M.In.1 M.In.1 1 El rol de enseñar y aprender está, de hecho, invertido en el pensar del mundo. 2 Esta inversión es típica. 3 Parece como si el maestro y el estudiante estuviesen separados, y como si aquél le diese algo a éste, en vez de a sí mismo. 4 Es más, se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica solo una pequeña proporción de su tiempo. 5 En cambio, el Curso enfatiza que enseñar es aprender y, por consiguiente, que maestro y alumno son lo mismo. 6 También enfatiza que enseñar es un proceso continuo: tiene lugar en cada momento del día, y continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas de sueño.

M.In.2 M.In.2 7 Enseñar es demostrar, 8 pues existen solamente dos sistemas de pensamiento, y tú estás demostrando todo el tiempo que crees que uno u otro es verdadero. 9 De tu demostración, aprenden otros, al igual que tú. 10 La cuestión no es si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible. 11 Podría decirse que el propósito del Curso es proporcionarte los medios para que, en base a lo que quieras aprender, escojas lo que quieres enseñar; 12 aunque, realmente no puedes dar nada a otro, y esto lo aprendes enseñando. 13 En efecto, enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que tú crees. 14 Es un método para convertir, 15 que no se realiza sólo con palabras. 16 Toda situación tiene que ser para ti una oportunidad para enseñarles a otros lo que tú realmente eres, y lo que ellos realmente son para ti. 17 No tiene que ser más que eso, pero tampoco menos.

M.In.3 M.In.3 18 Por consiguiente, el programa de estudios que estableces, estará determinado exclusivamente por lo que crees que eres y por la relación que crees que otros tienen contigo. 19 En la enseñanza tradicional, es posible que estas cuestiones no tengan nada que ver con lo que crees estar enseñando. 20 Sin embargo, es imposible no usar el contenido de cualquier situación en la que te encuentres en favor de lo que, de hecho, enseñas y, por tanto, de hecho, aprendes. 21 En relación con esto, el contenido verbal de lo que enseñas es bastante irrelevante. 22 Puede que coincida con ello, puede que no. 23 Es la enseñanza que yace tras lo que dices lo que te enseña. 24 Enseñar no hace sino reforzar lo que crees acerca de ti. 25 Su propósito fundamental es disminuir tus dudas sobre ti mismo. 26 Esto no quiere decir que el yo que estás tratando de proteger sea real. 27 Pero sí que el yo que consideras real, es el que enseñas.

M.In.4 M.In.4 28 Esto es inevitable. 29 No hay forma de escapar de ello. 30 ¿Cómo podría ser de otra manera? 31 Todo el que sigue las enseñanzas del mundo —y aquí cada uno las sigue hasta que cambia su forma de pensar— enseña únicamente para convencerse a sí mismo de que es lo que realmente no es. 32 En esto se encuentra el propósito del mundo. 33 Así que, ¿qué otro programa de estudios podría haber? 34 A esta situación de enseñanza restringida y sin esperanzas, que no enseña sino muerte y desesperanza, Dios envía a Sus maestros. 35 Y a medida que éstos enseñan las lecciones de alegría y esperanza de Dios, sus propios aprendizajes se completan finalmente.

M.In.5 M.In.5 36 Si no fuera por los maestros de Dios, habría muy pocas esperanzas de salvación, pues el mundo del pecado parecería ser eternamente “real”. 37 Los que se engañan a sí mismos tienen que engañar, ya que tienen que enseñar el engaño. 38 ¿Y qué otra cosa sino eso es el infierno? 39 Éste es un manual para los maestros de Dios. 40 No son perfectos o, de lo contrario, no estarían aquí. 41 No obstante, su misión es volverse perfectos aquí; y por eso enseñan la perfección una y otra vez, de muchísimas maneras, hasta que la han aprendido. Libro del Salvador Un hombre justo volverá a nacer sin haber olvidado lo aprendido, pues recibirá una copa de intuición y sabiduría que hará que su alma no se duerma y olvide. 42 Y después, ya no se les ve más, si bien sus pensamientos siguen siendo una fuente de fuerza y de Verdad para siempre. 43 ¿Quiénes son? 44 ¿Cómo son escogidos? 45 ¿A qué se dedican? 46 ¿Cómo pueden resolver su propia salvación y la del mundo? 47 Este Manual trata de contestar esas preguntas.

M1.1 M1.1 1 Un maestro de Dios es todo aquel que decide serlo. 2 Sus cualificaciones consisten únicamente en esto: de alguna manera, y en algún lugar, ha decidido deliberadamente no ver sus propios intereses como algo aparte de los intereses de otro. 3 Una vez que lo ha hecho, su camino ha quedado establecido y su orientación es segura. 4 Una luz penetró en las tinieblas. 5 Tal vez sea una sola luz, pero con una basta. 6 El maestro de Dios hizo un acuerdo con Dios, aunque todavía no crea en Él. 7 Se convirtió en un portador de salvación. 8 Se ha convertido en un maestro de Dios.

M1.2 M1.2 9 Los maestros de Dios proceden de todas partes del mundo. 10 y de todas las religiones, aunque algunos no pertenecen a ninguna. 11 Son los que han respondido. 12 El Llamamiento es universal, 13 y está activo en todo momento y en todas partes. 14 Este Llamamiento invita a los maestros a que hablen a favor de Él y a que rediman el mundo. 15 Muchos Lo oyen, pero muy pocos responden. 16 No obstante, es sólo cuestión de tiempo. 17 Al final, todos responderán, aunque ese final puede estar muy, muy lejos. 18 Por eso se estableció el plan de los maestros. 19 Su función es ahorrar tiempo. 20 Cada uno comienza como una sola luz, pero como el Llamamiento está en su centro, es una luz que no puede limitarse. 21 Y cada uno de ellos ahorra miles de años, tal como el mundo juzga el tiempo. 22 Pero para el Llamamiento en Sí, el tiempo no significa nada.

M1.3 M1.3 23 Hay un curso para cada maestro de Dios. 24 La forma del curso varía considerablemente. 25 Igual sucede con los medios específicos de enseñanza que se emplean. 26 No obstante, el contenido de este Curso no cambia nunca. 27 Su tema central es siempre: “El Hijo de Dios es inocente, y en su inocencia radica su salvación”. 28 Puede enseñarse mediante actos o pensamientos; con palabras o sin ellas; en cualquier lenguaje o en ninguno; en cualquier lugar, momento, o forma. 29 No importa lo que el maestro haya sido antes de oír el Llamamiento. 30 Se convierte en un salvador en el momento de haber respondido. 31 Ha visto a otro como a sí mismo. 32 Por lo tanto, ha encontrado su propia salvación y la salvación del mundo. 33 Con su renacer, renace el mundo.

M1.4 M1.4 34 Este manual está dedicado a un programa de estudios especial, dirigido a los maestros que enseñan esta forma particular del Curso que es universal. 35 Existen muchos miles de otras formas, todas con el mismo desenlace. 36 Esos maestros sencillamente ahorran tiempo. 37 No obstante, es sólo el tiempo el que transcurre con cansancio, y ahora, el mundo está muy cansado. 38 Está viejo, usado y sin esperanzas. 39 Nunca se puso en duda el desenlace, pues, ¿qué puede cambiar la Voluntad de Dios? 40 Pero el tiempo, con sus ilusiones de cambio y muerte, agota al mundo y a todas las cosas que habitan en él. 41 No obstante, al tiempo le llegará su fin, y propiciarlo es la función de los maestros de Dios, 42 pues el tiempo está en sus manos. 43 Tal fue su decisión, y así se les ha concedido.

 

M2.1 M2.1 1 Cada uno de los maestros de Dios tiene asignados ciertos alumnos que comenzarán a buscarlo tan pronto como haya contestado al Llamamiento. 2 Fueron escogidos para él porque la forma de enseñanza universal que va a impartir es la más apropiada para ellos en vista de su nivel de comprensión. 3 Sus alumnos lo han estado esperando, pues su llegada es segura. 4 Una vez más, es sólo cuestión de tiempo. 5 Una vez que haya decidido desempeñar su papel, sus alumnos estarán listos para desempeñar el suyo. 6 El tiempo aguarda su decisión, pero no a quién ha de servir. 7 Cuando éste listo para aprender, le serán ofrecidas las oportunidades para enseñar.

M2.2 M2.2 8 Para poder entender el plan de enseñanza-aprendizaje para la salvación, es necesario captar el significado del concepto del tiempo que el Curso propone. 9 La Expiación corrige las ilusiones, no la Verdad. 10 Por consiguiente, corrige lo que nunca existió realmente. 11 Además, el plan para esa corrección se estableció y completó simultáneamente, puesto que la Voluntad de Dios es enteramente ajena al tiempo. 12 También lo es toda la Realidad, al ser de Él. 13 En el instante en que la idea de la separación se introdujo en la Mente del Hijo de Dios, en ese mismo instante, Dios dio Su Respuesta. 14 En el tiempo, esto ocurrió hace mucho. 15 En la Realidad, nunca sucedió.

M2.3 M2.3 16 El mundo del tiempo es el mundo de lo ilusorio. 17 Lo que ocurrió hace mucho parece estar ocurriendo ahora. 18 Las decisiones que se tomaron en aquel entonces, parecen como si aún estuviesen pendientes; como si aún hubiera que tomarlas. 19 Lo que hace mucho que se aprendió, se entendió y se dejó de lado, se considera ahora un pensamiento nuevo, una idea reciente, un enfoque diferente. 20 Puesto que tu voluntad es libre, puedes aceptar lo que ya ha ocurrido en cualquier momento que escojas, y sólo entonces te darás cuenta de que siempre había estado ahí. 21 Tal como el Curso subraya, no eres libre de escoger el programa de estudios, ni siquiera la forma en que lo vas a aprender. 22 No obstante, eres libre de decidir cuándo quieres aprenderlo. 23 Y, al aceptarlo, se habrá aprendido.

M2.4 M2.4 24 Así pues, el tiempo se remonta a un instante tan antiguo que está más allá de toda memoria, e incluso más allá de la posibilidad de recordarlo. 25 Sin embargo, debido a que es un instante que se revive una y otra y otra vez, parece como si estuviese ocurriendo ahora. 26 Y así, parece que alumno y maestro se reúnen en el presente, encontrándose el uno con el otro como si nunca antes se hubiesen conocido. 27 El alumno llega en el momento oportuno al lugar oportuno. 28 Esto es inevitable, pues tomó la decisión correcta en aquel antiguo instante que ahora revive. 29 El maestro también tomó una decisión inevitable en ese pasado remoto. 30 El cumplimiento de la Voluntad de Dios en todo sólo parece tomar tiempo para cumplirse. 31 Pues, ¿qué podría demorar el Poder de la Eternidad?

M2.5 M2.5 32 Cuando alumno y maestro se reúnen, da comienzo una situación de mutua enseñanza-aprendizaje, ya que el maestro no es quien realmente imparte la enseñanza. 33 El Maestro de Dios habla a cualesquiera dos que se unen con el propósito de aprender. 34 La relación es santa, debido a ese propósito, y Dios ha prometido enviar Su Espíritu, a toda relación santa. 35 En la situación de mutua enseñanza-aprendizaje, cada uno aprende que dar es lo mismo que recibir. 36 Las demarcaciones que habían establecido entre sus papeles, sus mentes, sus cuerpos, sus necesidades, sus intereses y todas las diferencias que pensaban que los separaban, se debilitan, se desvanecen y desaparecen. 37 Los que quieren aprender este Curso comparten un mismo interés y una misma meta. 38 Y así, el que era el alumno ahora se convierte él mismo en maestro de Dios, pues ha tomado la misma decisión que hizo que su maestro llegase a él. 39 Ha visto en otra persona los mismos intereses que los de él mismo.

M3.1 M3.1 1 Los maestros de Dios no tienen un nivel de enseñanza determinado. 2 En sus inicios, cada situación de enseñanza-aprendizaje entraña una relación diferente, si bien la meta final es siempre la misma: hacer de la relación una relación santa, en la que ambos puedan ver al Hijo de Dios libre de pecado. 3 No hay nadie de quien un maestro de Dios no pueda aprender, de manera que tampoco hay nadie a quien no pueda enseñar. 4 No obstante, desde un punto de vista práctico, es imposible que pueda llegar a conocer a todo el mundo, o que todo el mundo lo encuentre a él. 5 Por lo tanto, el plan dispone que cada maestro de Dios establezca contactos muy específicos. 6 En la salvación no se da el azar. 7 Los que tienen que conocerse se encontrarán, ya que juntos tienen el potencial para desarrollar una relación santa. 8 Están listos el uno para el otro.

M3.2 M3.2 9 El nivel más sencillo de enseñanza aparenta ser bastante superficial. 10 Consiste en lo que parecen ser encuentros bastantes fortuitos: el encuentro “por casualidad” de dos aparentes extraños en un ascensor; el niño que, sin mirar por donde va, se tropieza con un adulto “por accidente”; dos estudiantes que “de pronto” se encuentran caminando juntos a casa. 11 Estos encuentros no suceden por casualidad. Mateo10:30 Ustedes tienen contados todos sus cabellos. 12 Cada uno de ellos tiene el potencial de convertirse en una situación de enseñanza-aprendizaje. 13 Quizá los dos supuestos extraños en el ascensor se sonrían el uno al otro; tal vez el adulto no reprenda al niño por haber tropezado con él; y, a lo mejor los estudiantes se hacen amigos. 14 Es posible, incluso en el nivel del encuentro más fortuito, que dos personas, aunque sólo sea por un instante, pierdan de vista sus propios intereses separados. 15 Ese instante será suficiente. 16 La salvación ha llegado.

M3.3 M3.3 17 Es difícil entender que los niveles de enseñanza que se enseñan en este Curso —que como ya dijimos es universal— constituyen un concepto tan desprovisto de significado en la Realidad como es el tiempo. 18 La ilusión de uno permite la del otro. 19 En el tiempo, el maestro de Dios parece que comienza a cambiar de parecer acerca del mundo con una sola decisión; y luego, aprende más y más acerca de la nueva orientación a medida que la enseña. 20 Ya hemos hablado de la ilusión del tiempo, pero la ilusión de diferentes niveles de enseñanza parece ser algo distinto. 21 Quizá la mejor manera de demostrar que estos niveles no pueden existir sea decir, sencillamente, que cualquier nivel, en la situación de enseñanza-aprendizaje, forma parte del plan de Dios para la Expiación, y que Su plan no puede tener niveles, por ser un reflejo de Su Voluntad. 22 La salvación siempre está lista y siempre presente. 23 Los maestros de Dios operan en diferentes niveles, pero el resultado es siempre el mismo.

M3.4 M3.4 24 Cada situación de enseñanza-aprendizaje es máxima, en el sentido de que cada persona involucrada aprende lo máximo que puede de la otra en ese momento. 25 En ese sentido, y sólo en ese sentido, podemos hablar de niveles de enseñanza. 26 Si usamos esta definición de niveles de enseñanza, el segundo nivel es una relación más prolongada en la que, por algún tiempo, dos personas se embarcan en una situación de enseñanza-aprendizaje bastante intensa, y luego parecen separarse. 27 Al igual que en el primer nivel, estos encuentros no son accidentales, ni lo que aparenta ser el final de la relación es realmente un final. 28 Una vez más, cada uno de ellos aprendió lo máximo posible durante el tiempo que estuvieron juntos. 29 No obstante, los que se han conocido volverán algún día a encontrarse, pues el destino de toda relación es hacerse santa. 30 Dios no se equivoca con respecto a Su Hijo.

M3.5 M3.5 31 El tercer nivel de enseñanza se da en relaciones que, una vez formadas, son de por vida. 32 En estas situaciones de enseñanza-aprendizaje se provee a cada persona de un compañero de aprendizaje determinado que le ofrece oportunidades ilimitadas de aprender. 33 Por lo general, las relaciones de este tipo son escasas, ya que su existencia implica que las personas involucradas en cuestión hayan alcanzado simultáneamente un nivel en el que el equilibrio entre aprendizaje y enseñanza sea perfecto. 34 Esto no significa que necesariamente se den cuenta de ello; de hecho, generalmente, no lo hacen. 35 Puede que incluso haya bastante hostilidad entre ellos por algún tiempo, o tal vez de por vida. 36 Mas si deciden aprender, tienen ante sí la lección perfecta y puede aprenderse. 37 Y si deciden aprender esa lección, se convierten en los salvadores de los maestros que flaquean y que incluso parecen fracasar. 38 Es imposible que un maestro de Dios no encuentre la Ayuda que necesita.

Introducción

 

M4-In.1 M4.1.1 1 Las características superficiales de los maestros de Dios no son en modo alguno similares para todos. 2 Si se les mira con los ojos del cuerpo, se observa que: no hay parecido entre ellos, vienen de ambientes totalmente distintos, sus experiencias acerca del mundo varían enormemente, y sus “personalidades” externas son muy diversas. 3 No obstante, durante las primeras fases del desempeño de su función como maestros de Dios, no han adquirido todavía las profundas características que los establecerán como lo que son. 4 Dios concede dones especiales a Sus maestros, porque tienen un papel especial que desempeñar en Su plan para la Expiación. 5 Su especialismo es, por supuesto, una condición estrictamente temporal, establecida en el tiempo, a fin de llevarlos fuera del tiempo. 6 Estos dones especiales, nacidos de la relación santa hacia la cual se encamina la situación de enseñanza-aprendizaje, se convierten en algo característico de todos los maestros de Dios que han progresado en su propio aprendizaje. 7 En este sentido, todos son iguales.

M4-In.2 M4.1.2 8 Todas las diferencias que puedan existir entre los Hijos de Dios son temporales. 9 No obstante, puede afirmarse que, en el tiempo, los maestros de Dios más avanzados poseen las siguientes características:

 

Confianza

 

M4-I.1 M4.2.1 1 He aquí la base sobre la que descansa la capacidad que tienen para realizar su función. 2 La percepción es el resultado de lo que se ha aprendido. 3 De hecho, percibir es aprender, ya que causa y efecto nunca se encuentran separados. 4 Los maestros de Dios tienen confianza en el mundo, porque aprendieron que no está realmente regido por las leyes que el mundo inventó. 5 Está regido por un poder que se encuentra en ellos, pero que no es de ellos. 6 Este poder es el que mantiene todas las cosas a salvo. 7 Mediante este poder, los maestros de Dios miran a un mundo perdonado.

M4-I.2 M4.2.2 8 Cuando se ha experimentado ese poder una vez, es imposible volver a confiar en nuestra insignificante fuerza propia. 9 ¿Quién trataría de volar con las minúsculas alas de un gorrión, cuando se le ha dado hacerlo con el formidable poder de un águila? 10 ¿Y quién pondría su fe en las miserables ofrendas del ego, cuando los dones de Dios están desplegados ante él? 11 ¿Qué induce a los maestros de Dios a efectuar ese cambio?

 

M4.2.A Primer período de la confianza

 

M4-I.3 M4.2.A.1 12 Primero, tienen que pasar por lo que podría calificarse como un “período de deshacer”. 13 Éste no tiene por qué ser doloroso, aunque normalmente lo es. 14 Durante ese período parece como si nos estuviesen quitando las cosas, y raramente se comprende en un principio que sencillamente estamos reconociendo su falta de valor. 15 ¿Cómo podría percibirse lo que no tiene valor, a no ser que el que percibe esté en una posición desde la cual necesariamente ve las cosas de otra manera? 16 Aún no ha llegado al punto en el que puede efectuar totalmente el cambio interno. 17 Por eso, a veces el plan requerirá que se efectúen cambios en lo que parecen ser circunstancias externas. 18 Estos cambios son siempre beneficiosos. 19 Una vez que el maestro de Dios ha aprendido esto, pasa a la segunda fase.

 

M4.2.B Segundo período de la confianza

 

M4-I.4 M4.2.B.1 20 Ahora, el maestro de Dios tiene que pasar por un “período de selección”. 21 Este período es siempre bastante difícil, pues, al haber aprendido que los cambios que se producen en su vida son siempre beneficiosos, tiene entonces que tomar todas sus decisiones sobre la base de si aumentan el beneficio o lo obstaculizan. 22 Descubrirá que muchas cosas, si no la mayoría de las que antes valoraba, sencillamente obstruyen su capacidad para transferir lo que ha aprendido a nuevas situaciones, a medida que éstas se presentan. 23 Puesto que ha valorado lo que realmente no vale nada, no generalizará la lección por temor a las posibles pérdidas y sacrificios. 24 Se necesita haber aprendido mucho para poder llegar a entender que todas las cosas, acontecimientos, encuentros y circunstancias son realmente provechosos. 25 Sólo en la medida en que sean provechosos, deberá concedérseles algún grado de realidad en este mundo de ilusiones. 26 La palabra “valor” no puede aplicarse a nada más.

 

M4.2.C Tercer período de la confianza

 

M4-I.5 M4.2.C.1 27 La tercera fase por la que el maestro de Dios tiene que pasar podría llamarse “período de renuncia”. 28 Si se interpreta esto como una renuncia a lo que es deseable, se generará un enorme conflicto. 29 Son pocos los maestros de Dios que escapan completamente a esta zozobra. 30 No obstante, no tiene ningún sentido separar lo que tiene valor de lo que no lo tiene, a menos que se dé el paso que obviamente sigue. 31 Por lo tanto, el período de solapamiento tiende a ser un período en el que el maestro de Dios se siente llamado a sacrificar sus propios intereses en aras de la verdad. 32 Todavía no se ha dado cuenta de lo imposible que sería realmente una exigencia así. 33 Esto sólo lo podrá aprender a medida que, de hecho, renuncie a lo que no tiene valor. 34 Mediante esta renuncia, aprende que donde esperaba aflicción, encuentra en su lugar una feliz despreocupación; que donde pensaba que se le pedía algo, se encuentra agraciado con un presente.

 

M4.2.D Cuarto período de la confianza

 

M4-I.6 M4.2.D.1 35 Luego, llega “un período de asentamiento”. 36 Es éste un tiempo de reposo, en el cual el maestro de Dios descansa por un tiempo razonablemente en paz. 37 Ahora consolida su aprendizaje. 38 Ahora comienza a ver el valor de transferencia de lo que ha aprendido. 39 El potencial de lo aprendido es literalmente asombroso, y el maestro de Dios ha llegado ahora a un punto en su progreso donde puede ver en éste su salida completa. 40 “Renuncia a lo que no quieres y quédate con lo que sí quieres.” 41 ¡Qué sencillo es lo obvio! 42 ¡Y qué fácil hacerlo! 43 El maestro de Dios necesita este período de respiro. 44 Todavía no ha llegado tan lejos como cree. 45 Pero cuando esté listo para seguir adelante, marcharán a su lado compañeros poderosos. 46 Ahora, descansa por un rato, y los convoca antes de reanudar la marcha. 47 A partir de aquí, ya no seguirá adelante solo.

 

M4.2.E Quinto período de la confianza

 

M4-I.7 M4.2.E.1 48 La siguiente fase es ciertamente un “período de inestabilidad”. 49 El maestro de Dios debe entender ahora que en realidad no sabía distinguir entre lo que tenía valor y lo que no lo tenía. 50 Lo único que realmente ha aprendido hasta ahora es que no quería lo que no tiene valor, pero sí lo que lo tiene. 51 No obstante, su propio proceso de selección no le ha servido para enseñarle la diferencia. 52 La idea de sacrificio, tan fundamental en su propio sistema de pensamiento, había imposibilitado que pudiese discernir. 53 Pensó que había aprendido a estar dispuesto, pero ahora se da cuenta de que no sabe para qué sirve estar dispuesto. 54 Y ahora, tiene que alcanzar un estado que puede permanecer fuera de su alcance por mucho, mucho tiempo. 55 Tiene que aprender a dejar de lado todo juicio y a preguntarse, en toda circunstancia, qué es lo que realmente quiere. 56 De no ser porque cada uno de los pasos en esta dirección está reforzado tan fuertemente, ¡qué difícil sería darlos!

 

 

M4.2.F Sexto período de la confianza

 

M4-I.8 M4.2.F.1 57 Finalmente, llega “un período de logros”. 58 Ahora es cuando se consolida su aprendizaje. 59 Lo que antes se consideraban simples sombras, se han convertido ahora en ganancias substanciales, con las que puede contar en cualquier “emergencia”, así como también en los períodos de calma. 60 En efecto, el resultado de esas ganancias no es otro que la tranquilidad: el fruto de un aprendizaje sincero, un pensamiento sólido, y una transferencia plena. 61 Ésta es la fase de la verdadera paz, pues aquí se refleja plenamente el Estado celestial. 62 A partir de ahí, el camino al Cielo está libre y despejado y no presenta ninguna dificultad. 63 En realidad, ya está aquí. 64 ¿Quién iba a querer “ir” a ninguna otra parte, si ya goza de absoluta paz? 65 ¿Y quién querría cambiar su tranquilidad por algo más deseable? 66 ¿Qué podría ser más deseable que esto?

 

Sinceridad

 

M4-II.1 M4.3.1 1 Todos los demás rasgos de los maestros de Dios se basan en la confianza. 2 Una vez que ésta se ha alcanzado, las otras seguirán sin falta. 3 Sólo los que tienen confianza pueden permitirse ser sinceros, pues sólo ellos pueden ver el valor de la sinceridad. 4 La sinceridad no se limita únicamente a lo que dices. 5 El verdadero significado del término es ser consecuente: 6 nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra, ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra. 7 Así son los verdaderamente sinceros. 8 No están en conflicto consigo mismos a ningún nivel. 9 Por lo tanto, les es imposible estar en conflicto con nadie o con nada.

M4-II.2 M4.3.2 10 La paz mental que experimentan los maestros de Dios avanzados se debe en gran medida a su perfecta sinceridad. 11 Solo el deseo de engañar es lo que hace posible la guerra. 12 Nadie que sea uno consigo mismo, puede siquiera concebir conflictos. 13 Los conflictos son el resultado inevitable del autoengaño, y el autoengaño es insinceridad. 14 Para un maestro de Dios no hay desafíos, 15 pues éstos implicarían que hay dudas, y la confianza en la que los maestros de Dios descansan con absoluta seguridad hace que la duda sea imposible. 16 Por lo tanto, sólo pueden triunfar. 17 En esto, como en todo, son sinceros. 18 Triunfan porque nunca hacen su voluntad sólo para ellos. 19 Deciden para toda la humanidad; todo el mundo y todas las cosas que éste contiene; lo que es inalterable e inmutable más allá de las apariencias, y por el Hijo de Dios y su Creador. 20 ¿Cómo no van a triunfar? 21 Escogen con perfecta sinceridad, tan seguros de lo que han decidido como de sí mismos.

 

Tolerancia

 

M4-III.1 M4.4.1 1 Los maestros de Dios no juzgan. 2 Juzgar es ser insincero, pues es asumir un papel que no te corresponde. 3 Juzgar sin autoengañarse es imposible. 4 Juzgar implica que te has engañado a ti mismo con respecto a tus hermanos. 5 ¿Cómo, entonces, no te ibas a haber autoengañado? 6 Juzgar implica falta de confianza, y la confianza sigue siendo el subsuelo de roca de todo el sistema de pensamiento del maestro de Dios. 7 Si la pierde, todo su aprendizaje se malogra. 8 Sin juicios, todas las cosas serán aceptables por igual, pues ¿quién podría juzgar de otra manera? 9 Sin juicios, todos los hombres son hermanos, pues ¿a cuál se podría apartar como si no lo fuese? 10 Juzgar destruye la sinceridad y quebranta la confianza. 11 El maestro de Dios no puede juzgar y, al mismo tiempo, esperar aprender.

 

Mansedumbre

 

M4-IV.1 M4.5.1 1 Hacer daño es imposible para los maestros de Dios. 2 No pueden infligirlo ni sufrirlo. 3 Hacer daño es el resultado de juzgar. 4 Es el acto insincero que sigue a un pensamiento insincero. 5 Es un veredicto de culpabilidad contra un hermano y, por ende, contra uno mismo. 6 Representa el fin de la paz y la negación del aprendizaje. 7 Demuestra la ausencia del programa de estudios de Dios y su sustitución por la demencia. 8 Todo maestro de Dios tiene que aprender —y bastante pronto en su proceso de formación— que hacer daño borra completamente su función de su conciencia. 9 Hacer daño lo confundirá, le hará tener miedo, estar irritable y abrigar sospechas. 10 Hará que resulte imposible aprender las lecciones del Espíritu Santo. 11 Tampoco se podrá oír en absoluto al Maestro de Dios, excepto por aquellos que se dan cuenta que, de hecho, haciendo daño no se logra nada. 12 No se extrae beneficio alguno.

M4-IV.2 M4.5.2 13 Por lo tanto, los maestros de Dios son completamente afables. 14 Necesitan la fuerza de la afabilidad pues, gracias a ella, la función de la salvación se vuelve fácil. 15 Para los que quieren hacer daño, realizar esta función se vuelve imposible. 16 Pero, para los que hacer daño no tiene sentido, la función de la salvación es sencillamente algo natural. 17 ¿Qué otra elección sino ésta tiene sentido para los sanos? 18 ¿Quién va a escoger el infierno si percibe un camino que conduce al Cielo? 19 ¿Y quién escogería la debilidad que necesariamente trae consigo el hacer daño, cuando puede escoger la indefectible fuerza de la afabilidad, abarcadora por completo e ilimitada? 20 El poder de los maestros de Dios radica en su afabilidad, pues comprendieron que sus pensamientos de maldad no emanaban del Hijo de Dios ni de su Creador. 21 Por lo tanto, unieron sus pensamientos a Aquel, Que es su Fuente. 22 Y así, la voluntad de ellos, que siempre fue La del Propio Dios, quedó libre para ser ella misma.

 

Júbilo (alegría)

 

M4-V.1 M4.6.1 1 La alegría es el resultado inevitable de la afabilidad. 2 La afabilidad significa que ahora el miedo es imposible, así que ¿qué puede obstaculizar la alegría? 3 Las manos abiertas de la afabilidad siempre están llenas. 4 Los que son afables no sienten realmente dolor. 5 Tampoco pueden realmente sufrir. 6 ¿Cómo no van a ser felices? 7 Están seguros de que los quieren, y por consiguiente, de que realmente están a salvo. 8 La alegría va unida a la afabilidad tan inevitablemente como el pesar acompaña al ataque. 9 Los maestros de Dios confían en Él, 10 y están seguros de que Su Maestro va delante de ellos, asegurándose de que no les hagan ningún daño. Genesis 45:7-8 Dios me envió delante de vosotros para preservaros prosperidad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 11 Hacen suyos Sus presentes y siguen Su camino porque la Voz de Dios los dirige en todo. 12 La alegría es el canto de agradecimiento de los maestros de Dios. 13 Y Cristo los mira también con agradecimiento. 14 La necesidad que Él tiene de ellos es tan grande como la que ellos tienen de Él. 15 ¡Qué alegría tan inmensa compartir el propósito de la salvación!

 

Indefensión

 

M4.VI.1 M4.7.1 1 Los maestros de Dios han aprendido a ser sencillos. 2 No tienen sueños que tengan que defender contra la Verdad. 3 No tratan de hacerse a sí mismos. 4 Su alegría proviene de comprender Quién Los creó. 5 ¿Y acaso es necesario defender Lo que Dios creó? 6 Nadie puede convertirse en un maestro de Dios avanzado hasta que no comprenda plenamente que las defensas no son más que insensatos guardianes de ilusiones descabelladas. 7 Cuanto más grotesco es el sueño, más formidables y poderosas parecen ser sus defensas. 8 Sin embargo, cuando el maestro de Dios acepta finalmente mirar más allá de ellas, se da cuenta de que allí no había realmente nada. 9 Al comienzo, permite que se le desengañe lentamente; 10 aunque, a medida que su confianza aumenta, aprende más rápido. 11 No es peligro lo que se experimenta cuando se bajan las defensas; 12 Es seguridad. 13 Es paz. 14 Es alegría. 15 Y es Dios.

 

Generosidad

 

M4-VII.1 M4.8.1 1 La palabra generosidad tiene un significado especial para el maestro de Dios. 2 No tiene el significado usual de la palabra; de hecho, es un significado que se tiene que aprender, y aprender muy bien. 3 Al igual que todos los demás atributos de los maestros de Dios, en último término se basa en la confianza, puesto que sin confianza nadie puede ser generoso en el verdadero sentido de la palabra. 4 Para el mundo, la generosidad significa “dar” en el sentido de “entregar perdiendo”. 5 Para los maestros de Dios, ser generoso significa dar con el fin de conservar. 6 Se ha hecho hincapié en esta idea en todo el Texto y en el Libro de Lecciones, pero tal vez sea una idea más extraña para el pensamiento del mundo que muchas de las de nuestro programa de estudios. 7 Lo que la hace más extraña es el hecho de que es obviamente el reverso de la manera de pensar del mundo. 8 De la manera más clara posible, y en el más sencillo de los niveles, la palabra significa exactamente lo opuesto para los maestros de Dios que para el mundo.

M4-VII.2 M4.8.2 9 El maestro de Dios es generoso en el propio interés de su Yo. 10 Esto no se refiere al interés propio del yo del cual habla el mundo. 11 El maestro de Dios no quiere nada que no pueda dar, porque se ha dado cuenta de que, por definición, no tendría ningún valor para él. 12 ¿Para qué lo iba a querer? 13 Sólo podría perder a causa de eso. 14 No podría ganar nada. 15 Por consiguiente, no busca nada que sea sólo para él, porque eso garantizaría su pérdida. 16 No quiere sufrir. 17 ¿Por qué entonces iba a querer buscarse dolor? 18 Pero sí quiere conservar para sí todas las cosas que son de Dios, y que, por consiguiente, son para Su Hijo. 19 Ésas son las cosas que realmente Le pertenecen. 20 Ésas sí que las puede dar con verdadera generosidad, protegiéndolas así por siempre para Sí Mismo.

 

Paciencia

 

M4-VIII.1  M4.9.1 1 Los que están seguros del resultado final pueden permitirse el lujo de esperar, y de esperar sin ansiedad. 2 Tener paciencia es algo natural para el maestro de Dios. 3 Todo lo que ve son resultados seguros que ocurrirán en un momento que tal vez aún le sea desconocido, pero que no pone en duda. 4 El momento será tan apropiado como la Respuesta. 5 Y esto es verdad con respecto a todo lo que sucede ahora o suceda en el futuro. 6 Tampoco en el pasado se produjeron errores, ni sucedió nada que no sirviese para beneficiar al mundo, ni tampoco a aquel al que aparentemente le ocurrió. 7 Tal vez esto no se entendió así en su momento. 8 Con todo, el maestro de Dios está dispuesto a reconsiderar todas sus decisiones pasadas, si éstas están causando dolor a alguien. 9 Tener paciencia es algo natural para los que tienen confianza. 10 Seguros de la interpretación final de todas las cosas en el tiempo, ningún resultado, ya visto o por venir, puede causarles miedo alguno.

 

Fe

 

M4-IX.1 M4.10.1 1 El grado de fidelidad de un maestro de Dios indica lo avanzado que se encuentra en el programa de estudios. 2 ¿Es que todavía escoge sólo algunos aspectos de su vida para aplicarles este aprendizaje, mientras mantiene los demás aparte? 3 De ser así, su progreso será lento y su confianza aún no estará arraigada firmemente. 4 La fidelidad es la confianza que el maestro de Dios ha puesto en la Palabra de Dios para resolver todas las cosas acertadamente; no sólo algunas, sino todas. 5 Generalmente, su confianza empieza descansando sólo en algunos problemas, manteniéndose cuidadosamente restringida por un tiempo. 6 Someter todos los problemas a una sola Respuesta es invertir completamente el pensar del mundo. 7 Y sólo eso es fidelidad. 8 No hay ninguna otra cosa que merezca realmente ese nombre. 9 No obstante, vale la pena lograr cada avance, por pequeño que sea éste. 10 Estar preparado, como indica el Texto, no quiere decir que se haya alcanzado el dominio.

M4-IX.2 M4.10.2 11 La verdadera fidelidad, en todo caso, no se desvía. 12 Al ser consistente, es completamente sincera. 13 Al ser firme, tiene plena confianza. 14 Al estar basada en la ausencia de miedo, es afable. 15 Al estar segura, es alegre. 16 Y al tener confianza en sí misma, es tolerante. 17 Por consiguiente, la fidelidad encierra en sí misma los demás atributos de los maestros de Dios. 18 Entraña la aceptación de la Palabra de Dios y de la definición que Él tiene de Su Hijo. 19 Hacia ellas se dirige siempre la fidelidad, en el verdadero sentido de la palabra. 20 En ellas tiene puestas sus miras, buscándolas hasta que las encuentra. 21 El no querer defenderse la acompaña naturalmente, y su condición es la alegría. 22 Y una vez que las encuentra, descansa en aquietada certeza sobre lo único a lo que se debe toda fidelidad.

 

Mente abierta

 

M4-X.1 M4.11.1 1 El papel central que ocupa la mente abierta —tal vez el último de los atributos que el maestro de Dios adquiere— es fácil de entender una vez que se reconoce la relación que guarda con el perdón. 2 Una mente abierta es el resultado de no emitir juicios. 3 De la misma manera que juzgar cierra la mente impidiendo la entrada al Maestro de Dios, una mente abierta Lo invita a entrar. 4 De la misma manera que condenar al Hijo de Dios es juzgar que es malvado, una mente abierta permite que la Voz Que habla por Dios sea la Que emita juicio a favor del Hijo de Dios. 5 De la misma manera que proyectar la culpabilidad sobre él lo enviaría al infierno, una mente abierta deja que la imagen de Cristo se extienda sobre él. 6 Sólo los que tienen una mente abierta pueden estar en paz, pues son los únicos que ven razones para ello.

M4-X.2 M4.11.2 7 ¿Cómo perdonan los que tienen una mente abierta? 8 Han renunciado a todas las cosas que les impiden perdonar. 9 Han abandonado verdaderamente al mundo, y han permitido que éste les sea restaurado con tal frescura y gloriosa alegría, que jamás hubiesen podido concebir un cambio así. 10 Ahora, nada es como antes. 11 Todo lo que antes parecía opaco y sin vida, ahora no hace sino brillar. 12 Y, sobre todo, todas las cosas dan la bienvenida, ya que las amenazas han desaparecido. 13 Ya no quedan nubarrones que oculten la faz de Cristo. 14 Ahora se ha logrado la meta. 15 El perdón es la meta final del programa de estudios, 16 pues allana el camino para lo que se encuentra más allá de todo aprendizaje. 17 El programa de estudios no hace ningún esfuerzo por excederse de su legítima meta. 18 El perdón es su único objetivo, hacia el cual, en última instancia, converge todo aprendizaje. 19 Ciertamente, eso es suficiente.

 

En cuanto a los demás atributos.

 

M4-X.3 M4.12.1 1 Habrás notado que la lista de atributos de los maestros de Dios no incluye las características que constituyen la herencia del Hijo de Dios. 2 Términos tales como Amor, Impecabilidad, Perfección, Conocimiento y Verdad eterna, no aparecen en este contexto. 3 No serían muy apropiados aquí. 4 Lo que Dios ha dado está tan remotamente alejado de nuestro programa de estudios, que el aprendizaje no puede sino desaparecer en su presencia. 5 No obstante, mientras su presencia esté velada, el enfoque tendrá necesariamente que centrarse en el programa de estudios. 6 La función de los maestros de Dios es llevar al mundo el verdadero aprendizaje. 7 Propiamente dicho, a lo que llevan es a un desaprendizaje, que es a lo único que se le puede llamar “verdadero aprendizaje” en este mundo. 8 A los maestros de Dios se les ha encomendado la función de llevar al mundo la buena nueva del completo perdón. 9 Bienaventurados son en verdad, pues son los portadores de la salvación.

M5.1 Introducción

 

M5-In.1 M5.1.1 1 Curar implica que se ha comprendido para qué sirve la ilusión de la enfermedad. 2 Sin eso, es imposible curar.

 

M5.2 El propósito que se percibe como enfermedad

 

M5-I.1 M5.2.1 1 La curación se logra el instante en que el que sufre deja de atribuir algún valor al dolor. 2 ¿Quién va a decidir sufrir, a menos que piense que ello le va a aportar algo, y algo que sea valioso para él? 3 El que así decida, debe estar pensando que sufrir representa un precio módico a pagar por algo de mayor valor. 4 Pues enfermarse es una elección; constituye una decisión. 5 Es decidirse por la debilidad, con la equivocada convicción de que es fuerza. 6 Cuando esto sucede, la fuerza real se ve como una amenaza, y la salud como algo peligroso. 7 Enfermarse es un método, concebido en la locura, para sentar al Hijo de Dios en el Trono de Su Padre. 8 A Dios se le ve fuera de uno, poderoso y feroz, ávido por mantener todo poder para Sí Mismo. 9 Sólo muerto puede ser conquistado por Su Hijo.

M5-I.2 M5.2.2 10 Y dentro de esta alienada convicción, ¿qué es lo que representa la curación? 11 Simboliza la derrota del Hijo de Dios y el triunfo de Su Padre sobre él. 12 Representa en forma directa el supremo desafío que el Hijo de Dios se ve forzado a aceptar. 13 Sostiene todo lo que él quiere ocultarse a sí mismo con el fin de proteger su “vida”. 14 Si se cura, es porque se responsabilizó por sus pensamientos; 15 y si eso fue lo que hizo, lo matarán, a fin de demostrarle lo débil y miserable que es. 16 Pero si él mismo escoge morir, su debilidad se convierte en su fuerza. 17 Ahora se ha infligido a sí mismo lo que Dios le habría mandado y, así, ha usurpado enteramente el trono de su Creador.

 

M5.3 El cambio de percepción

 

M5-II.1 M5.3.1 1 La curación debe darse en exacta proporción a la falta de valor de la enfermedad que se haya reconocido. 2 Sólo con decir: “Con esto no gano nada” uno estaría curado. 3 Pero, antes de poder decir esto, es preciso reconocer ciertos hechos. 4 En primer lugar, resulta obvio que las decisiones son propias de la mente y no del cuerpo. 5 Si la enfermedad no es más que un enfoque defectuoso para resolver problemas, entonces tiene que ser una decisión. 6 Y, si de decisión se trata, la que la toma es la mente y no el cuerpo. 7 La resistencia a reconocer este hecho es enorme, ya que la existencia del mundo tal como lo percibes depende de que sea el cuerpo el que toma las decisiones. 8 Términos tales como “instintos”, “reflejos” y otros similares, representan intentos de dotar al cuerpo de motivadores no mentales. 9 De hecho, tales términos no hacen más que enunciar o describir el problema. 10 No lo resuelven.

M5-II.2 M5.3.2 11 Aceptar que la enfermedad es una decisión de la mente, cuyo propósito es valerse del cuerpo, es la base fundamental de la curación. 12 Y esto es así para la curación en todas sus formas. 13 El paciente que acepta que eso es así, se recupera. 14 Si decide en contra de la recuperación, no se curará. 15 ¿Quién es el médico? 16 La mente del propio paciente. 17 El resultado será lo que él decida que es. 18 Agentes especiales parecen atenderle, pero no hacen otra cosa que dar forma a su propia decisión. 19 Los ha escogido con el fin de dar forma tangible a sus deseos. 20 Y eso es lo que hacen, y nada más. 21 De hecho, no son necesarios en absoluto. 22 El paciente podría sencillamente levantarse sin su ayuda y decir: “No tengo ninguna necesidad de esto”. 23 Ninguna forma de enfermedad dejaría de curarse de inmediato.

M5-II.3 M5.3.3 24 ¿Cuál es el único requisito para que este cambio de percepción tenga lugar? 25 Sencillamente esto: reconocer que la enfermedad es algo propio de la mente, y de que no tiene nada que ver con el cuerpo. 26 ¿Qué te “cuesta” reconocer esto? 27 Te cuesta el mundo que ves, pues ya nunca más te parecerá que es el mundo el que gobierna a la mente. 28 Al reconocer esto, estás atribuyendo la responsabilidad a quien la tiene: no al mundo, sino al que mira al mundo y lo ve como realmente no es. 29 Ve lo que decide ver. 30 Ni más ni menos. 31 El mundo no le hace nada. 32 Él tan sólo creía que le hacía algo. 33 Él tampoco hace nada al mundo, ya que estaba equivocado con respecto a lo que éste realmente es. 34 En esto radica la liberación de la culpabilidad y de la enfermedad, pues ambas son la misma cosa. 35 Sin embargo, para aceptar esta liberación, la insignificancia del cuerpo tiene necesariamente que ser una idea aceptable. Tomás29 Si el Espíritu nació debido al cuerpo, es una maravilla de maravillas. A decir verdad, me asombra ver cómo esta gran riqueza (el Espíritu) ha construido su hogar en esta gran pobreza (el cuerpo). Felipe22 Nadie esconde un objeto grande y precioso en un gran recipiente, sino que muchas veces se guardan tesoros sin cuento en un cofre que no vale más de un maravedí. Esto ocurre con el alma: es un objeto precioso que ha venido a caer en un cuerpo despreciable.

M5-II.4 M5.3.4 36 Con esta idea, el dolor desaparece para siempre. 37 Además, con esta idea también desaparece cualquier confusión sobre la Creación. 38 ¿Cómo podría ser de otra manera? 39 Basta con poner Causa y efecto, en su verdadera secuencia con respecto a algo, para que el aprendizaje se generalice y transforme al mundo. 40 El valor de transferencia de una idea verdadera no tiene límites ni final. 41 El resultado final de esta lección es el recuerdo de Dios. 42 ¿Qué significado tienen ahora la culpabilidad, la enfermedad, el dolor, los desastres y todos los sufrimientos? 43 Al no tener realmente ningún propósito, han desaparecido. 44 Y, con ellos, desaparecen también todos los efectos que parecían causar. 45 Causa y efecto no son sino una réplica de la Creación. 46 Vistos en su verdadera perspectiva, sin distorsiones y sin miedo, reestablecen el Cielo.

 

M5.4 La función de los maestros de Dios

 

M5-III.1 M5.4.1 1 Si el paciente tiene que cambiar de forma de pensar para poder curarse, ¿qué tiene que hacer el maestro de Dios? 2 ¿Acaso puede cambiar la forma de pensar del paciente por él? 3 Ciertamente, no. 4 Para los que ya están dispuestos a cambiar de forma de pensar no tiene otra función que alegrarse con ellos pues, con él, se han vuelto maestros de Dios. 5 No obstante, tiene una función más específica con aquellos que no entienden lo que es la curación. 6 Estos pacientes no se dan cuenta de que escogieron la enfermedad. 7 Por el contrario, creen que la enfermedad los escogió a ellos. 8 Tampoco tienen la mente abierta a este respecto. 9 El cuerpo les dice lo que tienen que hacer, y ellos obedecen. 10 No tienen ni idea de cuán demente es este concepto. 11 Sólo con que lo sospecharan, se curarían. 12 Pero no sospechan nada. 13 Para ellos, la separación es bien real.

M5-III.2 M5.4.2 14 A estos pacientes llegan los maestros de Dios para representar otra alternativa que habían olvidado. 15 La simple presencia de un maestro de Dios les sirve de recordatorio. 16 Su pensar pide el derecho de cuestionar lo que el paciente ha aceptado como verdadero. 17 En cuanto que mensajeros de Dios, Sus maestros son los símbolos de la salvación. 18 Ellos piden al paciente que perdone al Hijo de Dios en su propio nombre. 19 Representan la Alternativa. 20 Con la Palabra de Dios en sus mentes, vienen como una bendición, no para curar a los enfermos sino para recordarles el remedio que Dios ya les dio. 21 No son sus manos las que curan. 22 No son sus voces las que pronuncian la Palabra de Dios. 23 Sencillamente, ellos dan lo que les fue dado. 24 Con mucha afabilidad, exhortan a sus hermanos a que se aparten de la muerte: “¡Hijo de Dios, he aquí lo que la Vida te puede ofrecer! 25 ¿Es que vas a escoger la enfermedad en su lugar?”

M5-III.3 M5.4.3 26 Ni por un instante, los maestros de Dios avanzados toman en consideración las formas de enfermedad en las que cree su hermano. 27 Hacerlo sería olvidar que todas tienen el mismo propósito y, por tanto, que no son en modo alguno diferentes entre sí. 28 Ellos tratan de oír la Voz de Dios en ese hermano que tanto se engaña a sí mismo como para creer que el Hijo de Dios puede sufrir. 29 Y le recuerdan que él no se hizo a sí mismo y que, por consiguiente, tiene necesariamente que seguir siendo Tal como Dios Lo creó. 30 Los maestros de Dios reconocen que las ilusiones no pueden causar efectos. 31 La Verdad que se encuentra en sus mentes se extiende hasta la Verdad que se encuentra en las mentes de sus hermanos, con el fin de no reforzar las ilusiones. 32 Así son llevadas a la Verdad; la Verdad no es llevada a ellas. 33 Y así las disipan, no por medio de la voluntad de otro, sino por medio de la unión de la Voluntad Que es Una, Con Ella Misma. 34 Y la función de los maestros de Dios es la siguiente: no ver voluntad alguna separada de la de ellos, ni la de ellos separada de La de Dios.

M6.1 M6.1 1 Sí, la curación siempre tiene lugar. 2 Es imposible dejar que las ilusiones sean llevadas ante la Verdad y, al mismo tiempo, conservarlas. 3 La Verdad demuestra que las ilusiones no valen nada. 4 El maestro de Dios ha visto la corrección de sus propios errores en la mente del paciente, al reconocerla como lo que realmente es. 5 Al haber aceptado la Expiación para sí mismo, también lo ha aceptado para el paciente. 6 No obstante, ¿qué sucede cuando el paciente usa la enfermedad como forma de vida, creyendo que la curación es el camino a la muerte? 7 En estos casos, una curación repentina podría precipitar una aguda depresión y una sensación de pérdida tan profunda que el paciente podría tratar incluso de destruirse a sí mismo. 8 Al no tener nada por qué vivir, podría incluso pedir la muerte. 9 En este caso, y por su propio bien, la curación tiene que esperar.

M6.2 M6.2 10 La curación dejará de hacerse siempre que se perciba como una amenaza. 11 En el instante en que sea bienvenida, ahí estará. 12 Donde se haya ofrecido una curación, ésta se recibirá. 13 ¿Y qué es el tiempo ante los dones de Dios? 14 Nos hemos referido en muchas ocasiones en el texto al almacén de tesoros que se ofrecen en igual forma, tanto para el que da como para el que recibe los dones de Dios. 15 Ni uno solo se pierde, pues sólo pueden multiplicarse. 16 Ningún maestro de Dios debería sentirse decepcionado si ha ofrecido una curación y ésta no parece haber sido recibida. 17 No es su función juzgar cuándo su presente debería ser aceptado. 18 Que tenga por seguro que ha sido recibido, y que confíe en que será aceptado cuando se reconozca que es una bendición y no una maldición.

M6.3 M6.3 19 La función de los maestros de Dios no es evaluar el resultado de sus presentes. 20 Su función es, sencillamente, darlos. 21 Una vez que los han dado, han dado también el resultado, pues es parte del presente. 22 Nadie puede dar si está preocupado por los resultados de lo que da. 23 Eso sería limitar lo que da y, en ese caso, ni el que lo da ni el que lo recibe dispondrían del presente. 24 La confianza es parte esencial del dar; de hecho, es la parte que hace posible el compartir; la parte que garantiza que el dador no perderá, sino que únicamente ganará. 25 ¿Quién da un presente y luego se queda con él para asegurarse de que sea usado como mejor le parezca al que da? 26 Eso no es dar, sino encarcelar.

M6.4 M6.4 27 Haber abandonado toda preocupación por el presente que se ha dado es lo que hace que sea verdaderamente dado. 28 Y la confianza es lo que hace posible dar de verdad. 29 La curación es el cambio de pensamiento que el Espíritu Santo procura que tenga lugar en la mente del paciente. 30 Y es el Espíritu Santo en la mente del donante Quien da el presente al paciente. 31 ¿Cómo va a perderse? 32 ¿Cómo va a ser ineficaz? 33 ¿Cómo va a desperdiciarse? Mateo 14:13-21 Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, curó a los enfermos. Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: «Este es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos». Pero Jesús les dijo: «No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos». Ellos respondieron: «Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados». «Tráiganmelos aquí», les dijo. Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. 34 La cesta de Dios nunca puede estar vacía. 35 Y si falta un presente, no estaría llena. 36 No obstante, es Dios Quien garantiza que esté llena. 37 Por consiguiente, ¿por qué habría de preocuparse un Maestro de Dios por lo que suceda con sus presentes? 38 Al ser Dios Quien se los da a Sí Mismo, ¿quién, en este intercambio santo, va a recibir menos que todo?

 

 

M7.1 M7.1 1 En realidad, esta pregunta se contesta a sí misma. 2 La curación no se puede repetir. 3 Si el paciente se ha curado, ¿qué queda por curar? 4 Y si la curación siempre tiene lugar, como ya hemos dicho, ¿qué es lo que hay que repetir? 5 Pues si un maestro de Dios se sigue preocupando por el resultado de una curación, no hará sino limitarla. 6 Ahora es la mente del mismo maestro de Dios la que necesita ser curada. 7 Y esto es lo que él debe facilitar. 8 Ahora el paciente es él, y así debe considerarse a sí mismo. 9 Ha cometido un error, y tiene que estar dispuesto a cambiar su forma de pensar al respecto. 10 Le faltó la confianza que habría hecho posible dar de verdad y, por lo tanto, no recibió el beneficio de su presente.

M7.2 M7.2 11 Cada vez que un maestro de Dios ha tratado de ser un canal de curación, ha tenido éxito. 12 Si llegara a sentirse tentado de dudarlo, no debería repetir su esfuerzo previo. 13 Éste ya fue máximo, porque el Espíritu Santo así lo aceptó y así lo utilizó. 14 Ahora, el maestro de Dios tiene ante sí sólo un camino a seguir: 15 Tiene que hacer uso de su razón para decirse a sí mismo que ha entregado el problema a Uno que no puede fallar; y también debe reconocer que su propia incertidumbre no es Amor sino miedo y, por consiguiente, odio. 16 Por tanto, su posición se ha hecho insostenible, pues está ofreciendo odio a alguien a quien antes había ofrecido Amor. 17 Esto es imposible. 18 Habiendo ofrecido Amor, sólo puede recibirse Amor.

M7.3 M7.3 19 En esto tiene que confiar el maestro de Dios. 20 Esto es lo que realmente significa la afirmación de que la única responsabilidad del que extiende milagros es aceptar la Expiación para sí mismo. 21 El maestro de Dios extiende milagros, porque da los dones que ha recibido. 22 Pero primero tiene que aceptarlos. 23 Eso es lo único que tiene que hacer, ya que no hay nada más que pueda hacer. 24 Al aceptar la curación para sí, puede darla. 25 Si pone esto en duda, que recuerde Quién dio el Don y Quién Lo recibió. 26 Así se aclarará su duda. 27 Pensó que Dios Le podía quitar los Dones que Le había dado. 28 Eso fue un error, pero un error que no vale la pena conservar. 29 Y, por lo tanto, lo único que el maestro de Dios puede hacer es reconocerlo como tal y permitir que sea corregido.

M7.4 M7.4 30 Una de las tentaciones más difíciles de reconocer es que dudar de una curación debido a la aparición de continuos síntomas es un error, que se está manifestando bajo la forma de una falta de confianza. 31 Como tal, constituye un ataque. 32 Usualmente, parece ser justamente lo contrario. 33 No parece razonable, en un principio, que se nos diga que preocuparnos continuamente por síntomas constituya un ataque. 34 Al contrario, todas las apariencias indican que se hace por amor. 35 Mas el Amor sin confianza es imposible, y duda y confianza no pueden coexistir. 36 Y el odio tiene necesariamente que ser lo opuesto al Amor, sea cual sea la forma en que se manifieste. 37 No dudes del don que te ha sido dado y te será imposible dudar de su resultado. 38 Ésta es la certeza que da a los maestros de Dios el poder para extender milagros, pues han depositado su confianza en Él.

M7.5 M7.5 39 La verdadera base para dudar del resultado de cualquier problema que se haya entregado para su resolución al Maestro de Dios, es siempre dudar de uno mismo. 40 Y eso implica necesariamente que se ha puesto la confianza en un yo ilusorio, pues sólo de un yo así se puede dudar. 41 Esta ilusión puede adoptar muchas formas. 42 Tal vez se tenga miedo de ser débil y vulnerable; 43 tal vez, de fracasar y de sentir vergüenza asociado con un sentimiento de no estar a la altura; 44 tal vez, se sienta una vergüenza culpable procedente de una falsa humildad. 45 La forma del error no es importante. 46 Lo importante es que se reconozca un error como lo que es: un error.

M7.6 M7.6 47 El error es siempre una forma de preocupación del yo excluyendo al paciente. 48 Es no reconocer al paciente como parte del Yo y, por eso, representa una confusión de identidad. 49 El conflicto sobre quién eres ha penetrado en tu mente, engañándote con respecto a ti mismo. 50 Y te has engañado con respecto a ti mismo porque has negado la Fuente de Tu Creación. 51 Si únicamente ofreces curar, no puedes dudar. 52 Si realmente quieres que el problema se resuelva, no puedes dudar. 53 Si estás seguro de cuál es el problema, no puedes dudar. 54 La duda es el resultado de deseos conflictivos. 55 Asegúrate de saber lo que realmente quieres y te será imposible dudar.

M8.1 M8.1 1 La creencia de que existe una gradación en las dificultades constituye la base de la percepción del mundo. 2 Esta creencia se basa en diferencias: antecedentes desiguales y primeros planos cambiantes; alturas desiguales y tamaños diversos; grados variables de oscuridad y luz, y miles de contrastes, en los que cada cosa que se ve compite por sobresalir con cada una de las demás. 3 Un objeto más grande eclipsa a otro más pequeño. 4 Una cosa más brillante atrae para sí la atención que se le tenía a otra con menos intensidad para atraer. 5 Y una idea más amenazadora, o que se considera más deseable —de acuerdo con las normas del mundo— trastorna completamente el equilibrio mental. 6 Lo que los ojos del cuerpo ven son únicamente conflictos. 7 No los busques para encontrar paz y entendimiento.

M8.2 M8.2 8 Las ilusiones siempre son ilusiones sobre diferencias. 9 ¿Cómo podría ser de otra manera? 10 Por definición, una ilusión es un intento de hacer realidad algo que se considera de suma importancia, aunque se reconozca que es falso. 11 Por consiguiente, la mente trata de hacer que sea verdad, movida por su intenso deseo de obtenerlo para sí. 12 Las ilusiones son parodias de la Creación: intentos de llevar la Verdad a las mentiras. 13 Habiendo determinado que la Verdad le es inaceptable, la mente se subleva contra Ella, otorgándose a sí misma una ilusión de victoria. 14 Habiendo determinado que la salud es una carga, la mente se refugia en sueños febriles. 15 Y, en esos sueños, anda por su cuenta, siendo diferente de otras mentes, con intereses propios distintos de los demás y capaz de satisfacer sus necesidades a expensas de otros.

M8.3 M8.3 16 ¿De dónde surgen todas estas diferencias? 17 Ciertamente, parecen encontrarse afuera, en el mundo. 18 Sin embargo, no hay duda de que es la mente la que juzga lo que los ojos observan. 19 Es la mente la que interpreta los mensajes que le transmiten los ojos y la que les otorga “significado”. 20 No obstante, este significado realmente no existe en absoluto en el mundo. 21 Lo que se ve como “realidad” es sencillamente lo que la mente prefiere. 22 Su jerarquía de valores es proyectada fuera, y luego la mente envía los ojos del cuerpo para que la encuentren. 23 Éstos jamás podrían ver si no es a base de contrastes. 24 No obstante, la percepción no se basa en los mensajes que traen los ojos. 25 Sólo la mente evalúa sus mensajes y, por consiguiente, sólo ella es responsable de lo que se ve. 26 Sólo ella decide si lo que se ve es real o ilusorio, deseable o indeseable, placentero o doloroso. 

M8.4 M8.4 27 Es en la selección y categorización de las actividades que la mente realiza, donde se producen los errores de percepción. 28 Y es aquí donde debe efectuarse la corrección. 29 La mente clasifica lo que los ojos del cuerpo le traen de acuerdo con sus valores preconcebidos, juzgando dónde se ajusta mejor cada dato sensorial. 30 ¿Qué base podría ser más defectuosa que ésta? 31 Sin darse cuenta, la mente pide que se le proporcione lo que se ajusta a estas categorías. 32 Y, una vez que ha hecho esto, concluye que las categorías tienen necesariamente que ser ciertas. 33 Ésta es la base de todos los juicios que establecen diferencias, pues de ella dependen los juicios que el mundo emite. 34 ¿Acaso puede uno depender de este “razonamiento” confuso y absurdo para cualquier cosa?

M8.5 M8.5 35 No puede haber gradación entre las dificultades para curar, sencillamente porque toda enfermedad es una ilusión. 36 ¿Es que va a ser más difícil desvanecer la creencia que tienen los dementes en una alucinación mayor, que en una menor? 37 ¿Podría uno de ellos aceptar más rápidamente la irrealidad de una voz fuerte   que   oiga, que   la   de   una   más suave? 38 ¿Desecharía más fácilmente una orden de matar que se le murmure que una que le ordenen a gritos? 39 ¿Y acaso el número de tridentes que llevan consigo los diablos que ve afecta en su percepción la credibilidad que les da? 40 Su mente ha calificado a todas esas ilusiones como reales y, por tanto, son reales para él. 41 Cuando se dé cuenta de que todas son ilusiones, desaparecerán. 42 Y lo mismo sucede con la curación. 43 Las propiedades de las ilusiones, que las hacen parecer diferentes entre sí, son realmente irrelevantes, pues sus propiedades son tan ilusorias como ellas mismas.

M8.6 M8.6 44 Los ojos del cuerpo continuarán viendo diferencias. 45 Pero la mente que se ha dejado curar ya no las tomará en cuenta. 46 Habrá quienes parezcan estar más “enfermos” que otros, y los ojos del cuerpo informarán, como antes, de los cambios que se produzcan en su aspecto. 47 Pero la mente que se ha curado los pondrá a todos en una sola categoría: la de irreales. 48 Éste es el presente que le dará su Maestro: comprender que sólo hay dos categorías significativas para clasificar los mensajes que recibe la mente de lo que parece ser el mundo exterior. 49 Y de estas dos categorías, sólo una es real. 50 Igual que la Realidad es completamente real, independientemente de los conceptos de tamaño, forma, tiempo o lugar —pues en Ella no pueden existir diferencias— las ilusiones carecen realmente de distinciones. 51 La única respuesta ante cualquier clase de enfermedad es la curación. 52 La única respuesta para cualquier clase de ilusión es la Verdad.

 

M9.1 M9.1 1 Las mentes de los maestros de Dios requieren cambios. 2 Esto puede o no involucrar cambios en las condiciones externas. 3 Recuerda que nadie está donde está por accidente, y que el azar no juega ningún papel en el plan de Dios. 4 Es bastante improbable que los cambios de actitud no fuesen el primer paso en la formación del nuevo maestro de Dios. 5 No obstante, no hay una norma fija al respecto, toda vez que la formación es siempre altamente individualizada. 6 Existen los que son llamados a cambiar las circunstancias de sus vidas casi de inmediato, pero éstos son generalmente casos especiales. 7 A la gran mayoría se les proporciona un programa de formación que evoluciona lentamente, en el que se corrigen el mayor número posible de errores previos. 8 Las relaciones personales, en particular, tienen que percibirse adecuadamente, y hay que eliminar todos los rincones oscuros del no perdonar. 9 De lo contrario, el viejo sistema de pensamiento mantendrá aún una base a la que regresar.

M9.2 M9.2 10 A medida que el maestro de Dios avanza en su formación, hay una lección que aprende con cada vez mayor profundidad. 11 No toma sus propias decisiones, sino que pide a su Maestro cuál es Su respuesta; y ésta es la que seguirá como guía para actuar. 12 Esto le será cada vez más fácil al maestro de Dios, a medida que aprenda a abandonar su propio juicio. 13 Abandonar todo juicio —el prerrequisito obvio para poder oír la Voz de Dios— constituye usualmente un proceso bastante lento, no porque sea difícil, sino porque se tiende a percibirlo como una afrenta personal. 14 La formación del mundo está dirigida a alcanzar una meta diametralmente opuesta a la de nuestro programa. 15 El mundo nos enseña a confiar en nuestro propio juicio como criterio de madurez y fuerza. 16 Nuestro programa nos entrena a abandonar todo juicio como la condición necesaria para salvarnos.

M10.1 M10.1 1 Juzgar, al igual que otros mecanismos mediante los cuales se mantiene vigente el mundo de las ilusiones, es algo que el mundo no entiende en absoluto. 2 De hecho, se confunde con la sabiduría y se usa como substituto de la Verdad. 3 Tal como el mundo usa el término, un individuo es capaz de emitir “buenos” y “malos” juicios y su educación tiene como objeto reforzar los primeros y minimizar los segundos. 4 No obstante, existe una gran confusión con respecto a lo que estas categorías significan. 5 Lo que es juzgar “bien” para uno es juzgar “mal” para otro. 6 Además, una misma persona puede clasificar la misma acción como muestra de “buen” juicio en una ocasión y de “mal” juicio en otra. 7 Tampoco puede enseñarse realmente un criterio coherente para determinar lo que son estas categorías. 8 En cualquier momento, el estudiante puede estar en desacuerdo con lo que su maestro potencial dice acerca de ellas, y el maestro mismo puede ser inconsistente en lo que cree.

M10.2 9 “Juzgar bien”, en este contexto, no significa nada. 10 “Juzgar mal” tampoco. M10.2 11 Es necesario que el maestro de Dios se dé cuenta, no de que no debe juzgar, sino de que realmente no puede. 12 Al renunciar a juzgar, está sencillamente renunciando a lo que nunca tuvo. 13 Renuncia a una ilusión; o, mejor dicho, tiene la ilusión de renunciar a ella. 14 De hecho, se ha vuelto sencillamente más sincero. 15 Al reconocer que nunca le fue posible juzgar realmente, deja de intentarlo. 16 Esto no es un sacrificio. 17 Por el contrario, se pone en una posición en la que los juicios pueden tener lugar a través de él en vez de ser emitidos por él. 18 Y esta forma de juzgar no es ni “buena” ni “mala”, 19 es la única que realmente hay, y sólo emite un juicio: “El Hijo de Dios es inocente y el pecado no existe”.

M10.3 M10.3 20 El objetivo del programa de estudio, a diferencia de la meta del aprendizaje del mundo, es reconocer que juzgar, en el sentido usual, es realmente imposible. 21 Esto no es una opinión, sino un hecho. 22 Para poder juzgar cualquier cosa acertadamente, uno tendría que ser consciente de una gama inconcebiblemente amplia de cosas; las pasadas, las presentes, y las por venir. 23 Uno tendría que reconocer de antemano todos los efectos que sus juicios podrían tener sobre todas las personas y sobre todas las cosas que, de alguna manera, estén involucradas en ellos. 24 Y uno tendría que estar seguro de que no hay distorsión alguna en su percepción para que sus juicios fuesen completamente justos con todos sobre los que han de recaer ahora o en el futuro. 25 ¿Quién está en condiciones de hacerlo? 26 ¿Quién, excepto en delirios de grandeza, pretendería ser capaz de todo esto?

M10.4 M10.4 27 ¡Recuerda todas las veces que pensaste que conocías todos los “hechos” que necesitabas para juzgar, y lo equivocado que estabas! 28 ¿Acaso hay alguien que no haya tenido esta experiencia? 29 ¿Tienes idea de cuántas veces simplemente pensaste que tenías razón, sin darte cuenta nunca de que estabas equivocado? 30 ¿Por qué habrías de escoger una base tan arbitraria para tomar tus decisiones? 31 La sabiduría no es juzgar: es renunciar a todo juicio. 32 Emite, pues, un solo juicio más. 33 Y es éste: hay Alguien contigo Cuyo juicio es perfecto. 34 Él conoce todos los hechos, pasados, presentes y futuros. 35 Conoce todos los efectos que Sus juicios tienen sobre todos y sobre todas las cosas que de alguna manera están involucradas. 36 Y Él es absolutamente imparcial con todos, pues en Su percepción no hay distorsiones.

M10.5 M10.5 37 Por consiguiente, abandona todo juicio, no con pesar sino con un suspiro de gratitud. 38 Ahora estás libre de una carga tan pesada que sólo podría haberte hecho tambalear y caer bajo ella. 39 Y todo era una ilusión. 40 Nada más. 41 Ahora, el maestro de Dios puede levantarse aliviado y marchar hacia delante, con paso ligero. 42 Pero éste no es su único beneficio. 43 Su sentido de cuidar ha desaparecido, pues no cuida nada. 44 Ha renunciado a cuidar al mismo tiempo que a juzgar. 45 Se entregó a Aquel en Cuyo juicio ahora ha decidido confiar, en lugar de en el suyo propio. 46 Ahora ha dejado de cometer errores. 47 Su Guía es infalible. 48 Y donde vino a juzgar, ahora viene a bendecir. 49 Donde ahora ríe, antes venía a llorar.

M10.6 M10.6 50 No es difícil renunciar a juzgar. 51 Lo que sí es difícil es aferrarse a hacerlo. 52 El maestro de Dios deja alegremente de juzgar en el instante en que reconoce su costo. 53 Toda la fealdad que ve a su alrededor es consecuencia de juzgar, 54 al igual que todo el dolor que observa es su resultado. 55 Toda soledad y sensación de pérdida; el paso del tiempo y el creciente desaliento; la desesperación enfermante y el miedo a la muerte; todo eso se deriva de ello. 56 Y ahora, el maestro de Dios sabe que todas esas cosas no tienen razón de ser. 57 Ni una sola es verdad. 58 Habiendo abandonado su causa, todas ellas se desprenden de él, ya que nunca fueron sino los efectos de su decisión equivocada. 59 Maestro de Dios, este paso te traerá la paz. 60 ¿Cómo va a ser difícil querer sólo esto?

M11.1 M11.1 1 Ésta es una pregunta que cada uno debe hacerse. 2 Ciertamente, parece imposible que haya paz aquí. 3 Sin embargo, la Palabra de Dios promete otras cosas que, al igual que ésta, parecen imposibles. 4 En efecto, Su Palabra ha prometido paz. 5 También ha prometido que la muerte no existe, que la resurrección tiene que ocurrir, y que el renacer es la herencia del hombre. 6 El mundo que ves no puede ser el mundo que Dios ama y, sin embargo, Su Palabra nos asegura que Él ama al mundo. 7 La Palabra de Dios ha prometido que la paz es posible aquí, y Lo que Él promete no puede ser imposible de ninguna manera. 8 Pero también es verdad que primero hay que mirar al mundo de otra forma, para poder aceptar Sus promesas. 9 Lo que el mundo es, es un hecho. 10 Tú no puedes decidir lo que el mundo debería ser. 11 Pero sí puedes decidir cómo lo quieres ver. 12 Ciertamente, esto es lo que tienes que decidir.

M11.2 M11.2 13 Volvemos nuevamente a la cuestión de los juicios. 14 Esta vez, pregúntate: ¿qué es más probable que sea verdad: tus juicios o la Palabra de Dios? 15 Pues ambos afirman cosas diferentes acerca del mundo, y son tan opuestas que no tiene objeto tratar de reconciliarlas: 16 Dios ofrece al mundo la salvación, tus juicios quieren condenarlo; 17 Dios afirma que la muerte no existe, tus juicios no ven a la muerte sino como el final inevitable de la vida; 18 la Palabra de Dios te asegura que Él ama al mundo, tus juicios afirman que no se puede amar al mundo. 19 ¿Quién tiene razón? 20 Pues uno de ustedes dos tiene que estar equivocado. 21 No puede ser de otra manera.

M11.3 M11.3 22 En el Texto se explica que el Espíritu Santo es la Respuesta a todos los problemas de tu hechura. 23 Estos problemas no son realmente reales, pero eso no significa nada para los que creen en ellos. 24 Y cada uno cree en sus hechuras, pues se hicieron al creer él en la existencia de ellas. 25 No obstante, a esta extraña y paradójica situación —situación que no tiene sentido ni significado, y de la que, sin embargo, no parece haber forma de escaparse— Dios ha enviado Su   Juicio, para contestar   a los yos. 26 Afablemente, Su Juicio substituye a los tuyos. 27 Y, por medio de esa substitución, lo incomprensible se vuelve comprensible. 28 ¿Es posible la paz en este mundo? 29 En tus juicios, no es posible, ni nunca lo será. 30 Pero, en el Juicio de Dios, lo único que se refleja aquí es paz.

M11.4 M11.4 31 La paz es imposible para los que promueven la guerra. 32 La paz es inevitable para los que ofrecen la paz. 33 ¡Cuán fácil te es, entonces, escapar de tus juicios sobre el mundo! 34 No es el mundo lo que hace que la paz parezca imposible. 35 Lo que es imposible es el mundo que ves. 36 No obstante, el Juicio de Dios sobre este mundo distorsionado lo ha redimido y preparado para que dé la bienvenida a la paz. 37 Y la paz desciende sobre él en alegre respuesta. 38 Ahora, la paz es de aquí, de tu mente, porque un Pensamiento de Dios entró en ella. 39 ¿Qué otra cosa sino un Pensamiento de Dios transforma al infierno en Cielo, sólo por ser Lo que es? 40 La tierra se pone de rodillas ante Su augusta Presencia que, en respuesta, se inclina para hacerla poner nuevamente de pie. 41 Ahora, la pregunta es diferente. 42 Ya no es: “¿Es acaso posible la paz en este mundo?”, sino: “¿No es acaso imposible que la paz estuviese ausente de aquí?”

M12.1 M12.1 1 La respuesta a esta pregunta es solamente uno. 2 Un maestro absolutamente perfecto que haya completado su aprendizaje es suficiente. 3 Este maestro, santificado y redimido, se convierte en el Yo Que es el Hijo de Dios. 4 Este maestro, que realmente siempre fue completamente Espíritu, ya no se ve a sí mismo como un cuerpo o, ni siquiera como en un cuerpo. 5 Por consiguiente, es ilimitado. 6 Y al no tener límites, sus pensamientos están unidos eternamente a Los de Dios. 7 La percepción que tiene de sí mismo está basada en el Juicio de Dios, no en el suyo propio. 8 De esta manera, comparte la Voluntad de Dios, y lleva Sus Pensamientos a las mentes que todavía están engañadas. 9 Es por siempre uno porque es realmente Tal como Dios Lo creó. 10 Ha aceptado a Cristo y se ha salvado.

M12.2 M12.2 11 Así, el hijo del hombre se convierte en el Hijo de Dios. 12 Esto no es realmente un cambio; es más bien un cambio de forma de pensar. 13 Nada externo cambia, pero todo lo interno refleja ahora únicamente el Amor de Dios. 14 Ya no hay que temer a Dios, pues la mente no ve ninguna razón para el castigo. 15 Parece que los maestros de Dios son muchos, pues eso es lo que el mundo necesita. 16 Pero al estar unidos en un solo propósito, el cual comparten con Dios, ¿cómo podrían estar separados unos de otros? 17 Por consiguiente, ¿qué importa si se presentan de muchas maneras diferentes? 18 Sus mentes son una; su unión es completa. 19 Y ahora, Dios opera a través de ellos como si fuesen uno, pues eso es lo que realmente son.

M12.3 M12.3 20 ¿Por qué es necesaria la ilusión de que hay muchos? 21 Únicamente porque la Realidad no es comprensible para los ilusos. 22 Son muy pocos los que pueden oír la Voz de Dios, y ni siquiera éstos pueden comunicar Sus mensajes directamente por medio del espíritu, que se los dio. 23 Necesitan un medio a través del cual puedan comunicarse con aquellos que no se dan cuenta de que son espíritu. 24 A un cuerpo lo pueden ver. 25 A una voz la pueden comprender y escuchar, sin el miedo que la Verdad suscitaría en ellos. 26 No olvides que la Verdad sólo puede llegar allí donde se le da la bienvenida sin miedo. 27 Por eso, los maestros de Dios necesitan un cuerpo, pues su unidad no podría reconocerse directamente.

M12.4 M12.4 28 Lo que convierte a los maestros de Dios en maestros es darse cuenta del verdadero propósito del cuerpo. 29 A medida que avanzan en su profesión, se afianzan más y más en la certeza de que la función del cuerpo no es otra que la de permitir que la Voz de Dios hable a través de él a los oídos humanos. 30 Y estos oídos llevarán a la mente del oyente mensajes que no son de este mundo, y la mente los comprenderá debido a su Fuente. 31 A partir de esta comprensión, llegará el reconocimiento, en este nuevo maestro de Dios, de cuál es el verdadero propósito del cuerpo; el único uso que realmente tiene. 32 Esta lección es suficiente para dejar que entre en la mente el pensamiento de unidad, y lo que es uno se reconoce como uno. 33 Los maestros de Dios parecen compartir la ilusión de la separación, pero por razón del uso que hacen del cuerpo, no creen en la ilusión a pesar de las apariencias.

M12.5 M12.5 34 La lección fundamental es siempre ésta: el uso que le das al cuerpo es en lo que se convertirá para ti. 35 Úsalo para pecar o para atacar, que es lo mismo, y lo verás como algo pecaminoso. 36 Al ser algo pecaminoso, es débil, y al ser débil, sufre y muere. 37 Úsalo para llevar la Palabra de Dios a los que no la han oído, y el cuerpo se vuelve santo. 38 Al ser santo, no puede enfermar ni morir. 39 Cuando deja de ser útil, se deja a un lado; y eso es todo. 40 La mente toma esta decisión, así como todas las que son responsables de la condición del cuerpo. 41 No obstante, el maestro de Dios no toma esta decisión por su cuenta. 42 Hacer eso sería conferir al cuerpo un propósito distinto del que lo mantiene santo. 43 La Voz Que habla por Dios le dirá cuándo ha completado su papel, tal como le dice cuál es su función. 44 Por eso, él no sufre, tanto si se va como si se queda. 45 Ahora es imposible que pueda enfermar.

M12.6 M12.6 46 La Unicidad y la enfermedad no pueden coexistir. 47 Los maestros de Dios deciden mirar a los sueños por un tiempo. 48 Es una decisión consciente. 49 Pues han aprendido que todas las decisiones se toman conscientemente, con plena conciencia de sus consecuencias. 50 El sueño afirma lo contrario, pero ¿quién pondría su fe en sueños una vez que los ha reconocido como tales? 51 Concienciar que están soñando es la verdadera función de los maestros de Dios. 52 Observan a los personajes del sueño ir y venir, variar y cambiar, sufrir y morir. 53 Pero no se dejan engañar por lo que ven. 54 Reconocen que ver a una de las figuras del sueño como enferma y separada no es más real que considerarla saludable y hermosa. 55 La unidad no forma parte de los sueños. 56 Y es esta unidad la que los maestros de Dios reconocen tras el sueño, más allá de toda apariencia y, sin embargo, suya con toda seguridad.

M13.1 M13.1 1 Aunque, para la Verdad, el término sacrificio no tiene absolutamente ningún significado, para el mundo sí lo tiene. 2 Al igual que todas las cosas del mundo, su significado es temporal, y se disolverá finalmente en la nada de dónde provino, una vez que deje de haber uso para él. 3 De momento, su verdadero significado es una lección. 4 Al igual que todas las demás lecciones, ésta también es una ilusión, puesto que en la Realidad no hay nada que aprender. 5 No obstante, esta ilusión debe ser reemplazada por un mecanismo correctivo: otra ilusión que reemplace a la primera para que ambas puedan desaparecer finalmente. 6 La primera ilusión —que debe ser desplazada antes de que otro sistema de pensamiento pueda arraigarse— es que es un sacrificio renunciar a las cosas de este mundo. 7 ¿Qué otra cosa que una ilusión podría ser esto, si el mundo en sí no es más que eso?

M13.2 M13.2 8 Se tiene que haber aprendido mucho, tanto para reconocer como para aceptar el hecho de que el mundo no tiene realmente nada que ofrecer. 9 ¿Qué puede significar el sacrificio de lo que no es nada? 10 No puede significar que tengas menos debido a eso. 11 De acuerdo con el pensar del mundo, no hay sacrificio que no incluya al cuerpo. 12 Piensa por un momento en lo que el mundo llama sacrificio. 13 El poder, la fama, el dinero, los placeres físicos; y… ¿quién es el “héroe” que posee todas esas cosas? 14 ¿Podrían acaso significar algo excepto para un cuerpo? 15 Pero un cuerpo no puede evaluar. 16 Al ir en pos de tales cosas, la mente se identifica a sí misma con el cuerpo, oscureciendo Su Identidad y perdiendo de vista lo que realmente es.

M13.3 M13.3 17 Una vez que se ha producido esta confusión, resulta imposible para la mente comprender que todos los “placeres” del mundo no son nada. 18 Pero qué sacrificio —¡y ciertamente que lo es!— conlleva todo esto. 19 Pues ahora la mente se ha condenado a sí misma a buscar sin hallar; a estar por siempre insatisfecha y descontenta; a no saber qué es lo que realmente quiere hallar. 20 ¿Quién puede escapar de esta auto condenación? 21 Sólo a través de la Palabra de Dios podría ser esto posible, 22 pues la auto condenación es una decisión sobre la identidad, y nadie duda de lo que cree ser. 23 Podrá dudar de todo, pero nunca de esto.

M13.4 M13.4 24 Los maestros de Dios no se lamentan cuando renuncian a los placeres del mundo. 25 ¿Acaso es un sacrificio renunciar al dolor? 26 ¿Acaso se resiente un adulto cuando entrega los juguetes que tenía de niño? 27 ¿Acaso alguien que ya vislumbró la faz de Cristo mira con añoranza al matadero que se encuentra en su pasado? 28 Nadie que se haya escapado del mundo y de todos sus males mira hacia atrás condenándolo. 29 En cambio, sí tiene que alegrarse por haberse librado del sacrificio que le habrían exigido todas las cosas que el mundo valora. 30 Por ellas, sacrificaba su paz. 31 Por ellas, sacrificaba su libertad. 32 Y, para poseerlas, hubiera tenido que sacrificar su esperanza de alcanzar el Cielo y el recuerdo del Amor de Su Padre. 33 ¿Quién, en su sano juicio, escogería lo que no es nada como substituto de lo que lo es todo?

M13.5 M13.5 34 ¿Cuál es el verdadero significado del sacrificio? 35 Es el costo de creer en las ilusiones. 36 Es el precio que hay que pagar por negar la Verdad. 37 No hay placer en el mundo que no lo exija pues, de lo contrario, se vería al placer como si fuese dolor, y nadie pide dolor si lo reconoce. 38 Es la idea de sacrificio lo que lo ciega. 39 Él no ve lo que está pidiendo. 40 Y por consiguiente, busca el placer de mil maneras y en mil lugares distintos, creyendo en cada ocasión que está allí, y terminando, en cada ocasión, desilusionado. 41 “Busca, pero no halles” sigue siendo el decreto implacable de este mundo, y nadie que persiga las metas del mundo puede eludirlo.

M13.6 M13.6 42 Tal vez creas que este Curso requiere que sacrifiques todo lo que verdaderamente tienes en gran estima. 43 En cierto sentido, eso es cierto, pues tienes en gran estima a las cosas que crucifican al Hijo de Dios, y el objetivo de este Curso es liberarlo. 44 Pero no te equivoques en cuanto al significado del sacrificio. 45 Siempre significa renunciar a lo que quieres. 46 Y, oh maestro de Dios, ¿qué es lo que quieres? 47 Dios te ha llamado y tú has contestado. 48 ¿Sacrificarías ahora ese Llamamiento? 49 Son pocos los que hasta ahora lo han oído, y no tienen a más nadie a quien recurrir sino a ti. 50 No hay otra esperanza en todo el mundo en la que puedan confiar. 51 No hay otra voz en todo el mundo que sea eco de la de Dios. 52 Si sacrificas la Verdad, ellos se van a quedar en el infierno. 53 Y, si se quedan en el infierno, tú los acompañarás.

M13.7 M13.7 54 No olvides que el sacrificio es total. 55 No hay sacrificios a medias. 56 No puedes renunciar al Cielo parcialmente. 57 No puedes estar en el infierno sólo un poco. 58 La Palabra de Dios no admite excepciones. 59 Esto es lo que La hace santa y que esté más allá del mundo. 60 Es Su santidad la que señala hacia Dios. 61 Es Su santidad la que te pone a salvo. 62 Te es negada cada vez que —por la razón que sea— atacas a un hermano. 63 Pues es cuando esto sucede que te separas de Dios. 64 Una separación que es realmente imposible. 65 Una escisión que no puede suceder. 66 No obstante, una escisión en la que seguramente vas a creer, porque has establecido una situación que es imposible. 67 Y en esa situación, puede que lo imposible parezca suceder. 68 Y parece suceder “a expensas” de la Verdad.

M13.8 M13.8 69 Maestro de Dios, no olvides el significado del sacrificio, y recuerda lo que va a significar cada decisión que tomes en términos de costos. 70 Decide a favor de Dios, y todo te será dado sin costo alguno. 71 Decide en contra de Él, y estarás escogiendo lo que no es nada, a costa de la conciencia de todo. 72 ¿Qué quieres enseñar? 73 Recuerda solamente lo que quieres aprender, 74 pues eso es lo único que debería importarte. 75 La Expiación es para ti. 76 Tu aprendizaje Lo pide y tu aprendizaje Lo da. 77 El mundo no Lo contiene. 78 Pero, aprende este Curso, y la Expiación es tuya. 79 Dios te ofrece Su Palabra, pues necesita maestros. 80 ¿Qué otro camino hay para salvar a Su Hijo?


M14.1 M14.1 1 ¿Puede realmente tener fin lo que no tiene principio? 2 El mundo acabará en una ilusión, tal como comenzó. 3 No obstante, su final será una ilusión de misericordia. 4 La ilusión del perdón, completa, sin excluir a nadie, e ilimitada en su afabilidad, lo cubrirá, ocultando todo mal, encubriendo todo pecado, y acabando con la culpabilidad para siempre. 5 Así acabará el mundo que la culpabilidad había hecho, pues ahora carece de propósito y ha desaparecido. 6 El padre de las ilusiones es la creencia de que tienen un propósito; que satisfacen una necesidad o gratifican un deseo. 7 Si se perciben como desprovistas de propósito, dejan de verse. 8 Al reconocerse su inutilidad, desaparecen. 9 ¿De qué otra manera que ésta terminan todas las ilusiones? 10 Fueron llevadas ante la Verdad, y la Verdad no las vio. 11 Sencillamente pasó por alto lo que no significaba nada.

M14.2 M14.2 12 Mientras el perdón no sea completo, el mundo seguirá teniendo un propósito. 13 Es el hogar donde nace el perdón, donde crece y donde se vuelve más fuerte y abarcador. 14 Aquí se le alimenta, pues es aquí donde se le necesita. 15 Un benévolo Salvador, nacido donde el pecado fue concebido y donde la culpabilidad parecía real. 16 Éste es Su hogar, porque aquí ciertamente se le necesita. 17 Él trae Consigo el fin del mundo. 18 Es a Su llamada a la que los maestros de Dios responden, dirigiéndose a Él en silencio para recibir Su Palabra. 19 El mundo acabará cuando todas las cosas que hay en él hayan sido correctamente juzgadas mediante Su juicio. 20 El mundo acabará con la bendición de la santidad sobre él. 21 Cuando ya no quede ni un solo pensamiento de pecado, el mundo desaparecerá. 22 No será destruido, ni atacado y ni siquiera sufrirá el más mínimo rasguño. 23 Sencillamente, dejará de parecer que existe.

M14.3 M14.3 24 Ciertamente parece que esto se encuentra muy, muy lejos. 25 La frase “Cuando ya no quede ni un solo pensamiento de pecado” parece ser, en efecto, una meta a largo plazo. 26 Pero el tiempo se detiene y sirve a la meta de los maestros de Dios. 27 No quedará ni un solo pensamiento de pecado en el instante en que cualquiera de ellos acepte la Expiación para sí mismo. 28 No es más fácil perdonar un pecado que perdonarlos todos. 29 La ilusión de que hay grados de dificultad es un obstáculo que el maestro de Dios tiene que aprender a pasar de largo y dejar atrás. 30 Un pecado perdonado completamente por un maestro de Dios, puede completar la salvación. 31 ¿Puedes comprender esto? 32 No; esto no tiene ningún sentido para los que están aquí. 33 Sin embargo, es la lección final con la que se restaura la unidad. 34 Esto va en contra de toda la manera de pensar del mundo, pero el Cielo también lo hace.

M14.4 M14.4 35 El mundo acabará cuando su sistema de pensamiento haya sido completamente invertido. 36 Hasta que eso tenga lugar, algunos fragmentos de su forma de pensar darán todavía la impresión de tener sentido. 37 La lección final —que trae consigo el fin del mundo— no puede ser captada por aquellos que aún no están preparados para abandonar el mundo e ir más allá de su limitado alcance. 38 Entonces, ¿cuál es la función del maestro de Dios con respecto a esta lección final? 39 Sencillamente, necesita aprender cómo enfocarla; y estar dispuesto a encaminarse en esa dirección. 40 Sencillamente, necesita confiar en que si Dios le dice que ésta es una lección que él puede aprender, es porque la puede aprender. 41 No juzga si es fácil o difícil. 42 Su Maestro se la señala, y él confía en que Él le enseñará cómo aprenderla.

M14.5 M14.5 43 El mundo acabará con alegría, porque es un lugar triste. 44 Cuando la alegría haya llegado, el propósito del mundo habrá terminado. 45 El mundo acabará en paz porque es un campo de batalla. 46 Cuando la paz haya llegado, ¿qué propósito podrá tener el mundo? 47 El mundo acabará entre risas, porque es un valle de lágrimas. 48 ¿Dónde se ríe, quién puede seguir llorando? 49 Y sólo el completo perdón trae consigo todo esto para bendecir el mundo. 50 El mundo partirá con bendiciones, pues no acabará como comenzó. 51 Convertir al infierno en Cielo es la función de los maestros de Dios, porque lo que enseñan son lecciones que reflejan el Cielo. 52 Y ahora, siéntate por un momento con verdadera humildad y date cuenta de que todo lo que Dios quiere que hagas eres capaz de hacerlo. 53 No seas arrogante y digas que no puedes aprender Su propio programa de estudios. 54 Su Palabra afirma lo contrario. 55 Su Voluntad se hará. 56 No puede ser de otra manera. 57 Y da gracias de que así sea.

 

M15.1 M15.1 1 ¡Por supuesto que sí! 2 Nadie puede escaparse del Juicio Final de Dios. 3 ¿Quién podría huir para siempre de la Verdad? 4 No obstante, el Juicio Final no llegará hasta que ya no se asocie con el miedo. 5 Algún día, cada uno le dará la bienvenida y, ese mismo día, será juzgado. 6 Oirá su inocencia proclamada por todos los rincones del mundo, mundo que quedará liberado al él recibir el Juicio Final de Dios. 7 Éste es el Juicio sobre el cual descansa la salvación. 8 Éste es el Juicio que lo va a liberar. 9 Éste es el Juicio mediante el cual todas las cosas serán liberadas conjuntamente con él. 10 El tiempo se detiene a medida que la Eternidad se acerca, y el silencio envuelve al mundo para que todos puedan oír el siguiente Juicio del Hijo de Dios:

 

M15.2 11 Santo eres, eterno, libre y completo,

por siempre en Paz en el Corazón de Dios.

12 ¿Dónde está el mundo ahora?, ¿dónde el pesar?

 

M15.2 M15.3 13 Maestro de Dios, ¿es éste tu juicio sobre ti mismo? 14 ¿Acaso crees que es completamente cierto? 15 No,   todavía   no,   todavía   no   lo crees. 16 Pero ésa sigue siendo tu meta; la razón por la que te encuentras aquí. 17 Tu función es prepararte para oír este Juicio y reconocer que es verdad. 18 Con un solo instante en que lo creas completamente, te transportarás más allá de la creencia a la Certeza. 19 Un instante que pases fuera del tiempo puede producir el fin de éste. 20 Por lo tanto, no juzgues, pues, al hacerlo, sólo te estás juzgando a ti mismo, demorando así este Juicio Final. 21 Maestro de Dios, ¿cuál es el juicio que emites sobre el mundo? 22 ¿Ya aprendiste a hacerte a un lado y a oír la Voz del Juicio en ti? 23 ¿O es que todavía intentas usurpar Su Función? 24 Aprende a aquietarte, pues Su Voz se oye sólo en la quietud. 25 Y Su Juicio llega a todos los que se hacen a un lado para escuchar en la quietud, y esperan por Él.

M15.3 M15.4 26 Tú, que a veces estás triste y a veces enojado; tú que a veces sientes que no se te da lo que en justicia te mereces, y que tus mejores esfuerzos se topan con falta de aprecio y, hasta desprecio, ¡deja a un lado esos insensatos pensamientos! 27 Son demasiado mezquinos y sin sentido como para que sigan ocupando tu santa mente un solo instante más. 28 El Juicio de Dios te espera para liberarte. 29 ¿Qué puede ofrecerte el mundo —independientemente de cómo juzgues sus regalos— que prefieras tener? 30 Serás juzgado, y juzgado con equidad y sinceridad. 31 Dios no conoce el engaño. 32 Sus promesas son seguras. 33 Recuerda sólo eso. 34 Sus promesas garantizan Su Juicio, y sólo el Suyo será el que se acepte al final. 35 Tu función es hacer que este final sea cuanto antes. 36 Tu función es mantener ese final en tu corazón, y ofrecerlo a todo el mundo para así mantenerlo a salvo.

 

 

M16.1 M16.1 1 Para un maestro de Dios avanzado, esta pregunta no tiene sentido. 2 No hay un programa fijo, pues las lecciones cambian día a día. 3 No obstante, el maestro de Dios está seguro de una sola cosa: las lecciones no cambian al azar. 4 Al verlo y comprender que es verdad, el maestro descansa contento. 5 Se le dirá cuál ha de ser su papel en este día y cada día después. 6 Y los que comparten ese papel con él lo encontrarán, de manera que puedan aprender juntos las lecciones de ese día. 7 Ni uno solo que él necesite estará ausente; ni uno solo le será enviado que no tenga una meta de aprendizaje ya establecida, y que se pueda aprender ese mismo día. 8 Por consiguiente, para el maestro de Dios avanzado, esta pregunta es superflua. 9 Ya fue planteada y contestada, y él se mantiene en continuo contacto con la Respuesta. 10 Está preparado, y ve desple­garse ante él -seguro y libre de obstáculos- el camino que tiene que recorrer. Mateo 11:10 Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino.

M16.2 M16.2 11 ¿Pero qué ocurre con los que no han alcanzado su certeza? 12 Todavía no están listos para una falta de estructura así de la parte que les toca desempeñar. 13 ¿Qué es lo que tienen que hacer para aprender a entregar el día a Dios? 14 Hay algunas reglas generales a seguir, aunque cada cual debe usarlas como mejor pueda, a su manera. 15 Las rutinas como tales son peligrosas, porque se convierten fácilmente en dioses por derecho propio y amenazan las mismas metas para las que fueron establecidas. 16 Por lo tanto, en términos generales, se puede decir que es mejor comenzar el día bien. 17 Si se comenzó mal, siempre es posible volver a empezar. 18 No obstante, el uso de rutinas ofrece obvias ventajas en cuanto a ahorrar tiempo.

M16.3 M16.3 19 Al principio, es aconsejable pensar en función del tiempo. 20 Aunque éste no es de ningún modo el criterio esencial, probablemente es el más fácil de observar al principio. 21 Inicialmente, se hace hincapié en ahorrar tiempo, que si bien seguirá siendo importante a lo largo de todo el proceso de aprendizaje, se recalcará cada vez menos. 22 De entrada, podemos decir con seguridad que el tiempo que se dedica a comenzar bien el día ciertamente ahorra tiempo. 23 ¿Cuánto tiempo debería emplearse en eso? 24 Dependerá del propio maestro de Dios, 25 quien no podrá adjudicarse a sí mismo ese título hasta haber completado el Libro de Lecciones, puesto que estamos aprendiendo dentro del marco de nuestro Curso. 26 Después de haber finalizado las sesiones de práctica más estructuradas contenidas en el Libro de Lecciones, la necesidad individual será el factor determinante para determinar el tiempo que se le dedicará.

M16.4 M16.4 27 Este Curso es siempre práctico. 28 Puede ser que, al despertarse, el maestro de Dios no se encuentre en una situación que le conduzca a pasar unos minutos en un estado de quietud. 29 Si ése fuese el caso, que recuerde tan sólo que ha decidido pasar un rato con Dios lo antes posible, y que lo haga. 30 El tiempo que se le dedique no es lo más importante. 31 Uno puede fácilmente pasar una hora sentado inmóvil con los ojos cerrados y no lograr nada. 32 O bien, con igual facilidad, puede dedicarle a Dios sólo un instante y, en ese instante, unirse a Él completamente. 33 Quizá, la única generalización que puede hacerse al respecto es la siguiente: Después de despertar y tan pronto como te sea posible, aquiétate unos instantes y, si empieza a resultarte difícil, continúa durante uno o dos minutos más. 34 Probablemente descubrirás que la dificultad disminuye y desaparece. 35 En caso de no ser así, ése será el momento de parar.

M16.5 M16.5 36 El mismo procedimiento debería seguirse por la noche. 37 Tal vez tu período de aquietamiento debería ser temprano en el anochecer, si no te es posible hacerlo justo antes de irte a dormir. 38 No es aconsejable hacerlo acostado. 39 Es mejor estar sentado, en cualquier postura que prefieras. 40 Habiendo completado el Libro de Lecciones, seguramente habrás llegado a algunas conclusiones a este respecto. 41 No obstante, si te es posible, el momento justo antes de irte a dormir es un tiempo deseable para dedicárselo a Dios. 42 Esto pone a tu mente en estado de reposo y te aparta del miedo. 43 Si es conveniente hacerlo más temprano, asegúrate al menos de no olvidarte pasar un rato —aunque sólo sea un momento— en el que cierres los ojos y pienses en Dios.

M16.6 M16.6 44 Hay un pensamiento en particular que debe recordarse a lo largo del día. 45 Es un pensamiento de pura alegría; de paz; de liberación ilimitada; ilimitada porque todas las cosas se liberan dentro de él. 46 Crees que has hecho un lugar seguro para ti mismo. 47 Crees que has hecho un poder que te puede salvar de todas las cosas aterradoras que ves en sueños. 48 Pero no es así. 49 Tu seguridad no reside ahí. 50 A lo que renuncias es sencillamente a la ilusión de proteger ilusiones. 51 Y ése es tu temor, y sólo ése. 52 ¡Qué insensatez estar tan atemorizado por nada! 53 ¡Por nada en absoluto! 54 Tus defensas no van a servir, pero tú no corres peligro. 55 Por eso, no las necesitas. 56 Reconoce esto y desaparecerán. 57 Y, sólo entonces, habrás aceptado tu verdadera protección.

M16.7 M16.7 58 ¡Cuán sencillo y qué fácil transcurre el tiempo para el maestro de Dios que ha aceptado Su protección! 59 Todo lo que hacía antes en nombre de su propia seguridad ha dejado de interesarle, 60 puesto que está a salvo y sabe que lo está. 61 Tiene un Guía que no va a fallar. 62 No necesita hacer distinciones entre los problemas que percibe, pues Aquel a Quien acude con todos ellos, reconoce que no hay grados de dificultad en su resolución. 63 Está tan a salvo en el presente como lo estaba antes de que su mente aceptase las ilusiones, y como lo estará cuando las haya abandonado. 64 Su estado no cambia en momentos distintos ni en lugares diferentes, porque todos son lo mismo para Dios. 65 En esto reside su seguridad. 66 No tiene necesidad de nada más.

M16.8 M16.8 67 Con todo, habrá tentaciones a lo largo del camino que al maestro de Dios aún le queda por recorrer y tendrá necesidad de recordarse a sí mismo durante el transcurso del día que está protegido. 68 ¿Cómo podrá hacer eso, especialmente en los momentos en que su mente esté ocupada con cosas externas? 69 Lo único que puede hacer es intentarlo y su éxito dependerá de la convicción que tenga de que va a triunfar. 70 Deberá tener absoluta certeza de que su éxito no procede de él, pero que se le dará en cualquier momento, lugar o circunstancia que lo pida. 71 Habrá ocasiones en que su certeza flaqueará y, en el momento en que esto ocurra, el maestro de Dios volverá a tratar, como antes, de depender únicamente de sí mismo. 72 No olvides que eso es magia y la magia es un pobre substituto de la verdadera ayuda. 73 No es suficientemente buena para el maestro de Dios, porque no es suficientemente buena para el Hijo de Dios.

M16.9 M16.9 74 Evitar la magia es evitar la tentación. 75 Pues toda tentación no es más que el intento de substituir la Voluntad de Dios por otra. 76 Estos intentos pueden parecer ciertamente aterradores, pero son sencillamente patéticos. 77 No pueden tener efectos, ya sean buenos o malos, sanadores o destructivos, tranquilizadores o aterradores, gratificantes o que exijan sacrificio. 78 Cuando reconozca que la magia sencillamente no es nada, el maestro de Dios habrá alcanzado el estado más avanzado. 79 Todas las lecciones intermedias no hacen sino conducirle a ese estado, y facilitar que esta meta esté más cerca de reconocerse. 80 Pues cualquier tipo de magia —sea cual sea su forma— es sencillamente impotente. 81 Su impotencia explica por qué es tan fácil escaparse de ella. 82 Es imposible que lo que realmente no tiene efectos pueda aterrorizar.

M16.10 M16.10 83 No hay nada que pueda substituir a la Voluntad de Dios. 84 Dicho llanamente, este hecho es al que el maestro de Dios dedica su día. 85 Cualquier otro substituto que acepte como real, tan sólo puede engañarle. 86 Mas está a salvo de cualquier engaño si así lo decide. 87 Quizá necesite recordar: “Dios está conmigo. 88 No puedo ser engañado”. 89 Quizá prefiera usar otras palabras, o sólo una, o ninguna. 90 En cualquier caso, debe abandonar toda tentación de aceptar la magia como algo verdadero, y reconocer que no sólo no es aterradora, ni pecaminosa, ni peligrosa, sino que, sencillamente, no significa nada. 91 Al estar arraigada en el sacrificio y la separación —que no son más que dos aspectos de un mismo error— el maestro de Dios decide sencillamente renunciar a todo lo que realmente nunca tuvo. 92 Y a cambio de ese “sacrificio”, el Cielo le es restaurado a su conciencia.

M16.11 M16.11 93 ¿No es un cambio que te gustaría hacer? 94 El mundo lo haría gustosamente si supiera que se puede. 95 Los maestros de Dios son los que deben enseñarle que sí puede. 96 Y, por lo tanto, su función es asegurarse de que ellos mismos lo hayan aprendido. 97 No hay otro riesgo a lo largo del día, excepto el de poner tu confianza en la magia, pues sólo eso conduce al dolor. 98 “No hay otra voluntad que la de Dios.” 99 Sus maestros saben que esto es así, y han aprendido que todo lo que no es esto, es magia. 100 Lo que mantiene viva la creencia en la magia es la ilusión simplista de que da resultado. 101 A lo largo de todo su entrenamiento, cada día y cada hora, e incluso cada minuto y cada segundo, los maestros de Dios deben aprender a reconocer las diversas formas de magia y a percibir el hecho de que no significan nada. 102 Cuando lo hacen, dejan de tenerles miedo y, por consiguiente, desaparecen. 103 Y así se vuelve a abrir la puerta del Cielo, y, Su Luz vuelve a irradiar sobre una mente libre de preocupaciones.

M17.1 M17.1 1 Ésta es una pregunta crucial tanto para maestro como para alumno. 2 Si este tema se maneja mal, el maestro de Dios se habrá hecho daño a sí mismo, y también habrá atacado a su alumno. 3 Esto refuerza el miedo y hace que la magia les parezca muy real a ambos. 4 Por consiguiente, cómo lidiar con la magia se convierte en una de las lecciones fundamentales que el maestro de Dios tiene que dominar. 5 Su primera responsabilidad en lo que respecta a esto, es no atacarla. 6 Si un pensamiento mágico despierta hostilidad —de la clase que sea— el maestro de Dios puede estar seguro de que está reforzando su propia creencia en el pecado y de que se ha condenado a sí mismo. 7 Además, también puede estar seguro de que ha pedido que la depresión, el miedo y el desastre lo afecten. 8 Que recuerde, por consiguiente, que eso no es lo que quiere enseñar, porque no es lo que quiere aprender.

M17.2 M17.2 9 No obstante, existe la tentación de responder a la magia en una forma que la refuerza. 10 Y esto no siempre es obvio. 11 De hecho, puede estar fácilmente oculto bajo el aparente deseo de ayudar. 12 Este doble deseo, es lo que hace que la ayuda no sirva de mucho, y que inevitablemente produzca resultados indeseables. 13 Tampoco debe olvidarse que el resultado que arroje, siempre llegará en la misma forma tanto a maestro como a alumno. 14 ¿Cuántas veces se ha recalcado el hecho de que sólo te das a ti mismo? 15 ¿Y dónde podría observarse esto con mayor claridad que en los tipos de ayuda que el maestro de Dios presta a los que la necesitan? 16 En estas situaciones es donde se ve más claramente que le ha sido dado su propio don, 17 pues él sólo va a dar lo que ha escogido para sí mismo. 18 Y en ese don reside su juicio sobre el santo Hijo de Dios.

M17.3 M17.3 19 Lo más fácil es permitir que el error se corrija allí donde es más evidente, y los errores se reconocen por sus resultados. 20 Una lección que se ha enseñado de verdad, no puede llevar sino a la liberación de maestro y alumno, que han compartido un mismo propósito. 21 El ataque se produce únicamente si se han percibido metas separadas. 22 Y éste debe ser el caso si el resultado es cualquier otra cosa que no sea alegría. 23 El único objetivo que tiene el maestro de Dios hace que la meta dividida del alumno se enfoque hacia una sola dirección, convirtiéndose la llamada de ayuda en su única petición. 24 Así, ésta es fácilmente contestada mediante una sola respuesta, y esta respuesta emergerá con toda seguridad en la mente del maestro. 25 Desde ahí, irradiará a la mente de su alumno, que se volverá una con la suya.

M17.4 M17.4 26 Tal vez sea útil recordar que nadie puede enfadarse con un hecho. 27 Siempre es una interpretación la que da lugar a emociones negativas, sin importar que éstas parezcan estar justificadas por lo que aparentemente son hechos; 28 sin importar igualmente la intensidad de la ira que se suscite. 29 El enfado puede adoptar la forma de una ligera irritación, tal vez demasiado leve como para ni siquiera notarse claramente. 30 O puede también manifestarse en forma de rabia desbordada, acompañada de pensamientos de violencia, imaginados o aparentemente perpetrados. 31 No importa. 32 Todas esas reacciones son iguales. 33 Impiden comprender la Verdad, y esto no puede ser nunca una cuestión de gradación. 34 La Verdad, o es evidente o no lo es. 35 No se puede reconocer sólo a medias. 36 El que no es consciente de la Verdad es porque está mirando a las ilusiones.

M17.5 M17.5 37 Reaccionar con ira ante la percepción de pensamientos mágicos es una de las causas básicas del miedo. 38 Examina lo que significa esta reacción, y se hará evidente el lugar central que ocupa en el sistema de pensamiento del mundo. 39 Un pensamiento mágico, por su sola presencia, da por sentado que existe una separación entre Dios y nosotros. 40 En efecto, afirma de la forma más clara posible, que la mente que cree tener una voluntad separada y que es capaz de oponerse a la Voluntad de Dios, cree también que puede triunfar en su empeño. 41 Que esto no sea un hecho es obvio. 42 Sin embargo, es igualmente obvio que se puede creer que sí lo es. 43 Y aquí es donde nace la culpabilidad. 44 El que usurpa el lugar de Dios y se lo queda para sí mismo, tiene ahora un “enemigo” mortal. 45 Y tiene que protegerse por su propia cuenta, construyendo un escudo que la mantenga a salvo de una furia que nunca va a aplacarse, y de una venganza que nunca podrá satisfacerse.

M17.6 M17.6 46 ¿Cómo se puede resolver esta injusta batalla? 47 Su final es inevitable, pues su desenlace tiene necesariamente que ser la muerte. 48 Por consiguiente, ¿cómo puede uno confiar en sus propias defensas? 49 Una vez más, pues, hay que recurrir a la magia. 50 Olvídate de la batalla. 51 Acéptala como un hecho y olvídate luego de ella. 52 No recuerdes las probabilidades imposibles que tienes de ganar. 53 No recuerdes la inmensidad del “enemigo” ni pienses cuán débil eres en comparación con él. 54 Acepta tu estado de separación, pero no recuerdes cómo se originó. 55 Créete que has ganado la batalla, pero no conserves el más mínimo recuerdo de Quién es realmente tu formidable “contrincante”. 56 Al proyectar tu “olvido” sobre Él, te parecerá que Él también se ha olvidado.

M17.7 M17.7 57 Mas ¿cuál va a ser ahora tu reacción ante todos los pensamientos mágicos? 58 No pueden sino volver a despertar tu culpabilidad durmiente, la cual has ocultado pero no abandonado. 59 Cada uno le dice claramente a tu mente atemorizada: “Has usurpado el lugar de Dios. 60 No creas que Él se ha olvidado”. 61 Aquí es donde más vívidamente se ve representado el miedo a Dios. 62 Pues en ese pensamiento, la culpa ya ha elevado la locura al trono de Dios Mismo. 63 Y ahora no hay esperanza, 64 excepto la de matar. 65 De eso trata ahora la salvación. 66 Un padre iracundo persigue a su hijo culpable. 67 Mata o te matarán, pues éstas son las únicas alternativas que tienes. 68 Más allá de ellas no hay ninguna otra, pues lo que pasó es irreversible. 69 La mancha de sangre no se puede quitar y, todo el que lleva esta mancha sobre sí está condenado a morir.

M17.8 M17.8 70 A esta situación desesperada Dios envía a Sus maestros, 71 quienes traen consigo la luz de la esperanza directamente de Él. 72 Hay una manera de escapar. 73 Se puede aprender y enseñar, pero requiere paciencia y una gran dosis de buena voluntad. 74 Una vez que se haya logrado, la obvia simplicidad de la lección resalta como una luz blanca intensa contrapuesta a un horizonte negro, pues eso es lo que es. 75 Si la ira procede de una interpretación y no de un hecho, no se justifica nunca. 76 Una vez que se capta esto, aunque sea muy por encima, el camino queda despejado. 77 Ahora es posible dar el siguiente paso. 78 Finalmente, se puede cambiar la interpretación. 79 Los pensamientos mágicos no tienen que conducir necesariamente a la condenación, pues realmente no tienen el poder de suscitar culpabilidad. 80 De modo que pueden pasarse por alto y, por consiguiente, olvidarse en el sentido más verdadero de la palabra.

M17.9 M17.9 81 La locura tan sólo aparenta ser algo terrible. 82 En verdad no tiene poder para hacer nada. 83 Al igual que la magia, que se convierte en su sirviente, ni ataca ni protege. 84 Verla y reconocer su sistema de pensamiento es ver la nada. 85 ¿Puede acaso la nada suscitar ira? 86 Difícilmente. 87 Por consiguiente, maestro de Dios, recuerda que la ira reconoce una realidad que no existe, aunque la ira es un testigo fidedigno de que tú crees en ella como si se tratase de un hecho. 88 Y ahora no podrás escapar, hasta que te des cuenta de que has estado reaccionando a tu propia interpretación, la cual habías proyectado sobre el mundo externo. 89 Permite que se te despoje de esa siniestra espada. 90 La muerte realmente no existe. 91 La espada, tampoco. 92 El temor a Dios carece de causa. 93 Su Amor, en cambio, es la Causa de todo lo que está más allá de todo temor y, por consiguiente, eternamente real y siempre verdad.



M18.1 M18.1 1 Una corrección de naturaleza duradera —y sólo ésta es verdadera corrección— no podrá hacerse hasta que el maestro de Dios no haya dejado de confundir interpretaciones con hechos, o ilusiones con Verdad. 2 Si discute con su alumno acerca de un pensamiento mágico, ataca al pensamiento, y trata de probar que es erróneo o de demostrar su falsedad, no está haciendo otra cosa que dar testimonio de su realidad. 3 La depresión es, entonces, inevitable, pues habrá “probado”, tanto a su alumno como a sí mismo, que la tarea de ambos es escapar de lo que es real. 4 Y esto sólo puede ser imposible. 5 La Realidad es inmutable. 6 Los pensamientos mágicos no son sino ilusiones. 7 De no ser así, la salvación no sería más que el mismo sueño irrealizable de siempre, sólo que con otra forma. 8 En cambio, el sueño de la salvación tiene un nuevo contenido, 9 y la diferencia no estriba solamente en la forma.

M18.2 M18.2 10 La lección más importante que los maestros de Dios deben aprender es cómo reaccionar sin ninguna ira ante los pensamientos mágicos. 11 Sólo de esta manera pueden proclamar la Verdad acerca de sí mismos. 12 Por medio de ellos, ahora, el Espíritu Santo puede hablar de la Realidad del Hijo de Dios. 13 Ahora, puede recordar al mundo lo que es la impecabilidad: la única condición —inalterada e inalterable— de Todo cuanto Dios creó. 14 Ahora, puede proclamar la Palabra de Dios a oídos atentos y llevar la visión de Cristo a ojos que ven. 15 Ahora, es libre de enseñarles a todas las mentes lo que realmente son, para que, alegres, regresen a Dios. 16 Y ahora, la culpa queda perdonada, pasada completamente por alto en Su mirada, y en la Palabra de Dios.

M18.3 M18.3 17 La ira no hace sino proferir a gritos: “¡La culpabilidad es real!” 18 La Realidad queda obliterada cuando esta creencia demente se acepta en sustitución de la Palabra de Dios. 19 Ahora son los ojos del cuerpo los que “ven” y sus oídos los únicos que “oyen”. 20 El limitado espacio que ocupa y su exiguo aliento se convierten en la medida de la Realidad. 21 Y la Verdad se vuelve diminuta e insignificante. 22 La Corrección, tiene una sola respuesta para todo esto y para el mundo, que se basa en lo siguiente:

 

M18.4 23 Confundes tus interpretaciones con la Verdad,

24 y te equivocas.

25 Pero un error no es un pecado,

ni la Realidad ha sido destronada por tus errores.

26 Dios reina para siempre, y Sus leyes

son las únicas que prevalecen sobre ti y sobre el mundo.

27 Su Amor sigue siendo Lo único que existe.

28 El miedo es una ilusión, pues realmente eres como Él.

 

M18.4 M18.5 29 Por consiguiente, para curarse, es esencial que el maestro de Dios permita que todos sus propios errores sean corregidos. 30 Si aún siente la más leve irritación al responder a otro, que se dé cuenta de inmediato de que ha hecho una interpretación que no es verdad. 31 Que se dirija entonces en su fuero interno a su Guía eterno, y deje que sea Él Quien juzgue cuál debe ser la respuesta. 32 Así se curará, y en su curación su alumno quedará curado conjuntamente con él. 33 La única responsabilidad del maestro de Dios es aceptar La Expiación para sí mismo. 34 La Expiación es sencillamente la corrección o anulación de los errores. 35 Cuando esto se haya logrado, el maestro de Dios se habrá convertido, por definición, en un extendedor de milagros. 36 Sus pecados le han sido perdonados, y él ya no se condena a sí mismo. 37 Por tanto, ¿cómo podría condenar a otros? 38 Y, ¿a quién no podría curar su perdón?

M19.1 M19.1 1 La justicia es la corrección divina de la injusticia. 2 La injusticia es la base de todos los juicios del mundo. 3 La justicia corrige las interpretaciones a las que la injusticia da lugar, y las cancela. 4 Ni la justicia ni la injusticia existen en el Cielo, donde el error es imposible y la idea de corrección carece de sentido. 5 No obstante, en este mundo el perdón depende de la justicia, ya que todo ataque es siempre injusto. 6 La justicia es el veredicto que el Espíritu Santo emite sobre el mundo. 7 La justicia es imposible excepto en Su juicio, pues en el mundo nadie es capaz de hacer únicamente interpretaciones justas y dejar a un lado todas las injusticias. 8 Si el Hijo de Dios fuese juzgado imparcialmente, no habría necesidad de salvación. 9 El pensamiento de separación hubiese sido eternamente inconcebible.

M19.2 M19.2 10 La justicia, al igual que su opuesto, es una interpretación. 11 Sin embargo, es la única interpretación que conduce a la Verdad. 12 Esto es posible porque —si bien la justicia no es de por sí verdadera— no hay nada en ella que se oponga a la Verdad. 13 Entre justicia y Verdad no existe un conflicto inherente: la una no es sino el primer pequeño paso en dirección a La otra. 14 El camino varía considerablemente a medida que uno avanza. 15 Sería imposible predecir de antemano toda la magnificencia, la grandiosidad de los paisajes, y los vastos panoramas que han de salir a nuestro encuentro a lo largo del recorrido. 16 Y aun éstos —cuyo esplendor alcanza alturas indescriptibles a medida que uno avanza— no se pueden ciertamente comparar con todo lo que nos espera cuando termine el camino y el tiempo finalice con él. 17 Pero por alguna parte hay que comenzar. 18 La justicia es el comienzo.

M19.3 M19.3 19 Todos los conceptos que tienes sobre tus hermanos y sobre ti mismo; todos tus temores acerca de situaciones futuras y toda preocupación por el pasado, provienen de la injusticia. 20 He aquí el lente que, al ponerse ante los ojos del cuerpo, deforma la percepción y trae testigos del mundo distorsionado a la mente que hizo ese lente y que lo tiene en tanta estima. 21 Así, selectiva y arbitrariamente, es como se forja cada concepto del mundo. 22 Los “pecados” se perciben y justifican mediante una cuidadosa selección de la que está ausente toda idea de completitud. 23 El perdón no tiene cabida en este esquema, pues no hay ni un solo “pecado” que no parezca ser eternamente verdadero.

M19.4 M19.4 24 La salvación es la justicia de Dios. 25 Reinstaura en tu conciencia la completitud de los fragmentos que percibes como desprendidos y separados. 26 Y esto es lo que te permite superar el miedo a la muerte. 27 Pues los fragmentos separados tienen necesariamente que deteriorarse y morir, pero la Completitud es inmortal. 28 Permanece por siempre y para siempre semejante a Su Creador, al ser Uno con Él. 29 El Juicio de Dios es Su justicia. 30 Sobre esto que sigue: un Juicio totalmente desprovisto de condenación y una evaluación basada enteramente en el Amor, has proyectado tu injusticia, atribuyéndole a Dios el lente de percepción deformada a través del que tú miras. 31 Ahora, el lente pertenece a Él y no a ti. 32 Ahora tienes miedo de Él, y no te das cuenta de que odias y temes a tu propio Yo, como si fuera tu enemigo.

M19.5 M19.5 33 Ora por la justicia de Dios, y no confundas Su misericordia con tu propia demencia. 34 La percepción puede dar forma a cualquier imagen que la mente desee ver. 35 Recuérdalo. 36 En eso se encuentra el Cielo o el infierno, según escojas. 37 La justicia de Dios apunta hacia el Cielo, precisamente porque es enteramente imparcial. 38 Acepta todas las evidencias que le presentan, sin omitir nada y sin considerar nada como realmente separado y ajeno a todo lo demás. 39 Desde este único punto de vista, juzga, y sólo desde él. 40 Aquí, todo ataque y toda condenación dejan de tener sentido y son indefendibles. 41 La percepción descansa, la mente está tranquila, y la luz retorna nuevamente. 42 Ahora queda restaurada la visión. 43 Lo que se había perdido, ahora se ha encontrado. 44 La paz de Dios desciende sobre el mundo entero y, por fin, podemos ver. 45 ¡Y vemos!

M20.1 M20.1 1 Se ha dicho que hay una paz que no es de este mundo. 2 ¿Cómo reconocerla? 3 ¿Cómo encontrarla? 4 Y, una vez que  se  ha encontrado, ¿cómo se retiene? 5 Consideremos cada una de estas preguntas por separado, ya que cada una refleja un paso diferente en el camino.

M20.2 M20.2 6 Primera, ¿cómo puede reconocerse aquí la paz, de Dios? 7 Al principio, se reconoce sólo por una cosa: cualquiera que sea la forma que adopte, es una experiencia totalmente distinta a todas las experiencias previas. 8 En efecto, no trae a la mente nada que haya sucedido antes; 9 no evoca nada que se pueda asociar con el pasado; 10 es algo completamente nuevo. 11 Hay ciertamente un contraste, sí, entre esta experiencia y todo el pasado. 12 Pero, curiosamente, no se trata de un contraste basado en verdaderas diferencias. 13 El pasado sencillamente se desvanece, y en su lugar, queda una quietud sin fin. 14 Eso es todo. 15 El contraste que se había percibido al principio, sencillamente ha desaparecido. 16 La quietud se ha extendido para cubrirlo todo.

M20.3 M20.3 17 ¿Cómo encontrar esta quietud? 18 Nadie dejará de encontrarla si sólo busca sus condiciones. 19 La paz de Dios no puede llegar nunca donde hay ira, pues la ira tiene que negar que la paz existe. 20 El que justifica la ira de alguna manera o en cualquier circunstancia, está proclamando que la paz no tiene sentido, y por tanto, tiene que creer que no existe. 21 En esas condiciones, no se puede hallar la paz de Dios. 22 Por consiguiente, el perdón es la condición indispensable para encontrarla. 23 Es más, donde se ha perdonado, tiene necesariamente que haber paz. 24 Pues, ¿qué otra cosa sino el ataque conduce a la guerra? 25 ¿Y qué otra cosa sino la paz es lo opuesto a la guerra? 26 Aquí, el contraste inicial resalta de una manera clara y evidente. 27 No obstante, cuando se ha hallado la paz, la guerra deja de tener sentido. 28 Y ahora, el conflicto es el que se percibe como inexistente e irreal.

M20.4 M20.4 29 ¿Cómo se mantiene la paz de Dios, una vez hallada? 30 Si la ira retorna, cualquiera que sea su forma, el pesado telón caerá una vez más, y la creencia de que la paz no puede existir, regresará inevitablemente. 31 La guerra volverá a aceptarse como la única realidad posible. 32 Y ahora, nuevamente vas a tener que deponer tu espada, aunque no te hubieses dado cuenta de que la habías vuelto a blandir. 33 Porque te vas a dar cuenta, al recordar —aunque sea vagamente— lo feliz que eras cuando no habías desenvainado tu espada, de que en algún momento debiste haberla desenvainado para defenderte. 34 Ahora, detente por un momento y piensa en lo siguiente: ¿es conflicto lo que quieres, o la paz de Dios sería una mejor opción? 35 ¿Cuál te puede aportar más? 36 Una mente tranquila no es un presente pequeño. 37 ¿Acaso no preferirías vivir que decidirte por la muerte?

M20.5 M20.5 38 Vivir es alegría, pero en la muerte, sólo se llora. 39 Ves en la muerte el escape de lo que has hecho. 40 Pero lo que no ves es esto: que tú hiciste la muerte, y que no es sino la ilusión de un final. 41 La muerte no puede ser una escapatoria, porque el problema no radica en la vida. 42 La Vida, no tiene opuesto, pues es Dios. 43 Vivir parece ser lo opuesto a morir, porque tú has decidido que la muerte acaba con la vida. 44 Perdona al mundo y comprenderás que nada de Lo que Dios creó puede tener fin, y que nada que Él no creara es real. 45 En esta sola frase se explica todo nuestro Curso. 46 En esta sola frase se le da a nuestras prácticas la única dirección que tienen. 47 Y en esta frase se especifica el programa de estudios del Espíritu Santo en su totalidad, exactamente como es.

M20.6 M20.6 48 ¿Qué es la Paz de Dios? 49 La paz de Dios no es más que esto: la sencilla comprensión de que Su Voluntad no tiene ningún opuesto. 50 Ningún pensamiento que contradiga Su Voluntad puede ser verdadero. 51 El contraste entre Su Voluntad y la tuya tan sólo daba la impresión de ser real. 52 En verdad, no había conflicto, pues Su Voluntad es realmente La Tuya. 53 Ahora, la poderosa Voluntad de Dios Mismo es Su don para ti. 54 Él no desea quedarse con Ella sólo para Sí. 55 ¿Por qué querrías seguir ocultándole tus insignificantes y frágiles imaginaciones separadas de Él? 56 La Voluntad de Dios es Una, y es La única que existe. 57 Ésta es Tu herencia. 58 Todo el Universo que se encuentra más allá del sol y las estrellas, así como de todos los pensamientos que puedas concebir, realmente te pertenecen. 59 La paz de Dios es la condición para que se haga Su Voluntad. 60 Alcanza Su paz, y Lo recordarás.

M21.1 M21.1 1 Estrictamente hablando, las palabras no juegan ningún papel en la curación. 2 El factor motivacional es orar o pedir. 3 Recibes lo que pides. 4 Pero esto se refiere a la oración del corazón, no a las palabras que usas al orar. 5 A veces las palabras y la oración se contradicen entre sí; otras veces coinciden. 6 No importa. 7 Dios no entiende de palabras, pues fueron hechas por mentes separadas para mantenerse en la ilusión de la separación. 8 Las palabras pueden ser útiles, particularmente para el principiante, ya que lo ayudan a concentrarse y a facilitar la exclusión —o al menos el control— de pensamientos ajenos. 9 No obstante, no olvidemos que las palabras no son sino símbolos de símbolos. 10 Por lo tanto, están doblemente alejadas de la Realidad.

M21.2 M21.2 11 En cuanto que símbolos, las palabras tienen connotaciones muy específicas. 12 Incluso las que parecen ser más abstractas, evocan en la mente imágenes que tienden a ser muy concretas. 13 A menos que una referencia específica emerja en la mente en conjunción con la palabra, ésta tendrá muy poco o ningún significado práctico y, por lo tanto, no podrá ayudar en el proceso de curación. 14 La oración del corazón realmente no pide cosas concretas. 15 Siempre pide alguna clase de experiencia, y las cosas específicas que el peticionario pueda pedir son en su opinión, las portadoras de la experiencia deseada. 16 Por consiguiente, las palabras son símbolos de las cosas que se piden, pero las cosas en sí no son más que ayudas para las experiencias que se anhelan.

M21.3 M21.3 17 La oración que pide cosas de este mundo dará lugar a experiencias de este mundo. 18 Si eso es lo que la oración del corazón pide, es lo que se le dará, porque es lo que recibirá. 19 Es imposible, en la percepción del que pide, que la oración del corazón no reciba respuesta. 20 Si pide lo imposible, si quiere lo que no existe, o busca ilusiones en su corazón, todo eso será de él. 21 El poder de su decisión se lo ofrece tal como lo ha pedido. 22 En esto consiste el Cielo o el infierno. 23 Al Hijo dormido de Dios sólo le queda este poder. 24 Pero es suficiente. 25 Sus palabras no tienen importancia. 26 Sólo la Palabra de Dios tiene algún significado, ya que simboliza lo que no corresponde a ningún símbolo humano. 27 Sólo el Espíritu Santo comprende lo que esa Palabra representa. 28 Y eso, también, es suficiente.

M21.4 M21.4 29 Entonces, ¿debe el maestro de Dios evitar el uso de las palabras cuando enseña? 30 ¡Por supuesto que no! 31 Hay muchos a los que es necesario acercarse por medio de las palabras, ya que todavía son incapaces de escuchar en silencio. 32 No obstante, el maestro de Dios debe aprender a utilizar las palabras de una manera nueva. 33 Gradualmente, aprenderá a permitir que las palabras le sean inspiradas, al dejar de decidir por su cuenta lo que tiene que decir. 34 Este proceso no es más que un caso especial de la lección del Libro de Lecciones, que dice: “Me haré a un lado y dejaré que Él me muestre el camino.” 35 El maestro de Dios acepta las palabras que le son ofrecidas y las expresa tal como las recibe. 36 No controla hacia donde se dirige lo que dice. 37 Simplemente, escucha, oye y habla.

M21.5 M21.5 38 Uno de los mayores obstáculos con los que el maestro de Dios se topa en esta fase de su aprendizaje, es su temor con respecto a la validez de lo que oye. 39 Y lo que oiga puede ciertamente ser bastante sorprendente. 40 También puede parecerle bastante irrelevante en cuanto al problema que se le ha presentado, tal como lo percibe, y, de hecho, podría confrontar al maestro con una situación aparentemente muy embarazosa. 41 Todas estas cosas no son más que juicios que no tienen valor alguno. 42 Son los suyos propios, procedentes de una mezquina percepción de sí mismo, que le convendría abandonar. 43 No juzgues las palabras que te vengan a la mente; al contrario, ofrécelas con plena confianza. 44 Son mucho más sabias que las tuyas. 45 Los maestros de Dios tienen la Palabra de Dios tras sus símbolos. 46 Y Él Mismo reviste las palabras que usan con el Poder de Su Espíritu, y las eleva de símbolos sin significado a Llamamiento del Mismo Cielo.

 

 

M22.1 M22.1 1 La curación y la Expiación no están relacionadas: son idénticas. 2 No hay grados de dificultad en los milagros, porque no hay grados de Expiación. 3 Éste es el único concepto completo que es posible en este mundo, porque es la fuente de una percepción completamente unificada. 4 Una Expiación parcial es una idea sin significado, igual que es imposible que en el Cielo haya ciertas áreas reservadas para el infierno. 5 Acepta la Expiación y te curarás. 6 La Expiación es la Palabra de Dios. 7 Acepta Su Palabra, y ya no quedará nada que posibilite la enfermedad. 8 Acéptala y todo milagro se habrá realizado. 9 Perdonar es curar. 10 El maestro de Dios ha decidido que aceptar la Expiación para sí mismo es su única función. 11 ¿Qué puede haber, entonces, que no pueda curar? 12 ¿Qué milagro se le podrá negar?

M22.2 M22.2 13 El progreso del maestro de Dios puede ser lento o rápido, dependiendo de si reconoce el estado de completa inclusión de la Expiación o si, por un algún tiempo, excluye de Él ciertas áreas problemáticas. 14 En algunos casos, se alcanza una súbita y completa conciencia de la perfecta aplicabilidad de la lección de la Expiación a todas las situaciones, pero esto es comparativamente raro. 15 El maestro de Dios puede haber aceptado la función que Dios le ha encomendado mucho antes de darse cuenta de todo lo que esa aceptación comporta para él. 16 Sólo el final es seguro. 17 En cualquier momento, a lo largo de su camino, puede que llegue a darse cuenta de lo necesaria que es la inclusión. 18 Si el camino le parece largo, que se anime. 19 Ya ha decidido qué rumbo quiere tomar. 20 ¿Qué más se le había pedido? 21 Y habiendo cumplido lo que le fue requerido, ¿le va a negar Dios lo demás?

M22.3 M22.3 22 Para poder progresar, el maestro de Dios tiene que comprender que perdonar es curar. 23 La idea de que el cuerpo puede enfermar es uno de los conceptos fundamentales del sistema de pensamiento del ego. 24 Este pensar otorga autonomía al cuerpo, lo separa de la mente, y mantiene intacta la idea de ataque. 25 Si el cuerpo pudiese realmente enfermar, la Expiación sería imposible. 26 Un cuerpo que pudiese ordenar a la mente hacer lo que a él le plazca, podría sencillamente ocupar el lugar de Dios y probar que la salvación es imposible. 27 ¿Qué quedaría entonces que necesitase curación? 28 Pues el cuerpo se habría enseñoreado de la mente. 29 ¿Cómo podría devolverse la mente al Espíritu Santo sin destruir el cuerpo? 30 ¿Y quién querría la salvación a ese precio?

M22.4 M22.4 31 Ciertamente, no parece que la enfermedad sea una decisión, 32 como tampoco nadie cree que lo que verdaderamente quiere es estar enfermo. 33 Tal vez pueda aceptar la idea en teoría, pero muy rara vez la va a aplicar de manera consistente a todas las clases de enfermedad que percibe en sí mismo o en los demás. 34 No es tampoco en este nivel donde el maestro de Dios invoca el milagro de la curación. 35 Él mira más allá de la mente y del cuerpo, y ve únicamente la faz de Cristo resplandeciendo ante él, corrigiendo todos los errores y curando toda percepción. 36 La curación es el resultado —por parte del maestro de Dios— de darse cuenta de quién es el que necesita ser curado. 37 Este darse cuenta no se refiere sólo a algunas cosas, 38 sino que es verdad con respecto a, todas las Cosas Que Dios creó. 39 En este darse cuenta, todas las ilusiones se curan.

M22.5 M22.5 40 Cuando un maestro de Dios no logra curar, es porque ha olvidado Quién es él realmente. 41 De esta forma, la enfermedad de otro pasa a ser suya. 42 Al permitir que esto suceda, se identifica con el ego de otro y, por consiguiente, confunde a éste con un cuerpo. 43 Al hacer eso, se niega a aceptar la Expiación para sí mismo, y difícilmente la podrá ofrecer a su hermano en el Nombre de Cristo. 44 De hecho, será totalmente incapaz de reconocer a su hermano, pues Su Padre no creó cuerpos y, por consiguiente, sólo estará viendo en su hermano lo irreal. 45 Un error no puede corregir otro error, y una percepción distorsionada no cura. 46 Retrocede tus pasos, maestro de Dios. 47 Has estado equivocado. 48 No señales el camino, pues has perdido el rumbo. 49 Dirígete de inmediato a tu Maestro, y deja que te cure.

M22.6 M22.6 50 El ofrecimiento de la Expiación es universal. 51 Es aplicable por igual a todos los individuos y en cualquier circunstancia. 52 Y en Él reside el poder de curar a todas las personas de todas las formas de enfermedades. 53 No creer esto es ser injusto con Dios y, por consiguiente, serle infiel. 54 Una persona que está enferma se percibe a sí misma como separada de Dios. 55 ¿Tú también querrías verla como separada de ti? 56 Tu tarea es curar la sensación de separación que le hizo enfermar. 57 Tu función, reconocer por ella que lo que cree sobre sí misma no es la Verdad. 58 Y tu perdón, lo que se le debe demostrar. 59 Curar es muy sencillo. 60 La Expiación se recibe y se ofrece. 61 Si se ha recibido, tiene que ser aceptada. 62 Es en el recibir, pues, donde yace la curación. 63 Todo lo demás deriva de este único propósito.

M22.7 M22.7 64 ¿Quién puede limitar el poder de Dios Mismo? 65 ¿Quién, por consiguiente, puede determinar quién se puede curar y de qué, y qué debe permanecer más allá del poder de perdonar de Dios? 66 Esto ciertamente es una locura. 67 No corresponde a los maestros de Dios imponerle límites, ya que no es su función juzgar a Su Hijo. 68 Y juzgar a Su Hijo es limitar a su Padre. 69 Ambas cosas están igualmente desprovistas de significado. 70 Sin embargo, esto no se comprenderá hasta que el maestro de Dios reconozca que juzgar y limitar son el mismo error. 71 Con esto, el maestro de Dios recibe la Expiación, pues deja de juzgar al Hijo de Dios y lo acepta Tal como el Padre Lo creó. 72 Ya no se encuentra separado de Dios, determinando dónde se debe administrar la curación y dónde debe negarla. 73 Ahora puede decir con Dios: “Éste es mi Hijo amado, Que fue creado perfecto y Que permanecerá así eternamente”.

 

 

M23.1 M23.1 1 Los dones de Dios rara vez pueden recibirse directamente. 2 Aun los maestros de Dios más avanzados sucumben a las tentaciones de este mundo. 3 ¿Acaso sería justo que a sus alumnos se les negara la curación por esa razón? 4 La Biblia dice: “Pide en nombre de Jesucristo”. 5 ¿Es esto una simple invocación a la magia? 6 Un nombre no cura, ni tampoco puede una invocación generar ningún poder especial. 7 ¿Qué quiere decir pedir a Jesucristo? 8 ¿Qué es lo que confiere el invocar su nombre? 9 ¿Por qué pedirle forma parte de la curación?

M23.2 M23.2 10 Hemos dicho repetidamente que alguien que haya aceptado perfectamente la Expiación para sí mismo puede curar el mundo. 11 De hecho, ya lo hizo. 12 La tentación podrá volver a acosar a otros, pero a Éste Que es Uno, nunca más. 13 Él se ha convertido en el Hijo resucitado de Dios. 14 Ha vencido a la muerte porque ha aceptado la Vida. 15 Se reconoció a sí mismo tal como Dios Lo creó y, al hacerlo, reconoció que toda cosa viviente forma realmente parte de él. 16 Ahora su poder es ilimitado, porque es, el Poder de Dios. 17 De esta manera, su nombre se ha convertido en el nombre de Dios, pues ya no se considera a sí mismo separado de Él.

M23.3 M23.3 18 ¿Qué quiere decir esto para ti? 19 Quiere decir que, cuando recuerdas a Jesús, estás recordando a Dios. 20 Toda la relación del Hijo con el Padre radica en él. 21 Su papel en la Filiación también es el tuyo, y el haber completado su aprendizaje garantiza tu propio éxito. 22 ¿Está él aún disponible para venir en tu ayuda? 23 ¿Qué dijo al respecto? 24 Recuerda sus promesas y pregúntate sinceramente si sería factible que las incumpliese. 25 ¿Puede Dios fallarle a Su Hijo? 26 ¿Y puede uno que es realmente Uno con Dios ser distinto de Él? 27 El que transciende el cuerpo ha trascendido toda limitación. 28 ¿Acaso el más grande de los maestros no va a estar disponible para aquellos que lo siguen?

M23.4 M23.4 29 El nombre de Jesucristo, como tal, no es más que un símbolo. 30 Pero representa un Amor que no es de este mundo. 31 Es un símbolo que se puede usar sin riesgo para reemplazar a los innumerables nombres de todos los dioses a quienes oras. 32 Constituye el símbolo resplandeciente de la Palabra de Dios, tan próximo a lo que representa, que el ínfimo espacio que hay entre ellos desaparece en el momento en que se evoca su nombre. 33 Recordar el nombre de Jesucristo es dar gracias por todos los dones que Dios te ha dado. 34 Y la gratitud hacia Dios se convierte en la manera de recordarlo, pues el Amor no puede estar muy lejos de una mente y un corazón agradecidos. 35 Dios entra fácilmente, porque éstas son las verdaderas condiciones que hacen posible tu regreso a Casa.

M23.5 M23.5 36 Jesús señaló el camino. 37 ¿Por qué no habrías de estarle agradecido? 38 Te ha pedido Amor, pero solamente para retornártelo. 39 Tú no te quieres a ti mismo. 40 Pero a sus ojos, tu encanto es tan completo y sin fallas que ve en él una imagen de su Padre. 41 Tú te conviertes en el símbolo de su Padre aquí en la tierra. 42 Él tiene puestas sus esperanzas en ti, porque en ti no ve límites ni mancha alguna que opaque tu hermosa perfección. 43 En sus ojos, la visión de Cristo resplandece con perfecta constancia. 44 Él se ha quedado a tu lado. 45 ¿No estarías dispuesto a aprender la lección de la salvación por medio de su enseñanza? 46 ¿Por qué vas a decidir volver a empezar de nuevo, cuando él ya recorrió la jornada por ti?

M23.6 M23.6 47 Nadie en la tierra puede captar plenamente lo que es el Cielo, ni cuál es el verdadero significado de Su único Creador. 48 Sin embargo, tenemos testigos. 49 Es a ellos a quienes la sabiduría debería acudir. 50 Hubo aquellos cuyo conocimiento sobrepasó con mucho lo que nosotros podemos aprender. 51 Tampoco queremos enseñar las limitaciones que nos hemos impuesto. 52 Ninguno que se haya convertido en un verdadero y dedicado maestro de Dios olvida a sus hermanos. 53 No obstante, lo que les puede ofrecer se ve limitado por lo que él mismo aprende. 54 Por consiguiente, dirígete hacia uno que dejó de lado todo límite, y fue más allá del más lejano alcance del aprendizaje. 55 Él te llevará con él, pues no llegó hasta allí solo. 56 Y cuando eso sucedió, tú estabas realmente con él, tal como lo estás ahora. 

M23.7 M23.7 57 Este Curso ha venido de él, porque sus palabras te han llegado en un lenguaje que puedes apreciar y comprender. 58 ¿Puede haber otros maestros que señalen el camino a los que hablan lenguas distintas y recurren a símbolos diferentes? 59 Ciertamente los hay. 60 ¿Dejaría Dios a uno solo de Sus Hijos sin una ayuda muy presente en tiempos de tribulación, sin un salvador que Lo pueda simbolizar? 61 Aun así, necesitamos un programa de estudios polifacético, no porque existan diferencias en su contenido, sino porque los símbolos tienen que modificarse y cambiar para ajustarse a las diferentes necesidades. 62 Jesús ha venido a responder a las tuyas. 63 En él hallarás la Respuesta de Dios. 64 Por consiguiente, enseña con él, pues él está contigo; él siempre está aquí.

 

 

M24.1 M24.1 1 En última instancia, la reencarnación es imposible. 2 No hay realmente pasado ni futuro y, por consiguiente, la idea de nacer en un cuerpo no tiene sentido, ya sea una o muchas veces. 3 Por tanto, la reencarnación no puede ser verdad en ningún sentido real. 4 Nuestra única pregunta debería ser: “¿Es un concepto útil?” 5 Y eso depende, por supuesto, del uso que se le dé. 6 Si se usa para reforzar el reconocimiento de la naturaleza eterna de la Vida, es ciertamente útil. 7 ¿Y qué otra pregunta con respecto a la reencarnación podría ser útil para arrojar luz sobre el camino? 8 Al igual que muchas otras creencias, ésta puede emplearse amargamente mal. 9 En el mejor de los casos, el mal uso que se hace de ella da lugar a preocupaciones y, tal vez, a orgullo por el pasado. 10 En el peor de los casos, induce a inercia en el presente. 11 Y entre estos dos extremos, puede dar lugar a muchísimas insensateces.

M24.2 M24.2 12 La reencarnación no sería, en ningún caso, el problema con el que hay que lidiar ahora. 13 Si la reencarnación fuese responsable de algunas de las dificultades a las que se enfrenta el individuo ahora, la única tarea de éste seguiría siendo la de escapar de ellas ahora. 14 Si está sentando las bases para una vida futura, aun así sólo ahora podría solventar el asunto de su salvación. 15 Algunos puede que hallen consuelo en el concepto, y si eso los consuela su valor es evidente. 16 No obstante, es cierto que tanto los que creen en la reencarnación como los que no, son igualmente capaces de encontrar el camino que conduce a la salvación. 17 Por consiguiente, no puede considerarse que la idea sea esencial para el programa de estudios. 18 Siempre existe cierto riesgo en ver el presente en función del pasado. 19 Mas siempre hay algo bueno en cualquier pensamiento que refuerce la idea de que la Vida y el cuerpo no son la misma cosa.

M24.3 M24.3 20 Para nuestros propósitos, no sería útil adoptar una postura definitiva sobre la reencarnación. 21 Un maestro de Dios debería ser igualmente útil para los que creen en ella como para los que no. 22 Si se le exige una postura definitiva, sencillamente limitaría su utilidad, así como su propia capacidad de decisión. 23 Nuestro Curso no se ocupa de ningún concepto que no sea aceptable para cualquier persona, independientemente de sus creencias formales. 24 Bastante tendrá con lidiar con su ego, y no es función de la sabiduría, añadir controversias sectarias a su carga. 25 Tampoco sería ventajoso que aceptara el Curso prematuramente, solo porque éste apoye una creencia que él ha sostenido durante mucho tiempo. 

M24.4 M24.4 26 Nunca se hará demasiado énfasis en que este Curso apunta hacia revertir completamente el sistema de pensamiento. 27 Cuando esto se logre finalmente, cuestiones tales como la validez de la reencarnación dejarán de tener sentido. 28 Hasta entonces, es probable que sólo sean motivo de controversia. 29 Por consiguiente, el maestro de Dios hará bien en alejarse de todas esas cuestiones, ya que es mucho lo que tiene que enseñar y aprender aparte de ellas. 30 Debería a la vez aprender y enseñar que las cuestiones teóricas no son más que una pérdida de tiempo, puesto que desvían a éste del propósito que realmente le fue asignado. 31 Si hay aspectos sobre cualquier concepto o creencia que puedan ser útiles, ya se le dirá. 32 También se le dirá cómo usarlos. 33 ¿Qué más necesita saber?

M24.5 M24.5 34 ¿Quiere decir esto que el maestro de Dios no debería creer en la reencarnación, ni discutirla con otros que sí creen en ella? 35 ¡Por supuesto que no! 36 Si cree en la reencarnación, sería un error que renunciase a su creencia a menos que su Maestro interno así se lo aconsejase. 37 Y eso es muy poco probable. 38 Es posible que se le indique que está haciendo mal uso de la creencia en forma tal que va en detrimento del progreso de su alumno o del suyo propio. 39 En ese caso, se le recomendaría una reinterpretación, puesto que sería necesaria. 40 No obstante, lo único que se tiene que reconocer es que el nacimiento no fue realmente el principio, y que la muerte no será el final. 41 Mas ni siquiera esto se requiere del principiante. 42 Sólo necesita aceptar la idea de que lo que sabe no es necesariamente todo lo que es posible aprender. 43 Y con esto, su viaje habrá comenzado.

M24.6 M24.6 44 El énfasis de este Curso es siempre el mismo: éste es el momento en que la salvación total te es ofrecida, y éste es el momento en que la puedes aceptar. 45 Ésta sigue siendo tu única responsabilidad. 46 La Expiación puede ser equiparada con la escapatoria total del pasado y la total falta de interés por el futuro. 47 El Cielo está aquí. 48 No existe realmente ningún otro lugar. 49 El Cielo es ahora. 50 No existe realmente ningún otro momento. 51 Ninguna enseñanza que no lleve a esto interesa a los maestros de Dios. 52 Todas las creencias —si han sido interpretadas apropiadamente— apuntan a eso. 53 En este sentido, se puede decir que su verdad está determinada por su utilidad. 54 Todas las creencias que conduzcan al progreso, deben respetarse. 55 Éste es el único criterio que requiere este Curso. 56 No requiere nada más.

 

 

M25.1 M25.1 1 La respuesta a esta pregunta es muy parecida a la anterior. 2 Por supuesto que no existen poderes “antinaturales”, y es obvio que simplemente se recurre a la magia para inventar un poder que realmente no existe. 3 Es igualmente obvio, sin embargo, que cada individuo posee muchas facultades de las que no es consciente. 4 A medida que su conciencia se expande, es posible que desarrolle facultades que le parezcan muy sorprendentes. 5 No obstante, nada que pueda hacer puede compararse en lo más mínimo con la gloriosa sorpresa de recordar Quién es realmente. 6 Si deja que todo su aprendizaje y todos sus esfuerzos se dirijan hacia esa gran sorpresa final, no querrá que lo retrasen las pequeñas sorpresas que se le puedan presentar en el camino.

M25.2 M25.2 7 Ciertamente, hay muchos poderes “psíquicos” que están claramente de acuerdo con los postulados de este Curso. 8 La comunicación no se limita únicamente a la reducida gama de canales que el mundo reconoce. 9 Si así fuese, no tendría objeto tratar de enseñar la salvación. 10 Sería imposible hacerlo. 11 Los límites que el mundo impone a la comunicación son los mayores obstáculos para una experiencia directa del Espíritu Santo, Quien siempre está aquí y Cuya Voz siempre está disponible, pero solo para los que quieren oír. 12 Estos límites se establecen por miedo, pues sin ellos las paredes que circundan todos los lugares separados del mundo se derrumbarían ante el santo sonido de Su Voz. 13 Aquel que transciende estos límites de alguna manera, sencillamente se está volviendo más natural. 14 No está haciendo nada especial, y no hay nada mágico en sus logros.

M25.3 M25.3 15 Las facultades aparentemente nuevas que se pueden adquirir en el camino hacia Dios pueden ser muy útiles. 16 Cuando se le entregan al Espíritu Santo y se usan bajo Su dirección, se convierten en valiosos recursos de enseñanza. 17 Ante esto, la cuestión de cómo surgen es irrelevante. 18 La única consideración importante es el uso que se les da. 19 Si se consideran como fines en sí mismas, independientemente de cómo se haga esto, el progreso se demorará. 20 Su valor no reside tampoco en que prueben algo: logros del pasado, conexiones insólitas con lo “invisible”, o favores “especiales” provenientes de Dios. 21 Dios no hace favores especiales, y nadie tiene ningún poder que no esté al alcance de los demás. 22 Sólo mediante trucos mágicos se “demuestran” los poderes especiales.

M25.4 M25.4 23 Nada que sea genuino se usa para engañar. 24 El Espíritu Santo es incapaz de engañar, y sólo puede valerse de facultades genuinas. 25 Lo que se usa para la magia, no Le sirve. 26 Y lo que Él usa no se puede emplear en la magia. 27 Sin embargo, hay una atracción particular por facultades poco usuales que las hacen curiosamente tentadoras. 28 En ellas hay fuerzas que el Espíritu Santo quiere y necesita. 29 No obstante, el ego ve en esas mismas fuerzas una oportunidad para glorificarse. 30 Cuando las fuerzas se convierten en debilidad, es ciertamente trágico. 31 Y, sin embargo, lo que no se le entrega al Espíritu Santo, tiene necesariamente que entregarse a la debilidad, pues aquello que se niega al Amor se da al miedo y, como consecuencia de ello, será temible.

M25.5 M25.5 32 Incluso los que han dejado de valorar las cosas materiales del mundo pueden dejarse engañar por poderes “psíquicos”. 33 A medida que se pierde interés por los regalos materiales del mundo, el ego se ve seriamente amenazado. 34 Todavía puede ser lo suficientemente fuerte como para recobrarse, valiéndose de esta nueva tentación, a fin de recuperar fuerzas mediante el engaño. 35 Muchos, en este caso, no se percatan de las defensas del ego, aunque no sean particularmente sutiles. 36 Sin embargo, mientras se guarde un deseo residual de ser engañado, el engaño se producirá fácilmente. 37 Ahora el “poder” deja de ser una facultad genuina y ya no se puede contar con él. 38 Es casi inevitable que, a menos que el individuo cambie de parecer con respecto a su propósito, refuerce las incertidumbres que tiene acerca de su “poder”, engañándose cada vez más a sí mismo.

M25.6 M25.6 39 Cualquier facultad que alguien desarrolle tiene el potencial de hacer el bien. 40 En esto no hay excepciones. 41 Y cuanto más insólito e inesperado sea el poder, mayor será su potencial para ayudar. 42 La salvación tiene necesidad de todas las facultades, pues lo que el mundo quiere destruir, el Espíritu Santo lo quiere restaurar. 43 Se han usado facultades “psíquicas” para invocar al demonio, lo cual no hace sino reforzar al ego. 44 No obstante, aquí también hay un gran canal de esperanza y curación si se ponen al servicio del Espíritu Santo. 45 Los que han desarrollado poderes “psíquicos”, simplemente han permitido que se levanten de sus mentes algunas de las limitaciones que ellos mismos les habían impuesto. 46 Si utilizan esta mayor libertad para aprisionarse aún más, no harán sino imponerse mayores limitaciones. 47 El Espíritu Santo tiene necesidad de esos dones, y quienes se los ofrecen a Él, y sólo a Él, caminan con la gratitud de Cristo en sus corazones y con Su santa visión siguiéndoles muy de cerca.

M26.1 M26.1 1 Sin duda alguna, se puede alcanzar directamente a Dios, pues realmente no hay ninguna distancia entre Él y Su Hijo. 2 La conciencia de Él está en la memoria de cada uno, y Su Palabra está escrita en el corazón de cada uno. 3 No obstante, esa conciencia y esa memoria podrán traspasar el umbral donde se les pueda reconocer sólo cuando se hayan eliminado todos los obstáculos que se oponen a la Verdad. 4 ¿En cuántos se da este caso? 5 Aquí, pues, está el papel de los maestros de Dios. 6 Aunque ellos tampoco han alcanzado todavía el necesario entendimiento, sin embargo, se han unido a otros. 7 Esto es lo que los diferencia del resto del mundo. 8 Y esto es lo que permite a otros abandonar el mundo con ellos. 9 Solos, los maestros de Dios no son nada, 10 pero al unirse a otros, obtienen el poder de Dios.

M26.2 M26.2 11 Hay quienes alcanzaron a Dios directamente, al no retener ninguna huella de los límites que impone el mundo y recordar perfectamente Su propia Identidad. 12 A éstos se les podría llamar Maestros de maestros, porque, aunque ya no se Les puede ver, todavía se puede invocar su imagen. 13 Y aparecerán cuando y donde pueda ser útil que lo hagan. 14 A los que tales apariciones podrían atemorizar, les dan sus ideas. 15 Nadie que los invoque lo hará en vano, 16 como tampoco hay nadie de quien ellos no estén conscientes. 17 Están al tanto de todas las necesidades, y reconocen todos los errores pasándolos por alto. 18 Llegará el día en que todo esto se comprenderá. 19 Mientras tanto, dan todos sus dones a los maestros de Dios que los buscan para pedirles ayuda, y que piden todas las cosas en el nombre de ellos y en el de ningún otro.

M26.3 M26.3 20 Es posible que, en algunas ocasiones, un maestro de Dios tenga una breve experiencia de unión directa con Dios. 21 Sin embargo, en este mundo, es casi imposible que una experiencia así pueda perdurar. 22 Tal vez se pueda alcanzar tras mucha devoción y dedicación, y luego mantenerla durante gran parte de la estancia en la tierra. 23 Pero eso es tan raro, que no se puede considerar una meta realista. 24 Si sucede, bien. 25 Si no sucede, bien también. 26 En cualquier caso, todos los estados terrenales son ilusorios. 27 Si se alcanzase a Dios directamente en una continua conciencia, no se podría conservar el cuerpo por mucho tiempo. 28 Aquellos que depusieron el cuerpo con el único propósito de extender su ayuda a los que quedaron rezagados, son en verdad muy pocos. 29 Y de todas maneras, necesitan ayudantes que se encuentren aún en cautiverio y estén dormidos, para que con su despertar pueda oírse la Voz de Dios.

M26.4 M26.4 30 Por tanto, no desesperen a causa de vuestras limitaciones. 31 Vuestra función es escapar de ellas, no que no las tengan. 32 Si quieren ser oídos por los que sufren, deben hablar su idioma. 33 Si quieren ser Salvadores, tienen que entender de qué hay que escapar. 34 La salvación no es algo teórico. 35 Examinen cualquier problema que se les presente, pidan la respuesta y, cuando les llegue, acéptenla. 36 Tampoco crean que tardará mucho en llegarles. 37 Se les proveerá de toda la ayuda que sean capaces de aceptar, y ninguna necesidad que tengan dejará de ser satisfecha. 38 Por lo tanto, no nos preocupemos demasiado por metas para las que todavía no están preparados. 39 Dios los acepta en el nivel en el que están y les da la bienvenida. 40 ¿Qué más pueden desear, cuando esto es todo lo que necesitan?

 

M27.1 M27.1 1 La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. 2 ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y, finalmente, morir? 3 Ya hemos planteado esta pregunta anteriormente, pero ahora debemos examinarla con mayor detenimiento. 4 La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. 5 Se considera que es así como “opera la naturaleza”, y ello no se debe cuestionar sino que debe aceptarse como la ley “natural” de la vida. 6 Lo cíclico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y declina, siguiendo una trayectoria determinada; todo eso se considera la Voluntad de Dios. 7 Y nadie se pregunta si un Creador bondadoso podría disponer algo así.

M27.2 M27.2 8 En esta percepción del universo como fue creado por Dios, sería imposible pensar que Él fuese Amor. 9 Pues al que ha decretado que todas las cosas mueran y acaben en polvo, desilusión y desesperanza, sólo se le puede tener miedo. 10 Tu insignificante vida está en sus manos, suspendida de un hilo que él está dispuesto a cortar sin lamentarlo ni importarle, tal vez hoy mismo. 11 O, si decide esperar, de todas maneras el final es seguro. 12 El que ama a un dios así no sabe lo que es el Amor, porque ha negado que la Vida es real. 13 La muerte se ha convertido en el símbolo de la vida. 14 Su mundo, ahora, es un campo de batalla, donde reina la contradicción, y los que se oponen entre sí combaten en una guerra interminable. 15 Donde hay muerte, es imposible que haya paz.

M27.3 M27.3 16 La muerte es el símbolo del temor a Dios. 17 Su Amor ha sido borrado de la idea, la cual Lo mantiene al margen de la conciencia, cual un escudo puesto en alto para bloquear el sol. 18 Lo siniestro de este símbolo basta para demostrar que la muerte no puede coexistir con Dios. 19 La muerte presenta una imagen del Hijo de Dios en la que éste termina por “descansar en paz” en brazos de la devastación, donde los gusanos lo esperan para darle la bienvenida y, gracias a su muerte, prolongar un poco más su propia existencia. 20 Mas los gusanos están igualmente condenados a morir. 21 Y, de esta forma, todas las cosas viven gracias a la muerte. 22 En la naturaleza, devorarse unos a otros es “ley de vida”. 23 Dios está demente, y sólo el miedo es real.

M27.4 M27.4 24 La extraña creencia de que una parte de lo que muere va a seguir existiendo separada de lo que muere, tampoco proclama a un Dios de Amor ni sienta las bases para que se vuelva a tener confianza. 25 Si la muerte es real para una sola cosa, la Vida, no existe. 26 La muerte La niega. 27 Pero si la Vida es real, lo que se niega es la muerte. 28 En esto no es posible transigir. 29 O bien existe un dios de miedo o bien Uno de Amor. 30 El mundo trata de llegar a miles de compromisos al respecto, y tratará de llegar a mil más. 31 Ni uno solo de ellos puede ser aceptable para los maestros de Dios, ya que ninguno es aceptable para Dios. 32 Él no hizo la muerte, puesto que no hizo el miedo. 33 Para Él, ninguna de las dos cosas significa nada.

M27.5 M27.5 34 La “realidad” de la muerte está firmemente enraizada en la creencia de que el Hijo de Dios es un cuerpo. 35 Y, si Dios hubiese creado cuerpos, la muerte sería ciertamente real. 36 Pero en ese caso, Dios no sería Amor. 37 Ningún otro punto ilustra en forma tan tajante el contraste entre la percepción del mundo real, y la del mundo de las ilusiones. 38 La muerte es ciertamente la muerte de Dios, si Él es Amor. 39 Y ahora, yo, Su Propia Creación, tengo necesariamente que tenerle miedo. 40 Dios no es Mi Padre, sino El que me destruye; 41 Él no es Creador, sino vengador. 42 Sus Pensamientos son terribles y Su imagen, temible. 43 Cuando mira a Sus creaciones, les llega la muerte. 

M27.6 M27.6 44 “Y lo último por vencer será la muerte.” 45 ¡Por supuesto que sí! 46 Sin la idea de la muerte no habría mundo. 47 Todos los sueños acabarán con éste. 48 Ésta es la meta final de la salvación, el fin de todas las ilusiones. 49 Y de la muerte nacen todas las ilusiones. 50 ¿Qué puede nacer de la muerte y tener Vida? 51 Y, por otra parte, ¿qué puede originarse en Dios y, sin embargo, morir? 52 Las inconsistencias, las transigencias y los ritos que el mundo fomenta en sus vanos intentos de aferrarse a la muerte y, al mismo tiempo, pensar que el Amor es real, no son más que necios trucos mágicos ineficaces y sin significado. 53 Dios es, y en Él, todas las Cosas creadas tienen necesariamente que ser eternas. 54 ¿No ves que, de no ser así, Él tendría un opuesto, y el miedo sería tan real como el Amor?

M27.7 M27.7 55 Maestro de Dios, tu única tarea puede definirse así: no aceptes ningún compromiso del que forme parte la muerte. 56 No creas en la crueldad, ni permitas que el ataque oculte la Verdad de ti. 57 Lo que parece morir, es porque tan sólo se ha percibido equivocadamente y se ha llevado al campo de las ilusiones. 58 De ahí que tu tarea sea ahora dejar que las ilusiones sean llevadas ante la Verdad. 59 Mantente firme sólo en esto: no te dejes engañar por la “realidad” de ninguna forma cambiante. 60 La Verdad, no cambia, ni fluctúa, ni sucumbe ante la muerte o ante la destrucción. 61 ¿Y cuál es el fin de la muerte? 62 Nada más que esto: darse cuenta de que el Hijo de Dios es inocente, ahora y por siempre. 63 Nada más que eso. 64 Pero no dejes que se te olvide que tampoco menos.

 

M28.1 M28.1 1 En forma muy sencilla, la resurrección es vencer o triunfar sobre la muerte. 2 Es un redespertar o renacer; un cambio de parecer con respecto al significado del mundo. 3 Es aceptar la interpretación del Espíritu Santo sobre el propósito del mundo; aceptar la Expiación para uno mismo. 4 Es el fin de los sueños de aflicción y la alegre conciencia del sueño final del Espíritu Santo. 5 Es reconocer los dones de Dios. 6 Es el sueño en el que el cuerpo funciona perfectamente, al no tener otra función que servir de medio de comunicación. 7 Es la lección con la que concluye el aprendizaje, pues con la resurrección, éste no sólo termina, sino que es superado. 8 Es la invitación a Dios para que dé el paso final. 9 Es renunciar a todos los demás propósitos, intereses, deseos, y preocupaciones. 10 Es el deseo único del Hijo de estar con Su Padre.

M28.2 M28.2 11 La resurrección es la negación de la muerte, por ser la afirmación de la Vida. 12 De esta manera, la forma de pensar del mundo se invierte por completo. 13 La Vida se reconoce ahora como la salvación, y cualquier clase de dolor o aflicción se percibe como el infierno. 14 Ya no se teme al Amor, sino que se Le da alegremente la bienvenida. 15 Los ídolos han desaparecido y el recuerdo de Dios brilla a lo largo y ancho del mundo sin ninguna obstrucción. 16 La faz de Cristo se ve en toda cosa viviente, y ninguna se mantiene en la obscuridad, apartada de la luz del perdón. 17 Ya no hay pesar sobre la tierra. 18 La Alegría del Cielo ha descendido sobre ella.

M28.3 M28.3 19 Aquí termina el programa de estudios. 20 De aquí en adelante, no habrá necesidad de más instrucciones. 21 La visión ha sido totalmente corregida, y todos los errores, deshechos. 22 El ataque no tiene sentido y la paz ha llegado. 23 Se ha alcanzado la meta del programa de estudios. 24 Los pensamientos se vuelven hacia el Cielo alejándose del infierno. 25 Todo anhelo queda satisfecho, pues, ¿qué queda ahora sin respuesta o incompleto? 26 La última ilusión se extiende sobre el mundo, perdonándolo todo y substituyendo todo ataque. 27 Se ha logrado la inversión total. 28 No queda nada que contradiga la Palabra de Dios. 29 No hay nada que se oponga a la Verdad. 30 Y ahora, finalmente, la Verdad puede venir. 31 ¡Llegará enseguida, cuando se Le invite a entrar y a abrazar este mundo resucitado!

M28.4 M28.4 32 Todos los corazones vivos se encuentran tranquilos y llenos de una profunda expectativa, porque la hora de Lo eterno está por llegar. 33 La muerte no existe. 34 El Hijo de Dios es libre. 35 Y en su libertad radica el fin del miedo. 36 Ya no quedan en la tierra lugares ocultos que den refugio a ilusiones enfermizas, a sueños de miedo o a falsas percepciones del Universo. 37 Todas las cosas se ven iluminadas y, en la luz, su propósito se transforma y se comprende. 38 Y nosotros, los Hijos de Dios, nos levantamos del polvo y observamos nuestra perfecta Impecabilidad. 39 El canto del Cielo se va escuchando por todo el mundo, a medida que éste es elevado y conducido a la Verdad.

M28.5 M28.5 40 Ahora no hay distinciones. 41 Las diferencias han desaparecido y el Amor se mira a Sí Mismo. 42 ¿Qué más vista se necesita? 43 ¿Qué queda que la visión pueda acometer? 44 Hemos visto la faz de Cristo, Su Impecabilidad y Su Amor tras toda forma y más allá de todo propósito. 45 ¡Somos santos porque Su Santidad ciertamente nos ha liberado! 46 Y aceptamos Su Santidad como nuestra, como es en efecto. 47 Y Tal como Dios nos creó, así seremos por siempre y para siempre, y lo único que deseamos es que Su Voluntad sea la nuestra. 48 Las ilusiones de otra voluntad han dejado de ser, pues hemos encontrado unidad de propósito.

M28.6 M28.6 49 Éstas son las cosas que nos aguardan a todos, pero aún no estamos listos para darles la bienvenida con alegría. 50 Mientras quede una sola mente poseída por sueños de maldad, el pensamiento del infierno será real. 51 Los maestros de Dios tienen como meta despertar las mentes de los que duermen, para que vean la visión de la faz de Cristo ocupar el lugar de lo que soñaban. 52 El pensamiento de matar es reemplazado por bendiciones. 53 Los juicios se dejan de emitir, y son entregados a Aquel Cuya función es juzgar. 54 Y en Su juicio final se restaura la Verdad acerca del santo Hijo de Dios. 55 Él ha sido redimido, pues ha escuchado la Palabra de Dios y comprendido su significado. 56 Es libre, porque deja que la Voz de Dios proclame la Verdad. 57 Y todos los que buscaba antes para crucificarlos, ahora resucitan con él, a su lado, mientras se prepara con ellos para reunirse con su Dios.

M29.1 M29.1 1 Este manual no pretende responder a todas las preguntas que tanto maestro como alumno puedan plantear. 2 De hecho, solamente aborda algunas de las más obvias, a modo de resumen breve de algunos de los conceptos principales expuestos en el Texto y en el Libro de Lecciones. 3 No constituye un substituto de ninguno de los dos, sino simplemente un suplemento. 4 Aunque su título es: Manual para el Maestro, no hay que olvidar que el tiempo es lo único que separa al maestro del alumno, de manera que la diferencia entre ellos, por definición, es sólo temporal. 5 En algunos casos, puede que ayude al alumno leer primero el Manual. 6 A otros, les puede resultar mejor empezar con el Libro de Lecciones. 7 Y todavía habrá otros que puede que necesiten empezar en el nivel más abstracto que ofrece el Texto.

M29.2 M29.2 8 ¿Qué conviene a unos y qué a otros? 9 ¿A quién beneficiaría más sólo orar? 10 ¿Quién necesita tan sólo una sonrisa, al no estar aún listo para nada más? 11 Nadie debería tratar de responder a estas preguntas por su cuenta. 12 Es indudable que ningún maestro de Dios ha llegado hasta aquí sin haberse dado cuenta de eso antes. 13 El programa de estudios es altamente individualizado, y todos los pormenores están bajo el cuidado y la dirección especial del Espíritu Santo. 14 Pregunta, y Él te contestará. 15 Ésa es Su responsabilidad, y sólo Él está preparado para asumirla. 16 Responder es Su función. 17 Dirigirle preguntas, la tuya. 18 ¿Vas a querer ser responsable de decisiones de las cuales entiendes tan poco? 19 Alégrate de tener un Maestro que no puede   equivocarse. 20 Sus   respuestas   siempre   son   acertadas. 21 ¿Podrías decir lo mismo de las tuyas?

M29.3 M29.3 22 Hay otra ventaja —muy importante por cierto— en confiar al Espíritu Santo todas las decisiones cada vez con más frecuencia. 23 Tal vez no hayas pensado sobre este aspecto, pero lo básico del mismo es obvio: 24 seguir las directrices del Espíritu Santo es permitirte a ti mismo quedar absuelto de toda culpabilidad. 25 Es la esencia de la Expiación. 26 Es lo fundamental del programa de estudios. 27 La usurpación imaginaria de funciones que no te corresponden es la causa del miedo. 28 Todo el mundo que ves refleja la ilusión de que lo hiciste, haciendo que el miedo sea inevitable. 29 Por consiguiente, devolver esta función a Aquel a Quien le corresponde, constituye la manera de escapar del miedo. 30 Y esto es lo que hace posible que el recuerdo del Amor regrese a ti. 31 Así pues, no pienses que necesitas seguir la dirección del Espíritu Santo sólo debido a tus propias deficiencias. 32 Es la manera de escapar del infierno.

M29.4 M29.4 33 He aquí una vez más, la paradoja a la que frecuentemente se hace referencia en el Curso. 34 Decir: “Por mi cuenta, no puedo hacer nada”, es ganar todo poder. 35 Y, sin embargo, no es más que una aparente paradoja. 36 Tal como Dios Te creó, sí que tienes realmente todo poder. 37 La imagen que hiciste de ti mismo no tiene ninguno. 38 El Espíritu Santo conoce la Verdad sobre ti. 39 La imagen hecha por ti, no. 40 Sin embargo, a pesar de su obvia y absoluta ignorancia, esta imagen asume que lo sabe todo porque le has infundido esa creencia. 41 Eso es lo que enseñas y lo que enseña el mundo que fue hecho para apoyarla. 42 Pero el Maestro que conoce la Verdad no La ha olvidado. 43 Sus decisiones benefician a todos por igual, al estar totalmente desprovistas de ataque. 44 Y, por consiguiente, son incapaces de generar culpabilidad.

M29.5 M29.5 45 El que asume un poder que realmente no posee, se está engañando a sí mismo. 46 Pero, aceptar el Poder que Dios le ha dado, es sencillamente reconocer a Su Creador, y aceptar Sus dones. 47 Y Sus dones realmente no tienen límite. 48 Pedir al Espíritu Santo que decida por ti es simplemente aceptar tu verdadera herencia. 49 ¿Quiere decir esto que no puedes decir nada sin consultárselo primero a Él? 50 ¡Por supuesto que no! 51 Eso no sería práctico de ningún modo, y lo práctico es lo que más interesa a este Curso. 52 Si has desarrollado el hábito de pedir ayuda, cuando y donde puedes, ten la seguridad de que la sabiduría te será dada cuando la necesites. 53 Prepárate para eso cada mañana; cuando puedas, recuerda a Dios a lo largo del día; pide ayuda al Espíritu Santo cuando sea factible hacerlo; y por la noche, dale las gracias por Su guía. 54 Y tu confianza estará ciertamente bien fundada.

M29.6 M29.6 55 Nunca olvides que el Espíritu Santo no depende de tus palabras. 56 Él comprende las peticiones de tu corazón, y les da respuesta. 57 ¿Quiere esto decir que, mientras te siga atrayendo el ataque, te responderá con maldad? 58 ¡Por supuesto que no! 59 Dios Le ha dado el poder de traducir las oraciones de tu corazón a Su lenguaje. 60 El Espíritu Santo comprende que un ataque es una petición de ayuda. 61 Y, responde con la ayuda correspondiente. 62 Dios sería cruel si permitiese que tus palabras reemplazaran a Las Suyas. 63 Un padre amoroso no deja que su hijo se lastime, ni que decida destruirse a sí mismo. 64 Puede que lo que pida le haga daño, pero, aun así, su padre lo seguirá protegiendo. 65 ¿Y no ama Tu Padre a Su Hijo mucho más que eso?

M29.7 M29.7 66 Recuerda   que   realmente   eres   Su   Compleción    y    Su Amor. 67 Recuerda que tu debilidad es Su fuerza. 68 Pero no interpretes esto a la ligera o erróneamente. 69 Si Su Fuerza está en ti, lo que percibes como tu debilidad no es más que una ilusión. 70 Y Él te ha proporcionado los medios para probarlo. 71 Pide todas las cosas a Su Maestro y todas las cosas te serán dadas. 72 No en el futuro, sino inmediatamente; ahora mismo. 73 Dios no espera, pues esperar implica tiempo, y Él es intemporal. 74 Olvida tus absurdas imágenes, tu sensación de debilidad y el temor a ser herido, tus sueños de peligro y las “malas acciones” que recuerdas selectivamente. 75 Dios sólo conoce a Su Hijo, y Tal como fue creado, así él realmente es. 76 Con plena confianza, te pongo en Sus Manos, y doy gracias por ti de que así sea.

 

 

 

M29.8 77 Y ahora, bendito seas en todo lo que hagas.

78 Dios se vuelve hacia ti

para que ayudes a salvar el mundo.

79 Maestro de Dios, Él te ofrece Su gratitud, y el mundo entero guarda silencio

ante la gracia que traes de parte de Él.

80 Tú eres el Hijo que Él ama,

y te es dado ser el medio por el cual Su Voz se escucha por todo el mundo, para poner fin a todo lo temporal,

para acabar con la visión de todo lo visible; y para deshacer todas las cosas que cambian. 81 A través de ti, se anuncia un mundo

que, aunque ni se ve ni se oye, está verdaderamente ahí.

82 Santo eres, y en tu luz

el mundo refleja tu santidad, pues no estás solo y sin amigos. 83 Doy gracias por ti, y

me uno a tus esfuerzos en Nombre de Dios, sabiendo que también lo son en mi nombre,

y para todos los que caminan conmigo hacia Dios.

84 AMÉN.