonará por todo el mundo por medio de ti. 30 El Portador de todos los milagros necesita que tú los recibas primero, para que así te conviertas en el feliz dador de lo que has recibido. L106.7 31 Así comienza la salvación y así termina: cuando todo sea tuyo y lo hayas dado completamente, permanecerá contigo para siempre. 32 Y la lección habrá sido aprendida.
L106.8 33 Hoy vamos a practicar lo que es dar, pero no de la manera en que lo entiendes ahora, sino tal como es. 34 Los ejercicios de cada hora deben ir precedidos de esta petición para que te ilumines:
L106.9 35 Me aquietaré y escucharé la Verdad.
36 ¿Qué significa dar y recibir?
L106.8 L106.10 37 Pregunta y confía en que se te contestará. 38 Lo que pides es algo cuya respuesta lleva mucho tiempo esperando que la aceptes. 39 Con ella, comenzarás el ministerio para el cual viniste, que liberará al mundo del pensamiento de que dar es una forma de perder. 40 De este modo, el mundo se prepara para comprender y para recibir.
L106.9 L106.11 41 Hoy aquiétate y escucha la Verdad. 42 Por cada cinco minutos que pases escuchando, mil mentes se abrirán a la Verdad y oirán la santa Palabra que tú oyes. 43 Y cuando la hora haya pasado, liberarás mil más que se detendrán para pedir que la Verdad les sea revelada, conjuntamente contigo.
L106.10 L106.12 44 Hoy se cumple la santa Palabra de Dios cuando tú La recibes para darla, de manera que puedas enseñar al mundo lo que significa dar, escuchándolo y aprendiéndolo del Espíritu Santo. 45 No te olvides hoy de reforzar tu decisión de escuchar y recibir la Palabra, repitiendo el siguiente recordatorio tan a menudo como te sea posible:
L106.13 46 Me aquietaré y escucharé la Verdad.
47 Hoy soy el mensajero de Dios,
mi voz es reflejo de la Suya, para dar lo que recibo.
L107 La Verdad corregirá todos los errores de mi mente
L107.1 L107.1 1 ¿Qué puede corregir las ilusiones en mi mente sino la Verdad? 2 ¿Y qué son los errores sino ilusiones que aún no he reconocido como tales? 3 Donde la Verdad ha hecho acto de presencia, los errores desaparecen. 4 Sencillamente, se desvanecen sin dejar ni rastro por el que se puedan recordar. 5 Desaparecen porque, sin la creencia que los sustenta, no tienen vida, y así se disuelven en la nada de donde provinieron. 6 Del polvo vienen a al polvo volverán, pues la Verdad es lo único que queda. Eclesiastés12:7 Entonces el polvo volverá a la tierra como lo que era, Y el espíritu volverá a Dios que lo dio. Génesis3:19 Y con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.
L107.2 L107.2 7 ¿Puedes acaso imaginarte lo que sería un estado mental sin ilusiones? 8 ¿Qué sensación te produciría? 9 Trata de recordar algún momento — quizá fue un minuto, o incluso menos— en el que nada vino a perturbar tu paz; en el que te sentiste seguro de que te querían y a salvo. 10 Luego, trata de imaginarte cómo sería si pudieses extender ese momento hasta el final del tiempo y la Eternidad.
L107.3 11 Luego, permite que el sentido de quietud que sentiste se multiplique cien veces, y luego cien veces más. L107.3 12 Y ahora tienes un indicio, apenas la más tenue insinuación del estado en el que tu mente descansará una vez que te haya llegado la Verdad.
L107.4 13 Sin ilusiones, no puede haber miedo, ni dudas ni ataque. 14 Cuando la Verdad te haya llegado, todo dolor cesará pues no habrá cabida en tu mente para pensamientos transitorios e ideas en torno a la muerte. 15 Ahora, la Verdad ocupa tu mente por completo, liberándote de todas tus creencias en lo efímero. 16 Éstas no tienen cabida en ella, porque al haber llegado la Verdad, no están en ninguna parte. 17 No las puedes encontrar, pues ahora, la Verdad está por siempre en todas partes.
L107.4 L107.5 18 Cuando la Verdad ha llegado, no se queda sólo por un rato para luego desaparecer o convertirse en otra cosa. 19 Su forma no cambia ni varía, ni ella va y viene, para luego volver a irse y regresar de nuevo. 20 Permanece exactamente como siempre fue: puedes contar con Ella para cualquier necesidad y confiar perfectamente en Ella en todas las aparentes dificultades y dudas que engendran las apariencias que el mundo presenta. 21 Éstas sencillamente desaparecerán cuando la Verdad corrija los errores que se encontraban en tu mente.
L107.5 L107.6 22 Cuando la Verdad llega, trae en sus alas el don de la perfecta Constancia, así como un Amor que no se amedrenta ante el dolor, sino que con seguridad y firmeza, mira más allá de él. 23 He aquí el don de la curación, pues la Verdad no necesita defensa y, por consiguiente, ningún ataque es posible. 24 Las ilusiones pueden llevarse ante la Verdad para ser corregidas. 25 Pero la Verdad se alza muy por encima de las ilusiones, y no puede ser llevada ante éstas para convertirlas en Verdad.
L107.6 L107.7 26 La Verdad no va y viene, ni cambia ni varía, adoptando una apariencia ahora y luego otra, evitando la captura y evadiendo la aprehensión. 27 No se oculta. 28 Se alza en plena luz, claramente accesible. 29 Es imposible que alguien que La busque verdaderamente no La encuentre.
L107.8 30 Este día le pertenece a la Verdad. 31 Dale lo que Le corresponde, y Ella te dará lo que es tuyo. 32 No fuiste creado para sufrir y morir. 33 Tu Padre quiere que esos sueños desaparezcan. 34 Permite que la Verdad los corrija todos. L107.7 35 No estamos pidiendo lo que no tenemos. 36 Sencillamente, pedimos lo que nos pertenece, de manera que podamos reconocerlo como nuestro.
L107.9 37 Hoy practicamos con la feliz certeza que emana de la Verdad. 38 La ilusión con sus titubeantes e inestables pasos, no será nuestro enfoque hoy. 39 Estamos tan seguros de que vamos a triunfar como de que vivimos, de que tenemos esperanzas y de que respiramos y pensamos. 40 No tenemos ninguna duda de que hoy caminamos con la Verdad, y contamos con Ella para que forme parte de todos los ejercicios que habremos de hacer en este día.
L107.8 L107.10 41 Comienza pidiendo Al que te acompaña en esta empresa que esté en tu conciencia mientras caminas con Él. 42 No estás realmente hecho de carne, sangre y huesos, sino que fuiste creado por el mismo Pensamiento que también le dio a Él el Don de la Vida. 43 Él es tu hermano, y tan similar a ti que Tu Padre sabe que ambos son realmente Lo mismo. 44 Si es tu propio Yo al Que Le pides que te acompañe, ¿cómo podría Él no estar donde tú estás?
L107.9 L107.11 45 La Verdad corregirá todos los errores de tu mente que te dicen que puedes estar separado de Él. 46 Habla Hoy con Él, y comprométete a permitir que Su función se realice por medio de ti. 47 Compartir Su función es compartir Su alegría. 48 Su confianza te acompaña cuando dices:
L107.12 49 La Verdad corregirá todos los errores de mi mente,
y descansaré en Aquel Que es mi Yo.
L107.13 50 Así pues, permite que te guíe afablemente hacia la Verdad, Que te envolverá y te llenará de una paz tan profunda y serena, que regresarás a regañadientes al mundo que te es familiar.
L107.10 L107.14 51 Pero, por otra parte, te sentirás feliz de volver a observar ese mundo. 52 Pues traerás contigo la promesa de los cambios que la Verdad que te acompaña llevará al mundo. 53 Estos cambios aumentarán con cada presente de cinco breves minutos que des, y los errores que rodean al mundo quedarán corregidos a medida que permitas que sean corregidos en tu mente.
L107.11 L107.15 54 No te olvides de la función que tienes que cumplir hoy. 55 Cada vez que te digas a ti mismo con absoluta certeza: “La Verdad corregirá todos los errores de mi mente”, estarás hablando en nombre de todos y de Él, Que quiere liberar al mundo, al igual que liberarte a ti.
L108 En la Verdad, dar y recibir es lo mismo
L108.1 .L108.1 1 La visión depende de la idea de hoy. 2 La luz se encuentra en ella, pues reconcilia todos los opuestos aparentes. 3 ¿Y qué es la luz, sino la resolución —nacida de la paz— de todos tus conflictos y pensamientos equivocados por medio de un solo concepto que es completamente verdadero? 4 Incluso éste desaparecerá, ya que el Pensar Que se encuentra tras él aparecerá para ocupar su lugar. 5 Y, al hacerlo, ahora estaremos en paz para siempre, pues al sueño le llegó su fin.
L108.2 L108.2 6 La verdadera luz que hace posible la verdadera visión, no es la luz que los ojos del cuerpo ven. 7 Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la oscuridad no puede percibirse en absoluto. 8 Y, de esta manera, lo que es igual se ve como una sola cosa, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.
L108.3 L108.3 9 Ésta es la luz que no muestra opuestos, y la visión —al estar curada— tiene el poder de curar. 10 Ésta es la luz que extiende tu paz mental a otras mentes, para compartirla y alegrarte de que todas sean una contigo y tú uno con ellas. 11 Ésta es la luz que cura, porque trae consigo una única percepción, basada sobre un solo marco de referencia, del que proviene un solo significado.
L108.4 L108.4 12 Aquí, dar y recibir se ven como diferentes aspectos del único Pensar, Cuya Verdad no depende de cuál de esos dos aspectos se vea como primero, ni de cuál parezca estar en segundo lugar. 13 Aquí se entiende que ambos ocurren simultáneamente, para que el Pensar conserve Su Completitud. 14 Y este entendimiento es la base sobre la que se reconcilian todos los opuestos, ya que se perciben desde el mismo marco de referencia que este Pensar unifica.
L108.5 L108.5 15 Un único Pensar, completamente unificado, servirá para unificar todo pensar. 16 Es lo mismo que decir que una sola corrección bastará para corregir toda corrección, o que perdonar completamente a un solo hermano es suficiente para aportar la salvación a todas las mentes. 17 Pues éstos son sólo algunos casos especiales de la única ley que rige toda clase de aprendizaje, siempre que esté dirigido por Aquel que conoce la Verdad.
L108.6 L108.6 18 Aprender que dar es lo mismo que recibir tiene una utilidad especial, ya que es muy fácil de probar y de comprobar que es verdad. 19 Y cuando con este caso especial se haya comprobado que en toda circunstancia en que se le ponga a prueba siempre da resultado, entonces el pensamiento sobre el que se basa podrá generalizarse a otras áreas de duda y de visión doble. 20 Y, de ahí, se extenderá hasta llegar finalmente al único Pensar sobre el Cual se basan todos ellos.
L108.7 L108.7 21 Hoy practicaremos con el caso especial de dar y recibir. 22 Utilizaremos esta sencilla lección acerca de lo obvio porque produce resultados que no se nos pueden escapar. 23 Dar es recibir. 24 Hoy intentaremos ofrecer paz a todo el mundo y ver cuán rápidamente retorna a nosotros. 25 La luz es tranquilidad, y en esa paz la visión nos es dada, y entonces podemos ver.
L108.8 L108.8 26 De este modo, damos comienzo a nuestras prácticas con las instrucciones para hoy, y afirmamos:
L108.9 27 En la Verdad, dar y recibir es lo mismo.
28 Recibiré lo que ahora doy.
L108.10 29 Luego cierra los ojos y piensa durante cinco minutos en lo que quieres ofrecerle a todo el mundo, para así poseerlo. 30 Por ejemplo, podrías decir:
L108.11 31 Ofrezco sosiego a todo el mundo.
32 Ofrezco paz interior a todo el mundo.
33 Ofrezco gentileza a todo el mundo.
L108.9 L108.12 34 Repite cada frase lentamente y luego haz una pequeña pausa, esperando recibir el presente que diste, y este te llegará en la misma medida en que lo diste. 35 Te darás cuenta de que recibes una retribución exacta, pues eso es lo que pediste. 36 Puede que te resulte útil, asimismo, pensar en alguien a quien dar tus presentes. 37 Él representa a los demás y, por medio de él, vas a dárselos a todo el mundo.
L108.10 L108.13 38 Nuestra sencillísima lección de hoy te enseñará mucho. 39 De ahora en adelante, entenderás mucho mejor el concepto de efecto y causa, y nuestro progreso va a ser mucho más rápido. 40 Piensa en los ejercicios de hoy como rápidos avances en tu aprendizaje, que se acelerará y consolidará cada vez que digas:
L108.14 41 “En la Verdad, dar y recibir es lo mismo”.
L109.1 L109.1 1 Hoy pedimos descansar en una quietud que las apariencias del mundo no puedan perturbar. 2 Pedimos paz y tranquilidad en medio de todo el torbellino nacido de sueños conflictivos. 3 Pedimos seguridad y felicidad, aunque lo que parece que vemos es peligro y dolor. 4 Y disponemos del pensamiento que responderá a nuestra petición.
L109.2 L109.2 5 “Descanso en Dios”. 6 Este pensamiento te traerá descanso y sosiego, paz y quietud, así como la seguridad y felicidad que buscas. 7 “Descanso en Dios”. 8 Este pensamiento tiene el poder de despertar a la Verdad Que duerme en ti, Cuya visión ve esa misma Verdad en cada uno y en todo lo que existe más allá de las apariencias. 9 He aquí el fin del sufrimiento para el mundo entero y para todo aquel que alguna vez haya venido o haya de venir para pasar algún tiempo aquí. 10 He aquí el pensamiento mediante el cual el Hijo de Dios nace de nuevo para reconocerse a sí mismo.
L109.3 L109.3 11 “Descanso en Dios”. 12 Este pensamiento te sacará adelante, completamente imperturbado, atravesando tormentas y luchas, dejando atrás infortunios pasados y dolor, pérdidas y muertes pasadas, llevándote adelante a la certeza de Dios. 13 No hay sufrimiento que no pueda sanar. 14 No hay problema que no pueda resolver. 15 Y no hay apariencia que no se vierta a la Verdad ante tus ojos, tú que realmente descansas en Dios.
L109.4 L109.4 16 Éste es el día de la paz. 17 Descansas en Dios, y mientras los vientos del odio dividen el mundo, tu descanso permanece imperturbado. 18 Tuyo es el descanso de la Verdad. 19 Las apariencias no te pueden perturbar. 20 Exhortas a todos tus hermanos a que se unan a ti en tu descanso, y te oirán y vendrán a ti porque descansas en Dios. 21 No oirán ninguna otra voz excepto la tuya porque tú entregaste tu voz a Dios, y ahora, descansas en Él y dejas que hable por medio de ti.
L109.5 L109.5 22 En Él no tienes inquietudes, ni preocupaciones, ni agobios, ni ansiedades, ni dolor, ni miedo al futuro ni remordimientos por el pasado. 23 Descansas en el reflejo aquí del eterno Presente mientras que el tiempo pasa de largo sin dejar marca sobre ti, pues tu descanso no puede alterarse en modo alguno.
L109.6 24 Hoy vas a descansar. 25 Y a medida que cierras los ojos, sumérgete en la quietud. 26 Permite que estos períodos de descanso y respiro aseguren a tu mente que todas sus frenéticas fantasías no eran más que los sueños de un delirio febril que ya pasó. 27 Permite que tu mente se aquiete y acepte su curación con agradecimiento. 28 Ahora que descansas en Dios, ya no vendrán sueños de terror a rondarte. 29 Dedica tiempo hoy a ir más allá de los sueños hasta llegar a la paz.
L109.6 L109.7 30 En los descansos que hoy tomas cada hora, una mente fatigada de repente se alegra, un pájaro con las alas rotas rompe a cantar, y un arroyo seco por largo tiempo mana de nuevo. 31 El mundo renace cada vez que descansas y recuerdas a cada hora que viniste a traer la paz de Dios al mundo, a fin de que pudiese descansar conjuntamente contigo.
L109.7 L109.8 32 Cada vez que hoy descanses cinco minutos, el mundo se acercará más a su despertar. 33 Y el momento en que lo único que haya sea descanso se acerca más a todas las mentes cansadas y exhaustas, demasiado agotadas ahora como para poder seguir adelante solas. 34 Y estas mentes oirán al pájaro cantar otra vez y verán el manantial manar de nuevo, y con renacida esperanza y renovado vigor, marcharán con paso ligero por la senda que de súbito parece más fácil de recorrer a medida que avanzan.
L109.8 L109.9 35 Hoy descansas en la paz de Dios, y desde tu descanso exhortas a tus hermanos a que encuentren el suyo y descansen junto a ti. 36 Hoy serás fiel a tu cometido, al no olvidarte de nadie e incluir a todos en el infinito círculo de tu paz, en el sagrado santuario donde reposas.
L109.10 37 Abre las puertas del templo y deja que tus hermanos distantes y tus amigos más íntimos vengan tanto desde los más remotos lugares del mundo como de los más cercanos; invítalos a todos a entrar y a descansar contigo. L109.9 38 Hoy descansas en la paz de Dios, tranquilo y sin miedo. 39 Cada uno de tus hermanos viene a descansar y a ofrecerte su descanso.
L109.11 40 Aquí todos descansamos juntos, pues así se completa nuestro descanso, y lo que damos hoy ya lo hemos recibido. 41 El tiempo no es el guardián de lo que damos hoy. 42 Damos a los que aún no han nacido y a los que ya partieron, damos a todo Pensamiento de Dios y a la Mente en la Que estos Pensamientos nacieron y en la Que descansan. 43 Y les recordamos su lugar de descanso cada vez que nos decimos a nosotros mismos:
L109.12 44 “Descanso en Dios”.
L110 Soy Tal como Dios Me creó
L110.1 L110.1 1 Repetiremos la idea de hoy de vez en cuando. 2 Pues este único pensamiento bastaría para salvarte a ti y al mundo, si creyeses que es verdad. 3 Su Verdad quiere decir que no has efectuado ningún cambio real en Ti, ni que tampoco has cambiado el Universo de manera que Lo Que Dios creó fuese reemplazado por el miedo, el mal, la aflicción y la muerte.
L110.2 L110.2 4 Si sigues siendo Tal como Dios Te creó, el miedo no tiene sentido, el mal no es real, y la aflicción y la muerte no existen. 5 Por consiguiente, la idea de hoy es todo lo que necesitas para dejar que la corrección completa cure tu mente y te dé la visión perfecta que corrija todos los errores que cualquier mente haya cometido en cualquier momento o lugar. 6 Esta idea es suficiente para curar el pasado y liberar el futuro; 7 es suficiente para permitir que el tiempo presente se acepte tal como es; 8 es suficiente también para dejar que el tiempo sea el medio por el que el mundo entero aprenda a escaparse del tiempo y de todos los cambios que éste parece producir con su pasar.
L110.3 L110.3 9 Si sigues siendo Tal como Dios Te creó, las apariencias no pueden reemplazar a la Verdad, la salud no puede trocarse en enfermedad, la muerte no puede suplantar a la Vida ni el miedo al Amor. 10 Si tú sigues siendo Tal como Dios Te creó, nada de eso ha ocurrido. 11 No necesitas otro pensamiento que éste para permitir que la redención venga a iluminar al mundo y a liberarlo del pasado.
L110.4 L110.4 12 Este único pensamiento deshace todo el pasado y salva el tiempo presente para que se extienda tranquilamente hasta un futuro eterno. 13 Si eres Tal como Dios Te creó, entonces tu mente no se ha separado de La Suya ni hay separación entre tu mente y las de los demás y sólo hay unidad en la tuya.
L110.5 L110.5 14 El poder sanador de la idea de hoy es ilimitado. 15 La idea de hoy es la cuna de todos los milagros, la gran restauradora de la Verdad en la conciencia del mundo. 16 Practica la idea de hoy con gratitud. 17 Ésta es la Verdad que te hará libre. 18 Ésta es la Verdad que Dios te prometió. 19 Ésta es la Palabra con la que acaba todo sufrimiento.
L110.6 L110.6 20 Comienza tus prácticas de cinco minutos con esta cita del Texto T31-VIII.5 T31.8 [89-90]:
L110.7 21 Soy Tal como Dios Me creó.
22 Su Hijo no puede sufrir.
23 Y yo soy Su Hijo.
L110.7 L110.8 24 Luego, mientras mantienes el foco mental en esta afirmación, trata de encontrar en ella al Yo Que es el santo Hijo de Dios Mismo. L110.8 25 Busca en tu fuero interno a Aquel Que es Cristo en ti, el Hijo de Dios y hermano del mundo; el Salvador que ha sido salvado para siempre, con poder de salvar a todo aquel que Lo toque —no importando cuán levemente sea— pidiéndole la Palabra que le dice que él es su hermano.
L110.9 L110.9 26 Eres Tal como Dios Te creó. 27 Hoy honra tu Yo, 28 y no rindas culto a las imágenes que hiciste para que fuesen el Hijo de Dios en lugar de lo que él realmente es. 29 En lo más profundo de tu mente, el santo Cristo en ti espera que lo reconozcas como tú. 30 Y mientras no Lo reconozcas y siga siendo un desconocido para ti, seguirás perdido y sin saber quién eres.
L110.10 L110.10 31 Búscalo hoy y encuéntralo. 32 Él te salvará de todos los ídolos que hiciste. 33 Pues cuando lo encuentres, comprenderás cuán sin valor son tus ídolos y cuán falsas las imágenes que creías ser. 34 Hoy damos un paso gigantesco hacia la Verdad al abandonar nuestros ídolos y abrir nuestros brazos, nuestros corazones y nuestras mentes a Dios.
L110.11 L110.11 35 Lo recordaremos a lo largo del día con nuestros corazones rebosantes de gratitud y guardando solamente pensamientos amorosos hacia todos aquellos que hoy se crucen en nuestro camino, pues es así como Lo recordaremos. 36 Y para poder recordar a Su Hijo, nuestro santo Yo, el Cristo en cada uno de nosotros, decimos:
L110.12 37 Soy Tal como Dios Me creó.
L110.13 38 Declaremos esta Verdad tan a menudo como podamos. 39 Ésta es la Palabra de Dios que te hace libre. 40 Ésta es la llave que abre las puertas del Cielo y te permite entrar a la paz de Dios y a Su Eternidad.
Lecciones de Repaso 3 – Introducción
LR3-In.1 LR3-in.1 1 Hoy comienza nuestro siguiente repaso. 2 Durante diez días consecutivos, practicaremos cada día repasando dos lecciones recientes. 3 En estas prácticas, seguiremos un formato especial que se te insta a seguir tan fielmente como puedas. LR3-In.2 4 Entendemos, claro está, que puede que te resulte imposible hacer cada día y cada hora del día lo óptimo que aquí se sugiere.
LR3-in.2 5 Sin embargo, tu aprendizaje no se verá afectado si dejas de hacer una práctica porque te resultara imposible realizarla en el momento establecido. 6 Tampoco es necesario que te esfuerces excesivamente por recuperar el número de sesiones perdidas. 7 Nuestra meta no es hacer de esto un rito, y además eso la invalidaría.
LR3-In.3 LR3-in.3 8 Pero, por otro lado, el aprendizaje se vería afectado si dejaras de hacer una práctica por no estar dispuesto a dedicarle el tiempo que se te ha pedido que le des. 9 No te engañes a ti mismo con respecto a esto. 10 Esa falta de disposición puede estar disimulada muy cuidadosamente tras la falsa apariencia de situaciones que parecen estar fuera de tu control. 11 Aprende a distinguir aquellas situaciones que no son propicias para tus prácticas de aquellas que tramas para enmascarar tu falta de disposición.
LR3-In.4 LR3-in.4 12 Aquellas prácticas que dejaste de hacer porque —por una razón u otra— no quisiste hacerlas, deberías realizarlas tan pronto como hayas cambiado de parecer con respecto a tu meta. 13 No estás dispuesto a cooperar en las prácticas de la salvación si ello interfiere con otras metas que te son más importantes. 14 Cuando dejes de otorgarles el valor que les habías otorgado, permite entonces que tus prácticas se conviertan en los substitutos de las letanías que dedicabas a esas otras metas. 15 Pues no te aportaron nada, 16 mientras que tus prácticas pueden ofrecértelo todo. 17 Por consiguiente, acepta su ofrecimiento y la paz que traen consigo.
LR3-In.5 LR3-in.5 18 El formato que deberías seguir en estos repasos es el siguiente: dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre los pensamientos que se han asignado. 19 Lee las ideas y comentarios escritos para los ejercicios de cada día. 20 Luego, piensa en ellos mientras dejas que tu mente los relacione con tus necesidades, tus aparentes problemas y todas tus preocupaciones.
LR3-In.6 LR3-in.6 21 Coloca las ideas en tu mente y deja que ésta las utilice según decida. 22 Ten fe en que sabrá utilizarlas sabiamente, ayudada para tomar decisiones por Aquel Que puso esos pensamientos en tu mente. 23 ¿En qué otra cosa podrías confiar sino en lo que está en tu mente? 24 Ten fe, durante estos repasos, en que los medios que el Espíritu Santo utiliza no fallarán. 25 La sabiduría de tu mente acudirá en tu ayuda. 26 Al comenzar indica el rumbo; luego, con serena fe, baja la guardia, y deja que la mente utilice los pensamientos que le diste tal como te fueron dados para que los utilizara.
LR3-In.7 LR3-in.7 27 Esos pensamientos te fueron dados con absoluta confianza; con absoluta seguridad de que harías un buen uso de ellos; con absoluta fe de que verías sus mensajes y los utilizarías en beneficio propio. 28 Ofréceselos a tu mente con esa misma confianza, seguridad, y fe. 29 Ella no fallará. 30 Pues es el medio escogido por el Espíritu Santo para salvarte. 31 Y, puesto que goza de Su confianza, Sus medios seguramente deben ser merecedores de la tuya también.
LR3-In.8 LR3-in.8 32 Llamamos la atención sobre los beneficios que vas a derivar si dedicas a tus repasos los primeros cinco minutos del día, así como los últimos cinco antes de irte a dormir. 33 Si esto no es factible, trata al menos de dividirlos de tal manera que hagas uno por la mañana y el otro durante la última hora antes de irte a dormir.
LR3-In.9 LR3-in.9 34 Los ejercicios a realizar a lo largo del día son igualmente importantes y hasta incluso más. 35 Te has sentido inclinado a hacer los ejercicios únicamente en los momentos establecidos, y luego a ocuparte de otras cosas sin aplicar a éstas lo que has aprendido. 36 Como resultado de ello, has obtenido poco refuerzo y no le has dado la justa oportunidad a lo que aprendiste de probar cuán grandes son potencialmente los presentes que te puede aportar.
LR3-in.10 37 Aquí se te da otra oportunidad de hacer un buen uso de lo que has aprendido. LR3-In.10 38 Durante estos repasos, recalcamos la necesidad de no dejar que lo aprendido permanezca inactivo durante el período entre tus dos prácticas más largas. 39 Cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 40 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 41 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
LR3-in.11 42 Repite la idea y permite que tu mente descanse brevemente en silencio y en paz. 43 Luego, dedícate a otras cosas; no obstante, trata de tener presente esa idea, y permite también que te ayude a conservar la paz a lo largo del día. LR3-In.11 44 Si algo te altera, recupera nuevamente el pensamiento que contiene la idea. 45 Estas prácticas están diseñadas para ayudarte a formar el hábito de aplicar lo que aprendes cada día a todo lo que haces.
LR3-in.12 46 No es cuestión de repetir ese pensamiento para luego olvidarte de él. 47 Su utilidad es infinita. 48 Y su razón de ser es serte útil en toda circunstancia, en todo momento y lugar y cada vez que necesites ayuda. 49 Procura, pues, tenerlo presente en todas tus actividades del día y haz que éste sea santo, digno del Hijo de Dios, y aceptable para Dios y para tu Yo.
LR3-In.12 LR3-in.13 50 Cada repaso diario concluirá con una reafirmación del pensamiento de la idea para usarlo cada hora, así como del que se debe repetir cada media hora más tarde. 51 No los olvides. 52 Esta segunda oportunidad de usar cada una de estas ideas traerá adelantos tan grandes que saldremos de estos repasos con ganancias extraordinarias en nuestro aprendizaje de modo que, de ahí en adelante, caminaremos sobre un terreno más firme, con pasos más seguros y con mayor fe.
LR3-In.13 LR3-in.14 53 No olvides lo poco que has aprendido. 54 No olvides lo mucho que puedes aprender ahora. 55 No olvides que Tu Padre te necesita, a medida que repasas estos pensamientos que Él te dio.
Para los repasos de mañana y noche:
L111.1 L111 (L91) 1 Los milagros se ven en la luz.
2 No puedo ver en la oscuridad. 3 Permitiré que la luz de la santidad y de la Verdad ilumine mi mente y me deje ver la inocencia que mora en mí.
L111.2 L111 (L92) 4 Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fuerza son uno.
5 Veo a través de la fuerza el don de Dios para Mí. 6 Mi debilidad es la oscuridad que Su don disipa, al ofrecerme Su fuerza para que ocupe su lugar.
L111.3 7 Al dar la hora:
8 Los milagros se ven en la luz.
9 Media hora más tarde:
10 Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fuerza son una misma cosa.
L111 (L92) 11 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L111 (L92) 12 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 13 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 14 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L112.1 L112 (L93) 1 La luz, la alegría y la paz moran en mí.
2 Soy la morada de la luz, la alegría y la paz. 3 Les doy la bienvenida en la morada que comparto con Dios, porque soy parte de Él.
L112.2 L112 (L94) 4 Soy Tal como Dios Me creó.
5 Seré eternamente como siempre he sido, creado por el Inmutable a Su Semejanza. 6 Y soy Uno con Él, y Él Uno Conmigo.
L112.3 7 Al dar la hora
8 La luz, la alegría y la paz moran en mí.
9 Media hora más tarde:
10 Soy Tal como Dios Me creó.
L112 (L94) 11 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L112 (L94) 12 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 13 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 14 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L113.1 L113 (L95) 1 Soy un Yo Que es Uno, unido a Mi Creador.
2 Mías son la Serenidad y la perfecta Paz, pues Soy un Yo Que es Uno, totalmente completo, Uno con toda la Creación y con Dios.
L113.2 L113 (L96) 3 La salvación proviene de mi Yo, Que es Uno.
4 Desde mi único Yo, Cuyo conocimiento aún permanece en mi mente, veo el perfecto plan de Dios para mi salvación perfectamente consumado.
L113.3 5 Al dar la hora:
6 Soy un Yo Que es Uno, unido a Mi Creador.
7 Media hora más tarde:
8 La salvación proviene de Mi único Yo.
L113 (L96) 9 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L113 (L96) 10 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 11 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 12 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L114.1 L114 (L97) 1 Soy Espíritu.
2 Soy el Hijo de Dios. 3 No hay cuerpo que pueda contener mi espíritu o imponerme una limitación que Dios no haya creado.
L114.2 L114 (L98) 4 Aceptaré la parte que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.
5 ¿Cuál podría ser mi función sino aceptar la Palabra de Dios, Quien Me creó para ser Lo que soy y Lo que seré eternamente?
L114.3 6 Al dar la hora:
7 Soy espíritu.
8 Media hora más tarde:
9 Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.
L114 (L98) 10 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L114 (L98) 11 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 12 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 13 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L115.1 L115 (L9 1 La salvación es mi única función aquí.
2 Mi función aquí es perdonar al mundo por todos los errores que he cometido. 3 Pues así me libero de ellos junto con él.
L115.2 L115 (L100) 4 Mi parte es esencial en la ejecución del plan de Dios para la salvación.
5 Soy esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo.
6 Pues Él me dio Su plan para que salvara al mundo.
L115.3 7 Al dar la hora:
8 La salvación es mi única función aquí.
9 Media hora más tarde:
10 Mi parte en el plan de salvación de Dios es esencial.
L115 (L100) 11 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L115 (L100) 12 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 13 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 14 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L116.1 L116 (L101) 1 La Voluntad de Dios para Mí es la perfecta Felicidad.
2 La Voluntad de Dios es para mí la perfecta Felicidad. 3 Lo único que me puede hacer sufrir es creer que hay otra voluntad que no sea La Suya.
L116.2 L116 (L102) 4 Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
5 Comparto lo que la Voluntad de Mi Padre dispone para mí, Su Hijo. 6 Lo que Él Me ha dado es lo único que realmente quiero. 7 Lo que Él Me ha dado es lo único que realmente existe.
L116.3 8 Al dar la hora:
9 La Voluntad de Dios es para mí la perfecta Felicidad.
10 Media hora más tarde:
11 Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
L116 (L102) 12 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L116 (L102) 13 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 14 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 15 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L117.1 L117 (L103) 1 Dios, al ser Amor, es también felicidad.
2 Quiero recordar que el Amor es felicidad y que nada más me puede hacer feliz. 3 Por consiguiente, decido no prestar atención a ningún substituto del Amor.
L117.2 L117 (L104) 4 Busco únicamente lo que en Verdad me pertenece.
5 El Amor, al igual que la alegría, constituye Mi herencia. 6 Éstos son los dones que Mi Padre Me dio. 7 Aceptaré todo lo que en verdad me pertenece.
L117.3 8 Al dar la hora:
9 Dios, al ser Amor, es también felicidad.
10 Media hora más tarde:
11 Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.
L117 (L104) 12 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L117 (L104) 13 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 14 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 15 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L118.1 L118 (L105) 1 Mías son la Paz y la Alegría de Dios.
2 Hoy aceptaré la paz y la alegría de Dios en grato intercambio por todos los substitutos de la felicidad y de la paz que yo mismo hice.
L118.2 L118 (L106) 3 Me aquietaré y escucharé la Verdad.
4 Que mi débil voz se acalle, para así poder oír a la poderosa Voz de la Misma Verdad Que me asegura que soy realmente el perfecto Hijo de Dios.
L118.3 5 Al dar la hora:
6 Mías son la Paz y la Alegría de Dios.
7 Media hora más tarde:
8 Me aquietaré y escucharé la Verdad.
L118 (L106) 9 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L118 (L106) 10 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 11 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 12 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L119.1 L119 (L107) 1 La Verdad corregirá todos los errores de mi mente.
2 Me equivoco al pensar que algo pueda hacerme daño. 3 Soy el Hijo de Dios, Cuyo Yo descansa a salvo en la Mente de Dios.
L119.2 L119 (L108) 4 En la Verdad, dar y recibir es lo mismo.
5 Hoy perdonaré todo, para así poder aprender a aceptar la Verdad acerca de mí, y llegar a reconocer mi impecabilidad.
L119.3 6 Al dar la hora:
7 La Verdad corregirá todos los errores de mi mente.
8 Media hora más tarde:
9 En la Verdad, dar y recibir es lo mismo.
L119 (L108) 10 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L119 (L108) 11 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 12 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 13 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
Para los repasos de mañana y noche:
L120.1 L120 (L109) 1 Descanso en Dios.
2 Hoy descanso en Dios y dejo que Él obre en y por medio de mí, mientras descanso en Él en silencio y con absoluta certeza.
L120.2 L120 (L110) 3 Soy Tal como Dios Me creó.
4 Soy el Hijo de Dios. 5 Hoy dejo a un lado todas las enfermizas ilusiones que guardo acerca de mí mismo y dejo que Mi Padre me diga quién soy.
L120.3 6 Al dar la hora:
7 Descanso en Dios.
8 Media hora más tarde:
9 Soy tal como Dios me creó.
L120 (L110) 10 En tus prácticas más largas, dedica cinco minutos dos veces al día o más, si así lo prefieres, a reflexionar sobre estas ideas y deja que tu mente las relacione relajando tu mente.
L120 (L110) 11 En tus prácticas más cortas, cada hora, trata de dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, pero serio. 12 Usa una de ellas al dar la hora, y la otra media hora más tarde. 13 No necesitas dedicar más de un momento a cada una.
[I] Cada vez que juzgas o condenas (a alguien o a ti mismo), estás crucificando al Hijo de Dios.
[II] Deseamos no ser responsables de los que nos ocurre y que los culpables sean otros.
[III] Recordamos aquí la Lección 62: perdonar es mi función.
Lecciones de la 121 a la 150
L121 Perdonar es la llave de la felicidad
L121.1 L121.1 1 He aquí la respuesta a tu búsqueda de paz. 2 He aquí la llave que dará significado a un mundo que no parece tener sentido. 3 He aquí el camino que conduce a la seguridad, en medio de peligros aparentes que parecen acecharte en cada recodo y que socavan todas tus esperanzas de poder hallar alguna vez paz y tranquilidad. 4 Aquí se contestan todas las preguntas; aquí, finalmente, se asegura el fin de toda incertidumbre.
L121.2 L121.2 5 La mente que no perdona está invadida por el miedo y no da margen al Amor para que sea él mismo, ni espacio para que, en paz, pueda desplegar sus alas y remontarse por encima de la confusión del mundo. 6 La mente que no perdona está triste, sin esperanza de alivio ni de liberación del dolor. 7 Sufre y mora en la aflicción, escrutando las tinieblas pero sin ver nada, aunque está segura de que el peligro la está acechando allí.
L121.3 L121.3 8 La mente que no perdona vive atormentada por la duda, confundida con respecto a sí misma y a todo lo que ve; tiene miedo y está irritada, es débil y presumida; tiene miedo de seguir adelante, de quedarse donde está, de despertar o irse a dormir; cada sonido la asusta, aunque aquietarse la asusta aún más; está aterrada por la oscuridad, aunque aún más aterrada por el acercamiento de la luz.
L121.4 9 ¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su propia condenación? 10 ¿Qué puede observar sino la prueba de que todos sus pecados son reales? L121.4 11 La mente que no perdona no ve errores, sino únicamente pecados. 12 Mira al mundo con ojos invidentes y vocifera al observar que sus propias proyecciones se alzan para atacar la miserable parodia que es su vida. 13 Quiere vivir, aunque desea estar muerta. 14 Quiere que se le perdone, aunque ha perdido toda esperanza de lograrlo. 15 Quiere escapar, aunque no concibe ninguna forma de hacerlo, porque ve pecadores por todas partes.
L121.5 L121.5 16 La mente que no perdona está desesperada, con la perspectiva de un futuro que no puede ofrecerle otra cosa que no sea mayor desesperación. 17 No obstante, considera que los juicios que emite sobre el mundo son irreversibles, sin darse cuenta de que con ello se ha condenado a sí misma a esta desesperación. 18 Piensa que no puede cambiar, pues lo que ve atestigua que ha juzgado correctamente. 19 No pregunta, pues cree que sabe. 20 No se cuestiona a sí misma, pues está convencida de tener razón.
L121.6 L121.6 21 El perdonar se adquiere, 22 porque no es inherente a la Mente, La Cual no puede pecar. 23 Así como pecar fue una idea que te enseñaste a ti mismo, perdonar es algo que también tienes que aprender, no de ti mismo, sino del Maestro que representa al otro Yo en ti. 24 Por medio de Él, aprendes a perdonar al yo que crees haber hecho, y a dejar que desaparezca. 25 Así devuelves tu mente como Una a Quien es Tu Yo, Que nunca puede pecar. Urtext.p109 La única solución es dejar de crear erróneamente ahora, y aceptar la expiación para las creaciones falsas del pasado. Sólo esto puede reestablecer una mentalidad verdaderamente unificada.
L121.7 L121.7 26 Cada mente que no perdona te presenta la oportunidad de enseñar a la tuya cómo perdonarse a sí misma. 27 Cada una está esperando la liberación del infierno por medio de ti, y se vuelve hacia ti implorando que le traigas el Cielo aquí y ahora. 28 Ha perdido toda esperanza, aunque tú te conviertes en su esperanza. 29 Y al ser su esperanza, te conviertes en la tuya propia. 30 La mente que no perdona tiene que aprender, por medio de tu perdón, que se ha salvado del infierno. 31 Y a medida que enseñes la salvación, irás aprendiendo lo que es.
L121.8 32 No obstante, todo cuanto enseñes y aprendas, no provendrá de ti, sino del Maestro Que te fue dado para señalarte el camino. L121.8 33 Hoy practicaremos cómo aprender a perdonar. 34 Si estás dispuesto a hacerlo, hoy puedes aprender a tomar la llave de la felicidad y a utilizarla en beneficio propio. 35 Dedicaremos diez minutos por la mañana, y otros diez por la noche, a aprender cómo se perdona y también cómo se es perdonado.
L121.9 L121.9 36 La mente que no perdona no cree que dar y recibir sea lo mismo. 37 No obstante, hoy trataremos de aprender que son la misma cosa, practicando cómo perdonar a uno que piensas que es tu enemigo, así como a otro que consideras amigo. 38 Y a medida que aprendas a ver a ambos como uno, extenderemos la lección hasta nosotros, y veremos que el escape de ellos incluyó el nuestro. Tomás 22 Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, entonces entraréis en el Reino.
L121.10 L121.10 39 Comienza las prácticas más largas pensando en alguien que te cae mal, que parece irritarte o que lamentarías encontrarte; alguien a quien desprecias con ahínco o que, simplemente, tratas de ignorar. 40 No importa la forma en que tu hostilidad se manifieste. 41 Probablemente ya lo escogiste. 42 Ese sirve.
L121.11 L121.11 43 Ahora, cierra los ojos, míralo en tu mente, y obsérvalo por un rato. 44 Trata de percibir algo de luz en alguna parte de él; algún pequeño destello que nunca habías notado. 45 Trata de encontrar alguna chispa de luminosidad que brille sobre la desagradable imagen que te has formado de él. 46 Sigue mirando esa imagen hasta que veas una luz en ella, y luego trata de dejar que esa luz se expanda hasta que lo envuelva y haga que la imagen se vea bella y llena de bondad.
L121.12 L121.12 47 Mira por un rato a esta cambiada percepción y luego trae a tu mente a alguien que consideras amigo. 48 Trata de transferirle la luz que aprendiste a ver alrededor de tu antiguo “enemigo”. 49 Percíbelo ahora como más que un amigo para ti, pues en esa luz su santidad te muestra a tu salvador, salvado y salvando, curado y completo. 50 Luego, permítele que te ofrezca la luz que ves en él, y deja que tu “enemigo” y tu amigo se unan para bendecirte con lo que les diste. 51 Ahora eres uno con ellos, y ellos uno contigo. 52 Ahora te has perdonado a ti mismo.
L121.13 L121.13 53 No olvides a todo lo largo del día el papel que el perdonar juega en traer felicidad a cada mente que no perdona, incluyendo la tuya. 54 Cada vez que el reloj dé la hora, di interiormente:
L121.14 55 Perdonar es la llave de la felicidad.
56 Despertaré del sueño en el que soy mortal, falible,
y lleno de pecado, y sabré que soy el perfecto Hijo de Dios.
L122 El perdonar me ofrece todo lo que quiero
L122.1 L122.1 1 ¿Qué podrías querer que el perdón no pueda ofrecerte? 2 ¿Quieres paz?, 3 El perdonar te la ofrece. 4 ¿Quieres felicidad, una mente serena, certeza de propósito y que te envuelva un sentimiento de valía y belleza que transcienda el mundo? 5 ¿Quieres cuidado, seguridad, y disponer siempre del calor de una segura protección? 6 ¿Quieres una quietud que no pueda ser perturbada, una afabilidad que nunca pueda ser herida, un profundo bienestar que te envuelva por completo y un descanso tan perfecto que nunca pueda ser alterado?
L122.2 L122.2 7 Todo eso, y más, te ofrece el perdón. 8 Pone un destello de luz en tus ojos al despertar, y te infunde alegría con la cual hacer frente al día. 9 Acaricia tu frente mientras duermes, y reposa sobre tus párpados para que no tengas sueños de miedo o maldad, malicia o ataque. 10 Y, cuando despiertas de nuevo, te ofrece otro día de felicidad y de paz. 11 Todo eso, y más, te ofrece el perdón.
L122.3 L122.3 12 El perdonar descorre el velo que oculta la faz de Cristo a los que miran al mundo sin piedad. 13 Te permite reconocer al Hijo de Dios, y borra de tu memoria todo pensamiento muerto, de manera que el recuerdo de Tu Padre pueda ascender al umbral de tu mente.
L122.4 14 ¿Qué podrías querer que el perdonar no pudiese darte? 15 ¿Qué otros presentes, aparte de éstos, merecen procurarse? 16 ¿Qué imaginario valor, efecto trivial o promesa pasajera que nunca se ha de cumplir puede ofrecerte más esperanza que la que te aporta el perdonar? L122.4 17 ¿Por qué habrías de buscar una respuesta distinta de la que lo contesta todo? 18 He aquí la respuesta perfecta, la que se da a toda pregunta imperfecta, a las peticiones sin sentido, a tu media reticencia a escuchar, a tu menos que media aplicación y a tu confianza parcial.
L122.5 19 ¡He aquí la respuesta! 20 No la busques más. 21 No hallarás ninguna otra en su lugar. L122.5 22 El plan de Dios para tu salvación no puede cambiar ni fracasar. 23 Siéntete agradecido de que siga siendo exactamente como Él lo planeó. 24 Se alza inmutable ante ti como una puerta abierta, más allá de la cual se te está llamando con cariño, dándote la bienvenida, invitándote a entrar y a sentirte en casa, que realmente es La Tuya.
L122.6 L122.6 25 ¡He aquí la respuesta! 26 ¿Preferirías quedarte fuera cuando todo el Cielo te espera adentro? 27 Perdona y serás perdonado. 28 Tal como des, así recibirás. 29 No hay otro plan que éste para la salvación del Hijo de Dios. 30 Alegrémonos hoy de que así sea, pues la respuesta que aquí se nos da es clara y explícita y libre de todo engaño en su simplicidad. 31 Todas las complejidades de frágiles telarañas que el mundo ha tejido desaparecen ante el poder y majestuosidad de esta afirmación extremadamente sencilla de la Verdad.
L122.7 L122.7 32 ¡He aquí la respuesta! 33 No le des la espalda para irte otra vez a vagar sin rumbo. 34 Acepta la salvación ahora. 35 Es el Don de Dios, no del mundo. 36 El mundo no puede dar ningún regalo de valor a la mente que ha aceptado como suyo Lo que Dios le ha dado. 37 Dios quiere que hoy se reciba la salvación y que los enredos de tus sueños no te sigan ocultando la nada que son.
L122.8 L122.8 38 Abre hoy los ojos y observa un mundo feliz donde reinan la seguridad y la paz. 39 El perdón es el medio por el que éste viene a ocupar el lugar del infierno. 40 En la quietud, se alza para dar la bienvenida a tus ojos abiertos y llenar tu corazón de una profunda tranquilidad, a medida que afloran en tu conciencia antiguas verdades que siempre renacen. 41 Lo que entonces vas a recordar nunca se podrá describir. 42 No obstante, el perdón te lo ofrece.
L122.9 L122.9 43 Recordando los presentes que nos da el perdonar, emprendemos nuestras prácticas de hoy con fe y esperanza de que éste sea el día de nuestra salvación. 44 Hoy la buscaremos con seriedad y alegría sabiendo que tenemos la llave en nuestras manos; y aceptaremos la Respuesta que el Cielo ha dado al infierno que hicimos, pero donde ya no queremos permanecer.
L122.10 L122.10 45 Por la mañana y por la noche, dedicaremos de buena gana un cuarto de hora a la búsqueda que garantiza el fin del infierno. 46 Comienza lleno de esperanza, pues hemos llegado al punto crucial a partir del cual el camino se vuelve mucho más fácil. 47 Y, a partir de ahora, el trecho que todavía nos queda por recorrer es corto. 48 Estamos ciertamente muy cerca del final del sueño que ha sido determinado.
L122.11 L122.11 49 Sumérgete en la alegría al comenzar estas prácticas, pues en ellas hallarás la segura recompensa de las preguntas que ya han sido contestadas, así como lo que te ha traído tu aceptación de esas respuestas. 50 Hoy te será dado experimentar la paz que el perdonar ofrece, así como la alegría que te espera cuando descorras el velo.
L122.12 L122.12 51 Ante la luz que hoy vas a recibir, el mundo se desvanecerá hasta desaparecer por completo, y verás surgir otro para cuya descripción no tendrás palabras. 52 Ahora nos encaminamos directamente hacia la luz y recibimos los dones que fueron guardados para nosotros desde que el tiempo empezó, aguardando este día de hoy. L122.13 53 El perdonar te ofrece todo lo que quieres. 54 Hoy te serán dadas todas las cosas que quieres.
L122.13 55 No pierdas de vista tus dones, cuando a lo largo del día regreses nuevamente a enfrentarte a un mundo de constantes cambios y sombrías apariencias. 56 Conciencia claramente tus dones, a medida que veas qué es lo que no cambia en el cambiante corazón: la luz de la Verdad, que se encuentra tras las apariencias. L122.14 57 No caigas en la tentación de permitir que tus dones pasen desapercibidos y se pierdan en el olvido; por el contrario, mantenlos firmes en tu mente tratando de pensar en ellos al menos un minuto cada cuarto de hora.
L122.14 58 Recuerda cuán preciosos son estos dones con el recordatorio que sigue más abajo, que tiene el poder de mantenerlos en tu conciencia a lo largo del día:
L122.15 59 El perdón me ofrece todo lo que quiero.
60 Hoy he aceptado que esto es verdad.
61 Hoy he recibido los Dones de Dios.
L123 Doy gracias a Mi Padre por los Dones Que me ha dado
L123.1 L123.1 1 Hoy seamos agradecidos. 2 Hemos llegado a senderos más llevaderos y a caminos más llanos. 3 Ya no piensas en volver atrás, ni te resistes implacablemente a la Verdad. 4 Aún vacilas un poco, debido a algunas objeciones menores y a cierta indecisión, pero bien puedes sentirte agradecido por tus logros, que son mucho más importantes de lo que piensas.
L123.2 L123.2 5 Un día dedicado ahora a dar gracias añadirá el beneficio de poder discernir con más claridad el verdadero alcance de los logros que has obtenido y de los dones que has recibido. 6 Alégrate hoy, afectuosamente agradecido, de que Tu Padre no te haya abandonado a tu suerte ni de que te haya dejado vagar solo en las tinieblas. 7 Agradece que te haya salvado del yo que creíste haber hecho para ocupar Su Lugar y el de Su Creación. 8 Hoy dale gracias.
L123.3 L123.3 9 Dale gracias por no haberte abandonado y por Su Amor, que seguirá resplandeciendo eternamente sobre Ti, eternamente inmutable. 10 Dale gracias igualmente por ser tú realmente inmutable, pues el Hijo que Él ama es tan inmutable como Él. 11 Agradece haber sido salvado. 12 Alégrate de tener una función que desempeñar en la salvación. 13 Siéntete agradecido de que tu valía exceda con mucho tus míseros regalos y juicios mezquinos que emites sobre aquel que Dios estableció como Su Hijo.
L123.4 L123.4 14 Hoy llenos de agradecimiento, elevamos nuestros corazones por encima de la desesperación y alzamos nuestros ojos que ya no miran cabizbajos al polvo. 15 Hoy entonamos el canto de acción de gracias en honor al Yo Que Dios dispuso fuese nuestra verdadera Identidad en Él. 16 Hoy sonreiremos a todo el que veamos y caminaremos con paso ligero, a medida que cumplimos la tarea que nos fue encomendada. L123.5 17 No caminamos solos. 18 Y damos gracias porque a nuestra soledad ha venido un Amigo que nos trae la Palabra salvadora de Dios.
L123.5 19 Te doy gracias por escucharlo. 20 Su Palabra es muda si no se la escucha. 21 Al darle las gracias, éstas son igualmente para ti. 22 Un mensaje que no se haya escuchado no puede salvar al mundo, por muy poderosa que sea la Voz que lo comunique o por muy amoroso que sea el mensaje. L123.6 23 Gracias te doy por haber escuchado, pues te has vuelto el mensajero que lleva consigo la Voz del Espíritu Santo y que dejas que Su eco suene y resuene alrededor del mundo.
L123.7 L123.6 24 Acepta hoy el agradecimiento de Dios, a medida que tú Le das gracias a Él. 25 Pues quiere ofrecerte las gracias que tú le das, ya que ha aceptado tus presentes con afectuosa Gratitud y te los devuelve multiplicados miles y cientos de miles de veces más. 26 Él bendecirá tus presentes compartiéndolos contigo. 27 Y así, éstos crecerán en poder y fuerza hasta llenar el mundo de alegría y gratitud.
L123.7 28 Acepta hoy Su agradecimiento y ofrécele el tuyo, durante quince minutos, dos veces. 29 Y, al hacerlo, te darás cuenta de a Quién Le estás dando gracias, y de a Quién Él se las está dando al tú dárselas a Él. 30 Esta santa media hora que Le dediques te será devuelta a razón de años por cada segundo, y en poder para salvar al mundo con eones de antelación, debido a las gracias que Le estás dando.
L123.8 L123.8 31 Acepta Su agradecimiento, y comprenderás con cuánto Afecto te conserva en Su Mente, cuán profundo e ilimitado es el cuidado que te prodiga, cuán perfecta es Su gratitud hacia ti. 32 Al dar cada hora, acuérdate de pensar en Él y de darle gracias por todo Lo que ha dado a Su Hijo, para que éste pueda elevarse por encima del mundo y recordar a Su Padre y a Su Yo.
L124 Recordaré que soy Uno con Dios
L124.1 L124.1 1 Hoy volvemos a dar gracias por nuestra Identidad en Dios. 2 Nuestra casa está a salvo, nuestra protección está garantizada en todo lo que hacemos, y tenemos a nuestra disposición el poder y la fuerza para ejecutar todo cuanto emprendamos. 3 No podemos fracasar en nada. 4 Todo lo que tocamos adquiere una brillante luminosidad que bendice y cura. 5 Siendo realmente Uno con Dios y el Universo seguimos adelante, alegres, con el pensamiento de que Dios Mismo va con nosotros por doquier.
L124.2 L124.2 6 ¡Cuán santas son nuestras mentes! 7 Y todo cuanto vemos refleja la santidad en la mente, que realmente es Una con Dios y con Ella Misma. 8 ¡Cuán fácilmente desaparecen los errores, y la muerte cede su puesto a la Vida eterna! 9 Nuestras huellas luminosas señalan el camino hacia la Verdad, pues Dios es nuestro Compañero, mientras recorremos el mundo durante un tiempo. 10 Y los que nos siguen, reconocerán el camino porque la luz que llevamos ha quedado atrás, aunque sigue con nosotros en nuestro caminar hacia adelante.
L124.3 L124.3 11 Lo que recibimos es nuestro eterno Don que damos a los que nos han de seguir y a los que vinieron antes, o a los que permanecieron por algún tiempo con nosotros. 12 Y Dios —Que nos ama a Todos con el mismo Amor con el Que fuimos creados— nos sonríe y nos ofrece la felicidad que dimos. L124.4 13 Hoy no pondremos en duda Su Amor por nosotros, ni cuestionaremos Su protección ni Su cuidado por nosotros.
L124.4 14 Ninguna ansiedad sin sentido podrá interponerse entre nuestra fe y nuestra conciencia de Su Presencia. 15 Hoy somos uno con Él, al reconocerlo y recordarlo. 16 Lo sentimos en nuestros corazones. 17 Nuestras mentes contienen Sus pensamientos; nuestros ojos ven Su afabilidad en todo lo que contemplamos. 18 Hoy vemos sólo lo que es afable y amoroso.
L124.5 L124.5 19 Lo vemos en el dolor que aparece cuando el dolor da paso a la paz. 20 Lo vemos en los desesperados, en los tristes y afligidos, en los que están solos y tienen miedo, cuando a todos ellos se les restaura la tranquilidad y la paz interior en las que realmente fueron creados. 21 Y lo vemos también en los moribundos y en los muertos, restituyéndolos así a la Vida. 22 Y vemos todo esto porque primero lo vimos en nuestro fuero interno.
L124.6 L124.6 23 Ningún milagro será negado jamás a los que saben que realmente son Uno con Dios. 24 No hay ninguno de sus pensamientos que carezca del poder de curar toda forma de sufrimiento en cualquier persona, que haya vivido en el pasado o que viva en los tiempos por venir; tan fácilmente como lo hace en las personas que caminan a su lado ahora. 25 Sus pensamientos son realmente eternos, y no tienen nada que ver ni con la distancia ni con el tiempo.
L124.7 L124.7 26 Nos unimos en esta conciencia cuando decimos que realmente somos Uno con Dios. 27 Pues con estas palabras afirmamos también que hemos sido salvados y curados, que con ellas podemos igualmente salvar y curar. 28 Hemos aceptado, y ahora queremos dar, pues queremos conservar los Dones que Nuestro Padre Nos dio. 29 Hoy queremos experimentar en nosotros mismos que somos Uno con Él, de modo que el mundo pueda compartir con nosotros nuestro reconocimiento de la Realidad. 30 Con esta experiencia nuestra, el mundo se libera; y al ir negando que estemos separados de Nuestro Padre se curará conjuntamente con nosotros.
L124.8 L124.8 31 ¡Que hoy la paz sea contigo! 32 Asegura tu paz practicando concienciar que eres realmente Uno con Tu Creador, así como Él lo es Contigo. 33 En algún momento del día, cuando mejor te parezca, dedica media hora a pensar que realmente eres Uno con Dios. 34 Ésta es la primera vez que intentamos realizar una sesión prolongada, para la que no se establecen reglas ni se sugieren palabras especiales con las cuales dirigir tu meditación. 35 Hoy confiaremos en que la Voz que habla por Dios nos hable cuando lo crea oportuno, seguros de que Él no habrá de fallar. 36 Permanece con Él durante esta media hora. 37 Él se encargará de lo demás.
L124.9 L124.9 38 El beneficio que esto habrá de aportarte no será menor porque creas que no está pasando nada. 39 Quizás hoy no estés preparado para aceptar este beneficio. 40 Pero en algún momento y en algún lugar te llegará, y no dejarás de reconocerlo cuando emerja con certeza en tu mente. 41 Esta media hora será encuadrada en un marco dorado, y cada minuto será como un diamante que se incruste alrededor del espejo que este ejercicio te va a ofrecer. 42 Y en él, verás la faz de Cristo reflejando la tuya.
L124.10 L124.10 43 Tal vez hoy, tal vez mañana, verás tu propia transfiguración en el espejo que esta santa media hora te presentará para que te mires en él. 44 Cuando estés preparado, la encontrarás allí, en lo profundo de tu mente, esperando que la halles. 45 Entonces recordarás el pensamiento al que dedicaste esta media hora y, lleno de agradecimiento, te darás cuenta de que ningún tiempo había sido alguna vez empleado de mejor manera.
L124.11 L124.11 46 Tal vez hoy, tal vez mañana, te mirarás en ese espejo, y comprenderás que la luz libre de pecado que ves en él te pertenece; que el encanto que en él observas es el tuyo propio. 47 Considera esta media hora como un presente que haces a Dios, con la certeza de que Lo que Él te dará a cambio será una sensación de Amor que sobrepasará tu entendimiento; una alegría demasiada profunda para poder ser comprendida y una visión demasiada santa para que tus ojos corporales la puedan ver. 48 No obstante, puedes estar seguro de que algún día —tal vez hoy, tal vez mañana— entenderás, comprenderás y verás.
L124.12 L124.12 49 Añade más joyas al marco dorado que enmarca al espejo que hoy te fue ofrecido, repitiendo cada hora interiormente:
L124.13 50 Quiero recordar que realmente soy Uno con Dios,
conjuntamente con todos mis hermanos y mi Yo,
en eterna Paz y Santidad.
L125 Hoy recibo en quietud la Palabra de Dios
L125.1 L125.1 1 Permite que hoy sea un día de quietud y de tranquilo escuchar. 2 La Voluntad de Tu Padre es que hoy oigas Su Palabra. 3 Te llama desde el profundo fuero interno de tu mente, donde Él mora. 4 Escúchale hoy. 5 No podrá haber paz hasta que Su Palabra sea oída en todos los rincones del mundo y hasta que tu mente —escuchando aquietadamente— acepte el mensaje que el mundo tiene que oír para introducir los apacibles tiempos de paz.
L125.2 L125.2 6 Este mundo cambiará por medio de ti. 7 Ningún otro medio puede salvarlo, pues el plan de Dios es sencillamente éste: el Hijo de Dios es libre de salvarse a sí mismo, y se le ha dado la Palabra de Dios para que sea su Guía, esté constantemente en su mente y a su lado, para conducirlo con toda seguridad y por su propia voluntad a la casa de Su Padre, voluntad que, en realidad, es eternamente libre como La de Dios. 8 No se le conduce a la fuerza, sino con Amor. 9 No se le juzga, sólo se le santifica.
L125.3 L125.3 10 En la quietud, escucharemos hoy la Voz que habla por Dios, sin la intromisión de nuestros insignificantes pensamientos, ni la de nuestros deseos personales, y sin juzgar en modo alguno Su santa Palabra. 11 Hoy no nos juzgaremos a nosotros mismos, pues lo que realmente somos no puede ser juzgado. 12 Nos apartamos de todos los juicios que el mundo ha emitido contra el Hijo de Dios. 13 El mundo no Lo conoce. 14 Hoy no prestaremos oídos al mundo, sino que, en silencio, aguardaremos la Palabra de Dios.
L125.4 L125.4 15 Presta oídos, Santo Hijo de Dios, que Tu Padre está hablando. 16 La Voz que habla por Él quiere darte Su santa Palabra para que disemines por todo el mundo la buena nueva de la salvación y el santo tiempo de paz. 17 Hoy nos congregamos ante el trono de Dios, el tranquilo lugar dentro de la mente donde Él realmente mora eternamente, en la Santidad que creó y que nunca abandonará.
L125.5 L125.5 18 Él no esperó a que Le regresaras tu mente para darte Su Palabra. 19 Él no se ocultó de ti cuando, por un corto tiempo, te alejaste de Él. 20 Él no toma en cuenta las ilusiones que te haces acerca de ti mismo. 21 Él conoce a Su Hijo y quiere que siga formando parte de Él, a pesar de sus sueños, ni de la locura de creer que la Voluntad del Hijo de Dios no es su propia voluntad.
L125.6 L125.6 22 Hoy Él te habla. 23 La Voz que habla por Él espera tu silencio, pues Su Palabra no puede ser oída hasta que tu mente no se haya aquietado por algún tiempo y hayas acallado tus deseos sin sentido. 24 Aguarda Su Palabra en silencio. 25 Hay una paz en ti a la que puedes recurrir hoy, a fin de que te ayude a preparar a tu santísima mente para que escuche la Voz que habla por Su Creador.
L125.7 L125.7 26 Hoy en tres ocasiones y en los momentos que sean más propicios para estar en silencio, deja de escuchar al mundo durante diez minutos y, en su lugar, decide escuchar con tranquilidad la Palabra de Dios. 27 Él te habla desde un lugar más cerca de ti que tu propio corazón. 28 Su Voz está más cerca de ti que tu propia mano. 29 Su Amor es todo lo que realmente eres y todo Lo que Él es: Él es Lo mismo que Tú, y Tú eres Lo mismo que Él.
L125.8 L125.8 30 Es tu voz la que escuchas cuando Él te habla. 31 Es tu palabra la que Él pronuncia. 32 Es la Palabra de la libertad y de la paz, de la unión de voluntades y propósitos, sin separaciones ni divisiones en la única Mente que comparten el Padre y el Hijo. 33 Hoy escucha en silencio a tu Yo y deja que Él te diga que Dios nunca abandonó a Su Hijo y que tú nunca abandonaste a tu Yo.
L125.9 L125.9 34 Lo único que tienes que hacer es aquietarte. 35 No vas a necesitar ninguna otra regla que la que sigue para que tu práctica de hoy te eleve por encima del pensar del mundo, y libere tu visión de lo que ven los ojos del cuerpo. 36 Lo único que tienes que hacer es aquietarte y escuchar. 37 Oirás la Palabra en la que la Voluntad del Hijo de Dios se une a la Voluntad de Su Padre, convirtiéndose en una con Ella, sin ninguna ilusión interpuesta entre Lo que es completamente indivisible y Lo que es verdadero.
L125.10 38 A medida que pase cada hora del día, aquiétate por un momento y acuérdate de que tienes un propósito especial para este día: recibir en la quietud la Palabra de Dios.
L126 Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy
L126.1 L126.1 1 La idea de hoy —completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo— es crucial para lograr el cambio radical en la forma de pensar que este Curso propone. 2 Si creyeses en lo que la idea de hoy afirma, para ti no sería problema perdonar completamente, tener certeza en cuanto a tu meta, y seguir un rumbo seguro. 3 Entenderías los medios por los que te llega la salvación, y no vacilarías en emplearlos ahora mismo.
L126.2 L126.2 4 Examinemos lo que crees en lugar de esta idea. 5 Te parece que los demás están separados de ti, que son capaces de comportarse en formas que no tienen repercusión alguna sobre tus pensamientos, ni los tuyos sobre los de ellos. 6 Por consiguiente, tus actitudes no tienen ningún efecto sobre ellos, y sus pedidos de ayuda no guardan relación alguna con los tuyos. 7 Además, crees que pueden pecar sin que ello afecte la percepción que tienes de ti mismo, aunque puedes juzgar sus pecados y, sin embargo, mantenerte a salvo de cualquier condenación y estar en paz.
L126.3 L126.3 8 Cuando “perdonas” un pecado, no ganas directamente nada con eso. 9 Eres caritativo con alguien que no lo merece, simplemente a fin de demostrar que tú eres mejor que él y que te encuentras en un plano superior a él. 10 Él no se ha ganado tu tolerancia caritativa —que le concedes sabiendo que no es digno de tu dádiva— ya que sus pecados lo han situado por debajo de una verdadera igualdad contigo. 11 No tiene derecho a que lo perdones. 12 Tu perdón constituye un regalo para él, pero no para ti.
L126.4 L126.4 13 De este modo, perdonar es básicamente pernicioso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero en todo caso inmerecido; una dádiva que unas veces se concede y otras se niega. 14 Al ser inmerecido, a veces se justifica no otorgarlo, pero no es justo que tengas que sufrir cuando no lo concedes. 15 El pecado que perdonas no es tu pecado. 16 Fue cometido por alguien que está separado de ti. 17 Y si te da por ser magnánimo con él, dándole lo que no se merece, la dádiva será algo tan ajeno a ti como lo fue su pecado.
L126.5 L126.5 18 Si esto fuese verdad, perdonar no tendría ningún fundamento sobre el cual basar la confianza y la seguridad. 19 Sería una excentricidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgentemente un indulto inmerecido. 20 No obstante, conservarías el derecho de no eximir al pecador de la justa retribución por su pecado. 21 ¿Acaso crees que el Señor de los Cielos permitiría que la salvación del mundo dependiera de esto? 22 ¿No sería Su cuidado por ti ciertamente ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho?
L126.6 L126.6 23 No comprendes lo que es perdonar. 24 Tal como lo ves, no es más que un freno al ataque abierto, freno que no requiere corrección alguna en tu mente. 25 Tal como lo percibes, no puede aportarte paz. 26 No constituye un medio por el cual liberarte de lo que ves en otro, pero no en ti mismo. 27 No tiene poder alguno para restaurar en tu conciencia la unidad que formas con él. 28 Eso no es lo que Dios dispuso que el perdonar fuese para ti.
L126.7 L126.7 29 Al no haber dado a Dios el presente que te pidió, no solo no puedes reconocer Sus Dones, sino que además crees que no te Los dio. 30 No obstante, ¿te pediría Dios un presente que no fuese para ti? 31 ¿Acaso podría contentarse con gestos vacíos y considerar que tales míseros regalos son dignos de Su Hijo? 32 La salvación es un presente mucho mejor que eso. 33 Y el verdadero perdonar —que es el medio por el que se alcanza la salvación— tiene necesariamente que curar a la mente que da, pues dar es recibir. 34 Lo que no se ha recibido es porque no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene necesariamente que haberse recibido.
L126.8 L126.8 35 Hoy trataremos de comprender lo que hay de verdad en cuanto a que el que da y el que recibe son una misma persona. 36 Vas a necesitar ayuda para dar sentido a esto, ya que es muy ajeno a los pensamientos a los que estás acostumbrado. 37 Pero la Ayuda que necesitas está ahí. 38 Deposita hoy tu fe en Él y pídele que comparta contigo tus prácticas de hoy sobre lo que es verdad. 39 Y si logras captar aunque sea un ínfimo indicio de la liberación que reside en la idea que practicamos hoy, éste será ciertamente un día de gloria para el mundo.
L126.9 L126.9 40 Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a tratar de comprender la idea de hoy. 41 Esta idea forma parte del pensar por el que el perdonar pasa a ocupar el lugar que le corresponde entre tus prioridades. 42 Es el pensar que liberará a tu mente de cualquier barrera que te impida comprender el significado del perdonar, y que te permitirá darte cuenta de lo valioso que es para ti.
L126.10 L126.10 43 En silencio, cierra tus ojos al mundo que no comprende lo que es perdonar y busca refugio en el tranquilo lugar en el que los pensamientos se transforman y donde las falsas creencias se abandonan. 44 Repite la idea de hoy y pide ayuda para poder comprender lo que ésta realmente significa. 45 Permite que se te enseñe. 46 Alégrate de oír lo que te dice la Voz de la Verdad y de la curación, y al comprender las palabras que Él te diga, reconocerás que son tus propias palabras.
L126.11 L126.11 47 Hoy todas las veces que puedas, recuerda que tienes una meta, un objetivo que hace que éste sea un día especialmente importante para ti y para todos tus hermanos. 48 No permitas que tu mente se olvide de esta meta por mucho tiempo, sino que di interiormente:
L126.12 49 Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.
50 La Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad está conmigo ahora.
51 Y confiaré plenamente en Él.
L126.13 52 Luego, permanece en silencio por un momento y abre tu mente a Su Corrección y a Su Amor. 53 Y creerás lo que Le oigas decir, pues lo que Él te va a dar lo vas a recibir.
L127 No hay otro Amor que El de Dios
L127.1 L127.1 1 Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. 2 Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que hay una manera de amar a una persona y otra manera de amar a otra. 3 El Amor es único. 4 En Él no hay partes separadas, ni gradación, ni tipos, ni niveles, ni divergencias, ni distinciones. 5 Es igual a Sí Mismo, no cambia nunca. 6 Nunca varía con una persona o circunstancia. 7 Es el Corazón de Dios y también El de Su Hijo.
L127.2 L127.2 8 El significado del Amor queda velado para todo aquel que crea que el Amor puede cambiar, 9 pues en ese caso no se da cuenta de que un amor cambiante es algo realmente imposible. 10 Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. 11 También cree que se pueda depositar el amor en una persona y que este amor siga siendo el mismo aunque se le niegue a los demás. 12 Creer estas cosas del amor es no comprender lo que realmente es. 13 Si el amor pudiese hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado en partes separadas.
L127.3 L127.3 14 El Amor es incapaz de juzgar. 15 Puesto que Él Mismo es Uno, mira a todos como si fueran Uno con Él. 16 Su significado reside en la Unicidad, 17 significado que tiene que eludir a la mente que piensa que el Amor se parcializa o se fragmenta. 18 No hay otro Amor que El de Dios, y todo Amor es de Él. 19 Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay Amor. 20 El Amor es una Ley que no tiene opuestos. 21 Su Completitud es el poder que mantiene todo como uno, el Vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean eternamente Lo Mismo.
L127.4 L127.4 22 Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que nunca puede haber una diferencia entre Lo que eres y Lo que es el Amor. 23 El significado del Amor es el tuyo propio que Dios Mismo comparte Contigo. 24 Pues Lo que eres es Lo que Él es. 25 No hay otro Amor que El Suyo, y Lo que Él es, es Todo Lo que hay. 26 Nada Lo limita, y por consiguiente tú eres realmente tan ilimitado como Él.
L127.5 L127.5 27 Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a entender el significado del Amor. 28 Lo que el mundo cree fue hecho para ocultar el significado del Amor y para mantenerlo oculto y secreto. 29 No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la Verdad de lo que es el Amor, y de lo que tú también eres realmente. L127.6 30 No busques tu Yo en el mundo. 31 El Amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. 32 No obstante, es perfectamente evidente para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del Amor.
L127.6 33 La práctica de hoy consiste en liberar a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer; de todas las limitaciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees que forman parte del destino humano. 34 Hoy vamos a dar el paso más ambicioso de los que requiere este Curso en tu avance hacia la meta que ha establecido. L127.7 35 Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que significa el Amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años.
L127.7 36 Así pues, alegrémonos juntos al dedicarle hoy algún tiempo a Dios y comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo. L127.8 37 Dedica hoy dos veces quince minutos a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. 38 Abre tu mente y descansa. 39 Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero con sólo dejar de atribuirle valor. 40 Deja de otorgarle valor a sus míseras ofrendas y absurdos regalos, y permite al don de Dios reemplazarlos a todos.
L127.9 L127.8 41 Llama a Tu Padre con la certeza de que la Voz que habla por Él te responderá. 42 Él Mismo lo prometió. 43 Y Él Mismo pondrá una chispa de la Verdad en tu mente cada vez que renuncies a una falsa creencia o a una oscura ilusión de tu propia realidad y de lo que significa el amor. 44 Su Voz brillará hoy entre tus inútiles pensamientos y te ayudará a comprender la Verdad del Amor. 45 Con cariñosa amabilidad, Tu Padre morará contigo, a medida que permitas a Su Voz enseñarle el significado del Amor a tu mente abierta y despejada. 46 Y también bendecirá la lección con Su Amor.
L127.10 L127.9 47 Hoy la legión de años futuros que tendrías que esperar para la salvación desaparecerá ante el reflejo aquí del eterno Don de lo que estás aprendiendo. 48 Hoy demos gracias por habernos liberado de un futuro que hubiese sido igual que el pasado. 49 Hoy dejamos atrás el pasado para nunca volver a recordarlo. 50 Y alcemos los ojos para mirar un tiempo presente diferente, en el cual amanece un futuro distinto al pasado en cada uno de sus atributos.
L127.11 L127.10 51 El mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia. 52 Y lo veremos crecer fuerte y saludable, para derramar su bendición sobre todos aquellos que vengan a aprender a desprenderse del mundo; mundo que pensaban había sido creado en falso por el odio para ser enemigo del Amor. 53 Ahora todos ellos se liberan conjuntamente con nosotros. 54 Ahora todos ellos son nuestros hermanos en el Amor de Dios.
L127.12 L127.11 55 Vamos a acordarnos de ellos a lo largo del día, ya que no podemos excluir de nuestro Amor a ninguna parte de nosotros, si queremos conocer a nuestro Yo. 56 Por lo menos tres veces por hora, piensa en alguien que te acompaña en este viaje y que vino a aprender lo mismo que tú tienes que aprender. 57 Y cuando te venga a la mente, comunícale este mensaje de parte de Tu Yo:
L127.12 58 Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el Cual quiero compartir contigo.
59 Pues quiero aprender la alegre lección de que No hay otro Amor que El de Dios,
Amor Que es el tuyo, el mío y El de todos.
L128 El mundo que veo no ofrece nada que yo quiera
L128.1 L128.1 1 El mundo que ves no te ofrece nada que necesites ofrecerte a ti mismo, nada que puedas usar de alguna manera, ni nada que te pueda hacer feliz en la forma que sea. 2 Cree esto y te habrás ahorrado muchos años de miseria, incontables desengaños y esperanzas que se convierten en amargas cenizas de desesperación. 3 Todo aquel que quiera dejar el mundo atrás y remontarse más allá de su limitado alcance y sus mezquindades, tendrá necesariamente que aceptar que este pensamiento es verdad.
L128.2 L128.2 4 Cada cosa que valoras aquí no es sino una cadena que te ata al mundo, y ése es su único propósito. 5 Pues todas las cosas tienen que servir para el propósito que les asignaste, hasta que veas en ellas otro propósito. 6 El único propósito digno de tu mente que este mundo contiene es que lo pases de largo, sin detenerte a percibir ninguna esperanza allí donde no hay ninguna. 7 No te dejes engañar más. 8 El mundo que ves no ofrece nada que tú quieras.
L128.3 L128.3 9 Hoy escápate de las cadenas con las que aprisionas tu mente cada vez que percibes que la salvación se encuentra aquí. 10 Pues aquello que valoras lo haces parte de ti tal como te percibes a ti mismo. 11 Todas las cosas que buscas para realzar tu propio valor ante tus ojos te limitan aún más, ocultan tu propia valía y añaden un cerrojo más a la puerta que conduce a la verdadera conciencia de tu Yo.
L128.4 L128.4 12 No dejes que nada relacionado con pensamientos corporales te demore en tu progreso hacia la salvación, ni que la tentación de creer que el mundo puede ofrecerte algo que quieras te retrase. 13 Aquí no hay nada que valga la pena apreciar. 14 Aquí no hay nada que merezca un instante de retraso o de dolor, ni un solo momento de incertidumbre o de duda. 15 Lo que no vale nada no ofrece nada. 16 Lo que verdaderamente tiene valor no se puede hallar en lo que no vale nada.
L128.5 L128.5 17 Hoy practicamos abandonar todo pensamiento sobre los valores que hayamos atribuido al mundo. 18 Lo liberaremos de cualquier propósito que hayamos asignado a sus aspectos, fases y sueños. 19 Lo consideraremos en nuestra mente como algo carente de propósito, y lo relevaremos de todo lo que queríamos que fuese. 20 De esta manera, romperemos las cadenas que aprisionan la puerta que nos conduce a liberarnos del mundo y a ir más allá de todos sus insignificantes valores y limitadas metas.
L128.6 L128.6 21 La paz sea contigo, aquiétate por unos momentos y observa cuán alto te elevas por encima del mundo cuando liberas a tu mente de sus cadenas y la dejas que busque el nivel en el que se siente en casa. 22 Tu mente te agradecerá que la dejes libre por un momento. 23 Ella sabe adónde pertenece realmente. 24 Libérale sus alas y verás cómo —segura y alegre— volará a unirse a su santo propósito. 25 Permítele que descanse en Su Creador, para que allí, en tu fuero interno, se le restituya la cordura, la libertad y el Amor.
L128.7 L128.7 26 Hoy en tres ocasiones, tómate diez minutos de descanso. 27 Y cuando, después de cada una de estas sesiones, abras los ojos, no valorarás lo que veas tanto como lo valorabas antes. 28 Toda tu perspectiva del mundo cambiará un poco más cada vez que permitas a tu mente liberarse de sus cadenas. 29 El mundo no es el lugar al que perteneces. 30 Y tú perteneces realmente al Lugar Donde ella quisiera estar, y adonde descansará cuando la liberes del mundo. 31 Tu Guía es seguro. 32 Abre tu mente para recibirlo. 33 Aquiétate y descansa.
L128.8 L128.8 34 También, a todo lo largo del día, protege a tu mente. 35 Y cuando pienses que algún aspecto o alguna imagen del mundo tiene valor, niégate a encadenar a tu mente de esa manera, repitiendo interiormente con tranquila certeza:
L128.9 36 Esto no me tentará a demorarme.
37 El mundo que veo no me ofrece nada que quiera.
L129 Más allá de este mundo hay un mundo que quiero
L129.1 L129.1 1 Este pensamiento es el que sigue al que practicamos ayer. 2 No puedes detenerte en la idea de que el mundo no vale nada, pues a menos que veas otra cosa en la cual poner tus esperanzas, lo único que te quedará será deprimirte. 3 No ponemos nuestro énfasis en renunciar al mundo, sino en intercambiarlo por lo que es mucho más satisfactorio, lleno de alegría, y capaz de ofrecerte paz. 4 ¿Acaso crees que este mundo puede ofrecerte eso?
L129.2 L129.2 5 Puede que valga la pena dedicar un poco de tiempo a reflexionar una vez más sobre lo que este mundo vale. 6 Tal vez estés dispuesto a aceptar que no se pierde nada con abandonar todo pensar que le adjudique algún valor. 7 El mundo que ves es ciertamente brutal, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de un odio despiadado. 8 Da pero sólo para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. 9 En él no se consigue un amor duradero, porque aquí no lo hay. 10 Éste es el mundo del tiempo, donde todas las cosas tienen un fin.
L129.3 L129.3 11 ¿Acaso sería una pérdida encontrar un mundo en el que es imposible perder, donde el Amor perdura eternamente, el odio no existe y la venganza no tiene sentido? 12 ¿Acaso sería una pérdida hallar todas las cosas que realmente quieres, saber que no tienen fin y que perdurarán a través del tiempo exactamente como las quieres?
L129.4 13 No obstante, incluso estas cosas serán finalmente intercambiadas por Aquello de lo que no podemos hablar, pues pasarás desde ese mundo donde las palabras son completamente inútiles a un silencio en el que no se habla ningún lenguaje pero, no obstante, se comprende perfectamente. L129.4 14 La Comunicación, inequívoca y clara como la luz del día, permanece eternamente ilimitada por toda la Eternidad. 15 Y Dios Mismo Le habla a Su Hijo tal como Su Hijo Le habla a Él. 16 Su Lenguaje no contiene palabras, pues Lo que se dicen no se puede simbolizar. 17 Lo que saben es directo, totalmente compartido y totalmente uno.
L129.5 18 ¡Qué lejos te encuentras de esto, tú que sigues encadenado a este mundo! 19 Y, sin embargo, ¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí quieres! L129.5 20 Ahora, el último paso es seguro; ahora te encuentras sólo a un instante del reflejo aquí del eterno Don. 21 Desde aquí sólo puedes mirar hacia adelante, pues nunca más querrás volver a mirar el mundo que no quieres. 22 He aquí el mundo que viene a ocupar su lugar, a medida que liberas a tu mente de las nimiedades que el mundo te ofrece para mantenerte prisionero. 23 No les atribuyas ningún valor y desaparecerán. 24 Valóralas y te parecerán reales.
L129.6 L129.6 25 Ésta es la decisión que hay que tomar. 26 ¿Qué puedes perder si decides no valorar la nada? 27 Este mundo no te ofrece nada que realmente quieras, pero el que vas a escoger en su lugar ¡ése, ciertamente sí lo quieres! 28 Deja que hoy te sea dado. 29 Ese mundo espera tan solo a que te decidas por él para que tome el lugar de todas las cosas que buscas pero que no quieres.
L129.7 L129.7 30 Practica tu disposición a efectuar este cambio, diez minutos una vez por la mañana y otra por la noche, y una adicional intermedia. 31 Comienza con lo siguiente:
L129.8 32 Más allá de este mundo hay un mundo que quiero.
33 Decido ver ese mundo en lugar de éste,
pues no hay nada aquí que realmente quiera.
L129.9 34 Luego, cierra los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa oscuridad observa cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo una por una, hasta que deje de ser importante para ti cuándo se enciende una y cuándo se apaga otra, a medida que se funden todas en una sola.
L129.8 L129.10 35 Hoy las luces del Cielo se inclinan hacia ti, para derramar su luz sobre tus párpados, mientras descansas más allá del mundo de las tinieblas. 36 He aquí una luz en la que tus ojos no pueden mantener la vista puesta. 37 Y, sin embargo, tu mente sí la puede ver claramente y comprenderla. 38 Hoy se te da un día de gracia y damos gracias por ello. 39 Hoy nos damos cuenta de que lo que temías perder era sólo pura pérdida.
L129.9 L129.11 40 Ahora comprendemos que realmente no hay pérdida. 41 Pues, finalmente hemos visto su opuesto y damos gracias de que la decisión haya sido tomada. 42 Recuerda a cada hora la decisión que tomaste y dedica un instante a confirmar tu elección, dejando a un lado cualquier pensamiento que tengas en ese momento y poniendo brevemente toda tu atención en lo que sigue:
L129.12 43 El mundo que veo no me ofrece nada que yo quiera.
44 Más allá de este mundo hay un mundo que sí quiero.
L130 Es imposible ver dos mundos al mismo tiempo
L130.1 L130.1 1 La percepción es coherente. 2 Lo que ves refleja lo que piensas, 3 y lo que piensas no refleja otra cosa que tu decisión de ver lo que quieres ver. 4 Tus valores son los que lo determinan, pues quieres ver lo que valoras, al creer que lo que ves existe realmente. 5 Nadie puede ver un mundo al que su mente no le haya dado valor. 6 Y nadie puede dejar de ver lo que cree que quiere para sí.
L130.2 L130.2 7 No obstante, ¿quién puede odiar y amar al mismo tiempo? 8 ¿Quién puede desear que lo que no quiere para sí sea real? 9 Y, ¿quién puede decidir ver un mundo al que le tiene miedo? 10 El miedo tiene necesariamente que cegar, pues su arma es ésta: lo que tienes miedo de ver no lo puedes ver. 11 Por consiguiente, el Amor y la percepción van de la mano, pero el miedo oculta lo que hay en la oscuridad.
L130.3 L130.3 12 Así pues, ¿qué puede proyectar el miedo sobre el mundo? 13 ¿Qué puede verse en la oscuridad que sea real? 14 La Verdad es eclipsada por el miedo, y lo que queda es únicamente pura imaginación. 15 Pero ¿qué puede ser real en las imaginaciones ciegas nacidas del pánico? 16 ¿Qué es lo que quieres tú para que sea esto lo que se te muestre? 17 ¿Qué es lo que quieres conservar en un sueño como éste?
L130.4 L130.4 18 El miedo ha hecho todo lo que crees que ves: 19 toda separación, todas las distinciones y la multitud de diferencias que crees que conforman este mundo. 20 Nada de esto está realmente ahí. 21 El enemigo del Amor las inventó. 22 No obstante, el Amor no puede realmente tener enemigos, de modo que estas cosas no tienen causa, existencia ni ninguna consecuencia. 23 Se les puede dar valor, pero siguen siendo irreales. 24 Se les puede buscar, pero no se pueden realmente hallar.
L130.5 25 Hoy no iremos en su busca, ni desperdiciaremos el día buscando lo que no se puede hallar. L130.5 26 Es imposible ver al mismo tiempo dos mundos que no tienen nada en común. 27 Si vas en pos de uno, el otro desaparece. 28 Sólo queda uno. 29 Constituyen la gama de alternativas más allá de las cuales no hay otra decisión que puedas tomar. 30 Lo real y lo irreal son las únicas alternativas entre las que puedes escoger; no hay más que éstas.
L130.6 L130.6 31 Hoy intentaremos no transigir en lo que realmente no es posible hacerlo. 32 El mundo que ves es la prueba de que lo que escogiste lo abarca todo, al igual que hace su opuesto. 33 Hoy queremos aprender algo más que la sencilla lección de que no puedes ver dos mundos al mismo tiempo. 34 Esta lección te enseñará también que el mundo que ves es completamente coherente con el punto de vista desde el cual lo miras. 35 Es de una sola pieza, porque proviene de una única emoción y refleja su origen en todo lo que ves.
L130.7 L130.7 36 Hoy en seis ocasiones y llenos de agradecimiento y de gratitud, dedicaremos gustosamente cinco minutos al pensamiento que pone fin a toda transigencia y a toda duda, y que las transciende a todas por igual. 37 No haremos miles de distinciones sin sentido, ni intentaremos conservar una pequeña porción de la irrealidad al dedicar nuestras mentes a hallar sólo lo que es real.
L130.8 L130.8 38 Comienza tu búsqueda del otro mundo pidiendo que se te conceda una fuerza superior a la tuya, al mismo tiempo que reconoces lo que andas buscando. 39 No quieres ilusiones. 40 Y te preparas para esos cinco minutos vaciando tus manos de todos los insignificantes tesoros de este mundo. 41 Y, esperando que Dios te ayude, dices:
L130.9 42 Es imposible ver dos mundos al mismo tiempo.
43 Aceptaré la fuerza que Dios me ofrece
para no encontrarle valor alguno a este mundo
y así poder hallar mi libertad y mi salvación.
L130.9 L130.10 44 Dios estará allí, 45 pues has llamado al formidable e infalible Poder que, lleno de gratitud, dará este gigantesco paso contigo. 46 No dejes de advertir Su agradecimiento expresado mediante una percepción tangible y verdadera. 47 No dudes de lo que vas a observar, pues aunque se trate de una percepción, no será la vista que tus ojos por sí solos hayan visto alguna vez. 48 Y sabrás que la fuerza de Dios te respaldaba cuando tomaste esta decisión.
L130.10 L130.11 49 Hoy rechaza con facilidad cualquier tentación que se te presente, recordando sencillamente los límites entre los que puedes decidir. 50 Lo que ves, y lo único que ves, es lo irreal o lo real, lo falso o lo verdadero. 51 La percepción es coherente con tu decisión y, según decidas, sólo el Cielo o sólo el infierno vendrán a ti.
L130.11 L130.12 52 Acepta una pequeña parte del infierno como real y habrás condenado tus ojos y maldecido tu vista, y lo que verás será ciertamente el infierno. 53 No obstante, la liberación que te ofrece el Cielo sigue estando al alcance de lo que puedes decidir para ocupar el lugar de todo lo que el infierno quisiera mostrarte. 54 Lo único que necesitas decirle a cualquier parte del infierno —sea cual sea la forma que ésta adopte— es sencillamente esto:
L130.13 55 Es imposible ver dos mundos al mismo tiempo.
56 Busco mi libertad y mi salvación,
y esto no forma parte de lo que quiero.
L131 Nadie que se proponga alcanzar la Verdad puede fracasar
L131.1 L131.1 1 El fracaso te envuelve por completo mientras persigues metas que no se pueden lograr. 2 Buscas lo permanente en lo pasajero, amor donde no lo hay, seguridad en medio del peligro, y la inmortalidad en las tinieblas del sueño en el que se muere. 3 ¿Quién puede triunfar cuando la contradicción es el marco de su búsqueda, así como el lugar adonde va en busca de estabilidad?
L131.2 L131.2 4 Las metas que no tienen sentido no se logran. 5 No hay manera de alcanzarlas, pues los medios con los que te esfuerzas para hacerlo están tan desprovistos de significado como ellas. 6 ¿Quién puede usar esos medios sin sentido y, por medio de ellos, esperar ganar algo? 7 ¿Adónde pueden conducir? 8 ¿Y qué pueden lograr que ofrezca alguna esperanza de ser real?
L131.3 9 Ir en pos de lo imaginario conduce a la muerte, porque es la búsqueda de la nada y, al mismo tiempo que tratas de vivir, clamas por morir. 10 Quieres estar a salvo y tener seguridad, mientras que en tu corazón oras para que se te dé protección contra los peligros que te acechan dentro del mísero sueño del que fuiste hacedor.
L131.3 L131.4 11 No obstante, buscar aquí es inevitable. 12 Para eso viniste, y con toda seguridad harás lo que viniste a hacer. 13 Pero el mundo no puede determinar la meta que debes perseguir, a menos que le otorgues el poder de hacerlo. 14 De no otorgárselo, aún eres libre de escoger una meta que se encuentra más allá del mundo y de todo pensamiento terrenal, que te llega proveniente de una idea que rechazaste, aunque todavía la recuerdas; vieja pero a la vez nueva; el eco de una herencia que habías olvidado pero que encierra todo lo que realmente quieres.
L131.4 L131.5 15 Alégrate de tener que buscar. 16 Alégrate también de saber que andas en búsqueda del Cielo y, que por consiguiente, tienes que encontrar la meta que realmente quieres. 17 Nadie puede dejar de querer esta meta y lograrla al final. 18 El Hijo de Dios no puede buscar en vano, aunque trate de demorarse, ni engañarse a sí mismo pensando que lo que busca es el infierno. 19 Cuando se equivoca, encuentra la corrección; cuando se desvía, es conducido nuevamente a la tarea que le fue asignada.
L131.5 L131.6 20 Nadie puede quedarse en el infierno, pues nadie puede realmente abandonar a Su Creador ni alterar en modo alguno Su Amor perfecto, eterno e inmutable. 21 Vas a hallar el Cielo. 22 Todo lo que busques que no sea esto se desvanecerá. 23 No porque se te quite, sino 24 porque realmente no lo quieres. 25 Alcanzarás la meta que realmente quieres tan seguramente como que Dios Te creó libre de pecado.
L131.6 L131.7 26 Pero, ¿por qué esperar a llegar al Cielo, 27 si hoy mismo, Lo tienes aquí? 28 El tiempo es la gran ilusión que te dice que el Cielo se encuentra en el pasado o en el futuro. 29 Pero esto no puede ser si es Ahí donde Dios quiere que Su Hijo esté. 30 ¿Cómo podría la Voluntad de Dios ser del pasado o estar todavía por venir? 31 Lo que Él quiere, lo quiere ahora mismo, sin un pasado y completamente sin futuro, 32 y tan alejado del tiempo como lo está una pequeña vela de una estrella distante o lo que escogiste de lo que realmente quieres.
L131.7 L131.8 33 El Cielo sigue siendo tu única alternativa a este extraño mundo que hiciste y todas sus idiosincrasias; sus patrones cambiantes y metas inciertas; sus dolorosos placeres y trágicas alegrías. 34 Dios no hizo contradicciones. 35 Lo que niega su propia existencia y se ataca a sí mismo no es de Él. 36 Dios no fue el hacedor de dos mentes, con el Cielo como el grato efecto de Una, y el mundo el lamentable resultado de la otra, que en todos sus aspectos es lo opuesto al Cielo.
L131.8 L131.9 37 Dios no sufre conflictos, 38 ni Su Creación está escindida en dos. 39 ¿Cómo podría Su Hijo estar en el infierno, cuando Dios Mismo Lo estableció en el Cielo? 40 ¿Acaso podría haber perdido Lo que la Voluntad Eterna le dio como Su eterna Casa? 41 No sigamos tratando de imponer una voluntad ajena al único Propósito de Dios. 42 Él está aquí porque quiere, y Lo que Él quiere está presente, ahora mismo y fuera del alcance del tiempo.
L131.9 L131.10 43 Hoy no escogeremos una paradoja en lugar de la Verdad. 44 ¿Cómo podía el Hijo de Dios haber sido el hacedor del tiempo, con el fin de anular la Voluntad de Dios? 45 De haberlo hecho, se hubiese negado a Sí Mismo, contradiciendo Lo que no tiene opuesto. 46 Él cree que hizo un infierno contrapuesto al Cielo y también cree que habita en un lugar que realmente no existe, mientras que el Cielo es el lugar que no logra encontrar. L131.10 47 Hoy deja atrás esos pensamientos tan dementes y, por el contrario, abre tu mente hacia ideas que sean verdaderas.
L131.11 48 Nadie que busque la Verdad puede dejar de encontrarla, y es la Verdad lo que hoy nos proponemos alcanzar. 49 Hoy en tres ocasiones, dedicaremos diez minutos a esta meta y pediremos poder ver el despuntar del mundo real para reemplazar las imágenes insensatas que tanto estimamos por ideas verdaderas que ocupen el lugar de los pensamientos que no tienen significado, ni efecto, y ni su fuente o substancia estén basados en la Verdad.
L131.11 L131.12 50 Esto es lo que vamos a reconocer al iniciar nuestras prácticas. 51 Comienza con lo siguiente:
L131.13 52 Pido que se me conceda ver un mundo diferente,
y pensar un tipo de pensamientos diferentes de aquellos que hice.
53 El Mundo que busco, no Lo hice yo solo,
y los pensamientos que quiero pensar, no son los míos.
L131.14 54 Durante varios minutos, observa tu mente y, aunque tus ojos estén cerrados, mira al mundo sin sentido que crees que es real. 55 Así mismo, revisa los pensamientos que son compatibles con un mundo como ése y que crees que son verdad. 56 Luego, descártalos, y sumérgete por debajo de ellos hasta llegar al santo lugar donde no pueden entrar. 57 Hay una puerta debajo de tus pensamientos que no pudiste cerrar completamente para ocultar lo que se encuentra más allá.
L131.12 L131.15 58 Busca esa puerta hasta encontrarla. 59 Pero, antes de tratar de abrirla, recuerda que nadie que busque alcanzar la Verdad puede fracasar. 60 Y ésta es la petición que haces hoy. 61 A partir de ahora, nada excepto esto tiene significado; ahora no valoras ni persigues ninguna otra meta; no hay nada de este lado de la puerta que realmente quieras y sólo andas en pos de lo que se encuentra al otro lado de ella.
L131.13 L131.16 62 Extiende la mano y comprueba con cuanta facilidad se abre la puerta con ese solo intento de entrar más allá del umbral. 63 Allí, ángeles alumbran el camino, disipando toda oscuridad, y tú estás bajo una luz tan brillante y clara que puedes comprender todo lo que ves. 64 Un breve momento de sorpresa, tal vez, haga que te detengas antes de darte cuenta de que el mundo que ves iluminado ante ti refleja la Verdad que sabías y que no olvidaste del todo, mientras vagabas en sueños.
L131.14 L131.17 65 Hoy no puedes fracasar. 66 A tu lado camina el Espíritu que el Cielo te envió para que algún día puedas aproximarte a esa puerta y, con Su ayuda, entres sin esfuerzo en lo que está más allá de ella hasta llegar a la Luz. 67 Hoy ese día ha llegado. 68 Hoy Dios cumple Su promesa de antaño a Su santo Hijo, así como Su Hijo recuerda la que Le hizo. 69 Éste es un día de regocijo pues hemos llegado al lugar y momento señalados, en los que encontrarás la meta de toda tu búsqueda aquí y toda la búsqueda del mundo, que finalizarán conjuntamente, cuando hayas dejado esa puerta atrás.
L131.15 L131.18 70 Recuerda, tan a menudo como puedas, que hoy debe ser un día de especial regocijo y abstente de guardar pensamientos desalentadores y quejas banales. 71 Ha llegado el tiempo de la salvación. 72 Hoy es el día señalado por el Mismo Cielo como un tiempo de gracia para ti y para el mundo. 73 Si te olvidas de este hecho feliz, recuérdalo repitiendo lo siguiente:
L131.19 74 Hoy buscaré y encontraré todo lo que realmente quiero.
75 Mi único propósito me lo ofrece.
76 Nadie que se proponga alcanzar la Verdad puede fracasar.
L132 Libero al mundo de todo lo que alguna vez pensé que era
L132.1 L132.1 1 ¿Qué es lo que mantiene al mundo encadenado sino tus propias creencias? 2 ¿Y qué puede salvar al mundo excepto tu Yo? 3 Lo que se cree ciertamente tiene poder. 4 Los pensamientos que guardas son poderosos, y las ilusiones son tan potentes en sus efectos como la Verdad. 5 El que está loco piensa que el mundo que ve es real y no tiene dudas al respecto. 6 Tampoco se le puede persuadir de lo contrario cuestionando los efectos de sus pensamientos. 7 Sólo cuando se pone en tela de juicio la fuente de éstos, emerge finalmente en él la esperanza de libertad.
L132.2 L132.2 8 No obstante, la salvación puede lograrse fácilmente, pues cualquiera es libre de cambiar su forma de pensar y, si lo hace, todos sus pensamientos cambiarán también. 9 Ahora, la fuente del pensar ha cambiado, pues cambiar tu forma de pensar quiere decir que has cambiado la fuente de todas las ideas que piensas, alguna vez pensaste, o vas a pensar.
L132.3 10 Liberas al pasado de todo lo que pensabas antes. 11 Liberas al futuro de todos tus antiguos pensamientos de ir en busca de lo que realmente no quieres encontrar. L132.3 12 Ahora, el presente es el único tiempo que hay. 13 Aquí, en el presente, el mundo queda liberado. 14 Pues al dejar que el pasado quede cancelado y liberar el futuro de tus viejos temores, encuentras escapatoria y la ofreces al mundo.
L132.4 15 Has esclavizado al mundo con todos tus temores, dudas y miserias, dolores y lágrimas; y todas tus penas lo oprimen y lo mantienen prisionero de tus creencias. 16 La muerte lo azota por doquier porque guardas en tu mente amargos pensamientos de muerte. L132.4 17 El mundo en sí no es nada. 18 Tu mente tiene que darle significado. 19 Y lo que observas en él son tus deseos, interpretados, de modo que puedas verlos y creer que son reales.
L132.5 20 Tal vez piensas que no hiciste el mundo, sino que viniste en contra de tu voluntad a lo que ya estaba hecho, un mundo que precisamente no estaba esperando a que tus pensamientos le confiriesen significado. 21 Pero en verdad, cuando viniste, encontraste exactamente lo que andabas buscando. L132.5 22 No existe ningún otro mundo aparte del que tú deseas y, en última instancia, en eso radica tu liberación. 23 Cambia de forma de pensar con respecto a lo que quieres ver, y el mundo cambiará en consecuencia.
L132.6 24 Las ideas no abandonan su fuente. 25 Esta idea central se menciona con frecuencia en el Texto, y debes tenerla presente si quieres comprender la lección de hoy. 26 No es el orgullo el que te dice que hiciste el mundo que ves y que ese mundo cambia según cambias de forma de pensar. L132.6 27 Pero sí es el orgullo el que sostiene que has venido a un mundo que está completamente separado de ti, que es insensible a lo que piensas y totalmente diferente de lo que puedas pensar que es.
L132.7 28 ¡El mundo realmente no existe! 29 Éste es el pensamiento básico que el Curso se propone enseñar. 30 No todo el mundo está preparado para aceptarlo, y cada cual irá tan lejos a lo largo del camino que conduce a la Verdad como se permita a sí mismo ser guiado. 31 Regresará e irá todavía más lejos, o tal vez retrocederá un poco para luego, nuevamente regresar.
L132.7 L132.8 32 La curación es el don de los que están preparados para aprender que el mundo realmente no existe y que pueden aceptar esta lección ahora. 33 Estar preparados hará que la lección les llegue en una forma que puedan comprender y reconocer. 34 Algunos la comprenden de súbito, al borde de la muerte, y se levantan para enseñarla. 35 Otros la encuentran en una experiencia que no es de este mundo, que les demuestra que el mundo no existe porque lo que experimentan tiene que ser necesariamente la Verdad, a pesar de que contradice claramente al mundo. L132.8 36 Y algunos la encontrarán en este Curso y en los ejercicios que haremos hoy.
L132.9 37 La idea de hoy es verdad, porque el mundo realmente no existe. 38 Y si en verdad es un producto de tu propia imaginación, entonces puedes liberarlo de todo lo que llegaste a pensar que era, cambiando simplemente todos los pensamientos que le daban estas apariencias. 39 Los enfermos se curan cuando abandonas todo pensamiento relacionado con enfermedades, y los muertos resucitan cuando permites que los pensamientos de Vida reemplacen a todos los pensamientos de muerte que una vez guardaste.
L132.9 L132.10 40 Ahora tenemos que subrayar nuevamente una lección que ya se ha mencionado antes, pues contiene los sólidos cimientos de la idea de hoy. 41 Eres Tal como Dios Te creó. 42 No hay lugar en el que puedas sufrir, ni tiempo que pueda alterar Tu eterna Condición. 43 ¿Cómo podría existir un mundo de espacio y tiempo si tú realmente sigues siendo Tal como Dios Te creó?
L132.10 L132.11 44 ¿Qué es la lección de hoy sino otra manera de decir que conocer a tu Yo es la salvación del mundo? 45 Liberar al mundo de toda clase de dolor no es otra cosa que cambiar de forma de pensar sobre ti mismo. 46 El mundo no existe aparte de tus ideas, porque las ideas no abandonan su fuente y tú mantienes el mundo intacto en tu mente mediante tus pensamientos.
L132.11 L132.12 47 Pero si eres Tal como Dios Te creó, no puedes pensar realmente de manera distinta de Lo que Él piensa, ni hacer lo que no comparte Su eterno Presente y Su Amor. 48 ¿Acaso son Éstos inherentes al mundo que ves? 49 ¿Acaso este mundo crea tal como Lo hace Él? 50 A menos que lo haga, no es real ni puede tener existencia de ninguna manera. 51 Si eres real, el mundo que ves es falso, pues la Creación de Dios es diferente del mundo desde cualquier punto de vista. 52 Y así como fuiste creado por Su Pensamiento, así también fueron tus pensamientos los que hicieron el mundo y los que tienen que liberarlo, para que puedas conocer los Pensamientos que compartes con Dios.
L132.12 L132.13 53 ¡Libera al mundo! 54 Tus verdaderas creaciones están esperando que lo liberes para concederte la paternidad; y no una paternidad de ilusiones, sino una de verdad como La de Dios. 55 Dios comparte Su Paternidad Contigo Que eres Su Hijo, pues Él no hace distinciones entre lo que Él es y Lo que sigue siendo Él Mismo. 56 Lo que Él crea no está separado de Él, y no hay ningún lugar en el que el Padre termine y comience el Hijo como algo separado de Él.
L132.13 L132.14 57 El mundo realmente no existe, porque es un pensamiento separado de Dios, hecho para separar al Padre del Hijo y segregar una Parte de Dios Mismo, destruyendo así Su Completitud. 58 ¿Acaso puede ser real un mundo que emana de esta idea? 59 ¿Acaso puede estar en alguna parte? 60 Niega las ilusiones y acepta sólo la Verdad. 61 Niega que seas una sombra brevemente superpuesta sobre un mundo moribundo. 62 Libera tu mente y verás un mundo liberado.
L132.14 L132.15 63 Hoy nuestro propósito es liberar al mundo de todos los pensamientos inútiles que hayamos tenido acerca de él y acerca de todas las cosas vivientes que vemos en él. 64 Ellas no pueden estar ahí, ni nosotros tampoco. 65 Pues realmente estamos en la Morada Que Nuestro Padre estableció para Nosotros conjuntamente con Ellas. 66 Y nosotros, que seguimos siendo Tal como Él Nos creó, queremos liberar hoy al mundo de cada una de nuestras ilusiones para poder así ser libres.
L132.15 L132.16 67 Comienza cada una de las dos prácticas de quince minutos de hoy con lo siguiente:
L132.17 68 Yo, que sigo siendo Tal como Dios Me creó,
quiero liberar al mundo de todo lo que alguna vez pensé que era.
69 Pues soy real porque el mundo no lo es,
y además, quiero conocer mi propia Realidad.
L132.18 70 Luego, simplemente descansa, alerta pero sin tensión, y deja que tu mente sea cambiada en la quietud de manera que el mundo quede libre, y tu con él.
L132.16 L132.19 71 No es necesario que te des cuenta de que la curación llega a muchos de tus hermanos en lugares remotos del mundo, así como a los que ves cerca de ti, cuando envías estos pensamientos para bendecir al mundo. 72 Pero, además, sentirás tu propia liberación, aunque todavía no comprendas del todo que nunca habrías podido ser liberado solo.
L132.17 L132.20 73 A lo largo del día, aumenta la libertad que mediante tus ideas envías a todo el mundo, y cada vez que sientas la tentación de negar el poder de este sencillo cambio en tu forma de pensar, di:
L132.21 74 Libero al mundo de todo lo que alguna vez pensé que era y,
en su lugar, escojo mi propia Realidad.
L133 No daré valor a lo que no lo tiene
L133.1 L133.1 1 A veces, cuando se enseña, y especialmente después de haber pasado revista a lo que aparenta ser teórico y estar mucho más allá del alcance de lo que el estudiante ya ha aprendido, es beneficioso volver a revisar de nuevo las cuestiones prácticas. 2 Esto es lo que vamos a hacer hoy. 3 No vamos a hablar de ideas sublimes que afectan al mundo entero sino que nos ocuparemos de los beneficios que te aguardan.
L133.2 L133.2 4 No es que pidas demasiado a la vida sino todo lo contrario; le pides demasiado poco. 5 Cuando dejas que tu mente se ocupe de asuntos corporales, de las cosas que compras y de lo que es eminentemente importante según lo valora el mundo, estás invitando al pesar y no a la felicidad. 6 Este Curso no pretende despojarte de lo poco que posees. 7 Tampoco trata de substituir las satisfacciones que el mundo ofrece por ideas utópicas.
L133.3 8 En el mundo realmente no hay satisfacciones. L133.3 9 Hoy vamos a hacer una lista de los verdaderos criterios con los que puedes poner a prueba todas las cosas que crees que quieres. 10 A menos que éstas satisfagan estos requisitos sensatos, no vale la pena desearlas en absoluto, pues no harían sino reemplazar a aquello que es más valioso.
L133.4 11 Tú no puedes redactar las leyes que gobiernan las decisiones, ni tampoco establecer las alternativas entre las cuales escoger. 12 Pero sí puedes escoger; de hecho, tienes que hacerlo. 13 Así con todo, es aconsejable que aprendas cuáles son las leyes que pones en marcha cuando escoges, y cuáles son las alternativas entre las cuales escoges. L133.4 14 Ya hemos subrayado que sólo hay dos, aunque parezca haber muchas.
L133.5 15 La gama ya ha sido establecida, y no la podemos cambiar. 16 Sería de lo más injusto para ti que el número de alternativas fuese ilimitado y que tu elección final se demorara hasta que hubieses considerado a todas en el tiempo, en vez de llevarte directamente al punto donde sólo hay una decisión que debe tomarse.
L133.5 L133.6 17 Otra ley que beneficia, y que está relacionada con esto, es que no hay transigencia posible con respecto a lo que tu decisión ha de aportarte. 18 No puede aportarte sólo un poco, pues en esto no hay términos medios. 19 Cada decisión que tomas te aporta todo o nada. 20 Por consiguiente, si aprendes los criterios mediante los cuales puedes distinguir entre el todo y la nada, tomarás la mejor decisión.
L133.6 L133.7 21 En primer lugar, si escoges algo que no ha de perdurar para siempre, lo que estás escogiendo no vale nada. 22 Un valor temporal no tiene valor alguno. 23 El tiempo nunca puede anular un valor que es real. 24 Lo que se marchita y perece nunca existió realmente, y no tiene nada que ofrecer al que lo escoge. 25 Éste se ha dejado engañar por la nada que se ha manifestado en una forma que él cree que le gusta.
L133.7 L133.8 26 En segundo lugar, si decides quitarle algo a alguien, te quedarás sin nada. 27 Esto se debe a que cuando le niegas su derecho a todo, te lo estás negando a ti mismo. 28 Por consiguiente, no reconocerás las cosas que realmente posees y negarás que estén ahí. 29 El que trata de apropiarse de algo se ha dejado engañar por la ilusión de que la pérdida de uno puede producir la ganancia de otro. 30 No obstante, las pérdidas producen necesariamente más pérdidas, y nada más.
L133.8 L133.9 31 Tu siguiente criterio por examinar es aquel sobre el que se basan los demás. 32 ¿Por qué tiene valor para ti lo que escoges? 33 ¿Qué hay en esto que atrae tu mente? 34 ¿A qué propósito sirve? 35 Aquí es donde se cae más fácilmente en el engaño, pues el ego no sabe lo que quiere. 36 Ni siquiera dice la verdad tal como la percibe, ya que necesita el halo del que se vale para proteger sus metas del deslustre y del óxido, a fin de que puedas ver cuán “inocente” es.
L133.9 L133.10 37 Pero su camuflaje no es sino un fino barniz que sólo podría engañar a los que les gusta ser engañados. 38 Sus metas son obvias para todo aquel que se toma la molestia de examinarlas. 39 En esto, el engaño es doble, pues el que se ha dejado engañar no sólo no se dará cuenta de que sencillamente no ha ganado nada, 40 sino que además creerá haber apoyado las metas secretas del ego. L133.10 41 Y a pesar de que trata de mantener su halo claramente dentro de su campo visual, no puede dejar de percibir el deslustre de sus bordes y la oxidación de su médula.
L133.11 42 Sus errores inútiles le parecen pecados porque ve el deslustre como si fuese suyo, y el óxido como la señal en su fuero interno de su profunda falta de valía. 43 Todo aquel que todavía desea conservar las metas del ego y protegerlas como propias no comete errores de acuerdo con los dictados de su guía. 44 Ésta le enseña que es un error creer que los pecados son sólo errores, pues de ser así, ¿quién pagaría por sus propios pecados?
L133.11 L133.12 45 Y con esto llegamos al criterio de elección más difícil de creer porque, aunque es evidente, se halla oculto bajo muchas capas de oscuridad. 46 Si sientes el más mínimo vestigio de culpa con respecto a lo que has escogido, es que has permitido que las metas del ego nublen las verdaderas alternativas, y, de este modo, no te das cuenta de que sólo hay dos. 47 Y la alternativa que crees haber escogido parece temible y demasiado peligrosa para ser la nada que realmente es.
L133.12 L133.13 48 Todas las cosas son valiosas o sin ningún valor, dignas o no, en absoluto, de ser buscadas; enteramente deseables o no merecedoras del más mínimo esfuerzo por conseguirlas. 49 Escoger es fácil debido a esto. 50 La complejidad no es otra cosa que una cortina de humo que oculta el simple hecho de que ninguna decisión puede ser difícil de tomar.
L133.14 51 ¿Qué vas a ganar tú con aprender esto? 52 Mucho más que simplemente dejarte tomar decisiones con facilidad y sin dolor. L133.13 53 Al propio Cielo se llega con manos vacías y mentes abiertas, las cuales llegan sin nada, lo encuentran Todo y Lo reivindican como Propio. 54 Hoy intentaremos alcanzar este estado, dejando a un lado el autoengaño y estando sinceramente dispuestos a valorar únicamente lo que es verdaderamente valioso y real.
L133.15 55 Nuestras dos prácticas largas de quince minutos cada una comenzarán con lo siguiente:
L133.16 56 No daré valor a lo que no lo tiene
y sólo iré en pos de lo que realmente tiene valor,
pues eso es lo único que deseo encontrar.
L133.14 L133.17 57 Y luego, recibe lo que espera a todo aquel que llega sin lastres hasta las puertas del Cielo, las cuales se abren de par en par con su llegada. 58 Si notas que empiezas a dejarte sobrecargar con fardos innecesarios, o crees que tienes ante ti decisiones difíciles, responde rápidamente con este sencillo pensamiento:
L133.18 59 No daré valor a lo que no lo tiene, pues lo que tiene valor me pertenece.
L134 Percibiré el perdón tal como es
L134.1 L134.1 1 Repasemos hoy el significado de “perdonar”, ya que es algo que puede tergiversarse y percibirse como algo que implica sacrificar injustamente la indignación plenamente justificada, como una dádiva injustificada e inmerecida, y como una total negación de la Verdad. 2 Desde esta perspectiva, perdonar tiene necesariamente que verse como una extravagancia, mientras que este Curso parecerá fundamentar la salvación sobre un capricho.
L134.2 L134.2 3 Esta perspectiva distorsionada de lo que significa perdonar puede corregirse fácilmente, si aceptas el hecho de que no se te está pidiendo que perdones lo que es verdad. 4 El perdón debe limitarse únicamente a lo que es falso. 5 Perdonar es irrelevante con respecto a todo, excepto las ilusiones. 6 La Verdad es la Creación de Dios, y perdonarla no tendría sentido. 7 Toda Verdad Le pertenece, refleja Sus Leyes e irradia Su Amor. 8 ¿Acaso esto necesita perdón? 9 ¿Cómo vas a perdonar Lo que está libre de pecado y es eternamente bueno?
L134.3 L134.3 10 La mayor dificultad a la que te enfrentas para poder perdonar genuinamente es que todavía crees que tienes que perdonar a la Verdad y no a las ilusiones. 11 Concibes el perdón como un vano intento de ignorar lo que está ahí: pasar por alto a la Verdad, en un esfuerzo inútil por engañarte a ti mismo, al querer hacer que una ilusión sea verdad. 12 Este tergiversado punto de vista no hace más que reflejar el dominio que la idea de pecado ejerce todavía sobre tu mente, debido a cómo te consideras a ti mismo.
L134.4 L134.4 13 Puesto que crees que tus pecados son reales, consideras que perdonar constituye un engaño. 14 Pues es imposible pensar que el pecado sea verdad y no creer que perdonarlo sea una mentira. 15 De ahí que —de hecho— el perdón no es sino cometer otro pecado, igual que todos los demás. 16 Al perdonar se afirma que la Verdad es falsa y se sonríe a los corruptos como si fueran tan irreprochables como la hierba o tan inmaculados como la nieve. 17 El perdón se engaña con respecto a lo que cree que puede lograr. 18 Considera correcto lo que es claramente equivocado y ve lo aborrecible como algo bueno.
L134.5 L134.5 19 Desde esta perspectiva, el perdón no es un escape. 20 Sencillamente, es una señal más de que el pecado es imperdonable, algo que en el mejor de los casos se debe ocultar, negar o llamar por otro nombre, ya que es una traición a la Verdad. 21 La culpa no se puede perdonar. 22 Si pecas, tu culpa es eterna. 23 Aquellos que son perdonados desde la perspectiva de que sus pecados son reales, son burlados lastimosamente y doblemente condenados: primero, por sí mismos por lo que creen haber hecho y, una segunda vez, por aquellos que los perdonan.
L134.6 L134.6 24 La irrealidad del pecado es lo que hace que perdonar sea algo completamente natural y sano; un profundo consuelo para todos los que lo ofrecen y una silenciosa bendición allí donde se recibe. 25 El perdón no aprueba las ilusiones sino que, medio sonriendo, las congrega a la ligera para depositarlas tranquilamente ante los pies de la Verdad. 26 Y ahí, desaparecen por completo.
L134.7 L134.7 27 En medio de las ilusiones del mundo, el perdón es lo único que asume una posición a favor de la Verdad. 28 Ve la insignificancia de las ilusiones y mira francamente más allá de las miles de formas que éstas puedan adoptar. 29 Observa las mentiras, pero no se deja engañar por ellas. 30 No hace caso de los alaridos autoacusadores de los pecadores enloquecidos por la culpa. 31 Los mira con ojos serenos y simplemente les dice a cada uno: “Hermano mío, lo que crees no es la Verdad”.
L134.8 L134.8 32 La fuerza del perdón estriba en su sinceridad, la cual es tan incorruptible que ve las ilusiones como ilusiones y no como si fuesen la Verdad. 33 Por eso, en presencia de las mentiras, el perdonar se convierte en el desengañador o en el gran restaurador de la sencilla Verdad. 34 Mediante su capacidad de pasar por alto lo que realmente no existe, allana el camino a la Verdad, la Cual había estado bloqueada por sueños de culpa.
L134.9 35 Ahora eres libre de recorrer el camino que tu verdadero perdón ha abierto para ti. 36 Pues con que un solo hermano haya recibido este presente de tu parte, la puerta estará abierta para ti. L134.9 37 Hay una manera muy sencilla de encontrar la puerta que conduce al verdadero perdón y de percibir que está abierta de par en par en señal de bienvenida. 38 Cuando te sientas tentado de acusar a alguien de alguna forma de pecado, no dejes que tu mente se detenga a pensar en lo que esa persona hizo, pues sería autoengañarte. 39 Más bien, pregúntate: “¿Me acusaría a mí mismo por estar haciendo eso?”
L134.10 L134.10 40 De esta manera, verás las alternativas entre las cuales escoger en términos que hagan que el acto de escoger tenga significado y que mantenga tu mente tan libre de culpa y de dolor como Dios Mismo dispuso que estuviese, y como en verdad está. 41 Sólo las mentiras condenan. 42 En verdad, lo único que existe es la Inocencia. 43 El perdón se alza entre las ilusiones y la Verdad; entre el mundo que ves aquí y El que se encuentra más Allá; entre el infierno de la culpa y las puertas del Cielo.
L134.11 L134.11 44 Cruzando este puente —que es tan poderoso como el Amor que derramó su bendición sobre él— todos los sueños de maldad, odio y ataques se llevan silenciosamente ante la Verdad. 45 No se conservan para que se inflen, exploten y aterren al insensato soñador que cree en ellos. 46 Éste ya ha despertado tranquilamente de su sueño, al haber comprendido que lo que creía ver nunca existió realmente. 47 Y ahora ya no puede seguir sintiendo que toda escapatoria le ha sido negada.
L134.12 L134.12 48 No tiene que luchar para salvarse. 49 No tiene que matar a los dragones que el pensaba que le perseguían. 50 Tampoco tiene que erigir las sólidas murallas de piedra ni las puertas de hierro que pensó que lo mantendrían a salvo. 51 Ahora puede deshacerse de la pesada e inútil armadura que fue hecha para encadenar su mente al miedo y al sufrimiento. 52 Ahora, su paso es ligero y cada vez que alza el pie para dar otro paso hacia delante, deja tras de sí una estrella para señalar el camino a los que le siguen.
L134.13 L134.13 53 El perdón tiene que practicarse, pues el mundo no puede percibir su significado ni proveer un guía que muestre sus beneficios. 54 No hay un solo pensamiento en todo el mundo que lleve a comprender las leyes que éste sigue, ni del Pensar que éste realmente refleja. 55 Perdonar es algo tan ajeno al mundo como lo es Tu Propia Realidad. 56 Y sin embargo, es lo que une tu mente a la realidad que está en ti.
L134.14 L134.14 57 Hoy vamos a practicar cómo se perdona de verdad, con el fin de no demorar más el momento de nuestra unión. 58 Pues queremos encontrarnos con el reflejo aquí de nuestra Realidad en libertad y en paz. 59 Nuestras prácticas se convierten en las pisadas que alumbran el camino a todos nuestros hermanos, que nos seguirán hasta llegar a la Realidad que realmente compartimos con Ellos.
L134.15 60 Para que esto se cumpla, dediquemos hoy dos veces un cuarto de hora en compañía del Guía Que entiende el significado del perdón y Que nos fue enviado para enseñárnoslo. 61 Le pedimos:
L134.16 62 Ayúdame a percibir el perdonar tal como es.
L134.15 L134.17 63 Luego, escoge un hermano tal como Él te indique y cataloga sus “pecados” uno por uno a medida que crucen tu mente. 64 Asegúrate de no concentrarte en ninguno de ellos en particular, antes bien date cuenta de que te estás valiendo de sus “ofensas” para salvar al mundo de toda idea de pecado. 65 Examina brevemente todas las cosas negativas que hayas pensado sobre él y pregúntate en cada caso: “¿Me condenaría yo a mí mismo por hacer esto?”
L134.16 L134.18 66 Libéralo de todos los pensamientos de pecado que hayas tenido sobre él. 67 Al hacerlo, estarás preparado para ser libre. 68 Si hasta ahora has estado practicando intencionalmente y con sinceridad, empezarás a notar la sensación de que te elevas, un gran alivio en tu pecho y un sentimiento profundo e inequívoco de desahogo. 69 El resto del tiempo debería dedicarse a experimentar tu liberación de todas las pesadas cadenas con las que quisiste encadenar a tu hermano pero que, de hecho, te encadenaban a ti.
L134.17 L134.19 70 El perdón debería practicarse a lo largo del día, pues todavía habrán muchas ocasiones en las que olvidarás su significado y te atacarás a ti mismo. 71 Cuando esto ocurra, deja que tu mente vea más allá de esa ilusión, a medida que repites interiormente:
L134.20 72 Ayúdame a percibir el perdón tal como es.
73 ¿Me acusaría a mí mismo por hacer esto?
74 No voy a colocar esta cadena sobre mí.
L134.21 75 En todo lo que hagas, recuerda lo siguiente:
L134.22 76 Nadie es crucificado solo y,
por otra parte,
nadie puede entrar al Cielo solo.
L135 Si me defiendo es porque me atacan
L135.1 L135.1 1 ¿Quién se defendería a menos que creyera que lo están atacando, que el ataque es real y que defendiéndose es cómo se puede salvar? 2 La insensatez de defenderse radica en esto: otorga absoluta realidad a las ilusiones y luego intenta lidiar con ellas como si fuesen reales. 3 Esto añade más ilusiones a las ilusiones, haciendo además que la corrección sea doblemente difícil de lograr.
L135.2 4 Y esto es lo que haces cuando tratas de planificar el futuro, reactivar el pasado, u organizar el tiempo presente, de acuerdo con tus deseos. L135.2 5 Actúas basándote en la creencia de que tienes que protegerte de lo que está ocurriendo porque necesariamente encierra una amenaza para ti. 6 Sentirte amenazado es reconocer en ti una debilidad inherente, creer que hay un peligro que tiene el poder de impulsarte a que prepares una defensa apropiada.
L135.3 7 El mundo está basado en esta creencia demente. 8 Y todas sus estructuras, pensamientos y dudas, sus castigos e imponentes armamentos, sus normas jurídicas y códigos, su ética, sus líderes y sus dioses, no hacen más que perpetuar esta sensación de amenaza. 9 Pues nadie andaría por el mundo revestido de una armadura a cuestas si no fuese porque el terror le encoge el corazón.
L135.3 L135.4 10 Defenderse da miedo 11 porque surge del miedo, el cual se intensifica con cada defensa que se establece. 12 Crees que defenderte te ofrece seguridad, 13 sin embargo lo que hace es proclamar que el miedo es real y que el terror está justificado. 14 ¿No te parece extraño que al elaborar tus planes, reforzar tu armadura y asegurar más tus cerraduras, no te detengas a pensar qué es lo que estás defendiendo, cómo lo estás defendiendo y contra qué?
L135.4 L135.5 15 Examinemos en primer lugar qué es lo que defiendes. 16 Debe de ser algo muy débil y fácil de asaltar. 17 Debe de ser algo que es presa fácil, incapaz de protegerse a sí mismo y que, por consiguiente necesita que lo defiendas. 18 ¿Qué otra cosa, sino el cuerpo adolece de tal fragilidad que para proteger su insignificante vida es necesario prestarle un constante cuidado, estar alerta y preocuparse profundamente por su bienestar? 19 ¿Qué otra cosa que no sea el cuerpo flaquea y necesariamente deja de servir de digno anfitrión del Hijo de Dios? Tomás 29 Si el espíritu nació debido al cuerpo, es una maravilla de maravillas. A decir verdad, me asombra ver cómo esta gran riqueza (el espíritu) ha construido su hogar en esta gran pobreza (el cuerpo).
L135.5 L135.6 20 Sin embargo, no es el cuerpo el que puede temer o ser algo temible. 21 Las únicas necesidades que tiene son las que tú mismo le impones. 22 No necesita complicadas estructuras que lo defiendan, ni medicamentos para conservar la salud, ni cuidados, ni que te preocupes por él en absoluto. 23 Si defiendes su vida, le haces regalos para embellecerlo o construyes muros para protegerlo, estás declarando que tu hogar está a merced del ladrón del tiempo, que es corruptible, que se está deteriorando y que es tan vulnerable que tienes que protegerlo con tu propia vida.
L135.6 L135.7 24 ¿No es éste un cuadro aterrador? 25 ¿Puedes acaso tener paz con semejante concepto de tu hogar? 26 Sin embargo, ¿qué otra cosa, sino tus propias creencias, fue lo que otorgó al cuerpo el derecho a servirte de esta manera? 27 Fue tu mente la que asignó al cuerpo todas las funciones que percibes en él y la que fijó su valor muy por encima del pequeño montón de polvo y agua que realmente es. 28 ¿Quién defendería semejante cosa si reconociese que eso es lo que es? Felipe22 Nadie esconde un objeto grande y precioso en un gran recipiente, sino que muchas veces se guardan tesoros sin cuento en un cofre que no vale más de un maravedí. Esto ocurre con el alma: es un objeto precioso que ha venido a caer en un cuerpo despreciable.
L135.7 L135.8 29 El cuerpo no necesita ninguna defensa. 30 No podemos hacer suficiente hincapié en esto. 31 El cuerpo se mantendrá fuerte y saludable si la mente no abusa de él asignándole funciones que no puede cumplir, propósitos que están fuera de su alcance y metas exageradas que no puede alcanzar. 32 Tales intentos —ridículos aunque profundamente apreciados— son la fuente de muchos de los ataques dementes a que lo sometes. 33 Pues parece que no está a la altura de tus esperanzas, necesidades, valores y sueños.
L135.8 L135.9 34 El “yo” que necesita protección no es real. 35 El cuerpo —sin valor intrínseco ni merecedor de la más mínima defensa— sólo requiere que se le perciba como algo completamente ajeno a ti, para convertirse en un instrumento saludable y útil, por medio del cual la mente puede funcionar hasta que ese cuerpo deje de tener utilidad. 36 Pues ¿quién querría conservarlo una vez que haya dejado de ser útil?
L135.9 L135.10 37 Defiende el cuerpo y habrás atacado a tu mente. 38 Pues habrás visto en ella las debilidades, las limitaciones, las faltas y los defectos de los que piensan que hay que liberar al cuerpo. 39 Así, no podrás ver a la mente como algo separado de las condiciones corporales, 40 e impondrás al cuerpo todo el dolor que proviene de concebir a la mente como frágil, limitada, apartada de las demás mentes y separada de su Fuente.
L135.10 L135.11 41 Éstos son los pensamientos que necesitan curación y una vez que éstos hayan sido corregidos y reemplazados por la Verdad, el cuerpo responderá con salud. 42 La Verdad es la única defensa real del cuerpo. 43 Sin embargo, ¿acaso recurres a Ella para defenderlo? 44 El tipo de protección que le ofreces no lo beneficia en absoluto, sino que añade más angustia a tu mente. 45 Y no sólo no te curas, sino que eliminas toda esperanza de curación, pues no puedes ver dónde debe depositarse la esperanza, para ser significativa.
L135.11 L135.12 46 La mente que se ha curado no hace planes. 47 Simplemente, ejecuta los que recibe al escuchar a una Sabiduría que no es la suya. 48 La mente espera hasta que se le haya enseñado lo que debe hacerse y luego procede a hacerlo. 49 La mente no depende de sí misma para nada, exceptuando su adecuación para ejecutar los planes que le fueron asignados. 50 La mente se siente segura por la certeza que tiene de que ningún obstáculo puede impedir que progrese hacia el logro de cualquier meta que sirva al plan mayor, que fue diseñado para el bien de todos.
L135.12 L135.13 51 La mente que se ha curado ha sido liberada de la creencia de que tiene que hacer planes, si bien no puede saber cuál desenlace sería el mejor; los medios por los que éste se puede alcanzar ni cómo reconocer el problema que el plan tiene como propósito solucionar. 52 La mente que hace planes, al ejecutarlos, necesariamente hará un mal uso del cuerpo, mientras no reconozca que esto es así. 53 Pero cuando acepte que eso es verdad se curará y dejará de lado al cuerpo.
L135.13 L135.14 54 Esclavizar el cuerpo para que ejecute los planes que una mente no curada traza para salvarse a sí misma es lo que hace que el cuerpo se enferme. 55 En tal caso, no será libre para convertirse en instrumento que ayude a un plan que abarque mucho más que su propia protección y que sólo requiera sus servicios por corto tiempo. 56 Cuando se utiliza al cuerpo con este propósito, su salud está asegurada. 57 Pues todo lo que la mente utilice para tal fin, funcionará a la perfección, más con la fuerza que le ha sido dada y que no puede fallar.
L135.14 L135.15 58 Tal vez no sea fácil darse cuenta de que los planes que uno mismo inicia no son otra cosa que defensas para llevar a cabo el propósito para el que todas ellas fueron hechas. 59 Éstas constituyen los medios por los que una mente atemorizada intentaría hacerse cargo de su propia protección, pero a costa de la Verdad. 60 No es difícil darse cuenta de esto en algunas de las formas que esos autoengaños adoptan, en las que la negación de la Realidad es muy evidente. 61 No obstante, no es frecuente darse cuenta de que cuando se hacen planes es para defenderse.
L135.15 L135.16 62 La mente que hace planes para sí misma está tratando de controlar acontecimientos futuros. 63 No cree que se le proveerá de lo que necesite, a menos que se aprovisione ella misma. 64 El tiempo se usa para subrayar el futuro, que se controlará mediante el aprendizaje y la experiencia derivada de sucesos pasados y creencias previas. 65 De este modo, se pasa por alto el tiempo presente, ya que se basa en la idea de que el pasado ha enseñado lo suficiente como para permitir a la mente dirigir su curso futuro.
L135.16 L135.17 66 Por consiguiente, la mente que hace planes se niega a cambiar. 67 Lo que antes aprendió se convierte en la base de sus futuras metas. 68 Sus experiencias pasadas determinan su elección de lo que va a suceder. 69 Y no se da cuenta de que, aquí y ahora, tiene todo lo que necesita para garantizar un futuro bastante diferente del pasado, libre de la continuidad de cualquier vieja idea y de creencias que enferman. 70 Aquí la anticipación no juega ningún papel, pues la confianza que se tiene dirige el andar.
L135.17 L135.18 71 Las defensas son los planes que emprendes para oponerte a la Verdad. 72 Su objetivo es seleccionar lo que apruebas y descartar lo que consideras incompatible con lo que crees que es tu realidad. 73 Pero, al final, lo que va a quedar no significará nada. 74 Pues Tu Realidad es “la amenaza” que tus defensas quieren atacar, ocultar, despedazar y crucificar.
L135.18 L135.19 75 ¿Qué es lo que no podrías aceptar si sólo supieses que todo lo que sucede, todo acontecimiento, pasado, presente y por venir, es amorosamente planeado por Aquel Cuyo único propósito es tu bien? 76 Tal vez hayas comprendido mal Su plan, pues Él nunca sería capaz de ocasionarte dolor. 77 Pero tus defensas no te dejaron ver Su amorosa bendición, que iluminó cada paso que diste alguna vez. 78 Mientras hacías planes para morir, Él te llevaba cariñosamente hacia la Vida eterna.
L135.19 L135.20 79 Confiar en Él ahora es la defensa que te promete un futuro tranquilo, sin ninguna traza de sufrimiento y lleno de una alegría que aumenta constantemente, a medida que esta vida se convierte en un instante santo, ubicado en el tiempo pero que se fija únicamente en la inmortalidad. 80 No permitas que ninguna defensa, sino tu confianza actual dirija el futuro, y esta vida se convertirá en un encuentro significativo con la Verdad que sólo tus defensas querían ocultar.
L135.20 L135.21 81 Sin defensas, te conviertes en una luz que el Cielo, agradecido, reconocerá como Propia. 82 Y ella te conducirá por los caminos que se establecieron para tu felicidad, de acuerdo con el antiguo plan que comenzó al nacer el tiempo. 83 Tus seguidores unirán su luz a la tuya, y ésta aumentará hasta que el mundo esté iluminado por la alegría. 84 Y nuestros hermanos dejarán gustosamente de lado sus engorrosas defensas, que de nada les sirvieron y sólo causaban terror.
L135.21 L135.22 85 Hoy llenos de confianza, anticiparemos esos momentos, pues forman parte de lo que se planeó para nosotros. 86 Estaremos seguros de que todo lo que necesitemos para lograrlo nos será dado hoy. 87 No haremos planes acerca de cómo se va a lograr, sino que nos daremos cuenta de que no querer defendernos es lo único que se requiere para que la Verdad emerja con certeza en nuestras mentes.
L135.22 L135.23 88 Hoy en dos sesiones de quince minutos cada una, nos abstendremos de hacer planes sin sentido y de guardar pensamientos que impidan que la Verdad entre en nuestras mentes. 89 Hoy recibiremos en lugar de hacer planes, de manera que podamos dar en vez de organizar. 90 Y en verdad se nos da cuando decimos:
L135.24 91 Si me defiendo es porque me atacan.
92 Pero, al no querer defenderme, seré fuerte,
93 y descubriré lo que mis defensas ocultaban.
L135.23 L135.25 94 Ninguna otra cosa sino eso. 95 Si hacen falta planes, ya se te dirá cuáles son. 96 Puede que no sean los planes que tú creías que necesitabas, ni tampoco las respuestas a los problemas que confrontabas. 97 Pero van a ser las respuestas a otro tipo de pregunta, la cual aún sigue sin respuesta — aunque necesita ser contestada— hasta que por fin te llegue la Respuesta.
L135.24 L135.26 98 Todas tus defensas han tratado de impedir que recibieses lo que vas a recibir hoy. 99 Y con la luz y la alegría de la simple confianza, te preguntarás sorprendido cómo pudiste llegar a pensar que tenías que defenderte de ser liberado. 100 El Cielo no pide nada. 101 Es el infierno el que exige extravagantes sacrificios. 102 Hoy no renunciarás a nada durante estos momentos en los que te presentas ante Tu Creador, sin defensas, tal como realmente eres.
L135.25 L135.27 103 Él se ha acordado de ti. 104 Hoy nosotros nos acordaremos de Él. 105 Pues ésta es la Pascua Florida de tu salvación. 106 Y te vuelves a levantar de lo que parecía ser la muerte y la desesperanza. 107 Ahora la luz de la esperanza renace en ti, pues vienes sin defensas a aprender cuál es tu parte en el plan de Dios. 108 ¿Qué insignificantes planes o creencias mágicas pueden seguir teniendo valor, una vez que has recibido tu función de la Voz que habla por Dios Mismo?
L135.26 L135.28 109 No trates de organizar este día según lo que crees que te beneficiaría más. 110 Pues no puedes concebir toda la felicidad que te va a llegar cuando no planees nada. 111 Aprende hoy, 112 y todo el mundo dará este paso gigantesco y celebrará contigo tu Pascua Florida. 113 A lo largo del día, cuando pequeñas cosas insignificantes parezcan ponerte a la defensiva y te tienten a hacer planes, recuerda que éste es un día de aprendizaje especial y reconócelo diciendo lo siguiente:
L135.29 114 Ésta es mi Pascua Florida.
115 Y quiero mantenerla santa.
116 No me defenderé,
porque el Hijo de Dios
no necesita defenderse
de la Verdad de Su Realidad.
L136 La enfermedad constituye una defensa contra la Verdad
L136.1 L136.1 1 Nadie puede curarse a menos que comprenda cuál es el propósito al que aparentemente sirve la enfermedad. 2 Pues entonces comprenderá también que este propósito no tiene significado. 3 Al no tener causa ni intención significativa de ninguna clase, la enfermedad realmente no puede existir. 4 Una vez que se reconoce esto, la curación es automática. 5 Disipa esta ilusión sin sentido valiéndose del mismo enfoque que las lleva a todas ante la Verdad, y simplemente las deja allí para que desaparezcan.
L136.2 L136.2 6 La enfermedad no es un accidente. 7 Al igual que toda defensa, es un mecanismo demente de autoengaño. 8 Y, al igual que todos los demás mecanismos, su propósito es ocultar la Realidad, atacarla, alterarla, incapacitarla, distorsionarla, tergiversarla o reducirla a un insignificante montón de partes sin ensamblar. 9 El objetivo de toda defensa es impedir que la Verdad se complete; 10 que las partes se vean como si cada una fuese completa en sí misma.
L136.3 L136.3 11 Las defensas no son involuntarias, ni tampoco se erigen sin concienciarlo. 12 Son como varitas mágicas y secretas que agitas cuando la Verdad parece amenazar lo que quieres creer. 13 Parecen estar en tu subconsciente, pero eso es por la rapidez con que decides utilizarlas. 14 En ese segundo, o aún menos, en que se toma la decisión, te das cuenta exactamente de lo que te propones hacer, y luego lo das por hecho.
L136.4 L136.4 15 ¿Quién sino tú evalúa que existe una amenaza, decide que es necesario escapar de ella, y erige una serie de defensas para contrarrestar la amenaza que ha juzgado que es real? 16 Todo esto no se puede hacer subconscientemente. 17 Pero, una vez hecho, tu plan requiere que olvides que fuiste tú quien lo hiciste, de manera que parezca ser algo ajeno a tu propia intención: es decir, un acontecimiento que no guarda relación alguna con tu estado mental; un acontecer que produce un efecto real en ti, en vez de uno que tú mismo causaste.
L136.5 L136.5 18 Es esta rapidez con que olvidas el papel que desempeñas en la hechura de tu “realidad” lo que hace que las defensas parezcan no estar bajo tu control. 19 Pero lo que has olvidado puede recordarse, si estás dispuesto a reconsiderar la decisión que se encuentra doblemente defendida por el olvido. 20 Que no recuerdes no es sino la señal de que esta decisión todavía permanece en vigor en lo que se refiere a tus deseos.
L136.6 21 No confundas esto con un hecho. 22 Las defensas tienen necesariamente que hacer que los hechos sean irreconocibles. 23 Ése es su propósito, y eso es lo que hacen. L136.6 24 Cada defensa toma fragmentos del todo, los ensambla sin tener en cuenta todas sus verdaderas relaciones y, de esta manera, construye ilusiones de un todo que no existe. 25 Este proceso es el que impone la amenaza y no el posible resultado de un evento cualquiera.
L136.7 26 Cuando se arrancan partes del todo y se consideran separadas unas de otras y completas en sí mismas, éstas se convierten en símbolos prestos para atacar el todo, exitosas en sus efectos, sin ser nunca vistas otra vez como el todo. 27 Y, sin embargo, has olvidado que no representa otra cosa que tu propia decisión, de lo que debería ser real, para ocupar el lugar de lo que sí lo es.
L136.7 L136.8 28 La enfermedad es una decisión. 29 No es algo que te suceda sin haberlo pedido, que te debilite y te haga sufrir. 30 Es una decisión que tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la Verdad surge en tu propia mente engañada y todo tu mundo se tambalea y se prepara para derrumbarse. 31 Ahora enfermas para que la Verdad se marche y deje de amenazar tus predios.
L136.8 L136.9 32 ¿Cómo crees que la enfermedad puede lograr escudarte de la Verdad? 33 Sencillamente, porque demuestra que el cuerpo no está separado de ti y que, por tanto, tienes necesariamente que estar separado de la Verdad. 34 Sufres dolor porque el cuerpo lo experimenta, y ese dolor te hace uno con él. 35 De esta manera, tu “verdadera” identidad queda a salvo y el extraño y perturbador pensamiento de que tal vez seas algo más que un puñado de polvo queda mitigado y silenciado. 36 Pues fíjate, ese puñado de polvo puede hacerte sufrir, torcerte las extremidades y pararte el corazón, ordenándote que mueras y dejes de existir.
L136.9 L136.10 37 De esta manera, el cuerpo es más fuerte que la Verdad, la Cual te pide que vivas, pero no puede imponerse a tu decisión de querer morir. 38 Y así, el cuerpo es más poderoso que la Vida eterna, el Cielo más frágil que el infierno y los designios de Dios para la salvación de Su Hijo se ven contrarrestados por una decisión que es más fuerte que Su Voluntad. 39 El Hijo es polvo, el Padre está incompleto y el caos se sienta triunfante en Su trono.
L136.10 L136.11 40 Así es el plan que has elaborado para tu propia defensa. 41 Y crees que el Cielo tiembla ante ataques tan irracionales como éstos, en los que Dios queda cegado por tus ilusiones, la Verdad transformada en mentiras y todo el Universo hecho esclavo de las leyes que tus defensas quieren imponerle. 42 Pero, ¿quién puede creer en ilusiones salvo el que las inventó? 43 ¿Quién sino él puede verlas y reaccionar ante ellas como si fuesen la Verdad?
L136.11 L136.12 44 Dios no sabe nada de tus planes para cambiar Su Voluntad. 45 El Universo permanece indiferente a las leyes por las cuales creíste gobernarlo. 46 Y el Cielo no se ha inclinado ante el infierno, ni la Vida ante la muerte. 47 Sólo puedes decidir pensar que mueres, o que sufres enfermedades, o que tergiversas la Verdad de alguna manera. 48 Lo que ha sido creado no guarda relación alguna con eso. 49 Las defensas son planes para derrotar Lo que no se puede atacar. 50 Lo que es inalterable no puede cambiar. 51 Y Lo que está absolutamente libre de pecado no puede pecar.
L136.12 L136.13 52 Así de simple es la Verdad. 53 No recurre a la fuerza ni al triunfo. 54 No exige obediencia, ni intenta probar cuán lamentables e inútiles son tus intentos de planear defensas para cambiarla. 55 Sólo quiere aportarte felicidad, pues ése es Su propósito. 56 Quizá exhale un pequeño suspiro cuando rechazas Sus dones, pero sabe con absoluta certeza que Lo que Dios quiere para ti tendrás que recibirlo.
L136.13 L136.14 57 Este es el hecho que demuestra que el tiempo es una ilusión. 58 Pues el tiempo te deja pensar que Lo que Dios te ha dado no es la Verdad ahora mismo, como tendría que ser. 59 Los Pensamientos de Dios son totalmente ajenos al tiempo. 60 Pues el tiempo no es sino otra absurda defensa que hiciste contra la Verdad. 61 No obstante, Lo que Dios quiere está aquí, y tú sigues siendo realmente como Él Te creó.
L136.14 L136.15 62 La Verdad tiene un poder muy superior al de cualquier defensa, pues ninguna ilusión puede permanecer allí donde se Le ha dado entrada. 63 Y surge en cualquier mente que esté dispuesta a deponer sus armas y a dejar de jugar con necedades. 64 Se La puede encontrar hoy en cualquier momento, si decides practicar cómo darle la bienvenida. L136.15 65 Éste es nuestro objetivo hoy. 66 Y dedicaremos dos veces un cuarto de hora a pedir a la Verdad que venga a nosotros y nos libere.
L136.16 67 Y la Verdad vendrá, pues nunca estuvo separada de nosotros. 68 Tan sólo aguarda esta invitación que hoy Le extendemos. 69 La empezamos con una plegaria de curación para que nos ayude a superar nuestra actitud defensiva y deje que la Verdad sea como siempre ha sido:
L136.17 70 La enfermedad es una defensa contra la Verdad.
71 Aceptaré la Verdad de Lo que soy
y dejaré que mi mente se cure hoy completamente.
L136.16 L136.18 72 La curación resplandecerá a través de tu mente abierta, a medida que la paz y la Verdad surjan para tomar el lugar de la guerra y de imaginaciones vanas. 73 No quedará ni un solo rincón oscuro que la enfermedad pueda ocultar y defender contra la luz de la Verdad. 74 No quedarán en tu mente figuras confusas procedentes de tus sueños, ni sus oscuros anhelos de dobles propósitos que se perseguían descabelladamente. 75 Tu mente se curará de todos los deseos enfermizos que trató de autorizar al cuerpo para que los obedeciera.
L136.17 L136.19 76 Ahora, el cuerpo se ha curado porque la fuente de la enfermedad está dispuesta a recibir alivio. 77 Y reconocerás que practicaste bien por lo siguiente: el cuerpo no debería sentir nada en absoluto. 78 Si has tenido éxito, no habrá sensación alguna de sentirse enfermo o curado, de dolor o de gozo. 79 La mente no responderá en absoluto a lo que el cuerpo haga. 80 Su utilidad permanecerá, y nada más.
L136.18 L136.20 81 Tal vez no te des cuenta de que esto elimina los límites que habías impuesto al cuerpo por medio de los propósitos que le habías conferido. 82 A medida que éstos se dejan a un lado, el cuerpo tendrá suficiente fuerza para servir a todos los propósitos que sean verdaderamente útiles. 83 La salud del cuerpo queda plenamente garantizada, porque él no se verá limitado por el tiempo, clima o fatiga, por lo que coma o beba, ni por ninguna de las leyes a la que antes lo sometías. 84 Ahora no necesitas hacer nada para que se encuentre bien, pues la enfermedad se ha vuelto imposible.
L136.19 L136.21 85 No obstante, tienes que preservar esta protección mediante un cuidadoso estado de alerta. 86 Si permites que tu mente piense pensamientos de ataque, ceda a los juicios, o haga planes para contrarrestar futuras incertidumbres, te habrás descolocado nuevamente y hecho una identidad corporal que atacará al cuerpo, pues en este caso, la mente está enferma. L136.20 87 De ocurrir esto, remédialo de inmediato, no permitiendo que tu actitud defensiva te siga haciendo daño. 88 No te confundas con respecto a lo que necesita ser curado, sino que di interiormente:
L136.22 89 He olvidado Lo que realmente soy, pues confundí mi cuerpo conmigo mismo. 90 La enfermedad es una defensa contra la Verdad. 91 Pero, yo no soy un cuerpo. 92 Y mi mente es incapaz de atacar. 93 Por consiguiente, no puedo estar enfermo.
L137 Cuando me curo, no me curo solo
L137.1 L137.1 1 La idea de hoy sigue siendo el pensamiento central sobre el que descansa la salvación. 2 Pues la curación es lo opuesto a todas las ideas del mundo que tienen que ver con la enfermedad y con los estados de separación. 3 Estar enfermo es retirarse de los demás y rehusar unirse a ellos. 4 La enfermedad se convierte en una puerta que se cierra sobre un yo separado, manteniéndolo aislado y solo.
L137.2 L137.2 5 Estar enfermo es aislarse. 6 Pues parece mantener a un yo separado de todo el resto, para sufrir lo que los otros no sienten. 7 Y le otorga al cuerpo el poder final para hacer que la separación sea real y mantener a la mente en confinamiento solitario, escindida en dos, con los fragmentos mantenidos por una pared de carne enfermiza, a la cual no puede sobrepasar. L137.3 8 El mundo acata las leyes que la enfermedad apoya, pero la curación opera aparte de ellas.
L137.3 9 Es imposible que alguien pueda curarse solo. 10 En la enfermedad, tiene necesariamente que estar apartado y separado. 11 Pero la curación es el resultado de su decisión de volver a ser uno, y de aceptar a Su Yo con todas sus partes intactas y no asediadas. 12 En la enfermedad, su Yo aparenta estar desmembrado y sin la unidad que Le da Vida. 13 No obstante, logra curarse cuando comprende que el cuerpo no tiene poder para atacar la Unicidad universal del Hijo de Dios.
L137.4 L137.4 14 La enfermedad quiere demostrar que las mentiras tienen que ser la Verdad. 15 Pero la curación demuestra que la Verdad es verdad. 16 La separación que la enfermedad quiere imponer realmente nunca tuvo lugar. 17 Curarse es sencillamente aceptar lo que siempre fue la sencilla Verdad, que seguirá siendo exactamente como siempre fue. 18 No obstante, a los ojos acostumbrados a las ilusiones se les debe mostrar que lo que miran es falso. 19 Así pues, la curación —que la Verdad nunca necesitó— tiene que demostrar que la enfermedad no es real.
L137.5 L137.5 20 Con lo cual, la curación podría considerarse como un antisueño que anula el sueño de enfermedad en nombre de la Verdad, pero que en verdad no lo hace. 21 Así como el perdón pasa por alto todos los pecados que realmente nunca fueron cometidos, la curación sólo extirpa las ilusiones que nunca tuvieron lugar. 22 Y así como el mundo real emergerá para ocupar el lugar de lo que realmente nunca sucedió, la curación ofrece restituir el estado de la Verdad en lugar de los estados imaginarios y falsas ideas que los sueños habían tejido como imágenes de la Misma.
L137.6 L137.6 23 Mas no vayas a pensar que curar es indigno de tu función aquí. 24 Pues el anticristo se vuelve más poderoso que Cristo en aquellos que sueñan que el mundo es real. 25 El cuerpo parece ser más sólido y más estable que la mente. 26 Y el Amor se convierte en un sueño, mientras que el miedo continúa siendo la única realidad que puede verse, justificarse, y comprenderse plenamente.
L137.7 L137.7 27 Así como el perdón desvanece con su luz todo pecado y el mundo real ocupará el lugar de tus hechuras, la curación deberá reemplazar las fantasías de enfermedad con las que nublas la simple Verdad. 28 Cuando se haya visto desaparecer la enfermedad —a pesar de todas las leyes que sostienen que no puede no ser real— todas las preguntas habrán quedado contestadas. 29 Y las leyes no podrán seguir siendo apreciadas ni obedecidas.
L137.8 L137.8 30 Estar curado es ser libre. 31 Pues demuestra que los sueños no prevalecerán contra la Verdad. 32 La curación se comparte. 33 Y, mediante este atributo, demuestra que las leyes que difieren de las que sostienen que la enfermedad es inevitable son más poderosas que las leyes enfermizas que sostienen lo contrario. 34 Estar curado es ser fuerte. 35 Pues, por medio de la delicada mano de la curación, se supera la debilidad. 36 Y las mentes que estaban tapiadas en cuerpos quedan liberadas para unirse a otras mentes y así ser eternamente fuertes.
L137.9 L137.9 37 Curar, perdonar e intercambiar gratamente todo el mundo del dolor por un mundo en el que la tristeza no puede entrar son los medios por los que el Espíritu Santo te urge a que lo sigas. 38 Sus tranquilas lecciones te enseñan que puedes alcanzar la salvación fácilmente y que necesitas poca práctica para permitir que sus leyes reemplacen a las que tú hiciste con el fin de mantenerte prisionero de la muerte.
L137.10 39 Su vida se vuelve la tuya propia a medida que extiendes a otro la pequeña ayuda que Él pide para liberarte de todo lo que realmente nunca te causó dolor. L137.10 40 Y a medida que te dejas curar, te das cuenta de que junto contigo se curan todos los que te rodean, los que te vienen a la mente, aquellos que están en contacto contigo y los que parecen no estarlo. 41 Tal vez no los reconozcas a todos, ni te des cuenta de cuán grande es la ofrenda que haces al mundo cuando permites que la curación venga a ti. 42 Pero nunca te curas solo. 43 Y legiones y legiones de hermanos y hermanas recibirán el don que tú recibes cuando te curas.
L137.11 L137.11 44 Los que se han curado se convierten en instrumentos de la curación. 45 Y no transcurre tiempo alguno entre el instante en que son curados y cuando toda la gracia de curar les es dada para que a su vez la den. 46 Lo que se opone a Dios no existe. 47 Y el que no acepta opuestos a Dios en su mente se convierte en refugio donde los que están cansados pueden hallar descanso. 48 Pues ahí se otorga la Verdad y ahí se llevan todas las ilusiones ante la Verdad.
L137.12 L137.12 49 ¿Es que no vas a ofrecer refugio a la Voluntad de Dios? 50 No estás sino invitando a tu Yo a estar en casa, ¿podría acaso rechazarse esta invitación? 51 Pide que ocurra lo inevitable y nunca fracasarás. 52 La otra opción es pedir que lo que no puede ser sea, y esto es algo que nunca tendrá éxito. 53 Pidamos hoy que sólo la Verdad ocupe nuestras mentes; que, en este día, los pensamientos de curación se desplacen desde lo que ya se ha curado a lo que todavía tiene que curarse, conscientes de que ambas cosas ocurrirán al unísono.
L137.13 L137.13 54 Cuando el reloj marque la hora, recordaremos que nuestra función es permitir que nuestras mentes sean curadas para que podamos llevar la curación al mundo y así intercambiar maldición por bendición, dolor por alegría y la separación por la paz de Dios. 55 ¿Acaso no vale la pena dar un minuto de cada hora a cambio de un don como éste? 56 ¿Y no es un poco de tiempo un gasto mínimo a cambio de lo que lo es Todo.
L137.14 L137.14 57 De todos modos, debemos prepararnos para recibir semejante don. 58 Así, que comenzaremos el día con esta preparación, dedicando diez minutos a los pensamientos que siguen a continuación, con los cuales, también concluiremos este día por la noche:
L137.15 59 Cuando me curo, no me curo solo.
60 Y quiero compartir mi curación con el mundo,
a fin de que la enfermedad pueda ser erradicada
de la mente del único Hijo de Dios,
Quien es mi único Yo.
L137.15 L137.16 61 Permite que la curación se efectúe en ti hoy mismo. 62 Y mientras descansas en la quietud, prepárate a dar a medida que recibes, a conservar únicamente lo que das, y a recibir la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de todos los pensamientos absurdos que alguna vez imaginaste. 63 Ahora nos unimos para curar todo lo que antes estaba enfermo y para ofrecer bendiciones allí donde antes se atacaba. 64 Para no olvidar nuestra función a medida que cada hora del día transcurra, la recordaremos con este pensamiento:
L137.17 65 Cuando me curo, no me curo solo.
66 Y quiero bendecir a mis hermanos,
pues quiero curarme con ellos,
así como ellos se curan conmigo.
L138 El Cielo es la decisión que debo tomar
L138.1 L138.1 1 En este mundo, optar por el Cielo constituye una decisión, porque aquí creemos que hay alternativas entre las cuales escoger. 2 Pensamos que todas las cosas tienen un opuesto y que lo que queremos, lo escogemos. 3 Si el Cielo existe, tiene que haber un infierno también, pues la contradicción entre opuestos es la manera en que construimos lo que percibimos y lo que creemos que es real. L138.2 4 La Creación no conoce opuestos. 5 Pero aquí, la oposición forma parte de lo que es “real”.
L138.2 6 Esta extraña percepción de la Verdad, es lo que hace que decidirse por el Cielo parezca ser lo mismo que renunciar al infierno. 7 En realidad, no es así. 8 Pero lo que es Verdad en la Creación de Dios no podrá ponerse de manifiesto aquí hasta que no se refleje de alguna forma que el mundo pueda entender. 9 La Verdad no puede arribar allí donde sólo podría ser percibida con miedo, pues eso afirmaría el error de que se puede llevar la Verdad ante las ilusiones. 10 La oposición le niega la bienvenida a la Verdad y, por consiguiente, no puede hacer acto de presencia.
L138.3 L138.3 11 Decidir es obviamente la manera de escapar de lo que parecen ser opuestos. 12 Tomar una decisión permitirá que una de las metas en conflicto se convierta en la mira de tus esfuerzos y en lo que empleas el tiempo. 13 Si no tomas una decisión, desperdiciarás el tiempo y se disiparán tus esfuerzos. 14 Estarás gastando tiempo a cambio de nada. 15 Y el tiempo pasará sin que logres resultados. 16 No sentirás que has ganado, pues no habrás logrado ni aprendido nada.
L138.4 L138.4 17 Es necesario que se te recuerde que, aunque crees enfrentarte a miles de opciones, en realidad sólo hay una. 18 E incluso ésta aparenta ser tan sólo una. 19 No te dejes confundir por todas las dudas que produciría una miríada de decisiones. 20 Toma una sola. 21 Y una vez que la hayas tomado, percibirás que no fue una decisión en absoluto, pues la Verdad es Verdad y nada más es real. 22 No hay opuesto que escoger en su lugar. 23 No hay contradicciones ante la Verdad.
L138.5 L138.5 24 Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. 25 Pero la Verdad no es algo que se pueda aprender, sino que sólo se puede reconocer. 26 En reconocerla reside su aceptación y a medida que se va aceptando, se va conociendo. 27 Pero el Conocimiento se encuentra más allá de las metas que nos proponemos enseñar dentro del marco de este Curso. 28 Nuestras metas son metas de enseñanza que se logran aprendiendo cómo alcanzarlas, qué son y qué te ofrecen. 29 Tus decisiones son el resultado de lo que has aprendido, pues se basan en lo que has aceptado como la Verdad con respecto a lo que eres y a lo que tus necesidades tienen que ser.
L138.6 L138.6 30 En este complejo mundo enajenado, el Cielo parece adoptar la forma de una decisión que deba tomarse en lugar de ser sencillamente lo que es. 31 De todas las decisiones que has tratado de tomar, ésta es la más sencilla, la más definitiva, el prototipo de todas las demás, la que resuelve todas las decisiones. 32 Incluso si pudieses decidir todas las demás, ésta seguiría sin resolver. 33 Pero, cuando la resuelvas, las demás se resolverán con ella, pues todas las decisiones sólo la ocultan adoptando diferentes formas. 34 He aquí la última y única decisión por medio de la cual se acepta o se niega la Verdad.
L138.7 L138.7 35 Así pues, hoy comenzamos a considerar la decisión que la hechura del tiempo tiene como fin ayudarnos a tomar. 36 Tal es su santo propósito, diferente ahora del que le habías conferido: ser un medio para demostrar que el infierno es real, que toda esperanza termina en desesperación y que la vida misma finalmente tiene que sucumbir ante la muerte. 37 Sólo con la muerte se reconcilian los opuestos, pues poner fin a la oposición es morir. 38 Y así, se considera que la salvación es la muerte, pues la vida se ve como un conflicto. 39 Resolver el conflicto es, por consiguiente, poner fin a tu vida.
L138.8 L138.8 40 Estas creencias dementes pueden arraigarse en el subconsciente con gran intensidad, y aprisionar la mente con un terror y una ansiedad tan intensos que a ésta le resultará imposible abandonar sus ideas sobre su propia protección. 41 Hay que salvarla de la salvación, amenazarla de ponerla a salvo, y armarla de una coraza mágica contra la Verdad. 42 Y estas decisiones se toman sin concienciarlas, para mantenerlas a salvo de todo cuestionamiento, razón o duda.
L138.9 L138.9 43 El Cielo se escoge conscientemente. 44 La decisión no puede tomarse hasta tanto se vean las alternativas con claridad y se hayan comprendido. 45 Todo lo que se encuentra velado en penumbras tiene que someterse al entendimiento, para juzgarlo nuevamente, pero esta vez con la ayuda del Cielo y todos los errores de juicio que la mente cometió antes se pueden corregir ahora, a medida que la Verdad descarta todo lo que contenía aquella penumbra por carecer de causa. 46 Ahora todo eso dejó de tener efectos. 47 No se puede seguir ocultando, pues se ha reconocido que está hecho de la nada.
L138.10 L138.10 48 La decisión consciente a favor del Cielo será tan segura como el fin del miedo al infierno, una vez que sea liberada del escudo que protege la falta de conciencia y sea llevada ante la luz. 49 ¿Quién podría decidir entre lo que se ve con claridad y lo que no se puede reconocer? 50 Por otra parte, ¿quién podría dejar de escoger entre dos alternativas si ve que sólo una es valiosa mientras que la otra carece de valor, al no ser sino una fuente imaginaria de culpa y dolor? 51 ¿Quién podría dudar en tomar una decisión como ésa? 52 ¿Acaso vamos nosotros a dudar en tomarla hoy?
L138.11 L138.11 53 Al despertar, nos decidimos por el Cielo y dedicamos cinco minutos a asegurarnos de que hemos tomado la única decisión que es cuerda. 54 Reconocemos que estamos haciendo una elección consciente entre lo que existe y lo que tan sólo aparenta ser la Verdad. 55 En efecto, cuando se lleva su pseudoexistencia ante lo que es real, se ve cuán frágil y transparente es. 56 Ahora no inspira terror, pues lo que se hizo enorme, vengativo y despiadado de tanto odio necesita de la oscuridad para dar cobijo al miedo. 57 Ahora se reconoce que no fue más que un error insensato y trivial.
L138.12 L138.12 58 Antes de irnos a dormir esta noche, reafirmaremos la decisión que habremos estado tomando de hora en hora. 59 Y ahora, dedicaremos los últimos cinco minutos de nuestro día a la decisión que tomamos al despertar. 60 Con el pasar de cada hora hemos reafirmado nuestra decisión con un breve momento de quietud dedicado a mantener la cordura. 61 Y, finalmente, concluiremos el día con lo que sigue a continuación, reconociendo que sólo nos decidimos por lo que realmente queremos:
L138.13 62 El Cielo es la decisión que debo tomar.
63 La tomo en este instante y no cambiaré de parecer,
pues es Lo único que realmente quiero.
L139 Aceptaré la Expiación para mí mismo
L139.1 L139.1 1 Con esto se acaban todas las decisiones. 2 Pues con esta lección llegamos a la decisión de aceptarnos Tal como Dios nos creó. 3 ¿Y qué es escoger entre alternativas sino tener incertidumbre con respecto a lo que somos? 4 No hay duda de que no esté enraizada en esto. 5 No hay pregunta que no la refleje. 6 No hay conflicto que no implique la sola y sencilla pregunta: “¿Qué soy?”.
L139.2 L139.2 7 Pero ¿quién podría hacerse esta pregunta excepto alguien que se haya negado a reconocerse a sí mismo? 8 Sólo esta negativa a aceptarte a ti mismo podría hacer que la pregunta pareciese sincera. 9 Lo único que cualquier cosa viviente puede saber con certeza es lo que ella es. 10 A partir de este punto de certeza, mira a las otras cosas con la misma certeza con la que se ve a sí misma. L139.3 11 Tener incertidumbre con relación a Lo que necesariamente tienes que ser es un autoengaño a escala tan vasta que no hay manera de que se pueda concebir su magnitud.
L139.3 12 Estar vivo y no conocerte a ti mismo es creer que realmente estás muerto. 13 Pues, ¿qué es la vida sino ser lo que tú eres?; y ¿quién sino tú podrías estar vivo en vez de ti? 14 ¿Quién es el que duda? 15 ¿Qué es lo que duda? 16 ¿A quién le pregunta? 17 ¿Quién le puede responder? L139.4 18 Al dudar, está simplemente declarando que él no es quien es y, por lo tanto, al creer ser otra cosa se convierte en cuestionador de lo que esa otra cosa es.
L139.4 19 No obstante, no podría estar vivo si no supiese la respuesta. 20 Si pregunta como si no supiese la respuesta, ello simplemente indicaría que no quiere ser Lo que es. 21 Sin embargo, debe de haber aceptado Lo que es puesto que vive; también ha juzgado en contra de Lo que es y ha negado su valor; finalmente, ha decidido que desconoce la única certeza mediante La cual vive. L139.5 22 De esta manera, se vuelve inseguro con respecto a su vida, pues ha negado lo que ésta realmente es.
L139.5 23 Debido a esta negación, necesitas la Expiación. 24 Tu negación no cambió en nada lo que eres realmente. 25 Pero has escindido tu mente entre la parte que conoce la Verdad y la que no sabe de ella. 26 Tú sigues siendo Tú Mismo. 27 De esto no hay duda y, sin embargo, tú sí lo dudas. 28 Pero no te preguntas qué parte de ti es la que puede realmente poner en duda Lo que eres. 29 En todo caso, la parte que hace esta pregunta no puede realmente formar parte de Ti, pues está haciendo la pregunta a alguien que sabe la respuesta. 30 Si fuese parte de Ti, la certeza sería imposible.
L139.6 L139.6 31 La Expiación pone fin a la extraña idea de que es posible dudar de ti mismo y no estar seguro de lo que realmente eres. 32 Esto es el colmo de la locura. 33 Sin embargo, es la pregunta universal del mundo. 34 ¿Qué prueba esto sino que el mundo está loco? 35 ¿Por qué compartir su locura aceptando la triste creencia de que lo que aquí se considera universal es verdad? L139.7 36 Nada de lo que el mundo cree es verdad. 37 Pues el mundo es un lugar cuyo propósito es servir de hogar para que los que dicen no conocerse a sí mismos puedan venir a cuestionar qué es lo que son.
L139.7 38 Y seguirán viniendo hasta que llegue el momento en el que la Expiación sea aceptada, y aprendan que es imposible dudar de uno mismo, así como no concienciar lo que realmente Uno es. El Libro secreto de Juan Un alma continuará reencarnándose hasta que finalmente sea salvada de su falta de percepción, alcance la gnosis y se perfeccione, después de lo cual no entrará más en otra carne. L139.8 39 Lo único que se te puede pedir es que aceptes, pues Lo que eres es seguro. 40 Está establecido por siempre en la santa Mente de Dios y en La Tuya. 41 Y esto está tan lejos de cualquier duda o pregunta que, cuando preguntas qué es lo que debe ser, ésa es toda la prueba que necesitas para demostrar que crees en la contradicción de que no sabes lo que no puedes dejar de saber.
L139.8 42 ¿Es esto una pregunta, o bien una afirmación que se niega a sí misma cuando se afirma? 43 No permitamos que nuestras santas mentes se entretengan en semejantes insensateces. L139.9 44 Tenemos una misión que cumplir aquí. 45 No vinimos a reforzar la locura en la que una vez creímos. 46 No olvidemos la meta que aceptamos. 47 Lo que vinimos a ganar aquí es algo más que sólo nuestra felicidad. 48 Lo que aceptamos como lo que somos realmente, proclama lo que todo el mundo tiene que ser, conjuntamente con nosotros.
L139.9 49 No falles a tus hermanos o te estarás fallando a ti mismo. 50 Míralos con cariño para que puedan saber que realmente forman parte de Ti y tú de Ellos. L139.10 51 Esto es lo que la Expiación enseña y lo que demuestra que la Unicidad del Hijo de Dios no se ve afectada por su creencia de que no sabe lo que es. 52 Hoy acepta la Expiación, no para cambiar la Realidad, sino sencillamente para aceptar la Verdad acerca de Ti, y luego sigue tu camino regocijándote en el infinito Amor de Dios. 53 Esto es lo único que se nos pide hacer. 54 Y esto es lo único que haremos hoy.
L139.11 L139.10 55 Dedicaremos cinco minutos por la mañana y cinco por la noche a tener presente nuestra tarea de hoy. 56 Comencemos repasando en que consiste nuestra misión:
L139.11 57 Aceptaré la Expiación para mí, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L139.12 58 No hemos perdido el Conocimiento Que Dios Nos dio cuando Nos creó a Su Semejanza. 59 Lo podemos recordar por todos, pues en la Creación todas las Mentes son Una y en nuestra memoria yace el recuerdo de lo mucho que en verdad queremos a nuestros hermanos, de lo mucho que cada mente forma parte de nosotros, de cuán fieles todos nos han sido realmente, y de cómo el Amor de nuestro Padre nos contiene a todos.
L139.12 L139.13 60 En acción de gracias por toda la creación y en el nombre de su Creador y de la Unicidad de Él que tiene con todos los aspectos de la creación, reiteramos hoy, a cada hora, nuestra dedicación a nuestra causa, dejando a un lado todos los pensamientos que nos puedan distraer de nuestro santo objetivo. 61 Durante varios minutos, permite que tu mente quede libre de todas las insensatas telarañas que el mundo quiera tejer en torno al santo Hijo de Dios. 62 Y date cuenta de la frágil naturaleza de las cadenas que parecen mantener fuera de tu conciencia el conocimiento que tienes de Ti, según repites:
L139.14 63 Aceptaré la Expiación para mí, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L140 La salvación es lo único que cura
L140.1 L140.1 1 La palabra “cura” no puede aplicarse a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. 2 Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta “mejor”. 3 Pero cuando trata de curar a la mente, el mundo no la considera como algo separado del cuerpo, dentro del cual cree que ella existe. 4 Por lo tanto, sus medios de curación tienen que substituir una ilusión por otra, 5 o lo que es lo mismo, la creencia en la enfermedad adopta otra forma y de esta manera el paciente percibe equivocadamente que se siente sanado.
L140.2 L140.2 6 Pero no se ha curado. 7 Sencillamente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para curarse. 8 Sin embargo, al no haber despertado del sueño, su mente continúa en el mismo estado que antes. 9 Él no ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. 10 ¿Qué diferencia establece el contenido de un sueño en la Realidad? 11 Ninguna, pues o uno está dormido o despierto. 12 Entre los dos no hay nada.
L140.3 L140.3 13 Los sueños felices que el Espíritu Santo ofrece son diferentes del soñar del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. 14 Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, de manera que el soñador sueñe otro sueño. 15 Sus sueños felices son emisarios del amanecer de la Verdad en la mente. 16 Ellos conducen del sueño a un suave despertar, de tal manera que los sueños se desvanecen. 17 Y así, curan por toda la Eternidad.
L140.4 L140.4 18 La Expiación cura con toda seguridad, y cura toda clase de enfermedad. 19 Pues la mente que comprende que la enfermedad no es sino un sueño, no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. 20 Donde no hay culpa no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpa. 21 La Expiación no cura a los enfermos, pues eso no es curar. 22 Pero sí elimina la culpa que hacía posible la enfermedad. 23 Y eso, ciertamente es curar. 24 Pues ahora la enfermedad ha desaparecido, sin que quede nada adonde pueda regresar.
L140.5 L140.5 25 ¡Que la paz sea con ustedes que han sido curados en Dios y no en sueños inútiles! 26 Pues la curación tiene que venir de la santidad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se aprecia el pecado. 27 Dios mora en templos santos. 28 No se Le permite la entrada donde el pecado ha hecho acto de presencia. 29 No obstante, no hay ningún Lugar en el Que Dios no esté. 30 Por lo tanto, el pecado no tiene un sitio donde poder ocultarse de Su beneficencia. 31 No hay lugar en el que la santidad esté ausente, ni ningún sitio donde el pecado y la enfermedad puedan morar.
L140.6 L140.6 32 El pensamiento que cura es éste: 33 no hace distinciones entre irrealidades. 34 Tampoco trata de curar lo que no está realmente enfermo, porque no concibe que ahí haya necesidad de curar. 35 Este pensamiento no es magia. 36 Sencillamente, llama a la Verdad, la Cual no puede dejar de curar y lo va hacer eternamente. 37 No es éste un pensamiento que juzga una ilusión por su tamaño, su aparente gravedad, o por cualquier cosa que esté relacionada con la forma en la que se manifiesta. 38 Sencillamente, se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.
L140.7 L140.7 39 No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. 40 La curación debe procurarse, pero sólo para el sitio donde se encuentra la enfermedad, para entonces aplicarla a lo que está enfermo, de manera que se pueda curar. 41 Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede realmente producir cambio alguno en nada; 42 en cambio, la mente que lleva sus ilusiones ante la Verdad sí cambia realmente. 43 No hay otro cambio que éste. 44 Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra más que en atributos que no tienen substancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente?
L140.8 L140.8 45 Hoy nos proponemos cambiar nuestra forma de pensar con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues estamos buscando una cura para todas las ilusiones, no otro alternar entre las curas. 46 Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nuestras mentes porque Nuestro Padre La ubicó ahí para nosotros. 47 No está más alejada de nosotros que nosotros de nosotros mismos. 48 Ella está tan cerca de nosotros como lo están nuestros propios pensamientos, tan cerca que es imposible que La podamos perder de vista. 49 Sólo necesitamos buscarla y con toda seguridad La encontraremos.
L140.9 L140.9 50 Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parezca estar enfermo. 51 Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. 52 Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que nunca puede existir una distinción válida entre lo falso y lo que es igualmente falso. 53 En esto no hay gradación ni creencia alguna de que lo que no existe pueda ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. 54 Todas las ilusiones son falsas, y se pueden curar precisamente porque no son verdaderas.
L140.10 L140.10 55 Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talismanes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos, cualquiera que sea la forma que adopten. 56 Vamos a aquietarnos y a ponernos a escuchar la voz que cura, la cual curará todos los males como si se tratara de uno solo, restaurando así la cordura del Hijo de Dios. 57 Ninguna otra voz sino ésta puede curar. 58 Hoy escucharemos una sola Voz, la Cual nos habla de la Verdad, en la Que toda ilusión termina, y la paz retorna a la eterna y apacible Morada de Dios.
L140.11 L140.11 59 Al comenzar el día, nos despertamos oyéndolo y dejaremos que nos hable durante cinco minutos, al igual que al terminar el día, cuando Lo escucharemos nuevamente durante otros cinco minutos, antes de irnos a dormir. 60 Nuestra única preparación consistirá en dejar de lado los pensamientos que constituyan una interferencia, no uno por uno, sino todos a la vez. 61 Pues todos son lo mismo. 62 No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a Nuestro Padre Celestial hablarnos. 63 Lo oímos ahora. 64 Hoy vamos a Él.
L140.12 L140.12 65 Sin nada en nuestras manos a que aferrarnos, y elevando nuestros corazones y mentes alertas, oramos:
L140.13 66 La salvación es lo único que cura.
67 ¡Padre Celestial! háblanos, para que nos podamos curar.
L140.14 68 Y sentiremos la salvación cubrirnos con una suave protección y con una paz tan profunda que ninguna ilusión podrá perturbar nuestras mentes ni ofrecernos pruebas de que es real. 69 Esto es lo que aprenderemos hoy. 70 Cada hora repetiremos nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos dará mientras esperamos en silencio y con alegría. 71 Hoy es el día en que nos llega la curación. 72 Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos realmente.
Lecciones de Repaso 4 – Introducción
LR4-In.1 LR4-in.1 1 Ahora, damos comienzo a un nuevo repaso, conscientes esta vez de que nos estamos preparando para la segunda parte del aprendizaje, en la que vamos a aprender cómo aplicar la Verdad. 2 Hoy empezaremos por concentrarnos en la preparación para lo que seguirá más adelante. 3 Éste es nuestro propósito para este repaso y las lecciones que siguen. 4 Con ese fin, revisaremos las lecciones más recientes así como sus pensamientos centrales, de modo que faciliten la preparación que ahora queremos lograr.
LR4-In.2 LR4-in.2 5 Hay un tema central que unifica cada paso del repaso que estamos emprendiendo, el cual puede simplemente enunciarse con estas palabras:
LR4-in.3 6 Mi mente contiene realmente sólo Lo que pienso con Dios.
LR4-in.4 7 Esto es un hecho, y representa la Verdad de lo que realmente eres y de Lo que Tu Padre es. 8 Éste fue el Pensamiento mediante El Cual el Padre creó a Su Hijo, estableciéndolo como Cocreador con Él. 9 Éste es el Pensamiento que garantiza plenamente la salvación del Hijo. 10 Pues en su mente no puede haber otros pensamientos, salvo el reflejo de Los que Su Padre comparte con Él. 11 La falta de perdón le impide concienciar este pensamiento. 12 No obstante, es eternamente verdadero.
LR4-In.3 LR4-in.5 13 Comencemos nuestra preparación tratando de comprender las múltiples formas tras las que puede ocultarse cuidadosamente la falta de un verdadero perdón. 14 Puesto que esas formas son ilusiones, no se les percibe como lo que son: defensas que protegen a tus pensamientos que no perdonan de ser vistos y reconocidos. 15 Su propósito es mostrarte otra cosa, y retrasar la corrección mediante autoengaños concebidos para que ocupen su lugar.
LR4-In.4 LR4-in.6 16 Y, sin embargo, tu mente realmente sólo contiene lo que piensas con Dios. 17 Tus autoengaños no pueden ocupar el lugar de la Verdad, 18 de la misma manera que un niño que arroja un palo al mar no puede cambiar el ir y venir de las olas, evitar que el sol caliente las aguas o impedir que, de noche, el plateado reflejo de luna brille sobre ellas. 19 Por eso, daremos comienzo a cada período de prácticas de este repaso, preparando nuestras mentes para que comprendan las lecciones que vamos a leer y vean el significado que nos ofrecen.
LR4-In.5 LR4-in.7 20 Comienza cada día dedicando cierto tiempo a preparar tu mente para que aprenda lo que cada idea que repases ese día puede ofrecerte de paz y libertad. 21 Abre tu mente, vacíala de todos los pensamientos que quieren engañar, deshazte de todos los demás pensamientos y deja que solamente el pensamiento que sigue la comprometa totalmente:
LR4-in.8 22 Mi mente contiene realmente sólo Lo que pienso con Dios.
LR4-in.9 23 Cinco minutos que dediques a este pensamiento serán suficientes para encauzar el día según las pautas que Dios ha fijado y para poner Su Mente a cargo de todos los pensamientos que recibirás ese día. LR4-In.6 24 Estos pensamientos no vendrán solamente de ti, pues todos serán compartidos con Él. 25 Y así, cada uno de ellos te traerá el mensaje de Su Amor, contestando tus mensajes para Él. 26 Así comulgarás con el Señor de las Multitudes, tal como Él Mismo ha dispuesto que sea. 27 Y así como Su propia Compleción se une a Él, del mismo modo Él se unirá a ti, que te completas a medida que te unes a Él y Él a ti.
LR4-In.7 LR4-in.10 28 Después de haberte preparado, lee simplemente cada una las dos ideas que se te han asignado para que las repases ese día. 29 Luego, cierra los ojos y repítelas lentamente para ti mismo. 30 Ahora no hay prisa, pues estás utilizando el tiempo para el propósito que se le dio. 31 Permite que cada palabra brille con el significado que Dios le dio, tal como te fue comunicada por la Voz que habla por Él. 32 Permite que cada idea que repases ese día te entregue el don que Él depositó en ella para que lo recibas de Él. 33 Y no utilizaremos en nuestras prácticas otro formato que el que sigue:
LR4-In.8 LR4-in.11 34 Cada vez que el reloj marque la hora, trae a tu mente el pensamiento con el que comenzó el día y pasa un momento de quietud con él. 35 Luego, sin prisa, repite las dos ideas que estás practicando para ese día, dándote tiempo suficiente como para observar los dones que contienen para ti y permitir que se reciban allí donde se dispuso que fuesen recibidos. LR4-In.9 36 No añadiremos pensamientos adicionales, sino que dejaremos que esas ideas sean los mensajes que son. 37 No necesitamos más que esto para darnos felicidad y descanso, y también el reflejo aquí de la Quietud sin fin, perfecta Certeza y Todo lo que Nuestro Padre quiere que recibamos como nuestra herencia de Él.
LR4-in.12 38 Y cada día de práctica, a lo largo de este repaso, lo concluiremos tal como lo empezamos, primero repitiendo el pensamiento que hizo de ese día una ocasión especial de bendición y felicidad para nosotros, y luego mediante nuestra fidelidad, llevando el mundo de la oscuridad a la luz, los pesares a la alegría, el sufrimiento a la paz, y el pecado a la santidad. LR4-In.10 39 Dios te da las gracias por practicar así el mantenimiento de Su Palabra. 40 Y antes de dormirte, cuando vuelvas a traer a tu mente las ideas del día, Su Gratitud te envolverá en la paz en la que Él quiere estés eternamente y que ahora estás aprendiendo a reivindicar como tu herencia.
L141.1 L141 (L121-122) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L141 (L121) 2 Perdonar es la llave de la felicidad.
L141 (L122) 3 Perdonar me ofrece todo lo que quiero.
L142.1 L142 (L123-124) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L142 (L123) 1 Doy gracias a Mi Padre por los Dones Que me ha dado.
L142 (L124) 3 Recordaré que soy Uno con Dios.
L143.1 L143 (L125-126) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L143 (L125) 2 Hoy recibo en quietud la Palabra de Dios.
L143 (L126) 3 Todo lo que doy me es dado a mí.
L144.1 L144 (L127-128) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L144 (L127) 2 No hay otro Amor que El de Dios.
L144 (L128) 3 El mundo que veo no ofrece nada que yo quiera.
L145..1 L145 (L129-130) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L145 (L129) 2 Más allá de este mundo hay un mundo que quiero.
L145 (L130) 3 Es imposible ver dos mundos al mismo tiempo.
L146.1 L146 (L131-132) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L146 (L131) 2 Nadie que se proponga alcanzar la Verdad puede fracasar.
L146 (L132) 3 Libero al mundo de todo lo que alguna vez pensé que era.
L147.1 L147 (L133-134) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L147 (L133) 2 No daré valor a lo que no lo tiene.
L147 (L134) 3 Percibiré el perdón tal como es.
L148.1 L148 (L35-136) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L148 (L135) 2 Si me defiendo es porque me atacan.
L148 (L136) 3 La enfermedad constituye una defensa contra la Verdad.
L149.1 L149 (L137-138) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L149 (L137) 2 Cuando me curo, no me curo solo.
L149 (L138) 3 El Cielo es la decisión que debo tomar.
L150.1 L150 (L139-140) 1Mi mente contiene sólo Lo que pienso con Dios.
L150 (L139) 2 Aceptaré la Expiación para mí mismo.
L150 (L140) 3 Puede decirse que la salvación es lo único que cura.
Lecciones de la 151 a la 180
L151.1 L151.1 1 Nadie puede juzgar basándose en pruebas parciales. 2 Eso no es juzgar. 3 Es sólo una opinión basada en ignorancia y duda. 4 Su certeza aparente no es más que un manto sobre la incertidumbre que quiere tapar. 5 Necesita defenderse irracionalmente porque es irracional. 6 Y su defensa parece ser sólida, convincente y libre de toda duda, debido a todas las dudas subyacentes.
L151.2 L151.2 7 No pareces dudar del mundo que ves. 8 No cuestionas realmente lo que te es mostrado a través de los ojos del cuerpo. 9 Tampoco te preguntas por qué crees en eso a pesar de que, hace mucho tiempo, te diste cuenta de que tus sentidos pueden engañar. 10 El que creas lo que te muestran hasta el último detalle es todavía más extraño, si te detienes a pensar con cuánta frecuencia han fallado como testigos. 11 ¿Por qué quieres confiar en ellos tan implícitamente? 12 ¿No será por la duda subyacente que deseas ocultar con un alarde de certeza?
L151.3 L151.3 13 ¿Cómo puedes juzgar, 14 si tus juicios se basan en el testimonio que tus sentidos te aportan? 15 No obstante, nunca hubo un testimonio más falso que ése. 16 Pero, ¿de qué otra manera podrías juzgar al mundo que ves? 17 Tienes una fe ciega en lo que tus ojos y tus oídos te reportan. 18 Crees que tus dedos tocan la realidad y que encierran la verdad. 19 Este es el tipo de conciencia que entiendes y que consideras más real que el testimonio de la eterna Voz que habla por Dios Mismo.
L151.4 L151.4 20 ¿A eso lo llamas juzgar? 21 Se te ha exhortado a menudo a abstenerte de juzgar, no porque se te quiera negar ese derecho, 22 sino porque realmente no puedes hacerlo. 23 Apenas si puedes creer en los juicios del ego, todos los cuales son falsos. 24 Él guía cuidadosamente tus sentidos para probar cuán débil eres, cuán indefenso y temeroso, cuán aprehensivo del justo castigo, cuán ennegrecido por el pecado y cuán miserable en medio de tu culpa.
L151.5 L151.5 25 Eso, de lo que te está hablando y que todavía quisiera defender, te dice que eres tú. 26 Y tú crees que eso es así con testaruda certeza. 27 Pero, por debajo, yace la duda oculta de que él no cree en lo que con tanta convicción te presenta como la realidad. 28 Es únicamente a sí mismo a quien condena. 29 Es en sí mismo donde ve culpa. 30 Es su propia desesperación la que ve en ti.
L151.6 L151.6 31 No oigas su voz. 32 Los testigos que envía para probarte que su maldad es la tuya propia y que hablan con certeza de lo que no saben, son falsos. 33 Confías ciegamente en ellos porque no quieres compartir las dudas que su amo y señor no puede eliminar completamente. 34 Crees que dudar de sus vasallos es dudar de ti mismo. L151.7 35 No obstante, tienes que aprender a dudar de que las pruebas que te presentan despejarán el camino que te lleva a reconocerte a ti mismo y a dejar que solamente la Voz que habla por Dios sea el único Juez de lo que vale la pena que tú creas.
L151.7 36 Él no te dirá que debes juzgar a tu hermano basándote en lo que tus ojos ven en él, ni en lo que su boca dice a tus oídos, ni en lo que el tacto de tus dedos reportan sobre él. 37 Él ignora todos esos inútiles testigos, que no hacen sino dar falso testimonio del Hijo de Dios. 38 Sólo reconoce Lo que Dios ama, y en la santa luz de lo que ve, todos los sueños del ego sobre lo que eres se desvanecen ante el esplendor que Él observa.
L151.8 L151.8 39 Deja que el Espíritu Santo sea el juez de lo que realmente eres, pues Su certeza no ofrece duda porque descansa en una Certeza tan grande que, ante Su faz, dudar no tiene sentido. 40 Cristo no puede dudar de Sí Mismo. 41 La Voz que habla por Dios no puede hacer otra cosa que honrarle, deleitándose en Su perfecta y eterna Impecabilidad. 42 Aquél al que ha juzgado no puede sino reírse de la culpa, reacio ahora a seguir jugando con los juguetes del pecado, ni a hacer caso a los testigos del cuerpo ante el éxtasis de Su santa faz.
L151.9 L151.9 43 Y así te juzga el Espíritu Santo. 44 Acepta Su Palabra en cuanto a lo que realmente eres, pues Él da testimonio de Tu bella Creación, y de la Mente Cuyo Pensamiento creó Tu Realidad. 45 ¿Qué importancia puede tener el cuerpo para Él, que conoce la Gloria del Padre y del Hijo? 46 ¿Qué murmullos del ego puede oír? 47 ¿Qué podría convencerle de que tus pecados son reales?
L151.10 48 Deja también que Él sea juez de todo lo que parece sucederte en este mundo. 49 Sus lecciones te permitirán establecer un puente entre ilusiones y Verdad. L151.10 50 El Espíritu Santo eliminará todo vestigio de fe que hayas depositado en dolor, desastre, sufrimiento y pérdida. 51 Te dará la visión que puede mirar más allá de estas sombrías apariencias y ver la suave faz de Cristo en todas ellas. 52 Ya no volverás a dudar de que sólo lo realmente bueno puede sucederte a ti, a quien Dios ama, pues el Espíritu Santo juzgará todos los acontecimientos y enseñará la única lección que todos ellos encierran.
L151.11 L151.11 53 Seleccionará los elementos de ellos que representan la Verdad, e ignorará los aspectos que reflejen sólo sueños inútiles. 54 Y, desde Su único marco de referencia, completamente unificado y seguro, reinterpretará todo lo que veas, acontecimientos, circunstancias y sucesos que de una manera u otra parezcan afectarte. 55 Y verás el Amor más allá del odio, la inmutabilidad en el cambio, lo puro en el pecado y sólo la bendición del Cielo sobre el mundo.
L151.12 L151.12 56 Tal es tu resurrección, pues tu verdadera Vida no forma parte de nada de lo que ves. 57 Se encuentra más allá del cuerpo, del mundo y de todos los testigos de lo que no es santo, dentro de Lo Que es Santo, tan santa como Él. 58 En todos y en todo, la Voz que habla por Dios no te hablará de otra cosa que de tu Yo y de tu Creador, Que es Uno con Él. 59 De esta manera, verás la santa faz de Cristo en todo y no oirás en todas las cosas otro sonido que el eco de la Voz que habla por Dios.
L151.13 L151.13 60 Hoy vamos a practicar sin palabras, excepto al comienzo del período que pasarás con Dios. 61 Iniciaremos esos momentos repitiendo lentamente el único pensamiento con el que comienza el día. 62 Luego, observaremos nuestros pensamientos, apelando silenciosamente al Espíritu Santo, Que ve los elementos de Verdad en ellos. 63 Permítele que evalúe cada pensamiento que te venga a la mente, que elimine los elementos de sueño y que te los devuelva como ideas puras que no contradigan la Voluntad de Dios.
L151.14 L151.14 64 Entrégale tus pensamientos y te los devolverá en forma de milagros que proclamarán alegremente la completitud y la felicidad que Dios quiere para Su Hijo, como prueba de Su Amor eterno. 65 Y, a medida que cada pensamiento sea transformado, asumirá el poder curativo de la mente que vio la Verdad en él y no se dejó engañar por lo que había sido falsamente añadido. 66 Todo vestigio de fantasía desaparecerá, y lo que queda se unifica en un pensamiento perfecto que ofrece su perfección por doquier.
L151.15 L151.15 67 Al despertar, pasa así quince minutos, y antes de irte a dormir, dedica gustosamente quince más. 68 Tu ministerio dará comienzo a medida que todos tus pensamientos se purifiquen. 69 Así se te enseña a enseñar al Hijo de Dios la santa lección de su santidad. 70 Nadie puede dejar de escuchar cuando se oye a la Voz que habla por Dios rendir homenaje al Hijo de Dios. 71 Y todos compartirán contigo los pensamientos que el Espíritu Santo ha interpretado en tu mente.
L151.16 L151.16 72 Así es tu tiempo de Pascua. 73 Y, de esa manera, depositas sobre el mundo el presente de azucenas blancas como la nieve que reemplaza a los testigos del pecado y de la muerte. 74 Por medio de tu transfiguración, el mundo es redimido y liberado alegremente de la culpa. 75 Ahora elevamos nuestras mentes resurrectas con alegría y gratitud hacia Aquel Que nos restituyó la cordura.
L151.17 L151.17 76 Y, cada hora, recordaremos al Espíritu Santo por habernos salvado y liberado. 77 Y, a medida que damos gracias, el mundo se unirá a nosotros aceptando felizmente nuestros santos pensamientos, que el Cielo ha corregido y purificado. 78 Ahora, finalmente, ha comenzado nuestro ministerio: llevar por el mundo la buena nueva de que en la Verdad no hay ilusiones, y de que la paz de Dios —por mediación nuestra— pertenece a todos.
L152 Mío es el poder de decidir
L152.1 L152.1 1 Nadie puede sufrir pérdida alguna a menos que ésa haya sido su propia decisión. 2 Nadie sufre dolor salvo cuando él mismo lo decide. 3 Nadie puede estar afligido, sentir temor o creer que está enfermo, a menos que sean esos los resultados que quiere para sí. 4 Y nadie muere sin su propio consentimiento. 5 Nunca ocurre nada que no sea una representación de tus deseos, ni se omite nada de lo que has decidido. 6 He aquí tu mundo, completo hasta el más ínfimo detalle. 7 He aquí toda la realidad que tiene para ti. 8 Y sólo aquí es donde se encuentra la salvación.
L152.2 L152.2 9 Tal vez creas que ésta es una postura extrema o demasiada abarcadora para ser verdad. 10 Pero, ¿puede la Verdad hacer excepciones? 11 Si realmente se te ha dado Todo, ¿cómo puede ser real perder? 12 ¿Puede acaso el dolor ser parte de la paz, o la aflicción de la alegría? 13 ¿Cómo van el miedo y la enfermedad a poder adentrarse en una mente en la que moran el Amor y el reflejo aquí de la perfecta Santidad? 14 La Verdad tiene necesariamente que abarcar todo, si de hecho es la Verdad. 15 No aceptes opuestos ni excepciones, pues hacerlo es contradecir enteramente la Verdad.
L152.3 L152.3 16 Salvarse es reconocer que la Verdad es verdad, y que nada más lo es. 17 Ya has oído esto, pero puede que todavía no hayas aceptado ambas partes de la aseveración. 18 Sin la primera, la segunda no tiene sentido. 19 Pero, sin la segunda, la primera deja de ser verdad. 20 La Verdad no puede tener un opuesto. 21 Nunca nos cansaremos de decir esto, ni de pensarlo. 22 Pues si lo que no es verdad es tan verdadero como lo que lo es, entonces parte de la Verdad sería falsa y la Verdad habría perdido su significado. 23 Sólo la Verdad es verdad, y lo que es falso, falso es.
L152.4 L152.4 24 Ésta es la más sencilla de las distinciones, si bien la más confusa. 25 Pero no porque sea una distinción difícil de percibir, 26 sino porque se halla oculta tras una vasta gama de decisiones que no parecen ser enteramente tuyas. 27 Y así, la Verdad parece tener algunos aspectos que ponen en entredicho su consistencia, aunque no parezcan ser contradicciones que tú mismo introdujiste.
L152.5 L152.5 28 Dado que Dios Te creó, tienes necesariamente que permanecer sin cambio alguno; siendo los estados transitorios falsos por definición. 29 Y eso incluye todos los cambios en tus sentimientos, todas las alteraciones en las condiciones de tu cuerpo o de tu mente, todo lo que conciencias y todas las respuestas que das. 30 Ésta es la condición toda abarcadora que separa a la Verdad de la mentira, y mantiene a lo falso separado de la Verdad dado lo que Ésta es.
L152.6 L152.6 31 ¿No es acaso extraño que creas que pensar que hiciste el mundo que ves es arrogancia? 32 Dios no lo creó. 33 De eso puedes estar seguro. 34 Porque, ¿qué puede saber Él de lo que es efímero, de los que han pecado y se sienten culpables, de los que tienen miedo, de los que sufren y se sienten solos, o de la mente que vive dentro de un cuerpo, el cual tiene necesariamente que morir? 35 Lo único que estás haciendo es acusar a Dios de demencia, al pensar que hizo un mundo en el que tales cosas parecen ser reales. 36 Él no está loco. 37 Sin embargo, sólo la locura hace un mundo como éste.
L152.7 L152.7 38 Pensar que Dios hizo el caos, contradijo Su Propia Voluntad, inventó opuestos a la Verdad y sufrió la muerte para triunfar sobre la vida, todo esto es arrogancia. 39 La humildad se daría cuenta de inmediato de que esas cosas no provienen de Él. 40 ¿Y acaso puedes ver realmente lo que Dios no creó? 41 Pensar que puedes es sencillamente creer que realmente puedes percibir lo que Dios no quiso. 42 ¿Y qué puede ser más arrogante que esto?
L152.8 L152.8 43 Seamos hoy verdaderamente humildes y aceptemos lo que hemos hecho como lo que es. 44 Tenemos el poder de decidir. 45 Decide aceptar únicamente el lugar que te corresponde como Cocreador del Universo, y todo de lo que creías haber hecho desaparecerá. 46 Lo que surgirá entonces en tu conciencia será todo lo que siempre estuvo ahí, eternamente como es ahora. 47 Y tomará el lugar de los autoengaños hechos especialmente para usurpar el altar erigido al Padre y al Hijo.
L152.9 L152.9 48 Hoy practicaremos la verdadera humildad, abandonando la falsa pretensión con la que el ego intenta probar que la humildad es arrogancia. 49 Sólo el ego puede ser arrogante. 50 Pero la Verdad es humilde cuando reconoce Su poderío, inmutabilidad y eterna Completitud toda abarcadora, el perfecto Don de Dios para Su Hijo bienamado.
L152.10 51 Dejamos a un lado la arrogancia que afirma que somos pecadores, culpables y temerosos, avergonzados de lo que somos. 52 Y, en su lugar, elevamos nuestros corazones con verdadera humildad hasta Él, Que nos creó inmaculados, semejantes a Él en Poder y Amor. L152.10 53 Tenemos el poder de decidir. 54 Y aceptamos de Él lo que realmente somos y humildemente reconocemos al Hijo de Dios.
L152.11 55 Reconocer al Hijo de Dios implica asimismo que hemos dejado a un lado todos los conceptos acerca de nosotros mismos y reconocido su falsedad. 56 Hemos percibido su arrogancia. 57 Y, con humildad y alegría, aceptamos como nuestros el esplendor del Hijo de Dios, su afabilidad, su perfecta impecabilidad, el Amor de su Padre, su derecho al Cielo y a la liberación del infierno. L152.11 58 Ahora nos unimos en el grato reconocimiento de que las mentiras son falsas, y de que sólo la Verdad es verdad.
L152.12 59 Al levantarnos y pasar cinco minutos practicando los caminos de la Verdad, alentaremos a nuestras temerosas mentes con esto:
L152.13 60 Tengo el poder de decidir.
61 Hoy me aceptaré a mí mismo tal como la Voluntad de Mi Padre Me creó.
L152.14 62 Luego aguardaremos en silencio, abandonando todo autoengaño a medida que pedimos humildemente a nuestro Yo que se nos revele. 63 Y Aquel Que nunca se fue regresará nuevamente a nuestra conciencia, agradecido de poder restaurar Su Morada en Dios, que es para lo que fue creado.
L152.12 L152.15 64 Con paciencia, espéralo a lo largo del día, invitándolo cada hora con las palabras con las que diste comienzo al día, terminándolo con esa misma invitación a tu Yo. 65 La Voz que habla por Dios te contestará, pues habla por Ti y por Tu Padre. 66 Reemplazará todos tus frenéticos pensamientos por la paz de Dios, tus autoengaños por la Verdad de Dios y tus ilusiones acerca de ti mismo por el Hijo de Dios.
L153 Mi seguridad radica en no querer defenderme
L153.1 L153.1 1 Tú que te sientes amenazado por este mundo cambiante, sus cambios de fortuna y amargas ironías, sus breves relaciones y todos los “regalos” que te presta simplemente para luego quitártelos, presta mucha atención a esta lección. 2 El mundo no ofrece ninguna seguridad. 3 Se basa en atacar y todos sus “regalos” que aparentan seguridad no son más que engaños ilusorios. 4 El mundo no hace más que atacar una y otra vez. 5 La paz mental no es posible allí donde el peligro acecha de ese modo.
L153.2 L153.2 6 El mundo te pone necesariamente a la defensiva. 7 En efecto, la amenaza produce ira, la ira hace que atacar parezca razonable, sinceramente provocado y justificado en nombre de la defensa propia. 8 No obstante, defenderse supone una doble amenaza. 9 Pues da testimonio de debilidad y establece un sistema de defensa que no puede funcionar. 10 En efecto, ahora los débiles se debilitan aún más, pues hay traición afuera e incluso, una más grande interiormente. 11 Ahora la mente se halla confusa y no sabe qué hacer para escapar de sus propias imaginaciones.
L153.3 L153.3 12 Es como si un aro sujetara firmemente la mente y otro aro encerrara el primero, y otro encerrara el segundo y así sucesivamente hasta que al final la mente perdiera toda esperanza de poder escapar o de obtener su liberación. 13 Atacar, defenderse; defenderse, atacar, se convierten en los aros compuestos por las horas y los días que comprimen a la mente con gruesas bandas de acero reforzado que sólo cesan de apretar para volver a empezar con mayor fuerza. 14 No parece haber pausa ni final para este aprisionamiento que aprieta a la mente cada vez más.
L153.4 L153.4 15 Las defensas constituyen el más alto de todos los precios que exige el ego. 16 En ellas reina la locura en una forma tan nefasta que la esperanza de recobrar la cordura parece ser sólo un sueño inútil, más allá de toda posibilidad. 17 La sensación de amenaza que el mundo fomenta es mucho más profunda y sobrepasa de tal manera cualquier frenesí o intensidad que puedas concebir, que no tienes idea de toda la devastación que ha ocasionado. L153.5 18 Tú eres su esclavo. 19 No sabes lo que haces debido al miedo que te produce. 20 Tú, que sientes su mano de hierro comprimiendo tu corazón, no entiendes lo mucho que has tenido que sacrificar.
L153.5 21 No te das cuenta de lo que has hecho para sabotear la santa paz de Dios con tu defensiva. 22 Pues no ves al Hijo de Dios sino como víctima atacada por fantasías, sueños e ilusiones, frente a las cuales, a pesar de haber sido hechas por él, no obstante se encuentra indefenso, creyendo que necesita de más fantasías y sueños que lo defiendan, reconfortando así las ilusiones que tiene de su seguridad.
L153.6 L153.6 23 No querer defenderte es fuerza, 24 porque da testimonio de que has reconocido a Cristo en ti. 25 Tal vez recuerdes que el Curso afirma que siempre decides entre la fuerza de Cristo y tu propia debilidad, que ves separada de Él. 26 No querer defenderte es una posición que nunca puede ser atacada, porque reconoce una fuerza tan inmensa que, ante ella, sería absurdo atacarla, o un juego tonto que un niño cansado jugaría cuando tiene tanto sueño que ya ni se acuerda de lo que quiere.
L153.7 L153.7 27 Estar a la defensiva es debilidad. 28 Proclama que has negado a Cristo y que ahora temes la ira de Su Padre. 29 ¿Qué puede salvarte ahora de alucinaciones de un dios iracundo, cuya aterradora imagen crees ver tras todos los males del mundo? 30 ¿Qué otra cosa sino las ilusiones podrían defenderte ahora, cuando lo que combates no son más que ilusiones?
L153.8 L153.8 31 Hoy no vamos a jugar a semejantes juegos infantiles. 32 Pues nuestro verdadero propósito es salvar al mundo y no estamos dispuestos a intercambiar insensateces por la alegría sin fin que nos ofrece nuestra función. 33 No vamos a dejar que la felicidad se nos escape debido a que un fragmento de un sueño absurdo haya cruzado nuestras mentes y hayamos confundido las figuras que en él aparecen con el Hijo de Dios y su fugaz instante con la Eternidad.
L153.9 L153.9 34 Hoy miraremos más allá de los sueños y reconoceremos que no necesitamos defendernos porque fuimos creados inexpugnables, sin ningún pensamiento, deseo o sueño en el que ser atacados pueda tener algún sentido. 35 Ahora no podemos tener miedo, pues hemos dejado atrás todos los pensamientos temerosos. 36 Y, al no querer defendernos, nos erguimos seguros, con la tranquila certeza de que ahora estamos a salvo, seguros de la salvación; seguros de que realizaremos el propósito que escogimos, a medida que nuestro ministerio extienda su santa bendición por todo el mundo.
L153.10 L153.10 37 Aquiétate un instante y piensa en silencio cuán santo es tu propósito, cuán seguro descansas, invulnerable en su luz. 38 Los ministros de Dios han decidido que la Verdad esté en ellos. 39 ¿Quién es más santo que ellos? 40 ¿Quién podría estar más seguro de que su felicidad está plenamente garantizada? 41 ¿Y quién podría estar más poderosamente protegido? 42 ¿Qué defensa podrían necesitar ahora los que se cuentan entre los elegidos de Dios, por Su decisión y la de ellos también?
L153.11 L153.11 43 La función de los ministros de Dios es ayudar a sus hermanos a decidir lo mismo que ellos decidieron. 44 Dios escogió a todos, pero pocos se han dado cuenta de que Su Voluntad es también la de ellos. Mateo 22:1-14 Jesús les habló otra vez en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta? El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos. 45 Y mientras no enseñes lo que has aprendido, la salvación seguirá esperando y las tinieblas mantendrán al mundo en un aprisionamiento nefasto. 46 Tampoco reconocerás que la luz ha venido a ti y que tu escape se ha logrado. 47 Pues no la verás hasta que se la ofrezcas a todos tus hermanos. 48 Y, cuando ellos la tomen de tus manos, reconocerás que es la tuya propia.
L153.12 L153.12 49 Se puede pensar que la salvación es como un juego que juegan niños felices. 50 Fue diseñada por Uno Que ama a Sus Hijos y quiere reemplazar sus temibles juguetes por juegos alegres que les enseñen que el juego del miedo ya terminó. 51 Su juego instruye lo que es la felicidad porque no hay perdedor. 52 Todos los que juegan tienen que ganar, y con su victoria queda asegurada la victoria de todos los demás. 53 El juego del miedo es dejado gustosamente de lado cuando los niños reconocen los beneficios que les trae la salvación.
L153.13 L153.13 54 Tú, que has jugado a haber perdido toda esperanza, abandonado por tu Padre, y quedado solo y aterrorizado en un mundo temible, enloquecido por el pecado y la culpa, sé feliz ahora. 55 Ese juego terminó. 56 Ahora ha llegado un período de tranquilidad en el que guardamos los juguetes de culpa y ponemos bajo llave eternamente nuestros extraños pensamientos infantiles de pecado, apartándolos así de las mentes puras y santas de los niños del Cielo y del Hijo de Dios. L153.14 57 Nos detenemos sólo un instante más para jugar nuestro último juego feliz sobre esta tierra. 58 Y luego pasaremos a ocupar el lugar que nos corresponde allí donde mora la Verdad y donde los juegos no tienen significado.
L153.14 59 Y así termina la historia. 60 Deja que este día acerque más al mundo el último capítulo de la historia para que cada uno pueda comprender que los cuentos que lee sobre destinos terribles, esperanzas truncadas, su irrisoria defensa contra una venganza de la que no hay escapatoria, no son sino sus propias fantasías delirantes. 61 Los ministros de Dios han venido a despertarlo de las pesadillas que esta historia ha evocado en la confusa y desconcertada memoria que tiene de ese cuento distorsionado. 62 El Hijo de Dios puede sonreír finalmente al darse cuenta de que no es verdad.
L153.15 L153.15 63 Hoy practicaremos siguiendo un formato que vamos a utilizar durante bastante tiempo. 64 Comenzaremos cada día concentrando nuestra atención en el pensamiento diario el mayor tiempo posible. 65 En ese momento, dedicaremos como mínimo cinco minutos a prepararnos para un día en el que la salvación va a ser nuestra única meta. 66 Diez sería mejor; quince, todavía mejor. 67 Y a medida que vayan disminuyendo las distracciones que nos desvían de nuestro propósito nos daremos cuenta de que media hora es demasiado poco tiempo para estar con Dios. 68 Y por la noche, llenos de gratitud y alegría, no estaremos dispuestos a concederle menos.
L153.16 L153.16 69 Cada hora que transcurre incrementa nuestra creciente paz, a medida que recordamos ser fieles a la Voluntad que compartimos con Dios. 70 Habrá ocasiones en las que tal vez un minuto, o incluso menos, será lo más que podamos ofrecerle, cuando el reloj marque la hora. 71 A veces, lo olvidaremos. 72 Y en otras ocasiones, los asuntos terrenales acapararán nuestra atención y nos resultará imposible distanciarnos por unos instantes de ellos y centrar nuestros pensamientos en Dios.
L153.17 L153.17 73 No obstante, cuando podamos, seremos fieles a nuestro cometido como ministros de Dios, recordando cada hora nuestra misión y Su Amor. 74 Y nos sentaremos tranquilamente a esperarlo y a escuchar Su Voz, la Cual nos dirá lo que Él quiere que hagamos durante la hora siguiente, mientras le damos gracias por todos los dones que nos dio en la que acaba de transcurrir.
L153.18 L153.18 75 Con el tiempo y las prácticas, nunca dejarás de pensar en Él, ni de oír Su cariñosa Voz guiando tus pasos por caminos apacibles, en los que caminarás sin querer verdaderamente defenderte, 76 pues sabrás que el Cielo te acompaña. 77 Tampoco permitirás que tu mente se aparte de Él un solo instante, aun cuando tu tiempo transcurra ofreciendo la salvación al mundo. 78 ¿Dudas acaso de que Él no haga que esto sea posible para ti, que has decidido ejecutar Su plan tanto para la salvación del mundo como para la tuya?
L153.19 L153.19 79 Hoy nuestro tema es no querer defendernos. 80 Nos arropamos en él mientras nos preparamos para acometer el día. 81 Levantémonos fuertes en Cristo y dejemos que nuestra debilidad desaparezca a medida que recordamos que Su fuerza mora en nosotros. 82 Recordaremos a todo lo largo del día que permanece a nuestro lado y que nunca deja a nuestra debilidad sin el apoyo de Su fuerza.
L153.20 83 Invocaremos Su fuerza cada vez que sintamos que la amenaza de nuestras defensas socava nuestra certeza de propósito. 84 Nos detendremos por un momento al oírle decir: “Aquí estoy”. L153.20 85 Tu práctica empezará a adquirir ahora el fervor del Amor para ayudarte a evitar que tu mente se desvíe de su propósito.
L153.21 86 No tengas miedo ni seas tímido. 87 No hay duda de que alcanzarás tu meta final. 88 Los ministros de Dios nunca pueden fracasar, pues el Amor, la fuerza y la paz que irradian desde ellos a todos sus hermanos provienen de Él. 89 Ésos son Sus Dones para ti. 90 No querer defenderte es todo lo tienes que darle a cambio. 91 Dejas a un lado sólo lo que nunca fue real para mirar a Cristo y ver Su impecabilidad.
L154 Me cuento entre los ministros de Dios
L154.1 L154.1 1 Hoy no seamos arrogantes ni falsamente humildes. 2 Ya hemos superado tales necedades. 3 No podemos juzgarnos a nosotros mismos, ni hace falta que lo hagamos. 4 Eso no haría más que aplazar la decisión y pospondría nuestro compromiso con nuestra función. 5 No es asunto nuestro juzgar nuestra valía y tampoco podríamos saber cuál es el mejor papel para nosotros, es decir, qué podríamos hacer dentro de un plan más amplio que no somos capaces de captar en su totalidad. 6 Nuestra parte es moldeada en el Cielo, no en el infierno. 7 Lo que pensamos que es debilidad puede ser fuerza, y lo que creemos que es nuestra fuerza, a menudo es arrogancia.
L154.2 L154.2 8 Sea cual sea el papel que se te asignó, fue seleccionado por la Voz que habla por Dios, Cuya función es también la de hablar por ti. 9 Observando tus puntos fuertes exactamente como son, e igualmente concienciando dónde puedes hacer mejor uso de ellos, con qué propósito, a quién puedes ayudar, y cuándo el Espíritu Santo escoge y acepta tu parte por ti. 10 Él no actúa sin tu consentimiento. 11 Pero no se deja engañar con respecto a lo que realmente eres y sólo escucha a Su Voz en ti.
L154.3 L154.3 12 Por medio de la facultad del Espíritu Santo de oír una sola Voz, la Cual es la Suya Propia, es como finalmente vas a concienciar que en ti hay realmente una sola Voz. 13 Y esa única Voz asigna tu función y te la hace llegar, proporcionándote la fuerza necesaria para comprenderla, ejecutar lo que ésta requiere y triunfar en todo lo que hagas que esté relacionado con ella. 14 Dios se ha unido a Su Hijo en esto y, de este modo, Su Hijo se convierte en mensajero de su unidad con Él.
L154.4 L154.4 15 Este unirse del Padre con el Hijo por medio de la Voz que habla por Dios, es lo que hace que la salvación sea algo aparte del mundo. 16 Esta Voz que habla de leyes que el mundo no obedece, es la que promete salvar de todo pecado, aboliendo la culpa en la mente que Dios creó libre de pecado. 17 Ahora, esta mente vuelve a tomar conciencia de Quien La creó, así como de la eterna Unión de Su Creador con Ella Misma. 18 Y así, Su Yo constituye la única Realidad en la Cual Su Voluntad y La de Dios están unidas.
L154.5 L154.5 19 El mensajero no se pone a escribir el mensaje que va a entregar. 20 Tampoco cuestiona el derecho del que lo escribe, ni pregunta por qué razón ha escogido a los que han de recibir el mensaje que lleva. 21 Es suficiente que lo acepte, lo lleve a los que fueron designados para recibirlo y cumpla con su cometido de entregarlo. 22 Si insiste en juzgar lo que los mensajes deberían ser, o cuál es su propósito, o adónde los debería llevar, no estaría desempeñando debidamente su parte de portador de la Palabra.
L154.6 L154.6 23 Hay una diferencia fundamental en el papel que desempeñan los mensajeros del Cielo, que los distingue de los que el mundo emplea. 24 Los mensajes que entregan van dirigidos, en primer lugar, a ellos mismos. 25 Y únicamente en la medida en que los pueden aceptar para sí se vuelven capaces de llevarlos más lejos y de entregarlos a todos los sitios donde se dispuso que fueran entregados. 26 Al igual que los mensajeros del mundo, ellos no escribieron los mensajes de los que son portadores, pero se convierten —en el sentido más verdadero de la palabra— en los primeros que los reciben, y los reciben a fin de prepararse para entregarlos.
L154.7 L154.7 27 Un mensajero terrenal cumple su misión entregando todos los mensajes de los cuales es portador a sus respectivos destinos. 28 Los mensajeros de Dios cumplen con su parte aceptando los Mensajes de Dios como si fuesen para ellos mismos, y demuestran que han comprendido los Mensajes entregándolos a sus destinatarios. 29 Ellos no aceptan ningún papel que no les haya sido previamente asignado por Su autoridad. 30 Y, de esta forma, se benefician con cada mensaje que entregan.
L154.8 L154.8 31 ¿Estás dispuesto a recibir los Mensajes de Dios? 32 Pues así te conviertes en Su mensajero. 33 Ahora, estás nombrado. 34 No obstante, te estás demorando en entregar los mensajes que has recibido, por eso no te das cuenta de que son para ti, y, por lo tanto, no los reconoces como tales. 35 Nadie puede recibir y comprender que ha recibido hasta que no dé. 36 Pues en el dar está su aceptación de lo que recibió.
L154.9 L154.9 37 Ustedes, que ahora son los mensajeros de Dios, reciban Sus mensajes, pues hacerlo forma parte del papel que les fue asignado. 38 Dios no ha dejado de ofrecerles lo que necesitan, ni tampoco ha dejado de ser aceptado. 39 No obstante, hay otra parte de la tarea que les fue asignada que todavía falta por ejecutar. 40 Aquel Que recibió los Mensajes de Dios para ustedes quisiera que también fuesen recibidos por ustedes. 41 Pues, de esta manera, se identificarían con Él y reivindicarían Lo que les pertenece.
L154.10 L154.10 42 Este unirse es lo que nos proponemos reconocer hoy. 43 No trataremos de mantener nuestras mentes separadas de Aquel Que habla por nosotros, pues no es sino nuestra propia voz la que oímos cuando Le prestamos atención. 44 Únicamente Él puede hablarnos a nosotros y hablar por nosotros, uniendo en una sola Voz el recibir y dar la Palabra de Dios; el dar y recibir de Su Voluntad.
L154.11 L154.11 45 Nuestra práctica de hoy consiste en dar a Dios lo que quiere, de manera que podamos reconocer los dones que nos da. 46 Él necesita nuestra voz para hablar por nosotros. 47 Necesita nuestras manos para cargar Sus mensajes y entregárselos a los que Él designe. 48 Necesita nuestros pies para llevarnos donde Él quiere, de manera que los que esperan acongojados puedan finalmente liberarse. 49 Y necesita que nuestra voluntad esté unida a la Suya para que podamos ser los verdaderos receptores de los dones que Él da.
L154.12 L154.12 50 Aprendamos hoy tan solo la lección que sigue: no vamos a darnos cuenta de lo que recibimos hasta tanto no lo demos. 51 Han oído esto cientos de veces y de cien maneras diferentes y, sin embargo, todavía no lo creen. 52 Pero una cosa es segura: hasta que no lo creas, recibirás miles y miles de milagros pero no sabrás que Dios Mismo no se ha quedado con ningún Don Que Tú ya no poseas, ni ha negado a Su Hijo la más mínima bendición. 53 ¿Qué significado puede tener esto para ti hasta tanto no te hayas identificado con él y con lo que es suyo?
L154.13 L154.13 54 Nuestra lección de hoy reza así:
L154.14 55 Me cuento entre los Ministros de Dios y me siento agradecido de disponer de los medios por los cuales puedo llegar a reconocer que estoy libre.
L154.14 L154.15 56 El mundo retrocede a medida que iluminamos nuestras mentes y reconocemos que estas santas palabras son verdad, 57 pues constituyen el mensaje que hoy nos envía nuestro Creador. 58 Ahora demostraremos cómo han hecho cambiar lo que pensábamos sobre nosotros mismos y lo que es nuestra función. 59 Pues, al demostrar que no aceptamos ninguna voluntad que no compartamos, los numerosos dones que hemos recibido de nuestro Creador aparecerán de inmediato ante nuestra vista y llegarán a nuestras manos, y así reconoceremos lo que hemos recibido.
L155 Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino
L155.1 L155.1 1 Hay una manera de vivir en el mundo que no es del mundo, aunque parezca serlo. 2 No cambias de apariencia, aunque sí sonríes mucho más a menudo. 3 Tu frente se mantiene serena; tus ojos están tranquilos. 4 Y los que caminan por el mundo como tú lo haces reconocen en ti a uno de los suyos. 5 No obstante, los que aún no han percibido el camino también te reconocerán y creerán que eres como ellos, tal como eras antes.
L155.2 L155.2 6 El mundo es una ilusión. 7 Los que deciden venir a él andan buscando un lugar donde puedan ser ilusiones y, así, escapar de Su Propia Realidad. 8 Pero cuando se dan cuenta de que Su Realidad se encuentra incluso aquí, se hacen a un lado y dejan que se les muestre el camino. 9 ¿Qué otra decisión pueden realmente tomar? 10 Dejar que las ilusiones caminen por delante de la Verdad es una locura. 11 Pero dejar que las ilusiones se hundan detrás de la Verdad y que Ésta se alce como Lo que es, es sencillamente cordura.
L155.3 L155.3 12 Ésa es la sencilla decisión que vamos a tomar hoy. 13 Por un tiempo, la ilusión demente seguirá en evidencia para que la vean los que decidieron venir y que todavía no se han alegrado de descubrir que se habían equivocado al decidir. 14 No pueden aprender directamente de la Verdad, puesto que niegan haberse equivocado. 15 Por eso, necesitan un Maestro que no solamente perciba su demencia, sino que también vea más allá de la ilusión, la sencilla Verdad que está en ellos.
L155.4 L155.4 16 Si la Verdad les exigiese renunciar al mundo, les parecería que se les está pidiendo que sacrifiquen algo que es real. 17 Muchos decidieron renunciar al mundo cuando todavía creían que era real, sufrieron una sensación de pérdida y, por consiguiente, no han sido liberados. 18 Otros se han decidido únicamente por el mundo, y su sensación de pérdida ha sido aún mayor, pérdida que no han comprendido.
L155.5 L155.5 19 Entre estos dos senderos hay otro camino que evita cualquier clase de pérdida, pues tanto el sacrificio como la privación son dejados atrás rápidamente. 20 Éste es el camino que se te pide recorrer ahora. 21 Vas a caminar por esta senda como otros lo hacen, otros sin que parezcas ser distinto de ellos, aunque ciertamente lo serás. 22 Así, los podrás ayudar al mismo tiempo que te ayudas a ti mismo y encaminarás sus pasos por el camino que Dios ha despejado para ti y para ellos, por medio de ti.
L155.6 L155.6 23 La ilusión parece estar aún ceñida a ti, pero es para que puedas comunicarte con ellos. 24 Sin embargo, ha retrocedido, y no es de ilusiones de lo que te oyen hablar, ni son ilusiones lo que les presentas para que sus ojos vean y sus mentes comprendan. 25 Ahora, la Verdad que va delante de ti les puede hablar a través de la ilusión, pues ahora este camino conduce más allá de la ilusión, y mientras vas adelante los llamas para que te sigan.
L155.7 L155.7 26 Todos los caminos conducirán finalmente a éste. 27 Pues el sacrificio y la privación son senderos que no llevan a ninguna parte, son decisiones que conducen al fracaso y objetivos cuyo logro nunca se podrá alcanzar. 28 Todo esto retrocede a medida que la Verdad se afinca en ti, para que conduzcas a tus hermanos lejos de los caminos de muerte y los encamines por la senda de la felicidad. 29 Sus sufrimientos no son otra cosa que ilusiones. 30 Sin embargo, necesitan un guía que los ayude a salir de ellas, pues confunden ilusión con Verdad.
L155.8 L155.8 31 Tal es el llamamiento de la salvación, y nada más. 32 Te pide que aceptes la Verdad y permitas que vaya delante de ti, alumbrando la senda que te rescata de la ilusión. 33 No se trata de un rescate que tiene un precio. 34 No cuesta nada, más bien sólo produce beneficios. 35 Las ilusiones tan sólo dan la impresión de mantener encadenado al santo Hijo de Dios. 36 Es únicamente de las ilusiones de lo que se le salva. 37 A medida que éstas retroceden, vuelve a encontrarse a sí mismo.
L155.9 L155.9 38 Ahora, camina seguro pero con cuidado, ya que este sendero es nuevo para ti. 39 Puede que descubras que aún te sientes tentado de ir por delante de la Verdad, permitiendo que las ilusiones sean tu guía. 40 Se te dieron tus santos hermanos para que siguiesen tus pasos, a medida que caminas con certeza de propósito hacia la Verdad. 41 Ahora, Ésta va delante de ti, para que ellos puedan ver algo con qué identificarse, algo que puedan comprender que les dirige su andar.
L155.10 L155.10 42 Y, al final del viaje, no existirá brecha ni distancia alguna entre la Verdad y tú. 43 Y todas las ilusiones que marchaban por el mismo camino que tú recorriste se habrán alejado igualmente de ti, no quedando nada que separe a la Verdad de la Compleción de Dios, Que es tan santa como Él Mismo. 44 Hazte a un lado con fe y permite que la Verdad te muestre el camino. 45 No sabes adónde vas. 46 Pero Uno que sabe, te acompaña. 47 Deja que Él te guíe con los demás.
L155.11 L155.11 48 Cuando los sueños se hayan acabado, el tiempo haya cerrado sus puertas a todo lo pasajero y los milagros ya no tengan propósito, el Hijo de Dios no emprenderá más viajes. 49 Ya no tendrá ningún deseo de ser ilusión en vez de Verdad. 50 Y es hacia esto hacia donde nos encaminamos, a medida que progresamos por el camino que la Verdad nos indica. 51 Éste es nuestro viaje final, el cual recorremos por todos. 52 No debemos extraviarnos de nuestro camino. 53 Pues así como la Verdad va por delante de nosotros, también va por delante de los hermanos que nos seguirán.
L155.12 L155.12 54 Nos encaminamos hacia Dios. 55 Haz una pausa y reflexiona sobre esto: 56 ¿Qué otro camino podría ser más santo, más merecedor de tus esfuerzos, de tu Amor y de tu absoluta dedicación? 57 ¿Qué camino podría darte más de Lo que es Todo, u ofrecerte menos, y aun así satisfacer al santo Hijo de Dios? 58 Nos encaminamos hacia Dios. 59 La Verdad que ahora va por delante de nosotros es Una con Él, y nos conduce Allí Donde Él siempre ha estado. 60 ¿Qué otro camino sino éste puede ser el sendero que quieras escoger?
L155.13 L155.13 61 Tus pies están firmemente asentados en el camino que conduce el mundo a Dios. 62 No busques caminos que parezcan llevarte a otro lugar. 63 Los sueños no son guías valiosas para ti, que eres el Hijo de Dios. 64 No olvides que Él te ha tomado de la mano y te ha dado tus hermanos que se encuentran bajo Su Cuidado para que seas merecedor de Su Confianza en ti. 65 A Él no se le puede engañar. 66 Su Confianza en ti ha hecho que tu trayectoria sea certera y tu meta segura. 67 No fallarás ni a tus hermanos ni a Tu Yo.
L155.14 L155.14 68 Y ahora sólo te pide que pienses en Él un rato cada día, para que pueda hablarte y contarte sobre Su Amor, recordándote cuán grande es Su Confianza, cuán infinito Su Amor. 69 En tu nombre y en el Suyo, que realmente son el mismo, practicamos gustosamente a lo largo del día con este pensamiento:
L155.15 70 Me haré a un lado y dejaré que me muestres el camino,
pues quiero recorrerlo de regreso a Ti.
L156 Camino con Dios en perfecta santidad
L156.1 L156.1 1 La idea de hoy no hace más que expresar la sencilla Verdad que hace imposible pensar que se pueda pecar. 2 Esta idea nos asegura que la culpa no tiene causa y, por consiguiente, que no existe. 3 De hecho, se deriva de la idea fundamental que tan a menudo se menciona en el Texto: las ideas no abandonan su fuente. 4 De ser esto verdad, ¿cómo ibas a estar realmente separado de Dios? 5 ¿Cómo podrías caminar por el mundo solo y separado de tu Fuente?
L156.2 L156.2 6 No somos incoherentes con los pensamientos que presentamos en nuestro programa de estudios. 7 La Verdad tiene que ser verdad de principio a fin, si es que es verdad. 8 No puede contradecirse a Sí Misma, ni tener dudas en algunas partes y estar segura en otras. 9 Tú no puedes caminar por el mundo separado de Dios porque realmente no podrías existir sin Él. 10 Él es lo que tu Vida es. 11 Donde Tú estás, Él está. 12 Hay una sola Vida, 13 y ésa Vida La compartes con Él. 14 Nada puede estar separado de Él y estar vivo.
L156.3 L156.3 15 Y ahí Donde Dios está, tiene que haber tanto Santidad como Vida. 16 Él no posee ningún atributo que no comparta con Todo Lo que vive. 17 Lo que vive es tan santo como Él, pues Lo que comparte Su Vida forma parte de la Santidad, y no puede ser pecador igual que el sol no puede decidir ser de hielo, ni el mar estar separado del agua, ni la hierba crecer con las raíces suspendidas en el aire.
L156.4 L156.4 18 Hay una Luz en ti Que no puede morir, Cuya Presencia es tan santa que el mundo se santifica gracias a ti. 19 Todas las cosas que viven te traen presentes, depositándolos a tus pies con gratitud y alegría. 20 El aroma de las flores es su presente para ti. 21 Las olas se inclinan ante ti, los árboles extienden sus brazos para protegerte del calor, y depositan sus hojas ante ti en el suelo para que puedas caminar sobre mullido, mientras que el silbido del viento disminuye hasta convertirse en un susurro alrededor de tu santa cabeza.
L156.5 L156.5 22 La luz en ti es lo que el universo ansía mirar. 23 Todas las cosas vivientes todavía se encuentran ante ti, pues reconocen al Que camina a tu lado. 24 La luz que llevas en ti es la de ellas, 25 y así ven en ti su santidad y te saludan como salvador y como Dios. 26 Acepta su reverencia, pues le es debida a la Santidad Misma, la Cual, camina a tu lado, transformando en Su suave Luz a todas las cosas a Su Semejanza y Su Pureza.
L156.6 L156.6 27 Así es como opera la salvación. 28 Al tú hacerte a un lado, la Luz en ti da un paso adelante y abarca el mundo. 29 No proclama que el pecado termina en castigo y muerte. 30 Desaparece entre jolgorios y risas, pues se reconoce su extraña absurdidad. 31 Es un pensamiento insensato, un sueño tonto, no temible sino tal vez ridículo, pero… ¿quién desperdiciaría un instante mientras se acerca a Dios Mismo para un antojo tan sin sentido?
L156.7 L156.7 32 No obstante, has desperdiciado muchos, pero muchos años, precisamente en este pensar insensato. 33 El pasado ha desaparecido con todas sus fantasías. 34 Ya no te limitan. 35 El acercamiento a Dios se avecina. 36 Y, en el pequeño intervalo de duda que todavía queda, puede que pierdas de vista a tu Compañero y lo confundas con el viejo e insensato sueño que ahora es pasado.
L156.8 L156.8 37 “¿Quién camina a mi lado?” 38 Deberías hacerte esta pregunta mil veces al día, hasta que la certeza haya terminado con tus dudas y establecido la paz. 39 Permite que hoy cesen las dudas. 40 Dios habla por ti al contestar tu pregunta con estas palabras:
L156.9 41 Camino con Dios en perfecta santidad.
42 Ilumino el mundo, ilumino mi mente
y todas las mentes que Dios creó Una Conmigo.
L157 Ahora quiero estar en Presencia de Cristo
L157.1 L157.1 1 Éste es un día de silencio y de confianza. 2 Es un período especial y prometedor en el almanaque de tus días. 3 Es un período que el Cielo ha reservado para brillar y verter una luz eterna sobre él, cuando se oigan ecos de la Eternidad. 4 Este día es santo, pues marca el comienzo de una nueva experiencia; una manera distinta de sentir y concienciar. 5 Son muchos los días y las noches que has pasado celebrando la muerte. 6 Hoy vas a aprender a sentir la alegría de la Vida.
L157.2 L157.2 7 Éste es otro punto crucial en el programa de estudios. 8 Ahora añadimos una nueva dimensión: una nueva experiencia que arroja luz sobre todo lo que ya hemos aprendido y que nos prepara para lo que todavía nos queda por aprender. 9 Nos lleva a las puertas donde finaliza el aprendizaje y donde captamos un indicio de lo que está mucho más allá de lo que podría lograr. 10 Nos deja ahí por un instante y seguimos adelante, seguros de nuestro rumbo y de nuestra única meta.
L157.3 L157.3 11 Hoy te será dado sentir un asomo del Cielo, aunque luego regresarás a caminos de aprendizaje. 12 No obstante, lo lejos que has logrado avanzar en el camino, te permite alterar suficientemente el tiempo como para ascender por encima de sus leyes y caminar durante unos momentos en la Eternidad. 13 Vas a aprender a hacer esto cada vez más, a medida que cada lección, fielmente practicada, te lleve con mayor rapidez a ese santo lugar y te deje, por un momento, con tu Yo.
L157.4 L157.4 14 Hoy Él va a dirigir tus prácticas, pues lo que estás pidiendo por ahora es lo que Él quiere. 15 Y al haber unido tu voluntad a la Suya en este día, lo que estás pidiendo tiene que serte concedido. 16 No necesitas otra cosa que la idea de hoy para iluminar tu mente, y dejarla descansar en aquietada anticipación y con tranquila alegría; a partir de aquí, rápidamente vas a dejar al mundo atrás.
L157.5 L157.5 17 A partir de este día en adelante, tu ministerio adquirirá un genuino fervor y una luminosidad que se transmitirá desde las yemas de tus dedos a los que toques, y que bendecirá a los que mires. 18 Una visión llegará a todos con los que te encuentres, a todos en quienes pienses y a todos los que piensen en ti. 19 Pues tu experiencia de hoy va a transformar a tu mente de tal manera que se convertirá en piedra de toque de los santos Pensamientos de Dios.
L157.6 L157.6 20 Hoy tu cuerpo será santificado, al tener ahora el único propósito de llevar la visión de lo que experimentes en este día para que ilumine el mundo. 21 Una experiencia como ésta no se puede transmitir directamente. 22 No obstante, deja en nuestros ojos una visión que podemos ofrecer a cada uno para que pueda acceder con más celeridad a la misma experiencia en la que el mundo es tranquilamente olvidado y se recuerda el Cielo por unos momentos.
L157.7 L157.7 23 A medida que esta experiencia aumenta en intensidad y que todas las metas, excepto ésta, tengan poco valor, el mundo al que regresarás se acercará un poco más al final del tiempo; sus formas de ser se asemejarán un poco más a Las del Cielo, y su liberación estará cada vez más cercana. 24 Y tú, que le traes la luz, llegarás a verla con más seguridad y la visión tendrá mayor nitidez.
L157.8 25 Llegará el momento en que no regresarás con la misma forma en la que ahora apareces, pues no la necesitarás. 26 Pero, por ahora, esta forma tiene un propósito y lo cumplirá a cabalidad. Maniqueísmo Las Almas transmigran de cuerpo en cuerpo y, como consecuencia, éstas quedan cada vez menos ligadas a lo material, hasta conseguir la perfección. L157.8 27 Hoy nos embarcaremos en un viaje con el que nunca habías soñado. 28 Pero El Que es santo, el Dador de los sueños felices en esta vida, el Traductor de la percepción en la Verdad, el santo Guía que se te ha dado para llevarte al Cielo, ha soñado para ti este viaje que emprendes y comienzas hoy, con la experiencia que este día te ofrece para que se convierta en la tuya.
L157.9 L157.9 29 Entremos ahora en la presencia de Cristo, con serenidad, no concienciando otra cosa que no sea Su radiante Faz y Su perfecto Amor. 30 La visión de Su Faz permanecerá contigo, pero llegará un instante que transcenderá toda visión —incluida ésta— y que será el más santo de todos los instantes. 31 Esto no lo podrás enseñar nunca, porque no lo alcanzaste por medio del aprendizaje. 32 No obstante, la visión habla de tu recuerdo de lo que sabías en ese instante, y que seguramente volverás a saber.
L158 Hoy aprendo a dar tal como recibo
L158.1 L158.1 1 ¿Qué te ha sido dado? 2 Saber que eres una mente; que estás realmente en la Mente y que es pura mente; que estás eternamente libre de pecado y totalmente exento de miedo por haber sido creado por Amor; 3 saber también que realmente no has abandonado tu Fuente y que sigues siendo Tal como fuiste creado. 4 Esto te fue dado como un Conocimiento Que no es posible perder. 5 Fue igualmente dado a cada cosa viviente, que vive realmente gracias a ese Conocimiento.
L158.2 L158.2 6 Has recibido todo esto. 7 No hay nadie en este mundo que no lo haya recibido. 8 Pero éste no es el Conocimiento que transmites a otros, pues fue el que la Creación dio. 9 Nada de esto se puede aprender. 10 ¿Qué es, pues, lo que vas a aprender a dar hoy? 11 Nuestra lección de ayer evocó un tema que se encuentra al principio del Texto: 12 La experiencia, a diferencia de la visión, no puede ser compartida de manera directa. 13 La revelación de que el Padre y el Hijo son Uno surgirá en toda mente a su debido tiempo. 14 Sin embargo, ese momento lo determinará la propia mente, pues no es algo que se pueda enseñar.
L158.3 L158.3 15 Ese momento ya ha sido fijado. 16 Esto parece ser bastante arbitrario. 17 No obstante, no hay nadie que dé ni un solo paso al azar a lo largo del camino. 18 Ya lo caminó, aunque todavía no lo haya emprendido. 19 Pues el tiempo parece moverse tan sólo en una sola dirección. 20 No hacemos más que emprender un viaje que ya terminó. 21 No obstante, parece como si tuviese un futuro que todavía nos es desconocido.
L158.4 L158.4 22 El tiempo es un truco: un malabarismo, una gigantesca ilusión en la que las figuras parecen ir y venir como por arte de magia. 23 No obstante, tras las apariencias hay un plan que no cambia. 24 El guion ya está escrito. 25 El momento en el que ha de llegar la experiencia que pondrá fin a todas tus dudas ya ha sido fijado. 26 Pues sólo podemos ver el viaje desde el punto donde terminó, mirando hacia atrás, imaginándonos que lo emprendemos nuevamente, repasando mentalmente lo que sucedió.
L158.5 L158.5 27 Un maestro no ofrece su experiencia, porque no la ha aprendido. 28 Se reveló a sí misma a él en el momento señalado. 29 En cambio, la visión es su presente. 30 Lo puede dar directamente, pues el conocimiento de Cristo no se ha perdido, dado que Cristo tiene una visión que puede dar a cualquiera que la pida. 31 La Voluntad del Padre y la Suya están unidas en Conocimiento. 32 Además, hay una visión que el Espíritu Santo ve, y la ve porque la mente de Cristo también la está viendo.
L158.6 L158.6 33 Aquí se une el mundo de las dudas y sombras a lo intangible. 34 Aquí se encuentra un lugar tranquilo en el mundo santificado por el perdón y el Amor. 35 Aquí se reconcilian todas las contradicciones, pues aquí termina el viaje. 36 La experiencia —que no se puede aprender, enseñar o ver— sencillamente se encuentra ahí. 37 Esto es algo que está más allá de nuestra meta, pues transciende lo que es necesario lograr. 38 Lo que nos interesa es la visión de Cristo. 39 Ésta sí la podemos alcanzar.
L158.7 L158.7 40 La visión de Cristo está regida por una sola ley: 41 no mira a un cuerpo confundiéndolo con el Hijo que Dios creó. 42 Ve una luz que se encuentra más allá de ese cuerpo; una idea que se encuentra más allá de lo que se puede tocar; una pureza que no se ve menguada por errores, lamentables equivocaciones o aterradores pensamientos de culpa nacidos de los sueños de pecado. 43 No ve separación alguna, 44 pues mira a todos en toda circunstancia, todo evento o suceso, sin que la luz que está viendo se atenúe en lo más mínimo.
L158.8 L158.8 45 Esto lo pueden y deben enseñar todos los que quieren lograrlo. 46 Lo único que se necesita es reconocer que el mundo no puede dar nada cuyo valor pueda ni remotamente compararse con esto; ni fijar una meta que sencillamente no desaparezca una vez que esto haya sido percibido. 47 Y hoy vas a dar esto: no verás a nadie como un cuerpo. 48 Salúdalo como el Hijo de Dios Que realmente es, reconociendo que realmente es Uno contigo en la Santidad.
L158.9 L158.9 49 Así le son perdonados sus pecados, pues Cristo tiene la visión que tiene el poder de pasar por alto a todos. 50 En Su perdón, todos desaparecen. 51 Al ser imperceptibles para Lo que es Uno, sencillamente desaparecen, porque la visión de la Santidad que se halla más allá de ellos viene a ocupar su lugar. 52 No importa la forma que habían tomado, ni lo enormes que parecían ser, ni quién pareció haber sufrido sus consecuencias. 53 Esos pecados ya no están ahí, y todos los efectos que parecían tener desaparecieron conjuntamente con ellos, se deshicieron y no se cometerán nunca más.
L158.10 L158.10 54 Así aprendes a dar a medida que recibes. 55 Y así, la visión de Cristo te mira a ti también. 56 Esta lección no es difícil de aprender si recuerdas que en tu hermano no ves otra cosa que tú mismo. 57 Si se encuentra perdido en el pecado, tú también debes estarlo; si ves luz en él, tus pecados han sido perdonados por ti mismo. 58 Cada hermano con quien te encuentres hoy te aportará una nueva oportunidad para que dejes que la visión de Cristo brille sobre ti y te ofrezca la paz de Dios.
L158.11 L158.11 59 Es irrelevante cuándo llegará la revelación, pues eso no depende del tiempo. 60 No obstante, al tiempo le queda todavía un presente que dar, en el que el verdadero Conocimiento se refleja de manera tan precisa que su imagen comparte Su invisible Santidad y su semejanza resplandece con su Amor inmortal. 61 Nuestras prácticas de hoy consistirán en mirar con los ojos de Cristo. 62 Y, mediante los santos presentes que vamos a dar, la visión de Cristo nos va a mirar a nosotros también.
L159 Doy los milagros que he recibido
L159.1 L159.1 1 Nadie puede dar lo que no ha recibido. 2 Para dar algo, es preciso poseerlo antes. 3 En este punto, las leyes del Cielo y las del mundo coinciden. 4 Pero también, a partir de aquí, se separan. 5 El mundo cree que, para poseer una cosa, tiene que conservarla. 6 La salvación enseña lo contrario. 7 Dando es como reconoces que has recibido. 8 Es la prueba de que lo que tienes te pertenece.
L159.2 L159.2 9 Comprendes que estás curado cuando curas a otros. 10 Aceptas que el perdón se ha realizado en ti cuando perdonas al otro. 11 Reconoces a tu hermano como tú mismo, y así te das cuenta de que estás completo. 12 No hay milagro que no puedas dar, pues todos te son dados. 13 Recíbelos ahora abriendo el depósito de tu mente donde se encuentran, y desde el que ella los está extendiendo.
L159.3 L159.3 14 La visión de Cristo es un milagro. 15 Viene de mucho más allá de sí misma, pues refleja el Amor Eterno y el renacimiento del Amor Que nunca murió, pero que Lo había mantenido a oscuras. 16 La visión de Cristo pinta al Cielo, pues ve un mundo tan parecido al Cielo que Lo que Dios creó perfecto puede verse reflejado ahí. 17 En el espejo tenebroso que el mundo presenta, sólo pueden verse imágenes distorsionadas y hechas pedazos. 18 En cambio, el mundo real pinta la Inocencia del Cielo.
L159.4 L159.4 19 La visión de Cristo es el milagro en el que nacen todos los demás milagros. 20 Es su fuente, que permanece con cada milagro que das y, no obstante, sigue siendo tuya. 21 Es el lazo por el cual el que da y el que recibe quedan unidos en la extensión aquí en la tierra, tal como son Uno en el Cielo. 22 Cristo no ve pecados en nadie, por consiguiente, en Su mirada los que están libres de pecado son como si fueran uno. 23 Su santidad les fue realmente dada por Su Padre y por Él Mismo.
L159.5 L159.5 24 La visión de Cristo es el puente entre los dos mundos. 25 Y puedes tener la absoluta confianza de que su poder te llevará desde este mundo a otro hecho santo por el perdonar. 26 Las cosas que aquí parecen completamente sólidas allá son meras sombras, transparentes, apenas visibles, a veces relegadas al olvido, e incapaces de poder opacar la luz que brilla más allá de ellas. 27 La santidad ha sido restituida a la visión y ahora los ciegos pueden ver. Mateo 9:27-31 Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David». Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron, y él les preguntó: «¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?». Ellos le respondieron: «Sí, Señor». Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Que suceda como ustedes han creído». Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: «¡Cuidado! Que nadie lo sepa». Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.
L159.6 L159.6 28 El único don que el Espíritu Santo da es el siguiente: la casa del tesoro a la cual puedes apelar con perfecta certeza para obtener todo lo que pueda contribuir a tu felicidad. 29 Todo se encuentra ya aquí. 30 Todo puede ser recibido con tan sólo pedirlo. 31 Aquí la puerta nunca está cerrada con llave, y a nadie se le niega la más mínima petición ni su necesidad más apremiante. 32 No hay enfermedad que no esté ya curada, carencia que no haya sido satisfecha, necesidad que no haya sido llenada en este tesoro dorado de Cristo.
L159.7 L159.7 33 Aquí recuerda el mundo lo que se perdió cuando fue hecho. 34 Pues aquí es reparado, rehecho como nuevo, pero bajo otra luz. 35 Lo que estaba destinado a ser la morada del pecado se convierte ahora en el centro de la redención y en el centro de la compasión, donde los que sufren son curados y se les da la bienvenida. 36 A nadie le será negada la entrada a este nuevo hogar donde su salvación le aguarda. 37 Nadie le parece extraño. 38 Nadie le pide nada salvo el presente de la aceptación de su bienvenida.
L159.8 L159.8 39 La visión de Cristo es la tierra santa en la que las azucenas del perdón echan raíces. 40 Ése es su hogar. 41 Desde ahí se pueden llevar de vuelta al mundo, pero nunca podrán crecer en sus tierras estériles y superficiales. 42 Tienen necesidad de la luz y del calor, así como del cariñoso cuidado que la caridad de Cristo les provee. 43 Necesitan el Amor con el Que Él las mira. 44 Y se convierten en Sus emisarias, las cuales dan tal como recibieron.
L159.9 L159.9 45 Toma lo que quieras de Su depósito, para que sus tesoros puedan multiplicarse. 46 Las azucenas no abandonan su hogar cuando se traen al mundo. 47 Sus raíces siguen aún allá. 48 No abandonan su fuente, sino que llevan su beneficencia consigo y convierten al mundo en un jardín como aquel del que vinieron y al que retornarán con una fragancia todavía mayor. 49 Ahora son doblemente benditas. 50 Los mensajes que trajeron de Cristo han sido entregados y regresados a ellas. 51 Y ellas los llevan gustosamente de vuelta a Él.
L159.10 L159.10 52 Mira el caudal de milagros desplegados ante ti para que los des. 53 ¿No eres acaso merecedor de esos mismos dones cuando Dios dispuso que te fuesen dados? 54 No juzgues al Hijo de Dios, sino sigue el camino que Dios ha señalado. 55 Cristo ha soñado el sueño de un mundo perdonado. 56 Ése es Su don, por medio del cual puede tener lugar una afable transición de la muerte a la Vida, de la desesperación a la esperanza. 57 Permitámonos por un instante soñar con Él. 58 Su sueño nos despierta a la Verdad. 59 Su visión nos da los medios para regresar a nuestra eterna Santidad en Dios, que nunca perdimos.
L160 Estoy en Casa, y aquí el miedo es un extraño
L160.1 L160.1 1 El miedo es un extraño en los caminos del Amor. 2 Identifícate con el miedo y serás un extraño para ti. 3 Y de este modo, tú eres un desconocido para ti. 4 Lo que tu Yo es, sigue siendo un extraño para la parte de ti que cree que es real, aunque diferente de ti. 5 En tales circunstancias, ¿quién puede estar cuerdo? 6 ¿Quién sino un loco puede creer que es lo que no es y juzgar en contra de sí mismo?
L160.2 L160.2 7 Hay un extraño en nuestro fuero interno que proviene de una idea tan ajena a la Verdad, que habla un idioma distinto, percibe un mundo que la Verdad no conoce, y entiende lo que la Verdad considera como carente de sentido. 8 Pero aún más extraño es el hecho de que no reconoce al que visita y, sin embargo, sostiene que la casa no es de su anfitrión sino suya, cuando de hecho él es un extraño para el anfitrión que en esos momentos está en casa.
L160.3 9 Y, sin embargo, qué fácil sería decir: “Ésta es mi casa. 10 Aquí es donde me corresponde estar y no me iré porque un loco me diga que tengo que hacerlo”. L160.3 11 ¿Qué razón hay para no decirlo? 12 ¿Cuál podría ser la razón sino que, al haber invitado a ese extraño a ocupar tu lugar, te dejaste convertir en un extraño para ti mismo? 13 Nadie se dejaría despojar tan innecesariamente, a no ser que pensase que existe otra casa que está más de acuerdo con sus gustos.
L160.4 L160.4 14 ¿Quién es el extraño? 15 ¿Es el miedo o tú, el que es incompatible con la casa que Dios proveyó para Su Hijo? 16 ¿Es el miedo obra de Dios, creado a Su semejanza? 17 ¿Es el miedo lo que el Amor completa y es completado por él? 18 No hay casa que pueda cobijar al mismo tiempo al Amor y al miedo, 19 pues éstos no pueden coexistir. 20 Si eres real, entonces el miedo tiene que ser una ilusión. 21 Pero, si el que es real es el miedo, entonces tú no existes en absoluto.
L160.5 L160.5 22 Así pues, ¡qué fácil es resolver este dilema! 23 Todo el que tiene miedo es porque se ha negado a sí mismo declarando: “aquí, el extraño soy yo. 24 Por lo tanto, le cedo mi casa a alguien que se me parece más que yo mismo, y le doy todo lo que pensé que era mío”. 25 Ahora se encuentra necesariamente exilado, sin saber quién es, inseguro de todo menos de esto: que él no es él mismo, y que su casa le ha sido negada.
L160.6 L160.6 26 ¿Qué es lo que busca ahora? 27 ¿Qué podría encontrar? 28 El que es extraño para sí mismo no podrá encontrar un hogar, no importa dónde lo busque, pues él mismo ha imposibilitado su regreso. 29 Está perdido, a menos que un milagro lo busque y le muestre que ya no es un extraño. 30 El milagro vendrá. 31 Pues en su casa sigue estando su Yo. 32 Pues no invitó a entrar a ningún extraño, ni aceptó que ningún pensamiento ajeno se presentase como si fuese Él. 33 E invitará a los suyos a que vengan a Él en reconocimiento a Lo que es de Él.
L160.7 L160.7 34 ¿Quién es el extraño? 35 ¿No es acaso aquel a quien tu Yo no llama? 36 Ahora eres incapaz de reconocer a ese extraño que se encuentra en ti, pues le has cedido tu legítimo lugar. 37 No obstante, tu Yo está tan seguro de Lo que es de Él, como Dios Lo está de Su Hijo. 38 A Dios no se le puede confundir en cuanto a la Creación se refiere, 39 porque está seguro de Lo Que Le pertenece. 40 Ningún extraño puede interponerse entre Su Conocimiento y la Realidad de Su Hijo. 41 Dios no sabe de extraños, 42 porque Él está seguro de Quién es Su Hijo.
L160.8 L160.8 43 La certeza de Dios es suficiente. 44 Al Que Él conoce como Su Hijo Le corresponde estar Donde Él estableció a Su Hijo eternamente. 45 Él te ha respondido, a ti que preguntas: “¿Quién es el extraño?” 46 Oye a la Voz que habla por Él asegurarte —con serenidad y certeza— de que no eres un extraño para tu Padre, ni de que tu Creador se ha vuelto un extraño para ti. 47 Al Que Dios se ha unido, permanece eternamente Uno, en Casa en Él, sin ser extraño para Él.
L160.9 L160.9 48 Hoy damos gracias porque Cristo haya venido a buscar en el mundo lo que Le pertenece. 49 Su visión no ve extraños sino Propios, a los que se une con alegría. 50 Ellos Lo ven como un extraño, pues no se reconocen a sí mismos. 51 No obstante, a medida que Le dan la bienvenida, Lo recuerdan. 52 Y Él los conduce amablemente de vuelta a Casa, Donde realmente pertenecen.
L160.10 L160.10 53 Cristo no olvida a nadie. 54 No deja de entregarte ni uno solo de tus hermanos para que los recuerdes a todos, de manera que tu casa pueda estar completa y sea perfecta, tal como realmente fue establecida. 55 Él no se ha olvidado de ti, 56 pero no Lo podrás recordar hasta que hayas mirado a todos tal como Él los mira. 57 El que niega a su hermano niega a Cristo y, por lo tanto, está rechazando aceptar el don de la visión mediante el cual puede reconocer claramente a su Yo, recordar su Casa y alcanzar la salvación.
L161 Santo Hijo de Dios, dame tu bendición
L161.1 L161.1 1 Hoy vamos a practicar de otra manera y a enfrentarnos a nuestra ira para que nuestros miedos desaparezcan y den cabida al Amor. 2 Aquí está la salvación, en las sencillas palabras con las que practicamos la idea de hoy. 3 Aquí está la respuesta a toda tentación, respuesta que nunca falla en dar la bienvenida a Cristo allí donde antes imperaban la ira y el miedo. 4 Aquí se completa la Expiación, se deja al mundo de lado con seguridad y ahora el Cielo queda restaurado. 5 Aquí está la respuesta de la Voz que habla por Dios.
L161.2 L161.2 6 La abstracción total es la condición natural de la Mente. 7 Pero ahora, parte de Ella se ha vuelto antinatural. 8 No ve a todas las cosas como una sola, 9 sino que sólo ve fragmentos del Todo, pues sólo así podía haber inventado el mundo parcial que ves. 10 El propósito de todo mirar es enseñarte lo que quieres ver. 11 Todo lo que escuchas no hace sino traer a tu mente los sonidos que ésta quiere oír.
L161.3 L161.3 12 Así se hicieron las cosas específicas. 13 Y ahora, debemos usarlas en nuestras prácticas. 14 Se las entregamos al Espíritu Santo, de manera que las pueda utilizar para un propósito diferente del que nosotros les habíamos dado. 15 Él sólo puede utilizar nuestras hechuras para enseñarnos desde un punto de vista diferente, de manera que podamos ver en cada cosa un uso diferente.
L161.4 L161.4 16 En un hermano están todos los hermanos. 17 Cada mente contiene todas las mentes, pues cada mente es realmente una con todas las demás. 18 Así es la Verdad. 19 Pero ¿aclaran estos pensamientos el significado de la Creación? 20 ¿Te aportan estas palabras perfecta claridad? 21 Porque, ¿qué otra cosa parecen ser sino sonidos vacíos, agradables tal vez, acertados en cuanto al sentimiento pero no comprendidos ni comprensibles? 22 La mente que se enseñó a sí misma a pensar específicamente ya no puede captar la abstracción en el sentido de que lo abarca todo. 23 En relación a esto, necesitamos ver un poco para poder aprender mucho.
L161.5 L161.5 24 Parece que el cuerpo es el que sentimos que limita nuestra libertad, nos hace sufrir y, finalmente, acaba con nuestra vida. 25 Sin embargo, los cuerpos no son más que símbolos concretos de una forma concreta de miedo. 26 El miedo sin símbolos no suscita respuesta alguna, pues —como en este caso— los símbolos pueden representar lo que no tiene sentido. 27 El Amor, al ser Verdad, no necesita símbolos, 28 pero el miedo, al ser falso, se aferra a lo específico.
L161.6 L161.6 29 Los cuerpos atacan; las mentes no. 30 Este pensamiento nos trae reminiscencias del Texto, donde ha sido enfatizado a menudo. 31 Ésta es la razón por la que los cuerpos se convierten tan fácilmente en símbolos del miedo. 32 En muchas ocasiones, se te ha instado a que mires más allá del cuerpo pues, al mirarlo, ves en él el símbolo del “enemigo” del Amor, enemigo que la visión de Cristo no ve. 33 El cuerpo es el blanco de los ataques, pues nadie piensa que pueda odiar a una mente. 34 Sin embargo, ¿qué otra cosa que no sea la mente es la que ordena al cuerpo atacar? 35 ¿Qué otra cosa podría ser la sede del miedo excepto la que piensa que tiene miedo?
L161.7 L161.7 36 El odio es específico. 37 Se requiere que exista una cosa a la cual atacar. 38 Un enemigo tiene que ser percibido de tal forma que se le pueda tocar, ver, oír, y finalmente matar. 39 Cuando el odio se posa sobre alguna cosa, exige su muerte tan inequívocamente como la Voz que habla por Dios proclama que la muerte no existe. 40 El miedo es insaciable, consume todo lo que sus ojos observan y, al verse a sí mismo en todo, se siente impulsado a volverse contra sí mismo y a destruirse.
L161.8 L161.8 41 Quien ve a un hermano como un cuerpo lo está viendo como el símbolo del miedo. 42 Y lo atacará, pues lo que está observando es su propio miedo proyectado fuera de sí mismo, preparado para atacarle pero, al mismo tiempo, pidiendo a gritos que vuelva a unirse a él. 43 No subestimes la intensidad de la furia que puede esparcir el miedo proyectado. 44 Chilla de rabia y da zarpazos al aire, esperando frenéticamente agarrar a su hacedor y devorarlo.
L161.9 L161.9 45 Eso es lo que ven los ojos del cuerpo en uno a quien el Cielo tiene en gran estima, los ángeles aman y Dios creó perfecto. 46 Esta es Su Realidad. 47 Y en la visión de Cristo, Su Hermosura se ve reflejada de una manera tan santa y tan bella que apenas podrías contener el impulso de arrodillarte a sus pies. 48 Pero, en vez de eso, tomarás su mano, pues en la visión que así lo ve eres semejante a él.
L161.10 L161.10 49 Atacarlo equivaldría ser tu propio enemigo, pues te impediría percibir que en sus manos está tu salvación. 50 No le pidas otra cosa que no sea tu salvación, y Él Te la dará. 51 No le pidas que simbolice tu miedo. 52 ¿Acaso pedirías que el Amor se destruyera a Sí a Mismo? 53 ¿O preferirías que te fuese revelado y que te liberara?
L161.11 54 Hoy vamos a practicar de una forma que ya hemos intentado antes. 55 Ya estás más preparado, y hoy te acercarás más a la visión de Cristo. 56 Si te propones alcanzarla, hoy lo lograrás. 57 Y una vez que lo logres, no estarás dispuesto a aceptar los testigos que convocan los ojos de tu cuerpo. 58 Lo que verás te cantará antiguas melodías que recordarás. 59 El Cielo no se ha olvidado de ti. 60 ¿No te gustaría acordarte de Él?
L161.11 L161.12 61 Escoge un hermano —como el símbolo de tus otros hermanos— y pídele que te salve. 62 Visualízalo primero tan claramente como puedas, en la misma forma en que estás acostumbrado a verlo. 63 Observa su rostro, sus manos, sus pies, su ropa. 64 Fíjate cómo sonríe, y ve los gestos familiares que tantas veces le has visto hacer. 65 Luego piensa en esto: lo que estás viendo ahora te impide ver a uno que puede perdonar todos tus pecados; arrancar con sus sagradas manos los clavos que atraviesan las tuyas, y remover de tu ensangrentada frente la corona de espinas que tú mismo te clavaste.
L161.13 66 Pídele lo que sigue para que te pueda liberar:
L161.14 67 Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.
68 Quiero mirarte con los ojos de Cristo,
y ver en ti el reflejo de Mi perfecta Impecabilidad.
L161.12 L161.15 69 Y El que llamaste te responderá, pues oirá en ti la Voz de Dios, y te contestará con tu misma voz. 70 Mira ahora a tu hermano, a quien tan sólo habías visto como carne y hueso, y reconoce que Cristo ha venido a ti.
L161.16 71 La idea de hoy es tu segura escapatoria de la ira y del miedo. 72 Asegúrate de usarla de inmediato, en caso de que sientas la tentación de atacar a un hermano y de percibir en él el símbolo de tu miedo. 73 Y súbitamente, lo verás transformarse de enemigo a salvador, de demonio a Cristo.
L162 Soy tal como Dios Me creó
L162.1 L162.1 1 Sólo con que mantuvieses firmemente este pensamiento en tu mente, el mundo se salvaría. 2 Lo repetiremos de vez en cuando, a medida que alcancemos una nueva etapa del aprendizaje. 3 Y a medida que avances, significará mucho más para ti. 4 Estas palabras son sagradas, pues son las que Dios dio como respuesta al mundo que hiciste. 5 Con ellas, éste desaparece, y todo lo que se ve en sus brumosas nubes y vanas ilusiones se desvanece cuando se pronuncian. 6 Pues provienen de Dios.
L162.2 L162.2 7 He aquí el Verbo mediante la Cual el Hijo se convirtió en la Felicidad de Su Padre, en Su Amor y en Su Compleción. 8 Aquí se proclama la Creación y se La honra Tal como es. 9 No hay sueño que estas palabras no disipen, ni pensamiento de pecado o ilusión contenidos en el sueño que no se desvanezca ante su poder. 10 Estas palabras son la trompeta del despertar que resuena por todo el mundo. 11 Los muertos despiertan en respuesta a su llamada. 12 Y los que viven y oyen este sonido nunca verán la muerte.
L162.3 L162.3 13 Santo es en verdad aquel que hace suyas estas palabras; que se levanta con ellas en su mente, las recuerda a lo largo del día y por la noche las lleva consigo al irse a dormir. 14 Sus sueños son felices y su descanso está asegurado, su seguridad es indudable y su cuerpo goza de perfecta salud, porque duerme y despierta siempre con la Verdad ante sí. 15 Él salvará al mundo, porque da al mundo lo mismo que recibe cada vez que practica las palabras de la Verdad.
L162.4 L162.4 16 Nuestra práctica de hoy es muy sencilla. 17 Pues las palabras que utilizamos son poderosas y no necesitan pensamientos adicionales para producir un cambio en la forma de pensar del que las utiliza. 18 Este cambio es tan completo que ahora esta mente se convierte en la tesorería en la que Dios deposita todos Sus dones y todo Su Amor, para que sean distribuidos por todo el mundo, se multipliquen al darse y se conserven completos, porque su compartir es ilimitado. 19 Y así aprendes a pensar con Dios. 20 La visión de Cristo ha restaurado tu vista, al haber rescatado tu mente.
L162.5 L162.5 21 Hoy te honramos. 22 Tuyo es el derecho a la perfecta Santidad que ahora aceptas. 23 Con esta aceptación, la salvación es llevada a todos, pues, ¿quién va a seguir apreciando el pecado cuando una santidad como ésta ha bendecido al mundo? 24 ¿Quién va a desesperarse cuando el reflejo aquí de la perfecta Alegría es suya y está al alcance de todos como remedio para el pesar y la miseria, para toda sensación de pérdida y para escapar completamente del pecado y de la culpa?
L162.6 L162.6 25 Y ¿quién no va a ser ahora un hermano para ti, tú, su salvador y redentor? 26 ¿Quién no va a abrirte su corazón con una invitación amorosa, ansioso de unirse a uno que es semejante a él en santidad? 27 Realmente eres tal como Dios Te creó. 28 Estas palabras disipan la noche y con ellas se acaba la oscuridad. 29 Hoy la luz ha venido a bendecir el mundo. 30 Pues has reconocido al Hijo de Dios, y en ese reconocimiento radica el del mundo.
L163 La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre
L163.1 L163.1 1 La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas que a menudo no se reconocen. 2 La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser lo que realmente no eres pueda venir a tentarte. 3 Todos esos pensamientos no son más que reflejos de la veneración que se le rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación.
L163.2 L163.2 4 Al ser la encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables, y señor de toda ilusión y engaño, el pensamiento de la muerte parece ser muy poderoso. 5 Pues parece retener a todas las cosas vivientes entre sus manos marchitas; a todos los deseos y esperanzas en su garras destructoras. 6 Todas las metas son percibidas sólo a través de sus ojos invidentes. 7 Los débiles y los indefensos, así como los enfermos, se postran ante su imagen al pensar que sólo la muerte es real, inevitable y digna de su confianza. 8 Pues la muerte es lo único que llegará con toda seguridad.
L163.3 L163.3 9 Todas las cosas —exceptuando la muerte— parecen ser inciertas y se pierden demasiado pronto, sin importar cuán difícil fue adquirirlas, son inseguras en cuanto a sus derroteros, propensas a defraudar las esperanzas que una vez crearon, y a dejar tras de sí un sabor a polvo y cenizas, en lugar de aspiraciones y sueños. 10 En cambio, sí se puede contar con la muerte. 11 Pues vendrá con pasos firmes una vez haya llegado su hora. 12 Nunca cesará de tomar todo lo que tiene vida como rehén para sí.
L163.4 L163.4 13 ¿Vas a postrarte ante ídolos como éste? 14 Aquí, la fuerza y el poder de Dios Mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de polvo. 15 Aquí, lo opuesto a Dios es proclamado señor de toda la creación, más fuerte que la Voluntad de Dios para que haya Vida, o que la infinitud del Amor y la perfecta e inmutable Constancia del Cielo. 16 Aquí, la Voluntad del Padre y del Hijo es finalmente derrotada y enterrada bajo la lápida que la muerte ha colocado por encima del cuerpo del santo Hijo de Dios.
L163.5 L163.5 17 Impío ahora por la derrota, el Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quería hacer de él. 18 En su epitafio, escrito por la propia muerte, no se menciona su nombre, pues se ha convertido en polvo. 19 En el epitafio sólo se menciona esto: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. 20 Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten y, postrándose con sus frentes en el suelo, murmuran llenos de miedo que eso es así.
L163.6 L163.6 21 Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta y, al mismo tiempo, seleccionar unas cuantas que no favoreces y que incluso deseas evitar, mientras sigues creyendo en el resto. 22 Pues la muerte es total. 23 O bien mueren todas las cosas, o bien todas realmente viven y no pueden morir. 24 En esto no hay término medio. 25 Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos estar cuerdos: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto.
L163.7 L163.7 26 La idea de que Dios ha muerto es algo tan absurdo que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo. 27 Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que murió de alguna manera, aparentemente asesinado por aquellos que no querían que sobreviviese. 28 La voluntad más fuerte de éstos pudo vencer a La de Dios y, de esta manera, la Vida eterna sucumbió ante la muerte. 29 Y, al morir el Padre, murió también el Hijo.
L163.8 L163.8 30 Puede que los que veneran la muerte tengan miedo. 31 Sin embargo, ¿pueden pensamientos como estos ser realmente temibles? 32 Si se diesen cuenta de que lo que creen son sólo pensamientos, se liberarían de inmediato. 33 Y esto es lo que les vas a mostrar hoy. 34 La muerte realmente no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, tanto por la salvación de ellos como por la nuestra. 35 Dios no hizo la muerte. 36 Por lo tanto, cualquier forma que ésta adopte tiene que ser necesariamente una ilusión. 37 Ésta es la posición que adoptamos hoy. 38 Y, al hacerlo, nos será dado poder mirar más allá de la muerte y ver la luz que se encuentra más allá.
L163.9 L163.9 39 Padre nuestro, bendice hoy nuestros ojos. 40 Somos Tus emisarios y queremos ver el glorioso reflejo de Tu Amor que realmente brilla en todas las cosas. 41 Vivimos y respiramos únicamente en Ti. 42 No estamos separados de Tu Vida eterna. 43 La muerte realmente no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad. 44 Y realmente moramos Donde nos ubicaste, en la Vida que compartimos Contigo y con toda Cosa viviente, para ser como Tú y formar parte de Ti por siempre. 45 Aceptamos Tus Pensamientos como Nuestros, y nuestra Voluntad es eternamente Una con la Tuya. 46 Amén.
L164 Ahora somos Uno con Él, Que es nuestra Fuente
L164.1 L164.1 1 ¿En qué otro momento sino ahora mismo puede reconocerse la Verdad? 2 El presente es el único tiempo que existe. 3 Y así, hoy, en este instante, ahora mismo, nos ponemos a mirar el reflejo de Lo que se encuentra eternamente Allá, no ante nuestra mirada, sino ante los ojos de Cristo. 4 Él mira más allá del tiempo y ve la Eternidad representada Allá. 5 Él oye los sonidos que engendra el insensato y ajetreado mundo, aunque cada vez menos, pues más allá de ellos oye el canto del Cielo y la Voz que habla por Dios con más claridad, con más sentido y más de cerca.
L164.2 L164.2 6 El mundo desaparece fácilmente ante Su mirada. 7 Sus sonidos se vuelven cada vez más tenues. 8 Una melodía procedente de mucho más allá del mundo se vuelve cada vez más clara: una llamada de antaño a la que Cristo da una respuesta antigua. 9 Reconocerás a ambas, 10 pues no son más que tu propia respuesta al llamamiento que te hace tu Padre. 11 Cristo responde por ti, haciéndose eco de tu Yo, utilizando tu voz para dar Su alegre consentimiento, aceptando tu liberación por ti.
L164.3 L164.3 12 ¡Qué santas son tus prácticas de hoy al darte Cristo Su visión, al oír por ti, y al contestar en tu nombre el llamamiento Que oye! 13 ¡Qué tranquilos son los momentos que pasas con Él, más allá del mundo! 14 ¡Qué fácilmente olvidas todos tus aparentes pecados y dejas de recordar todos tus pesares! 15 En este día se deja de lado la aflicción, pues las vistas y los sonidos que vienen a ti de un sitio más cercano que el mundo, te resultan claros a ti, que hoy vas a aceptar los dones que Él da.
L164.4 L164.4 16 Hay un silencio que el mundo no puede perturbar. 17 Hay una paz de antaño que llevas en tu corazón y que no has perdido. 18 Hay en ti un sentido de santidad que el pensar en el pecado nunca ha mancillado. 19 Hoy vas a recordar todo esto. 20 La fidelidad con la que practiques hoy te aportará recompensas tan grandes y tan radicalmente diferentes de todas las cosas que antes perseguías, que sabrás que ahí está tu tesoro y tu descanso.
L164.5 L164.5 21 Éste es el día en el que todas las vanas imaginaciones se descorren como si de una cortina se tratase, para revelar lo que se encuentra tras ellas. 22 Ahora se hace visible lo que realmente está ahí, mientras que todas las sombras del pasado que parecían ocultarlo sencillamente se disipan en la nada. 23 Ahora se ha ajustado la balanza y la escala en la que se miden los juicios y se dejan en manos de Aquel que juzga según la Verdad. 24 Y cuando juzgue, se va a desplegar ante tus ojos un mundo de perfecta Inocencia. 25 Ahora lo vas a ver con los ojos de Cristo. 26 Ahora tienes clara la transformación que ha experimentado el mundo.
L164.6 L164.6 27 Hermano, éste es un día sagrado para el mundo. 28 La visión que se te ha dado, desde mucho más allá de todas las cosas del mundo, las vuelve a mirar ahora bajo una nueva luz. 29 Y lo que ves se convierte en la curación y salvación del mundo. 30 Tanto lo valioso como lo insignificante se perciben y se reconocen por lo que son. 31 Y lo que es digno de tu Amor recibe tu Amor, sin que quede nada que temer.
L164.7 L164.7 32 Hoy no vamos a juzgar. 33 Sólo recibiremos lo que nos llegue de juicios emitidos más allá del mundo. 34 Nuestras prácticas de hoy se convierten en un presente de gratitud por nuestra liberación de la ceguera y de la aflicción. 35 Todo cuanto veamos no hará más que aumentar nuestra alegría, porque su santidad refleja la nuestra. 36 Nos vemos perdonados en la mirada de Cristo, con el mundo entero perdonado en la nuestra.
L164.8 37 Bendecimos al mundo cuando lo miramos en la luz en la que nuestro Salvador nos mira a nosotros, y le ofrecemos la libertad que nos fue dada a través de Su visión perdonadora, no a través de la nuestra. L164.8 38 Abre la cortina durante tus prácticas renunciando sencillamente a todo lo que crees que deseas. 39 Aparta tus frívolos tesoros y abre en tu mente un espacio limpio y despejado, donde Cristo pueda llegar para ofrecerte el tesoro de la salvación. 40 Él necesita tu santísima mente para salvar al mundo.
L164.9 41 ¿Acaso no es este un propósito digno de ser tuyo? 42 ¿Acaso no vale la pena buscar la visión de Cristo por encima de todas las metas terrenales? L164.9 43 No dejes que este día transcurra sin dar tu aprobación y aceptar los dones que te tiene reservados. 44 Si los reconoces, podemos cambiar el mundo. 45 Tal vez no puedas ver el valor que tu aceptación ofrece al mundo. 46 Pero sin duda, esto es lo que quieres: poder cambiar todo sufrimiento por alegría hoy mismo. 47 Toma en serio tu práctica, y ése será tu don. 48 ¿Es que acaso va Dios a engañarte? 49 ¿Es que va a dejar de cumplir Su promesa? 50 ¿Vas a negarle lo poco que te pide cuando Sus Manos ofrecen a Su Hijo la completa salvación?
L165 Que mi mente no niegue el Pensar de Dios
L165.1 L165.1 1 ¿Qué es lo que hace que este mundo parezca real sino tu negación de la Verdad que se encuentra más allá de él? 2 ¿Qué otra cosa sino tus pensamientos de aflicción y de muerte ensombrecen la perfecta Felicidad y Vida eterna que Tu Padre quiere para Ti? 3 ¿Y qué podría ocultar lo que no puede ser ocultado sino la ilusión? 4 ¿Qué podría privarte de lo que realmente ya tienes sino tu decisión de no querer verlo, negando que se encuentra realmente Allá?
L165.2 L165.2 5 El Pensar de Dios Te creó. 6 Y no Te ha abandonado, ni has estado nunca separado de Él ni siquiera por un instante. 7 Te pertenece. 8 Gracias a Él vives. 9 Es Tu Fuente de Vida, pues es Uno Contigo, y Todo es realmente Uno Contigo, porque Él nunca Te abandonó. 10 El Pensar de Dios te protege, cuida de ti, hace que tu lecho sea mullido y allana tu camino al iluminar tu mente con felicidad y Amor. 11 Tanto la Eternidad como la Vida eterna brillan en tu mente porque el Pensar de Dios no te ha abandonado y todavía se encuentra en ti.
L165.3 L165.3 12 ¿Quién iba a negar su seguridad, su paz, su alegría, su curación y tranquilidad de mente, así como su tranquilo descanso y apacible despertar, si sólo reconociese dónde se encuentran? 13 ¿Acaso no se prepararía de inmediato para salir a su encuentro, abandonando todo lo demás como algo sin valor en comparación a ellos? 14 Y una vez que los hubiera encontrado, ¿no se aseguraría de que permanecieran con él y él con ellos?
L165.4 L165.4 15 No niegues el Cielo. 16 Hoy será tuyo, sólo tienes que pedirlo. 17 Tampoco es necesario que percibas cuán grande es este don ni cuánto cambiará tu mente antes de que te llegue. 18 Pídelo y se te concederá. 19 La convicción viene con él. 20 Hasta que no le des la bienvenida como algo que te pertenece, seguirás en la incertidumbre. 21 Pero Dios es justo. 22 No tienes que tener certeza para recibir lo que sólo tu aceptación hará que se te otorgue.
L165.5 L165.5 23 Pide con fervor. 24 No tienes que estar seguro de que lo que estás pidiendo es lo único que quieres. 25 Pero cuando lo hayas recibido, sabrás que estás en posesión del tesoro que siempre buscaste. 26 Así pues, ¿por qué otra cosa quisieras cambiarlo? 27 ¿Qué podría inducirte ahora a dejarlo desaparecer de tu extática visión? 28 Pues esta visión te prueba que has cambia- do tu ceguera por los ojos videntes de Cristo: tu mente ha logrado dejar de lado la negación y aceptar el Pensar de Dios como su herencia.
L165.6 L165.6 29 Y ahora las dudas son cosa del pasado, el final del viaje es seguro, y se te ha dado la salvación. 30 Ahora tienes el poder de Cristo en tu mente para que cures tal como fuiste curado. 31 Pues ahora te cuentas entre los salvadores del mundo. 32 Ahí se encuentra tu único destino y no en ninguna otra parte. 33 ¿Acaso consentiría Dios en dejar que Su Hijo permaneciese eternamente hambriento por haberse negado a sí mismo el sustento que necesita para vivir? 34 La abundancia mora en él, y la privación no puede separarlo del Amor vivificante de Dios, ni de Su casa.
L165.7 L165.7 35 Practica hoy lleno de esperanza. 36 Pues tener esperanzas está ciertamente justificado. 37 Tus dudas no tienen sentido, pues Dios es algo seguro. 38 Y el pensar en Él nunca te abandona. 39 La certeza tiene necesariamente que morar en ti, puesto que eres Su anfitrión. 40 Este Curso elimina toda duda que hayas interpuesto entre Él y la certeza que tienes de Él. L165.8 41 Contamos con Dios, no con nosotros mismos, para que nos dé certeza. 42 Y en Su Nombre practicamos tal como Su Palabra nos indica que hagamos. 43 Su certeza se encuentra tras cada una de nuestras dudas. 44 Su Amor, tras cada uno de nuestros temores. 45 El Pensamiento de Él todavía se encuentra en nuestras mentes más allá de todo sueño, tal como Su Voluntad dispone.
L166 Los dones de Dios me han sido confiados
L166.1 L166.1 1 Todas las cosas te son dadas. 2 La confianza que Dios tiene en ti es infinita. 3 Conoce a Su Hijo. 4 Da sin hacer excepciones y sin reservarse nada que pueda contribuir a tu felicidad. 5 Sin embargo, a menos que tu voluntad sea una con La de Él, no podrás recibir Sus dones. 6 Y, sin embargo, ¿qué podría hacerte pensar que existe otra voluntad distinta a La de Él?
L166.2 L166.2 7 He aquí la paradoja que sirve de fundamento a la hechura de este mundo. 8 Este mundo no representa la Voluntad de Dios y, por consiguiente, no es real. 9 No obstante, los que creen que sí lo es, tienen necesariamente que creer que sí existe otra voluntad, y que produce efectos opuestos a los que Dios quiere. 10 Esto es claramente imposible; pero cada mente que mira al mundo y lo juzga como real, sólido, digno de confianza y verdadero, cree en dos creadores o en uno sólo; él mismo. 11 Pero nunca en un solo Dios.
L166.3 L166.3 12 Los dones de Dios no son aceptables para alguien que mantenga creencias tan extrañas. 13 Él tiene necesariamente que creer, que aceptarlos —por muy evidentes que se vuelvan, por muy grande que sea la urgencia con la que pueda ser llamado a reclamarlos como propios— es obligarse a traicionarse a sí mismo. 14 Por eso tiene que negar su presencia, contradecir la Verdad, y sufrir para preservar el mundo que hizo.
L166.4 L166.4 15 Porque éste es el único hogar que cree conocer; 16 la única seguridad que cree poder encontrar. 17 Sin el mundo que hizo se siente como un paria, sin hogar y asustado. 18 No se da cuenta de que ciertamente es en este mundo donde tiene miedo y donde igualmente no tiene hogar; un paria vagando tan lejos de casa y ausente por tanto tiempo que no se da cuenta de que ha olvidado de dónde vino, adónde va, e incluso quién es realmente.
L166.5 L166.5 19 No obstante, en su vagar solitario y sin sentido, los dones de Dios lo acompañan, completamente desapercibidos para él. 20 Aun así, no los puede perder. 21 Pero él no quiere ver Lo que se le ha dado. 22 Sigue deambulando por la vida, consciente de la futilidad que le rodea por todas partes, percibiendo cómo lo poco que tiene no hace más que menguar, a medida que sigue adelante sin ir a ninguna parte. 23 Pero aun así, sigue deambulando en la miseria y en la pobreza, solo, aunque Dios está con él y lo acompaña un tesoro que le pertenece y que es tan grande que, ante su magnitud, todo lo que el mundo ofrece no tiene ningún valor.
L166.6 L166.6 24 Su aspecto da lástima: cansado, rendido, harapiento y con los pies sangrando un poco debido al pedregoso camino por el que anda. 25 No hay nadie que no se haya identificado con él, pues todo el que viene aquí ha perseguido la misma trayectoria que él sigue y ha sentido la derrota y desesperanza tal como él las siente ahora. 26 Pero, ¿acaso es su situación realmente trágica, cuando ves que sigue el camino que él mismo escogió y que sólo tiene que darse cuenta de Quién camina a su lado y abrir sus tesoros para ser libre?
L166.7 L166.7 27 Éste es el yo que has escogido, el que hiciste para reemplazar la Realidad. 28 Éste es el yo que defiendes ferozmente contra todo razonamiento, toda evidencia, y todos los testigos con pruebas para demostrar que ese yo no eres realmente tú. 29 Pero no les haces caso. 30 Prosigues por el camino que te trazaste, cabizbajo, no vaya a ser que al captar un posible indicio de la Verdad te libres de tu autoengaño y quedes libre.
L166.8 L166.8 31 Te retraes en el miedo, no vaya a ser que sientas la mano de Cristo sobre tu hombro y percibas que ésta te está indicando amablemente que mires tus dones. 32 ¿Cómo podrías entonces proclamar tu pobreza en el exilio? 33 Él haría que te rieras de esta percepción de ti mismo. 34 ¿Dónde estaría entonces la lástima que sientes por ti mismo? 35 ¿Y qué le sucedería a la tragedia que trataste de armar para aquel para el que Dios sólo dispuso alegría?
L166.9 L166.9 36 Ahora, tu miedo ancestral te ha salido al encuentro, y la justicia te ha alcanzado finalmente. 37 La mano de Cristo se posó sobre tu hombro, y sientes que ya no estás solo. 38 Hasta piensas que el miserable yo que creíste ser tal vez no sea tu verdadera identidad. 39 Tal vez la Palabra de Dios sea más verdad que la tuya. 40 Tal vez Sus dones para ti sean reales. 41 Tal vez Él no haya sido totalmente engañado por tu plan de mantener a Su Hijo en un profundo olvido y de seguir por el camino que decidiste recorrer sin tu Yo.
L166.10 L166.10 42 La Voluntad de Dios no se opone a nada. 43 Sencillamente es. 44 No es a Dios a Quien has aprisionado con tu plan de alejarte de tu Yo. 45 Él no sabe nada de un plan tan ajeno a Su Voluntad. 46 Hubo una necesidad que Él no comprendió, pero a la que dio una Respuesta. 47 Eso es todo. 48 Y tú, a quien esa Respuesta le ha sido dada, ya no tienes necesidad de nada más que esto.
L166.11 L166.11 49 Ahora vivimos, pues ahora no podemos morir. 50 El deseo de morir recibió respuesta, y la mirada que se posaba sobre la muerte ha quedado remplazada por la visión que percibe que no eres lo que pretendes ser. 51 Ahora, Uno que camina a tu lado responde amablemente a todos tus miedos con esta sola respuesta llena de compasión: “realmente, eso no es así”. 52 Cada vez que el pensamiento de pobreza te oprime, Él te indica todos los dones que tienes, y cuando te percibes solitario y temeroso, te habla de Su compañía.
L166.12 L166.12 53 Además, te recuerda también algo más que habías olvidado. 54 Pues el haber posado Su mano sobre tu hombro te hizo igual a Él. 55 Los dones que posees no son sólo para ti. 56 Lo que Él vino a ofrecerte tienes ahora que aprender a darlo. 57 Ésta es la lección que Su dar contiene, pues Él te ha salvado de la soledad que intentaste hacer para ocultarte de Dios. 58 Él te ha recordado todos los Dones que Dios Te dio. 59 También te habla de aquello en lo que se ha de convertir tu voluntad cuando los aceptes y reconozcas que son realmente Tuyos.
L166.13 L166.13 60 Los dones son tuyos, y se te han confiado para que los des a todos los que decidieron recorrer el camino solitario del que te has escapado. 61 Ellos no entienden que lo único que hacen es ir en pos de sus deseos. 62 Ahora eres tú el que les enseña. 63 Pues has aprendido de Cristo que hay otro camino por el que pueden caminar. 64 Enséñales mostrando la felicidad que viene a los a que sienten la mano de Cristo sobre sus hombros y reconocen los dones de Dios. 65 No permitas que el pesar te tiente a ser infiel a tu cometido.
L166.14 L166.14 66 Ahora, tus suspiros no harían sino truncar las esperanzas de los que cuentan contigo para su liberación. 67 Tus lágrimas serían las de ellos. 68 Si enfermas, no estarías haciendo otra cosa que impedir su curación. 69 Aquello que temes no haría más que enseñarles que sus miedos están justificados. 70 Tu mano se convierte en la mano de Cristo que se posa sobre sus hombros; tu cambio de forma de pensar se convierte en la prueba de que aquel que acepta los dones de Dios nunca puede realmente sufrir por nada. 71 Se te ha confiado liberar al mundo de su dolor.
L166.15 L166.15 72 No lo traiciones. 73 Conviértete en la prueba viviente de lo que la mano de Cristo sobre tu hombro puede ofrecer a todos. 74 Dios te ha confiado todos Sus dones. 75 ¡Que tu felicidad dé testimonio de la gran transformación que experimenta la mente decidida a aceptar Sus dones y que siente la mano de Cristo sobre su hombro! 76 Ésta es ahora tu misión. 77 Pues Dios encomienda dar Sus dones a todos los que los han recibido. 78 Él ha compartido Su alegría contigo. 79 Ahora, compártela tú con el mundo.
L167 Sólo hay una Vida y es La que comparto con Dios
L167.1 L167.1 1 No existen diferentes clases de vida, pues la Vida es como la Verdad. 2 No admite gradación. 3 Es la única condición que todas las Cosas que Dios creó comparten entre Sí. 4 Al igual que todos Sus Pensamientos, la Vida no tiene opuesto. 5 La muerte no existe, porque Lo que Dios creó comparte Su Vida. 6 La muerte no existe, porque Dios no tiene opuesto. 7 La muerte no existe, porque el Padre y el Hijo son Uno.
L167.2 L167.2 8 En este mundo parece haber un estado que es lo opuesto a la Vida. 9 Tú lo llamas muerte. 10 Sin embargo, hemos aprendido que la idea de la muerte adopta muchas formas. 11 Es la idea subyacente a todos los sentimientos que no son de suprema felicidad. 12 Es la alarma a la que respondes cuando reaccionas de cualquier forma que no sea reflejo aquí de la perfecta Alegría. 13 Todo pesar, toda pérdida y ansiedad, todo sufrimiento y dolor, incluso un leve suspiro de cansancio, cualquier ligera incomodidad o la sombra de un fruncimiento de ceño, todo eso da testimonio de la muerte, 14 y así niega que tú vives.
L167.3 L167.3 15 Crees que la muerte es del cuerpo. 16 Sin embargo, la muerte es sólo una idea, y no tiene nada que ver con lo que se considera físico. 17 El pensamiento está en la mente. 18 Por consiguiente, puede aplicarse según lo dicte la mente. 19 Pero es en su punto de origen donde debe cambiarse si sucede un cambio. 20 Las ideas no abandonan su fuente. 21 El énfasis que este Curso ha puesto en esta idea se debe al papel central que ocupa en nuestros intentos para que cambies tu forma de pensar con respecto a ti mismo. 22 Es la razón de que puedas curar. 23 Es la causa de la curación. 24 Es la razón por la que realmente no puedes morir. 25 Su veracidad te estableció Uno con Dios.
L167.4 L167.4 26 La muerte es el pensamiento de que estás separado de Tu Creador. 27 Es creer que las condiciones cambian y que las emociones varían debido a causas que no están bajo tu control, que no son obra tuya y que nunca podrás cambiar. 28 Es creer firmemente que las ideas pueden abandonar su fuente y adquirir cualidades que ésta no posee, convirtiéndose así en algo diferente de su origen, apartadas de éste en lo relativo a su naturaleza, así como en lo relativo al tiempo, a la distancia y a la forma.
L167.5 L167.5 29 La muerte no puede provenir de la Vida. 30 Las ideas permanecen unidas a su fuente. 31 Pueden extender todo lo que su fuente contiene. 32 En este sentido, pueden ir mucho más allá de sí mismas. 33 Pero no pueden dar origen a lo que nunca les fue dado. 34 Tal como fueron concebidas, así será como ellas a su vez conciban. 35 Tal como nacieron, así es como darán a luz. 36 Y de allí de donde provinieron, allí mismo regresarán.
L167.6 L167.6 37 La mente puede pensar que duerme, pero eso es todo. 38 Cuando está despierta, no puede cambiar lo que es su estado. 39 No puede ser la hacedora de un cuerpo, ni tampoco habitar en uno. 40 Lo que es ajeno a la mente no existe realmente, porque no tiene una fuente. 41 La Mente crea todas las Cosas que existen, pero no puede otorgarles atributos que Ella no posee, ni tampoco cambiar Su Propio y eterno Estado plenamente consciente. 42 La Mente no puede ser hacedora de lo físico. 43 Lo que parece morir no es sino la señal de que la mente está dormida.
L167.7 L167.7 44 Lo opuesto a la Vida tan sólo puede ser otra forma de vida. 45 Como tal, se puede reconciliar con lo que la creó, porque en verdad no es realmente un opuesto. 46 Su forma puede cambiar, así como aparentar ser lo que no es. 47 Pero la mente es mente, tanto despierta como dormida. 48 No es lo opuesto a nada que haya sido creado, ni a lo que parece que ella hace mientras cree estar dormida.
L167.8 L167.8 49 Dios sólo crea con la Mente despierta. 50 Él no duerme y Sus Creaciones no pueden compartir lo que Él no les dio, como tampoco ser hacedoras de condiciones que Él no comparte con Ellas. 51 El pensamiento de la muerte no es el opuesto a los pensamientos de la Vida. 52 Siempre libres de oposición por parte de opuestos de la clase que sea, los Pensamientos de Dios permanecen eternamente inmutables, con el poder de extenderse inmutablemente por siempre, aunque dentro de Sí Mismos, pues Ellos están en todas Partes.
L167.9 L167.9 53 Lo que parece ser lo opuesto a la Vida es sencillamente estar durmiendo. 54 Cuando la mente ha decidido ser lo que no es, y asumir un poder que le es ajeno y que no posee, un estado foráneo al que no puede entrar, o una condición falsa que no forma parte de su Fuente, sencillamente parece que se va a dormir por un rato. 55 Y sueña con el tiempo, que es un intervalo en el que lo que parece acontecer nunca sucedió, los cambios ocurridos son insubstanciales y todos los eventos realmente no están por ningún lado. 56 Cuando la mente despierta, sencillamente sigue siendo Tal como Ella siempre fue.
L167.10 L167.10 57 Seamos hoy niños de la Verdad, y no neguemos Nuestra santa herencia. 58 Nuestra Vida no es como nos la estamos imaginando. 59 ¿Quién cambia la Vida sólo cerrando los ojos, o se convierte en otro porque al dormir, ve en sus sueños un opuesto a lo que él es? 60 Hoy no vamos a pedir la muerte en ninguna de sus formas. 61 Tampoco dejaremos que opuestos que hemos imaginado, y que se oponen a la Vida, moren ni siquiera por un instante allí donde Dios Mismo estableció el Pensamiento de Vida eterna.
L167.11 L167.11 62 Hoy procuraremos mantener Su santo hogar Tal como Él Lo estableció y como Su Voluntad quiere que sea por siempre eternamente. 63 Él es el Señor de lo que hoy pensamos. 64 Y en Sus Pensamientos, Que no tienen opuesto, comprendemos que sólo hay una Vida, y Ésa es la Vida que realmente compartimos con Él, con toda la Creación, así como con los Pensamientos de todas las Cosas creadas, las Cuales Él creó en una Unicidad de Vida que no puede separarse con la muerte y abandonar la Fuente de la Vida de Donde provino.
L167.12 L167.12 65 Compartimos una sola Vida porque tenemos una sola Fuente desde la Cual nos llega la Perfección, Perfección que permanece por siempre en las santas Mentes que Él creó perfectas. 66 Tal como fuimos, somos ahora y seremos por siempre. 67 La mente que duerme tiene que despertar al ver Su Propia Perfección reflejando al Señor de la Vida, tan perfectamente que se funde con Lo que allí ve reflejado. 68 Y ahora ya no es un sencillo reflejo, 69 sino que se ha convertido en la Cosa que está reflejada, y en la Luz Que hace que el reflejo sea posible. 70 La visión deja ahora de ser necesaria. 71 Pues la Mente que ha despertado es Aquella que sabe de Su Fuente, Su Yo, Su Vida y Su Santidad.
L168 Tu gracia me es dada. Ahora la reclamo
L168.1 L168.1 1 Dios nos habla. 2 ¿Acaso no deberíamos nosotros hablarle a Él? 3 Dios no es distante. 4 No trata de ocultarse de nosotros. 5 Somos nosotros los que tratamos de ocultarnos de Él y sufrimos por este autoengaño. 6 Él siempre está enteramente accesible. 7 Él ama a Su Hijo. 8 No hay más certeza que ésa; no obstante, es suficiente. 9 Él ama a su Hijo eternamente. 10 Aun cuando su mente duerme, Él lo ama. 11 Y cuando su mente despierte, se dará cuenta de que Él lo ama con un Amor que nunca cambia.
L168.2 L168.2 12 Si supieras el significado de Su Amor, tanto la esperanza como la desesperación serían imposibles. 13 Porque la esperanza quedaría satisfecha para siempre, y cualquier clase de desesperación sería impensable. 14 Su gracia es Su respuesta para toda desesperación, pues en ella radica el recuerdo de Su Amor. 15 ¿Acaso no querría Él darnos gustosamente los medios por los cuales se pueda reconocer Su Voluntad? 16 Su gracia es tuya sólo con que la reconozcas. 17 Y la memoria de Él despertará en la mente que Le pida los medios por los cuales su sueño termina.
L168.3 L168.3 18 Hoy le pedimos a Dios el don que con más celo ha conservado dentro de nuestros corazones, en espera de que sea reconocido. 19 Se trata del don mediante el cual Dios se inclina hasta nosotros y nos eleva, dando Él Mismo así el último paso de la salvación. 20 Todos los pasos, excepto éste, los aprendemos siguiendo las instrucciones de la Voz que habla por Él. 21 Pero al final, es Él Mismo Quien viene y tomándonos en Sus Brazos, aparta las telarañas de nuestro sueño. 22 Su don de la gracia es algo más que una sencilla respuesta, 23 pues restaura todas las memorias que la mente que duerme había olvidado y toda la certeza acerca de lo que es el Amor.
L168.4 L168.4 24 Dios ama a Su Hijo. 25 Pídele ahora que te proporcione los medios por los cuales este mundo desaparecerá: primero vendrá la visión y, un instante después, el conocimiento. 26 Pues cuando estés en gracia, verás una luz que envuelve al mundo entero con Amor y presenciarás cómo desaparece el miedo de cada rostro a medida que se elevan los corazones y reclaman la luz como suya propia. 27 ¿Qué queda ahora que pueda demorar al Cielo un sólo instante más? 28 ¿Qué queda aún por deshacer una vez que tu perdón descanse sobre todas las cosas?
L168.5 L168.5 29 Hoy es un día nuevo y santo, pues recibimos Lo que ya se nos había dado. 30 Nuestra fe radica en el Dador, y no en el hecho de haber aceptado nosotros lo que ya se nos había dado. 31 Reconocemos nuestros errores, pero Aquel que no sabe de errores es Quien responde por ellos, proporcionándonos los medios con que dejarlos de lado para así poder elevarnos hasta Él con gratitud y Amor.
L168.6 L168.6 32 Y Él desciende para recibirnos a medida que nos acercamos a Él. 33 Pues Lo que Él nos ha preparado, Él Lo da y nosotros Lo recibimos. 34 Tal es Su Voluntad, pues Él ama a Su Hijo. 35 Hoy Le elevamos nuestras oraciones, devolviéndole tan sólo la palabra que Él nos dio por medio de la Voz que habla por Su Propia Voz, Su Palabra y Su Amor:
L168.7 36 Tu gracia me es dada.
37 La reclamo ahora.
38 Padre, vengo a Ti.
39 Y Tú vendrás a mí que te lo pido,
40 pues soy el Hijo que Tú amas.
L169 Por la gracia vivo. Por la gracia me libero
L169.1 L169.1 1 La gracia es el aspecto del Amor de Dios que más se asemeja al estado que prevalece en la Unicidad de la Verdad. 2 La gracia es la aspiración más elevada que se puede tener en este mundo, pues conduce enteramente más allá de él. 3 Se encuentra más allá del aprendizaje, aunque es la meta del aprendizaje, pues la gracia no puede venir hasta que la mente no se haya preparado a sí misma para aceptarla de verdad. 4 La gracia se vuelve inevitable a aquellos que han preparado una mesa donde pueda ser delicadamente depositada y recibida con agrado: un altar inmaculado y santo para recibir este don.
L169.2 L169.2 5 La gracia es la aceptación del Amor de Dios en un mundo donde aparentemente se odia y se tiene miedo. 6 Sólo mediante la gracia pueden desaparecer el odio y el miedo, pues la gracia presenta un estado tan opuesto a todo lo que el mundo ofrece que aquellos cuyas mentes están iluminadas por el don de la gracia no pueden creer que el mundo del miedo sea real.
L169.3 L169.3 7 La gracia no es algo que se aprende. 8 Este último paso tiene que ir más allá de todo aprendizaje. 9 La gracia no es la meta que este Curso aspira a alcanzar. 10 No obstante, nos preparamos para ella en el sentido de que una mente receptiva es capaz de oír el llamamiento para despertar, 11 pues no se ha cerrado completamente a la Voz que habla por Dios. 12 Esta mente se ha dado cuenta de que hay cosas que no sabe, y, por lo tanto, dispuesta a aceptar un estado completamente diferente de la experiencia que le es familiar.
L169.4 L169.4 13 Tal vez parezca que estamos contradiciendo nuestra afirmación que la revelación de que el Padre y el Hijo son Uno ya ha sido establecida. 14 Pero también hemos dicho que es la Mente la que determina cuándo ha de ocurrir ese momento, y que ya lo hizo. 15 No obstante, te exhortamos a que des testimonio de la Palabra de Dios para que cuanto antes se dé la experiencia de la Verdad y para acelerar su advenimiento a toda mente que reconozca los efectos de la Verdad en ti.
L169.5 L169.5 16 La Unicidad es sencillamente la idea de que Dios es. 17 Y en Su Ser, Él abarca todas las Cosas. 18 Ninguna mente contiene otra cosa que no sea Él. 19 Decimos “Dios es” y luego guardamos silencio, pues en ese conocimiento las palabras carecen de sentido. 20 No hay labios que las puedan pronunciar, ni ninguna parte de la mente es lo suficientemente diferente de la otra como para concienciar ahora algo que no sea ella misma. 21 La mente se ha unido a su Fuente y, al igual que Ella, sencillamente es.
L169.6 L169.6 22 No podemos hablar, escribir, ni pensar sobre esto en absoluto. 23 Esta experiencia emerge en cada mente que reconoce totalmente que su voluntad —que realmente es La de Dios— fue dada completamente y recibida completamente. 24 Esta experiencia regresa la mente al reflejo aquí del Estado de eterno Presente, donde el pasado y el futuro no pueden concebirse. 25 Esta experiencia se da más allá de la salvación, es decir, más allá de todo pensar sobre el tiempo, más allá del proceso de perdonar y de la santa faz de Cristo. 26 Durante esta experiencia, el Hijo de Dios sencillamente ha desaparecido en Su Padre, tal como Su Padre ha desaparecido en Él. 27 El mundo nunca existió bajo ninguna forma. 28 La Eternidad sigue siendo un Estado invariable.
L169.7 L169.7 29 Esto está más allá de la experiencia que estamos tratando de que se dé. 30 No obstante, cuando se enseña y se aprende lo que es perdonar, ello trae consigo experiencias que dan testimonio de que el momento en que la propia mente decida abandonar todo excepto esta experiencia está por llegar. 31 No lo apuramos, como si lo que vas a ofrecer se hubiese ocultado a Aquel que enseña lo que significa perdonar. L169.8 32 Todo aprendizaje ya se encontraba en Su Pensar, logrado y completo. 33 En efecto, el Espíritu Santo reconoció todo lo que el tiempo encierra y se lo dio a todas las mentes para que cada una de ellas pudiera determinar, desde un punto en el que el tiempo se hubiese acabado, cuándo ha de ser liberada para la revelación y la Eternidad.
L169.8 34 Ya hemos repetido en varias ocasiones que no haces más que emprender un viaje ya concluido. L169.9 35 Pues la Unicidad tiene que estar aquí. 36 Cualquiera que sea el momento en el que la Mente haya fijado para comunicar revelaciones, éste es completamente irrelevante para Lo que tiene necesariamente que ser un Estado invariable, eterno como siempre Lo ha sido y por siempre como Lo es ahora. 37 Nosotros sencillamente asumimos la parte que hace mucho nos fue asignada y plenamente reconocida como perfectamente realizada por que Aquel que escribió el guion de la salvación en Nombre de Su Creador y en Nombre del Hijo de Su Creador.
L169.10 L169.9 38 No hay necesidad de clarificar más Lo que nadie en el mundo puede comprender. 39 Cuando te llegue la revelación de Tu Unicidad, Lo conocerás y Lo comprenderás plenamente. 40 Pero, por ahora, es mucho lo que aún nos queda por hacer, pues aquellos que se encuentran en el tiempo pueden hablar de cosas que están más allá de él y escuchar palabras que explican que lo que ha de venir ya sucedió. 41 No obstante, ¿qué significado pueden tener estas palabras para los que todavía cuentan las horas y se levantan, trabajan y se van a dormir de acuerdo con ellas?
L169.11 L169.10 42 De momento, es suficiente decir que tienes trabajo por delante para poder desempeñar tu parte. 43 El final seguirá siendo nebuloso para ti hasta que tu parte haya sido ejecutada. 44 Pero eso no importa, 45 pues tu parte sigue siendo el pilar sobre lo que todo lo demás descansa. 46 A medida que asumas el papel que te fue encomendado, la salvación se acercará un poco más a cada corazón incierto cuyo latir no esté aún en sintonía con Dios. L169.12 47 El perdón es el tema central que rige a todo lo largo de la salvación, al mantener a todas sus partes en relaciones significativas entre sí, dirigir el curso que lleva en la dirección acertada y asegurar así su resultado.
L169.11 48 Y ahora pedimos que se nos conceda la gracia, el último presente que la salvación puede otorgar. 49 La experiencia que la gracia proporciona es temporal, pues la gracia es un preludio del Cielo, pero sólo reemplaza a la idea de tiempo por un breve lapso. L169.13 50 Pero ese lapso es suficiente. 51 Pues es en él donde vas a extender los milagros que, por medio de la experiencia de la gracia, recibas en los instantes santos; milagros que has de devolver a todos los que ven la luz que aún brilla en tu faz.
L169.12 52 ¿Qué es la faz de Cristo, sino la faz del que, habiéndose adentrado por un momento en la intemporalidad, trae de vuelta el claro reflejo de la Unidad que sintió un momento antes para bendecir al mundo? 53 ¿Cómo podrías finalmente alcanzarla por siempre mientras una parte de ti se encuentre afuera, sin saber y sin despertarse, y que te necesita como testigo de la Verdad?
L169.14 L169.13 54 Siéntete agradecido de poder regresar del instante santo, pues te alegró entrar en él por un momento, y acepta los presentes que la gracia te proporcionó. 55 Es a ti mismo a quien los traes de vuelta. 56 Y no muy atrás, se encuentra la Revelación. 57 Su venida es segura. 58 Pedimos que se nos conceda la gracia y la experiencia que la acompaña. 59 Damos la bienvenida a la liberación que ofrece a todos. 60 No estamos pidiendo lo que no se puede pedir. 61 No miramos más allá de lo que la gracia puede dar. 62 Pues esto sí lo podemos dar mediante la gracia que nos ha sido dada.
L169.15 L169.14 63 Nuestra meta de aprendizaje para este día no excede lo que expresa la plegaria que sigue más adelante. 64 Pero, ¿qué puede haber en el mundo que sobrepase lo que en este día pedimos al Espíritu Santo, Que es el dador de la gracia que pedimos, tal como ésta Le fue concedida a Él?
L169.15 65 Por la gracia vivo.
66 Por la gracia me libero.
67 Por la gracia doy.
68 Por la gracia he de liberar.
L170 En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco
L170.1 L170.1 1 Nadie ataca sin tener la intención de herir. 2 En esto no puede haber excepciones. 3 Cuando piensas que atacas en defensa propia estás afirmando que ser cruel te protege y que la crueldad te mantiene a salvo. 4 Estás afirmando tu creencia que herir a otro te aporta libertad. 5 Y también que, al atacar, intercambias el estado en que te encuentras por otro mejor, más seguro, donde estás más a salvo de peligrosas invasiones y del miedo.
L170.2 L170.2 6 ¡Qué totalmente demente es la idea de que, para defenderse del miedo, hay que atacar! 7 Pues he aquí donde se engendra el miedo y se le nutre de sangre para que crezca, se hinche y se vuelva cada vez más iracundo. 8 Y así es como se protege al miedo en vez de escaparse de él. 9 Hoy vamos a aprender una lección que te evitará más demoras e innecesarios sufrimientos de los que te puedes imaginar. 10 Es ésta:
L170.3 11Tú eres el hacedor de aquello contra lo cual te defiendes;
y al defenderte de aquello, haces que sea real y no te puedas escapar.
12 Depón tus armas, y sólo entonces percibirás la falsedad de esa idea.
L170.3 L170.4 13 Parece ser un enemigo externo a quien atacas. 14 Sin embargo, al defenderte, estableces un enemigo interno: un pensamiento extraño que está en guerra contigo, que te priva de paz y que divide tu mente en dos bandos, al parecer totalmente irreconciliables. 15 Pues ahora el Amor tiene un “enemigo”, un opuesto; y el miedo, el extraño pensamiento, necesita que lo defiendas contra la amenaza de Lo que realmente eres.
L170.4 L170.5 16 Si examinaras detenidamente los medios por los que tu ilusoria defensa propia avanza a lo largo de su curso imaginario, percibirías las premisas sobre las que se basa la idea arriba descrita. 17 En primer lugar, es obvio que las ideas tienen que abandonar su fuente, pues eres tú quien lanza el ataque y quien primero tuvo que concebir la idea de atacar. 18 No obstante, lanzas el ataque contra algo externo a ti y en tu mente te separas de aquel a quien atacas, con perfecta fe de que la separación de la cual fuiste hacedor es real.
L170.5 L170.6 19 En segundo lugar, los atributos del Amor se le confieren al “enemigo” del Amor. 20 Pues el miedo se convierte en tu refugio y en el protector de tu paz, y recurres a él en busca de solaz y de escape de cualquier duda con respecto a tu fuerza, así como con la esperanza de poder descansar en una quietud sin sueños. 21 Y al despojar así al Amor de lo que Le pertenece a Él, y sólo a Él, Lo dotas con los atributos del miedo. 22 Pues el Amor te pediría que depusieses todas tus defensas, por ser éstas meras necedades. 23 Y, de hacerlo, ciertamente tus armas se desmoronarían quedando reducidas a polvo, 24 pues eso es lo que son.
L170.6 L170.7 25 Al tener al Amor como enemigo, la crueldad se convierte necesariamente en un dios. 26 Y los dioses exigen que sus seguidores obedezcan sus mandatos, negándose a cuestionarlos. 27 Un severo castigo es impuesto implacablemente a aquellos que preguntan si esas demandas son sensatas o, incluso cuerdas. 28 Pues son sus enemigos los irrazonables y dementes, mientras que ellos son siempre justos y misericordiosos.
L170.7 L170.8 29 Hoy examinaremos fríamente a este dios cruel. 30 Y nos daremos cuenta de que aunque sus labios están manchados de sangre y de que de su boca parecen salir llamas, está hecho de piedra. 31 No puede hacer nada. 32 No tenemos que desafiar su poder, 33 pues no tiene ninguno. 34 Y quienes ven en él su seguridad, no tienen ni guardián ni fuerza a quien pedir ayuda en caso de peligro, ni ningún poderoso guerrero que salga en su defensa.
L170.8 L170.9 35 Este momento puede ser terrible. 36 Pero también puede ser el momento en que te emancipas de tu abyecta esclavitud. 37 Pues, al estar frente a este ídolo y verlo exactamente como es, puedes tomar una decisión: 38 ¿vas a restituir al Amor lo que intentaste arrebatarle para ponerlo a los pies de este inanimado bloque de piedra?; 39 o ¿vas a ser el hacedor de otro ídolo para reemplazarlo? 40 Pues el dios de la crueldad adopta muchas formas. 41 Siempre es posible encontrar otra.
L170.9 L170.10 42 Pero no creas que tener miedo es la manera de escapar del miedo. 43 Recordemos lo que el Curso ha subrayado con respecto a los obstáculos a la paz. 44 De éstos, el último, el más difícil de creer —que en realidad no es nada— si bien aparenta ser un sólido bloque, impenetrable, temible e insuperable, es tenerle miedo a Dios Mismo. 45 He aquí la premisa básica que entrona al pensar con miedo como un dios. 46 Pues el miedo es venerado por aquellos que le rinden culto y el Amor parece ahora estar revestido de crueldad.
L170.10 L170.11 47 ¿De dónde ha surgido la creencia totalmente irracional de que hay dioses vengativos? 48 El Amor no ha confundido sus atributos con los del miedo. 49 Pero los que le rinden culto al miedo tienen necesariamente que percibir su propia confusión ante el “enemigo” del miedo, siendo su crueldad ahora parte del Amor. 50 ¿Y qué podría ser ahora más temible que el corazón del Amor Mismo? 51 Sus Labios parecen estar manchados de sangre y el fuego brota de Él. 52 Y Él es terrible por sobre todo lo demás, cruel más allá de toda concepción, quitándole la vida a todos aquellos que Lo consideran su Dios.
L170.11 L170.12 53 La decisión que tomas hoy es segura. 54 Pues estás mirando por última vez a ese bloque de piedra de tu hechura, al que has dejado de llamar dios. 55 Ya habías llegado antes hasta este punto, pero entonces decidiste que ese dios cruel permaneciese contigo bajo alguna otra forma. 56 Por eso, el miedo a Dios volvió a apoderarse de ti. 57 Pero, esta vez, estás dejando ese dios allí. 58 Y, al hacerlo, regresas a un mundo nuevo, aliviado de aquel peso; un mundo que no se ve a través de sus propios ojos invidentes, sino a través de la visión que tu decisión te restauró.
L170.12 L170.13 59 Ahora tus ojos pertenecen a Cristo, y es Él quien mira a través de ellos. 60 Ahora tu voz pertenece a Dios, haciéndose eco de La Suya. 61 Y ahora tu corazón permanecerá por siempre en paz. 62 Elegiste a Dios en vez de los ídolos, y los atributos que tu Creador te había dado finalmente te son restaurados. 63 El llamamiento para regresar a Dios ha sido oído y contestado. 64 Ahora el miedo ha dado paso al Amor, porque Dios Mismo tomó el lugar de la crueldad.
L170.13 L170.14 65 Padre, somos como Tú. 66 En nosotros no hay crueldad, puesto que en Ti no la hay. 67 Tu Paz es la nuestra. 68 Y bendecimos al mundo únicamente con lo que hemos recibido de Ti. 69 Volvemos a decidir una vez más y escogemos por todos nuestros hermanos, sabiendo que son Uno con nosotros. 70 Les llevamos Tu salvación tal como la hemos recibido ahora. 71 Y les damos gracias por habernos completado. 72 En ellos vemos Tu Gloria y en ellos hallamos nuestra paz. 73 Santos somos, porque Tu Santidad nos ha liberado. 74 Y, por ello, gracias Te damos. 75 Amén.
Lecciones de Repaso 5 – Introducción
LR5-In.1 LR5-in.1 1 Ahora iniciamos otro repaso. 2 Esta vez estamos preparados para poner más de nuestra parte y dedicar más tiempo a nuestro empeño. 3 Reconocemos que nos estamos preparando para un nuevo nivel de comprensión. 4 Queremos dar este paso resueltamente para poder seguir adelante con mayor certeza, mayor sinceridad y manteniendo la fe en alto con mayor seguridad. 5 A nuestro caminar le ha faltado firmeza y las dudas nos han hecho andar inseguros y con lentitud por el camino que este Curso señala. 6 Pero ahora vamos a ir más de prisa, pues nos estamos acercando a una mayor certeza, a un propósito más firme y a una meta más segura.
LR5-In.2 LR5-in.2 7 Padre Nuestro, afianza nuestros pasos. 8 Aplaca nuestras dudas, aquieta nuestras santas mentes y háblanos. 9 No tenemos palabras que decirte, pues sólo deseamos escuchar Tu Palabra y hacerla nuestra. 10 Guía nuestras prácticas tal como un padre guía a su pequeño hijo por un camino que aunque éste no comprende, aun así lo sigue, seguro de que está a salvo porque su padre va adelante abriéndole el camino.
LR5-In.3 LR5-in.3 11 De este modo es como llevamos nuestras prácticas hasta Ti. 12 Y si tropezamos, Tú nos levantarás. 13 Si se nos olvida el camino, contamos con toda seguridad que nos lo recordarás. 14 Y si nos extraviamos, Tú no te olvidarás de llamarnos de vuelta al camino. 15 Aligera nuestros pasos ahora, a fin de que podamos caminar con mayor certeza y con mayor rapidez hasta llegar a Ti. 16 Y aceptamos la Palabra que Tú nos ofreces para dar unidad a nuestra prácticas, a medida que repasamos los pensamientos que Tú nos has dado.
LR5-In.4 LR5-in.4 17 He aquí —al final de este párrafo— el pensamiento que debe preceder a los pensamientos que vamos a repasar. 18 Cada uno de éstos clarifica algún aspecto de este pensamiento o contribuye a hacerlo más significativo, más personal y verdadero, así como más descriptivo del santo Yo que compartimos y que ahora nos preparamos para conocer de nuevo:
LR5-in.5 19 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
LR5-in.6 20 Sólo este Yo conoce el Amor. 21 Sólo este Yo es perfectamente consistente en Sus pensamientos, conoce a Su Creador, se comprende a Sí Mismo, es perfecto en Lo que sabe y en Lo que ama, y nunca cambia el Estado de Unión invariable entre Su Padre y Él.
LR5-In.5 LR5-in.7 22 Y es este Estado El que nos espera al final del viaje. 23 Cada paso que damos nos Lo acerca un poco más. 24 Este repaso acortará el tiempo de manera inconmensurable si tenemos presente que este Estado sigue siendo nuestra meta y que, a medida que practicamos, es a Eso a Lo que nos estamos acercando. 25 Elevemos nuestros corazones de las cenizas hacia la Vida, a medida que recordamos que este Estado es Lo que nos ha sido prometido y que este Curso nos fue enviado para mostrarnos el camino de luz y enseñarnos —paso a paso— cómo regresar al eterno Yo Que creíamos haber perdido.
LR5-In.6 LR5-in.8 26 Yo te acompaño en este viaje, pues por un tiempo voy a seguir compartiendo contigo tus dudas y miedos, de manera que puedas recurrir a mí que conozco el camino por el que se supera toda duda y todo miedo. 27 Al caminar juntos, comprenderé tu incertidumbre y dolor, aun cuando sé que no tienen ningún significado. 28 No obstante, un salvador debe permanecer con aquellos a quienes enseña, viendo lo que ellos ven pero conservando aún en su mente el camino que lo liberó y que ahora te liberará conjuntamente con él. 29 Al Hijo de Dios se le seguirá crucificando hasta que te decidas a caminar por esta senda conmigo.
LR5-In.7 LR5-in.9 30 Mi resurrección se repite cada vez que llevo a salvo a un hermano al lugar donde termina el viaje, y luego éste se olvida. 31 Me siento renovado cada vez que un hermano aprende que hay un camino que nos libera de la aflicción y del dolor. 32 Vuelvo a nacer cada vez que la mente de un hermano se vuelve hacia la luz que está en él y me busca. 33 No he olvidado a nadie. 34 Ayúdame ahora a conducirte de regreso allí donde el viaje empezó, para decidir conmigo de otra manera.
LR5-In.8 LR5-in.10 35 Libérame a medida que practicas una vez más los pensamientos que te traje de parte de Aquel que ve tu amarga necesidad y que conoce la Respuesta que Dios Le encomendó para ti. 36 Juntos repasaremos estos pensamientos. 37 Juntos les dedicaremos nuestro tiempo y esfuerzos. 38 Y juntos se los enseñaremos a nuestros hermanos. 39 Dios no quiere un Cielo incompleto. 40 El Cielo te está esperando, al igual que yo. 41 Sin tu parte en mí, yo me encuentro incompleto. 42 Y a medida que me complete regresaremos juntos a nuestra casa ancestral, la cual fue preparada para nosotros antes de que el tiempo existiera y que, a pesar del tiempo, se ha mantenido inalterada, inmaculada y segura, tal como seguirá estando cuando finalmente el tiempo se haya acabado.
LR5-In.9 LR5-in.11 43 Así pues, deja que este repaso sea tu presente para mí. 44 Pues lo único que necesito es lo siguiente: que escuches las palabras que voy a decir, y que las disemines por el mundo. 45 Tú eres mi voz, mis ojos, mis pies y mis manos, por medio de los cuales salvo al mundo. 46 El Yo desde el Cual te llamo no es sino realmente Tu Propio Yo. 47 A Él nos dirigimos juntos. 48 Toma a tu hermano de la mano, pues éste no es un camino por el que caminamos solos. 49 En tu hermano, yo camino contigo y tú conmigo. 50 Nuestro Padre quiere que Su Hijo sea Uno con Él. 51 Si es así, lo que vive realmente ¿no tendrá acaso que ser necesariamente uno contigo?
LR5-In.10 LR5-in.12 52 Permite que este repaso se convierta en un tiempo durante el cual compartamos una experiencia que será nueva para ti, aunque es tan antigua como el tiempo e incluso aún más antigua. 53 Santificado sea tu nombre; inmaculada sea por siempre tu gloria; y que tu completitud haya sido completada ahora, tal como Dios La estableció. 54 Tú eres Su Hijo y completas Su Extensión en la tuya. 55 No practicamos más que una Verdad de antaño, que conocíamos mucho antes que la ilusión pareciese apoderarse del mundo. 56 Recordamos al mundo que está libre de toda ilusión cada vez que decimos:
LR5-in.13 57 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
LR5-In.11 LR5-in.14 58 Con esta frase empezamos nuestro repaso de cada día. 59 Con esta frase empezamos y concluimos cada práctica. 60 Y con este pensamiento nos acostamos, para luego despertarnos una vez más con esas mismas palabras en nuestros labios, dando así la bienvenida al nuevo día. 61 No repasaremos ningún pensamiento sin acompañarlo con esta frase, y a lo largo del día utilizaremos esos pensamientos para mantener esta frase firme en la mente y clara en nuestra memoria. 62 Y así, cuando hayamos terminado este repaso, habremos reconocido que las palabras que decimos son verdad.
LR5-In.12 LR5-in.15 63 No obstante, las palabras no son más que ayudas y, excepto por el uso que hacemos de ellas al principio y al final de cada práctica, se utilizarán según lo dicte la necesidad, pero sólo para recordarle a la mente su propósito. 64 Ponemos nuestra fe en la experiencia que nos viene de practicar, no en los medios que utilizamos. 65 Estamos a la espera de que se nos dé la experiencia y reconocemos que es sólo en ella donde radica la convicción. 66 Usamos las palabras y tratamos una y otra vez de ir más allá de ellas hasta llegar a su significado, el cual está mucho más allá de su sonido. 67 Éste se hará cada vez más tenue hasta que finalmente desaparezca, a medida que nos acercamos a la Fuente del significado. 68 Y es aquí donde hallamos reposo.
(L151-152) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L171.1 (L151) 1 Todas las cosas son ecos de la Voz que habla por Dios.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L171.2 (L152) 3 Mío es el poder de decidir.
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L153-154) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L172.1 (L153) 1 Mi seguridad radica en no querer defenderme.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L172.2 (L154) 3 Me cuento entre los ministros de Dios.
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L155-156) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L173.1 (L155) 1 Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L173.2 (L156) 3 Camino realmente con Dios en perfecta santidad
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L157-158) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L174.1 (L157) 1 Ahora quiero estar en Presencia de Cristo.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L174.2 (L158) 3 Hoy aprendo a dar tal como recibo.
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L159-160) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L175.1 (L159) 1 Doy los milagros que he recibido.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L175.2 (L160) 3 Realmente estoy en Casa. 4 Por eso, en ella, el miedo es un extraño.
5 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L161-162) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L176.1 (L161) 1 Santo Hijo de Dios, dame tu bendición.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L176.2 (L162) 3 Realmente, soy tal como Dios Me creó.
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L163-164) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L177.1 (L163) 1 La muerte realmente no existe. 2 El Hijo de Dios es libre.
3 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L177.2 (L164) 4 Ahora somos Uno con Él, Que es nuestra Fuente.
5 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L165-166) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L178.1 (L165) 1 Que mi mente no niegue el Pensar de Dios.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L178.2 (L166) 3 Los dones de Dios me han sido confiados.
4 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L167-168) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L179.1 (L167) 1 Sólo hay una Vida, y es La que comparto con Dios.
2 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L179.2 (L168) 3 Tu gracia me es dada. 4 Ahora la reclamo.
5 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
(L169-170) Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L180.1 (L169) 1 Por la gracia vivo. 2 Por la gracia me libero.
3 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
L180.2 (L170) 4 En Dios no hay crueldad ni en mí tampoco.
5 Dios sólo es Amor, y por lo tanto yo también Lo soy.
Lecciones de la 181 a la 220
L181 Introducción a las lecciones 181 a 200
L181.In.1 L181-in.1 1 Nuestras próximas lecciones hacen especial hincapié en reforzar tu disposición de fortalecer tu débil compromiso y de fusionar en un solo empeño todas tus metas dispersas. 2 Todavía no se te pide una dedicación a tiempo completo. 3 Lo que ahora se te pide es que practiques a fin de alcanzar la sensación de paz que tal compromiso unificado te aportará, aun- que sólo sea intermitentemente. 4 Experimentar eso es lo que hará que estés completamente dispuesto a seguir el camino que este Curso señala.
L181.In.2 L181-in.2 5 Ahora nuestras lecciones están orientadas específicamente a ampliar tus horizontes y a tratar de manera directa con aquellos bloqueos que mantienen tu visión estrecha y demasiado limitada para dejarte ver el valor de nuestra meta. 6 Lo que ahora nos proponemos es levantar esos bloqueos, aunque sólo sea brevemente. 7 Las palabras en sí no pueden transmitir la sensación de liberación que nos va a traer el levantarlos. 8 Pero la experiencia de libertad y de paz que te llegará a medida que renuncies a tu apretado control sobre lo que ves, hablará por sí misma. 9 Tu motivación se intensificará de tal manera que las palabras tendrán poca importan- cia. 10 Estarás seguro de lo que realmente quieres y de lo que no tiene valor.
L181.In.3 L181-in.3 11 Y así comenzamos el viaje más allá de las palabras, concentrándonos primero en lo que todavía impide tu progreso. 12 Experimentar aquello que existe más allá de toda actitud defensiva seguirá siendo inalcanzable mientras se niegue su existencia. 13 Puede que esté ahí, pero tú no puedes aceptar su presencia. 14 De modo que ahora nos proponemos ir más allá de todas tus defensas por algunos momentos cada día. 15 No se pide más que esto porque no se necesita más que esto. 16 Será suficiente para garantizar que llegue todo lo demás.
L181 Confío en mis hermanos, que son Uno Conmigo
L181.1 L181.1 1 Confiar en tus hermanos es esencial para establecer y sustentar tu fe en tu propia capacidad para trascender tus dudas y tu falta de segura convicción en ti mismo. 2 Cuando atacas a un hermano estás proclamando que está limitado por lo que has percibido en él. 3 No ves nada más que sus errores. 4 Por el contrario, éstos se exageran convirtiéndose en bloqueos que te impiden concienciar el Yo que se encuentra más allá de tus propios errores y, de sus aparentes pecados, como también de los tuyos.
L181.2 L181.2 5 La percepción focaliza. 6 Esto es lo que da consistencia a lo que ves. 7 Pero si cambias esta focalización por otra lo que observes cambiará en consecuencia. 8 Ahora tu visión va a cambiar su enfoque para apoyar la intención que ha reemplazado a la que tenías antes. 9 Deja de focalizar los pecados de tu hermano y experimentarás la paz que resulta de tener fe en la impecabilidad. 10 El único apoyo que esta fe recibe proviene de lo que ves en otros más allá de sus pecados. 11 Pues si focalizas sus errores, estos serán testigos de tus propios pecados. 12 Y no serás capaz de trascender lo que ves en ellos para ver así la impecabilidad que se encuentra más allá.
L181.3 L181.3 13 Por consiguiente, en nuestras prácticas de hoy, primero dejamos que todas esas insignificantes focalizaciones den paso a la gran necesidad que tenemos de permitir que nuestra impecabilidad se haga evidente. 14 Instruimos a nuestras mentes a que busquen eso y sólo eso, por algunos momentos. 15 No nos preocupamos por nuestras futuras metas, y lo que vimos un instante antes no nos preocupa en absoluto en este lapso de tiempo, durante el cual practicamos cambiar nuestra intencionalidad. 16 Buscamos la inocencia, y nada más. 17 Y la buscamos sin interesarnos por nada que no sea el tiempo presente.
L181.4 L181.4 18 Uno de los mayores obstáculos que ha impedido tu éxito ha sido tu dedicación a metas pasadas y futuras. 19 En efecto, has estado bastante preocupado por lo extremadamente diferentes que son las metas que propugna este Curso en comparación a las que tenías antes de estudiarlo. 20 Y también te has sentido consternado por el pensamiento restrictivo y deprimente que te dice que, aunque llegaras a tener éxito, volverías inevitablemente a perder tu camino. L181.5 21 ¿Por qué ha de ser esto motivo de preocupación? 22 Pues el pasado ya pasó y el futuro es tan solo algo imaginario. 23 Estas preocupaciones no son más que defensas para impedir que cambies ahora la focalización de tu percepción. 24 Nada más.
L181.5 25 Dejemos de lado por unos momentos estas absurdas limitaciones. 26 No vamos a recurrir a creencias pasadas ni a dejar que lo que vayamos a creer en el futuro nos estorbe ahora. 27 Damos comienzo a nuestra práctica con un solo intento: ver la impecabilidad en nuestro fuero interno. L181.6 28 Reconoceremos que hemos perdido de vista esta meta si, de alguna manera, la ira se interpone en nuestro camino. 29 Y si se nos ocurre pensar en los pecados de un hermano, nuestra restringida focalización restringirá nuestra mirada y hará que volvamos los ojos hacia nuestros propios errores, los cuales exageraremos y llamaremos nuestros “pecados”.
L181.6 30 Así, durante unos momentos, sin ocuparnos del pasado o del futuro, si tales bloqueos llegaran a surgir, los transcenderemos dando instrucciones a nuestras mentes para que cambien su focalización, al mismo tiempo que decimos:
L181.7 31 Esto no es lo que quiero mirar.
32 Confío en mis hermanos, que son Uno Conmigo.
L181.7 L181.8 33 Y utilizaremos también estos pensamientos para mantenernos a salvo a todo lo largo del día. 34 No nos interesan las metas a largo plazo. 35 A medida que cada uno de los obstáculos bloquee la visión de nuestra impecabilidad, lo único que nos interesará será poner fin, por un instante, a la miseria que nos trae focalizar el pecado, que permanecerá si no se corrige.
L181.8 L181.9 36 Tampoco estamos interesados en fantasías. 37 Pues lo que tratamos de ver está realmente ahí. 38 Y, a medida que nuestra focalización se extienda más allá del error, veremos un mundo completamente libre de pecado. 39 Y cuando esto sea lo único que queramos ver y lo único que busquemos en nombre de la verdadera percepción, los ojos de Cristo serán inevitablemente los nuestros. 40 Y el Amor que Él siente por nosotros también será El nuestro. 41 Esto se convertirá en lo único que veremos reflejado en el mundo, y en nosotros mismos.
L181.9 L181.10 42 El mundo que una vez proclamó nuestros pecados se convierte ahora en la prueba de que estamos libres de pecado. 43 Y nuestro Amor por todo aquel que miremos dará testimonio de que recordamos al santo Yo Que no sabe de pecado y que nunca podría concebir nada que no compartiese Su Impecabilidad. 44 Éste es el recuerdo que queremos evocar hoy, cuando ponemos nuestras mentes a practicar. 45 No miramos ni hacia adelante ni hacia atrás. 46 Miramos directamente al tiempo presente. 47 Y depositamos nuestra fe en la experiencia que pedimos que se nos dé ahora. 48 Nuestra impecabilidad no es sino la Voluntad de Dios. 49 Este instante demuestra nuestra voluntad de conformar una sola voluntad con La de Él.
L182 Me aquietaré un instante y me iré a casa
L182.1 L182.1 1 Este mundo en el que pareces vivir no es realmente tu Casa. 2 Y en algún recodo de tu mente, sabes que esto es verdad. 3 El recuerdo de Tu casa sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamara a regresar, si bien no reconoces la voz ni lo que ésta te recuerda. 4 No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí, procedente de algún lugar desconocido. 5 No se trata de algo tan concreto que puedas decir con certeza que eres un exiliado aquí, 6 sino más bien de un sentimiento persistente, a veces no más que una leve punzada que en otras ocasiones apenas recuerdas, algo que descartas sin ningún miramiento pero que sin duda ha de volver a rondarte otra vez.
L182.2 L182.2 7 No hay nadie que no sepa de lo que estamos hablando. 8 No obstante, hay quienes tratan de ahogar su sufrimiento entreteniéndose en juegos para pasar el tiempo y alejar su tristeza. 9 Otros prefieren negar que están tristes y no reconocen en absoluto que se están tragando sus lágrimas. 10 Hay quienes afirman incluso que esto de lo que estamos hablando son ilusiones y que no se deben considerar sino como un sueño más. 11 No obstante, ¿quién podría afirmar sinceramente, sin ponerse a la defensiva o engañarse a sí mismo, que no sabe de lo que estamos hablando?
L182.3 L182.3 12 Hoy hablamos en nombre de cada uno que anda por este mundo, porque no se siente en casa. 13 Camina a la deriva enfrascado en una búsqueda interminable, buscando en la oscuridad lo que no puede hallar y sin saber qué es lo que anda buscando. 14 Construye miles de casas, pero ninguna de ellas satisface a su agitada mente. 15 No se da cuenta de que las construye en vano. 16 La casa que realmente anda buscando no la puede construir él. 17 El Cielo no tiene substituto. 18 Todo lo que alguna vez hizo fue el infierno.
L182.4 L182.4 19 Tal vez pienses que lo que quieres encontrar es la casa de tu infancia. 20 La infancia de tu cuerpo y el lugar que le dio cobijo son ahora recuerdos tan distorsionados que lo que guardas es sencillamente una imagen de un pasado que nunca tuvo lugar. 21 No obstante, hay en ti un Niño que anda buscando la Casa de Su Padre, pues sabe que aquí Él es un extraño. 22 Su Infancia es eterna, llena de una eterna Inocencia. 23 Por doquier que este Niño camina, es tierra santa. 24 Su Santidad es Lo que ilumina al Cielo y Lo que trae a la tierra es el puro reflejo de la Luz que brilla en lo Alto, reflejo en el que el Cielo y la tierra se encuentran unidos como uno.
L182.5 L182.5 25 Este Niño que mora en ti es el Que Tu Padre conoce como Su Hijo. 26 Este Niño que mora en ti es el Que conoce a Su Padre. 27 Él anhela tan profunda e incesantemente volver a Su Casa que Su voz te suplica que Lo dejes descansar por un momento. 28 Tan sólo pide unos instantes de respiro: un intervalo de tiempo durante el cual pueda volver a respirar el aire santo que llena la Casa de Su Padre. 29 Tú también eres Su casa. 30 Él va a regresar. 31 Pero dale un poco de tiempo para que pueda volver a ser Él Mismo, en la paz de tu fuero interno, que es Su casa, descansando en silencio, y en paz y lleno de Amor.
L182.6 L182.6 32 Este Niño necesita tu protección. 33 Se encuentra lejos de Su Casa. 34 Es tan pequeño que parece muy fácil no hacerle caso y no oír su vocecita, quedando así su grito de ayuda ahogado en los estridentes sonidos y destemplados ruidos discordantes del mundo. 35 No obstante, Él sabe que en ti aún radica Su segura protección. 36 Tú no Le fallarás. 37 Volverá a Su Casa y tú Lo acompañarás.
L182.7 L182.7 38 Este Niño representa tu disposición a no querer defenderte; ésa es tu fuerza. 39 Él confía en ti. 40 Vino porque sabía que tú no le fallarías. 41 Te susurra incesantemente cosas de Su Casa. 42 Pues desea llevarte consigo de vuelta a Ella, a fin de poder quedarse Él Mismo Allí, y no tener que regresar de nuevo a donde no le corresponde estar, y donde vive proscrito en un mundo de pensamientos que le son ajenos. 43 Su paciencia no tiene límites. 44 Va a esperar en tu fuero interno hasta que oigas Su suave voz pidiéndote que Lo dejes ir en paz contigo, a donde Él realmente se encuentra en Casa, al igual que Tú.
L182.8 L182.8 45 Cuando te hayas aquietado un instante, cuando el mundo se haya alejado de ti, cuando las ideas sin valor cesen de tener valor en tu agitada mente, entonces oirás Su voz. 46 Te llamará tan conmovedoramente que ya no podrás seguir negándole. 47 En ese instante, te llevará a Su casa y tú permanecerás allí con Él, en perfecta Quietud, Silencio y Paz, más allá de toda palabra, intocado por el miedo y la duda, sublimemente seguro de que realmente estás en Casa.
L182.9 L182.9 48 Hoy descansa a menudo con Él, 49 pues decidió convertirse en un niño pequeño para que pudieras aprender cuán fuerte es quien carece de defensas, y ofrece únicamente los mensajes del Amor a quienes creen que es su enemigo. 50 Con el poder del Cielo en Sus manos, los llama amigos y les da Su fuerza para que puedan darse cuenta de que quiere ser su Amigo. 51 Les pide que Lo protejan, pues Su casa está muy lejos y no quiere regresar a ella solo.
L182.10 L182.10 52 Cristo renace como un niño pequeño cada vez que alguien abandona su casa para vagar. 53 Pues debe aprender que realmente sólo quiere proteger a este Niño, Que viene sin defensas y a Quien ampara la disposición de no querer defenderse. 54 Hoy de vez en cuando, ve con Él a casa. 55 Tú eres un extraño aquí, al igual que Él.
L182.11 L182.11 56 Dedica algún tiempo hoy a dejar a un lado tu escudo, que de nada te ha servido, y a deponer la espada y la lanza que blandiste contra un enemigo que realmente no existe. 57 Cristo te ha llamado amigo y hermano. 58 Ha venido incluso a pedirte ayuda para que Lo dejes regresar hoy a Su Casa, completado y completamente. 59 Cristo ha venido como lo haría un niño pequeño que tiene que implorar la protección y el amor de Su padre. 60 Rige el Universo y, sin embargo, te pide incesantemente que regreses con Él y que no sigas convirtiendo a las ilusiones en tus dioses.
L182.12 L182.12 61 Tú no has perdido tu inocencia. 62 Y es por ella que anhelas; 63 ella es lo que tu corazón desea. 64 Es su Voz la que oyes, y éste es el llamamiento que no puedes ignorar. 65 Ese santo Niño todavía sigue a tu lado. 66 Su casa es la tuya. 67 Hoy Él te da su disposición a no querer defenderse y tú la aceptas a cambio de todos los juguetes bélicos de los que fuiste hacedor. 68 Y ahora el camino está libre y despejado, y el final del viaje puede por fin vislumbrarse. 69 Aquiétate por un instante, regresa a casa con Él y goza de paz durante unos momentos.
L183 Invoco el Nombre de Dios y, al hacerlo, invoco el Mío Propio
L183.1 L183.1 1 El Nombre de Dios es sagrado, pero no más que el Tuyo. 2 Invocar Su Nombre no es sino invocar el Tuyo. 3 Un padre da su nombre a su hijo, y así identifica a su hijo con él. 4 Sus hermanos comparten su nombre y por eso están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad. 5 El Nombre de Tu Padre te recuerda Quién eres, incluso en un mundo que no Lo sabe e incluso cuando tú mismo no Lo has recordado.
L183.2 L183.2 6 El Nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una Respuesta, ni pronunciado sin que se produzca un eco en la mente que te exhorta a recordar. 7 Di Su Nombre y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en el que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento terrenal que quisiera mancillar tu santidad.
L183.3 L183.3 8 Repite el Nombre de Dios y el mundo entero responderá, abandonando las ilusiones. 9 Todo sueño que el mundo apreciaba ha desaparecido de pronto, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella: un milagro de gracia. 10 Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos. 11 Los ciegos podrán ver y los sordos oír. 12 Los afligidos abandonarán su duelo y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felicidad venga a bendecir al mundo.
L183.4 L183.4 13 Repite el Nombre de Dios y todos los nombrecillos, que has dado a las cosas, dejarán de tener significado. 14 Ante el Nombre de Dios toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre. 15 Repite Su Nombre y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que honrabas, 16 pues habrán perdido el nombre del dios que les habías otorgado. 17 Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejaras que el Nombre de Dios reemplazara a sus nombres sin importancia, te postrabas reverentemente ante ellos llamándolos dioses.
L183.5 L183.5 18 Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Yo, Cuyo Nombre es El de Dios. 19 Repite el Nombre de Dios y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se verán en su acertada perspectiva. 20 Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, como tampoco el pecado con la gracia, ni los cuerpos con el santo Hijo de Dios.
L183.6 21 Y si te llegas a unir con un hermano mientras estás sentado con él en silencio y repiten conjuntamente con él el Nombre de Dios en sus aquietadas mentes, habrán establecido ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y Su Hijo. L183.6 22 Practica hoy sólo esto: repite el Nombre de Dios lentamente, una y otra vez. 23 Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo.
L183.7 24 No oigas nada más. 25 Deja que todos tus pensamientos se anclen en Esto. 26 No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando diremos la idea de hoy una sola vez. 27 Y a partir de ahí, el Nombre de Dios convertirá en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupe nuestras mentes, nuestro único deseo, el único sonido que tendrá significado y el único Nombre de todo lo que desearemos ver y de todo lo que vamos a llamar nuestro.
L183.7 L183.8 28 De esta manera, extendemos una invitación que nunca puede ser rechazada. 29 Y Dios vendrá y Él Mismo la aceptará. 30 No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que Lo invocan con nombres de ídolos que el mundo tiene en gran estima. 31 De esa manera, nunca podrán llegar a Él. 32 Dios no puede oír peticiones que le pidan que no sea Él Mismo, o que Su Hijo reciba otro nombre que no sea el Suyo.
L183.8 L183.9 33 Repite el Nombre de Dios y Lo estarás reconociendo como único Creador de la Realidad. 34 Y estarás reconociendo asimismo que Su Hijo forma parte de Él y que crea en Su Nombre. 35 Siéntate en silencio y permite que Su Nombre se convierta en la idea todo abarcadora que absorbe tu mente por completo. 36 Acalla todo pensamiento, excepto éste. 37 Deja que ésta sea la respuesta a para cualquier otro pensamiento y observa cómo el Nombre de Dios reemplaza a los miles de nombres sin importancia que habías dado a todos tus pensamientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo Lo que existe y para todo Lo que existirá.
L183.9 L183.10 38 Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia. 39 Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo y ofrecerle al mundo la misma liberación que has encontrado. 40 Puedes recordar Lo que el mundo olvidó y ofrecerle Lo que has recordado. 41 Puedes también aceptar la parte que te corresponde desempeñar en la salvación del mundo, así como también en la tuya. 42 Y de esta manera, ambas se pueden lograr perfectamente.
L183.10 L183.11 43 Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te concederá. 44 No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí a todas las demás. 45 Las palabras son insignificantes y las peticiones innecesarias cuando el Hijo de Dios invoca el Nombre de Su Padre. 46 Los Pensamientos de Su Padre se vuelven Sus Pensamientos. 47 El Hijo de Dios reivindica su derecho a todo Lo que Su Padre Le dio, Le sigue dando y Le dará eternamente. 48 Lo invoca para dejar que todas las cosas de las cuales creyó haber sido su hacedor, ahora queden sin nombres y, en su lugar, el santo Nombre de Dios se convierta en el juicio que Él emite sobre el sin valor de todas ellas.
L183.11 L183.12 49 Todo lo insignificante se acalla. 50 Los sonidos casi imperceptibles ahora son inaudibles. 51 Todas las cosas vanas de la tierra han desaparecido. 52 El Universo consiste únicamente en el Hijo de Dios, Que llama a Su Padre. 53 Y la Voz que habla por Su Padre Le responde con el santo Nombre de Su Padre. 54 La Paz eterna se encuentra en esta eterna y aquietada Relación, en la Cual la Comunicación transciende con creces todas las palabras y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras nunca pudieron comunicar. 55 Queremos experimentar hoy esta paz en el Nombre de Nuestro Padre. 56 Y en Su Nombre nos será concedida.
L184 El Nombre de Dios es mi herencia
L184.1 L184.1 1 Vives a base de símbolos. 2 Has inventado nombres para todas las cosas que ves. 3 Cada una de ellas se ha convertido en una entidad separada, identificada por su propio nombre. 4 De esta manera, la segregas de la unidad. 5 De esta manera, designas sus atributos especiales, y la distingues de otras cosas, al hacer hincapié en el espacio que la rodea. 6 Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente: todos los acontecimientos en términos de tiempo y lugar; todos los cuerpos que se saludan con un nombre.
L184.2 L184.2 7 Este espacio, al que ves como lo que separa todas las cosas unas de las otras, es el medio por el cual se logra la percepción del mundo. 8 Ves algo allí donde no hay nada y, a la vez, no ves nada donde hay unidad: un espacio entre todas las cosas; un espacio entre todas las cosas y tú. 9 De esa manera, crees haber “creado” vida en la separación. 10 Y, debido a esta partición, crees ser una unidad que opera con una voluntad independiente.
L184.3 L184.3 11 ¿Qué son esos nombres mediante los cuales el mundo se convierte en una serie de acontecimientos independientes, de cosas desunidas y de cuerpos que se mantienen aparte y que contienen fragmentos de mente como si de conciencias separadas se tratase? 12 Tú les diste esos nombres, dando lugar a la percepción tal como tú querías que fuese. 13 A las cosas sin nombre se les dio nombre, y de esta manera se les dio también realidad. 14 Pues a lo que se le da un nombre se le da significado y, de este modo, se considera significativo: una causa que produce efectos reales, con consecuencias inherentes a sí misma.
L184.4 L184.4 15 Así es como se hace la realidad, a base de una visión parcial, la cual se contrapone deliberadamente a lo que de hecho es la Verdad. 16 Su enemigo es la completitud. 17 Concibe cosas sin importancia y las ve. 18 Y la ausencia de espacio, así como la sensación de unidad o la visión que ve de manera distinta, se convierten en las amenazas que debe superar, combatir y negar.
L184.5 L184.5 19 Esta otra visión, no obstante, sigue siendo aún la dirección natural para que la mente canalice su percepción. 20 Es difícil enseñarle a la mente miles de nombres extraños, y luego otros miles más. 21 No obstante, crees que eso es lo que significa aprender y que es la meta principal por medio de la cual se puede lograr comunicación y compartir conceptos de forma significativa.
L184.6 L184.6 22 Ésta es la suma total de la herencia que el mundo dispensa. 23 Y todo aquel que aprende a pensar que eso es así, acepta los signos y los símbolos que afirman que el mundo es real. 24 Eso es lo que propugnan. 25 No dan lugar a que se dude de que lo que tiene nombre no esté ahí. 26 Se puede ver, tal como es de esperar. 27 Lo que niega que eso sea verdad no es sino una ilusión, pues lo que tiene nombre es la Realidad suprema. 28 Cuestionarlo es una locura, pero aceptar su presencia es prueba de cordura.
L184.7 L184.7 29 Tal es la enseñanza del mundo. 30 Constituye una fase de aprendizaje por la que cada uno que viene aquí tiene necesariamente que pasar. 31 Pero cuanto antes perciba sobre qué está basado ese aprendizaje, lo cuestionable de sus premisas y cuán dudosos son sus resultados, más pronto cuestionará sus efectos. 32 El aprendizaje que se limita a lo que el mundo enseña se queda corto en lo que respecta al significado. 33 Debidamente empleado, sirve de punto de partida a partir del cual puede comenzar otro tipo de aprendizaje, adquirirse una nueva percepción y, al ser puestos en duda, erradicar todos los nombres arbitrarios que el mundo confiere.
L184.8 L184.8 34 No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. 35 ¡Las ilusiones, sí! 36 Pero Lo que es verdad en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar. 37 Cuando pides ayuda a un hermano, es a su cuerpo a quien se lo estás pidiendo. 38 Su verdadera Identidad te queda oculta debido a lo que crees que él es. 39 Su cuerpo responde al nombre con que lo llamas, pues su mente ha aceptado como propio el nombre que le diste. 40 Y, de esta manera, su unidad contigo queda doblemente negada, pues tú lo percibes como algo separado de ti y él acepta como propio ese nombre separado.
L184.9 L184.9 41 Sería en verdad extraño que se te pidiese ir más allá de todos los símbolos del mundo y olvidarlos para siempre y, al mismo tiempo, asumir una función docente. 42 Todavía tienes necesidad de usar los símbolos del mundo por algún tiempo. 43 Pero tampoco te dejes engañar por ellos. 44 No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. 45 Los símbolos se convertirán en medios con los cuales te podrás comunicar en formas que el mundo pueda entender, pero que reconoces que no llevan a la unidad, que es donde se halla la verdadera comunicación.
L184.10 L184.10 46 Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos de tiempo en los que las enseñanzas del mundo se conviertan en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a tomar sol y olvidarte de la oscuridad. 47 En esos intervalos vas a comprender la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad Que todas las cosas comparten; el reconocimiento de lo único que es verdad. 48 Y luego regresas a la oscuridad, no porque creas que sea real, sino sólo para proclamar su irrealidad en términos que aún tienen sentido en el mundo regido por la oscuridad.
L184.11 L184.11 49 Usa todos los nombres y símbolos sin importancia que pintan al mundo de la oscuridad. 50 Pero no los vayas a aceptarlos como si fuesen tu realidad. 51 El Espíritu Santo se vale de todos ellos pero no olvida que la Creación tiene un solo Nombre, un solo Significado y una sola Fuente Que une a todas las Cosas dentro de Sí Misma. 52 Usa todos los nombres que el mundo da a esas cosas, pero sólo por conveniencia, y no te olvides que ellas realmente comparten el Nombre de Dios conjuntamente Contigo.
L184.12 L184.12 53 Dios no tiene nombre. Éxodo 3:14 Yo Soy El Que Soy. 54 No obstante, Su Nombre se convierte en la lección final que dice que todas las cosas son realmente Una con Dios, y con esta lección, finaliza todo aprendizaje. 55 Todos los nombres son unificados, todo espacio está lleno del reflejo de la Verdad. 56 Toda brecha se cierra y la separación ha sido curada. 57 El Nombre de Dios es la herencia que Él dio a aquellos que decidieron que las enseñanzas del mundo ocuparan el lugar del Cielo. 58 Lo que nos proponemos en nuestras prácticas es permitir a nuestras mentes aceptar lo que Dios ha dado como justo tributo para el Hijo que Él ama, en respuesta a la mísera herencia de la que fuiste hacedor.
L184.13 L184.13 59 Nadie que busque el significado del Nombre de Dios podrá fracasar. 60 Vivir la experiencia es necesario para suplementar la Palabra. 61 Pero primero tienes que aceptar un solo Nombre para todas las Realidades y darte cuenta de que los innumerables nombres que diste a todos Sus aspectos han distorsionado lo que ves, pero no han afectado a la Verdad en absoluto. 62 Invocamos un solo Nombre en nuestras prácticas. 63 Utilizamos un solo Nombre para unificar nuestra visión.
L184.14 L184.14 64 Y aunque utilizamos un nombre distinto para cada aspecto del Hijo de Dios que concienciamos, comprendemos que todos tienen el mismo Nombre, el cual Dios Les dio. 65 Éste es el Nombre que vamos a usar en nuestras prácticas. 66 Y, al usarlo, todas las separaciones insensatas que nos mantenían ciegos desaparecerán. 67 Y se nos concede la fuerza necesaria para poder ver más allá de ellas. 68 Ahora, nuestra mirada queda bendecida con bendiciones que podemos dar, cuando las recibimos.
L184.15 L184.15 69 Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. 70 En Él estamos unidos con todas las cosas vivientes, y Contigo, Que eres Su único Creador. 71 Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes, no es sino una sombra con la que hemos tratado de cubrir Tu Realidad. 72 Y estamos contentos y agradecidos por haber estado equivocados. 73 Te entregamos todos nuestros errores a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían causar. 74 Y aceptamos la Verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. 75 Tu Nombre es nuestra salvación y escape de lo que hicimos. 76 Tu Nombre nos une en la Unicidad Que es nuestra herencia y nuestra Paz. 77 Amén.
L185.1 L185.1 1 Decir estas palabras no es nada. 2 Pero querer que se cumplan lo es todo. 3 Si pudieras aceptarlas seriamente, aunque sólo fuese por un instante, ya no sería posible que volvieras a sentir pesar en cualquiera de sus formas, ni en ningún lugar o momento. 4 Recobrarías la plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado, y reconocerías la resurrección de toda la Creación.
L185.2 L185.2 5 No hay nadie que tome estas palabras en serio y no se cure. 6 Y, cuando esté curado, no podrá entretenerse con sueños o creer que él mismo es uno. 7 No podrá ser hacedor de un infierno y pensar que es real. 8 Quiere la paz de Dios, y le es dada. 9 Pues ahora es todo lo que quiere y todo lo que recibirá. 10 Muchos han proferido estas palabras. 11 Pero, ciertamente, pocos las han tomado en serio. 12 No tienes más que observar el mundo que ves a tu alrededor para cerciorarte de los poquísimos que son. 13 El mundo cambiaría completamente sólo con que hubiese dos que estuviesen de acuerdo en que esas palabras expresan lo único que quieren.
L185.3 L185.3 14 Dos mentes con un solo empeño se vuelven tan fuertes que lo que quieren se convierte en lo que quiere la Voluntad de Dios. 15 Pues las mentes sólo pueden unirse en la Verdad. 16 En sueños, no hay dos mentes que puedan compartir la misma intención. 17 Para cada una de ellas, el héroe del sueño es distinto, y el desenlace que querían no es el mismo para las dos. 18 Sencillamente, el perdedor y ganador alternan de acuerdo a patrones cambiantes, a medida que la proporción entre ganancia y pérdida y pérdida y ganancia adquiere un matiz diferente o adopta otra forma.
L185.4 L185.4 19 No obstante, lo único que se puede hacer en sueños es transigir. 20 A veces, ello adopta la forma de una unión, pero sólo la forma. 21 El significado de esas palabras escapa al entendimiento del sueño, pues transigir es la meta del que sueña. 22 Las mentes no pueden unirse en sueños. 23 Sólo pueden negociar. 24 Pero, ¿qué trato podrían hacer que les proporcionase la paz de Dios? 25 Las ilusiones pasan a ocupar Su lugar. 26 Y lo que Él es deja de tener significado para las mentes dormidas empeñadas en hacer tratos, cada cual en beneficio propio y a costa de la pérdida de otro.
L185.5 L185.5 27 Querer la Paz de Dios de todo corazón es renunciar a todos los sueños. 28 Pues nadie que diga en serio estas palabras quiere ilusiones, ni busca la manera de obtenerlas. 29 Ya las examinó, y se dio cuenta de que no le ofrecen nada. 30 Ahora, procura ir más allá de ellas, al reconocer que un sueño adicional sólo le ofrecería lo mismo que los demás. 31 Para él, ahora, todos los sueños son lo mismo. 32 Y ha aprendido que la única diferencia entre ellos es la forma que adoptan, pues cualquiera de ellos suscitará la misma desesperación y zozobra que los demás.
L185.6 L185.6 33 La mente que sólo quiere seriamente la paz debe unirse a otras mentes, pues así es como ésta se alcanza. 34 Y cuando el deseo de paz es genuino, los medios para encontrarla son dados de tal forma que cada mente, que honradamente la busca con sinceridad, pueda entenderla. 35 Sea cual sea la forma que adopte la lección, ha sido planeada para él de tal manera que, si su petición es sincera, no hará que se equivoque. 36 Pero si su petición no es sincera, no habrá forma de que pueda aceptar la lección o realmente aprenderla.
L185.7 L185.7 37 Dediquemos hoy nuestra práctica a reconocer que realmente queremos decir de todo corazón las palabras que decimos. 38 Queremos la Paz de Dios. 39 Éste no es un deseo inútil. 40 Estas palabras no piden que se nos dé otro sueño. 41 No procuran transigir, ni tampoco tratan de hacer un trato más con la esperanza de que aún haya un sueño que pueda tener éxito ahí donde todos los demás han fracasado. 42 Decir seriamente estas palabras es reconocer la futilidad de las ilusiones y pedir lo eterno en lugar de sueños variables que parecen cambiar lo que ofrecen pero que no son sino la nada.
L185.8 L185.8 43 Dedica hoy tus prácticas a hurgar minuciosamente en tu mente a fin de descubrir los sueños que todavía aprecias. 44 ¿Qué es lo que realmente deseas de corazón? 45 Olvídate de las palabras que empleas al hacer tus peticiones. 46 Considera solamente lo que crees que te consolará y te traerá felicidad. 47 Pero no te desalientes por razón de las ilusiones que aún perduran, pues la forma que éstas adoptan no es lo que importa ahora. 48 No permitas que algunos sueños te resulten más aceptables mientras que te avergüenzas de otros y los ocultas. 49 Todos son lo mismo.
L185.9 50 Y puesto que todos son lo mismo, una sola y misma pregunta deberías hacerle a cada uno de ellos: “¿Es esto lo que quiero en lugar del Cielo y de la Paz de Dios?” L185.9 51 Ésta es la decisión que tienes que tomar. 52 No te dejes engañar pensando que hay otra manera de ver esto. 53 Aquí no es posible transigir. 54 Pues, o bien escoges la paz de Dios o bien pides sueños. 55 Y éstos vendrán a ti tal como los hayas pedido. 56 Pero también la paz de Dios vendrá con igual certeza y para permanecer contigo para siempre. 57 No desaparecerá con cada curva o vuelta del camino, para luego reaparecer sin que sea reconocible, en formas que cambian y varían con cada paso que das.
L185.10 L185.10 58 Lo que tú quieres es la paz de Dios. 59 Y eso también es lo que desean también todos los que parecen ir en búsqueda de sueños. 60 Esto es lo único que pides, tanto para ellos como para ti, cuando haces esta petición con profunda sinceridad. 61 Pues de esa manera procuras alcanzar lo que ellos realmente quieren y unes tu propia intención a lo que ellos buscan por encima de todas las cosas, hecho éste que tal vez les sea desconocido, pero que tú tienes por seguro. 62 Ha habido ocasiones en las que has sido débil y has estado indeciso en cuanto a tu propósito, e inseguro con respecto a lo que quieres, adónde ir a buscarlo o adónde acudir en busca de ayuda para lograrlo. 63 Pero la ayuda ya se te ha dado. 64 ¿Es que no la vas a querer para ti, ofreciendo compartirla?
L185.11 L185.11 65 Nadie que busque verdaderamente la paz de Dios dejará de hallarla. 66 Pues lo único que está pidiendo es no seguir engañándose, al rechazar para sí mismo lo que es la Voluntad de Dios. 67 ¿Quién puede quedar insatisfecho si está pidiendo lo que ya tiene? 68 ¿Quién puede pedir una respuesta si es él mismo quien tiene que darla? 69 La paz de Dios es tuya.
L185.12 L185.12 70 La Paz fue creada para Ti; Tu Creador Te La dio y La estableció como Su propio Don eterno. 71 ¿Cómo vas a fracasar cuando tan sólo estás pidiendo lo que Él dispone para ti? 72 ¿Y cómo va a limitarse tu petición a ti sólo? 73 No hay don de Dios que no se comparta. 74 Éste es el atributo que distingue a los dones de Dios de todos los sueños que alguna vez parecieron ocupar el lugar de la Verdad.
L185.13 L185.13 75 Nadie puede perder, y todos tienen necesariamente que ganar cuando un don de Dios ha sido pedido y recibido por cualquiera. 76 Dios da sólo para unir. 77 Quitar, para Él, no tiene significado. 78 Y cuando tampoco tenga significado para ti, podrás estar seguro de que estás compartiendo una sola Voluntad con Él, y Él contigo. 79 Y también sabrás que compartes una sola Voluntad con todos tus hermanos, cuya intencionalidad es también la tuya.
L185.14 L185.14 80 Es esa única intencionalidad lo que buscamos hoy, al unir nuestros deseos a la necesidad de cada corazón, al llamamiento de cada mente, a la esperanza que se encuentra más allá de toda desesperación, al Amor que los ataques quisieran ocultar, y a la hermandad que el odio ha intentado amputar, pero que aún sigue siendo realmente Tal como Dios La creó. 81 Con semejante ayuda a nuestro lado, ¿podríamos fracasar hoy cuando pedimos que la paz de Dios nos sea dada?
L186 La salvación del mundo depende de mí
L186.1 L186.1 1 He aquí la afirmación que algún día erradicará toda arrogancia de cada mente. 2 He aquí el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función excepto la que se te ha encomendado. 3 Este pensamiento expresa tu aceptación de la parte que te fue asignada, sin insistir en otro papel. 4 No emite juicio sobre cuál sería el papel adecuado para ti. 5 Tan sólo reconoce que la Voluntad de Dios se hace tanto en la tierra como en el Cielo. 6 Une a todas las voluntades de la tierra en el plan del Cielo para salvar al mundo, restituyéndole la paz del Cielo.
L186.2 L186.2 7 No nos opongamos a nuestra función. 8 No fuimos nosotros quienes la establecimos. 9 No es idea nuestra. 10 Se nos han proporcionado los medios para ejecutarla perfectamente. 11 Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestra parte con humildad genuina y que no neguemos con aires de falsa arrogancia que somos dignos de ella. 12 Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos ha dado por hacer. 13 Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar la parte que nos asignó Uno Que nos conoce bien.
L186.3 L186.3 14 Puede que la idea de hoy te parezca muy ardua, pero sólo hasta que veas su significado. 15 Lo único que dice es que Tu Padre todavía te sigue recordando y te ofrece la perfecta confianza que tiene en ti, que realmente eres Su Hijo. 16 No te pide de ninguna manera que seas diferente de como realmente eres. 17 ¿Qué otra cosa sino eso podría pedir la humildad? 18 ¿Y qué otra cosa sino eso podría negar la arrogancia? 19 Hoy no dejaremos de cumplir nuestro cometido con la engañosa excusa de que es un insulto a la modestia. 20 Es el orgullo el que se niega a responder al Llamamiento de Dios Mismo.
L186.4 L186.4 21 Hoy dejaremos a un lado todo vestigio de falsa humildad, de forma que podamos escuchar a la Voz que habla por Dios revelarnos lo que Él quiere que hagamos. 22 No pondremos en duda nuestra capacidad para ejecutar la función que Él nos va a ofrecer. 23 Sólo estaremos seguros de que Él conoce nuestras fuerzas, nuestra sabiduría y nuestra santidad. 24 Y si Él nos considera dignos, es que lo somos. 25 Sólo la arrogancia juzga de otra manera.
L186.5 L186.5 26 Hay una manera, y sólo una, de liberarte del encarcelamiento al que te ha llevado tu plan de probar que lo falso es verdadero. 27 Acepta en su lugar el plan que no hiciste. 28 No lo juzgues según tus valores. 29 Si la Voz que habla por Dios te asegura que la salvación necesita que desempeñes tu parte y que la totalidad depende de ti, ten por seguro que es así. 30 Los arrogantes tienen que aferrarse a las palabras, temerosos de ir más allá de ellas y de experimentar lo que podría poner su postura en entredicho. 31 En cambio, los humildes son libres para oír la Voz que les dice lo que realmente son, y lo que hay que hacer.
L186.6 L186.6 32 La arrogancia hace de ti una imagen que no es real. 33 Ésa es la imagen que se estremece y se repliega aterrorizada cuando la Voz que habla por Dios te asegura que tienes la fuerza, la sabiduría y la santidad necesarias para ir más allá de todas las imágenes. 34 Tú no eres débil como lo es tu imagen. 35 No eres ignorante ni estás desamparado. 36 El pecado no puede manchar la Verdad que está en ti, ni la aflicción puede acercarse al santo hogar de Dios.
L186.7 L186.7 37 Todo eso, la Voz que habla por Dios lo relaciona contigo. 38 Y a medida que te habla, la imagen tiembla y trata de atacar la amenaza que desconoce, al sentir que su base se derrumba. 39 Déjala ir. 40 La salvación del mundo depende de ti, y no de ese pequeño montón de polvo. 41 ¿Qué podría decirle esa imagen al santo Hijo de Dios? 42 ¿Por qué tiene que preocuparse por ella?
L186.8 L186.8 43 Y así, hallamos nuestra paz. 44 Aceptaremos la función que Dios nos encomendó, pues toda ilusión descansa sobre la absurda creencia de que somos capaces de determinar otra función para nosotros. 45 Los papeles que nos hemos autoasignado son cambiantes y parecen oscilar entre la aflicción y la alegría extática del amor y de amar. 46 Podemos reír o llorar, y recibir el día de buen grado o con lágrimas. 47 Nuestra propia existencia parece cambiar según experimentamos múltiples cambios de humor en nuestro estado de ánimo, y nuestras emociones ciertamente nos remontan hacia lo alto o nos estrellan contra el suelo, sumiéndonos en la desesperanza.
L186.9 L186.9 48 ¿Es éste el Hijo de Dios? 49 ¿Habría Dios podido crear semejante inestabilidad y llamarla Su Hijo? 50 El Que es inmutable comparte Sus Atributos con Su Creación. 51 Ninguna de las imágenes que Su Hijo aparenta hacer afecta a lo que él realmente es. 52 Éstas cruzan su mente como hojas arrastradas por el viento, que por un instante forman un patrón que luego desbaratan para volver a formarlo, hasta que finalmente se dispersan. 53 O como los espejismos que se ven en el desierto, que surgen del polvo.
L186.10 L186.10 54 Cuando aceptes la función que se te ha encomendado, estas imágenes insubstanciales desaparecerán, dejando tu mente libre y serena. 55 Las imágenes que haces sólo dan lugar a metas conflictivas, transitorias y vagas, inciertas y ambiguas. 56 ¿Quién podría ser constante en sus esfuerzos, o dirigir sus energías y su empeño centrado en metas como esas? 57 Las funciones que el mundo tiene en gran estima son tan inciertas que, aun las más sólidas, cambian al menos diez veces por hora. 58 ¿Qué se puede esperar ganar con metas como ésta?
L186.11 L186.11 59 Como bello contraste, tan seguro como el retorno del sol cada mañana para disipar la noche, tu verdadera función se perfila clara y completamente inequívoca. 60 No hay duda de su validez. 61 Pues viene de Uno que no conoce el error y Cuya Voz está segura de Sus mensajes. 62 Éstos nunca cambiarán ni entrarán en conflicto. 63 Todos apuntan hacia una sola meta que está a tu alcance. 64 Puede que tu plan sea imposible, pero el de Dios nunca puede fracasar porque Él es su Fuente.
L186.12 L186.12 65 Haz lo que te indique la Voz que habla por Dios. 66 Y si te pide que hagas algo que parece imposible, recuerda Quién es el que te lo pide y quién el que quiere negarse. 67 Luego considera esto: ¿Quién de los dos es más probable que esté en lo cierto: 68 la Voz que habla por el Creador de todas las Cosas y que Las conoce exactamente como son, o la distorsionada imagen de ti mismo, confundida y perpleja, e incoherente e insegura de todo? 69 No permitas que su voz te dirija. 70 Oye en su lugar una Voz que es inequívoca, que te habla de la función que te fue encomendada por tu Creador, Quien te recuerda y te exhorta a que ahora te acuerdes de Él.
L186.13 L186.13 71 Su afable Voz llama desde lo conocido a lo desconocido. 72 Quiere consolarte, aunque no conoce el pesar. 73 Quiere hacer una restitución, aunque está completo; quiere darte un don, si bien sabe que ya lo tienes Todo. 74 Tiene Pensamientos que satisfacen cualquier necesidad que Su Hijo perciba, si bien Él no las ve. 75 Pues el Amor tiene necesariamente que dar, y lo que se da en Su Nombre adopta la forma más útil posible en un mundo de formas.
L186.14 L186.14 76 Ésas son las formas que nunca pueden engañar, puesto que provienen del Mismo Que no tiene forma. 77 El perdón es una forma terrenal de amor que, tal como es en el Cielo carece de forma. 78 No obstante, lo que aquí se necesite se irá dando a medida que se necesite. 79 Valiéndote de esta forma, puedes desempeñar tu función incluso aquí, si bien lo que el Amor signifique para ti, una vez que hayas recuperado la incorporeidad será aún mayor. 80 La salvación del mundo depende de ti, que puedes perdonar. 81 Ésa es tu función aquí.
L187 Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo
L187.1 L187.1 1 Nadie puede dar lo que no tiene. 2 De hecho, dar es la prueba de que se tiene. 3 Hemos dicho esto anteriormente. 4 Pero no es eso lo que hace que sea difícil de admitir. 5 Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. 6 Es en la segunda parte de la afirmación donde difieren el mundo y la percepción verdadera. 7 Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. 8 La Verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.
L187.2 L187.2 9 ¿Cómo es esto posible? 10 Pues es seguro que si das una cosa finita, tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. 11 No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que las hacen. 12 Y no careces de pruebas de que, cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. 13 Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. 14 No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. 15 Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. 16 Tiene que ser más.
L187.3 L187.3 17 Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. 18 Y, si has de salvar al mundo, primero tienes que aceptar la salvación para ti mismo. 19 Pero no creerás haberla logrado hasta que no veas los milagros que trae a todos los que contemplas. 20 Con esto, la idea de dar se clarificará y cobrará significado. 21 Entonces podrás percibir que, al dar, tu caudal aumenta.
L187.4 L187.4 22 Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. 23 De esta manera, lo que creías no tener queda probado que es tuyo. 24 Pero no valores su forma. 25 Pues ésta cambiará y crecerá en el tiempo hasta no ser reconocible, por mucho que trates de conservarla. 26 Ninguna forma perdura. 27 Es el pensamiento tras la forma de las cosas lo que vive inmutable.
L187.5 L187.5 28 Da gustosamente, 29 pues con ello sólo puedes ganar. 30 El pensamiento sigue vivo, y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. 31 Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. 32 No hay un dador y un receptor en el sentido que el mundo los concibe. 33 Hay un dador que conserva lo que da y otro que también dará. 34 Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno dispondrá del pensamiento en la forma que le sea más útil. 35 Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que, con toda seguridad, le será devuelto.
L187.6 L187.6 36 Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. 37 El que entiende el significado de dar tiene que reírse de la idea de sacrificio. 38 Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que éste se puede manifestar. 39 Se ríe lo mismo del dolor que de la pérdida, de la enfermedad que de la aflicción, de la pobreza y del hambre que de la muerte. 40 Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todos ellos, y los cura con su afable risa.
L187.7 L187.7 41 Las ilusiones que se reconocen como tales tienen necesariamente que desaparecer. 42 Niégate a aceptar el sufrimiento y eliminarás el pensamiento de sufrir. 43 Tu bendición desciende sobre todo el que sufre, cuando decides ver todo sufrimiento como lo que realmente es. 44 El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento parece adoptar. 45 Y el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.
L187.8 L187.8 46 Nunca creas que te puedes sacrificar. 47 No hay lugar para el sacrificio en lo que realmente tiene algún valor. 48 Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error que tiene que ser corregido. 49 Tu bendición lo corregirá. 50 Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que tú también la des. 51 Ninguna forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que ha perdonado y se ha bendecido a sí mismo.
L187.9 L187.9 52 Las azucenas que te ofrece tu hermano se depositan ante tu altar junto a las que tú le ofreces a él. 53 ¿Quién podría tener miedo de mirar una santidad tan hermosa? 54 La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a nada ante la pureza que verás aquí. 55 No tengas miedo de mirar. 56 La bendición que verás eliminará todo pensamiento de forma y, en su lugar, dejará allí eternamente el perfecto Don, el Cual aumentará eternamente, será eternamente Tuyo y eternamente ofrecido.
L187.10 L187.10 57 Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. 58 Y aquí, ante el altar a un solo Dios, un solo Padre, un solo Creador, y un solo Pensamiento, estamos juntos como el único Hijo de Dios. 59 Sin separarnos de Aquel que es Nuestra Fuente, ni distanciarnos de un hermano que realmente forma parte de nuestro Yo Que es Uno, Cuya Inocencia nos ha unido a todos como uno, somos bendecidos y damos como recibimos. 60 El Nombre de Dios está sobre nuestros labios. 61 Y, cuando miramos en nuestro fuero interno, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de Nuestro Padre.
L187.11 L187.11 62 Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. 63 Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. 64 Queremos verlo brillar con la gracia de Dios en todos. 65 No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. 66 Y, para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. 67 Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la Cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.
L188 La paz de Dios brilla en mí ahora
L188.1 L188.1 1 ¿Por qué esperar a llegar al Cielo? 2 Los que buscan la luz están sencillamente tapándose los ojos. 3 La luz ya está en ellos. 4 La iluminación es sencillamente un reconocer, no un cambiar en absoluto. 5 La luz es algo ajeno al mundo y tú, que llevas la luz en ti, eres también un extraño aquí. 6 La luz vino contigo desde Tu casa natal y ha permanecido contigo, porque es tuya. 7 Es lo único que traes contigo de Aquel Que es Tu Fuente. 8 Brilla en ti porque ilumina tu casa y te conduce de vuelta al Lugar de donde vino y Donde Te encuentras en casa.
L188.2 L188.2 9 Esta luz no se puede perder. 10 ¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que ya se perdió o que nunca existió? 11 Es tan fácil verla que los argumentos que prueban que no está ahí se vuelven ridículos. 12 ¿Quién puede negar la presencia de lo que está en él mismo? 13 No es difícil mirar en nuestro fuero interno, pues ahí nace toda visión. 14 No hay cosa que se vea, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, que no sea sino una sombra de lo que se ve a través de la visión interior. 15 Ahí comienza la percepción y ahí termina. 16 No tiene otra fuente más que ésta.
L188.3 L188.3 17 La paz de Dios brilla en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. 18 Se detiene para acariciar cada cosa viviente y le deja una bendición que realmente perdura por siempre y para siempre. 19 Lo que da tiene necesariamente que ser eterno. 20 Elimina todo pensamiento sobre lo efímero y sobre lo que carece de valor. 21 Renueva todos los corazones fatigados e ilumina toda visión, a medida que pasa a su lado. 22 Todos sus presentes le son dados a cada uno, y cada uno se une a los demás para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.
L188.4 L188.4 23 El resplandor que se encuentra en tu mente recuerda al mundo Lo que ha olvidado, y el mundo a su vez restituye esa memoria en ti. 24 Desde ti, la salvación irradia presentes inconmensurables, que se dan y regresan al que los dio. 25 A ti, el dador del presente, Dios Mismo te da las gracias. 26 Y Su Bendición hace que la luz en ti brille aún más, sumándose así a los presentes que tienes para ofrecer al mundo.
L188.5 L188.5 27 La paz de Dios nunca puede ser contenida. 28 El que la reconoce en su fuero interno, quiere darla a otros. 29 Y los medios por los cuales puede hacerlo están al alcance de su comprensión. 30 Él perdona porque reconoció a la Verdad en él. 31 La paz de Dios está brillando ahora tanto en ti como en todas las cosas vivientes. 32 En la quietud, la paz de Dios es reconocida universalmente, 33 pues lo que tu visión interna observa es tu percepción del Universo.
L188.6 L188.6 34 Siéntate en silencio y cierra los ojos. 35 Te basta con la luz que se encuentra en tu fuero interno. 36 Sólo ella puede concederte el don de la visión. 37 Ciérrate al mundo exterior y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que se encuentra en tu fuero interno. 38 Ellos conocen el camino. 39 Pues los pensamientos sinceros, no mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo. L188.7 40 Éstos son los pensamientos que piensas con Él. 41 Ellos reconocen su casa 42 y apuntan con seguridad hacia Su Fuente Donde Dios el Padre y el Hijo son Uno.
L188.7 43 La paz de Dios brilla sobre estos pensamientos, pero además ellos permanecen necesariamente contigo también, pues nacieron en tu mente tal como tu mente nació realmente en La de Dios. 44 Ellos te van a conducir de regreso a la Paz, desde Donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar. L188.8 45 Cuando tú te niegas a escuchar, ellos acatan la Voz de Tu Padre. 46 Y te instan tranquilamente a aceptar Su Palabra sobre Lo Que eres, en lugar de aceptar fantasías y sombras. 47 Te recuerdan que eres el Cocreador de todas las Cosas que viven. 48 Así como la paz de Dios brilla en ti, también tiene que brillar sobre ellos.
L188.9 L188.8 49 El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que está en nosotros. 50 Atajamos nuestros pensamientos errantes y tranquilamente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los Pensamientos que compartimos con Dios. 51 No vamos a permitir que sigan descarriados. 52 Permitimos a la luz que está en nuestras mentes los guíe de regreso a Casa. 53 Los habíamos traicionado cuando les ordenamos que se apartaran de nosotros. 54 Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de extraños deseos o confusos anhelos. 55 Y así, les restituimos la Santidad Que es Su herencia.
L188.10 L188.9 56 De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con nuestros pensamientos, y reconocemos que la paz de Dios brilla todavía en nosotros, y que se extiende de nosotros a todas las cosas vivientes que comparten nuestra Vida. 57 Vamos a perdonarlas a todas, absolviendo así al mundo de lo que pensábamos que nos había hecho. 58 Pues somos nosotros los que hacemos el mundo tal como queremos que sea. 59 Ahora decidimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. 60 Y derramamos sobre él nuestra bendición salvadora, mientras decimos:
L188.10 61 La paz de Dios brilla en mí ahora.
62 Que en esa paz todas las cosas brillen sobre mí,
y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.
L189 Ahora, siento el Amor de Dios en mi fuero interno
L189.1 L189.1 1 Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir, 2 y con tus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él. 3 No obstante, tienes ojos con los que sí la puedes ver. 4 Está ahí para que la mires. 5 No se puso en ti para mantenerla oculta de tu vista. 6 Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que ahora vamos a practicar. 7 Sentir el Amor de Dios en tu fuero interno es ver el mundo de otra manera, es verlo ahora radiante de inocencia, lleno de esperanza, y bendecido con perfecta caridad y Amor.
L189.2 L189.2 8 ¿Quién podría sentir miedo en un mundo así? 9 Este mundo te da la bienvenida, se alegra de que hayas venido y te canta alabanzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor. 10 Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el cual permanecer por un tiempo. 11 Te bendice a lo largo del día y te cuida durante la noche, como el silencioso guardián de tu santo sueño. 12 Ve la salvación en ti y protege la luz que está en ti, en la que ve la suya propia. 13 Te ofrece sus flores y su nieve, en agradecimiento por tu benevolencia.
L189.3 L189.3 14 Éste es el mundo que revela el Amor de Dios. 15 Es tan diferente del mundo que ves a través de los ojos turbios de la malicia y del miedo, que el uno desmiente al otro. 16 Sólo vale la pena percibir uno de ellos, 17 pues el otro no significa nada. 18 Un mundo en el que el perdón brilla sobre todas las cosas y la paz ofrece a cada uno su suave luz, un mundo así es inconcebible para aquellos que ven un mundo lleno de odio surgido de los ataques, un mundo preparado para vengarse, matar y destruir.
L189.4 L189.4 19 No obstante, este mundo lleno de odio es igualmente invisible e inconcebible para los que sienten el Amor de Dios en ellos. 20 Su mundo refleja la quietud y la paz que brilla en ellos; la tranquilidad y la inocencia que ven a su alrededor; la alegría con la que miran hacia afuera desde los inagotables pozos de alegría de su fuero interno. 21 Observan lo que han sentido en ellos, y ven su inequívoco reflejo por todas partes.
L189.5 L189.5 22 ¿Cuál de estos mundos quieres ver? 23 La decisión es tuya. 24 Pero aprende esta ley que rige toda visión y no dejes que tu mente la olvide: contemplarás aquello que sientas en tu interior.
El anciano en el pozo
Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada de un pueblo. Un día pasó un joven, se acercó y le preguntó:
–Nunca he venido por estos lugares, ¿cómo es la gente de esta ciudad?
El anciano le respondió con otra pregunta:
–¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?
–Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haber salido de allá.
–Así son los habitantes de esta ciudad, –le respondió el anciano, y el joven se sentó junto a él.
Un poco después, pasó otro joven, se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:
–Voy llegando a este lugar, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?
El anciano le respondió de nuevo con la misma pregunta:
–¿Cómo son los habitantes de la ciudad de donde vienes?
–Eran buenos y generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.
–También los habitantes de esta ciudad son así, –respondió el anciano.
Entonces, el primer joven, que estaba sentado a su lado, molesto y contrariado, increpó al anciano:
–¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta?
-–Mira -respondió el anciano-, L189.5 L189.5 24 contemplarás aquello que sientas en tu interior. 25 Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atrapado cruelmente por los huesos descarnados y afilados en la punta de los dedos de la muerte. 26 Pero si sientes el Amor de Dios en tu fuero interno, verás un mundo lleno de compasión y Amor. Tomás 45 No se cosechan uvas de los espinos ni se recogen higos de las zarzas, pues no dan fruto. Una persona buena saca lo bueno de su tesoro. Una persona perversa saca la maldad de su tesoro malo que está en su corazón y habla opresivamente, pues de la abundancia del corazón saca la maldad.
L189.6 L189.6 27 Hoy dejamos de lado las ilusiones, a medida que tratamos de llegar a lo que es verdadero en nosotros y sentir su ternura que lo abraza todo, Su Amor Que sabe que somos tan perfectos como Él Mismo y Su visión, que es el don que Su Amor vierte sobre nosotros. 28 Hoy aprendemos a andar por ese camino, 29 que es tan seguro como el Mismo Amor, al Cual nos conduce. 30 Pues su sencillez nos evita las trampas que las insensatas contorsiones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar.
L189.7 L189.7 31 Haz sencillamente esto: aquiétate y deja a un lado todos los pensamientos sobre lo que eres y sobre Lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido sobre el mundo; todas las imágenes que guardas de ti. 32 Vacía tu mente de todo lo que piensa que es verdadero o falso, bueno o malo, de todo pensamiento que considera que vale la pena, y de todas las ideas por las que se siente avergonzada. 33 No te quedes con nada. 34 No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado, ni ninguna creencia que hayas aprendido sobre cualquier cosa. 35 Olvídate de este mundo, olvídate de este Curso, y con las manos completamente vacías, ven a Dios.
L189.8 L189.8 36 ¿Acaso no es Él El Que sabe cómo llegar a ti? 37 Tú no necesitas saber cómo llegar a Él. 38 Tu parte consiste sencillamente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean tranquilamente eliminados para siempre. 39 Dios hará Su Parte por medio de Su alegre e inmediata Respuesta. 40 Pide y recibirás. 41 Pero no vengas con exigencias, ni señales el camino a Dios por el que debería aparecerse ante ti. 42 La manera de llegar a Él es sencillamente dejándole ser Como es. 43 Pues de esa forma, tu realidad también será proclamada.
L189.9 L189.9 44 Así pues, hoy no decidiremos cuál camino escoger para ir a Él. 45 Pero sí dejar que Él venga a nosotros. 46 Y con esta decisión, descansamos. 47 Y en nuestros aquietados corazones y mentes abiertas, Su Amor se abrirá paso ardorosamente. 48 Lo que no se ha negado se encuentra ahí con toda seguridad, si es que es verdadero y posible alcanzarlo con toda seguridad. 49 Dios conoce a Su Hijo y sabe cómo llegar a él. 50 No necesita que Su Hijo Le indique cómo encontrar Su camino. 51 A través de cada puerta abierta, Su Amor brilla desde Su hogar en tu fuero interno e ilumina al mundo con inocencia.
L189.10 L189.10 52 Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. 53 Pero Te hemos llamado, y Tú nos has contestado. 54 No vamos a interferir, porque los caminos de la salvación no son nuestros, sino Tuyos. 55 Y es a Ti a Quien acudimos para encontrarlos. 56 Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. 57 No cruza por nuestra mente ningún pensamiento que no pensemos Contigo, ni guardamos otras creencias sobre lo que realmente somos, o sobre Quién nos creó. 58 Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. 59 Y sólo pedimos que Tu Voluntad, Que realmente también es la Nuestra, se haga en nosotros y en el mundo, para que éste, a partir de ahora, pase a formar parte del Cielo. 60 Amén.
L190 Me decido por la alegría de Dios en vez del dolor
L190.1 L190.1 1 El dolor es una manera de ver equivocada. 2 Cuando se experimenta, de cualquier forma que sea, es prueba de autoengaño. 3 El dolor no es un hecho en absoluto. 4 No hay ninguna forma que adopte que no desaparezca si se la mira acertadamente. 5 Pues el dolor proclama que Dios es cruel. 6 ¿Cómo va entonces a ser real en cualquiera de las formas que adopte? 7 El dolor da testimonio del odio que Dios el Padre siente por Su Hijo, de la pecaminosidad que ve en él y de Su deseo demente de venganza y de muerte. L190.2 8 ¿Acaso es posible dar fe a semejantes proyecciones? 9 ¿Acaso pueden ser otra cosa que completas falsedades?
L190.2 10 El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree que es. 11 Es un sueño sobre una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra Lo que es completamente inexpugnable. 12 Es una pesadilla en la que hemos sido abandonados por el eterno Amor, el Cual nunca habría podido abandonar al Hijo Que creó como fruto de Su Amor.
L190.3 L190.3 13 El dolor es señal de que las ilusiones reinan en lugar de la Verdad. 14 Demuestra que Dios ha sido negado, confundido con el miedo, percibido como demente y considerado como un traidor a Sí Mismo. 15 Si Dios es real, el dolor no existe. 16 Pero si el dolor es real, entonces es Dios Quien no existe. 17 Pues la venganza no forma parte del Amor. 18 Y el miedo, negando el Amor y valiéndose del dolor para probar que Dios está muerto, ha demostrado que la muerte ha triunfado sobre la Vida. 19 El cuerpo es el Hijo de Dios, corruptible en la muerte y tan mortal como el Padre al Que ha asesinado.
L190.4 L190.4 20 ¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades! 21 Ha llegado el momento de reírse de ideas tan dementes. 22 No es necesario pensar en ellas como si fuesen crímenes atroces o pecados secretos con graves consecuencias. 23 ¿Quién sino un loco podría pensar que causan algo? 24 Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas y no se le debe tener más miedo que a las ilusiones dementes a las que ampara y trata de demostrar que tienen que seguir siendo verdaderas.
L190.5 L190.5 25 Son únicamente tus pensamientos los que te causan dolor. 26 Nada externo a tu mente puede herirte o hacerte daño en modo alguno. 27 No hay causa más allá de ti mismo que pueda abatirse sobre ti y oprimirte. 28 Nadie puede afectarte sino tú mismo. 29 No hay nada en el mundo capaz de hacerte enfermar, entristecerte o debilitarte. 30 Eres tú el que tiene el poder de dominar todas las cosas que ves sencillamente reconociendo lo que realmente eres. 31 A medida que percibas su inofensividad, aceptarán como suya tu santa voluntad. 32 Y lo que antes inspiraba miedo se convierte ahora en una fuente de inocencia y santidad.
L190.6 L190.6 33 Santo hermano mío, piensa en esto por un momento: el mundo que ves no hace nada. 34 No tiene efectos. 35 Sólo representa tus pensamientos. 36 Y cambiará completamente cuando decidas cambiar tu forma de pensar y decidas que la Alegría de Dios es lo que realmente quieres para ti. 37 Tu Yo se alza radiante en esta santa alegría, inalterado e inalterable, para siempre y por siempre. 38 ¿Le negarías a un pequeño rincón de tu mente su propia herencia, conservándolo como hospital para el dolor, como un lugar enfermizo adonde toda cosa viviente tiene que venir finalmente a morir?
L190.7 L190.7 39 Tal vez parezca que el mundo te causa dolor. 40 No obstante, al no tener causa, el mundo no tiene poder para causar nada. 41 Al ser un efecto, no puede ser hacedor de efectos. 42 Al ser una ilusión, es lo que tú quieres que sea. 43 Tus inútiles anhelos constituyen los dolores que él produce. 44 Tus extraños deseos le traen pesadillas llenas de maldad. 45 Tu pensar en la muerte lo envuelve en el miedo, mientras que en tu bondadoso perdón, él vive.
L190.8 L190.8 46 El dolor es la forma en la que se manifiesta el pensamiento del mal, causando estragos en tu santa mente. 47 El dolor es el rescate que gustosamente has pagado para no ser libre. 48 En el dolor se le niega a Dios el Hijo que Él ama. 49 En el dolor, el miedo parece triunfar sobre el Amor y el tiempo reemplazar a la Eternidad y al Cielo. 50 Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel donde reina el pesar y donde las pequeñas alegrías sucumben ante la embestida del dolor salvaje que está al acecho para convertir toda alegría en sufrimiento.
L190.9 L190.9 51 Depón tus armas y ven sin defensas al tranquilo lugar donde finalmente la paz del Cielo envuelve todas las cosas en la quietud. 52 Depón todo pensamiento de miedo y de peligro. 53 No permitas que ningún ataque te afecte. 54 Depón la cruel espada del juicio que esgrimes contra tu propio cuello y deja a un lado los devastadores asaltos con que tratas de ocultar tu santidad. L190.10 55 Aquí es donde vas a comprender que el dolor no existe. 56 Aquí es donde la alegría de Dios se vuelve tuya.
L190.10 57 Éste es el día en que te es dado darte cuenta de la lección que contiene todo el poder de la salvación. 58 La lección es ésta: el dolor es una ilusión; la alegría es real; 59 el dolor no es sino dormir; la alegría, despertar; 60 el dolor es un engaño y sólo la alegría es la Verdad.
L190.11 L190.11 61 Por lo tanto, volvemos nuevamente a decidirnos sobre las únicas dos opciones entre las cuales se puede escoger: nos decidimos por las ilusiones o por la Verdad, por el dolor o por la alegría, por el infierno o por el Cielo. 62 Que la gratitud hacia nuestro Maestro llene nuestros corazones, pues somos libres de escoger nuestra alegría en vez del dolor; nuestra santidad en vez del pecado; la paz de Dios en vez del conflicto; y la luz del Cielo en lugar de las tinieblas del mundo.
L191 Soy el santo Hijo de Dios
L191.1 L191.1 1 He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. 2 Y he aquí, asimismo, la liberación del mundo entero. 3 No te das cuenta de lo que has hecho al asignar al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. 4 ¿Qué más podría ser, entonces, que un mundo depravado y miedoso, temeroso de las sombras, castigador y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?
L191.2 L191.2 5 ¿Qué has hecho para que éste sea tu mundo? 6 ¿Qué has hecho para que esto sea lo que ves? 7 Niega tu propia Identidad y ése será el resultado. 8 Observa el caos y proclamarás que eso es lo que eres. 9 No hay nada que veas que no dé testimonio de ello. 10 No hay sonido que no te hable de tu debilidad interna y externa, ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte, ni esperanza que alientes que no termine más que en llantos.
L191.3 L191.3 11 Niega tu propia Identidad y no podrás escaparte de la locura que provocó este extraño, antinatural y fantasmal pensamiento que se burla de la Creación y se ríe de Dios. 12 Niega tu propia Identidad y te seguirás enfrentando al universo solo, sin un amigo, como una diminuta partícula de polvo contra las legiones de tus enemigos. 13 Niega tu propia Identidad, y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte; verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote sólo el deseo de morir.
L191.4 L191.4 14 No obstante, ¿qué otra cosa puede ser esto sino un juego que estás jugando, en el cual se puede negar la Identidad? 15 Realmente, eres Tal como Dios Te creó. 16 Todo lo que se pueda creer excepto esta única cosa es insensatez. 17 Con este solo pensamiento todos se liberan. 18 Con esta sola Verdad desaparecen todas las ilusiones. 19 Con este solo Hecho se proclama que la Impecabilidad es eternamente Parte integral de Todo, el Núcleo central de Su Existencia, y la garantía de Su Inmortalidad.
L191.5 L191.5 20 Pero si permites que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos terrenales que lo mantienen prisionero. 21 Y desde este lugar de seguridad y escape, retornarás a él y lo liberarás. 22 Pues aquel que puede aceptar Su verdadera Identidad, se salva de verdad. 23 Y su salvación es el presente que hace a todos, como muestra de gratitud hacia Él por haberle indicado el camino a la felicidad que cambió toda su perspectiva del mundo.
L191.6 L191.6 24 Basta con éste solo pensamiento santo y serás libre: tú eres el santo Hijo de Dios. 25 Y con este santo pensamiento también te darás cuenta de que has liberado al mundo. 26 No tienes necesidad de usar al mundo en forma cruel para luego percibir que esa misma necesidad salvaje se encuentra en él. 27 Con éste solo pensamiento liberarás al mundo de tu aprisionamiento 28 y no verás una imagen devastadora de ti mismo vagando aterrorizada por el mundo mientras éste se retuerce en agonía, porque tus temores han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.
L191.7 L191.7 29 Alégrate hoy de lo muy fácil que es deshacer el infierno. 30 No necesitas más que decirte a ti mismo lo siguiente:
L191.8 31 Soy el santo Hijo de Dios. 32 No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni tampoco dejar de hacer todo lo que la salvación me pida.
L191.9 33 Y con ese pensamiento, todo lo que mires habrá cambiado por completo.
L191.8 L191.10 34 Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo. 35 Pues el tiempo perdió su dominio sobre el mundo. 36 El Hijo de Dios ha venido lleno de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desamparados y a darle al mundo el presente de su perdón. 37 ¿Quién podrá ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando finalmente el Hijo de Dios ha venido para liberarlo?
L191.9 L191.11 38 Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados, nacido para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. 39 No hay nada que no puedas hacer. 40 Estás jugando al juego de la muerte, a estar desamparado, a estar lamentablemente encadenado a la disolución, en un mundo que no tiene compasión contigo. 41 Sin embargo, cuando tengas compasión de él, la suya brillará sobre ti.
L191.10 L191.12 42 Así que deja que el Hijo de Dios despierte de su sueño y que al abrir sus santos ojos, vuelva a regresar para bendecir el mundo del que fue hacedor. 43 El mundo empezó por un error, pero acabará en el reflejo de la Santidad del Hijo de Dios. 44 Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. 45 Así pues, únete hoy a mí. 46 Tu Gloria es la luz que salva al mundo. 47 No sigas negándote a aportarle la salvación. 48 Observa el mundo que te rodea y fíjate cómo sufre. 49 ¿Es que tu corazón no está dispuesto a llevar el descanso a tus fatigados hermanos?
L191.11 L191.13 50 Ellos tienen que esperar tu propia liberación, 51 pues seguirán encadenados hasta que tú seas libre. 52 No podrán ver la compasión del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. 53 Seguirán sufriendo dolor hasta que le hayas negado su dominio sobre ti. 54 Seguirán muriéndose hasta que aceptes tu propia Vida eterna. 55 Tú eres realmente el santo Hijo de Dios Mismo. 56 Recuerda esto y el mundo entero se liberará. 57 Recuerda esto y la tierra y el Cielo serán Uno.
L192 Tengo una función que Dios quiere que desempeñe
L192.1 L192.1 1 La santa Voluntad de Tu Padre es que tú Lo completes y que tu Yo sea Su Hijo sagrado, por siempre puro como Él, creado por el Amor y preservado en el Amor; que tú extiendas Amor, creas en Su Nombre, y seas por siempre Uno con Dios y con tu Yo. 2 Pero, ¿qué sentido puede tener esta función en un mundo lleno de envidia, odio y ataques? L192.2 3 Por eso tu función, aquí en el mundo, tiene que ser de acuerdo a sus propias normas. 4 Pues, ¿quién podría entender un lenguaje que está mucho más allá de lo que buenamente puede comprender?
L192.2 5 Tu función aquí es perdonar. 6 Dios no la creó, ya que es el medio por el cual se puede deshacer lo que no es la Verdad. 7 Pues, ¿a quién va a querer perdonar el Cielo? 8 En la tierra, no obstante, necesitas medios para poder abandonar las ilusiones. 9 La Creación aguarda tu regreso sencillamente para que La reconozcas, no para que La completes.
L192.3 L192.3 10 Lo que la Creación es no puede ni siquiera concebirse en el mundo. 11 No tiene significado aquí. 12 Perdonar es lo que más se Le asemeja aquí, en la tierra. 13 Pues al haber nacido en el Cielo, la Creación carece de toda forma. 14 Dios, sin embargo, creó a Uno con el poder de traducir a formas Lo que no tiene forma en absoluto. 15 Él es hacedor de sueños, pero de una clase tan parecida al despertar que la luz del día ya brilla en ellos y los ojos que ya empiezan a abrirse observan las alegres vistas que esos sueños les ofrecen.
L192.4 L192.4 16 El que perdona observa tranquilamente todas las cosas que son desconocidas en el Cielo, las ve desaparecer y deja al mundo como una pizarra limpia y sin trazos, en la que la Palabra de Dios puede reemplazar ahora a los absurdos símbolos antes escritos allí. 17 Perdonar es el medio por el que se supera el miedo a la muerte, pues ésta deja de ejercer su poderosa atracción y desaparece la culpa.
L192.5 18 El que perdona percibe al cuerpo como lo que es: un sencillo recurso de enseñanza, del cual él va a prescindir una vez que se complete el aprendizaje, pero que es absolutamente incapaz de cambiar al que aprende. L192.5 19 Sin el cuerpo, la mente no puede cometer errores. 20 Ella no puede pensar que va a morir o ser víctima de ataques despiadados. 21 La ira se le ha vuelto imposible así que, ¿dónde está el terror ahora? 22 ¿Qué temores podrían aún acosar a los que se han desprendido de la fuente de todo ataque, del núcleo de la angustia y de la sede del temor?
L192.6 23 Sólo cuando la mente perdona puede liberarse de la idea de que el cuerpo es su hogar. 24 Sólo cuando la mente perdona puede ser restituida la paz que Dios dispuso para Su santo Hijo. 25 Sólo cuando la mente perdona puede el Hijo ser persuadido a que vuelva a mirar a su santidad. L192.6 26 Una vez que la ira haya desaparecido, podrás ciertamente percibir que a cambio de la visión de Cristo y del don de ver, no se te pidió ningún sacrificio alguno, y que solamente se liberó de su dolor a una mente enferma y atormentada.
L192.7 27 ¿Es esto indeseable? 28 ¿Es algo a lo que hay que tenerle miedo? 29 ¿O bien es algo que se debe anhelar, recibir con gratitud y aceptar con alegría? 30 Somos realmente Uno con Dios, por lo tanto no tenemos que renunciar a nada. 31 Y, ciertamente, Todo nos ha sido dado por Dios. L192.7 32 No obstante, necesitamos perdonar para poder percibir que eso es así. 33 Sin la suave luz del perdonar, andamos a tientas en la oscuridad, usando la razón únicamente para justificar nuestra furia y nuestros ataques. 34 Nuestro entendimiento es tan limitado que aquello que creemos comprender no es sino confusión nacida del error. 35 Nos encontramos perdidos en las brumas de sueños cambiantes y pensamientos atemorizantes, con los ojos herméticamente cerrados para no ver la luz y nuestras mentes comprometidas a rendir culto a lo que realmente no está ahí.
L192.8 L192.8 36 ¿Quién puede nacer de nuevo en Cristo sino aquel que ha perdonado a todos los que ve, a todos en los que piensa, o a todos a quienes se imagina? 37 ¿Quién que mantenga a otro prisionero puede ser liberado? 38 Un carcelero no puede ser libre, pues se encuentra atado al que tiene preso. 39 Tiene que asegurarse de que no escape, y así pasa su tiempo vigilándolo. 40 Y los barrotes que mantienen cautivo al preso se convierten en el mundo en el que su carcelero vive allí con él. 41 Sin embargo, de la liberación del preso depende que el camino de la libertad quede despejado para los dos.
L192.9 L192.9 42 Por consiguiente, no mantengas a nadie prisionero. 43 Libera en vez de aprisionar, pues de esa manera tú quedarás libre. 44 Los pasos a seguir son muy sencillos. 45 Cada vez que sientas una punzada de cólera, reconoce que sostienes una espada sobre tu cabeza. 46 Y ésta te atravesará o no, dependiendo de si decides que estás condenado o ser libre. 47 Así pues, todo aquel que parece tentarte a volverte iracundo, representa a tu salvador de la prisión de la muerte. 48 Por lo tanto, debes estarle agradecido en lugar de querer infligirle dolor.
L192.10 L192.10 49 Hoy sé misericordioso. 50 El Hijo de Dios se merece tu compasión. 51 Él es quien te pide que aceptes ahora el camino de la libertad. 52 No se lo niegues. 53 El Amor que Su Padre le profesa Te Lo profesa a ti también. 54 Tu única función aquí en la tierra es perdonarlo, de manera que puedas volver a aceptarlo como Tu Identidad. 55 Él es Tal como Dios Lo creó. 56 Y tú eres lo que él es. 57 Perdónale ahora sus pecados y verás que eres uno con Él.
L193 Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda
L193.1 L193.1 1 Dios no sabe de aprendizajes. 2 No obstante, Su Voluntad se extiende hasta lo que Él no entiende, en cuanto que Él quiere que la felicidad que Su Hijo heredó de Él siga imperturbada: que sea perpetua y por siempre en aumento; que se expanda eternamente en la Alegría de la Creación plena y que sea eternamente receptiva y completamente ilimitada en Él. 3 Ésa es Su Voluntad. 4 Y, en consecuencia, Su Voluntad provee los medios para garantizar que se cumpla.
L193.2 L193.2 5 Dios no ve contradicciones. 6 Sin embargo, Su Hijo cree verlas. 7 Por lo tanto, tiene necesidad del Único que puede corregir su mirada errante y ofrecerle la visión que lo llevará de regreso Donde cesa la percepción. 8 Dios no percibe en absoluto. 9 No obstante, Él es el Que provee los medios para que la percepción se vuelva lo suficientemente hermosa y verdadera como para que la luz del Cielo brille sobre ella. 10 Él es el Que responde a las contradicciones de Su Hijo y Quien mantiene la Inocencia de Éste a salvo y para siempre.
L193.3 11 Dios no ofrece perdón, pues sabe que ningún pecado es realmente posible. 12 Y sin embargo, dejó que a Su santa ley del Amor se le diera una forma que podría ofrecerse al mundo. 13 Y creó a Uno Que podría percibir la forma que esta ley debería adoptar, de manera que la pudiese recibir cada mente que la había olvidado tal como existe en el Cielo y en Dios. 14 De esta manera, abarcó lo que Él no podía aceptar ni comprender, dando Su Amor y Respuesta a una pregunta que, aunque no tenía significado, Su Hijo Le había preguntado.
L193.4 15 Aquel Que Dios creó para remplazar con paz y alegría los pensamientos alocados que se infiltraron en la mente de Su santísimo Hijo, ahora está cumpliendo Su función. 16 Está redireccionando cada lección de odio que tú quieres enseñar, por una en la que el perdón hace acto de presencia y devuelve amor por odio, de manera de eliminar así el miedo. 17 Y ahora, la culpa no puede hacer acto de presencia, pues su fuente ha sido excluida a medida que el propósito de la lección se ha ido cambiando por el de la inculpabilidad: el odio ha sido desraizado por el Amor.
L193.3 L193.5 18 Éstas son las lecciones que Dios quiere que aprendas. 19 Su Voluntad se refleja en todas ellas, y ellas reflejan Su amorosa Bondad para con el Hijo que Él ama. 20 Cada lección encierra un pensamiento central, que es el mismo en todas ellas. 21 Sólo varía su forma: según las distintas circunstancias y acontecimientos; según los diferentes caracteres y diferentes temas; todos ellos aparentes pero no reales. 22 Todas las lecciones son iguales en cuanto al contenido fundamental se refiere, 23 que es éste:
L193.6 24 Perdona y verás esto de forma diferente.
L193.4 L193.7 25 Es cierto que no parece que toda aflicción no sea más que una falta de perdón. 26 No obstante, ése es el contenido que se encuentra tras la forma. 27 Esta uniformidad es lo que hace que el aprendizaje sea seguro, ya que la lección es tan sencilla que, al final, no se puede rechazar. 28 Nadie puede ocultarse todo el tiempo de una Verdad tan obvia que, aunque se presente en innumerables formas, puede reconocerse en todas ellas con la misma facilidad en todas ellas, sólo con querer ver la sencilla lección que allí se encierra.
L193.5 L193.8 29 Perdona y verás esto de forma diferente.
L193.9 30 Estas son las palabras que el Espíritu Santo te dice en todas tus tribulaciones, todo dolor y todo sufrimiento, sea cual sea la forma en que se manifiesten. 31 Éstas son las palabras con las que a la tentación le llega su fin, y la culpa —ahora abandonada— deja de ser objeto de reverencia. 32 Éstas son las palabras que ponen fin al sueño de pecado, y libran a la mente de todo miedo. 33 Éstas son las palabras mediante las cuales la salvación llega al mundo entero.
L193.6 L193.10 34 ¿Es que no deberíamos aprender a decir estas palabras cada vez que nos sintamos tentados de creer que el dolor es real, y que la muerte sea nuestra elección en lugar de la Vida? 35 ¿Es que no deberíamos aprender a decirlas una vez que hayamos comprendido el poder que tienen para liberar a todas las mentes de la esclavitud? 36 Son palabras que te dan poder sobre todos los acontecimientos que parecen tener control sobre ti. 37 Los verás acertadamente cuando conciencies plenamente estas palabras, y no olvides que son aplicables a todo lo que ves o a todo lo que cualquier hermano observe imperfectamente.
L193.7 L193.11 38 ¿Cómo puedes saber cuándo estás viendo equivocadamente, o cuándo alguna otra persona no logra percibir la lección que debería aprender? 39 ¿Parece real el dolor en esta percepción? 40 Si lo parece, ten por seguro que no se está aprendiendo la lección, 41 y que una falta que no se ha perdonado permanece oculta en la mente que ve el dolor a través de los ojos que ella misma dirige.
L193.8 L193.12 42 Dios no quiere que sufras así. 43 Quiere ayudarte a que te perdones a ti mismo. 44 Su Hijo no recuerda realmente Quién es. 45 Y Dios no quiere que Su Hijo olvide Su Amor ni todos los dones que Su Amor trae consigo. 46 ¿Vas a renunciar ahora a tu propia salvación? 47 ¿Vas a dejar de aprender la sencilla lección que el Maestro celestial pone ante ti para que todo dolor desaparezca y Dios pueda ser recordado por Su Hijo?
L193.9 L193.13 48 Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que aprendas. 49 No quiere dejar ningún pensamiento rencoroso sin corregir, ni que una espina o un clavo lastime en modo alguno a Su santo Hijo. 50 Quiere asegurarse de que el reflejo de Su santo descanso permanezca sereno e imperturbable, sin preocupaciones, en el reflejo aquí de un eterno Hogar Que cuida de Él. 51 Y quiere que todas las lágrimas sean enjugadas y que no quede ni una sola más por derramar, ni ninguna que no espere el momento señalado para derramarse. 52 Pues Dios ha dispuesto que la risa reemplace a cada una de ellas y que Su Hijo vuelva a ser libre.
L193.10 L193.14 53 Hoy trataremos de superar en un solo día miles de aparentes obstáculos a la paz. 54 Permite que la compasión te llegue cuanto antes. 55 No trates de posponer su llegada ni un sólo día más, ni un solo minuto más, ni un solo instante más. 56 Para eso se hizo el tiempo. 57 Empléalo hoy para lo que es su verdadero propósito. 58 Dedica, mañana y noche, el tiempo que puedas disponer para servir a su adecuado propósito y no permitas que el tiempo que dediques a las prácticas sea menor que el necesario para satisfacer tus más profundas necesidades.
L193.11 L193.15 59 Dedícale todo el tiempo que puedas, y luego dedícale un poco más, pues ahora queremos apurarnos en levantarnos para ir a la casa de nuestro Padre. 60 Hemos estado ausentes demasiado tiempo y ya no queremos seguir demorándonos más aquí. 61 Y a medida que practicamos, pensemos en todas las cosas con las que nos hemos quedado para aprovecharlas por nuestra cuenta y que hemos mantenido fuera del alcance de la relación. 62 Entreguémoslas todas a Aquél que sabe cómo mirarlas de manera que desaparezcan. 63 La Verdad es Su mensaje; la Verdad es Su enseñanza. 64 Suyas son las lecciones que Dios quiere que aprendamos.
L193.12 L193.16 65 Hoy y en cada uno de los días venideros, al inicio de cada hora, dedica un poco de tiempo a practicar la lección del perdón en la forma que se indique para ese día. 66 Y trata de aplicarla a lo acontecido durante la hora que acaba de terminar, de manera que la próxima hora esté libre de lo que ocupaba a la anterior. 67 De esta manera, las cadenas del tiempo se soltarán fácilmente.
L193.17 68 No permitas que ninguna hora arroje su sombra sobre la siguiente, y cuando ésta haya transcurrido deja que todo lo acontecido durante su curso se vaya con ella. 69 De este modo, permanecerás libre, y en eterna paz, en el mundo del tiempo. L193.13 70 Ésta es la lección que Dios quiere que aprendas: Hay una manera de mirarlo todo que te acerca un paso más a Él y a la salvación del mundo.
L193.18 71 A todo lo que habla de terror, responde de esta manera:
L193.19 72 Perdonaré y esto desaparecerá.
L193.20 73 Ante toda aprensión, preocupación o sufrimiento, repite estas mismas palabras. 74 Y entonces tendrás en mano la llave que abre las puertas del Cielo, que hace que el Amor de Dios el Padre baje finalmente a la tierra para elevarla hasta el Cielo. 75 Dios Mismo dará este paso final. 76 No te niegues a dar los pequeños pasos que Él te pide que des para llegar a Él.
L194 Pongo el futuro en Manos de Dios
L194.1 L194.1 1 La idea de hoy es un paso más en el proceso de alcanzar cuanto antes la salvación, ¡un paso que ciertamente es gigantesco! 2 Es tan grande la distancia que abarca que te lleva justo antes de llegar al Cielo, con la meta a la vista y los obstáculos dejados atrás. 3 Tus pies ya se han posado sobre el césped que te da la bienvenida a las puertas del Cielo: el tranquilo lugar de la paz en el que aguardas con certeza el paso final a cargo de Dios. 4 ¡Qué lejos nos encontramos ahora de la tierra! 5 ¡Y cuán cerca de nuestra meta! 6 ¡Cuán corto es el trecho que aún nos queda por recorrer!
L194.2 L194.2 7 Acepta la idea de hoy y habrás dejado atrás toda ansiedad, los abismos del infierno, la oscuridad de la depresión, los pensamientos de pecado y la devastación que la culpa trae consigo. 8 Acepta la idea de hoy y habrás liberado al mundo de toda prisión, al romper las pesadas cadenas que mantenían cerrada la puerta a la libertad. 9 Te has salvado, y tu salvación se convierte en el presente que le haces al mundo porque tú la aceptaste primero.
L194.3 L194.3 10 No hay un solo instante santo en que se pueda sentir depresión, experimentar dolor o percibir pérdida alguna. 11 No hay un solo instante santo en que se pueda instaurar el pesar en un trono y rendirle culto fielmente. 12 No hay un solo instante santo en que uno pueda ni siquiera morir. 13 Y así, cada instante santo que se le entrega a Dios, con el siguiente ya entregado a Él de antemano, es un tiempo en que te liberas de la tristeza, del dolor y hasta de la misma muerte.
L194.4 L194.4 14 Tu futuro está en Manos de Dios, así como tu pasado y tu tiempo presente. 15 Para Él son la misma cosa y, por lo tanto, deberían ser la misma cosa para ti también. 16 Sin embargo, en este mundo la progresión temporal todavía parece ser algo real. 17 Por eso no se te pide que entiendas la falta de secuencia que realmente se encuentra en el tiempo. 18 Sólo se te pide que te desentiendas del futuro y lo pongas en Manos de Dios. 19 Y podrás comprobar en tu propia experiencia que también has puesto en Sus manos el pasado y el tiempo presente, porque el pasado ya no te castigará más y el miedo al futuro ya no tendrá sentido.
L194.5 L194.5 20 Deja ir al futuro. 21 Pues el pasado dejó de ser y el tiempo presente, libre de su legado de aflicción y sufrimiento, de dolor y de pérdida, se convierte en el instante en que el tiempo se escapa del cautiverio de las ilusiones, entre las cuales ha venido recorriendo su despiadado e inevitable curso. 22 Entonces, a partir de ahora, cada instante que antes era esclavo del tiempo se va a transformar en un instante santo, cuando la luz que se mantenía oculta en el Hijo de Dios es liberada para bendecir al mundo. 23 Ahora el Hijo de Dios es libre y toda su gloria resplandece sobre un mundo que se ha liberado junto con él para compartir su santidad.
L194.6 L194.6 24 Si pudieses ver la lección de hoy como la liberación que realmente representa, no vacilarías en dedicarle el máximo esfuerzo constante que puedas, para que pasase a formar parte de ti. 25 A medida que se vaya convirtiendo en un pensamiento que rige tu mente, en un hábito de tu repertorio para resolver problemas, en una manera de reaccionar de inmediato ante toda tentación, extenderás al mundo lo que has aprendido. 26 Y en la medida en que aprendas a ver la salvación en todas las cosas, así también el mundo percibirá que se ha salvado.
L194.7 L194.7 27 ¿Qué preocupación puede asolar al que pone su futuro en las cariñosas Manos de Dios? 28 ¿Qué podrá hacerle sufrir? 29 ¿Qué podrá causarle dolor o la sensación de haber perdido algo? 30 ¿A qué le puede temer? 31 ¿Y de qué otra manera podría mirar al otro sino con Amor? 32 Pues el que ha escapado de todo miedo a futuros sufrimientos ha encontrado en el tiempo presente su camino a la paz y la certeza de un cuidado que el mundo nunca podrá amenazar. 33 Está seguro de que, aunque su percepción pueda estar equivocada, siempre podrá corregirla. 34 Es libre de volver a decidir cuándo se ha dejado engañar o de cambiar de parecer cuando se ha equivocado.
L194.8 L194.8 35 Por lo tanto, pon tu futuro en las Manos de Dios. 36 Pues de esta manera invocas Su recuerdo para que regrese y reemplace todos tus pensamientos de maldad y pecado por la Verdad del Amor. 37 ¿Crees acaso que el mundo no se beneficiaría con ello y que cada criatura viviente no respondería con una percepción curada? 38 El que se encomienda a Dios ha puesto también al mundo en las mismas Manos a las que él ha recurrido en busca de consuelo y seguridad. 39 Ha dejado a un lado las enfermizas ilusiones del mundo conjuntamente con las suyas, y de este modo le ofrece paz tanto al mundo como a sí mismo.
L194.9 L194.9 40 Ahora, ciertamente nos hemos salvado. 41 Pues descansamos despreocupados en las Manos de Dios, seguros de que sólo cosas buenas nos pueden acontecer. 42 Si nos olvidamos de ello, se nos recordará tranquilamente. 43 Si aceptamos un pensamiento que no perdona, éste será prontamente reemplazado por el reflejo del Amor. 44 Y si nos sentimos tentados de atacar, apelaremos a Aquel Que vela por nuestro descanso para que tome por nosotros la decisión que dejará la tentación muy atrás. 45 El mundo ha dejado de ser nuestro enemigo, pues hemos decidido ser sus amigos.
L195 El Amor es el camino que recorro con gratitud
L195.1 L195.1 1 La gratitud es una lección muy difícil de aprender para aquellos que observan el mundo en forma equivocada. 2 Lo más que pueden hacer es considerar que están en mejor situación que los demás. 3 Y tratan de contentarse porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos.[I] 4 ¡Cuán tristes y lamentables son semejantes pensamientos! 5 Pues, ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no los tienen? 6 ¿Y quién va a sufrir menos por ver a otro sufrir más? 7 Debes estarle agradecido únicamente a Aquel que hizo desaparecer todo motivo de sufrimiento en todo el mundo.
L195.2 L195.2 8 Es demencia dar gracias por el sufrimiento. 9 Pero es igualmente demencia no estarle agradecido a Uno Que te ofrece los medios seguros por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reemplazado por risa y felicidad. 10 Ni siquiera los que están parcialmente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de seguir el camino que Él les señala, a fin de escapar de una prisión que creían que no tenía puerta de salida a la liberación que ahora perciben.
L195.3 L195.3 11 Tu hermano es tu “enemigo” porque lo ves como el rival de tu paz: el saqueador que te roba tu alegría y no te deja nada salvo una negra desesperación, tan amarga e implacable que acaba con toda esperanza. 12 Lo único que ahora te queda es el deseo de vengarte. 13 Lo único que ahora puedes hacer es tratar de derribarlo para que yazga contigo en la muerte, tan impotente como lo estás tú y con tan poco que agarrar tanto en sus dedos como en los tuyos.
L195.4 L195.4 14 Tú no vas a dar gracias a Dios porque tu hermano esté más esclavizado que tú, como tampoco podrías, en tu sano juicio, molestarte si él parece ser más libre que tú. 15 El Amor no hace comparaciones. 16 Y la gratitud sólo puede ser sincera si va acompañada de Amor. 17 Le damos gracias a Dios, Nuestro Padre, porque en nosotros todas las cosas encontrarán su libertad. 18 Es imposible que algunas puedan liberarse mientras otras permanezcan cautivas 19 pues, ¿quién puede regatear en nombre del Amor?
L195.5 L195.5 20 Por lo tanto, da gracias, pero con sinceridad. 21 Y permite que en tu gratitud haya cabida para todos los que se van a escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los que tienen miedo, así como los que lloran lo que parece ser una pérdida aparente o sufren un aparente dolor, los que pasan frío o hambre, o los que caminan por el sendero del odio y la senda de la muerte. 22 Todos ellos te acompañan. 23 No nos comparemos con ellos pues de hacerlo, los estaríamos separando de nuestra conciencia de la unidad que realmente compartimos con ellos, de la misma manera que ellos necesariamente la comparten con nosotros.
L195.6 L195.6 24 Damos gracias a Nuestro Padre por una sola cosa: por no estar separados de ninguna cosa viviente y, por lo tanto, porque somos realmente Uno con Él. 25 Y nos regocijamos de que nunca puedan hacerse excepciones que menoscaben nuestra completitud o inhiban o alteren en modo alguno nuestra función de completar a Aquel que en Sí Mismo es la Compleción. 26 Damos gracias por cada cosa que vive pues, de otra manera, no estaríamos dando gracias por nada y estaríamos dejando de reconocer los dones que Dios nos ha dado.
L195.7 L195.7 27 Así pues, permitamos que nuestros hermanos reclinen sus fatigadas cabezas sobre nuestros hombros mientras descansan un rato. 28 Damos gracias porque ellos se encuentren ahí. 29 Pues si podemos dirigirlos a la paz que nosotros mismos queremos encontrar, el camino quedará por fin despejado para nosotros. 30 Una antigua puerta cerrada vuelve a abrirse; una Palabra —hace tiempo olvidada— resuena de nuevo en nuestra memoria y cobra mayor claridad al estar dispuestos una vez más a escuchar.
L195.8 L195.8 31 Recorre, pues, con gratitud el camino del Amor. 32 Pues olvidamos el odio cuando dejamos a un lado las comparaciones. 33 ¿Qué otros obstáculos para la paz quedarían entonces? 34 El miedo a Dios por fin ha sido deshecho y ahora perdonamos sin hacer comparaciones. 35 Al hacerlo, no podemos decidir pasar por alto algunas cosas, mientras retenemos bajo llave otras que seguimos considerando como “pecados“. 36 Cuando hayas perdonado totalmente, sentirás total gratitud, pues te darás cuenta de que todas las cosas se han ganado el derecho a ser amadas por ser amorosas, incluyendo Tu propio Yo.
L195.9 L195.9 37 Hoy aprendemos a pensar con gratitud en vez de con ira, malicia y venganza. 38 Todo nos ha sido dado. 39 Si nos negamos a reconocer esto, no tenemos derecho a sentirnos amargados ni a percibir que estamos en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos acosa sin cesar, o donde se nos atropella sin el menor pensamiento o consideración por nosotros o por nuestro futuro. 40 La gratitud se convierte en el único pensamiento con el cual substituimos estas percepciones dementes. 41 Dios nos ha cuidado y nos llama Hijo a cada uno. 42 ¿Acaso puede haber algo mejor que eso?
L195.10 L195.10 43 Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que nunca podrías haber soñado. 44 La gratitud y el Amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra el otro tiene que estar también. 45 Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor, que es la Fuente de toda la Creación. 46 Dios te da las gracias a ti, Su Hijo, por ser Lo que realmente eres: Su Propia Compleción y la Fuente del Amor, conjuntamente con Él. 47 Tu gratitud hacia Él es la misma que la Suya hacia ti. 48 Pues el Amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios.
L196 No es sino a mí mismo a quien crucifico
L196.1 L196.1 1 Cuando hayas comprendido esto a fondo y lo conciencies plenamente ya no intentarás hacerte daño ni hacer de tu cuerpo un esclavo de la venganza. 2 No te atacarás a ti mismo y te darás cuenta de que atacar a otro sería atacarte a ti mismo. 3 Te liberarás de la creencia demente de que, al atacar a tu hermano, tú te salvas. 4 Y comprenderás que su seguridad es la tuya y que, al curarse él, te curas tú.
L196.2 L196.2 5 Al comienzo, tal vez no comprendas cómo es posible que la compasión, que es ilimitada y envuelve todas las cosas en su segura protección, pueda hallarse en la idea que hoy practicamos. 6 De hecho, esta idea puede parecerte como una señal de que es imposible eludir el castigo, ya que el ego, ante lo que considera una amenaza, no vacila en citar la Verdad para salvaguardar sus mentiras. 7 No obstante, es incapaz de entender la Verdad que usa de tal manera. 8 Pero tú puedes aprender a detectar estas insensatas maniobras y negar el significado que parecen tener.
L196.3 L196.3 9 De esta manera, también le enseñas a tu mente que no eres un ego. 10 Pues las formas con las que el ego querría distorsionar la Verdad ya no te seguirán engañando. 11 No vas a seguir creyendo que eres un cuerpo que tiene que ser crucificado. 12 Y en la idea de hoy, verás la luz de la resurrección, brillando más allá de todos los pensamientos en los que se crucifica y se muere, iluminando los pensamientos en los que hay libertad y Vida.
L196.4 L196.4 13 La idea de hoy es el primer paso que nos conduce desde el cautiverio al estado del reflejo aquí de la perfecta Libertad. 14 Demos este primer paso hoy, para poder recorrer rápidamente el camino que nos muestra la salvación, dando cada paso en la secuencia señalada a medida que la mente se va desprendiendo de sus lastres uno por uno. 15 No necesitamos tiempo para esto, 16 sino únicamente estar dispuestos a hacerlo. 17 Pues lo que parece requerir cientos de años, puede lograrse fácilmente —por la gracia de Dios— en un solo instante.
L196.5 L196.5 18 El pensamiento desesperante y deprimente de que puedes atacar a otros sin que ello te afecte te ha clavado a la cruz. 19 Tal vez pensaste que era tu salvación. 20 Pero sólo representaba la creencia de que el miedo a Dios era real. 21 ¿Y qué es esto sino el infierno? 22 ¿Quién puede creer que su Padre es su enemigo mortal, Que se encuentra separado de él, a la espera de destruir su vida y obliterarlo del universo sin que su corazón tenga miedo del infierno?
L196.6 L196.6 23 Tal es la forma de la locura en la que crees, si aceptas el temible pensamiento de que puedes atacar a otro y tú quedar libre. 24 Hasta que no cambies esta forma de locura, no habrá esperanzas. 25 Hasta que no te des cuenta de que esto, al menos, tiene que ser completamente imposible, ¿cómo va a haber escapatoria? 26 El miedo a Dios es real para todo aquel que piensa que ese pensamiento es verdad 27 y, por ello, no sólo no percibirá la insensatez de este pensamiento, sino que ni siquiera se dará cuenta de que está ahí, lo cual le hubiese permitido cuestionarlo.
L196.7 L196.7 28 Para siquiera poder cuestionarlo, primero hay que cambiar su forma lo suficiente como para que el miedo a las represalias disminuya y la responsabilidad vuelva en cierta medida a recaer sobre ti. 29 A partir desde ahí, al menos podrás considerar si quieres o no seguir adelante por ese doloroso sendero. 30 Pero, mientras no hagas este cambio, no podrás percibir que son únicamente tus pensamientos los que te meten miedo y que tu liberación depende de ti.
L196.8 L196.8 31 Si hoy das este paso, los que siguen te resultarán más fáciles. 32 A partir de aquí avanzaremos rápidamente, 33 pues una vez que entiendas que nada, salvo tus propios pensamientos, te puede hacer daño, el miedo a Dios tendrá necesariamente que desaparecer. 34 Entonces no podrás seguir creyendo que la causa de tu miedo se encuentra fuera de ti. 35 Y podrás acoger de nuevo a Dios, a Quien habías pensado desterrar, en la santa mente que Él realmente nunca abandonó.
L196.9 L196.9 36 El canto de la salvación puede ciertamente oírse en la idea que practicamos hoy. 37 Si sólo puedes crucificarte a ti mismo, entonces no le hiciste nada al mundo y, por lo tanto, no tienes que temer su venganza ni su persecución. 38 Tampoco es necesario que te escondas lleno de terror del miedo mortal a Dios que la proyección oculta tras de sí. 39 Lo que más pavor te da es tu salvación. 40 Tú eres realmente fuerte, y fuerza es lo que quieres. 41 Tú eres realmente libre, y estás contento por tu libertad. 42 Has tratado de ser a la vez débil y cautivo, porque le tenías miedo a tu fuerza y a tu libertad. 43 Sin embargo, tu salvación radica en ellas.
L196.10 L196.10 44 Hay un instante en que el terror parece apoderarse de tu mente de tal manera que no parece haber la más mínima esperanza de que puedas escapar. 45 Cuando te des cuenta, de una vez por todas, de que es a ti mismo a quien le tienes miedo, tu mente se percibirá a sí misma dividida. 46 Esto se te había ocultado, mientras creías que podías lanzar ataques hacia fuera y que éstos podían ser devueltos de fuera a dentro. 47 Parecía que había un enemigo externo al que tenías que temer. 48 Y, de esta manera, un dios externo a ti se convirtió en tu enemigo mortal y en la fuente de tu miedo.
L196.11 L196.11 49 Ahora, por un instante, percibes en tu fuero interno a un asesino que ansía tu muerte, con todas las intenciones de conspirar contra ti hasta que por fin pueda matarte. 50 No obstante, ese mismo instante es el momento en que también te llega la salvación. 51 Pues ya no le tienes miedo a Dios 52 y, por consiguiente, puedes apelar a Él para que te salve de las ilusiones por medio de Su Amor, llamándolo Padre y llamándote a ti mismo Su Hijo. 53 Reza para que este instante llegue pronto, hoy mismo. 54 Aléjate del miedo y dirígete al Amor.
L196.12 L196.12 55 No hay un solo Pensamiento de Dios que no vaya contigo para ayudarte a alcanzar ese instante e ir más allá de él rápidamente, con certeza y para siempre. 56 Cuando el miedo a Dios haya desaparecido, no quedará obstáculo alguno entre la santa Paz de Dios y tú. 57 ¡Cuán bondadosa y misericordiosa es la idea que hoy practicamos! 58 Acógela gustosamente, como debes hacerlo, pues es tu liberación. 59 Es a ti a quien tu mente trata de crucificar. 60 Pero tu redención también procederá de ti.
L197 No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano
L197.1 L197.1 1 He aquí el segundo paso que damos en el proceso de liberar a tu mente de la creencia de que hay una fuerza externa enfrentada a la tuya. 2 Tratas de ser amable y de perdonar. 3 Pero si no recibes del exterior muestras de gratitud y las debidas gracias, vas a volver a convertir tus intenciones en ataques. 4 Porque aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor, porque si no es así, se los vas a quitar. 5 De este modo, estás considerando que los dones de Dios son, en el mejor de los casos, préstamos; y en el peor, engaños que te roban tus defensas para garantizar que cuando Él dé Su golpe de gracia, éste sea mortal.
L197.2 L197.2 6 ¡Con qué facilidad confunden a Dios con la culpa, los que no saben lo que sus pensamientos pueden hacer! 7 Niega tu fuerza, y la debilidad se convertirá en salvación para ti. 8 Considérate cautivo y lo que los barrotes encierran se volverá tu hogar. 9 Y tampoco podrás abandonar la prisión, ni reivindicar tu fuerza mientras por un lado, sigas creyendo que la culpa y la salvación son la misma cosa y, por otro, no percibas a la libertad y a la salvación como una sola cosa, flanqueada de fuerza, para que las busques y reivindiques, y para que las encuentres y las reconozcas plenamente.
L197.3 L197.3 10 El mundo deberá darte las gracias cuando lo liberes de tus ilusiones. 11 No obstante, tú también deberás agradecértelo a ti mismo, pues la liberación del mundo es sólo reflejo de la tuya propia. 12 Tu gratitud es todo lo que requieren tus presentes para convertirse en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre. 13 ¿Es esto lo que quieres impedir cuando decides reclamar los regalos que diste, porque no fueron apreciados? 14 Eres tú quien debe apreciarlos y dar las debidas gracias, pues realmente eres tú el que ha recibido los presentes.
L197.4 L197.4 15 No importa que otro piense que tus presentes no tienen valor. 16 Hay una parte en su mente que se une a la tuya para darte las gracias. 17 No importa que tus presentes parezcan haber sido desperdiciados y no haber servido para nada. 18 Se reciben allí donde se dan. 19 Mediante tu agradecimiento son aceptados universalmente y el Propio Corazón de Dios los reconoce con gratitud. 20 ¿Es que se los vas a quitar cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?
L197.5 L197.5 21 Dios bendice cada presente que Le das, y todo presente es a Él a Quién se lo das, porque sólo te los puedes dar a Ti Mismo. 22 Y lo que pertenece a Dios, tiene que ser necesariamente Suyo. 23 No obstante, nunca te vas a dar cuenta de que Sus Dones son seguros, eternos, inalterables e ilimitados, de que dan perpetuamente, de que extienden Amor y de que incrementan Tu interminable Alegría, mientras estés perdonando pero sólo para volver a atacar.
L197.6 L197.6 24 Quita los regalos que has dado y pensarás que lo que se te dio te había sido quitado. 25 Pero si aprendes a permitir que el perdón desvanezca los pecados que crees ver fuera de ti, nunca podrás pensar que los dones de Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará de nuevo a la hora de tu muerte. 26 Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.
L197.7 L197.7 27 Y con la eliminación de esta creencia, el miedo se acabará también para siempre. 28 Dale gracias a tu Yo por esto, pues Él sólo Le está agradecido a Dios y se da las gracias a Sí Mismo por ti. 29 Cristo aún habrá de venir a todo aquel que vive, pues cada uno tiene necesariamente que vivir y moverse en Él. 30 Su Yo descansa seguro en Su Padre porque Sus Voluntades conforman Una sola. 31 La Gratitud de Ellos hacia Todo Lo que han creado es infinita, pues la Gratitud sigue formando parte del Amor.
L197.8 L197.8 32 Gracias te sean dadas a ti, santo Hijo de Dios, 33 pues Tal como fuiste creado contienes todas las cosas dentro de tu Yo. 34 Y sigues siendo Tal como Dios Te creó. 35 No puedes atenuar la luz de Tu Perfección. 36 En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo. 37 Él te aprecia porque tú realmente eres Él. 38 Toda gratitud te pertenece, debido a Lo que eres.
L197.9 L197.9 39 Da gracias según las recibes. 40 No guardes ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que complete tu Yo. 41 Y nadie está excluido de ese Yo. 42 Da gracias por los incontables canales que extienden ese Yo. 43 Todo lo que haces Le es dado a Él. 44 Todo lo que piensas sólo pueden ser Sus Pensamientos, ya que compartes con Él los santos Pensamientos de Dios. 45 Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio. 46 Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a Ti.
L198 Sólo mi propia condenación me hace daño
L198.1 L198.1 1 Es realmente imposible que te hagan daño. 2 Y, sin embargo, las ilusiones hacen ilusiones. 3 Si eres capaz de condenar, se te puede hacer daño. 4 Pues has creído que puedes hacer daño y el derecho que te has otorgado a ti mismo ahora puede usarse en tu contra hasta tanto no renuncies a él, por no tener ningún valor y ser indeseable e irreal. 5 Sólo entonces la ilusión dejará de tener efectos y todos los que parecía haber causado quedarán deshechos. 6 Entonces serás libre, pues la libertad es tu presente y ahora podrás recibir el presente que diste.
L198.2 L198.2 7 Condena y te convertirás en prisionero. 8 Perdona y te liberarás. 9 Ésa es la ley que rige la percepción. 10 No es una ley que el conocimiento comprenda, pues la libertad forma parte de él. 11 Por consiguiente, condenar es imposible en la Verdad. 12 Lo que parece ser la influencia y los efectos del condenar realmente nunca tuvieron lugar en absoluto. 13 No obstante, tenemos que lidiar con ellos por un tiempo, como si hubiesen existido. 14 La ilusión hace la ilusión. 15 Excepto una. 16 Pues perdonar es la ilusión que es la respuesta a todas las demás.
L198.3 L198.3 17 El perdón se lleva por delante todos los demás sueños y, aunque en sí es un sueño, no produce más sueños. 18 Todas las ilusiones, salvo ésta, tienen necesariamente que multiplicarse por miles. 19 Pero, con ésta, a todas las demás les llega su fin. 20 El perdón es el fin de los sueños porque es el sueño del despertar. 21 En sí, no es la Verdad. 22 No obstante, apunta hacia donde Ésta tiene necesariamente que encontrarse y provee guía con la certeza de Dios Mismo. 23 Es un sueño en el que el Hijo de Dios despierta a su Yo y a Su Padre, sabiendo que Ambos son Uno.
L198.4 L198.4 24 Perdonar es el único camino que conduce más allá del desastre, del sufrimiento y, finalmente, de la muerte. 25 ¿Cómo podría haber otro camino cuando éste es el plan de Dios Mismo? 26 Y entonces, ¿por qué vas a querer oponerte a él, combatirlo, hallarle mil faltas y buscar otras mil posibilidades?
L198.5 L198.5 27 ¿No es acaso más sabio alegrarte por tener en tus manos la respuesta a tus problemas? 28 ¿No es acaso más inteligente dar gracias a Aquel Que te ofrece la salvación, y aceptar Su presente con gratitud? 29 ¿Y no es acaso una muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él quiere enseñarte, en vez de tratar de ignorar Sus Palabras y substituirlas por las tuyas?
L198.6 L198.6 30 Sus Palabras darán resultado. 31 Sus Palabras salvarán. 32 Sus Palabras contienen toda la esperanza, toda la bendición y toda la alegría que nunca podría encontrarse sobre esta tierra. 33 Sus Palabras provienen de Dios y te llegan con el Amor del Cielo impreso en Ellas. 34 Los que oyen Sus Palabras han oído el Canto del Cielo, pues éstas son las Palabras en las que finalmente todas las demás se unen en una sola. 35 Y al desaparecer ésta, la Palabra de Dios vendrá a ocupar su lugar, pues en ese momento será recordada y apreciada.
L198.7 L198.7 36 Este mundo tiene muchos escondites aparentemente separados, donde la compasión no significa nada y el ataque parece estar justificado. 37 Pero son todos lo mismo: un lugar donde se ofrece la muerte al Hijo de Dios y a Su Padre. 38 Puede que pienses que la han aceptado, pero si vuelves a mirar el sitio donde habías visto Su sangre, percibirás un milagro en su lugar.
L198.8 39 ¡Qué insensato creer que Ellos podían morir! 40 ¡Qué insensato creer que podías atacar! 41 ¡Qué locura pensar que podías ser condenado y que el santo Hijo de Dios podía morir! L198.8 42 La quietud de tu Yo permanece impasible y no se ve afectada por semejantes pensamientos, ni tiene conciencia de ninguna condenación que pudiese requerir perdón. 43 Pues los sueños, sea cual fuere su clase, son ajenos y extraños a la Verdad. 44 ¿Y qué otra cosa, sino la Verdad, podría tener un Pensamiento que construye un puente hasta Ella Misma para llevar las ilusiones al otro lado?
L198.9 L198.9 45 Nuestras prácticas de hoy consisten en dejar que la libertad venga a establecer su morada en ti. 46 La Verdad deposita estas palabras en tu mente para que puedas encontrar la llave de la luz y permitir que a la oscuridad le llegue su fin:
L198.10 47 Sólo mi propia condenación me hace daño.
48 Sólo mi propio perdonar me puede liberar.
L198.11 49 No olvides hoy que no hay ninguna forma de sufrir que no oculte algún pensamiento que no perdona, 50 ni tampoco ninguna forma de dolor que el perdón no pueda curar.
L198.10 L198.12 51 Acepta la única ilusión que proclama que en el Hijo de Dios no hay condenación y recordarás instantáneamente el Cielo; entonces, olvidarás el mundo y todas sus extrañas creencias quedarán olvidadas con él, a medida que la faz de Cristo aparezca por fin sin velo alguno en este único sueño. 52 Éste es el presente que el Espíritu Santo tiene para ti de parte de Dios, Tu Padre. 53 Permite que el día de hoy se celebre tanto en la tierra como en tu santo hogar. 54 Sé bueno con ambos, a medida que perdones las ofensas de las que pensaste que ambos eran culpables y contempla tu inocencia resplandeciendo sobre ti desde la faz de Cristo.
L198.11 L198.13 55 Ahora el silencio se extiende por todo el mundo. 56 Ahora hay quietud allí donde antes había un frenético torrente de pensamientos sin sentido. 57 Ahora hay una apacible luz sobre la faz de la tierra que reposa tranquila en un dormir desprovisto de sueños. 58 Y ahora la Palabra de Dios es lo único que queda sobre ella. 59 Sólo eso puede percibirse todavía por un instante más. 60 Luego, los símbolos dejarán de ser y todo lo que alguna vez creíste haber hecho desaparecerá por completo de la mente que Dios ha sabido eternamente que es La de Su único Hijo.
L198.12 L198.14 61 En él no hay condenación. 62 Es perfecto en su santidad. 63 No necesita pensamientos misericordiosos. 64 ¿Quién puede ofrecerle regalos cuando todo es realmente Suyo? 65 ¿Y a quién se le va a ocurrir ofrecer perdonar al Hijo de la Impecabilidad Misma, tan semejante a Aquel de Quien es Hijo que mirar al Hijo significa dejar de percibir y conocer únicamente al Padre? 66 En esta visión del Hijo, tan fugaz que ni siquiera un instante media entre esta única mirada y el Propio eterno Presente ves la visión de Ti Mismo, para luego desaparecer por siempre en Dios.
L198.12 L198.15 67 Hoy nos aproximamos todavía más al final de todo lo que aún pretende interponerse entre esta visión y nuestra mirada. 68 Estamos contentos de haber llegado hasta aquí y reconocemos que Aquel que nos trajo hasta aquí no nos va a abandonar ahora. 69 Pues nos quiere dar el don que Dios nos dio hoy, por medio de Él. 70 Ahora es el tiempo de tu liberación. 71 Llegó el momento. 72 El momento llegó hoy.
L199 No soy un cuerpo. Soy libre
L199.1 L199.1 1 Es imposible que logres tu libertad mientras te percibas como un cuerpo. 2 El cuerpo constituye una limitación. 3 El que busca su libertad en un cuerpo la busca donde no se puede hallar. 4 Se puede liberar a la mente cuando ésta deja de verse a sí misma contenida dentro de un cuerpo, firmemente atada a él y amparada por su presencia. 5 Si esto fuese la Verdad, ¡la mente sería ciertamente vulnerable!
L199.2 L199.2 6 La mente que está al servicio del Espíritu Santo es por siempre ilimitada, desde cualquier punto de vista, más allá de las leyes del tiempo y del espacio; está libre de ideas preconcebidas y posee fuerza y poder para hacer todo lo que se le pida. 7 Los pensamientos de ataque no pueden entrar en una mente así, toda vez que ha sido entregada a la Fuente del Amor, y el miedo no puede infiltrarse en una mente unida al Amor. 8 Puesto que esta mente descansa realmente en Dios, ¿quién, viviendo en la Inocencia y amando todo el tiempo, puede tener miedo?
L199.3 L199.3 9 Es esencial para tu progreso en este Curso que aceptes la idea de hoy y que la tengas en gran estima. 10 No te preocupes si al ego le parece totalmente demente. 11 El ego tiene en gran estima al cuerpo porque mora en él y vive unido al hogar que ha hecho. 12 Esto forma parte de la ilusión que ha protegido al ego de ser descubierto como la ilusión que es.
L199.4 L199.4 13 Aquí se esconde, y aquí se puede ver como lo que es. 14 Declara tu inocencia y te liberarás. 15 El cuerpo desaparece, porque ya no lo necesitas, excepto para llenar la necesidad que ve el Espíritu Santo. 16 Con tal fin, el cuerpo se percibirá como una forma útil para lo que la mente tiene que hacer. 17 De este modo, se convierte en un vehículo que ayuda al perdón a extenderse hasta la meta toda abarcadora que debe alcanzar, de acuerdo con el plan de Dios.
L199.5 L199.5 18 Ten en gran estima la idea de hoy y ponla en práctica hoy y cada día. 19 Haz que pase a formar parte de cada práctica que realices. 20 No hay pensamiento que con esto no aumente su poder de ayudar al mundo, y ninguno dejará de beneficiarse también con presentes adicionales para ti. 21 Con esta idea, hacemos resonar la llamada a la liberación por todo el mundo. 22 ¿Acaso vas a excluirte de la aceptación de los presentes que das?
L199.6 L199.6 23 El Espíritu Santo es el hogar de las mentes que buscan la libertad. 24 En Él encuentran lo que habían estado buscando. 25 Ahora, el propósito del cuerpo ha dejado de ser ambiguo. 26 Y se vuelve perfecto en su facultad de servir a una meta indivisa. 27 Y en respuesta libre de conflicto e inequívoca a la mente que sólo tiene como meta el pensamiento de libertad, el cuerpo se vuelve útil, y sirve su propósito a cabalidad. 28 Sin el poder de esclavizar, se ha convertido en un valioso servidor de la libertad que persigue la mente que mora en el Espíritu Santo.
L199.7 L199.7 29 Hoy sé libre y lleva el presente de libertad a todos los que todavía creen que están esclavizados dentro de un cuerpo. 30 Sé libre, de modo que el Espíritu Santo se pueda valer de tu liberación de la esclavitud para poner en libertad a los muchos que se perciben a sí mismos encadenados, indefensos y atemorizados. 31 Deja que el Amor reemplace sus miedos por medio de ti. 32 Acepta la salvación ahora y entrega tu mente a Aquel Que te exhorta a que Le hagas este presente. 33 Pues Él quiere darte perfecta libertad, perfecta alegría, y la esperanza que alcanza su plena realización en Dios.
L199.8 L199.8 34 Tú eres el Hijo de Dios. 35 Vives por siempre en la Inmortalidad. 36 ¿No te gustaría regresar tu mente a Ella? 37 Si es así, pon en práctica el pensamiento que el Espíritu Santo te da para este día. 38 En él, tus hermanos se encuentran liberados contigo; el mundo es bendecido conjuntamente contigo; el Hijo de Dios no volverá a llorar, y el Cielo te agradece la alegría añadida que tus prácticas le proporcionan incluso a Él. 39 Y Dios Mismo extiende Su Amor y Felicidad cada vez que dices:
L199.9 40 No soy un cuerpo.
41 Estoy libre.
42 Oigo la Voz Que Dios me ha dado, y sólo a Ella obedece mi mente.
L200 No hay otra paz que La de Dios
L200.1 L200.1 1 No sigas buscando. 2 No vas a encontrar otra paz que La de Dios. 3 Acepta este hecho y evita la agonía de sufrir aún más amargos desengaños, deprimentes desesperaciones y el sentido de helada desesperanza y duda. 4 No sigas buscando. 5 No hay nada más que puedas encontrar, excepto la paz de Dios, a menos que lo que estés buscando sea miseria y dolor.
L200.2 L200.2 6 Éste es el punto final al que finalmente cada uno tiene necesariamente que llegar, dejando de lado toda esperanza de hallar felicidad donde no la hay; de ser salvado por lo que sólo puede herir; de hacer paz del caos, alegría del dolor y Cielo del infierno. 7 No sigas tratando de ganar por medio de pérdidas, ni de morir para vivir. 8 Pues lo único que encontrarías con todo eso sería una derrota.
L200.3 L200.3 9 No obstante, con la misma facilidad, puedes pedir Amor, felicidad y vivir eternamente una Paz que no tiene fin. 10 Pide esto y sólo podrás ganar. 11 Pedir lo que realmente ya tienes, tiene necesariamente que tener éxito. 12 Pedir que lo falso sea verdadero, sólo puede fracasar. 13 Perdónate a ti mismo tus imaginaciones vanas y no sigas buscando lo que no puedes encontrar. 14 Pues, ¿qué podría ser más insensato que buscar, buscar, y volver a buscar el infierno, cuando no tienes sino que abrir los ojos y mirar para darte cuenta de que el Cielo se encuentra ante ti, con sólo atravesar una puerta que es fácil de abrir, para darte la bienvenida?
L200.4 L200.4 15 Regresa a casa. 16 No encontraste la felicidad en el extranjero, ni en formas foráneas que no tienen ningún significado para ti, aunque trataste de hacer que lo tuvieran. 17 No perteneces a este mundo. 18 Aquí eres un extraño. 19 Pero te ha sido dado encontrar aquí los medios por los cuales el mundo ha dejado de parecer una casa por prisión o una cárcel para cualquiera.
L200.5 L200.5 20 La libertad te ha sido dada allí donde antes no veías sino cadenas y puertas de hierro. 21 Pero si te quieres escapar, vas a tener que cambiar tu forma de pensar sobre el propósito que tiene el mundo. 22 Permanecerás encadenado hasta que veas al mundo entero como un lugar bendito, liberes de tus errores a cada hermano y lo honres tal como realmente es. 23 Tú no fuiste su hacedor, ni tampoco te hiciste a ti mismo. 24 Y al liberar a uno, el otro es aceptado como realmente es.
L200.6 L200.6 25 ¿Qué función tiene el perdón? 26 En verdad no tiene ninguna, ni hace nada, pues en el Cielo no se le conoce. 27 Es sólo en el infierno donde se le necesita y donde tiene una formidable función que desempeñar. 28 ¿No es acaso un propósito loable ayudar al bienamado Hijo de Dios a escapar de los sueños de maldad que imagina, aunque crea que son verdaderos? 29 ¿Quién podría aspirar a más mientras parezca que hay que elegir entre éxito y fracaso, entre Amor y miedo?
L200.7 L200.7 30 No hay otra paz que La de Dios porque Él tiene un solo Hijo que no puede hacer un mundo en oposición a la Voluntad de Dios o a la propia suya, la cual es realmente la Misma que La de Él. 31 ¿Qué podría esperar encontrar en un mundo así? 32 No puede ser real, ya que nunca fue creado. 33 ¿Es acaso aquí donde iría en busca de paz? 34 ¿O bien tiene que darse cuenta de que, a medida que observa el mundo, éste sólo puede engañar? 35 A pesar de todo, puede aprender a verlo de otra manera y a encontrar la paz de Dios.
L200.8 L200.8 36 La paz es el puente que todos habrán de cruzar para dejar atrás este mundo. 37 Pero se empieza a tener paz en este mundo que ahora se percibe de manera diferente, y a partir de esta nueva percepción nos conduce hasta las puertas del Cielo y al camino que hay tras ellas. 38 La paz es la respuesta a las metas conflictivas, a los viajes insensatos, a las búsquedas vanas y frenéticas y a los cometidos sin sentido. 39 Ahora el camino es fácil y nos conduce por una ligera pendiente hasta el puente donde la libertad yace dentro de la paz de Dios.
L200.9 L200.9 40 No volvamos a perdernos hoy. 41 Nos dirigimos al Cielo y el camino es directo. 42 Sólo si tratamos de vagar podríamos retrasarnos y perder innecesariamente el tiempo por atajos espinosos. 43 Dios es lo único seguro que existe, y Él guiará nuestros pasos. 44 No abandonará a Su Hijo en la necesidad, ni permitirá que se extravíe para siempre de su Casa. 45 El Padre llama; el Hijo Le oirá. 46 Y eso es todo lo que hay sobre lo que parece ser un mundo separado de Dios, en el que los cuerpos son reales.
L200.10 L200.10 47 Ahora reina el silencio. 48 No sigas buscando. 49 Has llegado donde el camino está alfombrado con las hojas de los falsos deseos, caídas de los árboles de la desesperanza que antes buscabas. 50 Ahora se encuentran bajo tus pies. 51 Y levantas la mirada y miras al Cielo con los ojos del cuerpo, que ahora sólo te van a servir por un instante más. 52 Por fin la paz ha sido reconocida y puedes sentir cómo su suave abrazo envuelve tu corazón y tu mente con consuelo y Amor.
L200.11 L200.11 53 Hoy no buscamos ídolos. 54 La paz no se puede encontrar en ellos. 55 La paz de Dios es realmente nuestra y es lo único que aceptaremos y querremos. 56 ¡Que hoy la paz sea con nosotros! 57 Pues hemos encontrado una manera sencilla y grata de abandonar el mundo de la ambigüedad y de reemplazar nuestras metas cambiantes y sueños solitarios por un solo propósito y compañía. 58 Pues la paz es unión, si es de Dios. 59 Hemos abandonado toda búsqueda. 60 Nos encontramos cerca de casa y nos acercamos aún más a ella cada vez que decimos:
L200.12 61 No hay otra paz que La de Dios,
y estoy contento y agradecido
de que así sea.
Lecciones de Repaso 6 – Introducción
LR6-In.1 LR6-in.1 1 Para este repaso, utilizaremos sólo una idea por día y la practicaremos tan a menudo como podamos. 2 Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que has de realizar cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre estos recordatorios. 3 Cada una de estas ideas por sí sola sería suficiente para salvarse, siempre que se aprendiese de verdad. 4 Cada una de ellas sería suficiente para liberarlos a ti y al mundo de todo cautiverio e invitar al recuerdo de Dios a que regrese.
LR6-In.2 LR6-in.2 5 Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas 20 lecciones. 6 Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estudios en su totalidad, si se comprende, practica, acepta y aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 7 Uno solo de ellos bastaría. 8 Pero, al aplicarlo, no se deben hacer excepciones. 9 Por lo tanto, necesitamos usarlos todos y permitir que se integren en uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la totalidad de lo que queremos aprender.
LR6-In.3 LR6-in.3 10 Al igual que nuestro último repaso, estas prácticas giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 11 El tema para el presente repaso es el siguiente:
LR6-in.4 12 No soy un cuerpo. 13 Soy libre,
14 pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
LR6-in.5 15 El día comienza y concluye con eso. 16 Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acordemos, entre una hora y otra, que tenemos una función que transciende el mundo que vemos. 17 Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo abandono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón a la cordura y a la sencilla Verdad.
LR6-In.4 LR6-in.6 18 Nos vamos a proponer ir más allá de todas las palabras y de las formas especiales de practicar para este repaso. 19 Pues lo que vamos a intentar esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 20 Simplemente cerramos los ojos y luego nos olvidamos de todo lo que creíamos que conocíamos y comprendíamos. 21 Pues así se nos da la libertad de todo lo que no conocíamos y no sabíamos comprender.
LR6-In.5 LR6-in.7 22 Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 23 No dejes pasar un solo pensamiento inútil sin confrontarlo. 24 Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que eso no es lo que ella quiere. 25 Luego deja tranquilamente que el pensamiento que negaste sea eliminado mediante un cambio seguro y rápido por la idea que estés practicando ese día.
LR6-In.6 LR6-in.8 26 Cuando estés tentado, apresúrate a proclamar tu libertad de la tentación, diciendo:
LR6-in.9 27 No quiero este pensamiento.
28 El que quiero es ____.[II]
LR6-in.10 29 Y luego, repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 30 Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden en tu práctica. 31 La diferencia es que entregamos estos momentos de quietud al Maestro Que nos enseña en silencio, nos habla de paz, e imparte a nuestros pensamientos todo el significado que puedan tener.
LR6-In.7 LR6-in.11 32 A Él ofrezco este repaso por ti. 33 Te pongo a Su cargo y dejo que te enseñe qué hacer, decir y pensar cada vez que recurres a Él. 34 Él no fallará y estará a tu disposición cada vez que acudas a Él en busca de ayuda. 35 Ofrezcámosle todo este repaso que ahora comenzamos y no olvidemos también a Quién Le fue dado, a medida que practicamos día tras día, avanzando hacia la meta que Él fijó para nosotros, permitiéndole que nos enseñe cómo progresar y confiando plenamente en que nos indique la mejor manera de que cada práctica pueda convertirse en un amoroso presente de libertad para el mundo.
(L181) No soy un cuerpo. Soy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L201.1 (L181) 1 Confío en mis hermanos, que son Uno Conmigo.
2 No hay nadie que no sea mi hermano.
3 He sido bendecido con la Unicidad, con el Universo
y con Dios Mi Padre, el único Creador de la Totalidad que es mi Yo, el Cual es eternamente Uno Conmigo.
(L182)No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L202.1 (L182) 1 Me aquietaré un instante y me iré a casa.
2 ¿Por qué habría de decidir quedarme un instante más donde no me corresponde estar, cuando Dios Mismo
me ha dado Su Voz para que me llame a regresar a casa?
(L183) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L203.1 (L183) 1 Invoco el Nombre de Dios y, al hacerlo, invoco el Mío Propio.
2 El Nombre de Dios es mi liberación
de todo pensamiento de maldad y de pecado, porque es mi nombre y también el de Él.
(L184) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L204.1 (L184) 1 El Nombre de Dios es mi herencia.
2 El Nombre de Dios me recuerda que soy Su Hijo: no soy esclavo del tiempo, ni estoy sujeto a las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas,
Estoy libre en Dios, por siempre y para siempre, uno con Él.
(L185) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L205.1 (L185) 1 Quiero la paz de Dios.
2 La paz de Dios
es todo lo que quiero.
3 La paz de Dios es mi única meta,
el objetivo de todo mi vivir aquí,
el fin que persigo, mi propósito, mi función, y mi vida, mientras yo habite donde no estoy en casa.
(L186) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L206.1 (L186) 1 La salvación del mundo depende de mí.
2 Se me han confiado los dones de Dios, porque soy Su Hijo.
3 Y quiero darlos allí donde fue Su Intención que estuvieran.
(L187) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L207.1 (L187) 1 Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.
2 La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón,
donde Él mora.
3 Sólo tengo que dirigirme a Él, y todo pesar desaparece
al mismo tiempo
que acepto Su infinito Amor.
(L188) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L208.1 (L188) 1 La paz de Dios brilla en mí ahora.
2 Me aquietaré
y dejaré que la tierra se aquiete conjuntamente conmigo.
3 Y, en esa quietud, hallaremos la paz de Dios.
4 Ella está en lo profundo de mi corazón, el cual da testimonio de Dios Mismo.
(L189) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L209.1 (L189) 1 Ahora, siento el Amor de Dios en mi fuero interno.
2 El Amor de Dios es Lo que Me creó.
3 El Amor de Dios es Todo Lo que soy.
4 El Amor de Dios proclamó que Soy Su Hijo.
5 El Amor de Dios en mí es mi liberación.
(L190) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L210.1 (L190) 1 Me decido por la alegría de Dios en vez del dolor.
2 El dolor es idea mía.
3 No es un Pensamiento de Dios,
sino que yo lo pensé aparte de Él y de Su Voluntad.
4 Su Voluntad es alegría y sólo alegría para Su Hijo bienamado.
5 Y por esto me decido en vez de lo que hice.
(L191) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L211.1 (L191) 1 Soy verdaderamente el santo Hijo de Dios.
2 En silencio y con verdadera humildad busco la Gloria de Dios,
a fin de contemplar en ella
al Hijo que Él creó como mi Yo.
(L192) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L212.1 (L192) 1 Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.
2 Busco la función
que me ha de liberar de todas las vanas ilusiones del mundo.
3 Solamente la función que Dios me ha dado puede ofrecerme libertad.
4 Esto es lo único que busco,
y lo único que aceptaré como mío.
(L193) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L213.1 (L193) 1 Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.
2 Una lección es un milagro que Dios me ofrece,
en lugar de los pensamientos que hice que me hacen daño.
3 Lo que aprendo de Él se convierte en el modo en que me libero.
4 Y por eso, decido aprender Sus lecciones y olvidar las mías.
(L194) No soy un cuerpo. Estoy libre,
pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L214.1 (L194) 1 Pongo el futuro en Manos de Dios.
2 El pasado ya pasó y el futuro aún no existe.
3 Ahora me he liberado de ambos.
4 Pues Lo que Dios da sólo puede ser para el bien.
5 Y acepto únicamente Lo que Él da como Lo que me pertenece.
(L195) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L215.1 (L195) 1 El Amor es el camino que recorro con gratitud.
2 El Espíritu Santo es mi único Guía.
3 Camina a mi lado con Amor.
4 Y Le doy gracias
por mostrarme el camino que debo seguir.
(L196) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L216.1 (L196) 1 No es sino a mí mismo a quien crucifico.
2 Todo lo que hago, me lo hago a mí mismo.
3 Si ataco, sufro.
4 Pero, si perdono, la salvación me será dada.
(L197) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L217.1 (L197) 1 No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.
2 ¿Quién debe dar gracias por mi salvación, sino yo mismo?
3 ¿Y cómo, sino por medio de la salvación,
puedo encontrar el Yo a Quien debo estar agradecido?
(L198) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L218.1 (L198) 1 Sólo mi condenar me hace daño.
2 Mi condenación nubla mi visión,
y mis ojos cegados me impiden ver la visión de mi gloria.
3 Pero hoy puedo contemplar esta gloria y alegrarme.
(L199) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L219.1 (L199) 1 No soy un cuerpo. 2 Estoy libre.
3 Soy el Hijo de Dios.
4 Aquiétate, mente mía,
y piensa por un momento en esto.
5 Y luego regresa a la tierra,
sin confusión alguna con respecto
a quién Mi Padre ama eternamente como Su Hijo.
(L200) No soy un cuerpo.
Estoy libre, pues sigo siendo Tal como Dios Me creó.
L220.1 (L200) 1 No hay otra paz que La de Dios.
2 Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido
por cualquier otro sendero que no sea éste.
3 Pero déjame seguir
a Aquel que me conduce a casa,
y la paz será tan segura como el Amor de Dios.
[I] Mal de muchos, consuelo de tontos.
[II] ¡¡LA NAVAJA DE OCKHAM!!
He aquí una joya del Curso para aprender a coger las riendas de nuestros pensamientos y cambiarlos a voluntad. He aquí una forma sencilla de educar nuestra mente para balancearla del ego al Espíritu Santo. He aquí uno de los recursos más poderosos para cambiar nuestro sistema de pensamiento del sufrimiento a la paz. He aquí “la navaja de Ockham”: lo más simple es lo más plausible.
PARTE 2 - Introducción
LP2 In.1 LP2 in.1 1 Las palabras van a significar muy poco a partir de ahora. 2 Las vamos a usar sólo como guías de las que ahora no dependemos. 3 Pues ahora vamos a buscar sólo experiencias directas de la Verdad. 4 Las lecciones que nos quedan por hacer sólo son introducciones a los tiempos en los que abandonaremos el mundo del dolor para adentrarnos en la paz. 5 Ahora, nos estamos aproximando la meta fijada por este Curso, y encontramos el final hacia el cual nos dirigían las prácticas.
LP2 In.2 LP2 in.2 6 Ahora vamos a tratar de que el ejercicio sea sólo un comienzo. 7 Pues aguardamos con serena expectativa a Nuestro Dios y Padre. 8 Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final, 9 y estamos seguros de que Sus promesas se cumplirán. 10 Hemos recorrido un largo trecho del camino, y ahora, esperamos por Él. 11 Seguiremos pasando momentos con Él cada mañana y por la noche, tanto tiempo como nos haga felices. 12 Ya no estaremos pendientes del tiempo que vamos a pasar con Él, 13 y sí dedicaremos el que sea necesario para lograr el resultado que deseamos. 14 Tampoco olvidaremos nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que estemos tentados de olvidar nuestra meta.
LP2 In.3 LP2 in.3 15 Seguiremos utilizando un pensamiento central durante todos los días venideros. 16 Y utilizaremos ese pensamiento para introducir nuestros períodos de descanso, y para calmar nuestras mentes según dicte la necesidad. 17 No obstante, no nos contentaremos sólo con prácticas sencillas en los instantes santos que nos quedan antes de que concluya este año, que hemos dedicado a Dios. 18 Diremos algunas palabras sencillas de bienvenida, y esperaremos que Nuestro Padre Se revele a Sí Mismo, tal como ha prometido que hará. 19 Lo hemos invocado y ha prometido que Su Hijo no quedará sin respuesta cuando invoque Su Nombre.
LP2 In.4 LP2 in.4 20 Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y corazones. 21 Y vamos a esperar que dé hacia nosotros el paso que nos anunció por medio de Su Voz, paso que no dejaría de dar cuando Lo invitáramos. 22 Él no ha dejado solo a Su Hijo en toda su locura, ni ha traicionado la confianza que tiene en él. 23 ¿Acaso Su fidelidad no se ha hecho acreedora a nuestra invitación que Él espera para hacernos felices? 24 Vamos a extenderla y será aceptada. 25 Así utilizaremos de ahora en adelante nuestros momentos con Él. 26 Diremos las palabras de invitación que Su Voz nos sugiera, y luego esperaremos que Él venga a nosotros.
LP2 In.5 LP2 in.5 27 Éste es el momento en que se cumple la profecía. 28 Ahora las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. 29 No queda ningún paso que el tiempo pueda separar de su logro, 30 pues ahora, no podemos fracasar. 31 Siéntate en silencio y ponte a la espera de Tu Padre. 32 Él ha querido venir a ti una vez que hayas reconocido que quieres que venga. 33 Y nunca habrías podido llegar hasta aquí si no hubieses reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa era tu voluntad.
LP2 In.6 LP2 in.6 34 Estoy tan cerca de ti que no podemos fracasar. 35 Padre, Te entregamos estos santos momentos en agradecimiento por Aquel que nos enseñó a abandonar el mundo del dolor a cambio del que Tú nos diste para reemplazarlo. 36 A partir de ahora, dejaremos de mirar hacia atrás. 37 Ahora no miramos hacia atrás. 38 Miramos hacia adelante y fijamos nuestros ojos en el final del viaje. 39 Padre, acepta estos pequeños presentes de gratitud de parte nuestra, a medida que por medio de la visión de Cristo observamos un mundo que está más allá del que hicimos, y lo tomamos como substituto total del nuestro.
LP2 In.7 LP2 in.7 40 Y ahora esperamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu venida. 41 Hemos tratado de encontrar el camino siguiendo al Guía que nos enviaste. 42 No conocíamos el camino, pero no nos olvidaste. 43 Y sabemos que tampoco Te olvidarás de nosotros ahora. 44 Sólo pedimos que Tus antiguas promesas se cumplan tal como es Tu Voluntad que así sea. 45 Unimos nuestra voluntad a La Tuya al pedir esto. 46 El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó Todo Lo que realmente existe, no pueden fracasar en nada. 47 Con esta certeza, emprendemos estos últimos pasos hacia Ti, plenamente confiados en Tu Amor, el Cual no defraudará al Hijo que Te llama.
LP2 In.8 LP2 in.8 48 Y así, damos comienzo a la parte final de este año santo, que hemos pasado juntos buscando la Verdad y a Dios, Quien es Su único Creador. 49 Hemos encontrado el camino que escogió para nosotros, y decidimos seguirlo tal como quería que hiciéramos. 50 Su mano nos ha sostenido. 51 Sus Pensamientos han iluminado las tinieblas de nuestras mentes. 52 Su Amor nos ha estado llamando incesantemente desde los orígenes del tiempo.
LP2 In.9 LP2 in.9 53 Tuvimos el deseo de que Dios no tuviera el Hijo que Él creó para Sí. 54 Quisimos que Dios cambiara y fuera lo que nosotros queríamos hacer de Él. 55 Y creímos que nuestros deseos dementes eran la Verdad. 56 Ahora nos alegramos de que todo esto se haya deshecho y de que ya no pensemos que las ilusiones son verdaderas. 57 La memoria de Dios titila a lo ancho de los vastos horizontes de nuestras mentes. 58 Un momento más, y volverá a surgir. 59 Un momento más, y nosotros que somos los Hijos de Dios, nos encontraremos a salvo en Casa, donde Él quiere que estemos.
LP2 In.10 LP2 in.10 60 Ahora, a la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin. 61 Pues en esta etapa final llegaremos a comprender que, con sólo invocar a Dios, toda tentación desaparecerá. 62 En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. 63 En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. 64 En lugar de emitir juicios, sólo necesitamos aquietarnos y dejar que todas las cosas se curen. 65 Aceptaremos la manera en que el plan de Dios acabará, tal como aceptamos la manera en que comenzó. 66 Ahora se ha completado. 67 Este año nos ha llevado a la Eternidad.
LP2 In.11 LP2 in.11 68 Todavía retenemos un uso para las palabras. 69 Cada cierto tiempo, se insertarán instrucciones sobre temas de especial relevancia entre nuestras lecciones diarias y los períodos sin palabras y de profunda experiencia que seguirán a éstas. 70 Cada uno de estos pensamientos especiales deben repasarse cada día, y seguir haciéndose hasta que el siguiente te sea presentado. 71 Deben leerse lentamente y pensarse un rato, antes de uno de los santos y benditos instantes que se van a vivir durante el día. 72 A continuación, exponemos el primero de estos temas especiales.
Lecciones de la 221 a la 230 - Lección Especial 1 - ¿QUÉ ES EL PERDÓN?
Lección Especial 1 – ¿QUÉ ES EL PERDÓN?
LE.1.1 LE.1.1 1 El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te hizo realmente nunca ocurrió. 2 No perdona pecados, otorgándoles así realidad. 3 Sencillamente ve que no se cometió pecado alguno. 4 Y, en esa mirada, todos tus pecados quedan perdonados. 5 ¿Qué es el pecado, sino una falsa idea acerca del Hijo de Dios? 6 El perdón ve sencillamente esa falsedad y, por consiguiente, la descarta. 7 La Voluntad de Dios tiene ahora libertad para ocupar su lugar.
LE.1.2 LE.1.2 8 El pensar que no perdona es aquel que emite un juicio que no pondrá en duda, a pesar de que no es verdad. 9 La mente se ha cerrado y no puede liberarse. 10 El pensar protege la proyección apretando aún más las cadenas que aprisionan a la mente, de tal manera que las distorsiones se vuelven más sutiles y turbias, menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. 11 ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha escogido como la meta que quiere alcanzar?
LE.1.3 LE.1.3 12 El pensar que no perdona hace muchas cosas. 13 Actuando frenéticamente, persigue su meta, doblegando y tumbando lo que considera que se interpone en el camino que ha escogido. 14 Su propósito es distorsionar, que es también el de los medios por los cuales quiere lograrlo. 15 Además, se dedica con furia a tratar de aplastar el reflejo de la Realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
LE.1.4 LE.1.4 16 En cambio, el perdón está aquietado y tranquilamente no hace nada. 17 No ofende a ningún aspecto de la Realidad, ni trata de torcerla en apariencias que le agradan. 18 Sencillamente mira, espera y no juzga. 19 El que no perdona tiene que juzgar, pues tiene que justificar su fracaso por no perdonar. 20 Pero aquel que quiere perdonarse a sí mismo debe aprender a dar la bienvenida a la Verdad exactamente como es.
LE.1.5 LE.1.5 21 Así, pues, no hagas nada y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer por medio de Aquel Que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. 22 Él ya te ha perdonado, pues ésa es Su función que Dios le dio. 23 Ahora debes compartirla y perdonar al que Él ha salvado, cuya inocencia ve y a quien honra como el Hijo de Dios.
L221 Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten
L221.1 L221.1 1 Padre,
hoy vengo a Ti en busca de la paz que sólo Tú puedes dar.
2 Vengo en silencio.
3 Y en la quietud de mi corazón, en lo más profundo de mi mente,
espero y estoy a la escucha de Tu Voz.
4 Padre mío, háblame hoy.
5 En silencio, con certeza, y con Amor, vengo para escuchar Tu Voz,
seguro de que oirás mi llamada y de que me responderás.
L221.2 L221.2 6 Y ahora, aguardamos en la quietud. 7 Dios está aquí porque Lo estamos esperando juntos. 8 Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú Le oirás. 9 Acepta mi confianza, pues es la tuya. 10 Nuestras mentes están unidas. 11 Esperamos con un solo propósito: oír la Respuesta de Nuestro Padre a nuestra llamada, aquietar nuestros pensamientos para así encontrar Su paz, escucharle hablar de Lo que realmente somos y que Él Se revele a Su Hijo.
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L222 Dios está conmigo. Vivo y respiro en Él
L222.1 L222.1 1 Dios está conmigo. 2 Él es mi Fuente de vida, mi vida interior, el aire que respiro, el alimento que me sustenta, el agua que me renueva y que me purifica. 3 Él es mi hogar, en el que vivo y me muevo; el Espíritu que dirige todos mis actos, me ofrece Sus Pensamientos y garantiza mi salva- guarda contra todo dolor. 4 Él me prodiga bondad y cuidado, y sostiene con Amor al Hijo sobre el cual resplandece y que a su vez resplandece sobre Él. 5 ¡Cuán aquietado se encuentra aquel que conoce la Verdad de lo que Él dice hoy!
L222.2 L222.2 6 Padre, no tenemos en nuestros labios ni en nuestras mentes otras palabras que Tu Nombre, cuando acudimos ahora en silencio ante Tu Presencia y pedimos descansar en paz Contigo unos instantes.
L223 Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.
L223.1 L223.1 1 Estaba equivocado cuando pensaba que vivía apartado de Dios, una entidad separada que se movía aislada, sin nexos y metida en un cuerpo. 2 Ahora sé que mi vida es realmente La de Dios. 3 No tengo otro hogar, ni existo apartado de Él. 4 Él no tiene Pensamientos Que no sean parte de Mí, y yo no tengo otros pensamientos sino aquellos que son de Él.
L223.2 L223.2 5 Padre Nuestro, permítenos mirar la faz de Cristo en lugar de nuestros errores.
6 Pues nosotros,
que realmente somos Tu santo Hijo, somos incapaces de pecar.
7 Queremos ver nuestra impecabilidad,
pues la culpa proclama que no somos Tu Hijo. 8 Y no queremos seguir relegándote al olvido, pues nos sentimos solos aquí,
y anhelamos estar en el Cielo,
que es donde nos sentimos en casa.
9 Queremos regresar hoy.
10 Nuestro Nombre es el Tuyo
y reconocemos que somos Tu Hijo.
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L224 Dios es Mi Padre y Él ama a Su Hijo.
L224.1 L224.1 1 Mi verdadera Identidad es tan segura, tan sublime, impecable, gloriosa y espléndida, tan completamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la mira para que Ella Lo ilumine. 2 También ilumina al mundo. 3 Mi verdadera Identidad es el Don Que Mi Padre Me hizo y el que a mi vez hago al mundo. 4 No existe otro Don, salvo éste, que se pueda dar o recibir. 5 Ésta es la Realidad, y sólo eso. 6 Éste es el final de las ilusiones. 7 Ésta es la Verdad.
L224.2 L224.2 8 ¡Padre!
Mi Nombre todavía Te es conocido.
9 Yo Lo he olvidado y no sé realmente adónde voy, quién soy, ni qué es lo que hago.
10 Padre, recuérdamelo ahora,
pues estoy cansado del mundo que veo.
11 Revélame Lo que quieres Que vea en su lugar.
L225 Dios es Mi Padre y Su Hijo Lo ama.
L225.1 L225.1 1 Padre,
tengo que corresponder a Tu Amor por mí, pues dar es lo mismo que recibir
y Tú me has dado todo Tu Amor.
2 Tengo que regresártelo,
pues quiero concienciar plenamente que es mío
y que arde en mi mente, conservándola inviolable en el fuero interno de Su benéfica luz; sintiéndose querida, dejando el miedo atrás y,
de ahora en adelante, llena de paz.
3 ¡Cuán apacible es el camino
por el que Tu querido Hijo es llevado a Ti!
L225.2 L225.2 4 Hermano, encontremos esa quietud ahora. 5 El camino está despejado. 6 Caminémoslo ahora, juntos y en paz. 7 Tú me tendiste la mano y yo nunca te abandonaré. 8 Tú y yo somos realmente Uno, y esta unicidad es lo único que buscamos, a medida que damos estos últimos pasos con los que concluye un viaje que nunca comenzó.
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L226 Mi Casa me espera. Me apresuraré a llegar Allá.
L226.1 L226.1 1 Si así lo decido, puedo abandonar este mundo completamente. 2 No es la muerte lo que posibilita esto, sino cambiar mi forma de pensar en cuanto al propósito del mundo. 3 Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. 4 Pero si, al observarlo, no veo nada en él que tenga valor, nada que quiera conservar como mío o buscarlo como meta, entonces ese mundo se alejará de mí. 5 Pues no habré buscado ilusiones para reemplazar la Verdad.
L226.2 L226.2 6 Padre,
Mi Casa está a la espera de mi alegre retorno.
7 Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz.
8 ¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estancia
en un lugar lleno de inútiles deseos y de sueños frustrados,
cuando es tan fácil alcanzar el Cielo?
L227 Éste es el instante santo de mi liberación.
L227.1 L227.1 1 Padre, hoy es el día que me libero
porque mi voluntad es realmente La Tuya.
2 Pensé hacerme otra voluntad.
3 Sin embargo,
nada de lo que pensé realmente existe, aparte de Ti.
4 Y estoy libre porque estaba equivocado
y mis ilusiones no afectaron en absoluto a Mi Propia Realidad.
5 Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la Verdad, a fin de que sean borradas por siempre de mi mente.
6 Éste es el instante santo de mi liberación.
7 Padre, sé que mi voluntad es realmente Una con La Tuya.
L227.2 L227.2 8 Y de esta manera, hoy encontramos nuestro alegre regreso al Cielo, que nunca habíamos abandonado realmente. 9 En este día, el Hijo de Dios pone fin a los sueños. 10 En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a casa, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente acertada.
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L228 Dios no me ha condenado. Ni yo tampoco he de condenarme.
L228.1 L228.1 1 Mi Padre conoce Mi Santidad. 2 ¿Negaré acaso Su Conocimiento y creeré en lo que Su Conocimiento hace que sea imposible? 3 ¿Debo aceptar como verdadero lo que Él proclama que es falso? 4 ¿O debo más bien aceptar Su Palabra sobre Lo Que soy, toda vez que Él es Mi Creador y que Él conoce la verdadera Condición de Su Hijo?
L228.2 L228.2 5 Padre,
estaba equivocado con respecto a mí mismo, porque no reconocí la Fuente de Mi Procedencia. 6 No me he separado realmente de Ella
para adentrarme en un cuerpo y morir.
7 Mi santidad sigue formando parte de mí, igual que Yo formo parte de Ti. 8 Mis errores acerca de mí mismo son sueños.
9 Hoy los abandono. 10 Y ahora estoy listo para recibir únicamente Tu Palabra acerca de lo que realmente soy.
L229 El Amor que Me creó es lo que soy.
L229.1 L229.1 1 Estoy buscando Mi propia Identidad, y La encuentro en estas palabras: “El Amor que Me creó es lo que realmente soy”. 2 Ahora no tengo que seguir buscando. 3 El Amor ha prevalecido. 4 Tan aquietado ha estado esperando mi regreso a casa que ya no volveré a apartarme de la santa faz de Cristo. 5 Y lo que mire dará testimonio de la Verdad de la Identidad que intenté perder, pero que Mi Padre ha conservado a salvo para mí.
L229.2 L229.2 6 Padre,
gracias Te doy por lo que realmente soy; por haber conservado Mi Identidad inalterada e impecable en medio de todos los pensamientos de pecado
que mi insensata mente inventó.
7 Y gracias te doy también por haberme salvado de ellos. 8 Amén.
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L230 Ahora buscaré y hallaré la paz de Dios
L230.1 L230.1 1 Fui creado en la Paz. 2 Y en la Paz permanezco. 3 No me ha sido dado cambiar mi Yo. 4 ¡Cuán misericordioso es Dios mi Padre, que al crearme Me dio la Paz para la Eternidad! 5 Ahora pido ser sólo el reflejo aquí de lo que realmente soy. 6 ¿Y podría negárseme esto, cuando es eternamente verdad?
L230.2 L230.2 7 Padre,
busco la Paz que Me diste al crearme.
8 Lo que se Me dio entonces tiene que encontrarse aquí, ahora,
pues Mi Creación tuvo lugar fuera del tiempo y aún sigue estando más allá de todo cambio.
9 La Paz en la Que Tu Hijo nació en Tu Mente aún resplandece Allí,
sin haber cambiado.
10 Soy Tal como Tú Me creaste.
11 Sólo necesito invocarte
para hallar la Paz que Me diste.
12 Es Tu Voluntad
que fuese dada a Tu Hijo.
Lecciones de la 231 a la 240 - Lección Especial 2 - ¿QUÉ ES LA SALVACIÓN?
Lección Especial 2 – ¿QUÉ ES LA SALVACIÓN?
LE.2.1 LE.2.1 1 La salvación es la promesa que Dios te hizo de que finalmente encontrarás tu camino hasta Él. 2 Y no puede dejar de cumplirla. 3 Garantiza que al tiempo le llegará su fin, al igual que a todos los pensamientos que nacieron en él. 4 La Palabra de Dios es dada a cada mente que piensa que sostiene pensamientos de separación y, reemplazará estos pensamientos de conflicto con el Pensamiento de la Paz.
LE.2.2 LE.2.2 5 El Pensamiento de la Paz fue dado al Hijo en el mismo instante en que su mente pensó en guerrear. 6 Antes de eso, no había necesidad de Él, pues la Paz había sido dada sin opuestos y sencillamente era. 7 No obstante, cuando la mente está escindida, necesita curarse. 8 Y así, el Pensamiento que tiene el poder de curar la escisión, pasó a formar parte de cada fragmento de la mente que seguía siendo realmente Una, mente que no consiguió reconocer Su Unicidad. 9 Entonces, el fragmento de la mente que no se conocía a sí mismo pensó que había perdido su propia Identidad.
LE.2.3 LE.2.3 10 La salvación es un deshacer en el sentido de que no hace nada, al no apoyar el mundo de los sueños y de la malicia. 11 De esta manera, deja que las ilusiones desaparezcan. 12 Al no apoyarlas, sencillamente las deja convertirse tranquilamente en polvo. 13 Y lo que ocultaban queda ahora revelado: un altar al santo Nombre de Dios, donde a partir de ahora se escribe Su Palabra, con los presentes de tu perdonar depositados ante él y, no mucho más atrás, la Memoria de Dios.
LE.2.4 LE.2.4 14 Acudamos diariamente a este santo lugar y pasemos unos momentos juntos. 15 Aquí compartimos nuestro sueño final. 16 Es éste un sueño en el que no hay pesar, pues contiene un indicio de toda la Gloria Que Dios Nos dio. 17 En él, la hierba brota, los árboles florecen y los pájaros viene a construir nidos en su ramaje. 18 La tierra nace de nuevo, pero con una nueva percepción. 19 La noche se acabó, y ahora nos hemos reunido en la luz.
LE.2.5 LE.2.5 20 Desde aquí extendemos la salvación al mundo, pues aquí fue donde la recibimos. 21 El cantar de nuestro regocijo proclama al mundo entero que la libertad ha regresado, que al tiempo casi le ha llegado su fin y que el Hijo de Dios tan sólo tiene que esperar un instante más para que recuerde a Su Padre, los sueños se desvanezcan, la Eternidad eclipse al mundo con Su Luz y, ahora, que el Cielo sea Lo único exista.
L231 Padre, lo único que quiero es recordarte
L231.1 L231.1 1 ¿Qué puedo buscar, Padre, sino Tu Amor?
2 Tal vez crea que lo que busco es otra cosa:
algo a lo que le he dado muchos nombres.
3 No obstante, Tu Amor es lo único que busco, o que alguna vez busqué.
4 Pues no hay nada más que quiera realmente encontrar.
5 Déjame recordarte.
6 ¿Qué otra cosa podría desear sino la Verdad sobre mí mismo?
L231.2 L231.2 7 Ésa es tu voluntad, hermano mío. 8 Y compartes esa voluntad conmigo, así como con Aquel Que es nuestro Padre. 9 Recordarlo es recordar el Cielo. 10 Esto es lo que buscamos. 11 Y esto es lo único que nos será dado hallar.
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L232 Permanece en mi mente todo el día, Padre mío
L232.1 L232.1 1 ¡Padre mío!
Que Tu Presencia esté en mi mente en el mismo instante en que me despierto,
y que brille sobre mí a todo lo largo del día.
2 Que cada minuto sea una oportunidad para estar Contigo.
3 Y que, al sonar cada hora,
no se me olvide darte las gracias por haberme acompañado
y porque siempre estarás ahí para escucharme y contestarme cuando te llame.
4 Y, al llegar la noche,
que todos mis pensamientos sigan siendo de Ti y de Tu Amor,
y que me duerma en la confianza de que estoy a salvo,
seguro de Tu cuidado y felizmente consciente de que soy Tu Hijo.
L232.2 L232.2 5 Así es como cada día debería ser. 6 Practica hoy el final del miedo. 7 Ten fe en Aquel Que es Tu Padre. 8 Confíale todas las cosas. 9 Deja que te revele todo y no te desanimes, pues eres Su Hijo.
L233 Hoy doy mi vida a Dios para que se encargue de ella
L233.1 L233.1 1 Padre, hoy te entrego todos mis pensamientos.
2 No quiero quedarme con ninguno.
3 En su lugar, dame los Tuyos.
4 Asimismo, Te entrego todos mis actos,
de manera que pueda hacer Tu Voluntad
en lugar de ir en pos de metas inalcanzables
y perder el tiempo en vanas imaginaciones.
5 Hoy vengo a Ti. 6 Me haré a un lado y, sencillamente, Te seguiré.
7 Sé Tú el Guía y yo el seguidor que no duda de la sabiduría de lo Infinito, ni del Amor Cuya ternura no puedo comprender,
pero que, no obstante, es Tu perfecto Don para mí.
L233.2 L233.2 8 Hoy nos dirige un solo Guía. 9 Y mientras caminamos juntos, Le entregaremos este día sin reserva alguna. 10 Éste es Su día. 11 Y así, es un día de incontables dones y de infinitas gracias para nosotros.
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L234 Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo
L234.1 L234.1 1 Hoy anticiparemos el momento en que los sueños de pecado y culpa hayan desaparecido y hayamos vuelto a alcanzar el santo Lugar del que nunca nos habíamos ido. 2 Sólo un mínimo instante ha transcurrido entre la Eternidad y el reflejo aquí del eterno Presente. 3 Tan fugaz fue este intervalo que no hubo ninguna interrupción en la continuidad, ni cortes en los pensamientos, los cuales están eternamente unidos cual Uno. 4 Nunca ocurrió nada que perturbase la Paz de Dios el Padre y del Hijo. 5 Hoy aceptamos esto como completamente verdadero.
L234.2 L234.2 6 Padre, Te agradecemos no poder perder el recuerdo de Ti ni el de Tu Amor. 7 Reconocemos nuestra seguridad y Te damos las gracias por todos los dones que nos has concedido,
por toda la amorosa ayuda que nos has prestado, por Tu inagotable paciencia, y
por habernos dado Tu Palabra de que estamos salvados.
L235 Dios, en Su compasión, quiere que me salve
L235.1 L235.1 1 Sólo necesito observar todo lo que parece herirme y asegurarme a mí mismo con absoluta certeza que: “Dios quiere que me salve de esto”, para luego, simplemente, verlo desaparecer. 2 Sólo necesito tener presente que la Voluntad de Mi Padre para mí es únicamente felicidad, para darme cuenta de que me ha llegado únicamente felicidad. 3 Y sólo necesito recordar que Su Amor realmente rodea a Su Hijo y mantiene Su Impecabilidad eternamente perfecta, para estar seguro de que me he salvado y de que en Sus Brazos estoy eternamente a salvo. 4 Soy el Hijo que Él ama. 5 Y me he salvado porque Dios en Su compasión así lo quiere.
L235.2 L235.2 6 Padre,
Tu Santidad es la mía.
7 Tu Amor Me creó e hizo que
Mi Impecabilidad formase parte de Ti eternamente.
8 En mí realmente no hay culpa o pecado, puesto que no los hay en Ti.
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L236 Gobierno mi mente, a la cual sólo yo debo gobernar
L236.1 L236.1 1 Tengo un reino que debo gobernar. 2 Sin embargo, a veces no parece que sea su rey en absoluto. 3 Más bien parece que se impone sobre mí y me dice cómo debo pensar, actuar y lo que debo sentir. 4 Y sin embargo, me ha sido entregado para que sirva cualquier propósito que perciba en él. 5 Mi mente sólo puede servir. 6 Hoy la pongo al servicio del Espíritu Santo para que la use como mejor Le parezca. 7 Por consiguiente dirijo mi mente, la cual sólo yo puedo gobernar. 8 Y así, la dejo en libertad para que haga la Voluntad de Dios.
L236.2 L236.2 9 Padre,
hoy mi mente está abierta a Tus Pensamientos
y cerrada a todo pensamiento que no sea Tuyo.
10 Gobierno mi mente y Te la ofrezco.
11 Acepta mi presente, es Tu don para mí.
L237 Ahora quiero ser tal como Dios me creó
L237.1 L237.1 1 Hoy aceptaré la Verdad sobre mí mismo. 2 Me alzaré glorioso y dejaré que la luz que mora en mí irradie sobre el mundo durante todo el día. 3 Traigo al mundo la buena nueva de la salvación que oigo cuando Dios Mi Padre me habla. 4 Y miro el mundo que Cristo quiere que vea, consciente de que pone fin al amargo sueño de la muerte; consciente de que es el llamamiento Que Mi Padre me hace.
L237.2 L237.2 5 Hoy los ojos de Cristo son mis ojos
y Sus oídos los que escuchan a la Voz que habla por Dios.
6 Padre,
vengo a Ti a través de Aquel que es Tu Hijo y también mi verdadero Yo.
7 Amén.
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L238 Toda la salvación depende de mi decisión
L238.1 L238.1 1 Padre,
Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo de ser digno de ella.
2 Tú me creaste y me conoces tal como soy.
3 Y, aun así,
pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que ella dependiera de mi decisión.
4 ¡Cuán grande debe de ser Tu Amor por mí!
5 Y mi santidad tiene también que ser firme para que hayas puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Él está a salvo,
que sigue formando parte de Ti, y que, sin embargo, es mío,
puesto que Él es mi Yo.
L238.2 L238.2 6 Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama Nuestro Padre. 7 Y cuán querido para Él sigue siendo Su Hijo, que fue creado por Su Amor, Amor que se completa en él.
L239 Mía es la gloria de Mi Padre
L239.1 L239.1 1 No permitamos hoy que la Verdad sobre nosotros se oculte tras una falsa humildad. 2 Por el contrario, sintámonos agradecidos por los dones que Nuestro Padre nos ha dado. 3 ¿Acaso sería posible que pudiéramos advertir, en los que comparten con Él Su gloria, algún vestigio de pecado o de culpa? 4 ¿Y cómo podría ser que no nos contásemos entre ellos, cuando Él ama a Su Hijo eternamente y con perfecta constancia, sabiendo que es tal como Él lo creó?
L239.2 L239.2 5 Padre,
Te damos gracias por la Luz que brilla eternamente en nosotros.
6 Y La honramos porque La compartes con nosotros.
7 Somos realmente Uno, unidos en esta Luz y Uno Contigo,
en paz con toda la Creación y con nosotros mismos.
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L240 El miedo no se justifica de ninguna manera
L240.1 L240.1 1 El miedo es engaño. 2 Da testimonio de que te has visto a ti mismo como nunca podrías ser realmente y, por tanto, estás viendo un mundo que no puede ser real. 3 Ni una sola cosa en este mundo es verdad. 4 No importa la forma en que se manifieste. 5 Sólo da fe de tus propias ilusiones sobre ti mismo. 6 No nos dejemos engañar hoy. 7 Somos el Hijo de Dios. 8 En nosotros, el miedo no tiene cabida, pues cada uno forma parte del Amor Mismo.
L240.2 L240.2 9 ¡Qué insensatos son nuestros temores!
10 ¿Acaso vas a permitir que Tu Hijo sufra?
11 Hoy, danos fe para reconocer a Tu Hijo y liberarlo.
12 Hoy, lo vamos a perdonar en Tu Nombre,
de manera que podamos comprender su santidad
y sentir por él el Amor que es el Tuyo también.
Lecciones de la 241 a la 250 - Lección Especial 3 - ¿QUÉ ES EL MUNDO?
Lección Especial 3 – ¿QUÉ ES EL MUNDO?
LE.3.1 LE.3.1 1 El mundo es una falsa percepción. 2 Nació del error y no ha abandonado su fuente. 3 No perdurará más que el aprecio que tengamos al pensamiento que le dio vida. 4 Cuando el pensamiento de separación haya sido substituido por uno de verdadero perdón, el mundo se verá de una manera completamente diferente: una manera que conduce a la Verdad, en la Que el mundo tendrá necesariamente que desaparecer junto con todos sus errores. 5 Y, entonces, su fuente habrá desaparecido, al igual que sus efectos.
LE.3.2 LE.3.2 6 El mundo fue hecho como un acto de agresión contra Dios. 7 Es el símbolo del miedo. 8 Pero ¿qué es el miedo sino la ausencia de Amor? 9 Por consiguiente, el mundo fue concebido para que fuese un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiese estar separado de Él. 10 Aquí nació la percepción, pues el Conocimiento no podría haber causado pensamientos tan dementes. 11 Pero los ojos engañan, y los oídos oyen equivocadamente. 12 Ahora, cometer errores se vuelve muy posible, porque ya no hay certeza.
LE.3.3 LE.3.3 13 En efecto, los mecanismos de la ilusión han nacido en lugar del Conocimiento. 14 Y ahora van en pos de lo que se les encomendó buscar. 15 Su objetivo es servir el propósito para el que se hizo el mundo, de modo que diese testimonio de ese propósito y lo hiciese real. 16 Esos mecanismos ven en las ilusiones del mundo todo menos una sólida base donde exista la Verdad y donde Ésta se mantenga separada de las mentiras. 17 No obstante, todo lo que reportan no son sino ilusiones, las cuales se mantienen separadas de la Verdad.
LE.3.4 LE.3.4 18 Así como la vista fue hecha para alejar de la Verdad, igualmente puede ser reorientada. 19 Entonces, los sonidos se convertirán en llamamientos de Dios. 20 Y a toda percepción le puede ser dado un nuevo propósito por Aquel a Quien Dios designó Salvador del mundo. 21 Sigue Su luz y verás el mundo tal como Él lo ve. 22 Oye sólo Su Voz en todo lo que te habla 23 y permítele que te dé paz y certeza, las cuales tú habías desechado pero que el Cielo conservó para ti en Él.
LE.3.5 LE.3.5 24 No descansemos ni nos consideremos satisfechos hasta que el mundo se haya unido a nuestra cambiada percepción. 25 No nos demos por satisfechos hasta que el perdón sea total. 26 Y no tratemos de cambiar nuestra función. 27 Tenemos que salvar al mundo. 28 Pues nosotros, que fuimos sus hacedores, tenemos que verlo a través de los ojos de Cristo, de modo que aquello que se hizo mortal pueda ser restituido a la Vida eterna.
L241 En este instante santo ha llegado la salvación
L241.1 L241.1 1 ¡Qué alegría tan grande la de hoy! 2 Es un día de celebración especial. 3 Pues hoy acontecerá el instante señalado para liberarse del mundo de tinieblas. 4 Ha llegado el día en que los pesares se dejarán atrás y el dolor desaparecerá. 5 La gloria de la salvación amanece hoy sobre un mundo que ha sido liberado. 6 Éstos son momentos de esperanza para incontables millones de seres. 7 Ahora se unirán, a medida que los perdones a todos. 8 Pues hoy seré perdonado por ti.
L241.2 L241.2 9 Ahora nos hemos perdonado unos a otros,
y así podemos finalmente regresar a Ti.
10 Padre, Tu Hijo,
que en realidad nunca se fue,
regresa al Cielo y a su casa.
11 ¡Qué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura
y de poder recordar que todos somos realmente Uno!
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L242 Este día se lo dedico a Dios. Es mi presente para Él
L242.1 L242.1 1 Hoy no dirigiré mi vida por mi cuenta. 2 No entiendo el mundo, 3 por consiguiente tratar de dirigir mi vida por mi cuenta tiene que ser una locura. 4 Pero hay Uno Que conoce todo lo que más me conviene. 5 Y se alegra de no tomar otras decisiones por mí que no sean las que conducen a Dios. 6 Este día se lo doy a Él, pues no quiero demorar mi regreso a casa y Él es Quien conoce el camino que conduce a Dios.
L242.2 L242.2 7 Y así,
Te entregamos este día.
8 Venimos con mentes completamente receptivas.
9 No pedimos nada que podamos creer que queremos.
10 Danos Tú lo que quieres que recibamos.
11 Tú conoces todos nuestros deseos y necesidades.
12 Y nos darás todo lo que queremos
y eso nos ayudará a encontrar el camino que nos lleva a Ti.
L243 Hoy no juzgaré nada de lo que suceda
L243.1 L243.1 1 Hoy seré sincero conmigo mismo. 2 No pensaré que ya sé lo que necesariamente está más allá de mi entendimiento en este momento. 3 No pensaré que comprendo la totalidad a partir de unos fragmentos de mi percepción, que son los únicos que alcanzo a ver. 4 Hoy reconoceré que eso es así. 5 Y así, quedaré eximido del juzgar que, en realidad, no puedo hacer. 6 De esta manera, me liberaré a mí mismo y a todo lo que veo, para así estar en paz tal como Dios nos creó.
L243.2 L243.2 7 Padre,
hoy, dejo que la Creación sea libre de ser ella misma.
8 Honro todas sus partes, entre las cuales me cuento.
9 Somos uno, porque cada parte guarda Tu recuerdo,
y la Verdad tiene necesariamente que brillar
en todos nosotros cual uno.
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L244 No estoy en peligro en ningún lugar del mundo
L244.1 L244.1 1 Tu Hijo está a salvo dondequiera que se encuentre porque Tú estás allí con él.
2 Sólo con que invoque Tu Nombre recordará su seguridad y Tu Amor, pues éstos son uno.
3 ¿Cómo puede temer, dudar o no darse cuenta de que no puede realmente sufrir,
estar en peligro o ser infeliz cuando Te pertenece a Ti, es amado y amoroso, y
está por siempre a salvo en Tu Paternal abrazo?
L244.2 L244.2 4 Y ahí es donde nos encontramos verdaderamente. 5 No hay tormenta que pueda venir a azotar el santuario de nuestro hogar. 6 En Dios estamos a salvo. 7 Pues, ¿qué podría suponer una amenaza para Dios, o asustar a Lo que por siempre formará parte de Él?
L245 Padre, Tu paz está conmigo. Estoy a salvo
L245.1 L245.1 1 Padre, Tu paz me rodea.
2 Dondequiera que voy, Tu paz me acompaña
y derrama su luz sobre todo aquel con quien me encuentro.
3 La llevo a los desolados, solitarios y temerosos
4 La ofrezco a los que sufren,
a los que lamentan una pérdida y
a los que creen haber sido privados de esperanza y felicidad.
5 Padre, envíamelos.
6 Permíteme ser el portador de Tu paz
7 Pues quiero salvar a Tu Hijo, tal como dispone Tu Voluntad,
para poder llegar a reconocer a mi Yo.
L245.2 L245.2 8 Y así caminamos en paz, transmitiendo al mundo entero el mensaje que hemos recibido. 9 Y, de esta manera, llegaremos a oír la Voz que habla por Dios, Quien nos habla a medida que relatamos Su Palabra, Cuyo Amor reconocemos, puesto que compartimos con todos la Palabra que Él nos dio.
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L246 Amar a Mi Padre es amar a Su Hijo
L246.1 L246.1 1 No voy a creer que puedo encontrar el camino a Dios si sigo guardando odio en mi corazón. 2 No voy a tratar de herir al Hijo de Dios y, al mismo tiempo, pensar que puedo conocer a Su Padre o a mi Yo. 3 No voy a dejar de reconocerme a mí mismo realmente, y así seguiré creyendo que mi conciencia puede contener a Mi Padre, o que mi mente puede concebir todo el Amor Que Mi Padre me tiene, y todo el Amor que yo le retorno a Él.
L246.2 L246.2 4 Padre mío,
aceptaré seguir el camino que has escogido para que vaya a Ti.
5 Y lo voy a lograr, porque esa es Tu Voluntad
6 Y quiero reconocer que Lo que Tú quieres es también lo que yo quiero, y sólo eso.
7 Y por eso, decido amar a Tu Hijo.
8 Amén.
L247 Si no perdono, seguiré ciego
L247.1 L247.1 1 El pecado es el símbolo del ataque. 2 Si lo veo en cualquier parte, sufriré. 3 Pues el perdón es el único medio por el que la visión de Cristo viene a mí. 4 Aceptaré lo que Su visión me muestre como la sencilla Verdad, y me curaré completamente. 5 Hermano, ven y permite que te mire realmente. 6 Tu hermosura refleja la mía. 7 Tu impecabilidad es la mía. 8 Estás perdonado y yo, contigo, también.
L247.2 L247.2 9 Padre,
así quiero ver hoy a cada uno.
10 Mis hermanos son Tus Hijos.
11 Tu Paternidad Los creó y me confió a todos,
porque forman parte de Ti, y también de Mi Propio Yo.
12 Padre,
hoy Te honro por medio de ellos, y de esta manera
espero en este día poder reconocer al reflejo de mi Yo.
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L248 Lo que sufre no forma parte de mí
L248.1 L248.1 1 He renegado de la Verdad. 2 Ahora déjame ser igualmente creyente, pero para renegar de la falsedad. 3 Lo que sea que sufre no forma parte de mí. 4 Lo que siente pesar no soy yo. 5 Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. 6 Lo que muere nunca vivió en la Realidad, y sólo se burlaba de la Verdad sobre mí. 7 Ahora, reniego de mis propios conceptos, engaños y mentiras sobre el santo Hijo de Dios. 8 Ahora, estoy preparado para aceptarlo nuevamente Tal como Dios Lo creó, Tal como realmente es.
L248.2 L248.2 9 Padre, mi viejo Amor por Ti retorna,
y también me deja amar nuevamente a Tu Hijo.
10 Padre, soy Tal como Tú Me creaste.
11 Ahora recuerdo Tu Amor y el Mío.
12 Ahora comprendo que Ambos son uno.
L249 Perdonar pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida
L249.1 L249.1 1 El perdón nos pinta un cuadro de un mundo en el que ya no hay sufrimiento, se ha vuelto imposible perder y la ira no tiene sentido. 2 Los ataques han desaparecido, y a la locura le ha llegado su fin. 3 ¿Qué sufrimiento podría concebirse ahora? 4 ¿En qué pérdida se podría incurrir? 5 El mundo se convierte en un lugar donde reina la alegría, la abundancia, la caridad y la generosidad sin fin. 6 Ahora se asemeja tanto al Cielo que pronto se transforma en la propia Luz que Él refleja. 7 Y así, el viaje que el Hijo de Dios emprendió ha culminado en la misma Luz de la que él emanó.
L249.2 L249.2 8 Padre,
queremos regresar nuestras mentes a Ti.
9 Las hemos traicionado,
las hemos prensado en un torniquete de amargura y
las hemos atemorizado con pensamientos de violencia y muerte.
10 Ahora queremos descansar nuevamente en Ti, Tal como Tú Nos creaste.
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L250 Que no vea ninguna limitación en mí
L250.1 L250.1 1 Hoy veré al Hijo de Dios y seré un testigo de Su Gloria. 2 No trataré de empañar la santa luz que realmente mora en él, lo cual me haría ver su fuerza disminuida y reducida a fragilidad; tampoco percibiré en él las deficiencias con las que podría atacar su soberanía.
L250.2 L250.2 3 Padre mío, él es Tu Hijo.
4 Y hoy sólo quiero ver su afabilidad
en lugar de lo que mis ilusiones ven.
5 Él es Lo Mismo que Yo soy, y por eso,
tal como yo lo quiera ver, así me veré a mí mismo.
6 Hoy quiero ver de verdad, para que en este mismo día
pueda finalmente identificarme con él.
Lecciones de la 251 a la 260 - Lección Especial 4 - ¿QUÉ ES EL PECADO?
Lección Especial 4 – ¿QUÉ ES EL PECADO?
LE.4.1 LE.4.1 1 Pecar es estar demente. 2 Es el medio que hace que la mente pierda su cordura y trate de dejar que las ilusiones ocupen el lugar de la Verdad. 3 Y, al estar loca, la mente ve ilusiones donde la Verdad debería estar, y donde realmente está. 4 El pecado dio ojos al cuerpo pues, ¿qué van a querer ver los que están libres de pecado? 5 ¿Qué necesidad tienen de escenas, sonidos o tacto? 6 ¿Qué van a querer oír, o alcanzar para agarrar? 7 ¿Qué van a querer percibir por los sentidos? 8 Percibir por los sentidos es no conocer. 9 Y la Verdad no puede contener sino el conocimiento y nada más.
LE.4.2 LE.4.2 10 El cuerpo es el instrumento que la mente hizo en sus esfuerzos por engañarse a sí misma. 11 Su propósito es luchar. 12 No obstante, la meta de luchar puede cambiar. 13 Si cambia, ahora el cuerpo se pone al servicio de otro objetivo por el cual luchar. 14 Lo que persigue ahora está determinado por el objetivo que la mente escogió para reemplazar a la meta del autoengaño. 15 La Verdad puede ser su objetivo tanto como las mentiras. 16 Si apunta a la Verdad, los sentidos buscarán testigos de lo que es verdadero.
LE.4.3 LE.4.3 17 El pecado es la morada de todas las ilusiones, que representan únicamente cosas imaginadas, procedentes de pensamientos que no son verdaderos. 18 Las ilusiones constituyen la “prueba” de que lo que no posee Realidad es real. 19 El pecado “prueba” que el Hijo de Dios es malvado; que el eterno Presente tiene que tener un final y que la Vida eterna tiene necesariamente que morir. 20 Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama, quedándole sólo la putrefacción para completarse; Su Voluntad derrotada por siempre por la muerte; el Amor asesinado por el odio y la paz perdida para siempre.
LE.4.4 LE.4.4 21 Los sueños de un loco atemorizan y el pecado, ciertamente, parece aterrar. 22 Y, sin embargo, lo que el pecado percibe no es sino un juego de niños. 23 Puede que el Hijo de Dios juegue a haberse convertido en un cuerpo que es presa del mal y de la culpa, con apenas una insignificante vida que acaba en la muerte. 24 Pero, durante todo este tiempo, Su Padre ha seguido derramando Su Luz sobre Él y Lo quiere con un eterno Amor que las ficciones del Hijo no pueden alterar en absoluto.
LE.4.5 LE.4.5 25 ¿Hasta cuándo, oh Hijo de Dios, vas a seguir jugando a pecar? 26 ¿Acaso ya no es hora de guardar esos juguetes de aristas afiladas? 27 ¿Cuánto tiempo más vas a tardar en prepararte para regresar a Casa? 28 ¿Tal vez hoy mismo? 29 El pecado no existe. 30 La Creación sigue inmutable. 31 ¿Aún vas a querer atrasar tu regreso al Cielo? 32 ¿Hasta cuándo, oh santo Hijo de Dios, hasta cuándo?
L251 No necesito sino la Verdad
L251.1 L251.1 1 Muchas fueron las cosas que busqué, y lo único que encontré fue desesperación. 2 Ahora sólo busco una cosa, pues tiene todo lo que necesito y solo lo que necesito. 3 Todo lo que buscaba antes no lo necesitaba, y ni siquiera lo quería realmente. 4 No reconocía mi única necesidad. 5 Pero ahora veo que sólo necesito la Verdad. 6 En Ella, todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y los sueños se acaban. 7 Ahora tengo todo lo que podría necesitar. 8 Ahora tengo todo lo que podría querer. 9 Y ahora, finalmente, me encuentro en paz.
L251.2 L251.2 10 Y por esa paz, Padre Nuestro, te damos gracias.
11 Lo que nos habíamos negado a nosotros mismos,
Tú nos lo has restituido,
y eso es lo único que realmente queremos.
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L252 El Hijo de Dios es mi Identidad
L252.1 L252.1 1 Mi Yo es santo más allá de todos los pensamientos de santidad que ahora concibo. 2 Su pureza resplandeciente y perfecta es mucho más brillante que cualquier luz que haya visto. 3 Su Amor es ilimitado, con una intensidad que abarca en su fuero interno todas las cosas en la calma de una tranquila certeza. 4 Su fuerza no proviene de los ardientes impulsos que mueven al mundo, sino del Amor ilimitado de Dios Mismo. 5 ¡Cuán alejado de este mundo debe estar mi Yo y, sin embargo, cuán cercano a mí y cuán cerca de Dios!
L252.2 L252.2 6 Padre,
Tú conoces Mi verdadera Identidad.
7 Revélamela ahora a mí, que soy Tu Hijo,
para que pueda despertar a la Verdad en Ti y saber
que el Cielo me ha sido restituido.
L253 Mi Yo gobierna el Universo
L253.1 L253.1 1 Es imposible que me pase algo sin haberlo yo pedido. 2 Incluso en este mundo, soy yo quien gobierna mi destino. 3 Lo que sucede es lo que deseo. 4 Lo que no sucede es lo que no quiero que suceda. 5 Tengo que aceptar esto. 6 Pues así se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones —niños de mi voluntad— en el Cielo donde mora mi santo Yo y Él, Quien Me ha creado.
L253.2 L253.2 7 Señor, eres el Yo Que creó al Hijo,
Quien crea como Tú y es Uno Contigo.
8 Mi Yo, Que gobierna el Universo,
no es sino Tu Voluntad perfectamente unida a la mía,
la cual, gustosa y necesariamente,
tiene que asentir a la Tuya,
de modo que pueda extenderse hasta sí misma.
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L254 Que se acalle en mí toda voz que no sea La de Dios
L254.1 L254.1 1 Padre,
hoy quiero oír solamente Tu Voz.
2 Quiero venir a Ti en el más profundo silencio para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra.
3 No tengo otra oración que ésta:
vengo a Ti a pedirte la Verdad.
4 Y la Verdad no es sino Tu Voluntad, la Cual, hoy, quiero compartir Contigo.
L254.2 L254.2 5 Hoy no permitiremos que ningún pensamiento malvado dirija nuestras palabras o actos. 6 Cuando se nos presenten tales pensamientos, tranquilamente nos paramos, los observamos, y luego los dejamos ir. 7 No queremos lo que traerían consigo. 8 Y así, decidimos no conservarlos. 9 Ahora se han acallado. 10 Y, en esa quietud, santificada por Su Amor, Dios se dirige a nosotros y nos habla de nuestra voluntad, al haber nosotros decidido acordarnos de Él.
L255 Decido pasar este día en perfecta paz
L255.1 L255.1 1 No me parece que pueda decidir hoy otra cosa que tener paz. 2 Y sin embargo, mi Dios me asegura que Su Hijo es semejante a Él. 3 Hoy tendré fe en Aquel Que afirma que soy el Hijo de Dios. 4 Y que la paz que hoy decido tener dé testimonio de la Verdad de Sus Palabras. 5 El Hijo de Dios no puede tener preocupaciones y realmente tiene que morar por siempre en la paz del Cielo. 6 En su nombre, dedico este día a encontrar lo que Mi Padre quiere para mí, aceptarlo como propio y extenderlo a todos Sus Hijos, incluyéndome a mí.
L255.2 L255.2 7 Padre mío,
así quiero pasar este día Contigo.
8 Tu Hijo no Te ha olvidado.
9 La paz que le diste sigue estando en su mente, y es ahí donde decido pasar este día.
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L256 Hoy Dios es mi única meta
L256.1 L256.1 1 La manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. 2 No hay otra manera. 3 Si la mente no hubiese concedido tanto valor al pecado, ¿qué necesidad hubiese habido de encontrar el camino que conduce donde realmente ya Te encuentras? 4 ¿Quién tendría aún incertidumbre? 5 ¿Quién podría estar inseguro de quien es realmente? 6 ¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de quien Dios creó libre de pecado? 7 Aquí sólo podemos soñar. 8 Pero podemos soñar que hemos perdonado a aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que decidimos soñar hoy. 9 Dios es nuestra meta, perdonar es el medio por el cual nuestras mentes regresan finalmente a Él.
L256.2 L255.2 10 Padre Nuestro, así queremos llegar a Ti
por el camino que has señalado.
11 No tenemos otra meta que la de oír Tu Voz
y hallar el camino
que Tu sagrada Palabra nos ha indicado.
L257 Recordaré cuál es mi propósito
L257.1 L257.1 1 Si olvido mi meta voy a estar confundido, inseguro acerca de quién soy y, por consiguiente, conflictuado en mis actos. 2 Nadie puede servir metas contradictorias y servirlas bien, 3 como tampoco puede desenvolverse sin sufrir profunda angustia y gran depresión. 4 Por tanto, resolvamos recordar hoy lo que realmente queremos, para así poder unificar nuestros pensamientos y actos y lograr sólo lo que Dios quiere que hagamos hoy.
L257.2 L257.2 5 Padre,
perdonar es el medio que has escogido para nuestra salvación.
6 No olvidemos hoy
que no podemos tener otra voluntad que la Tuya.
7 Y, por tanto,
nuestro propósito tiene asimismo que ser el Tuyo
si queremos alcanzar la paz que quieres para nosotros.
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L258 Recordaré que Dios es mi meta
L258.1 L258.1 1 Lo único que se necesita es entrenar nuestras mentes para que pasen por alto todos los objetivos insignificantes y absurdos, y recuerden que nuestra meta es Dios. 2 Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras metas insubstanciales e insignificantes que no ofrecen nada y, además, que no existen. 3 ¿Acaso vamos a seguir permitiendo que la gracia de Dios siga brillando sin que se conciencie, mientras preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo? 4 Dios es nuestra única meta, nuestro único Amor. 5 No tenemos otro objetivo que recordar a Dios.
L258.2 L258.2 6 Padre,
nuestra meta no es otra
que seguir el camino que conduce a Ti.
7 No tenemos otra meta sino ésa. 8 ¿Qué otra cosa podríamos querer que no fuese recordarte?
9 ¿Qué otra cosa podríamos buscar que no fuese nuestra Identidad?
L259 Recordaré que el pecado no existe
L259.1 L259.1 1 Pecar es el único pensamiento que hace que la meta de alcanzar a Dios parezca irrealizable. 2 ¿Qué otra cosa podría impedirnos ver lo obvio y hacer que lo extraño y distorsionado parezcan ser más claros? 3 ¿Qué otra cosa que pecar nos incita a atacar? 4 ¿Qué otra que pecar podría ser la fuente de la culpa, que exige castigo y sufrimiento? 5 ¿Y qué otra cosa que pecar podría ser la fuente del miedo, al eclipsar la Creación de Dios y conferir al Amor los atributos del miedo y del ataque?
L259.2 L259.2 6 Padre,
hoy no quiero ser demente.
7 No tendré miedo del Amor ni buscaré refugio en su opuesto.
8 Pues el Amor no puede tener opuestos.
9 Tú eres la Fuente de Todo Lo que existe.
10 Y todo Lo que existe sigue estando Contigo, y Tú con Él.
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L260 Recordaré que Dios me creó
L260.1 L260.1 1 Padre, no me hice a mí mismo,
aunque en mi demencia creí que sí lo había hecho.
2 No obstante, como el Pensamiento Tuyo Que soy,
no he abandonado mi Fuente
y sigo formando parte de Aquel que Me creó
3 Padre mío, Tu Hijo Te visita Hoy.
4 Recordaré que Me creaste.
5 Recordaré Mi Identidad.
6 Y permitiré que Mi Impecabilidad
se eleve nuevamente ante la visión de Cristo,
por medio de la cual, hoy,
quiero mirar a mis hermanos y a mí mismo.
L260.2 L260.2 7 Ahora recordamos nuestra Fuente y en Ella encontramos finalmente nuestra verdadera Identidad. 8 Somos ciertamente santos, porque nuestra Fuente no sabe de pecado. 9 Y nosotros, que realmente somos Sus Hijos, somos semejantes los Unos a los Otros, y semejantes a Él.
Lecciones de la 261 a la 270 - Lección Especial 5 - ¿QUÉ ES EL CUERPO?
Lección Especial 5 – ¿QUÉ ES EL CUERPO?
LE.5.1 LE.5.1 1 El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios imagina haber construido para separar a unas partes de su Yo de otras. 2 Cree que vive dentro de esta cerca, para morir a medida que se deteriore y desmorone. 3 Pues cree que dentro de esta cerca está a salvo del Amor. 4 Al identificarse con su seguridad, se ve a sí mismo como lo que ésta es. 5 ¿De qué otra manera podría estar seguro de permanecer dentro del cuerpo, manteniendo al Amor fuera de él?
LE.5.2 LE.5.2 6 El cuerpo no perdurará. 7 No obstante, él lo ve como una doble seguridad. 8 Pues la no permanencia del Hijo de Dios es “prueba” de que sus cercas funcionan y cumplen con la tarea que su mente les asigna. 9 Pues si su Unicidad aún permaneciese intacta, ¿quién iba a atacar y quién sería atacado? 10 ¿Quién podría ser el vencedor? 11 ¿Quién su presa? 12 ¿Quién víctima? 13 ¿Quién el asesino? 14 Y si él realmente no muriese, ¿qué “prueba” habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser destruido?
LE.5.3 LE.5.3 15 El cuerpo es un sueño. 16 Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, estado en el que nacen todos los sueños. 17 Pues sólo el Amor puede crear en la Verdad, y la Verdad nunca puede tener miedo. 18 Hecho para tener miedo, el cuerpo tiene que cumplir el propósito que le fue asignado. 19 Pero podemos cambiar el propósito que obedecerá el cuerpo si cambiamos de parecer con respecto a su finalidad.
LE.5.4 LE.5.4 20 El cuerpo es el medio por el cual el Hijo de Dios recobra la cordura. 21 Aunque fue concebido para encerrar al Hijo en el infierno sin escapatoria posible, ahora la meta del Cielo va a substituir a la búsqueda del infierno. 22 El Hijo de Dios extiende su mano para tomar la de su hermano y para ayudarlo a caminar el sendero con él. 23 Al hacerlo, el cuerpo se vuelve santo. 24 Sirve para curar a la mente a la que debía dar muerte.
LE.5.5 LE.5.5 25 Te identificarás con lo que crees que te dará seguridad. 26 Sea esto lo que sea, creerás que es uno contigo. 27 Tu seguridad reside en la Verdad, no en mentiras. 28 El Amor es tu seguridad. 29 El miedo realmente no existe. 30 Identifícate con el Amor y estarás a salvo. 31 Identifícate con el Amor y estarás en casa. 32 Identifícate con el Amor y hallarás a tu Yo.
L261 Dios es mi refugio y mi seguridad
L261.1 L261.1 1 Me identificaré con lo que creo que es mi refugio y mi seguridad. 2 Me veré a mí mismo allí donde percibo mi fuerza y creeré que vivo dentro de la ciudadela en la que estoy a salvo y no puedo ser atacado. 3 Hoy no buscaré seguridad en el peligro, ni trataré de encontrar mi paz en ataques asesinos. 4 Vivo en Dios. 5 En Él encuentro mi refugio y mi fuerza. 6 En Él radica mi Identidad. 7 En Él reside la Paz eterna. 8 Y sólo Allá recordaré Quién soy realmente.
L261.2 L261.2 9 Padre,
no dejes que vaya en pos de ídolos,
pues lo que quiero es regresar a casa para estar contigo.
10 Decido ser Tal como Me creaste
y encontrar al Hijo que creaste como mi Yo.
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L262 Hoy no percibiré diferencias
L262.1 L262.1 1 Padre,
solo tienes un Hijo.
2 Y es a él a quien hoy quiero mirar.
3 Él es Tu única Creación.
4 ¿Por qué habría de percibir miles de formas en lo que sigue siendo realmente una?
5 ¿Por qué habría de darle a ésta miles de nombres, cuando uno solo basta?
6 Pues Tu Hijo tiene que llevar Tu Nombre, ya que Lo creaste.
7 No Lo veré como un extraño a Su Padre ni a mí.
8 Pues realmente él forma parte de mí y yo de él, y ambos formamos parte de Ti,
Que eres Nuestra Fuente, eternamente unidos en Tu Amor, eternamente el único Hijo de Dios.
L262.2 L262.2 9 Nosotros, que realmente somos Uno, queremos reconocer en este día la Verdad acerca de nosotros. 10 Queremos regresar a Casa y descansar en Unidad. 11 Pues Allí reside la Paz, la Cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte.
L263 Mi santa visión ve a todas las cosas como puras
L263.1 L263.1 1 Padre, Tu Mente creó Todo cuanto existe,
Tu Espíritu se adentró en Ello, Tu Amor
Le infundió Vida.
2 ¿Y acaso voy yo a mirar Lo que Tú creaste
como si se pudiese convertir en algo pecaminoso?
3 No quiero percibir imágenes tan oscuras y atemorizantes. 4 No puede ser que escoja el sueño de un loco en vez de toda la hermosura con la que bendijiste la Creación: toda Su pureza,
su alegría y Su eterna y tranquila morada en Ti.
L263.2 L263.2 5 Y mientras todavía nos encontremos ante las puertas del Cielo, miremos a todo lo que veamos a través de la santa visión y ojos de Cristo. 6 Que todas las apariencias nos parezcan puras, para que con inocencia podamos pasarlas de largo y, juntos, dirigirnos a la casa de nuestro Padre como hermanos y como los santos Hijos de Dios que somos.
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L264.1 L264.1 1 Padre, estás delante y detrás de mí, a mi lado,
allí donde me veo a mí mismo y dondequiera que voy.
2 Estás en todo lo que miro, en los sonidos que oigo y en cada mano que busca la mía. 3 En Ti, el tiempo desaparece
y la idea de lugar se vuelve una creencia sin sentido.
4 Pues lo que rodea a Tu Hijo y lo mantiene a salvo es el Mismísimo Amor. 5 No hay otra fuente que Ésa, y no hay nada que no comparta Su santidad, porque no hay nada que no sea Tú única Creación o que carezca del Amor que envuelve a todas las cosas dentro de Sí Mismo. 6 Padre, Tu Hijo es como Tú. 7 Hoy venimos a Ti en Tu Propio Nombre para estar en paz en el fuero interno de Tu eterno Amor.
L264.2 L264.2 8 Hermanos míos, hoy únanse a mí en este propósito. 9 Ésta es la oración de la salvación. 10 ¿Acaso no debemos unirnos a lo que ha de salvar al mundo, y a nosotros, conjuntamente con él?
L265 La afabilidad de la Creación es todo lo que veo
L265.1 L265.1 1 Ciertamente, he malinterpretado al mundo, ya que sobre él deposité mis pecados y luego los vi devolviéndome la mirada. 2 ¡Qué feroces parecían! 3 ¡Y cuán equivocado estaba al pensar que aquello a lo que le tenía miedo se encontraba en el mundo, en vez de en mi propia mente! 4 Hoy veo el mundo en la afabilidad celestial con la que brilla la Creación. 5 En él no hay miedo. 6 Que la presencia de alguno de mis pecados no nuble la luz celestial que brilla sobre el mundo. 7 Lo que se refleja aquí se encuentra en la Mente de Dios. 8 Las imágenes que veo reflejan mis pensamientos. 9 Pero mi mente es realmente Una con La de Dios. 10 Y, por eso, puedo percibir la afabilidad de la Creación.
L265.2 L265.2 11 Padre,
en esta quietud quiero mirar al mundo, el cual, visto así,
refleja Tus Pensamientos, al igual que los míos también.
12 Recordaré que son iguales y veré la afabilidad de la Creación.
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L266 Mi santo Yo mora en ti, Hijo de Dios
L266.1 L266.1 1 Padre,
todos Tus Hijos, que me diste para que fuesen
mis salvadores y mis consejeros en cuanto a cómo mirar;
para mí, son los heraldos de Tu santa Voz.
2 En ellos Te ves reflejado y
en ellos, Cristo se vuelve a mirarme desde mi Yo.
3 No permitas que Tu Hijo olvide Tu santo Nombre.
4 No permitas que Tu Hijo olvide su santa Fuente.
5 No permitas que Tu Hijo olvide que Su Nombre es el Tuyo.
L266.2 L266.2 6 En este día entramos al paraíso invocando el Nombre de Dios y el nuestro, reconociendo Nuestro Yo en cada uno de nosotros; unidos en el santo Amor de Dios. 7 ¡Cuántos salvadores nos ha dado Dios! 8 ¿Cómo podríamos perdernos en nuestro caminar hacia Él, cuando ha poblado el mundo con aquellos que señalan el camino hacia Él y nos ha dado la vista para verlos?
L267 Mi corazón late en la paz de Dios
L267.1 L267.1 1 Lo que me rodea es toda la Vida que Dios creó en Su Amor. 2 Ella me llama en cada latido de mi corazón y en cada respiración; en cada acción y en cada pensamiento. 3 La paz llena mi corazón e inunda mi cuerpo con el propósito de perdonar. 4 Ahora mi mente se ha curado y se me ha dado todo lo que necesito para salvar al mundo. 5 Cada latido de mi corazón me trae paz; cada respiración me infunde fuerza. 6 Soy un mensajero de Dios, guiado por la Voz que habla por Él, apoyado por Él con Amor y por siempre tranquilo y en paz abrazado por Sus cariñosos brazos. 7 Cada latido menciona Su Nombre y cada uno recibe respuesta de la Voz que habla por Él, asegurándome que estoy en casa en Él.
L267.2 L267.2 8 Padre,
prestaré atención sólo a Tu Respuesta, no a la mía.
9 Mi corazón late en la paz que el Corazón de Amor creó.
10 Y es ahí y sólo ahí donde puedo estar en casa.
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L268 Que todas las cosas sean exactamente como son
L268.1 L268.1 1 Señor,
hoy no Te criticaré ni juzgaré contra Ti.
2 No trataré de interferir en Tu Creación, ni la distorsionaré en formas enfermizas.
3 Hoy me dispondré a retirar mis deseos de Su Unidad para dejarla ser Tal como La creaste.
4 Pues, de esta manera, sabré reconocer a mi Yo Tal como Tú Me creaste.
5 Fui creado en el Amor, y en el Amor permaneceré eternamente.
6 ¿Qué podría asustarme si dejo que todas las cosas sean exactamente como realmente son?
L268.2 L268.2 7 No permitamos que nuestra vista sea blasfema hoy, ni que nuestros oídos hagan caso de las mentiras de la serpiente. 8 Sólo la Realidad está libre de dolor. 9 Sólo la Realidad es completamente segura. 10 Sólo la Realidad ofrece completa seguridad. 11 Y esto es lo único que buscamos hoy.
L269 Mi mirada va en busca de la faz de Cristo
L269.1 L269.1 1 Padre, hoy te pido que bendigas mi vista. 2 Es el medio que has escogido para que se convierta en la manera de mostrarme mis errores y de poder ver más allá de ellos. 3 Se me ha dado encontrar una nueva percepción por medio del Guía que me diste y, mediante Sus lecciones, de superar la percepción equivocada y regresar a la Verdad. 4 Pido la nueva ilusión que transciende todas las que hice.
5 Hoy decido ver un mundo perdonado, en el cual todos me muestran la faz de Cristo y me enseñan que lo que miro me pertenece, y que nada existe fuera de Tu santo Hijo.
L269.2 L269.2 6 Hoy nuestra vista está ciertamente bendecida. 7 Compartimos una sola visión cuando miramos la faz de Aquel Cuyo Yo es el nuestro. 8 Todos somos uno debido a Él, Quien es el Hijo de Dios, y Quien es nuestra propia Identidad.
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L270 Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo
L270.1 L270.1 1 Padre, la visión de Cristo es el don que me has dado, y tiene el poder de traducir todo lo que los ojos del cuerpo miran al contemplar un mundo perdonado. 2 ¡Cuán glorioso y lleno de gracia es ese mundo! 3 No obstante, ¡cuánto más podré percibir en él que lo que puede ofrecerme la vista! 4 El mundo perdonado significa que Tu Hijo reconoce a su Padre, permite que sus sueños sean llevados ante la Verdad, y aguarda con gran expectativa el último instante de tiempo que le queda, tiempo que acabará para siempre,
a medida que Tu recuerdo regresa a Tu hijo.
5 Y ahora, su voluntad es una con la Tuya.
6 Ahora su función no es sino la Tuya, y todo pensamiento,
salvo el Tuyo, ha desaparecido.
L270.2 L270.2 7 El sosiego de hoy bendecirá nuestros corazones y, por medio de ellos, la paz llegará a cada uno. 8 Cristo se convierte hoy en nuestros ojos. 9 Y mediante Su vista, ofrecemos curación al mundo por medio de Él, el santo Hijo que Dios creó íntegro; el santo Hijo a quien Dios creó Uno con Él.
Lecciones de la 271 a la 280 - Lección Especial 6 - ¿QUÉ ES EL CRISTO?
Lección Especial 6 – ¿QUÉ ES EL CRISTO?
LE.6.1 LE.6.1 1 Cristo es el Hijo de Dios Tal como Él Lo creó. 2 Cristo es el Yo Que realmente compartimos y Que nos une Unos a Otros, y Todos a Dios. 3 Él es el Pensamiento Que sigue habitando la Mente Que es Su Fuente. 4 Él no ha abandonado Su santo Hogar ni ha perdido la Inocencia en la Que fue creado. 5 Él mora eternamente inmutable en la Mente de Dios.
LE.6.2 LE.6.2 6 Cristo es el vínculo que te mantiene realmente Uno con Dios y que te garantiza que la separación no es sino una ilusión de desesperanza, 7 pues la esperanza habitará por siempre en Cristo. 8 Tu mente realmente forma parte de La Suya, y La Suya de La Tuya. 9 Él es la Parte de la Mente de Dios en la Que se encuentra la Respuesta de Dios: donde ya se han tomado todas las decisiones y donde se acabaron los sueños. 10 Nunca ha sido tocado por ninguna cosa que los ojos del cuerpo puedan percibir. 11 Pues, aunque Su Padre depositó en Él los medios para tu salvación, no obstante Él sigue siendo el Yo Que, al igual que Su Padre, no sabe de pecado.
LE.6.3 LE.6.3 12 Al ser Hogar del Espíritu Santo y sentirse a gusto únicamente en Dios, Cristo ciertamente permanece en paz en el reflejo del Cielo que se encuentra en tu santa mente. 13 Ésa es la única parte de ti que en Verdad es real. 14 Lo demás son sueños. 15 No obstante, estos sueños Le serán entregados a Cristo para que se desvanezcan ante el reflejo de Su Gloria, y finalmente te revelen a Tu santo Yo, Cristo.
LE.6.4 LE.6.4 16 Desde Cristo en ti, el Espíritu Santo abarca todos tus sueños y los invita a venir a Él, para ser traducidos en la Verdad. 17 Él los intercambiará por el sueño final que Dios dispuso fuese el fin de todos los sueños. 18 Pues, cuando el perdón repose sobre el mundo y la paz haya llegado a cada Hijo de Dios, ¿qué podría quedar para seguir manteniendo las cosas separadas, cuando lo único que quedará por verse es la faz de Cristo?
LE.6.5 LE.6.5 19 ¿Y por cuánto tiempo habrá de verse esta santa faz, cuando no es sino el símbolo de que el período de aprendizaje ha concluido y que la meta de la Expiación ha sido finalmente alcanzada? 20 Por lo tanto, tratemos de encontrar la faz de Cristo y no mirar nada más. 21 Al contemplar el reflejo de Su Gloria, sabremos que ya no tenemos necesidad de aprender nada, ni de percibir, ni del tiempo, ni de ninguna otra cosa excepto del santo Yo, el Cristo Que Dios creó como Su Hijo.
L271 La visión de Cristo es la que voy a utilizar hoy
L271.1 L271.1 1 Cada día, cada hora y cada instante, decido lo que quiero ver, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea la Verdad para mí. 2 Hoy decido ver lo que Cristo quiere que vea; escuchar la Voz que habla por Dios y buscar los testigos de lo que es verdad en el reflejo aquí de la Creación de Dios. 3 En la mirada de Cristo se encuentran el mundo y la Creación de Dios y, al unirse, desaparece toda percepción. 4 La amable visión de Cristo redime al mundo de la muerte. 5 Pues todo lo que mira tiene necesariamente que vivir, recordando al Padre y al Hijo: Creador y Creación unificados.
L271.2 L271.2 6 Padre,
la visión de Cristo es el camino a Ti.
7 Lo que Él ve invita a restaurar Tu recuerdo en mí.
8 Y eso es lo que decido que hoy quiero ver.
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L272 ¿Cómo podrían las ilusiones satisfacer al Hijo de Dios?
L272.1 L272.1 1 Padre,
la Verdad me pertenece.
2 Mi casa está realmente establecida en el Cielo por Tu Voluntad y la mía.
3 ¿Es que los sueños pueden contentarme?
4 ¿O las ilusiones aportarme felicidad?
5 ¿Qué otra cosa sino Tu memoria puede satisfacer a Tu Hijo?
6 No aceptaré menos que Lo que Tú me has dado.
7 Estoy rodeado por Tu Amor, por siempre firme, afable y seguro.
8 El Hijo de Dios tiene necesariamente que ser Tal como Lo creaste.
L272.2 L272.2 9 Hoy dejamos atrás las ilusiones. 10 Y, si oímos a la tentación llamarnos para invitarnos a que nos quedemos y nos entretengamos en un sueño, nos voltearemos al otro lado y nos preguntaremos si nosotros, los Hijos de Dios, podríamos contentarnos con sueños, cuando nos podemos decidir por el Cielo con la misma facilidad que por el infierno y el Amor reemplazará alegremente todo miedo.
L273 La quietud de la paz de Dios es mía
L273.1 L273.1 1 Tal vez ahora, estemos preparados para pasar un día tranquilo. 2 Si esto no fuese todavía posible, nos contentaremos y estaremos más que satisfechos con aprender cómo puede lograrse un día así. 3 Si permitimos que algo nos perturbe, aprendamos a descartarlo y a recobrar la paz. 4 Sólo necesitamos decir a nuestras mentes, con absoluta certeza: “La quietud de la paz de Dios es mía”, y nada podrá venir a perturbar la paz que Dios Mismo dio a Su Hijo.
L273.2 L273.2 5 Padre,
Tu paz me pertenece.
6 ¿Qué necesidad tengo de temer
que algo pueda robarme lo que Tú quieres para mí?
7 No puedo perder los dones que me has dado
8 Y así, la Paz que diste a Tu Hijo sigue conmigo,
en la quietud y en mi eterno Amor por Ti.
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L274 Este día pertenece al Amor. Hoy no tendré miedo
L274.1 L274.1 1 Padre,
hoy quiero dejar que todas las cosas sean
tal como Tú Las creaste
y dar a Tu Hijo el honor que se merece por su impecabilidad:
el Amor de un hermano hacia su hermano y amigo.
2 Por medio de esto, me redimo.
3 Y por medio de esto también,
la Verdad ocupará el lugar donde estaban las ilusiones,
la luz reemplazará toda oscuridad
y Tu Hijo sabrá que es realmente Tal como Tú lo creaste.
L274.2 L274.2 4 Hoy nos llega una bendición especial de Quien es nuestro Padre. 5 Dedícale este día, y hoy no habrá miedo, pues el día ha sido dedicado al Amor.
L275 Hoy la Voz sanadora de Dios protege todas las cosas
L275.1 L275.1 1 Escuchemos hoy a la Voz que habla por Dios, la Cual nos habla de una antigua lección, que no es más verdad hoy que lo ha sido en cualquier otro día. 2 Sin embargo, este día ha sido escogido como el tiempo en el que buscaremos y oiremos, aprenderemos y entenderemos. 3 Únanse a Mí en esta escucha, 4 pues la Voz que habla por Dios nos dice cosas que no podemos comprender individualmente, ni aprender estando separados. 5 En esto reside la protección de todas las cosas. 6 Y en esto se encuentra la curación que aporta la Voz que habla por Dios.
L275.2 L275.2 7 Padre, hoy Tu Voz sanadora protege todas las cosas, por consiguiente dejo todo a Tu Cuidado. 8 No tengo que estar ansioso por nada. 9 Tu Voz me dirá lo que tengo que hacer y dónde ir, con quién debo hablar y qué decirle, qué pensamientos pensar y qué palabras transmitir al mundo. 10 La seguridad que traigo me es dada.
11 Padre, Tu Voz protege todas las cosas por medio de mí.
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L276 La Palabra de Dios me ha sido dada para hablar
L276.1 L276.1 1 ¿Qué dice la Palabra de Dios? 2 Dice: “Mi Hijo es tan puro y santo como Yo”. 3 Así, Dios se convirtió en el Padre del Hijo que ama, pues así fue creado. 4 Su Hijo no creó con Él esta Palabra, pues por Ella nació Su Hijo. 5 Aceptemos Su Paternidad y Todo nos será dado. 6 Pero si negamos que fuimos creados en Su Amor, estaremos negando nuestro Yo y así, no sabremos con seguridad quiénes somos, ni Quién es nuestro Padre, ni cuál es el propósito por el que vinimos aquí. 7 No obstante, con sólo reconocer a Aquel Que nos dio Su Palabra cuando nos creó, Lo recordaremos, y así recordaremos a nuestro Yo.
L276.2 L276.2 8 Padre, Tu Palabra es la mía.
9 Y esto es lo que quiero compartir con todos mis hermanos,
quienes me fueron confiados para quererlos
como si fuesen mis propios hijos,
tal como yo soy querido,
bendecido y salvado por Ti.
L277 No dejes que limite a Tu Hijo con leyes que inventé
L277.1 L277.1 1 Padre mío, Tu Hijo es libre.
2 No dejes que me imagine que lo he limitado con las leyes que hice para gobernar el cuerpo.
3 Él no está sujeto a ninguna de las leyes que hice para ofrecer más seguridad al cuerpo.
4 Él no va a cambiar por lo que cambia.
5 Él no es esclavo de ninguna de las leyes del tiempo.
6 Él es tal como Tú lo creaste
porque no conoce otra ley que la del Amor.
L277.2 L277.2 7 No adoremos ídolos ni creamos en ninguna ley que la idolatría quiera hacer para ocultar la libertad del Hijo de Dios. 8 No está limitado sino por sus creencias. 9 Pero lo que él realmente es, está mucho más allá de su fe en la esclavitud o en la libertad. 10 Es libre por ser el Hijo de su Padre. 11 Y no se le puede limitar a menos que la Verdad de Dios pueda mentir y que Dios pueda decidir engañarse a Sí Mismo.
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L278 Si estoy limitado, Mi Padre no está libre
L278.1 L278.1 1 Si acepto que soy un prisionero dentro de un cuerpo, en un mundo en el que todo lo que aparentemente vive parece morir, entonces, mi Padre está aprisionado conmigo. 2 Y creo esto cuando afirmo que tengo que obedecer las leyes que el mundo obedece, y que las flaquezas y los pecados que percibo son reales e ineludibles. 3 Si, de algún modo, estoy limitado, ello significa que no conozco ni a Mi Padre ni a mi Yo, 4 ni que formo parte de la Realidad en absoluto. 5 Pues la Verdad es libre, y lo que está aprisionado no forma parte de Ella.
L278.2 L278.2 6 Padre,
lo único que pido es la Verdad.
7 He tenido muchos pensamientos insensatos sobre mí y Mi Creación, y he traído a mi mente un sueño de miedo.
8 Hoy no quiero soñar. 9 Escojo el camino que conduce a Ti en lugar de la locura y del miedo.
10 Pues la Verdad está a salvo, y sólo el Amor es seguro.
L279 La libertad de la Creación promete la mía
L279.1 L279.1 1 Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Hijo no ha sido abandonado por el Amor de Dios. 2 Sólo en sueños existe el tiempo en el que parece estar preso y a la espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegar. 3 Pero, en realidad, sus sueños no existen, al haber ocupado la Verdad su lugar. 4 Y, ahora, la libertad ya es Suya. 5 ¿Acaso debería seguir esperando en cadenas que han sido cortadas para liberarme, cuando Dios me está ofreciendo ahora la libertad?
L279.2 L279.2 6 Padre, hoy,
aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas.
7 Mi Padre ama al Hijo Que creó como Suyo.
8 Padre, ¿vas a negarme los dones que Me diste?
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L280 ¿Qué límites puedo imponer yo al Hijo de Dios?
L280.1 L280.1 1 Aquel que Dios creó ilimitado es libre. 2 Puedo inventar una prisión para él, pero sólo en ilusiones, no en la Verdad. 3 Ningún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de Su Padre; 4 ningún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; 5 ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. 6 ¿Puedo acaso imponer límites al Hijo de Dios, cuyo Padre quiso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y Amor?
L281.2 L280.2 7 Padre,
hoy quiero rendir homenaje a Tu Hijo,
pues sólo así puedo encontrar el camino a Ti.
8 No impondré límite alguno al Hijo que amas y al que creaste ilimitado.
9 El honor que le rindo Te lo rindo a Ti,
y lo que es Tuyo es mío también.
Lecciones de la 281 a la 290 - Lección Especial 7 - ¿QUÉ ES EL ESPÍRITU SANTO?
Lección Especial 7 – ¿QUÉ ES EL ESPÍRITU SANTO?
LE.7.1 LE.7.1 1 El Espíritu Santo es el que media entre las ilusiones y la Verdad. 2 Puesto que el Espíritu Santo tiene que establecer un puente entre la Realidad y los sueños, la percepción acertada conduce al conocimiento por medio de la gracia que Dios dio al Espíritu Santo, para que Ella sea el don que Dios le hace a todo aquel que acude al Espíritu Santo en busca de la Verdad. 3 Cruzando el puente que el Espíritu Santo provee, todos los sueños son llevados ante la Verdad para que la luz del conocimiento los disipe. 4 Allí, los sonidos y las imágenes se descartan para siempre, 5 y donde éstos se percibían antes, el perdonar ha hecho posible el tranquilo final de la percepción.
LE.7.2 LE.7.2 6 La meta de las enseñanzas del Espíritu Santo es precisamente acabar con los sueños. 7 Pues los sonidos e imágenes tienen que transformarse de testigos del miedo en testigos del Amor. 8 Y cuando esto se haya logrado totalmente, el aprendizaje habrá alcanzado la única meta que en verdad tiene. 9 Pues —a medida que el Espíritu Santo guía el aprendizaje hacia el resultado que ha percibido para él— éste se convierte en el medio para ir más allá de lo que enseña, y así, ser reemplazado por la Verdad Eterna.
LE.7.3 LE.7.3 10 Si supieses cuánto anhela Tu Padre que reconozcas tu impecabilidad, no dejarías que la Voz que habla por Él te lo pidiese en vano, ni darías la espalda a Lo que Él te ofrece para reemplazar a todas las imágenes y sueños atemorizantes de los cuales tú has sido el hacedor. 11 El Espíritu Santo entiende los medios de los que fuiste hacedor, por medio de los cuales querías alcanzar lo que siempre ha sido inalcanzable. 12 Pero si se los ofreces al Espíritu Santo, Él se valdrá de esos medios de los que fuiste hacedor para exiliarte, para restaurar tu mente al sitio donde verdaderamente se siente en casa.
LE.7.4 LE.7.4 13 Desde el conocimiento Donde Dios lo ubicó, el Espíritu Santo te llama para que permitas que el perdón se pose sobre tus sueños y, de esa manera, recobres la cordura y la paz interior. 14 Si no perdonas, tus sueños te seguirán aterrorizando 15 y la memoria de todo el Amor Que Tu Padre te tiene no regresará a ti como signo que a los sueños les ha llegado su fin.
LE.7.5 LE.7.5 16 Acepta el don que Tu Padre te hace. 17 Es un llamamiento que el Amor hace al Amor, para que tan sólo sea Lo que es. 18 El Espíritu Santo es el don de Dios mediante el cual se restituye la quietud del Cielo al bienamado Hijo de Dios. 19 ¿Te negarías a asumir la función de completar a Dios, cuando todo lo que Su Voluntad quiere es que tú te completes?
L281 Nada —excepto mis propios pensamientos— me puede herir
L281.1 L281.1 1 Padre,
Tu Hijo es perfecto.
2 Cuando piensa que de alguna manera lo han herido,
es porque olvidó quién es, y que es Tal como Tú Lo creaste.
3 Padre, Tus Pensamientos sólo pueden traerme felicidad.
4 Cada vez que me siento triste, herido o enfermo,
es porque he olvidado cómo piensas,
por haber implantado mis insignificantes ideas en el lugar
que corresponde a Tus Pensamientos y donde están.
5 Nada —excepto mis propios pensamientos— me puede herir.
6 Los Pensamientos que pienso Contigo, sólo pueden bendecir.
7 Los Pensamientos que pienso sólo Contigo, son los únicos verdaderos.
L281.2 L281.2 8 Hoy no me haré daño a mí mismo, pues realmente Me encuentro mucho más allá de cualquier dolor. 9 Mi Padre Me puso a salvo en el Cielo, donde vela por Mí. 10 Y no quiero atacar al Hijo que Él quiere, porque Lo que Él ama es también mío para amar.
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L282 Hoy no tendré miedo al Amor
L282.1 L282.1 1 Sólo con que hoy pudiese comprender esto, el mundo entero se salvaría. 2 Pues es la decisión de abandonar la locura y de aceptarme Tal como Dios Mismo, Mi Padre y Mi Fuente, Me creó. 3 Es estar resuelto a no seguir dormitando en sueños de muerte, mientras la Verdad sigue viviendo eternamente en la Alegría del Amor. 4 Y también es la decisión de reconocer al Yo que Dios creó como el Hijo que Él ama, el Cual sigue siendo Mi única Identidad.
L282.2 L282.2 5 Padre,
Tu Nombre es Amor, y el mío también.
6 Ésa es la Verdad.
7 ¿Y puede cambiarse la Verdad sólo con ponerle otro nombre?
8 El miedo, como nombre, es sencillamente un error.
9 Hoy no tendré miedo de la Verdad.
L283 Mi verdadera Identidad reside en Ti
L283.1 L283.1 1 Padre, fui hacedor de una imagen de mí mismo, y a eso es a lo que llamo el Hijo de Dios. 2 Pero la Creación sigue siendo tal como siempre fue, pues Tu Creación es inmutable. 3 No quiero rendir culto a ningún ídolo. 4 Soy aquel que Mi Padre ama. 5 Mi santidad sigue siendo aquí el reflejo de la Luz del Cielo y del Amor de Dios. 6 ¿Cómo no va a estar a salvo lo que Tú amas? 7 ¿No es acaso infinita la Luz del Cielo? 8 ¿No es Tu Hijo mi verdadera Identidad,
toda vez que Tú creaste Todo cuanto existe?
L283.2 L283.2 9 Ahora somos Uno en la Identidad que compartimos, teniendo a Dios nuestro Padre como nuestra única Fuente y con todo lo creado formando parte de nosotros. 10 Y así, ofrecemos nuestra bendición a todas las cosas y nos unimos amorosamente con el mundo entero, el cual nuestro perdón ha hecho que sea uno con nosotros.
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L284 Puedo decidir cambiar todos los pensamientos que causan dolor
L284.1 L284.1 1 Las pérdidas no son pérdidas cuando se perciben acertadamente. 2 El dolor es realmente imposible, 3 porque no hay pesar que tenga causa alguna. 4 Por lo tanto, cualquier clase de sufrimiento no es sino un sueño. 5 Ésta es la Verdad, que al principio sólo se dice de boca y luego se repite muchas veces, y más adelante, se acepta, pero sólo como parcialmente cierta y con muchas reservas. 6 Más tarde, se La considera cada vez con mayor seriedad y, finalmente, se acepta como la Verdad. 7 Tengo la capacidad para decidir cambiar todos los pensamientos que causan dolor. 8 Y hoy quiero ir más allá de estas palabras, dejar a un lado todas mis reservas y llegar a aceptar plenamente la Verdad que reside en ellas.
L284.2 L284.2 9 Padre, Lo que Tú Me has dado no puede hacerme daño; por lo tanto, el sufrimiento y el dolor son imposibles. 10 Que mi confianza en Ti no flaquee hoy, para ello aceptaré únicamente lo que produce alegría como don Tuyo que es; aceptaré únicamente lo que produce alegría como la Verdad que es.
L285 Hoy mi santidad brilla clara y radiante
L285.1 L285.1 1 Hoy me despierto lleno de alegría, sabiendo que sólo han de acontecerme cosas buenas procedentes de Dios. 2 Eso es todo lo que pido, y sé que mi ruego recibirá respuesta debido a los pensamientos a los que va dirigido. 3 Y en el instante en que acepte mi santidad, lo único que pediré serán cosas dichosas. 4 Pues, ¿qué utilidad tendría el dolor para mí, para qué propósito llenaría mi sufrimiento y de qué me servirían la aflicción y la pérdida si la demencia se alejara hoy de mí y en su lugar aceptara mi santidad?
L285.2 L285.2 5 Padre, mi santidad es la Tuya.
6 Que se me permita regocijarme en ella y recobrar la cordura mediante el perdón.
7 Tu Hijo sigue siendo tal como Tú Lo creaste.
8 Mi santidad forma parte de mí y también de Ti.
9 Pues, ¿qué podría alterar a la Santidad Misma?
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L286 La quietud del Cielo envuelve hoy mi corazón
L286.1 L286.1 1 Padre, ¡qué día tan sereno el de hoy!
2 ¡Con cuánta armonía cae todo en su sitio!
3 Hoy es el día señalado para que comprenda la lección
que reza que no tengo que hacer nada.
4 En Ti, todas las decisiones ya han sido tomadas.
5 En Ti, todo conflicto ya ha sido resuelto.
6 En Ti, todas mis esperanzas ya han sido colmadas.
7 Tu paz es mía.
8 Mi corazón late tranquilo y mi mente se halla en reposo.
9 Tu Amor es el Cielo y Tu Amor es mío.
L286.2 L286.2 10 La quietud de hoy nos dará esperanzas de que hemos encontrado el camino y de que ya hemos recorrido un gran trecho por él hacia una meta de la que estamos completamente seguros. 11 Hoy no dudaremos del final que Dios Mismo nos ha prometido. 12 Confiamos en Él y en nuestro Ser, el cual sigue siendo uno con Él.
L287 Tú eres mi única meta, Padre mío, sólo Tú
L287.1 L287.1 1 ¿Adónde querría ir sino al Cielo? 2 ¿Qué podría substituir a la felicidad? 3 ¿Qué presente podría preferir a la paz de Dios? 4 ¿Qué tesoro querría buscar, hallar y conservar que pudiera compararse con mi Identidad? 5 ¿Cómo iba a preferir vivir con miedo que con amor?
L287.2 L287.2 6 Padre mío, Tú eres mi meta,
7 ¿Qué otra cosa aparte de Ti podría desear?
8 ¿Qué otro camino sino el que conduce a Ti quisiera recorrer?
9 ¿Y qué otra cosa sino Tu recuerdo podría significar para mí el final de los sueños y de las substituciones inútiles de la Verdad?
10 Tú eres mi única meta.
11 Tu Hijo quiere ser Tal como Tú Lo creaste.
12 ¿De qué otra manera, sino ésta,
podría esperar reconocer a mi Yo y ser uno con mi Identidad?
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L288 Hoy me olvidaré del pasado de mi hermano
L288.1 L288.1 1 Padre,
éste es el pensamiento que me conduce a Ti y me lleva a mi meta.
2 No puedo llegar hasta Ti sin mi hermano.
3 Y para conocer mi Fuente,
primero, tengo que reconocer Lo que Tú creaste Uno Conmigo.
4 La mano de mi hermano es la que me conduce a Ti.
5 Sus pecados están en el pasado junto con los míos,
y me he salvado porque el pasado dejó de ser.
6 No permitas que siga conservando el pasado en mi corazón,
pues me haría perder el camino que me lleva a Ti.
7 Mi hermano es mi salvador.
8 No dejes que ataque al salvador que Tú me has dado.
9 Por el contrario, déjame honrar a aquel que lleva Tu Nombre, para así poder recordar que es el Mío también.
L288.2 L288.2 10 Así pues, perdóname hoy. 11 Y sabrás que me has perdonado si ves a tu hermano en la luz de la santidad. 12 Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.
L289 El pasado no existe. No me puede afectar
L289.1 L289.1 1 A menos que el pasado se haya borrado de mi mente, no podré ver el mundo real. 2 Pues, en ese caso, no estaría viendo nada, sino mirando lo que no está ahí. 3 ¿Cómo podría entonces percibir el mundo que el perdón ofrece? 4 El propósito del pasado fue precisamente ocultarlo, pues dicho mundo sólo se puede ver ahora, en el tiempo presente. 5 No tiene pasado. 6 Pues, ¿a qué se le puede conceder perdón sino al pasado, el cual al ser perdonado, desaparece?
L289.2 L289.2 7 Padre, no me dejes mirar un pasado que no existe, 8 pues Tú me has ofrecido Tu propio substituto: el tiempo presente de un mundo que el pasado ha dejado intacto y libre de pecado. 9 He aquí el final de la culpa. 10 Y aquí me preparo para Tu paso final. 11 ¿Cómo iba a exigirte que siguieses esperando hasta que Tu Hijo encontrase la belleza que Tu dispusiste fuese el final de todos sus sueños y todo su dolor?
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L290 Lo único que veo es mi actual felicidad en tiempo presente
L290.1 L290.1 1 A menos que contemple lo que realmente no está ahí, lo único que veo es mi actual felicidad en tiempo presente. 2 Los ojos que comienzan a abrirse por fin pueden ver. 3 Y quisiera que la visión de Cristo descienda sobre mí hoy mismo. 4 Pues lo que percibo a través de mi propia vista sin la Corrección que Dios me dio para ella, es atemorizante y doloroso de contemplar. 5 Pero no voy a permitir que mi mente se siga engañando un solo instante más, creyendo que el sueño que inventé es real. 6 Éste es el día en que voy en pos de mi actual felicidad en tiempo presente y en el que no voy a mirar nada que no sea eso que busco.
L290.2 L290.2 7 Padre, con esta resolución,
vengo a Ti y te pido que tu fuerza me sostenga hoy,
mientras procuro únicamente hacer Tu Voluntad.
8 No puedes dejar de oírme.
9 Pues lo que pido ya me lo has dado.
10 Y estoy seguro de que hoy veré mi felicidad.
Lecciones de la 291 a la 300 - Lección Especial 8 - ¿QUÉ ES EL MUNDO REAL?
Lección Especial 8 – ¿QUÉ ES EL MUNDO REAL?
L.E.8.1 L.E.8.1 1 El mundo real —como todo lo demás que la percepción ofrece— es un símbolo. 2 No obstante, representa lo opuesto de lo que tú hiciste. 3 A tu mundo se le mira a través de los ojos del miedo, lo cual trae a tu mente los testigos del terror. 4 El mundo real no puede ser percibido excepto a través de los ojos que el perdón bendice, de manera que ven un mundo donde el terror es imposible y donde no se puede encontrar ningún testigo del miedo.
L.E.8.2 L.E.8.2 5 El mundo real te ofrece una contrapartida para cada pensamiento de infelicidad que se ve reflejado en tu mundo; una corrección segura para las escenas de miedo y los clamores de batalla que lo pueblan. 6 El mundo real muestra un mundo que se mira de otra manera: a través de ojos serenos y con una mente en paz. 7 Allí sólo se descansa. 8 No se oyen gritos de dolor o de pesar, pues no ha quedado nada que no haya sido perdonado. 9 Y lo que se ve es apacible, 10 pues sólo escenas y sonidos felices pueden alcanzar la mente que se ha perdonado a sí misma.
L.E.8.3 L.E.8.3 11 ¿Qué necesidad tiene una mente que ha sido perdonada de esa forma, de pensar pensamientos de muerte, ataques y asesinatos en los que se muere, se ataca y se mata? 12 ¿Qué otra cosa puede percibir a su alrededor que no sea seguridad, Amor y alegría? 13 ¿Qué podría haber que ella quisiese condenar?; ¿y contra qué querría juzgar? 14 El mundo que ve emana de una mente que está en paz consigo misma. 15 No ve peligro en nada de lo que ve, pues es bondadosa, y lo único que quiere ver es bondad.
L.E.8.4 L.E.8.4 16 El mundo real es el símbolo que anuncia a las pesadillas —en las que se peca y se siente uno culpable— que les ha llegado su fin y que el Hijo de Dios ha despertado. 17 Y sus ojos, abiertos ahora, perciben el inequívoco reflejo del Amor de Su Padre, la infalible promesa de que ha sido redimido. 18 El mundo real representa el final del tiempo, le llegó su fin, pues su percepción hace que el tiempo no tenga razón de ser.
L.E.8.5 L.E.8.5 19 El Espíritu Santo no tiene necesidad del tiempo una vez que éste ha servido Su propósito. 20 Ahora sólo espera ese único instante más para que Dios dé el paso final y el tiempo haya desaparecido, habiéndose llevado consigo la percepción y dejando solamente a la Verdad para ser Ella Misma. 21 Ese instante es nuestra meta, pues contiene la memoria de Dios. 22 Y cuando observemos un mundo perdonado, será Él Quien nos llame y nos vendrá a buscar para llevarnos a casa, recordándonos nuestra Identidad, la Cual nos restituyó nuestro perdonar.
L291 Éste es un día de sosiego y de paz
L291.1 L291.1 1 Hoy la visión de Cristo mira todo a través de mí. 2 Su vista me muestra que todas las cosas han sido perdonadas y que se encuentran en paz, y le ofrece esa misma visión al mundo. 3 En su nombre acepto esta visión, tanto para mí, como para el mundo. 4 ¡Cuánta hermosura observamos en este día! 5 ¡Cuánta santidad vemos a nuestro alrededor! 6 Y se nos concede reconocer que es una santidad que compartimos, pues es el reflejo aquí de la Santidad de Dios Mismo.
L291.2 L291.2 7 Padre, hoy, mi mente se aquieta para recibir los Pensamientos que Tú me ofreces. 8 Y acepto lo que proviene de Ti, en lugar de lo que proviene de mí. 9 No conozco el camino para llegar a Ti. 10 Pero Tú lo conoces perfectamente. 11 Guía a Tu Hijo por el tranquilo sendero que termina en Ti. 12 Permite que mi perdón sea completo, y que Tu recuerdo regrese a mí.
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L292 Es seguro que todas las cosas tendrán un desenlace feliz
L292.1 L292.1 1 Las promesas de Dios no hacen excepciones. 2 Y Él garantiza que solamente la alegría puede ser el desenlace final para todas las cosas. 3 No obstante, de nosotros depende cuándo lo alcanzaremos: cuánto tiempo más vamos a permitir que una voluntad ajena parezca oponerse a la Suya. 4 Pues mientras pensemos que esa voluntad es real, no hallaremos el final que Él ha dispuesto sea el desenlace de todos los problemas que percibimos, de todas las tribulaciones que vemos y de todas las situaciones a que nos enfrentamos. 5 No obstante, ese final es seguro. 6 Pues la Voluntad de Dios se hace en la tierra, así como en el Cielo. 7 Lo buscaremos y lo hallaremos, tal como dispone Su Voluntad, La Cual garantiza que nuestra voluntad se hace.
L292.2 L292.2 8 Padre, Te damos gracias por Tu garantía de que al final todo tendrá un desenlace feliz. 9 Ayúdanos a no interferir y demorar así el feliz desenlace que nos has prometido para cada problema que percibamos, para cada prueba por la que todavía creemos que tenemos que pasar.
L293 Todo miedo pertenece al pasado y aquí sólo hay Amor
L293.1 L293.1 1 Todo miedo pertenece al pasado, porque su fuente ha desaparecido y, con ella, todos sus pensamientos desaparecieron también. 2 El Amor sigue siendo el único Estado que existe realmente, cuya Fuente está aquí de toda Eternidad y por toda Eternidad. 3 ¿Cómo podría parecerme el mundo claro y resplandeciente, seguro y acogedor, cuando todos mis errores del pasado lo oprimen, mostrándome manifestaciones distorsionadas de miedo? 4 En cambio, en el tiempo presente, el Amor es obvio y sus efectos son evidentes. 5 El mundo entero resplandece en el reflejo de Su santa Luz, y por fin percibo un mundo perdonado.
L293.2 L293.2 6 Padre, hoy no permitas que Tu santo mundo me pase desapercibido, 7 ni que mis oídos sean sordos a todos los himnos de gratitud que el mundo entona por debajo de los sonidos del miedo. 8 Hay un mundo real que el tiempo presente mantiene a salvo de todos los errores del pasado. 9 Y hoy, éste es el único mundo que quiero ver.
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L294 Mi cuerpo es algo completamente neutral
L294.1 L294.1 1 Soy un Hijo de Dios. 2 ¿Cómo puedo ser otra cosa también? 3 ¿Acaso creó Dios lo mortal y lo corruptible? 4 ¿De qué le sirve al bienamado Hijo de Dios lo que ha de morir? 5 Y, sin embargo, una cosa neutral no es capaz de ver la muerte, pues no contiene pensamientos de miedo, ni es una parodia del Amor. 6 La neutralidad del cuerpo lo protege mientras siga siendo útil. 7 Y más adelante, cuando ya no tenga propósito, se dejará a un lado. 8 No es que haya enfermado, esté viejo o lesionado. 9 Sencillamente no tiene función, es innecesario y, por consiguiente, se le desecha. 10 Haz que hoy no vea en el cuerpo más que esto: algo que es útil por un tiempo y apto para servir, que conserva su utilidad mientras pueda ser de provecho y luego es reemplazado por algo mejor.
L294.2 L294.2 11 Padre, mi cuerpo no puede ser Tu Hijo. 12 Y lo que no ha sido creado no puede ser ni pecaminoso ni inocente; ni bueno ni malo. 13 Entonces, permíteme utilizar este sueño para ayudar en Tu plan de que despertemos de todos los sueños de los que fuimos hacedores.
L295 Hoy el Espíritu Santo ve a través de mí
L295.1 L295.1 1 Hoy Cristo pide valerse de mis ojos y de esta manera redimir al mundo. 2 Me pide este presente para poder ofrecerme paz mental y eliminar todo terror y todo dolor. 3 Y a medida que me libro de éstos, los sueños que parecían apoyarse en el mundo desaparecen. 4 La redención tiene necesariamente que ser una sola. 5 Al salvarme yo, el mundo se salva conmigo. 6 Pues todos tenemos que ser redimidos conjuntamente. 7 El miedo se presenta en múltiples formas, pero el Amor es uno.
L295.2 L295.2 8 Padre mío, Cristo me ha pedido un presente, presente que doy para que me sea dado. 9 Ayúdame hoy a usar los ojos de Cristo, y de esta manera, permitir que el Amor del Espíritu Santo bendiga todo lo que yo pueda observar, de modo que Su Amor perdonador descienda sobre mí.
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L296 Hoy el Espíritu Santo habla por medio de mí
L296.1 L296.1 1 Dios, hoy, el Espíritu Santo necesita mi voz para que todo el mundo pueda escuchar Tu Voz y oír Tu Palabra por medio de mí. 2 Estoy decidido a dejar que hables por medio de mí, pues no quiero usar otras palabras que las Tuyas, ni tener pensamientos aparte de los Tuyos, pues sólo los Tuyos son verdaderos. 3 Quiero ser el salvador del mundo que hice. 4 Pues ya que lo condené, quiero liberarlo, de manera que pueda escapar y oír la Palabra que Tu santa Voz ha de comunicarme hoy.
L296.2 L296.2 5 Hoy sólo enseñaremos lo que queremos aprender, y nada más. 6 De este modo, nuestra meta de aprendizaje se convierte en una que está libre de conflictos y a la que es posible alcanzar con facilidad y rapidez. 7 ¡Cuán gustosamente viene el Espíritu Santo a rescatarnos del infierno, cuando permitimos que por medio de nosotros Sus enseñanzas persuadan al mundo para que busque y halle el camino que conduce fácilmente a Dios!
L297 El perdón es el único presente que doy
L297.1 L297.1 1 El perdón es el único presente que doy, ya que es el único presente que deseo. 2 Y todo lo que doy, es a mí mismo a quien se lo doy. 3 Ésta es la sencilla fórmula de la salvación. 4 Y yo, que quiero salvarme, la adoptaré, para regir mi vida por ella en un mundo que tiene necesidad de salvación y que se salvará al aceptar la Expiación para mí mismo.
L297.2 L297.2 5 Padre, ¡cuán certeros son Tus caminos; cuán seguro su desenlace final, y cuán fielmente, mediante Tu gracia, se ha trazado y logrado cada paso de mi salvación! 6 Gracias Te doy por Tus eternos Dones, y gracias a Ti también por Mi Identidad.
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L298 Padre, Te quiero, y también quiero a Tu Hijo
L298.1 L298.1 1 Mi gratitud hace posible que mi Amor sea aceptado sin miedo. 2 Y, de esta manera, por fin se me restituyó finalmente a mi Realidad. 3 Todo cuanto se interponía a mi santa visión lo ha eliminado el perdón. 4 Y me aproximo al final de todos los viajes sin sentido, las carreras alocadas y los valores artificiales. 5 En su lugar, acepto Lo que Dios establece como mío, seguro de que sólo en eso me salvaré; porque ahora estoy seguro de que atravesaré el miedo para encontrarme con mi Amor.
L298.2 L298.2 6 Padre, hoy vengo a Ti porque no quiero seguir otro camino que no sea el Tuyo. 7 Tú estás a mi lado. 8 Tu camino es seguro. 9 Y me siento agradecido por tus santos dones: un santuario seguro y la escapatoria de todo lo que disimularía mi Amor por Dios, Mi Padre, y por Su santo Hijo.
L299 La eterna Santidad mora en Mí
L299.1 L299.1 1 Mi santidad está mucho más allá de mi propia capacidad de comprender o saber lo que es. 2 No obstante, Dios, Mi Padre, Quien La creó, reconoce a mi santidad como La suya. 3 Nuestra Voluntad comprende lo que Ella es. 4 Y Nuestra Voluntad conjunta sabe que eso es así.
L299.2 L299.2 5 Padre, mi santidad no proviene de mí. 6 No es mía para permitir que el pecado la destruya. 7 No es mía para permitir que sea el blanco de los ataques. 8 Las ilusiones la pueden ocultar pero no pueden extinguir su esplendor ni atenuar su luz. 9 Ella es por siempre perfecta e intacta. 10 En Ella todas las cosas se curan, pues siguen siendo realmente Tal como Tú Las creaste. 11 Y puedo conocer mi santidad, pues la Misma Santidad me creó, y puedo conocer mi Fuente porque es Tu Voluntad que se Te conozca.
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L300 Este mundo dura tan sólo un instante
L300.1 L300.1 1 Éste es el pensamiento que puede utilizarse para expresar que la muerte y el pesar es lo que con certeza espera a todo aquel que viene aquí. 2 Pues sus alegrías desaparecen antes de que puedan ser suyas, o incluso de haber tomado conciencia de ellas. 3 Pero es también la idea que no permite que ninguna percepción falsa nos mantenga bajo su yugo, ni que represente más que una nube pasajera en un firmamento que en realidad es eternamente sereno. 4 Y es esta serenidad clara, obvia y segura, la que buscamos hoy.
L300.2 L300.2 5 Padre, hoy vamos en busca de Tu santo mundo. 6 Pues nosotros, Tus Hijos amorosos, hemos perdido el rumbo por un momento. 7 Pero hemos escuchado Tu Voz y hemos aprendido exactamente lo que tenemos que hacer para que se nos restaure el Cielo y nuestra verdadera Identidad. 8 Y hoy damos gracias porque el mundo no dura más que un solo instante. 9 Queremos ir más allá de ese ínfimo instante y llegar a la Eternidad.
Lecciones de la 301 a la 310 - Lección Especial 9 - ¿QUÉ ES LA SEGUNDA VENIDA?
Lección Especial 9 – ¿QUÉ ES LA SEGUNDA VENIDA?
L.E.9.1 L.E.9.1 1 La Segunda Venida de Cristo —Que es tan segura como que Dios existe— es sencillamente la corrección de todos los errores y el restablecimiento de la cordura. 2 Es parte de la condición que reinstaura Lo que nunca se perdió y restablece Lo que es eternamente verdad de toda Eternidad y por toda Eternidad. 3 Es la invitación que se le hace a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de las ilusiones, la señal de que estás dispuesto a dejar que tu perdonar descanse sobre todas las cosas sin hacer excepciones y sin reservas.
L.E.9.2 L.E.9.2 4 Es la naturaleza totalmente inclusiva de la Segunda Venida de Cristo lo que Le permite abrazar al mundo y mantenerte a salvo dentro de Su tranquilo advenir, el cual abarca a todas las cosas vivientes conjuntamente contigo. 5 No hay fin para la liberación que trae la Segunda Venida, pues la Creación de Dios tiene que ser necesariamente ilimitada. 6 El perdonar ilumina el camino de la Segunda Venida, porque brilla sobre todos al unísono.
L.E.9.3 L.E.9.3 7 La Segunda Venida marca el fin de las enseñanzas del Espíritu Santo, allanando así el camino para el Juicio Final, en el que el aprendizaje termina con un último resumen, el cual se extenderá más allá de sí mismo hasta llegar a Dios. 8 La Segunda Venida es el tiempo en el que todas las mentes se ponen en manos de Cristo para que sean regresadas al Espíritu en el nombre de la verdadera Creación y de la Voluntad de Dios.
L.E.9.4 L.E.9.4 9 La Segunda Venida es el único acontecimiento en el tiempo al que el mismo tiempo no puede afectar. 10 Pues a cada uno que alguna vez vino a morir, o que aún ha de venir, o que se encuentra ahora aquí, es igualmente liberado de lo que fue hacedor. 11 En esta igualdad, Cristo es reinstaurado como una única Identidad, en la Cual todos los Hijos de Dios se dan cuenta de que todos son realmente Uno. 12 Y Dios el Padre sonríe a Su Hijo, Su única Creación y Su única Alegría.
L.E.9.5 L.E.9.5 13 Ora para que esta Segunda Venida llegue pronto, pero no te limites a eso, 14 pues se necesitan tus ojos, tus oídos, tus manos y tus pies. 15 También se necesita tu voz. 16 Pero, sobre todo, se necesita tu disposición. 17 Alegrémonos de poder hacer la Voluntad de Dios y unirnos conjuntamente en Su Santa luz. 18 ¡Presten atención!, el Hijo de Dios es realmente Uno con Nosotros, y por eso podemos alcanzar el Amor de Nuestro Padre por medio de él.
L301 Y Dios Mismo enjugará toda lágrima
L301.1 L301.1 1 Padre, a menos que juzgue, no puedo llorar. 2 Tampoco puedo sufrir dolor o sentir abandono y que el mundo no me necesita. 3 Esta es mi casa porque no la juzgo y, por consiguiente, es únicamente lo que Tú quieres que sea. 4 Hoy la quiero mirar sin condenarla, a través de mis ojos felices porque el perdón la liberó de toda distorsión. 5 Padre, hoy quiero ver Tu mundo en lugar del mío. 6 Y todas las lágrimas que derramé quedarán olvidadas, pues su fuente ya no existe. 7 Padre, hoy no voy a juzgar Tu mundo.
L301.2 L301.2 8 El mundo de Dios es un mundo feliz. 9 Aquellos que lo miran sólo pueden añadirle su propia alegría y, al ser causa en ellos de una alegría aún mayor, lo bendicen. 10 Llorábamos porque no entendíamos. 11 Pero hemos aprendido que el mundo que veíamos era falso, y hoy vamos a mirar al mundo de Dios.
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L302 Donde antes había tinieblas ahora veo la Luz
L302.1 L302.1 1 Padre, finalmente estamos abriendo los ojos. 2 Tu santo mundo nos espera, pues por fin hemos recobrado la visión y podemos ver. 3 Pensábamos que estábamos sufriendo. 4 Pero era que nos habíamos olvidado del Hijo que Tú creaste. 5 Ahora vemos que las tinieblas son producto de nuestra propia imaginación y que la Luz está ahí para que la miremos. 6 La visión de Cristo transforma las tinieblas en luz, pues el miedo tiene que desaparecer ante la llegada del Amor.
7 Hoy déjame perdonar Tu santo mundo, para que pueda mirar su santidad y entender que no hace otra cosa que reflejar la mía.
L302.2 L302.2 8 Nuestro Amor nos espera a medida que nos encaminamos hacia Él y, al mismo tiempo, camina a nuestro lado mostrándonos el camino. 9 No puede fracasar en nada. 10 Él es el fin que perseguimos, así como los medios por los que llegamos a Él.
L303 Hoy nace en mí el Santo Cristo
L303.1 L303.1 1 Velad conmigo, ángeles, velad hoy conmigo. 2 Que todos los santos Pensamientos de Dios me rodeen y permanezcan muy tranquilos a mi lado mientras nace el Hijo del Cielo. 3 Que los sonidos terrenales se acallen y las vistas que estoy acostumbrado a ver desaparezcan. 4 Permitan que se le dé la bienvenida a Cristo donde se siente en casa, y que no oiga otra cosa que los sonidos que entiende y vea únicamente las vistas que demuestran el Amor de Su Padre. 5 No dejen que siga siendo un extraño aquí, pues hoy ha renacido en mí.
L303.2 L303.2 6 Padre, doy la bienvenida a tu Hijo. 7 Él ha venido a salvarme del malvado y pequeño yo que hice. 8 Él es el Yo que me has dado. 9 Él es lo que realmente soy en Verdad. 10 Él es el Hijo que amas por sobre todas las cosas. 11 Él es mi Yo tal como Tú me creaste. 12 Él no es el Cristo que puede ser crucificado. 13 Estando a salvo en Tus brazos, déjame recibir a Tu Hijo.
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L304 No dejaré que mi mundo nuble la visión de Cristo
L304.1 L304.1 1 Puedo nublar mi santa visión si antepongo mi mundo a ella. 2 Y no puedo ver las santas escenas que Cristo mira a menos que utilice Su visión. 3 La percepción es un espejo, no un hecho. 4 Y lo que miro es mi propio estado de ánimo reflejado hacia afuera. 5 Quiero bendecir el mundo mirándolo a través de los ojos de Cristo. 6 Y veré las señales inequívocas de que todos mis pecados me han sido perdonados.
L304.2 L304.2 7 Padre, Tú me llevas de las tinieblas a la luz; del pecado a la santidad. 8 Permíteme perdonar para así recibir la salvación a favor del mundo. 9 Padre, éste es Tu don que me es dado para ofrecérselo a Tu santo Hijo, de manera que él pueda volver a encontrar el recuerdo de Ti y el de Tu Hijo, tal como Tú Lo creaste.
L305 Hay una paz que Cristo nos confiere
L305.1 L305.1 1 El que utiliza solamente la visión de Cristo encuentra una paz tan profunda y tranquila, imperturbable y completamente inalterable, que nada en el mundo tiene contrapartida. 2 Las comparaciones cesan ante esa paz. 3 Y el mundo entero se va en silencio a medida que esta paz lo envuelve y lo transporta afablemente hasta la Verdad, para ya nunca volver a ser la morada del miedo. 4 Pues el Amor ha llegado, y ha curado al mundo al conferirle la paz de Cristo.
L305.2 L305.2 5 Padre, la paz de Cristo nos es conferida porque Tu Voluntad quiere que nos salvemos. 6 Ayúdanos hoy a aceptar únicamente Tu don y a no juzgarlo. 7 Pues nos ha llegado para salvarnos de nuestro juicio sobre nosotros mismos.
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L306 El don de Cristo es lo único que busco hoy
L306.1 L306.1 1 ¿Qué otra cosa sino la visión de Cristo querría utilizar hoy, cuando me puede conceder un día en el que veo un mundo tan semejante al Cielo que regresa a mí un viejo recuerdo? 2 Hoy puedo olvidarme del mundo que hice. 3 Hoy puedo ir más allá de todo miedo y ser restaurado al Amor, a la santidad y a la paz. 4 Hoy soy redimido y vuelvo a nacer en un mundo misericordioso y solícito; un mundo lleno de bondad en el que reina la paz de Dios.
L306.2 L306.2 5 Padre Nuestro, y así, regresamos a Ti, recordando que nunca nos ausentamos; recordando los santos dones que nos diste. 6 Llenos de gratitud y de aprecio, venimos con las manos vacías y nuestras mentes y corazones abiertos, pidiendo tan sólo lo que Tú das. 7 No podemos hacer una ofrenda que sea suficiente para Tu Hijo. 8 Pero, en Tu Amor, el don de Cristo es de él.
L307 Los deseos conflictivos no pueden ser mi voluntad
L307.1 L307.1 1 Padre, Tu Voluntad es la mía, y nada más lo es. 2 No hay otra voluntad que yo quiera para mí. 3 No trataré de hacerme otra, pues sería absurdo y sólo me haría sufrir. 4 Únicamente Tu Voluntad puede hacerme feliz, y sólo Ella existe. 5 Si quiero tener sólo lo que Tú puedes dar, debo aceptar lo que Tu Voluntad dispone para mí y alcanzar una paz en la que el conflicto sea imposible. 6 Tu Hijo es uno Contigo en existencia y voluntad, y nada contradice la santa Verdad de que sigo siendo Tal como Me creaste.
L307.2 L307.2 7 Y, con esta oración, entramos silenciosamente en un estado al cual el conflicto no puede acceder, porque unimos nuestra santa voluntad a La de Dios en reconocimiento de que realmente son Una.
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L308 Este instante es el único tiempo que existe
L308.1 L308.1 1 He concebido el tiempo de tal forma que impide mi verdadero objetivo. 2 Si decido ir más allá del tiempo al reflejo aquí del eterno Presente, tengo necesariamente que cambiar mi percepción acerca del propósito del tiempo. 3 Pues su propósito no puede ser el de mantener el pasado y el fu- turo como si fuesen uno. 4 El único intervalo en el que puedo liberarme del tiempo es ahora, en este instante. 5 Pues, en este instante, el perdón ha venido a liberarme. 6 Cristo nace en él ahora, sin pasado ni futuro. 7 Él ha venido en este momento para dar su bendición del momento presente al mundo, y así restaurarlo a la Eternidad y al Amor. 8 Y el Amor está siempre presente, aquí y ahora, en este momento.
L308.2 L308.2 9 Padre, gracias por este instante. 10 Es ahora cuando soy redimido. 11 Este instante es el momento que señalaste para la liberación de Tu Hijo y para la salvación del mundo en él.
L309 Hoy no tendré miedo de mirar dentro de mí
L309.1 L309.1 1 Dentro de Mí se encuentra la eterna Inocencia pues es la Voluntad de Dios que Ella esté allí por siempre y para siempre. 2 Y yo, Su Hijo, cuya voluntad es realmente tan ilimitada como La Suya, no puedo hacer cambios en esto. 3 Pues negar la Voluntad de mi Padre es negar la mía propia. 4 Mirar dentro de mí no es sino encontrar Mi Voluntad tal como Dios La creó, y como es ahora. 5 Tengo miedo de mirar dentro de mí porque creo que me hice otra voluntad que, aunque no es verdadera, hice que fuese real. 6 Aún así, no tiene efectos. 7 Dentro de mí se encuentra la santidad de Dios. 8 Dentro de mí se encuentra el recuerdo de Él.
L309.2 L309.2 9 Padre mío, el paso que doy hoy, es mi segura liberación de los inútiles sueños de pecado. 10 Tu altar se alza sereno y libre de mancha. 11 Es el santo altar a mi Yo, y es allí donde encuentro mi verdadera Identidad.
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L310 Paso este día sin miedo y con Amor
L310.1 L310.1 1 Padre mío, quiero pasar este día Contigo, tal como Tú has dispuesto que deberían ser todos mis días. 2 Y lo que he de experimentar no tiene nada que ver con el tiempo. 3 La alegría que me invade no se puede medir en días u horas, pues le llega a Tu Hijo desde el Cielo. 4 Este día será Tu agradable recordatorio para que Te recuerde, el atento llamamiento que haces a Tu santo Hijo, la señal de que Tu gracia me ha llegado y de que Tu Voluntad es que hoy quede libre.
L310.2 L310.2 5 Este día lo pasaremos juntos, tú y yo. 6 Y todo el mundo unirá sus voces a nuestro canto de gratitud y alegría hacia Aquel Que nos dio la salvación y nos liberó. 7 Hemos sido restaurados a la paz y la santidad. 8 Hoy el miedo no tiene cabida en nosotros, pues hemos dado la bienvenida al Amor en nuestros corazones.
Lecciones de la 311 a la 320 - Lección Especial 10 - ¿QUÉ ES EL JUICIO FINAL?
Lección Especial 10 – ¿QUÉ ES EL JUICIO FINAL?
L.E.10.1 L.E.10.1 1 La Segunda Venida de Cristo le confiere al Hijo de Dios el don de poder oír a la Voz que habla por Dios proclamar que lo falso es falso, y que lo que es Verdad nunca ha cambiado. 2 Y éste es el juicio por el cual le llega su fin a la percepción. 3 Al comienzo, vas a ver un mundo que ha aceptado que esto es verdad, al ser proyectado ahora desde una mente que ha sido corregida. 4 Y al darse esta santa visión, la percepción bendice silenciosamente para luego desaparecer, al haber alcanzado su meta y cumplido su misión.
L.E.10.2 L.E.10.2 5 El Juicio Final sobre el mundo no encierra condena alguna, 6 pues ve al mundo como totalmente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno. 7 Al no tener causa —y ahora, en la visión de Cristo— sin función, sencillamente se disuelve en la nada. 8 Ahí nació y ahí también termina. 9 Y todas las figuras del sueño con el que comenzó el mundo, desaparecen con él. 10 Ahora, los cuerpos no tienen ninguna utilidad, y por lo tanto, también desaparecerán, pues el Hijo de Dios es ilimitado.
L.E.10.3 L.E.10.3 11 Tú que creías que el Juicio Final de Dios condenaría el mundo al infierno conjuntamente contigo, acepta esta santa Verdad: el Juicio de Dios es el don de la corrección que depositó sobre todos tus errores; corrección que te libera de ellos y de todos los efectos que parecían tener. 12 Tenerle miedo a la gracia redentora de Dios es tener miedo de estar totalmente libre de sufrimiento, de regresar a la paz, de tener seguridad y felicidad, así como de tu unión con tu propia Identidad.
L.E.10.4 L.E.10.4 13 El Juicio Final de Dios es tan misericordioso como cada uno de los pasos de Su plan para bendecir a Su Hijo, llamándolo a que regrese a la eterna Paz que Dios comparte con Él. 14 No tengas miedo del Amor, 15 pues sólo Él puede curar todo pesar, enjugar todas las lágrimas, y despertar pausadamente de su sueño de dolor al Hijo que Dios reconoce como Suyo. 16 No tengas miedo del Juicio Final. 17 La salvación te pide que Le des la bienvenida. 18 Y el mundo espera que Lo aceptes con agrado, lo cual lo liberará al mundo.
L.E.10.5 L.E.10.5 19 Éste es el Juicio Final de Dios: “Tú sigues siendo Mi santo Hijo, por siempre inocente, por siempre cariñoso y por siempre querido, tan ilimitado como Tu Creador, absolutamente inmutable y por siempre inmaculado. 20 Por lo tanto, despierta, y regresa a Mí. 21 Soy Tu Padre y Tú eres Mi Hijo”.
L311 Juzgo todas las cosas como quiero que sean
L311.1 L311.1 1 Los juicios se inventaron para usarse como un arma contra la Verdad. 2 Separan aquello contra lo cual se utilizan, y hacen que se vea como algo aparte y separado. 3 Luego hacen de ello lo que tú quieres que sea. 4 Juzgan lo que realmente no pueden comprender, ya que no pueden ver la totalidad y, por consiguiente, juzgan falsamente. 5 No los usemos hoy; más bien, démoslos de presente a Aquel que tiene un uso diferente para ellos. 6 Él nos salvará de la agonía de todos los juicios que hemos emitido contra nosotros mismos y restablecerá nuestra paz mental al ofrecernos el Juicio de Dios con respecto a Su Hijo.
L311.2 L311.2 7 Padre, hoy, esperamos con mentes receptivas oír Tu Juicio sobre el Hijo que amas. 8 No lo conocemos, por consiguiente no lo podemos juzgar. 9 Y así, dejamos que Tu Amor decida lo que él —a quien realmente creaste como Tu Hijo— debe ser.
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L312 Veo todas las cosas como quiero que sean
L312.1 L312.1 1 La percepción se deriva de los juicios. 2 Habiendo juzgado, vemos lo que queremos ver. 3 Pues el único propósito de la vista es ofrecernos lo que queremos ver. 4 Es imposible pasar por alto lo que queremos ver, o no ver lo que hemos decidido mirar. 5 Por consiguiente, ¡cuán segura tiene que ser la bienvenida que el mundo real va a dar a la santa visión de uno que hace suyo el propósito del Espíritu Santo como meta de su visión! 6 Y no podrá dejar de mirar lo que Cristo quiere que vea, y compartir el Amor de Cristo por lo que observe.
L312.2 L312.2 7 Padre hoy no tengo otro propósito que mirar a un mundo liberado, libre de todos los juicios que hice. 8 Esto es lo que Tu Voluntad dispone hoy para mí, por consiguiente, esta meta tiene necesariamente que ser la mía también.
L313 Que ahora venga a mí una nueva percepción
L313.1 L313.1 1 Padre, hay una visión que ve todas las cosas libres de pecado, de manera que el miedo ha desaparecido y, en su lugar, se ha invitado al Amor. 2 Éste vendrá donde quiera que se Le invite. 3 Esta visión es Tu don. 4 Los ojos de Cristo observan un mundo perdonado.5 Ante Su mirada, todos los pecados de éste quedan perdonados, pues Él no ve pecado alguno en nada de lo que observa. 6 Permite ahora que Su verdadera percepción venga a mí, para que pueda despertarme del sueño en el que se peca y ver en mi fuero interno mi impecabilidad, la cual conservaste completamente inmaculada en el altar a Tu santo Hijo, Que es el Yo con el Que me quiero identificar.
L313.2 L313.2 7 Mirémonos hoy unos a otros con la visión de Cristo. 8 ¡Qué apuestos somos! 9 ¡Cuán santos y amorosos! 10 Hermano, ven hoy y únete a mí. 11 Salvamos al mundo cuando nos unimos. 12 Pues en nuestra visión el mundo se vuelve tan santo como la luz que está en nosotros.
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L314 Busco un futuro diferente del pasado
L314.1 L314.1 1 De una nueva percepción del mundo nace un futuro muy diferente del pasado. 2 Reconozco ahora el futuro sólo como una extensión del presente. 3 Los errores del pasado no pueden ensombrecerlo, de manera que el miedo ha perdido sus ídolos e imágenes y, al no tener forma, deja de tener efectos. 4 Ahora, la muerte no podrá reclamar el futuro, pues la Vida se ha convertido en mi meta y todos los medios necesarios para su logro son provistos felizmente. 5 ¿Quién podría lamentarse o sufrir cuando el presente ha sido liberado, y extiende su seguridad y paz a un futuro tranquilo y lleno de esperanza?
L314.2 L314.2 6 Padre, estábamos equivocados en el pasado, pero ahora decidimos usar el presente para ser libres. 7 Ahora ponemos el futuro en Tus Manos, dejando atrás nuestros errores pasados,
seguros de que cumplirás Tus promesas y de que guiarás el futuro bajo Tu Santa Luz.
L315 Todos los presentes que mis hermanos hacen me pertenecen
L315.1 L315.1 1 En cada momento de cada día se me conceden miles de tesoros. 2 Soy bendecido con presentes durante todo el día, presentes cuyo valor excede con mucho el de cualquier cosa que yo pueda concebir. 3 Un hermano sonríe a otro, y mi corazón se regocija. 4 Alguien expresa una palabra de gratitud o compasión, y mi mente percibe ese presente y lo acepta como propio. 5 Y todo el que encuentra el camino a Dios se convierte en mi salvador, señalándome el camino y asegurándome que lo que aprendió ciertamente me pertenece a mí también.
L315.2 L315.2 6 Padre, Gracias Te doy por los muchos presentes que me llegan hoy y todos los días, de cada Hijo de Dios. 7 Mis hermanos no ponen límites a todos los presentes que me hacen. 8 Ahora trataré de mostrarles mi agradecimiento, de manera que mi gratitud hacia ellos pueda conducirme a mi Creador y a Su recuerdo.
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L316 Todos los presentes que hago a mis hermanos me pertenecen
L316.1 L316.1 1 Así como cada presente que mis hermanos dan, me pertenece, así también me pertenece cada presente que doy. 2 Cada uno permite que un error pasado desaparezca sin dejar sombra alguna en la santa mente que mi Padre ama. 3 Su gracia me es dada en cada presente que cualquier hermano haya recibido desde los orígenes del tiempo, y más allá del tiempo también. 4 Mis arcas están llenas, y los ángeles vigilan sus puertas abiertas para que no se pierda un solo presente y sólo se añadan más. 5 Llegaré donde se encuentran mis tesoros, y entraré donde soy verdaderamente bienvenido y me siento en casa, rodeado de los dones que Dios me ha dado.
L316.2 L316.2 6 Padre, hoy quiero aceptar Tus dones. 7 No los reconozco. 8 Pero confío en que Tú, Que me los diste, me proporcionarás los medios para que los pueda mirar, ver su valor, y apreciarlos como lo único que quiero.
L317 Sigo el camino que me fue designado
L317.1 L317.1 1 Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar. 2 La salvación está a la espera de que me decida a aceptar este papel como lo que quiero hacer con mi vida. 3 Hasta que no tome esta decisión, seguiré siendo esclavo del tiempo y del destino humano. 4 Pero cuando, por voluntad propia y con alegría, siga el camino que el plan de mi Padre designó para mí, reconoceré que la salvación ya está aquí, que ya le fue dada a todos mis hermanos, y que ya es mía también.
L317.2 L317.2 5 Padre, hoy me decido a seguir Tu camino. 6 Allí donde me quiere conducir, decido ir; y lo que quiere que yo haga, decido hacer. 7 Tu camino es seguro y el final está asegurado. 8 Tu Memoria me espera ahí, y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como prometiste a Tu Hijo, quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus cariñosos brazos.
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L318 En mí, los medios y el fin de la salvación son uno
L318.1 L318.1 1 En mí —el santo Hijo de Dios— se reconcilian todos los aspectos del plan del Cielo para salvar al mundo. 2 ¿Qué podría estar en conflicto, cuando todas las partes comparten un solo propósito y una sola meta? 3 ¿Cómo podría haber una sola parte que estuviese separada o que tu- viese mayor o menor importancia que las demás? 4 Soy el medio por el cual el Hijo de Dios se salva, porque el propósito de la salvación es encontrar la impecabilidad que Dios colocó en Mí. 5 Fui creado como lo que ando buscando. 6 Soy la meta que el mundo anda buscando. 7 Soy el Hijo de Dios, Su único y eterno Amor. 8 Soy tanto medio como fin de la salvación.
L318.2 L318.2 9 Padre, permíteme asumir hoy el papel que me ofreces al pedirme que acepte la Expiación para mí mismo. 10 Pues así, lo que de este modo se reconcilie en mí, quedará ciertamente reconciliado para Ti.
L319 Vine para salvar al mundo
L319.1 L319.1 1 He aquí un pensamiento del que se ha eliminado toda traza de arrogancia y en el que sólo queda la Verdad. 2 Pues la arrogancia se opone a la Verdad. 3 Pero cuando la arrogancia desaparece, la Verdad viene inmediatamente y llena el espacio que, al irse el ego, quedó libre de mentiras. 4 Únicamente el ego puede estar limitado y, por consiguiente, tiene necesariamente que perseguir fines limitados y restrictivos. 5 El ego piensa que lo que uno gana, tiene que perderlo la totalidad. 6 Y, sin embargo, es la Voluntad de Dios que yo aprenda que lo que uno gana le es dado a todos.
L319.2 L319.2 7 Padre, Tu Voluntad es total. 8 Y la meta que emana de ella comparte su totalidad. 9 ¿Qué otra meta que la salvación del mundo podrías haberme encomendado? 10 ¿Y qué otra cosa sino eso podría ser la Voluntad que mi Yo ha compartido Contigo?
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L320 Mi Padre me da todo poder
L320.1 L320.1 1 El Hijo de Dios no tiene límites. 2 No hay límites para su fuerza, paz, alegría, ni tampoco para cualquiera de los atributos que su Padre Le dio al crearlo. 3 Lo que quiere con su Creador y Redentor tiene que hacerse. 4 Su santa voluntad nunca puede ser negada porque su Padre resplandece en su mente y deposita ante ella toda fuerza y Amor en la tierra como en el Cielo. 5 Soy aquel a quien todo esto se le da. 6 Soy aquel en quien reside el poder de la Voluntad de mi Padre.
L320.2 L320.2 7 Padre, Tu Voluntad puede hacer todo en mí y luego extenderse también a todo el mundo por medio de mí. 8 Tu Voluntad no tiene límites. 9 Por lo tanto, todo poder ha sido dado a Tu Hijo.
Lecciones de la 321 a la 330 - Lección Especial 11 - ¿QUÉ ES LA CREACIÓN?
Lección Especial 11 – ¿QUÉ ES LA CREACIÓN?
L.E.11.1 L.E.11.1 1 La Creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y en todas partes, sin límite alguno. 2 Sólo el Amor crea, y Lo hace únicamente a Su Semejanza. 3 Nunca hubo un tiempo en el que Todo Lo Que Él creó no existiese. 4 Ni nunca habrá un tiempo en que alguna de las Cosas que creó sufra dolor alguno. 5 Por siempre y para siempre, los Pensamientos de Dios son exactamente como fueron y como son: inalterados, tanto a lo largo del tiempo como después de que éste se haya acabado.
L.E.11.2 L.E.11.2 6 Los Pensamientos de Dios poseen todo el Poder de Su Creador. 7 Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. 8 Y así, Su Hijo participa en la Creación y, por lo tanto, tiene necesariamente que participar en el Poder de crear. 9 Lo que Dios ha dispuesto que sea eternamente Uno con Él, seguirá siendo Uno con Él cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a lo largo del tiempo, sino que seguirá siendo Tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.
L.E.11.3 L.E.11.3 10 La Creación es lo opuesto a todas las ilusiones, porque la Creación es la Verdad. 11 La Creación es el santo Hijo de Dios, pues al crearlo, la Voluntad de Dios se completa en cada Aspecto, al hacer que cada Parte contenga realmente la Totalidad. 12 La Unicidad de la Creación está garantizada en cuanto a ser eternamente inviolable, y estar eternamente contenida en Su santa Voluntad más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de alguna mancha sobre Su Impecabilidad. 13 Nosotros,[I] los Hijos de Dios, somos realmente la Creación.
L.E.11.4 L.E.11.4 14 Parece que nos diferenciamos unos de otros y que no somos conscientes de Nuestra eterna Unicidad con Él. 15 Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, 16 pues el Amor sigue acompañando a todos Sus Pensamientos, y Su Certeza es la de ellos. 17 El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras santas mentes, las cuales saben de Su Unicidad y de Su Unión con Su Creador. 18 Que nuestra función sea únicamente permitir el regreso de este recuerdo, únicamente que la Voluntad de Dios se haga en la tierra, únicamente para que recobremos nuestra cordura y para que seamos sólo tal como Dios nos creó realmente.
L.E.11.5 L.E.11.5 19 Nuestro Padre nos llama. 20 Oímos Su Voz y perdonamos el reflejo aquí de la Creación en Nombre de Su Creador, la Santidad Misma, Cuya santidad Su propia Creación comparte con Él; Cuya Santidad todavía sigue formando parte de nosotros.
L321 Padre, sólo en Ti está mi libertad
L321.1 L321.1 1 Padre, yo no entendía lo que me liberó, ni lo que es mi libertad ni adónde ir a buscarla. 2 he buscado en vano hasta que Te oí dirigiéndome. 3 Ahora no quiero seguir siendo mi propio guía. 4 Pues ni anduve por el camino para encontrar mi libertad ni lo comprendí. 5 Pero confío en Ti. 6 A Ti, Que me dotaste con mi libertad por ser Tu santo Hijo, no te desconoceré. 7 Tu Voz me dirige, y veo que el camino que conduce a Ti está finalmente libre y despejado. 8 Padre, mi libertad está únicamente en Ti. 9 Padre, mi voluntad es regresar.
L321.2 L321.2 10 Hoy respondemos por el mundo, el cual será liberado conjuntamente con nosotros. 11 ¡Qué alegría encontrar nuestra libertad por el inequívoco camino que Nuestro Padre ha señalado! 12 ¡Y cuán segura es la salvación del mundo entero, cuando nos damos cuenta de que nuestra libertad sólo puede encontrarse en Dios!
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L322 Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real
L322.1 L322.1 1 Lo único que sacrifico son las ilusiones, nada más. 2 Y a medida que las ilusiones desaparecen, descubro los dones que éstas trataban de ocultar, los cuales me esperan con un recibimiento majestuoso y preparados para entregarme los antiguos mensajes de Dios. 3 Su memoria vive en cada don que recibo de Él. 4 Y cada sueño sirve únicamente para ocultar el Yo que es el único Hijo de Dios, Semejante a Él, el Santo Que es Uno que aún mora eternamente en Él, tal como Él aún mora realmente en Mí.
L322.2 L322.2 5 Padre, para Ti, cualquier sacrificio sigue siendo eternamente inconcebible. 6 Por lo tanto, sólo en sueños puedo hacer sacrificios. 7 Tal como me creaste, no puedo renunciar a nada que me hayas dado. 8 Lo que no nos has dado es irreal. 9 ¿Qué pérdida puedo anticipar sino la pérdida del miedo por el regreso del Amor a mi mente?
L323 Gustosamente sacrifico el miedo
L323.1 L323.1 1 Padre, he aquí el único “sacrificio” que pides a Tu Hijo bienamado: que abandone todo sufrimiento, toda sensación de pérdida y de tristeza, toda ansiedad y toda duda, y que deje que Tu Amor entre a raudales a su conciencia, curándolo del dolor y dándole Tu propia Alegría eterna. 2 Tal es el “sacrificio” que me pides, y que gustosamente me impongo: el único “costo” que supone reinstaurar en mí Tu recuerdo para la salvación del mundo.
L323.2 L323.2 3 Y a medida que saldamos la deuda que tenemos con la Verdad —una deuda que consiste sencillamente en abandonar los autoengaños y las imágenes que venerábamos falsamente— la Verdad regresa a nosotros en completitud y alegría. 4 Ya no nos engañamos. 5 El Amor ha regresado a nuestra conciencia. 6 Y ahora estamos nuevamente en paz, pues el miedo ha desaparecido y lo único que queda es el Amor.
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L324 No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor
L324.1 L324.1 1 Padre, Tú eres El Que me dio el plan para mi salvación. 2 Determinaste el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, y cada paso en el sendero que me fue señalado. 3 No puedo perderme. 4 Tan sólo puedo decidir desviarme por un tiempo, y luego volver .[II] 5 Tu amorosa Voz siempre me llamará para que regrese, y guiará apropiadamente mis pasos. 6 Todos mis hermanos pueden seguir el camino por el que los llevo. 7 No obstante, sólo sigo el camino que conduce a Ti, tal como me indicas y quieres que camine.
L324.2 L324.2 8 Por consiguiente, sigamos a Aquel que conoce el camino. 9 No tenemos por qué rezagarnos, ni podemos soltarnos de Su amorosa mano por más de un instante. 10 Caminamos juntos, pues Lo seguimos. 11 Y Él es Quien hace que el final sea seguro y garantiza que regresaremos a casa a salvo.
L325 Todas las cosas que creo ver reflejan ideas
L325.1 L325.1 1 Ésta es la clave de la salvación: lo que veo refleja un proceso en mi mente que comienza con mi idea de lo que quiero. 2 A partir de ahí, la mente inventa una imagen de la cosa que la mente desea, juzga que es valiosa y, por consiguiente, procura encontrarla. 3 Luego, esas imágenes son proyectadas afuera, miradas, consideradas como reales y guardadas como propias. 4 De deseos dementes proviene un mundo demente. 5 Del juzgar proviene un mundo que ha sido condenado. 6 En cambio, de pensamientos que perdonan surge un mundo apacible, misericordioso para con el santo Hijo de Dios, un mundo que le ofrece un hogar acogedor donde puede descansar un rato, antes de proseguir su viaje y ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios.
L325.2 L325.2 7 Padre Nuestro, Tus ideas reflejan la Verdad, y las mías, cuando las pienso apartado de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. 8 Déjame mirar sólo lo que reflejan las Tuyas, pues las Tuyas y únicamente las Tuyas son las que establecen la Verdad.
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L326 Soy eternamente un Efecto de Dios
L326.1 L326.1 1 Padre, fui creado en Tu Mente: un Pensamiento santo que realmente nunca abandonó Su Casa. 2 Soy eternamente Tu Efecto y Tú eres, por siempre y para siempre, mi Causa. 3 Tal como Me creaste, sigo siendo. 4 Donde Me pusiste, sigo viviendo, y todos Tus atributos están en mí, pues es Tu Voluntad tener un Hijo tan semejante a su Causa,
que la Causa y Su Efecto son indistinguibles. 5 Déjame conocer que soy un Efecto de Dios y que, por eso, tengo el poder de crear como Tú. 6 Y así como es en el Cielo, es en la tierra. 7 Sigo Tu plan aquí, y sé que al final congregarás a todos Tus Efectos en el apacible Cielo de Tu Amor, donde la tierra desaparecerá y todos los pensamientos separados se unirán llenos de gloria como el Hijo de Dios.
L326.2 L326.2 8 Veamos hoy cómo desaparece la tierra —primero, transformada y luego, perdonada— desvaneciéndose completamente en la santa Voluntad de Dios.
L327 Si Te llamo, Tú me contestarás
L327.1 L327.1 1 No se me pide que acepte la salvación sobre la base de una fe ciega. 2 Pues Dios ha prometido que oirá mi llamada y que Él Mismo me contestará. 3 Aprenderé de mi experiencia que esto es cierto y la fe en Él habrá de llegarme. 4 Ésa es la fe que perdura y que me llevará lejos y cada vez más lejos por el camino que conduce a Él. 5 Pues así estaré seguro de que no me ha abandonado, de que aún me ama y de que sólo espera que yo Lo llame para proporcionarme toda la ayuda que necesito para poder llegar a Él.
L327.2 L327.2 6 Padre, Te doy gracias porque Tus promesas nunca dejarán de cumplirse en mi experiencia, si tan solo pruebo aplicarlas. 7 Por consiguiente, déjame intentar aplicarlas sin juzgarlas. 8 Tu Palabra es Una Contigo. 9 Tú provees los medios por los cuales nos llega la convicción y con ella, finalmente, hacemos nuestra la seguridad de Tu eterno Amor.
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L328 Escojo el segundo lugar para ganar el primero
L328.1 L328.1 1 Lo que parece ser el segundo lugar es, en realidad, el primero, pues todo lo que percibimos lo percibimos al revés hasta que escuchamos la Voz que habla por Dios. 2 Pareciera que sólo podremos alcanzar autonomía si nos esforzamos por estar separados, y que independizarnos del resto de la Creación de Dios es la manera de lograr la salvación. 3 No obstante, todo lo que conseguimos son enfermedades, sufrimientos, pérdidas y muerte. 4 Eso no es lo que Nuestro Padre quiere para nosotros y tampoco existe otra voluntad que La Suya. 5 Unirnos a Su Voluntad es encontrar la nuestra. 6 Y, puesto que nuestra voluntad es realmente La Suya, es a Él a Quien debemos acudir para reconocer nuestra voluntad.
L328.2 L328.2 7 Padre mío, no hay otra voluntad que La Tuya. 8 Y me alegro de que nada que imagino contradice lo que Tú quieres que haga. 9 Tu Voluntad es que esté completamente a salvo, eternamente en paz. 10 Y, comparto felizmente Contigo esa Voluntad, la cual me diste como parte de Mí.
L329 Ya he decidido lo que Tú quieres
L329.1 L329.1 1 Padre, pensé que me había alejado de Tu Voluntad, que La había desafiado, que había violado sus leyes y que había interpuesto una segunda voluntad más poderosa que la Tuya. 2 No obstante, en verdad no soy otra cosa que Tu Voluntad, extendida y extendiéndose continuamente. 3 Eso es lo que soy. 4 Y eso nunca cambiará. 5 Así como Tú eres Uno, así soy realmente Uno Contigo. 6 Y eso fue lo que decidí cuando Me creaste, cuando Mi Voluntad se hizo eternamente Una con la Tuya. 7 Esa decisión se tomó para toda la Eternidad; por eso, mi voluntad no puede realmente cambiar ni oponerse a sí misma. 8 Padre, mi voluntad es la Tuya, y por eso estoy a salvo, tranquilo y sereno, viviendo una alegría sin fin, porque Tu Voluntad es que así sea.
L329.2 L329.2 9 Hoy vamos a aceptar la unión que realmente existe entre nosotros, y entre nosotros y nuestra Fuente. 10 No tenemos otra voluntad que la Suya, y todos somos realmente Uno porque todos compartimos realmente Su Voluntad. 11 Por medio de Ella reconocemos que somos Uno. 12 Por medio de Ella, encontramos por fin el camino que nos conduce a Dios.
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L330 Hoy no volveré a hacerme daño
L330.1 L330.1 1 Aceptemos hoy que perdonar es nuestra única función. 2 ¿Por qué deberíamos atacar nuestras mentes y ofrecerles imágenes de dolor? 3 ¿Por qué deberíamos enseñarles que son impotentes, cuando Dios les ofrece Su poder y Su Amor y las invita a servirse de lo que ya les pertenece? 4 La mente que está dispuesta a aceptar los dones de Dios ha sido restituida al Espíritu, y extiende su libertad y su alegría tal como es la Voluntad de Dios unida a su propia voluntad. 5 El Yo que Dios creó no puede pecar y, por tanto, tampoco sufrir. 6 Decidámonos hoy a que Él sea nuestra Identidad, y así podremos escapar para siempre de todas las cosas que el sueño del miedo parece ofrecernos.
L330.2 L330.2 7 Padre, a Tu Hijo no se le puede hacer daño. 8 Y si creemos que sufrimos, es porque no hemos logrado reconocer nuestra única Identidad, la Cual compartimos Contigo. 9 Hoy queremos regresar a Ella, a fin de liberarnos para siempre de todos nuestros errores, y salvarnos de lo que creíamos ser.
[I] Nosotros, como pensamiento, no como cuerpo.
[II] Y ese desvío temporal no es sino un lapsus dentro de la Eternidad que se compone de espacio-tiempo, materia, muerte y miedo, es decir, el sueño irreal del que hemos de despertar.
Lecciones de la 331 a la 340 - Lección Especial 12 - ¿QUÉ ES EL EGO?
Lección Especial 12 – ¿QUÉ ES EL EGO?
L.E.12.1 L.E.12.1 1 El ego no es otra cosa que idolatría: el signo de un yo limitado y separado, nacido en un cuerpo, condenado a sufrir y a terminar su vida en la muerte. 2 Es la voluntad que ve a la Voluntad de Dios como un enemigo, y que adopta una forma en la cual Aquella es negada. 3 El ego es la “prueba” de que el poder es débil y el Amor temible, de que la Vida es realmente muerte, y sólo lo que se opone a Dios es verdadero.
L.E.12.2 L.E.12.2 4 El ego está demente. 5 Lleno de miedo, se sitúa más allá de Lo que está en todas partes, apartado del Todo y separado del Infinito. 6 En su demencia, cree haber vencido a Dios Mismo, y en su terrible autonomía, “ve” que la Voluntad de Dios ha sido destruida. 7 Sueña que lo están castigando, y tiembla ante las figuras que aparecen en sus sueños: son sus enemigos que andan tras él para matarlo, antes de que pueda asegurar su seguridad atacándolos primero.
L.E.12.3 L.E.12.3 8 El Hijo de Dios no tiene ego. 9 ¿Qué puede saber él de locura y de la muerte de Dios, cuando mora en Dios? 10 ¿Qué puede saber él de penas y sufrimientos, cuando realmente vive en una eterna Alegría? 11 ¿Qué puede saber Él de miedos y sufrimientos, pecados y culpas, odios y ataques, cuando todo Lo que Le rodea realmente es una Paz sin fin y se encuentra eternamente libre de conflictos y de perturbaciones, en la tranquilidad y silencio más profundos?
L.E.12.4 L.E.12.4 12 Conocer el reflejo aquí de la Realidad significa no ver al ego y sus pensamientos, obras, actos, leyes y creencias, sueños, esperanzas, planes para su salvación, y el costo que conlleva creer en él. 13 Cuando se sufre, el precio que hay que pagar por tener fe en el ego es tan inmenso que, a diario, en su oscuro santuario, se ofrece la crucifixión del Hijo de Dios y la sangre ha de correr sobre el altar, donde sus seguidores enfermos se preparan para morir.
L.E.12.5 L.E.12.5 14 No obstante, una sola azucena de perdón cambiará la oscuridad en luz, y el altar de las ilusiones en el santuario de la Vida Misma. 15 Y la paz será restituida para siempre a las santas mentes a las que Dios realmente creó como Su Hijo, Su Morada, Su Alegría, Su Amor; completamente Suyas, completamente Una con Él.
L331 No hay conflicto, pues mi voluntad es La Tuya
L331.1 L331.1 1 ¡Padre, qué insensato soy al creer que Tu Hijo podía causarse sufrimientos a sí mismo! 2 ¿Acaso podía haber planeado su condenación sin que se le hubiese provisto de una manera segura de liberarse? 3 Padre, Tú me amas. 4 Nunca hubieses podido abandonarme desolado, para morir en un mundo de dolor y crueldad. 5 ¿Cómo pude pensar que el Amor se había abandonado a Sí Mismo? 6 No hay otra voluntad que la Voluntad del Amor. 7 El miedo es un sueño, y no tiene voluntad que pueda oponerse realmente a la Tuya. 8 Estar en conflicto es dormir, y estar en paz es haber despertado. 9 La muerte es ilusión; la Vida, Verdad eterna. 10 No hay oposición a Tu Voluntad. 11 No hay conflicto, pues realmente mi voluntad es realmente La Tuya.
L331.2 L331.2 12 El perdón nos demuestra que la Voluntad de Dios es realmente la única que hay, y que La compartimos. 13 Miremos las santas vistas que nos muestra hoy el perdón, de modo que podamos encontrar la paz de Dios. 14 Amén.
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L332 El miedo ata al mundo. El perdón lo libera
L332.1 L332.1 1 El ego es hacedor de ilusiones. 2 La Verdad deshace los perniciosos sueños del ego con su deslumbrante luz. 3 La Verdad nunca ataca. 4 Sencillamente, es. 5 Y su presencia hace que la mente se retire de las fantasías, y despierte a Lo real. 6 El perdón invita a entrar a esta presencia para que ocupe el lugar que le corresponde en la mente. 7 Sin el perdón, la mente se encuentra encadenada, creyendo en su propia futilidad. 8 Pero, con el perdón, la luz brilla en medio del sueño de tinieblas, ofreciendo esperanzas a la mente y proporcionándole los medios para que logre la libertad, que es su herencia.
L332.2 L332.2 9 Padre, hoy no queremos volver a atar al mundo. 10 El miedo lo mantiene prisionero, pero Tu Amor nos ha proporcionado los medios para liberarlo. 11 Padre, queremos liberarlo ahora, pues a medida que ofrecemos la libertad, ésta nos es dada. 12 Y no queremos seguir siendo prisioneros mientras nos la estás ofreciendo.
L333 El perdón pone fin a los sueños de conflicto
L333.1 L333.1 1 Hay que resolver los conflictos. 2 Si queremos escapar de ellos, no podemos evadirlos, dejarlos de lado, negarlos, encubrirlos, verlos en otro lugar, llamarlos por otro nombre u ocultarlos mediante engaños de cualquier clase. 3 Debemos verlos exactamente como son, allí donde pensamos que se encuentran, en la realidad que les asignamos y detentando el propósito que nuestra mente les asignó. 4 Pues sólo así derribaremos sus defensas y la Verdad podrá arrojar su luz sobre ellos, a medida que los hace desaparecer.
L333.2 L333.2 5 Padre, perdonar es la luz que escogiste para desvanecer todo conflicto y toda duda, e iluminar el camino que nos lleva de regreso a Ti. 6 Ninguna otra luz que no sea ésta puede dar fin a nuestros sueños malvados. 7 Ninguna otra luz que no sea ésta puede salvar al mundo. 8 Pues sólo eso nunca fallará en lo que se proponga hacer, por ser Tu don a Tu amado Hijo.
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L334 Hoy reclamo los dones que da el perdonar
L334.1 L334.1 1 No esperaré ni un solo día más para ir en busca de los tesoros que Mi Padre me ofrece. 2 Las ilusiones tienen necesariamente que ser vanas y los sueños han de desaparecer, incluso mientras los estamos tejiendo con pensamientos basados en percepciones falsas. 3 Hoy no volveré a aceptar tan pobres regalos. 4 La Voz que habla por Dios está ofreciendo la paz de Dios a todos los que escuchan y deciden seguirlo. 5 Esto es lo que hoy decido. 6 Y por eso, salgo en busca de los tesoros que Dios me ha dado.
L334.2 L334.2 7 Padre, sólo busco lo que es eterno; pues Tu Hijo no podría sentirse satisfecho con nada menos que eso. 8 Pues, ¿qué otro solaz podría él encontrar que no fuese lo que Tú estás ofreciendo a su desconcertada mente y a su atemorizado corazón, a fin de darle seguridad y traerle paz? 9 Hoy quiero ver a mi hermano libre de pecado. 10 Eso es lo que Tu Voluntad quiere para mí, pues así podré ver mi propia impecabilidad.
L335 Decido ver la impecabilidad de mi hermano
L335.1 L335.1 1 Perdonar es una decisión. 2 Nunca veo a mi hermano realmente como es, pues eso está mucho más allá de la percepción. 3 Lo que veo en él es, sencillamente, lo que deseo ver, pues representa lo que yo quiero que sea la verdad. 4 Solo reacciono a eso, por mucho que parezca estar impulsado por acontecimientos externos. 5 Decido ver lo que quiero mirar y eso es lo que veré, y sólo eso. 6 La impecabilidad de mi hermano me demuestra que quiero la mía propia. 7 Y la veré, puesto que decidí ver a mi hermano en su santa luz.
L335.2 L335.2 8 Padre, ¿qué otra cosa podría restituirme la memoria de Ti, que ver la impecabilidad de mi hermano? 9 Su santidad me recuerda que él fue realmente creado Uno Conmigo y semejante a Mí. 10 En él encuentro a mi Yo, y en Tu Hijo encuentro igualmente la memoria de Ti.
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L336 El perdón me deja saber que las mentes están unidas
L336.1 L336.1 1 El perdón es el medio designado para terminar con la percepción. 2 El conocimiento es restituido después de que primero se haya modificado la percepción y luego, que ésta haya dado paso enteramente a lo que ha de estar eternamente más allá de su más elevado alcance. 3 Pues, en el mejor de los casos, lo que se ve y lo que se oye, tan sólo puede servir para evocar el recuerdo que yace tras todos ellos. 4 El perdón elimina completamente las distorsiones y abre el altar oculto a la Verdad. 5 Las azucenas del perdón resplandecen en la mente y la instan a regresar y a mirar en su fuero interno, para encontrar lo que en vano había buscado afuera. 6 Pues ahí y sólo ahí, se restaura la paz interior, pues es la morada de Dios Mismo.
L336.2 L336.2 7 Padre, que en la quietud, el perdón elimine completamente mis sueños de separación y de pecado. 8 Luego, permíteme mirar en mi fuero interno y descubrir que has cumplido Tu promesa de que realmente estoy libre de pecado; que Tu Palabra permanece inalterada en mi mente y que Tu Amor sigue morando en mi corazón.
L337 Mi impecabilidad me protege de todo daño
L337.1 L337.1 1 Mi impecabilidad me garantiza lo siguiente: perfecta paz, eterna seguridad y sempiterno amor; libertad eterna de todo pensamiento de pérdida; liberación completa de todo sufrimiento. 2 La felicidad es mi único estado, pues la felicidad es lo único que me es dado. 3 ¿Qué debo hacer para saber que todo esto es mío? 4 Aceptar la Expiación para mí mismo y nada más. 5 Dios ya hizo todo lo que había que hacer. 6 Y debo aprender que no necesito hacer nada por mi cuenta, pues sólo necesito aceptar mi Yo y mi impecabilidad —creada para mí y que ahora ya es mía— para sentir que el Amor de Dios me protege de todo daño, comprender que mi Padre ama a Su Hijo, y saber que realmente soy el Hijo que mi Padre ama.
L337.2 L337.2 7 Padre, Tú, que me creaste libre de pecado, no estás equivocado en cuanto a lo que soy. 8 Era yo quien estaba equivocado al pensar que había pecado; pero ahora, acepto la Expiación para mí mismo; 9 ahora, mi sueño ha terminado. 10 Amén.
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L338 Sólo mis propios pensamientos pueden afectarme
L338.1 L338.1 1 Sólo esto se requiere para que la salvación pueda llegar al mundo entero. 2 Pues con este único pensamiento, cada uno es liberado por fin del miedo. 3 Ahora ha aprendido que nadie puede asustarlo y que nada puede ponerlo en peligro. 4 No tiene enemigos y está a salvo de todas las cosas externas. 5 Sus pensamientos pueden asustarlo, pero dado que sólo le pertenecen a él, tiene el poder de cambiarlos y substituir cada miedo por un pensamiento feliz de Amor. 6 Se había crucificado a sí mismo. 7 No obstante, Dios ha planeado que Su amado Hijo sea redimido.
L338.2 L338.2 8 Padre mío, Tu plan es seguro, el Tuyo solamente. 9 Todos los demás planes fracasarán. 10 Y todavía tendré pensamientos que me asustarán, pero sólo hasta que aprenda que me has dado el único pensar que me conduce a la salvación. 11 Mi pensar por sí sólo fracasara y no me llevará a ninguna parte. 12 Pero el pensar que me diste promete llevarme a casa, porque contiene la promesa que hiciste a Tu Hijo.
L339.1 L339.1 1 Nadie quiere sufrir, 2 pero puede creer que sufrir es placentero. 3 Nadie quiere rehuir su felicidad, 4 pero puede creer que estar alegre es doloroso, amenazador y peligroso. 5 Cada uno recibirá lo que pide, 6 pero puede estar ciertamente confundido con respecto a las cosas que realmente quiere, al estado que quisiera alcanzar. 7 Así, pues, ¿qué puede pedir que, cuando lo reciba, sea lo que quería? 8 Ha estado pidiendo lo que le asusta y hace sufrir. 9 Hoy resolvamos pedir lo que realmente queremos y sólo eso, de manera que podamos pasar este día libres de miedo y sin confundir dolor con alegría, ni miedo con Amor.
L339.2 L339.2 10 Padre, éste es Tu día. 11 Es un día en el que no haré nada por mi cuenta, excepto escuchar Tu Voz en todo lo que yo haga; esto es: pediré únicamente lo que me ofrezcas, y aceptaré únicamente los pensamientos que compartes conmigo.
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L340 Hoy puedo estar libre de sufrimiento
L340.1 L340.1 1 Padre, gracias Te doy por este día, y por la libertad que estoy seguro me ha de traer. 2 Éste es un día santo, pues hoy Tu Hijo será redimido. 3 Su sufrimiento ha terminado. 4 En efecto, va a oír Tu Voz orientándolo para que encuentre la visión de Cristo por medio del perdón y se libere eternamente de todo sufrimiento. 5 Padre,
gracias te doy por este día, pues nací en este mundo sólo para ver este día y lo que depara de alegría y libertad para Tu santo Hijo y para el mundo que hizo, mundo que hoy es liberado conjuntamente con él.
L340.2 L340.2 6 ¡Celebra este día, celébralo! 7 Hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimientos. 8 Hoy Nuestro Padre ha redimido a Su Hijo. 9 Hoy ni uno solo de nosotros dejará de salvarse; 10 ni uno solo seguirá teniendo miedo; y ni uno solo dejará de ser llamado por el Padre a reunirse con Él, para despertar en el Cielo, en el Corazón del Amor.
Lecciones de la 341 a la 350 - Lección Especial 13 - ¿QUÉ ES UN MILAGRO?
Lección Especial 13 – ¿QUÉ ES UN MILAGRO?
L.E.13.1 L.E.13.1 1 Un milagro es una corrección. 2 No crea, ni realmente cambia nada en absoluto. 3 Sólo observa la devastación y le recuerda a la mente que lo que ve es falso. 4 El milagro deshace el error, pero sin intentar ir más allá de la percepción, ni exceder la función del perdonar. 5 Por consiguiente, se mantiene dentro de los límites del tiempo. 6 No obstante, allana el camino para el retorno del reflejo aquí del eterno Presente y el despertar del Amor, pues el miedo ha de desvanecerse ante el suave remedio que el milagro trae consigo.
L.E.13.2 L.E.13.2 7 El milagro contiene el don de la gracia, pues se da y se recibe como una sola cosa. 8 Y así, ilustra la ley de la Verdad, la Cual el mundo no acata, por ser totalmente incapaz de entender los caminos de Aquella. 9 Un milagro invierte la percepción que antes percibía al revés, poniendo fin así a las extrañas distorsiones que estaban manifiestas. 10 Ahora, la percepción es receptiva a la Verdad. 11 Ahora se considera justificado perdonar.
L.E.13.3 L.E.13.3 12 El perdón es la morada de los milagros. 13 Los ojos de Cristo los extiende a todo aquello que miran con compasión y con Amor. 14 La percepción queda corregida en Su mirada y, aquello cuyo propósito era maldecir, ahora viene para bendecir. 15 Cada azucena que se da como muestra de haber perdonado ofrece al mundo entero el milagro silencioso del Amor. 16 Y cada una de ellas es colocada ante la Palabra de Dios, sobre el altar universal al Creador y a la Creación, a la luz de la perfecta Pureza y de la Alegría infinita.
L.E.13.4 L.E.13.4 17 El milagro se acepta primero mediante un acto de fe, porque pedirlo implica que la mente ya está dispuesta a concebir lo que no puede ver ni comprender. 18 No obstante, la fe convocará a sus testigos para demostrar que aquello en lo que se basa está realmente ahí. 19 Y así, el milagro justificará tu fe en él y demostrará que estaba fundado sobre un mundo más real que el que antes veías: un mundo que ha sido redimido de lo que tú creías que veías.
L.E.13.5 L.E.13.5 20 Los milagros caen del Cielo como la lluvia sobre un mundo árido y polvoriento, donde criaturas hambrientas y sedientas vienen a morir. 21 Pero ahora tienen agua; 22 ahora el mundo está lleno de verdor. 23 Y brotan señales de Vida por doquier, para demostrar que Lo que nace a la Vida nunca puede morir, pues Lo que tiene Vida es inmortal.
L341 Sólo puedo atacar a mi propia impecabilidad, y ella es lo único que me mantiene a salvo
L341.1 L341.1 1 Padre, Tu Hijo es santo. 2 Soy el hijo a quien sonríes con Amor y ternura tan profundos, cariñosos y apacibles, que el universo Te devuelve la sonrisa y comparte Tu santidad. 3 Qué puros y santos somos y cuán a salvo nos encontramos: porque presentes en Tu sonrisa, todo Tu Amor se vierte sobre nosotros; porque realmente vivimos siendo Uno Contigo, en completa Hermandad y Paternidad, en una Impecabilidad tan perfecta, que el Señor de la Impecabilidad nos concibe como Su Hijo, un Universo en el Pensar Que Lo completa.
L341.2 L341.2 4 Por lo tanto, no nos ataquemos a nosotros mismos, 5 pues Ella contiene la Palabra que Dios nos dio y, en su amable reflejo nos salvamos.
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L342 Dejo que el perdón abarque todo, pues así seré perdonado
L342.1 L342.1 1 Padre, gracias Te doy por Tu plan para salvarme del infierno que hice. 2 Este infierno no es real, y Tú me has proporcionado los medios para probarme a mí mismo su irrealidad. 3 Tengo la llave en mis manos, y he llegado ante la puerta tras la cual se halla el fin de los sueños. 4 Me encuentro ante las puertas del Cielo, preguntándome si debería entrar y sentirme en casa. 5 Que hoy no vuelva a posponerlo una vez más. 6 Que perdone todas las cosas, dejando que la creación sea como Tú quieres que sea, que es Tal como realmente es. 7 Que recuerde que soy Tu Hijo, y cuando finalmente abra la puerta, que olvide las ilusiones ante la deslumbrante luz de la Verdad, a medida que el recuerdo de Ti regresa a mí.
L342.2 L342.2 8 Hermano, perdóname ahora, 9 pues vengo a llevarte a casa conmigo. 10 Y a medida que avancemos, el mundo se nos unirá en nuestro caminar hacia Dios.
L343 No se me pide hacer sacrificios para encontrar la compasión y la paz de Dios
L343.1 L343.1 1 El final del sufrimiento no puede ser una pérdida. 2 El darlo todo sólo puede traer beneficios. 3 Dios mío, Tú sólo das. 4 Tú nunca quitas. 5 Y Tú Me creaste para ser como Tú; por lo tanto, hacer sacrificios es realmente imposible tanto para mí como para Ti. 6 Yo también tengo que dar; y así, todas las cosas me serán dadas por siempre y para siempre. 7 Sigo siendo Tal como fui creado. 8 Tu Hijo no puede hacer sacrificios, pues tiene necesariamente que ser completo, ya que tiene la función de completarte a Ti. 9 Soy completo porque soy Tu Hijo. 10 No puedo perder, pues sólo puedo dar. 11 Y por ello, Todo es eternamente Mío.
L343.2 L343.2 12 La misericordia y la paz de Dios son gratuitas. 13 La salvación no cuesta nada. 14 Es un presente que se debe dar y recibir libremente, y esto es lo que queremos aprender hoy.
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L344 Hoy aprendo la ley del Amor: lo que doy a mi hermano, es un obsequio para mí
L344.1 L344.1 1 Padre mío, ésta es Tu Ley, pero no la mía. 2 Al no comprender lo que dar significaba realmente, pensé en guardar lo que deseaba sólo para mí. 3 Y cuando vi el tesoro que creía poseer, encontré en su lugar un vacío en el que realmente nunca hubo nada, nada hay y nada habrá. 4 ¿Quién puede compartir un sueño? 5 ¿Y qué puede ofrecerme una ilusión?
6 En cambio, aquel a quien perdone me obsequiará presentes mucho más valiosos que cualquier cosa que haya en la tierra. 7 Que mis hermanos a quienes he perdonado llenen mis arcas con los tesoros del Cielo, los únicos que son reales. 8 Así se cumple la ley del Amor. 9 Y así Tu Hijo se eleva y regresa a Ti.
L344.2 L344.2 10 ¡Qué cerca estamos unos con otros cuando caminamos hacia Dios! 11 ¡Qué cerca Lo tenemos de nosotros! 12 ¡Qué próximo se halla el final del sueño del pecado y la redención del Hijo de Dios!
L345 Hoy sólo ofreceré milagros, pues quiero que éstos me sean regresados
L345.1 L345.1 1 Padre, todo milagro refleja Tus dones a mí, Tu Hijo. 2 Y cada milagro que extiendo me regresa, recordándome que la ley del Amor es universal. 3 Aun aquí, ésta adopta una forma que se puede reconocer, y observar en acción. 4 Los milagros que extiendo me son devueltos justamente en la forma que necesito como ayuda para lidiar con los problemas que percibo. 5 Padre, en el Cielo es diferente, pues Allá no hay necesidades. 6 Pero, aquí en la tierra, el milagro está más cerca de Tus dones que cualquier presente que yo pueda dar. 7 Por consiguiente, déjame hoy dar solamente este presente, el cual, por haber nacido del verdadero perdón, ilumina el camino que debo recorrer para acordarme de Ti.
L345.2 L345.1 8 Paz a todos los corazones que hoy buscan. 9 La luz ha llegado para ofrecer milagros para bendecir al mundo cansado. 10 Éste hallará descanso hoy, pues ofreceremos lo que hemos recibido.
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L346 Hoy la paz de Dios me arropa, y me olvido de todo excepto de Su Amor
L346.1 L346.1 1 Padre, hoy me despierto con los milagros corrigiendo mi percepción de todas las cosas. 2 Y así empieza el día que comparto Contigo, tal como compartiré la Eternidad, pues hoy, el tiempo se ha hecho a un lado. 3 No busco las cosas temporales, y, por lo tanto, no me fijaré en ellas. 4 Lo que hoy busco transciende todas las leyes del tiempo y de las cosas que en él se perciben. 5 Quiero olvidar todo excepto Tu Amor. 6 Quiero morar en Ti y no saber nada de leyes excepto Tu ley del Amor. 7 Y, olvidándome de todos los insensatos juguetes que hice, quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, mientras contemplo Tu gloria y la mía.
L346.2 L346.2 8 Y al caer la noche de hoy, recordaremos únicamente la paz de Dios. 9 Pues hoy aprenderemos qué clase de paz es la nuestra, cuando nos olvidemos de todo excepto del Amor de Dios.
L347 La ira es necesariamente producto del juzgar.
Y juzgar es el arma que utilizo en mi contra,
para mantener todo milagro alejado de mí
L347.1 L347.1 1 Padre, quiero lo que realmente va en contra de mi voluntad, y no lo que ella realmente quiere. 2 Padre mío, pon orden en mi mente. 3 Está enferma. 4 Pero has ofrecido la libertad, y hoy decido reclamar ese don Tuyo. 5 Y, por eso, entrego todo juicio a Aquel que me diste para que juzgara por mí. 6 Él ve lo que veo y, no obstante, conoce la Verdad. 7 Mira al dolor y, no obstante, comprende que no es real; y, en Su entendimiento, queda curado. 8 Me hace ver los milagros que mis sueños quisieran ocultar a mi conciencia. 9 Hoy que sea Él Quien juzgue. 10 No conozco mi Voluntad, pero Él está seguro de que es la Tuya Propia. 11 Y Él hablará por mí y pedirá que Tu Milagro venga a mí.
L347.2 L347.2 12 Hoy escucha. 13 Aquiétate todo lo que puedas, y oye la tranquila Voz que habla por Dios Que te asegura que Él te ha juzgado como juzga al Hijo que ama.
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L348 No tengo motivo para irritarme o para tener miedo, pues Tú me abrazas. Y Tu Gracia me basta para satisfacer toda necesidad que yo perciba.
L348.1 L348.1 1 Padre, déjame recordar que estás aquí, y que no estoy solo. 2 Realmente Me rodea el Amor eterno. 3 Realmente no tengo causa para otra cosa que no sea el reflejo aquí de las perfectas Paz y Alegría que comparto Contigo. 4 ¿Qué necesidad tengo de irritarme o de tener miedo? 5 Realmente, Me rodea la perfecta Seguridad. 6 ¿Puedo acaso sentir miedo, cuando Tu eterna promesa me acompaña en todo momento? 7 Realmente Me rodea la perfecta Impecabilidad. 8 ¿Qué puedo temer cuando Me creaste en Santidad tan perfecta como la Tuya?
L3418.2 L348.2 9 La gracia de Dios nos basta para hacer todo lo que Él quiere que hagamos. 10 Y decidimos que sólo eso sea nuestra voluntad que es también La de Él.
L349 Hoy dejo que la visión de Cristo mire todas las cosas por mí, y así no las juzgaré, sino que extenderé a cada una un milagro de Amor
L349.1 L349.1 1 Padre, así quiero liberar todas las cosas que veo, darles la libertad que busco para mí. 2 Pues de esta manera obedezco la ley del Amor y doy lo que quería encontrar para hacerlo mío. 3 Eso me será dado, porque lo he escogido como el presente que quiero dar. 4 Padre,
Tus Dones son realmente Míos. 5 Cada don que acepto es un milagro que puedo dar. 6 Y al dar tal como quiero recibir, aprendo que Tus milagros sanadores me pertenecen.
L349.2 L349.2 7 Nuestro Padre conoce nuestras necesidades 8 y nos da la gracia para que las satisfagamos todas. 9 Y así, confiamos en que nos enviará milagros para que bendigamos al mundo y curemos nuestras mentes a medida que regresamos a Él.
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L350 Los milagros reflejan el eterno Amor de Dios. Ofrecerlos es recordarlo a Él, y mediante Su recuerdo, salvar el mundo
L350.1 L350.1 1 Padre, lo que perdonamos se vuelve parte de nosotros, tal como nos percibimos a nosotros mismos. 2 El Hijo de Dios incorpora todas las cosas dentro de sí mismo, tal como Tú Lo creaste. 3 Tu recuerdo depende de su perdonar. 4 Lo que él es realmente no se ve afectado por sus pensamientos. 5 Pero lo que mira sí es resultado directo de ellos. 6 Así pues, Padre mío, quiero dirigirme a Ti. 7 Sólo Tu recuerdo me liberará. 8 Y sólo mi perdón me enseña a dejar que Tu recuerdo vuelva a mí para, agradecido, darlo al mundo en agradecimiento.
L350.2 L350.2 9 Y a medida que acumulemos milagros que nos vienen de Dios, nos sentiremos ciertamente agradecidos. 10 Pues a medida que Lo recordemos, Su Hijo nos será restaurado en la Realidad del Amor.
Lecciones de la 351 a la 360 - Lección Especial 14 - ¿QUÉ SOY YO?
Lección Especial 14 – ¿QUÉ SOY YO?
L.E.14.1 L.E.14.1 1 Soy el Hijo de Dios, integro, completo y curado, resplandeciendo en el reflejo de Su Amor. 2 En Mí, Su Creación es santificada y tiene garantizada Vida eterna. 3 En Mí, se perfecciona el Amor, el miedo es imposible y la alegría está establecida sin opuestos. 4 Soy el santo Hogar de Dios Mismo. 5 Soy el Cielo donde reside Su Amor. 6 Soy Su santa Impecabilidad Misma, pues en Mi Pureza mora la Suya Propia.
L.E.14.2 L.E.14.2 7 Ahora, nuestra utilización de las palabras está llegando casi a su fin. 8 No obstante, durante los últimos días de este año que juntos, tú y yo, ofrecimos a Dios, descubrimos que compartimos un único propósito. 9 Y así, te uniste a mí, de modo que lo que yo soy, tú también lo eres. 10 La Verdad de Lo que somos no es algo de lo que se pueda hablar o describir
con palabras. 11 Sin embargo, aquí podemos saber cuál es nuestra función, y de Ello pueden hablar las palabras y también enseñarlo, siempre que demos el ejemplo de las palabras que llevamos por dentro.
L.E.14.3 L.E.14.3 12 Somos los portadores de la salvación. 13 Aceptamos cumplir nuestra parte como salvadores del mundo, el cual es redimido por haberlo perdonado conjuntamente. 14 Y, por consiguiente, éste, nuestro presente, nos es dado a nosotros. 15 Miramos a todos como hermanos y percibimos todas las cosas como propicias y buenas. 16 No andamos tras una función que se encuentra más allá de las puertas del Cielo. 17 El conocimiento regresará cuando hayamos cumplido nuestra parte. 18 Lo único que ahora nos interesa es dar la bienvenida a la Verdad.
L.E.14.4 L.E.14.4 19 Nuestros son los ojos por medio de los cuales la visión de Cristo ve a un mundo redimido de todo pensamiento de pecado. 20 Nuestros son los oídos que oyen a la Voz que habla por Dios proclamar que el mundo está libre de pecado. 21 Nuestras son las mentes que se unen conjuntamente, a medida que bendecimos al mundo. 22 Y desde la unicidad que hemos logrado, llamamos a todos nuestros hermanos para pedirles que compartan nuestra paz y que se sumen a nuestra alegría.
L.E.14.5 L.E.14.5 23 Somos los santos mensajeros de Dios que hablan por Él y, al llevar Su Palabra a cada uno de los que Él nos ha enviado, nos damos cuenta de que está impresa en nuestros corazones. 24 Y así, nuestras formas de pensar han cambiado con respecto al objetivo para el cual vinimos y al cual procuramos servir. 25 Llevamos buenas nuevas Al Hijo de Dios que pensaba que sufría. 26 Ahora está redimido. 27 Y cuando vea que las puertas del Cielo se abren de par en par ante él, entrará y desaparecerá en el Corazón de Dios.
L351 Mi hermano, que está libre de pecado, es mi guía a la paz. Mi hermano, que es pecador, es mi guía al dolor. Y aquel que yo decida ver, ése será el que veré
L351.1 L351 1 Padre, ¿quién es mi hermano sino Tu santo Hijo? 2 Y si veo pecado en él, proclamo que soy pecador, no un Hijo de Dios, y que me encuentro solo y sin amigos en un mundo que mete miedo. 3 No obstante, percibirme de esa manera es una decisión que tomo ya que por consiguiente, puedo renunciar. 4 También puedo ver a mi hermano libre de pecado, como Tu santo Hijo. 5 Y con esta decisión, veré mi impecabilidad, mi eterno Consolador y Amigo junto a mí, y mi camino seguro y despejado. 6 Así, Padre mío, decide por mí por medio de la Voz que habla por Ti. 7 Pues Él es El único Que puede juzgar en Tu Nombre.
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L352 Juzgar y amar son opuestos. Uno ocasiona todos los dolores del mundo. Pero el Otro, trae la paz de Dios Mismo
L352.1 L352 1 Padre, el perdonar se fija sólo en la impecabilidad, y no juzga. 2 Por medio de esto, llego a Ti. 3 El juzgar quiere vendarme los ojos y me ciega. 4 En cambio, el Amor, que aquí se refleja en el perdón, me recuerda que me has proporcionado un camino para volver a encontrar Tu paz. 5 Me redimo cuando decido seguir ese camino. 6 Tú no me has dejado desamparado. 7 Llevo dentro de mí Tu memoria y así como Uno Que me lleva a ella. 8 Padre, hoy, quiero oír Tu Voz y encontrar Tu paz. 9 Pues quiero amar a mi propia Identidad, y encontrar en Ella, Tu memoria.
L353 Hoy mis ojos, mi boca, mis manos y mis pies tienen un solo propósito: estar al servicio de Cristo para utilizarlos en bendecir al mundo con milagros
L353.1 L353 1 Padre, hoy entrego a Cristo todo lo que es mío para que lo utilice de la manera que sea más beneficiosa para servir el propósito que con Él comparto. 2 Nada es exclusivamente mío, pues Él y yo nos hemos unido en un mismo propósito. 3 De este modo, el aprendizaje ha llegado casi a su programado final. 4 Por un tiempo, colaboraré con Él en el logro de Su propósito. 5 Luego, me abandonaré en manos de mi Identidad, y reconoceré que Cristo no es otro que mi Yo.
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L354 Juntos estamos, Cristo y yo, en paz y seguros de nuestro propósito. Y en Él está Su Creador, tal como está en mí
L354.1 L354 1 Padre, mi unicidad con Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y totalmente libre de toda ley, salvo de las Tuyas. 2 Por lo tanto, no tengo otro yo excepto el Cristo en mí, no tengo otro propósito que el Suyo, y Él es como Su Padre. 3 Por consiguiente, Padre, tengo necesariamente que ser Uno Contigo y con Él también. 4 Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Lo creaste? 5 ¿Y qué soy yo, sino el Cristo en mí?
L355 Cuando acepte la Palabra de Dios, la paz, la alegría y todos los milagros que voy a extender no tendrán fin. ¿Por qué no aceptarla hoy?
L355.1 L355 1 Padre, ¿por qué debería esperar la alegría que me prometiste? 2 Pues mantendrás la Palabra que diste a Tu Hijo en el exilio. 3 Estoy seguro de que mi tesoro aguarda por mí y de que sólo tengo que extender la mano para encontrarlo. 4 Incluso, ahora mismo, mis dedos lo están tocando. 5 Está muy cerca. 6 No necesito esperar ni un instante más para estar eternamente en paz. 7 Es a Ti a Quien escojo, y a mi Identidad conjuntamente Contigo. 8 Tu Hijo quiere ser El Mismo, y conocerte como su Padre, su Creador y su Amor.
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L356 La enfermedad no es sino otro nombre para el pecado. La curación no es sino otro nombre para Dios. Por consiguiente, el milagro es un llamamiento a Dios
L356.1 L356 1 Padre, prometiste que nunca dejarías de responder cualquier llamamiento que Tu Hijo Te pudiese hacer. 2 No importa dónde se encuentra, ni lo que su problema parece ser, ni en qué cree haberse convertido. 3 Él es Tu Hijo, y por eso Tú le responderás. 4 El milagro refleja Tu Amor, y por eso, le responde. 5 Tu Nombre reemplaza todo pensamiento de pecado y, por consiguiente, el que es inocente, no puede realmente sufrir dolor. 6 Tu Nombre es la respuesta que das a Tu Hijo, porque mencionar Tu Nombre, es realmente mencionar el Suyo.
L357 La Verdad contesta toda llamada que hacemos a Dios, respondiendo primero con milagros, y luego, regresando a nosotros para ser Ella Misma.
L357.1 L357 1 Padre, perdonar —el reflejo de la Verdad— me enseña cómo ofrecer milagros y así escapar de la prisión en la que creo que vivo. 2 Tu santo Hijo me es señalado, primero en mi hermano, y luego en mí. 3 Tu Voz me enseña pacientemente a oír Tu Palabra y a dar tal como recibo. 4 Y hoy, cuando mire a Tu Hijo, oiré Tu Voz indicándome el camino a Ti, tal como dispusiste que éste será a saber: “Mira Su Impecabilidad y cúrate”.
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L358 Ninguna llamada a Dios dejará de ser oída ni quedará sin respuesta. Y puedo estar seguro de esto: Su Respuesta es La que quiero recibir
L357.1 L358 1 Padre, Tú Que recuerdas Lo que realmente soy, eres el único que recuerda Lo que realmente quiero. 2 Hablas por Dios y, por lo tanto, hablas por mí. 3 Y lo que me das, proviene de Dios Mismo. 4 Así pues, Tu Voz es también la mía, y lo único que quiero es lo que me ofreces, exactamente en la forma que escogiste para que fuese mío. 5 Permíteme recordar todo lo que no sé, y permite que mi voz se acalle, mientras trato de recordar. 6 Y no dejes que olvide Tu Amor ni Tu cuido, manteniendo siempre presente en mi conciencia la promesa que hiciste a Tu Hijo. 7 No permitas que olvide que mi yo no es nada, pero que mi Yo es Todo.
L359 La Respuesta de Dios es siempre alguna forma de paz. Todo dolor queda curado; toda aflicción es reemplazada por alegría. Toda puerta de prisión es abierta. Y se comprende que todo pecado es sólo un error
L359.1 L359 1 Padre, hoy vamos a perdonar Tu mundo y permitir que la Creación sea La Tuya. 2 Hemos comprendido mal todas las cosas. 3 Pero no hemos convertido realmente a los santos Hijos de Dios en pecadores. 4 Lo que Tú creaste libre de pecado, así permanece por siempre y para siempre. 5 Eso es lo que realmente somos. 6 Y nos alegramos al darnos cuenta de que los errores que cometimos no tienen efectos reales sobre nosotros. 7 El pecado es imposible, y en este hecho se fundamenta el perdón sobre una base mucho más sólida que el mundo de sombras que vemos. 8 Ayúdanos a perdonar, porque queremos redimirnos. 9 Ayúdanos a perdonar, porque queremos estar en paz.
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L360 Que la paz sea conmigo, como santo Hijo de Dios que realmente soy. Que la paz sea con mi hermano, que es Uno Conmigo. Que el mundo entero sea bendecido con paz por medio de nosotros
L360.1 L360 1 Padre, quiero dar Tu paz por haberla recibido de Ti. 2 Soy Tu Hijo, eternamente Tal como Me creaste, pues los Grandes Rayos permanecen eternamente tranquilos e perturbados en Mí. 3 Quiero alcanzarlos en silencio y con certeza, pues la certeza no se consigue en ninguna otra parte. 4 Que la paz sea conmigo y con el mundo entero. 5 En Santidad fuimos creados y en Santidad permanecemos. 6 Tu Hijo, al igual que Tú, está perfectamente libre de pecado. 7 Y con este pensamiento decimos alegremente “Amén”.
Lecciones finales de la 361 a la 365
Lecciones Finales – Introducción
L.F.IN.1 L.F.IN.1 1 Dejaremos nuestras lecciones finales tan libres de palabras como sea posible. 2 Vamos a usarlas, pero sólo al comienzo de nuestras prácticas, y sólo para recordarnos que estamos intentando ir más allá de ellas. 3 Dirijámonos a Aquel Que nos muestra el camino y que asegura nuestros pasos. 4 A Él entregamos estas lecciones, como también, a partir de ahora, Le entregamos nuestras vidas. 5 Pues no queremos volver a creer en el pecado, creencia que hizo que el mundo pareciese un lugar horrible e inseguro, hostil y destructor, peligroso en todas sus andanzas y traicionero más allá de cualquier esperanza de poder confiar y escapar del dolor.
L.F.IN.2 L.F.IN.2 6 Suyo es el único camino para hallar el reflejo aquí de la Paz que Dios nos ha dado. 7 Al final, es Su camino el que todo el mundo tendrá que recorrer, pues éste es el final que Dios Mismo designó. 8 En el sueño del tiempo parece estar muy distante. 9 Y, sin embargo, en verdad, ese final ya está aquí, ya nos está sirviendo como guía afable del camino a tomar. 10 Caminemos juntos por este camino que la Verdad nos señala. 11 Y seamos los líderes de los muchos hermanos nuestros que andan buscando el camino, pero que no lo logran encontrar.
L.F.IN.3 L.F.IN.3 12 Dediquemos nuestras mentes a este propósito, dirigiendo todos nuestros pensamientos a llenar la función de la salvación. 13 Es a nosotros a quienes se nos ha dado el objetivo de perdonar al mundo. 14 Es la meta que Dios nos ha asignado. 15 Busquemos Su forma de finalizar el sueño y no la nuestra. 16 Pues a todo lo que perdonemos, no dejaremos de reconocer que forma Parte de Dios Mismo. 17 Y así, Su memoria nos será devuelta completamente y completa.
L.F.IN.4 L.F.IN.4 18 Nuestra función es recordar a Dios aquí, en la Tierra, tal como nos es dado ser Su Propia Compleción en la Realidad. 19 Por consiguiente, no olvidemos que nuestra meta es compartida. 20 Pues ese recordar compartido contiene el recuerdo de Dios, y es el que indica el camino hacia Él y el Cielo de Su Paz. 21 Así, pues, ¿cómo no vamos a perdonar a nuestro hermano, que es el que nos puede ofrecer esto? 22 Él es el camino, la Verdad y la vida que nos muestra el camino. 23 En él reside la salvación, que nos es ofrecida por medio del perdón que le dimos.
L.F.IN.5 L.F.IN.5 24 No terminaremos este año sin recibir el don que Nuestro Padre prometió a Su santo Hijo. 25 Ahora, estamos perdonados 26 y a salvo de toda la ira que atribuíamos a Dios y que después descubrimos que era un sueño. 27 Hemos recobrado la cordura, en la que comprendemos que la ira es locura, atacar es demente, y vengarse es sencillamente una fantasía por demás necia. 28 Nos hemos salvado de la ira porque aprendimos que estábamos equivocados. 29 Eso es todo. 30 ¿Acaso se enoja un padre con su hijo porque éste no logró entender lo que es la Verdad?
L.F.IN.6 31 Acudimos a Dios con sinceridad para decirle que no habíamos comprendido, y pedirle que nos ayude a aprender Sus lecciones por medio de la Voz de Su Propio Maestro. 32 Viendo esto, ¿querría Dios hacerle daño a Su Hijo? 33 O, ¿querría más bien apresurarse a contestarle, diciendo: “Éste es Mi Hijo, y todo lo que tengo es Suyo”. 34 Ten la seguridad que Él responderá así, pues éstas son Sus Propias Palabras para ti. 35 Y más que eso, nadie podrá nunca tener, pues en esas Palabras se encuentra Todo lo que existe y Todo lo que existirá a lo largo de todo el tiempo y en la Eternidad.
L361 a 365 Quiero entregarte este instante santo.
Encárgate Tú, pues quiero seguirte,
seguro de que Tu dirección me traerá paz.
L361 a 365.1 L361 a 365 1 Y si necesito una palabra de aliento, Tú me la darás. 2 Y si necesito una idea, Tú también me la darás. 3 Y si lo único que necesito es aquietarme y tener una mente tranquila y abierta, ésos serán los presentes que reciba de Ti. 4 Tú estás a cargo porque yo Te lo pedí. 5 Y Tú escucharás y me contestarás, porque hablas por Dios, mi Padre, y Su santo Hijo.
Epílogo
L.Ep.1 L.Ep.1 1 Este Curso es un comienzo, no un final. 2 El Amigo de ustedes, el Espíritu Santo, los acompaña. 3 No están solos. 4 Nadie que Lo llame, Lo llamará en vano. 5 Sea lo que sea que les preocupe, tengan la seguridad que Él tiene la solución y que gustosamente se las dará, sólo con que se dirijan a Él y se la pidan. 6 Él no retendrá ninguna de las respuestas que necesiten sobre cualquier cosa que parezca preocuparles. 7 Él conoce el camino que soluciona todos los problemas y aclara todas las dudas. 8 Su certeza es la de ustedes. 9 Tan sólo necesitan pedírsela para que les sea dada.
L.Ep.2 L.Ep.2 10 Tan seguros están de llegar a Casa como segura es la trayectoria del sol durante el día, trazada durante las horas medio oscuras que transcurren entre su puesta y el amanecer. 11 De hecho, la trayectoria de ustedes es todavía más segura, pues es imposible cambiar el curso de aquellos a quienes Dios ha llamado a Él. 12 Por lo tanto, obedezcan a la voluntad de ustedes, y sigan a Aquel a Quien aceptaron como la Voz que habla por ustedes para que les diga lo que realmente quieren y lo que realmente necesitan. 13 Suya es la Voz que habla por Dios y también por ustedes, 14 y por eso Él habla de libertad y sobre la Verdad.
L.Ep.3 L.Ep.3 15 Ya no se asignarán lecciones específicas adicionales, pues ya no se necesitan. 16 De ahora en adelante, cuando se aíslen del mundo para buscar la Realidad, escuchen sólo la Voz que habla por Dios y por el Yo de ustedes. 17 Él dirigirá los esfuerzos de ustedes, diciéndoles exactamente lo que deben hacer, cómo dirigir cada uno su mente, y cuándo deben ir a Él en silencio, pidiendo Su segura Guía y Su Palabra certera. 18 Suya es la Palabra que Dios les dio. 19 Suya es la Palabra que escogieron para que fuese la de ustedes.
L.Ep.4 L.Ep.4 20 Y ahora, los pongo en Sus Manos, para que sean Sus fieles seguidores, siendo Él su Guía en cada dificultad y en todo dolor que puedan pensar que son reales. 21 Él no les dará ningún placer pasajero, pues sólo da lo bueno y lo eterno. 22 Permitan que los prepare aún más. 23 Él se ha ganado la confianza de ustedes hablándoles a diario del Padre, del hermano, y del Yo de ustedes. 24 Él va a seguir: Ahora caminan con Él, tan determinados hacia donde van como Él lo está; tan seguros de cómo deben proceder como Él lo está; tan confiados en la meta y en que al final llegarán sanos y salvos como Él lo está.
L.Ep.5 L.Ep.5 25 El final es seguro y los medios también. 26 A esto le decimos “Amén”. 27 Se les dirá exactamente lo que Dios quiere para ustedes cada vez que se les presente una decisión a tomar. 28 Y Él, el Espíritu Santo, hablará por Dios y por el Yo de ustedes, asegurándose así que el infierno no los reclame y que cada decisión que tomen ponga el Cielo más a su alcance. 29 Y así, a partir de ahora, nos ponemos a caminar con el Espíritu Santo, recurriendo a Él para que nos guíe, nos dé la paz y nos indique una dirección segura. 30 La alegría nos acompaña, 31 pues vamos de regreso a Casa, cuya puerta está abierta por haberla mantenido Dios así para darnos la bienvenida.
L.Ep.6 L.Ep.6 32 Al Espíritu Santo confiamos nuestro andar y decimos “Amén”. 33 En paz, seguiremos andando por Su Camino, confiándole todas las cosas a Él. 34 A medida que Le pedimos cuál es la Voluntad de Dios para todo lo que hacemos, esperamos llenos de confianza Sus respuestas. 35 Él ama al Hijo de Dios tal como nosotros queremos amar a nuestro hermano y, por ello, nos enseña cómo mirarlo a través de Sus ojos y cómo amarlo como Él lo ama. 36 No caminan solos. 37 Los ángeles de Dios revolotean cerca de ustedes y sobre todo lo demás. 38 El Amor de Dios los rodea, y pueden estar seguros de esto: yo nunca los dejaré desamparados.